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    <title><![CDATA[elDiario.es - Eva Díaz Pérez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/eva-diaz-perez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Eva Díaz Pérez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Antonia Heredia y la epopeya de la memoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/antonia-heredia-epopeya-memoria_1_11722592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2afdc2d5-139e-4bc4-a4db-d9ee90e5257e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Antonia Heredia y la epopeya de la memoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Sin Antonia Heredia el mundo de los archivos sería hoy mucho más pobre. Representa a la perfección ese papel de tantos maestros que con dedicación, brillantez, inteligencia y criterio han marcado el camino a seguir</p></div><p class="article-text">
        La historia de Antonia Heredia es la de una discreta hero&iacute;na que protagoniz&oacute; una epopeya: cuidar y difundir el patrimonio del pasado. Con sigilo, efectividad y trabajo construy&oacute; los cimientos del monumento de la memoria, los pilares en los que se sustenta el repositorio de nuestra historia. 
    </p><p class="article-text">
        Antonia Heredia (Sevilla, 1934-2024) es reconocida y admirada por sus colegas y por todos aquellos que tienen sensibilidad hist&oacute;rica como la persona capaz de una empresa monumental. Organiz&oacute; la metodolog&iacute;a cient&iacute;fica que ha permitido ordenar la memoria del pasado, catalogar papeles que, sin personas como ella, se habr&iacute;an perdido en los <em>memoricidios </em>de nuestro caprichoso presente. A ella se deben inventarios fundamentales que han resistido los embates del tiempo y que sirven a los archiveros actuales para seguir avanzando en el rescate y supervivencia de las cr&oacute;nicas del ayer. Todo eso que sirve para que nos reconozcamos y construyamos lo que est&aacute; por venir.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, Antonia Heredia guardaba un secreto. M&aacute;s all&aacute; de su ciencia y sus m&eacute;todos cient&iacute;ficos, era una mujer capaz de o&iacute;r las voces del pasado. Cuando inicia su trayectoria profesional en el Archivo General de Indias en Sevilla se ocupa de los fondos de la Audiencia de Filipinas, la Audiencia de Quito, los Correos Mar&iacute;timos, la Capitan&iacute;a General de Cuba y los Consulados Mercantiles. Desde su escritorio min&uacute;sculo articulaba los di&aacute;logos de ultramar. Era como si desde nuestro presente pudiera otear el horizonte del imperio. Era la archivera que segu&iacute;a la traves&iacute;a de la Flota de Indias o del Gale&oacute;n de Manila y reconoc&iacute;a la importancia de los correos mar&iacute;timos en los que Espa&ntilde;a construy&oacute; su modernidad. Porque en esos papeles de ultramar que ella inventariaba en el Archivo de Indias se articulaba la empresa de la globalizaci&oacute;n. Antonia Heredia manejaba las cartas y los documentos que viajaban en los galeones donde se trasladaban &oacute;rdenes, se informaba y registraba todo lo que se descubr&iacute;a. Toda la ordenaci&oacute;n del mundo, porque los correos mar&iacute;timos eran tan relevantes como el itinerario de navegaci&oacute;n del oro o la plata. La informaci&oacute;n era y es poder. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Probablemente, una de las grandes hazañas académicas de Antonia Heredia haya sido componer el último gran mapa del descubrimiento: organizar el confuso y disperso territorio de la memoria ultramarina a través de sus papeles</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Antonia Heredia conoc&iacute;a bien la materia que archivaba. El mundo de ultramar formaba parte de su biograf&iacute;a, tanto profesional como vital. Su tesis la dedic&oacute; a la renta del azogue en Nueva Espa&ntilde;a a comienzos del siglo XVIII, el valioso material del que se obten&iacute;a la plata por medio del proceso de amalgamaci&oacute;n creado por el sevillano Bartolom&eacute; de Medina. Cu&aacute;ntas veces, al pasar por las Atarazanas, los antiguos astilleros de Alfonso X, recordaba la relevancia de la Real Sala del Azogue donde se recib&iacute;a ese mercurio que se trasladaba a Am&eacute;rica. 
    </p><p class="article-text">
        Y en el Archivo de Indias pudo llevar a cabo dos grandes empresas que han servido de gu&iacute;a a los que han llegado luego: la organizaci&oacute;n y descripci&oacute;n de los fondos documentales de instituciones mercantiles como el Consulado de cargadores a Indias y el Consulado mar&iacute;timo y terrestre de Sevilla. Probablemente, una de las grandes haza&ntilde;as acad&eacute;micas de Antonia Heredia haya sido componer el &uacute;ltimo gran mapa del descubrimiento: organizar el confuso y disperso territorio de la memoria ultramarina a trav&eacute;s de sus papeles.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no ha sido &eacute;se su &uacute;nico legado. En el a&ntilde;o 1972 fue nombrada directora del Archivo de la Diputaci&oacute;n Provincial de Sevilla. All&iacute; permaneci&oacute; hasta 1995 protagonizando otra de sus discretas revoluciones culturales. En esa &eacute;poca, las diputaciones provinciales se adaptaban a su nuevo papel en la Espa&ntilde;a democr&aacute;tica. Y en el caso de la de Sevilla, guardaba una fabulosa memoria documental que se remontaba al siglo XV. Gracias a su iniciativa se inventariaron y documentaron los fondos de los antiguos hospitales medievales descubriendo un asombroso legado. 
    </p><h2 class="article-text">La erudici&oacute;n del siglo XIX</h2><p class="article-text">
        Ella supo ver que la Diputaci&oacute;n de Sevilla guardaba un secreto para quien supiera ver m&aacute;s all&aacute; de la espuma de los d&iacute;as: la recuperaci&oacute;n del esp&iacute;ritu de erudici&oacute;n de la desconocida Sevilla de finales del siglo XIX. Antonia Heredia rescat&oacute; e impuls&oacute; con gran brillo intelectual la revista <em>Archivo Hispalense</em>, una publicaci&oacute;n que se inici&oacute; en 1886 por la Sociedad de Bibli&oacute;filos Sevillanos. Es ese mundo protagonizado por personajes como Rodr&iacute;guez Mar&iacute;n, Luis Montoto, Jos&eacute; Gestoso, Manuel Chaves Rey (el padre de Manuel Chaves Nogales) o Marcelino Men&eacute;ndez y Pelayo, que era asiduo de las tertulias que organizaban los famosos bibli&oacute;filos el duque de T&rsquo;Serclaes y el marqu&eacute;s de Jerez de los Caballeros. 
    </p><p class="article-text">
        La revista <em>Archivo Hispalense</em> que impuls&oacute; Antonia Heredia desde su excelente trabajo en el Servicio de Publicaciones de la Diputaci&oacute;n de Sevilla es uno de los hitos poco reconocidos en la historia de una ciudad y en realidad de un pa&iacute;s. All&iacute; se han publicado monograf&iacute;as, investigaciones y estudios que han servido para reinterpretar el mundo de las humanidades. 
    </p><p class="article-text">
        Pero Antonia Heredia no s&oacute;lo se limit&oacute; a alumbrar las penumbras de ese saber olvidado. Tambi&eacute;n cre&oacute; la colecci&oacute;n de bolsillo &ldquo;Arte Hispalense&rdquo; en el que han aparecido trabajos sobre autores que, colocados en nuestras bibliotecas, nos componen una Historia del Arte con may&uacute;sculas. Desde Vel&aacute;zquez a Murillo, pasando por Herrera el Mozo hasta llegar a Valeriano B&eacute;cquer, Sorolla, Zuloaga o Carmen Laff&oacute;n y Teresa Ducl&oacute;s. Una colecci&oacute;n en la que tambi&eacute;n se han rescatado los grandes prodigios arquitect&oacute;nicos de la ciudad, como la Iglesia de San Luis o la antigua Lonja de Mercaderes, sede del Archivo de Indias, un edificio al que la propia Antonia Heredia dedic&oacute; uno de sus libros monogr&aacute;ficos. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en la Diputaci&oacute;n realiz&oacute; gu&iacute;as e inventarios que han servido de br&uacute;jula a los nuevos archiveros, como el &ldquo;Plan de Organizaci&oacute;n de Archivos Municipales de la provincia de Sevilla&rdquo; cuyos resultados est&aacute;n publicados en la colecci&oacute;n &ldquo;Archivos municipales sevillanos&rdquo;. Sin olvidar que como directora del Archivo General de Andaluc&iacute;a se ocup&oacute; del &ldquo;Reglamento de Archivos Andaluces&rdquo; del a&ntilde;o 2000.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Dentro de la memoria de nuestra querida y admirada Antonia Heredia olía a América, a océanos, a temporales y a tiernos momentos del pasado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin Antonia Heredia el mundo de los archivos ser&iacute;a hoy mucho m&aacute;s pobre. Representa a la perfecci&oacute;n ese papel de tantos maestros que con dedicaci&oacute;n, brillantez, inteligencia y criterio han marcado el camino a seguir. Y que, probablemente por haber sido una mujer, esa revoluci&oacute;n ha quedado en un discreto papel s&oacute;lo reconocido por lo que conocen bien el laber&iacute;ntico y complejo mundo de los papeles de nuestra memoria. 
    </p><p class="article-text">
        Sin lugar a dudas la reconoceremos como art&iacute;fice de los monumentos de la memoria y, al mismo tiempo, como la persona que a&uacute;n se emocionaba al acariciar un legajo, reconocer el &oacute;xido de ciertas tintas de los papeles antiguos o el aroma a salvado de las cascarillas de trigo que los virreyes de Indias usaban como secante para sus documentos. Dentro de la memoria de nuestra querida y admirada Antonia Heredia ol&iacute;a a Am&eacute;rica, a oc&eacute;anos, a temporales y a tiernos momentos del pasado.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Díaz Pérez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Oct 2024 12:27:51 +0000]]></pubDate>
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