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    <title><![CDATA[elDiario.es - Denis Itxaso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/denis-itxaso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Denis Itxaso]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando la vivienda duele, gobernar es elegir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/vivienda-duele-gobernar-elegir_132_13176434.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45d4b4cc-b20c-4731-b8b3-c5075aeed372_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la vivienda duele, gobernar es elegir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Hay debates que definen una época. La vivienda es uno de ellos, y la buena noticia es que Euskadi tiene un plan"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El mercado no es un destino; es una construcci&oacute;n social&rdquo; (Pierre Bourdieu). En vivienda, los diagn&oacute;sticos empiezan a resultarnos dolorosamente familiares. Sabemos que los alquileres han corrido m&aacute;s que los salarios. Sabemos que la emancipaci&oacute;n juvenil se retrasa hasta edades incompatibles con cualquier idea razonable de autonom&iacute;a personal. Sabemos que muchas familias trabajadoras viven pendientes de una renovaci&oacute;n de contrato, de una subida inasumible o de una oferta que desaparece en cuesti&oacute;n de horas. Sabemos tambi&eacute;n que la vivienda ha dejado de ser una preocupaci&oacute;n localizada en los m&aacute;rgenes de la vulnerabilidad para convertirse en una inquietud transversal, que atraviesa a j&oacute;venes, clases medias, familias con empleo, personas mayores y barrios enteros.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ya no podemos permitirnos es seguir describiendo el problema sin modificar de manera profunda las condiciones que lo producen. La vivienda se ha situado en el centro de la agenda p&uacute;blica porque ha entrado de lleno en el centro de la vida de la mayor&iacute;a social. Y cuando un bien de primera necesidad se convierte en una fuente de angustia cotidiana, la pol&iacute;tica no puede refugiarse en la neutralidad. Gobernar es elegir. Y ante una emergencia habitacional, elegir significa poner la capacidad p&uacute;blica del lado de quienes necesitan una vivienda para vivir, no de quienes la conciben &uacute;nicamente como una expectativa de rentabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Esa es la raz&oacute;n de ser del Decreto de Medidas Urgentes aprobado por el Gobierno Vasco. No es una norma m&aacute;s. Es una pieza esencial del escudo social vasco en materia de vivienda. Un escudo pensado para proteger a la demanda, ampliar derechos, movilizar vivienda, regular donde sea necesario y acelerar respuestas all&iacute; donde los procedimientos habituales ya no alcanzan el ritmo de la vida real.
    </p><p class="article-text">
        Durante demasiado tiempo se nos ha querido encerrar en una discusi&oacute;n simplista: oferta contra demanda, mercado contra intervenci&oacute;n, regulaci&oacute;n contra libertad. Ese marco es pobre y, sobre todo, in&uacute;til para quien necesita una casa. Euskadi no puede permitirse soluciones de trinchera ni prejuicios ideol&oacute;gicos. Necesitamos toda la potencia p&uacute;blica y privada disponible. Construir m&aacute;s vivienda protegida, s&iacute;. Movilizar vivienda vac&iacute;a, tambi&eacute;n. Regular los precios en zonas tensionadas, por supuesto.
    </p><p class="article-text">
        No hay una medida milagrosa. Hay una pol&iacute;tica p&uacute;blica que debe operar en todos los frentes. El escudo social parte de una convicci&oacute;n sencilla: la vivienda no puede ser tratada como un bien cualquiera. Es la condici&oacute;n material que permite casi todo lo dem&aacute;s. Sin vivienda no hay emancipaci&oacute;n, no hay igualdad de oportunidades, no hay arraigo comunitario, no hay proyecto familiar ni estabilidad emocional suficiente para construir una vida. Tampoco desarrollo econ&oacute;mico ni competitividad.
    </p><p class="article-text">
        Por eso este decreto adapta algunos de los instrumentos centrales del sistema vasco de vivienda a la realidad actual del mercado. Bizigune se refuerza para captar m&aacute;s vivienda vac&iacute;a y ponerla al servicio del alquiler asequible. Gaztelagun se actualiza porque las condiciones de emancipaci&oacute;n de las personas j&oacute;venes no son hoy las mismas que hace una d&eacute;cada. Las rentas m&aacute;ximas subvencionables se elevan y se incorporan nuevas realidades residenciales como el alquiler de habitaciones y el subarriendo, que durante demasiado tiempo han estado en la vida real antes que en las normas. Tambi&eacute;n ampliamos la reserva de vivienda protegida en alquiler para menores de 36 a&ntilde;os, porque una sociedad que aplaza indefinidamente la emancipaci&oacute;n de su juventud se est&aacute; empobreciendo por dentro.
    </p><p class="article-text">
        Otro paso especialmente relevante ha sido la incorporaci&oacute;n de los &iacute;ndices de referencia de precios del alquiler para los tres territorios. Con ellos, las zonas tensionadas quedan reguladas al completo en Euskadi. Esto no es una declaraci&oacute;n simb&oacute;lica. Es una herramienta efectiva para intervenir all&iacute; donde el mercado ha dejado de ofrecer respuestas razonables y equilibradas, convirti&eacute;ndose en una peligrosa amenaza de inequidad. Regular no es un capricho. Regular es reconocer que hay &aacute;mbitos de la vida colectiva que no pueden quedar abandonados a la ley del m&aacute;s fuerte. Lo hacemos, adem&aacute;s, desde un modelo vasco que busca combinar protecci&oacute;n e incentivo. No se trata solo de limitar precios. Se trata tambi&eacute;n de asociar las zonas tensionadas a una estrategia m&aacute;s amplia: captar vivienda, activar suelo, facilitar nuevos desarrollos, aplicar atractivos incentivos fiscales, mejorar la colaboraci&oacute;n con los ayuntamientos y ordenar un mercado que hoy expulsa a demasiada gente de los lugares donde quiere vivir.
    </p><p class="article-text">
        La vivienda se ha convertido en la gran causa social y econ&oacute;mica de nuestro tiempo. Y toda causa justa requiere algo m&aacute;s que gesti&oacute;n: requieren direcci&oacute;n pol&iacute;tica, compromiso moral y una cierta disposici&oacute;n al combate democr&aacute;tico. Combatir la idea de que la vivienda es ante todo un activo financiero. Combatir la resignaci&oacute;n de quienes dicen que no hay nada que hacer.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de innovaci&oacute;n social en pol&iacute;tica de vivienda es el nuevo modelo intergeneracional de apartamentos dotacionales que Alokabide est&aacute; implementando. Las futuras promociones combinar&aacute;n alojamientos para j&oacute;venes y apartamentos dirigidos preferentemente a personas mayores de 70 a&ntilde;os, aut&oacute;nomas, que voluntariamente quieran trasladarse a una vivienda m&aacute;s adecuada a su momento vital y pongan su vivienda en propiedad a disposici&oacute;n de Bizigune. La idea es poderosa porque rompe varios bloqueos a la vez. Ofrece a personas mayores una alternativa accesible, segura, comunitaria y mejor adaptada a sus necesidades. Facilita la emancipaci&oacute;n juvenil en un r&eacute;gimen rotativo. Y permite incorporar viviendas hoy infrautilizadas al alquiler asequible. No enfrenta generaciones: las conecta. No mira a las personas mayores como un problema: las reconoce como parte activa de la soluci&oacute;n. No se limita a construir metros cuadrados: construye comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Sirva este caso para visualizar la pol&iacute;tica de vivienda que necesitamos: una pol&iacute;tica capaz de sumar protecci&oacute;n social, inteligencia urbana e innovaci&oacute;n p&uacute;blica. Una pol&iacute;tica que no se conforme con contar viviendas, sino que se pregunte qu&eacute; vidas hace posibles.
    </p><p class="article-text">
        El plan integral de acceso a la vivienda empieza por una decisi&oacute;n pol&iacute;tica clara: proteger. Proteger a quienes alquilan, con mayor seguridad y certidumbre tambi&eacute;n para los propietarios que desean alquilar. Proteger a quienes quieren emanciparse. Proteger el derecho a quedarse en nuestros barrios o ciudades sin riesgo a vernos expulsados por una concepci&oacute;n financiera de la vivienda con la que nos estamos haciendo mucho da&ntilde;o como sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay debates que definen una &eacute;poca. La vivienda es uno de ellos, y la buena noticia es que Euskadi tiene un plan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Denis Itxaso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/vivienda-duele-gobernar-elegir_132_13176434.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 19:46:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando la vivienda duele, gobernar es elegir]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Vivienda,Denis Itxaso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[House Action, de la intervención al combate]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/house-action-intervencion-combate_132_12778506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8eaccb33-7698-41b3-a545-0d11a44ad6a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="House Action, de la intervención al combate"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La política de vivienda solo tiene sentido si se traduce en llaves que giran, contratos que se renuevan, barrios que reviven y jóvenes que pueden decir 'ya estoy en casa' sin que sea una quimera"</p></div><p class="article-text">
        En vivienda, los diagn&oacute;sticos ya los conocemos de memoria. Sabemos que los alquileres suben m&aacute;s r&aacute;pido que los salarios, que la emancipaci&oacute;n juvenil se retrasa, que en muchos barrios hay m&aacute;s persianas bajadas que luces encendidas. Lo realmente decisivo hoy no es describir el problema una vez m&aacute;s, sino asumir algo m&aacute;s inc&oacute;modo: si no actuamos, pondremos en riesgo nuestra competitividad y, sobre todo, a toda una generaci&oacute;n que ver&aacute; truncado su proyecto de vida.
    </p><p class="article-text">
        House Action es el nombre del congreso que hemos celebrado este mi&eacute;rcoles en Donostia, pero para nosotros es sobre todo una filosof&iacute;a que nos inspira. Es la idea de que la pol&iacute;tica de vivienda solo tiene sentido si se traduce en llaves que giran, contratos que se renuevan, barrios que reviven y j&oacute;venes que pueden decir &ldquo;ya estoy en casa&rdquo; sin que sea una quimera.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, el debate se ha planteado como una trinchera ideol&oacute;gica: intervenci&oacute;n frente a mercado, control frente a libertad, regulaci&oacute;n frente a desregulaci&oacute;n. En Euskadi hemos optado por otra cosa: una posici&oacute;n pragm&aacute;tica y decididamente activa. La vivienda es al mismo tiempo un derecho, un factor de cohesi&oacute;n social y una condici&oacute;n para que la econom&iacute;a funcione. No nos basta con tener raz&oacute;n en teor&iacute;a; queremos tener impacto en la pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; nace nuestra idea de la &ldquo;caja de herramientas&rdquo;. El acceso a la vivienda no se arregla con una &uacute;nica medida milagrosa, ni con un gran titular. Se resuelve sumando instrumentos distintos que, juntos, cambian el resultado. Levantar nuevas plantas sobre edificios p&uacute;blicos para crear alojamientos de alquiler sin ocupar m&aacute;s suelo. Facilitar que bajos comerciales vac&iacute;os se conviertan en viviendas dignas, activando barrios que ten&iacute;an demasiadas persianas bajadas. Comprar viviendas cuando es necesario para evitar que familias pierdan su alquiler protegido, como hemos hecho en Arrasate o Errenteria. Recuperar patrimonio vac&iacute;o -un viejo convento en Azpeitia, la antigua Casa de los Sindicatos en Arrasate- y convertirlo en hogar para gente joven. No son conceptos: son obras, contratos, mudanzas.
    </p><p class="article-text">
        Otro cambio de fondo tiene que ver con el c&oacute;mo construimos. Si queremos vivienda asequible en tiempo razonable, necesitamos industrializar parte del proceso. En proyectos como los de Sopela estamos demostrando que se puede construir con m&aacute;s precisi&oacute;n, m&aacute;s rapidez y mejor calidad, reduciendo residuos y tiempos de obra. Es pasar de la vivienda como pieza &uacute;nica y lenta a un modelo que permite escalar sin perder dignidad ni dise&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Pero la vivienda no se agota en las paredes. Se juega tambi&eacute;n en la plaza, en la calle, en el portal. Por eso, cuando hablamos de regeneraci&oacute;n urbana en lugares como Sestao, hablamos de ascensores urbanos que conectan barrios, de espacios p&uacute;blicos que vuelven a ser transitables y seguros, de zonas verdes que se recuperan. Una pol&iacute;tica de vivienda que no mejora la vida cotidiana a pie de calle se queda a medias.
    </p><p class="article-text">
        En el centro de todo esto hay una prioridad muy clara: la juventud. Si los j&oacute;venes no pueden emanciparse, el pa&iacute;s se empeque&ntilde;ece demogr&aacute;fica, econ&oacute;mica y tambi&eacute;n an&iacute;micamente. Programas como Gaztelagun, adaptados a la realidad de las zonas tensionadas y con un lenguaje m&aacute;s claro y cercano, pretenden precisamente eso: adelantar la edad de emancipaci&oacute;n, dar seguridad en el pago del alquiler y acompa&ntilde;ar en un mercado que a veces parece dise&ntilde;ado para expulsar a las nuevas generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Esta filosof&iacute;a de House Action no se agota en nuestras fronteras. La emergencia habitacional recorre Europa, y por eso hemos defendido en Bruselas, junto a otros territorios, que la vivienda asequible sea reconocida como una infraestructura social b&aacute;sica, al nivel de un hospital o una escuela. Esa mirada permite movilizar financiaci&oacute;n estable de largo plazo y obliga a fijar objetivos medibles de parque asequible, no solo declaraciones de buena voluntad.
    </p><p class="article-text">
        Hay tambi&eacute;n un compromiso que considero esencial: la transparencia. Si decimos que House Action es pasar de la intervenci&oacute;n al combate, tenemos que poder demostrarlo. Por eso nos hemos comprometido a publicar peri&oacute;dicamente indicadores claros: cu&aacute;ntos levantes iniciamos, cu&aacute;ntos locales se reconvierten en vivienda, cu&aacute;ntas viviendas compramos para mantener su funci&oacute;n social, cu&aacute;ntos proyectos se ejecutan con construcci&oacute;n industrializada, cu&aacute;ntos j&oacute;venes acceden a ayudas, cu&aacute;ntos barrios se regeneran. Las pol&iacute;ticas se eval&uacute;an por sus resultados, no por sus adjetivos.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto ser&iacute;a posible sin un ecosistema activo: ayuntamientos que se atreven a revisar su planeamiento, empresas que apuestan por la industrializaci&oacute;n, entidades del tercer sector que impulsan proyectos innovadores, universidades que aportan conocimiento, ciudadan&iacute;a que exige y se implica. Nuestro compromiso es ofrecer reglas claras, acompa&ntilde;amiento t&eacute;cnico y una financiaci&oacute;n ordenada. La invitaci&oacute;n es sencilla: si hay proyectos viables, los queremos en la mesa.
    </p><p class="article-text">
        Al final, House Action es esto: la decisi&oacute;n de que la pol&iacute;tica de vivienda no se quede en un PowerPoint bien dise&ntilde;ado. Es encender luces donde antes hab&iacute;a abandono, es evitar desahucios que parec&iacute;an inevitables, es transformar edificios vac&iacute;os en oportunidades, es ayudar a que una joven llame a su ama desde su nuevo hogar y pueda decir, sin miedo a la pr&oacute;xima subida: &ldquo;ya estoy en casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque en vivienda, o actuamos o pondremos en riesgo nuestra competitividad, lastrando a toda una generaci&oacute;n a un futuro incierto. Y en Euskadi hemos decidido hacer, hemos decidido que nuestra posici&oacute;n no puede ser otra que &ldquo;de combate&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Denis Itxaso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/house-action-intervencion-combate_132_12778506.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 20:51:42 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivienda, un contrato social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/vivienda-contrato-social_132_12396300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/857edfd5-defc-4be0-9053-bbb38ba08652_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivienda, un contrato social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Nuestra vocación, en sintonía con la Ley cuya aprobación conmemoramos, debe ser la de responder con viviendas contantes y sonantes -y no tanto con subsidios y prestaciones, que también- a las necesidades de vivienda digna de nuestra ciudadanía"</p></div><p class="article-text">
        Hace diez a&ntilde;os, el Parlamento Vasco reconoci&oacute; la vivienda como un derecho subjetivo, tan esencial como el resto de pilares del Estado del Bienestar. Hoy ese compromiso sigue vivo, y es gracias al esfuerzo colectivo de muchas personas y tambi&eacute;n al trabajo de los sucesivos gobiernos que desde entonces han compartido los valores que emanan de la Ley 3/2015 de derecho a la vivienda. 
    </p><p class="article-text">
        A la vista de las circunstancias actuales, esta efem&eacute;ride no puede recordarse a modo de celebraci&oacute;n triunfalista o autocomplaciente. El desaf&iacute;o que a&uacute;n hoy representa la escasez y carest&iacute;a de vivienda exige la renovaci&oacute;n de un &ldquo;contrato con la ciudadan&iacute;a&rdquo; por el que la vivienda pas&oacute; a ser un derecho subjetivo en el Pa&iacute;s Vasco, as&iacute; como con el papel de las administraciones en la consecuci&oacute;n de este objetivo. Y la renovaci&oacute;n de este &ldquo;contrato social&rdquo; exige evaluar el desempe&ntilde;o de esta y otras normas que afectan a la compleja cadena de valor de la vivienda, y apuntar a los nuevos pasos que la actual situaci&oacute;n plantea. 
    </p><p class="article-text">
        De ser un derecho declarativo y gen&eacute;rico enunciado en el texto constitucional, carente de una prestaci&oacute;n concreta, gracias a esta ley vasca el derecho a la vivienda pas&oacute; a ser un derecho de car&aacute;cter subjetivo en Euskadi, exigible a los poderes p&uacute;blicos -al igual que la educaci&oacute;n o la sanidad-. En la pr&aacute;ctica, esto significa que la administraci&oacute;n est&aacute; obligada a proporcionar un alojamiento digno en alquiler protegido. Y, de forma subsidiaria, a prestar el debido apoyo econ&oacute;mico para acceder a una vivienda en el mercado libre.
    </p><p class="article-text">
        La vivienda ocupa hoy un lugar central en la agenda de este gobierno, del mismo modo que &ldquo;el problema de la vivienda&rdquo; lo ocupa en la vida y en los anhelos de nuestra ciudadan&iacute;a. As&iacute; lo atestiguan los numerosos y variados estudios demosc&oacute;picos que sit&uacute;an la escasez y carest&iacute;a de la vivienda como uno de sus principales problemas.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra ley constituye la clave de b&oacute;veda de la arquitectura jur&iacute;dica de nuestro pa&iacute;s en materia del derecho a la vivienda y una exigencia pol&iacute;tica y social de primer orden. La iniciativa legislativa impulsada por el PSE-EE, y que finalmente obtuvo el respaldo del Parlamento con los votos favorables de EH Bildu y el esca&ntilde;o de UPyD, fue pionera, avanzada, se adelant&oacute; a su tiempo y eso ha propiciado que hoy sea un referente. Su fortaleza diez a&ntilde;os despu&eacute;s de su aprobaci&oacute;n, sin duda, la ha convertido en una referencia para quienes hoy nos miran desde otras comunidades dando sus primeros pasos en esta direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como dijo Oscar Niemeyer, el arquitecto y urbanista brasile&ntilde;o, &ldquo;las personas tienen que so&ntilde;ar, de lo contrario las cosas simplemente no suceden&rdquo;. Pero este mandato legislativo no es s&oacute;lo un sue&ntilde;o, ni un texto de filosof&iacute;a jur&iacute;dica. Esta ley nos impele a la audacia y a la tenacidad como responsables institucionales que somos. Las necesidades de los j&oacute;venes vascos han cambiado, la sociedad es diferente a la de la d&eacute;cada anterior, y la crisis de 2009 sembr&oacute; de piedras el camino por el que transitar. Somos conscientes de que la cadena de valor de la vivienda constituye un fen&oacute;meno extraordinariamente complejo. Hay que afinar muchas teclas para conseguir la armon&iacute;a adecuada. Por eso, hemos de desconfiar de quienes prometen soluciones o b&aacute;lsamos de fierabr&aacute;s, ofreciendo respuestas m&aacute;gicas e inmediatas o se encastillan en regulaciones aparentemente bienintencionadas, pero que han demostrado sobradamente sus l&iacute;mites o carencias a lo largo del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        No es pretencioso afirmar que, como pa&iacute;s, hemos venido haciendo los deberes. Recordar&eacute; simplemente la firma del Pacto Social por la Vivienda y la puesta en marcha del Foro Social de Urbanismo y Vivienda. Nos comprometimos a que el trabajo de diagn&oacute;stico fuera coral y compartido. Y anunciamos que el arsenal normativo e instrumental del gobierno estaba en posici&oacute;n de combate para responder a los nuevos retos de una sociedad en permanente cambio. En esta d&eacute;cada, desde la aprobaci&oacute;n de la Ley-2015, el parque actual de vivienda en alquiler asciende a 28.000 viviendas de las que 18.000 son gestionadas por Alokabide. M&aacute;s de 3.000 unidades convivenciales han accedido a una vivienda de alquiler. Y, a d&iacute;a de hoy, 33.000 personas reciben una prestaci&oacute;n econ&oacute;mica destinada a sufragar gastos de vivienda en alquiler. 
    </p><p class="article-text">
        Pero estas cifras no son todo lo satisfactorias que quisi&eacute;ramos. Las prestaciones y subsidios constituyen hoy la primera medida a nivel cuantitativo, cuando la ley establec&iacute;a esta medida como complementaria a la prestaci&oacute;n directa de una vivienda en alquiler. Nuestra vocaci&oacute;n, en sinton&iacute;a con la Ley cuya aprobaci&oacute;n conmemoramos hoy, debe ser la de responder con viviendas contantes y sonantes -y no tanto con subsidios y prestaciones, que tambi&eacute;n- a las necesidades de vivienda digna de nuestra ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A tal fin, estamos definiendo una hoja de ruta coherente con objetivos claros y con un marco de referencia despejado. En primer lugar, perseguimos la conformaci&oacute;n de una reserva estrat&eacute;gica de suelo, dado que el suelo es la materia prima imprescindible que permite la posterior promoci&oacute;n y edificaci&oacute;n de vivienda. Y hay que recordar que el gobierno no dispone actualmente de suelo, sino que &eacute;ste reside mayoritariamente en los ayuntamientos.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, es imprescindible abordar una nueva regulaci&oacute;n que aligere la tramitaci&oacute;n del suelo. Hoy los tiempos de la tramitaci&oacute;n son incompatibles con la vida de la gente, con la urgencia vital de disponer de una vivienda. Es imprescindible, por tanto, otro ritmo de desarrollo de los procesos urban&iacute;sticos que sea compatible con el tiempo y con las necesidades de la ciudadan&iacute;a. Creo firmemente que el &eacute;xito de un mercado equilibrado y accesible depende hoy en gran medida de la revisi&oacute;n y de la actualizaci&oacute;n de la Ley del Suelo a las necesidades de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, la ley de 2015 se&ntilde;ala la necesidad de desarrollar una gesti&oacute;n eficiente y la captaci&oacute;n de recursos para una pol&iacute;tica de vivienda sostenible. Trabajamos para impulsar, en esta direcci&oacute;n, un Fondo Social para la financiaci&oacute;n p&uacute;blico/privada de la vivienda de alquiler. Es preciso reconocer que los presupuestos p&uacute;blicos no son suficientes para abordar esta tarea colosal. Se equivocan quienes piensan que la voluntad pol&iacute;tica y los poderes p&uacute;blicos exclusivamente son capaces de mover monta&ntilde;as. Necesitamos incorporar capital privado en este proceso de transformaci&oacute;n. Y sumar tambi&eacute;n a la causa social de la vivienda diferentes instrumentos financieros p&uacute;blicos, extrayendo el mejor provecho del mandato que tanto el BEI, como el ICO o el mismo Instituto Vasco de Finanzas tienen de la Comisi&oacute;n Europea, el Gobierno de Espa&ntilde;a y el Gobierno vasco respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        En cuarto lugar, no se entiende que, si la vivienda ocupa un lugar central en nuestra sociedad del bienestar, se deje la regulaci&oacute;n en manos del mercado. Esto no ocurre en sectores y mercados estrat&eacute;gicos como la energ&iacute;a o el trabajo. Y es incomprensible que la regulaci&oacute;n del precio de la vivienda sea tan insuficiente, mientras asistimos a una carrera desbocada de precios y de condiciones fuera de toda l&oacute;gica. Creo sinceramente que la aplicaci&oacute;n de zonas tensionadas constituye una herramienta muy v&aacute;lida, que permite regular los alquileres en zonas en que estos se han disparado, impidiendo el acceso a un alquiler razonable y asequible para buena parte de las clases medias.
    </p><p class="article-text">
        El reto es apasionante. Se trata de situar a la ciudadan&iacute;a en el centro de la pol&iacute;tica. La fortaleza del consenso pol&iacute;tico y la firmeza de nuestra voluntad constituyen el mejor aval para afrontar este desaf&iacute;o. Dec&iacute;a Aldo Rossi, el c&eacute;lebre urbanista italiano del neorracionalismo, que &ldquo;el espacio urbano es un campo de luchas, pero tambi&eacute;n es un campo de encuentros&rdquo;. Hagamos que la pol&iacute;tica de vivienda propicie igualmente espacios de encuentro y de acuerdos de pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Denis Itxaso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/vivienda-contrato-social_132_12396300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Jun 2025 19:45:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vivienda, un contrato social]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Vivienda sin prejuicios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/vivienda-prejuicios_132_11752650.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d64bb84b-a461-4e89-a9f7-454ea6ee7dfd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivienda sin prejuicios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde la perspectiva vasca, las leyes estatales y autonómicas en vigor pueden ponerse al servicio de una misma causa con doble vertiente: el amparo a los demandantes de vivienda y el aumento de la oferta</p></div><p class="article-text">
        Estas &uacute;ltimas semanas Madrid, Barcelona y Valencia han acogido sonoras manifestaciones de denuncia ante el tensionamiento del mercado de la vivienda que agobia a tantas personas, limitando sus expectativas vitales. Lo cierto es que, a pesar de la bonanza de algunos datos macroecon&oacute;micos, nos enfrentamos al riesgo de que las condiciones de vida de significativas capas de la sociedad se vean condicionadas en funci&oacute;n del porcentaje de renta que deben dedicar a sufragar los costes de la vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Esta crisis de oferta y carest&iacute;a de la vivienda que atraviesa el conjunto de Occidente &ndash;y particularmente las metr&oacute;polis europeas&ndash; se ha situado en el foco informativo y est&aacute; mereciendo un gran despliegue de opini&oacute;n y an&aacute;lisis as&iacute; como una ferviente actividad pol&iacute;tica. Este mismo mi&eacute;rcoles, sin ir m&aacute;s lejos, la ministra de Vivienda y Agenda Urbana comparece ante el pleno del Congreso para dar cuenta de las medidas que est&aacute; adoptando el Gobierno de Espa&ntilde;a en m&uacute;ltiples campos. Sin embargo, es muy probable que la ministra deba enfrentar en el debate planteamientos que insisten en una identificaci&oacute;n cl&aacute;sica de las pol&iacute;ticas atribuibles a la derecha y a la izquierda ideol&oacute;gicas, en funci&oacute;n de si &eacute;stas abordan el problema desde la &oacute;ptica de la oferta o de la demanda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se nos cuestiona por si las pol&iacute;ticas llevadas a cabo han fracasado en Euskadi, hay expertos que aseguran que no, aunque resulte evidente que, pese a todos los esfuerzos, el incremento de la demanda ha sobrepasado todas las expectativas. Corren r&iacute;os de tinta sobre las razones que han desembocado en este enorme tensionamiento del mercado inmobiliario, pero hay consenso en que el incremento de la demanda se ha generado como consecuencia de cambios demogr&aacute;ficos acelerados: unidades convivenciales m&aacute;s peque&ntilde;as, mayor longevidad, incremento de flujos migratorios. 
    </p><p class="article-text">
        La oferta, sin embargo, no ha crecido en la misma proporci&oacute;n, y seguramente a&uacute;n somos deudores de la gran recesi&oacute;n econ&oacute;mica de 2008 que tuvo en el sector inmobiliario el epicentro de todos los males. Tampoco ayuda la arraigada identificaci&oacute;n de la vivienda como activo financiero y no como bien de primera necesidad. Incremento exponencial de la demanda de viviendas &ndash;sin que ello est&eacute; representando un aumento significativo de poblaci&oacute;n&ndash; frente a una escasa y r&iacute;gida oferta de vivienda libre y protegida. He ah&iacute; un resumen rudimentario pero f&aacute;cilmente comprensible de la actual crisis habitacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pienso que no estar&iacute;amos enfocando adecuadamente nuestro trabajo si nos limit&aacute;semos a actuar exclusivamente sobre la demanda o sobre la oferta, y va siendo hora de que asumamos que, ante el problema de la vivienda, toda la potencia de fuego disponible ser&aacute; necesaria si queremos obtener resultados distintos a los obtenidos hasta ahora. El modelo vasco de pol&iacute;ticas de vivienda act&uacute;a sobre la demanda cuando hace del derecho constitucional a una vivienda digna un derecho exigible ante la administraci&oacute;n, lo que conlleva ayudar con prestaciones econ&oacute;micas espec&iacute;ficas a las personas que no alcanzan a pagar el alquiler de una vivienda en el mercado libre. Actuamos tambi&eacute;n sobre la demanda cuando invitamos a los ayuntamientos a que soliciten la declaraci&oacute;n de mercado residencial tensionado, que permite topar los incrementos desbocados de los alquileres. Y actuamos sobre la demanda cuando dise&ntilde;amos una fiscalidad singular que mitiga la pesada carga que representa el pago de una hipoteca o un alquiler, en la renta disponible de las familias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero Euskadi act&uacute;a de forma decidida sobre la oferta cuando se propone recrecer el parque de vivienda protegida en r&eacute;gimen de alquiler, que es nuestra principal infraestructura de pa&iacute;s, y aumentarlo hasta en 7.000 nuevas viviendas en la presente legislatura; o cuando acordamos pol&iacute;ticas fiscales verdaderamente incentivadoras para que los propietarios coloquen sus viviendas en el mercado, incluyendo un servicio p&uacute;blico de intermediaci&oacute;n. Actuamos sobre la oferta al solicitar a los Ayuntamientos que aprueben e implementen planes trianuales con los que planificar nuevos desarrollos residenciales, adaptar ordenanzas que faciliten la conversi&oacute;n de lonjas en viviendas, movilizar suelos privados para agilizar la construcci&oacute;n de vivienda libre o protegida, e incluso cuando instamos a la aplicaci&oacute;n del decreto de vivienda deshabitada para incentivar su salida al mercado o penalizar fiscalmente a quienes persistan en mantenerlas vac&iacute;as sin justificaci&oacute;n razonable.
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva vasca, las leyes estatales y auton&oacute;micas en vigor pueden ponerse al servicio de una misma causa con doble vertiente: el amparo a los demandantes de vivienda y el aumento de la oferta. Por eso queremos dar recorrido y profundidad a la figura de las zonas tensionadas, para que no se queden en una mera declaraci&oacute;n que limite el incremento de los precios del alquiler, que no es poco. Queremos asociar esa figura &ndash;que implica el reconocimiento expreso del municipio de que sufre un grave problema con el mercado de la vivienda&ndash; a medidas de incentivo de la oferta cuyo principal objetivo sea el de salir de esa situaci&oacute;n de tensionamiento m&aacute;s pronto que tarde.
    </p><p class="article-text">
        Debemos abogar sin prejuicios ideol&oacute;gicos por implementar pol&iacute;ticas integrales que sepan sacar provecho de las amplias prerrogativas que nos confieren las leyes a los distintos niveles institucionales en que est&aacute; repartida la compleja competencia de la vivienda, el suelo y el urbanismo. En el Gobierno vasco tenemos claro que hay que actuar en todos los frentes, porque el problema atraviesa de un modo u otro al conjunto de la sociedad y hace tiempo dej&oacute; de ser un fen&oacute;meno exclusivo de las clases m&aacute;s desfavorecidas. Es un problema que tiene soluci&oacute;n, como la han tenido otros problemas de enorme envergadura que Espa&ntilde;a ha enfrentado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Pero si dejamos que su abordaje termine siendo pasto de las llamas partidistas y de estrategias simplistas de confrontaci&oacute;n, tendr&aacute; graves implicaciones econ&oacute;micas que pueden lastrar nuestra competitividad as&iacute; como el anhelo compartido de una sociedad cohesionada en la que la vivienda accesible se entienda como una robusta columna del Estado de Bienestar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Denis Itxaso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/vivienda-prejuicios_132_11752650.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Oct 2024 19:45:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vivienda sin prejuicios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Vivienda]]></media:keywords>
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