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    <title><![CDATA[elDiario.es - Luisa Menéndez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/luisa-menendez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Luisa Menéndez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mantas para la rebeldía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mantas-rebeldia_132_11757959.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb323185-4d13-4ee7-ba62-1cf3c8e8e2b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mantas para la rebeldía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Son las mantas de la vergüenza de una sociedad que calla y unas instituciones que expulsan a los márgenes a seres humanos a los que no se les reconocen sus derechos. Recogemos y repartimos mantas desde la rabia que provoca la injusticia"</p></div><p class="article-text">
        Es julio 2024, estamos en Bihac (Bosnia). En el lateral de un gran escenario tres mujeres y un hombre bordan en una manta nombres, fechas, una flor o un lugar... recordando a criaturas, mujeres y hombres desaparecidos o muertos en su camino migrante. 
    </p><p class="article-text">
        La manta que bordan en esta ciudad, Bosnia, se va llenando de nombres como otras tantas mantas que hay por el mundo. En Lampedusa la bordaron manos italianas y mujeres de T&uacute;nez. Quieren que sus hijos e hijas desaparecidas no sean s&oacute;lo un n&uacute;mero estad&iacute;stico, que su nombre sea tambi&eacute;n recordado.
    </p><p class="article-text">
        Las madres centroamericanas empezaron estas mantas de memoria y denuncia para que no olvidemos.
    </p><p class="article-text">
        En M&eacute;xico, Mario bord&oacute; el nombre de su hermano que desapareci&oacute;, junto a decenas de personas, cuando viajaba a EEUU. Buscan con las manos en la tierra para encontrar restos y bordan su memoria, casi siempre con hilo rojo. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de 5.000 personas desaparecidas, muertas en la ruta canaria, tendr&aacute;n su nombre en una manta y la bordar&aacute;n compa&ntilde;eras a las que no les cabe la pena, la rabia, la injusticia que obliga a poner en riesgo la vida a quienes tienen derecho a vivir en su pa&iacute;s y se ven obligados a migrar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una manta de la memoria, en Turín, sujeta por la madre de dos hijos desaparecidos en el Mediterráneo                            </span>
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        Aqu&iacute; en Euskal Herria en la manta que bordamos est&aacute;n los nombres de los ahogados en el Bidasoa evitando fronteras cerradas. 
    </p><p class="article-text">
        Pero hay otras mantas. 
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas, en Bilbao, Barakaldo, Donostia se multiplican por las redes carteles organizando recogidas de mantas para personas que viven en la calle. Quienes organizamos las recogidas somos ciudadanas de a pie, parte de la sociedad que conocemos o sabemos de cientos de personas (casi siempre hombres j&oacute;venes migrantes) que viven entre nosotras, estudian, buscan trabajo, arreglan papeles, se apuntan a los servicios municipales de urgencias sociales SMUS, para pedir un vale de comida, un techo, apuntarse al padr&oacute;n&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Intentamos aliviar el fr&iacute;o de dormir en la calle que nuestras instituciones no mitigan.
    </p><p class="article-text">
        Son las mantas de la verg&uuml;enza de una sociedad que calla y unas instituciones que expulsan a los m&aacute;rgenes a seres humanos a los que no se les reconocen sus derechos. Recogemos y repartimos mantas desde la rabia que provoca la injusticia. 
    </p><p class="article-text">
        Quienes las reciben se van a dormir a escondidas, lejos, como si no existieran, evitando a todas las polic&iacute;as que, cumpliendo las &oacute;rdenes de parte de la clase pol&iacute;tica, se las quitan sin ning&uacute;n miramiento, sin importar el fr&iacute;o, la lluvia o el hielo y&hellip; vuelta a empezar. No hay solidaridad que soporte tanto desalojo. 
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n hay otras mantas.
    </p><p class="article-text">
        Las que extienden los manteros en el suelo, exponiendo los productos que con su venta les permite comer. Tienen cuerdas para recogerlas r&aacute;pidamente cuando llegan las distintas polic&iacute;as, enviadas por la misma clase pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que es ilegal. &iquest;C&oacute;mo puede haber leyes que no permitan una vida digna? &iquest;C&oacute;mo puede haber riqueza que no se reparta entre quienes vivimos en el mismo lugar y provoque tanta exclusi&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo puede existir una ley de extranjer&iacute;a que condene a tantos seres humanos, obligados a migrar, a la precariedad y nuevamente a los m&aacute;rgenes?
    </p><p class="article-text">
        Todas y cada una de esas mantas, las que llenas de nombres denuncian vidas arrebatadas, las que dan calor a personas que comparten nuestros pueblos y ciudades, las de los manteros, son mantas que nunca debieran existir.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luisa Menéndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mantas-rebeldia_132_11757959.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Oct 2024 18:52:13 +0000]]></pubDate>
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