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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carlos Gil]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carlos-gil/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carlos Gil]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Son los profesores los garantes del mérito escolar? Un experimento en veinte facultades de educación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/profesores-merito-escolar-experimento-veinte-facultades_132_11797043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bcb18aa2-0aae-4599-aeff-30b8709e782a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1096329.jpg" width="4000" height="2250" alt="¿Son los profesores los garantes del mérito escolar? Un experimento en veinte facultades de educación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los profesores son los principales jueces del mérito educativo y condicionan de manera directa quién avanza y quién no en la carrera escolar. Explícitamente o no, envían continuas señales a los propios estudiantes y a sus familias que influyen en las decisiones que se toman, en ocasiones en forma de profecías autocumplidas</p></div><p class="article-text">
        Los profesores son los principales <em>guardianes</em> del m&eacute;rito escolar, por lo que sus evaluaciones son esenciales para garantizar la igualdad de oportunidades. Si los profesores se gu&iacute;an solamente por las competencias curriculares y el esfuerzo de sus estudiantes, o si consideran adem&aacute;s otros factores, como sus caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas, es una cuesti&oacute;n crucial para identificar potenciales sesgos y discriminaci&oacute;n en el sistema educativo.
    </p><p class="article-text">
        Debido a la deseabilidad social, detectar estos sesgos a partir de los datos de encuestas tradicionales no es posible; se precisan dise&ntilde;os experimentales, escasos hasta el momento en los an&aacute;lisis sobre el &aacute;mbito educativo espa&ntilde;ol. Normalmente, para estudiar los sesgos evaluadores se compara a estudiantes con similar rendimiento en pruebas estandarizadas (por ejemplo, PISA) para dilucidar si, a igualdad de competencias, cuentan con diferente nota o probabilidad de repetir curso seg&uacute;n su sexo, origen migrante o el nivel socioecon&oacute;mico de la familia.
    </p><p class="article-text">
        Esta entrada recoge los resultados de un experimento dise&ntilde;ado por nosotros mismos y que hemos publicado recientemente en <a href="https://sociologicalscience.com/articles-v11-27-743/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sociological Science</em></a>. El experimento est&aacute; planteado espec&iacute;ficamente para identificar causalmente si, m&aacute;s all&aacute; del m&eacute;rito acad&eacute;mico, las caracter&iacute;sticas adscritas del alumnado (sexo, origen migrante, clase social) entran en la ecuaci&oacute;n de los profesores al asignar las notas y predecir las futuras trayectorias escolares de sus estudiantes.
    </p><p class="article-text">
        Para dise&ntilde;ar el experimento seleccionamos una muestra representativa de 20 facultades de educaci&oacute;n en todas las CCAA (no biling&uuml;es) espa&ntilde;olas, tanto p&uacute;blicas como privadas, y distribuimos entre sus matriculados un cuestionario <em>online</em>. Nos centramos en estudiantes de magisterio en lugar de maestros en activo porque nos interesaba evaluar si, ya incluso antes de entrar en el sistema educativo como profesionales, los j&oacute;venes reproducen los estereotipos grupales (pre)existentes en la sociedad y la propia escuela. Si as&iacute; fuera (<em>spoiler</em>: lo es), las intervenciones y <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/inconcebible-caso-educacion-sociologia_132_10027712.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(re)dise&ntilde;os curriculares</a> sobre los procesos cognitivos e institucionales que generan la discriminaci&oacute;n podr&iacute;an ser particularmente efectivos durante el periodo de formaci&oacute;n docente.
    </p><p class="article-text">
        En el cuestionario <em>online</em> distribuido a los futuros ense&ntilde;antes se presentaba una ficha (Figura 1) con los datos personales y acad&eacute;micos de un/a estudiante ficticio/a de 6&ordm; de primaria y, a continuaci&oacute;n, se les ped&iacute;a puntuar una redacci&oacute;n, escrita por &eacute;l/ella, y evaluar su futura trayectoria escolar. En la ficha, basada en expedientes reales, se proporcionaba informaci&oacute;n censal neutra, com&uacute;n a todos los perfiles (centro, domicilio familiar, nacionalidad, fecha de nacimiento) e informaci&oacute;n variable (apartados en color azul de la ficha en la Figura 1) sobre las caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas del alumno: sexo, origen migrante (padres espa&ntilde;oles o marroqu&iacute;es) y la profesi&oacute;n del padre, camuflada en los datos de contacto, como marcador de estatus socioecon&oacute;mico. As&iacute;, ten&iacute;amos fichas para Daniel Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez, Luc&iacute;a Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez, Youssef Salhi, Salma Salhi y los correos electr&oacute;nicos de contacto de sus padres eran, en los dos primeros casos <a href="mailto:David.Garcia@Pintores-Express.es" target="_blank" class="link">David.Garcia@Pintores-Express.es</a> o <a href="mailto:David.Garcia@Notarios-Garcia.es" target="_blank" class="link">David.Garcia@Notarios-Garcia.es</a> y, en los dos segundos, <a href="mailto:Mohamed.Salhi@Pintores.Express.es" target="_blank" class="link">Mohamed.Salhi@Pintores.Express.es</a> o <a href="mailto:Mohamed.Salhi@Notarios-Salhi.es" target="_blank" class="link">Mohamed.Salhi@Notarios-Salhi.es</a>. En la ficha tambi&eacute;n se aportaba informaci&oacute;n sobre el rendimiento escolar previo, el comportamiento en clase y el cumplimiento de las tareas y deberes del estudiante. Estos factores comportamentales son cruciales, ya que los profesores, expl&iacute;citamente o no, tambi&eacute;n los tienen en cuenta en sus evaluaciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Figura 1                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, se les presentaba a los encuestados una redacci&oacute;n breve que describ&iacute;a un paisaje y el paso de las estaciones. Esta redacci&oacute;n ten&iacute;a dos versiones seg&uacute;n su calidad objetiva basada en r&uacute;bricas oficiales de la asignatura de lengua para 6&ordm; de primaria (ortograf&iacute;a, vocabulario, sintaxis) y validada mediante un estudio piloto con 250 maestros andaluces: una versi&oacute;n buena (7 sobre 10) y otra versi&oacute;n de peor calidad (un 5 sobre 10). Adem&aacute;s, manipul&aacute;bamos otros dos factores --independientemente de la calidad de la redacci&oacute;n. Por una parte, incorpor&aacute;bamos una frase como se&ntilde;al para recordar inadvertidamente el estatus socioecon&oacute;mico del padre (notario o pintor en el sector de la construcci&oacute;n) y, por otra, desliz&aacute;bamos informaci&oacute;n sobre el capital cultural de la familia haciendo referencia a dos actividades de ocio directamente en el texto: ver el programa de televisi&oacute;n &ldquo;La isla de las tentaciones&rdquo; o los cuadros impresionistas de Monet en un museo. En la Figura 2 se presentan la versi&oacute;n buena y mala de la redacci&oacute;n y, en colores, las varias manipulaciones experimentales que se hicieron.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Figura 2                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Se les ped&iacute;a a los encuestados, entonces, evaluar la calidad de la redacci&oacute;n y, adem&aacute;s, valorar c&oacute;mo de probable es (a) que ese estudiante repita 6&ordm; de primaria y (b) que llegue al bachillerato. Dado que se ha asignado de forma totalmente aleatoria la redacci&oacute;n buena o mala, adem&aacute;s del comportamiento y rendimiento previo de la ficha, a los diferentes perfiles sociodemogr&aacute;ficos de estudiantes, podemos identificar causalmente el peso que los profesores atribuyen a la capacidad acad&eacute;mica objetiva o demostrada (es decir, la calidad de la redacci&oacute;n, el rendimiento previo y el esfuerzo) en comparaci&oacute;n con los factores adscritos, es decir, aquellos factores sociodemogr&aacute;ficos sobre los cuales el alumno no tiene ning&uacute;n control (el sexo biol&oacute;gico, la procedencia de sus padres o los recursos socioecon&oacute;micos y el capital cultural de su hogar).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Figura 3                            </span>
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        Podemos destacar varios resultados principales del experimento, que ilustramos en la Figura 3. Primero las buenas noticias: la capacidad (sobre todo la calidad objetiva de la redacci&oacute;n y el comportamiento) es lo que m&aacute;s pesa en la nota que se obtiene en la tarea y tambi&eacute;n en las predicciones que los encuestados hacen sobre el &eacute;xito escolar futuro del alumno. Despu&eacute;s las malas: en todos los casos se cuelan factores adscritos que, en principio, a igualdad de m&eacute;rito acad&eacute;mico, no deber&iacute;an afectar a las notas ni a las expectativas sobre el futuro &eacute;xito escolar. Las chicas reciben notas algo mayores y se les atribuye m&aacute;s &eacute;xito futuro de lo que los factores relacionados con el m&eacute;rito predecir&iacute;an (hay varias explicaciones coherentes con esto, que se explican en el art&iacute;culo). Algo similar sucede con el estatus socioecon&oacute;mico: los hijos de notarios reciben mejores augurios sobre su futuro escolar que los hijos de pintores a igualdad de capacidad y esfuerzo. Adem&aacute;s, escribir en una redacci&oacute;n que se ve &ldquo;La isla de las tentaciones&rdquo; en lugar de los cuadros de Monet en un museo hace que la nota sea m&aacute;s baja, aunque ambas redacciones sean igual de buenas en lo que respecta a los criterios ling&uuml;&iacute;sticos objetivos evaluables. El caso de los ni&ntilde;os de origen marroqu&iacute; es algo menos intuitivo. Reciben m&aacute;s nota de la que merecen en la redacci&oacute;n. Esta forma de discriminiaci&oacute;n positiva puede ser debida a que los profesores tratan de compensar la dificultad a&ntilde;adida que implica una tarea relacionada con competencias ling&uuml;&iacute;sticas en alumnos que normalmente no hablan este idioma en casa. No obstante, despu&eacute;s se les atribuye menor probabilidad que a un estudiante de origen familiar espa&ntilde;ol de acceder al bachillerato, algo que coincide m&aacute;s con la tozuda realidad emp&iacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        En el art&iacute;culo cient&iacute;fico discutimos profusamente las diversas explicaciones te&oacute;ricas que pueden estar detr&aacute;s de estos resultados (la discriminaci&oacute;n estad&iacute;stica, los sesgos impl&iacute;citos, los estereotipos de grupo); remitimos a los lectores interesados a &eacute;l. Nos gustar&iacute;a centrarnos aqu&iacute; en la conclusi&oacute;n sustantiva. De manera consciente o no, los profesores toman por m&eacute;rito algunas caracter&iacute;sticas que en realidad no est&aacute;n relacionadas con &eacute;l, como el sexo, la clase social o el pa&iacute;s de procedencia de la familia de los estudiantes. Cuando hablamos de las desigualdades educativas y de los factores que explican la reproducci&oacute;n intergeneracional de ventajas y desventajas educativas normalmente nos fijamos en el papel de las familias y de los estudiantes. No obstante, los profesores son los principales jueces del m&eacute;rito educativo y condicionan de manera directa qui&eacute;n avanza y qui&eacute;n no en la carrera escolar. Expl&iacute;citamente o no, env&iacute;an continuas se&ntilde;ales a los propios estudiantes y a sus familias que influyen en las decisiones que se toman, en ocasiones en forma de profec&iacute;as autocumplidas. En el estudio mostramos, con la evidencia m&aacute;s apropiada hasta el momento, que los profesores desempe&ntilde;an de hecho un papel fundamental como garantes de la igualdad de oportunidades. Aunque no es evidente qu&eacute; tipo de medidas podr&iacute;an tomarse para reforzar esta funci&oacute;n, establecer emp&iacute;ricamente la existencia de estos sesgos es un primer paso en esta direcci&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Gil, Irene Pañeda Fernández, Leire Salazar, Jonatan Castaño Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/profesores-merito-escolar-experimento-veinte-facultades_132_11797043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Nov 2024 19:13:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Son los profesores los garantes del mérito escolar? Un experimento en veinte facultades de educación]]></media:title>
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