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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lourdes Biedma Velázquez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lourdes-biedma-velazquez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lourdes Biedma Velázquez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA['La salud y las mujeres': investigaciones en torno a la dimensión social y de género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/salud-mujeres-investigaciones-torno-dimension-social-genero_132_11803639.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d32defd-466a-4dae-b9bf-b18d31c0369b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La salud y las mujeres: investigaciones en torno a la dimensión social y de género"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este libro comparte, entre otras cosas, una perspectiva que entiende que el sistema sexo-género influye sobre la salud, tanto en general como en situaciones concretas, generando desigualdades entre hombres y mujeres</p></div><p class="article-text">
        El libro aborda un conjunto de investigaciones y reflexiones te&oacute;ricas sobre la salud y las mujeres realizadas por autoras y autores de diferentes disciplinas acad&eacute;micas. Todas ellas comparten la posici&oacute;n te&oacute;rica que considera la salud como un fen&oacute;meno complejo de naturaleza biopsicosocial. Se entiende as&iacute; que la salud, adem&aacute;s de estar compuesta por las dimensiones biol&oacute;gica y psicol&oacute;gica, tambi&eacute;n tiene una importante dimensi&oacute;n social. Al incluir esta &uacute;ltima, se ampl&iacute;a el concepto de salud y se hace necesario investigar las relaciones entre salud y situaciones sociales como las condiciones de vida, las percepciones y creencias de los individuos, el poder y otros conceptos clave del &aacute;mbito de las ciencias sociales.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de la salud desde esta perspectiva m&aacute;s amplia e integral permite comprender situaciones espec&iacute;ficas que podr&iacute;an mejorar la atenci&oacute;n a la salud. Por ejemplo: c&oacute;mo interpretan el dolor cr&oacute;nico las y los afectados por &eacute;l, c&oacute;mo pueden afrontarlo bajo determinadas circunstancias o qu&eacute; esperan del sistema sanitario ante situaciones dolorosas poco conocidas, por poner algunos ejemplos. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n comparten estas investigaciones una perspectiva que entiende que el sistema sexo-g&eacute;nero influye sobre la salud, tanto en general como en situaciones concretas, generando desigualdades entre hombres y mujeres. Hasta hace poco, por ejemplo, la ciencia se ha ocupado escasamente del dolor de las mujeres, incluso ha invisibilizado aquellos que consideraba &ldquo;dolores de mujer&rdquo;, defini&eacute;ndolos como normales o no patol&oacute;gicos. En consecuencia, estos dolores han obtenido una atenci&oacute;n m&eacute;dica y farmacol&oacute;gica de peor calidad y est&aacute;n menos legitimados que otros que no son espec&iacute;ficos de mujeres. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Además del consumo diferenciado de sustancias, ellas consumen más sustancias legales, y la atención a su salud suele ser más tardía y deficitaria porque sufren en mayor medida que los hombres la vergüenza, la culpa y el estigma</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La estructura social act&uacute;a en el planteamiento, definici&oacute;n y desempe&ntilde;o del cuidado formal. El an&aacute;lisis del cuidado que reciben mujeres mayores institucionalizadas ha permitido observar como las l&oacute;gicas productivas determinan la percepci&oacute;n de las cuidadoras que, al tener como prioridad el cumplimiento de los objetivos de la empresa, deben renunciar a proporcionar un trato humanizado y emp&aacute;tico con las residentes mayores, sumi&eacute;ndolas en un estado de alienaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Incluso en situaciones m&aacute;s espec&iacute;ficas como las adicciones, la socializaci&oacute;n en roles de g&eacute;nero muestra su enorme potencia. Adem&aacute;s del consumo diferenciado de sustancias, ellas consumen m&aacute;s sustancias legales, y la atenci&oacute;n a su salud suele ser m&aacute;s tard&iacute;a y deficitaria porque sufren en mayor medida que los hombres la verg&uuml;enza, la culpa y el estigma. Tambi&eacute;n sufren m&aacute;s violencia y &ldquo;aguantan&rdquo; m&aacute;s antes de pedir ayuda para conservar la custodia de los hijos. 
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres en prostituci&oacute;n tienen estados de salud generados por el cruce de diferentes ejes de desigualdad. La exclusi&oacute;n y pobreza, la violencia f&iacute;sica y sexual que padecen y las condiciones de vida que se dan en un contexto opresivo, hacen que desarrollen enfermedades y dolores de origen f&iacute;sico, psicol&oacute;gico, emocional y social. Es frecuente que la enfermedad y el dolor permanezcan, aunque las mujeres dejen de estar en prostituci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n forman parte de la estructura social los sistemas expertos, aquellos que act&uacute;an como intermediarios entre los individuos y el conocimiento cient&iacute;fico. Ellos determinan la definici&oacute;n de salud, qu&eacute; condici&oacute;n va a reconocerse como enfermedad, c&oacute;mo se va a tratar en el sistema sanitario, qui&eacute;n cumple con los requisitos para estar enfermo y en consecuencia va a obtener la protecci&oacute;n del Estado. En definitiva, tienen la potestad de determinar la posici&oacute;n de los individuos en la jerarqu&iacute;a social. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los investigadores e investigadoras que firman este libro"
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                Los investigadores e investigadoras que firman este libro                            </span>
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        En su caso, el sistema sanitario dispone de la legitimidad formal. A trav&eacute;s del diagn&oacute;stico reconoce la veracidad de lo que experimentan los pacientes. Sin embargo, la legitimidad del dolor nunca es absoluta. Se sit&uacute;a en un espacio m&aacute;s o menos gris en el que siempre existe alg&uacute;n margen para la sospecha. Incluso en el &aacute;mbito sanitario se pone en cuesti&oacute;n a las dolientes, se duda de su palabra, son reducidas a un estereotipo o se tienen prejuicios sobre su edad. La sospecha (que es una herramienta del pensamiento hermen&eacute;utico) sobre la veracidad del dolor est&aacute; presente en todos los &aacute;mbitos sociales, ya sea el lugar de trabajo, los espacios de relaci&oacute;n social o la propia familia. En el &aacute;mbito m&eacute;dico, en el que existe legitimidad formal, la sospecha act&uacute;a como medio para evitar el <em>malingering</em>. En los espacios sociales en los que no existe legitimidad m&eacute;dica la sospecha act&uacute;a con el objetivo de mantener el cumplimiento de los roles sociales y de la productividad en todos los &aacute;mbitos de la vida. 
    </p><p class="article-text">
        El discurso social sobre el dolor, por el contrario, muestra un respeto absoluto por el dolor de los otros. Tambi&eacute;n pone de manifiesto que la poblaci&oacute;n ha establecido un v&iacute;nculo muy estrecho entre lo som&aacute;tico, lo psicol&oacute;gico y lo emocional entendiendo que se retroalimentan. Es posible que la perspectiva que propone el modelo biopsicosocial sea mayoritaria entre la poblaci&oacute;n, lo cual es coherente con la concepci&oacute;n que tienen de la salud, que actuar&iacute;a como sin&oacute;nimo de bienestar y normalidad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hasta llegar a la investigaci&oacute;n actual que ha puesto de manifiesto y reconoce las desigualdades de las mujeres, otras, pioneras, fueron expulsadas del conocimiento por su condici&oacute;n de mujer. Actualmente, un grupo de cient&iacute;ficas est&aacute; rescatando su obra que queda plasmada en este libro. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Y, aun as&iacute;, en el sistema de ciencia persisten condiciones de desventaja para las mujeres que operan efectivamente. La propia estructura del sistema, el mantenimiento de relaciones de poder at&aacute;vicas y la existencia del <em>curriculum oculto, </em>entre otros mecanismos, influyen en la posici&oacute;n que ocupan las mujeres. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, en la obra se analizan las limitaciones del modelo individualista y androc&eacute;ntrico de atenci&oacute;n a la salud. Se entiende que, si bien algunas cuestiones deben seguir abord&aacute;ndose individualmente, existe evidencia suficiente para sostener que los enfoques colectivos son esenciales en la salud y a&uacute;n presentan m&aacute;rgenes de desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        Situados tambi&eacute;n en la perspectiva de la multidimensionalidad de la salud se concluye que el contexto organiza y estructura la desigualdad en funci&oacute;n de un conjunto de ejes y variables que se interrelacionan generando desigualdades y malestares que conllevan padecimiento y sufrimiento que se sit&uacute;an es nuestro organismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Isabel García Rodríguez, Lourdes Biedma Velázquez, Rafael Serrano del Rosal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/salud-mujeres-investigaciones-torno-dimension-social-genero_132_11803639.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Nov 2024 13:35:58 +0000]]></pubDate>
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