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    <title><![CDATA[elDiario.es - Colectivo Imastanen]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/colectivo-imastanem/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Colectivo Imastanen]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La deuda histórica de la Ciudad de La Laguna con el patrimonio indígena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/deuda-historica-ciudad-laguna-patrimonio-indigena_132_11805937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La adjudicaci&oacute;n de presupuestos millonarios destinados a restauraciones urbanas como la del Palacio Nava y Grim&oacute;n; el incumplimiento de las promesas en torno a la casa de los Est&eacute;vanez o la desprotecci&oacute;n y abandono del legado arqueol&oacute;gico ind&iacute;gena, demuestran el sesgo hist&oacute;rico e ideol&oacute;gico que emplea el gobierno municipal lagunero a la hora de hacer cumplir la ley en lo referente a la preservaci&oacute;n y divulgaci&oacute;n sobre el conjunto de sus valores patrimoniales. Un pueblo que defendi&oacute; su libertad de ser, con dignidad y valent&iacute;a. El 14 de noviembre de 1495 tiene lugar la llamada &ldquo;Batalla de Aguere&rdquo; en el lugar que hoy se conoce como San Crist&oacute;bal de La Laguna. En la misma se enfrentan la hasta ese momento imbatida resistencia ind&iacute;gena capitaneda por el Quebehi Imobac Benchomo junto a su hermano el Sigo&ntilde;&eacute; Chimenchia con el apoyo de las fuerzas de Tacoronte y Tegueste. Las diferentes cr&oacute;nicas ofrecen algunos datos sobre lo acontecido ese d&iacute;a en el lugar hoy considerado Conjunto Hist&oacute;rico declarado Patrimonio de la Humanidad. Si bien existen diferentes versiones de la historia, lo que ha trascendido de aquel enfrentamiento es que durante dicha batalla quedar&iacute;an gravemente heridos de muerte el Mencey de Taoro, Benchomo y su hom&oacute;nimo de Tacoronte adem&aacute;s de perseguido y asesinado sin piedad el valeroso Achimencey, hermano del caudillo taorino y protagonista decisivo en la Batalla del barranco de Fanfan, que pasar&iacute;a a ser recordada por los castellanos como &ldquo;La Matanza de Acentejo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien la famosa historia del asesinato a sangre fr&iacute;a acontecido en las faldas de la monta&ntilde;a de Sejeita -hoy San Roque- con las &uacute;ltimas palabras del valeroso capit&aacute;n guanche pidiendo clemencia, sigue sin dejar claro si fue el mismo Chimenchia (renombrado Tinguaro por la inventiva de Viana) o su hermano el Mencey Benchomo quien fuera atravesado por la lanza castellana de un tal Pablo Mart&iacute;n Buend&iacute;a;parece ser que dicho soldado se trataba de un canario bautizado de los tra&iacute;dos como tropas auxiliares y que ten&iacute;an como misi&oacute;n guardar el fuerte de A&ntilde;azu junto a la costa, para evitar ver cortada la l&iacute;nea de retirada de los conquistadores en caso de nueva derrota. Parad&oacute;jicamente al desobedecer la orden y subir al encuentro de la batalla, los canarios fueron determinantes para inclinar el enfrentamiento del lado de los invasores. Los propios guanches supervivientes que fueron hechos prisioneros, no lograron identificar si el cad&aacute;ver capturado como trofeo, se trataba de un hermano u otro, dada la deformaci&oacute;n del rostro y cuerpo como consecuencia de la sa&ntilde;a con la que golpearon y ultrajaron el cad&aacute;ver una vez finalizada la contienda. Y es que la estrepitosa derrota que sufrieron los hispanos a manos de las huestes ind&iacute;genas el a&ntilde;o anterior en Azentegho, fue tan humillante y devastadora que dif&iacute;cilmente podr&iacute;an nunca olvidarla. La inteligencia y destreza militar exhibida por los guanches el d&iacute;a de la matanza se atribuye a la brillante estrategia urdida por los de Taoro, puesta en pr&aacute;ctica de manera t&aacute;ctica por la alianza de los llamados &ldquo;bandos de guerra&rdquo;,es decir, aquellos cantones que se negaron a aceptar las draconianas condiciones de &ldquo;pacificaci&oacute;n&rdquo; impuestas por los conquistadores. La sed de venganza de los mercenarios europeos hizo que se cebaran con el cuerpo del jefe ind&iacute;gena ca&iacute;do, responsable directo de la victoria guanche en mayo de 1494.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cabeza desfigurada, fue enviada como mensaje de advertencia al campamento guanche reorganizado en el Pe&ntilde;&oacute;n de Acentejo, en un intento de mediaci&oacute;n en el que se utiliz&oacute; nuevamente a Fernando Guanarteme para negociar la rendici&oacute;n de los irreductibles tabores guanches, a lo que el mencey heredero Bentor contestar&iacute;a que lejos de intimidarse, volvieran a ponerla junto al cuerpo advirtiendo que &ldquo;cada uno cuidase de la suya&rdquo;. La modorra, epidemia que castig&oacute; a los guanches de los &ldquo;bandos de guerra&rdquo;, es considerada por algunos como la primera vez en la hist&oacute;ria en la que un pat&oacute;geno es empleado como arma bacteriol&oacute;gica, ya que curiosamente y lejos del mito que establece que se produjo a causa del gran n&uacute;mero de cad&aacute;veres abandonados sobre el campo de batalla, lo cierto es que solo afect&oacute; a quienes segu&iacute;an presentando batalla y a sus familias, mientras que los guanches de los &ldquo;bandos de paces&rdquo; o colaboradores, no padecieron la enfermedad. El envenenamiento de fuentes y manantiales se se&ntilde;ala como posible causa de esta epidemia que debilit&oacute; a la resistencia ind&iacute;gena, que pese a todo continuaba acudiendo a la pelea para luchar hasta sus &uacute;ltimas fuerzas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Suposiciones aparte, lo que es cierto es que esa batalla la perdieron los defensores locales gracias entre otras cosas a la decisiva intervenci&oacute;n de dichas tropas auxiliares canarias, llegadas junto a las hordas castellanas bajo el mando del ya bautizado y domesticado Fernando Guanarteme (Tenesor Semid&aacute;n de Agaldar en su nombre ind&iacute;gena conocido); quien tambi&eacute;n hab&iacute;a tratado de mediar entre los invasores y algunos de los menceyes indecisos como Beneharo de Anaga, quien finalmente decidi&oacute; mantenerse neutral. Decisi&oacute;n que m&aacute;s tarde pagar&iacute;a cara. Los pormenores de la batalla, sus intrigas, parlamentos, cifras, gestas her&oacute;icas, milagros por mediaci&oacute;n divina, pasiones y tragedias humanas, transitan entre el umbral de la leyenda y la historiograf&iacute;a de mano de cronistas como el propio Alonso Espinosa, Juan de Abreu Galindo y sobre todo del poeta Antonio Viana. Este &uacute;ltimo construy&oacute; un relato bajo encargo, a medio camino entre la &eacute;pica medieval de ensalzamiento a los conquistadores -incluyendo en las haza&ntilde;as caballerescas los apellidos de sus mecenas, sin que hubiesen participado realmente de &eacute;stas- y el mito del buen salvaje -humanizando a los derrotados aunque pervirtiendo notablemente los hechos hist&oacute;ricos en s&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>San Crist&oacute;bal de La Laguna y el desprecio por el pasado pre-colonial</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tratar de entender la historia de Canarias, de Tenerife y en concreto de la ciudad lagunera sin reconocer el pasado ind&iacute;gena y la valiosa riqueza identitaria que aporta su legado - ahogado y ninguneado por las instituciones que hoy gobiernan- comporta un esfuerzo en pos de la memoria colectiva, contra la injusticia hist&oacute;rica -que deformara el relato del pasado de manera tendenciosa- y a favor de la redignificaci&oacute;n de un pueblo ancestral que por m&aacute;s que algunos se empe&ntilde;en en negarlo, ha sobrevivido en cuerpo y alma a trav&eacute;s del legado material e inmaterial superviviente. Por ello no entendemos c&oacute;mo es posible que mientras que el presupuesto destinado a la conservaci&oacute;n y rehabilitaci&oacute;n del patrimonio hist&oacute;rico lagunero se ha visto incrementado recientemente desde la arcas p&uacute;blicas hasta alcanzar cifras que duplican las partidas anteriores -priorizando fachadas, cubiertas, iglesias y otros bienes urbanos de car&aacute;cter colonial-, en cambio los m&uacute;ltiples yacimientos arqueol&oacute;gicos dentro del municipio contin&uacute;an en estado de evidente abandono y permanecen expuestos a todo tipo de actos vand&aacute;licos que los condenan a da&ntilde;os irreparables y consecuentemente a su desaparici&oacute;n definitiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este punto cabe ilustrar la diferencia en consideraci&oacute;n y atenci&oacute;n recibida por el legado guanche (cuya sociedad fue derrotada y oprimida por medio de traiciones,violencia y esclavitud) y la que se ofrece a todo aquello que corresponda a la cultura colonial suplantadora. &iquest;Qu&eacute; suceder&iacute;a si comenzaran a aparecer grafitis en los muros de las iglesias, casas se&ntilde;oriales y conventos? O m&aacute;s a&uacute;n &iquest;Qu&eacute; medidas se tomar&iacute;an si se pusiera de moda irrumpir en los edificios hist&oacute;ricos y atentar contra obras de arte, mobiliario y reliquias cat&oacute;licas? Recordemos el plan criminalizador que el consistorio lagunero puso en marcha hace unos a&ntilde;os contra las pintadas en muros, en el que se lleg&oacute; incluso a contratar a graf&oacute;logos para identificar autores, aumentando las medidas de vigilancia con sanciones dirigidas no solo a los responsables de vulgares pintadas, sino a reconocidos artistas urbanos con reconocimiento internacional que ejecutaban sus obras en paredes hasta entonces sucias y desconchadas. Lamentablemente no vemos que se despierte ninguna alarma o respuesta por parte de autoridad responsable alguna, cuando lo que est&aacute; en grave peligro son los yacimientos guanches que sobreviven en las inmediaciones del casco urbano, entre los que se encuentran conjuntos de gran valor arqueol&oacute;gico, como grabados alfabetiformes y otros de diversos motivos, emplazados sin protecci&oacute;n junto a la v&iacute;a p&uacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que el Ayuntamiento de La Laguna no da ning&uacute;n valor al legado ind&iacute;gena mientras se llena la boca de promesas y contin&uacute;a percibiendo y destinando millones de euros para la conservaci&oacute;n de un patrimonio arquitect&oacute;nico que evidentemente merece todo el cuidado y protecci&oacute;n, pero nunca m&aacute;s del que puedan merecer las fr&aacute;giles se&ntilde;as arqueol&oacute;gicas de la cultura guanche, en la que hunde sus ra&iacute;ces identitarias el actual pueblo canario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Conquistadores, el palacio de los marqueses y el guanche decapitado: la desmemoria y el relato de los vencedores</strong>
    </p><p class="article-text">
        El caso del Palacio de Nava y Grim&oacute;n, se trata de un edificio construido sobre un solar que fuera entregado por Fernandez de Lugo al mercenario flamenco Jorge Grim&oacute;n en agradecimiento a sus servicios militares, y en donde &eacute;ste construy&oacute; su primera vivienda (junto a la entonces conocida como Calle del Agua). El mismo lugar fue el elegido por su descendiente el regidor Tom&aacute;s de Grim&oacute;n y Vergara, para levantar los cimientos del actual inmueble en el siglo XVI, cuya fachada fue m&aacute;s tarde reformada en 1776 por Tom&aacute;s de Nava y Grim&oacute;n y Porlier V Marqu&eacute;s de Villanueva del Prado. El palacio tiene actualmente la consideraci&oacute;n de Bien de Inter&eacute;s Cultural, lo cual ejemplifica lo paradigm&aacute;tico de cuanto aqu&iacute; denunciamos. Como paradigm&aacute;tico es el hecho mismo de que sobre el dintel de la puerta principal del edificio en el cual se van a invertir m&aacute;s de un mill&oacute;n de euros para su restauraci&oacute;n, se encuentre tallado en piedra el escudo de armas de la familia Grim&oacute;n. En dicho escudo bajo los cl&aacute;sicos s&iacute;mbolos de los conquistadores (una borgo&ntilde;ota,elementos naturales, borduras, bandas, etc&hellip;) aparece representada la cabeza de un guanche en clara referencia a la tradicional pr&aacute;ctica del ejercito espa&ntilde;ol -mantenida hasta el siglo XX en la guerra colonial del Rif-, de decapitar y ensartar sobre sus picas los cr&aacute;neos de cu&aacute;ntos ind&iacute;genas se opusieron con fiereza a sus campa&ntilde;as imperialistas en el nuevo y viejo mundo. Recordar que el experimentado mercenario borgo&ntilde;&eacute;s Jorge Grim&oacute;n fue reclutado junto a su hijo Juan -tras la rendici&oacute;n de Los Realejos- como refuerzo para someter a la resistencia guanche agrupada en Abona y en los altos de Icoden y Daute, aportando adem&aacute;s de medio centenar de hombres de armas, p&oacute;lvora y espingardas. Esta innovaci&oacute;n b&eacute;lica junto a su experiencia en las guerras contra los musulmanes en Iberia fueron decisivas a la hora de terminar de someter estas zonas irreductibles, pese a que muchos guanches permanecieron alzados indefinidamente. Adem&aacute;s de las bajas ocasionadas por las armas de fuego entre los guanches -que ten&iacute;an por costumbre pelear a pecho descubierto y cuerpo a cuerpo- &eacute;stas sembrar&iacute;an el terror con el estruendo de sus mort&iacute;feras detonaciones.&nbsp;
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                Escudo heráldico del palacio de Nava.                            </span>
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        La cabeza del guanche asesinado es representada en la piedra tallada sobre lo que parece un charco de sangre y bien podr&iacute;a tratarse de una referencia al episodio relatado sobre la batalla de Aguere, es decir, un recordatorio a perpetuidad sobre qu&eacute; le suceder&iacute;a a cualquiera que se atreviese a desafiar al poder religioso-militar sobre el que se erigi&oacute; la civilizaci&oacute;n hisp&aacute;nica y que a&uacute;n hoy, sigue impregnando nuestras calles con su simbolog&iacute;a y narrativa nacionalista. Un escudo de piedra en el que qued&oacute; grabado un mensaje y un relato, el de los vencedores, en un brutal acto fundacional de la nueva civilizaci&oacute;n y su principal urbe. Sobre un escenario que pasar&iacute;a de albergar la f&eacute;rtil laguna de Ag&#259;r&#259;w -id&iacute;lico paraje considerado un ed&eacute;n sagrado en la cosmovisi&oacute;n amazigh nativa- a convertirse en una ponzo&ntilde;osa charca infestada de alima&ntilde;as y foco de enfermedades, que finalmente tuvo que ser cegada y sobre la cual se ampliar&iacute;a el casco urbano que hoy es la ciudad de San Crist&oacute;bal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un s&iacute;mbolo expl&iacute;cito sobre la piedra con su significaci&oacute;n hist&oacute;rica detr&aacute;s, que es legitimamente considerado un bien cultural a conservar con cuantos recursos sean necesarios. Mientras que otro relato grabado tambi&eacute;n en la piedra, el de los derrotados aunque nunca rendidos pobladores originarios, se abandona a su suerte, permitiendo que la herencia material indigena del municipio siga siendo objeto de toda clase de vandalismo y expolio. Pero como dec&iacute;amos, no es lo mismo pintar un graffiti sobre la puerta de una iglesia que hacerlo sobre un grabado ceremonial guanche, como no lo ser&aacute; el rayar y romper un lienzo de una pintura barroca, que hacerlo con una inscripci&oacute;n alfab&eacute;tica guanche con todos sus misterios y significados a&uacute;n por descubrir borrados para siempre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La casa Est&eacute;vanez-Borges y el inter&eacute;s p&uacute;blico al servicio de intereses partidistas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si existe un s&iacute;mbolo reciente de la discrecionalidad e intereses amagados en materia patrimonial que esconden los diferentes gobiernos y en concreto el consistorio lagunero, es sin lugar a dudas el de la casa de Est&eacute;vanez -Borges. Este inmueble de gran valor hist&oacute;rico-cultural, sigue siendo hoy d&iacute;a objeto de abandono y especulaci&oacute;n y la situaci&oacute;n parece que gira entorno a intereses poco o nada transparentes.El edificio fue originalmente constru&iacute;do por la familia Meade de or&iacute;gen Irland&eacute;s, en las inmediaciones de la llamada curva de Gracia.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Casa de Estévanez Borges.                            </span>
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        El lugar adem&aacute;s de poseer numerosos valores etnogr&aacute;ficos y arqueol&oacute;gicos en sus proximidades, es uno de los escenarios en donde tiene lugar uno de los episodios m&aacute;s determinantes de la guerra de conquista castellana. La denominada curva &ldquo;de Gracia&rdquo; tiene su propia historia y como todos los top&oacute;nimos castellanos, un &ldquo;por qu&eacute;&rdquo; a su denominaci&oacute;n. Dicha curva supon&iacute;a un puesto de avanzadilla que serv&iacute;a a las pertrechadas tropas invasoras como lugar de vigilancia y ofrec&iacute;a un punto estrat&eacute;gico para descansar tras el arduo ascenso por La Cuesta de Arguij&oacute;n en su camino desde el Real en la bah&iacute;a de A&ntilde;azu (donde hincar&iacute;an su &ldquo;Santa Cruz&rdquo; los castellanos) hasta el Valle de Aguere, desde donde los conquistadores realizar&iacute;an en adelante sus incursiones a los menceyatos del bando de guerra. En dicha curva, tuvo lugar seg&uacute;n la cr&oacute;nica de Alonso de Espinosa el primer encuentro entre el astuto Fern&aacute;ndez de Lugo y el orgulloso Imobac Bechomo, jefe de la resistencia indigena. Aqu&iacute;, seg&uacute;n cuenta el cronista, es donde el Conquistador por medio de sus int&eacute;rpretes y emisarios le impone a los guanches irredentos varias condiciones entre las que se cuentan la &ldquo;amistad&rdquo; con los reyes de Castilla y Arag&oacute;n, la sumisi&oacute;n ante su gobierno y leyes y la aceptaci&oacute;n de la fe cat&oacute;lica como propia. La respuesta del dignatario ind&iacute;gena fue tan concisa como elocuente: A la propuesta de amistad, respondi&oacute; que &ldquo;ning&uacute;n hombre que no fuese provocado de otro e irritado, la hab&iacute;a de huir ni rehusar&rdquo;; en cuanto a la conversi&oacute;n religiosa, explic&oacute; que &ldquo;ellos no sab&iacute;an qu&eacute; cosa era cristiandad, ni entend&iacute;an esta religi&oacute;n; que se ver&iacute;an en ello y se informar&iacute;an, y as&iacute; con m&aacute;s acuerdos dar&iacute;an respuesta&rdquo;. Ante la &uacute;ltima exigencia manifest&oacute; &ldquo;que a lo que dec&iacute;an de sujetarse al rey de Espa&ntilde;a, que no estaban de ese parecer, porque nunca hab&iacute;a reconocido sujeci&oacute;n a otro hombre como &eacute;l..&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a la casa de los Est&eacute;vanez. El edificio original data de 1735. Entre los insignes ocupantes hist&oacute;ricos de la finca declarada BIC y sitio hist&oacute;rico, se encuentran renombradas figuras de la pol&iacute;tica, el arte y la cultura tinerfe&ntilde;a como Jos&eacute; Murphy y Meade, Nicolas y Patricio Est&eacute;vanez o Francisco Borges Salas. Adem&aacute;s la casa acogi&oacute; entre sus muros a notables intelectuales del siglo XIX. En el a&ntilde;o 2007, el Cabildo Insular de Tenerife adquiri&oacute; la casa junto al terreno circundante, con la finalidad de &ldquo;conservarla, rehabilitarla y transformarla en un espacio cultural que respondiera a las necesidades y demandas de los vecinos&rdquo;. Es en 2011 cuando comienza la primera de cuatro fases de rehabilitaci&oacute;n con un presupuesto que a d&iacute;a de hoy supera los dos millones de euros y sigue sin finalizar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2021 se anunciaba en prensa c&oacute;mo el entonces Concejal de Educaci&oacute;n del municipio pretend&iacute;a que el actual propietario del inmueble, es decir, el Cabildo, cediese el edificio para que se convirtiera en la primera casa de la Juventud de La Laguna. Todo qued&oacute; en las intenciones. En 2023 se aprueba en pleno del Cabildo la aprobaci&oacute;n de un plan para destinar el hist&oacute;rico inmueble &ldquo;a usos culturales, y m&aacute;s concretamente a la difusi&oacute;n, creaci&oacute;n y de investigaci&oacute;n de la identidad canaria&rdquo;. Nuevamente promesas en saco roto. Pero esta larga trama de idas y venidas, intrigas, obras, acondicionamientos, promesas y proyectos fallidos con mucho dinero de por medio, parece que est&aacute; a punto de culminar con la &uacute;ltima ocurrencia del actual consejero de Cultura Jose Carlos Acha. Y es que en una reciente entrevista anunciaba como pretenden destinar el edificio para crear el primer centro insular de fotograf&iacute;a. Algo que en nada se parece a las demandas y necesidades de los vecinos de Gracia. Mientras siguen aprobando partidas presupuestarias de acondicionamiento en los que se destinan cientos de miles de euros, en un ping pong entre administraciones en el que solo se ponen de acuerdo a la hora de hacer negocio, como es ya costumbre en las instituciones de las islas.&nbsp;
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                Casa de Estévanez Borges.                            </span>
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        <strong>La pol&iacute;tica de la desidia y la destrucci&oacute;n: El Barranco de Araguygo</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto en Tenerife seguimos sin un solo centro de interpretaci&oacute;n arqueol&oacute;gico y el valor patrimonial de esta zona del municipio como son los grabados y cuevas del barranco de Araguy o Araguygo hoy conocido como de &ldquo;La Verdellada&rdquo; sigue sin protecci&oacute;n alguna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los mencionados grabados y cuevas, muchas de ellas sepultadas por basura y escombros, otros valores patrimoniales de tipo etnogr&aacute;fico contin&uacute;an abandonados a su suerte como los restos de un ant&iacute;guo horno de cal, la Casa del Barco y su molino (la primera constru&iacute;da en ese barrio), el acueducto del canal de los Valles, el capricho geol&oacute;gico conocido como el &ldquo;coraz&oacute;n partido&rdquo;, los restos del centenario Molino de Agua de La Verdellada,&hellip; entre otras reliquias del patrimonio que sufren una suerte muy diferente al de otros bienes considerados de mayor importancia para el relato oficial. Como anecd&oacute;tica referencia cabe se&ntilde;alar que los primeros propietarios de este barranco y los terrenos aleda&ntilde;os, precisamente fueron la familia Nava y Grim&oacute;n. &iquest;Curiosa coincidencia o caprichosa burla del destino?
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                    alt="Grabados con signos de abandono y alteración."
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                Grabados con signos de abandono y alteración.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para terminar queremos recordar c&oacute;mo gran parte de los bienes arqueol&oacute;gicos y etnogr&aacute;ficos que conten&iacute;a el barranco de Araguygo en su discurrir por el municipio, fueron destruidos bajo las obras de construcci&oacute;n de la V&iacute;a de Ronda en la d&eacute;cada de los 90. Dif&iacute;cil de olvidar el derrumbe provocado sobre la conocida como cueva de &ldquo;la Reina&rdquo;, que adem&aacute;s de poseer un suelo empedrado de gran factura, conten&iacute;a en las paredes del interior important&iacute;simos grabados que atestiguaban que sin duda se trat&oacute; de un enclave muy importante para los antiguos. Como consecuencia de las obras de la V&iacute;a de Ronda tambi&eacute;n fue canalizado y sepultado para siempre el famoso charco de la Fajana, charco natural formada por un peque&ntilde;o salto, lugar de recreo veraniego de distintas generaciones de Verde&ntilde;os y Vi&ntilde;aneros, cuya existencia di&oacute; nombre a una calle de Barrio Nuevo, y que pose&iacute;a un manantial natural que ten&iacute;a agua todo el a&ntilde;o. Cercano a este exist&iacute;a otro gran charco, de unos 25 metros cuadrados que se denominaba &ldquo;Charcolino&rdquo; que tambi&eacute;n era un lugar de ba&ntilde;o y recreo del barrio, mantenido por el manantial de la Fajana. Adem&aacute;s hicieron desaparecer otro salto; la espectacular cascada de &ldquo;la Tragadera&rdquo;, que con algo m&aacute;s de 12 metros de altura, impresionaba al llegar el invierno. En torno a esta cascada tambi&eacute;n desaparecieron como consecuencia de la canalizaci&oacute;n una gruta natural y una galer&iacute;a artificial de pocos metros de longitud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasan los a&ntilde;os pero no cambian las prioridades de los gobernantes, dedicados por norma a proteger intereses privados que no tienen en cuenta ni los leg&iacute;timos intereses del pueblo, ni tan siquiera su deber ante la ley, que no es otro que velar por la preservaci&oacute;n y debida protecci&oacute;n de los bienes patrimoniales ind&iacute;genas para su apropiada divulgaci&oacute;n pedag&oacute;gica. Un legado ancestral que sigue dando raz&oacute;n de ser a todo un pueblo, le pese a quien le pese. El Ayuntamiento de La Laguna sigue escribiendo la historia bajo la l&oacute;gica de los vencedores, priorizando los templos cristianos y los palacios con apellidos se&ntilde;oriales, que no olvidemos, solo lograron imponer su dominio a base de crueldad, traici&oacute;n y muerte. Quiz&aacute;s se les olvid&oacute; que la verdad nunca muere y que aqu&iacute; seguimos, defendiendo la justicia y el amor a las ra&iacute;ces, que siguen latentes en las piedras de aquellos valles y barrancos a los que a&uacute;n no accedieron con su maquinaria de destrucci&oacute;n selectiva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Colectivo Imastanen]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/deuda-historica-ciudad-laguna-patrimonio-indigena_132_11805937.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Nov 2024 13:48:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La deuda histórica de la Ciudad de La Laguna con el patrimonio indígena]]></media:title>
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