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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ana María Cervera Sánchez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ana-maria-cervera-sanchez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ana María Cervera Sánchez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Demasiadas muertes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/muertes_129_12735233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Imposible sustraerse al titular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El homenaje f&uacute;nebre de la tarde del 29 de octubre, en el que al final tambi&eacute;n la lluvia tribut&oacute;, de forma inesperada, el recuerdo y el testimonio de porqu&eacute; all&iacute; cerca de mil personas lloraban ante la p&eacute;rdida y la injusticia, impide pensar en otro encabezamiento a estas l&iacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        El destino siempre nos alcanza de un modo u otro y por ello, sabi&eacute;ndolo quienes contempl&aacute;bamos el funeral de Estado, sentimos junto a ellos la furia y la congoja de familias perdidas; sabemos que la lluvia, el barro y el lodo, forman parte del ADN de nuestras tierras, de nuestra Comunitat, en la que, como escrib&iacute;a Raimon, &ldquo;en mi pa&iacute;s la lluvia no sabe llover&rdquo;. Algo que generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n hemos sufrido y hecho frente, porque llueve mal, pero tambi&eacute;n ancestralmente hemos aprovechado ese agua que no solo trae barrancadas sino casi siempre el alimento y sustento de huertas, campos y cultivos.
    </p><p class="article-text">
        El problema surge cuando negacionistas, interesados, ignorantes o, peor a&uacute;n, negligentes, lo evaden y se mofan. O, incluso peor, cuando a sabiendas, avisados por quienes s&iacute; investigan, conocen, publican y difunden, hacen dejaci&oacute;n de unas responsabilidades que les han sido delegadas &ndash;no lo olvidemos: delegadas- por el voto de sus conciudadanos. Y eso s&iacute; que es muy grave.
    </p><p class="article-text">
        Demasiadas muertes; s&iacute;, demasiadas muertes absurdas que no deb&iacute;an haber sido. Demasiada incredulidad de quienes esperaban el regreso a casa de los suyos, que no volvieron. Demasiado abandono de quienes ostentan por ahora un gobierno auton&oacute;mico de una regi&oacute;n rica, diversa, plural, culta y abierta, en la que, seguramente para algunos, tambi&eacute;n hay demasiada tradici&oacute;n, cultura, lengua e historia com&uacute;n y diversa, y demasiado respeto a quienes nos circundan, a quienes trabajan con nosotros llegados de fuera. No debieran olvidar que tambi&eacute;n tenemos &ldquo;demasiada&rdquo; paciencia con algunos y, eso s&iacute;, much&iacute;simo respeto y amor hacia nuestro autogobierno y nuestras centenarias instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Eso nunca es demasiado, y no debiera ser degradado.
    </p><p class="article-text">
        Se atribuye a Esquilo, uno de los fundadores de la tragedia griega, la frase que 2500 a&ntilde;os despu&eacute;s sigue dolorosamente presente, y parece mentira: &ldquo;la verdad es la primera v&iacute;ctima de la guerra&rdquo;. La verdad, ese valor que debiera ser eterno y garante de la dignidad humana, sucumbe ante los intereses, sujeta a falsedades y manipulaciones. Algo muy dif&iacute;cil de enfrentar, porque la soberbia y la ignorancia son los peores &ldquo;pecados&rdquo; humanos, y por ello muy f&aacute;cil de que tendamos al abandono y el fatalismo.
    </p><p class="article-text">
        No lo hagamos. Porque tambi&eacute;n hay que pensar que nunca habr&aacute; &ldquo;demasiada&rdquo; justicia ni &ldquo;demasiada&rdquo; ley que pueda ser ejercida y aplicada con rigor en la medida que proceda. No podemos caer en el sentimiento de abandono mientras sigamos creyendo &ndash;y as&iacute; es- que estamos en un Estado de derecho, que no solo organiza funerales, sino que tambi&eacute;n protege a quienes formamos parte de &eacute;l; a todos y cada uno.
    </p><p class="article-text">
        Demasiadas piedras en el camino desde hace un a&ntilde;o, y no solo los terrones de lodo o los restos de puentes y carreteras que han ido retirando las excavadoras. Demasiado dolor a&uacute;n vivo en el d&iacute;a a d&iacute;a de muchos. Y quien esto suscribe se abandona tambi&eacute;n, como cualquiera, a la sensaci&oacute;n de vor&aacute;gine, odio y desencuentro que nos rodea.
    </p><p class="article-text">
        Frente a todo ello, busquemos una vez m&aacute;s en los cl&aacute;sicos, que tambi&eacute;n vivieron, sufrieron y pensaron como cualquiera de nosotros, un referente que impulse a reparar el da&ntilde;o, mitigar el dolor e intentar que la verdad salga a la luz: tambi&eacute;n Esquilo escribi&oacute; que &ldquo;la felicidad es una elecci&oacute;n que a veces requiere esfuerzo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese anclaje es primordial. Ah&iacute; debemos seguir y no cejar en el empe&ntilde;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana María Cervera Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/muertes_129_12735233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Nov 2025 17:39:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Demasiadas muertes]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cuaderno de tapas negras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cuaderno-tapas-negras_129_11976996.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <em>Vivir para contarla. </em>As&iacute; titul&oacute; su autobiograf&iacute;a Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, porque as&iacute; empieza a relatarla: &ldquo;La vida no es la que uno vivi&oacute;, sino la que recuerda y c&oacute;mo la recuerda para contarla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Memoria, vida, recuerdos, coraz&oacute;n y tambi&eacute;n, muy necesario, historia. Todo viaja unido, no hay una sin las otras. De modo que, quien escribe, historiadora por vocaci&oacute;n, por elecci&oacute;n de vida, por curiosidad y por complicidad y empat&iacute;a con quienes vivo y he vivido, no deja de sorprenderse y de alarmarse por la cr&iacute;tica feroz, enconada y cada vez m&aacute;s extendida y violenta hacia la Historia y la Memoria, que al fin y al cabo, no dejan de ser literalmente eso: vida para contarla.
    </p><p class="article-text">
        Acabamos de iniciar un a&ntilde;o, el primer cuarto de un siglo nuevo, en el que se concitan efem&eacute;rides, aniversarios, historia y cien a&ntilde;os de vida. Incluso de algunos afortunados que todav&iacute;a la mantienen.
    </p><p class="article-text">
        En 2025 se cumplen 100 a&ntilde;os del nacimiento de figuras significativas en nuestra reciente historia: Gustavo Torner, Ignacio Aldecoa, &Aacute;ngel Gonz&aacute;lez, Armando L&oacute;pez Salinas, Manuel Sacrist&aacute;n; y tambi&eacute;n de aquellas mujeres que nacieron sin saber que pocos a&ntilde;os m&aacute;s tarde se truncar&iacute;a su derecho al futuro libremente elegido, a su formaci&oacute;n, a su opci&oacute;n de vida, encerr&aacute;ndolas en un <em>cuarto de atr&aacute;s</em>, como a Carmen Mart&iacute;n Gaite, retratando como en el caso de Ana Mar&iacute;a Matute, la generaci&oacute;n de los &ldquo;ni&ntilde;os asombrados&rdquo; que a sus once a&ntilde;os ve&iacute;an en 1936 la tragedia, el sinsentido y la muerte; o atrevi&eacute;ndose, como la valenciana Mar&iacute;a Beneyto a retratar en <em>la dona forta</em> el opresivo ambiente para la mujer en la sociedad de los a&ntilde;os 60.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en 2025 se cumplen 100 a&ntilde;os del nacimiento de otros muchos compatriotas an&oacute;nimos, que vieron con ojos asombrados c&oacute;mo su mundo infantil se romp&iacute;a en mil pedazos. Una de esas personas an&oacute;nimas, pero tan importante en la vida que vivi&oacute; y cont&oacute;, era mi madre: la ni&ntilde;a de 11 a&ntilde;os arrancada de su ni&ntilde;ez, hu&iacute;da de su casa, despose&iacute;da de todo, hasta de su padre, y de un futuro que se le dibujaba tranquilo en una familia larga, de base humilde pero asentada, ilustrada y ajena a la tormenta que un verano destruy&oacute; vidas y haciendas.
    </p><p class="article-text">
        La <em>vida para contarla </em>de esa ni&ntilde;a que, pese a todo y a <em>todos, </em>sobrevivi&oacute; <em>contando</em>, se aferr&oacute; durante muchos a&ntilde;os a un recuerdo que la ataba a su infancia: el cuaderno de tapas negras en el que su padre &ndash;preso en las Salesas por una denuncia an&oacute;nima y fusilado tras un juicio sumar&iacute;simo- anotaba todos los detalles de su vida familiar, el nacimientos de sus hijos, la compra, con dinero reunido <em>real a real,</em> de la casa de la que tan orgulloso se sent&iacute;a y que fue requisada a sus herederos durante m&aacute;s de veinte a&ntilde;os. Y donde tambi&eacute;n guardaba la &uacute;nica foto que la familia conservaba de &eacute;l y que busc&oacute; hasta el final, para aferrarse a su imagen. 
    </p><p class="article-text">
        El cuaderno, supuestamente, fue entregado a su hijo mayor y a su esposa, que no sab&iacute;a que ya era viuda, en su &uacute;ltima visita a la prisi&oacute;n en Madrid cuando les comunicaron fr&iacute;amente que acababan de ejecutarlo. La libreta nunca se recuper&oacute;, de &nbsp;sus restos sabemos, muchas d&eacute;cadas despu&eacute;s, que reposan en una fosa sin nombre en el cementerio de la Almudena, pero s&iacute; lo hemos contado.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, a millones de ciudadanos a los que solo nos ha llegado la memoria vivida y narrada en silencio, aunque con el empe&ntilde;o de rescatar im&aacute;genes y felicidad; aquellos que formamos parte de los &ldquo;cautivos y desarmados&rdquo;, nos provoca alarma, sufrimiento y sorpresa que sectores a&uacute;n muy numerosos de nuestra sociedad <em>estallen</em> porque el gobierno central quiera recordar &ndash;sobre todo a las nuevas generaciones- que hace 50 a&ntilde;os se encendi&oacute; la luz en una Espa&ntilde;a tan negra como las tapas del cuaderno robado cuando, de hecho, &nbsp;el dictador simplemente falleci&oacute; por un <em>hecho biol&oacute;gico </em>en la cama de un hospital. 
    </p><p class="article-text">
        Recordar tambi&eacute;n que desde entonces nuestro pa&iacute;s, con todos los claroscuros que se revisen, se quieran o se puedan admitir, ha vivido 50 a&ntilde;os en libertad, desarrollo y oportunidades que a tantos y tantos, como a la ni&ntilde;a que buscaba el cuaderno de tapas negras, le fueron negados.
    </p><p class="article-text">
        Celebremos todos, sin la horrible inquina y la deriva violenta que vemos extenderse, que 50 a&ntilde;os de luz, cultura, ciudadan&iacute;a y democracia &ndash;no los <em>XXV a&ntilde;os de paz</em> que se jaleaban hasta en la Puerta del Sol- hayan resarcido vida y futuro a todos aquellos de los que ahora celebramos su centenario y que tanto y tan bueno han dejado en la historia de nuestro pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana María Cervera Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cuaderno-tapas-negras_129_11976996.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jan 2025 09:48:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El cuaderno de tapas negras]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sanidad, asistencia y vida, nuevas monedas de cambio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/sanidad-asistencia-vida-nuevas-monedas-cambio_129_11828454.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <em>&ldquo;Si cre&eacute;is que esto es poco, </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Esperad a que hable m&aacute;s</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y lo cuente todo&ldquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Puedo empezar haciendo uso legal de esta cita, porque acabamos de aceptar la adjudicaci&oacute;n de la herencia de quien lo dej&oacute; escrito. Una herencia demasiado temprana, al legatario le ha sido hurtado su futuro y a su familia y amigos, desde hace meses, nos ha sumido en el vac&iacute;o. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, tambi&eacute;n inesperadamente, cuando nos preguntamos c&oacute;mo seguir viviendo, c&oacute;mo cumplir lo que nos ped&iacute;a, y c&oacute;mo perpetuar su presencia, surge la cruda realidad en nuestro propio entorno: resulta que llueve sobre mojado, se lleva cientos de vidas, trae ruina y desaliento. Y, adem&aacute;s, resulta que trae confrontaci&oacute;n, mentira, ineptitud, desidia e insolencia hacia quienes lo han perdido todo y hasta entonces no ped&iacute;an nada; solo viv&iacute;an. Parece una burla que rebasa la crueldad para acercarse a lo legalmente punible.
    </p><p class="article-text">
        Mi nombre no es Hannah sino Ana, pero la desgracia que se ha abatido sobre nuestra Comunitat ha servido de revulsivo personal para &ndash;por lo menos- aportar mi granito de arena a la denuncia de la <em>banalidad </em>del abandono, de la irresponsabilidad, de la desatenci&oacute;n y la incompetencia que, sumado todo ello, trae irremisiblemente, el <em>mal</em>.
    </p><p class="article-text">
        Hace justo un a&ntilde;o que la sanidad p&uacute;blica levant&oacute; del suelo &ndash;literalmente- a mi marido; hace justo un a&ntilde;o que la sanidad p&uacute;blica lo despert&oacute; en pocas horas, y lo remiti&oacute;, con buen diagn&oacute;stico previo, a su cobertura privada de la que era mutualista como funcionario. Hace menos de un a&ntilde;o que esa misma cobertura privada a la que hab&iacute;a optado a trav&eacute;s de su mutua cuando era un funcionario joven, y la aseguradora era un colectivo de profesionales m&eacute;dicos, le dej&oacute; abandonado a 200 kil&oacute;metros de su casa, neg&aacute;ndole una ambulancia, que hubo de sufragar su familia.
    </p><p class="article-text">
        Y hace menos de un a&ntilde;o que abandonado a su suerte en una noche de guardia aciaga, en su <em>hospital privado de referencia</em>, la sanidad p&uacute;blica lo rescat&oacute; in extremis de la muerte, haci&eacute;ndonos ver la luz durante meses, hasta que se apag&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, mientras el lodo cubre Valencia, las casas, las vidas y los recuerdos de muchos de nuestros amigos, a muy pocos minutos de donde nuestra existencia ha quedado a resguardo por el nuevo cauce, quiero levantar bandera frente a dos desastres que nos atenazan, y de los que somos conscientes cuando ya nos han alcanzado.
    </p><p class="article-text">
        De un lado, un desastre de amenaza inmediata para m&aacute;s de mill&oacute;n y medio de conciudadanos: hay que reaccionar socialmente cuando leemos que las mutuas de funcionarios, que han delegado la cobertura sanitaria universal garantizada por nuestra Constituci&oacute;n, en diversas aseguradoras <em>m&eacute;dicas,</em> est&aacute;n dejando convertir en moneda de cambio no ya la asistencia, sino la propia vida de sus mutualistas y familiares. Desgraciadamente, en ocasiones no somos conscientes de que ya no hablamos de colectivos m&eacute;dicos unidos privadamente para optar a la asistencia m&eacute;dica, sino de que la asistencia profesional de algo tan <em>humano</em> y con tanto <em>derecho</em> como las prestaciones sanitarias, ha ca&iacute;do en los brazos de nuevos actores financieros de miras econ&oacute;micas m&aacute;s globales, que mientras litigan con el Estado por unos porcentajes declaran &ndash;sin rubor- miles de millones de ganancia anual.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; duda cabe que abocar a casi dos millones de personas a la sanidad p&uacute;blica supondr&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s redoblar los esfuerzos de todo el personal que la presta -y sus infraestructuras-, mientras liberar&iacute;a a las aseguradoras de unos pacientes ahora ya envejecidos, con demandas sanitarias que limitar&iacute;an sus beneficios.
    </p><p class="article-text">
        Y de otro lado, y relacionado aunque no lo parezca, levantar bandera para que la vida y la ruina que han ca&iacute;do sobre nuestra Comunitat, con un alcance in&eacute;dito en costes personales y econ&oacute;micos, no se convierta tambi&eacute;n en moneda de cambio <em>banal</em> para quienes deben asumir claramente la responsabilidad de vidas y haciendas perdidas. Muchos somos los que creemos firmemente en las bondades del estado auton&oacute;mico que consagr&oacute; hace d&eacute;cadas nuestra Constituci&oacute;n y nuestro Estatut; afortunadamente, hace a&ntilde;os que los gobernadores civiles dejaron de tener sentido, porque nuestro Estado es plural y diverso, y las autonom&iacute;as aseguran la plena asistencia de sus ciudadanos. 
    </p><p class="article-text">
        Hace apenas dos semanas, la capital del viejo Turia se llen&oacute; de cientos de miles de ciudadanos clamando a nuestro gobierno auton&oacute;mico. Y la sede de ese gobierno auton&oacute;mico se ubica en pleno centro hist&oacute;rico, al lado de los restos de la vieja Valentia romana. Si no oyen las voces, habr&iacute;a que dejar gritar a las piedras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana María Cervera Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/sanidad-asistencia-vida-nuevas-monedas-cambio_129_11828454.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Nov 2024 09:36:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sanidad, asistencia y vida, nuevas monedas de cambio]]></media:title>
    </item>
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