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    <title><![CDATA[elDiario.es - Amparo Merino Segovia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/amparo-merino-segovia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Amparo Merino Segovia]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Orgullo de país, esperanza global]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/orgullo-pais-esperanza-global_129_11847892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e814816-ed37-492c-b109-3af463ecdbc6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Orgullo de país, esperanza global"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La economía social es una herramienta de democracia económica en un momento en el que los fundamentos mismos de nuestras democracias están amenazados</p></div><p class="article-text">
        Nuestro mundo est&aacute; marcado por la crisis clim&aacute;tica, el aumento de las desigualdades y la erosi&oacute;n de la democracia. Vivimos en una &eacute;poca impregnada de incertidumbre permanente, caracterizada por tensiones ecol&oacute;gicas, econ&oacute;micas y geopol&iacute;ticas que no solo anuncian el colapso de un modelo, sino tambi&eacute;n el surgimiento, a&uacute;n en ciernes, de algo nuevo. En estos momentos de inestabilidad, recae sobre nuestros hombros la responsabilidad de ofrecer imaginarios alternativos, de proyectar nuevas utop&iacute;sticas. S&iacute;, utop&iacute;sticas: no visiones idealizadas de un futuro perfecto, sino, como dir&iacute;a Immanuel Wallerstein, &laquo;horizontes de transformaci&oacute;n cre&iacute;bles, mejores y posibles desde un punto de vista hist&oacute;rico&raquo;. Este, creo yo, es el verdadero papel de la econom&iacute;a social: constituirse en una alternativa democr&aacute;tica, ecol&oacute;gica y feminista frente a un sistema que ha agotado su capacidad de respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Escribo estas l&iacute;neas desde Nueva Delhi, en el marco de la Conferencia Cooperativa Mundial, donde se inaugura el pr&oacute;ximo A&ntilde;o Internacional de las Cooperativas. En este espacio de intercambio global me doy cuenta de dos aspectos fundamentales: el presente y el prometedor futuro de la econom&iacute;a social, y el liderazgo que Espa&ntilde;a ha asumido en esta materia.
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a social desaf&iacute;a la l&oacute;gica reaccionaria de los tiempos complejos que habitamos. Nos permite afrontar los grandes retos no restringiendo libertades y derechos, sino ampli&aacute;ndolos. Este modelo redefine las coordenadas de la econom&iacute;a tradicional, consolidando un suelo social para nuestros derechos fundamentales y respetando el techo ecol&oacute;gico que impone nuestro planeta.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la econom&iacute;a social es una herramienta de democracia econ&oacute;mica en un momento en el que los fundamentos mismos de nuestras democracias est&aacute;n amenazados. Es tambi&eacute;n una apuesta s&oacute;lida por una transici&oacute;n ecol&oacute;gica justa en un contexto de crisis clim&aacute;tica exacerbada. Adem&aacute;s, ofrece un camino innovador para avanzar hacia una transformaci&oacute;n digital con derechos, poniendo la tecnolog&iacute;a al servicio de las mayor&iacute;as sociales. Por &uacute;ltimo, y no menos importante, es un modelo feminista que reivindica la inclusi&oacute;n y la dignificaci&oacute;n de los cuidados. En definitiva, la econom&iacute;a social demuestra que, tras d&eacute;cadas de devastaci&oacute;n neoliberal, existe una forma diferente &mdash;y mejor&mdash; de hacer las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, podemos sentirnos profundamente orgullosos del papel de Espa&ntilde;a como referente mundial en econom&iacute;a social y cooperativa, un liderazgo que qued&oacute; patente hace m&aacute;s de un a&ntilde;o con la coordinaci&oacute;n de la primera resoluci&oacute;n de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre esta materia. Desde la distancia, aqu&iacute; en India, lo afirmo con convicci&oacute;n, aunque plenamente consciente de los desaf&iacute;os que a&uacute;n debemos superar: la econom&iacute;a social es, sin duda, un aut&eacute;ntico orgullo de pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Este &eacute;xito no es fruto de la casualidad. Se debe, principalmente, a un sector din&aacute;mico y a un Gobierno que, por primera vez en democracia, ha situado a la econom&iacute;a social en el centro de sus prioridades. Un ejemplo claro de este compromiso es que Espa&ntilde;a es uno de los pocos pa&iacute;ses del mundo que incluye el t&eacute;rmino &laquo;Econom&iacute;a Social&raquo; en el nombre de un ministerio.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, hemos apostado de forma decidida por un modelo que no solo fomenta un crecimiento econ&oacute;mico m&aacute;s inclusivo, sino que tambi&eacute;n ofrece mayor estabilidad en un contexto de desorden y contribuye a reducir las desigualdades. Las empresas y entidades de econom&iacute;a social, guiadas por principios como la primac&iacute;a de las personas y el fin social del capital, generan trabajo decente y promueven la inclusi&oacute;n y no discriminaci&oacute;n. Un ejemplo claro es su contribuci&oacute;n a la igualdad de g&eacute;nero, reflejada en menores brechas salariales entre hombres y mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, estas empresas integran a colectivos de personas trabajadoras que enfrentan mayores barreras para acceder al empleo, mostrando as&iacute; una sensibilidad social que rara vez se encuentra en la econom&iacute;a convencional. Su impacto se extiende tambi&eacute;n a &aacute;reas rurales y municipios peque&ntilde;os, donde ayudan a generar empleo y fomentan la cohesi&oacute;n territorial, un elemento esencial para combatir el despoblamiento y reforzar el tejido social de estas zonas.
    </p><p class="article-text">
        Conscientes de este enorme valor a&ntilde;adido &mdash;que a menudo escapa a los &iacute;ndices macroecon&oacute;micos tradicionales&mdash;, el Ministerio de Trabajo y Econom&iacute;a Social impuls&oacute; el PERTE de la Econom&iacute;a Social, respaldado por una inversi&oacute;n hist&oacute;rica de m&aacute;s de 2.500 millones de euros. Este proyecto ha permitido fortalecer iniciativas como cooperativas de energ&iacute;a y de vivienda en cesi&oacute;n de uso, cooperativas de cuidados, sociedades laborales y una banca &eacute;tica, entre otras f&oacute;rmulas empresariales que redefinen y abordan los grandes desaf&iacute;os que tenemos como pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Han pasado casi dos siglos desde que, el 24 de octubre de 1844, un grupo de 28 tejedores, inspirados por el socialismo ut&oacute;pico, fund&oacute; la Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale, el hito fundacional del cooperativismo. Uno de los primeros socialistas espa&ntilde;oles, Fernando Garrido, escribi&oacute; tras una visita a Rochdale un breve texto titulado La cooperaci&oacute;n. En &eacute;l, afirmaba: &laquo;Bajo cualquier aspecto que se las considere, estas asociaciones merecen la atenci&oacute;n del fil&oacute;sofo, del estadista y del fil&aacute;ntropo, porque son un s&iacute;ntoma del progreso intelectual de las masas populares y llevan en su seno el germen de profundas transformaciones econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Han cambiado muchas cosas desde Rochdale, pero nuestra atenci&oacute;n permanece intacta. Hoy, seg&uacute;n la Alianza Cooperativa Internacional, el sector cuenta con mil millones de miembros y genera m&aacute;s de cien millones de empleos en todo el mundo. A pesar del tiempo transcurrido, el cooperativismo y la econom&iacute;a social siguen siendo el germen de las transformaciones profundas que necesitamos para afrontar la incertidumbre, la desigualdad y la crisis clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Desde Rochdale hasta Nueva Delhi, desde el siglo XIX hasta nuestros d&iacute;as, el cooperativismo y la econom&iacute;a social siguen siendo sin&oacute;nimo de esperanza: la posibilidad concreta de un mundo mejor. Una utop&iacute;stica que, pese a todo, ya comenzamos a acariciar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amparo Merino Segovia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/orgullo-pais-esperanza-global_129_11847892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Nov 2024 21:36:30 +0000]]></pubDate>
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