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    <title><![CDATA[elDiario.es - Valeria Guzmán]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/valeria-guzman/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Valeria Guzmán]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sudacas go home, dogs welcome]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sudacas-go-home-dogs-welcome_129_11887075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6f56c57-e367-40c7-9b33-7cd0a93f7bd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cartel en una concentración contra la xenofobia y el racismo."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quienes hemos migrado a este país nos enfrentamos al racismo casi a diario. Estamos constantemente asegurando a guardias y encargados de tienda que no estamos robando. Estamos siendo perfilados por las autoridades y recibiendo mensajes de odio. Mi sola presencia parece un cartel que dice: extranjera, cuidado</p></div><p class="article-text">
        Cuando mi vecina rubia me grit&oacute; sudaca, lo que m&aacute;s me enoj&oacute; fue la ignorancia. No la que hace que una mujer de un barrio pobre me discrimine, sino la que hace que ni siquiera me ofendan como es debido. Soy salvadore&ntilde;a. Nac&iacute; en el centro de Am&eacute;rica, en el tr&oacute;pico. Si me llamaran centraca, por ejemplo, podr&iacute;a pensar en la lluvia escandalosa que cae por las noches y en las flores rojas, grandes y salvajes del patio de mi abuela. De mis viajes a Sudam&eacute;rica recuerdo muy poco. Y si me van a tratar mal, exijo &ndash;al menos&ndash; precisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llegu&eacute; a Barcelona con menos ilusi&oacute;n de la que cuentan otros. Mi pareja me esperaba y ese era el &uacute;nico puerto al que me aferraba. Migr&eacute; despu&eacute;s de ocho a&ntilde;os haciendo periodismo en El Salvador. Necesitaba dejar de escuchar y escribir historias sobre miseria y violencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A finales de 2021 me encontr&eacute; llorando en el sal&oacute;n de la casa de una persona a la que entrevistaba. Karen ten&iacute;a 18 y Eduardo, 20 a&ntilde;os cuando fueron desaparecidos. Ella se dedicaba a salvar animales de la calle y Eduardo era carpintero autodidacta. <a href="https://elfaro.net/es/202112/el_salvador/25881/Mentiras-acusaciones-y-secretos-en-el-caso-por-la-desaparici%C3%B3n-de-los-hermanos-Guerrero.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La desaparici&oacute;n</a> sucedi&oacute; en un barrio que se consideraba tranquilo y que yo conoc&iacute;a bien porque fue donde crec&iacute;. La madre de ellos me contaba c&oacute;mo, noche tras noche, so&ntilde;aba que sus hijos le ped&iacute;an buscar a la orilla de un r&iacute;o. Tanto la madre como yo sab&iacute;amos, sin dec&iacute;rnoslo, que si encontraba el r&iacute;o del sue&ntilde;o, lo que buscar&iacute;a ser&iacute;an sus restos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; tom&eacute; la decisi&oacute;n de irme de El Salvador. Me jur&eacute; que a mis hijos &ndash;que no exist&iacute;an&ndash; nadie los desaparecer&iacute;a. D&iacute;as m&aacute;s tarde lleg&oacute; una confirmaci&oacute;n de que ese pa&iacute;s de lluvia y flores ya no era para m&iacute;. Mis compa&ntilde;eros periodistas de El Faro y yo est&aacute;bamos <a href="https://elfaro.net/es/202201/el_salvador/25935/Veintid%C3%B3s-miembros-de-El-Faro-fueron-intervenidos-con-Pegasus-226-veces-entre-2020-y-2021.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bajo espionaje durante el primer gobierno de Bukele </a>con el software Pegasus.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que cuando llegu&eacute;, no estaba precisamente emocionada por visitar el Park G&uuml;ell, digamos. Quer&iacute;a poder vivir lo que restaba de mis veintes sin llorar. Han pasado tres a&ntilde;os y Nou Barris, en Barcelona, es mi casa. Aqu&iacute; pago la renta, aqu&iacute; compro, aqu&iacute; me r&iacute;o, aqu&iacute; est&aacute; mi esposo, mis amigas y por supuesto, el racismo. 
    </p><p class="article-text">
        La vecina rubia me grit&oacute; sudaca por chismosa, sinceramente. Escuch&eacute; gritos que ven&iacute;an de la calle entre ella y otra vecina latina. La rubia se quejaba de la basura tirada por la calle. La latina le pidi&oacute; que no le gritara, que ella tambi&eacute;n compart&iacute;a el enojo. Esto fue suficiente para que la vecina rubia arremetiera. &iquest;C&oacute;mo esa latina piel-morena-pelo-negro, se atrevi&oacute; a darle una orden? Mi marido y yo salimos al balc&oacute;n. La rubia me vio: otra latina piel-morena-pelo-negro y solt&oacute; otros &ldquo;sudacas de mierda&rdquo; m&aacute;s. La polic&iacute;a vino, claro est&aacute;, pero no por un delito de odio, sino a calmar a la vecina rubia.
    </p><p class="article-text">
        Me temblaba el coraz&oacute;n. Daba igual c&oacute;mo la mujer me haya llamado. Lo que no pod&iacute;a procesar era la cantidad de odio que pod&iacute;a existir en la voz de una sola mujer en una noche preciosa de verano. Sab&iacute;a que no me odiaba a m&iacute; espec&iacute;ficamente, sino a todos sus vecinos migrantes, lo cual lo hac&iacute;a peor. Y aunque hoy diga que Nou Barris es mi casa, ahora s&eacute; que es otra en la que el odio tambi&eacute;n existe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quienes hemos migrado a este pa&iacute;s nos enfrentamos al<a href="https://www.barcelona.cat/infobarcelona/es/tema/ayuntamiento/el-racismo-y-la-xenofobia-siguen-siendo-los-principales-motivos-de-discriminacion-en-barcelona_1311452.html#:~:text=web%20de%20Ayuntamiento-,El%20racismo%20y%20la%20xenofobia%20siguen%20siendo%20los%20principales%20motivos,del%20Observatorio%20de%20las%20Discriminaciones." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> racismo casi a diario</a>. Estamos constantemente asegurando a guardias y encargados de tienda que no estamos robando. Estamos siendo perfilados por las autoridades y recibiendo mensajes de odio. Y es que no necesito hablar mi catal&aacute;n sin vocales neutras ni mi castellano con acento salvadore&ntilde;o. Mi sola presencia parece un cartel que dice: extranjera, cuidado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Somos necias. Nos quedamos a pesar de que nos traten mal. Pero la necedad no es gratuita. Es tambi&eacute;n porque hemos encontrado amor, red y humanidad. &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a de mi vida aqu&iacute; sin la Clara, sin la Marta y sin la Paula? Por a&ntilde;os me han o&iacute;do hablar un catal&aacute;n fat&iacute;dico y sin embargo, han entendido todo, que era mucho m&aacute;s que palabras. &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a de m&iacute; sin el Augusto que me escucha tras cada entrevista de trabajo fracasada y en silencio se pregunta &ndash;como yo&ndash; si &ldquo;la raza&rdquo; tuvo algo que ver con el resultado?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Suelo preguntarme qu&eacute; vida tendr&iacute;a si no hubiera tomado nunca la decisi&oacute;n de migrar en el sal&oacute;n de aquellos hermanos. Sus cuerpos fueron encontrados en diciembre de 2021. Fueron unos ni&ntilde;os preciosos que merec&iacute;an equivocarse, enamorarse, salvar m&aacute;s perros y construir m&aacute;s muebles. Un par de j&oacute;venes que deber&iacute;an estar vivos y cuyo caso nadie deber&iacute;a conocer. Porque no deber&iacute;a haber uno.
    </p><p class="article-text">
        De mi lado, a veces me siento culpable por tener una vida feliz. Pero defender&eacute;, con los dientes si es necesario, el derecho a vivir mis peque&ntilde;as alegr&iacute;as. Este verano pude traer a mi perro a Barcelona. Cruz&oacute; el mar por avi&oacute;n y ahora ladra en un balc&oacute;n desde el que se ve la monta&ntilde;a. En un paseo, la vecina racista se derriti&oacute; por &eacute;l. Le pareci&oacute; guap&iacute;simo, le salud&oacute;, le sonri&oacute; y me sac&oacute; pl&aacute;tica para conocerlo m&aacute;s. No me detuve a conversar y ahora pienso que perd&iacute; la oportunidad adecuada para pedirle precisi&oacute;n a la hora de lanzar ofensas. Ya me s&eacute; el discurso progresista que indica que las personas migrantes tenemos derecho a vivir tranquilas y sin oprobios. Pero tambi&eacute;n conozco la crueldad del mundo. Y a estas alturas, una frase hecha &ndash;y con geograf&iacute;a incorrecta&ndash; no me har&aacute; irme de casa.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valeria Guzmán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sudacas-go-home-dogs-welcome_129_11887075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Dec 2024 21:25:41 +0000]]></pubDate>
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