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    <title><![CDATA[elDiario.es - Raúl Rodríguez Ferrándiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/raul-rodriguez-ferrandiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Raúl Rodríguez Ferrándiz]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Rosa, rosae]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/rosa-rosae_129_12977577.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5eaadd3c-812d-4e76-9680-8dbb3cc10fec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rosa, rosae"></p><p class="article-text">
        Umberto Eco sostuvo que los libros y la lectura son una forma de inmortalidad &ldquo;hacia atr&aacute;s&rdquo;. No porque nos hagan m&aacute;s longevos, como la dieta mediterr&aacute;nea o la caminata diaria, sino porque le dan m&aacute;s espesor a la vida. Quien no lee tiene una sola vida que vivir, mientras que quien lee en abundancia disfruta y padece con gran n&uacute;mero de ellas. 
    </p><p class="article-text">
        Todas se subrogan a la suya por un tiempo, el de la lectura, y a la vez le inyectan savia nueva y le abren no solo horizontes, paisajes y geograf&iacute;as desconocidos, sino tambi&eacute;n ocasiones para experimentar sensaciones y emociones nuevas y conocer &iacute;ntimamente a personas atrayentes o repelentes. Y por supuesto, le abren pasadizos en el tiempo: quien lee el Nuevo Testamento asiste a la Encarnaci&oacute;n, quien lee al Marqu&eacute;s de Sade se pone en la piel de Justine o de sus corruptores varones en plena Francia revolucionaria, quien lee a Gald&oacute;s revive episodios nacionales de la mano de Gabriel Araceli o Salvador Monsalud, los lectores de Philip K. Dick se asoman a un futuro de androides y ovejas el&eacute;ctricas en un planeta devastado por la contaminaci&oacute;n radioactiva. 
    </p><p class="article-text">
        Cada libro a&ntilde;ade un mundo amueblado con m&aacute;s o menos detalle al nuestro de serie y el lector se convierte en el &uacute;nico habitante que participa de todos esos multiversos, el nombre que se repite en los <em>dramatis personae</em> de todos, en tanto lector. Se trata de una potencia cuasi divina: estamos presentes en cada uno de esos mundos narrativos, por lo dem&aacute;s bastante estancos entre s&iacute;. Un infiltrado en n&oacute;mina, testigo mudo de lo que sucede, cordialmente empadronado, nacionalizado o asimilado en cada uno de esos territorios sin tener que renunciar a la ciudadan&iacute;a de los dem&aacute;s y a la suya propia de origen (que felizmente relativiza). 
    </p><p class="article-text">
        Ahora que hay tantos salvapatrias que quieren cerrar fronteras y expulsar a inmigrantes y que el fascismo eterno, <a href="https://ctxt.es/es/20190116/Politica/23898/Umberto-Eco-documento-CTXT-fascismo-nazismo-extrema-derecha.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que ya describi&oacute; Eco</a> en un texto de hace treinta a&ntilde;os, cobra fuerza, qu&eacute; bueno ser&iacute;a que pudi&eacute;ramos practicar una hospitalidad rec&iacute;proca. Ya que las novelas nos acogen como lectores en sus territorios, hacer nosotros lo propio con autores en apuros y hasta con sus personajes. Qu&eacute; me dicen de empadronar a Simbad, Sherezade y Aladino (los emires que se queden en sus emiratos, con el em&eacute;rito, ese exiliado fiscal). Seguir&iacute;amos con Zhivago, Emma Zunz, el Maestro y Margarita, la Maga y su hijo Rocamadour, el Eternauta, Gibreel Farishta y Saladin Chamcha, Arturo Belano y Ulises Lima.<strong> </strong>Repatriar&iacute;amos a Juan de Mairena, Jusep Torres Campalans y Leticia Valle.
    </p><p class="article-text">
        De hecho Eco, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/fallece-umberto-eco-anos_1_4148361.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del que se cumplen ese a&ntilde;o diez desde que nos dej&oacute;</a>, nos sugiri&oacute; que el lector es el <em>reanimator</em> que insufla vida nueva a cada libro, hasta entonces cuerpo inerte cerrado y en un estante de la biblioteca, como una momia en reposo a la espera del conjuro, como si las p&aacute;ginas mecanografiadas fueran vendas de las que tiramos para despertar a la criatura, que la lectura hace levantarse y andar: un l&aacute;zaro sobre el que operamos un cotidiano milagro. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que la lectura es un feliz intercambio de dones. El lector activa con cada lectura un mundo incompleto, perezoso, reticente. Pero ese mundo, una vez activado, le traslada un soplo vital de vuelta, le regala un lugar en &eacute;l, le deja pistas para encontrar el sendero en el bosque narrativo, que es a veces intrincado. Borges dijo que todo laberinto es una representaci&oacute;n espacial de la eternidad. &Eacute;l se figuraba el para&iacute;so como una biblioteca laber&iacute;ntica, que es mucho m&aacute;s entretenida que un laberinto a secas: un Borges vidente se pasar&iacute;a el d&iacute;a fatigando sus infinitos anaqueles, como tambi&eacute;n sin duda el propio Eco.
    </p><p class="article-text">
        En una paradoja muy borgiana, la primera y m&aacute;s famosa novela de Eco tiene como protagonista, sin embargo, <em>un libro que mata</em>. Mata a quien lo abre para leerlo, a quien lo hojea, de manera que la muerte es segura, solo la rapidez con que adviene est&aacute; asociada a la avidez que despierta y al tiempo que el curioso lector dedica a pasar sus p&aacute;ginas. Que ese libro fuera una apolog&iacute;a de la comedia pero deparara un tr&aacute;gico final a su lector, en un ejemplar &uacute;nico que al final acaba destruido y perdido para la Humanidad, es ya un sarcasmo. Tanta transfusi&oacute;n de vida mutua entre libro y lector para llegar a este contraejemplo. 
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                    alt="Izda.: Portada de la primera edición de la novela de Eco en español (Barcelona, Lumen, 1982). Dcha.: Cartel del film de Jean-Jacques Annaud (1986)."
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                Izda.: Portada de la primera edición de la novela de Eco en español (Barcelona, Lumen, 1982). Dcha.: Cartel del film de Jean-Jacques Annaud (1986).                            </span>
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        La novela de Eco alcanz&oacute; un extraordinario &eacute;xito. La historia de un libro maldito porque bendice la risa en un severo ambiente mon&aacute;stico medieval, con su <em>scriptorium</em>, su <em>herbarium</em> y su laber&iacute;ntica biblioteca, con dos monjes que recuerdan a parejas de detectives bien conocidas (Holmes y Watson, Starsky y Hutch, los Sonny Crockett y Rico Tubbs de <em>Miami Vice</em>, Morgan Freeman y Brad Pitt en <em>Seven</em>&hellip;), con muertes horripilantes y s&oacute;rdidas, con todo el despliegue del m&eacute;todo de investigaci&oacute;n policial y forense bien conocido gracias a la novela, el cine y las series del g&eacute;nero, con los papeles secundarios del abad, el inquisidor, los herejes y las presuntas brujas, y el antagonista. Todo ello result&oacute; cautivador para el lector: el primer best seller &ldquo;de calidad&rdquo;, a pesar de contener largos p&aacute;rrafos en lat&iacute;n sin traducir (o por eso mismo).
    </p><p class="article-text">
        Las aventuras de Guillermo y Adso fueron adaptadas al <a href="https://publicaciones.ua.es/libro/abadias-laberintos-y-pixeles_166310/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cine, luego al teatro, como audiolibro, musical, &oacute;pera, c&oacute;mics, juegos de mesa, videojuegos, una serie de televisi&oacute;n</a>... Tambi&eacute;n hay citas: vemos a la pareja de detectives medievales en un episodio de <em>Los misterios de Laura</em>, y no podemos dejar de verlos cuando los caballeros jedi Qui-Gon Jinn y su disc&iacute;pulo, Obi-Wan Kenobi, llegan a la nave de la Federaci&oacute;n del Comercio como embajadores del Canciller.
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                    alt="Izda. Guillermo de Baskerville y Adso de Melk en un fotograma del film de Jean-Jacques Annaud (1986). Dcha. Qui-Gon Jinn y Obi-Wan Kenobi en un fotograma de La amenaza fantasma (George Lucas, 1999). Tomado del libro de Fran Mateu Abadías, laberintos y píxeles, Alicante, Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2025."
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                Izda. Guillermo de Baskerville y Adso de Melk en un fotograma del film de Jean-Jacques Annaud (1986). Dcha. Qui-Gon Jinn y Obi-Wan Kenobi en un fotograma de La amenaza fantasma (George Lucas, 1999). Tomado del libro de Fran Mateu Abadías, laberintos y píxeles, Alicante, Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2025.                            </span>
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        Libro vivificado pues homenajeado, parodiado, objeto de pastiches, de sesudos comentarios exeg&eacute;ticos (las <em>Apostillas</em> fueron la respuesta del propio autor a todos estos), reutilizado en <em>sketches</em>, aludido en anuncios publicitarios. Novela posmoderna que hace extenso uso de la intertextualidad, la cita, la alusi&oacute;n, la iron&iacute;a, el homenaje, la parodia, y que es a su vez &ldquo;posmodernizada&rdquo; y convertida en novela de culto por lectores cooperativos que hacen de ella objeto de intertextualidades, citas, alusiones, iron&iacute;as, homenajes y parodias&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La rosa es el ep&iacute;tome de la belleza, pero tambi&eacute;n de la fugacidad. Contar una rosa la dota de una suerte de inmortalidad, y cada relato que incluye una rosa nos inyecta un poco de su fragancia y su lozan&iacute;a. Es verdad que una rosa oler&iacute;a igual de bien aunque se llamara de otra manera, pero tambi&eacute;n es verdad que, tras siglos de costumbre y sedimentos depositados sobre la palabra <em>rosa</em>, ser&iacute;a un desprop&oacute;sito insistir en su arbitrariedad, en su contingencia. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque las rosas desaparecieran de la faz de la Tierra por una plaga bot&aacute;nica que solo las afectara a ellas, en su nombre seguir&iacute;a resonando el Cantar de los Cantares, la poes&iacute;a renacentista, la pintura prerrafaelita, Gertrude Stein y la canci&oacute;n de Mecano, la guerra de las Dos Rosas, la rosa de los vientos. A&ntilde;orar&iacute;amos la rosa el d&iacute;a de Sant Jordi, cuando cada libro regalado la recordar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los libros tienen hojas m&aacute;s longevas que las de las rosas, pero tambi&eacute;n est&aacute;n sometidas a caducidad y precariedad, como lo muestra el manuscrito sobre la comedia de Arist&oacute;teles en la novela de Eco. No es el caso de <em>El nombre de la rosa</em>, que ha tenido un destino editorial y cultural mucho menos convulso y aclamado por cr&iacute;tica y p&uacute;blico. No mata, ni mucho menos, sigue en cambio vivificando lecturas y reescrituras incesantes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Rodríguez Ferrándiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/rosa-rosae_129_12977577.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Feb 2026 10:28:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rosa, rosae]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Caperucita y Django en Mar-a-Lago]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/caperucita-django-mar-lago_129_12863342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97625cb5-a251-4e63-9ea6-d5426fac4a32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Caperucita y Django en Mar-a-Lago"></p><p class="article-text">
        Las noticias falsas funcionan en lo sustancial igual que lo hac&iacute;an hace d&eacute;cadas o incluso siglos. Es cierto que hay cosas nuevas. Por ejemplo, nunca antes los bulos que leemos hab&iacute;an estado tan cortados a nuestra medida, ni hab&iacute;amos tenido la oportunidad de socializarlos tan r&aacute;pido y tan lejos. S&iacute;, pero &iquest;cu&aacute;l es el mecanismo profundo de la desinformaci&oacute;n, el universal antropol&oacute;gico que la sostiene?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una&nbsp;<em>fake news</em>&nbsp;transforma abusivamente la deformidad, la contrahechura, la mala fe de un prejuicio en algo f&aacute;ctico. Fabrica para &eacute;l un relato y un contexto, lo dota de un protagonista, un espacio y un tiempo propicios y entonces lo solidifica. Ese prejuicio no es azaroso, surge de un marco de percepci&oacute;n e interpretaci&oacute;n de la realidad que genera expectativas y que aboga, a menudo victimista y hasta masoquistamente, por verlas confirmadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, aqu&iacute; se condensa la definici&oacute;n m&aacute;s ajustada que conozco de&nbsp;<em>fake news</em>:&nbsp;<a href="https://www.media.cat/2017/03/23/prejudici-fet-noticia-observatori-lodi-als-mitjans/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>el prejuicio hecho noticia</em></a>. Una vez impreso en letras de molde, negro sobre blanco, y maquetado como una noticia, con una cabecera, un titular, un periodista, una foto (y adem&aacute;s un buen pu&ntilde;ado de likes y reposteados de gente de nuestra absoluta confianza), el prejuicio disimula su consistencia precaria, su premisa mayor capciosa. Es entonces cuando, renacido ya como noticia, se permite fundamentar los juicios invirtiendo la carga de la prueba: ya no necesita ser probado, sino que es el desmentido el que tiene que hacer esfuerzos &iacute;mprobos por imponerse en un espacio digital lleno de ruido y furia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo. Los Estados, las corporaciones o una &eacute;lite internacional en la sombra, o todos en connivencia, desataron la&nbsp;<em>plandemia</em>&nbsp;del COVID, porque su intenci&oacute;n era aterrorizarnos (la contabilidad de fallecidos), aislarnos (las mascarillas, la distancia social), encerrarnos (el confinamiento), vigilarnos (los pasaportes sanitarios y luego los microchips) y, adem&aacute;s, diezmarnos (las vacunas causan esterilidad). En este marco de pensamiento conspiranoico surge el rumor de que las vacunas contra el COVID-19, adem&aacute;s, causan muertes, pero el campo abonado hace que eso ya no necesite ser probado. Adem&aacute;s, la noticia de que tal persona muri&oacute; tras haberse vacunado -pero&nbsp;<em>post hoc</em>&nbsp;no es necesariamente&nbsp;<em>propter hoc</em>, que es&nbsp;<a href="https://maldita.es/malditaciencia/20240530/muertes-famosos-repentinitis-bulo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la falacia argumental</a>&nbsp;de este tipo de noticias- alimenta mi juicio contrario a la vacunaci&oacute;n. El rumor prejuicioso es blanqueado por la (pseudo)informaci&oacute;n, como tras un ba&ntilde;o lustral, y de ah&iacute; sale reforzado, in-formado, es decir, poseedor de una forma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pongamos otros ejemplos concretos creando peque&ntilde;os relatos, f&aacute;bulas morales. No son, sin embargo, ficticias. Parten de prejuicios reales que han derivado en narrativas falsas de largo recorrido. Disc&uacute;lpenme la caricatura, pero el protagonista en primera persona ser&aacute; siempre el tipo rancio, mezquino, c&iacute;nico y al tiempo paleto, el de las anteojeras. Es como el Mr. Scrooge de&nbsp;<em>Cuento de Navidad</em>&nbsp;pero sin redenci&oacute;n final, as&iacute; que estas f&aacute;bulas ya adelanto que van a acabar mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera recuerda un poco a&nbsp;<em>El lobo y el cordero</em>&nbsp;de Esopo, en el sentido de que consiste no solo en la b&uacute;squeda de la v&iacute;ctima propiciatoria, sino en su culpabilizaci&oacute;n trumposa (tramposa, ha sido un lapsus). Tambi&eacute;n a&nbsp;<em>El gigante ego&iacute;sta</em>&nbsp;de Oscar Wilde, por eso de levantar muros y expulsar a los que se cuelan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia es la siguiente: repudio las laxas pol&iacute;ticas migratorias de mi pa&iacute;s y creo, aun sin evidencias emp&iacute;ricas, que los inmigrantes arrebatan puestos de trabajo, esquilman las subvenciones p&uacute;blicas en perjuicio de los nacionales del pa&iacute;s y son la causa del aumento del crimen. Incluso creo que los pa&iacute;ses emisores de migrantes env&iacute;an al m&iacute;o ladrones y violadores, externalizando sus problemas de seguridad interna. Surge el rumor, no ratificado ni por autoridades ni por periodistas locales, de que una comunidad de inmigrantes de una ciudad que suena a los Simpson roba mascotas de sus vecinos (perros, gatos, patos, ocas) para com&eacute;rselas. El rumor se difunde en redes sociales (Whatsapp, Facebook, X) y se grad&uacute;a en cierto momento como noticia por webs nativas digitales que la convierten en gran titular de prensa, ilustr&aacute;ndola con una foto que parece la prueba evidente: un hombre de color andando por la calle con&nbsp;<a href="https://www.infowars.com/posts/springfield-residents-warn-pets-and-wildlife-are-being-eaten-by-haitians" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un ganso muerto cogido por las patas</a>. De ah&iacute; salta luego a las cuentas en redes sociales de figuras pol&iacute;ticas y de&nbsp;<a href="https://x.com/charliekirk11/status/1832883283199471676?t=hemLiZyEhDu-3tTu4Lg4lg&amp;s=19" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">influencers</a>, a los debates televisados de&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=9gEuUp2Um3E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">candidatos presidenciales</a>&nbsp;y recibe cobertura de medios de prensa de todo el mundo. A pesar de que es desmentido por&nbsp;<a href="https://www.snopes.com/fact-check/cats-ducks-haitians-springfield/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">verificadores de noticias</a>&nbsp;y medios locales y nacionales yo, que no he participado del rumor original pero comparto el prejuicio, fundamento mi juicio sobre la inmigraci&oacute;n en esa pseudonoticia.&nbsp;Consecuentemente, apoyo la expulsi&oacute;n inmediata y expeditiva de inmigrantes sin las m&iacute;nimas garant&iacute;as procesales (y ello, como sabemos, no a su pa&iacute;s de origen, sino a terceros pa&iacute;ses donde algunos son encarcelados preventivamente). Sustituyan comerse gatos y perros por&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=zH7rLbelOcY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cobrar el ingreso m&iacute;nimo vital con solo empadronarse y pedir arraigo</a>&nbsp;(&iquest;la cigarra y la hormiga?) y ya tenemos una adaptaci&oacute;n local de bulos for&aacute;neos.
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo, tambi&eacute;n en forma de f&aacute;bula. En este caso recuerda a&nbsp;<em>Caperucita Roja</em>, que es el arquetipo de relatos noticiosos como el caso Epstein (verdadero) o el Pizzagate&nbsp;(falso). Dice as&iacute;: he tolerado sin entusiasmo, como una moda, un aire del tiempo o una fatalidad, las pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n de la diversidad sexual y de identidad de g&eacute;nero, equidad e inclusi&oacute;n. Pero un rumor circula en redes sociales (y como muchos rumores ni se confirma nunca ni logra nunca ser desmentido con la suficiente contundencia como para evitar que reaparezca c&iacute;clicamente). Afirma que el colectivo LGBTQ+ aboga por la inclusi&oacute;n entre las sexualidades no normativas de los ped&oacute;filos. Es decir, otra vez lobos, pero de otra manera. Y as&iacute;, las siglas, la bandera y los manifiestos ya est&aacute;n reflej&aacute;ndola: LGBTQ...P+.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay posts incendiarios en X, Instagram y Facebook donde se muestra la indignaci&oacute;n ante esta iniciativa, motivados por declaraciones de representantes p&uacute;blicos que apoyar&iacute;an esta abominaci&oacute;n. El caso salta a medios de cobertura nacional como noticia formal, incluso hay&nbsp;<a href="https://tuzarapost.substack.com/p/lgbtq-leaders-sign-wef-treaty-to" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">instituciones internacionales</a>&nbsp;que parecen avalarlo (pero es una suplantaci&oacute;n), de manera que aparece legitimada por m&uacute;ltiples fuentes. A pesar de ser una pseudonoticia implausible y bizarra,&nbsp;<a href="https://www.snopes.com/fact-check/lgbtp-adding-letter/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desmentida en numerosos foros</a>, yo, que tengo a la pedofilia por un crimen horrendo, abjuro de mi tolerancia hacia la diversidad de g&eacute;neros y me sumo con juicios fundados a las voces que la rechazan y vuelven al orden natural de los dos sexos. Dicho sea de paso: el bulo de la falsa bandera con la &ldquo;P&rdquo; naci&oacute; en EE.UU., pero aqu&iacute;&nbsp;<a href="https://x.com/voxpontevedra/status/1303282482461188096" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">les falt&oacute; tiempo a algunos</a>&nbsp;para sacar partido sin m&aacute;s averiguaciones.
    </p><p class="article-text">
        Las&nbsp;<em>fake news</em>&nbsp;en realidad tienen una ra&iacute;z muy antigua. Pero luego se declinan o se conjugan de manera in&eacute;dita. Por eso les a&ntilde;adimos prefijos (desinformaci&oacute;n, posverdad) o hacemos compuestos (emocracia, algocracia, infoxicaci&oacute;n) que las modulan y explican por qu&eacute; est&aacute;n m&aacute;s adaptadas al medio y son m&aacute;s resilientes a todos los esfuerzos c&iacute;vicos y pedag&oacute;gicos para desenmascararlas. Pens&aacute;bamos que la red ser&iacute;a como una enciclopedia o una hemeroteca mundial gratuita y ha acabado siendo un laberinto de espejos con anuncios. Espejo halagador de uno mismo, como el de la reina de Blancanieves, a menudo espejo deformante de los otros, como en el retrato de Dorian Gray, pero apenas capaz de remover prejuicios o al menos hacer m&aacute;s s&oacute;lidos los juicios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Rodríguez Ferrándiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/caperucita-django-mar-lago_129_12863342.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Dec 2025 08:55:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Caperucita y Django en Mar-a-Lago]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La nostalgia y los analgésicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/nostalgia-analgesicos_129_12767702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5116c6fa-fee7-419a-9af3-dce718aaba60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nostalgia y los analgésicos"></p><p class="article-text">
        Nostalgia, que es como pubalgia o lumbalgia, un dolor, se diferencia de estas en que designa a la vez el dolor y la cura, el veneno y el ant&iacute;doto. Todo depende de la posolog&iacute;a. Nos inyectamos pasado, s&iacute;, pero cuidado: podemos meternos una sobredosis. Menos mal que de la nostalgia tambi&eacute;n se sale.
    </p><p class="article-text">
        La nostalgia est&aacute; sobrevalorada en estos tiempos. Dir&iacute;amos que en todos, en realidad: nostalgia es el nombre de la sobrevaloraci&oacute;n del tiempo. Nos pirra perder el tiempo en recobrar el tiempo perdido, siendo en el fondo conscientes de dos cosas: de que cualquier tiempo recobrado no podr&aacute; compararse con el tiempo perdido y de que, en realidad, no quisi&eacute;ramos de ning&uacute;n modo recuperar el tiempo perdido, entero y verdadero, sino que precisamente nos basta cocernos a fuego lento en su mera posibilidad imaginada. Que es la nostalgia. 
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo que en guerra hay refugios antia&eacute;reos donde los civiles se protegen de las bombas, en tiempos de paz uno busca refugio en el pasado contra un calendario y un reloj que parecen cada vez m&aacute;s desbocados. Volver atr&aacute;s en el tiempo para encontrar asideros cuando todo trepida en el presente es como bajar a un s&oacute;tano, un b&uacute;nker o un t&uacute;nel de metro cuando caen las bombas. All&iacute; preparas un cuarto con unos v&iacute;veres y una cama, como si fuera un &uacute;tero c&aacute;lido. Bajas al pasado por unas escaleras que te conducen a un espacio en penumbra o con luz artificial, como una tarde infinita. 
    </p><p class="article-text">
        En ese encierro piensas en personas que te marcaron, objetos que te acompa&ntilde;aron, prendas que llevaste, m&uacute;sicas o lecturas que frecuentaste, y flota el recuerdo de olores y sabores de anta&ntilde;o, m&aacute;s agudos cuanto m&aacute;s limitado est&aacute; el sentido de la vista. Ese espacio parece reducido y austero al principio, pero puede tener muchas habitaciones y galer&iacute;as, tantas como los tiempos y espacios distintos recordados (la infancia, la primera adolescencia, la juventud de estudiante fuera de casa) cada uno con lo necesario para poblarlos, amueblarlos y decorarlos. Un parque tem&aacute;tico de tema &ldquo;yo&rdquo; con varios ambientes personalizados. El presente es como una <em>escape room</em>, pero cuando consigues salir de una pieza sigues en el mismo laberinto: solo se puede escapar hacia dentro.
    </p><p class="article-text">
        Visto as&iacute;, olvidamos que el presente es una m&aacute;quina de producir futuros recuerdos, de generar pasado, y preferimos rebobinar hasta recuperar cap&iacute;tulos o episodios ya cerrados en los que regodearnos. Es como plantarse en un concurso de preguntas con bote y recoger (cobardemente, dir&aacute;n los televidentes en sus sof&aacute;s) ganancias. Si en aquella &eacute;poca hubi&eacute;ramos detenido la m&aacute;quina, si hubi&eacute;ramos dejado de apostar, como ahora, ahora no tendr&iacute;amos nada a lo que aferrarnos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero volver, como en la canci&oacute;n de Gardel y en la pel&iacute;cula de Almod&oacute;var, tiene sus encantos, qui&eacute;n lo duda: nos pone febril la mirada, porque no vemos para afuera, sino que volteamos los ojos hacia adentro y proyectamos en ese cine interior los Poskitos o los Tigretones, los cromos y los &aacute;lbumes MAGA inacabados (ahora MAGA ya no es una editorial, quiere decir otra cosa m&aacute;s siniestra), Hundir la flota y los Geyperman. Tarareamos las canciones de Electric Light Orchestra, Mike Oldfield o Radio Futura y vemos las portadas de sus discos. Recordamos las de los libros de Hermann Hesse o los poemarios de Brecht en Alianza o en Bruguera, los carteles de <em>La guerra de las galaxias</em> o de <em>Tibur&oacute;n</em>. Y revivimos en una brumosa lozan&iacute;a a todas las personas que nos importaban por entonces.
    </p><p class="article-text">
        Esas visiones est&aacute;n mezcladas de memoria y deseo, como dijo el poeta, as&iacute; que no son del todo fidedignas, pero eso ya lo sospech&aacute;bamos. En realidad sabemos que lo de menos es la fidelidad biogr&aacute;fica al detalle. Basta que la m&uacute;sica nos suene aunque la letra nos baile: se trata de sanaci&oacute;n, no de reportaje o documental. De nosotros depende no tanto recordar sino producir recuerdos que hagan esas habitaciones confortables, sabiendo que trasponiendo una puerta nos espera un DeLorean listo para poder estar de vuelta a la hora de la cena. Pero cuanto m&aacute;s fantaseado y rutilante el decorado del pasado, m&aacute;s penoso el regreso al futuro. Y no digamos ya la incertidumbre del otro, del todav&iacute;a por venir. Necesitamos un vi&aacute;tico para la eternidad y lo que llevamos en el fondo de los bolsillos son tickets ya perforados de trayectos hechos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fotograma de &#039;Regreso al futuro&#039; (Robert Zemeckis, 1985)."
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            <span class="title">
                Fotograma de &#039;Regreso al futuro&#039; (Robert Zemeckis, 1985).                            </span>
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        Todos estos son algunos mimbres de <a href="https://librotea.eldiario.es/libros/las-tempestalidades" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las tempest&aacute;lidas</em></a>, una maravillosa novela de Gueorgui Gospod&iacute;nov (Fulgencio Pimentel, 2022). Un psiquiatra descubre que los pacientes que comienzan con s&iacute;ntomas de Alzheimer ralentizan su deterioro si se les acomoda en habitaciones de la nostalgia, espacios acogedores que les devuelven a aquel tiempo al que sus recuerdos a&uacute;n pueden remontarse. Se me vino a la cabeza el comienzo impactante del film <em>Remember</em> (Atom Egoyan, 2015). Luego el m&eacute;dico se percata de que no solo los enfermos, los sanos tambi&eacute;n anhelan visitar habitaciones del recuerdo, y unos y otros no siempre quieren revivir lo efectivamente sucedido, sino precisamente hacer aquello que no hicieron o deshacer lo que s&iacute;. Y una vez conseguido, ya es ese pasado suplantador el que se impone.
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                Portada de &#039;Las tempestálidas&#039; y cartel del film &#039;Remember&#039; (Atom Egoyan, 2015).                            </span>
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        Lo malo es pretender convertir ese autoenga&ntilde;o en ingenier&iacute;a social y luego democratizarlo, someterlo a refer&eacute;ndum, que es hacia donde gira la novela a partir de la mitad. Que la industria ligera de la nostalgia no solo sea contagiosa, sino cuesti&oacute;n de Estado, de la Uni&oacute;n Europea incluso. No les contar&eacute;, claro, lo que dice el narrador de Gospod&iacute;nov sobre el caso de los nost&aacute;lgicos de Espa&ntilde;a en particular. Solo una p&iacute;ldora con ecos de Tolstoi: &ldquo;Espa&ntilde;a, con su larga experiencia en ser una familia 'desgraciada a su manera'&hellip;&rdquo;. Es recomendable leer, despu&eacute;s de Gospod&iacute;nov, <em>La pen&iacute;nsula de las casas vac&iacute;as</em>, de David Ucl&eacute;s, ahora que tenemos encima el cincuentenario.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; dilema: el remedio ante la demasiada a&ntilde;oranza, el olvido, no solo es injusto porque borra por igual delicias y delitos, sino porque no permite hacer planes. Lo malo de la amnesia es que hace desaparecer la idea misma de futuro. As&iacute; que frente al olvido, incluso frente a la nostalgia (que es una benzodiazepina), la memoria: ahora tenemos tantos nost&aacute;lgicos de un pasado objetivamente represor e infeliz para la mayor&iacute;a que parece que quienes reclaman memoria y reparaci&oacute;n simb&oacute;lica de cr&iacute;menes y abusos son unos resentidos. Pues s&iacute;, eso mismo: re-sentimiento. Frente a la tumefacci&oacute;n, est&aacute;n esos clavos con que se autolesiona el &uacute;ltimo replicante en <em>Blade Runner</em> para sentir algo cuando todo empieza a adormecerse. Amnesia, Analgesia y Anestesia son como las tres parcas de la memoria, las m&aacute;s socorridas e higi&eacute;nicas (por no hablar de la cuarta, Eutanasia), pero &iquest;c&oacute;mo renunciar a recordar, a sentir y por supuesto a seguir viviendo? 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Rodríguez Ferrándiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/nostalgia-analgesicos_129_12767702.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Nov 2025 10:59:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La nostalgia y los analgésicos]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Caen las bombas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/caen-bombas_129_12647794.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c66f0bc-fab8-4ebe-aaf8-6291e416e386_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Caen las bombas"></p><p class="article-text">
        Entre abril y agosto de 1944, en el momento culminante de la &ldquo;acci&oacute;n h&uacute;ngara&rdquo; en Auschwitz-Birkenau, en la que fueron asesinados en las c&aacute;maras alrededor de 350.000 jud&iacute;os h&uacute;ngaros, se tomaron desde el aire unas fotos que pasaron desapercibidas durante m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Los aviones aliados buscaban f&aacute;bricas de caucho sint&eacute;tico o buna, y su misi&oacute;n estaba enfocada en identificarlas para destruirlas. Pero fotografiaron, junto a las instalaciones industriales del campo de Auschwitz III, las v&iacute;as y los trenes reci&eacute;n llegados, la rampa, los prisioneros caminando en direcci&oacute;n a las c&aacute;maras de gas, la casa del comandante, incluso las hendiduras en el tejado de las c&aacute;maras de gas por donde se introduc&iacute;a el Zyklon B y las chimeneas humeantes de los hornos. Nadie se percat&oacute; de ello. Al parecer el desencadenante de una lectura m&aacute;s detenida de esas fotos arrumbadas en archivos fue el &eacute;xito de la serie de televisi&oacute;n norteamericana Holocausto a finales de los a&ntilde;os setenta. Lo cuenta con rigor y erudici&oacute;n Anacleto Ferrer en Facticidad y ficci&oacute;n.
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                    alt="Ampliación de una fotografía aérea del 25 de agosto de 1944 del campo de Auschwitz, con cartelas añadidas después. Fuente: Memorial del Holocausto (Yad Vashem)."
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            <span class="title">
                Ampliación de una fotografía aérea del 25 de agosto de 1944 del campo de Auschwitz, con cartelas añadidas después. Fuente: Memorial del Holocausto (Yad Vashem).                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Que esas fotos de inteligencia militar estrat&eacute;gica no supieran ser le&iacute;das a escala humana, a pesar de contener indicios muy consistentes de la Soluci&oacute;n Final, es muestra de lo que Gunther Anders llam&oacute; el &ldquo;desnivel prometeico&rdquo;: esa desproporci&oacute;n entre nuestro saber y nuestro sentir, entre nuestro conocimiento y nuestra conciencia, entre nuestro poder y nuestra responsabilidad. El segundo de los t&eacute;rminos se queda como rezagado con respecto al primero: hay una asincron&iacute;a entre el ser sintiente y el ser cognoscente, entre nuestro cuerpo y los aparatos con que multiplicamos su potencia de visi&oacute;n y de fuego, de disparo. 
    </p><p class="article-text">
        La imposibilidad de ver desde el aire los cuerpos camino de las c&aacute;maras y de los hornos es del mismo g&eacute;nero que la imposibilidad de sentir la agon&iacute;a de decenas de miles de personas abrasadas en un instante en Hiroshima y Nagasaki tan solo un a&ntilde;o despu&eacute;s, ambas acciones controladas por un pulsador, un bot&oacute;n que desencadena la acci&oacute;n y que act&uacute;a desde un higi&eacute;nico control remoto.  
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que ver matar a distancia y no sentirlo, ni siquiera percatarse de ello, se hace c&oacute;mplice de matar a distancia y tampoco sentirlo. Ambas cosas pueden ir juntas desde hace unos a&ntilde;os: la Guerra del Golfo en 1990 vio nacer la tecnolog&iacute;a de los misiles que llevaban instaladas en sus cabezas c&aacute;maras que retransmit&iacute;an en tiempo real su vuelo hasta impactar con el objetivo. Las guerras posteriores han refinado esa tecnolog&iacute;a y hasta los drones bomba muestran la trayectoria y el impacto, con la carga explosiva a pocos cent&iacute;metros de la c&aacute;mara, como sucede ahora mismo en Ucrania y en Gaza. La c&aacute;mara explota ahora junto con las (sus) v&iacute;ctimas: es como un ojo prot&eacute;sico desechable enviado por el victimario. Su destrucci&oacute;n parece borrar las huellas y la culpa, pero las im&aacute;genes permanecen en alg&uacute;n sitio, o m&aacute;s bien circulan.
    </p><p class="article-text">
        Que caigan bombas desde el aire no se sabe bien de parte de qui&eacute;n y maten siempre ha permitido evadir responsabilidades, escurrir el bulto: que si era fuego amigo lanzado por error, que si eran operaciones de bandera falsa para endosar la masacre al enemigo, etc. Cuando la Legi&oacute;n C&oacute;ndor arras&oacute; Guernica, Franco, desde el ABC de Luca de Tena editado en Sevilla, dijo que hab&iacute;an sido los separatistas vascos y los rojos los que hab&iacute;an incendiado la ciudad en su huida, y que nada de bombas desde el aire. Y eso que el mismo d&iacute;a, el 27 de abril de 1937, George Steer public&oacute; en The Times que fueron los Junkers alemanes. Para sostener la infamia se mostraron fotos, de Guernica o de otros lugares, tanto daba, con muros en pie calcinados, como si eso fuera la prueba irrefutable del pie de foto, que hablaba de incendios en vez de bombardeos.
    </p><p class="article-text">
        En marzo de 2022 los rusos bombardearon una maternidad en Mari&uacute;pol, en Ucrania. Hay fotos de una embarazada herida, desangr&aacute;ndose junto a su beb&eacute; en una camilla. Hay fotos de otra embarazada a t&eacute;rmino en pijama, magullada y sucia, que huye escaleras abajo y luego se dirige a los reporteros que hay en el exterior. 
    </p><p class="article-text">
        Los rusos primero dijeron que el edificio no era una maternidad, sino un almac&eacute;n de armas qu&iacute;micas (como esas armas de destrucci&oacute;n masiva que tendr&iacute;a Irak en 2003, nunca halladas luego sobre el terreno durante la guerra), luego que era una base de los extremistas filonazis del batall&oacute;n Azov. M&aacute;s tarde se percataron de que esa embarazada que bajaba las escaleras era una famosa influencer, Marianna Vyshemirsky (Podgurska de soltera), y entonces dijeron que, de la misma manera que antes de la guerra se maquillaba para lucir guapa en las fotos y anunciar productos de belleza, as&iacute; los ucranianos la hab&iacute;an maquillado para escenificar un bombardeo fingido. Las fotos vendr&iacute;an de nuevo a demostrar esa transfiguraci&oacute;n propagand&iacute;stica.
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                    alt="Izda. Marianna Vyshemirsky en una foto de su cuenta de Instagram en enero de 2022. Dcha. Marianna Vyshemirsky saliendo de la maternidad bombardeada en Mariúpol en marzo de 2022 (AP Photo, Mstyslav Chernov)."
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                Izda. Marianna Vyshemirsky en una foto de su cuenta de Instagram en enero de 2022. Dcha. Marianna Vyshemirsky saliendo de la maternidad bombardeada en Mariúpol en marzo de 2022 (AP Photo, Mstyslav Chernov).                            </span>
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        Las bombas caen tambi&eacute;n sobre Gaza, sobre viviendas e infraestructuras civiles, como hospitales. El 17 de octubre de 2023 se produjo una explosi&oacute;n en el Hospital Al-Ahli, causando cientos de muertos. Los gazat&iacute;es culparon a los israel&iacute;es y estos dijeron que el misil era de fabricaci&oacute;n palestina y hab&iacute;a ca&iacute;do por error de c&aacute;lculo en su propio territorio. Las versiones y las pruebas aducidas son contradictorias pero, a la vista de lo sucedido en los meses y ya a&ntilde;os siguientes, casi resulta irrelevante: la destrucci&oacute;n de Gaza desde el aire prosigue a pasos agigantados, una desolaci&oacute;n que ya recuerda a Dresde, Hamburgo, Alepo o Mosul. Solo que en una ratonera que la vuelve potencialmente total, a la medida de una flamante operaci&oacute;n de demolici&oacute;n controlada y de inversi&oacute;n inmobiliaria. Con los habitantes dentro, es decir, la demolici&oacute;n antes del desahucio.
    </p><p class="article-text">
        Hablando de Guernica, desde 1985 colgaba una reproducci&oacute;n del cuadro de Picasso en el amplio pasillo que conduce a la sede del Consejo de Seguridad de la ONU, en Nueva York, un tapiz encargado por Nelson Rockefeller en 1955 y expuesto all&iacute; en pr&eacute;stamo. Era el marco ante el que muchos comparecientes en el consejo daban sus ruedas de prensa. Una nota grotesca: poco antes de que Colin Powell tuviera que defender y explicar unas fotos &aacute;reas (aut&eacute;nticas) con cartelas mentirosas (que identificaban falsamente instalaciones nucleares, qu&iacute;micas y biol&oacute;gicas en Irak, incluso laboratorios m&oacute;viles instalados en trailers) ante la Asamblea General, en febrero de 2003, la delegaci&oacute;n norteamericana solicit&oacute; que fuera cubierta con una tela.
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                    alt="Izda.: El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, se dirige a los me¬dios en el pasillo que da acceso al Consejo de Seguridad, ante la reproducción del Guernica en febrero de 2017. Dcha.: Tomas desde satélites espía, convenientemente rotuladas, que fueron mostradas y comentadas por Colin Powell durante su intervención en la sesión de la ONU del 5 de febrero de 2003. Fuente: https://georgewbush-whitehouse.archives.gov/news/releases/2003/02/20030205-1.html (diapositivas 12 a 16)."
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                Izda.: El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, se dirige a los me¬dios en el pasillo que da acceso al Consejo de Seguridad, ante la reproducción del Guernica en febrero de 2017. Dcha.: Tomas desde satélites espía, convenientemente rotuladas, que fueron mostradas y comentadas por Colin Powell durante su intervención en la sesión de la ONU del 5 de febrero de 2003. Fuente: https://georgewbush-whitehouse.archives.gov/news/releases/2003/02/20030205-1.html (diapositivas 12 a 16).                            </span>
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        Sin duda la representaci&oacute;n de una masacre desde el aire no era el marco m&aacute;s apropiado para que esas Naciones Unidas se apuntaran precisamente a un bombardeo, una asamblea de naciones que hab&iacute;a surgido precisamente tras el horror de la Segunda Guerra Mundial. El tapiz fue retirado en 2021: la familia Rockefeller record&oacute; que era un pr&eacute;stamo, no una donaci&oacute;n. Pero fue reinstalado en su misma ubicaci&oacute;n en 2022: alguien les hizo entender que no era solo un activo art&iacute;stico, sino un s&iacute;mbolo, y retirarlo era sancionar simb&oacute;licamente la retirada de la ONU del concierto mundial. 
    </p><p class="article-text">
        No podemos asegurar a d&iacute;a de hoy que los efectos ben&eacute;ficos del cuadro se han producido, ni pronosticar que se producir&aacute;n andando el tiempo. Gunther Anders habl&oacute; tambi&eacute;n de la &ldquo;verg&uuml;enza prometeica&rdquo;: un sentimiento de frustraci&oacute;n, inferioridad y hasta humillaci&oacute;n del ser humano al compararse con la perfecci&oacute;n y eficiencia de las m&aacute;quinas que le rodean, y por su incapacidad de asumir las responsabilidades morales derivadas de esas creaciones. Un ser humano que se ha quedado obsoleto (La obsolescencia del hombre se llama el libro, de 1956) ante ese despliegue de sofisticada ingenier&iacute;a, que ahora no es solo de las m&aacute;quinas de la guerra convencional, sino tambi&eacute;n de la guerra h&iacute;brida, esa que suma la desinformaci&oacute;n asistida cibern&eacute;ticamente. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Rodríguez Ferrándiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/caen-bombas_129_12647794.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Oct 2025 11:35:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Caen las bombas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Libertad de expresión contra libertad de información?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/libertad-expresion-libertad-informacion_129_12456602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La libertad de expresi&oacute;n siempre ha tenido, en grados diversos seg&uacute;n pa&iacute;ses, un l&iacute;mite que ata&ntilde;e al contenido, y tambi&eacute;n a algunas formas, de lo que se expresa. Se traspasaba cuando se ca&iacute;a bien en el insulto, la descalificaci&oacute;n, la calumnia y la difamaci&oacute;n, o la abierta incitaci&oacute;n al crimen o al ensa&ntilde;amiento contra personas o colectivos. 
    </p><p class="article-text">
        Junto a ella (en nuestra Constituci&oacute;n, ambas en el art&iacute;culo 20) existe la libertad de informaci&oacute;n, que ha de ser <em>veraz</em>, y en la que se identifican impl&iacute;citamente sujetos de derecho de titularidad distinta: los que la comunican (periodistas, medios) y los que la reciben (potencialmente todos los ciudadanos). Tambi&eacute;n hab&iacute;a l&iacute;mites en este caso: la revelaci&oacute;n de informaci&oacute;n acaso veraz pero confidencial o del &aacute;mbito privado o &iacute;ntimo, o reservada y protegida por el secreto de Estado (lo que hacen paparazzi y hackers, por ponerles nombre).
    </p><p class="article-text">
        Esos l&iacute;mites, en uno y otro caso, eran &eacute;ticos con derivadas jur&iacute;dicas: se&ntilde;alaban algunas l&iacute;neas rojas, que algunos podr&iacute;an considerar demasiado laxas al permitir abusos contra otros derechos, como el del honor, la propia imagen o la intimidad, o bien demasiado restrictivas, y entonces se deploraba el ejercicio de la censura, la mordaza. Una pol&eacute;mica que estamos acostumbrados a ver en tantos films estadounidenses donde se invoca la famosa Primera Enmienda. Desde <em>El esc&aacute;ndalo de</em> <em>Larry Flynt</em> o <em>Los siete de Chicago</em> para la libertad de expresi&oacute;n a <em>Todos los hombres del presidente</em>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/buenas-noches-buena-suerte-obra-george-clooney-inspira-resistencia-abusos-trump_1_12315701.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Buenas noches y buena suerte</em></a>, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/spotlight-pelicula-conciencias-iglesia-sexuales_1_4209896.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Spotlight</em></a> o <em>The Post</em> para la libertad de prensa. Es la salsa que ha de hacer toda sociedad democr&aacute;tica para equilibrar el sabor de uno de sus platos principales: la esfera p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n ha habido siempre otro l&iacute;mite a la libertad de expresi&oacute;n (y a la de informaci&oacute;n tambi&eacute;n, como veremos enseguida). Este era menos ruidoso y pol&eacute;mico, y ata&ntilde;&iacute;a al canal. Era un l&iacute;mite econ&oacute;mico y tecnol&oacute;gico. En este caso su ampliaci&oacute;n ha sido en cambio un <em>desideratum</em>: con independencia de lo que quisi&eacute;ramos expresar (incluyendo &ldquo;informaciones&rdquo;), poder expresarse libremente no implicaba poder acceder libremente a los medios de difusi&oacute;n que podr&iacute;an amplificar nuestro discurso, y nivelarlo con el de aquellos pocos que ten&iacute;an libre acceso, espacio y tiempo en las rotativas y en las ondas. 
    </p><p class="article-text">
        Como en el caso de la educaci&oacute;n y la sanidad, como en el de los derechos civiles y pol&iacute;ticos, podr&iacute;amos pensar que una tendencia civilizatoria de progreso y de despliegue del esp&iacute;ritu democr&aacute;tico ha consistido <em>tambi&eacute;n</em> en la pugnaz extensi&oacute;n universal del derecho no solo a tomar la palabra (poder decir algo sin que te censuren, persigan,sancionen o castiguen por ello), sino tambi&eacute;n a hacerse o&iacute;r (que lo que digas alcance a una audiencia potencialmente tan grande como la de esos privilegiados que tienen acceso porque o bien son los due&ntilde;os de los medios de producci&oacute;n de comunicaci&oacute;n o bien est&aacute;n en sus inmediaciones de poder e influencia). 
    </p><p class="article-text">
        Digamos que el presupuesto b&aacute;sico de todo esto era que si bien todo el mundo ten&iacute;a el derecho formal a expresarse, no todo el mundo pose&iacute;a los medios para hacerlo a una audiencia amplia, ni ten&iacute;a cosas relevantes que decir a sus conciudadanos, ni pod&iacute;a recurrir a fuentes de informaci&oacute;n fiables. En otras palabras: hab&iacute;a un desajuste entre los titulares de derecho y los de hecho, porque la libertad de expresi&oacute;n no se sustanciaba solo en no ser obligado a callar ciertas cosas que quer&iacute;an decirse (o a decir otras que preferir&iacute;an callarse), sino en garantizar los cauces para decirlas en condiciones de publicidad, de visibilidad, suficientes.
    </p><p class="article-text">
        Acceder como emisores a los medios no era posible para el com&uacute;n de los ciudadanos, pero eso ha cambiado. La red ha alterado radicalmente este l&iacute;mite material, de manera que estamos en la era de la cultura participativa, la inteligencia colectiva, la autocomunicaci&oacute;n de masas, los p&uacute;blicos afectivos y todo eso que nos dicen los ciberoptimistas de la web 2.0. 
    </p><p class="article-text">
        Por fin podr&iacute;amos realizar la utop&iacute;a, que solo dio algunos aleteos gallin&aacute;ceos con los pasquines, las radios libres, los fanzines ciclostilados. En las postrimer&iacute;as del siglo y del milenio llegamos a pensar que la red supondr&iacute;a un salto adelante y alentar&iacute;a una recepci&oacute;n activa y luego una emisi&oacute;n activista, un dar voz a los sin voz a trav&eacute;s de sites, blogs, videologs, podcasts. Parec&iacute;a que todos los que callaban obligatoriamente porque no dispon&iacute;an de canal, una vez obtenido acceso, deber&iacute;an naturalmente alinearse contra los poderosos que en el mundo son y denunciar sus iniquidades en sus bit&aacute;coras electr&oacute;nicas. Como dec&iacute;a Wendy Chun, pod&iacute;amos convertirnos en usuarios en vez de en &ldquo;coach potatoes&rdquo;, aspirar a ser &ldquo;Martin Luthers&rdquo; m&aacute;s que &ldquo;channel surfers&rdquo; delante de la caja tonta.
    </p><p class="article-text">
        Pero es un tanto ingenuo o falaz decir que la libertad de expresi&oacute;n, que es una libertad individual (que no tiene por qu&eacute; ser invocada en cualquier circunstancia, como si todo lo que soy libre de expresar debiera expresarlo para mejor demostrarla y perfeccionarla,  con independencia de la responsabilidad y hasta el buen gusto: qu&eacute; placeres depara el silencio...) rema siempre en la misma direcci&oacute;n que la libertad de informaci&oacute;n, que fue concebida para permitir una esfera p&uacute;blica, que s&iacute; es un bien com&uacute;n protegible, que tampoco es irrestricta pero s&iacute; m&aacute;s estricta (la veracidad, &iquest;recuerdan?) y que conviene que cuente, en cambio, con alguien bien informado como emisor. 
    </p><p class="article-text">
        Las confluencia de esta confusi&oacute;n de libertades y de titulares de derechos y de esta ampliaci&oacute;n del l&iacute;mite material ha tenido efectos evidentes, y no todos buenos. Ese l&iacute;mite que ata&ntilde;e al <em>ancho de banda</em>, digamos (miles de millones de seres con posibilidad de expresarse a trav&eacute;s de texto, audio y v&iacute;deo, en una red mundial que pone sus mensajes a disposici&oacute;n de todos los dem&aacute;s, sin m&aacute;s restricciones -te&oacute;ricas- que el grado de curiosidad o de inter&eacute;s de cada cual en lo que dicen los dem&aacute;s) sin duda ha afectado al otro l&iacute;mite, al de los contenidos y las formas de lo que razonablemente puede ser expresado sin vulnerar ninguna otra libertad o derecho fundamental. &iquest;Se ha ampliado este &uacute;ltimo, haci&eacute;ndose m&aacute;s indulgente, o se ha achicado, volvi&eacute;ndose m&aacute;s garantista y restrictivo? 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva: &iquest;qu&eacute; hacemos &ndash;hay que emplear ya la primera persona del plural- con la nueva libertad de expresi&oacute;n/informaci&oacute;n de que gozamos, materialmente ampliada en cuanto a canales y audiencias potenciales, y qu&eacute; l&iacute;mites de contenidos estamos dispuestos a imponernos entre todos, qu&eacute; licencias a concedernos?
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, las respuestas a todas estas cuestiones me parece a m&iacute; que no solo nos conciernen, sino que deber&iacute;an preocuparnos. El tipo famoso por tener seguidores en la red que se fue a la zona cero de la DANA y se sac&oacute; un v&iacute;deo-selfi con el parking de Bonaire al fondo, diciendo entre sollozos que all&iacute; hab&iacute;a <a href="https://www.youtube.com/watch?v=LL1kIJ7RsAI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cientos de cad&aacute;veres</a>, o el que tom&oacute; <a href="https://maldita.es/malditobulo/20241105/camion-frigorifico-parking-bonaire-fallecidos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un cami&oacute;n frigor&iacute;fico</a> apostado en una de las entradas laterales del centro comercial (por donde cargar&iacute;an las autoridades esos cad&aacute;veres clandestinamente, como si esto fuera <em>El</em> <em>Juego del Calamar</em>), o los que mostraron contenedores de basura con ropa, y dijeron que eran donaciones para damnificados que <a href="https://www.instagram.com/reel/DCCxK-XIHj6/?utm_source=ig_embed" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los ayuntamientos tiraban a la basura</a>, o el que grab&oacute; indignado un v&iacute;deo en el que no hab&iacute;a nadie de la Cruz Roja, ergo d&oacute;nde estaban cuando se les necesitaba (abrazando a inmigrantes en Ceuta y pasando la hucha), todos esos, &iquest;son informadores, periodistas sobre el terreno, son &ldquo;esfera p&uacute;blica&rdquo;&iquest; &iquest;O son tipos que han privatizado un espacio p&uacute;blico digital capitalizando la atenci&oacute;n con mentiras (y monetiz&aacute;ndolas)?  
    </p><p class="article-text">
        Todos esos bulos s&oacute;rdidos y canallas ocuparon ancho de banda y bits, agitaron la red como un &aacute;rbol de fruta madura del que cayeron exabruptos y aspavientos, mientras otras cosas del m&aacute;ximo inter&eacute;s c&iacute;vico, pol&iacute;tico y acaso penal quedaron en la inopia: &iquest;d&oacute;nde estaba Maz&oacute;n el d&iacute;a de autos a la hora H? &iquest;No era esa <em>la pregunta</em>? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el periodismo ciudadano, sobre el terreno, que nos lo revelar&aacute;? 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Rodríguez Ferrándiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/libertad-expresion-libertad-informacion_129_12456602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jul 2025 09:39:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Libertad de expresión contra libertad de información?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El poder de la desinformación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/desinformacion_129_12221260.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <em>Informaci&oacute;n es poder</em> era un lema de tiempos de penuria, carest&iacute;a, racionamiento informativos. De cuando la informaci&oacute;n era un bien escaso, vigilado, dosificado, cuando circulaba en ondas de radio o de televisi&oacute;n de cobertura limitada, captadas mediante antenas en un flujo imposible de contener, o en peri&oacute;dicos publicados cada d&iacute;a y luego arrumbados en hemerotecas lejanas y dispersas, en boletines, en teletipos, custodiado en archivadores, cartapacios o legajos. Cuando los tiempos de la informaci&oacute;n estaban acotados y nos sol&iacute;an encontrar al amanecer o al anochecer, mientras el d&iacute;a nos tra&iacute;a ocupaciones m&aacute;s perentorias. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora la informaci&oacute;n es un bien superabundante, ubicuo, port&aacute;til: si la oraci&oacute;n matutina fue sustituida por el peri&oacute;dico de la ma&ntilde;ana con el que se desayunaba el burgu&eacute;s moderno, como dec&iacute;a Hegel, ahora los tuits vibran en nuestro bolsillo o en nuestro reloj sin cesar. Las noticias del mundo se mezclan con las notificaciones de nuestro peque&ntilde;o mundo privado y compartimos unas y otras en pie de igualdad, esperando las reacciones correspondientes con compulsiva obsesi&oacute;n narcisista. Nuestras constantes b&uacute;squedas parecen llegar siempre a alg&uacute;n puerto, todo parece comparecer al instante, para todo hay una explicaci&oacute;n presumiblemente bien informada que coincide con lo que sospech&aacute;bamos (ninguna IA responde &ldquo;no lo s&eacute;, no s&eacute; de qu&eacute; me habla&rdquo;). Cada cosa persiste en alg&uacute;n lado aunque la hayamos borrado y olvidado, y ser&aacute; guardada y procesada por alguien o algo que esperar&aacute; su momento para ponernos delante una parecida, resonante, que nos proporcionar&aacute; esa alegr&iacute;a del reconocimiento tan lisonjera. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando todo se expone y a todo se tiene acceso de manera relativamente sencilla, cuando las interpretaciones m&aacute;s delirantes que uno pueda imaginar tienen su palad&iacute;n, con galas de serio, en la red y siempre hay una hemeroteca digitalizada al rescate, cuando incluso los secretos mejor guardados se filtran pese a la reserva de sus custodios y los tenemos al alcance de un clic, entonces se trata de elegir la versi&oacute;n m&aacute;s acorde con nuestro p&aacute;lpito. La triunfante es la que armoniza a su comp&aacute;s los corazones de m&aacute;s gente, la recolectora industrial de p&aacute;lpitos.
    </p><p class="article-text">
        El lugar com&uacute;n era, pues, que la informaci&oacute;n es poder. Pero hay tanta que se vuelve inevitablemente menos poderosa, porque la sobreabundancia de un bien hace caer su valor en el mercado. Como lo valioso ahora es la atenci&oacute;n, y la informaci&oacute;n ajustada a los hechos no parece especialmente apta para captarla, otras especies pseudoinformativas pescan mejor en ese r&iacute;o revuelto. Por ejemplo: <span class="highlight" style="--color:white;">el bulo de que los inmigrantes haitianos de Springfield (Ohio) </span><a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/c0e8vjdgn3xo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">se com&iacute;an los perros y gatos de sus vecinos</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">. Era una mentira grotesca, pero sirvi&oacute; a los fines de una campa&ntilde;a racista, que sintoniz&oacute; con un malestar real, lo encauz&oacute; hacia un colectivo vulnerable y aup&oacute; a un candidato que ahora se dedica a deportar inmigrantes. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Es cierto que bulos de ese tenor han prosperado en otras &eacute;pocas: uno de los relatos ya seculares para justificar el antisemitismo y los pogromos era que los jud&iacute;os secuestraban y practicaban asesinatos rituales de ni&ntilde;os cristianos para aderezar con su sangre el pan &aacute;cimo, o que violaban a j&oacute;venes cristianas, y luego arias, para contaminar la raza. El peri&oacute;dico </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Der St&uuml;rmer</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, que alcanz&oacute; tiradas de hasta medio mill&oacute;n de ejemplares en la Alemania de los a&ntilde;os treinta, daba p&aacute;bulo a esos bulos (lean </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/siegmund-ginzberg-asusta-presente-imita-pasado-ciegamente_1_11934761.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>S&iacute;ndrome 1933</em></span></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/siegmund-ginzberg-asusta-presente-imita-pasado-ciegamente_1_11934761.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">, de Siegmund Ginzberg</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">). Su lema era &ldquo;Semanario de la lucha por la verdad&rdquo;, lo cual nos recuerda que los falsarios han presumido siempre de aquello de lo que carec&iacute;an. </span>Donald Trump, para defenderse de los que, como <em>The Washington Post</em>, se&ntilde;alaban puntualmente sus mentiras -treinta mil en cuatro a&ntilde;os de su primer mandato, veinte al d&iacute;a- y vengarse de la red que cancel&oacute; su cuenta cuando alent&oacute; desde ella un golpe de estado en enero de 2021 con el bulo de que le hab&iacute;an robado las elecciones, cre&oacute; una red social paralela, adivinen cu&aacute;l. Claro: <em>Truth Social</em>. El primer paso es embarrar el campo para que no sepamos ni d&oacute;nde est&aacute;n los l&iacute;mites ni la porter&iacute;a contraria, como aquello de los &ldquo;hechos alternativos&rdquo; de la primera administraci&oacute;n Trump. El segundo es llegar con la manguera a presi&oacute;n y entonces ense&ntilde;arnos d&oacute;nde est&aacute; la Verdad, como esas <a href="https://www.eldiario.es/internacional/trump-anuncia-aranceles-reciprocos-mundo-hoy-america-empieza-rica-nuevo_1_12187318.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tablas de Excel</a> que despleg&oacute; Trump con los aranceles a cada pa&iacute;s como si fueran las tablas de la ley y &eacute;l un Mois&eacute;s sin barba y te&ntilde;ido de naranja ante los ojos at&oacute;nitos de creyentes e id&oacute;latras. El tercero es hacer ajustes en las tablas a conveniencia, como un trilero con el vaso de la bolita, un sobre-cogedor o, mejor, un mafioso con el <em>pizzo</em> que exige por ofrecer protecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero si la desinformaci&oacute;n ha sido tambi&eacute;n poder en otros tiempos, &iquest;por qu&eacute; habr&iacute;a de ser distinta hoy? Se me ocurren varias razones, pero expondr&eacute; solo una, que es a la vez cuantitativa, cualitativa y dial&eacute;ctica. Uno estar&iacute;a tentado de decir que a d&iacute;a de hoy abruma el volumen ingente de poder gestionado por agentes de desinformaci&oacute;n, y no tanto por acumuladores de informaci&oacute;n reservada. Pero la desinformaci&oacute;n se nutre de informaci&oacute;n previa, recolectada en una extensi&oacute;n, intensidad y precisi&oacute;n nunca alcanzadas antes. La verdadera &ldquo;informaci&oacute;n reservada&rdquo; y opaca en tiempos de sobreabundancia informativa, la que se mantiene en estricto secreto, es precisamente la que no est&aacute; destinada a nuestros ojos ni nuestro entendimiento, la que no podemos humanamente procesar. La del algoritmo que convierte nuestras incesantes microdecisiones ante las pantallas, por banales que sean, en perfil psicogr&aacute;fico y en grafo social, y por lo tanto en recomendaci&oacute;n de m&aacute;s productos del g&eacute;nero. Pero de qu&eacute; g&eacute;nero infiere la m&aacute;quina que son mis querencias digitales, eso deber&iacute;amos preguntarnos: que nos den nuestro retrato robot dibujado y explicado. Qu&eacute; le damos a la m&aacute;quina para que nos pague con esa moneda falsa. 
    </p><p class="article-text">
        A lo mejor nos llev&aacute;bamos una sorpresa. &iquest;Resistir&iacute;amos confrontarnos con ese retrato cuyos rasgos generosamente le confiamos al m&oacute;vil, como un Dorian Gray en penumbra, en el fondo del <em>black mirror</em>? &iquest;Soportar&iacute;amos compartir nuestro historial de b&uacute;squedas con nuestros allegados? No, ni falta que hace. Pero que no se nos olvide que ese espejito m&aacute;gico en el que nos miramos desde buena ma&ntilde;ana ha predicho ya ante qu&eacute; contenidos y enfoques pasaremos m&aacute;s tiempo, otorgaremos m&aacute;s likes, comentarios, compartiremos m&aacute;s, qu&eacute; ideas que defendemos o aborrecemos nos har&aacute;n til&iacute;n ante una cita electoral o qu&eacute; productos o servicios que se nos ofrecen dar&aacute;n m&aacute;s en la diana. Con ese retrato en la mano se pueden confeccionar noticias (con anuncios adjuntos) cuya veracidad o falsedad es una variable que no interesa al algoritmo: lo que importa es captar la atenci&oacute;n y mantenerla ocupada. 
    </p><p class="article-text">
        La desinformaci&oacute;n, dicho en pocas palabras, es el prejuicio hecho noticia, noticia que viene a confirmar en c&iacute;rculo vicioso la solidez del prejuicio y a disfrazarlo de juicio. Eso es lo que ha sido siempre. Lo nuevo es que cedemos graciosamente informaci&oacute;n sobre nosotros mismos, y cada vez m&aacute;s nos viene de vuelta como desinformaci&oacute;n sobre el mundo de ah&iacute; afuera. Como si el ruido y la furia que nos laten en lo m&aacute;s &iacute;ntimo se hicieran carne de repente en la <em>breaking news</em>. Eso s&iacute;, hasta con las noticias falsas sobre el mundo de ah&iacute; afuera algo se mantiene inconmovible: las cosas (a la venta) del mundo que las acompa&ntilde;an son en cambio incre&iacute;blemente precisas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Rodríguez Ferrándiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/desinformacion_129_12221260.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Apr 2025 15:27:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El poder de la desinformación]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Musk, Zuck y Trump os harán libres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/musk-zuck-trump-haran-libres_129_12040477.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Solo un mes despu&eacute;s de su toma de posesi&oacute;n en 2017, <em>The Washington Post</em> hizo recuento de las falsedades que hab&iacute;an salido de la boca de Trump en conferencias de prensa al uso o a trav&eacute;s de su cuenta de Twitter. El resultado era abrumador ya entonces: cuatro al d&iacute;a. El peri&oacute;dico sigui&oacute; registr&aacute;ndolas puntualmente en una especie de contador en tiempo real, el <em>Fact Checker&rsquo;s Ongoing Database</em>. Al a&ntilde;o de mandato, en enero de 2018, indicaba 2.140: casi seis diarias. Al final de su mandato, en enero de 2021, los datos arrojaban m&aacute;s de veinte diarias, algo m&aacute;s de 30.000 en total. El peri&oacute;dico clasificaba cada una en una horquilla de uno a cuatro &ldquo;pinochos&rdquo; dependiendo del tama&ntilde;o de la trola y mostraba la informaci&oacute;n, oficial habitualmente, que demostraba que eran falsas. La reacci&oacute;n no se hizo esperar y menudearon los ataques de Trump contra esa prensa &ldquo;deshonesta&rdquo; y &ldquo;enemiga de Am&eacute;rica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fue tan virulenta la ofensiva contra la prensa cr&iacute;tica (YOU are FAKE NEWS!, dec&iacute;a Trump airado en su cuenta de Twitter) que el <em>Post</em> decidi&oacute; insertar un lema nuevo en su cabecera en febrero de 2017: <em>Democracy Dies in Darkness</em>. Parece que el peri&oacute;dico, propiedad de Jeff Bezos, acaba de modificar internamente ese lema, aunque no se ha hecho p&uacute;blico en la cabecera. Ahora los empleados ven en las instalaciones uno que dice &ldquo;Riveting Storytelling for All of America&rdquo;, es decir, historias cautivadoras para todos los americanos. El giro en la misi&oacute;n parece dar por muerta a la democracia y animar a entrar con el peri&oacute;dico en la oscuridad de un parque de atracciones que nada tienen que ver con la vida real. Pero del <em>Post</em> se espera otra cosa. Vean si no <em>Todos los hombres del presidente</em> (Alan Pakula, 1976) o <em>Los archivos del Pent&aacute;gono</em> (<em>The Post</em>, Steven Spielberg, 2017). 
    </p><p class="article-text">
        Menos mal que, de momento, el <em>Post</em> sigue chequeando, no sabemos por cu&aacute;nto tiempo, las <a href="https://www.washingtonpost.com/politics/fact-checker/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trolas presidenciales</a>. La &uacute;ltima que ha desmentido, que ser&aacute; ya la antepen&uacute;ltima a la lectura de estas l&iacute;neas, dice que estaba prevista -y &eacute;l ha impedido- la donaci&oacute;n de 50 millones de d&oacute;lares a Gaza para compra de preservativos, l&aacute;tex que ser&iacute;a reciclado por Hamas para fabricar bombas contra Israel. Bien, 50 millones dan para comprar cientos de millones de preservativos, para una poblaci&oacute;n de Gaza de dos millones de habitantes, lo cual sin duda sobrevalora la capacidad amatoria de los gazat&iacute;es, y m&aacute;s en su circunstancia. Pero no importa, ah&iacute; est&aacute; el excedente para otros usos. Parece que el dato no mata al relato, sino m&aacute;s bien al rev&eacute;s. O al menos el relato retuerce el cuello al dato hasta hacerle confesar.
    </p><p class="article-text">
        En noviembre de 2016, en plena campa&ntilde;a electoral, Twitter cancel&oacute; cuentas de muchos l&iacute;deres de extrema derecha norteamericanos, apelando a pol&iacute;ticas de la red sobre bloqueo de discursos del odio que ponen en la diana a personas en raz&oacute;n de su raza, origen, g&eacute;nero, orientaci&oacute;n sexual, creencias religiosas, etc. Richard Spencer, l&iacute;der de una de esas agrupaciones de corte supremacista y neonazi (el National Policy Institute) afirm&oacute; en <em>Los Angeles Times</em> que eso era una violaci&oacute;n de la libertad de expresi&oacute;n, y se pregunt&oacute; si Twitter iba a expulsar de la red tambi&eacute;n a Trump. Twitter expuls&oacute; a Trump el 6 de enero de 2021, despu&eacute;s de que a trav&eacute;s de su cuenta @realdonaldtrump incitara a sus seguidores a marchar sobre el Capitolio para impedir la proclamaci&oacute;n de su rival. <a href="https://x.com/OvThn/status/1347293332049952770" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Be there, will be wild&rdquo;</a>, dijo, para calentar el ambiente. La cuenta ten&iacute;a en ese momento noventa millones de seguidores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bien, Musk ha desinvertido en X todos los esfuerzos puestos por la antigua Twitter en monitorizar y verificar la informaci&oacute;n potencialmente da&ntilde;ina, por infundada o por incitar al odio, y en junio de 2023 decidi&oacute; revocar los acuerdos que hab&iacute;a firmado con la Uni&oacute;n Europea, el <em>C&oacute;digo reforzado de buenas pr&aacute;cticas contra la desinformaci&oacute;n</em>. Ya no hay avisos de &ldquo;disputed&rdquo; o &ldquo;non verified&rdquo;, ahora funciona una demag&oacute;gica homeostasis que se llama &ldquo;Notas de la comunidad&rdquo;. Musk presume de ser un palad&iacute;n de la libertad de expresi&oacute;n y de informaci&oacute;n: asegura que ha liberado de su jaula al p&aacute;jaro de Twitter. Pero lo cierto es que ha alentado desde su red falsedades de todo tipo: desde la teor&iacute;a de que los jud&iacute;os, con George Soros a la cabeza, estar&iacute;an abogando en secreto a favor del Gran Reemplazo, hasta la noticia falsa de que el asesino triple de las ni&ntilde;as de Southport, en Inglaterra, era un inmigrante ilegal, por no hablar de resucitar el delirante <em>Pizzagate</em>.
    </p><p class="article-text">
        En octubre de 2019 el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, dio una conferencia en la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=hcLSU17M3Lw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de Georgetown</a>, en Washington. En ella recordaba c&oacute;mo cuando imagin&oacute; Facebook en 2004, EE.UU. estaba en guerra con Irak, y un gran malestar y desconfianza reinaban en el pa&iacute;s. Entonces pens&oacute; que una herramienta que pusiera en contacto a la gente para compartir ideas, experiencias y emociones ayudar&iacute;a, y que &ldquo;dar voz a todos y cada uno empodera a los despose&iacute;dos y propulsa a la sociedad a ser mejor con el tiempo&rdquo;. Luego entronc&oacute; esa doble vocaci&oacute;n de su empresa -dar voz a los sin voz y crear una sociedad m&aacute;s inclusiva mediante el simple acto de compartir- con una larga tradici&oacute;n de su pa&iacute;s, la que puso la libertad de expresi&oacute;n en la Primera Enmienda de su Constituci&oacute;n y fue oponi&eacute;ndose tenazmente a los intentos de limitarla, la que guio la lucha por los derechos civiles, y todo ello hasta llegar a la relevancia a d&iacute;a de hoy de movimientos como el #MeToo y el #BlackLivesMatter, de los que las redes sociales son extraordinarios amplificadores. Entonces se mostraba preocupado por lo que los libertinos -digamos, los falsarios y los trols- podr&iacute;an hacer con una libertad de expresi&oacute;n irrestricta y con una audiencia potencial de tres mil millones de usuarios -como se demostr&oacute; con el caso Cambridge Analytica que salpic&oacute; a su empresa-, y expon&iacute;a las medidas que hab&iacute;a tomado para detectar y bloquear tanto los bulos como las expresiones de odio. 
    </p><p class="article-text">
        Bien, a d&iacute;a de hoy Zuckerberg ha tomado partido por esos libertinos, que ahora se envuelven en la bandera de libertarios -o &ldquo;libertarianos&rdquo;, como dice <a href="https://www.publico.es/opinion/columnas/trumpismo-poder-utopia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Santiago Alba Rico</a>. Ya no est&aacute; preocupado por los bulos que puede contener y amplificar su red: seg&uacute;n &eacute;l, la mayor&iacute;a de la gente no quiere vivir en un mundo en el que solo puedes colgar posts de noticias contrastadas al cien por cien (nunca ha sido as&iacute;), y le parece que los expertos est&aacute;n tan sesgados como cualquiera, as&iacute; que por qu&eacute; deber&iacute;amos fiarnos m&aacute;s de ellos: &ldquo;m&aacute;s discurso equivale a menos errores&rdquo;. De nuevo la receta son las &ldquo;notas de la comunidad&rdquo; (Zuck sigue los pasos de Musk), como si esa comunidad fuera la del Anillo, de bondadosos y altruistas hobbits, y &eacute;l un majestuoso elfo.
    </p><p class="article-text">
        Rechacemos la falsa disyuntiva de elegir entre el bando de los libertari(an)os y el de los censores/canceladores: la libertad de expresi&oacute;n nunca ha sido irrestricta, como ahora parece que nos quieren hacer creer, y vinieron los aguafiestas <em>woke</em> a estropearla. Tampoco es cierto el nuevo para&iacute;so del <em>free speech</em>: &iquest;o es que los amos de los algoritmos no ejercen una funci&oacute;n editorial oligop&oacute;lica y sesgada? En cambio, s&iacute; hemos de enfrentar una circunstancia nueva: que la libertad de expresi&oacute;n ha entrado en conflicto in&eacute;dito con la libertad de informaci&oacute;n (veraz, dice nuestra Constituci&oacute;n), siendo sus titulares -en todos los sentidos: de derecho y period&iacute;sticos- los mismos <em>de facto</em>. No se pueden dar noticias falsas o insultar impunemente en la esfera p&uacute;blica y, cuando te lo recuerdan, entonces apelar a la libertad de expresi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Rodríguez Ferrándiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/musk-zuck-trump-haran-libres_129_12040477.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Feb 2025 11:00:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Musk, Zuck y Trump os harán libres]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Negacionismos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/negacionismos_129_11959382.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En el film <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film977912.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Negaci&oacute;n</em></a> (<em>Denial</em>, Mick Jackson, 2016) se nos cuenta la historia, basada en hechos reales, del proceso judicial que emprendi&oacute; un autor brit&aacute;nico negacionista del Holocausto, David Irving, contra una historiadora del Holocausto, la profesora jud&iacute;a norteamericana Deborah Lipstadt, y la editorial Penguin. En sus libros la historiadora hab&iacute;a acusado a Irving de emplear documentos falsificados y de tergiversar los datos que probar&iacute;an lo que sucedi&oacute; en Auschwitz entre 1942 y 1944, e Irving presenta una demanda contra ella por atentar contra su honor y promover su ostracismo editorial. La demandada no puede entender que su abogado solo pretenda demostrar que Irving malinterpreta a sabiendas esos datos y documentos concretos, y no aprovechar la ocasi&oacute;n para probar que el plan de exterminio de jud&iacute;os europeos fue un hecho irrefutable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como le advierte dicho abogado, &iquest;qu&eacute; ocurrir&iacute;a si Irving, ducho en disputas y pol&eacute;micas, hiciera caer en contradicciones a los ancianos supervivientes interrogados como testigos de la defensa, que pasaron por aquello m&aacute;s de medio siglo atr&aacute;s (estamos en 1996) y que recurren tan solo a sus recuerdos traum&aacute;ticos sin poder aportar ninguna prueba material? &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si el hecho de ser ella misma jud&iacute;a pudiera volverse en su contra, si se esgrimiera que su raza determin&oacute; su sesgo acad&eacute;mico, que est&aacute; te&ntilde;ido de afectos y hasta de un cierto deseo de venganza, y no de evidencias?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La profesora Lipstadt se resigna y el juicio comienza con la competente refutaci&oacute;n, por parte de su abogado, de los argumentos capciosos de Irving sobre, por ejemplo, las &oacute;rdenes cruzadas entre los nazis a prop&oacute;sito del exterminio. Y as&iacute;, hay transcripciones de una llamada de Hitler a Himmler el 30 de noviembre de 1941, en la que Hitler orden&oacute; que &ldquo;no se liquidara&rdquo; un transporte de jud&iacute;os que iba de Berl&iacute;n a Praga. Irving la adujo en sus libros como si fuera la prueba definitiva de la oposici&oacute;n de Hitler a la estrategia del exterminio. Pero, por un lado, ordenar que no se liquidara un tren implicaba conocer que muchos otros eran liquidados y, por otro, la orden, si se le&iacute;a en toda su extensi&oacute;n, ten&iacute;a que ver con que uno de los jud&iacute;os transportados en ese convoy podr&iacute;a ser el hijo de un ministro sovi&eacute;tico, que sin duda era m&aacute;s &uacute;til vivo que muerto en ese momento. 
    </p><p class="article-text">
        Otra escena muestra un debate ante el juez sobre los planos de los campos y la utilidad de los distintos recintos. Irving acepta que las c&aacute;maras de gas pudieron existir, pero eran para desinfectar a los internos que mor&iacute;an en el campo por causas naturales y que estaban llenos de piojos. Se le hace notar que, si luego eran quemados (y la existencia de los crematorios estaba probada) &iquest;qu&eacute; sentido ten&iacute;a desinfectarlos con cianuro de hidr&oacute;geno primero?
    </p><p class="article-text">
        Pero cuando parece que el juicio se decanta claramente a favor de la demandada, da un vuelco inquietante. El juez se pregunta en voz alta: &iquest;Y si Irving no pretendiera enga&ntilde;ar, sino que todo se debiera a un error que se deriva de su creencia sincera en la no existencia de los campos de exterminio?&nbsp;El giro narrativo (no haremos <em>spoiler</em> del final) anticipa ese escenario que hoy d&iacute;a hemos dado en llamar <em>posverdad</em>. Todos los mentirosos confrontados con la evidencia de que mienten pueden afirmar que en su fuero interno cre&iacute;an sinceramente en lo que era falso. La sinceridad es una especie de verdad subjetiva, emocional, infalible e innegable: cada uno tiene la suya. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; hay un paso a los &ldquo;hechos alternativos&rdquo;, ante los que cualquier verdad f&aacute;ctica pierde pie: &nbsp;a Kellyanne Conway, la portavoz de Trump durante su primer mandato, para justificar la afirmaci&oacute;n de que su toma de posesi&oacute;n en 2017 hab&iacute;a sido la m&aacute;s vista de la historia, tanto <em>in situ</em> como en la TV (cuando no lo fue en absoluto, seg&uacute;n datos y documentos gr&aacute;ficos), se le ocurri&oacute; argumentar que el presidente estaba exponiendo &ldquo;hechos alternativos&rdquo;. Pero no hay hechos alternativos: <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2017/jan/23/kellyanne-conway-alternative-facts-lies" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">son mentiras</a>. El tercer paso en ese camino cuesta abajo en la privatizaci&oacute;n de la verdad y en ese formidable relativismo epist&eacute;mico es desacreditar de forma a la vez tenaz y cerril las fuentes de certezas: la ciencia, los historiadores, los expertos, el periodismo serio. Y ello cada vez m&aacute;s aceleradamente, al paso de la m&aacute;s rabiosa actualidad. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://arqueologiasdelporvenir.com.ar/wp-content/uploads/2022/05/Latour_Por-que-la-critica-se-ha-quedado-sin-fuerza.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bruno Latour</a> explic&oacute; con brillantez que antes los revisionismos (que son como los catecismos de los negacionismos, que ser&iacute;an a su vez su brazo armado secular) llegaban pasado mucho tiempo del hecho que ven&iacute;an a refutar: poner en cuesti&oacute;n la realidad del Holocausto d&eacute;cadas despu&eacute;s de los juicios de Nuremberg y de Eichmann, por ejemplo. O negar el evolucionismo y apostar por el creacionismo <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/jaime-mayor-oreja-cumbre-antiaborto-senado-ganando-cientificos-defienden-creacion-frente-relato-evolucion_1_11869790.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en sede parlamentaria</a> hace cuatro d&iacute;as, casi doscientos a&ntilde;os despu&eacute;s de Darwin. Pero ahora tenemos lo que llam&oacute; <em>revisionismos instant&aacute;neos</em>: &ldquo;el humo del suceso no se ha disipado a&uacute;n y ya hay una docena de teor&iacute;as de conspiraci&oacute;n que empiezan a revisar la versi&oacute;n oficial, a&ntilde;adiendo m&aacute;s ruinas a las ruinas, m&aacute;s humo al humo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Un fen&oacute;meno meteorol&oacute;gico (los huracanes Helene y Milton, la DANA de Valencia), unos mails cruzados entre pol&iacute;ticos durante la campa&ntilde;a de Hillary Clinton por la nominaci&oacute;n dem&oacute;crata, el incendio fortuito debido a un cortocircuito en la catedral de N&ocirc;tre Dame pueden desatar teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n delirantes: los huracanes y la DANA ser&iacute;an <a href="https://www.reuters.com/world/us/hurricane-milton-helene-fact-checking-conspiracies-rumors-2024-10-09/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">armas meteorol&oacute;gicas masivas</a> que una &eacute;lite de dirigentes de instituciones internacionales como la ONU, la OCDE y el FMI (que en realidad deber&iacute;an llamarse la Internacional Ecol&oacute;gica Progre), conchabados con cient&iacute;ficos, emplear&iacute;an para convencer de la realidad del cambio clim&aacute;tico, los mails eran mensajes en clave (CP no ser&iacute;a <em>cheese pizza</em>, sino <a href="https://www.anneapplebaum.com/2016/12/09/what-cheese-pizza-means-to-the-internets-conspiracy-mongers/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>child pornography</em></a>) que ocultaban una trama de pol&iacute;ticos pederastas cuyo centro de operaciones era un pizzer&iacute;a de Washington, Comet Ping-Pong, y el incendio fue un atentado contra un templo de la cristiandad por islamistas radicales, un hito m&aacute;s en la agenda del <em>Gran Reemplazo</em>, el <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-45841641" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Genocidio Blanco</em></a> o el <em>Plan Kalergi</em>, esas conspiranoias seg&uacute;n las cuales los blancos estamos siendo exterminados -en sentido solo apenas metaf&oacute;rico o hiperb&oacute;lico- por la inmigraci&oacute;n y su natalidad desbocada, las pol&iacute;ticas de promoci&oacute;n de la diversidad y el multiculturalismo. El supremacismo blanco sabe hacerse la v&iacute;ctima: niega el Holocausto jud&iacute;o pero se pone en su lugar. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos faltaba por escuchar es que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/musk-culmina-lavado-cara-lider-afd-entrevista-x-hitler-comunista_1_11953371.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hitler era un comunista</a> enemigo de la libertad de expresi&oacute;n, al decir de la l&iacute;der del partido ultraderechista Alternativa por Alemania. As&iacute; que esa es la mordaza que est&aacute;n padeciendo todos los libertarios que en el mundo son, como ella -en Alemania est&aacute; penada la negaci&oacute;n del Holocausto- y el pobre Musk, que enseguida se dio por aludido (es propietario de una red social con casi seiscientos millones de usuarios, doscientos de los cuales le siguen a &eacute;l, una red que ha cancelado las pol&iacute;ticas de moderaci&oacute;n de contenidos y las advertencias sobre informaciones potencialmente falsas). 
    </p><p class="article-text">
        Negacionismos los ha habido siempre. Los de ahora son sin embargo resilientes, no saltan con el disolvente de las evidencias hist&oacute;ricas o cient&iacute;ficas, porque est&aacute;n relativizadas o desacreditadas. No nos inmunizamos contra ellos inform&aacute;ndonos m&aacute;s, porque es el exceso de informaci&oacute;n de baja calidad lo que los hace m&aacute;s fuertes. La IA tampoco ayuda: <em>garbage in, garbage out</em>, que dicen los ingenieros inform&aacute;ticos. Tiempos sombr&iacute;os estos en los que los nuevos oscurantismos se alimentan con el combustible del aplauso en la red y la cacareada &ldquo;inteligencia colectiva&rdquo; solo parece servir para extremar los prejuicios y no para pertrechar los juicios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Rodríguez Ferrándiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/negacionismos_129_11959382.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jan 2025 10:40:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Negacionismos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mucho cuento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cuento_129_11923167.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Estamos rodeados de historias. De la ma&ntilde;ana a la noche nos acompa&ntilde;an, estamos tejidos de ellas. Tejidos, no vestidos. No nos podemos desprender de la piel de las historias, son como un tatuaje indeleble y cada vez m&aacute;s grande. Las so&ntilde;amos de madrugada y nos levantamos con una historia rara en la cabeza, comienza el d&iacute;a y entonces las historias las vivimos, pero no somos conscientes de ellas hasta que las contamos. A veces las contamos hablando, otras por tel&eacute;fono o por correo electr&oacute;nico, otras m&aacute;s en redes sociales, mediante fotos, audios o v&iacute;deos, movi&eacute;ndonos entre el diario escrito o dictado, el fotorreportaje y el corto documental. Tambi&eacute;n nos las cuentan, nos llegan de todas partes y a todas horas, incluso a veces otros nos cuentan historias de las que somos protagonistas, y nos sorprendemos de que nos escriban as&iacute; el papel, con matices que no quisimos o imaginamos, en los que no nos reconocemos. Otras m&aacute;s nos llegan como comentarios, cotilleos o secretos. Deseamos y odiamos en forma de historias, nuestro amor y nuestro rencor se cuecen al fuego lento de un relato. Mentimos en forma de historias y, a m&aacute;s amueblada y decorada la historia que inventamos, m&aacute;s convincente la mentira. 
    </p><p class="article-text">
        Hay historias de las novelas, del cine o las series de televisi&oacute;n que se inspiran en historias de la cr&oacute;nica del mundo (pongamos <em>Cr&oacute;nica de una muerte anunciada</em>, o el film <em>Titanic</em>, de James Cameron, o <em>Lo imposible</em> y <em>La sociedad de la nieve</em>, de Juan Antonio Bayona, o las series <em>Mindhunter </em>o <em>El caso Asunta</em>) y hay historias que nos dan las noticias que parecen modeladas sobre historias que ha parido la imaginaci&oacute;n de novelistas o guionistas de cine o de televisi&oacute;n (el colapso de las Torres Gemelas, por ejemplo). As&iacute; que a veces no sabemos a qu&eacute; atenernos, porque lo que nos cuentan en el telediario nos suena a un guion escrito antes, un remake en la realidad de algo que ya pas&oacute; en la ficci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tanto la Historia como la informaci&oacute;n, que es como la Historia en directo y un poco deshilachada, con flecos, mal rematada, tienen ambas un compromiso con los hechos, que por supuesto no tiene la ficci&oacute;n. Inventarse una historia de amor en el <em>Titanic</em>, que revive con la recuperaci&oacute;n de los restos del naufragio, o el drama personal de un chaval con coraje, que se hace adulto reuniendo a su familia herida y dispersa dentro del drama verdadero de un tsunami que arrasa un resort de lujo en el sureste asi&aacute;tico, todo eso queda dentro de la potestad del narrador de ficci&oacute;n. En cambio, que un <a href="https://x.com/navedelmisterio/status/1852936721857446129" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">periodista tan amigo del misterio como poco escrupuloso</a> se invente que hay decenas de cad&aacute;veres flotantes o encerrados en sus coches en la turbia penumbra de un garaje inundado no es de recibo. Otro periodista del otro lado del charco repiti&oacute; hasta la saciedad que la masacre del colegio Sandy Hook en EE.UU. en 2012, en la que murieron 26 personas entre ni&ntilde;os y profesores, hab&iacute;a sido una farsa, con actores haciendo de padres desconsolados por el asesinato de sus hijos. Todo instigado por la administraci&oacute;n de Obama para impulsar la supresi&oacute;n o la regulaci&oacute;n de la Segunda Enmienda, la que garantiza el derecho a portar armas. <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-63236553" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ha sido condenado a pagar una cuantiosa multa</a>.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute;n los amateurs. Algunos, como Elon Musk, celebran que cada cual se haya convertido en <a href="https://x.com/ElonFactsX/status/1854162202472726756" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">potencial periodista</a> que da testimonio de la actualidad o revela informaciones de m&aacute;ximo inter&eacute;s y alto secreto con un tel&eacute;fono m&oacute;vil en el bolsillo y una cuenta en redes sociales. &Eacute;l, sin ir m&aacute;s lejos. Aunque, claro, es el due&ntilde;o de una y tiene doscientos millones de seguidores y mando sobre el algoritmo. Durante la campa&ntilde;a de las presidenciales norteamericanas se esforz&oacute; en dar p&aacute;bulo a conspiranoias (el <em>Deep State</em>, el <em>Pizzagate</em>, el fraude electoral en 2020, el <em>Gran Reemplazo</em>). Se dedic&oacute; a propalar bulos anti-inmigraci&oacute;n sobre la autor&iacute;a de los cr&iacute;menes de Southport, en Gran Breta&ntilde;a, y a hacer previsiones como que los dem&oacute;cratas, caso de ganar, importar&iacute;an legiones de inmigrantes que, convertidos de inmediato en votantes, har&iacute;an imposible una victoria republicana en el futuro. Como esos haitianos que, ya establecidos en Springfield (Ohio), <a href="https://www.youtube.com/watch?v=5llMaZ80ErY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se com&iacute;an a gatos y a perros</a>. Uno se imagina al Peque&ntilde;o Ayudante de Santa Claus, de los Simpson, en peligro.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, las celebridades opinadoras sin fundamento tienen efectos desastrosos sobre la confianza en fuentes que s&iacute; est&aacute;n acreditadas. Un cantante famoso, que ya nos alert&oacute; de los microchips que nos eran implantados con la vacunas y que enviar&iacute;an nuestros datos a trav&eacute;s de la red 5G a los amos del mundo, ahora <a href="https://x.com/boseofficial/status/1852019654522224691" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nos despierta de nuestro buenismo ecol&oacute;gico</a> y nos revela que la DANA de Valencia ha sido producida por las manipulaciones de cient&iacute;ficos del programa HAARP (que estudia las auroras boreales). As&iacute; que nada de cambio clim&aacute;tico antropog&eacute;nico, sino conspiraci&oacute;n de ladrones de nubes y tormentas que hacen con ellas a su antojo y achacan a los combustibles f&oacute;siles lo que es un asesinato premeditado, como los complots terror&iacute;ficos de SPECTRA en las novelas y las pel&iacute;culas del agente 007. 
    </p><p class="article-text">
        Un estudio publicado por la <a href="https://allianceforscience.org/wp-content/uploads/2020/09/Evanega-et-al-Coronavirus-misinformationFINAL.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Alliance for Science</em></a> de la Universidad de Cornell en 2020, que analiz&oacute; 38 millones de noticias escritas en ingl&eacute;s entre enero y mayo de ese a&ntilde;o, concluy&oacute; que el entonces presidente Trump era el m&aacute;s influyente ingrediente individual de la infodemia, es decir, el personaje m&aacute;s citado como fuente de autoridad en los bulos sobre la pandemia, en particular en lo referente a los &ldquo;remedios milagrosos&rdquo; (el 37% de todo el tr&aacute;fico de noticias falsas sobre el virus lo mencionaban). En otras palabras, Trump se convirti&oacute; en un supercontagiador de desinformaci&oacute;n cuando abog&oacute; por el uso de la hidroxicloroquina como tratamiento para la COVID-19 y sugiri&oacute; que inyectarse lej&iacute;a u otros desinfectantes podr&iacute;a curar la infecci&oacute;n, aunque no hab&iacute;a datos cl&iacute;nicos que demostraran que el remedio fuera eficaz.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que hemos de reclamar una informaci&oacute;n libre de bulos y un saneamiento de la esfera p&uacute;blica con la misma determinaci&oacute;n con la que no aceptar&iacute;amos (y desde luego no compartir&iacute;amos) una ensaladilla con salmonela, por muy sabrosa que pueda parecer a la vista y por muy glamuroso o investido de carisma que sea el <em>influencer</em> que nos la ofrece. Dichosa influencia la que no paga el coste reputacional de ser mala, que no rectifica cuando miente y que se escuda en la viralidad y en la libertad de expresi&oacute;n para perpetuarse.
    </p><p class="article-text">
        Los cuentos hay que saber contarlos, sin duda, y los citados o aludidos aqu&iacute; saben hacerlo. Pero hay cuentos que deleitan, entretienen o hacen pensar, mientras otros arramblan con vidas y haciendas, erosionan la confianza en la ciencia, en el periodismo serio y en las instituciones democr&aacute;ticas y son un disolvente del civismo, del consenso social responsable en torno a temas de la m&aacute;xima urgencia o dignos de la intervenci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Siempre ha habido bulos, pero los bulos de siempre parecen empoderados como nunca.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Rodríguez Ferrándiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cuento_129_11923167.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Dec 2024 11:10:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mucho cuento]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
