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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gonzalo H. Martel]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gonzalo-h-martel/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gonzalo H. Martel]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lecturas (sesgadas) de verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/lecturas-sesgadas-verano_132_12547075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff4e9504-4586-4b2c-aada-2cf475da54c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1124241.jpg" width="3574" height="2010" alt="Lecturas (sesgadas) de verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los contenidos son elocuentes, si atendemos a la ordenada secuencia de los títulos. Si además el lector tiene el vicio de encadenarlos, se descubre una realidad lineal, que desvela más una orientación ideológica que una sugerencia al lector. Un discurso encadenado con títulos disfrazados de oferta</p></div><p class="article-text">
        Una ciudad se retrata en los libros de sus estanter&iacute;as. En unos grandes almacenes de Madrid donde te da un corte ingl&eacute;s cada vez que tienes que pagar, la secci&oacute;n literaria est&aacute; en una de las puertas de acceso, de manera que al entrar se proyecta la ciudad visitada, o al menos aproxima la oferta cultural de sus comerciantes. Si los libros est&aacute;n as&iacute; colocados, es porque la expectativa de ventas contempla o da preferencia al lector que busca t&iacute;tulos como estos.
    </p><p class="article-text">
        La primera extra&ntilde;eza se produce porque no son textos literarios, ni poetas consolidados, ni relatos premiados en algunos de esos concursos veraniegos donde tan bien se alimentan los ilustres miembros de los jurados. No. El expositor central, ese que est&aacute; delante de la puerta y solo puede esquivase por la izquierda o la derecha, est&aacute; repleto de textos alusivos a determinados asuntos medi&aacute;ticos de tan reciente vigencia, que es dif&iacute;cil saber si esos libros no estaban escritos ya antes de que ocurrieran los hechos.
    </p><p class="article-text">
        Los contenidos son elocuentes, si atendemos a la ordenada secuencia de los t&iacute;tulos. Si adem&aacute;s el lector tiene el vicio de encadenarlos, se descubre una realidad lineal, que desvela m&aacute;s una orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica que una sugerencia al lector. Un discurso encadenado con t&iacute;tulos disfrazados de oferta. 
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; pa&iacute;s debe ser este donde el libro principal de la estanter&iacute;a principal del principal almac&eacute;n de ventas de su ciudad principal es la biograf&iacute;a de una actriz de circo que nunca mostr&oacute; inter&eacute;s por la lectura, y mucho menos por la escritura. La portada har&aacute; las delicias de cualquier ombliguista de prestigio; las letras m&aacute;s grandes (el reclamo principal), que ocupan la mitad del espacio disponible, se dedican al nombre de la protagonista &ldquo;<em><strong>B&aacute;rbara Rey</strong></em>&rdquo; (cuesta creer que el azar de una vida sin texto aporte tinta suficiente para llenar de su propia mano las m&aacute;s de 500 p&aacute;ginas que, a ojo de buen cubero, componen el volumen). Por si alguien no acierta con el nombre, la portada entera est&aacute; invadida por una foto de carnet (primer plano, muy trabajado por el modo en que elimina las arrugas del rostro, pero solo apta para el carnet de identidad o del transporte p&uacute;blico). A la altura de la barbilla, otra oportunidad para salir de dudas sin necesidad de reforzar la autoestima: &ldquo;<em><strong>Yo, B&aacute;rbara, mis memorias</strong></em>&rdquo;. El perspicaz editor debi&oacute; comprender que el p&uacute;blico de su obra es de memoria muy corta y ser&aacute; por eso que no le bast&oacute; con las dos primeras y grandes rese&ntilde;as de la protagonista -que lo de autora no est&aacute; certificado-. Y tal vez por eso, a&ntilde;adi&oacute; car&aacute;cter a la portada una tercera vez, de modo que el nombre aparece no solo una vez en la mitad superior; no solo una segunda en la mitad de la fachada, sino una tercera y definitiva que en la parte inferior, en la faja promocional, vuelve a repetir &ldquo;<em><strong>Las esperadas memorias de B&aacute;rbara Rey</strong></em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por si el despistado lector no ha comprendido de qu&eacute; va esto, es preciso aclarar que de las haza&ntilde;as que componen la biograf&iacute;a de la protagonista no hay ni un solo indicio en la presentaci&oacute;n del ejemplar. Nada que recuerde c&oacute;mo consigui&oacute; cobrar millones del erario con solo hacerle caranto&ntilde;as al mariposa del monarca que reinaba Espa&ntilde;a mientras ella fue joven y aparente. Nada que invite a comprender la caducidad de los silencios pagados con dinero p&uacute;blico. Nada que incorpore una m&iacute;nima se&ntilde;al del tesoro acumulado, nada que despierte el inter&eacute;s de un lector de contenidos. Cero en la portada. Tal vez no es necesario estimular esta virtud de los buenos lectores. Por interpretarlo con benevolencia, tal vez este libro no es para ellos, pero ah&iacute; est&aacute;, mandando en la estanter&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Superado ese primer escal&oacute;n y sin salir del mismo expositor, el resto de la oferta tiene un curioso y muy sesgado tinte, que puede ser fruto de cualquier motivo pero nunca atribuible a la casualidad o a la inocencia del vendedor. Una lectura lineal de los t&iacute;tulos ordena las preferencias en una sorprendente afinidad con los discursos m&aacute;s agresivos presentes en la realidad pol&iacute;tica, descubriendo ideolog&iacute;a antes que calidad literaria en un territorio donde la letra con sangre entra. De izquierda a derecha, el volumen titulado &ldquo;<em><strong>El Personaje. I&ntilde;igo Errej&oacute;n, historia pol&iacute;tica de una impostura</strong></em>&rdquo;, abre el paso a &ldquo;<em><strong>Volando entre halcones</strong></em>&rdquo;, donde el cat&oacute;lico Ignacio Aguado, nacido y criado en el privilegiado barrio del Retiro madrile&ntilde;o, explica su decepci&oacute;n con la actividad pol&iacute;tica al abrigo del crecimiento y r&aacute;pido fracaso de Ciudadanos, aquel partido que apenas dur&oacute; una d&eacute;cada en loa cambiante realidad espa&ntilde;ola. A su lado, el tertuliano progresista Javier Aroca titula &ldquo;<em><strong>Democracia en alerta</strong></em>&rdquo;, que le&iacute;do entre el anterior y el siguiente -&ldquo;<em><strong>Revoluci&oacute;n y Dictadura</strong></em>&rdquo;- sugiere lo contrario de lo que describe, aunque s&oacute;lo sea por el contexto. Dos t&iacute;tulos de politica internacional (&ldquo;<em><strong>El mito del idealismo americano</strong></em>&rdquo;, de Noam Chomsky y Nathan J. Robinson, y &ldquo;<em><strong>Guerra</strong></em>&rdquo;, del legendario Bob Woodward), permiten una distracci&oacute;n antes de seguir estimulando la cruzada de la crispaci&oacute;n espa&ntilde;ola. &ldquo;<em><strong>La Justicia amenazada</strong></em>&rdquo;  es el esfuerzo tranquilizador que propone el medi&aacute;tico magistrado Manuel Marchena, actor principal de buena parte de los litigios que la pol&iacute;tica no quiso resolver en sede parlamentaria. 
    </p><p class="article-text">
        En el escal&oacute;n inferior, el nivel sube. &ldquo;<em><strong>Franco, el dictador que molde&oacute; un pa&iacute;s</strong></em>&rdquo;, y &ldquo;<em><strong>Franco, una biograf&iacute;a personal y politica</strong></em>&rdquo;, reavivan un cad&aacute;ver que muchos tienen inter&eacute;s en sacar a paseo aunque sea con respiraci&oacute;n asistida. Se contrapone con una precisi&oacute;n quir&uacute;rgica a la oferta algo naif de Manuela Carmena, &ldquo;<em><strong>Imaginar la vida</strong></em>&rdquo;, donde expone &ldquo;<em><strong>Cuatro d&eacute;cadas transformado lo p&uacute;blico</strong></em>&rdquo;. Si a un lado Franco acota ese imaginario, por el otro remata la encerrona Esperanza Aguirre, autora que se autotitula &ldquo;<em><strong>Una liberal en pol&iacute;tica</strong></em>&rdquo;, donde a pesar de su liberalismo, a&uacute;n no consigue explicar c&oacute;mo se puede gobernar con corruptos condenados en la c&aacute;rcel sin acabar como ellos, impartiendo adem&aacute;s lecciones de ideolog&iacute;a. Para eso no est&aacute; sola; le acompa&ntilde;a en el tomo siguiente el titulo &ldquo;<em><strong>Espa&ntilde;a tiene soluci&oacute;n</strong></em>&rdquo;, donde otro autor de desconocidas dotes literaria, Iv&aacute;n Espinosa de los Monteros, desglosa &ldquo;<em><strong>un futuro brillante y pr&oacute;spero</strong></em>&rdquo; como seguramente aprendi&oacute; de sus ancestros. La portada no hace alusi&oacute;n alguna a que eso se pueda lograr trabajando, ah&oacute;rrense las dudas. 
    </p><p class="article-text">
        La coordinaci&oacute;n ideol&oacute;gica de los t&iacute;tulos a la venta se completa con el capitulo dedicado a mostrar el destartalado r&eacute;gimen que gobierna este pa&iacute;s. &ldquo;<em><strong>Enemigos &iacute;ntimos</strong></em>&rdquo;, de Pablo Iglesias (Turi&oacute;n, aunque el segundo apellido, por lo que sea, no aparece en portada), abre los retratos de &ldquo;personajes clave&rdquo; en el mapa del poder, y le dan continuidad &ldquo;<em><strong>Pedro S&aacute;nchez o la pasi&oacute;n por s&iacute; mismo (Anatom&iacute;a de un dictador)</strong></em>; <em><strong>&ldquo;La tiran&iacute;a de la mentira (desinformaci&oacute;n, censura y caos)&rdquo;</strong></em>, y <em><strong>&ldquo;Populismo pardo (El auge de la extrema derecha en Alemania)&rdquo;</strong></em>. Claro que es verano, y la invitaci&oacute;n a la lectura debe servir al sosiego y la reflexi&oacute;n serena. Aunque esa oferta no la van a encontrar en los grandes almacenes. 
    </p><p class="article-text">
        Dos notas finales; la primera, la profusi&oacute;n de textos de derechas contrasta con la ausencia de contenidos de la izquierda (la gobernante y la otra); y la segunda, los pocos discursos cr&iacute;ticos -con este mundo en llamas- que oferta el m&aacute;s mimado de los comercios espa&ntilde;oles evidencian un esfuerzo muy elaborado de orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica para sobrellevar los rigores del verano. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo H. Martel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/lecturas-sesgadas-verano_132_12547075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Aug 2025 18:13:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lecturas (sesgadas) de verano]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[La emergencia de Sosa, ¿ruptura amistosa o transfuguismo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/emergencia-sosa-ruptura-amistosa-transfuguismo_132_12013590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dfe60c10-9e46-4b49-a167-8af44d3d89e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La emergencia de Sosa, ¿ruptura amistosa o transfuguismo?"></p><p class="article-text">
        Los ritmos de la pol&iacute;tica en Canarias est&aacute;n marcados por los espejismos. Ruidos intensos que provocan deformaciones en la visi&oacute;n de los futuros que afronta el Archipi&eacute;lago; as&iacute; se pueden explicar la creaci&oacute;n y evoluci&oacute;n de Coalici&oacute;n Canaria, los posteriores extra&ntilde;os episodios que llevaron a la izquierda a pactar con personajes como Dimas Mart&iacute;n, o el paso ef&iacute;mero de fulgurantes estrellas nacientes como Juan Fernando L&oacute;pez Aguilar, cuyo &eacute;xito electoral en 2007 fue de tal calibre, que no s&oacute;lo no pudo gobernar sino que dispar&oacute; su carrera pol&iacute;tica lejos de las islas, expatriado en los ins&iacute;pidos salones del Parlamento Europeo, por citar s&oacute;lo algunos de los fen&oacute;menos que han marcado el devenir de los juegos de poder isle&ntilde;os. En su d&iacute;a, Jos&eacute; Carlos Mauricio advirti&oacute; de que en la politica canaria, si llegas muy acelerado, puedes acabar saliendo por la ventana con s&oacute;lo abrir una puerta.
    </p><p class="article-text">
        Ahora llega otro movimiento tel&uacute;rico de la mano de Teodoro Sosa, erigido en fulgurante rompedor de la unidad de la &uacute;nica fuerza progresista de obediencia canaria capaz de mantener alguna cuota de poder y de representaci&oacute;n institucional a la izquierda del PSOE, especialmente sobre la base electoral de Gran Canaria, cuyo mapa demogr&aacute;fico ha de tenerse en cuenta a la hora de trazar cualquier estrategia de crecimiento. Sosa, dinamizador desde la Alcald&iacute;a de G&aacute;ldar del BNR, ha sido el &uacute;ltimo en llegar a esa suerte de confederaci&oacute;n de grupos municipales reunida en torno a NC, y ya ha sido el primero en marcharse, mediante un procedimiento expr&eacute;s de ruptura que no parece obedecer a otra l&oacute;gica pol&iacute;tica que la de satisfacer un ambicioso plan de promoci&oacute;n personal.
    </p><p class="article-text">
        La escenificaci&oacute;n teatral de la ruptura elegida por Sosa parece orientada a unificar de nuevo fuerzas nacionalistas, a base de debilitar las que ya ten&iacute;a acumuladas, y ese podr&iacute;a ser el primer resbal&oacute;n de la estrategia; el riesgo de navegar &ldquo;libre de lastres&rdquo; es que acabes estrellado contra las primeras rocas a las que empuje el viento. La puesta tan masculina en escena de la ruptura galdense deja adem&aacute;s interrogantes abiertos sobre el hueco que esa plataforma concede a las mujeres, que tambi&eacute;n votan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero ese es un futuro demasiado lejano, que no se puede abordar sin el tr&aacute;nsito previo de los casi dos a&ntilde;os que faltan hasta la pr&oacute;xima cita en las urnas locales y auton&oacute;micas. Por el camino es probable que las prisas del aspirante norte&ntilde;o est&eacute;n calibradas en funci&oacute;n de un anticipo de las elecciones generales, que podr&iacute;an acelerar su desembarco en esa nueva plataforma que pregona,&nbsp;y que, a juzgar por todos los indicios que se ha encargado de mostrar en los meses previos a su divorcio, acabar&aacute; convertida en franquicia de Coalici&oacute;n Canaria.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; escenarios son esos? Los distintos condicionantes del mapa pol&iacute;tico de Gran Canaria en funci&oacute;n de este nuevo fen&oacute;meno auguran un periodo de incierto desarrollo institucional, con el Cabildo como eje de mayor inestabilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escenario 1. Entente cordial</strong>. Los rupturistas de las candidaturas de NC que concurrieron a las urnas en 2023 tienen dos a&ntilde;os para mantener sus actas con apariencia de normalidad, y aseguran que esta divisi&oacute;n no afectar&aacute; a su gesti&oacute;n en el Cabildo de Gran Canaria, donde gobiernan con precaria mayor&iacute;a gracias a un pacto con el PSOE, que pende de un solo voto. Pero resulta cuando menos estrafalario que quienes se van de un partido por desavenencias irreparables conf&iacute;en en mantener la gesti&oacute;n institucional como si nada hubiese pasado. Teodoro Sosa da por sentado que seguir&aacute; siendo vicepresidente del Cabildo, pero habr&aacute; que ver por cu&aacute;nto tiempo. Y resultar&iacute;a tambi&eacute;n poco cre&iacute;ble que los dem&aacute;s partidos, socios y no socios, no traten de sacar partido de esta divisi&oacute;n interna, por lo que el escenario de apariencia normalizado, ser&aacute; en todo caso mucho m&aacute;s fr&aacute;gil que la actual, sin garant&iacute;a de mayor&iacute;a en cada votaci&oacute;n de los asuntos que necesiten acuerdos plenarios. La &ldquo;normalidad&rdquo; que pregonan parece un ejercicio m&aacute;s de la vieja t&eacute;cnica del avestruz cuando esconde la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escenario 2. Los disidentes asumen su papel de tr&aacute;nsfugas</strong>. Obviamente, quienes abandonan&nbsp;a mitad de mandato la formaci&oacute;n pol&iacute;tica por la que concurrieron a las elecciones de 2023 van a tener que cargar con la losas de haberse convertido en tr&aacute;nsfugas. Sin ir m&aacute;s lejos, esa es la acusaci&oacute;n que reiteradamente utilizaron los ahora revocados para criticar la ruptura del pacto municipal de Agaete cuando la portavoz del PSOE abandon&oacute; ese partido y cambi&oacute; el gobierno local hace poco m&aacute;s de un mes. Y en la teor&iacute;a politica,&nbsp;<strong>si presumen de honradez, los que renuncian a seguir bajo el paraguas de NC deben entregar sus actas</strong>&nbsp;y permitir que corra la lista de la candidatura presentada a las urnas. Lo contrario convertir&iacute;a el Cabildo de Gran Canaria en&nbsp;un circo muy similar al tamayazo, aquella maniobra que dio en Madrid mayor&iacute;as consecutivas&nbsp;al PP. Uno de los grandes errores de c&aacute;lculo de los disidentes consiste en creer que esta fractura no les generar&aacute; costes, y este ser&aacute; uno de ellos. Aunque en Canarias el transfuguismo est&aacute; convalidado como parte del juego institucional, la nueva formaci&oacute;n nace con una mancha que ser&aacute; dif&iacute;cil de borrar en el futuro. Porque alguien tendr&aacute; que explicar ante los electores qu&eacute; intereses van a representar cuando llegue el momento de tomar decisiones conflictivas, que vendr&aacute;n. Similares procesos cabe prever en los ayuntamientos donde estas agrupaciones escindidas no cuentan con mayor&iacute;as absolutas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escenario 3. Una nueva mayor&iacute;a de gobierno insular</strong>. El menos probable de los supuestos, pero abierto a distintas posibilidades.&nbsp;<em>Variante 1)</em>&nbsp;Antonio Morales contin&uacute;a siendo el&nbsp;<strong>presidente pero sin el apoyo de los fieles a las siglas de NC</strong>. Esto supondr&iacute;a que Morales confirma su alineamiento con la disidencia, y le coloca en el inc&oacute;modo papel de un presidente tr&aacute;nsfuga, material inflamable que no tardar&aacute;n en usar sus adversarios pol&iacute;ticos. Eso si se confirma que Roque Aguayro da el salto al vac&iacute;o de la mano de Teodoro Sosa, para regresar al escenario de comparsa de CC que ya rompi&oacute; en 2005. Esta agrupaci&oacute;n de representaci&oacute;n limitada al municipio de Ag&uuml;imes escribir&iacute;a as&iacute; una biograf&iacute;a pol&iacute;tica de tradici&oacute;n fraccionaria, porque no ha conseguido fraguar ninguna alianza pol&iacute;tica estable mas all&aacute; de sus fronteras locales.
    </p><p class="article-text">
        La&nbsp;<em>variante 2)</em>&nbsp;es menos probable, porque supondr&iacute;a que&nbsp;<strong>Antonio Morales opta por mantenerse bajo el paraguas pol&iacute;tico de las siglas&nbsp;</strong>con la que concurri&oacute; a la urnas, que no fueron las de Roque Aguayro sino las de NC. Y tendr&iacute;a que negociar cada acuerdo plenario con las distintas fracciones, algo que tendr&aacute; que gestionar con fina mano izquierda para no resultar desalojado de la presidencia a poco que cualquier disidente de cualquiera de los bandos decida cobrarse alguna vengancita.
    </p><p class="article-text">
        Eso dibuja la&nbsp;<em>variante 3)</em>, que implicar&iacute;a&nbsp;<strong>el relevo temprano de Morales</strong>&nbsp;bien por su actual aliado del PSOE, bien por una alternativa que incluya al PP, que pareciendo ahora m&aacute;s improbable, ya ha pasado por los c&aacute;lculos de varios miembros de la Corporaci&oacute;n insular. No son pocos los que andan estos d&iacute;as manejando toda clase de algoritmos para dar por finalizada la emergencia de la fiesta de exaltaci&oacute;n de Teodoro Sosa.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo H. Martel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/emergencia-sosa-ruptura-amistosa-transfuguismo_132_12013590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Feb 2025 11:07:50 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La encrucijada del transporte público en Gran Canaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/encrucijada-transporte-publico-gran-canaria_132_11930063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El&nbsp;transporte p&uacute;blico de viajeros representa buena parte de&nbsp;<strong>las luchas obreras en Gran Canaria</strong>. La quiebra de Aicasa en 1971, que provoc&oacute; una de las huelgas m&aacute;s importantes vividas en Canarias durante el franquismo, dio pie a la creaci&oacute;n en 1973 de Salcai. Esta marca, como innovadora empresa gestionada por los propios trabajadores, supuso&nbsp;<strong>un aldabonazo en la construcci&oacute;n social de la isla</strong>&nbsp;cuando a&uacute;n estaba por llegar el desarrollo del turismo. De aquel conflicto naci&oacute; adem&aacute;s Utinsa, con un modelo m&aacute;s tradicional de gesti&oacute;n instalado en el norte de la isla que pronto result&oacute; un fracaso, y que desemboc&oacute; en la creaci&oacute;n de Global, la actual gestora del transporte interurbano en toda la isla. Los episodios que en 1979 dieron lugar a Guaguas Municipales, la actual empresa municipal en Las Palmas de Gran Canaria, completan el mapa de una historia que incorpora a&nbsp;<strong>los trabajadores como impulsores de un modelo de servicio p&uacute;blico capaz de gestionar el desarrollo</strong>&nbsp;de la isla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ambas experiencias, la creaci&oacute;n de Salcai (posteriormente Global) y de Guaguas Municipales, reflejan la capacidad de los propios operarios del sistema para gestionar los recursos p&uacute;blicos incluso cuando las tentaciones privatizadoras quisieron instalarse en gobiernos de apariencia progresista. Ya ocurri&oacute; en la capital grancanaria en 2008, cuando s&oacute;lo la respuesta organizada de los trabajadores impidi&oacute; la venta de la empresa municipal programada por el equipo del entonces alcalde socialista Jer&oacute;nimo Saavedra. El crecimiento de la econom&iacute;a insular y la configuraci&oacute;n de nuevas necesidades sociales que acompa&ntilde;an al siglo XXI abren&nbsp;<strong>algunas inc&oacute;gnitas sobre el futuro de este poder obrero</strong>, y es en este escenario donde se esperan las respuestas pol&iacute;ticas adecuadas para mantener ese modelo arraigado en la sociedad grancanaria. Un patrimonio que rebasa cualquier proceso administrativo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este paisaje afronta ahora un momento singular, porque&nbsp;<strong>en 2027 finaliza la concesi&oacute;n del servicio interurbano de viajeros de Gran Canaria que gestiona Global</strong>, y se desconocen las verdaderas intenciones del actual equipo de Gobierno del Cabildo de la isla, m&aacute;s all&aacute; de distintas declaraciones p&uacute;blicas que arrojan m&aacute;s incertidumbres que certezas sobre el procedimiento a seguir.&nbsp;<strong>El apetito de las multinacionales del sector por un mercado que en 2023 movi&oacute; m&aacute;s de 42 millones de viajeros parece dispuesto a influir en la soluci&oacute;n pol&iacute;tica</strong>&nbsp;que se aborde, y es por eso que tambi&eacute;n la capacidad de respuesta y organizaci&oacute;n obrera se pondr&aacute; a prueba en los plazos que quedan hasta la nueva configuraci&oacute;n del servicio. Global mantiene a unos 900 trabajadores y una constelaci&oacute;n de empresas que permiten el tr&aacute;nsito diario de sus m&aacute;s 360 guaguas, y genera una amplia gama de empleos subsidiarios regados por el corredor del sureste, que podr&iacute;an desaparecer si el futuro pasa por destruir el mapa actual del transporte en la isla. Y no hace falta recordar que se trata de la comarca donde aun mantienen su mayor caladero de votos tanto el sector oficial de NC como la agrupaci&oacute;n Roque Aguayro.
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento del sector tur&iacute;stico abona la implantaci&oacute;n en el Archipi&eacute;lago de distintas ofertas para gestionar la movilidad de la poblaci&oacute;n flotante. La entrada de la multinacional brit&aacute;nica Mobico, a trav&eacute;s de la compra del grupo Canary Bus, completada a principios de 2024 con una inversi&oacute;n de 80 millones de euros, es s&oacute;lo la m&aacute;s reciente de las operaciones que se iniciaron en 2019 en G&aacute;ldar con&nbsp;<strong>la compra de la compa&ntilde;&iacute;a Gumidafe, una operaci&oacute;n que la propia inversora defini&oacute; en su momento como &ldquo;una plataforma para futuros crecimientos&rdquo; en la isla</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con esa intenciones declaradas,&nbsp;<strong>la matriz del grupo Alsa trata de imponer un rol protagonista en las batallas que est&aacute;n por venir</strong>&nbsp;en la configuraci&oacute;n del mapa del transporte de viajeros en las islas. Y no hay negocio m&aacute;s sustancioso a la vista en este territorio que la facturaci&oacute;n de Global, la compa&ntilde;&iacute;a creada por los propios trabajadores en 1973 que representa un modelo de estructura social muy diferente y discrepante del que puede aportar un monstruo del tama&ntilde;o de la gestora brit&aacute;nica. No es solo una cuesti&oacute;n de tama&ntilde;o; el gigante con un pie en G&aacute;ldar ha dejado claras sus expectativas de crecimiento en el mercado espa&ntilde;ol y en Estados Unidos, al margen de ser el mayor operador del sector en Europa. En Gran Canaria ya mueve m&aacute;s volumen de viajeros que la mayor concesionaria oficial isle&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estas intenciones declaradas</strong>&nbsp;trasladan muchas preguntas al actual equipo de gobierno del Cabildo grancanario, y&nbsp;<strong>alumbran el laberinto abierto en la crisis interna de Nueva Canarias</strong>, habida cuenta de que el consejero de Transportes encargado de pilotar la configuraci&oacute;n de los nuevos contratos del sector es ni m&aacute;s ni menos que Teodoro Sosa, el l&iacute;der de apariencia rebelde que se propone crear una nueva formaci&oacute;n pol&iacute;tica ajena a los postulados de la izquierda nacionalista con los que accedi&oacute; al cargo.&nbsp;<strong>Sosa ya conoce de cerca los intereses de Mobico y de su filial Alsa</strong>, habida cuenta de que el actual centro de operaciones de la multinacional en la isla se radica precisamente en G&aacute;ldar, donde ejerce de alcalde plenipotenciario con una mayor&iacute;a absoluta aplastante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre las distintas facciones en disputa de esa formaci&oacute;n,&nbsp;<strong>nadie oculta la conexi&oacute;n entre ambos factores</strong>&nbsp;como uno de los motores&nbsp;<strong>que da alas a la nueva marca pol&iacute;tica que promueve Sosa</strong>, a la espera de saber qu&eacute; cartas jugar&aacute; el presidente de la instituci&oacute;n, Antonio Morales, en la definici&oacute;n del modelo futuro del transporte insular. Una espera que tampoco puede dilatarse mucho m&aacute;s, porque&nbsp;<strong>los plazos empiezan a ser acuciantes</strong>&nbsp;para despejar el futuro de la actual concesionaria. De la intervenci&oacute;n o de la pasividad de Morales depende el oxigeno que inflar&aacute; las expectativas del renovador alcalde norte&ntilde;o. Y en esa encrucijada, se sabr&aacute; si la decisi&oacute;n del progresismo gobernante respeta el modelo de crecimiento labrado en la historia obrera de Canarias, o sucumbe a la voracidad de las sirenas multinacionales. El reloj ya empez&oacute; a descontar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo H. Martel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/encrucijada-transporte-publico-gran-canaria_132_11930063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Dec 2024 11:03:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La encrucijada del transporte público en Gran Canaria]]></media:title>
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