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    <title><![CDATA[elDiario.es - Itziar Silvestre Ortiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/itziar-silvestre-ortiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Itziar Silvestre Ortiz]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mark Zuckerberg y la paradoja de la libertad de expresión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/mark-zuckerberg-paradoja-libertad-expresion_129_11954740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &ldquo;Comenc&eacute; a construir las redes sociales para darles a las personas una voz. Pero muchas cosas han cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os&rdquo;. As&iacute; comienza Mark Zuckerberg el discurso con el que anuncia la supresi&oacute;n del programa de verificaci&oacute;n de datos en las plataformas de Meta. Un discurso cargado de paradojas: mientras habla de libertad, recurre a bulos para justificar una decisi&oacute;n que beneficia a quienes propagan la desinformaci&oacute;n. La pregunta que no puedo evitar hacerme es: &iquest;en qu&eacute; momento la verificaci&oacute;n, el freno a los bulos y la protecci&oacute;n frente a noticias no contrastadas empezaron a verse como censura?
    </p><p class="article-text">
        Zuckerberg no tarda en echar balones fuera. En su intervenci&oacute;n afirma que &ldquo;gobiernos y medios tradicionales han presionado cada vez m&aacute;s para censurar contenido&rdquo;. Y, por supuesto, en esta afirmaci&oacute;n deja libre de culpa al gobierno estadounidense, mientras se ensa&ntilde;a con regiones como Europa, a qui&eacute;n acusa de poner &ldquo;restricciones&rdquo; a la libertad de expresi&oacute;n, con ese empe&ntilde;o por perseguir los bulos y la desinformaci&oacute;n. El propietario de Meta acaba el discurso ofreciendo su colaboraci&oacute;n a Donald Trump, quien volver&aacute; a ocupar la Casa Blanca este pr&oacute;ximo 20 de enero, por si todav&iacute;a alguien dudaba de que la decisi&oacute;n de eliminar a los verificadores de datos y sustituirlos por un sistema de notas comunitarias estuviera libre de tintes pol&iacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        El poder siempre ha querido controlar los medios de comunicaci&oacute;n. Eso no es nuevo. Lo preocupante ahora es que nos vendieron la idea de que esta vez ser&iacute;a diferente, de que por fin la comunicaci&oacute;n ser&iacute;a libre, como proclama Zuckerberg. Las redes sociales nos hicieron creer que la conciencia popular estaba al mando, que con ellas escap&aacute;bamos del &ldquo;yugo&rdquo; de los medios tradicionales, que al fin ten&iacute;amos una libertad de expresi&oacute;n aut&eacute;ntica, inmediata, sin barreras geogr&aacute;ficas ni censura. Pero, &iquest;a qu&eacute; coste?
    </p><p class="article-text">
        Meta, la empresa de Zuckerberg, ha decidido eliminar su programa de verificaci&oacute;n de datos para implantar un sistema similar al de X (antes twitter). Esta decisi&oacute;n no es un hecho aislado; expertos y estudios llevan tiempo alertando de los efectos: m&aacute;s bulos, m&aacute;s desinformaci&oacute;n, m&aacute;s polarizaci&oacute;n. Por su parte, Elon Musk ha convertido X en un altavoz para la ultraderecha, con un algoritmo que amplifica discursos extremistas, polarizantes y noticias falsas que rara vez son desmentidas o eliminadas.
    </p><p class="article-text">
        Los medios han cambiado, los formatos tambi&eacute;n, pero el juego del poder sigue siendo el mismo. Lo que antes representaban magnates como el archiconocido Rupert Murdoch ahora lo encarna Elon Musk, pero con una estrategia y una tecnolog&iacute;a mucho m&aacute;s refinadas. En Estados Unidos es habitual asociar a un medio con la figura de su due&ntilde;o. Esa conexi&oacute;n siempre ha existido, pero ahora es m&aacute;s sutil, m&aacute;s peligrosa. 
    </p><p class="article-text">
        El poder nunca deja de evolucionar, y la tecnolog&iacute;a tampoco. Al fin y al cabo, como dec&iacute;a Marshall McLuhan, &ldquo;el medio es el mensaje&rdquo;. La forma en que recibimos la informaci&oacute;n moldea inevitablemente nuestra percepci&oacute;n de la realidad. Por eso es crucial entender c&oacute;mo las redes sociales han transformado no solo la manera como nos informamos, sino tambi&eacute;n qui&eacute;nes somos como usuarios y ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        No podemos limitarnos a ser v&iacute;ctimas pasivas de desinformaci&oacute;n; tenemos la responsabilidad de exigir herramientas, derechos y mecanismos que nos protejan de los bulos y que garanticen un acceso m&aacute;s transparente y seguro a la informaci&oacute;n. Facebook es todav&iacute;a la red social m&aacute;s visitada, con m&aacute;s de 33 millones de usuarios al mes en Espa&ntilde;a. Instagram, tambi&eacute;n propiedad de Meta, es la plataforma donde pasamos m&aacute;s tiempo: 46 minutos diarios de media, seg&uacute;n un estudio de GfK DAM. Si dedicamos tantas horas a estas plataformas, &iquest;no deber&iacute;amos demandar tambi&eacute;n mayores garant&iacute;as en la moderaci&oacute;n de contenidos?
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un algoritmo de desinformaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        El anuncio de Meta y la paradoja de la libertad de expresi&oacute;n llegan en un contexto pol&iacute;tico ya suficientemente convulso. El causante tiene nombre y apellidos: Elon Musk. El CEO de X se ha propuesto interferir en el torbellino de elecciones que se espera en Europa en los pr&oacute;ximos meses. Su primer objetivo ha sido Alemania, donde el magnate se ha mostrado abiertamente defensor del partido ultraliberal Alternativa para Alemania. Todo empezaba, c&oacute;mo no, con un tweet: &ldquo;Solo la AfD puede salvar a Alemania&rdquo;, escrib&iacute;a a sus m&aacute;s de 200 millones de seguidores en la red social de la que es propietario. 
    </p><p class="article-text">
        El canciller alem&aacute;n, Olaf Scholz, no tard&oacute; en mostrar su preocupaci&oacute;n ante la posible injerencia en las elecciones que se celebrar&aacute;n el pr&oacute;ximo 23 de febrero pero, no ha sido el &uacute;nico. Tambi&eacute;n se han manifestado el presidente noruego, Jonas Gahr; el primer ministro brit&aacute;nico, Keir Starmer, y el presidente franc&eacute;s, Emmanuel Macron, quienes acusan a Musk de promover la desinformaci&oacute;n para favorecer a partidos populistas e influir en la pol&iacute;tica interna europea.
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Servicios Digitales de la UE, dise&ntilde;ada para garantizar la transparencia en la moderaci&oacute;n de contenidos, ha puesto a X bajo escrutinio. Seg&uacute;n la Comisi&oacute;n Europea, la plataforma incumple los requisitos b&aacute;sicos, dejando claro que la desinformaci&oacute;n alimentada por algoritmos se ha convertido en un problema estructural. &iquest;Es esto lo que Zuckerberg denomina &ldquo;restricciones a la libertad de expresi&oacute;n&rdquo;? 
    </p><h2 class="article-text"><strong>No rendirse al algoritmo</strong></h2><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n no es abandonar de un d&iacute;a para otro estas plataformas, sino que, como dijo el presidente franc&eacute;s Emmanuel Macron, &ldquo;este es el mundo en el que vivimos ahora y en el que tenemos que ejercer la diplomacia&rdquo;. En este escenario donde los algoritmos marcan las reglas, recae en los profesionales de la comunicaci&oacute;n, los partidos pol&iacute;ticos y las instituciones la responsabilidad de no rendirse ante un juego que amenaza con desbordar la &eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a no sabemos hasta d&oacute;nde puede llegar el poder de la desinformaci&oacute;n en las redes sociales y falta ver la evoluci&oacute;n de este nuevo sistema de moderaci&oacute;n de contenido, pero como consultora en comunicaci&oacute;n os puedo garantizar que las cartas todav&iacute;a no est&aacute;n echadas. No cederemos al algoritmo, le plantaremos cara, aprenderemos a manejarlo con la mejor herramienta con la que contamos: la estrategia. 
    </p><p class="article-text">
        Es aqu&iacute; donde m&aacute;s pesa nuestro compromiso con la veracidad, la honestidad y el derecho a una sociedad bien informada. No basta con ajustarse a las din&aacute;micas impuestas por las grandes plataformas; como creadores de contenido, los gobiernos, los ayuntamientos, los partidos pol&iacute;ticos y las instituciones deben aspirar a una comunicaci&oacute;n que devuelva a la ciudadan&iacute;a el control sobre su acceso a la informaci&oacute;n. Tenemos ese poder.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Itziar Silvestre Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/mark-zuckerberg-paradoja-libertad-expresion_129_11954740.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jan 2025 12:16:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mark Zuckerberg y la paradoja de la libertad de expresión]]></media:title>
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