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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alberto García Martín]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alberto-garcia-martin/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alberto García Martín]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La familia según Jim Jarmusch]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/familia-jim-jarmusch_1_13194441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2b26a29-2a65-46f3-9fe3-0b305133ad11_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La familia según Jim Jarmusch"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se trata de un devastador ensayo fílmico sobre cómo construimos nuestras relaciones familiares en base a criterios más propios del mercado. Creo que es una película profundamente anticapitalista, entendiendo esto como la penetración que este sistema económico ha tenido en nuestras relaciones más primigenias y, en consecuencia, cómo las ha condicionado
</p></div><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo disfrut&eacute; del cine de <strong>Jim Jarmusch</strong> sin terminar de entender por qu&eacute; sus personajes vagaban por ah&iacute; como si estuvieran fuera del tiempo, como si pertenecieran a una realidad paralela, desencajados del sistema, sin grandes objetivos, seres raros dentro de lugares reconocibles, como fantasmas habitantes de las ciudades. Entonces vi su primera pel&iacute;cula, <em><strong>Permanent vacation</strong></em><strong>,</strong> y ah&iacute; lo entend&iacute; todo: Jarmusch hab&iacute;a creado una serie de extra&ntilde;os personajes que estaban en vacaciones permanentes, desligados del practicismo social, &aacute;cratas del arco narrativo de Hollywood. Ahora, tras ver su &uacute;ltima pel&iacute;cula, reci&eacute;n estrenada en HBO Max, <em><strong>Father, mother, sister, brother </strong></em>me doy cuenta, por primera vez, de que Jim es un aut&eacute;ntico revolucionario, pero uno sin bandera. Un rebelde anticapitalista sutil, que deja que sus personajes se expresen por s&iacute; mismos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me doy cuenta ahora, en mi mediana edad, de que mi, desde hace d&eacute;cadas, idolatrado Jim Jarmusch ha elaborado una cinematograf&iacute;a de car&aacute;cter profundamente social pero profundamente sutil, porque la ha construido sin elementos panfletarios, sin evidentes soflamas pol&iacute;ticas. Una cinematograf&iacute;a construida alrededor de personajes ap&aacute;tridas, como ya suger&iacute;a con otro de sus primeros t&iacute;tulos, <em><strong>Extra&ntilde;os en el para&iacute;so</strong></em>. Un universo donde ha colocado a las diferentes etnias y culturas de un modo natural pero profundamente simb&oacute;lico, como aquel nativo americano que criaba palomas en <em><strong>Ghost dog</strong></em>, en la azotea de un edificio, fuera del sistema, aislado de la corriente social, desterrado y libre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Icono del cine indie, el director ha modelado una obra con la materia prima del tiempo, sabiendo que para desvelar la realidad que nos circunda es necesario esculpir el tiempo, como dijo aquel cineasta ruso, con objeto de crear una nueva realidad cinematogr&aacute;fica, que nos recuerde a nuestra realidad pero que a la vez sea otra cosa. Porque el cine ha de ser la vida pero pasada por un filtro que nos aleja a la vez que nos acerca a ella. Dicho de otro modo, en las pel&iacute;culas de Jarmusch hay realismo pero tambi&eacute;n hay extra&ntilde;eza, los ritmos no son los propios de la vida, los personajes no hablan exactamente como se habla en la vida real pero de ese modo penetra en el mundo actual de un modo &uacute;nico, desvel&aacute;ndonos algunas de las verdades m&aacute;s inc&oacute;modas de la modernidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su &uacute;ltima pel&iacute;cula, <em>Father, mother, sister, brother </em>el cineasta nos habla de las relaciones entre padres e hijos por medio de tres historias diferenciadas pero complementarias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Father, </em>los hijos van de visita a casa del padre viudo, del que no saben c&oacute;mo sobrevive, al que no conocen demasiado y al que el hijo de vez en cuando le presta dinero. Este primer cap&iacute;tulo da un enorme giro cuando los hijos se alejan de la casa, tras pasar unas pocas horas con el padre encarnado por <strong>Tom Waits</strong>, el m&uacute;sico y actor habitual en pel&iacute;culas de Jarmusch. En la segunda historia, <em>Mother, </em>una escritora pija y de &eacute;xito recibe a sus dos hijas en su mansi&oacute;n para tomar el t&eacute;, como hacen cada a&ntilde;o en el &uacute;nico encuentro anual que tienen las tres mujeres. Lo &uacute;nico que sabe esta se&ntilde;ora de sus hijas es lo que &eacute;stas le cuentan de sus vidas en el poco tiempo que pasan juntas alrededor de la mesa con pastelitos gourmet y tazas de t&eacute; con leche. En el tercer y &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, <em>Sister brother</em>, una joven y un joven gemelos acuden juntos al apartamento donde viv&iacute;an, en Par&iacute;s, sus padres recientemente fallecidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;sta es una pel&iacute;cula que ha de digerirse poco a poco, que hay que dejar reposar. Una vez reposada comienzas a reflexionar sobre lo que has visto y lo que parec&iacute;a una historia m&aacute;s sobre familias disfuncionales, te das cuenta, si est&aacute;s de acuerdo conmigo, en que nada m&aacute;s lejos de eso. Se trata de un devastador ensayo f&iacute;lmico sobre c&oacute;mo construimos nuestras relaciones familiares en base a criterios m&aacute;s propios del mercado. Creo que es una pel&iacute;cula profundamente anticapitalista, entendiendo esto como la penetraci&oacute;n que este sistema econ&oacute;mico ha tenido en nuestras relaciones m&aacute;s primigenias y, en consecuencia, c&oacute;mo las ha condicionado. Jarmusch parece estar dici&eacute;ndonos que somos una sociedad desnaturalizada que ha puesto el foco en el lugar equivocado. Pero nos deja una de esas tres historias, de sabor agridulce, como muestra de esperanza. Parece decirnos que no todos los seres humanos sucumbimos a las leyes del mercado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/familia-jim-jarmusch_1_13194441.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 16:56:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La familia según Jim Jarmusch]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Críticas de cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘La Grazia’, de Sorrentino: la obra de un esteta que se toma la vida en serio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/pelicula-la-grazia-paolo-sorrentino_1_13161941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8393c9b9-ffdd-4697-b3ca-0b8bc2d9df5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘La Grazia’, de Sorrentino: la obra de un esteta que se toma la vida en serio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es una película que se abre poco a poco, que se desarrolla con un ritmo de otros tiempos, condicionada tan sólo por su propia naturaleza; libre, sin el yugo de la sobre-explicación narrativa que cada vez va a más en cada vez más subproductos de mercado que acabarán por anular la sensibilidad y el criterio de los espectadores del futuro y que probablemente ya lo estén logrando con algunos del presente
</p></div><p class="article-text">
        Comienzo con una contradicci&oacute;n inherente al hecho de escribir sobre una pel&iacute;cula diciendo que cada vez creo menos en la necesidad de explicar, o de explicarse a uno mismo, las pel&iacute;culas a trav&eacute;s de las palabras. El discurso organizado mediante ellas nunca logra comunicar de un modo absoluto la experiencia personal ante una obra. Y, aunque se acerque, &iquest;para qu&eacute; hacerlo? Por una necesidad de comunicar, quiz&aacute;; por una necesidad de autoafirmaci&oacute;n, por querer formar parte de una comunidad; por tantas razones posibles. Hay pel&iacute;culas m&aacute;s f&aacute;ciles de analizar que otras, cuyas virtudes y defectos son m&aacute;s f&aacute;cilmente reconocibles, disponga o no uno de la habilidad para comunicarlo con claridad. Pero hay pel&iacute;culas que transitan por un terreno menos aprehensible mediante el lenguaje, pel&iacute;culas hechas para ser experimentadas de un modo personal, que es lo que creo que ocurre con el cine de Sorrentino.
    </p><p class="article-text">
        Creo que uno debe suspender parcialmente su juicio racional como espectador al contemplar una pel&iacute;cula como <em>La Grazia</em>, como ya ocurr&iacute;a con <em><strong>La gran belleza</strong></em> o con <em><strong>Parthenope</strong></em>, y lo digo con total convicci&oacute;n, por si se piensa al leerme que trato de esquivar un an&aacute;lisis en profundidad. Creo que en <em>La Grazia</em> el director ha emprendido un camino que, si bien parte de una estructura convencional, con un claro arco dram&aacute;tico y ubicada dentro de ese enorme paraguas que podr&iacute;amos llamar el cine narrativo e industrial, se permite sin embargo el &ldquo;capricho&rdquo; de volar m&aacute;s all&aacute; de lo meramente dram&aacute;tico en t&eacute;rminos narrativos, con el objetivo de generar una experiencia espiritual y est&eacute;tica que s&oacute;lo el gran cine puede lograr. Y lo hace, adem&aacute;s, con sentido del humor, sin arrogancia ni pretenciosidad. V&eacute;ase la escena, por ejemplo, del presidente de Portugal: es puro cine, no deja de hablarnos del conflicto interno del protagonista y, a la vez, es una cosa independiente, una suerte de &ldquo;capricho cinematogr&aacute;fico&rdquo;, como mencion&eacute; antes, que hace las delicias de cualquiera que disfrute de un cine alejado del algoritmo.
    </p><p class="article-text">
        Las pel&iacute;culas de Sorrentino son hermosamente imperfectas, como s&oacute;lo lo puede ser una obra con verdadera ambici&oacute;n. Las pel&iacute;culas grandes no pueden ser el resultado de una f&oacute;rmula matem&aacute;tica, no son una bella modelo generada por inteligencia artificial, sino m&aacute;s bien una que tiene un ligero defecto en t&eacute;rminos de armon&iacute;a que hace que el conjunto resulte m&aacute;s sexy o m&aacute;s bello. Son <strong>Kate Moss</strong> o <strong>Michelle Pfeiffer</strong>. Las grandes pel&iacute;culas son casi perfectas, no el resultado de una f&oacute;rmula algebraica.
    </p><p class="article-text">
        <em>La Grazia</em> es una pel&iacute;cula que se abre poco a poco, que se desarrolla con un ritmo de otros tiempos, condicionada tan s&oacute;lo por su propia naturaleza; libre, sin el yugo de la sobre-explicaci&oacute;n narrativa que cada vez va a m&aacute;s en cada vez m&aacute;s subproductos de mercado que acabar&aacute;n por anular la sensibilidad y el criterio de los espectadores del futuro y que probablemente ya lo est&eacute;n logrando con algunos del presente. El aborregamiento, por hablar claro y en t&eacute;rminos simples. Creo adem&aacute;s que, sin dejar de ser fiel a s&iacute; mismo, Sorrentino recorre en esta pel&iacute;cula una tendencia hacia una po&eacute;tica visual m&aacute;s libre, m&aacute;s on&iacute;rica y menos sujeta a lo racional, m&aacute;s ligada al cine de Tarkovski y un poco menos, como en el caso de <em>Parthenope</em>,<em> </em>al de Fellini (me hace pensar en esto las escenas en que evoca a su esposa caminando y las relacionadas con la ingravidez -como ver&aacute;n, qu&eacute; complicado aludir a ellas sin hacer spoiler-).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>La Grazia</em> es la obra de un esteta que se toma la vida en serio lo justo como para generar una belleza s&oacute;lo producible mediante lo cinematogr&aacute;fico, y esto (este tom&aacute;rsela en serio s&oacute;lo lo justo) se revela en el leitmotiv que recorre toda la historia, la duda que corroe al protagonista durante toda la pel&iacute;cula y que concluye en una divertid&iacute;sima escena final que es toda una declaraci&oacute;n de intenciones. Un ep&iacute;logo que, en mi opini&oacute;n, afirma que debemos tomarnos la vida con m&aacute;s ligereza. La ligereza&nbsp;de la que se nos ha hablado durante toda la historia. Una ligereza que, por tanto, tiene peso dram&aacute;tico. Ah&iacute; es nada. Todo tiene sentido en la pel&iacute;cula y en la vida. Y, a la vez, nada lo tiene.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/pelicula-la-grazia-paolo-sorrentino_1_13161941.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 20:18:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘La Grazia’, de Sorrentino: la obra de un esteta que se toma la vida en serio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Aída y vuelta’, más que una metaficción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/aida-vuelta-metaficcion_1_12956096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9164335-6519-4c4f-8641-1916db2afd04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Aída y vuelta’, más que una metaficción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sólo es que esté magníficamente rodada, con un total dominio de la puesta en escena, de la cámara, del ritmo, es que de ella se desprende un profundo conocimiento del ser humano, la obra de un observador de nuestras virtudes y nuestras miserias, y eso lo aplica con total acierto a la dirección de actores
</p></div><p class="article-text">
        En mi cabeza la cosa surgi&oacute; as&iacute;: en Mediapro decidieron que era buena idea hacer una pel&iacute;cula basada en la serie <em>A&iacute;da</em>. Pensaron en hacer un episodio largo, en forma de largometraje, un cap&iacute;tulo especial para cine. Le ofrecieron el proyecto a Paco Le&oacute;n y &eacute;l no se mostr&oacute; muy convencido. Les pidi&oacute; que le dejaran darle una vuelta. Lo reflexion&oacute; y se le ocurri&oacute; que ser&iacute;a una buena idea, en lugar de hacer un cap&iacute;tulo m&aacute;s, crear la historia de la grabaci&oacute;n de un cap&iacute;tulo de la serie, hablar del proceso creativo, de los problemas a los que se enfrentaban los actores, de la relaci&oacute;n entre ellos. Sus conflictos personales y profesionales. Les dijo que si no lo aceptaban, no har&iacute;a la pel&iacute;cula. En la productora no estaban muy seguros, la idea era arriesgada y dudaban de si ser&iacute;a lo suficientemente comercial, pero Paco Le&oacute;n era la mente detr&aacute;s de <em>Carmina o revienta</em>, de <em>Arde Madrid</em> o del exitazo de <em>Kiki</em>. Y le dieron luz verde.
    </p><p class="article-text">
        No tengo ni idea de si todo ocurri&oacute; como lo he contado, pero me gusta pensar que as&iacute; fue. Porque Paco Le&oacute;n es una aut&eacute;ntica rareza como cineasta, un creador nato, una mente libre aunque rigurosa con un instinto natural para el cine. Es libre y juguet&oacute;n pero tiene un enorme control sobre el material que maneja, conoce las reglas del juego. O inventa sus propias reglas.
    </p><p class="article-text">
        <em>A&iacute;da y vuelta</em> es una pel&iacute;cula fascinante y totalmente inclasificable. Es amena, divertida y dram&aacute;tica. No s&oacute;lo es que est&eacute; magn&iacute;ficamente rodada, con un total dominio de la puesta en escena, de la c&aacute;mara, del ritmo, es que de ella se desprende un profundo conocimiento del ser humano, la obra de un observador de nuestras virtudes y nuestras miserias, y eso lo aplica con total acierto a la direcci&oacute;n de actores. Tiene uno la sensaci&oacute;n de que todo est&aacute; impregnado de verdad, sin dejar de estar decorado, adornado cinematogr&aacute;ficamente. De que es documental sin dejar de ser ficci&oacute;n, siendo conscientes todo el tiempo como espectadores de que no es ni de lejos un documental (ni lo pretende) y tampoco es del todo ficci&oacute;n. Los actores tambi&eacute;n han tenido un gran valor al participar de este juego, han dado un salto de fe poni&eacute;ndose en las manos del director, pues se presentan como quienes son, con sus verdaderas identidades, corriendo el riesgo de que el p&uacute;blico pueda pensar que sus personajes, que llevan sus nombres reales, son exactamente iguales a ellos como personas. Y obviamente no es as&iacute;. Es obvio que ha cogido algunos de sus rasgos y los ha llevado al lugar que ha querido. Exponerse como actor de ese modo es arriesgado, puede llevar a confusiones. Quiero pensar que todo sucedi&oacute; de este modo: Paco Le&oacute;n les presenta el guion. Algunos de ellos se asustan. Dicen que ellos no son as&iacute; en la vida real. O no del todo. Entonces &eacute;l les dice que &eacute;l, que encarna tambi&eacute;n a otro personaje en la pel&iacute;cula, al Paco Le&oacute;n que interpreta al Luisma, pues les dice que &eacute;l tampoco es as&iacute; en la vida real. Que &eacute;l, director y coguionista de la pel&iacute;cula junto a Fer P&eacute;rez, no se ha quedado con el papel m&aacute;s blanco y puro. Y ellos, entonces, quedaron convencidos. Quiz&aacute; no fue as&iacute;, pero podr&iacute;a haber sido.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula no es perfecta pero &iquest;cu&aacute;l lo es? Algunas de sus mejores escenas, a juicio de &eacute;ste que escribe, son aquellas en que los actores-personajes-personas se relacionan con los fans en la calle, cuando &eacute;stos los abordan para &ldquo;pedirles&rdquo; (vean la pel&iacute;cula para esclarecer el entrecomillado) una foto o manifestarles su emoci&oacute;n. El modo en que quedan retratadas esas situaciones es tan aut&eacute;ntico que genera ansiedad, una sensaci&oacute;n de peligro, de desconcierto, de inquietud, sin que por ello se aleje apenas unos cent&iacute;metros de la comedia. &Eacute;sta queda confundida con el drama, no sabiendo uno donde empieza una y donde termina la otra. C&oacute;mo est&aacute;n escritas esas escenas, c&oacute;mo est&aacute;n dirigidos los actores, c&oacute;mo se mueve la c&aacute;mara y con qu&eacute; valor de plano, revela una absoluta consciencia del material con el que se est&aacute; trabajando, que no deja nada al azar. Otro de los elementos que a mi juicio convierten a esta pel&iacute;cula en una obra compleja es la relaci&oacute;n de la pel&iacute;cula con la serie en la que se basa: hay un guion del cap&iacute;tulo que est&aacute;n rodando, asistimos a los gags del mismo, pues los est&aacute;n grabando a lo largo de toda la historia. Pues bien, no me re&iacute; pr&aacute;cticamente con ninguno de los gags, lo que me hace tener un recuerdo extra&ntilde;o de una serie que yo disfrut&eacute; mucho en su momento. En la sala parte del p&uacute;blico re&iacute;a con los chistes (repito, del cap&iacute;tulo interno que est&aacute;n grabando), d&aacute;ndolos, digamos, por buenos. Pero yo, junto al otro sector del p&uacute;blico, me sent&iacute;a distanciado, percibiendo su trazo grueso. Y me aventuro a decir que es algo intencionado, que los guionistas han querido mostrar el grado de tosquedad de aquella clase de chistes, de un estilo pasado de moda. He tenido la sensaci&oacute;n de que se trata de una suerte de, si no de venganza, al menos s&iacute; de una necesidad de revelar lo grotesco de una serie que romp&iacute;a los &iacute;ndices de audiencia. Una cr&iacute;tica en toda regla a la industria televisiva. Y el efecto producido en el espectador de la pel&iacute;cula, que es a la vez espectador del cap&iacute;tulo, forma parte de ese intrincado juego. El espectador que recuerda con gusto la serie contin&uacute;a riendo con esta extensi&oacute;n de la misma, sin ser consciente de que todo ha cambiado. De que hoy no somos los mismos que &eacute;ramos. Ni falta que hace. Y no creo que el director pretenda decir que hay que ponerle l&iacute;mites al humor, sino de que la calidad del mismo quiz&aacute; no era tan bueno como lo recordamos. De ser as&iacute;, la paradoja es tremenda: productora encarga pel&iacute;cula sobre serie de &eacute;xito y esa pel&iacute;cula revela la simpleza de la misma. Pero creo que eso es lo de menos para el director, porque &eacute;l sabe que lo importante son las personas. Y de eso va <em>A&iacute;da y vuelta</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/aida-vuelta-metaficcion_1_12956096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Feb 2026 13:22:44 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[‘Nouvelle Vague’, hermosa pero insuficiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/nouvelle-vague-hermosa-insuficiente_1_12909547.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e6c7a71-2ff2-4505-8e09-052efe41e95a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Nouvelle Vague’, hermosa pero insuficiente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De algún modo, estamos ante un documental poético para cinéfilos. Y eso es hermoso, es hermosamente raro. Y uno agradece las propuestas raras y poéticas. Pero creo que la película podría haber añadido algo más</p></div><p class="article-text">
        La Nouvelle Vague, la <em>nueva ola</em> francesa, fue una corriente cinematogr&aacute;fica que quiso romper con el modelo cl&aacute;sico del cine industrial norteamericano, aportando nuevos aires para refrescar una idea del cine que consideraban encorsetada, pero sin despreciarlo, como se puede observar en la fuente noir de la que bebe <em>Al final de la escapada</em>, de Jean-Luc Godard, o en el propio libro-entrevista que Truffaut le dedic&oacute; a Alfred Hitchcock, <em>El cine seg&uacute;n Hitchcock</em>. Tiene adem&aacute;s esta corriente, vista desde la perspectiva actual, un encanto especial pues nos hace imaginar un mundo que ya no existe y en el que todo parec&iacute;a m&aacute;s aut&eacute;ntico, menos contaminado por una excesiva tecnolog&iacute;a. Un mundo donde no s&oacute;lo se rodaba en celuloide, sino en el que detr&aacute;s de las c&aacute;maras estaban unos j&oacute;venes bohemios vestidos con traje y corbata, elegantes a la vez que informales, an&aacute;rquicos, divertidos, que fumaban mucho y que pasaban la vida en esos cinematogr&aacute;ficos caf&eacute;s parisinos entre citas intelectuales y frases ingeniosas. La vida parec&iacute;a prometedora y maravillosa.
    </p><p class="article-text">
        Nunca he sido muy fan de <em>Al final de la escapada</em> aunque la considere una pel&iacute;cula importante, emblema de una corriente probablemente necesaria, puesto que todo modelo debe repensarse cada cierto tiempo para dar lugar a nuevas ideas, nuevos conceptos. Prefiero otras pel&iacute;culas de Godard, un cineasta que madura y que sigue siendo fiel a s&iacute; mismo sin la necesidad de romper con lo anterior simplemente por romper, como parece sugerir <em>Nouvelle Vague</em>, la pel&iacute;cula de Richard Linklater que toma como t&iacute;tulo el nombre de aquella nueva ola y que recrea el rodaje del debut en el cine del director franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Esta pel&iacute;cula de Linklater, uno de mis cineastas de cabecera, es una pel&iacute;cula de cin&eacute;filo y para cin&eacute;filos. Y eso, para m&iacute;, es un error. Linklater no se suele dejar embaucar por los cantos de sirena del cine <em>mainstream</em> y realiza las pel&iacute;culas para &eacute;l, al menos cuando hace ese tipo de pel&iacute;culas personales, pues tambi&eacute;n juega en la l&iacute;nea comercial de tanto en cuanto. En esas ocasiones, se muestra como una rara avis, un rebelde como Godard, que desoye los manuales que advierten sobre la importancia del conflicto externo en las historias y la necesidad de una estructura cl&aacute;sica para mantener la atenci&oacute;n del espectador; es el caso de pel&iacute;culas como <em>Todos queremos algo</em> o la famosa <em>Boyhood</em>. As&iacute; que, a priori, parec&iacute;a el director ideal para recrear el rodaje del primer largometraje de Godard. Y lo es, si pensamos en una pel&iacute;cula para cin&eacute;filos. Para la gente que hace o ve un cine que tiene un peso art&iacute;stico. Linklater logra trasladarnos a aquella &eacute;poca y fabricar un falso <em>making of </em>de rodaje que provoca un enorme inter&eacute;s para los interesados en el asunto. Pero dudo que un espectador menos consciente de la intrahistoria del cine o menos proclive a la erudici&oacute;n cinematogr&aacute;fica disfrute de esta pel&iacute;cula en la misma medida. Digamos que, de alg&uacute;n modo, estamos ante un documental po&eacute;tico para cin&eacute;filos. Y eso es hermoso, es hermosamente raro. Y uno agradece las propuestas raras y po&eacute;ticas. Pero creo que la pel&iacute;cula podr&iacute;a haber a&ntilde;adido algo m&aacute;s. No una <em>simple</em> cinefilia y una propuesta visual que se basara en componer una obra como si fuera una obra de la &eacute;poca, como si ese falso <em>making of </em>hubiera sido rodado realmente durante aquel rodaje. Todo eso est&aacute; muy bien, lo disfrut&eacute; y lo compro. Pero me falta el sustrato que hace que una pel&iacute;cula sea una pel&iacute;cula verdaderamente necesaria. Algo que fuera m&aacute;s all&aacute; del amor por el cine y que pudiera conectar con cualquier espectador que espere algo m&aacute;s que un homenaje y un falso viaje en el tiempo. Algo que hiciera que la pel&iacute;cula tuviera m&aacute;s valor en s&iacute; misma, m&aacute;s all&aacute; del objeto al que hace alusi&oacute;n. Me hubiera gustado que hubiera encontrado su propio tema; que la pel&iacute;cula en la que se centra, <em>Al final de la escapada</em>, hubiera sido m&aacute;s bien una excusa para desarrollar un discurso propio. Linklater es un cineasta inteligente, con personalidad, que ha desarrollado sus propias ideas acerca de la vida, de las relaciones y del paso (y el peso) del tiempo en otras de sus pel&iacute;culas. En <em>Nouvelle Vague</em> no aparece nada de eso, tan s&oacute;lo un bonito y cuidado ejercicio formal, que, repito, agradec&iacute; y disfrut&eacute;. Pero que se queda corto para un director de su nivel.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/nouvelle-vague-hermosa-insuficiente_1_12909547.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jan 2026 11:44:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Nouvelle Vague’, hermosa pero insuficiente]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adiós, señor Tarr]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/adios-senor-tarr_1_12891799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/143c16bc-5a31-41ee-9d6f-6fa1f8ceecad_16-9-discover-aspect-ratio_default_1133840.jpg" width="4272" height="2403" alt="Adiós, señor Tarr"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De vez en cuando conviene hacer limpieza y bucear, a veces sin necesidad de pensar (a elección de cada cual), y dejarse llevar por otro ritmo, por otras imágenes; por la poética visual, por ejemplo, de las películas de Béla Tarr
</p></div><p class="article-text">
        Ha muerto B&eacute;la Tarr. A la mayor&iacute;a de la gente ese nombre no le dir&aacute; nada. Les sonar&aacute; a chino o a h&uacute;ngaro; si es as&iacute;, habr&aacute;n acertado los que les haya sonado a esto &uacute;ltimo. Era h&uacute;ngaro, s&iacute;. Ten&iacute;a setenta a&ntilde;os cuando muri&oacute; y era director de cine. A m&iacute; probablemente tampoco me habr&iacute;a sonado demasiado si no fuera porque mi amigo N., gran cin&eacute;filo, no me hubiera hablado de &eacute;l con enorme pasi&oacute;n, lo que me hizo ver pr&aacute;cticamente toda su filmograf&iacute;a, incluida <em>S&aacute;t&aacute;ntang&oacute;</em>, que dura siete horas y media y que, como toda su obra, no tiene precisamente el ritmo de un blockbuster. Bien, si usted no ha visto sus pel&iacute;culas, no se sienta tonto o ignorante, la mayor&iacute;a de los cineastas en activo seguramente tampoco las han visto y uno mismo tambi&eacute;n tiene enormes lagunas culturales cinematogr&aacute;ficas (por s&oacute;lo citar &eacute;stas). 
    </p><p class="article-text">
        Yo he tenido la suerte de haber disfrutado de su obra gracias a la recomendaci&oacute;n de mi amigo. Tambi&eacute;n le he puesto inter&eacute;s por mi parte, todo hay que decirlo. Hay que ponerle inter&eacute;s a las cosas pero uno no es nada sin el concurso de los otros. Eso es lo que no entiende el ultraliberalismo, que formamos parte de una cadena, de una sociedad, que nos necesitamos los unos a los otros. Esto lo dijo incluso Schwarzenegger en uno de esos discursos a universitarios que dan los personajes exitosos en las universidades americanas. Dijo que &eacute;l ha llegado a donde ha llegado gracias a varias personas que le ayudaron cuando &eacute;l no era nadie y no ten&iacute;a nada. Y el actor austriaco y exgobernador republicano de California no es precisamente sospechoso de socialista. As&iacute; que quiz&aacute;s el individualismo patol&oacute;gico que se impone desde algunos altos lugares habr&iacute;a que hac&eacute;rselo mirar. Obs&eacute;rvese, por ejemplo, a Donald Trump, un ni&ntilde;o rico que sigue siendo un ni&ntilde;o rico y que piensa que sus &ldquo;logros&rdquo; s&oacute;lo se los debe a s&iacute; mismo. Pobre, no soportar&iacute;a el div&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Leo la noticia de la muerte de B&eacute;la Tarr e inmediatamente pienso en Donald Trump. Y no s&eacute; si es porque dado el estado de las cosas uno no puede dejar de pensar en ese zote o se debe al abismo espiritual que los separa. Una asociaci&oacute;n mental por la evidente distancia entre los sujetos. Parece una broma c&oacute;smica que en esta bola que flota en el espacio existan personas con tan pocas cosas en com&uacute;n, m&aacute;s all&aacute; de coincidir en que tienen dos piernas, dos brazos y que todas procedemos de la misma madre, una Eva mitocondrial que, por cierto, naci&oacute; en &Aacute;frica, mucho tiempo antes de que el desarrollo de la Historia acabara produciendo personajes tan grotescos como Trump o tan admirables como Tarr.
    </p><p class="article-text">
        Es posible que uno no deba vivir permanentemente buceando en el interior del mundo, escrutando los misterios de la naturaleza y del alma del ser humano, deleit&aacute;ndose con la belleza que habita a nuestro alrededor y desentra&ntilde;ando todo lo que nos rodea y nos habita para desechar lo in&uacute;til, lo pernicioso de la &eacute;poca que nos transita; es posible que un estado permanente de conciencia y de saneamiento mental, que son algunos de los objetivos de la cultura con verdaderas pretensiones (y a las que podr&iacute;a acceder cualquiera y no s&oacute;lo ciertas &eacute;lites culturales) no sea, parad&oacute;jicamente, deseable en un mundo donde se debe estar atento y vigilante para no ser enga&ntilde;ado, manipulado o atacado por aquellos que viven en el mundo opuesto, el epid&eacute;rmico, el de la superficie, el del dinero, la falta de empat&iacute;a y los m&aacute;s bajos anhelos. Pero de vez en cuando, con cierta frecuencia, conviene hacer limpieza y bucear, a veces sin necesidad de pensar (a elecci&oacute;n de cada cual), y dejarse llevar por otro ritmo, por otras im&aacute;genes; por la po&eacute;tica visual, por ejemplo, de las pel&iacute;culas de B&eacute;la Tarr. Y apagar, durante un rato, cualquier canal de noticias que nos sit&uacute;e en el asqueroso lodazal producido por ese engendro mental, ese narcisista ni&ntilde;o rico y sus infectos ac&oacute;litos. Pero &eacute;l desaparecer&aacute; y la cultura permanecer&aacute;. De verdad que s&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mi memoria, los recuerdos de unas hojas levant&aacute;ndose del suelo, desplazadas por una fuerte ventisca mientras unos hombres avanzan por la calle. Y un hombre observando el ojo de una ballena. Y un viejo sentado ante un ventanal. Y el ni&ntilde;o que da vueltas alrededor de una casa. Y las ramas de aquel &aacute;rbol solitario mecidas por el viento. Siempre el viento, la naturaleza, el silencio, el tedio, siempre un mundo duro, inconfortable. Y tambi&eacute;n, s&iacute;, alg&uacute;n momento de humor. Al menos, eso creo. Y siempre en blanco y negro. No es un cine complaciente pero es un cine hermoso. Adi&oacute;s, se&ntilde;or Tarr.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/adios-senor-tarr_1_12891799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Jan 2026 18:25:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adiós, señor Tarr]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Woody Allen, noventa años menos un día]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/director-woody-allen_132_12808793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/769071f6-1cf1-47ea-8333-ee56740634c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Woody Allen, noventa años menos un día"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conocemos más a Woody y menos a Allan y no sabemos dónde empieza uno y dónde acaba el otro. Como uno hace películas y escribe obras de teatro y textos literarios, creemos que lo conocemos mucho, pues en sus películas viste igual que en su vida real y se manifiesta con unos rasgos personales, unos tics y un modo de ver el mundo común a gran parte de sus protagonistas
</p></div><p class="article-text">
        Woody Allen naci&oacute; el 1 de diciembre de 1935 y Allan Stewart Konigsberg naci&oacute; el 30 de noviembre del mismo a&ntilde;o, exactamente un d&iacute;a antes. La primera fecha es la que conoc&iacute;amos hasta que el cineasta de Nueva York public&oacute; su autobiograf&iacute;a <em>A prop&oacute;sito de nada</em>, en la que cont&oacute; que realmente naci&oacute; en la segunda fecha, pero que fue registrado en la primera. Explicado as&iacute; no tiene mayor relevancia, pero puede adquirir un significado m&aacute;s profundo si lo pensamos en t&eacute;rminos menos terrenales. Y a los que escribimos nos gusta encontrarle al mundo un sentido menos terrenal, m&aacute;s elevado, menos sujeto a la aburrida ley de la gravedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que empecemos de nuevo: Woody Allen naci&oacute; el 1 de diciembre de 1935 y Allan Stewart Konigsberg naci&oacute; el d&iacute;a anterior. O sea, la persona naci&oacute; primero, luego vino el artista. Tal es as&iacute; que la persona que naci&oacute; antes tiene un nombre diferente a la que lleg&oacute; despu&eacute;s. Enti&eacute;ndase que no se puso el nombre art&iacute;stico hasta pasado un tiempo, es un tipo inteligente pero no tanto como para renombrarse con un solo d&iacute;a de vida. Pero para todo el mundo, hasta hace nada, hab&iacute;a nacido el d&iacute;a 1 de diciembre. O sea que, para todos nosotros, oficialmente es Woody Allen desde ese d&iacute;a (maldita sea, siempre son necesarias estas explicaciones, siempre hay que bajar a la tierra). Bien, sigamos... Woody y Allan, nacidos en d&iacute;as diferentes, han convivido juntos todo este tiempo. Nada m&aacute;s y nada menos que durante noventa a&ntilde;os han vivido dos personas en una. De ellas conocemos m&aacute;s a Woody y menos a Allan y no sabemos d&oacute;nde empieza uno y d&oacute;nde acaba el otro. Como uno hace pel&iacute;culas y escribe obras de teatro y textos literarios, creemos que lo conocemos mucho, pues en sus pel&iacute;culas viste igual que en su vida real y se manifiesta con unos rasgos personales, unos tics y un modo de ver el mundo com&uacute;n a gran parte de sus protagonistas. Es decir, en gran parte de su obra ha interpretado al mismo neur&oacute;tico angustiado por los misterios de la existencia. Y cuando no ha tenido la edad para interpretarlo ha colocado a actores m&aacute;s j&oacute;venes como sus alter ego.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que sabemos que tiene dos fechas de nacimiento podr&iacute;amos juzgarlo (ya que nos gusta tanto juzgar a los dem&aacute;s) en base a ese criterio y nos quitar&iacute;amos de un plumazo todo este interminable debate sobre si juzgar a la persona o al artista, que es algo que no podemos evitar por muy intelectuales que algunos nos pongamos. Pues dentro de todo intelectual hay una maruja que quiere salir al mundo y manifestarse en todo su ser. Bien, si lo hici&eacute;ramos as&iacute;, podr&iacute;ase condenar p&uacute;blicamente a Allan y disfrutar tranquilamente de las pel&iacute;culas de Woody. Allan cargar&iacute;a con los pecados y Woody recibir&iacute;a todos los frutos de su trabajo art&iacute;stico. No tengo la menor idea de si Allan ha hecho nada especialmente malo, pues s&oacute;lo conozco a Woody. Pero poniendo por caso que as&iacute; fuera, la soluci&oacute;n ser&iacute;a ideal. No hay que extra&ntilde;arse tanto de esto: Allan no es el &uacute;nico que convive con otra persona, en este caso con Woody. Todos nosotros somos uno y, como m&iacute;nimo, dos a lo largo de nuestra vida. Hoy mismo, usted, seguro que ha sido al menos dos personas. Si es, digamos, un profesor universitario, no se dirigir&aacute; a sus alumnos del mismo modo que a su pareja en la intimidad de su hogar. En el aula podr&iacute;a llevar puesta una elegante blusa o una camisa de botones y quiz&aacute; una bonita chaqueta encima, y en el sal&oacute;n de su casa podr&iacute;a vestir una camiseta rota de Fruter&iacute;a Mari. Los alumnos ver&aacute;n las u&ntilde;as de sus manos perfectamente cortadas cuando se acerquen a su mesa de docente y su pareja observar&aacute; que las u&ntilde;as de sus pies, apoyados &eacute;stos en la mesita del sal&oacute;n, hace al menos dos meses que crecen salvajes. No me digan que esas no son dos personas.
    </p><p class="article-text">
        Todos hemos sido al menos dos en multitud de ocasiones. Cuando conocimos a nuestra pareja fuimos simp&aacute;ticos, buenos oyentes, sonrientes, emp&aacute;ticos. Despu&eacute;s de veinte a&ntilde;os de convivencia s&oacute;lo queda una sombra de aquel modelo de conducta, nos convertimos en otros. Tambi&eacute;n somos varios a lo largo del d&iacute;a: progres por la ma&ntilde;ana, machistas al mediod&iacute;a, herejes por la tarde y temerosos de Dios por la noche. Por ejemplo. Y si caemos en una falta verdaderamente grave, &iquest;por qu&eacute; no puede cargar el malo con la culpa? Nosotros nos librar&iacute;amos. El problema es qui&eacute;n es &ldquo;nosotros&rdquo;. Cu&aacute;l es el aut&eacute;ntico, el que tiene que pagar la multa o pasar por el calabozo (ya s&eacute;, ya s&eacute;, somos dos pero con un solo cuerpo, recu&eacute;rdese que esto es una triqui&ntilde;uela ilusoria, un ardid literario, est&aacute;bamos en modo po&eacute;tico).
    </p><p class="article-text">
        Desde la adolescencia soy un aut&eacute;ntico flipado de Woody Allen pero &uacute;ltimamente, ser&aacute; porque me hago mayor, pienso tambi&eacute;n en Allan Stewart. Y si bien nunca voy a dejar de disfrutar del primero, albergo unas cuantas reticencias con el segundo: su equidistancia con lo que sucede en Gaza o su mercantilismo al aceptar financiaci&oacute;n para hacer pel&iacute;culas que han de llevar en el t&iacute;tulo el nombre de la ciudad que las subvenciona. Quiero pensar que es Allan el que firma y Woody el que filma. Y creo no exagerar si digo que al segundo le debo buena parte de lo que soy. Al menos uno de mis yoes se lo debe. Feliz cumplea&ntilde;os, Woody Allen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/director-woody-allen_132_12808793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Nov 2025 11:54:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Woody Allen, noventa años menos un día]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El codirector de Cinedfest desgrana el éxito de este Festival nacido en Canarias: "Se pueden contar cosas desde el corazón y sin medios y que lleguen lejos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/cinedfest-entrevista-david-canovas-exito-festival-canarias-corazon-lejos_1_12728305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2b717b9-34c9-49fd-9e39-367551c2e0af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El codirector de Cinedfest desgrana el éxito de este Festival nacido en Canarias: &quot;Se pueden contar cosas desde el corazón y sin medios y que lleguen lejos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director y guionista David Cánovas detalla cómo surgió la idea de crear este certamen en centros de las Islas, por qué ha sido tan bien acogido por alumnos y docentes, cuáles son los temas preferidos por los estudiantes para crear sus cortos o cómo el festival ha traspasado las fronteras del archipiélago; una de las claves, Cinedfest sirve para dar alas creativas a niños y adolescentes nativos digitales</p></div><p class="article-text">
        Si tuvi&eacute;ramos que contarle a alguien de forma resumida lo que es <strong>Cinedfest</strong>, las palabras no ser&iacute;an capaces de captar la grandeza de este proyecto&hellip; Dicho de un modo sencillo y as&eacute;ptico, dir&iacute;amos que se trata de un festival educativo de cine, que imparte clases de este arte en los colegios, institutos y centros de mayores de toda Canarias para que los alumnos sepan c&oacute;mo realizar un cortometraje que luego participe en el festival, y que a final de curso hay unas galas (concretamente cinco galas, en diferentes islas y para diversas etapas educativas) donde se dice qui&eacute;nes se alzan con los galardones. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esto, dicho as&iacute;, pues eso, que resulta un tanto fr&iacute;o. Los que hemos trabajado en el festival impartiendo las clases por todas las islas y hemos visitado colegios de toda &iacute;ndole, desde los m&aacute;s exclusivos a aquellos verdaderamente humildes, no podemos resumir en unas pocas l&iacute;neas la experiencia vital que representa para los chicos, y quiz&aacute; m&aacute;s para uno mismo, el poder formar parte de este certamen. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando uno le ense&ntilde;a c&oacute;mo enfrentarse a un rodaje a ese grupo de chicos que &ldquo;fracasa&rdquo; en el resto de asignaturas, pero cuando les permites desatar su creatividad te sorprenden con recursos art&iacute;sticos realmente ingeniosos. O el entusiasmo de los adultos e incluso ancianos convertidos en cineastas. O la alegr&iacute;a manifestada por los estudiantes con necesidades educativas especiales. A&uacute;n sigo ligado al festival, siendo responsable del Laboratorio de gui&oacute;n desde hace varios a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este curso, Cinedfest desarrolla su decimotercera edici&oacute;n y he entrevistado a uno de sus creadores, el director y guionista David C&aacute;novas, quien comparte la direcci&oacute;n de este festival con Antonio Hern&aacute;ndez Ruiz. Entiendan que le tutee.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. La idea de Cinedfest surgi&oacute; en un bar de La Laguna&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        R. Pues s&iacute;, fue comiendo con Antonio Hern&aacute;ndez Ruiz en 2013. Est&aacute;bamos en un momento vital muy parecido los dos, un momento complicado donde no sab&iacute;amos por d&oacute;nde tirar con nuestras vidas. Hab&iacute;amos tenido una carrera profesional considerable en el audiovisual y quer&iacute;amos transmitir todo lo que nosotros hab&iacute;amos aprendido hasta ese momento en el mundo laboral.
    </p><p class="article-text">
        Entonces yo le dije que ten&iacute;a preparada una clase magistral de tres o cuatro horas para impartir y &eacute;l me dijo: &ldquo;Vale, pero tenemos que ir a los centros educativos porque para el p&uacute;blico general ya hay muchas cosas y para el p&uacute;blico profesional tambi&eacute;n. Tenemos que ir hacia centros educativos, donde no hay ning&uacute;n proyecto potente de cine&rdquo;. As&iacute; que mezclamos mi clase de cine, que ten&iacute;a preparada, con la idea suya de los centros educativos y entonces creamos el proyecto que consideramos ideal, el que nosotros nunca hab&iacute;amos tenido en secundaria y siempre nos hubiera gustado haber tenido. Y lo creamos sin pensar en dinero ni en nada sino en cu&aacute;l ser&iacute;a el proyecto id&oacute;neo. A ra&iacute;z de ah&iacute;, al cabo de unos dos meses, con un spot que rodamos con los alumnos del IES Manuel Gonz&aacute;lez de La Orotava, nos acercamos al Cabildo de Tenerife y a la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n del Gobierno de Canarias y les presentamos el proyecto. Nos comprometimos a hacer un material muy potente. Apostaron por nosotros y a partir de ah&iacute; empez&oacute; Cinedfest.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. Empez&oacute; muy poquito a poco en Canarias, hasta extenderse a la Pen&iacute;nsula y a algunos pa&iacute;ses de Sudam&eacute;rica...</strong>
    </p><p class="article-text">
        R. S&iacute;, el primer a&ntilde;o ya tuvimos m&aacute;s de 100 centros educativos participantes en Canarias y ya desde el segundo a&ntilde;o abrimos la secci&oacute;n Pen&iacute;nsula y es muy interesante, porque ya a partir de ese segundo a&ntilde;o participan 100 centros. Y en Canarias m&aacute;s de 200 centros. Luego un dato interesante es que en global, en la cantidad global de docentes implicados (porque hay centros donde participan muchos docentes), estamos hablando de unos 700.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una de las galas de entrega de premios Cinedfest.                            </span>
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        <strong>P. &iquest;Por qu&eacute; es necesario un festival como Cinedfest?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R. Primero, porque no hab&iacute;a ning&uacute;n festival as&iacute; en los centros educativos, pero lo m&aacute;s importante, el motivo principal es porque estamos en un momento donde el lenguaje audiovisual forma parte de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a y, sobre todo, del d&iacute;a a d&iacute;a de los j&oacute;venes y es necesaria la alfabetizaci&oacute;n audiovisual en los centros, en las aulas, en las programaciones de los docentes, porque es el lenguaje con el que los j&oacute;venes y los no tan j&oacute;venes se comunican hoy en d&iacute;a. Y tambi&eacute;n para que sepan sacar partido de la herramienta que ellos tienen m&aacute;s a mano durante las 24 horas del d&iacute;a, que es el tel&eacute;fono m&oacute;vil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. &iquest;Qu&eacute; es lo m&aacute;s gratificante de hacer un festival como este?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R. Para m&iacute; lo m&aacute;s gratificante es ver la emoci&oacute;n, la ilusi&oacute;n de los alumnos y alumnas cuando ven su trabajo realizado y ven que ha sido bien valorado no solamente por el jurado, sino por el p&uacute;blico general. Y ver el momento en que los docentes se funden en un abrazo con sus alumnos y alumnas cuando terminan el corto, cuando lo ven proyectado o cuando tienen la suerte de ganar alg&uacute;n premio, es maravilloso. Yo los contemplo de lejos y es muy bonito ver c&oacute;mo ese trabajo en equipo que al final es un producto audiovisual, ver c&oacute;mo hace que se estrechen lazos entre el docente y el alumnado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. Este festival &iquest;ha venido a suplir una carencia que tiene el sistema educativo, la educaci&oacute;n audiovisual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R. Totalmente. Digamos que ha venido a enriquecerla, porque s&iacute; es verdad que hay muchos proyectos de formaci&oacute;n audiovisual en Espa&ntilde;a y en Canarias hab&iacute;a alg&uacute;n proyecto similar; yo recuerdo dos que ya no exist&iacute;an cuando empez&oacute; Cinedfest: uno era &ldquo;Educar la mirada&rdquo;, desarrollado por Josep Vilageliu, y otro era un proyecto espec&iacute;fico de la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n que estuvo varios a&ntilde;os donde tambi&eacute;n se animaba a producir y rodar cortometrajes.
    </p><p class="article-text">
        Cinedfest viene a cubrir esa vacante y fuimos ambiciosos y quisimos hacer un proyecto puramente cinematogr&aacute;fico, no solamente a la hora de impartir los talleres sino que el alumnado escriba, produzca, ruede y edite su propio cortometraje y que tenga una gala final... unas galas finales (porque son cinco) en salas de cine, que es el marco ideal para una gala de un festival y que los premios sean de dotaci&oacute;n t&eacute;cnica audiovisual y de becas para estudiar en algunas escuelas espec&iacute;ficas de cine.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. Entiendo que el festival te ha permitido observar de primera mano la diversidad social y educativa de Canarias&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        R.Completamente, sobre todo es muy bonito ver c&oacute;mo los grupos un poco m&aacute;s aislados o grupos m&aacute;s dif&iacute;ciles de repente conectan para llevar a cabo este trabajo conjunto. Docentes que dec&iacute;an: &ldquo;Es que mi alumno o mi alumna no lee, no le gusta leer, no le gusta escribir&rdquo;, de repente descubren que si les mandas a escribir un gui&oacute;n lo escriben y con ganas y encima lo hacen bien, entonces te das cuenta de que a veces hay que abrir la mente como docente e introducir herramientas en el aula para poder llegar a incentivar y motivar a tu alumnado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. Cuando comenz&oacute; el festival, en el a&ntilde;o 2014, la tecnolog&iacute;a no era la misma que hoy en d&iacute;a, &iquest;has notado esos cambios en los cortometrajes que hace el alumnado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R. S&iacute;, claro. Adem&aacute;s, han ayudado mucho en estos a&ntilde;os los premios que hemos dado, porque al dotarlos t&eacute;cnicamente, muchos centros utilizan ese material para el a&ntilde;o siguiente rodar un corto&nbsp;t&eacute;cnicamente mejor. Y adem&aacute;s se nota mucho, porque muchas veces se utilizan m&oacute;viles y los m&oacute;viles han avanzado bastante desde aquella &eacute;poca a nivel de c&aacute;mara de v&iacute;deo y, bueno, de sonido no tanto, pero hay herramientas complementarias de sonido para m&oacute;viles que est&aacute;n al alcance de la mano de cualquiera. Entonces s&iacute;, s&iacute; que lo hemos notado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. &iquest;Qu&eacute; tipo de historias les interesa contar a los alumnos en sus cortos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R. Hay que tener en cuenta que hay muchos niveles educativos, en Cinedfest est&aacute;n todos los niveles educativos, entonces, bueno... se suele trabajar mucho el drama, sobre todo en Secundaria y Bachillerato. Se trabaja mucho drama personal, siempre habr&aacute; cortos donde llegan alumnos nuevos a clase y sufren acoso y, sin embargo, en Primaria se trabaja mucho la comedia, en Primaria e Infantil, donde el maestro o maestra tiene m&aacute;s peso en el gui&oacute;n y en la direcci&oacute;n. Y luego hay mucha preocupaci&oacute;n tambi&eacute;n por la identidad sexual, por la libertad sexual tambi&eacute;n. Suele haber mucha preocupaci&oacute;n por la violencia de g&eacute;nero... Sin embargo, Cinedfest es un festival totalmente libre y&nbsp;tambi&eacute;n incentivamos&nbsp;que se trabaje mucho el terror, la fantas&iacute;a&hellip; cualquier tipo de g&eacute;nero para que tambi&eacute;n el alumnado pueda volar y no cortarle las alas imaginativas. Ah, y tambi&eacute;n mucha preocupaci&oacute;n por la sostenibilidad y el medio ambiente.
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                Alumnos premiados, en una de las galas de CinedFest.                            </span>
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        <strong>P. Este es un festival que no s&oacute;lo ense&ntilde;a c&oacute;mo hacer cine, tiene implicaciones educativas m&aacute;s all&aacute; de eso, &iquest;verdad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R. Cinedfest es un proyecto transversal. Es un proyecto que se puede llevar a cabo en cualquier materia que haya en cualquier instituto. Aunque sea educaci&oacute;n f&iacute;sica, sea cual sea... lengua, literatura, m&uacute;sica, historia, matem&aacute;ticas... cualquiera, porque el cine es transversal a todo y, en este sentido, Cinedfest conecta con un mont&oacute;n de valores educativos y con un mont&oacute;n de aptitudes que el alumnado puede desarrollar en otros niveles. Por ejemplo, sociabilidad, o igualdad, donde los roles de las chicas y los chicos se den por igual en cualquier departamento t&eacute;cnico&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En este sentido es transversal. Cinedfest abarca todas las competencias clave, la competencia digital, la competencia ling&uuml;&iacute;stica, la educaci&oacute;n en valores, la competencia empresarial... las tiene todas, es por eso que es un proyecto que se puede incluir en cualquier programaci&oacute;n docente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. &iquest;Ha despertado vocaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R. S&iacute;, muchos alumnos y alumnas se han dedicado al cine o a la publicidad, el teatro... y hay muchos casos de alumnos que han estudiado aqu&iacute; los ciclos formativos de realizaci&oacute;n o de producci&oacute;n, o que se han ido a la pen&iacute;nsula a estudiar cine o publicidad, que se han ido al extranjero... conocemos muchos casos. Por ejemplo, a m&iacute; me pas&oacute; en el IES Punta Larga, di una clase a un grupito peque&ntilde;o de Bachillerato y, como siete a&ntilde;os despu&eacute;s, estaba en una charla en Tejina y al salir una madre me esperaba con su hijo y este me fue a saludar para darme las gracias porque despu&eacute;s de aquel taller de cinco horas que le di yo a aquel grupo de alumnos de Bachillerato, dos de ellos se hab&iacute;an ido a Sevilla a estudiar la carrera de cine y claro, es s&uacute;per gratificante. Es otra de las cosas bonitas que te devuelve el proyecto. Yo creo que es insuperable, el momento de decir &ldquo;ya compens&oacute; hacer el proyecto por este caso espec&iacute;fico&rdquo;. Pues as&iacute; hay bastantes casos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. &iquest;C&oacute;mo crees que es la relaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes con el cine hoy en d&iacute;a?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        R. La definir&iacute;a como una relaci&oacute;n complicada, quitando aquellos que son cin&eacute;filos de pro. Porque ellos necesitan cosas que duren poco, que puedan ver r&aacute;pido y f&aacute;cilmente. No tienen paciencia. Creo que no tienen paciencia para aguantar una pel&iacute;cula, para verla con tranquilidad de un tir&oacute;n, para analizarla. Buscan lo ef&iacute;mero, hay muchos que hasta prefieren ver res&uacute;menes de pel&iacute;culas en internet. Hay personas que se dedican a resumirte, por ejemplo, <em>El resplandor</em> en un minuto. Entonces yo he conocido j&oacute;venes que prefieren ver eso que ver <em>El resplandor</em> y para m&iacute; esa es la definici&oacute;n hoy en d&iacute;a de la relaci&oacute;n del alumnado gen&eacute;rico con el cine, quitando a los cin&eacute;filos.
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                Alumnas, en una de las galas de la novena edición de Cinedfest.                            </span>
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        <strong>P. &iquest;Qu&eacute; has aprendido en todos estos a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R. Pues no s&eacute;, lo que me viene decirte es algo que dijo Spielberg el otro d&iacute;a en una entrevista que le hicieron en una alfombra roja. Le preguntaron qu&eacute; hay que hacer para hacer pel&iacute;culas y &eacute;l respondi&oacute;: &ldquo;Puedes utilizar lo que tienes en la mano ahora mismo para hacer tu pel&iacute;cula&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        He aprendido que realmente se pueden contar historias con muy pocos medios. Uno est&aacute; obsesionado a veces con tener los medios ideales para hacer una pel&iacute;cula o una serie pero realmente se pueden contar cosas desde el coraz&oacute;n y sin medios y que puedan llegar lejos. Es decir, que un alumno de catorce a&ntilde;os no va a aspirar a que sus pel&iacute;culas se estrenen en una sala de cine, &iquest;no? Pero s&iacute; puede llegar lejos en cuanto a lo que &eacute;l aspira: pues he llegado muy lejos con lo que he hecho en un instituto p&uacute;blico perdido del sur de Tenerife o de cualquier isla... de repente se ve mi pel&iacute;cula en Jap&oacute;n, que eso ha pasado gracias al Premio Distribuci&oacute;n de Cinedfest. He aprendido que realmente se pueden hacer cositas sin grandes medios y desde el coraz&oacute;n y a cualquier edad. Entonces, digamos que se pueden alcanzar metas y romper muchos prejuicios gracias a este proyecto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. &iquest;Crees que el cine tiene una influencia en nuestra vida cotidiana?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R. Tiene una influencia importante a la hora de de plantearte ciertas cosas, no tanto en la vida cotidiana pero s&iacute; en el modo que tienes de ver la vida y a la hora de afrontar ciertos problemas o ciertos escenarios. Puede tener influencia no tanto en el d&iacute;a a d&iacute;a pero s&iacute; en tu comportamiento como persona a lo largo de tu vida a largo plazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero me gustar&iacute;a subrayar que para m&iacute; el cine es, principalmente, entretenimiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/cinedfest-entrevista-david-canovas-exito-festival-canarias-corazon-lejos_1_12728305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Nov 2025 16:36:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El codirector de Cinedfest desgrana el éxito de este Festival nacido en Canarias: "Se pueden contar cosas desde el corazón y sin medios y que lleguen lejos"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Woody Allen, novelista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/woody-allen-novelista_1_12653117.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/797619bb-9b66-4876-9a52-42e8462a149c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Woody Allen, novelista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta es una novela que devuelve a ese lugar confortable donde brilla la mejor comedia, concebida para el disfrute del lector pero que alcanza unas cotas literarias más altas de lo que podría parecer bajo una mirada superficial
</p></div><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente llaman mi atenci&oacute;n unas nuevas furgonetas Volkswagen silenciosas, de formas suaves y redondeadas, porque parecen un modelo de veh&iacute;culo del futuro. Son bonitas y elegantes pero hay algo inquietante en ellas: es como si nos estuvieran metiendo el futuro con calzador. Porque esas furgonetas pasan junto a mi viejo Toyota del 2006, por las mismas viejas carreteras del siglo veinte, dejando atr&aacute;s bolsas de basura por fuera de los contenedores, edificios sin pintar y se&ntilde;oras paseando al perro en bata de levantar. Son unas intrusas, son lo &uacute;nico del futuro que tenemos en el presente. S&iacute;, est&aacute;n los m&oacute;viles y toda la parafernalia tecnol&oacute;gica, pero ya me entienden, el futuro son los coches del futuro, la gente vestida de gris plateado y los edificios con un aspecto met&aacute;lico. Sin embargo, hay que reconocerlo, son un aviso: esas furgonetas te miran por encima del hombro y te dicen que te est&aacute;s quedando anticuado, que el mundo ya est&aacute; cambiando.
    </p><p class="article-text">
        No tengo nada en contra de los avances tecnol&oacute;gicos, siempre que lleguen poco a poco, sin que me d&eacute; cuenta, no de un modo tan abrupto y reconocible. Pienso en esto a partir de la lectura de la primera novela de Woody Allen, &iquest;Qu&eacute; pasa con Baum?, que el cineasta ha escrito cuando est&aacute; a punto de cumplir noventa a&ntilde;os. Las pel&iacute;culas, relatos y obras teatrales de Allen siempre han sido para m&iacute; un lugar seguro, un c&aacute;lido refugio, ese espacio confortable adonde regresar; con colores terrosos, donde puedes pisar alfombras en acogedores apartamentos o escuchar frases ocurrentes en cafeter&iacute;as de la Gran Manzana. Son im&aacute;genes cinematogr&aacute;ficas y literarias, s&iacute;, pero tienen una cualidad org&aacute;nica, algo cercano, tangible. Historias que hablan de las cuestiones que atraviesan a la humanidad a lo largo de los siglos, impermeables a las vicisitudes externas, a los factores exteriores que nos ciegan, como el brillo de esas furgonetas o la matraca de la inteligencia artificial.
    </p><p class="article-text">
        En su primera novela, Woody me ha introducido de nuevo en ese territorio reconocible e imposible a un tiempo. Reconocible porque los personajes son de esta &eacute;poca; comen y beben y hablan y sufren y se enamoran y se decepcionan. Imposible porque se mueven en una representaci&oacute;n idealizada de la realidad, en una selecci&oacute;n de los mejores lugares y viviendo los momentos m&aacute;s interesantes. Como en una suerte de tr&aacute;iler vital (que escoge las situaciones narrativas m&aacute;s atractivas), haciendo que sufras lo justo como lector: lo necesario para interesarte por el avance de la trama sin provocarte m&aacute;s ansiedad de la aceptable. Eso lo logra mediante el mejor veh&iacute;culo que conoce, la comedia, que es donde empez&oacute;, escribiendo chistes para un peri&oacute;dico a la edad de quince a&ntilde;os, y a donde siempre regresa; con escarceos espor&aacute;dicos con el drama, influenciado por Ingmar Bergman o por Fellini y con resultados dispares. Brillantes como en Matchpoint o cargantes como en Interiores.
    </p><p class="article-text">
        Cabr&iacute;a suponer que, dada su habilidad para la escritura cinematogr&aacute;fica, su talento para generar ideas gloriosas (dios m&iacute;o, ese tenor que s&oacute;lo canta bien en la ducha en A Roma con amor  o ese Robin Williams desenfocado en Desmontando a Harry, por citar s&oacute;lo dos de entre cientos de ejemplos), su capacidad para construir personajes fascinantes que sueltan chistes ingeniosos; en fin, de todo esto cabr&iacute;a suponer que tendr&iacute;a que saber escribir una buena novela. Sin embargo, una novela y un guion de pel&iacute;cula son construcciones narrativas que difieren en diversos aspectos. Para m&iacute;, el esencial es el grado de libertad que la novela concede al autor con respecto a su hermana la pel&iacute;cula. Una libertad que permite hacer largas digresiones, salirse del carril principal, escapar de las ataduras del guion cl&aacute;sico pero sin dejar de usar la correa para que la historia se mueva, vibre, salte, vaya adelante y hacia atr&aacute;s pero siempre manejada por el autor. Es, por as&iacute; decirlo, una jaula que no parece una jaula. Con m&aacute;s metros cuadrados. Y hacer que no lo parezca es un arte en s&iacute; mismo. Woody Allen ha dado un salto semi-controlado, usando los ingredientes que tanto &eacute;xito le han proporcionado con las herramientas de un agrimensor de lo literario. En este caso hemos acertado con la suposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo ten&iacute;a quince a&ntilde;os me introduje en el c&aacute;lido y divertido mundo de Woody Allen y &eacute;ste me ha acompa&ntilde;ado a lo largo de las d&eacute;cadas. Ha sido mucho m&aacute;s que una mera referencia para m&iacute;, pero no voy a hablar demasiado de eso porque voy a parecer un aut&eacute;ntico friki de su obra. Es cierto que con el paso del tiempo he ido detectando algo que antes me pasaba desapercibido y que tambi&eacute;n se observa en esta novela: un exceso de referencias intelectuales y unos personajes demasiado acomodados que hacen pensar que Woody vive en una burbuja o que practica cierto esnobismo cultural, si bien &eacute;l ha dicho en alguna ocasi&oacute;n que no es un intelectual sino que m&aacute;s bien se ve a s&iacute; mismo como un tipo sencillo al que le gusta ver deportes en la televisi&oacute;n. En cualquier caso, &eacute;ste es un peque&ntilde;o reproche para una novela que me devuelve a ese lugar confortable donde brilla la mejor comedia, concebida para el disfrute del lector pero que alcanza unas cotas literarias m&aacute;s altas de lo que podr&iacute;a parecer bajo una mirada superficial. De eso y de la s&aacute;tira camuflada sobre su vida (v&eacute;ase, por ejemplo, el personaje del hijastro) ya hablamos otro d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/woody-allen-novelista_1_12653117.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Oct 2025 19:35:50 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Terminaré hablando de Robert Redford]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/terminare-hablando-robert-redford_132_12620365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">No parece, viendo el mundo en el que estamos y con escasa esperanza para los años venideros gracias a la insoportable locura tecnológica, que haya sido un mal momento para irse, tras una vida larga y provechosa. Perdonen el pesimismo</p></div><p class="article-text">
        Yo creo que los aspirantes a dictadores deber&iacute;an ser m&aacute;s sutiles. Si quieren tener &eacute;xito deber&iacute;an restringir las libertades poco a poco sin que se note, &ldquo;de a pocos&rdquo;, como en aquel sketch de Jos&eacute; Mota en el que se desplazaba cent&iacute;metro a cent&iacute;metro la frontera con Portugal con el objetivo de ampliar nuestro pa&iacute;s. Si fueran m&aacute;s inteligentes y m&aacute;s sutiles, cuando finalmente nos encontremos inmersos en una dictadura no nos habremos dado ni cuenta. Pero no lo son, su arrogancia no les permite tales sutilezas porque se creen en posesi&oacute;n de la verdad. Por eso Trump ha conseguido cancelar el programa de Jimmy Kimmel, porque es un narcisista con esp&iacute;ritu de dictador, un arrogante ni&ntilde;o rico a pesar de ser un septuagenario. 
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos decir lo mismo de la maldad. La maldad en letras grandes, en toda su plenitud. La dictadura tambi&eacute;n forma parte de ella, pero &eacute;sta puede ser incluso opinable en materia de intenciones, al fin y al cabo todo se puede defender desde la flexible oratoria. Pero, &iquest;la maldad? Entendiendo por &eacute;sta una total falta de empat&iacute;a y por tanto, una total deshumanizaci&oacute;n&hellip; ah&iacute; deber&iacute;amos tener un consenso.
    </p><p class="article-text">
        Perm&iacute;taseme la osad&iacute;a de dictaminar que lo concerniente a la aut&eacute;ntica maldad no es materia de opini&oacute;n. Pienso en ese ministro israel&iacute; que se re&iacute;a hablando de la reconstrucci&oacute;n de Gaza. Y pienso en Ayuso y en Almeida. Y creo que a pesar de las apariencias, lo de estos dos es a&uacute;n peor. Porque de un fan&aacute;tico sectario y racista no espero nada pero de dos personas que pasaban por normales&hellip; Una empez&oacute; d&aacute;ndole pizzas de Telepizza a los ni&ntilde;os sin recursos en pandemia, ahora felicita al equipo ciclista israel&iacute;; una provocaci&oacute;n en toda regla y un evidente posicionamiento. El otro le dio una medalla a la comunidad jud&iacute;a de la ciudad y ahora dice que lo que ocurre en Gaza no es un genocidio. Quiz&aacute; esta barbarie no sea un genocidio (aunque yo opine que lo es) pero poco importa. Porque lo que importa es lo que est&aacute; detr&aacute;s de sus palabras. Pues las personas de bien (much&iacute;simas de ellas jud&iacute;as), a las que les duele el alma esta matanza, no cuestionar&iacute;an en p&uacute;blico dicha denominaci&oacute;n porque eso te posiciona moralmente. Poco importa si lo que est&aacute; perpetrando el ej&eacute;rcito de Israel se ajuste al significado pleno del t&eacute;rmino, eso ya se dictaminar&aacute; cuando proceda. Lo que s&iacute; importa es lo que revela sobre ti cuando sales a la palestra para defender en&eacute;rgicamente que aquello no lo es. Me importa una mierda c&oacute;mo lo llamen, porque lo que es evidente, sobre todo al presenciar la repulsiva risa de aquel ministro, es que poco le importa a ese gobierno la vida de los palestinos. Hace a&ntilde;os, una amiga, tras ver juntos <em>La lista de Schindler</em>, me dijo que para los nazis los jud&iacute;os no eran personas, no las consideraban como tales y por eso los trataron as&iacute;. Esto creo que es lo que est&aacute; ocurriendo ahora con los miembros del gobierno ultraderechista de Netanyahu: los palestinos no son personas para ellos.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, terminar&eacute; hablando de Robert Redford en lo que parece una gigantesca pirueta narrativa. Ha muerto este guap&iacute;simo y carism&aacute;tico actor; adem&aacute;s de interesant&iacute;simo director, creador de un gran festival y reconocido medioambientalista. Se ha ido con ochenta y nueve a&ntilde;os, lo cual no est&aacute; nada mal. Vivi&oacute; en un pa&iacute;s con un enorme grado de libertad (con todas las precisiones que podamos hacer) y en un pr&oacute;spero estado de bienestar (con todos su matices, pero ya nos entendemos). Naci&oacute; en 1936, fue joven en los cincuenta (ya hemos visto Estados Unidos en esa &eacute;poca en las pel&iacute;culas), se hizo una estrella en los sesenta. Dios m&iacute;o, fue part&iacute;cipe del cine norteamericano de los setenta, una de las mejores etapas hist&oacute;ricas de su cine. Dirigi&oacute; y gan&oacute; un &Oacute;scar como director con la fant&aacute;stica <em>Gente corriente</em> en los ochenta. Viaj&oacute;, tuvo &eacute;xito, gan&oacute; mucho dinero, fue el tipo m&aacute;s guapo del mundo. Tambi&eacute;n vivi&oacute; la tragedia (la muerte de dos hijos) pero eso no le hundi&oacute;. En fin, no parece, viendo el mundo en el que estamos y con escasa esperanza para los a&ntilde;os venideros gracias a la insoportable locura tecnol&oacute;gica, que haya sido un mal momento para irse, tras una vida larga y provechosa. Perdonen el pesimismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/terminare-hablando-robert-redford_132_12620365.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Sep 2025 14:19:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Terminaré hablando de Robert Redford]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A propósito de 'Furia': el personaje de Candela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/proposito-furia-personaje-candela_1_12555559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b0dcc7b-1102-4570-8b51-6ccf6013c330_16-9-discover-aspect-ratio_default_1124504.jpg" width="640" height="360" alt="A propósito de &#039;Furia&#039;: el personaje de Candela"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La serie escrita y dirigida por Félix Sabroso. Por qué a Sabroso y a Dunia Ayaso no se les colocó en el lugar donde se merecían cuando hicieron películas como 'Los años desnudos' y 'La isla interior' es algo que no termino de comprender, así como por qué no se valoró mejor 'El tiempo de los monstruos', ésta de él en solitario; una película nada fácil, nada complaciente pero muy sugerente y oscuramente hermosa</p></div><p class="article-text">
        En las frecuentes conversaciones que tengo con mi amigo N., surgen cada cierto tiempo algunas ideas reveladoras, de esas que uno se lleva a la cama y se despierta con ellas al d&iacute;a siguiente. Que te penetran y te acompa&ntilde;an a lo largo del tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Como en un di&aacute;logo plat&oacute;nico, donde surge una idea gracias a la interacci&oacute;n de los hablantes, al final uno no recuerda qui&eacute;n fue el que la expuso primero, de qu&eacute; mente surgi&oacute; o, incluso, si surgi&oacute; de uno pero no lo habr&iacute;a hecho si el otro no le hubiera dado pie a dicha reflexi&oacute;n. Es como en el f&uacute;tbol: Fulanito meti&oacute; el gol pero lo hizo porque Menganito le pudo dar aquel pase. La idea que quer&iacute;a mencionar aqu&iacute; vamos a atribu&iacute;rsela a N., por si las moscas, y digamos que yo le di el pase, aunque pudo ser al rev&eacute;s. Poco importa. Lo que nos interesa es el gol. Esta idea parece una idea rompedora, aunque probablemente se haya dicho muchas veces a lo largo de los tiempos y s&oacute;lo me parece rompedora a m&iacute; por simple ignorancia hist&oacute;rica. La idea es que el arte es un mal necesario. Que el arte lo inventamos porque necesitamos cubrir ciertas carencias. Para entendernos, que si fu&eacute;ramos seres en un constante estado de equilibrio, de armon&iacute;a, podr&iacute;amos prescindir completamente de &eacute;l. Que nos bastar&iacute;amos con nosotros mismos, con nuestros semejantes y con la naturaleza para poder vivir una vida plena, satisfactoria. Hay mucha tela que cortar ah&iacute; pero como idea, as&iacute; a grosso modo, sin entrar en detalles, no est&aacute; mal, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        Ahora tenemos un arte que ya ni siquiera nos sirve para cubrir carencia alguna, de modo que su existencia s&oacute;lo tiene sentido como mecanismo de evasi&oacute;n. O para crear nuevas carencias, pero no abramos ese mel&oacute;n, que nos perdemos. El caso es que ante la consabida avalancha de producciones cinematogr&aacute;ficas, especialmente las seriadas, no s&oacute;lo est&aacute; ocurriendo que ves una serie un martes, pongamos por caso, y que la olvides el mi&eacute;rcoles, sino que se est&aacute; consiguiendo corromper y desprestigiar a los g&eacute;neros en s&iacute; mismos. Pobre cine negro, pobre policiaco. Tengo la impresi&oacute;n de que se est&aacute; haciendo todo el rato una serie sobre una mujer polic&iacute;a en un entorno rural. Quiz&aacute; sea cosa m&iacute;a. En fin. 
    </p><p class="article-text">
        Pero entre tanta serie olvidable, surgen de vez en cuando algunas perlas a las que es justo mencionar. Y hete aqu&iacute; que se nos presenta <em>Furia</em>, la serie escrita y dirigida por F&eacute;lix Sabroso. Por qu&eacute; a Sabroso y a Dunia Ayaso no se les coloc&oacute; en el lugar donde se merec&iacute;an cuando hicieron pel&iacute;culas como <em>Los a&ntilde;os desnudos</em> y <em>La isla interior</em> es algo que no termino de comprender, as&iacute; como por qu&eacute; no se valor&oacute; mejor <em>El tiempo de los monstruos</em>, &eacute;sta de &eacute;l en solitario; una pel&iacute;cula nada f&aacute;cil, nada complaciente pero muy sugerente y oscuramente hermosa.
    </p><p class="article-text">
        <em>Furia</em> es una serie resplandeciente, intensa, c&aacute;ustica y divertid&iacute;sima. Hecha con amor y con pasi&oacute;n, escrita con la intensidad propia de quien hace o&iacute;dos sordos a las directrices de lo que supuestamente demanda el espectador; unas demandas que, por cierto, siempre me han resultado sospechosas. Nunca en mis varias d&eacute;cadas de vida he presenciado a espectadores demandando nada. Los ciudadanos demandamos subidas salariales, una mejor seguridad social o que nos expliquen por qu&eacute; los dirigentes del mundo no le han parado ya los pies al genocida presidente israel&iacute;. Pero no salimos a la calle a pedir m&aacute;s true crime o m&aacute;s pel&iacute;culas de superh&eacute;roes. Est&aacute;n ah&iacute; y a veces las vemos y casi siempre las olvidamos. Pero nunca olvidaremos <em>The Office, Breaking Bad, Doctor en Alaska </em>o <em>Freaks and Geeks</em>.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el aroma a Almod&oacute;var que tiene el cine de Sabroso lo haya relegado a un injusto segundo puesto. Una cosa incomprensible; de ser as&iacute;, por qu&eacute; no hacer lo propio con Woody Allen por su influencia de Bergman, de S. J. Perelman, de Dostoievski o de los Hermanos Marx. O rechazar a Sorrentino por deberle tanto a Fellini. O al mism&iacute;simo Billy Wilder, que ten&iacute;a un cartel colgado en su despacho en el que se pod&iacute;a leer &ldquo;&iquest;C&oacute;mo lo har&iacute;a Lubitsch?&rdquo; Y no digamos nada de Brian de Palma con respecto a Hitchcock.
    </p><p class="article-text">
        <em>Furia</em> tiene una desbordante imaginaci&oacute;n que me recuerda a algunas grandes pel&iacute;culas del cine asi&aacute;tico, ese camino entre lo real y lo extra&ntilde;amente posible. La serie tiene un modo de atrapar la realidad y moldearla hasta convertirla en un artefacto enloquecido que, de ese modo, nos habla mejor del mundo en el que vivimos. Escapa de las reglas del realismo para construir un discurso que habla con mayor eficacia de nosotros mismos. Usa la realidad s&oacute;lo como materia prima. F&eacute;lix la ha escrito para unas actrices concretas que dan vida a sus acciones y sus palabras. Y ah&iacute; el guion se convierte en una nueva realidad. Donde F&eacute;lix da el pase y ellas meten el gol. Cada uno que elija a su goleadora favorita. Yo me he quedado boquiabierto con el personaje de Candela Pe&ntilde;a, actriz sobresaliente que deja de ser Candela para convertirse en Nat, una mujer obsesionada con el mundo de la moda, con un discurso s&oacute;lido y fascinante, quiz&aacute; producto del autoenga&ntilde;o; generado por una necesidad de autoafirmaci&oacute;n de clase y de g&eacute;nero, una suerte de psicolog&iacute;a inversa construida como parapeto contra la soledad, que nos deja desconcertados como espectadores pues el discurso est&aacute; tan bien escrito, argumentado e interpretado que uno termina por no saber qu&eacute; pensar acerca de su contenido. Creo no equivocarme al afirmar que es uno de los mejores personajes que he visto en el cine y la televisi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/proposito-furia-personaje-candela_1_12555559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Aug 2025 17:28:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A propósito de 'Furia': el personaje de Candela]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre las Tardes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tardes_132_12499231.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Me da la impresión de que Albert Serra, tan libre en sus exposiciones orales, tan librepensador y con tanta conciencia sobre el cine y la industria, ha sido demasiado neutral en esta obra
</p></div><p class="article-text">
        En un cap&iacute;tulo de <em>Los Simpson,</em> Homer era expulsado del ej&eacute;rcito con deshonor y en un gag para m&iacute; m&iacute;tico, el personaje, dispuesto a ver el vaso medio lleno, dec&iacute;a: &ldquo;Deshonor lleva incluida la palabra honor&rdquo;. L&eacute;ase con voz de Homer, es m&aacute;s gracioso as&iacute;. Pienso en esto tras ver <em>Tardes de soledad</em>, el documental de Albert Serra que gan&oacute; la Concha de Oro del Festival de San Sebasti&aacute;n y que alguna controversia gener&oacute; debido a su tema, la tauromaquia. Serra ha dicho en alguna ocasi&oacute;n que a &eacute;l lo &uacute;nico que le interesa del cine es la est&eacute;tica. Lo &uacute;nico. De no ser una broma del director, tipo locuaz e inteligente, se tratar&iacute;a de un posicionamiento realmente llamativo; peculiar, dir&iacute;a. Bien, pues es por esto por lo que recuerdo el gag de Homer. Porque observo que &ldquo;est&eacute;tica&rdquo; lleva incluida la palabra &ldquo;&eacute;tica&rdquo;. Hago entonces un repaso r&aacute;pido por el navegador para averiguar la etimolog&iacute;a de la palabra. Pero no encuentro que est&eacute;tica provenga etimol&oacute;gicamente de &eacute;tica, as&iacute; que da la impresi&oacute;n de que esto es, a todas luces, una suerte de milagro. Que dos t&eacute;rminos tan aparentemente dispares est&eacute;n azarosamente hermanados en una sola palabra. 
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; qu&eacute; quiere expresar realmente el director del documental cuando dice que a &eacute;l lo &uacute;nico que le interesa del cine es la est&eacute;tica. Si s&oacute;lo le interesa lo aparente, lo externo, la belleza o si le interesa partir de esto para ligarlo a sus implicaciones filos&oacute;ficas en el terreno de la moral. Porque, si bien creo que una cosa est&aacute; inevitablemente ligada a la otra en el &aacute;mbito del arte, da la impresi&oacute;n de que Serra pretende separarlas, a la luz de las im&aacute;genes captadas y editadas para esta pieza excesivamente larga que nos ofrece. Es cierto que de lo captado se desprende una idea sobre la muerte, el dolor y el ritual, pero da la impresi&oacute;n de que no explora sus enormes posibilidades. Y de que no se posiciona con claridad como autor. Porque si bien ah&iacute; est&aacute;n expuestos el dolor y el sufrimiento del animal (me sent&iacute; muy tentado de abandonar el visionado), sin ambages, tambi&eacute;n est&aacute; la glorificaci&oacute;n del torero en el modo de captar sus movimientos, su danza, coreograf&iacute;a, teatro. Me da la impresi&oacute;n de que un director tan libre en sus exposiciones orales, tan librepensador y con tanta conciencia sobre el cine y la industria ha sido demasiado neutral en esta obra. Como si quisiera darle argumentos a unos y a otros, pro-taurinos y anti-taurinos, mientras &eacute;l observa la refriega desde la barrera. Quiz&aacute; no quiera mojarse. Quiz&aacute; sea un bromista que se est&aacute; riendo de nuestras reflexiones, que nos mira tras la seguridad de la madera mientras nosotros andamos pensativos caminando por el ruedo, como aquellos fil&oacute;sofos de aquel sketch de los Monty Python, que paseaban reflexivos por el c&eacute;sped y de vez en cuando le daban un toque a la pelota. Quiz&aacute; Serra ha hecho una pel&iacute;cula para convertirnos a nosotros, espectadores, en su propia pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l nos observa a nosotros, nosotros observamos la lidia, los espectadores de la plaza la observan a su vez pero nosotros no podemos verlos a ellos; Albert nos los ha omitido, el p&uacute;blico queda fuera. S&oacute;lo los escuchamos, lo que vemos es el ruedo, el toro, el torero y su cuadrilla. Como si estos estuvieran solos en el mundo. Los a&iacute;sla del p&uacute;blico de la plaza, al menos visualmente, quiz&aacute; porque Serra es un esteta y el espectador no es est&eacute;tico. Quiz&aacute; porque el p&uacute;blico desviar&iacute;a la atenci&oacute;n sobre lo que pasa en el ruedo. Porque no es un documental sobre el fen&oacute;meno de la tauromaquia sino sobre la esencia de esta. Aplaudo la decisi&oacute;n, es toda una declaraci&oacute;n de intenciones: este no es un documental televisivo, un documental-reportaje, es una pel&iacute;cula art&iacute;stica. Serra es un esteta y no tiene un pelo de tonto.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo est&aacute; la lidia en la pel&iacute;cula. Como en una obra cl&aacute;sica, est&aacute;n los tres actos de la fiesta: la preparaci&oacute;n, el toreo y lo que viene despu&eacute;s. Est&aacute;n mezclados, saltamos de uno a otro, de forma fluida, porque como dec&iacute;a Godard, las pel&iacute;culas han de tener tres actos pero no necesariamente en ese orden. A m&iacute; me ha fascinado el primero, la preparaci&oacute;n del torero, el meticuloso y trabajoso proceso de vestimenta. Porque cumple con algo que va m&aacute;s all&aacute; de la est&eacute;tica (lo siento, Albert, eres algo m&aacute;s que un esteta), con una de las misiones m&aacute;s fascinantes del cine, el voyeurismo. La capacidad de acceder a la intimidad de los personajes, verlos en su privacidad para conocerlos y conocernos mejor. Y lo que m&aacute;s me fascina de ese mundo privado es la inevitable sensaci&oacute;n de que ese proceso tiene mucho de femenino, con esas medias blancas, finas y semi-transparentes, ocultas a la vista cuando el torero queda expuesto en la plaza. Como si el torero escondiera un secreto pocas veces revelado. En un mundo tan masculino, que no podemos evitar asociar con una ideolog&iacute;a tradicionalista, el torero aqu&iacute; aparece delicado y femenino. Y eso lo sab&iacute;a Albert Serra. Y va m&aacute;s all&aacute; de lo meramente est&eacute;tico. Es un gui&ntilde;o gamberro y visualmente hermoso que se agradece. 
    </p><p class="article-text">
        Hay palabras que contienen otras, como est&eacute;tica contiene &eacute;tica. Gracias por record&aacute;rmelo, Homer Simpson.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tardes_132_12499231.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jul 2025 09:33:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sobre las Tardes]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Perdonen, es que me acuerdo de Berlanga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/perdonen-acuerdo-berlanga_132_12408801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El hecho de que podamos hacer algo no significa que debamos hacerlo. Porque estaremos perdiendo algo en el camino. Tengo la impresión de que de esto no se habla</p></div><p class="article-text">
        Siempre que leo expresiones de admiraci&oacute;n por el nivel de realismo conseguido por los diferentes software de inteligencia artificial generativa, me acuerdo de aquellas escenas de <em>El show de Truman</em>, donde Jim Carrey arma un collage con fragmentos de rostros recortados de revistas con el objeto de obtener el rostro final de su amada.  
    </p><p class="article-text">
        Algunos defensores de la inteligencia artificial generativa, con tal de defenderla argumentan que lo importante es la historia. Se entiende que lo que quieren decir es que si la historia no la ha escrito una de estas inteligencias no carb&oacute;nicas entonces estos defensores tienen la legitimidad para que las im&aacute;genes usadas en sus peliculitas s&iacute; provengan de las mismas. Podemos usar im&aacute;genes robadas y/o ya creadas previamente por otros siempre que el guion lo escribamos nosotros. La elocuencia es lo que tiene, te sirve tanto para vender un coche como para invadir Polonia. Ah, y para sentirte menos culpable. 
    </p><p class="article-text">
        Hay algo que me resulta perverso tanto en este terreno como en muchos &aacute;mbitos de la vida. Se trata del &ldquo;si se puede y es legal, &iquest;por qu&eacute; no me voy a beneficiar? Yo no voy a ser el &uacute;nico tonto&rdquo;. Ese es el gran problema o, al menos, uno de los grandes problemas de la vida en comunidad en esta bola que da vueltas en el espacio. Que no existe la verdadera comunidad. Que todo se rige por la religi&oacute;n del dinero. 
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as vi la pel&iacute;cula <em>Verano del 85</em>, de Fran&ccedil;ois Ozon, del a&ntilde;o 2020. Rodada en 16 mil&iacute;metros, escrita con una libertad consciente de escapar de las directrices de los manuales de guion y rodada con una intensidad y una frescura &uacute;nicas, s&eacute; que esto no lo puede hacer la citada inteligencia computacional. Ll&aacute;mame tonto o viejo, es posible que tengas raz&oacute;n. Pero digamos que me equivoco y que en un futuro cercano esta tecnolog&iacute;a s&iacute; pueda alcanzar ese nivel no ya de realismo (no entiendo el asombro con esto, pues roba im&aacute;genes ya creadas) sino tambi&eacute;n ese grado de autenticidad en lo rodado (en un guion, perdonen, no lo creo) y podamos ver pelis digamos &ldquo;autorales&rdquo; e indistinguibles de las creadas con personas de carne y hueso. Bueno, pues me da igual. A&uacute;n as&iacute;, no deber&iacute;amos hacerlas de este modo. S&iacute;, aunque se pueda. Reitero, ll&aacute;mame tonto. El hecho de que podamos hacer algo no significa que debamos hacerlo. Porque estaremos perdiendo algo en el camino. Tengo la impresi&oacute;n de que de esto no se habla. De que se da por sentado que si algo es legal, es leg&iacute;timo. Por eso compramos naranjas diez c&eacute;ntimos m&aacute;s baratas en la gran superficie de capital franc&eacute;s en lugar de en la venta del barrio. Porque no somos tontos, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        Las pel&iacute;culas no son s&oacute;lo &ldquo;la historia&rdquo;, las pel&iacute;culas son el resultado de un trabajo sin&eacute;rgico, de colaboraci&oacute;n entre diferentes personas bajo la batuta del director. Lo que se obtiene de esa maravillosa interacci&oacute;n real y org&aacute;nica son pel&iacute;culas aut&eacute;nticas y especiales. Otra cosa es que lo que se pretenda obtener sea una pel&iacute;cula estandarizada, sin personalidad, un conjunto de clich&eacute;s sin alma, indistinguible de otros miles de &ldquo;productos&rdquo; audiovisuales destinados al mero entretenimiento, que hagan trabajar lo justito al cerebro. Bueno, en ese caso, que se hagan pel&iacute;culas con prompts. Hagan lo que quieran. 
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a un joven estudiante de audiovisuales me preguntaba (y no es una pregunta tonta) qu&eacute; es m&aacute;s importante, si el guion o la direcci&oacute;n. Si me lo hubiera preguntado hace a&ntilde;os probablemente le habr&iacute;a respondido que el guion; que es la respuesta m&aacute;s habitual, por cierto. Ahora no. Le dije que lo importante es el resultado final, la pel&iacute;cula. Nadie sabe qu&eacute; estaba en el guion, que se cay&oacute; de &eacute;l en el rodaje o en el montaje, qu&eacute; se incorpor&oacute; en el set, qu&eacute; ritmo o atm&oacute;sfera se logr&oacute; en el plat&oacute; o en la sala de edici&oacute;n, qu&eacute; mejor&oacute; la fotograf&iacute;a o qu&eacute; surgi&oacute; del trabajo con los actores que le a&ntilde;adi&oacute; una capa extra a lo que estaba en el papel. El guion es importante; fundamental, dir&iacute;a, pero es un material que se deshace y se transforma en otra cosa. Tarkovski, por poner un ejemplo, es uno de los cineastas m&aacute;s reconocidos de la historia del cine, pero no se suele hablar de &eacute;l como guionista, que lo era, sino, por resumir mucho, de la po&eacute;tica que desprenden sus im&aacute;genes. Bergman era un gran guionista pero esa faceta s&oacute;lo era la base para construir escenas con un dramatismo y una fuerza inmensos que nacieron de un cineasta acostumbrado a trabajar con actores, viniendo como ven&iacute;a del teatro. Y qu&eacute; me dicen de Berlanga, con sus magn&iacute;ficos guiones habitualmente escritos junto a Rafael Azcona. No me digan que si le introduces el guion de <em>Pl&aacute;cido </em>o de <em>La vaquilla </em>a un ordenador te va a crear esa absolutamente magistral puesta en escena elaborada mediante largos planos y esa verdad alcanzada cuando decenas de personajes se mueven ante la c&aacute;mara como si estuvi&eacute;ramos asistiendo no ya a la vida, como si fuera un documental, sino a algo m&aacute;s intenso que &eacute;sta, a una vida que parece real pero que la trasciende, porque es la vida organizada en torno a un prop&oacute;sito superior. Una frescura, una naturalidad, una autenticidad dirigida y consciente. Porque eso es el verdadero cine.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/perdonen-acuerdo-berlanga_132_12408801.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Jun 2025 18:16:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Perdonen, es que me acuerdo de Berlanga]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tiempo y los tiempos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tiempo-tiempos_132_12365418.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c26052f-a327-4f60-a0bc-a1c112fad89b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1096349.jpg" width="5659" height="3183" alt="El tiempo y los tiempos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablamos del tiempo y de nuestro tiempo. Del tiempo que pasa, inexorable, más o menos rápido, más o menos vivido y del tiempo que nos ha tocado vivir. Y creo que no se puede hablar de este último sin mencionar a Gaza</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a aquel antiguo fil&oacute;sofo que no puedes ba&ntilde;arte dos veces en el mismo r&iacute;o, pues al fluir el agua, el r&iacute;o ya ha cambiado, ya es otro. La sentencia ha quedado ah&iacute; para siempre y nos sirve lo mismo para una profunda reflexi&oacute;n sobre la impermanencia de la existencia como para una frase de taza de caf&eacute;. No estoy en contra de las frases en las tazas de caf&eacute;, dejando a un lado el aspecto comercial del asunto, si con ellas invitan a alg&uacute;n tipo de reflexi&oacute;n que pueda a su vez generar alg&uacute;n tipo de cambio en el lector, cosa que dudo que ocurra, dada la paradoja: pasar&aacute;s la vista de la frase en la taza de caf&eacute; a la lectura de otra frase en otra taza o incluso a la frase del sobre de az&uacute;car y eso ya son demasiadas frases, demasiados est&iacute;mulos. No hay modo de tener aunque sea un poco de permanencia. A ver si podemos estarnos quietos un poco de tiempo, leches. Pero no, no es posible. Es la vida: &ldquo;Aunque el mar vuelve, nunca es el mismo mar, la Tierra nos devuelve otro sol cuando gira&rdquo;, que era el modo po&eacute;tico que ten&iacute;a Pedro Guerra de decir lo mismo en aquella hermosa canci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso en esto tras ver el sexto cap&iacute;tulo de la segunda temporada de <em>The last of us</em>, la serie basada en un famoso videojuego, que nos narra la lucha por la supervivencia en un mundo plagado de zombis. Ahora vendr&aacute;n los tiquismiquis a decir que no son zombis, que se han infectado por un hongo que les controla y blablabla. Nada, para usted y para m&iacute;: zombis. Esto no le quita importancia a la serie; el g&eacute;nero, deber&iacute;amos ya saber a estas alturas, es lo de menos. Puedes hacer una serie o una peli sobre zombis buena o mala, lo mismo ocurre con una peli del oeste o con una comedia rom&aacute;ntica. A m&iacute;, en general, esta serie me gusta. Pero si se queda guardada en mi memoria ser&aacute; debido al episodio 3 de la primera temporada y al episodio 6 de la segunda. En estos dos cap&iacute;tulos se rompe la l&iacute;nea de acci&oacute;n principal y se recrea y ahonda en aquello que nos hace humanos. Rompen la acci&oacute;n, hacen un par&oacute;n, detienen el tiempo para hablar de lo m&aacute;s importante. &ldquo;Detienen el tiempo&rdquo; en un sentido figurado y eso ya de por s&iacute; justificar&iacute;a que empezara el art&iacute;culo hablando de Her&aacute;clito, aquel antiguo fil&oacute;sofo. Pero yo quer&iacute;a mencionar al griego en relaci&oacute;n a la serie por un motivo menos prosaico de lo que pudiera parecer: la avalancha de producciones audiovisuales dificulta el asentamiento de los contenidos m&aacute;s hermosos e intensos en nuestra memoria. Se pasa de un producto a otro sin dar tiempo a que reposen y se asienten dentro de nosotros. El audiovisual consumido como las camisetas de Zara. Ahora el r&iacute;o se nos escapa con mayor rapidez. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que &eacute;ste no es un hecho balad&iacute;, un simple cambio en el modo de disfrutar del cine. Perm&iacute;taseme la osad&iacute;a de teorizar, humildemente, sobre el asunto. Creo que esto puede generar cambios m&aacute;s profundos en el modo de percibir el mundo y, de ser as&iacute;, modificar&iacute;a sustancialmente nuestra condici&oacute;n humana. Un cambio evolutivo, como esa teor&iacute;a que predice que las futuras generaciones tendr&aacute;n el pulgar diferente por el uso del m&oacute;vil. Un cambio como ese pero a nivel cognitivo. Generaciones m&aacute;s nerviosas, quiz&aacute;, con un mayor d&eacute;ficit de atenci&oacute;n o, lo que es m&aacute;s preocupante, con una afectaci&oacute;n sobre la propia sensibilidad. 
    </p><p class="article-text">
        No creo que, de ocurrir eso, la culpa se deba &uacute;nicamente a una enorme producci&oacute;n de formatos cinematogr&aacute;ficos, pues &eacute;stos son una pieza m&aacute;s que se a&ntilde;ade a una oferta excesiva de est&iacute;mulos audiovisuales en forma de videos cortos que inundan las redes sociales. De esto se ha hablado mucho y resulta cansino repetirlo, por preocupante que sea. Pero estamos transformando el sentido del tiempo. Ya el tiempo no es lo que era. Vivimos m&aacute;s pero la vida pasa m&aacute;s deprisa y no nos acordamos de nada. De nada importante. Esos campesinos del medievo igual viv&iacute;an cuarenta a&ntilde;os pero quiero pensar que experimentaban el tiempo de un modo org&aacute;nico, acorde a los ritmos naturales, pudiendo percibir segundo a segundo cada atardecer. Despu&eacute;s de doce horas de trabajo y si no les mord&iacute;a una rata o se les mor&iacute;a un hijo, claro. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no era peor que en Gaza. Porque habl&aacute;bamos del tiempo, &iquest;no? De c&oacute;mo lo percibimos y lo gestionamos. De qu&eacute; retenemos de aquello que experimentamos. De que la vida se nos pasa r&aacute;pido. De que no nos enteramos de los atardeceres y de que olvidamos las buenas pel&iacute;culas que vemos. Y de ah&iacute; pasamos a hablar de que antes el tiempo se percib&iacute;a de un modo m&aacute;s real, m&aacute;s en presente. Y ahora nos vamos a Gaza. Y no est&aacute; metido con calzador. Porque hablamos del tiempo y de nuestro tiempo. Del tiempo que pasa, inexorable, m&aacute;s o menos r&aacute;pido, m&aacute;s o menos vivido y del tiempo que nos ha tocado vivir. Y creo que no se puede hablar de este &uacute;ltimo sin mencionar a Gaza. Cada maldito d&iacute;a. As&iacute; como Forges recordaba la tragedia de Hait&iacute; en cada una de sus vi&ntilde;etas, incluso mucho tiempo despu&eacute;s de la tragedia que sufri&oacute; el pa&iacute;s. Hoy, aquel Hait&iacute;, pa&iacute;s sin ley, es Gaza, donde impera una ley asesina, que mata ni&ntilde;os. Ni&ntilde;os inocentes, lo cual es un ep&iacute;teto. Y algunos de los que sobreviven, de tan s&oacute;lo cinco a&ntilde;os, est&aacute;n diciendo que no quieren vivir. S&iacute;, nunca nos ba&ntilde;amos dos veces en el mismo r&iacute;o. Pero volvemos a repetir la misma historia. Aunque ahora los bisnietos de aquellas v&iacute;ctimas se han convertido en los verdugos de &eacute;stas. Vivimos en tiempos vergonzosos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tiempo-tiempos_132_12365418.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Jun 2025 11:41:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El tiempo y los tiempos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los buenos americanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/buenos-americanos_1_12343043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4201e0ae-8c1e-4987-979c-8ccb184b8a50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los buenos americanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alfonso S. Suárez ha reunido para esta ficción sonora a las mejores y más veteranas voces del doblaje español, que demuestran en esta obra que gran parte del valor de la interpretación está en actuar con la voz
</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Cartel anunciador de la ficción sonora Mi nombre es John Ford, de Alfonso S. Suárez."
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                Cartel anunciador de la ficción sonora Mi nombre es John Ford, de Alfonso S. Suárez.                            </span>
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        En ocasiones me pica una zona del cuerpo y no soy capaz de identificar el lugar exacto. Pongamos que la picaz&oacute;n es en la pierna. Me rasco toda la pierna pero no doy con el sitio. Parece una broma anat&oacute;mica. Resulta desesperante. Me rasco y me rasco sin encontrar el foco del malestar. Imagino que eso debe de tener una explicaci&oacute;n fisiol&oacute;gica pero yo me inclino a pensar que se trata de una alegor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Se me ocurre esta idea de lo aleg&oacute;rico a partir de la narrativa desplegada en la ficci&oacute;n sonora <em>Mi nombre es John Ford</em>, de Alfonso S. Su&aacute;rez, donde se recrea una reuni&oacute;n del sindicato de directores de cine norteamericanos acontecida en el a&ntilde;o 1950, congregados en una sala con un nombre precioso para debatir un asunto horrendo. La sala, la Cristal Room; el asunto, declarar bajo firma qui&eacute;n ha empatizado con el comunismo. En apariencia es un asunto claro y sencillo de comprender: los conocidos patrioteros yanquis, autoritarios y con una visi&oacute;n cerrada del mundo, encabezados en este caso por el director Cecil B. de Mille, enfrentados a los que tienen una visi&oacute;n m&aacute;s amplia sobre la libertad personal. Por resumirlo a&uacute;n m&aacute;s: hay que decidir si firman un documento exculpatorio y santas pascuas. Pero lo que hace fascinante esta historia es la capacidad dial&eacute;ctica de los intervinientes, como Robert Mamoulian o el propio John Ford, que exponen que la simple firma de ese papel conduce a un camino sin retorno, la aceptaci&oacute;n impl&iacute;cita de que otros tienen derecho a decidir si pensamos o no pensamos bien y las consecuencias que esa decisi&oacute;n tendr&aacute; en la vida de ellos y de todos nosotros. Aqu&iacute; no puedo evitar recordar cuando Vargas Llosa dijo aquello de que lo importante no es votar, &ldquo;sino votar bien&rdquo;. Y esto a su vez me lleva a recordar un art&iacute;culo de Javier Cercas donde dec&iacute;a que no hay que dejar hablar tanto a los escritores, que &eacute;stos hablan mejor a trav&eacute;s de su obra. Que cuando los dejas hablar en p&uacute;blico, no es infrecuente que digan tonter&iacute;as. En fin, est&aacute;bamos en la Cristal Room, con Mankiewicz, Ford, Wilder, de Mille y otros afamados directores de la era dorada de Hollywood.
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a la picaz&oacute;n, a la supuesta alegor&iacute;a que proviene de la piel. Yo s&eacute; que me pica, s&eacute; que algo no est&aacute; bien, pero no logro encontrar el punto exacto y doy vueltas y vueltas alrededor del mismo. Eso es lo que ocurre en esta reuni&oacute;n de directores. O, m&aacute;s bien, lo que no ocurre. En un atrayente in crescendo dram&aacute;tico,&nbsp; los directores protagonistas de este <em>thriller</em> sin explosiones, reconocen en el documento que Cecil les ofrece firmar, la trascendencia existencial que implica estampar all&iacute; su firma. Reconocen el valor aleg&oacute;rico de ese simple documento. Ellos s&iacute; saben d&oacute;nde hay que rascar. Pero, ojo, hablo de ellos como si se tratara de un solo personaje y no es as&iacute;. Diferentes personalidades, de diferentes ideolog&iacute;as, se manifiestan all&iacute; para desentra&ntilde;ar el peligro que supone para la dignidad humana el actuar como mu&ntilde;ecos del ventr&iacute;locuo del poder.
    </p><p class="article-text">
        En una aproximaci&oacute;n cr&iacute;tica al guion cabr&iacute;a decir, con el manual en la mano y atendiendo a criterios de verosimilitud, que los personajes se expresan con una incre&iacute;ble perfecci&oacute;n. Rara vez en la vida real las personas logramos expresarnos con total claridad y sin titubeos, mediante una di&aacute;fana e intachable exposici&oacute;n de las ideas. Esto es muy habitual en los personajes de las obras de Aaron Sorkin, donde todos parecen superdotados, extraordinarios seres dialogantes que hilan una idea tras otra sin encontrar en su parloteo el m&aacute;s m&iacute;nimo bache. Sin embargo, hete aqu&iacute; que, excepci&oacute;n a la regla, los personajes de<em> Mi nombre es John Ford </em>se expresan con incre&iacute;ble elocuencia y, sin embargo, no resulta por ello inveros&iacute;mil. Dif&iacute;cil saber por qu&eacute; esto sucede. Por qu&eacute; aqu&iacute; se acepta con naturalidad tan excelsa fluidez de los di&aacute;logos; tan perfectos que parecen m&aacute;s propios de un discurso preparado, cuando ocurren de un modo espont&aacute;neo. Creo que una de las razones se debe a la magn&iacute;fica interpretaci&oacute;n de los actores que ponen voz a los directores del viejo Hollywood. Su&aacute;rez ha reunido para esta ficci&oacute;n a las mejores y m&aacute;s veteranas voces del doblaje espa&ntilde;ol, que demuestran en esta obra que gran parte del valor de la interpretaci&oacute;n est&aacute; en actuar con la voz. Lo cual podr&iacute;a considerarse una paradoja, pues estos gentleman de la palabra como Ram&oacute;n Langa, Miguel &Aacute;ngel Jenner, Mar&iacute;a Luisa Sol&aacute; o Ricardo Solans, entre muchos otros que aqu&iacute; aparecen, le han robado la voz a Bruce Willis, a Samuel L. Jackson, a Sigourney Weaver o a Robert de Niro<em>.</em><em><strong> </strong></em>Aunque en algunos casos podr&iacute;a opinarse que han mejorado su interpretaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las obras importantes lo son porque encierran en s&iacute; mismas algo m&aacute;s grande, abren caminos que expanden su trama. Esta ficci&oacute;n radiof&oacute;nica est&aacute; centrada en unos hechos ocurridos hace tres cuartos de siglo pero nos colocan en el presente y nos sit&uacute;an ante un incierto futuro. Porque a poco que uno reflexione no resultar&aacute; demasiado retorcido asociar aquel lejano patriotismo pueril con el trumpismo que est&aacute; dinamitando la imagen de Estados Unidos hoy en d&iacute;a. Un Estados Unidos que se encuentra en una deriva m&aacute;s propia de la ficci&oacute;n; m&aacute;s cerca de aquella ucron&iacute;a que hace poco vimos en forma de mini serie, basada en un libro de Philip Roth, y que se titulaba<em> La conjura contra Am&eacute;rica</em>.<em> </em>En ella presenciamos un Estados Unidos que se convirti&oacute; en fascista. Y aquello nos alert&oacute; de un modo meramente intelectual, hipot&eacute;tico, que nos permit&iacute;a vislumbrar tan s&oacute;lo las puntas de las orejas del lobo. Un afrontamiento sosegado, desde el sof&aacute;, de una lejana y remota posibilidad que se disolv&iacute;a al terminar la emisi&oacute;n. Pero ahora estamos empezando a ver algo m&aacute;s que las puntas de las orejas a un renovado patriotismo de visi&oacute;n corta y largas consecuencias, con las deportaciones masivas y caprichosas, con las leyes hom&oacute;fobas, con la censura de obras literarias, con la idea psic&oacute;pata sobre resorts en Gaza. Y esta nueva realidad no se disuelve aunque presionemos el bot&oacute;n del mando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/buenos-americanos_1_12343043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 May 2025 09:34:03 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[De Welles a Darín]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/welles-darin_1_12280851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef8b1dcd-5f60-45a0-8cf7-fd87920aade9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Welles a Darín"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se cree que es buena idea adaptar las grandes novelas pero no siempre es buena idea. Se pueden hacer magníficas películas de novelas (o cómics) de nivel medio. Pueden salir grandes cosas de ahí. Y más si tienes a Darín</p></div><p class="article-text">
        Dicen que Orson Welles estaba hablando por tel&eacute;fono desde una cabina, en una estaci&oacute;n de tren, con un productor. Este le pregunta si tiene alguna historia entre manos, porque en tal caso le producir&iacute;a una pel&iacute;cula. Welles, que siempre tuvo problemas para financiar sus obras, r&aacute;pidamente mira hacia un expositor de libros que est&aacute; cerca y coge una novelita al azar. Le responde al productor que s&iacute;, que est&aacute; trabajando en el guion de una gran novela. Lee el t&iacute;tulo de la portada:<em> If I die before I wake</em>. As&iacute; naci&oacute; la pel&iacute;cula que se titul&oacute; <em>La dama de Shangai</em> . Eran otros tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora se hacen muchas pel&iacute;culas basadas en novelas de &eacute;xito, como las del expositor aquel, pero con miles o millones de lectores. Ejecutivos asustados y con miedo al fracaso tirando sus redes de pesca masiva para meter a todos esos lectores dentro de la sala. Qui&eacute;n dice &ldquo;sala&rdquo; dice sal&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Vi <em>La dama de Shangai</em> de joven y me fascin&oacute;, pues era enorme el gusto est&eacute;tico y la visi&oacute;n del director, pero tambi&eacute;n enorme era la belleza de su protagonista, la mujer m&aacute;s guapa del mundo, Rita Hayworth; a la saz&oacute;n ex-pareja de Welles, que parece ser que la ti&ntilde;&oacute; de rubio por venganza, para afearla. Esto nunca lo entend&iacute;, jam&aacute;s a la Hayworth se la vio tan hermosa.
    </p><p class="article-text">
        Sirva esta introducci&oacute;n para hablar del complejo mundo de la adaptaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica o serial en relaci&oacute;n a la serie de moda, <em>El Eternauta</em>. Nunca le&iacute; la novela en que se bas&oacute; <em>La dama de Shangai</em> pero s&iacute; le&iacute; el c&oacute;mic escrito por H&eacute;ctor Germ&aacute;n Oesterherld y dibujado por Francisco Solano. Fue hace bastantes a&ntilde;os y, aunque no soy un lector asiduo de c&oacute;mics, s&iacute; procuro de vez en cuando leer algunos de los considerados mejores o m&aacute;s emblem&aacute;ticos. Y he de decir que no me entusiasm&oacute;. Lo le&iacute; con cierto placer pero no descubr&iacute; las razones por las que muchos lo consideran una obra maestra. Me pareci&oacute; una obra menor, aunque quiz&aacute; se deba a que las ilustraciones no me convencieron. Creo que en el c&oacute;mic el ilustrador es sumamente importante, como se puede apreciar por ejemplo en <em>Blacksad</em>, una historia de cine negro convencional pero con una excelencia visual tan arrolladora que su lectura y contemplaci&oacute;n conducen a un enorme disfrute est&eacute;tico. No me ocurri&oacute; esto con <em>El Eternauta</em>, aunque es una apreciaci&oacute;n que pudiera resultar injusta, dado que el nivel art&iacute;stico en la ilustraci&oacute;n de c&oacute;mics ha experimentado grandes cambios desde la &eacute;poca del c&oacute;mic argentino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la serie me ha producido un placer muy superior, lo que contradice el t&oacute;pico de &ldquo;el libro era mejor que la pel&iacute;cula&rdquo; que tanto se suele emplear. Y esto ocurre, creo, porque esta obra estaba llamada a ser una obra cinematogr&aacute;fica, su potencial estaba ah&iacute;, ese era su formato ideal. Como si obligas a un ni&ntilde;o a jugar al ping-pong cuando lo suyo es el tenis. Para adaptar bien hay que entender bien la obra. Comprender cu&aacute;l es su esencia, su alma, lo que hay que mantener y lo que hay que desechar en funci&oacute;n de lo que es el lenguaje cinematogr&aacute;fico y lo que es el literario (por dios, adaptar no es coger las frases del libro y meterlas como voz en off en la pel&iacute;cula. Perd&oacute;n, no pude call&aacute;rmelo). Los creadores de <em>El Eternauta</em> lo han entendido y han sido fieles a lo que ten&iacute;an que ser fieles y han inventado para los nuevos tiempos (el c&oacute;mic es de 1957) lo que era necesario implementar.
    </p><p class="article-text">
        Y, por supuesto, Dar&iacute;n. Creo que fue el guionista William Goldman quien dijo que las pel&iacute;culas que son buenas lo son por alg&uacute;n aspecto concreto, como puede ser la fotograf&iacute;a o el vestuario. Que destacan por algo espec&iacute;fico. Dec&iacute;a, por ejemplo, que <em>El exorcista</em> lo es por su maquillaje. Es cierto que es una opini&oacute;n como m&iacute;nimo curiosa; quiz&aacute;s una <em>boutade</em>, una broma del oscarizado guionista. Qui&eacute;n sabe. Pero puede que tenga algo de cierto. Porque, &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a de <em>El Eternauta</em> sin Ricardo Dar&iacute;n? Es m&aacute;s, me atrevo a decir, &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a de cualquier pel&iacute;cula de Dar&iacute;n si no fuera por Dar&iacute;n? Todo lo que hace Dar&iacute;n es bueno. Incluso lo malo.
    </p><p class="article-text">
        Es una serie disfrutona y excelente a ratos. Qu&eacute; pena que eso ocurra. Ese desequilibrio. Que una escena tenga tanta fuerza visual, tanto cine, y que la siguiente sea convencional. Pero esto sucede demasiadas veces. No todos son Kubrick. Y yo quiero que las pel&iacute;culas (s&iacute;, s&iacute;, y las series) sean buenas de principio a fin. Y da rabia que no se mantenga la excelencia en todo el metraje. Claro que yo soy un loco del cine. Yo comprendo a Kubrick. En fin, que esto de la adaptaci&oacute;n tiene mucha tela que cortar. Se habla poco de ello. Se cree que es buena idea adaptar las grandes novelas pero no siempre es buena idea. Dejen tranquilas a <em>El guardi&aacute;n entre el centeno</em>, <em>La senda del perdedor</em> y <em>La conjura de los necios</em>. No es necesario que las adapten, de veras. Se pueden hacer magn&iacute;ficas pel&iacute;culas de novelas (o c&oacute;mics) de nivel medio. Pueden salir grandes cosas de ah&iacute;. Y m&aacute;s si tienes a Dar&iacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/welles-darin_1_12280851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 May 2025 08:59:35 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El gran spoiler]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/gran-spoiler_132_12266982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/802d4ee3-295c-40e6-b5e8-b8c35ad96f1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1116948.jpg" width="6042" height="3399" alt="El gran spoiler"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘El loco de Dios en el fin del mundo’ es muchos libros en uno, pues tiene algo de crónica de viaje, de ensayo, de novela de autoficción y de libro de aventuras. Sin embargo, para mí es sobre todo un documental</p></div><p class="article-text">
        Con frecuencia me acuerdo de uno de mis enfados desproporcionados en la adolescencia (tan dada esa etapa a lo desproporcionado) cuando, en clase, mi amigo J. cont&oacute; el final de una pel&iacute;cula que hab&iacute;a visto. Como yo no la hab&iacute;a visto y por entonces le daba demasiada importancia a las tramas, mont&eacute; en c&oacute;lera de un modo desorbitado, afe&aacute;ndole con gritos su asombrosa inconsciencia. A menudo lo recuerdo y siempre me arrepiento de ello. No s&eacute; por qu&eacute; le he otorgado tanta importancia a esta injusta actitud de aquel yo del pasado cuando he cometido faltas mucho peores. Me viene a la cabeza esta tonta an&eacute;cdota a prop&oacute;sito del &uacute;ltimo libro de Javier Cercas, <em>El loco de Dios en el fin del mundo</em>, que se articula de principio a fin en torno a una pregunta cuya respuesta s&oacute;lo llega al final del mismo, como debe ser, y sobre la que no se debe hacer spoiler. No s&oacute;lo porque se desvelar&iacute;a el final; porque atentar&iacute;a contra una regla no escrita de car&aacute;cter &eacute;tico (como el consenso de los medios informativos en &eacute;poca de Reyes Magos), sino porque hacer un destripe del final de este libro, a diferencia de aquel que hizo mi amigo en la adolescencia, significar&iacute;a hacer un spoiler sobre el sentido de la existencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El leitmotiv del libro es la pregunta que Cercas pretende hacerle, en persona y en privado, al papa Francisco, y la posibilidad de poder formul&aacute;rsela es la principal motivaci&oacute;n del escritor ateo y anticlerical para aceptar la escritura de esta cr&oacute;nica sobre el viaje del papa a Mongolia en 2023. Un encargo literario que proviene del mismo Vaticano, sin ninguna condici&oacute;n por su parte, ofreci&eacute;ndole ayuda y total libertad creativa. La pregunta en cuesti&oacute;n es sobre la resurrecci&oacute;n de la carne y la vida eterna. Cercas pretend&iacute;a preguntarle por esto al papa para llevarle la respuesta a su madre, de noventa y dos a&ntilde;os, firme cat&oacute;lica que espera ver a su gran amor, el difunto padre del escritor, cuando haya muerto. Cercas quer&iacute;a que el papa le dijera si su madre realmente se iba a encontrar con su padre en otra vida. Y consigui&oacute; hacerle la pregunta. Y obtuvo su respuesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>El loco de Dios en el fin del mundo </em>es muchos libros en uno, pues tiene algo de cr&oacute;nica de viaje, de ensayo, de novela de autoficci&oacute;n y de libro de aventuras. Sin embargo, para m&iacute; es sobre todo un documental. Un documental en forma de libro, pues as&iacute; como una novela nos la representamos en im&aacute;genes cinematogr&aacute;ficas y de ficci&oacute;n en nuestra cabeza a medida que la leemos, en el caso del libro de Cercas yo he visto un documental a trav&eacute;s de sus palabras. Un libro-documental con un enorme inter&eacute;s para m&iacute;, fascinado como estoy por el misterio de la existencia, que es un bonito eufemismo para no decir que le tengo terror a la muerte. Por eso lo devor&eacute; con tanto inter&eacute;s, para saber qu&eacute; narices le iba a responder el papa al escritor supuestamente ateo. Perd&oacute;n, perm&iacute;taseme una apreciaci&oacute;n especialmente subjetiva: creo que los ateos absolutos no existimos, es una pose intelectual. Podr&iacute;amos decir que somos &ldquo;casi ateos&rdquo; pero es verdad que decir eso sonar&iacute;a raro y poco categ&oacute;rico. Y necesitamos definirnos categ&oacute;ricamente para no sentir que no somos s&oacute;lidos, que somos figuras brumosas. Perd&oacute;n por la relativa digresi&oacute;n. Contin&uacute;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando le&iacute; a Javier Cercas en una entrevista hablar del libro y de la pregunta que quer&iacute;a hacerle al papa, me provoc&oacute;, como pocas veces me ocurre, un inter&eacute;s desproporcionado (porque yo sigo siendo un desproporcionado) y le&iacute; el libro con avidez; y vi pasar en este documental literario a personajes fascinantes y poco conocidos, la mayor&iacute;a de gran inter&eacute;s intelectual, con los que el escritor se encontraba y a los que interrogaba a conciencia sobre asuntos teol&oacute;gicos, personales y pol&iacute;ticos. De entre todos estos protagonistas del libro-novela-documental los m&aacute;s destacados son, sin lugar a dudas, los misioneros. Estos merecen, y as&iacute; se les otorga en el texto, una atenci&oacute;n especial, casi dir&iacute;a que un homenaje. El homenaje de un ateo que es, por tanto, un homenaje especialmente honesto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva m&aacute;s estrictamente literaria, quiz&aacute; uno echaba en falta, en ciertos pasajes del texto, una inmersi&oacute;n m&aacute;s profunda en el terreno del misterio, un acercamiento a &eacute;ste con las herramientas propias de la ficci&oacute;n y menos con las propias de la investigaci&oacute;n, para hacer honor a la propia declaraci&oacute;n de intenciones del autor cuando habla del car&aacute;cter heterog&eacute;neo del libro, de esa suerte de caj&oacute;n de sastre, de ese experimento literario que quiere abordar. Para apoyar esta extravagante teor&iacute;a m&iacute;a quiero recordar una reflexi&oacute;n del escritor Junot D&iacute;az cuando dec&iacute;a que el fant&aacute;stico es el mejor g&eacute;nero para hablar de la realidad. Algo as&iacute;, una suerte de camino literario m&aacute;s alejado del rigor documental del libro creo que lo habr&iacute;a hecho crecer y habr&iacute;a ayudado a penetrar en el misterio que lo atraviesa de un modo m&aacute;s cautivador. Pero Javier Cercas sabe lo que se hace y maneja con gran conciencia los resortes de la narrativa, haciendo que el tramo final del libro, desde que se re&uacute;ne con V&iacute;ctor Manuel <em>Tucho</em> Fern&aacute;ndez, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, y hasta el final del mismo, donde se responde a la pregunta planteada desde el comienzo, alcance una intensidad que va en aumento hasta dejarlo finalmente a uno muy tocado por la emoci&oacute;n cuando el escritor se re&uacute;ne con su anciana madre para trasladarle la respuesta que le dio el papa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y cuando parece que la emoci&oacute;n, manejada con sensibilidad y no con sensibler&iacute;a, alcanza su cenit, entonces aparece otro giro en la historia de este documental con forma de libro. Como una escena post-cr&eacute;ditos. Un nuevo giro de gui&oacute;n, completamente inesperado, que conduce a un final perfecto.
    </p><p class="article-text">
        Y que nos muestra a un Bergoglio, el papa Francisco recientemente fallecido, como un ser humano ordinario y un papa extraordinario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/gran-spoiler_132_12266982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 May 2025 18:13:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El gran spoiler]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Como una canción de Albert Pla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cancion-albert-pla_132_12239579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c9cd60a-8618-4016-825b-9ecca8b42877_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Como una canción de Albert Pla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sé si el cine necesario es más necesario que el cine que no es necesario. Supongo que todo depende de qué es una necesidad para cada uno
</p></div><p class="article-text">
        En varias ocasiones me he encontrado en internet con un cautivador mon&oacute;logo de Alfredo Landa en la pel&iacute;cula <em>Las verdes praderas</em>, del a&ntilde;o 1979, dirigida por Jos&eacute; Luis Garci y escrita por Jos&eacute; Mar&iacute;a Gonz&aacute;lez Sinde y el director. En &eacute;l, nuestro Jack Lemmon espa&ntilde;ol (o Lemmon el Landa americano), tan dotado para la comedia como para el drama, lamenta haber estudiado y trabajado duramente en su juventud para poder disfrutar de los frutos de su esfuerzo en el futuro porque ahora que el futuro es ya presente, se ha dado cuenta de que este no le gusta. Era esta una de mis pel&iacute;culas pendientes, que por fin he visto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        O&iacute;mos mucho mencionar eso del &ldquo;cine necesario&rdquo;, tanto que se ha convertido en un clich&eacute;, una denominaci&oacute;n tan usada que ha perdido parte de su valor, como cuando los actores dicen que ese papel que le han dado es &ldquo;un regalo&rdquo;. No duda uno de que tanto la alusi&oacute;n al regalo como al cine necesario no se digan con sinceridad, pero pierden fuerza de tanto uso y uno no puede evitar sospechar que hay algo de impostura en eso, de proyecci&oacute;n de cara a la galer&iacute;a. Tengo la impresi&oacute;n, sobre lo primero, sobre el cine necesario, que suelen acudir a esa calificaci&oacute;n para referirse a pel&iacute;culas que reflejan un malestar social, algo que preocupa a la masa de individuos que somos todos. Si bien esto es leg&iacute;timo y forma parte tambi&eacute;n de mis preocupaciones, personalmente me gusta denominar de ese modo a las pel&iacute;culas y a los libros que tratan sobre los temas que nos atraviesan a los humanos de un modo m&aacute;s profundo, que tienen que ver con nuestra propia existencia social, al margen de las coyunturas que estemos viviendo. Que hablen de esa desaz&oacute;n interna que tenemos desde tiempos inmemoriales y que son independientes de si ha subido el precio de la vivienda o de si el eg&oacute;latra de Trump insulta al resto del planeta. Esa inquietud interna que nos hace cuestionarnos por qu&eacute; y para qu&eacute; estamos aqu&iacute;. Esas pel&iacute;culas son importantes porque descorren el tel&oacute;n y nos descubren un escenario con toda su tramoya a la vista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las pel&iacute;culas a las que yo denomino necesarias son inc&oacute;modas por lo general, en mayor o menor medida, y pueden tener forma de comedia como <em>El apartamento</em>, de Billy Wilder o forma de drama poco esperanzador, un aut&eacute;ntico pu&ntilde;etazo en la conciencia, como <em>Dogville </em>de Lars Von Trier o <em>El s&eacute;ptimo continente</em>, de Haneke.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si el cine necesario es m&aacute;s necesario que el cine que no es necesario. Supongo que todo depende de qu&eacute; es una necesidad para cada uno. Los neur&oacute;ticos obsesivos compulsivos, por ejemplo, necesitamos hacer cosas que vistas desde fuera parecen una locura y, sin embargo, vistas por dentro&hellip; son una locura. Hay tipos que necesitan hacer deporte todo el santo d&iacute;a y otros que necesitan ir a misa todos los domingos y fiestas de guardar. Cada uno con sus necesidades.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se descorre el tel&oacute;n, al comienzo de <em>Las verdes praderas</em>, nos vemos a nosotros en el escenario, somos nosotros en la apariencia f&iacute;sica de un actor bajito y de rostro amable, el de Alfredo Landa, y vemos c&oacute;mo discurre un fin de semana en el chalet de la Sierra, en lo que debe ser el descanso habitual de la semana laboral. Poco a poco nos descubrimos a nosotros mismos cargando con el peso de una existencia m&aacute;s pesada a medida que las escenas se suceden, como un S&iacute;sifo empujando una piedra por la ladera de una monta&ntilde;a. En la c&uacute;spide, la piedra cae de nuevo y Landa sabe que debe bajar de nuevo a empujarla. Es el momento de la lucidez, cuando se produce el famoso mon&oacute;logo. Despu&eacute;s de eso, todo parece volver a la rutina, de vuelta a la ciudad para llegar al lunes y con &eacute;ste al viernes y al siguiente fin de semana. Pero no. El pr&oacute;ximo fin de semana va a ser diferente, porque el mon&oacute;logo no era un mon&oacute;logo sino un di&aacute;logo con su mujer, que interpreta la actriz Mar&iacute;a Casanova, quien ha tomado una decisi&oacute;n que ha convertido la pel&iacute;cula en otra cosa y este Garci ahora es un Garci-Haneke antes de que Haneke existiera como cineasta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula te da un mazazo sin perder su delicadeza, como esas letras brutales de Albert Pla cantadas sobre melod&iacute;as dulzonas. Y se queda en puntos suspensivos para que nosotros, que estamos mirando al escenario, subamos a &eacute;ste y decidamos c&oacute;mo terminar de interpretar la obra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cancion-albert-pla_132_12239579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Apr 2025 07:39:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Como una canción de Albert Pla]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un mundo que ya no existe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/mundo-no-existe_1_12197288.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a8c6527-5123-4f19-9249-fec65be549f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un mundo que ya no existe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documental ‘Miguel Velázquez, el catedrático del ring’, se remonta a los tiempos dorados del boxeo, especialmente en Canarias, que no se correspondían con una sociedad más feliz y próspera que ésta (de ser así, no hubiera habido un Miguel Velázquez) y no deberíamos por tanto, caer en el error de idealizar los tiempos pretéritos</p></div><p class="article-text">
        Acudo a la proyecci&oacute;n de un documental sobre una leyenda del boxeo con mi viejo y mi hijo. C&oacute;mo me gusta lo de viejo. Ese argentinismo tan c&aacute;lido, que en su simpleza tiene algo de conmovedor. Deber&iacute;amos importar m&aacute;s t&eacute;rminos como &eacute;ste y no otros como &ldquo;bro&rdquo; o &ldquo;Social creative manager&rdquo;. Nos ir&iacute;a mejor, nos entender&iacute;amos mejor y no se nos pudrir&iacute;a tan r&aacute;pido el cerebro. El caso es que fuimos los tres a ver un pase privado de la pel&iacute;cula documental Miguel Vel&aacute;zquez, el catedr&aacute;tico del ring, producida y dirigida por David C&aacute;novas.
    </p><p class="article-text">
        Era &eacute;sta una pel&iacute;cula muy apropiada para ver juntos tres generaciones de la familia. Porque habla de un mundo, a trav&eacute;s de su protagonista, que ya no existe. Un mundo que existi&oacute; para el viejo, medio existi&oacute; para el del medio y poco para el m&aacute;s joven. Ese mundo en el que el boxeo era un deporte de tal popularidad que congregaba a miles de personas ante el ring y ocupaba portadas de diarios deportivos. Donde un tipo de procedencia humilde y convertido en leyenda del boxeo, Miguel Vel&aacute;zquez, era recibido por las masas en el aeropuerto, tras ganar el campeonato de Europa, sin necesidad de haberle dado patadas a un bal&oacute;n. Como digo, otros tiempos. Se podr&iacute;a decir que nada ha cambiado, que lo que era una cosa ahora es otra, pero en el fondo es lo mismo. Pero yo creo que no y esta pel&iacute;cula invita a esa reflexi&oacute;n. Por qu&eacute; antes el boxeo era lo que era y, lo que era, ahora es el f&uacute;tbol. Por qu&eacute;. No tengo la capacidad ni el espacio aqu&iacute; para responder a eso.
    </p><p class="article-text">
        Hay varios momentos verdaderamente interesantes en el documental que, como se suele decir, &ldquo;dan que pensar&rdquo;. Uno de ellos ocurre cuando se le pregunta al boxeador si le gusta el boxeo. Su respuesta es la consecuencia de lo que se viene mostrando, de alguna manera, desde el comienzo de la pel&iacute;cula, cuando conocemos el lugar de procedencia del p&uacute;gil (mi barrio, El Toscal, dicho sea de paso) y las duras condiciones econ&oacute;micas de su infancia. Miguel cuenta, con total naturalidad, sin victimismo (al contrario, con una sonrisa) c&oacute;mo y por qu&eacute; se hizo boxeador. Y no fue precisamente por haber so&ntilde;ado con ser una estrella. Y sin embargo lo fue, y tanto que lo fue: lleg&oacute; a ser campe&oacute;n del mundo, un tipo que si alguien como yo o como mi hijo lo viera pasar a su lado por la calle, no reparar&iacute;a en &eacute;l, tan s&oacute;lo ver&iacute;amos a un anciano en buena forma pero de aspecto corriente, no muy alto y con la nariz, eso s&iacute;, de boxeador. Pero mi viejo s&iacute; reparar&iacute;a en &eacute;l, lo reconocer&iacute;a, pues &eacute;l lo vio pelear en vivo, en aquellos a&ntilde;os sesenta en la Plaza de Toros de Santa Cruz de Tenerife. Qu&eacute; tiempos. Yo vi tocar all&iacute; a Joaqu&iacute;n Sabina, a Pedro Guerra, a Loquillo y a tantos otros. Mi hijo nunca ha podido entrar en ella.
    </p><p class="article-text">
        Esos tiempos dorados del boxeo, especialmente en Canarias (varios intervinientes en la pel&iacute;cula hablan de un modo canario de pelear, de un estilo particular) no se correspond&iacute;an con una sociedad m&aacute;s feliz y pr&oacute;spera que &eacute;sta (de ser as&iacute;, no hubiera habido un Miguel Vel&aacute;zquez) y no deber&iacute;amos por tanto, caer en el error de idealizar los tiempos pret&eacute;ritos, como aquel personaje de Medianoche en Par&iacute;s, de Woody Allen, que lograba trasladarse a la &eacute;poca de Bu&ntilde;uel y de Hemingway. Pero no puede uno evitar pensar que s&iacute;, que algo de eso debe de ser cierto, que un mundo donde el boxeo era tan importante para la gente era un mundo m&aacute;s interesante, m&aacute;s&hellip; cinematogr&aacute;fico. Un mundo m&aacute;s cinematogr&aacute;fico. Porque lo que deseamos es que la vida, qu&eacute; narices, se parezca m&aacute;s al cine. Y por eso pensamos que los setenta era un mundo de colores terrosos, en los sesenta la realidad era de colores chillones y en los cincuenta, la vida era en blanco y negro. Sabemos que no era as&iacute;, pero nos gusta pensarlo. Nos enga&ntilde;amos a nosotros mismos y, &iquest;saben?, &iquest;por qu&eacute; no?: idealizar el viejo mundo no nos hace m&aacute;s felices pero&hellip; al menos contribuye a generar buenas pel&iacute;culas.
    </p><p class="article-text">
        Siempre he pensado que no hay f&oacute;rmulas m&aacute;gicas, que cada uno se instale en la realidad que quiera mientras no haga da&ntilde;o a nadie. Referenciando de nuevo a Woody, a un t&iacute;tulo suyo: Si la cosa funciona&hellip; Pues eso, si a ti te va bien, adelante. A m&iacute; por ejemplo, siempre me ha parecido que el boxeo es el m&aacute;s noble de los deportes porque en &eacute;l la disputa, la violencia, no se le esconde a nadie. Est&aacute; ah&iacute;, es real y es lo que es. Simple y evidente. No se enmascara de otra cosa, se trata de una competici&oacute;n clara y justa. El que pega m&aacute;s y mejor, gana. Pero &eacute;ste es el an&aacute;lisis te&oacute;rico de uno que nunca ha subido a un ring. Es curioso. Una defensa del boxeo desde la comodidad intelectual de mi ordenador. Y no es, sin embargo, lo que dir&iacute;a un campe&oacute;n, una leyenda del boxeo, como lo es Miguel Vel&aacute;zquez.
    </p><p class="article-text">
        Mi viejo, que juega al mus habitualmente con uno de los boxeadores que aparece en el documental, se va contento, no sin antes aplaudir, como hacemos todos, al protagonista del mismo, colocado en pie en medio de la sala agradeciendo los emocionados aplausos del p&uacute;blico asistente. A todos nos ha tocado la fibra haber podido viajar con &eacute;l a un mundo que ya no existe, donde un hombre sali&oacute; de la miseria enfund&aacute;ndose unos guantes de boxeo en una exitosa trayectoria que tuvo su punto culminante aquel d&iacute;a que subi&oacute; al ring y pele&oacute; con un boxeador que se cas&oacute; luego con una cantante. Dicen los que entienden que aquel pudo haber sido el mejor combate que ha habido en la historia del pugilismo espa&ntilde;ol. Y yo, aunque no lo vi, no voy a ponerlo en duda.
    </p><p class="article-text">
        Miguel Vel&aacute;zquez, el catedr&aacute;tico del ring, se podr&aacute; ver en junio en Filmin.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/mundo-no-existe_1_12197288.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Apr 2025 11:12:20 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escenas de una vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/escenas-vida_1_12189758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0381dfd-93df-495c-89fe-556883d30447_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escenas de una vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La buena ficción contiene esa escena que para ti es importante, como lo fue en tu vida aquel beso, aquella primera cita o aquella acampada con amigos

</p></div><p class="article-text">
        <em>- Los gatos son chicas.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>- Y los perros, chicos -dijo Dawn Pepperdine.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>(Lionel Asbo, </em>Martin Amis<em>)</em>
    </p><p class="article-text">
        Hay una escena de la excelente pel&iacute;cula <em>Los destellos</em>, de Pilar Palomero, que se me ha quedado (y sospecho que se me <em>quedar&aacute;</em>) grabada en la memoria, aquella en la que padre e hija bailan juntos mientras suena una copla de fondo. Es tan aut&eacute;ntica que el amor que ah&iacute; se profesa traspasa la pantalla y te llega como un tsunami que te arrasa, te penetra y hace, por tanto, que conectes de forma directa con lo que esos dos est&aacute;n viviendo, una despedida en forma de baile.
    </p><p class="article-text">
        De nuestra vida, como del cine que hemos visto y de las novelas que hemos le&iacute;do, recordamos tan s&oacute;lo una brev&iacute;sima porci&oacute;n: escenas aisladas. El primer beso, la emoci&oacute;n al conseguir un trabajo, un premio, una situaci&oacute;n desternillante con amigos en la madrugada en un pub, aquella ca&iacute;da de la bicicleta porque no ten&iacute;as que haber saltado aquella rampa o la llamada de tel&eacute;fono para informarte de la muerte de tu amigo adolescente. Es una selecci&oacute;n que hacemos nosotros o nuestra memoria por su cuenta, que es como si fuera nosotros pero no del todo, qui&eacute;n sabe qu&eacute; del cerebro. El caso es que nos hacemos un resumen vital porque no podemos recordar todo durante todo el tiempo, como en aquel cuento de Borges, <em>Funes el memorioso</em>.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me ocurre lo mismo con las pel&iacute;culas y las novelas, y sospecho que a todos debe de ocurrirles algo parecido, pues cualquiera de nosotros es igual al otro, todos somos la medida del mundo. Me ocurre, pues, que mi recuerdo m&aacute;s claro y evidente de las obras consumidas es una escena concreta que por alg&uacute;n motivo se ha instalado en mi disco duro. Y esto me hace pensar si toda esa pel&iacute;cula o toda esa novela no habr&aacute; sido tan s&oacute;lo una excusa para poder escribir esa escena que me ha impactado tanto como para no haberse diluido en las aguas del tiempo. Y quiz&aacute; tambi&eacute;n eso ocurra en la propia existencia real, siendo toda nuestra vida tan s&oacute;lo una excusa para poder disfrutar de&nbsp; momentos concretos que recordaremos en nuestra pantalla interior como escenas. Que recorremos kil&oacute;metros y kil&oacute;metros de vida tan s&oacute;lo para poder vivir algunos momentos extraordinarios. Si uno hace memoria con el af&aacute;n de recordar esos buenos momentos vividos, haciendo balance de si el camino ha valido la pena, recordar&aacute; aquel viaje a Londres o a Sevilla, que quiz&aacute; dur&oacute; s&oacute;lo cinco d&iacute;as, o aquella vez que ibas a salir de marcha con tu mejor amigo pero se quedaron dentro del coche durante horas, escuchando m&uacute;sica cl&aacute;sica fascinados pero tambi&eacute;n riendo a carcajadas con los chistes compartidos. Cada uno tiene sus propias escenas.
    </p><p class="article-text">
        La buena ficci&oacute;n contiene esa escena que para ti es importante, como lo fue en tu vida aquel beso, aquella primera cita o aquella acampada con amigos. As&iacute;, entre otras muchas escenas maravillosas, tengo bien almacenadas en mi mente el baile de Ana Torrent con sus hermanos en <em>Cr&iacute;a cuervos</em>, sonando Jeannette en el tocadiscos de la habitaci&oacute;n; el productor amenazando con cortarse miembros de su cuerpo en<em> Hollywood</em>, de Bukowski;<em> </em>la discusi&oacute;n sobre un sof&aacute; de Kevin Spacey y Annette Bening en <em>American Beauty</em>; Meursault, caminando por la playa en <em>El extranjero</em>, de Camus; Bogart, empujando el barco dentro de la ci&eacute;naga en <em>La Reina de &Aacute;frica,</em> un di&aacute;logo sobre perros y gatos de la pareja de la novela <em>Lionel Asbo</em>, de Martin Amis; Robin Williams salvando, cual caballero andante, a Jeff Bridges de unos matones en <em>El rey pescador</em>; aquel tipo hablando de c&oacute;mo controlaba el tama&ntilde;o de su miembro en <em>Sexus</em>, de Henry Miller; Eddy Murphy cruzando la autopista aterrorizado en <em>Bowfinger, el p&iacute;caro;</em> William Hurt, mirando la foto de su mujer fallecida en el &aacute;lbum de Harvey Keitel en <em>Smoke</em>; Emily Watson, dirigi&eacute;ndose hacia el barco en el final de <em>Rompiendo las olas</em>; el hijo sosteniendo a la madre en brazos en<em> Madre e hijo</em>;<em> </em>la huida en moto de Buster Keaton en <em>Sherlock Jr.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute; ese volc&aacute;n de la escritura cinematogr&aacute;fica que te regala no una, sino varias escenas que vas a recordar de cada una de sus pel&iacute;culas, porque quiz&aacute; sea el que mejor ha entendido el verdadero poder de la escena en el cine. Me refiero a Tarantino, que escribe y rueda cada una como si la vida le fuera en ello, como si cada una de ellas fuera un cortometraje, haciendo que cada fragmento de pel&iacute;cula sea tan importante como el resto. Pero no todos los escritores son Tarantino. &Eacute;ste se ha empe&ntilde;ado en ocupar una buena porci&oacute;n de nuestra memoria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/escenas-vida_1_12189758.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Apr 2025 12:54:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escenas de una vida]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[David Baute, Premio Goya: “Trato de acercarme a un cine creativo pero que tenga trasfondo social, sin ser un panfleto”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/david-baute-premio-goya-trato-acercarme-cine-creativo-tenga-trasfondo-social-panfleto_1_12142120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51cd7073-9c1e-4bce-989f-09b33a463ac8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="David Baute, Premio Goya: “Trato de acercarme a un cine creativo pero que tenga trasfondo social, sin ser un panfleto”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Soy igual de feliz cuando tengo un pequeño proyecto en mi pueblo con los niños a nivel cultural o medioambiental que recibiendo un Goya”, dice el autor del último Premio Goya de animación, ‘Mariposas negras’</p><p class="subtitle">Entrevista  - Joanna Quinn, directora de películas de animación: “Gran Bretaña es más racista tras el Brexit y todo está peor”</p></div><p class="article-text">
        Creo que no ser&iacute;a demasiado osado decir que David Baute (50 a&ntilde;os), director y productor de cine, es un activista cinematogr&aacute;fico. Un tipo honesto y sensible que usa la c&aacute;mara para mostrarle al mundo los padecimientos de tantos seres humanos. No es una pose, lo notas a poco que hables con &eacute;l, que trae el Goya recientemente recibido porque se lo he pedido para la foto que ilustra esta entrevista. Lo notas y no puedes evitar preguntarle por ello, por cu&aacute;l es su mayor motivaci&oacute;n, si los reconocimientos cinematogr&aacute;ficos o el poder ayudar a cambiar las cosas. Uno se lo pregunta sabiendo de antemano la respuesta. David, cineasta y uno de los directores del reconocido festival Miradas Doc, es un tipo sencillo y cercano. Es de Garachico, un pueblo del norte de Tenerife, como mencion&oacute; en su discurso en los Goya. Es tan de Garachico que naci&oacute; all&iacute; porque su madre se puso de parto y no hab&iacute;a tiempo de llegar a un hospital.
    </p><p class="article-text">
        Su pel&iacute;cula <em>Mariposas negras</em>, que ha recibido los premios Forqu&eacute;, el premio Goya, que ha sido celebrada en diferentes festivales internacionales de clase A y que compite en breve en los Premios Platino, habla, a trav&eacute;s de la t&eacute;cnica de la animaci&oacute;n, de tres mujeres reales que han tenido que migrar de sus pa&iacute;ses por raz&oacute;n del clima. Son migrantes clim&aacute;ticas, un estatus no reconocido a&uacute;n por los organismos internacionales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es la vida despu&eacute;s del Goya?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues mira, me ha cambiado bastante, no tanto en lo personal, intento seguir haciendo las mismas rutinas de toda mi vida, con los ni&ntilde;os, con los amigos, con la familia y porque yo soy muy de quedarme tambi&eacute;n en mi casa, en mi entorno; pero s&iacute; en el sentido de que me llama todo el mundo a todas horas para asistir a sitios y al final llevo un mes o mes y medio que llevamos desde el Goya que no me da tiempo realmente de ponerme a hacer mi trabajo con los asuntos de mi productora, pero s&iacute;, luego hay algo como muy bonito en todo esto y es la gratitud de la gente, ves a todo el mundo alegr&aacute;ndose. En cualquier sitio que vas todo el mundo como con ganas de compartir ese cari&ntilde;o que sali&oacute; de no s&eacute; d&oacute;nde porque sinceramente yo pens&eacute; que&nbsp;lo de los Goya era algo como que, bueno, los ve&iacute;amos la gente del cine y alguien m&aacute;s, pero se ha hecho como un fen&oacute;meno que trasciende m&aacute;s all&aacute; de la gente del mundo del cine y aqu&iacute; en Canarias ha sido como algo que ha vivido mucho la gente, e interiorizado como suyo y para m&iacute; eso es lo m&aacute;s bonito. En mi pueblo hasta tiraron cohetes y era una fiesta y yo me alegr&eacute; pero claro ahora el tema es c&oacute;mo devuelvo todo eso porque yo llegu&eacute; ese d&iacute;a a Garachico y&nbsp; todo el mundo s&uacute;per contento y vaya donde vaya... sal&iacute; en Carnavales y todo el mundo dici&eacute;ndome &iexcl;el Goya! <em>(Risas)</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y t&uacute; crees que eso a lo mejor tiene que ver con la canariedad, con la condici&oacute;n insular, que aqu&iacute; desde la periferia nos llena m&aacute;s de orgullo que los nuestros consigan estos &eacute;xitos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;, que somos as&iacute; los canarios, porque yo a otros compa&ntilde;eros que han ganado el Goya no les ha pasado esto porque lo hemos hablado y est&aacute;n alucinando con todo lo que est&aacute; pasando aqu&iacute;, yo creo que es algo m&aacute;s nuestro, de los canarios, o sea a m&iacute; me ven como alguien que forma parte de la sociedad, l&oacute;gicamente, soy una persona que vive en un pueblo, en una familia...&nbsp; porque hay cineastas que viven en su mundo pero yo siempre me he relacionado con toda la gente y en los eventos que hacemos y todo esto, entonces bueno, siempre he tratado de compartir todo lo que hago y a lo mejor por ah&iacute; el canario como que es muy receptivo con eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Has ganado el Forqu&eacute;, el Goya, ahora est&aacute;s nominado a los Premios Platino, &iquest;crees que los galardones recibidos ayudar&aacute;n a poder levantar los pr&oacute;ximos proyectos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo estoy viendo qu&eacute; pasa con eso, es verdad que ha servido para que la pel&iacute;cula se vea m&aacute;s, porque ha vuelto a reactivarse en las salas de cine, que han vuelto a pedir la pel&iacute;cula; entonces, claro, se ha generado una segunda vida con la pel&iacute;cula que ya eso est&aacute; bien. Hay un inter&eacute;s importante por ejemplo por parte de la comunidad educativa, a nivel nacional, no solo de Canarias, por llevar esta pel&iacute;cula a los colegios. O sea, los premios al final te dan una visibilidad que no te lo da otra cosa, eso est&aacute; claro; ahora, si me ayudar&aacute;n en pr&oacute;ximos proyectos es lo que tengo que empezar a ver. Yo creo que algo te ayudan porque a ver, cualquier cineasta tiene que empezar una pel&iacute;cula de cero y a ver si la financia y a ver si no, pero no es lo mismo ir con una serie de premios, que ir sin tener ning&uacute;n tipo de trayectoria, entonces yo creo que algo ayudar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; cree que la pel&iacute;cula est&aacute; funcionando tan bien en el circuito de premios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo ten&iacute;a dos dudas con esta pel&iacute;cula, una que funcionara primero para el p&uacute;blico, de eso me di cuenta en Annecy, que fue el primer festival donde la tuvimos, porque el p&uacute;blico llenaba la sala y luego ven&iacute;a incluso cuando terminaba la pel&iacute;cula a abrazarse a nosotros, a expresarnos sus sentimientos, la pel&iacute;cula les hab&iacute;a generado algo dentro, les hab&iacute;a conmovido m&aacute;s all&aacute; del tema de conciencia que eso es otra cuesti&oacute;n, y entonces empec&eacute; a ver que el p&uacute;blico la recib&iacute;a muy bien.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula empez&oacute; a moverse por festivales internacionales m&aacute;s o menos bien, la verdad, tuvimos una buena aceptaci&oacute;n en festivales internacionales: La Habana, Mar de Plata, en la India... entonces, bueno, pues empezamos a ver que funcionaba ah&iacute; y luego nos quedaba ver lo de los premios, sobre todo los premios nacionales porque es verdad que los premios tambi&eacute;n se mueven en funci&oacute;n a que todo el mundo se conoce... o por regiones, porque funciona as&iacute; tambi&eacute;n... oye, existe una pel&iacute;cula aragonesa, pues los aragoneses la apoyaremos... igual que si hay una pel&iacute;cula canaria, pero claro, los acad&eacute;micos canarios somos tres, pero, sin embargo, funcion&oacute;, la pel&iacute;cula les lleg&oacute;. Yo creo que la vieron y entendieron que era una pel&iacute;cula que respond&iacute;a a lo que hoy en d&iacute;a creo que busca un poco el votante medio de los Goya, que es algo de cine independiente con unos valores sociales detr&aacute;s y que l&oacute;gicamente en lo art&iacute;stico tambi&eacute;n est&eacute; bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que los Goya se est&aacute;n decantando hacia un cine m&aacute;s de autor, m&aacute;s comprometido? Porque, por ejemplo, su pel&iacute;cula le gan&oacute; a pelis muy grandes&hellip; &iquest;Cree que se est&aacute; produciendo ese cambio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, yo creo que lo est&aacute; habiendo, yo creo que s&iacute;, porque hay mucha gente que ha entrado en la Academia que es m&aacute;s joven, que ha entrado en el cine &uacute;ltimamente. Antes yo creo que iba todo m&aacute;s dirigido a grandes a producciones de grandes productores o productoras de Espa&ntilde;a, pero s&iacute; que hay una mirada por ah&iacute; como un poco m&aacute;s hacia encontrar otro tipo de cine. Igual ya no se generan tanto esos lobbies, sino que la gente busca ver lo que le sugiere la peli y, si desde el punto de vista narrativo y desde el punto de vista visual les funciona, pues yo creo que acaban votando eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El guion se basa en una idea original suya, &iquest;c&oacute;mo le surgi&oacute; la idea de la pel&iacute;cula?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Surge primero porque, bueno, yo dirijo al Festival de Cine Medioambiental de Canarias y toda la vida he estado vinculado con temas medioambientales. Hasta ese momento hab&iacute;a visto c&oacute;mo se trabajaba la cuesti&oacute;n clim&aacute;tica, pero quiz&aacute;s m&aacute;s vinculado con temas cient&iacute;ficos, pero no sab&iacute;a qu&eacute; ocurr&iacute;a con el ser humano, y por ah&iacute; empec&eacute; a ver qu&eacute; estaba sucediendo. Y, por otro lado, la migraci&oacute;n. Empec&eacute; a mezclar esos dos conceptos de migraci&oacute;n y cambio clim&aacute;tico a ver qu&eacute; pasaba y por ah&iacute; tuve la suerte de tener una beca de National Geographic y poder ir a investigar a estos lugares. De hecho ten&iacute;amos un abanico muy amplio porque pod&iacute;amos investigar en todos los lugares que quisi&eacute;ramos, pero detectamos tres cuestiones por las que la gente emigraba que b&aacute;sicamente son la desertificaci&oacute;n, la subida al nivel del mar y el fen&oacute;meno de los huracanes que se est&aacute; volviendo muy creciente por el calentamiento del mar, as&iacute; que empezamos a trabajar en el terreno lo que estaba ocurriendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No es demasiado com&uacute;n ver un largometraje de animaci&oacute;n tan cercano al esp&iacute;ritu del documental, &iquest;se plante&oacute; en alg&uacute;n momento, cuando empez&oacute; a trabajar en el guion, hacer la pel&iacute;cula en formato documental o en acci&oacute;n real? &iquest;O tuvo claro desde el principio que deb&iacute;a ser una pel&iacute;cula de animaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no tuve nada claro, o sea yo quer&iacute;a hacer un documental porque es lo &uacute;nico que he hecho siempre, a m&iacute; me gusta ir a lugares y conocer gente y saber m&aacute;s de ellos y entonces quedarme en esos espacios un tiempo y tratar de ir grabando y ver que surge de ah&iacute; y para m&iacute; suele ser c&oacute;modo trabajar as&iacute;.&nbsp; &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;? Que hab&iacute;a una parte importante de estas historias que yo no hab&iacute;a podido rodar; entonces, claro, ten&iacute;a ah&iacute; dos opciones: o ficcionaba, pero yo no me sent&iacute;a nada bien dirigiendo actores porque creo que no s&eacute; hacerlo, o utilizaba la herramienta de la animaci&oacute;n con lo cual pod&iacute;a seguir haciendo ese documental con t&eacute;cnica de animaci&oacute;n. Al principio me cost&oacute; la decisi&oacute;n, pero al final tambi&eacute;n pens&eacute; en el p&uacute;blico. Digo: eh, igual una pel&iacute;cula de animaci&oacute;n llega a mucha m&aacute;s gente y yo quer&iacute;a llegar mucho a la gente joven por el tema de concienciar sobre lo que estaba ocurriendo. Es un mundo que desconoc&iacute;a totalmente y todav&iacute;a creo que sigo desconociendo, pero donde pod&iacute;a fluir algo muy interesante, entre lo que yo aportara desde el documental y lo que los animadores me aportaron a m&iacute; desde la animaci&oacute;n y ah&iacute; hicimos un trabajo de desarrollo s&uacute;per bonito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se trata de una pel&iacute;cula sin concesiones, &iquest;debati&oacute; mucho con la guionista, Yaiza Berrocal, si dejar m&aacute;s espacio para la esperanza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa&nbsp;es que yo creo que estamos en un punto en el que hay que ser ya muy directos con el mensaje. A ver, lo que pasa que las historias fueron esas y las historias no de ellas sino de miles y miles de mujeres. El problema es que esta gente lo pierde todo y tienen que marcharse de su hogar, de su entorno, acaba en la calle y luego no tienen ning&uacute;n tipo de protecci&oacute;n social ni cobertura porque el migrante clim&aacute;tico no est&aacute; reconocido, entonces la vida que les espera es la calle, peor de lo que te puedas imaginar porque en la calle suele ocurrir que las mujeres acaben siendo prostitutas y que los ni&ntilde;os sean utilizados para lo que sea, y eso c&oacute;mo lo suavizas...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que una pel&iacute;cula como esta podr&iacute;a ayudar a cambiar las cosas a nivel pol&iacute;tico o se conforma con generar conciencia en el espectador?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, yo no me conformo con generar conciencia. Yo creo que los j&oacute;venes o los ni&ntilde;os son los que dentro de unos a&ntilde;os ocupar&aacute;n los puestos pol&iacute;ticos o de la gerencia de grandes empresas. Si esos ni&ntilde;os o esos j&oacute;venes est&aacute;n m&aacute;s o menos concienciados, claro, realmente eso lo llevar&aacute;n a la pr&aacute;ctica y el mundo ser&aacute; m&aacute;s habitable y tendremos otro tipo de planteamientos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo creo que ese tipo de cosas a usted le producen m&aacute;s satisfacci&oacute;n que los &eacute;xitos cinematogr&aacute;ficos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah, total, los premios han llegado y creo que yo tampoco los he terminado de sentir del todo. Yo donde me alegro es en los procesos de hacer cine, en el desarrollo y en que luego esas pel&iacute;culas generen algo y yo soy igual de feliz cuando tengo un peque&ntilde;o proyecto en mi pueblo con los ni&ntilde;os a nivel cultural o medioambiental que recibiendo un Goya.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando uno se plantea una pel&iacute;cula como esta, animaci&oacute;n para adultos, con un trasfondo social, como productor, &iquest;ha de pensar en t&eacute;rminos comerciales, en retorno de la inversi&oacute;n, beneficios, o ya espera de entrada que tenga un recorrido m&aacute;s festivalero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil porque en estas pel&iacute;culas no te encuentras nunca ni a un agente de ventas ni un distribuidor que pueda mover esa pel&iacute;cula, entonces ya te cuesta la financiaci&oacute;n tambi&eacute;n. Sin embargo, una animaci&oacute;n infantil tiene toda la financiaci&oacute;n del mundo porque la necesitan las plataformas, las televisiones... A una para adultos le cuesta mucho financiarse, entonces nosotros cuando nos planteamos al inicio qu&eacute; hacemos... Quer&iacute;amos hacer nuestra pel&iacute;cula y luego, si se puede ver y se puede distribuir, genial, pero si no, tenemos que hacer nuestra pel&iacute;cula con nuestros valores y nuestra &eacute;tica y nuestro compromiso y concesiones cero a la industria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Fue dif&iacute;cil encontrar a otros productores que quisieran hacer un cine como este, digamos &ldquo;puro&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Era dif&iacute;cil porque adem&aacute;s yo sab&iacute;a que para hacer algo de animaci&oacute;n ten&iacute;a que aliarme con gente que hubiera hecho animaci&oacute;n a un nivel algo comercial porque si no estabas haciendo algo con gente que no sab&iacute;a nada, como yo, pero yo me fijo primero que nada en Edmon Roch, que es el productor de <em>Atrapa la bandera</em>, de <em>Tadeo Jones</em>. &Eacute;l es una persona muy especial y cuando recibi&oacute; la noticia me llam&oacute; y me dijo &ldquo;quiero hablar contigo&rdquo; y quedamos a la semana en Madrid y le cont&eacute; la historia y me dijo: &ldquo;Yo nunca he hecho esto, una pel&iacute;cula de animaci&oacute;n para adultos de tema social, pero quiero hacerlo, o sea, lo que me est&aacute;s contando t&uacute; necesita ser contado&rdquo; y claro, eso fue lo que abri&oacute; todo el camino a la pel&iacute;cula. Si ese momento no llega hubiera sido muy dif&iacute;cil porque yo desde una productora peque&ntilde;a de aqu&iacute; no puedo levantar la financiaci&oacute;n que se necesita para una pel&iacute;cula de este tipo, es imposible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un creador con una conciencia social tan marcada como la suya, &iquest;se plantear&iacute;a hacer un cine, digamos, m&aacute;s ligero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que no sabr&iacute;a, yo creo que no podr&iacute;a, no sabr&iacute;a hacerlo porque mi vida funciona a base de compromiso, o sea, en el d&iacute;a a d&iacute;a. No ya en el cine sino en el d&iacute;a a d&iacute;a y siempre estoy involucrado con temas sociales, medioambientales... en lo peque&ntilde;o, en mi pueblo, en mi calle, a veces en mi casa. Ese &ldquo;cine &uacute;til&rdquo;, que dec&iacute;an los italianos, no tiene que estar re&ntilde;ido con el cine creativo, no. O sea, t&uacute; puedes hacer un cine que despierte cierta conciencia, pero cuidando la parte de guion la parte visual, cuidando todo, y trato de acercarme a un cine creativo, pero que tenga algo de trasfondo social, sin ser un panfleto, l&oacute;gicamente, porque hoy en d&iacute;a huimos bastante de eso, pero s&iacute; que tenga alguna condici&oacute;n debajo que t&uacute; digas &ldquo;esto tenemos ganas de contarlo&rdquo;. La semana que viene estrenamos <em>Sugar island</em>, que es una pel&iacute;cula de Joane G&oacute;mez rodada en Dominicana sobre los haitianos que trabajan en esos ingenios de az&uacute;car y que est&aacute;n desprotegidos socialmente y que cuando terminan su vida laboral, de estar cortando ca&ntilde;a durante 50 a&ntilde;os, de repente los dejan en la calle y ya no tienen derecho a nada, ni a nivel social ni a pagas ni a casas ni nada. Al final todas esas historias son las que te mueven.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto García Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/david-baute-premio-goya-trato-acercarme-cine-creativo-tenga-trasfondo-social-panfleto_1_12142120.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Mar 2025 05:01:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[David Baute, Premio Goya: “Trato de acercarme a un cine creativo pero que tenga trasfondo social, sin ser un panfleto”]]></media:title>
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