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    <title><![CDATA[elDiario.es - Paco Rivero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/paco-rivero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Paco Rivero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La Felicidad es…¡¡Imperfecta!!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/felicidad-imperfecta_129_13198796.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Recuerdo aquel d&iacute;a, entr&eacute; en mi banco de confianza con una idea muy concreta: quer&iacute;a comprarme una moto. No era un capricho, la necesitaba para trabajar.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de revisar mis datos, el director me dijo que as&iacute; no pod&iacute;an concederme el pr&eacute;stamo. Hasta ah&iacute;, todo normal.
    </p><p class="article-text">
        Pero inmediatamente a&ntilde;adi&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Lo que s&iacute; podemos hacer es ampliar la hipoteca. As&iacute; compras la moto&hellip; y adem&aacute;s te queda dinero para un coche mejor o incluso para dar la entrada de una casa en la playa. Al final, todo el mundo quiere tener una casa en la playa.
    </p><p class="article-text">
        Sal&iacute; de all&iacute; con una sensaci&oacute;n dif&iacute;cil de explicar. No era frustraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Era algo m&aacute;s sutil: la sensaci&oacute;n de que lo que yo necesitaba&hellip; no era suficiente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando &ldquo;m&aacute;s&rdquo; se convierte en la medida de todo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vivimos rodeados de una l&oacute;gica que no se cuestiona: siempre hay algo mejor.
    </p><p class="article-text">
        Y lo peligroso no es que exista. <strong>Lo peligroso es cuando se convierte en referencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque entonces dejamos de preguntarnos qu&eacute; necesitamos, para empezar a perseguir lo que &ldquo;deber&iacute;amos&rdquo; querer.
    </p><p class="article-text">
        Y esa misma l&oacute;gica se ha instalado, casi sin darnos cuenta, en muchas organizaciones.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s resultados, m&aacute;s impacto, m&aacute;s crecimiento&hellip;Menos error.
    </p><p class="article-text">
        Como si liderar bien fuera equivalente a no fallar nunca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando conf&iacute;as&hellip; pero no verificas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Llevaba muy poco tiempo liderando a ese equipo.
    </p><p class="article-text">
        Ellos, en cambio, llevaban a&ntilde;os en la organizaci&oacute;n, con conocimiento profundo del contexto. Yo no ten&iacute;a todos los datos, pero s&iacute; ten&iacute;a algo que consider&eacute; suficiente en ese momento: confianza.
    </p><p class="article-text">
        Y decid&iacute; apoyarme en ella. <strong>El problema es que no contrast&eacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y acab&eacute; defendiendo en un programa de televisi&oacute;n de alta audiencia una posici&oacute;n basada en informaci&oacute;n incorrecta.
    </p><p class="article-text">
        Fue un error grande.
    </p><p class="article-text">
        De los que no puedes matizar. De los que no puedes esconder.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La noche anterior</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa misma noche habl&eacute; con una persona del equipo.
    </p><p class="article-text">
        Se sent&iacute;a mal como profesional. Pero tambi&eacute;n como persona.
    </p><p class="article-text">
        Llev&aacute;bamos poco tiempo trabajando juntos/as, y para ellos/as yo a&uacute;n estaba construyendo mi lugar como l&iacute;der. Sent&iacute;an que me hab&iacute;an fallado. Que hab&iacute;an puesto en riesgo mi credibilidad. Que hab&iacute;an fallado como equipo&hellip; y tambi&eacute;n en lo personal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No me habl&oacute; de resultados. Me habl&oacute; de emociones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; entend&iacute; que lo que hab&iacute;a ocurrido no era solo un error.
    </p><p class="article-text">
        Era un momento que iba a definir mucho m&aacute;s que un resultado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La decisi&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, cuando llegu&eacute;, el equipo estaba en silencio.
    </p><p class="article-text">
        Ese silencio que anticipa lo de siempre: tensi&oacute;n, reproche, b&uacute;squeda de culpables.
    </p><p class="article-text">
        Pero yo no improvis&eacute;. Ya hab&iacute;a tomado una decisi&oacute;n la noche anterior.
    </p><p class="article-text">
        Entr&eacute; con una bandeja de pasteles.
    </p><p class="article-text">
        Les mir&eacute; y dije: <strong>&iexcl;Vamos a celebrar la cagada de ayer!</strong>
    </p><p class="article-text">
        No era iron&iacute;a. Era una forma de decir algo m&aacute;s importante:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Y despu&eacute;s vamos a entender qu&eacute; ha pasado y c&oacute;mo lo solucionamos. Porque a partir de ahora, aqu&iacute; vamos a celebrar igual los &eacute;xitos y los fracasos&hellip; siempre que haya trabajo, responsabilidad y &eacute;tica detr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo que cambi&oacute; (y lo que no)</strong>
    </p><p class="article-text">
        El error no desapareci&oacute;. Las consecuencias tampoco.
    </p><p class="article-text">
        Pero <strong>cambi&oacute; algo m&aacute;s importante: el lugar que ocupaba el error dentro del equipo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dej&oacute; de ser algo que esconder. Y empez&oacute; a ser algo que entender.
    </p><p class="article-text">
        Y eso tiene un impacto directo en el desarrollo del talento.
    </p><p class="article-text">
        Porque el talento no necesita entornos perfectos.
    </p><p class="article-text">
        Necesita entornos donde pueda aprender sin miedo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Liderar sin la obsesi&oacute;n por lo perfecto</strong>
    </p><p class="article-text">
        Decimos que queremos compromiso, innovaci&oacute;n, crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Pero <strong>construimos culturas donde equivocarse tiene un coste demasiado alto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y eso bloquea m&aacute;s de lo que impulsa.
    </p><p class="article-text">
        El liderazgo humanista no consiste en eliminar la exigencia. Consiste en humanizarla.
    </p><p class="article-text">
        En entender que detr&aacute;s de cada resultado hay personas que est&aacute;n aprendiendo, creciendo, equivoc&aacute;ndose y acertando.
    </p><p class="article-text">
        Como en la vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Donde de verdad ocurre la felicidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo entend&iacute; que lo que ocurri&oacute; en el banco y lo que ocurri&oacute; con mi equipo ten&iacute;an el mismo fondo: Esa sensaci&oacute;n constante de que siempre hay algo mejor.
    </p><p class="article-text">
        Algo m&aacute;s grande. Algo m&aacute;s perfecto.
    </p><p class="article-text">
        Y que, de alguna manera, nunca es suficiente.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n <strong>entend&iacute; algo m&aacute;s importante: lo perfecto nunca llega.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque siempre hay un siguiente nivel.
    </p><p class="article-text">
         Siempre hay otro escal&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         Siempre hay algo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y en esa b&uacute;squeda constante es muy f&aacute;cil perderse lo esencial: El camino.
    </p><p class="article-text">
        Ese camino que casi nunca es perfecto.
    </p><p class="article-text">
        Que est&aacute; lleno de errores, s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
         Pero tambi&eacute;n de aprendizajes.
    </p><p class="article-text">
         De personas que aparecen.
    </p><p class="article-text">
         De conversaciones que marcan.
    </p><p class="article-text">
        De risas, momentos que no estaban previstos&hellip; y que terminan siendo los que m&aacute;s recuerdas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La felicidad que s&iacute; existe</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; la felicidad no est&eacute; en alcanzar algo perfecto.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; est&eacute; en darse cuenta de que no lo necesitamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Que la vida &mdash;y tambi&eacute;n el liderazgo&mdash; no va de eliminar las imperfecciones, sino de saber transitar con ellas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De aprender.
    </p><p class="article-text">
         De compartir.
    </p><p class="article-text">
         De construir.
    </p><p class="article-text">
        Porque al final, <strong>la verdadera felicidad no est&aacute; en lo que falta, sino en la capacidad de vivir, de verdad, todo lo que ya est&aacute; ocurriendo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque no sea perfecto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/felicidad-imperfecta_129_13198796.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2026 10:05:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La Felicidad es…¡¡Imperfecta!!]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Con qué mapa pilotas tu vida?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/mapa-pilotas-vida_129_12986998.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <strong>Paco, &iquest;qu&eacute; co&ntilde;o haces aqu&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong> T&uacute;, &iquest;c&oacute;mo has llegado hasta aqu&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No fueron preguntas ret&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
         Eran reales. Inc&oacute;modas.
    </p><p class="article-text">
         No las busqu&eacute;. Surgieron.
    </p><p class="article-text">
        Me asaltaron un d&iacute;a de 2020, en plena pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Sentado en un espacio de trabajo improvisado &mdash;como tantas otras personas&mdash;, con la agenda saturada y el ruido constante de la urgencia, las reuniones y la responsabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por eso mi cerebro me par&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seguir en autom&aacute;tico ya no era una opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Parar para volver a ver</strong>
    </p><p class="article-text">
        No fue tanto una invitaci&oacute;n a mirar hasta d&oacute;nde hab&iacute;a llegado, sino como que algo dentro de m&iacute; se abri&oacute; paso. Quiz&aacute; porque era justo el momento. Quiz&aacute; porque mi cabeza &mdash;o mi cuerpo&mdash; necesitaban que parara de una vez.
    </p><p class="article-text">
        De repente, se me vino todo encima: el nivel de responsabilidad que sosten&iacute;a en ese momento, las decisiones tomadas, los riesgos asumidos, la incertidumbre atravesada. Y, al mismo tiempo, <strong>una sensaci&oacute;n clara de estar exactamente donde ten&iacute;a que estar, aunque a&uacute;n no supiera explicarlo del todo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entonces aparecieron las l&aacute;grimas.
    </p><p class="article-text">
         No desde la tristeza, sino desde la conciencia.
    </p><p class="article-text">
         Record&eacute; que hac&iacute;a &ldquo;solo&rdquo; 35 a&ntilde;os era camarero. Una profesi&oacute;n que me encanta, en la que fui profundamente feliz y que me regal&oacute; aprendizajes que sigo utilizando cada d&iacute;a: escucha, empat&iacute;a, gesti&oacute;n emocional, resiliencia, lectura del contexto, trato humano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada de eso fue tiempo perdido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo era camino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El camino nos explica m&aacute;s de lo que parece</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo pens&eacute; que hab&iacute;a etapas de mi vida que no encajaban.
    </p><p class="article-text">
         Hoy s&eacute; que cada una de ellas me estaba preparando para algo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi vida personal y profesional nunca fue, ni lo sigue siendo, lineal. Y esa aparente incoherencia es, precisamente, lo que le da sentido a mi camino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me he reinventado varias veces. No por inestabilidad ni por falta de talento, sino por fidelidad a lo que iba descubriendo de m&iacute; mismo y a la necesidad &mdash;cada vez m&aacute;s clara&mdash; de vivir alineado con mi prop&oacute;sito.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a de 2020 decid&iacute; empezar a escribir. No para dar lecciones.
    </p><p class="article-text">
         Para compartir aprendizajes. Con la intenci&oacute;n de que mi recorrido pudiera ser &uacute;til, quiz&aacute; motivador, ojal&aacute; inspirador, para el tuyo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;No est&aacute;s perdido/a! Est&aacute;s usando un mapa dise&ntilde;ado para un paisaje que ya no existe</strong>
    </p><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo <em>Zygmunt Bauman</em>, en su obra <em>Modernidad l&iacute;quida</em>, puso palabras a una sensaci&oacute;n colectiva: vivimos en un mundo donde las certezas se diluyen, las estructuras ya no sostienen y la estabilidad dej&oacute; de ser la norma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vivimos en tiempos l&iacute;quidos.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tiempos donde las trayectorias ya no se heredan y donde cada persona tiene que construir su propio recorrido, muchas veces sin referencias claras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablo de <em>mapas</em> me refiero a esas ideas, creencias y guiones que hemos interiorizado sobre c&oacute;mo &ldquo;deber&iacute;a&rdquo; ser una vida o una carrera profesional: estudiar algo &ldquo;con salidas&rdquo;, permanecer muchos a&ntilde;os en la misma empresa, ascender sin desviarse, no cambiar demasiado, no dudar, no atreverte para no fracasar.
    </p><p class="article-text">
        Son mapas que durante d&eacute;cadas sirvieron para orientarnos, como un GPS antiguo que funcionaba bien hasta que el paisaje cambi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y el paisaje se ha transformado de verdad: ya no son las mismas carreteras las que lo atraviesan, ni existe una &uacute;nica v&iacute;a para llegar a un destino. Hoy podemos llegar al mismo lugar por distintas bifurcaciones, eligiendo recorridos diferentes seg&uacute;n la etapa vital, las circunstancias o, simplemente, seg&uacute;n la carretera por la que m&aacute;s disfrutamos conduciendo hacia aquello que queremos construir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El problema no es la liquidez</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que el paisaje haya cambiado y que existan m&uacute;ltiples carreteras para llegar a un mismo destino no es, en s&iacute; mismo, un problema. El problema aparece cuando seguimos conduciendo como si nada hubiera cambiado, esperando que alguien nos diga por d&oacute;nde ir o nos garantice que no habr&aacute; desv&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante a&ntilde;os nos ense&ntilde;aron a seguir caminos trazados: estudia, trabaja, asciende, no hagas ruido, permanece.</strong>
    </p><p class="article-text">
         Esos mapas funcionaron en contextos estables, predecibles y relativamente seguros.
    </p><p class="article-text">
        Pero hoy muchas personas no se sienten perdidas por falta de talento o compromiso, sino porque esos mapas ya no se corresponden con la realidad que viven.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; aparece algo importante: <strong>esta liquidez no es solo una amenaza.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n es una oportunidad enorme.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque si los caminos no est&aacute;n prefijados, podemos elegirlos con mayor conciencia.
    </p><p class="article-text">
         <strong>Si no hay trayectorias &uacute;nicas, existe la posibilidad de dise&ntilde;ar vidas m&aacute;s coherentes con quienes somos y con quienes queremos llegar a ser.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, exige algo a cambio: hacernos responsables de nuestras decisiones.
    </p><p class="article-text">
         Elegir no es f&aacute;cil, pero no elegir tambi&eacute;n es una decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La trampa de los caminos heredados</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito profesional ocurre exactamente lo mismo.
    </p><p class="article-text">
         Las personas ya no buscan solo estabilidad; buscan sentido, desarrollo y coherencia. Y los equipos no se comprometen con discursos, sino con contextos que les permitan crecer.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; <strong>cobra sentido</strong> &mdash;sin etiquetas ni dogmas&mdash; <strong>una manera m&aacute;s humana y responsable de liderar, una que entiende que los objetivos solo se alcanzan cuando se tiene en cuenta a las personas que los hacen posibles.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las personas no quieren que les digan por d&oacute;nde ir.
    </p><p class="article-text">
         Quieren saber si pueden confiar en quien les acompa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No se trata de dirigir trayectorias ajenas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong> Se trata de crear entornos donde cada persona pueda construir la suya.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando se acompa&ntilde;a desde la coherencia, cuando se cuida el contexto, cuando se ofrece seguridad y sentido, el compromiso deja de ser una exigencia y se convierte en una elecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Del relato a la acci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para no quedarnos solo en la reflexi&oacute;n, te comparto algunos aprendizajes pr&aacute;cticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No son recetas universales, pero s&iacute; puntos de partida que he ido aprendiendo a lo largo el camino, para transitar mejor este contexto l&iacute;quido, tanto si lideras a otras personas como si est&aacute;s liderando, como deseo que sea, tu propia vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si lideras a personas o equipos: puedes empezar por aqu&iacute;</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Cambia el control por conversaciones con sentido.</strong> Pregunta m&aacute;s por el &ldquo;para qu&eacute;&rdquo; que por el &ldquo;c&oacute;mo&rdquo; y el &ldquo;por qu&eacute;&rdquo;.</li>
                                    <li><strong>Normaliza las trayectorias no lineales.</strong> No todas las carreras tienen que ser ascendentes para ser valiosas.</li>
                                    <li><strong>Acompa&ntilde;a decisiones, no dependencias.</strong> Liderar no es retener; es acompa&ntilde;ar para elegir.</li>
                                    <li><strong>Cuida la coherencia.</strong> Las personas no siguen discursos, siguen comportamientos.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Si no lideras equipos, pero s&iacute; tu vida: tambi&eacute;n va contigo</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Asume que cambiar no es fracasar.</strong> Es ajustar el rumbo con la informaci&oacute;n disponible.</li>
                                    <li><strong>Deja de compararte con mapas ajenos.</strong> Cada camino tiene tiempos y ritmos distintos.</li>
                                    <li><strong>Hazte preguntas inc&oacute;modas antes de que sea tarde</strong>. Mirar hacia otro lado suele salir m&aacute;s caro.</li>
                                    <li><strong>Construye tu prop&oacute;sito en movimiento.</strong> No necesitas tenerlo todo claro para empezar a caminar.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Es verdad, no vivimos tiempos f&aacute;ciles.
    </p><p class="article-text">
         Pero <strong>te aseguro que s&iacute; son tiempos profundamente interesantes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quiz&aacute; no se trate de encontrar respuestas definitivas, sino de atreverte</strong> a revisar el mapa con el que est&aacute;s pilotando tu vida.
    </p><p class="article-text">
        Yo sigo haci&eacute;ndome aquellas dos preguntas desde 2020.
    </p><p class="article-text">
         No porque no tenga rumbo, sino porque me ayudan a no caminar en piloto autom&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces t&uacute;, <strong>&iquest;con qu&eacute; mapa est&aacute;s intentando vivir hoy?</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/mapa-pilotas-vida_129_12986998.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 18:27:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Con qué mapa pilotas tu vida?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Con qué mapa pilotas tu vida?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/mapa-pilotas-vida_129_12929526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <strong>Paco, &iquest;qu&eacute; co&ntilde;o haces aqu&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>T&uacute;, &iquest;c&oacute;mo has llegado hasta aqu&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No fueron preguntas ret&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Eran reales. Inc&oacute;modas.
    </p><p class="article-text">
        No las busqu&eacute;. Surgieron.
    </p><p class="article-text">
        Me asaltaron un d&iacute;a de 2020, en plena pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Sentado en un espacio de trabajo improvisado &mdash;como tantas otras personas&mdash;, con la agenda saturada y el ruido constante de la urgencia, las reuniones y la responsabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por eso mi cerebro me par&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seguir en autom&aacute;tico ya no era una opci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Parar para volver a ver</strong></h2><p class="article-text">
        No fue tanto una invitaci&oacute;n a mirar hasta d&oacute;nde hab&iacute;a llegado, sino como que algo dentro de m&iacute; se abri&oacute; paso. Quiz&aacute; porque era justo el momento. Quiz&aacute; porque mi cabeza &mdash;o mi cuerpo&mdash; necesitaban que parara de una vez.
    </p><p class="article-text">
        De repente, se me vino todo encima: el nivel de responsabilidad que sosten&iacute;a en ese momento, las decisiones tomadas, los riesgos asumidos, la incertidumbre atravesada. Y, al mismo tiempo, <strong>una sensaci&oacute;n clara de estar exactamente donde ten&iacute;a que estar, aunque a&uacute;n no supiera explicarlo del todo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entonces aparecieron las l&aacute;grimas.
    </p><p class="article-text">
         No desde la tristeza, sino desde la conciencia.
    </p><p class="article-text">
         Record&eacute; que hac&iacute;a &ldquo;solo&rdquo; 35 a&ntilde;os era camarero. Una profesi&oacute;n que me encanta, en la que fui profundamente feliz y que me regal&oacute; aprendizajes que sigo utilizando cada d&iacute;a: escucha, empat&iacute;a, gesti&oacute;n emocional, resiliencia, lectura del contexto, trato humano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada de eso fue tiempo perdido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo era camino.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El camino nos explica m&aacute;s de lo que parece</strong></h2><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo pens&eacute; que hab&iacute;a etapas de mi vida que no encajaban.
    </p><p class="article-text">
         Hoy s&eacute; que cada una de ellas me estaba preparando para algo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi vida personal y profesional nunca fue, ni lo sigue siendo, lineal. Y esa aparente incoherencia es, precisamente, lo que le da sentido a mi camino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me he reinventado varias veces. No por inestabilidad ni por falta de talento, sino por fidelidad a lo que iba descubriendo de m&iacute; mismo y a la necesidad &mdash;cada vez m&aacute;s clara&mdash; de vivir alineado con mi prop&oacute;sito.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a de 2020 decid&iacute; empezar a escribir. No para dar lecciones.
    </p><p class="article-text">
         Para compartir aprendizajes. Con la intenci&oacute;n de que mi recorrido pudiera ser &uacute;til, quiz&aacute; motivador, ojal&aacute; inspirador, para el tuyo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;No est&aacute;s perdido/a! Est&aacute;s usando un mapa dise&ntilde;ado para un paisaje que ya no existe</strong>
    </p><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo <em>Zygmunt Bauman</em>, en su obra <em>Modernidad l&iacute;quida</em>, puso palabras a una sensaci&oacute;n colectiva: vivimos en un mundo donde las certezas se diluyen, las estructuras ya no sostienen y la estabilidad dej&oacute; de ser la norma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vivimos en tiempos l&iacute;quidos.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tiempos donde las trayectorias ya no se heredan y donde cada persona tiene que construir su propio recorrido, muchas veces sin referencias claras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablo de <em>mapas</em> me refiero a esas ideas, creencias y guiones que hemos interiorizado sobre c&oacute;mo &ldquo;deber&iacute;a&rdquo; ser una vida o una carrera profesional: estudiar algo &ldquo;con salidas&rdquo;, permanecer muchos a&ntilde;os en la misma empresa, ascender sin desviarse, no cambiar demasiado, no dudar, no atreverte para no fracasar.
    </p><p class="article-text">
        Son mapas que durante d&eacute;cadas sirvieron para orientarnos, como un GPS antiguo que funcionaba bien hasta que el paisaje cambi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y el paisaje se ha transformado de verdad: ya no son las mismas carreteras las que lo atraviesan, ni existe una &uacute;nica v&iacute;a para llegar a un destino. Hoy podemos llegar al mismo lugar por distintas bifurcaciones, eligiendo recorridos diferentes seg&uacute;n la etapa vital, las circunstancias o, simplemente, seg&uacute;n la carretera por la que m&aacute;s disfrutamos conduciendo hacia aquello que queremos construir.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El problema no es la liquidez</strong></h2><p class="article-text">
        Que el paisaje haya cambiado y que existan m&uacute;ltiples carreteras para llegar a un mismo destino no es, en s&iacute; mismo, un problema. El problema aparece cuando seguimos conduciendo como si nada hubiera cambiado, esperando que alguien nos diga por d&oacute;nde ir o nos garantice que no habr&aacute; desv&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante a&ntilde;os nos ense&ntilde;aron a seguir caminos trazados: estudia, trabaja, asciende, no hagas ruido, permanece.</strong>
    </p><p class="article-text">
         Esos mapas funcionaron en contextos estables, predecibles y relativamente seguros.
    </p><p class="article-text">
        Pero hoy muchas personas no se sienten perdidas por falta de talento o compromiso, sino porque esos mapas ya no se corresponden con la realidad que viven.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; aparece algo importante: <strong>esta liquidez no es solo una amenaza.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n es una oportunidad enorme.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque si los caminos no est&aacute;n prefijados, podemos elegirlos con mayor conciencia.
    </p><p class="article-text">
         <strong>Si no hay trayectorias &uacute;nicas, existe la posibilidad de dise&ntilde;ar vidas m&aacute;s coherentes con quienes somos y con quienes queremos llegar a ser.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, exige algo a cambio: hacernos responsables de nuestras decisiones.
    </p><p class="article-text">
         Elegir no es f&aacute;cil, pero no elegir tambi&eacute;n es una decisi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La trampa de los caminos heredados</strong></h2><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito profesional ocurre exactamente lo mismo.
    </p><p class="article-text">
         Las personas ya no buscan solo estabilidad; buscan sentido, desarrollo y coherencia. Y los equipos no se comprometen con discursos, sino con contextos que les permitan crecer.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; <strong>cobra sentido</strong> &mdash;sin etiquetas ni dogmas&mdash; <strong>una manera m&aacute;s humana y responsable de liderar, una que entiende que los objetivos solo se alcanzan cuando se tiene en cuenta a las personas que los hacen posibles.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las personas no quieren que les digan por d&oacute;nde ir.
    </p><p class="article-text">
         Quieren saber si pueden confiar en quien les acompa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No se trata de dirigir trayectorias ajenas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong> Se trata de crear entornos donde cada persona pueda construir la suya.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando se acompa&ntilde;a desde la coherencia, cuando se cuida el contexto, cuando se ofrece seguridad y sentido, el compromiso deja de ser una exigencia y se convierte en una elecci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Del relato a la acci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Para no quedarnos solo en la reflexi&oacute;n, te comparto algunos aprendizajes pr&aacute;cticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No son recetas universales, pero s&iacute; puntos de partida que he ido aprendiendo a lo largo el camino, para transitar mejor este contexto l&iacute;quido, tanto si lideras a otras personas como si est&aacute;s liderando, como deseo que sea, tu propia vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si lideras a personas o equipos: puedes empezar por aqu&iacute;</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Cambia el control por conversaciones con sentido.</strong> Pregunta m&aacute;s por el &ldquo;para qu&eacute;&rdquo; que por el &ldquo;c&oacute;mo&rdquo; y el &ldquo;por qu&eacute;&rdquo;.</li>
                                    <li><strong>Normaliza las trayectorias no lineales.</strong> No todas las carreras tienen que ser ascendentes para ser valiosas.</li>
                                    <li><strong>Acompa&ntilde;a decisiones, no dependencias.</strong> Liderar no es retener; es acompa&ntilde;ar para elegir.</li>
                                    <li><strong>Cuida la coherencia.</strong> Las personas no siguen discursos, siguen comportamientos.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Si no lideras equipos, pero s&iacute; tu vida: tambi&eacute;n va contigo</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Asume que cambiar no es fracasar.</strong> Es ajustar el rumbo con la informaci&oacute;n disponible.</li>
                                    <li><strong>Deja de compararte con mapas ajenos.</strong> Cada camino tiene tiempos y ritmos distintos.</li>
                                    <li><strong>Hazte preguntas inc&oacute;modas antes de que sea tarde</strong>. Mirar hacia otro lado suele salir m&aacute;s caro.</li>
                                    <li><strong>Construye tu prop&oacute;sito en movimiento.</strong> No necesitas tenerlo todo claro para empezar a caminar.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Es verdad, no vivimos tiempos f&aacute;ciles.
    </p><p class="article-text">
         Pero <strong>te aseguro que s&iacute; son tiempos profundamente interesantes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quiz&aacute; no se trate de encontrar respuestas definitivas, sino de atreverte</strong> a revisar el mapa con el que est&aacute;s pilotando tu vida.
    </p><p class="article-text">
        Yo sigo haci&eacute;ndome aquellas dos preguntas desde 2020.
    </p><p class="article-text">
         No porque no tenga rumbo, sino porque me ayudan a no caminar en piloto autom&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces t&uacute;, <strong>&iquest;con qu&eacute; mapa est&aacute;s intentando vivir hoy?</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/mapa-pilotas-vida_129_12929526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jan 2026 10:17:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Con qué mapa pilotas tu vida?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[26.981]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/26-981_129_12851857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os lideraba un proyecto tan complejo como importante, de esos en los que cada conversaci&oacute;n pesa y cada persona llega con su verdad y con su propio bagaje emocional.
    </p><p class="article-text">
        En una reuni&oacute;n especialmente tensa que se bloque&oacute; por completo: posiciones enfrentadas, argumentos que no encajaban y un ambiente cargado de frustraci&oacute;n. Desde mi forma de entender el liderazgo &mdash;escuchar, acoger, contener y no forzar&mdash; finalmente decid&iacute; aplazarla. Insistir solo habr&iacute;a da&ntilde;ado m&aacute;s los v&iacute;nculos.
    </p><p class="article-text">
        Esa misma tarde, cuando a&uacute;n estaba procesando lo ocurrido, recib&iacute; una llamada de una de las personas m&aacute;s cr&iacute;ticas: &ldquo;Sigo sin estar de acuerdo contigo, pero quer&iacute;a agradecerte c&oacute;mo has gestionado la reuni&oacute;n. No quer&iacute;a que te quedaras solo con mi desacuerdo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aquel gesto, tan inesperado como oportuno, me record&oacute; algo esencial: <strong>agradecer en tiempo y forma transforma relaciones y procesos</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un gesto breve. Un impacto enorme.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Agradecer&hellip; tarde o nunca</strong>
    </p><p class="article-text">
        En psicolog&iacute;a social y en liderazgo esto tiene nombre: <strong>reconocimiento oportuno</strong> (timely recognition). Y est&aacute; demostrado que es uno de los comportamientos con mayor impacto en el compromiso, el bienestar emocional y el desarrollo del talento.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, lo curioso es que <strong>la mayor&iacute;a de las personas agradecemos tarde&hellip; o nunca.</strong> Pensamos en hacerlo, sentimos que deber&iacute;amos decir algo, lo comentamos con otras personas, pero en la mayor&iacute;a de las ocasiones, no lo expresamos.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; <strong>perdemos algo vital en la construcci&oacute;n del talento y de las relaciones: el poder de transformar un instante ef&iacute;mero en un v&iacute;nculo emocional duradero.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo, decid&iacute; que esto no fuera para m&iacute; solo una intenci&oacute;n y lo convert&iacute; en un pilar firme de mi estilo de liderazgo: agradecer en el momento en que algo ocurre, no cuando ya no importa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mi tourn&eacute;e emocional de agradecimientos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas, al terminar un proyecto especialmente intenso, mostr&eacute; mi agradecimiento a las personas que hab&iacute;an formado parte. Sin que pasara el tiempo, ni que la emoci&oacute;n se diluyera. Quer&iacute;a reconocer su impacto <strong>ahora</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Sab&iacute;a que ten&iacute;a que hacerlo con mi voz, <strong>porque la voz lleva emoci&oacute;n: vibra, transmite, confirma que hay una persona al otro lado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Llam&eacute;. Dej&eacute; audios. Nombr&eacute; lo que hab&iacute;an aportado; les traslad&eacute; que, no solo hab&iacute;an hecho posible que el proyecto saliera adelante, sino que <strong>su forma de estar, de trabajar y de sostener la presi&oacute;n me hab&iacute;a permitido aprender a mi de ellos y ellas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las respuestas fueron profundas:
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &ldquo;No estoy acostumbrada a que me agradezcan.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        __ &ldquo;Aqu&iacute; no nos solemos tomar el tiempo para esto, es muy enriquecedor&rdquo;
    </p><p class="article-text">
         &mdash; &ldquo;A nivel personal lo estoy pasando muy mal y no he tenido &aacute;nimos&hellip; y tu mensaje me ha devuelto un poco de luz.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
         &mdash; &ldquo;Es mi trabajo&hellip; pero gracias por verlo, nunca me lo hab&iacute;an agradecido.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Esta &uacute;ltima, dicha por un profesional del servicio p&uacute;blico, me golpe&oacute; especialmente. No por pena, sino por consciencia: <strong>Si damos por supuesto el compromiso de alguien, dejamos de ver su humanidad. </strong>Y cuando dejamos de ver la humanidad, se rompe la base sobre la que se construye cualquier forma de talento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>26.981</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, <strong>26.981 personas</strong> hab&eacute;is decidido leerme, acompa&ntilde;arme o interactuar con lo que escribo. 26.981 personas que, de un modo u otro, hab&eacute;is permitido que mis palabras formen parte &mdash;aunque sea un instante&mdash; de vuestro camino.
    </p><p class="article-text">
        Es muy posible que no todas las personas hay&aacute;is le&iacute;do todo por completo. Y est&aacute; bien as&iacute;, el <strong>valor est&aacute; en que cada persona se quede con la parte que ese momento le resuena, que le aporta sentido, utilidad o reflexi&oacute;n para su propio camino.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute;, lo que m&aacute;s importa es que, en alg&uacute;n momento, <strong>t&uacute; te has detenido</strong>. Has hecho un gesto: un &ldquo;me gusta&rdquo;, un comentario, un compartir. Y ese gesto &mdash;tan sencillo como poderoso&mdash; ha hecho que este espacio de reflexi&oacute;n conecte con m&aacute;s personas con intereses comunes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es tu tiempo y tu atenci&oacute;n lo que me has regalado. Y eso tiene para m&iacute; un valor incalculable.</strong> Adem&aacute;s, tus comentarios, aportaciones y reflexiones me han ayudado a seguir creciendo, cuestion&aacute;ndome, aprendiendo y afinando mi mirada sobre el liderazgo humanista.
    </p><p class="article-text">
        Por eso <strong>te lo quiero agradecer hoy, en tiempo y forma.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No cuando sea simb&oacute;licamente m&aacute;s oportuno.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, mientras est&aacute;s aqu&iacute;, leyendo estas l&iacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        Porque sin vosotras, sin vosotros, nada de esto tendr&iacute;a sentido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Agradecer es activar talento</strong>
    </p><p class="article-text">
        El agradecimiento oportuno<strong> no es un gesto amable: es una pr&aacute;ctica estrat&eacute;gica </strong>que:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Reconoce.</strong> Hace visible lo que muchas veces pasa desapercibido.</li>
                                    <li><strong>Conecta.</strong> Abre espacios de di&aacute;logo incluso en desacuerdo, como aquella llamada que cambi&oacute; el rumbo del proyecto.</li>
                                    <li><strong>Desarrolla.</strong> Refuerza la identidad profesional, impulsa el aprendizaje y crea un clima emocional f&eacute;rtil para el talento.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El talento no se retiene: se inspira.
    </p><p class="article-text">
         La motivaci&oacute;n no se exige: se acompa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
         La confianza no se presupone: se construye.
    </p><p class="article-text">
        Y uno de sus cimientos es este: <strong>agradecer en tiempo y forma.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gracias</strong>
    </p><p class="article-text">
        A ti, que formas parte de estas <strong>26.981 personas</strong> que hab&eacute;is decidido leerme, escucharme o interactuar de alguna manera.
    </p><p class="article-text">
        Gracias por la complicidad emocional.
    </p><p class="article-text">
         Gracias por la conexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         Gracias por permitirme aportar algo a tu propio recorrido personal y profesional.
    </p><p class="article-text">
        Y ojal&aacute; hoy, al cerrar este texto, tengas la tentaci&oacute;n de agradecer a alguien.
    </p><p class="article-text">
         No ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
         No cuando encaje mejor.
    </p><p class="article-text">
         Ahora.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; &mdash;solo quiz&aacute;&mdash; ese agradecimiento llegue justo a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;Ah! y si te decides a hacerlo y recibes alg&uacute;n feedback que refuerza lo que has le&iacute;do, te agradezco que lo compartas conmigo &mdash;en privado o en cualquiera de las redes en las que estoy presente. Me encantar&aacute; saber c&oacute;mo ese agradecimiento oportuno ha resonado en tu historia.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/26-981_129_12851857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Dec 2025 09:15:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[26.981]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Logroño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que aprendí mientras me hacía el dormido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/aprendi-dormido_129_12754877.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Una ma&ntilde;ana estaba esperando tranquilamente en mi coche a una compa&ntilde;era, directora de una entidad con la que lideraba un proyecto de manera conjunta.
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; unos quince minutos tarde, algo inusual en ella. Entr&oacute; en el coche, cerr&oacute; la puerta&hellip;y directamente, rompi&oacute; a llorar desconsolada.
    </p><p class="article-text">
        Me sorprend&iacute; mucho; era una de las personas m&aacute;s fuerte que he conocido, pero no dije nada. Solo estuve ah&iacute;, <strong>acompa&ntilde;ando su emoci&oacute;n en silencio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de unos minutos, entre l&aacute;grimas me dijo:
    </p><p class="article-text">
        &mdash; No puedo m&aacute;s Paco, me va a dar un ataque al coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Guard&eacute; de nuevo un momento de silencio y le respond&iacute; con suavidad:
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;Sabes qu&eacute; le dir&aacute;n a la siguiente directora que contraten?
    </p><p class="article-text">
        Ella me mir&oacute;, confundida, no esperaba esta pregunta; esperaba consuelo en una frase amable, esperaba algo m&aacute;s t&iacute;pico, como &ldquo;tranquila, no pasa nada, esto tambi&eacute;n pasar&aacute;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;Qu&eacute; le dir&aacute;n?, me pregunt&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Que se lo tome con mucha tranquilidad, porque a la anterior directora le dio un ataque al coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un instante de silencio, y despu&eacute;s una carcajada. Primero t&iacute;mida, luego contagiosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Acabamos riendo a carcajadas ambos, liberando tensi&oacute;n, rompiendo el peso del &ldquo;no puedo m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; lo vi claro: <strong>a veces, lo m&aacute;s sanador no es seguir corriendo para llegar&hellip;sino parar para llegar mejor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sabes? <strong>Yo he estado ah&iacute; muchas veces a lo largo de estos a&ntilde;os. En ese lugar de exigencia personal y profesional constante, donde sientes que, si te detienes, todo se para y algo se rompe. </strong>Pero en plena gesti&oacute;n de la pandemia, por mucho que estaba dando el m&aacute;ximo, todo se rompi&oacute; igual&hellip;solo que conmigo dentro. Y fue entonces, cuando me ca&iacute; del todo, que aprend&iacute; lo que nunca a&uacute;n hab&iacute;a entendido de verdad: <strong>parar no es rendirse, es coger un soplo de aire fresco, es empezar a vivir de nuevo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses, record&eacute; est&aacute; conversaci&oacute;n mientras estaba tirado en la playa. Hab&iacute;a madrugado, caminado un buen rato por la orilla, y despu&eacute;s me acomod&eacute; en mi silla de playa, sintiendo como mis pies disfrutaban del tacto con la arena, con un libro de Ken Follett &mdash;uno de mis autores favoritos&mdash;, sin cobertura casi todo el d&iacute;a, solo el sonido del mar, el olor a sal, el calor suave del sol, mi persona favorita a mi lado y la sensaci&oacute;n de estar exactamente donde ten&iacute;a que estar.
    </p><p class="article-text">
        Recordando lo vivido con mi amiga, me vino a la mente algo que le hab&iacute;a escuchado a un buen amigo psic&oacute;logo en una de sus motivadoras conferencias: &ldquo;Uno de los mayores actos de creatividad es tirarse a la bartola&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al principio me son&oacute; a broma, pero con el tiempo lo he entendido: <strong>la creatividad, la claridad, la conexi&oacute;n&hellip; no aparecen cuando hacemos que la mente se esfuerce, sino cuando la soltamos. Cuando dejamos que se aburra, que divague, que respire, que fluya,</strong> tal como describe Mih&aacute;ly Csikszentmih&aacute;lyi en su teor&iacute;a del <em>flow</em>. En ese estado de concentraci&oacute;n plena y disfrute, la mente se abre a nuevas ideas, a la claridad y a la creatividad, encontrando un equilibrio entre desaf&iacute;o y habilidad que nos permite avanzar con m&aacute;s eficacia, sin forzar el proceso, sino disfrutando del mismo.
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a en la playa, entre olas y p&aacute;ginas, <strong>me descubr&iacute; </strong><em><strong>haci&eacute;ndome el dormido</strong></em><strong>&hellip; y entend&iacute; que, en realidad, estaba m&aacute;s despierto que nunca</strong>. Porque en ese silencio, en esa pausa voluntaria, escuch&eacute; algo que no hab&iacute;a escuchado hac&iacute;a mucho tiempo: <strong>mi propia voz.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En ese momento de pausa y claridad, me vino a la mente una canci&oacute;n que siempre me ha inspirado: dentro del &aacute;lbum <em>Lo que te cont&eacute; mientras te hac&iacute;as la dormida</em>, de la Oreja de Van Gogh, la canci&oacute;n <em>Un Mundo Mejor. </em>La reflexi&oacute;n que una y otra vez me inspira la letra de esta canci&oacute;n es que, <strong>incluso cuando todo parece avanzar sin pausa, sigue siendo posible detenerse y so&ntilde;ar con un lugar m&aacute;s humano.</strong> Y quiz&aacute;s ah&iacute;, en ese instante de pausa, es donde realmente empieza el cambio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Parar tiene algo de eso&hellip; de hacerse el dormido para que la vida pueda susurrarnos al o&iacute;do lo que no escuchamos cuando corremos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En entornos de liderazgo, y en la vida diaria, solemos hablar de acci&oacute;n, estrategia, movimiento&hellip;, pero nos olvidamos de que toda acci&oacute;n necesita un espacio de descanso y reflexi&oacute;n para tener sentido y ser eficaz. <strong>La persona que mejor corre no es la que nunca se detiene, sino la que sabe cu&aacute;ndo parar, y quien entiende que el cuerpo y la mente no son enemigos del tiempo, sino parte del mismo ciclo que lo sostiene. </strong>Esta pausa consciente fortalece la creatividad, la claridad y la capacidad de liderar equipos, y nuestra propia vida, con sensibilidad y prop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso, ahora, cuando me siento sobrepasado, cierro los ojos y me repito:
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Recuerda Paco, la mejor manera de correr&hellip; es parar.
    </p><p class="article-text">
        Y no, no hablo de parar para correr m&aacute;s despu&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hablo de parar de verdad. De no mirar el m&oacute;vil, de dejar la agenda en silencio, de mirar al mar, una pared, el techo&hellip;o incluso por la ventana sin buscar nada en tu mirada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Solo ser&hellip;solo estar&hellip;,</strong> dejar que los ojos y la mente vaguen, que los pensamientos fluyan, respirar y sentir el momento, dejar que la vida te alcance mientras permaneces presente. Ese es el verdadero descanso del alma, el que no busca resultados, solo presencia<strong>; el instante en que parece que duermes, pero en realidad est&aacute;s despertando.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy s&eacute; que<strong> uno de los actos m&aacute;s valientes de cualquier l&iacute;der, de cualquier persona, es atreverse a parar.</strong> Porque solo cuando paramos, dejamos de reaccionar en autom&aacute;tico y empezamos a sentir. Solo cuando paramos, dejamos de empujar la vida&hellip; y dejamos que la vida nos empuje un poco a nosotros.
    </p><p class="article-text">
        <em>Lo que aprend&iacute; mientras me hac&iacute;a el dormido</em> fue, en el fondo, algo muy simple:
    </p><p class="article-text">
         <strong>Que a veces hay que dejar de correr para volver a avanzar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong> Y que la lucidez, la creatividad y la calma llegan justo despu&eacute;s del silencio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, si sientes que no puedes m&aacute;s&hellip;haz una pausa. Haz como que te duermes.
    </p><p class="article-text">
         Quiz&aacute;, como me pas&oacute; a m&iacute;, descubras que <strong>es justo ah&iacute; donde empiezas a despertar. </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/aprendi-dormido_129_12754877.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Nov 2025 09:53:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Lo que aprendí mientras me hacía el dormido]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y a ti, te molesta el Talento?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/molesta-talento_129_12685670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando el talento incomoda, el liderazgo tiene la oportunidad de mostrar su verdadera esencia</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas publiqu&eacute; un art&iacute;culo titulado &ldquo;El Talento NO se puede retener&rdquo;, donde compart&iacute;a una experiencia personal que marc&oacute; profundamente mi manera de entender el liderazgo: una llamada hostil e inesperada, poco despu&eacute;s de asumir un nuevo reto profesional, que me hizo reflexionar sobre lo absurdo de intentar &ldquo;retener&rdquo; o &ldquo;encadenar&rdquo; el talento, como si fuese posible encerrar al viento en una caja.
    </p><p class="article-text">
        Hoy vuelvo a esa misma vivencia, pero desde otra mirada. Porque, adem&aacute;s de comprender que el Talento no se puede retener, tambi&eacute;n entend&iacute; que, muchas veces el talento incomoda&hellip;y hasta molesta.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La llamada que lo desencaden&oacute;</strong></h2><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de asumir aquel alto cargo directivo, recib&iacute; una llamada sorprendente, directa, contundente:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Paco, no me est&aacute; gustando nada tu forma de hacer desde que has llegado. Aqu&iacute; siempre se han hecho las cosas de otra manera, y ahora tienes el deber de ajustarte a ello y dejar de hacer las cosas como las est&aacute;s haciendo&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Tras un silencio reflexivo por mi parte, tan largo que la persona lleg&oacute; a preguntarme si segu&iacute;a en l&iacute;nea, respond&iacute; con calma:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;</em><em><strong>Si siempre lo hab&eacute;is hecho as&iacute;, &iquest;C&oacute;mo sabes que es la mejor manera, si no hab&eacute;is probado otras? </strong></em><em>Soy consciente de mi responsabilidad y s&eacute; que debo adaptarme a este nuevo entorno, pero tambi&eacute;n s&eacute; que debo seguir siendo yo mismo. De lo contrario, dejar&iacute;a de ser la persona y el profesional que hab&eacute;is contratado para generar un cambio&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Aquel momento fue un espejo n&iacute;tido: <strong>el talento no solo atrae admiraci&oacute;n, tambi&eacute;n puede despertar miedo y resistencia.</strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Da miedo el talento?</strong></h2><p class="article-text">
        Desde la observaci&oacute;n de esta experiencia, y de muchas otras de personas cercanas, puedo asegurarte que s&iacute;, en m&aacute;s ocasiones de las que te imaginas, el talento da miedo.
    </p><p class="article-text">
        Y no porque el talento sea amenazante en s&iacute; mismo, sino porque <strong>nos obliga a mirar lo que a toda costa queremos evitar ver: </strong>nuestras inseguridades, nuestras debilidades, la falta de innovaci&oacute;n o el miedo a perder control.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3 aprendizajes profundos desde el Liderazgo Humanista que me regal&oacute; esta llamada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El miedo al talento revela m&aacute;s de la persona l&iacute;der que del talento.</strong> Cuando un/a l&iacute;der se siente amenazada por la brillantez de otra, est&aacute; mostrando un liderazgo basado en el ego, no en la confianza.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El modelo de Liderazgo Humanista, en cambio, transforma esa incomodidad en curiosidad: &iquest;Qu&eacute; puedo aprender de esta persona que me hace sentir esta inseguridad?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>El talento no compite: trasciende.</strong> Solo las mentes peque&ntilde;as lo ven como amenaza; las grandes lo reconocen como chispa y motor de transformaci&oacute;n colectiva.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El reto es cambiar el chip de &ldquo;yo o t&uacute;&rdquo; por &ldquo;t&uacute; y yo&rdquo;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>El talento nos obliga a soltar el control. </strong>Los entornos de confianza y autonom&iacute;a multiplican resultados, pero requieren l&iacute;deres que sepan acompa&ntilde;ar sin vigilar, inspirar sin imponer.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El talento florece cuando se siente libre de desplegar toda su autenticidad y potencia.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En resumen,<strong> cuando el talento da miedo, el liderazgo tiene una oportunidad de oro: </strong>pasar del control a la confianza, del ego a la colaboraci&oacute;n, del miedo a la inspiraci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Y cuando el talento molesta?</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando el talento molesta, no suele ser por su presencia, sino porque <strong>pone en evidencia la falta de crecimiento de su entorno</strong>. A veces incomoda porque desaf&iacute;a lo conocido, rompe inercias, hace preguntas inc&oacute;modas y muestra alternativas m&aacute;s brillantes y eficaces.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4 aprendizajes pr&aacute;cticos para transformar la incomodidad en crecimiento.</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Convierte la molestia en espejo. </strong>Antes de reaccionar ante alguien que te incomoda por su talento, preg&uacute;ntate: &iquest;Qu&eacute; parte de mi se siente amenazada o cuestionada? Esta pregunta es una de las bases del aprendizaje emocional y la madurez profesional.</li>
                                    <li><strong>Reconoce la funci&oacute;n del &ldquo;talento disruptivo&rdquo;.</strong> No todo el talento encaja de inmediato. Algunos perfiles generan fricci&oacute;n porque traen innovaci&oacute;n, pensamiento cr&iacute;tico o nuevas maneras de hacer. <strong>Liderar es tener el coraje de distinguir entre lo que incomoda porque amenaza y lo que incomoda porque transforma.</strong></li>
                                    <li><strong>Aprende a convivir con la diferencia.</strong> El talento diverso, en pensamiento, ritmo o estilo, ampl&iacute;a las perspectivas. El Liderazgo Humanista no busca homogeneizar, sino integrar: distintas maneras de pensar, sentir y hacer.</li>
                                    <li><strong>Acompa&ntilde;a el talento con prop&oacute;sito.</strong> El talento molesta menos cuando se le acompa&ntilde;a con prop&oacute;sito y se le integra en la visi&oacute;n. El talento no pide permiso, pide prop&oacute;sito.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Por eso, cuando el talento molesta, la persona que lidera tiene dos opciones: Defender su comodidad o usar esa incomodidad como catalizador de aprendizaje, innovaci&oacute;n, crecimiento y transformaci&oacute;n colectiva
    </p><h2 class="article-text"><strong>Talento y Liderazgo Humanista</strong></h2><p class="article-text">
        Como ya compart&iacute; en &ldquo;El Talento NO se puede retener&rdquo;, <strong>el verdadero desaf&iacute;o no es controlar el talento, sino inspirarlo para que elija quedarse y desplegar a nuestro lado todo su potencial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde la mirada del Liderazgo Humanista, eso significa crear espacios donde las personas se sientan escuchadas, acompa&ntilde;adas y libres de ser quienes son.
    </p><p class="article-text">
        Liderar humanamente no es un acto de poder, sino un acto de confianza. <strong>Y confiar en el talento implica aceptar que brillar&aacute; de formas que quiz&aacute;s no controlemos, pero que nos har&aacute;n crecer como l&iacute;deres y como organizaciones.</strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>Recuerda, el talento no viene a molestarte, viene a despertarte</strong></h2><p class="article-text">
        Aquella llamada me ense&ntilde;&oacute; dos cosas esenciales:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El talento nunca se puede retener, porque es movimiento y energ&iacute;a viva.</li>
                                    <li>Cuando el talento incomoda o molesta, revela qui&eacute;n est&aacute; preparado/a para liderar con apertura y qui&eacute;n prefiere quedarse en la comodidad del pasado.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Por eso, la verdadera pregunta no es si el talento molesta, sino:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Qu&eacute; haces t&uacute; cuando aparece?</li>
                                    <li>&iquest;Lo rechazas para proteger tu seguridad o lo abrazas para dejarte transformar?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Porque, al final, <strong>el talento no viene a molestar. El talento viene a despertarte.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A recordarte que <strong>siempre hay una versi&oacute;n mejor de ti, de tu equipo y de tu manera de liderar.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/molesta-talento_129_12685670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Oct 2025 11:19:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Y a ti, te molesta el Talento?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Paco, y tú en un día de mierda, ¿qué haces?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/paco-dia-mierda_129_12601334.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Tras una de mis charlas, una persona me lanz&oacute; esta pregunta: &ldquo;Paco, y t&uacute; en un d&iacute;a de mierda, &iquest;qu&eacute; haces?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En ese instante, mi mente busc&oacute; la respuesta m&aacute;s t&eacute;cnica: herramientas de gesti&oacute;n emocional, resiliencia, enfoque&hellip; todo lo aprendido en a&ntilde;os de formaci&oacute;n y pr&aacute;ctica. Pero algo en mi interior me detuvo antes de dar una respuesta autom&aacute;tica. Si respond&iacute;a como lo har&iacute;a cualquier persona experta, ser&iacute;a &ldquo;uno m&aacute;s&rdquo;. Y cuando quieres ser &uacute;til para las dem&aacute;s personas, ser uno m&aacute;s es ser un menos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que decid&iacute; ser coherente con lo que defiendo y me mostr&eacute; sin m&aacute;scaras:
    </p><p class="article-text">
         <em>&ldquo;Yo en un d&iacute;a de mierda, lo primero que hago es llorar. Y despu&eacute;s, utilizo las herramientas que he aprendido para reponerme y transformar esa supuesta debilidad en una fortaleza que me impulsa a seguir adelante.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Se hizo un silencio. Y lo entend&iacute;: la gente no espera l&iacute;deres perfectos/as, la gente necesita personas l&iacute;deres m&aacute;s humanas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Vulnerabilidad Como Motor de Conexi&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo nos han hecho creer que fortaleza e invulnerabilidad son sin&oacute;nimos de liderazgo. Sin embargo, reconocer y expresar nuestras emociones es un acto de liderazgo profundo y necesario en este Entorno L&iacute;quido, como lo defini&oacute; el Fil&oacute;sofo Bauman y de Alta Incertidumbre en el que vivimos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando una persona l&iacute;der oculta sus emociones para proyectar dureza, se aleja de quienes quiere inspirar. La verdadera conexi&oacute;n no surge de la perfecci&oacute;n, sino de la autenticidad. &iquest;Por qu&eacute;? Porque nadie puede conectarse con alguien que parece emocionalmente inquebrantable. La verdadera conexi&oacute;n se construye en la honestidad, en la emoci&oacute;n, en reconocer que todos vivimos d&iacute;as dif&iacute;ciles y que lo que nos une son precisamente nuestras emociones compartidas.
    </p><p class="article-text">
        Desde que descubr&iacute; esta fortaleza liderando equipos, he mostrado mi vulnerabilidad de una manera natural. Pero aquel d&iacute;a, al compartirlo en p&uacute;blico, entend&iacute; con mayor claridad el sentido del Liderazgo Humanista: &iquest;qu&eacute; mejor forma de liderar que siendo yo mismo? No se trata de perder el control ni de desmoronarse continuamente, sino de darnos permiso para sentir, y desde esa autenticidad, construir fortaleza.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La Mentira (al menos para m&iacute;) de la Invulnerabilidad en el Liderazgo</strong></h2><p class="article-text">
        Vivimos en una sociedad en la que, durante mucho tiempo, nos han inculcado la idea de que una persona l&iacute;der debe ser emocionalmente inquebrantable. La historia est&aacute; repleta de referentes que se mostraron de esta forma, ocultando cualquier signo de supuesta debilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;qu&eacute; nos ense&ntilde;an realmente esos modelos de liderazgo? Nos ense&ntilde;an a vivir enmascarados, a desconectar de lo que somos, de lo que sentimos y de lo que sienten las dem&aacute;s personas y, finalmente, a convertirnos en figuras solitarias, fr&iacute;as, incapaces de conectar desde el coraz&oacute;n para activar desde otro lugar la raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Te reto a replantearte el papel de la vulnerabilidad en tu liderazgo. Porque una persona l&iacute;der aut&eacute;ntica es una persona cercana, capaz de ponerse en el lugar de las otras, de entender la realidad de su equipo desde la empat&iacute;a y la comprensi&oacute;n. Y, lo que me parece m&aacute;s importante, al mostrarnos vulnerables, damos permiso a las dem&aacute;s personas para serlo tambi&eacute;n, creando espacios seguros donde todas las personas podemos aportar nuestra verdad sin miedo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Ser Vulnerable NO es Ser D&eacute;bil</strong></h2><p class="article-text">
        He aprendido que mostrar vulnerabilidad requiere m&aacute;s valent&iacute;a que esconderla. Se necesita m&aacute;s coraje para expresar una emoci&oacute;n que para reprimirla, para reconocer que no tienes todas las respuestas o pedir ayuda cuando lo necesitas.
    </p><p class="article-text">
        En la vulnerabilidad encontramos nuestra verdadera fuerza: al mostrarnos sin m&aacute;scaras liberamos el miedo al juicio y abrimos paso a un liderazgo basado en la autenticidad, centrado en las personas que acompa&ntilde;amos y tambi&eacute;n en nosotros/as mismos/as.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo que a menudo valora m&aacute;s la eficiencia y el logro que la humanidad, atreverse a ser vulnerable es un acto de rebeld&iacute;a, de valent&iacute;a y, sobre todo, de aut&eacute;ntico liderazgo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La Vulnerabilidad como Puente de Crecimiento</strong></h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de aquella charla, varias personas me confesaron que ocultaban sus emociones y que ese peso las hac&iacute;a sentir solas. Comprend&iacute; entonces el poder de un liderazgo que se atreve a ser humano: la vulnerabilidad se convierte en un puente, en un espacio donde las personas se sienten comprendidas, valoradas y acompa&ntilde;adas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ese espacio compartido no debilita: fortalece.</em> Porque cuando nos lideramos primero en privado, aceptando y gestionando nuestras emociones, podemos liderar mejor en p&uacute;blico, desde la autenticidad y la cercan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser un obst&aacute;culo, la vulnerabilidad abre la puerta a un liderazgo m&aacute;s humano y compasivo, capaz de transformar relaciones y resultados
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un Camino hacia la Autenticidad</strong></h2><p class="article-text">
        Te invito a reflexionar: &iquest;c&oacute;mo puedes liderar desde tu humanidad? La vulnerabilidad no te resta autoridad, te da credibilidad. Nos recuerda que, antes que l&iacute;deres, somos personas. Y que lo que m&aacute;s deja huella no es lo que logramos, sino c&oacute;mo hacemos sentir a quienes nos rodean.
    </p><p class="article-text">
        La pr&oacute;xima vez que tengas un &ldquo;d&iacute;a de mierda&rdquo;, no huyas de tus emociones. Perm&iacute;tete ser y sentir, llorar si lo necesitas y luego resurgir. Porque en esa autenticidad est&aacute; tu verdadera fortaleza y la oportunidad de ser una persona l&iacute;der m&aacute;s cercana, m&aacute;s humana y m&aacute;s real.
    </p><p class="article-text">
        El liderazgo que inspira es aquel que se atreve a mostrarse con el coraz&oacute;n en la mano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/paco-dia-mierda_129_12601334.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Sep 2025 08:40:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA["Paco, y tú en un día de mierda, ¿qué haces?"]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No te atrevas a atreverte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/no-atrevas-atreverte_129_12514738.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Atr&eacute;vete a ser feliz!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Atr&eacute;vete a brillar!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Atr&eacute;vete a vivir sin l&iacute;mites!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bonito. Atractivo. Incluso inspirador&hellip; hasta que te das cuenta de que realmente no te aporta nada.</strong> Vivimos tiempos donde el &ldquo;atr&eacute;vete&rdquo; se ha convertido en un eslogan vac&iacute;o, una pegatina motivacional que adorna tazas, camisetas y redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He fracasado tantas veces que al &eacute;xito no le qued&oacute; m&aacute;s remedio que acompa&ntilde;arme&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He tenido tanto &eacute;xito que el fracaso tuvo que hacerse a un lado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tiempos en los que frases como estas nos invitan a reconciliarnos con el error, a ver el fracaso como parte del crecimiento. Y tienen raz&oacute;n. Pero tambi&eacute;n pueden quedarse en palabras huecas si no las llenas de vida, tropiezos y conciencia. Porque si solo las lees para motivarte a saltar, te aviso: <strong>no te van a servir de nada, y el salto ser&aacute; al vac&iacute;o.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El atrevimiento sin conciencia es puro escapismo. Valent&iacute;a sin prop&oacute;sito es solo impulso. No hay desarrollo personal sin un ejercicio radical de honestidad con uno/a mismo/a.
    </p><p class="article-text">
        Por eso:<strong> No te atrevas a atreverte&hellip; </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si lo vas a hacer desde la prisa </strong>y no desde la pausa.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si lo vas a hacer para encajar </strong>y no para descubrir.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si lo vas a hacer desde el ego </strong>y no desde la autenticidad.
    </p><p class="article-text">
        Desde peque&ntilde;os/as nos condicionan para evitar el error. El sistema educativo, la familia, la empresa&hellip; todo parece estar dise&ntilde;ado para que el fracaso sea sin&oacute;nimo de debilidad. Y as&iacute;, <strong>en lugar de buscar sentirnos exitosos/as desde el merecimiento, pasamos la vida entera evitando sentirnos personas fracasadas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo crec&iacute; creyendo que equivocarme no era opci&oacute;n. Mejor no intentar nada que fallar. Y que, si no hac&iacute;a todo perfecto, no ser&iacute;a feliz. Y eso me llev&oacute;, durante a&ntilde;os, a desconectarme de mis sue&ntilde;os, de m&iacute; mismo, y de la posibilidad real de equivocarme, de aprender&hellip; y crecer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;Atr&eacute;vete, s&iacute;! Pero&hellip; &iquest;a qu&eacute;?</strong> &iquest;A parecer feliz a otros ojos o a serlo de verdad?  &iquest;A tener &eacute;xito social o a encontrarte contigo, aunque implique redefinirlo todo? &iquest;A buscar tu prop&oacute;sito o distraerte con la vida ajena mientras sigues desconectado/a de la tuya?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y si el miedo no es al fracaso, sino al juicio?</strong> Muchas veces no nos atrevemos, no por miedo al error, sino por miedo al &ldquo;qu&eacute; dir&aacute;n&rdquo;. A lo que pensar&aacute;n quienes alguna vez nos dijeron que no lo intent&aacute;ramos. Y lo m&aacute;s curioso es que no nos est&aacute;n hablando de nosotros/as: nos hablan de su miedo, de sus l&iacute;mites, desde su mapa, nos hablan de ellas mismas.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me pas&oacute;. Y, solo cuando empec&eacute; a vivir desde lo que yo quer&iacute;a ser, no desde lo que otros esperaban, entend&iacute; que el juicio ajeno era m&aacute;s paralizante que el propio miedo a fracasar.
    </p><p class="article-text">
        Entend&iacute; que la clave no era lanzarse sin m&aacute;s, sino hacerlo con prop&oacute;sito, con conciencia, con preparaci&oacute;n emocional. El verdadero &ldquo;atr&eacute;vete&rdquo; no empieza con acci&oacute;n, sino con silencio, con reflexi&oacute;n, con preguntas inc&oacute;modas. Con &ldquo;no s&eacute; qui&eacute;n soy&rdquo; que, lejos de ser un problema, puede convertirse en la puerta a tu verdad. Atreverse no es saltar. Es mirar dentro y decidir desde ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Atreverse no es ruido, es claridad. No es disfraz, es desnudez. No es carrera, es camino.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Te propongo un ejercicio:
    </p><p class="article-text">
        Para. Respira. Inspira&hellip; expira&hellip; Varias veces m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora preg&uacute;ntate, pero sin responder en autom&aacute;tico. Apaga el ruido. Mira dentro: <strong>&iquest;Qu&eacute; es para ti la felicidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me cost&oacute; a&ntilde;os entenderlo. Durante mucho tiempo respond&iacute;a lo que &ldquo;deb&iacute;a&rdquo; decir: Va todo bien, pero ser&eacute; feliz cuando&hellip; y aqu&iacute; puedes poner lo que quieras: cuando tenga un coche mejor, una casa en la playa, ropa de marca&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Nos pasamos la vida creyendo que la felicidad llega cuando todo sea perfecto. Y no llega.<strong> Hoy</strong> <strong>s&eacute; que la felicidad es imperfecta. </strong>Es el camino. Es el presente. Es respirar cada minuto como si fuera &uacute;nico. En vivir desde la gratitud, con consciencia, y siendo quien quiero ser&hellip; no lo que otras personas esperan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y ah&iacute; aparece el prop&oacute;sito. No como frase bonita para redes sociales, sino como br&uacute;jula.</strong> Y sin ella, es f&aacute;cil perderse. El prop&oacute;sito te ancla cuando todo cambia, te orienta cuando todo duda, y da sentido cuando nada lo parece tener.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;<strong> </strong>es <strong>donde entra el liderazgo humanista</strong>, ese que empieza por la persona. Un liderazgo que se construye desde dentro hacia fuera, que abraza la vulnerabilidad, y que entiende que el talento florece cuando hay coherencia, no cuando hay control.
    </p><p class="article-text">
        Para eso, necesitamos m&aacute;s que reiniciar la mente. Necesitamos cuestionar los valores sociales que castigan el error y premian solo el resultado. Necesitamos<strong> apagar el piloto autom&aacute;tico que nos hace vivir para cumplir expectativas</strong>, en lugar de crear una vida con sentido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>He aprendido que tanto el &eacute;xito como el fracaso tienen una ra&iacute;z com&uacute;n: la acci&oacute;n.</strong> Y que la acci&oacute;n con prop&oacute;sito se transforma en desarrollo personal, en talento, en revoluci&oacute;n interior.
    </p><p class="article-text">
        Por eso<strong>, desde mi experiencia personal, si vas a atreverte, yo lo har&iacute;a as&iacute;:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Con&oacute;cete a fondo. Sin m&aacute;scaras ni excusas.</strong></li>
                                    <li> Invierte tiempo en ti, en tus valores, heridas, talentos y l&iacute;mites. No puedes liderar tu vida si no sabes qui&eacute;n eres. Nada cambia fuera si no empiezas por dentro.</li>
                                    <li><strong>Atr&eacute;vete a parar. A escucharte de verdad.</strong></li>
                                    <li> La pausa no es p&eacute;rdida de tiempo. Es el espacio donde se construye el sentido.</li>
                                    <li> Sin silencio, no hay direcci&oacute;n. Sin escucha interna, no hay autenticidad.</li>
                                    <li><strong>Elige con libertad.</strong></li>
                                    <li> No desde el miedo a decepcionar, ni desde el peso de las expectativas ajenas.</li>
                                    <li> Elegir, muchas veces, es renunciar. Y renunciar no es fracaso, es madurez.</li>
                                    <li> Es poner tus valores por encima del aplauso, y eso requiere valent&iacute;a.</li>
                                    <li><strong>Equiv&oacute;cate.</strong> <strong>Porque ah&iacute; est&aacute; gran parte del aprendizaje.</strong></li>
                                    <li> El desarrollo personal no es un camino de perfecci&oacute;n, sino de evoluci&oacute;n, de aprendizaje. No hay crecimiento sin errores. Y no hay atrevimiento sin riesgo.</li>
                                    <li><strong>Desaprende. Desaprender es m&aacute;s dif&iacute;cil que aprender.</strong></li>
                                    <li> Es mirar con ojos nuevos lo que siempre diste por hecho: tus creencias, tus miedos, tus prioridades. Es romper con la idea de que &ldquo;as&iacute; se han hecho siempre las cosas&rdquo; y preguntarte: &iquest;As&iacute; quiero hacerlas yo?</li>
                                    <li> Solo desde ah&iacute; emerge el prop&oacute;sito. Y sin prop&oacute;sito, nada vale la pena.</li>
                                    <li><strong>Vive desde tu prop&oacute;sito, no desde la comparaci&oacute;n.</strong></li>
                                    <li> &iquest;Qu&eacute; sentido tienen tus decisiones, tu trabajo, tus relaciones? &iquest;Qu&eacute; quieres aportar al mundo? La respuesta no est&aacute; fuera: nace dentro. Vivir con prop&oacute;sito no es tener todas las respuestas, es hacerse las preguntas correctas.</li>
                                    <li><strong>Lidera tu historia. Con tus valores. A tu ritmo.</strong></li>
                                    <li> No esperes a que alguien te d&eacute; permiso para vivir como deseas. Eres responsable, y due&ntilde;o/a, de tu camino. Y si lo haces desde tu verdad, no hay &eacute;xito m&aacute;s grande.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Atr&eacute;vete, no porque sea f&aacute;cil. Atr&eacute;vete, porque vale la pena. </strong>Porque al otro lado del miedo no est&aacute; la seguridad: est&aacute; la libertad. <strong> </strong>Y solo quien se atreve, de verdad vive.
    </p><p class="article-text">
        Solo tenemos una vida. Y<strong> lo m&aacute;s urgente es vivirla siendo la persona que realmente quieres ser.</strong> No cuando todo sea perfecto. No cuando ya no haya riesgos. 
    </p><p class="article-text">
        Como dijo Steve Jobs en Stanford: &ldquo;Tu tiempo es limitado, as&iacute; que no lo desperdicies viviendo la vida de alguien m&aacute;s&hellip;No dejes que el ruido de las opiniones ajenas ahogue tu propia voz interior&hellip;Y lo m&aacute;s importante, ten el coraje de seguir a tu coraz&oacute;n y tu intuici&oacute;n.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>As&iacute; que, &iexcl;S&Iacute;! &iexcl;Atr&eacute;vete! </strong>
    </p><p class="article-text">
        Atr&eacute;vete a buscar tu felicidad, no en el destino, sino en el camino. 
    </p><p class="article-text">
        Atr&eacute;vete a equivocarte y a levantarte.
    </p><p class="article-text">
        Atr&eacute;vete a liderar tu vida. Aqu&iacute;. Ahora. Desde el compromiso contigo.
    </p><p class="article-text">
        Y si no est&aacute;s dispuesto/a&hellip; si solo vas a repetir frases huecas, si no vas a mirar dentro y buscas la felicidad fuera, si no vas a vivir con prop&oacute;sito, entonces, de verdad, mejor<strong> No te Atrevas a Atreverte.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/no-atrevas-atreverte_129_12514738.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Aug 2025 07:39:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No te atrevas a atreverte]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Felicidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salmorejo vs Liderazgo: una lección inesperada en mi cocina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/salmorejo-vs-liderazgo-leccion-inesperada-cocina_129_12409659.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Una ma&ntilde;ana cualquiera, en mi cocina reci&eacute;n estrenada &mdash;blanca, impoluta, la joya de la casa&mdash; me encontraba preparando uno de mis platos favoritos: el salmorejo. Ten&iacute;a todos los ingredientes perfectos: tomates maduros, un diente de ajo, aceite de oliva virgen extra, pan remojado que esperaba para mezclarse con el resto. Aquello promet&iacute;a; se me hace la boca agua solo pensarlo.
    </p><p class="article-text">
        Justo estaba intercambiando mensajes con mi amiga Elsa. Ten&iacute;amos que hablar de un tema y le mand&eacute; una foto de todo preparado. Le dije que en cuanto terminara el salmorejo la llamaba. Ella coment&oacute; que no sab&iacute;a que yo supiera hacer salmorejo y yo le respond&iacute; algo como: &ldquo;Querida Elsa, est&aacute;s ante uno de los mejores salmorejeros de Espa&ntilde;a, jeje&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces, cuando lo ten&iacute;a todo dentro de la batidora, le di al bot&oacute;n y&hellip; <strong>CRACK</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El vaso de la batidora se rompi&oacute; por la base y, en segundos, el salmorejo se desbord&oacute;. <strong>El caos fue absoluto</strong>. La cocina blanca qued&oacute; te&ntilde;ida de naranja: encimera, suelo, paredes, techo, mi ropa, mis pies&hellip; y mi orgullo como salmorejero.
    </p><p class="article-text">
        Como podr&eacute;is imaginar, en aquel momento sent&iacute; lo que cualquiera sentir&iacute;a: sorpresa, frustraci&oacute;n, rabia. Pero, unos d&iacute;as despu&eacute;s, pensando en ello, me di cuenta de algo m&aacute;s profundo: <strong>aquella escena tan dom&eacute;stica se parec&iacute;a mucho a lo que vivimos como l&iacute;deres cuando irrumpe una crisis</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Del orden al caos en segundos</strong>
    </p><p class="article-text">
        En las organizaciones tambi&eacute;n ocurre: parece que todo va bien y, de repente, algo falla. Una entrega que no llega, un cliente que se va, una pieza clave que deja de funcionar. El orden se rompe. Como mi salmorejo, todo se desparrama y mancha m&aacute;s de lo que imagin&aacute;bamos.
    </p><p class="article-text">
        Una persona l&iacute;der se encuentra, de pronto, rodeada de desorden. Y en ese momento, <strong>lo m&aacute;s importante no es evitar el desastre (ya est&aacute; ocurriendo), sino c&oacute;mo lo enfrentamos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es justo en ese instante donde el verdadero liderazgo entra en juego.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Contener antes que resolver</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi primera reacci&oacute;n fue el p&aacute;nico, y no os voy a mentir: durante unos segundos me sent&iacute; paralizado. Literalmente, gotas de salmorejo ca&iacute;an de mi cara, de la encimera, del techo al suelo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Te aseguro que para m&iacute; fue la misma sensaci&oacute;n que la de enfrentarme a una de las muchas crisis vividas en un entorno profesional. Pero despu&eacute;s de esos primeros segundos, me di cuenta de que ten&iacute;a que actuar. <strong>&iexcl;No hab&iacute;a espacio para el drama, sino para la acci&oacute;n!</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que hice fue detener la fuga de salmorejo como pude: papel de cocina, toallas, lo que tuviera cerca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso es exactamente lo que se espera de una persona que lidera una crisis: no soluciones m&aacute;gicas inmediatas, sino capacidad de reacci&oacute;n, de contenci&oacute;n, de frenar el da&ntilde;o para luego poder reconstruir.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adaptarse con lo que hay</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con el salmorejo esparcido, no pod&iacute;a simplemente limpiar a lo loco. Ten&iacute;a que priorizar: empezar por las &aacute;reas cr&iacute;ticas, tomar decisiones r&aacute;pidas sobre qu&eacute; limpiar primero y c&oacute;mo hacerlo. Me di cuenta de que no ten&iacute;a suficientes trapos a mano, pero no pod&iacute;a detenerme a buscarlos, as&iacute; que tuve que ser creativo. Us&eacute; toallas, papel de cocina y hasta alguna que otra camiseta improvisada.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre en entornos inciertos: no siempre contamos con todos los recursos previstos, pero un liderazgo efectivo no se detiene por lo que falta, sino que act&uacute;a con lo que tiene.
    </p><p class="article-text">
        Es com&uacute;n que, en momentos de alta incertidumbre, los recursos que esperabas tener no est&eacute;n disponibles. Y entonces, <strong>como l&iacute;der, es esencial saber aprovechar el #Talento que tienes a tu disposici&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En una crisis laboral, la adaptabilidad no es opcional; es la competencia invisible que sostiene al equipo mientras todo tiembla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Atiende los peque&ntilde;os fallos antes de que estallen</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s revelador vino despu&eacute;s. Aquella batidora ya ven&iacute;a dando problemas. Yo lo sab&iacute;a. Lo hab&iacute;a notado. Pero, en lugar de resolverlo, fui postergando: &ldquo;Otro d&iacute;a busco la pieza&rdquo;, &ldquo;No tengo tiempo ahora&rdquo;, &ldquo;Con cuidado aguanta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que no aguant&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y esa es una de las grandes trampas del d&iacute;a a d&iacute;a en los equipos<strong>: las personas l&iacute;deres a veces vemos se&ntilde;ales de alerta, pero postergamos la soluci&oacute;n. </strong>Ponemos parches, miramos hacia otro lado, o nos decimos que no es el momento. Pero lo que hoy parece menor, ma&ntilde;ana puede colapsarlo todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El equipo tambi&eacute;n lo nota</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando evitamos enfrentar esos problemas estructurales, no solo arriesgamos un fallo operativo: <strong>ponemos en juego la percepci&oacute;n que el equipo tiene de nuestro liderazgo</strong>. Y eso es m&aacute;s dif&iacute;cil de recuperar que una cocina salpicada de tomate.
    </p><p class="article-text">
        La confianza se debilita, la motivaci&oacute;n se erosiona y el equipo empieza a cuestionar si estamos realmente preparados/as para liderar en tiempos complejos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Liderar es tambi&eacute;n limpiar salmorejo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a mi cocina fue un desastre, s&iacute;. Pero tambi&eacute;n fue una met&aacute;fora viva del liderazgo. Porque <strong>liderar no es solo brillar cuando todo va bien, sino saber actuar con firmeza, empat&iacute;a y claridad cuando todo se desordena.</strong> Y, adem&aacute;s, aprender de ello.
    </p><p class="article-text">
        Yo aprend&iacute; que los peque&ntilde;os fallos no atendidos siempre regresan. Que hay que mirar el caos de frente y decidir actuar, aunque sea con lo que tengas a mano. Que liderar tambi&eacute;n es prevenir, contener, comunicar, adaptarse&hellip; y, a veces, limpiar.
    </p><p class="article-text">
        Aprend&iacute; que, <strong>como l&iacute;deres, cada crisis es una oportunidad para aprender</strong>. Despu&eacute;s del caos, es fundamental pararnos a reflexionar &mdash;y si es con el equipo, mucho mejor&mdash;: &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;amos haber hecho mejor? &iquest;C&oacute;mo podemos prevenir que esto ocurra de nuevo? &iquest;Qu&eacute; hemos aprendido de esta situaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Y, sobre todo, aprend&iacute; que, despu&eacute;s de todo, <strong>siempre habr&aacute; m&aacute;s tomates para hacer un nuevo salmorejo</strong>. Nuevos proyectos, nuevas oportunidades. Y que las mejores lecciones de liderazgo pueden aparecer, literalmente, cuando menos lo esperas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que la pr&oacute;xima vez que una crisis golpee al equipo que lideras o a tu empresa, recuerda: aunque parezca que todo est&aacute; desparramado como mi salmorejo en la cocina, <strong>tu liderazgo puede ser la clave para poner las cosas en orden, aprender del caos y salir m&aacute;s fuerte del lado oscuro&hellip; bueno, en este caso, del lado naranja.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y para ti? &iquest;Cu&aacute;l ha sido tu &ldquo;momento salmorejo&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me encantar&iacute;a que compartieras ese momento de aprendizaje personal y que aprovechemos para construir un espacio colaborativo donde compartir con otras personas esos aprendizajes significativos que nos llegaron desde un lugar insospechado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/salmorejo-vs-liderazgo-leccion-inesperada-cocina_129_12409659.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jun 2025 15:58:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Salmorejo vs Liderazgo: una lección inesperada en mi cocina]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hinojos me salvó la vida: Mi Anti-Bullying]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/hinojos-salvo-vida-anti-bullying_129_12343846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Con solo 13 a&ntilde;os, la vida me arrebat&oacute; todo lo que conoc&iacute;a: mi colegio, mis amigos, mi barrio, mi sitio en el mundo. Mi vida era perfecta, pero a mi padre le diagnosticaron un c&aacute;ncer de pulm&oacute;n, le dieron unos pocos a&ntilde;os de vida, lo echaron del trabajo y de pronto, sin esperarlo, buscando la mejor soluci&oacute;n para nuestra familia, mi padre nos anunci&oacute; que nos mudar&iacute;amos a Hinojos, un peque&ntilde;o pueblo de Huelva que yo ni siquiera sab&iacute;a que exist&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mis t&iacute;os hab&iacute;an decidido abrir un bar, el VistaAlegre, y creyeron que podr&iacute;a ser un negocio viable para ambas familias. Y as&iacute;, sin pre&aacute;mbulo, en mitad de curso, mi vida dio un vuelco total.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo perfectamente aquella ma&ntilde;ana en la que entr&eacute; por primera vez en la clase de octavo de EGB. No entend&iacute;a nada, estaba cabreado con mis padres, con el mundo, conmigo mismo. Me sent&iacute;a perdido, vulnerable, y lo &uacute;nico que pod&iacute;a hacer era mirar a mi alrededor con miedo.<strong> </strong>Era el &ldquo;nuevo&rdquo;, el &ldquo;forastero&rdquo;. La opci&oacute;n m&aacute;s f&aacute;cil para mis nuevos/as compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras habr&iacute;a sido humillarme, hacerme la vida imposible, convertirme en un juguete roto. Era un blanco f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Pero no fue as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Las hinojeras y los hinojeros me salvaron la vida.
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a, me sent&eacute; rodeado por tres chicas que nunca olvidar&eacute;: Manoli del Valle, Carmen y Pen&eacute;lope. Desde el primer instante, me hicieron sentir en casa. Me acogieron con cari&ntilde;o, con una alegr&iacute;a genuina, con palabras sinceras y miradas c&aacute;lidas. Gracias a ellas, el miedo comenz&oacute; a desvanecerse y, poco a poco, fui descubriendo una nueva familia en personas como Jos&eacute; &Aacute;ngel, Juan Pedro, Maravert, Mar&iacute;a Jos&eacute;, Ludi, Mar&iacute;a Jes&uacute;s, Pedro Luis, Chelo, Fali, Rosa, Fede, Dami, Juan, Felipe, To&ntilde;i, Fran, Manoli, Leo, Paula, Kiski, Isa, Diego, Jos&eacute; Luis, Anto&ntilde;ito el largo y tantos m&aacute;s, incluida Valery, que justo se estaba marchando cuando yo llegaba pero que se ha unido en estos a&ntilde;os a esta familia maravillosa que me sostuvo en este momento crucial de mi vida.
    </p><p class="article-text">
        No puedo dejar de mencionar a Juan F&eacute;lix, mi eterno mejor amigo, quien ya no est&aacute; con nosotros, pero sigue viviendo cada d&iacute;a en mi coraz&oacute;n. Descansa en paz, querido amigo.
    </p><p class="article-text">
        Ellas y ellos no solo me recibieron, sino que me reconstruyeron. En menos de dos a&ntilde;os, lograron unir los pedazos rotos de mi coraz&oacute;n y me dieron una nueva oportunidad para ser yo mismo. Me demostraron que la empat&iacute;a, la bondad y la solidaridad pueden cambiar vidas. Fueron mi Anti-Bullying.
    </p><p class="article-text">
        Ser buena persona es revolucionario
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s inteligente en la vida es ser buena persona.
    </p><p class="article-text">
        Nunca sabemos qu&eacute; batallas est&aacute; librando cada persona. Nunca conocemos el dolor, las heridas o las luchas internas de las dem&aacute;s personas. A veces, alguien est&aacute; al borde de romperse, de perder la esperanza, de dejar de querer estar aqu&iacute;, de tomar una decisi&oacute;n dr&aacute;stica e irreversible. Y una sola acci&oacute;n de bondad puede marcar la diferencia entre rendirse definitivamente o seguir adelante.
    </p><p class="article-text">
        En Hinojos aprend&iacute; que lo mejor que podemos ser es buenas personas. Que cada peque&ntilde;o acto de amabilidad puede transformar vidas. Por eso, te pido que, si alguna vez tienes la oportunidad de hacer el bien, no mires a otro lado. No permitas que nadie acose a otra persona, no seas indiferente. S&eacute; parte de la soluci&oacute;n, nunca del problema.
    </p><p class="article-text">
        Por favor, s&eacute; inteligente. S&eacute; buena persona.
    </p><p class="article-text">
        Liderazgo con alma: lo que aprend&iacute; m&aacute;s all&aacute; de lo personal
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute;, este aprendizaje trasciende lo personal y se convierte en una poderosa lecci&oacute;n para el desarrollo profesional. En el entorno laboral, ser una buena persona implica m&aacute;s que cortes&iacute;a: es la base de un liderazgo humanista efectivo, que se fundamenta en la empat&iacute;a, la inclusi&oacute;n y el respeto genuino. Estos valores generan entornos de trabajo m&aacute;s humanos, colaborativos y productivos.
    </p><p class="article-text">
        El liderazgo humanista, guiado por la bondad y la solidaridad, fomenta una cultura organizacional basada en la confianza, la pertenencia y el compromiso. Cuando conectamos con los dem&aacute;s, entendemos sus necesidades y acompa&ntilde;amos su desarrollo, no solo fortalecemos equipos: tambi&eacute;n cultivamos talento y bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, esta filosof&iacute;a permite afrontar desaf&iacute;os con una mirada centrada en las personas, apostando por soluciones que prioricen el crecimiento integral y el cuidado emocional. As&iacute;, las organizaciones no solo retienen talento: lo enamoran.
    </p><p class="article-text">
        Nunca olvides que tu actitud puede inspirar a otras personas.<strong> </strong>El liderazgo se construye desde la comprensi&oacute;n y el respeto.<strong> </strong>Ser buena persona no solo te hace mejor en tu d&iacute;a a d&iacute;a, sino tambi&eacute;n mejor profesional, capaz de generar un impacto positivo y duradero en quienes te rodean.
    </p><h2 class="article-text">El poder de dar las gracias</h2><p class="article-text">
        &iexcl;Ah!, por cierto, muchos y muchas de mis compas del cole no conocen esta historia ni mis emociones al respecto. Las van a conocer por primera vez al leer esto.
    </p><p class="article-text">
        Esto me lleva a la importancia de compartir con las dem&aacute;s personas c&oacute;mo de importantes han sido en nuestras vidas. A menudo damos por sentado que saben lo mucho que las valoramos, pero rara vez lo expresamos en palabras. Decirlo no solo<strong> </strong>fortalece las relaciones, sino que tambi&eacute;n puede ser un gesto profundamente significativo para quien lo recibe. Expresar gratitud no solo genera felicidad en los dem&aacute;s, sino que nos ayuda a ser m&aacute;s conscientes del impacto positivo que tienen en nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Hace solo unos d&iacute;as, el 2 de mayo, se celebr&oacute; el D&iacute;a Internacional contra el Bullying. Y hoy, m&aacute;s que nunca, me parece urgente y necesario contar esta historia. Porque el bullying tiene cura cuando hay bondad, empat&iacute;a y personas que deciden ser luz en medio de la oscuridad.
    </p><p class="article-text">
        Y gracias, querido amigo Alberto, con quien tuve la suerte de organizar unas jornadas maravillosas sobre bullying hace unos a&ntilde;os. Fue &eacute;l quien me anim&oacute; a contar esta historia. &Eacute;l crey&oacute; que deb&iacute;a visibilizarse como ejemplo de que hay esperanza. De que existen personas como mis amigas y amigos de Hinojos, cuya forma de actuar puede salvar vidas, como salvaron la m&iacute;a. Ojal&aacute; esta historia inspire a otras a ser ese tipo de personas.
    </p><p class="article-text">
        No esperemos m&aacute;s para decir &ldquo;gracias&rdquo; a quienes han sido faros en nuestra vida. Hoy es un buen d&iacute;a para decirles c&oacute;mo han iluminado nuestra alma.
    </p><p class="article-text">
        Gracias
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/hinojos-salvo-vida-anti-bullying_129_12343846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 May 2025 08:05:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Hinojos me salvó la vida: Mi Anti-Bullying]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡En mi casa tenemos las patatas fritas más inteligentes del mundo!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/casa-patatas-fritas-inteligentes-mundo_129_12253991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Esa frase, dicha por mi hija durante una cena familiar en Sevilla, se convirti&oacute; en el detonante de esta reflexi&oacute;n sobre el liderazgo, la autenticidad y el poder de los peque&ntilde;os gestos cotidianos.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;bamos cenando en casa con un grupo de amigos y amigas, cuando mi hija le dijo a uno de sus amiguitos esa frase. &iquest;Sabes? <strong>&iexcl;En mi casa tenemos las patatas fritas m&aacute;s inteligentes del mundo!</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nos quedamos mirando y le pregunt&eacute;, con sorpresa, qu&eacute; quer&iacute;a decir con eso. Ella nos explic&oacute; que, como su padre &mdash;o sea, yo&mdash; se dedicaba a dar muchas conferencias, estaba en casa todo el d&iacute;a ensayando y, como normalmente era quien hac&iacute;a la cena y nos gustan mucho las patatas fritas, cuando se pon&iacute;a a fre&iacute;rlas cerraba la cocina y les daba una charla a las patatas &#128522;
    </p><p class="article-text">
        Al escucharla, me di cuenta de algo muy importante: <strong>nuestras acciones, por insignificantes que nos parezcan, pueden inspirar y transformar a quienes nos rodean.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El ejemplo invisible que dejamos cada d&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me encanta contar esta historia porque, muy pocas veces tenemos la oportunidad de comprobar de forma tan clara que <strong>nuestros gestos cotidianos pueden ser fuentes de inspiraci&oacute;n</strong>. Aquel d&iacute;a de pizza en casa fue uno de esos momentos. Una situaci&oacute;n que habr&aacute;s vivido muchas veces y que quiz&aacute; nunca la imaginaste como una oportunidad para convertirte en referente para otras personas.
    </p><p class="article-text">
        Esa noche, mientras preparaba la cena y ensayaba una de mis conferencias &ldquo;habl&aacute;ndole a las patatas fritas&rdquo;, yo estaba, sin darme cuenta, ense&ntilde;ando y modelando un comportamiento a una de mis hijas. Para m&iacute;, esta an&eacute;cdota sencilla y divertida evidencia que <strong>el liderazgo humano no se forja solo en grandes discursos o reuniones formales, sino en cada peque&ntilde;a acci&oacute;n del d&iacute;a a d&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y es que,<strong> nunca sabemos qui&eacute;n nos est&aacute; mirando con ojos de aprendizaje</strong>. Cada gesto, cada decisi&oacute;n y cada palabra que pronunciamos, incluso cuando nadie lo pide, puede convertirse en una lecci&oacute;n para quienes, muchas veces de manera silenciosa, observan y aprenden de nosotros, de nosotras.
    </p><p class="article-text">
        De esta historia en casa me llevo aprendizajes que quiero compartir contigo. Espero que tambi&eacute;n te sean de utilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El liderazgo que se construye en silencio</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como l&iacute;deres, es importante que asumamos nuestro papel como faros de inspiraci&oacute;n. <strong>No se trata solo de dirigir equipos o impartir charlas motivacionales, sino de vivir y encarnar los valores que profesamos.</strong> Hacerlo conscientemente es una gran oportunidad para acompa&ntilde;ar a las personas que nos rodean a crecer y brillar gracias a nuestra actitud.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Impacto diario:</strong> La forma en que actuamos en lo cotidiano (preparar una cena, afrontar una dificultad, celebrar en familia), moldea, sin que a veces lo notemos, el compromiso y la actitud de quienes nos rodean.</li>
                                    <li><strong>Responsabilidad &eacute;tica:</strong> Nuestra conducta diaria, cuando est&aacute; alineada con nuestros principios, refuerza la credibilidad y el impacto de nuestro liderazgo. Recuerda que, <strong>los valores, en gran parte, se aprenden por imitaci&oacute;n.</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En el liderazgo organizacional, adem&aacute;s del ejemplo personal, <strong>es esencial construir espacios de confianza y coherencia colectiva</strong>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Cultura de equipo:</strong> Los equipos aprenden m&aacute;s de las din&aacute;micas diarias que de los manuales. Un l&iacute;der que escucha, reconoce y acompa&ntilde;a desde la cercan&iacute;a, genera culturas donde el compromiso y la innovaci&oacute;n florecen de manera natural.</li>
                                    <li><strong>Visi&oacute;n y consistencia:</strong> En las organizaciones, no basta con tener valores escritos en la pared. El verdadero liderazgo se muestra en la consistencia entre lo que se promete y lo que se practica en el d&iacute;a a d&iacute;a.</li>
                                    <li><strong>Cuidado del talento:</strong> Un liderazgo humanista entiende que acompa&ntilde;ar el crecimiento de cada persona del equipo es una responsabilidad &eacute;tica, no solo una estrategia de resultados.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Liderar, al final, no es simplemente dar &oacute;rdenes: <strong>es inspirar a otros a crecer y a brillar por s&iacute; mismos/as.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Contar historias que siembran inspiraci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy seguro de que t&uacute; tambi&eacute;n tienes en tu vida muchas historias de &ldquo;patatas fritas inteligentes&rdquo; que, m&aacute;s all&aacute; de una bonita an&eacute;cdota familiar, encierran una poderosa oportunidad: transformar la manera en que nos conectamos con las dem&aacute;s personas.
    </p><p class="article-text">
        Contar historias aut&eacute;nticas nos permite trascender el simple relato y abrir una ventana a nuestro mundo interior, permitiendo que quienes nos escuchan se identifiquen, se emocionen y encuentren reflejo en su propia experiencia, porque <strong>hemos entrado en sus historias desde las nuestras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando compartimos momentos reales, aun los m&aacute;s cotidianos, transformamos simples mensajes en aprendizajes significativos. <strong>Mostramos que incluso en los peque&ntilde;os actos habita el germen del liderazgo y de la inspiraci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero no basta con emocionar. La verdadera fuerza de una historia reside en su integridad. Solo desde la verdad podemos transmitir mensajes que refuercen nuestro compromiso con el desarrollo personal y profesional de quienes nos rodean.
    </p><p class="article-text">
        Utilizar el poder de las historias de manera consciente no solo inspira: tambi&eacute;n construye cultura, impulsa cambios y deja un legado que trasciende el momento.
    </p><p class="article-text">
        Cada historia bien contada es una semilla que, sembrada con honestidad, puede transformar a las personas, a los equipos y, en &uacute;ltima instancia, a la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La integridad como huella del Liderazgo</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el <strong>liderazgo humanista, la integridad y la coherencia no son cualidades decorativas: son el coraz&oacute;n que da vida a nuestras acciones, la br&uacute;jula silenciosa que orienta cada decisi&oacute;n</strong>, grande o peque&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Actuar con integridad significa sostener nuestros valores en los momentos de presi&oacute;n, mantenernos fieles a nuestra palabra incluso cuando pensamos que nadie est&aacute; mirando, y entender que <strong>cada gesto cotidiano, por peque&ntilde;o que sea, tiene el poder de construir o erosionar la confianza que otras personas depositan en nosotros/as.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La coherencia, por su parte, es la fuerza invisible que une nuestros pensamientos, palabras y acciones. Es lo que da credibilidad a nuestro liderazgo y lo que inspira a otras personas a creer, a comprometerse y a crecer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La autenticidad es el cimiento sobre el que se edifica un liderazgo humanista.</strong> No lideramos solo por lo que decimos, ni siquiera solo por lo que hacemos: <strong>lideramos, sobre todo,</strong> <strong>por c&oacute;mo vivimos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Cada elecci&oacute;n que tomamos, cada historia que compartimos, cada espacio de escucha activa que abrimos, puede dejar una huella indeleble en quienes nos rodean. Una marca que puede ser peque&ntilde;a o inmensa, visible o discreta, pero que siempre contribuye a modelar el tipo de mundo en el que creemos.
    </p><p class="article-text">
        Hoy m&aacute;s que nunca, necesitamos l&iacute;deres que no solo hablen de valores, sino que los encarnen con honestidad, con valent&iacute;a y con humanidad.
    </p><p class="article-text">
        Porque al final, el verdadero liderazgo no se mide por las veces que somos escuchados, sino por las veces que conseguimos despertar lo mejor en los dem&aacute;s y dejar una huella positiva en su camino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En nuestras manos est&aacute; la oportunidad de sembrar esa huella de liderazgo cada d&iacute;a, a trav&eacute;s de cada gesto, cada palabra y cada historia aut&eacute;ntica que elegimos compartir.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/casa-patatas-fritas-inteligentes-mundo_129_12253991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Apr 2025 16:02:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¡En mi casa tenemos las patatas fritas más inteligentes del mundo!]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiré todos mis calcetines aburridos y me puse mis pulseras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/tire-calcetines-aburridos-puse-pulseras_129_12118241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, me encontr&eacute; con una revelaci&oacute;n que, aunque simple en apariencia, transform&oacute; mi manera de ver la vida y el transitar por mi camino personal y profesional.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de 20 a&ntilde;os sin ver a mis compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de octavo de EGB de Hinojos, el reencuentro fue mucho m&aacute;s que una reuni&oacute;n nost&aacute;lgica, conversaci&oacute;n tras conversaci&oacute;n, abrazo tras abrazo, el d&iacute;a se convirti&oacute; en un espejo en el que pude observar todo el trayecto que hab&iacute;a recorrido, los giros que me hab&iacute;an llevado por senderos que, aunque me permitieron salir adelante, me alejaron de mi esencia
    </p><p class="article-text">
        Aquel d&iacute;a, de manera totalmente inesperada, me regal&oacute; una profunda reflexi&oacute;n sobre autenticidad y se convirti&oacute; en una oportunidad &uacute;nica para regresar a mis ra&iacute;ces, a esa esencia olvidada que se qued&oacute; atr&aacute;s en alguna estaci&oacute;n del tren de mi vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El reencuentro que despert&oacute; recuerdos y reflexiones</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entre risas, an&eacute;cdotas y conversaciones que me transportaron a tiempo pasados, reviv&iacute; momentos de una &eacute;poca maravillosa en la que mi esencia se mostr&oacute; sin reservas. Fue en medio de una de esas conversaciones donde uno de mis amigos, con su honestidad caracter&iacute;stica, me dijo:
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>&ldquo;Est&aacute;s como siempre, Paco. Incluso sigues llevando esas pulseras y calcetines coloridos que tanto te gustaban de ni&ntilde;o"</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        En ese instante algo en mi interior hizo clic. Su comentario, tan simple y directo, adem&aacute;s de sorprenderme por su recuerdo, me hizo reflexionar sobre el camino que hab&iacute;a recorrido y fue el detonante de esta reflexi&oacute;n que hoy os comparto.
    </p><p class="article-text">
        Me di cuenta de que, durante a&ntilde;os me hab&iacute;a sumergido en profesiones que, aunque me ofrec&iacute;an estabilidad, no hac&iacute;an vibrar mi interior, <strong>no encend&iacute;an mi pasi&oacute;n. </strong>Mi d&iacute;a a d&iacute;a se hab&iacute;a convertido en una rutina que no me representaba, me encontraba atrapado en un sistema que, en apariencia, dictaba lo que &ldquo;deber&iacute;a ser en la vida&rdquo;, una sucesi&oacute;n de d&iacute;as consumidos por obligaciones y conformismo, <strong>donde lo aut&eacute;ntico y lo personal se dilu&iacute;an entre calcetines grises y mon&oacute;tonos,</strong> y, entre ese laberinto de roles y responsabilidades, perd&iacute; de vista esa motivaci&oacute;n vital que me impulsaba a ser diferente, a ser yo.
    </p><p class="article-text">
        Sin darme cuenta, hab&iacute;a dejado atr&aacute;s esa chispa que me diferenciaba, ese impulso de vivir con autenticidad y prop&oacute;sito. <strong>Hab&iacute;a escondido a mi ni&ntilde;o interior </strong>y, con &eacute;l, una parte muy importante de mi identidad<strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Redescubriendo mi esencia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero <strong>la vida, con su sutil iron&iacute;a, me mostr&oacute; que siempre es posible reinventarse.</strong> Record&eacute; como, unos a&ntilde;os antes de aquel reencuentro, en medio de la incertidumbre, del cansancio, algo dentro de m&iacute; empez&oacute; a cambiar y me enfrent&eacute; a la gran pregunta:
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>&iquest;Estoy viviendo la vida que realmente quiero o solo la que me han dicho que debo vivir?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Fue ah&iacute;, en medio del peso de un d&iacute;a a d&iacute;a preestablecido, cuando decid&iacute; buscar nuevamente mi camino: el de ser el profesional y la persona que realmente quer&iacute;a ser. No fue un cambio abrupto, sino un proceso de redescubrimiento lleno de peque&ntilde;os pasos que me llevaron a reevaluar mis prioridades y buscar aquello que realmente me hac&iacute;a vibrar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, de pronto, encontr&eacute; mi pasi&oacute;n, y es que <strong>encontrar nuestra pasi&oacute;n lo cambia todo, nos convierte en imparables, nos acerca a nuestro yo m&aacute;s genuino, </strong>y, sin darme cuenta, pues acababa de ser consciente de ello en la conversaci&oacute;n con mi amigo de la infancia, seguramente en un acto inconsciente de rebeld&iacute;a, decid&iacute; reactivar esos peque&ntilde;os s&iacute;mbolos que siempre me hab&iacute;an representado y me hac&iacute;a sentir tan bien, tan yo: mis pulseras y mis calcetines coloridos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue una declaraci&oacute;n silenciosa pero poderosa de que <strong>la madurez no tiene por qu&eacute; implicar la renuncia a la creatividad y al esp&iacute;ritu juguet&oacute;n.</strong> Recuperar esos peque&ntilde;os s&iacute;mbolos no fue solo un cambio est&eacute;tico, sino la confirmaci&oacute;n de que crecer no significa renunciar a nuestra esencia, sino enriquecerla con nuevas experiencias.
    </p><p class="article-text">
        La vida profesional y personal no deben ser dos mundos separados. No tenemos que apagar nuestra esencia para ser considerados adultos responsables. Al contrario<strong>, cuando nos permitimos ser aut&eacute;nticos, </strong>trabajamos mejor, nos sentimos m&aacute;s plenos y conectamos genuinamente con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una lecci&oacute;n de desarrollo personal y talento</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy, miro atr&aacute;s y veo que <strong>el verdadero talento reside en ser fiel a uno mismo, </strong>en tener el coraje de tirar lo que ya no nos sirve, esos &ldquo;calcetines aburridos&rdquo; para abrirnos paso a una vida plena y vibrante, sin renunciar a aquello que nos define. El reto es evolucionar sin perder de vista nuestras ra&iacute;ces, permiti&eacute;ndonos crecer sin renunciar a lo que los hace &uacute;nicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Porque la autenticidad no es un obst&aacute;culo para el &eacute;xito, sino la clave para alcanzarlo.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito profesional, es com&uacute;n que las exigencias y las expectativas sociales nos empujen a ocultar aspectos de nuestra personalidad que, lejos de ser incompatibles con la seriedad o la responsabilidad, son la fuente de nuestra creatividad y resiliencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de este viaje de autodescubrimiento<strong>, he aprendido que cada experiencia, por inesperada o desafiante que parezca, sorprendentemente, guarda en s&iacute; la semilla de una nueva oportunidad</strong>. En cada encuentro, en cada conversaci&oacute;n cargada de nostalgia y esperanza, se esconde la invitaci&oacute;n a ser, a reconocer y celebrar nuestras marcas personales.
    </p><p class="article-text">
        No importa si en alg&uacute;n momento trabaj&eacute; como camarero o desempe&ntilde;&eacute; altos cargos en un Gobierno; <strong>lo esencial es conservar esa chispa que nos hace &uacute;nicos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y es que, a veces, la vida nos desv&iacute;a de nuestro camino, pero siempre podemos elegir regresar a &eacute;l.<strong> El secreto est&aacute; en escucharnos, en atrevernos a hacer los cambios necesarios y en recodar que nunca es tarde para ser </strong>quien realmente queremos ser.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vive siendo T&Uacute;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Reivindicar nuestra autenticidad es un acto de valent&iacute;a.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El reencuentro con mis antiguos compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras fue m&aacute;s que una simple reuni&oacute;n. Fue el punto de inflexi&oacute;n que me record&oacute; que nunca es tarde para redescubrir qui&eacute;n eres y para replantearte el camino que deseas seguir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy, al mirar atr&aacute;s, me doy cuenta de que <strong>el camino hacia el &eacute;xito profesional y personal no es lineal ni se define por la aceptaci&oacute;n de una &uacute;nica forma de ser.</strong> Cada experiencia, cada desaf&iacute;o, ha contribuido a forjar la persona que soy, y cada decisi&oacute;n consciente de volver a conectar con mi esencia me ha permitido desarrollarme como profesional y como ser humano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a, al ver mis pulseras y mis calcetines coloridos, <strong>celebro mi autenticidad y la fuerza que me impulsa a ser fiel a m&iacute; mismo</strong>, sin importar las circunstancias ni el rol profesional que desempe&ntilde;e.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; tirar esos &ldquo;calcetines aburridos&rdquo; se ha convertido en una met&aacute;fora para dejar de lado las expectativas impuestas que a veces nos impiden brillar con luz propia y volver a vestirnos con los colores y s&iacute;mbolos que verdaderamente reflejan nuestro interior.
    </p><p class="article-text">
        Te invito a reflexionar sobre tu propia historia: <strong>&iquest;qu&eacute; parte de ti has dejado en el olvido? </strong>A preguntarte, lo que yo me pregunt&eacute; en ese momento:
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>&iquest;Estas viviendo la vida que realmente quieres o solo la que te han dicho que debes vivir?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Si en este momento de tu vida, te sientes identificado o identificada, ojal&aacute; que este relato te inspire. Y que, en medio de la rutina y la inercia en la que te encuentras, te atrevas a tirar tus calcetines aburridos y vestirte de la autenticidad que has ido ocultando poco a poco.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de todo, estoy convencido de que, la <strong>verdadera magia se encuentra en descubrir el talento &uacute;nico que nos define y en atrevernos a SER, </strong>con may&uacute;sculas.
    </p><p class="article-text">
        Porque, querida amiga, querido amigo, <strong>en la vida lo que realmente es importante, es no dejar que nadie te haga olvidar qui&eacute;n eres.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/tire-calcetines-aburridos-puse-pulseras_129_12118241.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Mar 2025 09:02:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tiré todos mis calcetines aburridos y me puse mis pulseras]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Talento NO se puede retener]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/talento-no-retener_129_12047766.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os, al asumir un nuevo reto profesional, viv&iacute; una experiencia que transform&oacute; mi visi&oacute;n sobre el liderazgo y el verdadero valor del talento. Me contrataron por mi capacidad para romper esquemas, por mi forma &ldquo;distinta&rdquo; de liderar y por el potencial disruptivo que representaba para revolucionar el modelo organizacional.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de integrarme, recib&iacute; una llamada inesperada de alguien del equipo, que no compart&iacute;a por completo la visi&oacute;n de mi contrataci&oacute;n: &ldquo;Paco, ahora no puedes hacer lo que hac&iacute;as antes; aqu&iacute; se hacen las cosas de otra forma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa frase me golpe&oacute; con la fuerza de una revelaci&oacute;n. <strong>Se me exig&iacute;a dejar de ser quien siempre hab&iacute;a sido,</strong> como si el talento apasionado y disruptivo que me caracterizaba tuviera que ser empaquetado y guardado, releg&aacute;ndolo a un protocolo sin alma. Tras unos instantes de reflexi&oacute;n, respond&iacute;: &ldquo;Comprendo que, en este nuevo cargo y responsabilidad, debo ajustar mi forma de ser y trabajar, pero si cambio por completo, ya no soy la persona que hab&eacute;is contratado. Me elegisteis por el talento que he desarrollado a lo largo de mi vida, y si ahora lo reprimo y no lo despliego, dejo de ser el profesional que esperabais.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Esta experiencia me ha impulsado a cuestionar&hellip;<strong> &iquest;Por qu&eacute; pienso que el talento NO se puede retener?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La esencia del talento</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Alguna vez has intentado atrapar el viento o encerrar una tormenta en una caja? As&iacute; de absurdo para mi resulta querer retener el talento. <strong>El talento es acci&oacute;n pura y dura,</strong> es energ&iacute;a en movimiento, una chispa que enciende ideas y pasi&oacute;n que impulsa cambios. No se encierra, se impulsa. No se controla, se inspira. No se posee, se cultiva. Se fideliza y, sobre todo, se enamora.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n hoy, en muchos entornos, se sigue creyendo err&oacute;neamente que el talento es un don innato, inmutable, pero en realidad nacemos con distintas capacidades que, con dedicaci&oacute;n y compromiso, se transforman en un potencial ilimitado. Este desarrollo solo ocurre en entornos que permiten descubrir y cultivar habilidades, impulsando tanto el crecimiento personal como el profesional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Talento en Acci&oacute;n: Inspiraci&oacute;n y Flow</strong>
    </p><p class="article-text">
        El talento no es algo que se exhibe de manera pasiva, <strong>el talento estalla con la acci&oacute;n y se alimenta de retos constantes.</strong> Tal como explica Mihaly Csikszentmihalyi en su obra <em>Flow</em> , alcanzamos nuestro m&aacute;ximo rendimiento cuando nos sumergimos en actividades que nos apasionan, donde el desaf&iacute;o equilibra nuestras habilidades. Imponer l&iacute;mites a la creatividad es como encerrar a un r&iacute;o en una botella: <strong>el talento necesita fluir, explorar y crecer.</strong> Me parece muy importante comprender que el verdadero valor del talento reside precisamente en su capacidad de transformar, de aportar nuevas ideas, de cuestionar el statu quo.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones deben dejar de tratar el talento como un recurso est&aacute;tico. La clave no es retenerlo mediante el control, sino fidelizarlo ofreciendo desaf&iacute;os, oportunidades de aprendizaje y reconocimiento genuino. Se trata de abrir espacios para la creatividad, la disrupci&oacute;n y aceptar el error como parte del camino hacia la innovaci&oacute;n, conectando valores personales con objetivos colectivos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Liderazgo humanista: El camino para enamorar el talento</strong>
    </p><p class="article-text">
        El enfoque tradicional de retener el talento a trav&eacute;s del control est&aacute; condenado al fracaso. En este sentido, <strong>el liderazgo humanista se presenta como el modelo id&oacute;neo para gestionar el talento.</strong> Un liderazgo que pone a la persona en el centro, que escucha, acompa&ntilde;a e inspira, es el modelo id&oacute;neo para gestionar el potencial humano. Cuando se conecta el talento con su pasi&oacute;n y se le brinda un entorno que respalde su evoluci&oacute;n, este se enciende con fuerza transformadora.
    </p><p class="article-text">
        Crear espacios donde el talento quiera quedarse, no por obligaci&oacute;n, sino por convicci&oacute;n, implica construir relaciones basadas en confianza, respeto y un prop&oacute;sito compartido. Es fundamental entender que <strong>el verdadero desaf&iacute;o no es retener al talento, sino inspirarlo</strong> d&iacute;a a d&iacute;a para que elija crecer y transformarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es hora de cambiar el paradigma.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No podemos seguir permiti&eacute;ndonos el lujo de intentar retener lo irretenible. Debemos transformarnos en motores de inspiraci&oacute;n, en ecosistemas donde el talento decida quedarse porque descubre un prop&oacute;sito, crecimiento y conexi&oacute;n genuina.
    </p><p class="article-text">
        Estoy convencido de que existe una reflexi&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s amplia y muchas otras acciones que podr&iacute;amos implementar para transformar nuestros entornos laborales. Sin embargo, considero que las siguientes iniciativas son algunas de las m&aacute;s esenciales y urgentes para lograr que el talento se sienta valorado y motivado:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Culturas organizacionales creativas:</strong> Dise&ntilde;ar e implementar ambientes que celebran la creatividad y el error como parte natural del aprendizaje y del camino hacia la innovaci&oacute;n.</li>
                                    <li><strong>Desarrollo continuo:</strong> Invirtiendo en programas de formaci&oacute;n y en iniciativas de desarrollo personal y profesional que potencien de manera constante las habilidades y capacidades de las personas.</li>
                                    <li><strong>Liderazgo humanista:</strong> Fomentando liderazgos que escuchen y acompa&ntilde;en, que sepan inspirar y empoderar a sus equipos desde la confianza y el respecto, reconociendo la singularidad de cada persona.</li>
                                    <li><strong>Conexi&oacute;n de valores:</strong> Alinear los valores personales con el prop&oacute;sito y la misi&oacute;n de la organizaci&oacute;n, de modo que el trabajo se transforma en una vocaci&oacute;n compartida.</li>
                                    <li><strong>Fomento de la diversidad e inclusi&oacute;n:</strong> Crear entornos donde se valoren distintas perspectivas y se celebre la diversidad, reconociendo que cada persona aporta un potencial &uacute;nico que enriquece la organizaci&oacute;n.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Flexibilidad y bienestar integral:</strong> Promover pol&iacute;ticas que faciliten el equilibrio entre la vida profesional y personal, impulsando el bienestar emocional y f&iacute;sico de cada persona del equipo.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En definitiva, no se trata de encadenar al talento, sino de construir alas junto a &eacute;l. Solo las organizaciones que logren inspirar, retar y acompa&ntilde;ar, har&aacute;n que el talento elija quedarse, evolucionar y transformar.
    </p><p class="article-text">
        El aprendizaje que me dej&oacute; aquella llamada fue revelador. Cambiar y adaptarse no implica perder la esencia; al contrario, se trata de ampliar el espectro del propio talento para enfrentar nuevos desaf&iacute;os. Es cierto que, en ocasiones, el talento puede incomodar o incluso asustar a quienes se sienten amenazados por el cambio, temiendo que la creatividad y la innovaci&oacute;n desplacen sus zonas de confort o pongan en riesgo su posici&oacute;n. Sin embargo, si lo vemos como un aliado, descubrimos que el talento es una oportunidad &uacute;nica para crecer juntos/as y aprender que cada persona posee un potencial que, al integrarse con el de las dem&aacute;s, enriquece el conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las empresas dejan de ver el talento como un recurso est&aacute;tico y lo entienden como una llama en constante evoluci&oacute;n, se transforman en espacios de inspiraci&oacute;n y colaboraci&oacute;n. En estos entornos, cada persona contribuye desde su singularidad, aportando ideas y habilidades que, combinadas, impulsan un futuro lleno de innovaci&oacute;n, pasi&oacute;n y crecimiento compartido. As&iacute;, el talento deja de ser motivo de temor y amenaza, convirti&eacute;ndose en el motor que impulsa el progreso colectivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hablamos? Me encantar&iacute;a leer tus ideas, experiencias y reflexiones</strong> sobre c&oacute;mo construir entornos donde el talento realmente quiera quedarse y seguir evolucionando.&nbsp;  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/talento-no-retener_129_12047766.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Feb 2025 12:49:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Talento NO se puede retener]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Logroño,La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No soy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/no_129_11996887.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En este nuevo espacio voy a compartir ideas y experiencias personales y profesionales sobre #LiderazgoHumanista, #DesarrolloPersonal, #DesarrolloTalento, #Storytelling y mucho m&aacute;s. Pero antes de entrar en materia, voy a presentarme compartiendo contigo qui&eacute;n tengo<strong> la Suerte de NO SER...</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>NO SOY</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>NO SOY ninguna de las personas que mi entorno ten&iacute;a claro que deber&iacute;a SER.</li>
                                    <li>NO SOY quien deb&iacute;a SER seg&uacute;n mi trayectoria, habilidades, recursos, ni siquiera seg&uacute;n el talento que ten&iacute;a o incluso el que parec&iacute;a que no ten&iacute;a.</li>
                                    <li>Ni siquiera SOY ninguna de las personas que mi ni&ntilde;o interior, Paquito, so&ntilde;&oacute; SER.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        SOY quien siempre quise SER, aunque ni yo mismo sab&iacute;a que quer&iacute;a ser esta persona.
    </p><p class="article-text">
        Lo he ido descubriendo en cada posibilidad de reinventarme, en cada nuevo desaf&iacute;o que se convirti&oacute; en una oportunidad para reencontrarme y, como no, en cada uno de los retos que me he atrevido a afrontar para llegar a SER.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;Un padre reinventado!</strong>
    </p><p class="article-text">
        La historia de Paco est&aacute; marcada por un tsunami personal que redefini&oacute; su vida: despu&eacute;s de trabajar 15 a&ntilde;os como camarero y 7 en el sector sider&uacute;rgico, nacieron sus dos hijas, ambas con necesidades educativas especiales por Alta Capacidad. Ese momento fue un punto de inflexi&oacute;n que le impuls&oacute; a formarse como padre y como profesional, buscando maneras de acompa&ntilde;arlas de la mejor forma posible. Y resulta que, esa b&uacute;squeda le ha llevado a algo inesperado: encontrarse a s&iacute; mismo, encontrar su camino y su verdadera vocaci&oacute;n: las personas.
    </p><p class="article-text">
        Profesional apasionado con foco en el <strong>Liderazgo</strong> centrado en el <strong>desarrollo personal,</strong> <strong>talento </strong>y la <strong>gesti&oacute;n emocional</strong> de las personas, la <strong>comunicaci&oacute;n </strong>efectiva y la <strong>innovaci&oacute;n </strong>contin&uacute;a. Durante m&aacute;s de 15 a&ntilde;os, su recorrido profesional ha estado marcado por un compromiso constante con el desarrollo organizacional de Fundaciones, as&iacute; como en la gesti&oacute;n y direcci&oacute;n de proyectos sociales, educativos, de emprendimiento y voluntariado en el sector privado y p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Con una amplia experiencia en<strong> liderar entornos de alta incertidumbre</strong>, cuenta con una larga trayectoria desarrollando e implantando proyectos de innovaci&oacute;n, en los que ha tenido la oportunidad de <strong>liderar a m&aacute;s de 2.200 profesionales </strong>en los &uacute;ltimos a&ntilde;os<strong>, </strong>alcanzando resultados disruptivos y generando ambientes de trabajo positivos y colaborativos.
    </p><p class="article-text">
        Durante 12 a&ntilde;os fue<strong> director de Desarrollo Institucional de Fundaci&oacute;n Promete</strong>, un proyecto de <strong>Investigaci&oacute;n-Acci&oacute;n</strong> en el que form&oacute; parte de todo el proceso de investigaci&oacute;n sobre: qu&eacute; es el Talento, como se desarrolla y c&oacute;mo generar entornos innovadores, demostrativos de c&oacute;mo, si ponemos a las personas en el centro y las acompa&ntilde;amos desde nuevos modelos centrados en ellas, ser&aacute;n capaces de maximizar su desarrollo personal y el desarrollo de su talento.
    </p><p class="article-text">
        En este per&iacute;odo dirigi&oacute; las 28 ediciones del innovador proyecto de emprendimiento juvenil: <strong>Campus Promete</strong>: una experiencia transformadora para el encuentro vocacional, desarrollo personal y talento de j&oacute;venes de 8 a 18 a&ntilde;os, un entorno dise&ntilde;ado para producir una experiencia de ciclo de desarrollo personal y talento completo y que <strong>marc&oacute; la vida de m&aacute;s de 2.800 j&oacute;venes</strong>, ayud&aacute;ndoles a descubrir su vocaci&oacute;n, potenciar su desarrollo personal y explorar su talento potencial.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, desde hace varios a&ntilde;os desarrolla de manera profesional su pasi&oacute;n por la comunicaci&oacute;n, dirigiendo y presentando eventos.<strong> </strong>Adem&aacute;s, es ponente en numerosas conferencias sobre motivaci&oacute;n, liderazgo, innovaci&oacute;n educativa, desarrollo personal y talento.
    </p><p class="article-text">
        Tras 12 a&ntilde;os en Fundaci&oacute;n Promete, convencido de haber alcanzado el m&aacute;ximo de su desarrollo personal y profesional, surg&iacute;a un nuevo desaf&iacute;o: liderar la Direcci&oacute;n General de Juventud del Gobierno de La Rioja. En este cargo, a lo largo de la legislatura entre 2019 y 2023, ha podido aplicar todo lo aprendido, liderando proyectos que han generado un gran impacto social.
    </p><p class="article-text">
        Desde enero de 2024, tiene el honor de haber sido reconocido como <strong>Embajador del Talento de la Fundaci&oacute;n Princesa de Girona</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/no_129_11996887.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jan 2025 13:11:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No soy]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
