<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Francisco Sierra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/franscisco-sierra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Francisco Sierra]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1052948/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El control de la información: un nuevo imperialismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/control-informacion-nuevo-imperialismo_129_11975176.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51656965-5efc-4b94-a80c-aa04ed1ce885_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El control de la información: un nuevo imperialismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mediante el control de la narrativa, la capacidad de definir lo verosímil, los marcos de comprensión y debate, y una suerte de privatización del espacio público digital, las plataformas de origen estadounidense redefinen las reglas del juego y deliberación democrática</p></div><p class="article-text">
        En el paisaje digital contempor&aacute;neo, los nombres de Donald Trump, Elon Musk y la empresa Meta (anteriormente conocida como Facebook) se han convertido en sin&oacute;nimos de una nueva forma de imperialismo, una que no se basa en las conquistas territoriales sino en el control de la informaci&oacute;n, en la modulaci&oacute;n del discurso y el control oligop&oacute;lico de la tecnolog&iacute;a: una amenaza ya no velada, sino directa y expl&iacute;cita, a nuestra democracia, que empez&oacute; con las injerencias en el Brexit, continu&oacute; con golpes de Estado en Brasil, Bolivia y Venezuela y hoy anticipa una campa&ntilde;a de restauraci&oacute;n ultraderechista en el propio seno de la UE.
    </p><p class="article-text">
        La era de los GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft) y otras grandes tecnol&oacute;gicas de Silicon Valley plantean en este sentido un reto pol&iacute;tico y un cambio en el paradigma del poder, donde el imperialismo se ha digitalizado y el Pr&iacute;ncipe de Maquiavelo act&uacute;a como empresario de s&iacute; mismo fuera de las estructuras democr&aacute;ticas del Estado naci&oacute;n. La capacidad de moldear la realidad social, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica a trav&eacute;s de la tecnolog&iacute;a concentrada en el complejo industrial-militar del Pent&aacute;gono es el principal peligro que corren nuestros sistemas de representaci&oacute;n. El mismo Biden lo ha reconocido en su &uacute;ltimo discurso. Mediante el control de la narrativa, la capacidad de definir lo veros&iacute;mil, los marcos de comprensi&oacute;n y debate, y una suerte de privatizaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico digital, las plataformas de origen estadounidense redefinen las reglas del juego y deliberaci&oacute;n democr&aacute;tica, despliegan un poder nada sutil que afecta a la pol&iacute;tica interna y el sistema internacional de Naciones Unidas, tal y como vemos en la guerra de Gaza donde operadores como Facebook o Twitter act&uacute;an como c&oacute;mplices activos y necesarios del sionismo en la guerra de exterminio contra el pueblo palestino.
    </p><p class="article-text">
        Los recientes movimientos de X y Meta, eliminando toda forma de control y regulaci&oacute;n, incluso interna, del sesgo del algoritmo y la manipulaci&oacute;n de informaciones e im&aacute;genes, representa una vuelta de tuerca a la l&oacute;gica disruptiva de la comunicaci&oacute;n de la era Trump o Fox News, marcada por el aceleracionismo y la producci&oacute;n de im&aacute;genes falseadas de la realidad sin los&nbsp;filtros tradicionales de los medios de comunicaci&oacute;n. Este fen&oacute;meno no es nuevo, pero ahora se reivindica como leg&iacute;tima la conformaci&oacute;n de un ecosistema informativo y un modelo de mediaci&oacute;n social y pol&iacute;tica donde la verdad se disputa en un terreno de &ldquo;hechos alternativos&rdquo; y noticias falsas. Este cambio de escalada y visi&oacute;n de los principales actores de la comunicaci&oacute;n-mundo tiene consecuencias no solo en la convivencia de culturas y corrientes de opini&oacute;n, tal y como se est&aacute; observando en Estados Unidos, sino que afecta sobremanera a la sostenibilidad de la informaci&oacute;n comprometida por la velocidad y a la viralidad del contenido digital y que adem&aacute;s requiere ingentes recursos naturales que incidir&aacute;n en el expolio de pa&iacute;ses como Argentina o Brasil que contienen recursos estrat&eacute;gicos para sostener la carrera sin futuro de la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto de la presidencia de Donald Trump, la ecolog&iacute;a de la comunicaci&oacute;n va a experimentar cambios significativos, afectando la manera en que se gestionan los recursos naturales y c&oacute;mo se aborda la transici&oacute;n digital en un escenario geopol&iacute;tico internacional que trata, desde la Casa Blanca, de retornar al unilateralismo y los tambores de guerra. De alg&uacute;n modo el Pent&aacute;gono y Silicon Valley nacen, viven y permanecer&aacute;n alimentando la espiral de la barbarie y la muerte. El fen&oacute;meno de la infodemia, t&eacute;rmino acu&ntilde;ado para describir la sobrecarga de informaci&oacute;n, especialmente la falsa o enga&ntilde;osa, ha sido un rasgo distintivo de lo que algunos denominan tecnofeudalismo y en cierto modo es verdad, pues como explica Naomi Klein, la doctrina del shock y la aplicaci&oacute;n de las medidas de acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n del capitalismo financiero que acompa&ntilde;a la transici&oacute;n digital de estas compa&ntilde;&iacute;as requiere el aislamiento psicol&oacute;gico y social de los actores sociales. Este ambiente informativo t&oacute;xico no solo favorece las &iacute;nfulas imperiales de figuras como Elon Musk, sino que impone un &ldquo;yugo invisible&rdquo; que adem&aacute;s de acumular riqueza logra moldear eficazmente la realidad social y pol&iacute;tica percibida, imponiendo agendas de terror y desinformaci&oacute;n sembrando divisiones y distracciones varias, alejando al p&uacute;blico de los asuntos esenciales y de los intereses en juego de Wall Street. As&iacute;, al tiempo que nos entretienen con la dial&eacute;ctica de la inmediatez y la confrontaci&oacute;n, se oculta a la opini&oacute;n p&uacute;blica la malversaci&oacute;n de los recursos naturales que la IA y los servidores de estos gigantes tecnol&oacute;gicos requieren para su mantenimiento cuasi monop&oacute;lico que favorece la desregulaci&oacute;n absoluta, que la UE y alg&uacute;n que otro gobierno como el de Lula intentaban frenar para garantizar el normal desarrollo de la actividad de estas corporaciones desde el punto de vista del derecho.
    </p><p class="article-text">
        Bien es cierto que la IA se aplica y puede contribuir a optimizar la explotaci&oacute;n de recursos naturales, y analizar y predecir patrones clim&aacute;ticos y de uso de la tierra. Sin embargo, la falta de regulaci&oacute;n puede conducir a un uso y abuso insostenible de estos recursos. Por lo que adem&aacute;s de un problema pol&iacute;tico de amenaza a la democracia tenemos un problema de ecolog&iacute;a pol&iacute;tica, de ecolog&iacute;a de la comunicaci&oacute;n, en t&eacute;rminos de c&oacute;mo la pol&iacute;tica energ&eacute;tica y medioambiental puede afectar el desarrollo de tecnolog&iacute;as informacionales y la gesti&oacute;n de recursos naturales a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        La transici&oacute;n digital ha sido un campo de batalla geopol&iacute;tico desde la irrupci&oacute;n de Trump en la escena p&uacute;blica. La visi&oacute;n de Trump sobre la ciberseguridad, la infraestructura de 5G, y la privacidad de datos han marcado un nuevo cap&iacute;tulo en la competencia global, donde la tecnolog&iacute;a se convierte en un medio para imponer agendas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas directamente conectadas con el rearme de la industria militar estadounidense y la expansi&oacute;n de la OTAN. Este enfoque ha tensionado las relaciones internacionales, especialmente con potencias tecnol&oacute;gicas como China, poniendo de relieve c&oacute;mo la tecnolog&iacute;a afecta la geopol&iacute;tica en la era digital mientras personajes como Musk act&uacute;an de ariete central en el debate sobre el imperialismo digital a trav&eacute;s de empresas como Tesla y SpaceX. La visi&oacute;n del nuevo estratega de Trump de una internet satelital con Starlink deja en evidencia que tenemos un problema grave en la UE de soberan&iacute;a digital y acceso a la informaci&oacute;n, &aacute;reas que antes eran dominio exclusivo de los estados. De ah&iacute; que debamos plantear en el debate p&uacute;blico nacional qui&eacute;n controla la infraestructura digital, los servidores, la red de sat&eacute;lites, la Uni&oacute;n Internacional de Telecomunicaci&oacute;n y el gobierno de Internet, en t&eacute;rminos de seguridad nacional y de democracia de las relaciones internacionales. En otras palabras, la respuesta a esta din&aacute;mica imperial, destituyente y olig&aacute;rquica de los GAFAM y Estados Unidos pasa por mayor regulaci&oacute;n, la defensa de la privacidad y la soberan&iacute;a digital, y la promoci&oacute;n de un espacio digital que sea verdaderamente p&uacute;blico y democr&aacute;tico. La vigilancia y la cr&iacute;tica de estas din&aacute;micas son esenciales para salvaguardar la democracia en el siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        La adaptaci&oacute;n de la cultura digital para la creaci&oacute;n de lo com&uacute;n con garant&iacute;as normativas e institucionales es la &uacute;nica forma de no retornar a tiempos oscuros en forma de era tecnofeudal. Es tiempo para la acci&oacute;n y no para mimetizarnos y responder a golpe de tuit. La pol&iacute;tica por otros medios es el remedio a esta hipermediatizaci&oacute;n de los se&ntilde;ores del aire. Nos va la vida. Literalmente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Maíllo, Francisco Sierra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/control-informacion-nuevo-imperialismo_129_11975176.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jan 2025 21:39:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/51656965-5efc-4b94-a80c-aa04ed1ce885_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7365292" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/51656965-5efc-4b94-a80c-aa04ed1ce885_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7365292" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El control de la información: un nuevo imperialismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/51656965-5efc-4b94-a80c-aa04ed1ce885_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Meta,Elon Musk,Joe Biden,Estados Unidos,Silicon Valley,Inteligencia artificial,Twitter,Democracia,Otan]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
