<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Ada Sanuy]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ada-sanuy/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ada Sanuy]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1052970/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La misteriosa sirena de Fiyi que engañó al público del siglo XIX]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/misteriosa-sirena-fiyi-engano-publico-siglo-xix-pm_1_13642861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c1b0f06-8910-4fdd-9ada-04573855237f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La misteriosa sirena de Fiyi que engañó al público del siglo XIX"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El empresario estadounidense P. T. Barnum convirtió una criatura fabricada con partes de animales en una atracción que despertó interrogantes sobre la evolución. Una réplica expuesta en Denver recupera la historia de uno de los grandes engaños de la época</p><p class="subtitle">Un sarcófago romano sellado durante siglos revela los últimos juguetes que acompañaron a un niño hace 1.800 años</p></div><p class="article-text">
        <strong>Una extra&ntilde;a criatura con apariencia de mitad mono y mitad pez</strong> despert&oacute; la fascinaci&oacute;n del p&uacute;blico estadounidense durante el siglo XIX. <strong>Conocida como la sirena de Fiyi, fue presentada en 1842</strong> por el empresario del espect&aacute;culo P. T. Barnum como un ejemplar extraordinario procedente de unas islas del Pac&iacute;fico. Aunque <strong>se trataba de una falsificaci&oacute;n</strong>, algunas personas llegaron a considerarla un posible eslab&oacute;n evolutivo entre los animales acu&aacute;ticos y terrestres. M&aacute;s de 180 a&ntilde;os despu&eacute;s, una pieza expuesta en el Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver, en Estados Unidos, <strong>recupera la historia de este enga&ntilde;o y las controversias cient&iacute;ficas que suscit&oacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La figura forma parte de la exposici&oacute;n temporal <em>Mythic Creatures: Dragons, Unicorns and Mermaids</em>, dedicada a las criaturas fant&aacute;sticas presentes en distintas tradiciones culturales. El folclorista Jack Daly, que ha analizado su historia en un art&iacute;culo publicado en <em>The Conversation</em>, <strong>explica que su singularidad resid&iacute;a en el contraste con la imagen habitual de las sirenas</strong>. En lugar de una mujer atractiva con cola de pez, los visitantes encontraban una figura peque&ntilde;a, reseca y de apariencia grotesca, <strong>muy alejada de las representaciones populares de estos seres mitol&oacute;gicos.</strong>
    </p><h2 class="article-text">El origen japon&eacute;s de una criatura imposible</h2><p class="article-text">
        Aunque su nombre hac&iacute;a referencia a Fiyi, este tipo de figuras <strong>proced&iacute;a de una tradici&oacute;n artesanal desarrollada en </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/japon/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Jap&oacute;n</strong></a><strong> y las Indias Orientales m&aacute;s de cuatro siglos atr&aacute;s</strong>. Algunas se elaboraban uniendo la parte superior de un mono con la mitad inferior de un pez, mientras que otras incorporaban papel mach&eacute;. Tambi&eacute;n era habitual recubrirlas con arcilla para conservarlas. Su origen estaba relacionado con los ningyo, seres sobrenaturales del folclore japon&eacute;s a los que se atribu&iacute;a la capacidad de provocar desgracias o conceder la vida eterna. Estas criaturas formaban parte de una tradici&oacute;n mitol&oacute;gica distinta de la representaci&oacute;n occidental de las sirenas.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplar que acabar&iacute;a formando parte del espect&aacute;culo de Barnum<strong> fue elaborado por un pescador japon&eacute;s a comienzos del siglo XIX.</strong> Seg&uacute;n el relato recogido por Daly, su creador afirmaba haber capturado al extra&ntilde;o ser y sosten&iacute;a que hab&iacute;a anunciado una epidemia de esterilidad. Tambi&eacute;n aseguraba que los habitantes pod&iacute;an protegerse adquiriendo una imagen de la supuesta sirena. Posteriormente, el objeto fue comprado por el marinero estadounidense Samuel Barrett Eades, quien lo dej&oacute; en herencia a su hijo. En 1842, este &uacute;ltimo lo vendi&oacute; a Moses Kimball, conservador del Museo de Boston, que terminar&iacute;a mostr&aacute;ndoselo a Barnum.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-MeK40LXEIO4-5872', 'youtube', 'MeK40LXEIO4', document.getElementById('yt-MeK40LXEIO4-5872'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-MeK40LXEIO4-5872 src="https://www.youtube.com/embed/MeK40LXEIO4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><h2 class="article-text">La campa&ntilde;a publicitaria que convirti&oacute; el fraude en un espect&aacute;culo</h2><p class="article-text">
        Barnum dise&ntilde;&oacute; una <strong>campa&ntilde;a para despertar la curiosidad del p&uacute;blico</strong> antes de presentar la criatura en su American Museum de Manhattan. Para ello, remiti&oacute; cartas a distintos peri&oacute;dicos en las que afirmaba que un doctor llamado Griffin pose&iacute;a el supuesto esqueleto. En realidad, aquel personaje era Levi Lyman, un colaborador que participaba en el enga&ntilde;o. La estrategia se complet&oacute; con la distribuci&oacute;n de miles de folletos por Nueva York que <strong>anunciaban las fechas de exhibici&oacute;n y recurr&iacute;an a la imagen seductora de las sirenas para atraer visitantes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El contraste entre la publicidad y la pieza exhibida sorprendi&oacute; a quienes acudieron al museo. En su autobiograf&iacute;a, Barnum describi&oacute; la criatura como un ejemplar diminuto, oscuro y reseco, de aproximadamente 90 cent&iacute;metros de longitud, con la boca abierta, la cola doblada y los brazos levantados. Su postura, seg&uacute;n el empresario, <strong>daba la impresi&oacute;n de que hab&iacute;a muerto entre grandes sufrimientos.</strong> Aquella descripci&oacute;n reflejaba la distancia entre las expectativas generadas por la campa&ntilde;a y el objeto que finalmente se mostraba al p&uacute;blico.
    </p><h2 class="article-text">Una falsificaci&oacute;n que aliment&oacute; debates cient&iacute;ficos</h2><p class="article-text">
        La exhibici&oacute;n de la sirena de Fiyi coincidi&oacute; con un periodo de inter&eacute;s por las ciencias naturales y las discusiones sobre la evoluci&oacute;n. Daly explica que algunas personas interpretaron la combinaci&oacute;n de caracter&iacute;sticas animales como una posible conexi&oacute;n entre distintas formas de vida. El folclorista recuerda que el naturalista sueco Carlos Linneo hab&iacute;a reservado un espacio para las sirenas en su clasificaci&oacute;n de los seres vivos durante el siglo XVIII. Este tipo de <strong>falsificaciones, conocidas como </strong><em><strong>sideshow gaffs</strong></em><strong>, despertaban la curiosidad del p&uacute;blico victoriano</strong> en un contexto en el que las cuestiones cient&iacute;ficas conviv&iacute;an con las creencias populares y los espect&aacute;culos de entretenimiento.
    </p><p class="article-text">
        El destino del ejemplar original sigue siendo incierto. Se considera probable que resultara destruido o da&ntilde;ado durante un incendio en el museo de Barnum o en el de Boston. La pieza expuesta actualmente en Denver <strong>pertenece al Museo Peabody de Arqueolog&iacute;a y Etnolog&iacute;a y est&aacute; catalogada como una r&eacute;plica</strong>, aunque Daly se&ntilde;ala que no puede determinarse con absoluta certeza si se trata del objeto exhibido en el siglo XIX. Su aspecto presenta diferencias respecto a las descripciones hist&oacute;ricas: mientras que la criatura de Barnum ten&iacute;a rasgos m&aacute;s parecidos a los de un mono, la figura conservada en Denver posee una parte superior fabricada con papel mach&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/misteriosa-sirena-fiyi-engano-publico-siglo-xix-pm_1_13642861.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Nov 2026 07:45:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3c1b0f06-8910-4fdd-9ada-04573855237f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="357921" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3c1b0f06-8910-4fdd-9ada-04573855237f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="357921" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La misteriosa sirena de Fiyi que engañó al público del siglo XIX]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3c1b0f06-8910-4fdd-9ada-04573855237f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Japón,Leyendas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Seguridad Social cambia las reglas de jubilación en 2027: quién podrá retirarse a los 65 años y quién deberá esperar hasta los 67]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/tu-economia/seguridad-social-cambia-reglas-jubilacion-2027-podra-retirarse-65-anos-debera-esperar-67-pm_1_13639945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92ce6028-01e9-45c6-aef2-78feee4e3c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x629y409.jpg" width="1200" height="675" alt="La Seguridad Social cambia las reglas de jubilación en 2027: quién podrá retirarse a los 65 años y quién deberá esperar hasta los 67"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El próximo año finalizará el calendario de incremento progresivo de la edad de retiro iniciado en 2013. También aumentarán los años cotizados necesarios para cobrar el 100% de la base reguladora y se modificará el sistema de cálculo de las pensiones
</p><p class="subtitle">Esto es lo que necesitas saber para entender tu informe de vida laboral</p></div><p class="article-text">
        La edad ordinaria de <a href="https://www.eldiario.es/temas/jubilacion/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jubilaci&oacute;n</a> en <a href="https://www.eldiario.es/temas/espana/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a</a> alcanzar&aacute; los 67 a&ntilde;os en 2027 para <strong>quienes hayan cotizado menos de 38 a&ntilde;os y seis meses</strong>, mientras que los trabajadores que acrediten ese periodo o uno superior podr&aacute;n seguir retir&aacute;ndose a los 65 a&ntilde;os. As&iacute; culminar&aacute; el calendario de incremento gradual iniciado en 2013, que ha elevado progresivamente la edad legal de retiro y los requisitos de cotizaci&oacute;n. Seg&uacute;n recoge el Instituto BBVA de Pensiones <a href="https://www.bbvamijubilacion.es/blog/novedades-pensiones-seguridad-social-2027/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un informe publicado el 3 de noviembre</a>, otras medidas del sistema continuar&aacute;n despleg&aacute;ndose durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En 2026, la edad ordinaria est&aacute; establecida en 66 a&ntilde;os y diez meses para quienes no alcanzan los 38 a&ntilde;os y tres meses cotizados, mientras que los trabajadores que acreditan ese periodo o uno superior pueden jubilarse a los 65 a&ntilde;os. La comparaci&oacute;n muestra que, <strong>a partir de enero, el l&iacute;mite de edad aumentar&aacute; dos meses para quienes no re&uacute;nan la cotizaci&oacute;n suficiente</strong> y que el periodo exigido para retirarse a los 65 a&ntilde;os se incrementar&aacute; en tres meses.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s a&ntilde;os cotizados para cobrar el 100% de la pensi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Otro de los cambios afectar&aacute; al tiempo necesario para percibir una pensi&oacute;n equivalente al 100% de la base reguladora. En 2026 se exigen 36 a&ntilde;os y seis meses de cotizaci&oacute;n, pero <strong>desde 2027 ser&aacute;n necesarios 37 a&ntilde;os completos</strong>. Este requisito es distinto del que permite jubilarse a los 65 a&ntilde;os, puesto que determina el porcentaje de la base reguladora utilizado para calcular la prestaci&oacute;n, sin perjuicio del l&iacute;mite m&aacute;ximo de <a href="https://www.eldiario.es/temas/pensiones/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pensi&oacute;n</a> establecido por la <a href="https://www.eldiario.es/temas/seguridad-social/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seguridad Social</a>. <strong>Quienes acrediten &uacute;nicamente los 15 a&ntilde;os m&iacute;nimos exigidos para acceder a una pensi&oacute;n contributiva mantendr&aacute;n el porcentaje del 50%,</strong> mientras que cambiar&aacute;n los coeficientes aplicables a los meses adicionales de cotizaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9df12385-addb-41ca-ba26-c7b1d74a755e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9df12385-addb-41ca-ba26-c7b1d74a755e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9df12385-addb-41ca-ba26-c7b1d74a755e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9df12385-addb-41ca-ba26-c7b1d74a755e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9df12385-addb-41ca-ba26-c7b1d74a755e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9df12385-addb-41ca-ba26-c7b1d74a755e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9df12385-addb-41ca-ba26-c7b1d74a755e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La forma de calcular la cuant&iacute;a de la prestaci&oacute;n incorporar&aacute; igualmente novedades. Durante 2027, la Seguridad Social comparar&aacute; dos m&eacute;todos: el tradicional, que utiliza las bases de cotizaci&oacute;n de los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os, y otro que selecciona las 304 mejores bases mensuales de un periodo de 308 meses, equivalente a 25 a&ntilde;os y ocho meses. Este segundo procedimiento permitir&aacute; descartar cuatro mensualidades del intervalo examinado. La administraci&oacute;n aplicar&aacute; de oficio la alternativa que proporcione el resultado m&aacute;s favorable al <a href="https://www.eldiario.es/temas/pensionistas/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pensionista</a>, dentro de un <strong>sistema dual cuya implantaci&oacute;n progresiva continuar&aacute; hasta 2037</strong>.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo cambia la jubilaci&oacute;n anticipada en 2027</h2><p class="article-text">
        Las nuevas edades ordinarias tambi&eacute;n repercutir&aacute;n en quienes quieran abandonar el mercado laboral antes de tiempo. <strong>La jubilaci&oacute;n anticipada voluntaria seguir&aacute; permitiendo adelantar el retiro un m&aacute;ximo de dos a&ntilde;os</strong>, con edades m&iacute;nimas de referencia de 63 a&ntilde;os para quienes acrediten al menos 38 a&ntilde;os y seis meses cotizados y de 65 a&ntilde;os para quienes no alcancen ese periodo. En la modalidad involuntaria, el adelanto m&aacute;ximo continuar&aacute; siendo de cuatro a&ntilde;os, con edades m&iacute;nimas de 61 y 63 a&ntilde;os, respectivamente. Estas posibilidades estar&aacute;n condicionadas al cumplimiento de los requisitos espec&iacute;ficos de cada modalidad y a las reducciones de pensi&oacute;n correspondientes. Por su parte, <strong>la jubilaci&oacute;n parcial con contrato de relevo podr&aacute; iniciarse desde los 62 o 64 a&ntilde;os</strong>, seg&uacute;n la cotizaci&oacute;n acumulada, mientras que sin contrato de relevo la edad m&iacute;nima coincidir&aacute; con la ordinaria.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se modificar&aacute;n los coeficientes reductores aplicables durante el periodo transitorio a determinadas jubilaciones anticipadas voluntarias cuya pensi&oacute;n te&oacute;rica, una vez aplicadas las reducciones por anticipaci&oacute;n, supere la cuant&iacute;a m&aacute;xima del sistema. Para quienes tengan menos de 38 a&ntilde;os y seis meses cotizados y <strong>adelanten su retiro 24 meses, el porcentaje previsto para 2027 ser&aacute; del 10,8%, frente al 9,1% establecido en 2026</strong>. Los coeficientes variar&aacute;n seg&uacute;n los a&ntilde;os cotizados y los meses de adelanto. No obstante, su aplicaci&oacute;n estar&aacute; condicionada a que la evoluci&oacute;n de la pensi&oacute;n m&aacute;xima absorba completamente el incremento respecto a las reglas vigentes en 2021, de manera que la prestaci&oacute;n reconocida no resulte inferior a la que habr&iacute;a correspondido con aquella normativa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1eb861aa-b052-445a-b74c-1b2391e81a5e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1eb861aa-b052-445a-b74c-1b2391e81a5e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1eb861aa-b052-445a-b74c-1b2391e81a5e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1eb861aa-b052-445a-b74c-1b2391e81a5e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1eb861aa-b052-445a-b74c-1b2391e81a5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1eb861aa-b052-445a-b74c-1b2391e81a5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1eb861aa-b052-445a-b74c-1b2391e81a5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">Nuevas cotizaciones para trabajadores y empresas</h2><p class="article-text">
        Las novedades de 2027 tambi&eacute;n afectar&aacute;n a las aportaciones a la Seguridad Social. El Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), destinado a reforzar el Fondo de Reserva, pasar&aacute; del 0,9% al 1% de la base de cotizaci&oacute;n por contingencias comunes. En el caso de los asalariados, <strong>las empresas asumir&aacute;n un 0,83% y los trabajadores un 0,17%,</strong> mientras que los aut&oacute;nomos soportar&aacute;n &iacute;ntegramente el porcentaje correspondiente. Esta cotizaci&oacute;n adicional no genera nuevos derechos de pensi&oacute;n y continuar&aacute; aumentando hasta alcanzar el 1,2% en 2029, nivel previsto hasta 2050.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, aumentar&aacute; la cuota de solidaridad que grava la parte de los salarios situada por encima de la base m&aacute;xima de cotizaci&oacute;n. <strong>En 2027 se aplicar&aacute; un tipo del 1,38% al tramo que supere dicha base hasta un 10% adicional, del 1,5%</strong> a la franja comprendida entre el 10% y el 50% y del 1,75% a las cantidades que excedan ese &uacute;ltimo l&iacute;mite. Estas aportaciones forman parte de un calendario de incrementos que se extender&aacute; hasta 2045 y buscan reforzar la financiaci&oacute;n del sistema mediante una mayor contribuci&oacute;n de las retribuciones m&aacute;s elevadas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/tu-economia/seguridad-social-cambia-reglas-jubilacion-2027-podra-retirarse-65-anos-debera-esperar-67-pm_1_13639945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Nov 2026 06:30:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/92ce6028-01e9-45c6-aef2-78feee4e3c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x629y409.jpg" length="1734892" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/92ce6028-01e9-45c6-aef2-78feee4e3c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x629y409.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1734892" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Seguridad Social cambia las reglas de jubilación en 2027: quién podrá retirarse a los 65 años y quién deberá esperar hasta los 67]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/92ce6028-01e9-45c6-aef2-78feee4e3c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x629y409.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Jubilación,Pensiones,Pensionistas,Seguridad Social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El análisis de ocho momias incas revela qué sustancias consumían antes de ser sacrificadas hace 500 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/analisis-ocho-momias-incas-revela-sustancias-consumian-sacrificadas-500-anos-pm_1_13639698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/006d7090-040a-4433-918d-d843e1bfaf73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El análisis de ocho momias incas revela qué sustancias consumían antes de ser sacrificadas hace 500 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación identifica rastros de coca, alcohol y alcaloides vegetales en restos humanos conservados en volcanes andinos, y apunta a diferencias en la preparación de los rituales religiosos
</p><p class="subtitle">Una momia egipcia de hace 2.700 años revela un ingrediente vegetal hasta ahora no identificado en los embalsamamientos</p></div><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis toxicol&oacute;gico de ocho <a href="https://www.eldiario.es/temas/momias/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">momias</a> incas halladas en volcanes de <a href="https://www.eldiario.es/temas/peru/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Per&uacute;</a> y <a href="https://www.eldiario.es/temas/argentina/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Argentina</a> ha permitido <strong>identificar sustancias psicoactivas consumidas por ni&ntilde;os y j&oacute;venes antes de ser sacrificados hace aproximadamente 500 a&ntilde;os</strong>. La investigaci&oacute;n, <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/antiquity/article/toxicological-studies-on-the-inca-frozen-mummies-from-volcanoes-in-peru-and-argentina/F9B50A69C079F73C7502EEC776A2B386" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicada</a> en la revista cient&iacute;fica <em>Antiquity</em>, ha encontrado evidencias del consumo de hojas de coca en las seis muestras de cabello examinadas, indicios de ingesta de alcohol en cuatro individuos y peque&ntilde;as <strong>cantidades de harmina en las u&ntilde;as de otra de las v&iacute;ctimas.</strong> Los resultados sugieren que la preparaci&oacute;n de los sacrificios humanos no segu&iacute;a un procedimiento uniforme, sino que pod&iacute;a variar seg&uacute;n las pr&aacute;cticas religiosas y las divinidades veneradas en cada santuario.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, encabezado por Dagmara Socha, del Centro de Estudios Andinos de la Universidad de Varsovia, ha examinado restos procedentes de los volcanes Ampato y Sara Sara, en Per&uacute;, y Chuscha, Llullaillaco y Quehuar, en Argentina. Los investigadores <strong>analizaron seis muestras de cabello y dos de u&ntilde;as mediante cromatograf&iacute;a l&iacute;quida acoplada a espectrometr&iacute;a de masas en t&aacute;ndem</strong>, una t&eacute;cnica capaz de detectar concentraciones muy peque&ntilde;as de compuestos qu&iacute;micos. Este procedimiento permite identificar sustancias incorporadas a los tejidos durante la vida de los individuos y, cuando las condiciones de conservaci&oacute;n y la longitud de las muestras lo permiten, reconstruir variaciones en su consumo durante los meses anteriores a la muerte.
    </p><h2 class="article-text">Restos de coca&iacute;na y alcohol en cuatro de las v&iacute;ctimas</h2><p class="article-text">
        Uno de los <strong>principales hallazgos es la presencia de coca&iacute;na y benzoilecgonina</strong>, uno de sus principales metabolitos, en todas las muestras capilares estudiadas, lo que constituye una evidencia del consumo de hojas de coca. Adem&aacute;s,<strong> los an&aacute;lisis identificaron cocaetileno en cuatro individuos: la ni&ntilde;a de Chuscha y las tres v&iacute;ctimas de Llullaillac</strong>o. Este compuesto se forma cuando el alcohol y la coca&iacute;na coinciden en el organismo, por lo que su detecci&oacute;n indica que estas personas hab&iacute;an ingerido bebidas alcoh&oacute;licas mientras consum&iacute;an coca. Los resultados de Chuscha y Sara Sara resultan especialmente relevantes porque <strong>investigaciones toxicol&oacute;gicas anteriores no hab&iacute;an conseguido identificar coca&iacute;na ni benzoilecgonina en sus restos.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c57880b0-5f2a-4bb3-a79a-a2e44509917d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c57880b0-5f2a-4bb3-a79a-a2e44509917d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c57880b0-5f2a-4bb3-a79a-a2e44509917d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c57880b0-5f2a-4bb3-a79a-a2e44509917d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c57880b0-5f2a-4bb3-a79a-a2e44509917d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c57880b0-5f2a-4bb3-a79a-a2e44509917d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c57880b0-5f2a-4bb3-a79a-a2e44509917d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los individuos examinados en este estudio: A) Chuscha; B) Ampato #1; C) Ampato #4; y D) Sara Sara"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los individuos examinados en este estudio: A) Chuscha; B) Ampato #1; C) Ampato #4; y D) Sara Sara                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El examen m&aacute;s detallado corresponde a una ni&ntilde;a de aproximadamente ocho a&ntilde;os encontrada en Chuscha. Los cient&iacute;ficos dividieron su cabello en seis segmentos para estudiar la exposici&oacute;n a determinadas sustancias durante los &uacute;ltimos seis meses de vida. Las concentraciones de coca&iacute;na mostraron oscilaciones y descendieron notablemente en el &uacute;ltimo mes, mientras que el cocaetileno apareci&oacute; &uacute;nicamente en el segmento correspondiente a ese periodo final. Seg&uacute;n los autores, este cambio<strong> podr&iacute;a estar relacionado con una nueva fase de preparaci&oacute;n para el sacrificio</strong>, caracterizada por una mayor ingesta de alcohol junto con las hojas de coca. No obstante, advierten de que la conservaci&oacute;n de los restos y los procesos metab&oacute;licos tambi&eacute;n pueden influir en las concentraciones detectadas.
    </p><h2 class="article-text">La presencia de harmina en una adolescente sacrificada</h2><p class="article-text">
        Otro resultado significativo procede de la momia conocida como la Doncella de Ampato, una <strong>adolescente de unos 14 a&ntilde;os descubierta en 1995</strong>. El an&aacute;lisis de sus u&ntilde;as revel&oacute; peque&ntilde;as cantidades de harmina, un alcaloide presente en determinadas plantas, entre ellas especies del g&eacute;nero <em>Banisteriopsis</em>, asociadas a la ayahuasca. Los investigadores consideran que <strong>estas plantas podr&iacute;an haber llegado a los Andes mediante intercambios desde regiones amaz&oacute;nicas</strong>, aunque los resultados no permiten confirmar la composici&oacute;n exacta de la preparaci&oacute;n consumida. Tampoco se identificaron triptaminas como la DMT, pero los autores advierten de que estos compuestos se incorporan con dificultad al cabello y las u&ntilde;as. Por tanto, su ausencia no permite descartar completamente el consumo de sustancias alucin&oacute;genas ni demostrar que la joven ingiriera una bebida de estas caracter&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        Las v&iacute;ctimas formaban parte de la capacocha, una ceremonia que combinaba funciones religiosas y pol&iacute;ticas dentro del Imperio inca. Durante estos rituales se sacrificaba a ni&ntilde;os de ambos sexos y a mujeres j&oacute;venes, considerados intermediarios entre las comunidades y sus divinidades. Muchas ceremonias ten&iacute;an lugar en monta&ntilde;as de gran altitud, vinculadas al culto de los dioses locales, y pod&iacute;an celebrarse ante acontecimientos como sequ&iacute;as, hambrunas o situaciones de inestabilidad pol&iacute;tica. Las fuentes hist&oacute;ricas recogidas en el estudio <strong>describen el uso ceremonial de hojas de coca y chicha, una bebida fermentada que se administraba a las v&iacute;ctimas para atenuar sus sentidos y tranquilizarlas</strong> durante la fase final del sacrificio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3901aed-d872-430f-bee2-4db892a07923_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3901aed-d872-430f-bee2-4db892a07923_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3901aed-d872-430f-bee2-4db892a07923_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3901aed-d872-430f-bee2-4db892a07923_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3901aed-d872-430f-bee2-4db892a07923_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3901aed-d872-430f-bee2-4db892a07923_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d3901aed-d872-430f-bee2-4db892a07923_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los individuos examinados en este estudio: A) Quehuar; B) Llullaillaco Doncella; C) Llullaillaco Joven; y D) Llullaillaco Niño"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los individuos examinados en este estudio: A) Quehuar; B) Llullaillaco Doncella; C) Llullaillaco Joven; y D) Llullaillaco Niño                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">El papel de las plantas psicoactivas en los rituales incas</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n plantea que e<strong>stas sustancias pudieron desempe&ntilde;ar funciones relacionadas con el bienestar f&iacute;sico y emocional de los menores durante los desplazamientos hacia los santuarios.</strong> Las hojas de coca se utilizaban tradicionalmente para aliviar las molestias de la altitud, reducir el hambre y facilitar el esfuerzo f&iacute;sico. En cuanto a la harmina, los autores contemplan que sus propiedades sobre el estado de &aacute;nimo pudieran aprovecharse para mantener tranquilos a los ni&ntilde;os, una hip&oacute;tesis relacionada con los efectos antidepresivos atribuidos a determinadas plantas que contienen este alcaloide. Sin embargo, estas interpretaciones no permiten establecer con certeza<strong> los motivos de su administraci&oacute;n ni c&oacute;mo experimentaron las v&iacute;ctimas sus &uacute;ltimos d&iacute;as.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos concluyen que las diferencias encontradas entre las momias podr&iacute;an estar relacionadas con las caracter&iacute;sticas de las divinidades veneradas en cada monta&ntilde;a y las particularidades de las ceremonias locales. Tambi&eacute;n se&ntilde;alan que la ausencia de determinados compuestos no descarta por completo su consumo, ya que algunas sustancias se conservan mal en el cabello y las u&ntilde;as o <strong>pueden resultar indetectables tras una &uacute;nica exposici&oacute;n</strong>. Estas limitaciones impiden reconstruir todos los detalles de los sacrificios, pero los avances en las t&eacute;cnicas toxicol&oacute;gicas ofrecen nuevas posibilidades para investigar el uso de plantas psicoactivas en las pr&aacute;cticas religiosas del Imperio inca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/analisis-ocho-momias-incas-revela-sustancias-consumian-sacrificadas-500-anos-pm_1_13639698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Nov 2026 08:44:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/006d7090-040a-4433-918d-d843e1bfaf73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="61208" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/006d7090-040a-4433-918d-d843e1bfaf73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="61208" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El análisis de ocho momias incas revela qué sustancias consumían antes de ser sacrificadas hace 500 años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/006d7090-040a-4433-918d-d843e1bfaf73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Momias,Perú,Argentina,Arqueología,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esto es lo que necesitas saber para entender tu informe de vida laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/tu-economia/necesitas-entender-informe-vida-laboral-pm_1_13639589.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41e27e5c-09f9-45ea-9d06-149aa8408e09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esto es lo que necesitas saber para entender tu informe de vida laboral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Seguridad Social explica cómo interpretar las fechas de alta y baja, los códigos de contrato y los días trabajados que aparecen en este documento gratuito</p><p class="subtitle">Llega el segundo pago de la Renta: cómo pagarlo si no se ha domiciliado y las posibles multas si no hay saldo suficiente</p></div><p class="article-text">
        El <strong>informe de vida laboral</strong> permite consultar las situaciones de alta y baja registradas en los distintos reg&iacute;menes de la <a href="https://www.eldiario.es/temas/seguridad-social/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seguridad Social</a> y el n&uacute;mero de d&iacute;as que una persona ha estado de alta. <strong>Refleja la jornada real efectivamente trabajada</strong>, por lo que no debe confundirse con el registro de los d&iacute;as cotizados que se tienen en cuenta para cumplir los periodos m&iacute;nimos exigidos para prestaciones como la jubilaci&oacute;n. Para consultar esos periodos, la Seguridad Social remite al portal Tu Seguridad Social, dentro del apartado <em>Ver tus cotizaciones</em>.
    </p><p class="article-text">
        El documento es gratuito y lo emite la Tesorer&iacute;a General de la Seguridad Social (TGSS). En la parte superior figuran los datos identificativos del titular &mdash;nombre y apellidos, DNI, n&uacute;mero de la Seguridad Social y domicilio&mdash;, junto con la fecha de emisi&oacute;n y el total de d&iacute;as en alta en el Sistema de la Seguridad Social. Aunque estos registros suelen coincidir con la realidad, pueden contener omisiones o errores. En ese caso, <strong>la TGSS indica que debe presentarse una reclamaci&oacute;n de datos de vida laboral y aportar la documentaci&oacute;n disponible</strong> para justificar la rectificaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; significan los c&oacute;digos y las fechas</h2><p class="article-text">
        La columna <em>R&eacute;gimen</em> identifica el sistema de la Seguridad Social al que corresponde cada periodo. <strong>El R&eacute;gimen General corresponde al trabajo por cuenta ajena </strong>e incluye, entre otros, a artistas, representantes de comercio y profesionales taurinos. <strong>Tambi&eacute;n pueden figurar el R&eacute;gimen Especial de Trabajadores Aut&oacute;nomos</strong>, que recoge las actividades por cuenta propia, y los reg&iacute;menes especiales de la Miner&iacute;a del Carb&oacute;n y de los Trabajadores del Mar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b441aa66-efc2-46e4-a403-d9411010da5b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b441aa66-efc2-46e4-a403-d9411010da5b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b441aa66-efc2-46e4-a403-d9411010da5b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b441aa66-efc2-46e4-a403-d9411010da5b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b441aa66-efc2-46e4-a403-d9411010da5b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b441aa66-efc2-46e4-a403-d9411010da5b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b441aa66-efc2-46e4-a403-d9411010da5b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ejemplo del informe de vida laboral"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ejemplo del informe de vida laboral                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El informe tiene, no obstante, limitaciones:</strong> no recoge las altas y bajas de los reg&iacute;menes especiales de los funcionarios civiles del Estado, de las Fuerzas Armadas y de los funcionarios al servicio de la Administraci&oacute;n de Justicia. Tampoco incluye los periodos trabajados en el extranjero.
    </p><p class="article-text">
        La columna <em>Empresa/Situaci&oacute;n asimilada a la de alta</em> recoge la empresa o el concepto por el que se ha cotizado. Habitualmente, <strong>cada compa&ntilde;&iacute;a aparece identificada con su C&oacute;digo de Cuenta de Cotizaci&oacute;n</strong>, mientras que, en el caso de los <a href="https://www.eldiario.es/temas/autonomos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aut&oacute;nomos</a>, figura la clave de la provincia donde se produjo el alta. No todas las anotaciones corresponden a un empleo en activo: tambi&eacute;n pueden aparecer situaciones asimiladas al alta, como los periodos en los que se percibe la prestaci&oacute;n por desempleo (durante los cuales se cotiza parcialmente), las vacaciones retribuidas y no disfrutadas o las cotizaciones realizadas mediante convenio especial con la Seguridad Social.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-FVSQfqlM1WU-7062', 'youtube', 'FVSQfqlM1WU', document.getElementById('yt-FVSQfqlM1WU-7062'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-FVSQfqlM1WU-7062 src="https://www.youtube.com/embed/FVSQfqlM1WU?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Las fechas permiten comprobar si la informaci&oacute;n coincide con la trayectoria profesional. La <em>Fecha de alta</em> se&ntilde;ala cu&aacute;ndo se empieza a cotizar por una situaci&oacute;n, mientras que la <em>Fecha de efecto de alta</em> indica desde qu&eacute; d&iacute;a tiene efectos; ambas suelen coincidir, aunque pueden diferir. La &laquo;<em>echa de baja</em> recoge el momento en que se extingue la relaci&oacute;n laboral o la situaci&oacute;n asimilada y deja de cotizarse por ella. <strong>Corresponde al empresario comunicar las altas, bajas y variaciones de datos de sus trabajadores</strong>: el alta debe solicitarse antes del inicio de la relaci&oacute;n laboral, con una antelaci&oacute;n m&aacute;xima de 60 d&iacute;as, y la baja dentro de los tres d&iacute;as siguientes al cese de la actividad por cuenta ajena.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo interpretar los d&iacute;as trabajados</h2><p class="article-text">
        <strong>El informe incorpora varias abreviaturas que describen las caracter&iacute;sticas de cada relaci&oacute;n laboral</strong>. La casilla <em>C.T.</em> identifica mediante un c&oacute;digo la modalidad contractual, como un contrato indefinido o temporal. La columna <em>C.T.P</em>. recoge el coeficiente de parcialidad, es decir, el porcentaje de la jornada habitual que se realiza en la empresa o seg&uacute;n el convenio aplicable. Esta informaci&oacute;n es relevante porque, desde el 1 de octubre de 2023, <strong>el trabajo a tiempo parcial se equipara al realizado a tiempo completo a efectos del c&oacute;mputo de los periodos de cotizaci&oacute;n necesarios para reconocer las prestaciones contributivas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otra abreviatura habitual es <em>G.C.</em>, correspondiente al grupo de cotizaci&oacute;n, que identifica la categor&iacute;a profesional asociada al puesto mediante una clasificaci&oacute;n num&eacute;rica del 1 al 11. Seg&uacute;n los ejemplos de la Seguridad Social, el grupo 1 corresponde a ingenieros y licenciados, el 7 a auxiliares administrativos y el 10 a peones. La columna <em>D&iacute;as</em> permite obtener, sumando todas las situaciones registradas, el total de d&iacute;as cotizados desde el inicio de la vida laboral hasta la fecha de emisi&oacute;n del informe. En caso de pluriempleo (trabajar simult&aacute;neamente para varias empresas) o de pluriactividad (estar de alta a la vez en dos o m&aacute;s reg&iacute;menes), un mismo d&iacute;a <strong>solo se computa una vez.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Revisar el informe permite conocer la trayectoria de altas y bajas y detectar posibles errores que deban corregirse ante la administraci&oacute;n. Para comprobar los d&iacute;as cotizados que computan a efectos de los requisitos m&iacute;nimos de prestaciones como la jubilaci&oacute;n, debe consultarse adem&aacute;s el apartado <em>Ver tus cotizaciones</em> del portal Tu Seguridad Social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/tu-economia/necesitas-entender-informe-vida-laboral-pm_1_13639589.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Nov 2026 07:29:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/41e27e5c-09f9-45ea-9d06-149aa8408e09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="284083" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/41e27e5c-09f9-45ea-9d06-149aa8408e09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="284083" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Esto es lo que necesitas saber para entender tu informe de vida laboral]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/41e27e5c-09f9-45ea-9d06-149aa8408e09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Seguridad Social,Empleo,Autónomos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un dinosaurio con pico y sin dientes revela cómo algunos de estos animales se adaptaron a comer fruta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/dinosaurio-pico-dientes-revela-animales-adaptaron-comer-fruta-pm_1_13636581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e19bf9ce-d579-4349-8cdc-e2c742c3273a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un dinosaurio con pico y sin dientes revela cómo algunos de estos animales se adaptaron a comer fruta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El análisis de una nueva especie hallada en Estados Unidos muestra que su mandíbula podía desplazarse hacia delante y hacia atrás para procesar alimentos blandos</p><p class="subtitle">El ADN antiguo resuelve un misterio de 150 años sobre una gigantesca ave que habitó Europa</p></div><p class="article-text">
        Un peque&ntilde;o <a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dinosaurio</a> que vivi&oacute; durante el Cret&aacute;cico tard&iacute;o en lo que hoy es Norteam&eacute;rica ha proporcionado nuevas pistas sobre la alimentaci&oacute;n de los ter&oacute;podos, el grupo que incluye tanto a grandes depredadores como a especies herb&iacute;voras. Se trata de <em><strong>Infernogallus jamesi</strong></em><strong>, una especie hasta ahora desconocida cuyo cr&aacute;neo presenta adaptaciones que habr&iacute;an permitido procesar frutos carnosos</strong> mediante movimientos mandibulares poco habituales entre los dinosaurios no avianos. La investigaci&oacute;n, <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-026-78343-w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicada</a> en la revista cient&iacute;fica <em>Nature Communications</em>, plantea que determinados ovirraptorosaurios desarrollaron una alimentaci&oacute;n especializada en vegetales blandos, posiblemente relacionada con la expansi&oacute;n de las plantas con flores. Aunque no se han encontrado restos de fruta en el aparato digestivo del animal, las caracter&iacute;sticas de su cr&aacute;neo constituyen una de las <strong>evidencias anat&oacute;micas m&aacute;s s&oacute;lidas de una posible dieta frug&iacute;vora en este grupo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El estudio, encabezado por Gregory F. Funston y desarrollado por investigadores de distintas instituciones norteamericanas, describe una especie perteneciente a los cenagn&aacute;tidos, una familia de <strong>dinosaurios ter&oacute;podos caracterizada por sus mand&iacute;bulas alargadas y desprovistas de dientes.</strong> Los <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;siles</a> proceden de la formaci&oacute;n Hell Creek, que se extiende por zonas de Montana, Dakota del Norte y Dakota del Sur, en Estados Unidos. El ejemplar principal conserva un esqueleto parcial articulado que incluye el primer cr&aacute;neo intacto conocido de esta familia, un hallazgo especialmente relevante porque los restos craneales recuperados anteriormente eran fragmentarios o estaban desarticulados. El animal ten&iacute;a una masa corporal estimada de unos 12 kilogramos y, pese a sus reducidas dimensiones, los an&aacute;lisis microsc&oacute;picos de sus huesos indican que hab&iacute;a alcanzado la madurez esquel&eacute;tica cuando muri&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La caracter&iacute;stica m&aacute;s llamativa de Infernogallus jamesi se encuentra en su aparato mandibular. A diferencia de muchos otros dinosaurios ter&oacute;podos, cuya musculatura estaba orientada principalmente a cerrar las mand&iacute;bulas con fuerza, esta especie presentaba una organizaci&oacute;n muscular que favorec&iacute;a los movimientos horizontales. La reconstrucci&oacute;n anat&oacute;mica indica que la mand&iacute;bula inferior pod&iacute;a desplazarse hacia delante y hacia atr&aacute;s hasta unos 15 mil&iacute;metros, aunque <strong>los investigadores advierten de que los tejidos blandos pudieron limitar su movilidad real.</strong> Esta capacidad, combinada con una fuerza de mordida vertical relativamente reducida, sugiere que el animal no estaba adaptado para triturar materiales especialmente resistentes, sino para manipular y deshacer alimentos de consistencia blanda.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61140ede-2e55-403a-b5e8-75610f890a7d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61140ede-2e55-403a-b5e8-75610f890a7d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61140ede-2e55-403a-b5e8-75610f890a7d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61140ede-2e55-403a-b5e8-75610f890a7d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61140ede-2e55-403a-b5e8-75610f890a7d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61140ede-2e55-403a-b5e8-75610f890a7d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/61140ede-2e55-403a-b5e8-75610f890a7d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Organización de los músculos craneales en los caenagnátidos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Organización de los músculos craneales en los caenagnátidos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Una mand&iacute;bula que funcionaba como un mortero</h2><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos identificaron tambi&eacute;n una serie de <strong>crestas y surcos en las superficies de contacto de las mand&iacute;bulas y el paladar.</strong> Al desplazarse la mand&iacute;bula inferior, estas estructuras habr&iacute;an permitido aplastar, cortar y desmenuzar los alimentos mediante un mecanismo comparable al de un mortero. La disposici&oacute;n de los huesos del cr&aacute;neo y las zonas de inserci&oacute;n muscular refuerza esta interpretaci&oacute;n funcional. Adem&aacute;s, determinadas caracter&iacute;sticas anat&oacute;micas apuntan a una <strong>lengua con una movilidad importante</strong>, que podr&iacute;a haber contribuido a colocar los alimentos dentro de la boca durante su procesamiento. En conjunto, estos rasgos indican una <strong>especializaci&oacute;n alimentaria distinta de la observada en otros dinosaurios herb&iacute;voros </strong>que consum&iacute;an vegetaci&oacute;n fibrosa o materiales duros.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender qu&eacute; tipo de alimentos pod&iacute;a procesar, los investigadores compararon la anatom&iacute;a de <em>Infernogallus jamesi</em> con la de aves y tortugas actuales que tambi&eacute;n poseen picos sin dientes. Los psitaciformes ofrecieron las analog&iacute;as funcionales m&aacute;s convincentes, especialmente <em>Psittrichas fulgidus</em>, un loro especializado en consumir la pulpa de los frutos mientras descarta sus semillas. Ambos animales presentan adaptaciones comparables en la orientaci&oacute;n de la musculatura mandibular y en los mecanismos que permiten desplazar la mand&iacute;bula hacia delante y hacia atr&aacute;s. Sin embargo, los autores aclaran que <strong>ninguna especie actual re&uacute;ne todas las caracter&iacute;sticas craneales del dinosaurio.</strong> Las semejanzas apuntan, por tanto, a una posible forma de procesar los alimentos, sin demostrar que ambos animales tuvieran una dieta id&eacute;ntica. A partir de estas comparaciones, el equipo propone que el ter&oacute;podo pudo aprovechar la parte carnosa de los frutos, aunque probablemente tambi&eacute;n consum&iacute;a otros materiales vegetales blandos.
    </p><h2 class="article-text">La expansi&oacute;n de las frutas durante el Cret&aacute;cico</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n <strong>examina la relaci&oacute;n entre la evoluci&oacute;n de estos dinosaurios y la diversificaci&oacute;n de las angiospermas, las plantas con flores</strong>. Los modelos evolutivos sit&uacute;an el origen de los cenagn&aacute;tidos durante el Aptiense-Albiense, poco despu&eacute;s de la aparici&oacute;n de los primeros frutos de estas plantas, incluidas las drupas, caracterizadas por contener una semilla grande rodeada de pulpa. Su desarrollo continu&oacute; durante el Cret&aacute;cico y, especialmente a partir del Coniaciense, <strong>las drupas aumentaron en tama&ntilde;o, abundancia y diversidad</strong>. Posteriormente, durante el Campaniense, los cenagn&aacute;tidos experimentaron una importante diversificaci&oacute;n y expansi&oacute;n geogr&aacute;fica. Los investigadores consideran que esta coincidencia cronol&oacute;gica, unida a las adaptaciones de sus mand&iacute;bulas, respalda la hip&oacute;tesis de una alimentaci&oacute;n parcialmente frug&iacute;vora. No obstante, los resultados no demuestran que la proliferaci&oacute;n de los frutos provocara directamente la diversificaci&oacute;n de estos dinosaurios.
    </p><p class="article-text">
        El estudio aporta otra pista al revisar la anatom&iacute;a de <em>Microvenator celer</em>, uno de los representantes m&aacute;s antiguos de los cenagn&aacute;tidos. Los investigadores identificaron en esta especie caracter&iacute;sticas incipientes de los huesos mandibulares y del paladar que aparecen mucho m&aacute;s desarrolladas en Infernogallus jamesi. Este resultado sugiere que las adaptaciones para procesar alimentos blandos <strong>pudieron surgir relativamente pronto en la historia evolutiva del grupo y adquirir una mayor complejidad con el paso del tiempo</strong>. Sin embargo, los cient&iacute;ficos reconocen que todav&iacute;a faltan pruebas directas de su alimentaci&oacute;n. El descubrimiento de contenido estomacal fosilizado, junto con nuevos an&aacute;lisis biomec&aacute;nicos y comparaciones con especies actuales, permitir&iacute;a evaluar con mayor precisi&oacute;n la hip&oacute;tesis de que los frutos constitu&iacute;an una parte importante de su dieta.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo tambi&eacute;n plantea <strong>interrogantes sobre la desaparici&oacute;n de estos dinosaurios al final del Cret&aacute;cico</strong>. <em>Infernogallus jamesi</em> era un <strong>animal peque&ntilde;o y herb&iacute;voro</strong>, dos caracter&iacute;sticas que se han relacionado con la supervivencia de determinados linajes de aves durante la extinci&oacute;n masiva de hace unos 66 millones de a&ntilde;os. No obstante, los investigadores se&ntilde;alan que una dieta especializada en pulpa de fruta podr&iacute;a haber supuesto una desventaja frente a la disponibilidad de recursos m&aacute;s persistentes, como las semillas, cuando se alteraron las cadenas alimentarias terrestres. Esta posibilidad sigue siendo una hip&oacute;tesis y no explica por s&iacute; sola la extinci&oacute;n de los cenagn&aacute;tidos. El nuevo f&oacute;sil muestra, en cualquier caso, que los dinosaurios no avianos hab&iacute;an desarrollado estrategias alimentarias m&aacute;s diversas de lo que permit&iacute;a reconstruir su registro f&oacute;sil hasta ahora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/dinosaurio-pico-dientes-revela-animales-adaptaron-comer-fruta-pm_1_13636581.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Nov 2026 10:00:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e19bf9ce-d579-4349-8cdc-e2c742c3273a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1307394" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e19bf9ce-d579-4349-8cdc-e2c742c3273a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1307394" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un dinosaurio con pico y sin dientes revela cómo algunos de estos animales se adaptaron a comer fruta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e19bf9ce-d579-4349-8cdc-e2c742c3273a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Dinosaurios,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una momia egipcia de hace 2.700 años revela un ingrediente vegetal hasta ahora no identificado en los embalsamamientos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/momia-egipcia-2-700-anos-revela-ingrediente-vegetal-ahora-no-identificado-embalsamamientos-pm_1_13636317.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f4c35d12-59e5-4ee9-918b-443c2eb43840_16-9-discover-aspect-ratio_default_1154843.jpg" width="1280" height="720" alt="Una momia egipcia de hace 2.700 años revela un ingrediente vegetal hasta ahora no identificado en los embalsamamientos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hallazgo también aporta nuevas pistas sobre la composición de los remedios elaborados con restos de momias durante la Edad Media</p><p class="subtitle">Descubren una propiedad oculta en las ecuaciones de Einstein que podría cambiar lo que sabemos sobre la gravedad</p></div><p class="article-text">
        <strong>Un cr&aacute;neo momificado de unos 2.700 a&ntilde;os de antig&uuml;edad </strong>ha permitido identificar compuestos asociados a una planta cuya presencia en los <strong>materiales de embalsamamiento del antiguo </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/egipto/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Egipto</strong></a><strong> no se hab&iacute;a acreditado hasta ahora</strong> mediante an&aacute;lisis moleculares: el aloe. El hallazgo procede de una investigaci&oacute;n de la Universidad de Marburgo, en <a href="https://www.eldiario.es/temas/alemania/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alemania</a>, que combina t&eacute;cnicas de an&aacute;lisis qu&iacute;mico con el estudio de documentos hist&oacute;ricos para examinar las sustancias empleadas en la conservaci&oacute;n de los cad&aacute;veres. 
    </p><p class="article-text">
        Los resultados, <a href="https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2624362123" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicados</a> en la revista cient&iacute;fica <em>Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)</em>, constituyen la <strong>primera evidencia molecular de productos derivados del g&eacute;nero Aloe</strong> en materiales relacionados con la momificaci&oacute;n egipcia. Sin embargo, todav&iacute;a no permiten establecer si su utilizaci&oacute;n era una pr&aacute;ctica habitual o estaba limitada a determinados procedimientos funerarios. 
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n, encabezada por Tim Berger y desarrollada por un equipo interdisciplinar, <strong>ha examinado 24 objetos procedentes de colecciones universitarias y muse&iacute;sticas</strong>, entre ellos restos humanos momificados, vendajes, residuos de embalsamamiento y preparados medicinales hist&oacute;ricos. Uno de los ejemplares m&aacute;s relevantes es un cr&aacute;neo conservado en la colecci&oacute;n zool&oacute;gica de la Universidad de Marburgo, cuya <strong>dataci&oacute;n por radiocarbono lo sit&uacute;a en el siglo VIII antes de Cristo. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis identificaron en este resto y en un preparado farmac&eacute;utico del siglo XVIII procedente de la antigua farmacia L&ouml;wen, de Offenbach am Main, varias mol&eacute;culas relacionadas con la alo&iacute;na y las aloeresinas A y D. Su presencia <strong>respalda la identificaci&oacute;n de sustancias derivadas de plantas del g&eacute;nero Aloe en ambas muestras</strong>, aunque no permite determinar la especie vegetal concreta ni reconstruir con certeza su preparaci&oacute;n original.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a535f813-0e5a-4b76-b08c-4ab708541f2b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a535f813-0e5a-4b76-b08c-4ab708541f2b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a535f813-0e5a-4b76-b08c-4ab708541f2b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a535f813-0e5a-4b76-b08c-4ab708541f2b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a535f813-0e5a-4b76-b08c-4ab708541f2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a535f813-0e5a-4b76-b08c-4ab708541f2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a535f813-0e5a-4b76-b08c-4ab708541f2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Aloe vera."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Aloe vera.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El descubrimiento<strong> ampl&iacute;a el conocimiento sobre los ingredientes empleados por los antiguos egipcios para preservar los cuerpos. </strong>Investigaciones qu&iacute;micas anteriores hab&iacute;an documentado resinas de con&iacute;feras y pistacho, alquitranes, aceites vegetales, grasas animales, cera de abeja y bet&uacute;n, adem&aacute;s de otras resinas de origen vegetal, como el elemi y el dammar. Pese a estos avances, segu&iacute;an existiendo interrogantes sobre las especies utilizadas y las diferencias entre las mezclas funerarias seg&uacute;n la &eacute;poca, la regi&oacute;n o la parte del cuerpo tratada. 
    </p><p class="article-text">
        El nuevo estudio aporta informaci&oacute;n sobre una materia prima que no hab&iacute;a sido identificada molecularmente en este contexto, pero tambi&eacute;n establece una limitaci&oacute;n: los compuestos asociados al aloe <strong>aparecieron &uacute;nicamente en dos de los 24 objetos analizados</strong>, uno antiguo y otro farmac&eacute;utico. Por tanto, los resultados no demuestran que esta planta formara parte de las recetas de embalsamamiento de manera generalizada.
    </p><h2 class="article-text">Una pista que conecta las momias con los textos antiguos</h2><p class="article-text">
        Para interpretar las evidencias qu&iacute;micas, los investigadores examinaron 41 fuentes escritas relacionadas con las pr&aacute;cticas funerarias egipcias y la historia de la farmacia. Entre los t&eacute;rminos estudiados figura n&#7723;-jm.j, documentado en textos del segundo milenio antes de Cristo y cuya identificaci&oacute;n bot&aacute;nica contin&uacute;a siendo incierta. Algunas descripciones hist&oacute;ricas de sus propiedades y aplicaciones sugieren que podr&iacute;a referirse al aloe o a un producto obtenido de esta planta. No obstante, los autores advierten de que todav&iacute;a no existe una correspondencia definitiva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n aborda una dificultad ling&uuml;&iacute;stica que ha condicionado la interpretaci&oacute;n de los documentos hist&oacute;ricos.</strong> Durante siglos, la palabra aloe no se utiliz&oacute; exclusivamente para identificar plantas del g&eacute;nero Aloe, sino que tambi&eacute;n pod&iacute;a designar otros materiales vegetales arom&aacute;ticos, como la madera de agar, procedente de &aacute;rboles del g&eacute;nero Aquilaria. Esta ambig&uuml;edad dificulta establecer qu&eacute; ingredientes describ&iacute;an exactamente determinadas fuentes antiguas. En las muestras examinadas, sin embargo, los perfiles moleculares identificados son compatibles con productos derivados del g&eacute;nero Aloe y no con la madera de agar. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11390d25-25ac-4401-993a-adc1f3bc6c57_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11390d25-25ac-4401-993a-adc1f3bc6c57_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11390d25-25ac-4401-993a-adc1f3bc6c57_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11390d25-25ac-4401-993a-adc1f3bc6c57_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11390d25-25ac-4401-993a-adc1f3bc6c57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11390d25-25ac-4401-993a-adc1f3bc6c57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/11390d25-25ac-4401-993a-adc1f3bc6c57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de la La momia real de Merneptah en el Museo de El Cairo, en Egipto"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de la La momia real de Merneptah en el Museo de El Cairo, en Egipto                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">De los rituales funerarios a los remedios medievales</h2><p class="article-text">
        <strong>El hallazgo tambi&eacute;n resulta relevante para estudiar la llamada </strong><em><strong>Mumia vera aegyptiaca</strong></em>, una sustancia medicinal utilizada en Europa durante la Baja Edad Media y la Edad Moderna. Estos productos se obten&iacute;an de materiales procedentes de momias y de sustancias asociadas a su embalsamamiento, aunque su composici&oacute;n pod&iacute;a variar considerablemente. Algunas fuentes medievales ya relacionaban el aloe con este tipo de preparados, pero se hab&iacute;a planteado que sus autores pod&iacute;an haber recurrido a interpretaciones de pasajes b&iacute;blicos despu&eacute;s de que se perdieran conocimientos sobre las t&eacute;cnicas funerarias egipcias. 
    </p><p class="article-text">
        La detecci&oacute;n de compuestos relacionados con el aloe tanto en un cr&aacute;neo antiguo como en un preparado farmac&eacute;utico del siglo XVIII sugiere que esa asociaci&oacute;n hist&oacute;rica <strong>podr&iacute;a tener fundamentos materiales anteriores a lo que se supon&iacute;a</strong>. No obstante, las evidencias no permiten demostrar una transmisi&oacute;n continuada de recetas ni establecer que los fabricantes de remedios medievales conocieran directamente las pr&aacute;cticas de embalsamamiento egipcias.
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos tambi&eacute;n han empleado t&eacute;cnicas de metabol&oacute;mica para comparar numerosas mol&eacute;culas presentes en las muestras y <strong>explorar posibles relaciones entre objetos conservados en museos.</strong> Mediante herramientas inform&aacute;ticas y m&eacute;todos de an&aacute;lisis asistidos por aprendizaje autom&aacute;tico, identificaron semejanzas qu&iacute;micas entre una cabeza momificada y una muestra de polvo catalogada por separado en el Museo Alem&aacute;n de Farmacia de Heidelberg. 
    </p><p class="article-text">
        Los resultados sugieren que <strong>ambos materiales podr&iacute;an compartir un origen o una vinculaci&oacute;n hist&oacute;rica que no aparece documentada en los registros de la colecci&oacute;n</strong>. Aunque esta coincidencia no demuestra por s&iacute; sola una procedencia com&uacute;n, pone de manifiesto la utilidad de los perfiles moleculares para investigar las relaciones entre piezas antiguas y reconstruir parte de su trayectoria cuando la documentaci&oacute;n conservada resulta insuficiente.
    </p><p class="article-text">
        Otra parte del estudio examin&oacute; la composici&oacute;n y las propiedades biol&oacute;gicas de determinados preparados medicinales hist&oacute;ricos. Los an&aacute;lisis revelaron <strong>diferencias importantes entre las muestras</strong>, aunque varias conten&iacute;an compuestos caracter&iacute;sticos de resinas de con&iacute;feras envejecidas. En experimentos realizados con cultivos celulares, un extracto de la colecci&oacute;n medicinal Wigand, de Marburgo, mostr&oacute; un efecto protector moderado frente al da&ntilde;o celular asociado al virus de la gripe. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el principal compuesto aislado, el &aacute;cido 7-oxodeshidroabi&eacute;tico, no reprodujo esa actividad por separado, por lo que los investigadores no pudieron identificar qu&eacute; componentes explicaban el resultado. Los ensayos <strong>tampoco demuestran que aquellos remedios previnieran o trataran eficazmente la gripe en seres humanos</strong>. M&aacute;s all&aacute; de estas pruebas, la investigaci&oacute;n muestra c&oacute;mo la combinaci&oacute;n de documentos hist&oacute;ricos y an&aacute;lisis moleculares puede ayudar a identificar materias primas antiguas, revisar interpretaciones sobre su utilizaci&oacute;n y esclarecer la composici&oacute;n de objetos conservados durante siglos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/momia-egipcia-2-700-anos-revela-ingrediente-vegetal-ahora-no-identificado-embalsamamientos-pm_1_13636317.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Nov 2026 09:00:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f4c35d12-59e5-4ee9-918b-443c2eb43840_16-9-discover-aspect-ratio_default_1154843.jpg" length="333946" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f4c35d12-59e5-4ee9-918b-443c2eb43840_16-9-discover-aspect-ratio_default_1154843.jpg" type="image/jpeg" fileSize="333946" width="1280" height="720"/>
      <media:title><![CDATA[Una momia egipcia de hace 2.700 años revela un ingrediente vegetal hasta ahora no identificado en los embalsamamientos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f4c35d12-59e5-4ee9-918b-443c2eb43840_16-9-discover-aspect-ratio_default_1154843.jpg" width="1280" height="720"/>
      <media:keywords><![CDATA[Egipto,Investigación científica,Momias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren una propiedad oculta en las ecuaciones de Einstein que podría cambiar lo que sabemos sobre la gravedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-propiedad-oculta-ecuaciones-einstein-cambiar-gravedad-pm_1_13631418.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/166e333c-0f51-4483-a608-54a97ca946d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x222y150.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren una propiedad oculta en las ecuaciones de Einstein que podría cambiar lo que sabemos sobre la gravedad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Investigadores de las universidades de Columbia y Adolfo Ibáñez desarrollan una teoría matemática que describe cómo pueden cambiar las conexiones de determinadas estructuras del campo gravitatorio</p><p class="subtitle">Un posible nuevo planeta enano en el Sistema Solar sorprende a los astrónomos tras permanecer oculto más allá de Plutón</p></div><p class="article-text">
        <strong>Las ecuaciones de la relatividad general de Albert Einstein </strong>permiten describir un fen&oacute;meno denominado reconexi&oacute;n gravitacional, por el que determinadas estructuras matem&aacute;ticas del campo gravitatorio pueden cambiar sus conexiones durante su evoluci&oacute;n. Los <a href="https://www.eldiario.es/temas/fisica/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&iacute;sicos</a> Luca Comisso, de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, y Felipe A. Asenjo, de la Universidad Adolfo Ib&aacute;&ntilde;ez, en Chile, han desarrollado una<strong> teor&iacute;a que establece las condiciones necesarias para que se produzca este proceso y permite cuantificarlo</strong>. El trabajo, titulado Reconnection of Gravitational Fields, y <a href="https://journals.aps.org/prd/abstract/10.1103/lmqy-pf9k" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en la revista <em>Physical Review D, </em> propone una descripci&oacute;n de la din&aacute;mica del espacio-tiempo inspirada en la reconexi&oacute;n magn&eacute;tica de los plasmas. Sus resultados son te&oacute;ricos y no constituyen una demostraci&oacute;n experimental de que el fen&oacute;meno ocurra en la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n parte de una formulaci&oacute;n de la relatividad general que expresa las ecuaciones de Einstein mediante magnitudes matem&aacute;ticas an&aacute;logas a las utilizadas para describir los campos el&eacute;ctricos y magn&eacute;ticos. Este enfoque ya hab&iacute;a permitido identificar restricciones sobre la evoluci&oacute;n de determinadas estructuras gravitatorias. Bajo unas condiciones ideales, las conexiones entre esas estructuras permanecen inalteradas y se conserva el flujo gravitatorio definido en el modelo. La aportaci&oacute;n de Comisso y Asenjo <strong>consiste en estudiar qu&eacute; sucede cuando esas condiciones dejan de cumplirse. </strong>Para ello, desarrollan una teor&iacute;a cuantitativa que permite determinar cu&aacute;ndo puede modificarse la conectividad del campo y c&oacute;mo medir la rapidez de ese proceso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la relatividad general, la gravedad se describe mediante la geometr&iacute;a del espacio-tiempo</strong>, cuya curvatura est&aacute; relacionada con la distribuci&oacute;n de materia y energ&iacute;a. Los investigadores utilizan una formulaci&oacute;n matem&aacute;tica conocida como formalismo de t&eacute;tradas, que permite representar determinadas propiedades gravitatorias mediante superficies de campo. Estas superficies no son l&aacute;minas materiales ni estructuras que puedan observarse directamente, sino construcciones geom&eacute;tricas empleadas para analizar las relaciones entre distintas regiones del campo gravitatorio. Su estudio <strong>proporciona una manera de describir propiedades de la evoluci&oacute;n del espacio-tiempo que no resultan evidentes </strong>al considerar &uacute;nicamente las soluciones individuales de las ecuaciones de Einstein.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ffee217e-e9f4-416e-a182-36c475a6c085_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ffee217e-e9f4-416e-a182-36c475a6c085_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ffee217e-e9f4-416e-a182-36c475a6c085_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ffee217e-e9f4-416e-a182-36c475a6c085_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ffee217e-e9f4-416e-a182-36c475a6c085_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ffee217e-e9f4-416e-a182-36c475a6c085_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ffee217e-e9f4-416e-a182-36c475a6c085_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ilustración esquemática de láminas de campo gravitatorio vecinas asociadas con la intensidad del campo gravitatorio de dos formas F a. La intersección de las láminas de campo gravitatorio separatriciales define una curva separadora asociada con cambios en la conectividad gravitatoria."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ilustración esquemática de láminas de campo gravitatorio vecinas asociadas con la intensidad del campo gravitatorio de dos formas F a. La intersección de las láminas de campo gravitatorio separatriciales define una curva separadora asociada con cambios en la conectividad gravitatoria.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Un proceso comparable a la reconexi&oacute;n magn&eacute;tica</h2><p class="article-text">
        La principal analog&iacute;a utilizada por los autores procede de la reconexi&oacute;n magn&eacute;tica, un <strong>fen&oacute;meno de la f&iacute;sica de plasmas en el que las l&iacute;neas de campo magn&eacute;tico modifican su conectividad</strong>. En el modelo gravitacional, las condiciones ideales imponen una evoluci&oacute;n en la que se mantienen las conexiones entre las superficies del campo. Cuando se rompe esa evoluci&oacute;n, aparece la posibilidad de una reorganizaci&oacute;n de su configuraci&oacute;n. Los investigadores denominan reconexi&oacute;n gravitacional a ese cambio de conectividad y<strong> establecen las condiciones matem&aacute;ticas que permiten describirlo</strong>. La comparaci&oacute;n con los plasmas no implica que ambos fen&oacute;menos sean f&iacute;sicamente id&eacute;nticos, sino que comparten una estructura matem&aacute;tica que facilita su an&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        Una de las conclusiones fundamentales es que el incumplimiento de las condiciones ideales no basta, por s&iacute; solo, para demostrar que existe reconexi&oacute;n. En determinadas circunstancias, el movimiento matem&aacute;tico que transporta el campo puede redefinirse de manera que sus conexiones contin&uacute;en conserv&aacute;ndose. Para que se produzca una verdadera reconexi&oacute;n gravitacional, esa redefinici&oacute;n debe dejar de ser posible. A partir de este criterio, Comisso y Asenjo obtienen expresiones para calcular la tasa de reconexi&oacute;n, entendida como una medida del cambio de flujo gravitatorio asociado a la modificaci&oacute;n de las conexiones. El estudio <strong>desarrolla procedimientos tanto para configuraciones con simetr&iacute;a espacial como para situaciones m&aacute;s generales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El modelo tambi&eacute;n <strong>examina las consecuencias de este comportamiento sobre otras magnitudes de la relatividad general</strong>. Los autores demuestran que una evoluci&oacute;n no ideal asociada a la reconexi&oacute;n modifica el intercambio local de energ&iacute;a y momento entre las corrientes gravitatorias y materiales definidas en su formulaci&oacute;n matem&aacute;tica. Asimismo, estudian la helicidad gravitacional, una magnitud relacionada con determinadas propiedades de la configuraci&oacute;n del campo. Bajo las condiciones ideales consideradas, esta magnitud se conserva, mientras que las contribuciones no ideales pueden permitir su variaci&oacute;n. Estas conclusiones describen relaciones matem&aacute;ticas dentro del modelo y <strong>no representan la observaci&oacute;n de una transferencia concreta de energ&iacute;a ni de cambios de helicidad en un sistema astron&oacute;mico.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Una nueva herramienta para estudiar fen&oacute;menos extremos</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n puede resultar <strong>relevante para el estudio de situaciones en las que la geometr&iacute;a del espacio-tiempo experimenta una evoluci&oacute;n especialmente compleja</strong>, como las fusiones de agujeros negros, las colisiones de estrellas de neutrones o las supernovas originadas por el colapso de n&uacute;cleos estelares. Sin embargo, los autores no analizan directamente ninguno de estos acontecimientos ni demuestran que en ellos se produzca reconexi&oacute;n gravitacional. El trabajo <strong>contempla distintas circunstancias que podr&iacute;an romper las condiciones ideales</strong>, entre ellas singularidades del campo de transporte o situaciones en las que no exista un movimiento adecuado que conserve las conexiones. Tambi&eacute;n considera posibles contribuciones procedentes de fen&oacute;menos no resueltos en descripciones efectivas, efectos cu&aacute;nticos o modificaciones hipot&eacute;ticas de la relatividad general. <strong>Ninguna de estas posibilidades se identifica como un mecanismo f&iacute;sico demostrado de reconexi&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El avance consiste en <strong>proporcionar herramientas para investigar propiedades de la gravedad dentro de las propias ecuaciones de Einstein, sin sustituirlas ni proponer una teor&iacute;a alternativa. </strong>La formulaci&oacute;n permite caracterizar matem&aacute;ticamente los cambios de conectividad, calcular tasas de reconexi&oacute;n y estudiar sus consecuencias sobre las corrientes de energ&iacute;a y momento y la helicidad gravitacional. Los autores consideran que estos resultados ofrecen una base para futuras investigaciones sobre la din&aacute;mica no lineal del espacio-tiempo. Queda pendiente determinar qu&eacute; condiciones f&iacute;sicas concretas permitir&iacute;an que el fen&oacute;meno se manifestara y hasta qu&eacute; punto este enfoque puede contribuir a comprender los procesos gravitatorios m&aacute;s complejos del universo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-propiedad-oculta-ecuaciones-einstein-cambiar-gravedad-pm_1_13631418.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Nov 2026 08:30:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/166e333c-0f51-4483-a608-54a97ca946d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x222y150.jpg" length="18623" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/166e333c-0f51-4483-a608-54a97ca946d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x222y150.jpg" type="image/jpeg" fileSize="18623" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Descubren una propiedad oculta en las ecuaciones de Einstein que podría cambiar lo que sabemos sobre la gravedad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/166e333c-0f51-4483-a608-54a97ca946d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x222y150.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Investigación científica,Física]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un posible nuevo planeta enano en el Sistema Solar sorprende a los astrónomos tras permanecer oculto más allá de Plutón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/posible-nuevo-planeta-enano-sistema-solar-sorprende-astronomos-permanecer-oculto-pluton-pm_1_13631153.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc7c9fbe-0235-4efb-80f0-56aa71b2ce15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un posible nuevo planeta enano en el Sistema Solar sorprende a los astrónomos tras permanecer oculto más allá de Plutón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Observatorio Vera C. Rubin ha localizado un cuerpo helado de entre 600 y 1.500 kilómetros de diámetro estimado</p><p class="subtitle">El ADN antiguo resuelve un misterio de 150 años sobre una gigantesca ave que habitó Europa</p></div><p class="article-text">
        Un equipo de <a href="https://www.eldiario.es/temas/astronomos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">astr&oacute;nomos</a> ha identificado un posible nuevo planeta enano en los confines del <a href="https://www.eldiario.es/temas/sistema-solar/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sistema Solar</a>, m&aacute;s all&aacute; de la &oacute;rbita de Plut&oacute;n. <strong>El objeto, denominado provisionalmente 2026 ED138</strong>, fue localizado en los datos del Observatorio Vera C. Rubin, situado en Chile, y podr&iacute;a encontrarse entre los mayores cuerpos transneptunianos descubiertos hasta ahora. Las primeras estimaciones sit&uacute;an su <strong>di&aacute;metro entre 600 y 1.500 kil&oacute;metros</strong>, aunque todav&iacute;a se necesitan nuevas observaciones para precisar sus dimensiones y confirmar su naturaleza. El hallazgo, anunciado el 27 de octubre por investigadores del Centro de Astrof&iacute;sica Harvard-Smithsonian y la Universidad de Washington, supone el <strong>primer candidato a planeta enano identificado mediante los datos de este observatorio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El descubrimiento se produjo el 13 de octubre, cuando el astrof&iacute;sico Matthew Holman analizaba observaciones realizadas durante 2026 mediante un programa inform&aacute;tico desarrollado junto con su colega Kevin Napier. El sistema examina miles de millones de detecciones de objetos en movimiento para determinar cu&aacute;les corresponden a un mismo cuerpo celeste. Al localizar 2026 ED138, Holman advirti&oacute; que <strong>su brillo y distancia apuntaban a unas dimensiones poco habituales</strong>. Para comprobar el resultado, Mario Juri&#263;, profesor de astronom&iacute;a de la Universidad de Washington y responsable del equipo de investigaci&oacute;n del Sistema Solar de Rubin, revis&oacute; los registros del observatorio y encontr&oacute; otras 20 observaciones del objeto que se remontaban a marzo.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores tambi&eacute;n recuperaron im&aacute;genes anteriores captadas por otros programas de observaci&oacute;n astron&oacute;mica, algunas correspondientes a 2016. Estos registros han permitido reconstruir m&aacute;s de diez a&ntilde;os de la trayectoria orbital de 2026 ED138, pese a que hasta ahora no hab&iacute;a sido identificado. Actualmente se encuentra a unas 46 unidades astron&oacute;micas del Sol. Cada unidad astron&oacute;mica equivale aproximadamente a la distancia media entre la Tierra y nuestra estrella, mientras que Plut&oacute;n orbita a una distancia media cercana a las 40 unidades astron&oacute;micas. Por su ubicaci&oacute;n, el nuevo candidato <strong>pertenece a los objetos transneptunianos, que giran alrededor del Sol a distancias superiores a la de Neptuno.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4732e49e-a61d-429c-9447-6e08199c2145_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4732e49e-a61d-429c-9447-6e08199c2145_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4732e49e-a61d-429c-9447-6e08199c2145_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4732e49e-a61d-429c-9447-6e08199c2145_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4732e49e-a61d-429c-9447-6e08199c2145_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4732e49e-a61d-429c-9447-6e08199c2145_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4732e49e-a61d-429c-9447-6e08199c2145_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El planeta enano Ceres se muestra en estas representaciones con colores mejorados, basadas en imágenes de la misión Dawn de la NASA. Nuevos modelos térmicos y químicos basados en los datos de la misión indican que Ceres pudo haber tenido hace mucho tiempo condiciones propicias para la vida"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El planeta enano Ceres se muestra en estas representaciones con colores mejorados, basadas en imágenes de la misión Dawn de la NASA. Nuevos modelos térmicos y químicos basados en los datos de la misión indican que Ceres pudo haber tenido hace mucho tiempo condiciones propicias para la vida                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Un mundo helado que podr&iacute;a incorporarse a la lista de planetas enanos</h2><p class="article-text">
        Los astr&oacute;nomos han calculado las posibles dimensiones de 2026 ED138 a partir de su distancia, el brillo observado y una estimaci&oacute;n de la capacidad de su superficie para reflejar la luz solar. Se espera que los cuerpos helados de este tama&ntilde;o tengan suficiente masa para que su propia gravedad les confiera una forma aproximadamente esf&eacute;rica, una de las condiciones necesarias para ser considerados planetas enanos. Sin embargo, todav&iacute;a <strong>no se ha comprobado que el objeto presente esa forma ni se ha determinado su di&aacute;metro exacto.</strong> Por ese motivo, los investigadores mantienen su clasificaci&oacute;n como candidato y consideran necesarias nuevas observaciones antes de establecer definitivamente su naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Si se confirmara su clasificaci&oacute;n, 2026 ED138 <strong>podr&iacute;a incorporarse al grupo de cinco planetas enanos reconocidos oficialmente por la Uni&oacute;n Astron&oacute;mica Internacional: Plut&oacute;n, Ceres, Eris, Haumea y Makemake</strong>. Seg&uacute;n Juri&#263;, el objeto tendr&iacute;a un di&aacute;metro aproximado de 1.000 kil&oacute;metros y ser&iacute;a el mayor cuerpo transneptuniano descubierto en unos veinte a&ntilde;os. El investigador destac&oacute; que encontrar un objeto de estas dimensiones es un acontecimiento poco frecuente y que el observatorio lo detect&oacute; cuando todav&iacute;a se encontraba en la fase de puesta en funcionamiento de su telescopio. El hallazgo pone de manifiesto que incluso algunos de los cuerpos m&aacute;s grandes de las regiones exteriores del Sistema Solar <strong>pueden haber pasado inadvertidos en las observaciones anteriores.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a0ff7bd-e257-431d-b2c8-ec9b990b654c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a0ff7bd-e257-431d-b2c8-ec9b990b654c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a0ff7bd-e257-431d-b2c8-ec9b990b654c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a0ff7bd-e257-431d-b2c8-ec9b990b654c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a0ff7bd-e257-431d-b2c8-ec9b990b654c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a0ff7bd-e257-431d-b2c8-ec9b990b654c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3a0ff7bd-e257-431d-b2c8-ec9b990b654c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Comparación aproximada de tamaños de los planetas enanos Plutón (con su satélite Caronte), Haumea, Eris, Makemake y Ceres respecto a la Tierra y la Luna"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Comparación aproximada de tamaños de los planetas enanos Plutón (con su satélite Caronte), Haumea, Eris, Makemake y Ceres respecto a la Tierra y la Luna                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Por qu&eacute; hab&iacute;a permanecido oculto hasta ahora</h2><p class="article-text">
        Una de las claves del descubrimiento es la regi&oacute;n del cielo donde se encontraba 2026 ED138. El objeto fue identificado cerca del plano de la V&iacute;a L&aacute;ctea, una z<strong>ona que concentra millones de estrellas y en la que resulta especialmente dif&iacute;cil distinguir los cuerpos peque&ntilde;os </strong>y distantes del Sistema Solar. Su se&ntilde;al hab&iacute;a pasado inadvertida entre numerosas fuentes luminosas de fondo, lo que probablemente explica por qu&eacute; no se hab&iacute;a reconocido antes. La observaci&oacute;n repetida del cielo austral mediante el telescopio Rubin, combinada con algoritmos capaces de relacionar detecciones realizadas en distintos momentos, permiti&oacute; localizarlo en ese campo estelar tan poblado.
    </p><p class="article-text">
        El descubrimiento se suma a los resultados obtenidos por el observatorio durante sus primeras campa&ntilde;as. En abril de 2026, antes del inicio formal de su programa Legacy Survey of Space and Time (LSST), el equipo dedicado al Sistema Solar anunci&oacute; observaciones de m&aacute;s de 11.000 nuevos asteroides, entre ellos aproximadamente 380 objetos transneptunianos. <strong>El programa LSST comenz&oacute; en junio y est&aacute; dise&ntilde;ado para observar repetidamente el cielo durante diez a&ntilde;os.</strong> Esta continuidad permitir&aacute; buscar cuerpos dif&iacute;ciles de identificar mediante observaciones aisladas y recuperar registros anteriores de objetos reci&eacute;n descubiertos para reconstruir sus &oacute;rbitas con mayor precisi&oacute;n, una capacidad que ya ha resultado decisiva en el caso de 2026 ED138.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su posible incorporaci&oacute;n a la clasificaci&oacute;n oficial de planetas enanos, el nuevo objeto <strong>puede aportar informaci&oacute;n sobre la formaci&oacute;n y evoluci&oacute;n del Sistema Solar. </strong>El estudio de los cuerpos transneptunianos ayuda a investigar c&oacute;mo cambiaron las &oacute;rbitas de los planetas gigantes y de qu&eacute; manera se dispersaron los objetos menores durante ese proceso. Las pr&oacute;ximas observaciones deber&aacute;n determinar con mayor precisi&oacute;n las caracter&iacute;sticas de 2026 ED138, mientras el seguimiento sistem&aacute;tico del cielo podr&iacute;a revelar otros cuerpos que hayan permanecido ocultos en regiones poco exploradas. Para los investigadores, el hallazgo constituye una muestra de las posibilidades que ofrece el Observatorio Vera C. Rubin para ampliar el conocimiento de las zonas m&aacute;s lejanas de nuestro entorno planetario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/posible-nuevo-planeta-enano-sistema-solar-sorprende-astronomos-permanecer-oculto-pluton-pm_1_13631153.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Nov 2026 07:30:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dc7c9fbe-0235-4efb-80f0-56aa71b2ce15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="574845" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dc7c9fbe-0235-4efb-80f0-56aa71b2ce15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="574845" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un posible nuevo planeta enano en el Sistema Solar sorprende a los astrónomos tras permanecer oculto más allá de Plutón]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dc7c9fbe-0235-4efb-80f0-56aa71b2ce15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Astronomía,Sistema Solar,Planeta,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ADN antiguo resuelve un misterio de 150 años sobre una gigantesca ave que habitó Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/adn-antiguo-resuelve-misterio-150-anos-gigantesca-ave-habito-europa-pm_1_13624846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f14f6c96-5d79-4eff-9b20-93cceef31bad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ADN antiguo resuelve un misterio de 150 años sobre una gigantesca ave que habitó Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El análisis genético de 18 restos fósiles revela que grandes grullas consideradas durante décadas representantes de una especie extinguida pertenecían a la grulla común, que todavía existe</p><p class="subtitle">Descubren un “hongo gigante” de hasta 50 centímetros que ya existía hace 65 millones de años
</p></div><p class="article-text">
        <strong>Un estudio de ADN antiguo</strong> ha aportado nuevas pruebas para esclarecer un debate cient&iacute;fico que se prolongaba desde hace m&aacute;s de 150 a&ntilde;os sobre <strong>la identidad de unas grandes aves que habitaron </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/europa/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Europa</strong></a><strong> durante la </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/prehistoria/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>prehistoria</strong></a>. Los investigadores han descubierto que los f&oacute;siles analizados, algunos de dimensiones extraordinarias y relacionados hist&oacute;ricamente con la supuesta especie extinguida Grus primigenia, pertenecen a la grulla com&uacute;n (<em>Grus grus</em>). La investigaci&oacute;n, <a href="https://royalsocietypublishing.org/rsos/article/13/10/260699/483927/Ancient-DNA-study-resolves-the-taxonomic-status-of" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicada</a> en la revista cient&iacute;fica <em>Royal Society Open Science</em>, indica que estas aves eran antiguamente m&aacute;s grandes que las actuales, aunque <strong>todav&iacute;a se desconocen las causas de esa reducci&oacute;n de tama&ntilde;o</strong>. Los resultados cuestionan la validez de <em>Grus</em> <em>primigenia</em> como especie independiente, si bien no permiten descartarla definitivamente.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo, encabezado por John R. Stewart, de la Universidad de Bournemouth, ha permitido<strong> identificar gen&eacute;ticamente 18 restos de grullas procedentes de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/yacimientos-arqueologicos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>yacimientos</strong></a><strong> de Espa&ntilde;a, Francia, Alemania y Reino Unido</strong>, con antig&uuml;edades comprendidas entre el Pleistoceno superior y el Holoceno tard&iacute;o. Todos pertenec&iacute;an a la grulla com&uacute;n, incluidos ejemplares cuyos huesos <strong>superaban las dimensiones habituales de los individuos actuales</strong>. Los resultados descartan que los f&oacute;siles estudiados correspondan a otras grandes especies, como la grulla sarus asi&aacute;tica (<em>Antigone antigone</em>) o la grulla siberiana (<em>Leucogeranus leucogeranus</em>), dos de las alternativas propuestas anteriormente para explicar su presencia en el registro f&oacute;sil europeo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El origen de la controversia se remonta a 1871</strong>, cuando el paleont&oacute;logo franc&eacute;s Alphonse Milne-Edwards describi&oacute; Grus primigenia a partir de un fragmento de hueso de la pata encontrado en dep&oacute;sitos del Pleistoceno superior de la cueva de Les Eyzies, en la regi&oacute;n francesa de Dordo&ntilde;a. El <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;sil</a>, correspondiente a un t&iacute;biotars, presentaba una anchura superior a la del mismo hueso de la grulla sarus y fue considerado representativo de una especie diferente. Posteriormente se atribuyeron a este animal otros restos encontrados en distintos yacimientos europeos. Sin embargo, las diferencias anat&oacute;micas y de tama&ntilde;o <strong>no permit&iacute;an determinar con certeza si se trataba de una especie extinguida o de ejemplares de grulla com&uacute;n </strong>mayores que los actuales.
    </p><h2 class="article-text">El ADN revela por qu&eacute; las grullas antiguas parec&iacute;an diferentes</h2><p class="article-text">
        Para esclarecer esta cuesti&oacute;n, los cient&iacute;ficos combinaron mediciones de los huesos con t&eacute;cnicas de secuenciaci&oacute;n de ADN antiguo. Las muestras proced&iacute;an de contextos arqueol&oacute;gicos y paleontol&oacute;gicos diversos, entre ellos cuevas francesas del Paleol&iacute;tico, asentamientos romanos de Alemania, yacimientos brit&aacute;nicos de distintas &eacute;pocas y dep&oacute;sitos f&oacute;siles de las islas Baleares. El an&aacute;lisis de los genomas mitocondriales <strong>permiti&oacute; comparar los restos con diferentes especies de grullas y establecer sus relaciones evolutivas.</strong> Los 18 ejemplares se agruparon con Grus grus, sin mostrar diferencias gen&eacute;ticas que justificaran clasificarlos como una especie independiente. <strong>Tampoco se encontraron pruebas de un linaje diferenciado </strong>entre las poblaciones antiguas de las islas brit&aacute;nicas y las del continente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e741442a-2e98-4c20-9771-c5bebef76ca7_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e741442a-2e98-4c20-9771-c5bebef76ca7_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e741442a-2e98-4c20-9771-c5bebef76ca7_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e741442a-2e98-4c20-9771-c5bebef76ca7_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e741442a-2e98-4c20-9771-c5bebef76ca7_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e741442a-2e98-4c20-9771-c5bebef76ca7_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e741442a-2e98-4c20-9771-c5bebef76ca7_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mapa de sitios con restos de grullas atribuidos a Grus primigenia o G grande. grus mencionado en el texto"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mapa de sitios con restos de grullas atribuidos a Grus primigenia o G grande. grus mencionado en el texto                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otra de las claves del estudio ha sido determinar gen&eacute;ticamente el sexo de los individuos. Las grullas comunes presentan dimorfismo sexual, por lo que los machos suelen ser mayores que las hembras. Los investigadores identificaron <strong>machos antiguos con huesos que superaban las dimensiones de los ejemplares masculinos actuales</strong>, pero tambi&eacute;n hembras con medidas comparables o incluso superiores a las de estos &uacute;ltimos. Esta distribuci&oacute;n indica que ambos sexos alcanzaban antiguamente tama&ntilde;os mayores y ayuda a explicar por qu&eacute; algunos restos pudieron interpretarse como pertenecientes a especies diferentes. Las variaciones no respond&iacute;an &uacute;nicamente al sexo de los animales, sino tambi&eacute;n a<strong> cambios en las dimensiones corporales de la propia especie.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los resultados sit&uacute;an esa reducci&oacute;n de tama&ntilde;o durante el Holoceno y sugieren que las grullas europeas conservaron grandes dimensiones hasta el periodo anglosaj&oacute;n. L<strong>os ejemplares m&aacute;s recientes conocidos de este tipo proceden de Flixborough, en el norte de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/inglaterra/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Inglaterra</strong></a><strong>,</strong> un asentamiento ocupado entre finales del siglo VII y comienzos del XI. La comparaci&oacute;n de sus restos con los de individuos anteriores y actuales apunta a que tanto los machos como las hembras eran, en promedio, mayores que sus equivalentes modernos. No obstante, <strong>el estudio no permite establecer cu&aacute;ndo comenz&oacute; exactamente la disminuci&oacute;n ni si se produjo de manera gradual.</strong> Los autores consideran que el cambio tuvo lugar despu&eacute;s de la &eacute;poca anglosajona.
    </p><h2 class="article-text">Restos hallados en Ibiza aportan nuevas pistas</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n incorpora tres muestras procedentes del yacimiento de Es Pou&agrave;s, en Sant Antoni de Portmany, Ibiza, cuyos dep&oacute;sitos abarcan desde el Pleistoceno superior hasta el Holoceno. Este enclave ha proporcionado una importante colecci&oacute;n paleontol&oacute;gica, con m&aacute;s de 400 huesos de grullas correspondientes a un m&iacute;nimo de 22 individuos, entre adultos y ejemplares juveniles.<strong> Los tres restos sometidos a an&aacute;lisis gen&eacute;tico tambi&eacute;n fueron identificados como </strong><em><strong>Grus grus</strong></em>. Su estudio ampl&iacute;a las pruebas disponibles sobre la presencia de esta especie en distintos territorios europeos durante el Cuaternario y contribuye a comprender las diferencias de tama&ntilde;o observadas entre las poblaciones antiguas y las actuales.
    </p><p class="article-text">
        Pese a los avances, los autores reconocen que todav&iacute;a quedan interrogantes abiertos. El principal es <strong>determinar por qu&eacute; las grullas comunes experimentaron una reducci&oacute;n de tama&ntilde;o despu&eacute;s del periodo anglosaj&oacute;n</strong>. Entre las posibles explicaciones mencionan los cambios clim&aacute;ticos y las transformaciones del paisaje provocadas por la actividad humana, como el drenaje de humedales, aunque advierten de que estas hip&oacute;tesis siguen siendo especulativas. Existe, adem&aacute;s, una limitaci&oacute;n importante: el f&oacute;sil original utilizado para describir Grus primigenia no pudo someterse a an&aacute;lisis gen&eacute;tico, por lo que todav&iacute;a no es posible confirmar definitivamente que aquella especie carezca de validez. Aun as&iacute;, los resultados demuestran que los grandes ejemplares estudiados pertenec&iacute;an a una especie que ha sobrevivido hasta nuestros d&iacute;as y cuya evoluci&oacute;n corporal resulta m&aacute;s compleja de lo que se pensaba.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/adn-antiguo-resuelve-misterio-150-anos-gigantesca-ave-habito-europa-pm_1_13624846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Nov 2026 08:30:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f14f6c96-5d79-4eff-9b20-93cceef31bad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="690464" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f14f6c96-5d79-4eff-9b20-93cceef31bad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="690464" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El ADN antiguo resuelve un misterio de 150 años sobre una gigantesca ave que habitó Europa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f14f6c96-5d79-4eff-9b20-93cceef31bad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Aves,Yacimientos arqueológicos,Prehistoria,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una nueva técnica revela una capa invisible que cubre pinturas rupestres de hace 37.000 años en Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/nueva-tecnica-revela-capa-invisible-cubre-pinturas-rupestres-37-000-anos-francia-pm_1_13624631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/984635ff-2150-46e1-8c7c-74b54b46b895_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una nueva técnica revela una capa invisible que cubre pinturas rupestres de hace 37.000 años en Francia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio realizado en la cueva de Chauvet identifica una fina película de calcita que recubre dibujos paleolíticos y aporta nuevas pistas sobre su conservación</p><p class="subtitle">Descubren en Sudáfrica unas misteriosas figuras humanas que revelan una técnica de arte rupestre desconocida en la región</p></div><p class="article-text">
        Un equipo de investigadores ha identificado una <strong>capa mineral pr&aacute;cticamente invisible que recubre algunos </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/arte-rupestre/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>dibujos rupestres</strong></a><strong> de la cueva de Chauvet</strong>, en el sur de <a href="https://www.eldiario.es/temas/francia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francia</a>, cuya decoraci&oacute;n <strong>se remonta a unos 37.000 a&ntilde;os</strong>. El hallazgo ha sido posible gracias a una t&eacute;cnica basada en la fluorescencia ultravioleta, capaz de detectar dep&oacute;sitos de calcita que pasan inadvertidos a simple vista. Seg&uacute;n el estudio, <a href="https://pubs.acs.org/acsodf/article/11/40/60980/5441766/In-Situ-Ultraviolet-Fluorescence-Spectroscopy-for" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en la revista cient&iacute;fica <em>ACS Omega</em>, esta pel&iacute;cula transl&uacute;cida puede actuar como una especie de barniz natural. Su an&aacute;lisis permite comprender mejor las transformaciones experimentadas por las obras desde su creaci&oacute;n y evaluar su estado de conservaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n, encabezada por Yohan Boulard y Philippe Walter junto con otros especialistas, <strong>se ha centrado en varios conjuntos pict&oacute;ricos, especialmente en el</strong><em><strong> </strong></em><strong>Panel de los Caballos y la Alcoba de los Leones.</strong> Los cient&iacute;ficos comprobaron que los dep&oacute;sitos minerales se distribuyen de manera desigual: <strong>algunas superficies presentan recubrimientos de calcita</strong>, mientras que otras muestran acumulaciones m&aacute;s importantes o carecen aparentemente de ellas. Estas diferencias son relevantes porque las capas minerales pueden alterar el aspecto de las pinturas. Seg&uacute;n sus caracter&iacute;sticas, los recubrimientos transl&uacute;cidos pueden ejercer una funci&oacute;n protectora, mientras que las costras m&aacute;s gruesas u opacas pueden ocultar las representaciones.
    </p><p class="article-text">
        Para identificar estos dep&oacute;sitos, los investigadores <strong>combinaron im&aacute;genes de fluorescencia ultravioleta con mediciones espectrosc&oacute;picas</strong> realizadas en el interior de la cueva. El procedimiento consiste en iluminar las superficies con radiaci&oacute;n ultravioleta y analizar la luz emitida por determinados componentes minerales. Aunque tanto la roca caliza como las concreciones depositadas sobre ella contienen calcita, las impurezas presentes en sus estructuras generan respuestas fluorescentes diferentes. Esta propiedad permiti&oacute; distinguir el soporte rocoso de los recubrimientos formados posteriormente, <strong>una separaci&oacute;n dif&iacute;cil de conseguir mediante t&eacute;cnicas convencionales</strong> como la fluorescencia de rayos X o la espectroscopia Raman.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8843ef3-4950-4cf5-87e3-0068108ae0a1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8843ef3-4950-4cf5-87e3-0068108ae0a1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8843ef3-4950-4cf5-87e3-0068108ae0a1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8843ef3-4950-4cf5-87e3-0068108ae0a1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8843ef3-4950-4cf5-87e3-0068108ae0a1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8843ef3-4950-4cf5-87e3-0068108ae0a1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c8843ef3-4950-4cf5-87e3-0068108ae0a1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ultravioleta fluorescencia del panel Caballos. (A) Visible y (B) Imágenes UVF. (C) Visualización de datos espectroscópicos: cada diagrama representa un punto de medición de la espectroscopia UVF. Los radios del Los semidiscos son proporcionales a las magnitudes normalizadas de la concreción y componentes de piedra caliza. Se representan gráficamente los espectros normalizados correspondientes para tres mediciones, destacando la atenuación relativa del segundo pico (flecha roja)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ultravioleta fluorescencia del panel Caballos. (A) Visible y (B) Imágenes UVF. (C) Visualización de datos espectroscópicos: cada diagrama representa un punto de medición de la espectroscopia UVF. Los radios del Los semidiscos son proporcionales a las magnitudes normalizadas de la concreción y componentes de piedra caliza. Se representan gráficamente los espectros normalizados correspondientes para tres mediciones, destacando la atenuación relativa del segundo pico (flecha roja).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Una tecnolog&iacute;a adaptada a las condiciones de la cueva</h2><p class="article-text">
        El trabajo exigi&oacute; desarrollar un dispositivo espec&iacute;fico para examinar las pinturas sin tocarlas. Chauvet conserva suelos prehist&oacute;ricos con huellas humanas y rastros de animales, por lo que los investigadores deben desplazarse por pasarelas permanentes. Para adaptarse a estas restricciones, el equipo dise&ntilde;&oacute; un sistema de fibras &oacute;pticas que permite realizar mediciones con el operador situado hasta a 2,5 metros de la superficie, mientras la sonda se aproxima a la pared sin entrar en contacto con ella. Durante la campa&ntilde;a se recogieron 60 espectros de fluorescencia, con una humedad relativa cercana al 100% y una temperatura de unos 13 grados. El m&eacute;todo <strong>permiti&oacute; estudiar zonas pintadas con carb&oacute;n vegetal y superficies de roca sin extraer muestras de las obras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los resultados del Panel de los Caballos revelaron una pel&iacute;cula transl&uacute;cida de carbonato c&aacute;lcico sobre algunos dibujos realizados con carb&oacute;n vegetal. La espectroscopia <strong>detect&oacute; se&ntilde;ales de estos dep&oacute;sitos incluso donde las im&aacute;genes ultravioleta no permit&iacute;an distinguirlos claramente</strong>. En la Alcoba de los Leones, en cambio, se observaron acumulaciones minerales m&aacute;s evidentes, asociadas a antiguas infiltraciones de agua. Las mediciones mostraron que la calcita pod&iacute;a distribuirse de manera desigual incluso a lo largo de una misma l&iacute;nea pintada. Estas diferencias reflejan la <strong>complejidad de los procesos naturales que han modificado las paredes </strong>desde la ocupaci&oacute;n prehist&oacute;rica de la cueva.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1bd6dc-5a62-4d2a-a15e-6023d260b55f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1bd6dc-5a62-4d2a-a15e-6023d260b55f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1bd6dc-5a62-4d2a-a15e-6023d260b55f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1bd6dc-5a62-4d2a-a15e-6023d260b55f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1bd6dc-5a62-4d2a-a15e-6023d260b55f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb1bd6dc-5a62-4d2a-a15e-6023d260b55f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cb1bd6dc-5a62-4d2a-a15e-6023d260b55f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Detalle de la Alcova de los Leones. (A) Espectroscópico visualización de datos comparable a la Figura 3: los radios de los semidiscos en escala azul y verde con las magnitudes de los componentes de concreción y piedra caliza, respectivamente. (B) UVF Imagen con un rectángulo amarillo que indica el área del carbón línea cubierta por una concreción de calcita."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Detalle de la Alcova de los Leones. (A) Espectroscópico visualización de datos comparable a la Figura 3: los radios de los semidiscos en escala azul y verde con las magnitudes de los componentes de concreción y piedra caliza, respectivamente. (B) UVF Imagen con un rectángulo amarillo que indica el área del carbón línea cubierta por una concreción de calcita.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Una posible pista sobre c&oacute;mo trabajaban los artistas prehist&oacute;ricos</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n identific&oacute; una fluorescencia anaranjada cerca de determinados trazos de carb&oacute;n. Para investigar su origen, los cient&iacute;ficos analizaron muestras de roca caliza y calcita sometidas a tratamientos t&eacute;rmicos, adem&aacute;s de productos procedentes de la combusti&oacute;n y degradaci&oacute;n de la madera. Estos &uacute;ltimos emitieron principalmente fluorescencia azul y<strong> no permitieron explicar las se&ntilde;ales anaranjadas</strong>. En cambio, los materiales minerales calentados presentaron emisiones compatibles con las observadas en la cueva. Los resultados apuntan a una <strong>posible alteraci&oacute;n t&eacute;rmica del carbonato c&aacute;lcic</strong>o, aunque los autores advierten de que esta interpretaci&oacute;n todav&iacute;a necesita confirmaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una de las hip&oacute;tesis planteadas es que ciertos trazos <strong>se realizaran utilizando fragmentos de carb&oacute;n con los extremos todav&iacute;a calientes o incluso encendidos</strong>. Esta posibilidad se apoya en la detecci&oacute;n de emisiones anaranjadas similares cerca de algunas marcas dejadas por antorchas sobre las paredes. Sin embargo, el fen&oacute;meno no aparece en todas las l&iacute;neas negras ni en todas las posibles huellas de antorchas. Por ello, los investigadores insisten en que las se&ntilde;ales no constituyen una prueba directa del procedimiento utilizado por los artistas.<strong> Ser&aacute; necesario estudiar el estado de combusti&oacute;n de los carbones y los efectos del calentamiento sobre los minerales</strong> y las arcillas antes de confirmar esta explicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de estas posibles pistas sobre las t&eacute;cnicas prehist&oacute;ricas, el principal avance consiste en disponer de una herramienta no invasiva para estudiar los recubrimientos minerales del arte rupestre. Los autores se&ntilde;alan que el m&eacute;todo tiene un car&aacute;cter semicuantitativo: la intensidad de la fluorescencia depende tanto del espesor de los dep&oacute;sitos como de la naturaleza y concentraci&oacute;n de las sustancias fluorescentes que contienen. Por ello, <strong>las mediciones no permiten determinar directamente el grosor absoluto de las capas de calcita.</strong> Aun as&iacute;, la t&eacute;cnica facilita la identificaci&oacute;n de diferencias entre superficies y aporta informaci&oacute;n &uacute;til para evaluar su estabilidad. En una cueva declarada <a href="https://www.eldiario.es/temas/patrimonio-de-la-humanidad/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patrimonio Mundial</a> por la <a href="https://www.eldiario.es/temas/unesco/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UNESCO</a>, estos datos pueden contribuir a orientar futuras decisiones de conservaci&oacute;n y protecci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/nueva-tecnica-revela-capa-invisible-cubre-pinturas-rupestres-37-000-anos-francia-pm_1_13624631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Nov 2026 07:30:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/984635ff-2150-46e1-8c7c-74b54b46b895_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="222018" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/984635ff-2150-46e1-8c7c-74b54b46b895_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="222018" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una nueva técnica revela una capa invisible que cubre pinturas rupestres de hace 37.000 años en Francia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/984635ff-2150-46e1-8c7c-74b54b46b895_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arte rupestre,Francia,Patrimonio de la Humanidad,UNESCO]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren en Sudáfrica unas misteriosas figuras humanas que revelan una técnica de arte rupestre desconocida en la región]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-sudafrica-misteriosas-figuras-humanas-revelan-tecnica-arte-rupestre-desconocida-region-pm_1_13623583.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29281d32-f492-4a09-a314-cd921beea927_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren en Sudáfrica unas misteriosas figuras humanas que revelan una técnica de arte rupestre desconocida en la región"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo de arqueólogos ha identificado dos representaciones de apariencia humana realizadas mediante plantillas en un abrigo rocoso</p><p class="subtitle">Un fósil olvidado durante más de 100 años revela un dinosaurio depredador nunca antes identificado en Europa</p></div><p class="article-text">
        Dos peque&ntilde;as figuras de apariencia humana identificadas en un abrigo rocoso de <a href="https://www.eldiario.es/temas/sudafrica/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sud&aacute;frica</a> han permitido documentar una <strong>t&eacute;cnica art&iacute;stica hasta ahora desconocida en el </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/arte-rupestre/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>arte rupestre</strong></a><strong> del sur del continente africano. </strong>Las representaciones se realizaron mediante plantillas, un procedimiento que consiste en colocar una forma sobre una superficie y aplicar pigmento a su alrededor para dejar marcada su silueta. El hallazgo se localiza en el abrigo de La Rochelle, en la provincia sudafricana de Mpumalanga, y ha sido descrito en una investigaci&oacute;n <a href="https://www.academia.edu/178536368/FIRST_REPORT_OF_STENCILLED_ROCK_ART_IN_MPUMALANGA_SOUTH_AFRICA" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicada</a> en la revista cient&iacute;fica <em>South African Archaeological Bulletin</em>. <strong>Los autores lo consideran el primer ejemplo conocido de arte rupestre realizado con esta t&eacute;cnica en &Aacute;frica austral.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n ha sido desarrollada por David Pearce, especialista en arte rupestre de la Universidad de Witwatersrand, y Kiah Johnson, arque&oacute;loga de la Universidad de Cambridge. Ambos identificaron las figuras al examinar unas <strong>manchas de pigmento rojizo que hab&iacute;an pasado inadvertidas en estudios anteriores del </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/yacimientos-arqueologicos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yacimiento</a>. Las representaciones miden aproximadamente nueve cent&iacute;metros de altura y presentan una particularidad: no parecen haberse obtenido utilizando directamente una mano u otro objeto cotidiano, sino <strong>mediante plantillas fabricadas expresamente para crear esas formas. </strong>Seg&uacute;n los investigadores, este tipo de procedimiento es<strong> poco habitual incluso a escala mundial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para elaborar las im&aacute;genes, sus autores <strong>habr&iacute;an tenido que fabricar previamente una plantilla y mantenerla contra la pared rocosa</strong>. Los investigadores plantean que pudo estar hecha de cera de abeja, arcilla o madera, aunque no se han encontrado restos que permitan identificar el material empleado. Despu&eacute;s,<strong> habr&iacute;an soplado o salpicado pigmento rojo alrededor de la forma</strong>, dejando una silueta sin pintar al retirarla. El resultado se diferencia de las representaciones realizadas mediante pinceladas o con los dedos, habituales en otras manifestaciones art&iacute;sticas de la regi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d33c9d2b-c21a-43dd-8b35-69b972000267_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d33c9d2b-c21a-43dd-8b35-69b972000267_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d33c9d2b-c21a-43dd-8b35-69b972000267_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d33c9d2b-c21a-43dd-8b35-69b972000267_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d33c9d2b-c21a-43dd-8b35-69b972000267_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d33c9d2b-c21a-43dd-8b35-69b972000267_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d33c9d2b-c21a-43dd-8b35-69b972000267_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotografía del abrigo rocoso de La Rochelle. Obsérvense el suelo cementado, los bancos y el púlpito improvisado. Hay pinturas dispersas a lo largo de todo el abrigo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotografía del abrigo rocoso de La Rochelle. Obsérvense el suelo cementado, los bancos y el púlpito improvisado. Hay pinturas dispersas a lo largo de todo el abrigo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Un hallazgo que hab&iacute;a pasado inadvertido durante d&eacute;cadas</h2><p class="article-text">
        El abrigo de La Rochelle <strong>ya hab&iacute;a sido estudiado antes de que se reconocieran estas figuras</strong>. Anna Steyn document&oacute; el enclave en 1995 y Mdudusi Maseko volvi&oacute; a registrarlo en 2020, pero las manchas de pigmento no hab&iacute;an sido identificadas como im&aacute;genes realizadas mediante plantillas. <strong>El lugar conserva otras pinturas</strong>, entre ellas representaciones de ant&iacute;lopes y seres de apariencia humana. Muchas fueron ejecutadas mediante las finas pinceladas caracter&iacute;sticas del arte asociado a antiguos grupos de cazadores-recolectores. La coexistencia de distintas representaciones en el mismo espacio <strong>plantea interrogantes sobre las pr&aacute;cticas art&iacute;sticas desarrolladas all&iacute;, aunque no permite establecer cu&aacute;ndo se realiz&oacute; cada una.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Rochelle se encuentra en una regi&oacute;n de tierras altas caracterizada por escarpes rocosos y abrigos poco profundos, muchos de ellos sin pinturas conservadas. La exposici&oacute;n al sol, el viento y la lluvia ha deteriorado numerosas manifestaciones rupestres de la zona. Sin embargo, este refugio es relativamente amplio y presenta modificaciones posteriores. Seg&uacute;n explic&oacute; Pearce, tiene el suelo cimentado, bancos de madera y un p&uacute;lpito improvisado, ya que <strong>ocasionalmente se utiliza para celebrar servicios religiosos.</strong> Pese a estas transformaciones, sus paredes conservan testimonios de diferentes pr&aacute;cticas pict&oacute;ricas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aa4ac63f-9860-437d-b848-c373fa6a17aa_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aa4ac63f-9860-437d-b848-c373fa6a17aa_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aa4ac63f-9860-437d-b848-c373fa6a17aa_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aa4ac63f-9860-437d-b848-c373fa6a17aa_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aa4ac63f-9860-437d-b848-c373fa6a17aa_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aa4ac63f-9860-437d-b848-c373fa6a17aa_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/aa4ac63f-9860-437d-b848-c373fa6a17aa_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotografía de las dos figuras realizadas mediante la técnica de estarcido en La Rochelle. A. Fotografía original; B. La misma fotografía, modificada mediante el software D-stretch en el espacio de color LDS. Escala en cm. Las líneas blancas en el lado derecho de la fotografía corresponden a grafitis recientes realizados mediante incisiones."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotografía de las dos figuras realizadas mediante la técnica de estarcido en La Rochelle. A. Fotografía original; B. La misma fotografía, modificada mediante el software D-stretch en el espacio de color LDS. Escala en cm. Las líneas blancas en el lado derecho de la fotografía corresponden a grafitis recientes realizados mediante incisiones.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Una t&eacute;cnica conocida en otros continentes, pero in&eacute;dita en &Aacute;frica austral</h2><p class="article-text">
        El arte rupestre realizado mediante plantillas cuenta con <strong>numerosos precedentes fuera del sur de &Aacute;frica. Entre ellos figuran las siluetas de manos documentadas en </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/china/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>China</strong></a><strong> y en yacimientos paleol&iacute;ticos europeos</strong>, as&iacute; como representaciones de objetos encontradas en distintas regiones de Australasia. Sin embargo, los investigadores distinguen entre utilizar directamente una parte del cuerpo o un objeto existente y fabricar una plantilla espec&iacute;ficamente para producir una imagen. Esta segunda modalidad es mucho menos frecuente. Las figuras sudafricanas ampl&iacute;an as&iacute; el repertorio de t&eacute;cnicas conocidas en una regi&oacute;n especialmente rica en manifestaciones art&iacute;sticas antiguas.
    </p><p class="article-text">
        Pese a la importancia del descubrimiento, siguen sin resolverse cuestiones fundamentales sobre su origen. Los investigadores <strong>desconocen qui&eacute;n realiz&oacute; las figuras, cu&aacute;ndo fueron creadas y qu&eacute; significado ten&iacute;an</strong>. Tampoco disponen de antecedentes locales, testimonios hist&oacute;ricos o registros etnogr&aacute;ficos que permitan explicar directamente esta pr&aacute;ctica. Por ello, no es posible atribuir las representaciones a una comunidad concreta ni determinar su finalidad. Johnson tambi&eacute;n plantea la posibilidad de que diferentes grupos utilizaran el abrigo en distintos momentos, aunque las pruebas disponibles no permiten reconstruir esa secuencia.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo <strong>plantea la posibilidad de que esta t&eacute;cnica hubiera estado m&aacute;s extendida de lo que refleja el registro arqueol&oacute;gico.</strong> Algunas representaciones semejantes podr&iacute;an haber desaparecido debido a la erosi&oacute;n, especialmente en los abrigos m&aacute;s expuestos a las condiciones meteorol&oacute;gicas. Pearce tambi&eacute;n contempla que las plantillas se utilizaran sobre otras superficies, como el cuerpo humano, las prendas de vestir o determinadas construcciones de piedra. Por ahora, <strong>estas explicaciones siguen siendo hip&oacute;tesis pendientes de nuevas evidencias</strong>. Las dos figuras de La Rochelle muestran que incluso los yacimientos examinados durante d&eacute;cadas pueden conservar testimonios capaces de ampliar el conocimiento sobre las tradiciones art&iacute;sticas del sur de &Aacute;frica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-sudafrica-misteriosas-figuras-humanas-revelan-tecnica-arte-rupestre-desconocida-region-pm_1_13623583.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Oct 2026 07:30:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/29281d32-f492-4a09-a314-cd921beea927_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="379673" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/29281d32-f492-4a09-a314-cd921beea927_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="379673" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Descubren en Sudáfrica unas misteriosas figuras humanas que revelan una técnica de arte rupestre desconocida en la región]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/29281d32-f492-4a09-a314-cd921beea927_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arte rupestre,Sudáfrica,Arqueología,Yacimientos arqueológicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un fósil olvidado durante más de 100 años revela un dinosaurio depredador nunca antes identificado en Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/fosil-olvidado-durante-100-anos-revela-dinosaurio-depredador-identificado-europa-pm_1_13623476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cad18c80-626b-49b8-afcb-5af68b865c5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un fósil olvidado durante más de 100 años revela un dinosaurio depredador nunca antes identificado en Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El análisis de un fragmento de cráneo conservado desde 1924 en el Museo de Historia Natural de Londres ha permitido describir una nueva especie de megarraptor, un grupo de dinosaurios carnívoros del que hasta ahora no se había identificado ninguna especie europea</p><p class="subtitle">Unos fósiles encontrados en una fábrica de ladrillos revelan una especie de dinosaurio desconocida hasta ahora</p></div><p class="article-text">
        <strong>Un </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>f&oacute;sil</strong></a><strong> conservado durante m&aacute;s de un siglo</strong> en el Museo de Historia Natural de Londres ha permitido <strong>identificar una nueva especie de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>dinosaurio</strong></a><strong> carn&iacute;voro que habit&oacute; la actual isla de Wight,</strong> en el sur de <a href="https://www.eldiario.es/temas/inglaterra/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inglaterra</a>, durante el Cret&aacute;cico Inferior. Bautizado como Invictibellatrix amberina, pertenece al grupo de los megarraptores, del que hasta ahora no se hab&iacute;a descrito ninguna especie europea. El descubrimiento, <a href="https://royalsocietypublishing.org/rsos/article/13/10/260937/483607/A-new-megaraptoran-dinosaur-from-the-Lower?searchresult=1" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en <em>Royal Society Open Science</em>, se produjo despu&eacute;s de que un equipo internacional examinara un fragmento de cr&aacute;neo que permanec&iacute;a sin una descripci&oacute;n cient&iacute;fica formal desde 1924. Los resultados <strong>ampl&iacute;an la diversidad conocida de depredadores prehist&oacute;ricos europeos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplar procede de Sudmoor Point, cerca de Brook, en la costa suroccidental de la isla de Wight. Fue recuperado en terrenos de la Formaci&oacute;n Wessex, cuyos dep&oacute;sitos corresponden al Barremiense, una etapa del Cret&aacute;cico Inferior. El museo brit&aacute;nico <strong>adquiri&oacute; la pieza al reverendo R. W. Hooley en mayo de 1924</strong>, pero sus caracter&iacute;sticas anat&oacute;micas no hab&iacute;an sido descritas formalmente. El material consiste en una parte de la caja craneal, la estructura &oacute;sea que alojaba el enc&eacute;falo. Aunque presenta desgaste y ha perdido numerosos elementos, <strong>conserva rasgos suficientes para diferenciarlo de otros dinosaurios encontrados en la misma formaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n, encabezada por Cassius Morrison y desarrollada con especialistas del University College London, el Museo de Historia Natural de Londres y otras instituciones, <strong>utiliz&oacute; microtomograf&iacute;a computarizada para examinar el f&oacute;sil sin da&ntilde;arlo</strong>. Esta t&eacute;cnica permiti&oacute; reconstruir tridimensionalmente los huesos y la cavidad endocraneal. Los investigadores compararon su anatom&iacute;a con la de otros ter&oacute;podos y realizaron an&aacute;lisis filogen&eacute;ticos para establecer sus relaciones evolutivas. Las caracter&iacute;sticas del c&oacute;ndilo occipital, del orificio que conecta el enc&eacute;falo con la m&eacute;dula espinal y de determinadas crestas &oacute;seas <strong>respaldaron su clasificaci&oacute;n dentro de Megaraptora</strong>, como uno de los representantes m&aacute;s tempranos del grupo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c971efd4-858e-4979-9f78-41f4ba00b9dc_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c971efd4-858e-4979-9f78-41f4ba00b9dc_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c971efd4-858e-4979-9f78-41f4ba00b9dc_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c971efd4-858e-4979-9f78-41f4ba00b9dc_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c971efd4-858e-4979-9f78-41f4ba00b9dc_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c971efd4-858e-4979-9f78-41f4ba00b9dc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c971efd4-858e-4979-9f78-41f4ba00b9dc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotografías del holotipo de caja craneana (NHMUK PV R6775) de I. amberina gen. et sp. nov."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotografías del holotipo de caja craneana (NHMUK PV R6775) de I. amberina gen. et sp. nov.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Un depredador m&aacute;s peque&ntilde;o que sus parientes posteriores</h2><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s llamativos de <em>Invictibellatrix amberina</em> es su tama&ntilde;o estimado. A partir de las dimensiones de la caja craneal, los autores consideran que pudo tener proporciones semejantes a las de <em>Timurlengia euotica</em>, un ter&oacute;podo conocido por restos encontrados en <a href="https://www.eldiario.es/temas/asia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asia</a>. Esta comparaci&oacute;n <strong>sugiere un animal de hasta cuatro metros de longitud y entre 200 y 300 kilogramos de peso.</strong> Sin embargo, se trata de una estimaci&oacute;n indirecta, ya que no se conservan otras partes del esqueleto que permitan precisar sus dimensiones. De confirmarse, estar&iacute;a entre los megarraptores m&aacute;s peque&ntilde;os conocidos, frente a otros integrantes del grupo que superaron los diez metros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El nombre cient&iacute;fico contiene referencias a la evoluci&oacute;n del grupo y al lugar del hallazgo</strong>. <em>Invictibellatrix</em> procede de las palabras latinas que significan &ldquo;invicto&rdquo; y &ldquo;guerrera&rdquo;, mientras que amberina alude al &aacute;mbar presente en los dep&oacute;sitos vegetales de la Formaci&oacute;n Wessex. Los autores explican que la denominaci&oacute;n pretende transmitir un mensaje de resistencia frente a la adversidad y recordar el papel que los megarraptores <strong>desempe&ntilde;aron posteriormente como grandes depredadores en Gondwana</strong>. El ejemplar brit&aacute;nico representa una etapa anterior, cuando algunos miembros del linaje eran considerablemente m&aacute;s peque&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">Una nueva pista sobre la expansi&oacute;n de los megarraptores</h2><p class="article-text">
        La identificaci&oacute;n de este dinosaurio aporta informaci&oacute;n sobre la distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica de Megaraptora durante el Cret&aacute;cico Inferior. Hasta ahora se conoc&iacute;an representantes tempranos del grupo en Asia, como Fukuiraptor, de Jap&oacute;n, y Phuwiangvenator, de Tailandia. Una de las reconstrucciones biogeogr&aacute;ficas consideradas especialmente informativas por los investigadores <strong>plantea que los antepasados de </strong><em><strong>Invictibellatrix</strong></em><strong> llegaron desde Asia a Europa hace aproximadamente 130 millones de a&ntilde;os.</strong> Posteriormente, otros integrantes del linaje habr&iacute;an podido expandirse hacia &Aacute;frica y distintas regiones de Gondwana. No obstante, los modelos tambi&eacute;n contemplan otros escenarios, por lo que esta ruta sigue siendo una hip&oacute;tesis.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados sugieren que los primeros megarraptores tuvieron una distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica amplia y que determinadas extinciones regionales redujeron posteriormente su presencia. Seg&uacute;n esta interpretaci&oacute;n, <strong>el grupo habr&iacute;a desaparecido de Laurasia durante el Cret&aacute;cico Superior, mientras otros linajes sobrevivieron en Gondwana.</strong> Los autores advierten de que estas conclusiones dependen de las relaciones evolutivas utilizadas y de la disponibilidad de f&oacute;siles, desigual entre continentes. Por ello, la ausencia de restos en determinadas regiones no demuestra necesariamente que estos animales nunca las habitaran.
    </p><p class="article-text">
        El descubrimiento tambi&eacute;n <strong>destaca el valor cient&iacute;fico de las colecciones de los museos</strong>. Los f&oacute;siles de dinosaurios ter&oacute;podos encontrados en la Formaci&oacute;n Wessex suelen ser fragmentarios, lo que dificulta identificar especies y establecer sus relaciones evolutivas. En este caso, el estudio de una parte del cr&aacute;neo ha permitido reconocer un g&eacute;nero y una especie nuevos. La investigaci&oacute;n demuestra, adem&aacute;s, que las caracter&iacute;sticas de la caja craneal, tradicionalmente consideradas poco variables entre determinados grupos de ter&oacute;podos, pueden aportar informaci&oacute;n relevante para esclarecer su parentesco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/fosil-olvidado-durante-100-anos-revela-dinosaurio-depredador-identificado-europa-pm_1_13623476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Oct 2026 08:15:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cad18c80-626b-49b8-afcb-5af68b865c5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1215448" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cad18c80-626b-49b8-afcb-5af68b865c5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1215448" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un fósil olvidado durante más de 100 años revela un dinosaurio depredador nunca antes identificado en Europa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cad18c80-626b-49b8-afcb-5af68b865c5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Europa,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un esqueleto hallado en un pozo romano permite reconstruir un brutal asesinato ocurrido hace 2.000 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/esqueleto-hallado-pozo-romano-permite-reconstruir-brutal-asesinato-ocurrido-2-000-anos-pm_1_13620532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d65bf3bc-3020-4179-9723-f6834672161a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un esqueleto hallado en un pozo romano permite reconstruir un brutal asesinato ocurrido hace 2.000 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Leiden ha identificado numerosas heridas de arma blanca en los restos de un hombre encontrados en Países Bajos. Los análisis forenses apuntan a una muerte violenta, aunque todavía se desconoce quién fue el responsable</p><p class="subtitle">Encuentran una flauta de hace 2.800 años en Troya, el primer instrumento musical descubierto en la ciudad</p></div><p class="article-text">
        Un esqueleto descubierto hace casi medio siglo en el fondo de un pozo romano, cerca de la localidad neerlandesa de Velsen, ha permitido esclarecer<strong> nuevos detalles sobre un </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/asesinatos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>asesinato</strong></a><strong> cometido hace aproximadamente 2.000 a&ntilde;os</strong>. Una investigaci&oacute;n de la Universidad de Leiden ha identificado <strong>numerosas heridas de arma blanca en los huesos de la v&iacute;ctima</strong>, entre ellas perforaciones en la pelvis y lesiones en la cara interna de la caja tor&aacute;cica. Los an&aacute;lisis indican que el hombre sufri&oacute; un ataque de extrema violencia, probablemente perpetrado con una daga militar romana. La cantidad de heridas ha llevado al arque&oacute;logo Mark Driessen a considerar que <strong>pudo tratarse de una agresi&oacute;n intencionada</strong>, posiblemente motivada por una venganza, aunque las circunstancias exactas de su muerte siguen sin conocerse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El hallazgo original se produjo en 1977</strong>, cuando un grupo de <a href="https://www.eldiario.es/temas/arqueologia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arque&oacute;logos</a> aficionados excav&oacute; un pozo situado en el emplazamiento de un antiguo fuerte romano de Velsen. En su interior encontraron un esqueleto masculino pr&aacute;cticamente completo, acompa&ntilde;ado de varios objetos: un cintur&oacute;n militar, una daga, un anillo, un broche y una sandalia de soldado. El estado de conservaci&oacute;n de los restos despert&oacute; el inter&eacute;s de los especialistas, ya que <strong>son escasos los esqueletos de finales de la Edad del Hierro y comienzos de la &eacute;poca romana que han llegado hasta nuestros d&iacute;as en condiciones similares</strong>. Durante d&eacute;cadas, arque&oacute;logos e historiadores plantearon distintas explicaciones sobre el destino de aquel hombre, sin disponer de pruebas suficientes para determinar c&oacute;mo hab&iacute;a muerto. 
    </p><p class="article-text">
        La nueva investigaci&oacute;n, desarrollada por los arque&oacute;logos Carol van Driel-Murray y Mark Driessen junto con un equipo interdisciplinar, ha combinado estudios osteoarqueol&oacute;gicos, t&eacute;cnicas forenses, an&aacute;lisis isot&oacute;picos y modelos tridimensionales. El examen permiti&oacute; identificar nuevas evidencias de heridas que no hab&iacute;an sido reconocidas en las investigaciones anteriores. Mediante reconstrucciones digitales, los especialistas estudiaron c&oacute;mo pudieron producirse las perforaciones observadas en los huesos. Los resultados <strong>apuntan a una daga militar romana como el arma m&aacute;s probable, posiblemente la misma que apareci&oacute; junto al cad&aacute;ver.</strong> Sin embargo, los investigadores no pueden confirmar que ese objeto fuera utilizado en el ataque.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e21b167c-1a8d-49af-828b-319ad068b57c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e21b167c-1a8d-49af-828b-319ad068b57c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e21b167c-1a8d-49af-828b-319ad068b57c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e21b167c-1a8d-49af-828b-319ad068b57c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e21b167c-1a8d-49af-828b-319ad068b57c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e21b167c-1a8d-49af-828b-319ad068b57c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e21b167c-1a8d-49af-828b-319ad068b57c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El esqueleto fue investigado nuevamente utilizando los últimos métodos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El esqueleto fue investigado nuevamente utilizando los últimos métodos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Un ataque que apunta a una posible venganza</h2><p class="article-text">
        La cantidad y distribuci&oacute;n de las heridas constituye uno de los principales indicios sobre las circunstancias del crimen. Seg&uacute;n explica Driessen, los especialistas forenses<strong> calificaron la muerte como un asesinato especialmente brutal</strong>. El arque&oacute;logo interpreta que la intensidad de la agresi&oacute;n podr&iacute;a reflejar una fuerte hostilidad hacia la v&iacute;ctima y considera<strong> posible que se tratara de una represalia dirigida espec&iacute;ficamente contra ella.</strong> Esta valoraci&oacute;n le lleva a considerar menos probable que el hombre muriera mientras defend&iacute;a el fuerte de un ataque enemigo. No obstante, las lesiones <strong>no permiten establecer por s&iacute; solas qui&eacute;n lo mat&oacute; ni cu&aacute;les fueron sus motivaciones. </strong>Los resultados de la investigaci&oacute;n se recogen en el libro Victims of Violence from the Early Roman Fort Velsen, dedicado al an&aacute;lisis de este caso arqueol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n <strong>ha permitido conocer mejor las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas y el posible origen del fallecido</strong>. Se trataba de un hombre de aproximadamente 1,90 metros de estatura y constituci&oacute;n musculosa, unas caracter&iacute;sticas que llevaron a algunos arque&oacute;logos, a comienzos de la d&eacute;cada de 1980, a plantear que pod&iacute;a pertenecer a la poblaci&oacute;n frisona. Sin embargo, los an&aacute;lisis isot&oacute;picos del esmalte dental <strong>apuntan a que pas&oacute; su infancia en el sur de Europa.</strong> Esta t&eacute;cnica permite obtener informaci&oacute;n sobre los lugares donde vivi&oacute; una persona a partir de las se&ntilde;ales qu&iacute;micas que los alimentos y el agua dejan en los dientes durante su formaci&oacute;n. Los investigadores consideran, adem&aacute;s, que probablemente era un soldado raso y no un oficial, debido al desgaste de su daga y a la composici&oacute;n de su cintur&oacute;n, formado por piezas de distinta procedencia. En contraste, la vaina del arma presentaba una decoraci&oacute;n especialmente elaborada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3f6fa69-9042-43b5-84ae-c5a5c2749f1c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3f6fa69-9042-43b5-84ae-c5a5c2749f1c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3f6fa69-9042-43b5-84ae-c5a5c2749f1c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3f6fa69-9042-43b5-84ae-c5a5c2749f1c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3f6fa69-9042-43b5-84ae-c5a5c2749f1c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3f6fa69-9042-43b5-84ae-c5a5c2749f1c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a3f6fa69-9042-43b5-84ae-c5a5c2749f1c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El cinturón y otros objetos que fueron encontrados"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El cinturón y otros objetos que fueron encontrados                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Las hip&oacute;tesis sobre la identidad de los asesinos</h2><p class="article-text">
        Una de las primeras explicaciones propuestas para el asesinato <strong>lo relacionaba con la rebeli&oacute;n de los frisones contra </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/roma/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Roma</strong></a><strong> en el a&ntilde;o 28 despu&eacute;s de Cristo. </strong>El historiador romano T&aacute;cito describi&oacute; en sus Anales un levantamiento provocado por el aumento de las exigencias tributarias impuestas a esta poblaci&oacute;n. A partir de ese relato, algunos especialistas plantearon que el hombre encontrado en Velsen pod&iacute;a haber muerto durante aquellos disturbios. Sin embargo, Van Driel-Murray y Driessen advierten de que no existen pruebas arqueol&oacute;gicas suficientes para establecer esa conexi&oacute;n. Tambi&eacute;n se&ntilde;alan que las fuentes antiguas<strong> sit&uacute;an la retirada romana de los territorios al norte del Rin alrededor de ese a&ntilde;o</strong>, mientras que los hallazgos materiales sugieren que su presencia se prolong&oacute; durante m&aacute;s tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los investigadores han examinado diferentes escenarios para explicar el crimen</strong>. Uno contempla que el soldado fuera asesinado por frisones durante un ataque al fuerte, quiz&aacute; en el contexto de las tensiones fiscales descritas por T&aacute;cito. Otra posibilidad es que se tratara de un desertor ejecutado por las autoridades militares, mientras que una tercera hip&oacute;tesis apunta a una represalia cometida por uno o varios habitantes de la zona. Driessen y Van Driel-Murray consideran m&aacute;s probable que el hombre fuera asesinado por sus propios compa&ntilde;eros como venganza por alguna conducta indebida. Sin embargo, reconocen que ninguna de estas explicaciones <strong>puede demostrarse de manera concluyente y defienden la necesidad de mantener abiertas distintas interpretaciones</strong> ante la ausencia de pruebas definitivas.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n continuar&aacute; m&aacute;s all&aacute; de la publicaci&oacute;n de estos resultados. Los arque&oacute;logos se&ntilde;alan que <strong>todav&iacute;a existen numerosos restos humanos y materiales procedentes del asentamiento romano de Velsen que merecen ser estudiados</strong> y podr&iacute;an aportar informaci&oacute;n sobre la historia de aquella comunidad. El esqueleto se conserva actualmente en los dep&oacute;sitos del Museo Nacional de Antig&uuml;edades de Leiden, instituci&oacute;n que espera incorporar su historia a una futura exposici&oacute;n permanente dedicada a los <a href="https://www.eldiario.es/temas/paises-bajos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pa&iacute;ses Bajos</a> durante el Imperio romano. El caso pone de manifiesto c&oacute;mo la aplicaci&oacute;n de nuevas t&eacute;cnicas cient&iacute;ficas a hallazgos antiguos puede revelar detalles desconocidos sobre episodios de violencia, aunque la identidad de los responsables y las circunstancias concretas de este asesinato contin&uacute;en siendo un misterio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/esqueleto-hallado-pozo-romano-permite-reconstruir-brutal-asesinato-ocurrido-2-000-anos-pm_1_13620532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Oct 2026 08:30:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d65bf3bc-3020-4179-9723-f6834672161a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="158882" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d65bf3bc-3020-4179-9723-f6834672161a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="158882" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un esqueleto hallado en un pozo romano permite reconstruir un brutal asesinato ocurrido hace 2.000 años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d65bf3bc-3020-4179-9723-f6834672161a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arqueología,Arqueología romana,Países Bajos,Investigación científica,Asesinatos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unos fósiles encontrados en una fábrica de ladrillos revelan una especie de dinosaurio desconocida hasta ahora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/fosiles-encontrados-fabrica-ladrillos-revelan-especie-dinosaurio-desconocida-ahora-pm_1_13620485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7f64b9e-537d-4a0d-8264-9d70c7738f24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Unos fósiles encontrados en una fábrica de ladrillos revelan una especie de dinosaurio desconocida hasta ahora"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los restos, descubiertos en 2001 en el sur de Inglaterra, pertenecen a un herbívoro que vivió hace unos 125 millones de años. Su identificación ha permitido reconocer un nuevo género y ampliar el conocimiento sobre la diversidad de dinosaurios del Cretácico inferior</p><p class="subtitle">Un estudio revela por qué los cocodrilos sobrevivieron al asteroide que acabó con los dinosaurios</p></div><p class="article-text">
        Unos <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;siles</a> encontrados en 2001 en una f&aacute;brica de ladrillos del sur de <a href="https://www.eldiario.es/temas/inglaterra/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inglaterra</a> han permitido identificar una especie de dinosaurio hasta ahora desconocida para la ciencia. Bautizado como <em>Paludohadros proudlovii</em>, este animal herb&iacute;voro <strong>vivi&oacute; hace aproximadamente 125 millones de a&ntilde;os, durante el Cret&aacute;cico inferior,</strong> cuando buena parte de la regi&oacute;n estaba cubierta por humedales. Los restos fueron descubiertos en las instalaciones de Ewhurst Works, en el condado de Surrey, y posteriormente donados al Museo de Historia Natural de Londres. Una investigaci&oacute;n <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/14772019.2026.2726221?scroll=top&amp;needAccess=true" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicada</a> en la revista cient&iacute;fica <em>Journal of Systematic Palaeontology</em> ha determinado que pertenecen a un g&eacute;nero y una especie que no hab&iacute;an sido descritos anteriormente.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, encabezado por Ricardo J. Sacamoto, investigador doctoral del Museo de Historia Natural de Londres y de la Universidad de S&atilde;o Paulo, <strong>identifica al animal como un representante de los iguanodontios, un grupo de dinosaurios herb&iacute;voros </strong>conocido por las caracter&iacute;sticas espinas que presentaban algunos de sus miembros en los pulgares. El ejemplar estudiado caminaba sobre cuatro patas y med&iacute;a alrededor de <strong>cinco metros de longitud, con un peso estimado de entre 1,5 y dos toneladas.</strong> Sin embargo, sus huesos no hab&iacute;an completado su desarrollo, lo que sugiere que probablemente muri&oacute; antes de alcanzar la edad adulta. Los investigadores consideran posible que hubiera alcanzado hasta el doble de tama&ntilde;o si hubiese continuado creciendo.
    </p><p class="article-text">
        La identificaci&oacute;n ha sido posible <strong>gracias al an&aacute;lisis de diferentes elementos del esqueleto</strong>, entre ellos los dientes, la mand&iacute;bula, el h&uacute;mero, la pelvis y la tibia. Los cient&iacute;ficos encontraron una combinaci&oacute;n de caracter&iacute;sticas anat&oacute;micas que permite distinguir a Paludohadros de otros iguanodontios conocidos. Entre los rasgos descritos <strong>destacan dos crestas secundarias en los dientes de la mand&iacute;bula inferior, </strong>acompa&ntilde;adas de otras crestas accesorias, as&iacute; como particularidades en la estructura de varios huesos. Estas diferencias han permitido establecer que los f&oacute;siles corresponden a un dinosaurio distinto de las especies reconocidas previamente.
    </p><h2 class="article-text">Un dinosaurio que habit&oacute; los antiguos humedales de Inglaterra</h2><p class="article-text">
        El descubrimiento aporta nueva informaci&oacute;n sobre la diversidad de <a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dinosaurios</a> que poblaron el sur de Inglaterra durante el Cret&aacute;cico inferior. Durante d&eacute;cadas, numerosos restos de iguanodontios encontrados en esta zona se atribuyeron principalmente a <em>Iguanodon</em> o a su pariente de menor tama&ntilde;o, <em>Mantellisaurus</em>. Una revisi&oacute;n anat&oacute;mica de este &uacute;ltimo, publicada en 2023, <strong>contribuy&oacute; a identificar diferencias entre ejemplares que anteriormente se hab&iacute;an considerado pr&oacute;ximos</strong>. La revisi&oacute;n del registro f&oacute;sil ha permitido reconocer una diversidad mayor de estos herb&iacute;voros, con g&eacute;neros como <em>Brighstoneus</em>, <em>Comptonatus</em> e <em>Istiorachis</em>, a los que ahora se suma Paludohadros.
    </p><p class="article-text">
        Los restos proceden de la Formaci&oacute;n Weald Clay, un conjunto de dep&oacute;sitos sedimentarios <strong>asociado a los ambientes h&uacute;medos que existieron en esta parte de Inglaterra hace millones de a&ntilde;os</strong>. Ese paisaje tambi&eacute;n explica el nombre del nuevo g&eacute;nero, que incorpora el t&eacute;rmino latino palus, cuyo significado es pantano. Seg&uacute;n el estudio, <em>Paludohadros proudlovii</em> es el &uacute;nico tax&oacute;n v&aacute;lido de iguanodontio descrito hasta ahora en los estratos del Barremiense de la Formaci&oacute;n Weald Clay. Los investigadores tambi&eacute;n observaron diferencias respecto a los iguanodontios de la Formaci&oacute;n Wessex, en la isla de Wight, pese a que ambas unidades geol&oacute;gicas tienen edades aproximadamente similares. Esta circunstancia plantea la <strong>posibilidad de que sus dep&oacute;sitos se formaran en momentos ligeramente distintos</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a52268d8-a618-4e12-a447-0e358035a57a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a52268d8-a618-4e12-a447-0e358035a57a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a52268d8-a618-4e12-a447-0e358035a57a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a52268d8-a618-4e12-a447-0e358035a57a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a52268d8-a618-4e12-a447-0e358035a57a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a52268d8-a618-4e12-a447-0e358035a57a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a52268d8-a618-4e12-a447-0e358035a57a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Huesos del cráneo in situ"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Huesos del cráneo in situ                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Un posible v&iacute;nculo con un conocido dinosaurio carn&iacute;voro</h2><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s llamativos del hallazgo es su proximidad a los restos de <em>Baryonyx walkeri</em>, un dinosaurio carn&iacute;voro descubierto en 1983 en las mismas instalaciones. Seg&uacute;n Susannah Maidment, investigadora del Museo de Historia Natural de Londres y de la Universidad de Birmingham, los f&oacute;siles de <em>Paludohadros</em> aparecieron a unos 100 metros del lugar donde se encontr&oacute; <em>Baryonyx</em>. Este <strong>depredador es conocido por consumir peces</strong>, aunque el an&aacute;lisis de sus restos tambi&eacute;n <strong>revel&oacute; que hab&iacute;a ingerido una cr&iacute;a de iguanodontio</strong>. Los cient&iacute;ficos consideran posible que se alimentara de ejemplares j&oacute;venes de <em>Paludohadros</em>, bien mediante la caza o aprovechando sus cad&aacute;veres. No obstante, advierten de que no existen pruebas suficientes para determinar a qu&eacute; especie pertenec&iacute;a aquella presa.
    </p><p class="article-text">
        El nombre espec&iacute;fico, <em>proudlovii</em>, <strong>rinde homenaje a Will Proudlove, antiguo trabajador de la f&aacute;brica que lleg&oacute; a convertirse en su responsable</strong>. Proudlove falleci&oacute; a los 35 a&ntilde;os, poco antes de la excavaci&oacute;n de los f&oacute;siles, y hab&iacute;a mostrado un especial inter&eacute;s por los restos de dinosaurios que pod&iacute;an aparecer durante los trabajos de extracci&oacute;n de arcilla. Su esposa, Rachael, y sus hijos fueron invitados a presenciar la excavaci&oacute;n de 2001. M&aacute;s de dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, <strong>la familia ha recibido con satisfacci&oacute;n la decisi&oacute;n de dedicarle la nueva especie</strong>, un reconocimiento que vincula el descubrimiento cient&iacute;fico con la historia de quienes trabajaban en la explotaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n pone de relieve el <strong>valor de las colecciones paleontol&oacute;gicas conservadas durante d&eacute;cadas.</strong> Tras la identificaci&oacute;n de Paludohadros, los cient&iacute;ficos han reconocido otros ejemplares del mismo g&eacute;nero entre materiales recuperados desde la d&eacute;cada de 1950. Sacamoto tiene previsto continuar examinando los f&oacute;siles de iguanodontios depositados en el Museo de Historia Natural de Londres como parte de su investigaci&oacute;n doctoral. La revisi&oacute;n <strong>podr&iacute;a sacar a la luz otras especies que todav&iacute;a no han sido identificadas</strong> y contribuir a reconstruir con mayor precisi&oacute;n los ecosistemas del territorio brit&aacute;nico durante el Cret&aacute;cico inferior.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/fosiles-encontrados-fabrica-ladrillos-revelan-especie-dinosaurio-desconocida-ahora-pm_1_13620485.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Oct 2026 07:35:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b7f64b9e-537d-4a0d-8264-9d70c7738f24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="486495" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b7f64b9e-537d-4a0d-8264-9d70c7738f24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="486495" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Unos fósiles encontrados en una fábrica de ladrillos revelan una especie de dinosaurio desconocida hasta ahora]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b7f64b9e-537d-4a0d-8264-9d70c7738f24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Fósiles,Inglaterra,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pueblo de España con ocho vecinos y una iglesia Patrimonio de la Humanidad que supera a otros destinos más conocidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pueblo-espana-ocho-vecinos-iglesia-patrimonio-humanidad-supera-destinos-conocidos-pm_1_13617435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c68b80c-e245-4ee2-a346-8fa47ae66534_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El pueblo de España con ocho vecinos y una iglesia Patrimonio de la Humanidad que supera a otros destinos más conocidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cardet encabeza la clasificación de las siete localidades de la Vall de Boí que albergan construcciones reconocidas internacionalmente. Los datos oficiales sitúan a Cóll y Durro en segunda y tercera posición, respectivamente</p><p class="subtitle">Escapada a un pueblo sin cajero: cómo conseguir efectivo si no hay banco a la vista
</p></div><p class="article-text">
        En el Pirineo de Lleida hay un peque&ntilde;o pueblo de apenas ocho habitantes que alberga una iglesia <strong>incluida en la Lista del Patrimonio Mundial de la </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/unesco/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>UNESCO</strong></a>. Se trata de Cardet, una localidad de la Vall de Bo&iacute;, en la comarca de la Alta Ribagor&ccedil;a, cuya<strong> iglesia de Santa Maria forma parte de un conjunto de nueve construcciones rom&aacute;nicas reconocido internacionalmente desde el a&ntilde;o 2000</strong>. La comparaci&oacute;n entre estos edificios y las cifras oficiales de poblaci&oacute;n revela que Cardet presenta la mayor proporci&oacute;n de componentes de este bien patrimonial por habitante entre las siete localidades del valle que los albergan. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.idescat.cat/codis/?c=250432&amp;id=50&amp;n=9" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n los datos del Institut d'Estad&iacute;stica de Catalunya (Idescat)</a> correspondientes al 1 de enero de 2025, cuenta con una construcci&oacute;n reconocida por cada ocho vecinos, una proporci&oacute;n superior a la de Durro, otro de los pueblos destacados por la presencia de monumentos protegidos.
    </p><p class="article-text">
        La clasificaci&oacute;n se obtiene al relacionar los nueve componentes arquitect&oacute;nicos identificados por la UNESCO con los habitantes de las entidades singulares de poblaci&oacute;n donde se encuentran. Cardet ocupa la primera posici&oacute;n, seguido de <strong>C&oacute;ll, que tiene 26 residentes y una iglesia reconocida, lo que equivale a un edificio por cada 26 habitantes. </strong>Durro aparece en tercer lugar, con 100 vecinos y dos construcciones, una por cada 50 personas. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-g-unmTBHnjw-9327', 'youtube', 'g-unmTBHnjw', document.getElementById('yt-g-unmTBHnjw-9327'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-g-unmTBHnjw-9327 src="https://www.youtube.com/embed/g-unmTBHnjw?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n figuran Erill la Vall, con 105 habitantes y una iglesia; Ta&uuml;ll, con 291 residentes y dos templos; Barruera, con 229 habitantes y una construcci&oacute;n; y Bo&iacute;, con 231 vecinos y otra. La comparaci&oacute;n utiliza las entidades singulares recogidas en el nomencl&aacute;tor del Idescat, que en determinados casos<strong> incluyen tanto el n&uacute;cleo principal como poblaci&oacute;n diseminada, y no exclusivamente los habitantes de los cascos urbanos</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Cardet supera a Durro en patrimonio por habitante</h2><p class="article-text">
        La diferencia entre Cardet y Durro <strong>muestra c&oacute;mo cambia la clasificaci&oacute;n cuando se tiene en cuenta el tama&ntilde;o de la poblaci&oacute;n</strong>. Durro alberga dos componentes del conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad: la iglesia de la Nativitat y la ermita de Sant Quirc. Cardet, en cambio, &uacute;nicamente cuenta con Santa Maria, pero sus ocho residentes hacen que la proporci&oacute;n de patrimonio reconocido sea m&aacute;s elevada. 
    </p><p class="article-text">
        El Idescat contabiliza en esta &uacute;ltima localidad cinco hombres y tres mujeres, mientras que en Durro registra 52 hombres y 48 mujeres. Aunque <strong>Durro dispone del doble de construcciones incluidas en la declaraci&oacute;n, su poblaci&oacute;n es doce veces y media mayor</strong>. El c&aacute;lculo no establece cu&aacute;l de los dos pueblos posee un patrimonio de mayor importancia hist&oacute;rica o art&iacute;stica, sino cu&aacute;ntos habitantes corresponden a cada edificio integrante de la inscripci&oacute;n internacional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c57d65ff-8ce9-4765-befe-ae150f31be1a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c57d65ff-8ce9-4765-befe-ae150f31be1a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c57d65ff-8ce9-4765-befe-ae150f31be1a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c57d65ff-8ce9-4765-befe-ae150f31be1a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c57d65ff-8ce9-4765-befe-ae150f31be1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c57d65ff-8ce9-4765-befe-ae150f31be1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c57d65ff-8ce9-4765-befe-ae150f31be1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Durro, La Nativitat"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Durro, La Nativitat                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n administrativa del valle resulta relevante para interpretar estas cifras. Durro pertenece actualmente al municipio de la Vall de Bo&iacute; y <strong>forma parte de la entidad municipal descentralizada de Durro i Sara&iacute;s,</strong> reconocida oficialmente por la administraci&oacute;n catalana. No constituye, por tanto, un municipio independiente cuya poblaci&oacute;n pueda compararse directamente mediante las cifras municipales del <a href="https://www.eldiario.es/temas/ine-instituto-nacional-de-estadistica/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto Nacional de Estad&iacute;stica</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Para establecer una relaci&oacute;n homog&eacute;nea entre las localidades es necesario recurrir al desglose territorial del Idescat. Este organismo atribuye 100 habitantes a la entidad singular de Durro a comienzos de 2025, mientras que el conjunto del municipio de la Vall de Bo&iacute; alcanza los 1.129 residentes. La distinci&oacute;n permite <strong>comparar poblaciones concretas sin confundirlas con las unidades administrativas de mayor extensi&oacute;n a las que pertenecen</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Nueve construcciones rom&aacute;nicas reconocidas por la UNESCO</h2><p class="article-text">
        <strong>El conjunto arquitect&oacute;nico de la Vall de Bo&iacute; tiene su origen en los siglos XI y XII</strong>, cuando se construyeron sus iglesias bajo el patrocinio de los se&ntilde;ores de Erill. La UNESCO destaca que estos edificios constituyen un ejemplo especialmente representativo del rom&aacute;nico de influencia lombarda, tanto por sus caracter&iacute;sticas arquitect&oacute;nicas como por su decoraci&oacute;n pict&oacute;rica. Entre sus elementos distintivos figuran los <strong>campanarios de planta cuadrada, el trabajo de la piedra y los arcos ciegos que ornamentan las fachadas</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Su valor patrimonial tambi&eacute;n reside en la relaci&oacute;n que mantienen con los antiguos asentamientos rurales y el paisaje monta&ntilde;oso del Pirineo catal&aacute;n. El organismo internacional subraya especialmente la <strong>singularidad de un conjunto de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/iglesia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>iglesias</strong></a><strong> de notable calidad art&iacute;stica</strong> construidas durante un periodo relativamente breve y conservadas en un entorno rural.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54a918e7-c695-4bcc-bec2-bde7c6e4fdd0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54a918e7-c695-4bcc-bec2-bde7c6e4fdd0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54a918e7-c695-4bcc-bec2-bde7c6e4fdd0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54a918e7-c695-4bcc-bec2-bde7c6e4fdd0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54a918e7-c695-4bcc-bec2-bde7c6e4fdd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54a918e7-c695-4bcc-bec2-bde7c6e4fdd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/54a918e7-c695-4bcc-bec2-bde7c6e4fdd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Iglesia de Sant Climent de Taüll"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Iglesia de Sant Climent de Taüll                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Las nueve construcciones se distribuyen entre siete localidades</strong>. Ta&uuml;ll alberga Sant Climent y Santa Maria; Bo&iacute;, la iglesia de Sant Joan; Erill la Vall, Santa Eul&agrave;lia; Barruera, Sant Feliu; Cardet, Santa Maria; y C&oacute;ll, Santa Maria de l'Assumpci&oacute;. Completan la relaci&oacute;n la iglesia de la Nativitat y la ermita de Sant Quirc, ambas situadas en Durro. Adem&aacute;s de su arquitectura, las iglesias destacan por su patrimonio pict&oacute;rico, <strong>aunque las principales pinturas murales y buena parte de sus objetos antiguos fueron trasladados durante las primeras d&eacute;cadas del siglo XX al Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC)</strong>, en Barcelona. Seg&uacute;n explica la UNESCO, esta medida respondi&oacute; a la necesidad de proteger las obras frente al expolio y evitar su posible salida del pa&iacute;s, como hab&iacute;a sucedido con otras piezas del patrimonio religioso catal&aacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; significa tener m&aacute;s patrimonio por vecino</h2><p class="article-text">
        Existe una precisi&oacute;n fundamental para interpretar la clasificaci&oacute;n: las nueve construcciones no constituyen nueve bienes independientes inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial.<strong> La UNESCO las reconoce como los componentes de un &uacute;nico bien cultural en serie, denominado Iglesias rom&aacute;nicas catalanas de la Vall de Bo&iacute;.</strong> El c&aacute;lculo realizado para comparar las localidades contabiliza individualmente esos edificios y los relaciona con la poblaci&oacute;n de cada entidad singular. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ec6720d-910f-4af6-8e44-61ac9ab04186_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ec6720d-910f-4af6-8e44-61ac9ab04186_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ec6720d-910f-4af6-8e44-61ac9ab04186_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ec6720d-910f-4af6-8e44-61ac9ab04186_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ec6720d-910f-4af6-8e44-61ac9ab04186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ec6720d-910f-4af6-8e44-61ac9ab04186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4ec6720d-910f-4af6-8e44-61ac9ab04186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mapping en el interior de Sant Climent de Taüll"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mapping en el interior de Sant Climent de Taüll                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Por tanto, <strong>hablar de una iglesia reconocida por cada ocho habitantes en Cardet no significa que el pueblo disponga de una declaraci&oacute;n independiente por cada ocho vecinos. </strong>Tampoco se incluyen otros elementos protegidos mediante figuras diferentes, como los bienes de inter&eacute;s cultural ajenos al conjunto, ni manifestaciones de patrimonio inmaterial. La clasificaci&oacute;n responde exclusivamente a la distribuci&oacute;n de los nueve componentes arquitect&oacute;nicos de esta inscripci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta delimitaci&oacute;n impide extrapolar los resultados a una clasificaci&oacute;n general de los pueblos con m&aacute;s patrimonio de Espa&ntilde;a. Otras localidades y ciudades cuentan con conjuntos monumentales, edificios hist&oacute;ricos y bienes protegidos mediante categor&iacute;as diferentes, que no pueden compararse directamente con los componentes de la Vall de Bo&iacute; sin establecer previamente un criterio com&uacute;n. Entre los <strong>ejemplos m&aacute;s conocidos figuran Toledo, C&oacute;rdoba y Salamanca</strong>, cuyos centros hist&oacute;ricos tambi&eacute;n est&aacute;n vinculados al reconocimiento internacional de la UNESCO. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, comparar el n&uacute;mero de bienes de inter&eacute;s cultural de una ciudad con las iglesias integrantes de una inscripci&oacute;n en serie <strong>supondr&iacute;a mezclar categor&iacute;as patrimoniales distintas.</strong> Los datos disponibles permiten identificar a Cardet como la localidad con mayor proporci&oacute;n de estas construcciones por habitante dentro de la Vall de Bo&iacute;, pero no acreditan que ostente ese r&eacute;cord en el conjunto del territorio espa&ntilde;ol.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pueblo-espana-ocho-vecinos-iglesia-patrimonio-humanidad-supera-destinos-conocidos-pm_1_13617435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2026 08:29:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9c68b80c-e245-4ee2-a346-8fa47ae66534_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="126500" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9c68b80c-e245-4ee2-a346-8fa47ae66534_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="126500" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El pueblo de España con ocho vecinos y una iglesia Patrimonio de la Humanidad que supera a otros destinos más conocidos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9c68b80c-e245-4ee2-a346-8fa47ae66534_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,UNESCO,INE - Instituto Nacional de Estadística,Patrimonio de la Humanidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio revela cómo el clima ayudó a los cocodrilos a sobrevivir al asteroide que acabó con los dinosaurios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/estudio-revela-clima-ayudo-cocodrilos-sobrevivir-asteroide-acabo-dinosaurios-pm_1_13614827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d08d460-6703-4c90-ab40-0c78add4bda3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio revela cómo el clima ayudó a los cocodrilos a sobrevivir al asteroide que acabó con los dinosaurios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigación, publicada en *Science Advances*, reconstruye 250 millones de años de evolución y señala que la conservación de sus preferencias climáticas favoreció la persistencia de determinados linajes en regiones tropicales</p><p class="subtitle">El misterio de un cocodrilo prehistórico hallado cerca de la Esfinge de Guiza que la ciencia acaba de resolver</p></div><p class="article-text">
        Los antepasados y parientes evolutivos de los cocodrilos actuales <strong>pudieron sobrevivir al impacto del asteroide que acab&oacute; con los </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>dinosaurios</strong></a><strong> no avianos gracias a la persistencia de h&aacute;bitats c&aacute;lidos </strong>en determinadas regiones del planeta. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.aeg2217?referrer=https%3A%2F%2Fphys.org%2F" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en la revista cient&iacute;fica <em>Science Advances</em>, que reconstruye la evoluci&oacute;n de las preferencias clim&aacute;ticas de estos animales durante unos 250 millones de a&ntilde;os. Seg&uacute;n los investigadores, las regiones tropicales y subtropicales conservaron condiciones adecuadas para algunos linajes durante las alteraciones ambientales que siguieron al impacto ocurrido hace 66 millones de a&ntilde;os, lo que <strong>pudo facilitar su supervivencia sin necesidad de desarrollar nuevas tolerancias clim&aacute;ticas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n, encabezada por Alfio Alessandro Chiarenza, del University College de Londres, se centra en los pseudosuquios (<em>Pseudosuchia</em>), un amplio grupo evolutivo que<strong> incluye a los cocodrilos actuales y numerosos parientes extinguidos, no todos antepasados directos de las especies vivientes.</strong> Los resultados muestran que, pese a su diversidad anat&oacute;mica y ecol&oacute;gica, estos animales conservaron durante largos periodos unas preferencias de temperatura y precipitaci&oacute;n relativamente estables. <strong>Este fen&oacute;meno, denominado conservaci&oacute;n del nicho clim&aacute;tico</strong>, implica que los linajes tendieron a ocupar territorios compatibles con sus necesidades ambientales en lugar de adaptarse continuamente a condiciones diferentes. Su distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica dependi&oacute;, por tanto, de la disponibilidad de esos h&aacute;bitats y de su <strong>capacidad para desplazarse hacia ellos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para reconstruir esta historia evolutiva, el equipo utiliz&oacute; una filogenia de 402 taxones actuales y extinguidos, elaborada a partir de m&aacute;s de 7.000 registros f&oacute;siles. Tambi&eacute;n incorpor&oacute; aproximadamente 130.000 registros de distribuci&oacute;n de cocodrilos vivientes y 52 reconstrucciones paleoclim&aacute;ticas globales. Con esta informaci&oacute;n, los cient&iacute;ficos desarrollaron modelos para estimar d&oacute;nde existieron condiciones ambientales adecuadas para el grupo a lo largo de unos 245 millones de a&ntilde;os, desde el Tri&aacute;sico hasta la actualidad. El an&aacute;lisis <strong>permiti&oacute; relacionar los cambios de temperatura y precipitaci&oacute;n con la distribuci&oacute;n de estos animales </strong>y contrastar las predicciones clim&aacute;ticas con las evidencias del registro f&oacute;sil.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/47b120bf-3027-4305-9fd3-8ab1ced9429e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/47b120bf-3027-4305-9fd3-8ab1ced9429e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/47b120bf-3027-4305-9fd3-8ab1ced9429e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/47b120bf-3027-4305-9fd3-8ab1ced9429e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/47b120bf-3027-4305-9fd3-8ab1ced9429e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/47b120bf-3027-4305-9fd3-8ab1ced9429e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/47b120bf-3027-4305-9fd3-8ab1ced9429e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Evolución de Pseudosuchia en el tiempo y el espacio."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Evolución de Pseudosuchia en el tiempo y el espacio.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Los refugios tropicales que pudieron evitar su desaparici&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Una parte fundamental del estudio <strong>analiza las consecuencias clim&aacute;ticas del impacto de Chicxulub, ocurrido al final del Cret&aacute;cico.</strong> Los investigadores simularon distintos escenarios de reducci&oacute;n de la radiaci&oacute;n solar, acumulaci&oacute;n de part&iacute;culas atmosf&eacute;ricas y aumento del di&oacute;xido de carbono relacionado con el vulcanismo de las Traps del Dec&aacute;n. En las simulaciones con disminuciones del 5% y del 10% de la radiaci&oacute;n solar<strong> persist&iacute;an zonas clim&aacute;ticamente adecuadas para los pseudosuquios en latitudes bajas.</strong> Solo el escenario m&aacute;s extremo, que contemplaba una reducci&oacute;n sostenida del 15% durante varios a&ntilde;os o d&eacute;cadas, eliminaba esos h&aacute;bitats a escala mundial. Los autores precisan que esta &uacute;ltima situaci&oacute;n se sit&uacute;a en el extremo superior de las estimaciones sobre el oscurecimiento atmosf&eacute;rico posterior al impacto y supera la mayor&iacute;a de los valores considerados plausibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La comparaci&oacute;n con los dinosaurios no avianos refuerza la importancia de estos resultados. </strong>Investigaciones anteriores, citadas por los autores y basadas en simulaciones clim&aacute;ticas comparables, hab&iacute;an mostrado una p&eacute;rdida mucho m&aacute;s generalizada de los ambientes adecuados para estos animales. En cambio, los modelos aplicados a los pseudosuquios indican que algunos territorios ecuatoriales y subtropicales pudieron actuar como refugios durante la crisis. No obstante, los investigadores advierten de que el clima no explica por s&iacute; solo las diferencias de supervivencia. <strong>Tambi&eacute;n pudieron influir el menor tama&ntilde;o de determinados animales,</strong> sus h&aacute;bitos semiacu&aacute;ticos, una alimentaci&oacute;n flexible y las reducidas necesidades energ&eacute;ticas de los organismos ectotermos, cuya temperatura corporal depende en gran medida del entorno.
    </p><h2 class="article-text">Una historia evolutiva marcada por los cambios del clima</h2><p class="article-text">
        La reconstrucci&oacute;n <strong>tambi&eacute;n ayuda a explicar por qu&eacute; los cocodrilos actuales se concentran principalmente en regiones c&aacute;lidas</strong>, aunque sus parientes extinguidos llegaron a ocupar territorios mucho m&aacute;s amplios. Durante los periodos de temperaturas elevadas, los h&aacute;bitats adecuados se extendieron hacia latitudes superiores, lo que permiti&oacute; su presencia en regiones alejadas del ecuador. Un ejemplo se produjo durante el Eoceno temprano, hace unos 50 millones de a&ntilde;os, cuando las condiciones c&aacute;lidas favorecieron su expansi&oacute;n por zonas de Norteam&eacute;rica, Europa e incluso la Ant&aacute;rtida. En las etapas posteriores de enfriamiento, las &aacute;reas favorables retrocedieron hacia latitudes tropicales. <strong>Los modelos relacionan estos desplazamientos principalmente con los cambios geogr&aacute;ficos de los ambientes disponibles</strong>, no con una modificaci&oacute;n continua de las preferencias t&eacute;rmicas del grupo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c92ff64-7fcd-45ce-a3a6-b7c81b584a92_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c92ff64-7fcd-45ce-a3a6-b7c81b584a92_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c92ff64-7fcd-45ce-a3a6-b7c81b584a92_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c92ff64-7fcd-45ce-a3a6-b7c81b584a92_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c92ff64-7fcd-45ce-a3a6-b7c81b584a92_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c92ff64-7fcd-45ce-a3a6-b7c81b584a92_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3c92ff64-7fcd-45ce-a3a6-b7c81b584a92_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Evolución del nicho climático en Pseudosuchia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Evolución del nicho climático en Pseudosuchia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, la conservaci&oacute;n del nicho clim&aacute;tico no fue absoluta. Los investigadores identificaron un <strong>cambio relevante en las preferencias de temperatura cerca de la transici&oacute;n entre el Cenomaniense y el Turoniense,</strong> hace aproximadamente 93,9 millones de a&ntilde;os, coincidiendo con un periodo especialmente c&aacute;lido. Otro cambio destacado afect&oacute; a las preferencias de precipitaci&oacute;n alrededor de 33,9 millones de a&ntilde;os atr&aacute;s, durante la transici&oacute;n entre el Eoceno y el Oligoceno, marcada por un enfriamiento global y procesos de aridificaci&oacute;n. Este &uacute;ltimo episodio <strong>se relaciona especialmente con determinados linajes australianos.</strong> Los an&aacute;lisis tambi&eacute;n indican que las preferencias de precipitaci&oacute;n estuvieron sometidas a restricciones evolutivas m&aacute;s intensas que las de temperatura, lo que demuestra que ambos componentes clim&aacute;ticos no evolucionaron necesariamente al mismo ritmo.
    </p><p class="article-text">
        Los autores concluyen que la disponibilidad de refugios clim&aacute;ticos pudo desempe&ntilde;ar un papel importante en la supervivencia de algunos linajes de pseudosuquios durante la extinci&oacute;n del final del Cret&aacute;cico, aunque sus simulaciones no permiten reconstruir todas las circunstancias que determinaron qu&eacute; animales sobrevivieron. <strong>El trabajo tambi&eacute;n plantea implicaciones para la conservaci&oacute;n actual</strong>: si estos reptiles respondieron hist&oacute;ricamente a los <a href="https://www.eldiario.es/temas/cambio-climatico/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambios clim&aacute;ticos</a> desplaz&aacute;ndose hacia territorios adecuados, la posibilidad de acceder a nuevos h&aacute;bitats puede resultar importante ante el <a href="https://www.eldiario.es/temas/calentamiento-global/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">calentamiento global</a> Las barreras creadas por las infraestructuras, la agricultura y la expansi&oacute;n urbana dificultan esos movimientos, en un contexto en el que las especies vivientes afrontan presiones ambientales crecientes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/estudio-revela-clima-ayudo-cocodrilos-sobrevivir-asteroide-acabo-dinosaurios-pm_1_13614827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2026 07:30:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8d08d460-6703-4c90-ab40-0c78add4bda3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="566583" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8d08d460-6703-4c90-ab40-0c78add4bda3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="566583" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un estudio revela cómo el clima ayudó a los cocodrilos a sobrevivir al asteroide que acabó con los dinosaurios]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8d08d460-6703-4c90-ab40-0c78add4bda3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Cambio climático,Calentamiento global,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escapada a un pueblo sin cajero: cómo conseguir efectivo si no hay banco a la vista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escapada-pueblo-cajero-efectivo-si-no-hay-banco-vista-pm_1_13614457.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/12c10153-9bb7-4d73-8dd0-2a5e855ad656_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escapada a un pueblo sin cajero: cómo conseguir efectivo si no hay banco a la vista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de la mitad de los municipios españoles carecía de cajero en 2022. Correos Cash, la retirada de dinero en comercios y las iniciativas públicas ofrecen alternativas, aunque su disponibilidad varía según el territorio</p><p class="subtitle">Así es Orbaneja del Castillo, el pueblo con una cascada en medio de la calle</p></div><p class="article-text">
        Encontrar un cajero autom&aacute;tico puede convertirse en una dificultad al visitar algunos municipios rurales de <a href="https://www.eldiario.es/temas/espana/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a</a>. Seg&uacute;n los datos publicados por la <a href="https://www.eldiario.es/temas/cnmc/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comisi&oacute;n Nacional de los Mercados y la Competencia</a> (CNMC) <strong>en 2022, el 55% de los municipios espa&ntilde;oles carec&iacute;a de estos dispositivos</strong>, aunque en ellos resid&iacute;a &uacute;nicamente el 3% de la poblaci&oacute;n. Esta falta de acceso al efectivo, que afecta principalmente a los habitantes de las localidades m&aacute;s peque&ntilde;as, tambi&eacute;n puede plantear problemas a quienes las visitan durante una escapada o un fin de semana. Ante la ausencia de oficinas bancarias y cajeros, <strong>existen alternativas como Correos Cash y la retirada de dinero en establecimientos comerciales</strong>, aunque su disponibilidad depende del municipio, la entidad financiera y las condiciones de cada servicio.
    </p><p class="article-text">
        La ausencia de cajeros no equivale necesariamente a la falta de cualquier servicio bancario. <a href="https://www.bde.es/f/webbe/SES/Secciones/Publicaciones/informe_inclusion_financiera/InfInclusion_2025.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Informe de Inclusi&oacute;n Financiera 2025</a> del <a href="https://www.eldiario.es/temas/banco-de-espana/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Banco de Espa&ntilde;a</a>, publicado en mayo de 2026, se&ntilde;ala que <strong>2.638 municipios, el 32,4% del total, carec&iacute;an de acceso presencial a finales de 2024</strong>. De ellos, el 96% ten&iacute;a menos de 500 habitantes. Este concepto incluye oficinas bancarias, cajeros, agentes financieros y otras modalidades de atenci&oacute;n, como las oficinas m&oacute;viles. Aunque la cobertura ha mejorado desde 2021, los cajeros contin&uacute;an siendo el canal m&aacute;s habitual para obtener efectivo, utilizado por el 79% de la poblaci&oacute;n. La distancia tambi&eacute;n influye: un an&aacute;lisis referido a 2020 indicaba que <strong>m&aacute;s del 98% de los habitantes ten&iacute;a un punto de acceso al dinero a menos de cinco kil&oacute;metros, una proximidad que no siempre resulta suficiente</strong> para quienes se desplazan sin veh&iacute;culo. 
    </p><h2 class="article-text">Correos Cash y la retirada de dinero en comercios</h2><p class="article-text">
        Una de las opciones para conseguir billetes sin <strong>acudir a una sucursal bancaria es Correos Cash</strong>, un servicio que permite realizar determinadas operaciones de retirada e ingreso de efectivo a clientes de entidades financieras colaboradoras. Seg&uacute;n la informaci&oacute;n difundida por Correos en 2024,<strong> su red contaba con 2.388 oficinas informatizadas,</strong> adem&aacute;s de puntos de atenci&oacute;n rural. Entre las entidades que han suscrito acuerdos para ofrecer este servicio figuran Santander, BBVA, CaixaBank, Banco Sabadell, Ibercaja, Banco Mediolanum, Triodos y varias cajas rurales. Sin embargo, <strong>las operaciones disponibles pueden variar seg&uacute;n el banco y el punto de atenci&oacute;n</strong>. Por ello, antes de viajar conviene comprobar si la entidad mantiene el servicio y d&oacute;nde puede utilizarse.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de BBVA, los clientes pueden solicitar efectivo desde la aplicaci&oacute;n bancaria o la p&aacute;gina web, seleccionar la cantidad y elegir c&oacute;mo recibirla. Para recoger el dinero en <a href="https://www.eldiario.es/temas/correos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Correos</a> deben presentar el c&oacute;digo QR generado durante la operaci&oacute;n y un documento de identificaci&oacute;n v&aacute;lido.<strong> Las tarifas de 2026 establecen una comisi&oacute;n de 1,82 euros por retirada en oficina y de 7,15 euros por entrega a domicilio</strong>. En los puntos de atenci&oacute;n rural, si no se dispone de la cantidad solicitada, puede ser necesario reservarla para el siguiente d&iacute;a de apertura. Estos requisitos hacen recomendable planificar la retirada con antelaci&oacute;n, especialmente durante los fines de semana. Adem&aacute;s, el Banco de Espa&ntilde;a se&ntilde;ala que los canales alternativos de acceso al efectivo, considerados conjuntamente, registran una utilizaci&oacute;n reducida en los municipios sin oficina bancaria.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8eb07e88-b433-4953-8a31-d537b17cd56e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8eb07e88-b433-4953-8a31-d537b17cd56e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8eb07e88-b433-4953-8a31-d537b17cd56e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8eb07e88-b433-4953-8a31-d537b17cd56e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8eb07e88-b433-4953-8a31-d537b17cd56e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8eb07e88-b433-4953-8a31-d537b17cd56e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8eb07e88-b433-4953-8a31-d537b17cd56e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Archivo - Imagen de recurso de un cajero automático."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Archivo - Imagen de recurso de un cajero automático.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otra posibilidad es el <strong>cashback, un sistema que permite obtener dinero en efectivo al realizar una compra</strong>. El establecimiento cobra mediante tarjeta o aplicaci&oacute;n una cantidad superior al precio del producto y entrega la diferencia en billetes. Existe tambi&eacute;n el cash-in-shop, que permite retirar efectivo sin necesidad de comprar. La CNMC recomend&oacute; en 2022 facilitar ambas f&oacute;rmulas mediante un marco normativo adecuado y volvi&oacute; a defender el acceso al dinero a trav&eacute;s de comercios en 2024. No obstante, su funcionamiento depende de que cada establecimiento ofrezca el servicio, por lo que no puede considerarse una alternativa garantizada en cualquier localidad.
    </p><h2 class="article-text">Iniciativas p&uacute;blicas y precauciones antes de viajar</h2><p class="article-text">
        Las administraciones tambi&eacute;n han impulsado medidas para ampliar el acceso al efectivo en las zonas rurales. <strong>En 2022, la Diputaci&oacute;n de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/leon/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Le&oacute;n</strong></a><strong> firm&oacute; un convenio con Correos para que 160 carteros rurales </strong>prestaran servicios financieros b&aacute;sicos en localidades sin entidades bancarias. El acuerdo tambi&eacute;n contemplaba instalar cajeros en espacios municipales. En la <a href="https://www.eldiario.es/temas/comunidad-de-madrid/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comunidad de Madrid</a>, el despliegue de u<strong>n programa de 61 cajeros para municipios de menos de 5.000 habitantes</strong> sin oficina bancaria comenz&oacute; en Batres, seg&uacute;n la informaci&oacute;n publicada en julio de 2026. Por su parte, la CNMC examin&oacute; en junio de ese a&ntilde;o un proyecto de subvenciones del Gobierno de Cantabria para fomentar la instalaci&oacute;n y el mantenimiento de cajeros en municipios afectados por el riesgo de despoblaci&oacute;n. Se trata de iniciativas de alcance territorial diferente, cuya existencia no garantiza que todos los pueblos dispongan de estos servicios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El problema tambi&eacute;n ha llegado al </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/congreso-de-los-diputados/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Congreso de los Diputados</strong></a><strong>. </strong>En febrero de 2024 se tom&oacute; en consideraci&oacute;n una proposici&oacute;n de ley procedente del Parlamento de Catalu&ntilde;a que planteaba garantizar al menos un cajero autom&aacute;tico por municipio o por cada 5.000 habitantes, con mecanismos para financiar su instalaci&oacute;n y determinar las localidades afectadas. Sin embargo, la iniciativa, que continuaba pendiente de tramitaci&oacute;n, decay&oacute; con la disoluci&oacute;n de las Cortes del 6 de octubre de 2026, por lo que sus medidas no llegaron a convertirse en una obligaci&oacute;n legal. Mientras tanto, los &uacute;ltimos datos disponibles del Banco de Espa&ntilde;a reflejan una mejora de la cobertura: entre 2021 y 2024, <strong>el n&uacute;mero de municipios sin atenci&oacute;n bancaria presencial se redujo en 608, principalmente gracias a las oficinas m&oacute;viles, aunque los puntos de acceso disminuyeron un 2,5%, hasta los 67.166.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para quienes preparan una escapada, <strong>la precauci&oacute;n m&aacute;s sencilla es llevar algo de efectivo antes de llegar,</strong> especialmente si el destino es una localidad peque&ntilde;a o la visita coincide con un fin de semana. Tambi&eacute;n resulta &uacute;til consultar los horarios de Correos, comprobar si el banco permite utilizar Correos Cash y preguntar al alojamiento por las posibilidades de retirar dinero en la zona. Llevar tarjeta facilita los pagos, pero no garantiza que todos los establecimientos la acepten ni que permitan obtener billetes. Planificar estas cuestiones con antelaci&oacute;n puede evitar contratiempos en lugares donde las alternativas al cajero son escasas o est&aacute;n sujetas a horarios y condiciones espec&iacute;ficas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escapada-pueblo-cajero-efectivo-si-no-hay-banco-vista-pm_1_13614457.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Oct 2026 08:28:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/12c10153-9bb7-4d73-8dd0-2a5e855ad656_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="307121" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/12c10153-9bb7-4d73-8dd0-2a5e855ad656_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="307121" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Escapada a un pueblo sin cajero: cómo conseguir efectivo si no hay banco a la vista]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/12c10153-9bb7-4d73-8dd0-2a5e855ad656_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[León,Comunidad de Madrid,Correos,Banco de España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Encuentran un tesoro de oro de hace 1.800 años en Noruega y su recompensa abre un debate entre los arqueólogos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/encuentran-tesoro-oro-1-800-anos-noruega-recompensa-abre-debate-arqueologos-pm_1_13614374.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39140cf9-ae45-4609-88a3-ec401da77f03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Encuentran un tesoro de oro de hace 1.800 años en Noruega y su recompensa abre un debate entre los arqueólogos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación cuestiona cómo se combinan el precio del metal y el interés histórico de las piezas</p><p class="subtitle">Una investigación revela cómo el cambio climático alteró el paisaje de los primeros humanos en Estados Unidos
</p></div><p class="article-text">
        Un conjunto de anillos de oro descubierto en agosto de 2016 en un campo de Skaun, <strong>al sur del fiordo noruego de Trondheim</strong>, ha puesto de relieve las <strong>contradicciones del sistema de recompensas por hallazgos </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/arqueologia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arqueol&oacute;gicos</a>. Las piezas, localizadas por un aficionado con un detector de metales, se datan aproximadamente entre los a&ntilde;os 200 y 550 despu&eacute;s de Cristo y pesan 395 gramos. En mayo de 2021, la Direcci&oacute;n Noruega de Patrimonio Cultural concedi&oacute; una compensaci&oacute;n de 200.000 coronas, unos 19.650 euros de entonces. Un estudio <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/14655187.2026.2728575" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en septiembre de 2026 en <em>Public Archaeology</em> <strong>analiza c&oacute;mo las normas de valoraci&oacute;n pueden favorecer el precio del oro frente al inter&eacute;s cient&iacute;fico de los objetos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n, realizada por Irmelin Axelsen, de la Universidad de Oslo, y Mats Skare, de la Universidad de Bergen, examina las diferencias entre las compensaciones concedidas por distintos descubrimientos. El tesoro de Skaun estaba <strong>formado por dos anillos espirales de oro martillado, cada uno con otros ocho y siete anillos unidos,</strong> respectivamente. Estas piezas pertenecen a una c<strong>ategor&iacute;a conocida como oro de pago</strong>, relativamente frecuente en <a href="https://www.eldiario.es/temas/noruega/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noruega</a>. Aunque un arque&oacute;logo del Museo Universitario de la NTNU describi&oacute; inicialmente el hallazgo como extraordinario, la evaluaci&oacute;n posterior consider&oacute; que su singularidad resid&iacute;a principalmente en la cantidad de oro, no en la rareza de los objetos.
    </p><p class="article-text">
        La controversia surgi&oacute; al comparar Skaun con un descubrimiento anterior realizado en Tornes, formado por cinco objetos que sumaban apenas 19 gramos de oro. En 2014, sus descubridores y el propietario del terreno recibieron conjuntamente 73.000 coronas noruegas, unos 8.740 euros de entonces. La diferencia llam&oacute; la atenci&oacute;n del aficionado que encontr&oacute; Skaun, pese a que su tesoro conten&iacute;a m&aacute;s de veinte veces esa cantidad de metal. Los responsables del museo explicaron que Tornes se hab&iacute;a valorado por su rareza e inter&eacute;s hist&oacute;rico. No obstante, <strong>ambos casos siguieron procedimientos distintos:</strong> para evaluar Tornes, la instituci&oacute;n recurri&oacute; a especialistas del Museo Nacional de Dinamarca, <strong>antes de que Noruega estableciera sus directrices nacionales de compensaci&oacute;n en 2019. </strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/238d82ef-ad9e-4b9f-9572-97bd7608ea81_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/238d82ef-ad9e-4b9f-9572-97bd7608ea81_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/238d82ef-ad9e-4b9f-9572-97bd7608ea81_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/238d82ef-ad9e-4b9f-9572-97bd7608ea81_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/238d82ef-ad9e-4b9f-9572-97bd7608ea81_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/238d82ef-ad9e-4b9f-9572-97bd7608ea81_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/238d82ef-ad9e-4b9f-9572-97bd7608ea81_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fragmentos no diagnósticos de oro. (a) C58241; (b) C60288/3; (c) C60404."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fragmentos no diagnósticos de oro. (a) C58241; (b) C60288/3; (c) C60404.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">El precio del oro frente al valor hist&oacute;rico</h2><p class="article-text">
        El estudio sit&uacute;a parte del problema en la legislaci&oacute;n noruega sobre patrimonio cultural. La normativa establece que, cuando un objeto arqueol&oacute;gico est&aacute; elaborado en oro o plata, la recompensa debe alcanzar al menos el valor del metal calculado seg&uacute;n su peso, m&aacute;s un 10%. Las directrices administrativas de 2019 incorporan tambi&eacute;n criterios como la rareza, el contexto arqueol&oacute;gico y las circunstancias del descubrimiento. Los investigadores advierten de que esta combinaci&oacute;n puede generar resultados contradictorios: <strong>un fragmento de oro de antig&uuml;edad incierta podr&iacute;a recibir una compensaci&oacute;n superior a la de una pieza de menor peso con mayor potencial cient&iacute;fico. </strong>Adem&aacute;s, conceptos como la rareza o los materiales considerados comunes carecen de definiciones suficientemente precisas.
    </p><p class="article-text">
        Las fluctuaciones del mercado a&ntilde;aden otra dificultad. En marzo de 2017, el museo recomend&oacute; una recompensa de 155.000 coronas, aproximadamente 17.000 euros de entonces, pero la cantidad concedida cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s fue un 29% superior. Los autores consideran que esta diferencia podr&iacute;a estar relacionada con el aumento del precio del oro. Seg&uacute;n sus c&aacute;lculos, el mismo tesoro habr&iacute;a alcanzado una valoraci&oacute;n de entre 577.500 y 588.500 coronas, unos 51.457 y 52.436 euros, tomando como referencia el mercado de diciembre de 2025 y el recargo legal. <strong>La comparaci&oacute;n tambi&eacute;n contempla la inflaci&oacute;n, aunque estas cantidades son estimaciones y no nuevas recompensas concedidas.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce863efd-2d71-4f50-a812-581afaba60dd_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce863efd-2d71-4f50-a812-581afaba60dd_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce863efd-2d71-4f50-a812-581afaba60dd_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce863efd-2d71-4f50-a812-581afaba60dd_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce863efd-2d71-4f50-a812-581afaba60dd_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce863efd-2d71-4f50-a812-581afaba60dd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ce863efd-2d71-4f50-a812-581afaba60dd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Artefactos con alto grado de confianza cronológica. De arriba a la izquierda a la derecha: C56601 (c. 1200 d. C. –anillo para el dedo de 1400 d. C.); C63804, C63823 (botones de cloisonné del siglo VI d. C.). De abajo a la izquierda a la derecha: C64565 (c. d.C. Tercera pieza de joyería –siglos IV); C65333-20203 (bracteado)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Artefactos con alto grado de confianza cronológica. De arriba a la izquierda a la derecha: C56601 (c. 1200 d. C. –anillo para el dedo de 1400 d. C.); C63804, C63823 (botones de cloisonné del siglo VI d. C.). De abajo a la izquierda a la derecha: C64565 (c. d.C. Tercera pieza de joyería –siglos IV); C65333-20203 (bracteado).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Un an&aacute;lisis de 191 objetos arqueol&oacute;gicos</h2><p class="article-text">
        Para estudiar el alcance del problema, Axelsen y Skare <strong>examinaron los registros de los cinco museos universitarios noruegos y analizaron 191 objetos de oro</strong> encontrados mediante detectores de metales. De ellos, 86 piezas, el 45,03%, carec&iacute;an de caracter&iacute;sticas suficientes para determinar si eran anteriores o posteriores a 1537. Otras 49, el 25,65%, solo pod&iacute;an fecharse mediante su contexto arqueol&oacute;gico, mientras que las 56 restantes, el 29,32%, pertenec&iacute;an a tipos identificables que permit&iacute;an situarlas en intervalos de entre 50 y 200 a&ntilde;os. Esta incertidumbre resulta relevante porque la legislaci&oacute;n noruega <strong>vincula la propiedad estatal de determinados objetos de propietario desconocido a su antig&uuml;edad, con l&iacute;mites espec&iacute;ficos </strong>para monedas y patrimonio sami.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores tambi&eacute;n cuestionan que la rareza determine necesariamente la importancia cient&iacute;fica. Las directrices noruegas tienden a valorar m&aacute;s los objetos excepcionales, aunque los materiales frecuentes pueden aportar informaci&oacute;n relevante al compararlos entre s&iacute;. A esta dificultad <strong>se suma la falta de procedimientos uniformes para calcular el contenido de oro</strong>. Algunos museos pesan directamente las piezas, mientras que otros estiman su pureza antes de determinar el valor del metal. Estas diferencias pueden influir en las propuestas de compensaci&oacute;n y dificultan la aplicaci&oacute;n de criterios homog&eacute;neos entre instituciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El debate coincide con la revisi&oacute;n de la legislaci&oacute;n patrimonial noruega</strong>. Una propuesta presentada en marzo de 2025 plantea reservar las compensaciones para hallazgos fortuitos de especial valor econ&oacute;mico o hist&oacute;rico y eliminar la obligaci&oacute;n de recompensar los objetos de oro y plata seg&uacute;n su contenido met&aacute;lico. Los autores advierten de que esta modificaci&oacute;n podr&iacute;a excluir numerosos descubrimientos realizados por aficionados experimentados, cuyas b&uacute;squedas deliberadas dif&iacute;cilmente encajar&iacute;an en la categor&iacute;a de hallazgos fortuitos. Tambi&eacute;n recuerdan que<strong> las recompensas incentivan la entrega de piezas a las autoridades, en lugar de su ocultaci&oacute;n o venta privada. </strong>Por ello, defienden criterios de valoraci&oacute;n m&aacute;s claros y procedimientos comunes que permitan proteger el patrimonio y mantener la confianza de quienes colaboran en su conservaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/encuentran-tesoro-oro-1-800-anos-noruega-recompensa-abre-debate-arqueologos-pm_1_13614374.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Oct 2026 07:26:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/39140cf9-ae45-4609-88a3-ec401da77f03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="251189" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/39140cf9-ae45-4609-88a3-ec401da77f03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="251189" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Encuentran un tesoro de oro de hace 1.800 años en Noruega y su recompensa abre un debate entre los arqueólogos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/39140cf9-ae45-4609-88a3-ec401da77f03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arqueología,Noruega,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así es Orbaneja del Castillo, el pueblo con una cascada en medio de la calle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/orbaneja-castillo-pueblo-cascada-medio-calle-pm_1_13608540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4374b5d-279e-437d-8f96-7ee51a484ee5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así es Orbaneja del Castillo, el pueblo con una cascada en medio de la calle"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta pequeña localidad burgalesa, situada junto al cañón del Ebro, destaca por un salto de agua de unos 20 metros, sus pozas de color turquesa y un conjunto histórico que conserva la arquitectura tradicional de la zona</p><p class="subtitle">De las Merindades a la Sierra de la Demanda: tres destinos en Burgos perfectos para una escapada de fin de semana
</p></div><p class="article-text">
        En el noroeste de la provincia de <a href="https://www.eldiario.es/temas/burgos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Burgos</a>, cerca del l&iacute;mite con <a href="https://www.eldiario.es/temas/cantabria/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cantabria</a>, <strong>se encuentra Orbaneja del Castillo, una peque&ntilde;a localidad atravesada por una cascada que desemboca en el </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/rio-ebro/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>r&iacute;o Ebro</strong></a>. El agua brota de una cueva situada en la parte alta del pueblo, recorre su casco urbano y desciende por diferentes terrazas rocosas hasta formar un salto de unos 20 metros. En la parte inferior aparecen varias pozas de aguas transparentes y tonalidades turquesas, uno de los elementos m&aacute;s caracter&iacute;sticos de este enclave de <a href="https://www.eldiario.es/temas/castilla-y-leon/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Castilla y Le&oacute;n</a>. La combinaci&oacute;n de la cascada, las viviendas de piedra y el paisaje del ca&ntilde;&oacute;n del Ebro constituye el<strong> principal atractivo de una poblaci&oacute;n</strong> cuyo trazado est&aacute; estrechamente vinculado a la presencia del agua.
    </p><p class="article-text">
        Orbaneja del Castillo<strong> pertenece administrativamente al municipio de Valle de Sedano</strong> y se asienta sobre un terreno de relieves calizos modelados por la erosi&oacute;n. Sus viviendas se distribuyen por estrechas terrazas naturales que aprovechan el desnivel del terreno, conectadas mediante calles empinadas y escalonadas. El arroyo que atraviesa la localidad divide el caser&iacute;o en dos sectores tradicionales, conocidos como Villa y Puebla. Esta disposici&oacute;n urbana <strong>permite observar c&oacute;mo las construcciones se adaptaron a las condiciones del paisaje</strong>, en un entorno donde los cursos de agua, las formaciones rocosas y las pendientes han condicionado hist&oacute;ricamente la organizaci&oacute;n del asentamiento.
    </p><h2 class="article-text">Una cascada que nace en la Cueva del Agua</h2><p class="article-text">
        <strong>El origen de la cascada se encuentra en la Cueva del Agua, </strong>una cavidad situada en la base del escarpe rocoso que domina Orbaneja del Castillo. Por ella afloran las aguas subterr&aacute;neas procedentes de un acu&iacute;fero localizado bajo el p&aacute;ramo de Bricia, dentro de un sistema k&aacute;rstico caracter&iacute;stico de los terrenos calizos. El manantial presenta un caudal permanente a lo largo del a&ntilde;o, aunque su intensidad aumenta durante los periodos de precipitaciones abundantes y deshielo. Por este motivo, la cascada resulta <strong>especialmente caudalosa en primavera</strong>, cuando el agua desciende con mayor fuerza por los distintos niveles del terreno.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/271be685-8495-4d2d-a33a-efd6a2711ba6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/271be685-8495-4d2d-a33a-efd6a2711ba6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/271be685-8495-4d2d-a33a-efd6a2711ba6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/271be685-8495-4d2d-a33a-efd6a2711ba6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/271be685-8495-4d2d-a33a-efd6a2711ba6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/271be685-8495-4d2d-a33a-efd6a2711ba6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/271be685-8495-4d2d-a33a-efd6a2711ba6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Orbaneja del Castillo - Cueva del Agua"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Orbaneja del Castillo - Cueva del Agua                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El recorrido del arroyo est&aacute; marcado por las terrazas de toba que caracterizan el paisaje de la localidad. Sobre ellas se forman peque&ntilde;os saltos y r&aacute;pidos que conducen el agua hacia las pozas pr&oacute;ximas al Ebro. Este curso tambi&eacute;n <strong>desempe&ntilde;&oacute; una funci&oacute;n econ&oacute;mica en el pasado, cuando su fuerza se aprovechaba para accionar alrededor de cinco molinos harineros</strong> situados junto a la cueva. Todav&iacute;a se conservan restos de aquellas instalaciones, testimonio de una actividad tradicional que depend&iacute;a directamente del aprovechamiento del manantial. De este modo, la cascada no solo constituye el principal elemento natural de Orbaneja, sino que tambi&eacute;n forma parte de su historia productiva.
    </p><h2 class="article-text">Un conjunto hist&oacute;rico con ra&iacute;ces medievales</h2><p class="article-text">
        El origen del n&uacute;cleo actual se remonta a la Edad Media, aunque existen evidencias de presencia humana anterior en sus alrededores. <strong>Orbaneja del Castillo fue declarada </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/bic/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Bien de Inter&eacute;s Cultural</strong></a><strong>, con categor&iacute;a de Conjunto Hist&oacute;rico</strong>, mediante el <a href="https://www.boe.es/boe/dias/1993/08/18/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Decreto 119/1993, de 3 de junio, de la Junta de Castilla y Le&oacute;n</a>. Esta protecci&oacute;n reconoce el valor de un casco urbano que conserva construcciones representativas de la arquitectura popular monta&ntilde;esa. Su pasado tambi&eacute;n est&aacute; relacionado con la presencia de distintas comunidades religiosas. Las fuentes hist&oacute;ricas y tur&iacute;sticas recogen la convivencia de moz&aacute;rabes, cristianos y jud&iacute;os, as&iacute; como la existencia de una antigua aljama cuyo recuerdo permanece en algunos nombres del callejero.
    </p><p class="article-text">
        La historia medieval de la localidad tambi&eacute;n est&aacute; vinculada a los caballeros templarios, a quienes las fuentes tur&iacute;sticas atribuyen la construcci&oacute;n del convento y hospital de San Alb&iacute;n. Este establecimiento habr&iacute;a ofrecido alojamiento y protecci&oacute;n a los peregrinos que recorr&iacute;an una ruta alternativa del Camino de Santiago, por localidades como San Mart&iacute;n de Elines y Santa Mar&iacute;a de Cervatos. Posteriormente,<strong> los Reyes Cat&oacute;licos concedieron a Orbaneja el t&iacute;tulo de villa</strong>. M&aacute;s all&aacute; de este periodo, la Cueva del N&iacute;spero <strong>conserva testimonios </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/arqueologia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>arqueol&oacute;gicos</strong></a><strong> de ocupaci&oacute;n prehist&oacute;rica</strong>, entre ellos materiales correspondientes al Epipaleol&iacute;tico, que permiten conocer aspectos de la actividad humana en la zona mucho antes de la formaci&oacute;n del pueblo actual.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dedadd37-efbf-4d01-b9b1-7e8d1fd59a29_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dedadd37-efbf-4d01-b9b1-7e8d1fd59a29_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dedadd37-efbf-4d01-b9b1-7e8d1fd59a29_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dedadd37-efbf-4d01-b9b1-7e8d1fd59a29_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dedadd37-efbf-4d01-b9b1-7e8d1fd59a29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dedadd37-efbf-4d01-b9b1-7e8d1fd59a29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dedadd37-efbf-4d01-b9b1-7e8d1fd59a29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Orbaneja del Castillo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Orbaneja del Castillo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Qu&eacute; ver en Orbaneja del Castillo y sus alrededores</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de recorrer sus calles y contemplar la cascada, la visita permite descubrir <strong>otros elementos del patrimonio local.</strong> En la parte elevada del p&aacute;ramo se encuentran las antiguas eras, relacionadas con el aprovechamiento agr&iacute;cola de las peque&ntilde;as parcelas que cultivaban los habitantes. Junto a ellas se levantaron construcciones de piedra seca utilizadas para guardar aperos y realizar tareas vinculadas al trabajo del campo. El entorno tambi&eacute;n cuenta con otras cavidades de inter&eacute;s, como la<strong> Cueva del Barbancho y la Cueva del Azar, esta &uacute;ltima protegida como Bien de Inter&eacute;s Cultural por sus manifestaciones de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/arte-rupestre/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>arte rupestre</strong></a><strong>.</strong> Estos espacios completan un patrimonio en el que conviven vestigios arqueol&oacute;gicos, arquitectura tradicional y formaciones naturales.
    </p><p class="article-text">
        Orbaneja del Castillo f<strong>orma parte del entorno del Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudr&oacute;n</strong>, un espacio caracterizado por profundos ca&ntilde;ones, cortados calizos, bosques y ecosistemas fluviales. Entre las posibilidades para conocer sus alrededores figura la ruta de senderismo que conecta San Mart&iacute;n de Elines con Orbaneja, con una distancia aproximada de 9,9 kil&oacute;metros y una duraci&oacute;n estimada de tres horas, seg&uacute;n la documentaci&oacute;n de la ruta. El acceso por carretera puede realizarse desde la N-623, tomando la BU-643 a la altura de Escalada. Su situaci&oacute;n junto al Ebro permite combinar la visita al conjunto hist&oacute;rico con recorridos por un paisaje donde las formaciones geol&oacute;gicas y los cursos de agua son los principales protagonistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/orbaneja-castillo-pueblo-cascada-medio-calle-pm_1_13608540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Oct 2026 07:35:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a4374b5d-279e-437d-8f96-7ee51a484ee5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="270646" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a4374b5d-279e-437d-8f96-7ee51a484ee5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="270646" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Así es Orbaneja del Castillo, el pueblo con una cascada en medio de la calle]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a4374b5d-279e-437d-8f96-7ee51a484ee5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Burgos,Arqueología,Arte rupestre,Castilla y León,Río Ebro,BIC - Bien de Interés Cultural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una investigación revela cómo el cambio climático alteró el paisaje de los primeros humanos en Estados Unidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/investigacion-revela-cambio-climatico-altero-paisaje-primeros-humanos-estados-unidos-pm_1_13608478.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab326125-195f-4ae6-94c5-edc8d3f8e706_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153986.jpg" width="1062" height="597" alt="Una investigación revela cómo el cambio climático alteró el paisaje de los primeros humanos en Estados Unidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio documenta cómo las poblaciones que habitaron el actual Nuevo México hace más de 20.000 años convivieron con el retroceso de un lago, cambios en la vegetación y un episodio de aridez extrema durante la última glaciación</p><p class="subtitle">Ni dientes ni carne: el sorprendente hallazgo sobre un dinosaurio que vivió hace 66 millones de años</p></div><p class="article-text">
        Los grupos humanos que recorrieron el actual suroeste de <a href="https://www.eldiario.es/temas/estados-unidos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estados Unidos</a> durante la &uacute;ltima glaciaci&oacute;n presenciaron importantes transformaciones ambientales. Una investigaci&oacute;n <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.aeh0707" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicada</a> en la revista cient&iacute;fica <em>Science Advances</em> ha reconstruido las condiciones clim&aacute;ticas de White Sands, en Nuevo M&eacute;xico, donde <strong>se han conservado huellas humanas de entre 23.500 y 21.700 a&ntilde;os de antig&uuml;edad. </strong>Los resultados muestran que el aumento de las temperaturas y la disminuci&oacute;n de la humedad provocaron el retroceso del antiguo lago Otero y alteraron profundamente la vegetaci&oacute;n de la regi&oacute;n. Los investigadores tambi&eacute;n <strong>identificaron un episodio de aridez extrema ocurrido hace aproximadamente 23.200 a&ntilde;os. </strong>El hallazgo permite conocer con una resoluci&oacute;n temporal excepcional los cambios que experimentaron aquellas poblaciones durante el &Uacute;ltimo M&aacute;ximo Glacial, cuando grandes masas de hielo cubr&iacute;an extensas zonas de Norteam&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, encabezado por Kathleen B. Springer y Jeffrey S. Pigati, del Servicio Geol&oacute;gico de Estados Unidos, se basa en la <strong>ampliaci&oacute;n de las excavaciones del Parque Nacional de White Sands</strong>. El equipo extendi&oacute; una zanja hasta alcanzar los 25 metros de longitud y examin&oacute; una secuencia de sedimentos de unos 2,7 metros de profundidad. Los trabajos permitieron identificar 20 niveles o conjuntos estratigr&aacute;ficos con huellas humanas, rastros de grandes mam&iacute;feros prehist&oacute;ricos y marcas lineales interpretadas como se&ntilde;ales de estructuras de arrastre utilizadas posiblemente para transportar recursos. En total, los cient&iacute;ficos <strong>midieron 152 pisadas humanas conservadas en dep&oacute;sitos ricos en yeso, </strong>cuyas caracter&iacute;sticas facilitaron la preservaci&oacute;n de los rastros.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los objetivos de la investigaci&oacute;n era precisar la cronolog&iacute;a de las huellas, cuya antig&uuml;edad hab&iacute;a suscitado controversia en trabajos anteriores. Para ello, los investigadores realizaron nuevas <strong>dataciones por radiocarbono de semillas de plantas acu&aacute;ticas y polen de con&iacute;feras.</strong> Tambi&eacute;n desarrollaron modelos para corregir el denominado efecto de aguas duras, un fen&oacute;meno que puede hacer que las muestras acu&aacute;ticas aparenten una antig&uuml;edad superior a la real. Los resultados confirmaron que las pisadas pertenecen al &Uacute;ltimo M&aacute;ximo Glacial. Para evaluar la coherencia de los modelos cronol&oacute;gicos, el equipo<strong> compar&oacute; los registros isot&oacute;picos</strong> de White Sands <strong>con los conservados en los hielos de </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/groenlandia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Groenlandia</strong></a><strong>, donde tambi&eacute;n se identifican grandes oscilaciones </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/clima/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>clim&aacute;ticas</strong></a><strong> de aquel periodo.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab326125-195f-4ae6-94c5-edc8d3f8e706_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab326125-195f-4ae6-94c5-edc8d3f8e706_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab326125-195f-4ae6-94c5-edc8d3f8e706_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab326125-195f-4ae6-94c5-edc8d3f8e706_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab326125-195f-4ae6-94c5-edc8d3f8e706_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab326125-195f-4ae6-94c5-edc8d3f8e706_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ab326125-195f-4ae6-94c5-edc8d3f8e706_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Huellas humanas antiguas y otras características icnológicas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Huellas humanas antiguas y otras características icnológicas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">El retroceso del lago Otero transform&oacute; el paisaje</h2><p class="article-text">
        La reconstrucci&oacute;n ambiental indica que, <strong>entre hace aproximadamente 24.200 y 23.600 a&ntilde;os</strong>, el &aacute;rea excavada permanec&iacute;a cubierta por las aguas del lago Otero. En las zonas monta&ntilde;osas pr&oacute;ximas predominaban los bosques mixtos de con&iacute;feras, mientras que las temperaturas medias anuales eran inferiores a las actuales. Alrededor de hace 23.600 a&ntilde;os <strong>comenz&oacute; una etapa de calentamiento que favoreci&oacute; el retroceso del lago y dej&oacute; al descubierto terrenos anteriormente sumergidos</strong>. Paralelamente, los bosques de con&iacute;feras fueron perdiendo presencia frente a comunidades vegetales dominadas por robles y artemisas. Los an&aacute;lisis de sedimentos, polen y biomarcadores muestran que esta transformaci&oacute;n estuvo relacionada con el aumento de la evaporaci&oacute;n y una disponibilidad cada vez menor de humedad.
    </p><p class="article-text">
        El episodio de aridez m&aacute;s acusado se produjo hace unos 23.200 a&ntilde;os, coincidiendo con el fen&oacute;meno clim&aacute;tico conocido como Dansgaard-Oeschger 2. Los registros isot&oacute;picos apuntan a una reducci&oacute;n de las precipitaciones invernales y posiblemente a una mayor evaporaci&oacute;n durante el transporte de la humedad atmosf&eacute;rica. Al mismo tiempo, los indicadores qu&iacute;micos muestran un incremento de la salinidad y el polen revela la expansi&oacute;n de comunidades vegetales m&aacute;s resistentes a la sequ&iacute;a. Este episodio, extremo pero relativamente breve, <strong>coincidi&oacute; con la transici&oacute;n hacia un paisaje de orillas y superficies alternativamente h&uacute;medas y secas.</strong> La evoluci&oacute;n posterior tampoco fue uniforme: hace aproximadamente 22.700 a&ntilde;os se produjo una acumulaci&oacute;n localizada y temporal de agua, seguida de nuevas fluctuaciones en las condiciones ambientales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f8bd6ff-3c95-41da-9a81-db013a8dccea_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f8bd6ff-3c95-41da-9a81-db013a8dccea_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f8bd6ff-3c95-41da-9a81-db013a8dccea_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f8bd6ff-3c95-41da-9a81-db013a8dccea_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f8bd6ff-3c95-41da-9a81-db013a8dccea_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f8bd6ff-3c95-41da-9a81-db013a8dccea_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4f8bd6ff-3c95-41da-9a81-db013a8dccea_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Contexto geológico y resumen icnológico."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Contexto geológico y resumen icnológico.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Las huellas revelan una presencia humana prolongada</h2><p class="article-text">
        El descenso del nivel del lago permiti&oacute; que personas y grandes animales atravesaran superficies que anteriormente hab&iacute;an permanecido bajo el agua. Las huellas humanas m&aacute;s antiguas identificadas en la secuencia excavada coinciden con el episodio de aridez de hace unos 23.200 a&ntilde;os. Junto a ellas <strong>aparecen rastros de probosc&iacute;deos, entre los que se encuentran los mamuts, perezosos terrestres y carn&iacute;voros.</strong> Los investigadores tambi&eacute;n documentaron surcos que atribuyen al arrastre de estructuras formadas por uno o varios palos, posiblemente empleadas para transportar materiales. Estas evidencias muestran que humanos y grandes mam&iacute;feros utilizaron el entorno del lago durante una<strong> etapa marcada por importantes </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/cambio-climatico/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambios clim&aacute;ticos</a>.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis del tama&ntilde;o de las 152 pisadas permiti&oacute; distinguir cuatro grupos aproximados de edad y estatura. Tres corresponden a ni&ntilde;os de distintas edades, mientras que el cuarto incluye adolescentes mayores o adultos. Los autores advierten, sin embargo, de que <strong>estas estimaciones presentan incertidumbres y no permiten determinar cu&aacute;ntas personas habitaban la regi&oacute;n</strong>. Tampoco encontraron evidencias de asentamientos o concentraciones humanas permanentes en el lugar excavado. La distribuci&oacute;n de las huellas en numerosos niveles, junto con las marcas de arrastre, respalda la interpretaci&oacute;n de que se trataba de una zona de tr&aacute;nsito utilizada repetidamente durante un periodo cercano a los dos milenios, posiblemente por habitantes de la regi&oacute;n o por grupos que atravesaban la cuenca.
    </p><p class="article-text">
        La principal aportaci&oacute;n del estudio es la posibilidad de <strong>relacionar la presencia humana con una reconstrucci&oacute;n detallada de las condiciones ambientales de su &eacute;poca</strong>. Los investigadores identificaron tanto tendencias prolongadas de calentamiento y p&eacute;rdida de humedad como fluctuaciones m&aacute;s r&aacute;pidas, algunas perceptibles dentro de una misma vida humana. Pese a la transformaci&oacute;n del paisaje, las evidencias indican que las personas continuaron visitando la cuenca de Tularosa, donde el sistema lacustre todav&iacute;a ofrec&iacute;a recursos aprovechables. La investigaci&oacute;n <strong>no determina c&oacute;mo modificaron sus h&aacute;bitos</strong> para responder a estos cambios ni demuestra que el clima provocara desplazamientos forzosos o la desaparici&oacute;n de comunidades. S&iacute; acredita, en cambio, que los seres humanos estaban presentes en Norteam&eacute;rica durante la &uacute;ltima glaciaci&oacute;n y que convivieron con alteraciones ambientales de considerable magnitud.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/investigacion-revela-cambio-climatico-altero-paisaje-primeros-humanos-estados-unidos-pm_1_13608478.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Oct 2026 06:58:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ab326125-195f-4ae6-94c5-edc8d3f8e706_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153986.jpg" length="1382440" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ab326125-195f-4ae6-94c5-edc8d3f8e706_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153986.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1382440" width="1062" height="597"/>
      <media:title><![CDATA[Una investigación revela cómo el cambio climático alteró el paisaje de los primeros humanos en Estados Unidos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ab326125-195f-4ae6-94c5-edc8d3f8e706_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153986.jpg" width="1062" height="597"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación científica,Estados Unidos,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
