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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel González de Legarra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel-gonzalez-de-legarra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel González de Legarra]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Europa ante el espejo de Hungría]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/europa-espejo-hungria_129_13143710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os Hungr&iacute;a ha sido una advertencia inc&oacute;moda y persistente que Europa parec&iacute;a mirar siempre de reojo. Ahora, tras m&aacute;s de una d&eacute;cada de deriva autoritaria en la que el espacio de libertad se fue estrechando bajo el liderazgo de Viktor Orb&aacute;n, el resultado electoral ha alterado el tablero y puede empezar a ser tambi&eacute;n una oportunidad no solo para los h&uacute;ngaros, sino para toda Europa. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque, no nos enga&ntilde;emos, Hungr&iacute;a no se ha despertado siendo un pa&iacute;s progresista, ni su Parlamento refleja hoy una pluralidad ideol&oacute;gica amplia. La izquierda, de hecho, sigue sin tener espacio y presencia real.&nbsp;Pero algo se ha movido. La victoria de P&eacute;ter Magyar no es una revoluci&oacute;n, pero s&iacute; una grieta. Y a veces, la historia empieza precisamente as&iacute;, con una grieta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando un gobierno decide convertir a una minor&iacute;a en un problema, no solo cambia las normas. Esas normas cambian el aire. Hacen que lo cotidiano pese m&aacute;s. Que un gesto, una palabra, una mirada, se carguen de significado. Y eso no creo que desaparezca de un d&iacute;a para otro por un resultado electoral.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo m&aacute;s evidente lo hemos podido ver en el colectivo LGTBIQ+ h&uacute;ngaro, que durante estos a&ntilde;os, no solo ha visto recortados sus derechos en leyes concretas sino que, sobre todo, ha vivido algo mucho m&aacute;s dif&iacute;cil de medir, pero mucho m&aacute;s corrosivo: un ambiente, un clima hostil en el que mostrarse era exponerse. En el que callar era, muchas veces, la &uacute;nica forma de protegerse. En el que una ley no solo regulaba, sino que se&ntilde;alaba.
    </p><p class="article-text">
        Por eso conviene no precipitarse con los diagn&oacute;sticos optimistas. Porque lo que se abre ahora no es una etapa de victorias r&aacute;pidas, sino algo m&aacute;s delicado como es la posibilidad de empezar a recomponer. Igual que cuando una casa ha estado a&ntilde;os deterior&aacute;ndose. Primero hay que asegurar la estructura, ventilar, dejar entrar la luz. Luego, ya vendr&aacute;n las reformas.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, Europa ha tratado el caso h&uacute;ngaro como quien aparta una piedra del camino, con cierta incomodidad, pero sin detenerse demasiado. Se hablaba de &ldquo;anomal&iacute;a&rdquo;, de &ldquo;caso aislado&rdquo; pero, si somos honestos, no lo era tanto. Porque lo que estaba ocurriendo en Hungr&iacute;a era, en realidad, la expresi&oacute;n m&aacute;s visible de una tensi&oacute;n que sigue atravesando a toda Europa y que nos obliga a preguntarnos hasta qu&eacute; punto estamos dispuestos a defender de verdad nuestros propios valores. Y aqu&iacute;, hay que decirlo sin rodeos, la Uni&oacute;n Europea ha fallado.&nbsp;Ha llegado tarde. Ha dudado demasiado.&nbsp;Y, sobre todo, se ha atado a s&iacute; misma las manos.
    </p><p class="article-text">
        El sistema de unanimidad que en su momento ten&iacute;a sentido, se ha convertido en una especie de candado. Un candado que permite que quien vulnera las reglas del juego pueda, adem&aacute;s, bloquear cualquier respuesta como ha hecho Orb&aacute;n en estos a&ntilde;os. Una paradoja dif&iacute;cil de explicar&hellip; y a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil de justificar por cuanto en medio de ese bloqueo institucional, hay personas concretas. Con nombres, con vidas, con miedos muy reales.
    </p><p class="article-text">
        El resultado electoral en Hungr&iacute;a dibuja una ventana que, aunque no sea perfecta, abre en Europa, por primera vez en mucho tiempo, la posibilidad de avanzar en dos terrenos que parec&iacute;an completamente atascados.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, el de repensar de verdad los mecanismos de decisi&oacute;n en la Uni&oacute;n Europea; porque si algo ha quedado claro es que no se puede defender el Estado de derecho con herramientas que lo hacen inviable.
    </p><p class="article-text">
        Y por otro, y quiz&aacute; m&aacute;s importante, dar un paso adelante en la consolidaci&oacute;n real de los derechos fundamentales. Pero no con declaraciones bonitas. No escribi&eacute;ndolos como principios que suenan bien en los tratados. Sino garantizando que sean efectivos, medibles y exigibles.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos pensar que con reducir la hostilidad es suficiente. Que con rebajar el tono, con dejar de se&ntilde;alar, con permitir un m&iacute;nimo de convivencia, ya hemos avanzado bastante. Y s&iacute;, algo se avanza, pero no basta. Porque vivir sin ser atacado no es lo mismo que vivir con derechos. Porque tolerar no es lo mismo que reconocer y porque existir sin miedo no deber&iacute;a ser el techo, sino el punto de partida.
    </p><p class="article-text">
        Europa tiene ahora la oportunidad y la responsabilidad de ir m&aacute;s all&aacute; de ese m&iacute;nimo; de construir un marco en el que los derechos no dependan del gobierno de turno. En el que no haya que mirar cada elecci&oacute;n con incertidumbre. En el que nadie tenga que preguntarse si ma&ntilde;ana volver&aacute; a ser cuestionado.
    </p><p class="article-text">
        A veces hablamos de Europa como si fuera solo un entramado de normas, de equilibrios, de despachos en Bruselas. Pero Europa, en el fondo, es otra cosa. Es la idea sencilla, casi elemental, de que nadie deber&iacute;a sentirse extranjero en su propia vida. De que la dignidad no se negocia.&nbsp;De que hay l&iacute;mites que la pol&iacute;tica no deber&iacute;a cruzar.&nbsp;Suena b&aacute;sico. Y, sin embargo, hemos visto lo f&aacute;cil que es olvidarlo.
    </p><p class="article-text">
        Hay motivos para mirar lo que ha pasado en Hungr&iacute;a con cierta esperanza. Ser&iacute;a injusto no reconocerlo. Para muchas personas, simplemente bajar la intensidad del conflicto, recuperar un poco de aire, ya es un alivio enorme. Pero, al mismo tiempo, conviene no perder de vista que nada de esto est&aacute; garantizado.
    </p><p class="article-text">
        Hemos visto claramente que los derechos no son irreversibles y que, cuando retroceden, lo hacen deprisa.&nbsp;Por eso, m&aacute;s all&aacute; de celebrar el momento, lo que toca ahora es decidir qu&eacute; hacemos con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Si Europa vuelve a conformarse, si vuelve a gestionar en lugar de transformar, si vuelve a posponer las decisiones dif&iacute;ciles, esta oportunidad se cerrar&aacute;. Y, probablemente, volveremos a encontrarnos en el mismo punto dentro de unos a&ntilde;os, en Hungr&iacute;a o en cualquier otro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hungr&iacute;a nos ha puesto frente a un espejo. No solo para ver lo que ha pasado all&iacute;, sino para preguntarnos qu&eacute; tipo de Europa queremos ser. Una que reacciona tarde y a medias.
    </p><p class="article-text">
         O una que entiende, de una vez, que los derechos no son un accesorio del proyecto europeo, sino su raz&oacute;n de ser.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/europa-espejo-hungria_129_13143710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 08:15:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Europa ante el espejo de Hungría]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Hungría,Viktor Orbán,Elecciones,La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manual de convicciones reversibles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/manual-convicciones-reversibles_129_13083468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        A principios de este a&ntilde;o, el presidente del Gobierno de La Rioja, Gonzalo Capell&aacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/capellan-presidente-regional-pp-si-veta-vox-pactaria-xenofobos-no-creen-autonomias_1_12909760.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aseguraba en una entrevista en este mismo medio que &ldquo;nunca pactar&iacute;a con Vox</a> y no es estrategia, es convicci&oacute;n&rdquo;. As&iacute;, sin matices. Sin condiciones. Como quien traza una l&iacute;nea roja infranqueable&hellip; o eso parec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La entrevista sorprendi&oacute; a muchos porque contrastaba abiertamente con el comportamiento general de su partido.&nbsp;Tanto que, de hecho, lleg&oacute; a trascender incluso fuera de La Rioja. No es algo habitual, pero aquellas declaraciones llamaron la atenci&oacute;n hasta el punto de que el siempre agudo y nada sospechoso de tibieza progresista <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/marc-giro-dice-hormiguero-quiere-entrevistar-gonzalo-capellan-despues-leer-entrevista-rioja2_1_13046039.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marc Gir&oacute; lleg&oacute; a decir que le gustar&iacute;a entrevistar a Capell&aacute;n.</a> Le intrigaba, claro, porque un dirigente del Partido Popular tan rotundo frente a Vox merec&iacute;a, como m&iacute;nimo, una conversaci&oacute;n. Y es que no todos los d&iacute;as aparece un &ldquo;verso suelto&rdquo; en la derecha.
    </p><p class="article-text">
        Pero, la verdad es que la frase ha envejecido mal. Muy mal. Porque apenas unas semanas despu&eacute;s, el mismo Capell&aacute;n ha aparecido alineado con la direcci&oacute;n nacional de su partido, participando sin complejos en la presi&oacute;n a Vox para cerrar cuanto antes los acuerdos de gobierno en las comunidades donde el Partido Popular no suma sin ellos. Ya no hay distancia. Ya no hay incomodidad. Ahora hay prisa.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, viendo la foto de Capell&aacute;n junto al resto de dirigentes del PP, presionando a Vox para que facilite gobiernos, uno no puede evitar preguntarse qu&eacute; pensar&aacute; ahora Marc Gir&oacute;. Si sigue interesado en la entrevista&hellip; o si ahora la plantear&iacute;a en otros t&eacute;rminos. Quiz&aacute; ya no para explorar una excepci&oacute;n, sino para analizar un caso bastante m&aacute;s com&uacute;n: el de las convicciones que duran exactamente hasta que hacen falta los votos.
    </p><p class="article-text">
        Y claro, uno no puede evitar preguntarse si las convicciones de Gonzalo Capell&aacute;n son tan firmes como dice&hellip; o si, en realidad, son perfectamente reversibles.
    </p><p class="article-text">
        Porque lo de Vox no es un episodio aislado. No es un tropiezo. Empieza a parecer un m&eacute;todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, esta misma semana hemos visto otro movimiento llamativo, un nuevo desmarque del discurso oficial de su partido, esta vez en relaci&oacute;n con el apoyo casi un&aacute;nime del Partido Popular a las posiciones belicistas de Estados Unidos. Capell&aacute;n, en cambio, ha optado por mostrarse contrario a la guerra, adoptando un tono prudente, casi pacifista.&nbsp;Y, de nuevo, surge la duda: &iquest;convicci&oacute;n o c&aacute;lculo? &iquest;Posici&oacute;n de principios o simple estrategia para ocupar ese espacio templado, ese centro pol&iacute;tico en el que intenta instalarse sin terminar de retratarse nunca?
    </p><p class="article-text">
        Porque no es la primera vez.&nbsp;Lo vimos tambi&eacute;n con la dana. En un momento en el que se exig&iacute;a claridad, responsabilidad y liderazgo, Capell&aacute;n opt&oacute; por la ambig&uuml;edad, por medir cada palabra, por no incomodar a nadie. Ni una posici&oacute;n firme, ni una cr&iacute;tica clara, ni un compromiso que pudiera generar desgaste. Perfil bajo. El justo para no molestar&hellip; y tampoco comprometerse. Aunque cuando el partido se lo pidi&oacute;, se romp&iacute;a las manos aplaudiendo al indigno Maz&oacute;n en el homenaje de &ldquo;desagravio&rdquo; que le dispens&oacute; el PP.
    </p><p class="article-text">
        Y eso, m&aacute;s que prudencia, empieza a parecer una forma de esconderse. Una forma de hacer pol&iacute;tica en la que lo importante no es tanto lo que se defiende, sino evitar el coste de defenderlo.&nbsp;Primero se marca distancia cuando conviene. Luego se guarda silencio cuando el terreno es inc&oacute;modo. Y finalmente, cuando la realidad aprieta, se corrige el discurso sin demasiados problemas.
    </p><p class="article-text">
        Lo hemos visto con Vox. Lo intuimos ahora con la guerra. Lo sufrimos durante la Dana cuando se escondi&oacute; del homenaje de Estado a las v&iacute;ctimas poniendo como excusa la inauguraci&oacute;n del nuevo c&eacute;sped del campo de f&uacute;tbol de Navarrete.
    </p><p class="article-text">
        Y, por si quedaba alguna duda sobre el marco en el que se mueve todo esto, ah&iacute; est&aacute; esa frase que retrata toda una forma de entender la pol&iacute;tica en el Partido Popular: &ldquo;mentir no es ilegal&rdquo;. Una afirmaci&oacute;n que no es solo un desliz desafortunado, sino toda una declaraci&oacute;n de principios. Porque cuando se asume que la verdad es secundaria, todo lo dem&aacute;s encaja mucho mejor.
    </p><p class="article-text">
        Encaja que se diga una cosa y se haga la contraria. Encaja que las l&iacute;neas rojas desaparezcan sin explicaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No estamos ante contradicciones puntuales del PP, ante un desliz o una mala tarde. Esto es algo m&aacute;s estructural. Es una manera de hacer pol&iacute;tica basada en la ambig&uuml;edad calculada. Se lanza un mensaje tranquilizador al electorado moderado, se construye una imagen de centralidad&hellip; y, mientras tanto, se deja siempre una puerta entreabierta para cuando la aritm&eacute;tica -la de verdad, la que decide gobiernos- obliga a tomar decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Por eso tambi&eacute;n conviene recordar que Capell&aacute;n no es nuevo en esto. No es un reci&eacute;n llegado a la pol&iacute;tica al que se le pueda conceder el beneficio de la duda, porque ya form&oacute; parte de un gobierno que aplic&oacute; sin titubeos pol&iacute;ticas profundamente ideol&oacute;gicas, alineadas con los sectores m&aacute;s duros de la derecha representada por el ministro Wert al que emul&oacute; desde La Rioja. Aquella etapa al frente de la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n no fue precisamente un ejercicio de moderaci&oacute;n. Y eso, por mucho que ahora se intente dulcificar el relato, sigue ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, lo de Capell&aacute;n deja de ser sorprendente para convertirse en previsible.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qui&eacute;n pretende enga&ntilde;ar?&nbsp;Porque lo que estamos viendo con Vox no es una incoherencia aislada, sino la aplicaci&oacute;n disciplinada de la estrategia que han ido desarrollando todos los barones de su partido y el propio l&iacute;der nacional: mientras no necesito a Vox, lo desprecio; cuando lo necesito, lo normalizo. Y entre medias, intento mantener la ficci&oacute;n de que soy otra cosa. M&aacute;s moderado, m&aacute;s centrado, incluso -por momentos-, casi homologable a posiciones progresistas.
    </p><p class="article-text">
        Pero la pol&iacute;tica, como la vida, tiene ese peque&ntilde;o inconveniente: que los hechos acaban pesando m&aacute;s que las palabras. Por eso cuesta tanto comprar este nuevo disfraz.&nbsp;Porque, en el fondo, todo encaja demasiado bien. Encaja el cambio de tono. Encaja la rapidez con la que desaparecen las l&iacute;neas rojas. Encaja esa imagen junto al resto de dirigentes del Partido Popular, todos a una, aclamando a Maz&oacute;n o reclamando acuerdos con Vox como quien reclama algo inevitable.&nbsp;Como quien ya ha asumido que aquello del &ldquo;nunca&rdquo; era, en realidad, un &ldquo;ya veremos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que quiz&aacute; esa sea la verdadera ense&ntilde;anza de todo esto. Que en el Partido Popular no hay un problema de contradicci&oacute;n, sino de sinceridad. No es que digan una cosa y luego hagan otra. Es que jam&aacute;s dicen la verdad (&ldquo;mentir no es delito&rdquo;), si con ello consideran que pueden obtener un beneficio.
    </p><p class="article-text">
        Y, en esta l&oacute;gica, Capell&aacute;n no es ning&uacute;n verso suelto. Nunca lo ha sido. Ni antes, cuando aplicaba sin matices las pol&iacute;ticas m&aacute;s duras de su partido, ni ahora, cuando intenta revestirse de una moderaci&oacute;n que se desvanece en cuanto aparecen los votos necesarios. Su trayectoria es coherente, aunque su discurso no lo sea.
    </p><p class="article-text">
        Y eso es, precisamente, lo relevante. No estamos ante un dirigente que cambia de opini&oacute;n, sino ante alguien que adapta sus convicciones a las necesidades del momento.
    </p><p class="article-text">
        No es convicci&oacute;n. Es estrategia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/manual-convicciones-reversibles_129_13083468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 09:09:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Manual de convicciones reversibles]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Gonzalo Capellán,La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En el lado correcto de la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/lado-correcto-vida_129_13042194.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hay momentos en los que la pol&iacute;tica deja de ser una discusi&oacute;n m&aacute;s o menos &aacute;spera entre partidos para convertirse en algo mucho m&aacute;s serio y en los que sientes que lo que est&aacute; en juego no es solamente qui&eacute;n ocupa el poder durante unos a&ntilde;os, sino algo tan b&aacute;sico y sagrado como la vida de miles de personas y la estabilidad de un mundo que ya de por s&iacute; parece caminar siempre al borde del sobresalto.
    </p><p class="article-text">
        El ataque de Estados Unidos e Israel contra Ir&aacute;n abre una etapa inquietante, una de esas que pueden desencadenar consecuencias que, sin necesidad de ser un experto en geopol&iacute;tica, nadie es capaz de prever del todo. Basta con tener memoria y una m&iacute;nima conciencia de lo que significa una guerra en una regi&oacute;n ya castigada por d&eacute;cadas de conflictos para justificar una profunda preocupaci&oacute;n ante un futuro m&aacute;s que incierto.
    </p><p class="article-text">
        La memoria se reactiva porque, lamentablemente, ya tuvimos ocasi&oacute;n de vivir una situaci&oacute;n similar hace poco m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, cuando se construy&oacute; todo un relato para convencernos de que invadir Irak era poco menos que una obligaci&oacute;n moral. Entonces escuchamos discursos solemnes, informes alarmantes y grandes amenazas que pretend&iacute;an justificar un ataque ilegal que luego el tiempo termin&oacute; desenmascarando. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos recordamos c&oacute;mo termin&oacute; aquello.&nbsp;La invasi&oacute;n de Irak no trajo la estabilidad que promet&iacute;an quienes la defendieron. No elimin&oacute; las amenazas que dec&iacute;an combatir. No hizo del mundo un lugar m&aacute;s seguro. M&aacute;s bien ocurri&oacute; lo contrario, se abri&oacute; una herida profunda en toda la regi&oacute;n, se desat&oacute; un ciclo de violencia que todav&iacute;a hoy sigue supurando y el terrorismo yihadista encontr&oacute; un terreno f&eacute;rtil para extenderse por medio planeta.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, adem&aacute;s, aquello tuvo un eco especialmente doloroso. El entonces presidente del Gobierno, Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar, se encastill&oacute; en la mentira y decidi&oacute; apoyar aquella guerra a pesar de que millones de espa&ntilde;oles salimos a la calle para decir algo tan sencillo como que aquello no ten&iacute;a sentido. Que no hab&iacute;a pruebas. Que no hab&iacute;a legitimidad internacional. Que no se pod&iacute;a construir la paz sobre mentiras.&nbsp;Recuerdo perfectamente aquellas pancartas, aquel clamor colectivo, aquella sensaci&oacute;n de que la ciudadan&iacute;a estaba pidiendo algo elemental: verdad, dignidad y respeto al derecho internacional. Y, sin embargo, la decisi&oacute;n se tom&oacute; igualmente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s, nuestro pa&iacute;s sufrir&iacute;a el mayor atentado terrorista de su historia. Nadie puede trazar una l&iacute;nea directa entre una decisi&oacute;n pol&iacute;tica y una barbaridad terrorista. Ser&iacute;a demasiado simple. Pero lo que s&iacute; sabemos es que aquel conflicto contribuy&oacute; a incendiar a&uacute;n m&aacute;s un mundo que ya era inestable. Y las consecuencias de aquel incendio todav&iacute;a las estamos pagando.
    </p><p class="article-text">
        Hoy las mentiras y las justificaciones que est&aacute; utilizando la extrema derecha internacional para atacar Ir&aacute;n son todav&iacute;a m&aacute;s burdas. Trump y Netanyahu ni se molestan en disimular. Por eso, la verdad, escuchar ahora a los dirigentes del Partido Popular, con Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o al frente y al neofascista Santiago Abascal respaldar de nuevo -con una ligereza que da v&eacute;rtigo- los argumentos que se utilizan para justificar otra escalada militar me produce una sensaci&oacute;n muy inc&oacute;moda. Una mezcla de inquietud y d&eacute;j&agrave; vu. Porque el guion suena demasiado familiar.&nbsp;M&aacute;s a&uacute;n cuando esos argumentos han sido fabricados y son divulgados por dirigentes como Benjamin Netanyahu, un pol&iacute;tico perseguido por la justicia internacional -precisamente por sus cr&iacute;menes de guerra-, y jaleados con entusiasmo por un mentiroso compulsivo como Donald Trump, siempre dispuesto a convertir cualquier conflicto en combustible para alimentar su propia narrativa de poder y engordar su personal cuenta corriente.
    </p><p class="article-text">
        Todo eso, sinceramente, vuelve a ponerme los pelos de punta.
    </p><p class="article-text">
        Por eso en medio de todo ese ruido, cuando escuchaba la firme declaraci&oacute;n del presidente Pedro S&aacute;nchez, me preguntaba qu&eacute; significa realmente el patriotismo.
    </p><p class="article-text">
        Yo me considero profundamente patriota. Quiero a mi pa&iacute;s. Estoy muy orgulloso de ser riojano y amo profundamente a mi tierra. Y precisamente por eso quiero lo mejor para Espa&ntilde;a. Me importa el lugar que ocupa en el mundo. Me importa la imagen que proyecta. Me importa que cuando nuestro pa&iacute;s habla lo haga desde la sensatez, desde la dignidad y desde el respeto a los valores que dicen sostener nuestra democracia.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, cuando escuch&eacute; al presidente del Gobierno hablar con serenidad, con claridad y con una defensa firme de la paz y del derecho internacional, sent&iacute; algo que hac&iacute;a tiempo que no sent&iacute;a con tanta intensidad: la sensaci&oacute;n de que Espa&ntilde;a estaba exactamente donde deb&iacute;a estar.
    </p><p class="article-text">
        Por eso mismo, pocas veces como en estos momentos me he sentido tan orgulloso del pa&iacute;s al que representa mi Gobierno. La intervenci&oacute;n del presidente S&aacute;nchez no fue un discurso grandilocuente. No hac&iacute;a falta. Fue, simplemente, la voz de un pa&iacute;s que sabe lo que significa el sufrimiento de la violencia y que, precisamente por eso, se resiste a aceptar con ligereza las decisiones que pueden empujar al mundo hacia nuevos conflictos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s -y esto me parece importante-, estoy convencido de que esas palabras no representan solo a un Gobierno. Representan el pensamiento mayoritario de una sociedad que ha aprendido, a base de historia y de experiencia, que la guerra casi nunca resuelve lo que promete resolver.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a se mostr&oacute; ante el mundo como lo que realmente es: un pa&iacute;s civilizado, comprometido con los valores democr&aacute;ticos, con la dignidad humana y con el respeto al derecho internacional.
    </p><p class="article-text">
        Y debo reconocer que sent&iacute; a&uacute;n m&aacute;s orgullo cuando, con el paso de las horas, otros pa&iacute;ses empezaron a compartir ese mismo planteamiento. Cuando comprob&eacute; que la posici&oacute;n defendida por nuestro presidente no era una extravagancia aislada, sino el inicio de una corriente de sensatez que otros terminaron acompa&ntilde;ando.
    </p><p class="article-text">
        Porque liderar no siempre significa tener m&aacute;s tanques, m&aacute;s misiles o m&aacute;s poder econ&oacute;mico. A veces liderar consiste, sencillamente, en decir lo que es correcto cuando otros prefieren mirar hacia otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Mientras algunos se envuelven ostentosamente en la bandera de Espa&ntilde;a para alimentar su estrategia pol&iacute;tica interna, otros defienden los valores que realmente dan dignidad a un pa&iacute;s.&nbsp;Y es que el patriotismo, al final, no consiste en gritar m&aacute;s fuerte ni en apropiarse de los s&iacute;mbolos de todos. El patriotismo consiste en actuar con responsabilidad cuando el mundo atraviesa momentos dif&iacute;ciles. Consiste en defender la paz, la estabilidad y la dignidad de tu pa&iacute;s incluso cuando eso significa no seguir el ruido de quienes parecen disfrutar con la confrontaci&oacute;n permanente.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, cuando escucho a quienes presumen de patriotismo alinearse d&oacute;cilmente con decisiones que pueden volver a incendiar el mundo, no siento orgullo. Siento verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        Y por eso, al escuchar al presidente de mi pa&iacute;s defender con firmeza la paz, la vida y el respeto al derecho internacional, he sentido exactamente lo contrario. No creo simplemente que mi Gobierno est&eacute; en el lado correcto de la historia, s&eacute; que est&aacute; en el lado correcto de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Y eso me llena de orgullo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/lado-correcto-vida_129_13042194.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2026 08:51:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[En el lado correcto de la vida]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el lobo se disfraza de cordero. (II) Mercosur, la mentira sanitaria y el daño al campo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/lobo-disfraza-cordero-ii-mercosur-mentira-sanitaria-dano-campo_129_12967341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hay mentiras pol&iacute;ticas que buscan confundir. Otras, simplemente desgastar.
    </p><p class="article-text">
         Y luego est&aacute;n las que hacen da&ntilde;o porque juegan con el miedo y dejan cicatrices. La mentira sanitaria sobre Mercosur pertenece, sin duda, a este &uacute;ltimo grupo.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas venimos escuchado insistentes declaraciones de dirigentes del Partido Popular que, en perfecta sinton&iacute;a con el mensaje tambi&eacute;n lanzado por VOX, denuncian que el acuerdo con Mercosur va a permitir la entrada de alimentos &ldquo;peligrosos&rdquo;, &ldquo;producidos sin control&rdquo; o incluso &ldquo;envenenados&rdquo;. Dicho as&iacute;, sin matices, sin pruebas y sin el menor pudor. Incluso est&aacute;n promoviendo la presentaci&oacute;n de iniciativas pol&iacute;ticas en los parlamentos para evitar la entrada en Europa de productos que no cumplan con los est&aacute;ndares sanitarios europeos.
    </p><p class="article-text">
        Y la verdad es que conviene parar un momento y hacerse una pregunta muy sencilla &iquest;de verdad alguien cree que la Uni&oacute;n Europea permitir&iacute;a poner en riesgo la salud de sus ciudadanos?&nbsp;La Uni&oacute;n Europea tiene una de las normativas de seguridad alimentaria m&aacute;s exigentes del mundo. Esto no es una opini&oacute;n, es un hecho contrastado. Y esa normativa no se suspende en la frontera, ni se flexibiliza porque un producto venga de Am&eacute;rica del Sur, de Asia o de la otra punta del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Todo alimento que entra en la UE debe cumplir exactamente los mismos requisitos que se exigen a los productores europeos en cuanto a l&iacute;mites de residuos, controles fitosanitarios, trazabilidad, inspecciones veterinarias y sistemas de alerta. Los mismos. Sin excepciones ni posibles atajos.&nbsp;Dicho de forma clara y para que no haya dudas: si un producto no cumple las normas europeas, no entra.<strong>&nbsp;</strong>As&iacute; de simple y as&iacute; de contundente.
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta tan grave escuchar a responsables pol&iacute;ticos sembrar la idea de que Mercosur supone un riesgo sanitario. Porque al hacerlo no solo est&aacute;n mintiendo, sino que est&aacute;n cuestionando abiertamente el propio sistema europeo de control alimentario que ellos mismos han construido y defendido durante a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; se est&aacute; produciendo una confusi&oacute;n interesada y muy rentable pol&iacute;ticamente, entre dos debates distintos. Uno es leg&iacute;timo. El otro es directamente falso.
    </p><p class="article-text">
        Es leg&iacute;timo hablar de competencia econ&oacute;mica, de costes de producci&oacute;n, de diferencias laborales, del impacto que Mercosur puede tener en determinados subsectores. Ese debate es complejo, inc&oacute;modo y necesario, pero es claramente leg&iacute;timo.&nbsp;Lo que no es leg&iacute;timo es mezclarlo con la seguridad alimentaria para sembrar miedo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que en otros pa&iacute;ses se produzca con costes m&aacute;s bajos no significa, ni de lejos, que sus productos puedan saltarse los controles sanitarios europeos. De hecho, ocurre justo lo contrario porque los productos de terceros pa&iacute;ses est&aacute;n sometidos a controles reforzados en frontera.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, cuando el PP habla de &ldquo;alimentos peligrosos&rdquo;, no est&aacute; defendiendo al campo. Est&aacute; utilizando el miedo como atajo pol&iacute;tico. Y eso, adem&aacute;s de irresponsable, acaba volvi&eacute;ndose contra los propios agricultores, porque erosiona la confianza en el mercado y en las reglas del juego.
    </p><p class="article-text">
        Hay, adem&aacute;s, una paradoja que conviene se&ntilde;alar porque deja al descubierto toda la inconsistencia del discurso tanto del PP como de VOX que, en Espa&ntilde;a, est&aacute;n presentando iniciativas parlamentarias para exigir que no entren en la Uni&oacute;n Europea productos que no cumplan los est&aacute;ndares sanitarios europeos. Que no se permita -dicen- la importaci&oacute;n de alimentos tratados con sustancias prohibidas en Europa. Hasta aqu&iacute;, nada que objetar. La reclamaci&oacute;n, formulada as&iacute;, puede sonar hasta razonable.
    </p><p class="article-text">
        El problema llega cuando uno levanta un poco la vista y mira a Bruselas. Porque en las instituciones europeas, las &aacute;reas encargadas de garantizar que esas normas se cumplan est&aacute;n precisamente bajo el control de comisarios vinculados al propio Partido Popular europeo. Y, en el &aacute;mbito concreto de la sanidad y el bienestar animal, la responsabilidad recae en un comisario propuesto, ni m&aacute;s ni menos, que por el grupo Patriotas por Europa, es decir, propuesto por el espacio pol&iacute;tico neofascista en el que se integra VOX.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de forma sencilla, si alguien puede asegurar que los productos que entran en la Uni&oacute;n Europea cumplen las normas sanitarias, son precisamente ellos. Porque son sus comisarios, sus responsables pol&iacute;ticos y sus mayor&iacute;as en Europa quienes tienen esa competencia y esa obligaci&oacute;n.&nbsp;As&iacute; que cuando PP y VOX insin&uacute;an que Mercosur va a colar productos peligrosos o tratados con sustancias prohibidas, lo que est&aacute;n diciendo en realidad es algo bastante inquietante, que no conf&iacute;an en sus propios dirigentes, que no se f&iacute;an de sus propios comisarios y que no creen en el sistema de control y seguridad alimentaria que ellos mismos han establecido y gestionan en la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Y eso ya no es una cr&iacute;tica al acuerdo. Eso es una desautorizaci&oacute;n en toda regla de su propia acci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, aqu&iacute;, en La Rioja, como dec&iacute;a en mi art&iacute;culo anterior, seguimos atrapados en el ruido. Porque en una comunidad donde el sector primario se basa mayoritariamente en productos de calidad, con denominaciones de origen e indicaciones geogr&aacute;ficas consolidadas, el debate deber&iacute;a ir justo en la direcci&oacute;n contraria.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros productos no compiten por volumen ni por precio. Compiten por calidad, origen, historia y prestigio. Y eso, en mercados internacionales emergentes, deber&iacute;a ser una baza enorme. Mercosur abre la puerta a millones de consumidores potenciales que lo que valoran precisamente es eso, el vino con identidad, el aceite de calidad, los productos diferenciados y la alimentaci&oacute;n ligada al territorio.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la pregunta, inc&oacute;moda para algunos, vuelve a aparecer, &iquest;qu&eacute; est&aacute; haciendo el Gobierno de La Rioja para preparar al sector ante esta realidad? &iquest;Qu&eacute; planes de acompa&ntilde;amiento, promoci&oacute;n o internacionalizaci&oacute;n se est&aacute;n impulsando? &nbsp;La respuesta, una vez m&aacute;s, es el silencio. O peor a&uacute;n, el seguidismo del discurso alarmista y neofascista que sustituye el trabajo serio por titulares grandilocuentes.
    </p><p class="article-text">
        La mentira sanitaria sobre Mercosur no protege al campo. Lo debilita. Introduce desconfianza, alimenta el miedo y distrae de lo verdaderamente importante que deber&iacute;a ser c&oacute;mo garantizar que agricultores y ganaderos riojanos vivan dignamente de su trabajo en un mercado global. Pero, sobre todo, revela algo mucho m&aacute;s profundo y preocupante, un proyecto pol&iacute;tico que no conf&iacute;a ni en sus propios dirigentes, que desacredita las instituciones que gobierna y que prefiere el ruido al rigor, la exageraci&oacute;n a la verdad y el oportunismo al compromiso.
    </p><p class="article-text">
        Porque al final, el problema no es Mercosur.&nbsp;El problema es una pol&iacute;tica que necesita mentir para no asumir responsabilidades. Y cuando se juega con la salud, con el sustento del campo y con la confianza de la gente, eso ya no es estrategia.&nbsp;Eso es una irresponsabilidad may&uacute;scula. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/lobo-disfraza-cordero-ii-mercosur-mentira-sanitaria-dano-campo_129_12967341.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 13:04:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuando el lobo se disfraza de cordero. (II) Mercosur, la mentira sanitaria y el daño al campo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Mercosur,La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el lobo se disfraza de cordero. (I) Mercosur y el cinismo del PP ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/lobo-disfraza-cordero-i-mercosur-cinismo-pp_129_12967332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La verdad es que hay d&iacute;as en los que uno piensa que el Partido Popular ya no se sonroja por nada. Y el debate sobre el acuerdo entre la Uni&oacute;n Europea y Mercosur es uno de esos casos en los que, una vez m&aacute;s, ha exhibido sin pudor su cinismo pol&iacute;tico, a plena luz del d&iacute;a y con total tranquilidad.
    </p><p class="article-text">
        Porque conviene decirlo claro desde el principio, sin rodeos y sin trampas: el acuerdo con Mercosur no es una ocurrencia reciente, ni una imposici&oacute;n repentina, ni una decisi&oacute;n tomada a espaldas de nadie. Es el resultado de m&aacute;s de veinte a&ntilde;os de negociaciones largas, complejas y, a menudo, discretas. Negociaciones en las que el PP ha tenido un papel protagonista, tanto desde los gobiernos nacionales como desde las instituciones europeas en las que siempre ha marcado tanto la l&iacute;nea como el ritmo en la pol&iacute;tica agraria.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, hoy ese mismo partido se descuelga acusando al Gobierno de Espa&ntilde;a de avalar y respaldar el acuerdo, de haber traicionado al campo y, en una deriva cada vez m&aacute;s preocupante, de poner en riesgo incluso la salud de los consumidores. Todo junto. Todo a la vez. Y todo, adem&aacute;s, sin base real.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que chirr&iacute;a -y mucho- es la mentira de la autor&iacute;a porque el presidente del Gobierno de Espa&ntilde;a no ha negociado Mercosur, no lo ha cerrado y ni siquiera ha estado presente en su firma. Se&ntilde;alarlo como responsable no es un error, es una estrategia deliberada. La de buscar un culpable cercano, reconocible y &uacute;til para el desgaste pol&iacute;tico interno, aunque eso suponga reescribir la historia con descaro. Porque el PP sabe perfectamente que Mercosur es una realidad porque ellos lo quisieron, porque lo defendieron como un acuerdo estrat&eacute;gico y porque trabajaron durante a&ntilde;os para sacarlo adelante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero hay algo que es todav&iacute;a m&aacute;s grave que esta mentira. Y es el da&ntilde;o real que este discurso est&aacute; causando a agricultores y ganaderos. Un sector que atraviesa dificultades estructurales evidentes -costes, relevo generacional, rentabilidad, burocracia- y que lo &uacute;ltimo que necesita es confusi&oacute;n, ruido y miedo fabricado desde la pol&iacute;tica.&nbsp;Porque no, no todo vale para competir electoralmente. No vale sembrar la idea de que &ldquo;nos arruinan&rdquo;, de que &ldquo;nos enga&ntilde;an&rdquo; o de que &ldquo;nos venden&rdquo;. No vale convertir la incertidumbre en arma arrojadiza. Y, desde luego, no vale presentarse ahora como el gran defensor del campo cuando llevan d&eacute;cadas tomando decisiones sin contar con &eacute;l, tanto en Espa&ntilde;a como en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Este giro oportunista tiene, adem&aacute;s, un destinatario muy concreto, porque el PP no est&aacute; pensando en el campo, est&aacute; pensando en VOX que, en este momento le da m&aacute;s miedo que los agricultores. Est&aacute; pensando en c&oacute;mo disputar ese espacio de protesta, de enfado y de discurso simple. Y cuando se entra en esa carrera, el resultado casi siempre es el mismo: a m&aacute;s ruido, menos verdad.
    </p><p class="article-text">
        En regiones como la nuestra, La Rioja, el debate deber&iacute;a ser otro muy distinto porque aqu&iacute; el sector primario se apoya mayoritariamente en productos de calidad, con denominaciones de origen e indicaciones geogr&aacute;ficas mundialmente reconocidas. Aqu&iacute; hablamos de vino, de aceite, de frutas y verduras, de embutidos, de setas y champi&ntilde;&oacute;n, de carne de vacuno...de productos amparados por marcas de calidad de mucho prestigio. Hablamos de calidad, de valor a&ntilde;adido, de diferenciaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y precisamente por eso resulta tan frustrante comprobar c&oacute;mo con declaraciones tan vergonzosas como las de Alfonso Dom&iacute;nguez, consejero de Hacienda riojano y ls de la consejera de Agricultura, Noem&iacute; Manzanos, el Gobierno de La Rioja, lejos de trabajar para aprovechar las oportunidades que abre Mercosur para el sector primario riojano, se suma al discurso neofascista del miedo, mira hacia otro lado y pierde un tiempo precioso mientras otras comunidades dise&ntilde;an estrategias, acompa&ntilde;an a sus productores y planifican su salida a nuevos mercados.&nbsp;Aqu&iacute;, sin embargo, se opta por la queja, la protesta sin propuesta y el seguidismo pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Mercosur no va a desaparecer porque se grite m&aacute;s fuerte. No se va a deshacer a golpe de titular ni de tractorada instrumentalizada. Mercosur es ya una realidad que se debe gestionar, que se aprovecha o se sufre. Y elegir no hacer nada tambi&eacute;n es una decisi&oacute;n pol&iacute;tica, aunque luego se intente disfrazar de indignaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por eso conviene poner las cosas en su sitio. Porque el problema no es debatir los efectos del acuerdo, ni se&ntilde;alar riesgos, ni exigir medidas de apoyo. Todo eso es leg&iacute;timo y es necesario. El problema es mentir, es fingir sorpresa, es presentarse como v&iacute;ctima de algo que uno mismo ha impulsado. Es disfrazarse de cordero cuando en realidad eres el aut&eacute;ntico lobo.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; conviene decirlo sin ambages, porque el verdadero peligro para el campo riojano no es Mercosur.&nbsp;El verdadero peligro es un Gobierno que renuncia a gobernar, un PP que miente sin pudor y una estrategia basada en el ruido y el victimismo en lugar del trabajo, la planificaci&oacute;n y la defensa real de nuestros productores.
    </p><p class="article-text">
        Al campo riojano no se le defiende con gritos ni con relatos falsos. Se le defiende con verdad, con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y con respeto. Todo lo dem&aacute;s es oportunismo. Y el oportunismo, cuando se juega con el sustento de miles de familias, tiene un nombre muy claro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/lobo-disfraza-cordero-i-mercosur-cinismo-pp_129_12967332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 11:06:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuando el lobo se disfraza de cordero. (I) Mercosur y el cinismo del PP ]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Mercosur,PP - Partido Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El poder de las palabras (también en tiempos de ruido)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/palabras-tiempos-ruido_129_12892305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El inicio de un nuevo a&ntilde;o suele venir acompa&ntilde;ado de prop&oacute;sitos, balances y una pregunta inevitable, &iquest;qu&eacute; queremos cambiar? Casi siempre miramos hacia fuera -el trabajo, la pol&iacute;tica, la econom&iacute;a, los dem&aacute;s&hellip;-, pero rara vez nos detenemos en algo mucho m&aacute;s cercano y decisivo: las palabras que usamos cada d&iacute;a, c&oacute;mo hablamos y, especialmente, las que nos decimos a nosotros mismos, c&oacute;mo nos hablamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las palabras no son solo sonidos ni adornos del pensamiento. Las palabras hacen cosas, construyen realidades, abren posibilidades o las cierran incluso antes de intentarlo. No son un detalle menor ni una moda de autoayuda. Son algo bastante m&aacute;s profundo. Lo aprend&iacute; cuando tuve la suerte de ser alumno de Rafael Echeverr&iacute;a, referente mundial del coaching ontol&oacute;gico y autor de <em>La Ontolog&iacute;a del Lenguaje,</em> donde explica una idea que, una vez la interiorizas, ya no te abandona: el lenguaje no es inocente, no solo describe la realidad, tambi&eacute;n la crea.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablamos, pasan cosas, no solo contamos lo que ocurre. Actuamos, abrimos posibilidades o las cerramos sin darnos cuenta. Nos definimos y definimos a los dem&aacute;s. Y muchas veces lo hacemos en piloto autom&aacute;tico, sin pararnos a pensar en las consecuencias.&nbsp;Decirse &ldquo;no puedo&rdquo; no es una simple frase. Es como ponerse una barrera antes de empezar. Decirse &ldquo;esto no va a cambiar&rdquo; es renunciar antes de pelearlo. En cambio, decir &ldquo;no s&eacute; todav&iacute;a c&oacute;mo hacerlo&rdquo; cambia el terreno de juego. No arregla nada de golpe, claro, pero deja una puerta abierta. Y en momentos dif&iacute;ciles, una puerta abierta lo es todo. Este di&aacute;logo interno importa. Importa mucho. Pero importa todav&iacute;a m&aacute;s cuando lo trasladamos al plano colectivo. Y es aqu&iacute; donde el asunto se vuelve especialmente pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos un clima de tensi&oacute;n permanente, un tiempo en el que las palabras se usan con demasiada frecuencia para confundir, desgastar o justificar decisiones que tienen consecuencias muy reales en la vida de la gente y nada de esto es casual. &nbsp;Antes de recortar un derecho, se recorta su significado. Antes de debilitar un servicio p&uacute;blico, se le cambia el nombre, ya no es un derecho, es un coste; ya no es una inversi&oacute;n, es un gasto; ya no es un bien com&uacute;n, es una carga&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El deterioro del Estado del Bienestar no empieza solo en los presupuestos. Empieza mucho antes, en el lenguaje, en discursos que normalizan la desigualdad, que presentan lo p&uacute;blico como ineficiente por definici&oacute;n y lo privado como soluci&oacute;n m&aacute;gica. En palabras que siembran desconfianza para luego justificar el abandono.
    </p><p class="article-text">
        Rafael Echeverr&iacute;a dice tambi&eacute;n que &ldquo;somos como hablamos y hablamos como somos&rdquo;, y esta frase, llevada al terreno pol&iacute;tico, interpela directamente a quienes gobiernan y a quienes opinamos. Porque cuando el lenguaje pol&iacute;tico se vac&iacute;a de humanidad, las pol&iacute;ticas acaban haciendo lo mismo. Cuando se habla de personas como n&uacute;meros, de derechos como privilegios y de servicios p&uacute;blicos como problemas, el resultado no es neutral, es profundamente ideol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de pedir buenas palabras sin contenido. El conflicto existe y debe existir. La cr&iacute;tica es necesaria, pero hay una diferencia enorme entre confrontar modelos y erosionar deliberadamente la confianza en lo com&uacute;n. Entre debatir sobre c&oacute;mo mejorar lo p&uacute;blico e instalar la idea de que no merece la pena defenderlo o ni siquiera intentarlo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, no nos enga&ntilde;emos, este clima ling&uuml;&iacute;stico acaba calando, ya que cuando el mensaje repetido es que &ldquo;no hay alternativa&rdquo;, que &ldquo;no se puede&rdquo;, que &ldquo;esto es lo que hay&rdquo;&hellip; se va construyendo resignaci&oacute;n. Y la resignaci&oacute;n es el mejor aliado de quienes quieren desmontar derechos sin demasiado ruido. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, quiz&aacute; uno de los prop&oacute;sitos m&aacute;s sensatos -y m&aacute;s dif&iacute;ciles- para este nuevo a&ntilde;o sea reapropiarnos del lenguaje.&nbsp;Cuidar las palabras con las que hablamos de sanidad, de educaci&oacute;n, de dependencia, de igualdad. Nombrar lo p&uacute;blico como lo que es: un pilar de cohesi&oacute;n, una conquista colectiva, una garant&iacute;a de dignidad. Cuidar c&oacute;mo nos hablamos cuando intentan convencernos de que defender lo com&uacute;n es ingenuo. Cuidar c&oacute;mo hablamos de quienes dependen m&aacute;s directamente de esos servicios, sin estigmas ni desprecio, porque defender lo p&uacute;blico tambi&eacute;n es defender un lenguaje que no lo desgaste, que no lo vac&iacute;e, que no lo convierta en caricatura.
    </p><p class="article-text">
        Las palabras son espejo, s&iacute;, y por eso reflejan lo que somos. Pero tambi&eacute;n pueden ser pincel que nos permiten dibujarnos de otra manera, tanto en lo personal como en lo colectivo. En un momento hist&oacute;rico como el que vivimos, marcado por el ruido, elegir bien las palabras no es ingenuidad. Es una responsabilidad pol&iacute;tica de primer orden.
    </p><p class="article-text">
        No vamos a arreglarlo todo de golpe. Nadie serio lo promete. Pero s&iacute; podemos decidir desde hoy algo que no es menor: no colaborar con el deterioro de lo p&uacute;blico a trav&eacute;s del lenguaje. No repetir como loros que los derechos &ldquo;no son sostenibles&rdquo;, que la sanidad p&uacute;blica &ldquo;no funciona&rdquo;, que la educaci&oacute;n es un problema y no una inversi&oacute;n&hellip; Porque cada vez que esas frases se normalizan, el terreno se allana para el siguiente recorte.
    </p><p class="article-text">
        Defender el Estado del Bienestar no empieza solo en los presupuestos ni termina en las leyes. Empieza mucho antes, en c&oacute;mo se nombra la realidad. En negarse a aceptar un marco ling&uuml;&iacute;stico que convierte lo com&uacute;n en sospechoso y el negocio en soluci&oacute;n. En llamar a las cosas por su nombre.&nbsp;Recortar no es modernizar, privatizar no es gestionar mejor y resignarse no es realismo.
    </p><p class="article-text">
        Cuidar las palabras hoy, no es un gesto est&eacute;tico ni una cuesti&oacute;n de formas. Es una posici&oacute;n pol&iacute;tica. Es decidir de qu&eacute; lado est&aacute;s cuando el ruido intenta imponerse al sentido com&uacute;n. Porque las palabras preparan el camino de los hechos. Y cuando se deja de defender lo p&uacute;blico con claridad, acaba dej&aacute;ndose de defender tambi&eacute;n en la pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que s&iacute;, en este nuevo a&ntilde;o, quiz&aacute; uno de los prop&oacute;sitos m&aacute;s inc&oacute;modos -y m&aacute;s necesarios- sea este: No ceder el lenguaje. No regalar los marcos. No aceptar que nos digan que no hay alternativa.&nbsp;Porque, al final, no solo nos va la vida en defender lo p&uacute;blico, tambi&eacute;n en c&oacute;mo lo hacemos y en c&oacute;mo lo decimos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/palabras-tiempos-ruido_129_12892305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 12:24:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El poder de las palabras (también en tiempos de ruido)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más luces que criteiro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/luces-criteiro_129_12866878.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La Navidad en Logro&ntilde;o ha alcanzado por fin ese punto m&aacute;gico en el que uno ya no sabe si pasea por una ciudad europea del siglo XXI o por el decorado descartado de una pel&iacute;cula de terror de bajo presupuesto. Porque este a&ntilde;o, m&aacute;s que luces de Navidad, tenemos <em>fen&oacute;menos paranormales</em>. Luces que no llegan, luces que llegan tarde, luces que se encienden cuando quieren y otras que, directamente, deciden fundirse como si fuera un acto de rebeld&iacute;a, como si tampoco ellas estuvieran muy convencidas del proyecto municipal.
    </p><p class="article-text">
        El Ayuntamiento, siempre tan diligente, nos vendi&oacute; la Navidad a bombo y platillo&hellip; pero luego se olvid&oacute; de colocar el platillo. As&iacute; que, a pocos d&iacute;as de la Nochebuena, Logro&ntilde;o sigue esperando que termine la instalaci&oacute;n de las luces, como quien espera un tren regional con veinte minutos de retraso y ya ni se enfada porque simplemente asume que esto es lo que hay. Eso s&iacute;, cuando por fin aparecen, lo hacen con ese encanto decadente de bombilla fundida que parpadea, como si nos gui&ntilde;ara un ojo para decirnos: &ldquo;s&iacute;, soy una chapuza, pero es lo que hay&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo malo es que uno tampoco encuentra consuelo cuando levanta la vista en busca de la iniciativa ciudadana y contempla aterrado que el panorama no mejora. Los balcones y ventanas de Logro&ntilde;o se han convertido en una suerte de <em>exposici&oacute;n colectiva de mal gusto subvencionada por el LED</em>. La eficiencia energ&eacute;tica ha obrado el milagro y ahora cualquiera puede iluminar su casa, como si fuera una discoteca poligonera de extrarradio, sin miedo al recibo. El resultado es una competici&oacute;n vecinal no declarada, por ver qui&eacute;n pierde antes cualquier resto de criterio est&eacute;tico. Guirnaldas arrojadas sin piedad, luces que parecen vomitadas desde el interior del sal&oacute;n y combinaciones crom&aacute;ticas que har&iacute;an llorar a un sem&aacute;foro.
    </p><p class="article-text">
        Pero si hay una moda que merece cap&iacute;tulo aparte es esta inquietante costumbre de &ldquo;colgar&rdquo; mu&ntilde;ecos de los balcones: Reyes Magos, Pap&aacute; Noel y hasta Olentzero&hellip; todos suspendidos en el aire con una expresi&oacute;n inquietantemente alegre, como si no fueran conscientes de que parecen protagonistas de un <em>festival de pitufos ahorcados</em>. Hay algo profundamente perturbador en pasear tranquilamente por la ciudad y encontrarte a Melchor descolgado de una cuerda, Baltasar balance&aacute;ndose al viento o al pobre Olentzero trepando eternamente por una fachada, condenado a no llegar nunca a la ventana. Tradici&oacute;n, dicen. Esp&iacute;ritu navide&ntilde;o, dicen. Yo dir&iacute;a m&aacute;s bien que son escenas dignas de una unidad de intervenci&oacute;n psicol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Circular en coche por la ciudad tampoco ayuda a mantener la calma. Entre luces municipales que se confunden con sem&aacute;foros y destellos privados que rebotan por todas partes, conducir por Logro&ntilde;o se ha convertido en un ejercicio de intuici&oacute;n en el que no sabes si lo que ves es una se&ntilde;al de tr&aacute;fico, un reno con problemas de orientaci&oacute;n o la nariz de Rudolf lanz&aacute;ndote un SOS luminoso. Todo brilla, todo parpadea, todo compite por tu atenci&oacute;n, menos lo esencial: el sentido com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras tanto, el equipo de gobierno del alcalde Conrado Escobar mira satisfecho su obra, como si el simple hecho de haber puesto &ldquo;luces&rdquo; -aunque tarde, mal y algunas rotas- bastara para justificar la autocomplacencia y el gasto de m&aacute;s de 600.000 euros de todos los ciudadanos. No importa la planificaci&oacute;n, ni el resultado, ni el rid&iacute;culo. Parece que, para el alcalde y su equipo, la Navidad no va de hacer las cosas bien, sino de poder decir que han hecho algo, aunque sea a medias. Aunque sea con retraso. Aunque sea dejando la ciudad a medio decorar cuando ya casi estamos contando los polvorones que quedan. Todo se desmorona tras la forzada y permanente sonrisa del alcalde entre anuncios grandilocuentes y promesas huecas que no llegan a materializarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y al final uno acaba entendiendo que lo de las luces no es un accidente, ni un despiste puntual, sino la guinda del pastel de la chapuza institucional que representa la gesti&oacute;n municipal de Conrado Escobar y su equipo. A mitad de legislatura, las muestras de incapacidad ya no son an&eacute;cdotas, son un patr&oacute;n. Recursos europeos perdidos por pura desidia, carriles bici eliminados como si la modernidad molestara, obras comprometidas y con financiaci&oacute;n asegurada que no se ejecutan y cuyo dinero hay que devolver, proyectos empresariales transformadores que se esfuman en el aire y ni siquiera la habilidad m&iacute;nima para retener inversiones que ya estaban previstas por el anterior gobierno socialista en los pol&iacute;gonos industriales de la ciudad&hellip; Si ni siquiera han sido capaces de organizar con solvencia unas Fiestas de San Mateo, &iquest;qu&eacute; podemos esperar de un equipo que demuestra tener tan pocas luces -en sentido literal y figurado- y unas capacidades tan escasas para gobernar una ciudad que merece bastante m&aacute;s?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al fin y al cabo, la Navidad de Logro&ntilde;o solo refleja lo que llevan haciendo durante toda la legislatura: parpadear sin rumbo, prometer sin cumplir y hacernos pagar por su incompetencia.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que &iexcl;felicidades, Logro&ntilde;o! Este a&ntilde;o no tendremos una Navidad brillante, sino una Navidad titilante. Una Navidad que parpadea y que demuestra que el Ayuntamiento es capaz de hacer oscuro, tarde y mal incluso algo tan simple como poner unas luces. Porque, visto lo visto, ni siquiera eso les queda grande: les queda imposible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/luces-criteiro_129_12866878.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Dec 2025 11:54:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Más luces que criteiro]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Navidad,Logroño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La miseria que se alquila]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/miseria-alquila_129_12831877.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as vi un reportaje en TV que me dej&oacute; con una mezcla de indignaci&oacute;n y verg&uuml;enza ajena dif&iacute;cil de explicar: familias enteras hacinadas en habit&aacute;culos de pladur, levantados dentro de locales y bajos comerciales. Cub&iacute;culos sin ventanas, sin ventilaci&oacute;n, sin salida de humos. Instalaciones el&eacute;ctricas improvisadas que pondr&iacute;an los pelos de punta al m&aacute;s inexperto electricista. Cocinas colocadas en un rinc&oacute;n, a cent&iacute;metros de un colch&oacute;n. Y un &uacute;nico ba&ntilde;o compartido entre 30 personas. Todo ello por alquileres que oscilan entre 500 y 800 euros. Es decir, m&aacute;s de lo que cuesta una habitaci&oacute;n normal en muchas ciudades y, desde luego, infinitamente m&aacute;s de lo que merece un sitio donde no se puede vivir sin poner en riesgo la salud, la dignidad e incluso la vida.
    </p><p class="article-text">
        Estos casos se est&aacute;n multiplicando, especialmente en Madrid, aunque tambi&eacute;n en Logro&ntilde;o hemos conocido recientemente un caso que me hace pensar que tambi&eacute;n pueden vivirse aqu&iacute; situaciones parecidas.&nbsp;Y no hablamos de situaciones ocultas o dif&iacute;ciles de detectar. Est&aacute;n a pie de calle. Los vecinos saben lo que ocurre. Los reportajes lo muestran. La polic&iacute;a pasa por delante. Y, sin embargo, las administraciones se comportan como si fueran espectadoras de un fen&oacute;meno inevitable, cuando la realidad es muy distinta: no es un problema invisible, es un problema que se elige no ver.
    </p><p class="article-text">
        Los ayuntamientos tienen competencias claras para clausurar, en 48 horas, cualquier local que se utilice como vivienda sin licencia. Pueden sancionar, precintar y derribar las divisiones internas si hace falta. Las comunidades aut&oacute;nomas pueden actuar desde vivienda, consumo, sanidad o servicios sociales. El Estado puede intervenir cuando hay explotaci&oacute;n, fraude o riesgo grave. No hay vac&iacute;os legales, no hay dudas competenciales, no hay limitaciones t&eacute;cnicas. Lo que falta es voluntad de actuar.
    </p><p class="article-text">
        Porque inspeccionar y clausurar estos locales implica tomar decisiones dif&iacute;ciles. Si cierras un espacio donde viven veinte personas, alguien tiene que hacerse cargo de ellas al d&iacute;a siguiente. Y eso supone realojos, expedientes, recursos p&uacute;blicos y una atenci&oacute;n social que muchos gobiernos prefieren evitar. Es m&aacute;s f&aacute;cil dejar que el mercado negro se encargue de absorber a quienes no pueden acceder a la vivienda formal. Es m&aacute;s c&oacute;modo mirar hacia otro lado, cruzar los dedos y esperar que no ocurra ninguna tragedia.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la explotaci&oacute;n se convierte en un negocio rentable. No hablamos solo de peque&ntilde;os propietarios con pocos escr&uacute;pulos. Hay redes organizadas que gestionan decenas de locales convertidos en infraviviendas, compartimentados como un panal de miseria donde cada &ldquo;celda&rdquo; da beneficios estables y sin riesgos. Ocho cub&iacute;culos a 600 euros producen mucho m&aacute;s que un alquiler regulado Y, adem&aacute;s, lo hacen sin pagar impuestos, sin cumplir normas y sin asumir responsabilidad. La impunidad ha convertido este abuso en un modelo econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la ecuaci&oacute;n es sencilla: quienes viven en estos lugares no denuncian. Muchas de estas familias temen perder lo poco que tienen, temen a los servicios sociales o temen a la polic&iacute;a. Algunas incluso temen ser expulsadas del pa&iacute;s. Esa vulnerabilidad es terreno abonado para explotadores que conocen perfectamente la situaci&oacute;n y saben que la respuesta institucional ser&aacute; lenta o inexistente. Saben que no habr&aacute; inspecciones, que los expedientes se eternizar&aacute;n, que ning&uacute;n gobierno quiere aparecer en los titulares con un desalojo complicado. Y mientras tanto, ellos cobran.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s doloroso es que convivimos con una contradicci&oacute;n dif&iacute;cil de asumir, la de un pa&iacute;s que, en cuesti&oacute;n de horas, es capaz de desalojar a una familia considerada &ldquo;ocupa&rdquo;, pero permite que haya propietarios alquilando trasteros, garajes o cub&iacute;culos de pladur a precios de oro sin que nadie los moleste. Protegemos la propiedad privada con una eficacia sorprendente, pero dejamos sin protecci&oacute;n a quienes sufren la explotaci&oacute;n m&aacute;s b&aacute;sica y evidente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay un mensaje pol&iacute;tico de fondo, aunque nadie lo diga abiertamente no intervenir en el mercado de la vivienda tiene consecuencias. Cuando no se construye vivienda p&uacute;blica, cuando no se regula el alquiler, cuando no se garantiza un parque accesible para quien menos tiene, la necesidad empuja a miles de personas a un submundo donde todo vale. Y ese submundo no surge por generaci&oacute;n espont&aacute;nea: surge porque se permite.
    </p><p class="article-text">
        Por eso conviene decirlo claramente: las infraviviendas no existen porque sea imposible combatirlas, sino porque alguien decide no combatirlas. Es m&aacute;s sencillo dejar que las familias vulnerables se busquen la vida como puedan que asumir la responsabilidad de garantizarles una vivienda digna. Pero la consecuencia es devastadora, la de un pa&iacute;s que mira hacia otro lado mientras se alquila la miseria a precio de mercado.
    </p><p class="article-text">
        Que en la Espa&ntilde;a de 2026 haya ni&ntilde;os durmiendo en cub&iacute;culos sin ventilaci&oacute;n, cocinando junto a cables pelados o compartiendo un &uacute;nico ba&ntilde;o con treinta personas no es un accidente. Es un s&iacute;ntoma. Y un s&iacute;ntoma muy claro de que algo se ha roto en nuestro sistema de protecci&oacute;n social. La legislaci&oacute;n existe. Los cuerpos de inspecci&oacute;n existen. Las polic&iacute;as existen. Lo que no existe es la voluntad de actuar.
    </p><p class="article-text">
        Por eso debemos seguir denunci&aacute;ndolo. Porque la explotaci&oacute;n no se combate con declaraciones, sino con decisiones pol&iacute;ticas valientes. Y porque quienes convierten la necesidad en un negocio deber&iacute;an enfrentarse a consecuencias reales, no a la indiferencia institucional.
    </p><p class="article-text">
        Al final, lo que est&aacute; en juego no es solo la situaci&oacute;n de unas cuantas familias hacinadas en un local. Lo que est&aacute; en juego es qu&eacute; tipo de sociedad somos y hasta qu&eacute; punto estamos dispuestos a tolerar que la miseria se convierta en una oportunidad de negocio. Y si permitimos que eso ocurra, entonces el problema no son los cub&iacute;culos de pladur: el problema somos nosotros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/miseria-alquila_129_12831877.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 08:24:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La miseria que se alquila]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alquiler,Vivienda,Logroño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Golpe de estado de puñetas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/golpe-punetas_129_12786981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hay d&iacute;as en los que uno nota un temblor por dentro. No es miedo exactamente&hellip; es otra cosa. Una mezcla de rabia, indignaci&oacute;n, cansancio y ese presentimiento desagradable de que est&aacute;n cruzando una l&iacute;nea que no se deber&iacute;a cruzar jam&aacute;s en una democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El fallo del Tribunal Superior de Justicia contra el Fiscal General del Estado -hecho p&uacute;blico en tiempo r&eacute;cord, antes incluso de redactarse la sentencia completa- es uno de esos momentos. Y, sinceramente, es dif&iacute;cil no ver en este gesto un <strong>golpe de Estado de pu&ntilde;etas</strong>, un avance decidido de un poder judicial que, -casualmente-, 50 a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte del sanguinario dictador, Franco, sigue funcionando con l&oacute;gicas y lealtades que la Transici&oacute;n nunca se atrevi&oacute; a tocar.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; pasando no es un hecho aislado, ni un simple desacuerdo jur&iacute;dico. Tiene el olor, el color y el ritmo de algo m&aacute;s grande. Lo ha dicho Esther Palomera: <em>&ldquo;Miedo es poco&rdquo;</em>. Y esta frase tan sencilla, me persigue desde que la he le&iacute;do porque describe perfectamente la sensaci&oacute;n de estar asistiendo a un movimiento coordinado, silencioso por momentos, pero implacable. Una ofensiva.
    </p><p class="article-text">
        Ignacio Escolar tambi&eacute;n lo explica con claridad meridiana cuando dice que este proceso no es solo una resoluci&oacute;n judicial cuestionable -que tambi&eacute;n-, sino el &uacute;ltimo episodio, por ahora, de una serie de decisiones adoptadas desde juzgados que se han convertido en trincheras ideol&oacute;gicas. Escolar habla de un &ldquo;doble rasero&rdquo; intolerable, de un patr&oacute;n de actuaci&oacute;n que, en vez de proteger la justicia, la utiliza como ariete pol&iacute;tico. Y la verdad es que cuesta no estar de acuerdo cuando vemos que determinadas causas se aceleran con una urgencia febril mientras otras se duermen en cajones que parecen no tener fondo.
    </p><p class="article-text">
        Y es que todo encaja demasiado bien. El asalto pol&iacute;tico-medi&aacute;tico-judicial que lleva a&ntilde;os fraguando la extrema derecha m&aacute;s rancia (PP) y el neofascismo de VOX se ha ido desplegando como una estrategia militar: primero desgastar, luego desacreditar y, finalmente, expulsar del tablero a quien se atreva a desafiar sus bulos, sus intereses o su poder. A veces lo hacen con lo que al principio parecen estridencias (&ldquo;el que pueda hacer, que haga&rdquo;), que luego ves que son &oacute;rdenes precisas. Y otras lo hacen con la frialdad quir&uacute;rgica y la seguridad que da saber que tienen una gran parte del aparato judicial alineado con su proyecto (&ldquo;va p&rsquo;alante&rdquo;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que m&aacute;s duele, lo que m&aacute;s enfada, es la otra mitad de la historia: <strong>la izquierda ensimismada, fragmentada, entretenida en disputas internas sobre qui&eacute;n es m&aacute;s puro, m&aacute;s aut&eacute;ntico, m&aacute;s de izquierdas</strong>. Mientras la derecha afila las herramientas de su particular &ldquo;golpe blando&rdquo;, nosotros seguimos perdiendo un tiempo valios&iacute;simo en debates est&eacute;riles, incapaces de articular una respuesta conjunta ante un ataque que nos apunta directamente a todos los que representamos -o defendemos- cualquier m&iacute;nimo avance social o democr&aacute;tico y aqu&iacute; incluyo tambi&eacute;n a los nacionalistas.
    </p><p class="article-text">
        Quien lo ha expresado con una claridad casi brutal ha sido Gabriel Rufi&aacute;n que no se ha quedado en la queja o la protesta moral sino que ha sabido ir m&aacute;s all&aacute; diciendo que, adem&aacute;s de indignarnos, <em>hay que reformar la Ley Org&aacute;nica del Poder Judicial</em>. Que no basta con lamentarse cada vez que un juez conservador toma una decisi&oacute;n con tintes pol&iacute;ticos, sino que la soluci&oacute;n pasa, en primer lugar, por transformar las estructuras que permiten estas anomal&iacute;as. Y tiene raz&oacute;n. Hace falta una reforma profunda, valiente, que por fin democratice un poder judicial que lleva d&eacute;cadas funcionando sin control democr&aacute;tico real, impermeable a la renovaci&oacute;n y colonizado por sectores ultraconservadores.
    </p><p class="article-text">
        A esto se suma -y conviene escucharlo con atenci&oacute;n- lo que ha se&ntilde;alado el ministro &Oacute;scar L&oacute;pez que, con un tono m&aacute;s institucional, ha enviado un mensaje muy claro al decir que no se trata solo de valorar un fallo, sino de <strong>proteger las instituciones de maniobras que pueden alterar el equilibrio entre los poderes del Estado</strong>. L&oacute;pez ha advertido de la gravedad del precedente, de lo que significa que un tribunal publique un fallo sin sentencia, de c&oacute;mo esa pr&aacute;ctica deteriora la confianza p&uacute;blica y puede convertirse en una herramienta para condicionar pol&iacute;ticamente a la Fiscal&iacute;a, al Gobierno o a cualquier instituci&oacute;n inc&oacute;moda para ciertos intereses. Su preocupaci&oacute;n me ha parecido un aviso. Y no conviene ignorarlo.
    </p><p class="article-text">
        Porque, adem&aacute;s, hay algo profundamente simb&oacute;lico en lo que est&aacute; pasando. Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte del dictador, seguimos soportando un poder judicial donde ciertos nombres, ciertas estructuras y ciertas inercias act&uacute;an como si nunca hubiese habido ruptura democr&aacute;tica. Y, como me dec&iacute;a esta ma&ntilde;ana una querida compa&ntilde;era,&nbsp;ya va siendo hora -hace d&eacute;cadas que lo es-, de afrontar ese elefante en medio de la sala: <strong>la Transici&oacute;n dej&oacute; sin tocar el poder judicial</strong>. Y ese error hist&oacute;rico vuelve ahora para mordernos con rabiosa ferocidad.
    </p><p class="article-text">
        Lo inquietante es que hoy las amenazas a la democracia no llegan con tanques ni con marchas militares; llegan con togas, autos, filtraciones a medida y tiempos procesales que se ajustan con sospechosa exactitud a los calendarios pol&iacute;ticos. Son golpes sin ruido, sin sangre&hellip; pero golpes, al fin y al cabo. Golpes de pu&ntilde;etas.
    </p><p class="article-text">
        Y frente a eso no valen las medias tintas. Hace falta firmeza, unidad y una izquierda capaz de levantar la cabeza y responder con la fuerza democr&aacute;tica que este momento exige. No basta con indignarse en redes. No basta con discursos inflamados en el Congreso. Ni siquiera con art&iacute;culos de opini&oacute;n m&aacute;s o menos graves. Hay que organizarse, defender la separaci&oacute;n de poderes de verdad y blindar las instituciones frente a quienes quieren apropi&aacute;rselas, aunque es posible que ya vayamos tarde.
    </p><p class="article-text">
        Porque, si no lo hacemos ahora, quiz&aacute; dentro de unos a&ntilde;os recordemos estos d&iacute;as y pensemos, como dec&iacute;a Palomera: &ldquo;miedo es poco&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/golpe-punetas_129_12786981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Nov 2025 09:48:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Golpe de estado de puñetas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Sentencias,Juicios,Fiscales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La caradura no cura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/caradura-no-cura_129_12723510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        A veces uno tiene la sensaci&oacute;n de que la pol&iacute;tica ha olvidado lo esencial. Que algunos responsables p&uacute;blicos viven tan pendientes del titular o de la foto, que ya no distinguen entre la apariencia y la verdad. Pero cuando hablamos de salud, de vidas humanas, la verdad no es una opci&oacute;n, se convierte claramente en una obligaci&oacute;n moral.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, lo que est&aacute; ocurriendo estos d&iacute;as con los programas de cribado de c&aacute;ncer no puede pasar desapercibido. No estamos ante un fallo inform&aacute;tico, ni ante una descoordinaci&oacute;n t&eacute;cnica. Lo que el Partido Popular ha hecho al negarse a facilitar al Ministerio de Sanidad los datos de los cribados de c&aacute;ncer -de mama, de colon y de c&eacute;rvix- es una nueva decisi&oacute;n pol&iacute;tica, profundamente irresponsable, que les retrata exactamente como lo que son: unos dirigentes que, si se han caracterizado por algo en la gesti&oacute;n sanitaria es por convertir en cad&aacute;veres el saqueo de los recursos p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Porque no estamos ante una cuesti&oacute;n burocr&aacute;tica. Negar esos datos significa que nadie puede evaluar si los programas funcionan, si llegan a toda la poblaci&oacute;n o si hay retrasos en las pruebas. Significa que la ciudadan&iacute;a pierde el derecho a saber si el sistema sanitario est&aacute; haciendo lo que promete: detectar a tiempo, actuar con eficacia y garantizar la igualdad. Negar esos datos al Ministerio es negar el derecho de cada enfermo a saber, a exigir calidad, a tener la misma protecci&oacute;n que cualquier otro ciudadano, viva donde viva.
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola Contra el C&aacute;ncer lo ha dicho con una claridad que deber&iacute;a avergonzar a cualquiera: &ldquo;Los datos del c&aacute;ncer no son de los partidos ni de las consejer&iacute;as. Son de los pacientes.&rdquo;&nbsp;Y negar esos datos no es proteger una competencia auton&oacute;mica, es negar un derecho humano b&aacute;sico, el de saber y exigir calidad en la atenci&oacute;n sanitaria.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, cuando un gobierno oculta informaci&oacute;n, no est&aacute; defendiendo su imagen, est&aacute; rompiendo el contrato de confianza entre los ciudadanos y su sistema p&uacute;blico de salud. Esa opacidad no es un detalle administrativo, es una forma de debilitar lo p&uacute;blico para abrir la puerta a lo privado. Porque sin datos no hay control, y sin control, el negocio crece.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute;, en La Rioja, esa estrategia nacional del PP tiene su reflejo m&aacute;s previsible. Nuestra consejera de Sanidad, Mar&iacute;a Mart&iacute;n, ha vuelto a ponerse del lado de su partido, y no del lado de los riojanos. Mientras habla de &ldquo;gesti&oacute;n eficaz&rdquo;, se limita a seguir al pie de la letra el manual de G&eacute;nova: viajar, posar para la foto -eso s&iacute;, siempre con una sonrisa- y luego dar un plant&oacute;n institucional. As&iacute;&hellip;, como aparentando dignidad, pero demostrando tener muy poquita verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        Porque lo que hizo Mar&iacute;a Mart&iacute;n el viernes pasado en Zaragoza fue, simplemente, insoportable desde el punto de vista pol&iacute;tico y moral. No defendi&oacute; a los enfermos de c&aacute;ncer de esta tierra, ni a los profesionales sanitarios, ni a los ciudadanos que reclaman transparencia. Se preocup&oacute; solamente de obedecer consignas partidistas.
    </p><p class="article-text">
        Y no lo hizo sola, porque es evidente que contaba con el permiso y la complacencia del presidente Gonzalo Capell&aacute;n, ese dirigente que intenta presentarse cada d&iacute;a como un &ldquo;verso suelto&rdquo;, como alguien distinto, &ldquo;moderado&rdquo;, que &ldquo;pone por delante los intereses de La Rioja antes que los del PP&rdquo;. Pero la realidad es bien distinta, porque cuando llega la hora de la verdad, cuando hay que elegir entre defender a los riojanos u obedecer a su partido, Capell&aacute;n siempre elige obedecer. Y lo hace incluso cuando esa obediencia significa dar la espalda a los enfermos de c&aacute;ncer de su propia comunidad. Decir que uno defiende La Rioja mientras acata las &oacute;rdenes de un partido que decide ocultar datos sanitarios es, sencillamente, hipocres&iacute;a pol&iacute;tica en estado puro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y Capell&aacute;n ya no puede seguir escondi&eacute;ndose detr&aacute;s de esa m&aacute;scara de moderaci&oacute;n porque lo del viernes en Zaragoza fue el colmo del cinismo. Los consejeros del PP se levantaron de la reuni&oacute;n del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud en una maniobra orquestada desde G&eacute;nova. Se marcharon para desviar la atenci&oacute;n del esc&aacute;ndalo de los fallos en los cribados de c&aacute;ncer en Andaluc&iacute;a. Y, mientras tanto, dejaron sobre la mesa la distribuci&oacute;n de dos millones de euros destinados precisamente a programas de detecci&oacute;n precoz.
    </p><p class="article-text">
        Eso no es dignidad. Eso es una falta de respeto a los ciudadanos y una crueldad pol&iacute;tica que solo puede explicarse desde el c&aacute;lculo partidista. Porque cuando los datos no se comparten, cuando la informaci&oacute;n se manipula o se maquilla, la consecuencia es siempre la misma: el sistema p&uacute;blico se debilita. Y ese debilitamiento se traduce en m&aacute;s esperas, en m&aacute;s desigualdades, en una mayor dependencia de la sanidad privada. Y quiz&aacute; aqu&iacute; est&eacute; la clave de todo. Cuando no hay transparencia, cuando no hay control, crece el negocio de unos pocos. Y esa opacidad no es casual, es el terreno donde germina el inter&eacute;s privado en el que tan a gusto se mueve el PP.
    </p><p class="article-text">
        Yo no s&eacute; si en G&eacute;nova son conscientes del da&ntilde;o que hacen con estas decisiones. Pero s&iacute; s&eacute; que aqu&iacute;, en La Rioja, hay muchas personas que ya no conf&iacute;an. Que ven c&oacute;mo su Gobierno maquilla cifras, externaliza servicios y esconde datos. Que sienten que la transparencia se ha convertido en una palabra vac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero la transparencia no es un lujo, es una obligaci&oacute;n democr&aacute;tica. Y negarla, adem&aacute;s de injusto, es indecente. Porque no se puede tapar con ruedas de prensa el miedo o la angustia de quien teme que su diagn&oacute;stico se haya retrasado. No se puede esconder detr&aacute;s de un titular la desconfianza de quien siente que su salud depende del calendario pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El c&aacute;ncer no espera. No entiende de excusas t&eacute;cnicas ni de guerras internas. Mientras los responsables del PP se dedican a proteger su imagen, hay personas que no pueden permitirse el lujo de esperar a que la verdad llegue en diferido mientras llega una cita, una llamada, un resultado. Y esa espera -que para quien no la vive puede parecer una an&eacute;cdota burocr&aacute;tica- es, para muchos, una angustia que se mide en d&iacute;as, en semanas, en noches sin dormir.
    </p><p class="article-text">
        Por eso hoy quiero insistir en que esto no va de ideolog&iacute;as. Va de decir la verdad. De defender el derecho de los ciudadanos a saber qu&eacute; est&aacute; pasando. De entender que en pol&iacute;tica sanitaria no se puede jugar con la confianza ni con la esperanza de la gente.
    </p><p class="article-text">
        La caradura -Sra. consejera de Sanidad-, por m&aacute;s que se adorne con discursos falsos, con sonrisas fingidas o con una ensayada dignidad, no cura. Solo la verdad ayuda. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/caradura-no-cura_129_12723510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Oct 2025 09:09:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La caradura no cura]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Listas de espera,Cáncer,La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mentir no es ilegal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/mentir-no-ilegal_129_12691934.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Este parece ser el nuevo eslogan del Partido Popular.&nbsp;Ante el reconocimiento en sede judicial, por parte del principal <em>alter ego</em> de &ldquo;la se&ntilde;orita pim, pam, pum&rdquo; y a la saz&oacute;n novia, pareja o c&oacute;mplice -vaya usted a saber-, del defraudador confeso Alberto Quir&oacute;n, de que&nbsp;como tiene &ldquo;el pelo blanco&rdquo; minti&oacute; y fabul&oacute; para facilitar que sus socios de manos limpias pudieran denunciar al Fiscal General del Estado acus&aacute;ndole de un delito que determinados jueces, -claramente independientes-, aprovecharon para iniciar el correspondiente proceso judicial, al PP no se le ha ocurrido otra cosa que decir que, mientras no sea ilegal, van a seguir mintiendo con total impunidad como lo vienen haciendo desde antes incluso de su fundaci&oacute;n como partido.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que cuesta digerirlo. No tanto por la torpeza de la excusa -que roza lo grotesco- sino porque retrata a la perfecci&oacute;n la manera en que el PP entiende la pol&iacute;tica: sin &eacute;tica, sin l&iacute;mites y sin un m&iacute;nimo respeto por la verdad. Lo preocupante no es solo lo que dijo Rodr&iacute;guez, sino lo que ha respondido su partido asegurando que, como mentir no es delito (algo m&aacute;s que cuestionable cuando se declara como testigo en un juzgado), pueden hacerlo con total impunidad.&nbsp;Y as&iacute;, con una frase de barra de bar, han reducido la pol&iacute;tica a una farsa y la &eacute;tica p&uacute;blica a una broma.
    </p><p class="article-text">
        No hace mucho publiqu&eacute; en este mismo medio un art&iacute;culo titulado &ldquo;La &eacute;tica, un accesorio inc&oacute;modo&rdquo;, en el que denunciaba que, con el cambio de gobierno en La Rioja, la &eacute;tica pas&oacute; de ser una norma obligatoria, a convertirse en un complemento de temporada que al PP le resultaba muy inc&oacute;modo para el d&iacute;a a d&iacute;a. El argumento oficial que los dirigentes del PP utilizaron entonces para eludir el cumplimiento de ese C&oacute;digo &Eacute;tico fue tan antol&oacute;gico como el que han utilizado ahora: &ldquo;como no tiene fuerza de ley, no estamos obligados a cumplirlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que resulta evidente que lo de Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez no es un caso aislado, es la norma de comportamiento de los dirigentes del PP en toda Espa&ntilde;a. Es el s&iacute;ntoma de la repugnante enfermedad moral que corroe al Partido Popular desde hace a&ntilde;os. Lo vemos a diario en La Rioja cuando el PP desprecia, incumple y ridiculiza ese C&oacute;digo &Eacute;tico que se aprob&oacute; para garantizar la transparencia y la rendici&oacute;n de cuentas que incumple cuando se niega a responder con claridad a las preguntas de la oposici&oacute;n, o cuando oculta datos b&aacute;sicos a la ciudadan&iacute;a o cuando manipula la informaci&oacute;n para tapar su propia ineficacia.
    </p><p class="article-text">
        Y es que el problema no es solo que mientan; es que ya ni siquiera hacen el esfuerzo de disimular. En La Rioja lo vemos a diario con la sanidad p&uacute;blica. La consejera de Salud y el propio presidente han convertido la informaci&oacute;n sanitaria en un acto de propaganda. Nos prometen transparencia en las listas de espera y luego esconden los datos reales durante meses. Dicen que todo va mejor, pero los profesionales se desbordan, los quir&oacute;fanos se cierran por falta de personal y los pacientes esperan m&aacute;s que nunca. Ejercen las competencias sanitarias (incluidas las de la organizaci&oacute;n y contrataci&oacute;n de personal), desde hace d&eacute;cadas, pero responsabilizan al Estado de la falta de m&eacute;dicos.&nbsp;En el Hospital de Calahorra, por ejemplo, manipulan las cifras de ocupaci&oacute;n para justificar recortes y transferencias de servicios. Y cuando se les piden explicaciones, responden con frases vac&iacute;as o directamente con mentiras como qued&oacute; demostrado con grabaciones p&uacute;blicas de los gestores del SERIS.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay algo profundamente ofensivo en su manera de tomarnos por ingenuos. Nos dicen que las camas que ellos mismos han dejado vac&iacute;as &ldquo;no hacen falta&rdquo;. Que los recortes son &ldquo;reorganizaciones&rdquo;&hellip; Todo suena a mentira cuidadosamente envuelta en tecnicismos, pero mentira, al fin y al cabo. Y lo m&aacute;s triste es que lo dicen con una sonrisa, convencidos de que no pasa nada, porque, total, <em>mentir no es ilegal</em>.
    </p><p class="article-text">
        No lo es, claro. Mentir no lleva a la c&aacute;rcel. Pero hay algo mucho m&aacute;s grave que eso: mentir degrada la confianza, pudre el debate p&uacute;blico y convierte la pol&iacute;tica en un lodazal. Si uno no puede creer lo que dice un responsable p&uacute;blico, si cada palabra puede ser una trampa o un bulo, &iquest;qu&eacute; sentido tiene entonces la rendici&oacute;n de cuentas, el control parlamentario o la transparencia? La mentira no es ilegal, pero es inmoral. Y cuando la inmoralidad se institucionaliza, lo que se corrompe no es solo un partido, sino la democracia misma.
    </p><p class="article-text">
        A veces pienso que el PP ha hecho del cinismo su principal herramienta de gobierno. En lugar de rendir cuentas, se burlan. En lugar de explicar, atacan. En lugar de asumir responsabilidades, buscan culpables. Lo vimos cuando Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez alarde&oacute; de su &ldquo;intuici&oacute;n&rdquo; como si fuera una virtud, y lo vemos cada semana en La Rioja, cuando los responsables de la sanidad p&uacute;blica niegan lo evidente: que los pacientes esperan m&aacute;s, que los profesionales est&aacute;n agotados y que el sistema p&uacute;blico se sostiene solo por la vocaci&oacute;n de los profesionales que a&uacute;n creen en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        No, mentir no es ilegal. Pero deber&iacute;a ser incompatible con la decencia. Y deber&iacute;a tener consecuencias pol&iacute;ticas. Porque si todo se reduce a una cuesti&oacute;n de legalidad, si la &eacute;tica ya no cuenta, entonces lo que tenemos no es un gobierno sino una farsa con presupuesto p&uacute;blico. Y mientras el Partido Popular siga convencido de que su mentira es solo &ldquo;otra versi&oacute;n de la verdad&rdquo;, este pa&iacute;s y esta regi&oacute;n seguir&aacute;n retrocediendo hacia una pol&iacute;tica sin alma, sin honor y sin verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        Y eso, aunque no sea ilegal, es inaceptable. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/mentir-no-ilegal_129_12691934.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Oct 2025 15:19:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mentir no es ilegal]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gaza, la izquierda y la tentación del grito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/gaza-izquierda-tentacion-grito_129_12659635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Yo tambi&eacute;n pienso que lo que est&aacute; sucediendo en Gaza es un genocidio insoportable. No hay otra palabra.&nbsp;Insoportable por el dolor, por la injusticia, por la hipocres&iacute;a del mundo y por esa sensaci&oacute;n amarga de que asistimos, una vez m&aacute;s, a la repetici&oacute;n de una tragedia que la humanidad ya hab&iacute;a prometido no volver a tolerar. Cada imagen que llega desde all&iacute; nos golpea con la misma mezcla de rabia e impotencia: ni&ntilde;os cubiertos de polvo, hospitales en ruinas, madres que abrazan cuerpos inertes&hellip; y un silencio internacional que, aunque se disfrace de diplomacia, suena demasiado a resignaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, conviene recordar de d&oacute;nde viene todo esto. Porque este horror no naci&oacute; ayer, ni siquiera naci&oacute; el horrendo 7 de octubre en que Ham&aacute;s secuestr&oacute; y asesin&oacute; a miles de personas inocentes. Lo que hoy vivimos tiene ra&iacute;ces que se hunden en decisiones tomadas hace m&aacute;s de ochenta a&ntilde;os, cuando las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial -con Estados Unidos y el Reino Unido al frente-, impusieron una soluci&oacute;n &ldquo;salom&oacute;nica&rdquo; a un problema que ni entend&iacute;an ni les afectaba directamente al elegir Palestina, una tierra ya habitada, para saldar su deuda moral con el pueblo jud&iacute;o. Y lo hicieron, como tantas veces en la historia, a costa de otros.
    </p><p class="article-text">
        Y de aquellos polvos, estos lodos. Lo que naci&oacute; como un gesto de reparaci&oacute;n se convirti&oacute; con el tiempo, en una herida abierta que nunca ha dejado de sangrar. Y lo peor es que la comunidad internacional, incluida Europa, ha preferido siempre mirar hacia otro lado mientras Israel avanzaba en su colonizaci&oacute;n violenta, confiando en que los acuerdos, las resoluciones y los llamamientos a la paz bastaran para contener el fuego. Pero el fuego sigue ah&iacute;, devorando vidas cada d&iacute;a, mientras las potencias -unas por inter&eacute;s y otras por miedo-, miden cada palabra para no molestar a Israel.
    </p><p class="article-text">
        Creo que este diagn&oacute;stico podr&aacute; ser compartido casi por cualquiera que no est&eacute; bajo la influencia ideol&oacute;gica de Ayuso, Tellado, Abascal y sus secuaces, pero en este drama hay algo que me indigna profundamente y es la facilidad que tienen algunos sectores de la llamada &ldquo;izquierda divina&rdquo; -esa que parece hablar siempre desde un p&uacute;lpito moral inmaculado- para utilizar el sufrimiento palestino como herramienta de desgaste pol&iacute;tico. Me refiero, sin rodeos, a Podemos y, en particular,&nbsp;a su l&iacute;der m&aacute;s estridente, Ione Belarra.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que la escucho acusar al Gobierno de Espa&ntilde;a de complicidad con el sionismo o de falta de valent&iacute;a ante Israel, me recorre una mezcla de enfado y tristeza. Enfado, porque no se puede ser tan fr&iacute;volo ante un drama de tal magnitud. Y tristeza, porque demuestra hasta qu&eacute; punto una parte de la izquierda ha decidido instalarse en la caricatura, en el grito vac&iacute;o y en la &eacute;pica de Twitter. Porque creo que no se puede pedir a un Gobierno responsable que act&uacute;e como si Espa&ntilde;a fuera una potencia militar, ni que ponga en riesgo vidas o intereses estrat&eacute;gicos por un gesto simb&oacute;lico. Lo &uacute;ltimo ha sido la cr&iacute;tica por la decisi&oacute;n de no acompa&ntilde;ar a una flotilla que pretend&iacute;a romper el bloqueo de Gaza. Seg&uacute;n Podemos, la fragata espa&ntilde;ola enviada al Mediterr&aacute;neo deb&iacute;a haber continuado su ruta &ldquo;como muestra de solidaridad&rdquo;. &iquest;De verdad creen que un buque de la Armada espa&ntilde;ola deb&iacute;a desafiar al ej&eacute;rcito israel&iacute; en nombre de la &ldquo;coherencia pol&iacute;tica&rdquo;? &iquest;Qu&eacute; pretend&iacute;an, exactamente? &iquest;Un enfrentamiento armado?
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica exterior no se construye con impulsos ni con consignas de pancarta. No consiste en gritar m&aacute;s fuerte que los dem&aacute;s, sino en saber moverse en un terreno minado sin perder el rumbo. Y eso, aunque les pese a algunos, es lo que el presidente S&aacute;nchez est&aacute; haciendo, mantener una posici&oacute;n firme y digna -reconociendo al Estado palestino, denunciando los cr&iacute;menes de guerra, defendiendo en Europa una postura que incomoda a los poderosos-, sin caer en el aventurerismo ni en la teatralidad histri&oacute;nica de algunas.
    </p><p class="article-text">
        Hay una diferencia enorme entre la <strong>diplomacia con principios</strong> y la <strong>demagogia de sal&oacute;n</strong>. La primera busca resultados; la segunda busca aplausos. La primera construye; la segunda incendia. Y lo parad&oacute;jico es que, mientras Podemos se envuelve en la bandera de la pureza moral, termina sirviendo de muleta a la derecha que dice combatir. Porque no hay mayor regalo para PP y Vox que una izquierda fragmentada, ensimismada y permanentemente en guerra consigo misma.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la pol&iacute;tica, especialmente la internacional, no puede abordarse desde el sentimentalismo. La compasi&oacute;n es imprescindible, pero no suficiente. Se necesita inteligencia, sentido de Estado, capacidad para anticipar consecuencias y Espa&ntilde;a, guste o no, no es una potencia global. Su fuerza est&aacute; en su influencia diplom&aacute;tica, en su prestigio dentro de la Uni&oacute;n Europea y en su capacidad de tejer alianzas. Perder eso por el gusto de parecer m&aacute;s &ldquo;valiente&rdquo; ser&iacute;a de una irresponsabilidad colosal.&nbsp;Adem&aacute;s, no deja de ser curioso que quienes reclaman una actitud &ldquo;m&aacute;s contundente&rdquo; con Israel sean los mismos que, en otros contextos, defienden el pacifismo absoluto. Les molesta una fragata que acompa&ntilde;a a una flotilla humanitaria, pero aplaudir&iacute;an con la orejas -supongo-, si esa misma fragata decidiera desobedecer &oacute;rdenes y enfrentarse a un pa&iacute;s con capacidad nuclear. Es una contradicci&oacute;n monumental. La incoherencia elevada a virtud.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hay detr&aacute;s de esa postura no es tanto una defensa del pueblo palestino -que, por supuesto, merece toda la solidaridad del mundo-, como una especie de narcisismo pol&iacute;tico; una necesidad constante de diferenciarse, de marcar territorio, de recordarle al Gobierno que ellos son &ldquo;la izquierda aut&eacute;ntica&rdquo;.&nbsp;Pero la autenticidad en pol&iacute;tica, no se mide por los adjetivos, si no por los resultados. Y los resultados de esa estrategia son evidentes: divisi&oacute;n, descr&eacute;dito y, al final, retroceso.
    </p><p class="article-text">
        Y lo preocupante es que esa misma tentaci&oacute;n de &ldquo;ser m&aacute;s de izquierdas que nadie&rdquo; tambi&eacute;n la vivimos a veces, en lugares m&aacute;s pr&oacute;ximos. Es lo que sucedi&oacute;, por ejemplo, en el &uacute;ltimo pleno del Parlamento de La Rioja mientras debat&iacute;amos una proposici&oacute;n no de ley del PSOE sobre Gaza que los diputados de Izquierda Unida decidieron enmendar con un texto alternativo cargado de ret&oacute;rica y de gestos simb&oacute;licos que, m&aacute;s que matizar, reescrib&iacute;a por completo el texto original sin importarles incluso entrar en contradicci&oacute;n con los postulados que defend&iacute;an en otras ocasiones. Un texto alternativo con el que no solo desvirtuaban el sentido de la propuesta, sino que acab&oacute; desviando el debate hacia un terreno est&eacute;ril, dando argumentos a la derecha y desdibujando el mensaje de fondo. Y lo digo con respeto, porque s&eacute; que sus motivaciones eran sinceras, pero la consecuencia fue justo la contraria de lo que todos dese&aacute;bamos
    </p><p class="article-text">
        No dudo de la buena intenci&oacute;n -nadie tiene el monopolio de la solidaridad-, pero hay momentos en los que <strong>la insistencia en marcar diferencias</strong> solo consigue desunir. Y cuando el objetivo deber&iacute;a ser proyectar una posici&oacute;n clara y unida contra el horror, terminamos discutiendo entre nosotros sobre qui&eacute;n es m&aacute;s &ldquo;coherente&rdquo; o m&aacute;s &ldquo;fiel&rdquo; a la causa. Ese es el terreno en el que la derecha se frota las manos: el de una izquierda que convierte cada debate en un concurso de pureza ideol&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A veces tengo la sensaci&oacute;n de que, en ciertos sectores, hay una especie de alergia a la responsabilidad. Como si gobernar, negociar o pactar fueran verbos sospechosos. Pero la pol&iacute;tica real, la que cambia las cosas, no se hace desde el pedestal de la pureza, sino desde el barro de las decisiones dif&iacute;ciles. Y en eso, el Gobierno de Espa&ntilde;a, con sus aciertos y errores, est&aacute; cumpliendo una funci&oacute;n que merece todo el respeto: defender la causa palestina sin poner en riesgo la estabilidad del pa&iacute;s, ni la coherencia de su pol&iacute;tica exterior, ni la unidad de la izquierda democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Pedro S&aacute;nchez, con todos los matices que se le puedan hacer, est&aacute; demostrando que se puede defender una causa justa como la palestina sin romper puentes, sin perder aliados, sin convertir la pol&iacute;tica exterior en un espect&aacute;culo de indignaci&oacute;n permanente. Y eso, en estos tiempos, no es poca cosa.&nbsp;La diplomacia no es tibieza. Es el arte de decir lo que hay que decir en el momento y el lugar precisos, sin que las palabras estallen en las manos. Y lo que Espa&ntilde;a est&aacute; haciendo en este conflicto -liderar el reconocimiento del Estado palestino, exigir responsabilidades a Israel, impulsar una postura com&uacute;n en la UE-, es mucho m&aacute;s valiente que algunos de esos discursos inflamados que se lanzan desde un plat&oacute; o una tribuna. Porque la valent&iacute;a real no se mide por el volumen, sino por la consecuencia.
    </p><p class="article-text">
        Tanto Podemos como algunos otros que siguen esa l&oacute;gica confunden la rabia con la pol&iacute;tica. Confunden la denuncia con la acci&oacute;n. Y lo que es peor, confunden la coherencia con la intransigencia. Como si todo lo que no suene a ruptura fuera rendici&oacute;n. Como si la moderaci&oacute;n fuera sin&oacute;nimo de cobard&iacute;a. Pero no lo es. En tiempos de ruido, ser razonable es casi un acto de rebeld&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras tanto, la tragedia contin&uacute;a. Gaza sigue ardiendo. Y el pueblo palestino, atrapado entre el fanatismo de Ham&aacute;s y el castigo indiscriminado del ej&eacute;rcito israel&iacute;, sigue pagando el precio. Ese es el centro del problema, no los tuits incendiarios ni las acusaciones gratuitas entre aliados. Lo que hace falta es una acci&oacute;n internacional coordinada, una presi&oacute;n sostenida sobre Israel, una apuesta firme por la paz. Lo otro, el postureo y el eslogan, solo alimenta la sensaci&oacute;n de impotencia.
    </p><p class="article-text">
        Al final, lo que uno echa de menos en la izquierda -y no solo en la espa&ntilde;ola-, es una cierta madurez emocional. Una capacidad para sostener la indignaci&oacute;n sin convertirla en histeria; para transformar la rabia en estrategia. Para entender que la &eacute;tica sin eficacia acaba siendo mero testimonio. Y el testimonio, por noble que sea, no detiene las bombas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, s&iacute;: lo de Gaza es un genocidio. Y duele, ya lo creo que duele, pero el modo de enfrentarlo no puede ser una sucesi&oacute;n de gestos vac&iacute;os. La verdadera solidaridad no consiste en exigir lo imposible, sino en construir lo necesario. Y eso requiere cabeza fr&iacute;a, no garganta caliente. Y, para eso, Espa&ntilde;a necesita una izquierda adulta. Una izquierda que critique sin destruir, que acompa&ntilde;e sin anular, que entienda que el adversario no est&aacute; siempre al otro lado del esca&ntilde;o, sino a veces en los extremos de uno mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque si no aprendemos esa lecci&oacute;n, la historia volver&aacute; a repetirse: la izquierda dividida, el populismo crecido y la derecha, esa derecha que nunca descansa, recogiendo los frutos.&nbsp;Y entonces, cuando el ruido haya pasado y solo quede el silencio, alguien recordar&aacute; que hubo un tiempo en que la diplomacia era vista como cobard&iacute;a y la temeridad como virtud.
    </p><p class="article-text">
         Ojal&aacute; no tengamos que lamentarlo otra vez. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/gaza-izquierda-tentacion-grito_129_12659635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Oct 2025 08:54:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Gaza, la izquierda y la tentación del grito]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Izquierda,La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feijóo y la cloaca moral del PP]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/feijoo-cloaca-moral-pp_129_12591262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as hemos vivido dos hechos que ponen en evidencia el deterioro institucional que est&aacute; provocando la derecha espa&ntilde;ola en el &aacute;mbito de la Justicia. Por un lado, el presidente del Gobierno afirm&oacute; algo que todo el mundo sabe, aunque pocos se atreven a decirlo y es que hay jueces que hacen pol&iacute;tica y pol&iacute;ticos que pretenden hacer justicia. Por otro lado, Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o decidi&oacute; ausentarse de la solemne apertura del a&ntilde;o judicial en protesta por la presencia del fiscal general del Estado, procesado en una causa cuya solidez jur&iacute;dica est&aacute;, como m&iacute;nimo, en entredicho.
    </p><p class="article-text">
        En varias ocasiones he tenido que responder ante la Justicia por denuncias y acusaciones lanzadas desde el Partido Popular o por empresas beneficiadas por sus decisiones pol&iacute;ticas. Afortunadamente, siempre he resultado exonerado, siempre he sido absuelto, y en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n los acusadores han terminado condenados en costas y, por eso, desde mi propia experiencia, puedo hablar con franqueza.&nbsp;Porque lo m&aacute;s duro no fueron los procesos judiciales en s&iacute;, sino comprobar c&oacute;mo determinados jueces y, sobre todo, alg&uacute;n fiscal, lejos de actuar con imparcialidad, se empe&ntilde;aban en hacer pol&iacute;tica, en algunas ocasiones incluso con m&aacute;s virulencia que los propios acusadores con quienes incluso era p&uacute;blica y notoria su amistad personal. Y lo hac&iacute;an con tanto descaro que hasta sus propios compa&ntilde;eros los desautorizaban.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; por tanto muy bien de lo que hablo cuando digo que en la justicia espa&ntilde;ola existe una minor&iacute;a de jueces y fiscales contaminados por la ideolog&iacute;a y por intereses partidistas. Exist&iacute;a en Logro&ntilde;o, &iexcl;no va a existir en Madrid!&nbsp;Afortunadamente, no son mayor&iacute;a, pero son los suficientes y est&aacute;n tan estrat&eacute;gicamente ubicados, como para ser capaces de erosionar gravemente la credibilidad del sistema y corroer los fundamentos de nuestra democracia. Y esa minor&iacute;a, adem&aacute;s, no se limita a dictar sentencias sesgadas; se ha convertido en un aut&eacute;ntico ariete contra cualquier intento de reformar y democratizar la Justicia.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; est&aacute;n, por ejemplo, las resistencias furibundas a las reformas impulsadas por el Gobierno y el Congreso para modernizar el acceso a la carrera judicial, con el objetivo de hacerlo m&aacute;s abierto, m&aacute;s meritocr&aacute;tico y menos endog&aacute;mico. Quienes deber&iacute;an estar agradeciendo y acompa&ntilde;ando ese proceso, lo combaten con u&ntilde;as y dientes. Y son los mismos jueces y fiscales que alentaron una huelga abiertamente ilegal contra el Estado, y se enfrentaron a los otros poderes democr&aacute;ticos, vulnerando la ley con la pretensi&oacute;n de situarse por encima de ella. Ahora esos mismos se revuelven, indignados, porque el poder pol&iacute;tico y la ciudadan&iacute;a denunciamos lo que es evidente: que sus v&iacute;nculos partidistas condicionan su actuaci&oacute;n y que no defienden la justicia, sino sus intereses y los del partido al que se sienten ligados.
    </p><p class="article-text">
        Y es precisamente ah&iacute; donde el cinismo de Feij&oacute;o alcanza cotas insoportables. &iquest;C&oacute;mo puede atreverse a insultar al presidente del Gobierno por se&ntilde;alar una verdad palmaria? &iquest;C&oacute;mo puede fingir indignaci&oacute;n y ausentarse de un acto solemne, alegando motivos &eacute;ticos, el l&iacute;der de un partido que lleva d&eacute;cadas retorciendo, manoseando y usando las instituciones del Estado en su propio beneficio?
    </p><p class="article-text">
        Hablamos del mismo individuo que se vanagloria de su amistad con un narcotraficante. Del presidente de un partido que ha presumido p&uacute;blicamente, a trav&eacute;s de su portavoz en el Senado, de controlar la sala segunda del Tribunal Supremo. De la organizaci&oacute;n que vulner&oacute; la Constituci&oacute;n bloqueando durante casi seis a&ntilde;os la renovaci&oacute;n del Consejo General del Poder Judicial para atrincherar a sus jueces afines. Del partido que dise&ntilde;&oacute; desde el Gobierno una &ldquo;polic&iacute;a patri&oacute;tica&rdquo; que utiliz&oacute; la mentira, el dinero p&uacute;blico, la extorsi&oacute;n y la manipulaci&oacute;n m&aacute;s abyecta para perseguir a adversarios pol&iacute;ticos. Del &uacute;nico partido en Espa&ntilde;a condenado por corrupci&oacute;n, se&ntilde;alado en sentencias firmes como una aut&eacute;ntica organizaci&oacute;n criminal.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y este personaje pretende ahora dar lecciones de &eacute;tica institucional? &iquest;Este individuo pretende hablar en nombre de la decencia y la honestidad? &iquest;C&oacute;mo se puede ser tan c&iacute;nico y exhibir tan poqu&iacute;sima verg&uuml;enza? &iquest;C&oacute;mo es posible que alguien as&iacute; siga al frente de un partido pol&iacute;tico que se dice democr&aacute;tico?
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s triste es que en el Partido Popular todav&iacute;a militan personas valiosas, honestas, con convicciones democr&aacute;ticas s&oacute;lidas, que no merecen estar representadas por dirigentes de esta escas&iacute;sima catadura moral. Son ellos quienes deber&iacute;an rebelarse contra una c&uacute;pula que degrada d&iacute;a tras d&iacute;a la pol&iacute;tica, que manipula las instituciones y que pretende dictar lecciones de &eacute;tica desde la cloaca.
    </p><p class="article-text">
        Aunque frente a ese cinismo insoportable, tambi&eacute;n conviene subrayar algo importante; que la mayor&iacute;a de los jueces y fiscales de este pa&iacute;s cumplen su labor con rigor, con profesionalidad y con un compromiso admirable con la independencia judicial. Son ellos los que sostienen d&iacute;a a d&iacute;a el Estado de derecho y garantizan que la justicia siga siendo un pilar s&oacute;lido de nuestra democracia. Precisamente por respeto a ellos, por respeto a la ciudadan&iacute;a y a la democracia, no podemos seguir callando frente a esa minor&iacute;a que pervierte el sistema ni frente a quienes, desde la pol&iacute;tica, se benefician de su servilismo.
    </p><p class="article-text">
        Porque lo que necesita Espa&ntilde;a no es m&aacute;s cinismo, sino m&aacute;s decencia. Y eso, desde luego, no lo van a encontrar ni en Feij&oacute;o ni en la direcci&oacute;n actual del PP.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/feijoo-cloaca-moral-pp_129_12591262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Sep 2025 08:22:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Feijóo y la cloaca moral del PP]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Pedro Sánchez, hijo de puta!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/pedro-sanchez-hijo-puta_129_12557952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Se ha vuelto a escuchar. Primero en Alfaro, ahora en Calahorra, y antes, m&aacute;s t&iacute;midamente, en las fiestas de San Mateo en Logro&ntilde;o. Ese grito que algunos j&oacute;venes repiten a coro como si fuera la &uacute;ltima moda de TikTok: <strong>&ldquo;&iexcl;Pedro S&aacute;nchez, hijo de puta!&rdquo;</strong>. Un c&aacute;ntico que no nace de la rebeld&iacute;a, ni de la cr&iacute;tica pol&iacute;tica, sino de la inconsciencia y de la manipulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Porque no nos enga&ntilde;emos, detr&aacute;s de estos insultos no hay espontaneidad, sino un clima de odio cuidadosamente alimentado. No son rabietas adolescentes, son ecos de los mensajes que la extrema derecha -que representan el PP actual y su socio neofascista VOX-, repite d&iacute;a tras d&iacute;a en tertulias, m&iacute;tines y redes sociales. Y claro, cuando esos discursos se normalizan, lo que baja por la escalera de la pol&iacute;tica termina aterrizando en la plaza del pueblo, amplificado por chavales que ni siquiera saben qu&eacute; est&aacute;n diciendo.
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que duele ver a una juventud que, en lugar de gritar por un futuro mejor o por una ciudad m&aacute;s justa, prefiere prestarse a este espect&aacute;culo de odio prefabricado. Y s&iacute;, es estupidez, porque se dejan utilizar. Son marionetas de una estrategia que convierte la pol&iacute;tica en un lodazal y que pretende que insultar al presidente del Gobierno sea un entretenimiento veraniego m&aacute;s, como hacer botell&oacute;n o bailar la canci&oacute;n de moda.
    </p><p class="article-text">
        Pero aqu&iacute; hay algo todav&iacute;a m&aacute;s grave: <strong>la inacci&oacute;n de las autoridades</strong>. &iquest;Qu&eacute; habr&iacute;a ocurrido si en la plaza de Calahorra ese insulto hubiera ido dirigido contra la alcaldesa? &iquest;De verdad alguien cree que la polic&iacute;a no habr&iacute;a intervenido? &iquest;Que los responsables del cohete habr&iacute;an sonre&iacute;do, como si no pasara nada? Desde los balcones de los ayuntamientos no se puede mirar hacia otro lado. Mucho menos re&iacute;rse. Porque callar ante esto es legitimar el odio.
    </p><p class="article-text">
        Y ojo, no estoy pidiendo censura, estoy reclamando responsabilidad. Si estos c&aacute;nticos se toleran como parte del &ldquo;ambiente festivo&rdquo;, &iquest;qu&eacute; ser&aacute; lo pr&oacute;ximo? En otros contextos, la Fiscal&iacute;a ya ha investigado insultos colectivos como posibles delitos de odio. &iquest;Por qu&eacute; aqu&iacute; no? &iquest;Acaso la dignidad democr&aacute;tica es menos importante en un pueblo?
    </p><p class="article-text">
        Dentro de tres semanas el cohete volver&aacute; a volar en la plaza del Ayuntamiento de Logro&ntilde;o. Y estoy convencido de que quienes han azuzado estos coros en Calahorra volver&aacute;n a intentarlo, quiz&aacute; con m&aacute;s fuerza. La pregunta es: &iquest;estar&aacute; el alcalde preparado para frenarlo? Porque lo f&aacute;cil ser&aacute; mirar a otro lado, dejar que pase y decir que &ldquo;son cosas de j&oacute;venes&rdquo;. Pero lo valiente, lo que necesita la ciudad, es cortarlo de ra&iacute;z.
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os se logr&oacute; instaurar el llamado &ldquo;cohete limpio&rdquo;, prohibiendo los lanzamientos de l&iacute;quidos y objetos que convert&iacute;an la plaza en un lodazal. Si entonces hubo coraje para acabar con esa costumbre, tambi&eacute;n lo puede haber ahora. Porque estos gritos ensucian tanto o m&aacute;s que aquellos cubos de basura volando por los aires. Y porque la democracia, si no se defiende con firmeza, se degrada entre sonrisas c&oacute;mplices y silencios cobardes.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; conviene detenerse un momento, porque lo que est&aacute; en juego no es solo la educaci&oacute;n de unos cuantos chavales, sino la salud democr&aacute;tica de nuestra sociedad. La polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica que algunos han sembrado deliberadamente &mdash;esa idea de que el adversario no es un rival leg&iacute;timo, sino un enemigo al que se puede insultar, deshumanizar o ridiculizar&mdash; se ha colado en la vida cotidiana. Y cuando lo que deber&iacute;a ser un espacio de convivencia, como la plaza mayor en fiestas, se convierte en un altavoz de odio, significa que algo profundo se est&aacute; rompiendo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los medios de comunicaci&oacute;n tienen aqu&iacute; una enorme responsabilidad. Dar altavoz sin filtro a estos episodios, convertirlos en &ldquo;noticia curiosa&rdquo; o en &ldquo;hit del verano&rdquo;, no hace ning&uacute;n bien a la democracia. Al contrario: multiplica el mensaje que la ultraderecha quiere difundir y lo convierte en espect&aacute;culo. Un insulto masivo en la plaza puede ser noticia, claro, pero la forma de contarlo importa. No se trata de ocultar la realidad, pero s&iacute; de evitar ser correa de transmisi&oacute;n de quienes pretenden degradar el debate p&uacute;blico a golpe de insulto. Porque informar no es lo mismo que amplificar.
    </p><p class="article-text">
        No podemos ser c&oacute;mplices pasivos. Ni los ayuntamientos, ni las fuerzas de seguridad, ni los medios, ni tampoco la ciudadan&iacute;a. Defender la democracia significa tambi&eacute;n plantar cara a estos comportamientos, aunque parezcan menores, aunque se disfracen de fiesta. Porque cuando se banaliza el odio, cuando se tolera en nombre de la &ldquo;gracia popular&rdquo;, se abre la puerta a que vaya un paso m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros j&oacute;venes no son tan cafres como para inventarse solos esta barbaridad. Lo hacen porque alguien les incita, porque alguien les jalea. Y si hay voluntad pol&iacute;tica, si hay responsabilidad institucional, y si los medios cumplen su papel sin servir de altavoz a la ultraderecha, esto se puede acabar. Lo que falta no es capacidad. Lo que falta es coraje.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/pedro-sanchez-hijo-puta_129_12557952.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Aug 2025 14:53:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¡Pedro Sánchez, hijo de puta!]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ética, un accesorio incómodo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/etica-accesorio-incomodo_129_12534385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En 2022, parece que La Rioja se puso seria. Tanto, que aprob&oacute; un C&oacute;digo &Eacute;tico para los cargos p&uacute;blicos del Gobierno. Un manual sencillo que determinaba que, si quieres ocupar un puesto de responsabilidad, primero tienes que firmar un documento mediante el que te comprometes a trabajar con transparencia, a rendir cuentas de tu gesti&oacute;n y a no mezclar lo p&uacute;blico con lo privado. F&aacute;cil de entender. Dif&iacute;cil de hacer trampas. 
    </p><p class="article-text">
        Este C&oacute;digo &Eacute;tico que se public&oacute; en el BOR el 24 de enero de ese mismo a&ntilde;o, no era un adorno para colgar en la pared del despacho, ni una frase inspiradora en un cartel de campa&ntilde;a. Se aprob&oacute; y se present&oacute; a los afectados como un requisito claro: sin esa firma, no podr&aacute;s tomar posesi&oacute;n y no podr&aacute;s continuar en tu puesto. Y eso, en tiempos de desconfianza pol&iacute;tica, no era poca cosa. Era decirle a la gente que con la gesti&oacute;n p&uacute;blica pod&iacute;an estar tranquilos porque su Gobierno iba a jugar limpio y se compromet&iacute;a por escrito.
    </p><p class="article-text">
        Pero, tras las elecciones del a&ntilde;o siguiente lleg&oacute; el presidente Gonzalo Capell&aacute;n y su Gobierno del Partido Popular y&hellip;, de repente, la &eacute;tica pas&oacute; de ser una norma obligatoria, a convertirse en un complemento de temporada.  Un complemento que pod&iacute;a quedar bonito para las fotos, pero que, a este Gobierno, le resultaba muy inc&oacute;modo para el d&iacute;a a d&iacute;a. El argumento oficial que los dirigentes del PP utilizan para eludir el cumplimiento de este C&oacute;digo &Eacute;tico es de antolog&iacute;a: &ldquo;como no tiene fuerza de ley, no estamos obligados a cumplirlo&rdquo;. &iexcl;Chimp&uacute;m!
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me parece que esa explicaci&oacute;n es como si un cirujano dijera que, como en el juramento hipocr&aacute;tico no dice nada espec&iacute;fico, &iexcl;pues hoy opero sin guantes! Absurdo, &iquest;no? Pues eso.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, lo m&aacute;s inquietante de todo esto no es solo el chiste en s&iacute;, sino el margen que abre a la discrecionalidad. Porque sin la aceptaci&oacute;n del C&oacute;digo, todo queda a la buena voluntad de cada cargo. Y ya sabemos que la buena voluntad es maravillosa&hellip; hasta que deja de serlo. As&iacute;, un consejero puede aceptar un jam&oacute;n &ldquo;de cortes&iacute;a&rdquo;, o una caja de vino, o unas entradas para un partido de una empresa interesada en un contrato; puede usar un coche oficial para fines personales como hac&iacute;an algunos no hace tantos a&ntilde;os o responder a una pregunta inc&oacute;moda con tecnicismos que no aclaran nada, como viene haciendo este Gobierno a diario. Nada de eso es ilegal mientras no sobrepase determinados l&iacute;mites legales, pero huele. Y, claro, sin la adhesi&oacute;n al C&oacute;digo, nadie puede exigir que deje de hacerse.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la &eacute;tica es como una alarma silenciosa: no molesta, pero disuade. Cuando se desconecta, no significa que todo el mundo vaya a entrar en tu casa a robar&hellip; pero es evidente que la tentaci&oacute;n y las posibilidades se disparan. Y las excusas, tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este asunto, el problema de fondo es el mensaje que lanza el actual Gobierno de La Rioja cuando asume que la &eacute;tica pol&iacute;tica es solo una opci&oacute;n voluntaria y no supone ning&uacute;n tipo de obligaci&oacute;n. Se exhibe cuando conviene, pero se guarda cuando estorba. Y, mientras tanto, se van llenando los discursos de palabras como &ldquo;buen gobierno&rdquo;, &ldquo;decencia&rdquo; o &ldquo;transparencia&rdquo; que suenan muy bien&hellip; hasta que uno se da cuenta de que son como las flores de pl&aacute;stico: son muy decorativas, pero no tienen vida.
    </p><p class="article-text">
        No quisiera que alguien piense que este es un asunto menor de esos que ocupan el tiempo de los pol&iacute;ticos para lanzarse reproches sin fundamento, porque desde luego que no es un rifirrafe m&aacute;s entre partidos ni una cuesti&oacute;n sin importancia. Y no lo es, porque si un Gobierno se permite ignorar su propio compromiso &eacute;tico, pierde autoridad para exigir honestidad a los dem&aacute;s. Y, sobre todo, destruye algo mucho m&aacute;s fr&aacute;gil que una norma que es la confianza.
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que cuesta entender por qu&eacute; un Gobierno decide que un marco &eacute;tico le sobra. Tal vez porque obliga a explicar por qu&eacute; se aceptan determinados regalos, por qu&eacute; no se publican ciertos viajes o por qu&eacute; hay contratos que se firman sin demasiada luz ni taqu&iacute;grafos. Tal vez porque incomoda m&aacute;s de lo que ayuda.  Lo ir&oacute;nico es que, sin el C&oacute;digo, nada de eso es ilegal. Pero s&iacute; es profundamente da&ntilde;ino. La ley marca el l&iacute;mite m&iacute;nimo. La &eacute;tica, en cambio, fija un list&oacute;n m&aacute;s alto: el de la ejemplaridad. Y cuando un Gobierno prefiere optar por el m&iacute;nimo&hellip; se nota. Y duele.
    </p><p class="article-text">
        La ciudadan&iacute;a no pide milagros. Pide coherencia. Pide que quien exige honestidad predique con ella. Pide que las palabras se parezcan un poco a los hechos porque la integridad no se alquila. No se pone y se quita como una corbata. O se vive con ella, o se renuncia a ella. Y si se renuncia, el ciudadano tiene derecho a saberlo. Porque por m&aacute;s discursos que se pronuncien, hay algo que no se puede maquillar y es que, cuando un pol&iacute;tico trata la &eacute;tica como un accesorio&hellip; es que, probablemente, la necesita m&aacute;s que nadie. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/etica-accesorio-incomodo_129_12534385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Aug 2025 10:49:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La ética, un accesorio incómodo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ética,Código ético,La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La inteligencia artificial y el futuro del empleo: ¿un regalo o una amenaza?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/inteligencia-artificial-futuro-empleo-regalo-amenaza_129_12514723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Creo que no hace m&aacute;s de tres a&ntilde;os que, escuchando la radio durante un viaje, o&iacute; un reportaje que hablaba de la inteligencia artificial (IA) y, m&aacute;s en concreto, de una cosa llamada Chat GPT.  Todav&iacute;a recuerdo que aquello me son&oacute; a ciencia ficci&oacute;n y de verdad que pens&eacute; que lo era y que bueno, para cuando ese &ldquo;engendro&rdquo; quisiera generalizarse, yo estar&iacute;a, probablemente, criando malvas y no tendr&iacute;a que preocuparme de aprenderlo.  Todav&iacute;a no hace tres a&ntilde;os de aquello y&hellip; &iexcl;ya no es ese sue&ntilde;o! La duda que ahora tengo es si no ser&aacute; una pesadilla.  
    </p><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a descubro con inquietud que la IA est&aacute; presente en las cosas m&aacute;s cotidianas y, la verdad, a veces da un poco de v&eacute;rtigo descubrir que se ha colado en nuestras vidas con una naturalidad y a una velocidad realmente asombrosas.  Casi sin darnos cuenta hemos interiorizado su presencia y ya no nos preguntamos qu&eacute; es la IA.  Ahora, lo que ocupa nuestras conversaciones de caf&eacute; es un debate que no para de crecer y que, en mayor o menor medida, nos empieza a afectar a todos: &iquest;hasta d&oacute;nde va a llegar? &iquest;qu&eacute; va a pasar con nuestros trabajos?
    </p><p class="article-text">
        La automatizaci&oacute;n impulsada por la IA est&aacute; cambiando el mercado laboral a una velocidad que, honestamente, a veces cuesta seguir. Por un lado, hay quienes ven en ella una especie de revoluci&oacute;n dorada. Y no les falta raz&oacute;n. La IA est&aacute; abriendo puertas a trabajos que hace solo cinco a&ntilde;os ni imagin&aacute;bamos.  Vemos con naturalidad, por ejemplo, que, en un hospital, un sistema de IA revise miles de radiograf&iacute;as en minutos, ayudando a los m&eacute;dicos a detectar patolog&iacute;as que a simple vista podr&iacute;an pasar desapercibidas.  En la agricultura, drones inteligentes monitorean cultivos e incluso pastorean el ganado ahorrando tiempo y recursos.  Hasta en las escuelas, herramientas de IA personalizan el aprendizaje para ni&ntilde;os que antes se quedaban rezagados&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Todo esto suena a progreso, &iquest;no?  Nos libera de tareas pesadas o repetitivas y nos deja espacio para ser m&aacute;s creativos, m&aacute;s humanos.  Pero, y aqu&iacute; viene el pero, no todo es color de rosa. Hay un miedo que recorre las conversaciones en las sobremesas, en las oficinas&hellip; &iquest;y si la IA nos deja sin trabajo?   No es una paranoia sin fundamento. Algunos empleos que dependen de tareas rutinarias &mdash;como conducir un taxi, empaquetar productos en una f&aacute;brica o incluso responder correos y atender llamadas manteniendo una conversaci&oacute;n coherente&mdash; est&aacute;n en la cuerda floja.  Imagino a alguien que ha pasado 20 a&ntilde;os manejando un taxi y, de repente, ve en las noticias que los coches aut&oacute;nomos empiezan a circular por las calles... Si, ya s&eacute; que eso pasa en Nueva York, pero &iquest;cu&aacute;nto va a tardar en llegar a Logro&ntilde;o? &iquest;Qu&eacute; hace esa persona? &iquest;C&oacute;mo paga las cuentas?
    </p><p class="article-text">
          La posibilidad de que miles de trabajos desaparezcan no es solo un n&uacute;mero en un informe; son historias reales, familias que se enfrentan a un futuro incierto.  Y es que el impacto de la IA no se queda en los sectores m&aacute;s obvios.  Hasta los trabajos que cre&iacute;amos &ldquo;seguros&rdquo; est&aacute;n sintiendo el cambio.   Esto no significa que todos vayamos a quedarnos sin nada que hacer, pero s&iacute; que el tablero de juego est&aacute; cambiando.   Y, al parecer, lo est&aacute; haciendo demasiado r&aacute;pido. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, quiero pensar que esto no va a ser un cuento de terror. La clave puede estar en c&oacute;mo juguemos nuestras cartas. Creo que hay esperanza, pero depende de c&oacute;mo manejemos las cosas. Y en esto, pienso que la educaci&oacute;n es clave.  Pienso en cursos cortos, talleres, algo que me ayude a entender c&oacute;mo trabajar con estas m&aacute;quinas en lugar de temerlas.  Por ejemplo, un amigo me habl&oacute; de un carpintero que ahora usa una impresora 3D para hacer muebles &uacute;nicos. O pienso en una camarera que aprende a usar redes sociales para promocionar un peque&ntilde;o negocio de reposter&iacute;a desde casa. &iexcl;Eso es reinventarse!   Claro, esto suena bien, pero no es tan simple.  Porque, seamos sinceros, no todos tenemos acceso a esa formaci&oacute;n, ni el tiempo, ni el dinero. Por eso creo que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas tienen que ponerse las pilas: becas, programas de reciclaje profesional, incentivos para empresas que inviertan en sus trabajadores. Si no, corremos el riesgo de dejar atr&aacute;s a mucha gente. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay otro tema que me ronda la cabeza y que no podemos ignorar: la &eacute;tica de la IA. Porque, vamos a ver, &iquest;qui&eacute;n controla a estas m&aacute;quinas? Si un algoritmo ya decide hoy en d&iacute;a qui&eacute;n consigue un trabajo o qui&eacute;n no, &iquest;c&oacute;mo sabemos que no est&aacute; siendo injusto? Ya hemos visto casos donde sistemas de IA perpet&uacute;an sesgos, como descartar candidatas mujeres para puestos t&eacute;cnicos porque fueron entrenados con datos del pasado.  Creo que este es un problema serio.  La regulaci&oacute;n legislativa de la IA no es un lujo, es una necesidad. Necesitamos reglas claras para que la tecnolog&iacute;a no se convierta en un jefe sin alma que pisotea derechos laborales o amplifica desigualdades.  
    </p><p class="article-text">
        Y, por si fuera poco, est&aacute; el lado humano de todo esto. No se trata solo de n&uacute;meros o estad&iacute;sticas. Es el nudo en el est&oacute;mago de alguien que no sabe si su empleo seguir&aacute; existiendo dentro de solo cinco a&ntilde;os.  Es la incertidumbre de quien empieza hoy una carrera o un grado de FP y no sabe si, cuando acabe sus estudios, su profesi&oacute;n habr&aacute; sido superada por la IA.  Aunque tambi&eacute;n puede ser la ilusi&oacute;n de un joven que estudia una carrera nueva, creada gracias a la IA. 
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, siento que la IA es como un r&iacute;o enorme: puede llevarnos a sitios incre&iacute;bles o arrastrarnos si no sabemos nadar. No es buena ni mala, pero me da respeto. Me da miedo no estar preparado, como les pas&oacute; a otros en su tiempo con los ordenadores o los m&oacute;viles. Pero tambi&eacute;n tengo esperanza. Si aprendemos a usarla bien, si nos aseguramos de que nadie se quede atr&aacute;s, puede ser una oportunidad para trabajar mejor, para ser m&aacute;s creativos, para construir un futuro donde todos tengamos un lugar. 
    </p><p class="article-text">
        Nos queda la esperanza de que, si hacemos las cosas bien, el futuro puede ser mejor para todos. Porque la IA, al final, no es buena ni mala por s&iacute; misma. Es una herramienta, igual que, en su momento, lo fueron el fuego, la electricidad o la m&aacute;quina de vapor. Puede quemarnos o iluminarnos, dependiendo de c&oacute;mo la usemos y, aunque reconozco que me asusta un poco, creo que la inteligencia artificial no es una amenaza que viene a arrasarlo todo, aunque supongo que tampoco es una varita m&aacute;gica que solucionar&aacute; nuestros problemas por arte de magia. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; tengo claro es que supone un desaf&iacute;o enorme, aunque tambi&eacute;n una oportunidad para repensar c&oacute;mo trabajamos, c&oacute;mo aprendemos y c&oacute;mo construimos un mundo m&aacute;s justo en el que la imaginaci&oacute;n y la creatividad nos permitan seguir avanzando juntos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/inteligencia-artificial-futuro-empleo-regalo-amenaza_129_12514723.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Aug 2025 08:08:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La inteligencia artificial y el futuro del empleo: ¿un regalo o una amenaza?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sonriendo al caos: Neurocirugía sí, pero, ¿y lo esencial?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/sonriendo-caos-neurocirugia-si-esencial_129_12471995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Creo que nadie podr&aacute; negar la imagen de afabilidad que la consejera de Salud transmite a diario con esa permanente sonrisa con la que siempre recibe cualquier cr&iacute;tica.  Es cierto que siempre nos ofrece una imagen risue&ntilde;a, incluso en los momentos m&aacute;s tensos, pero parece que ese empe&ntilde;o permanente en forzar siempre una sonrisa ha terminado por jugarle una mala pasada.  
    </p><p class="article-text">
        Sigo pensando que esa sonrisa no es en realidad m&aacute;s que una mueca con la que intenta transmitir indiferencia y desprecio ante la cr&iacute;tica, pero sus recientes declaraciones sobre el caos sanitario de las Urgencias y las listas de espera quir&uacute;rgicas han alcanzado el l&iacute;mite del mal gusto, trasladando un desprecio inaguantable hacia los miles de riojanos que sufrimos a diario estas situaciones.
    </p><p class="article-text">
        La Sra. Mar&iacute;a Mart&iacute;n, consejera de Salud y Pol&iacute;ticas Sociales del Gobierno del PP, presidido por D. Gonzalo Capell&aacute;n, acaba de declarar, con su natural desparpajo y exhibiendo su habitual sonrisa, que los riojanos preferimos estar tumbados en la playa que en la mesa del quir&oacute;fano. &iexcl;Claro, es de una l&oacute;gica impecable! Todos preferir&iacute;amos estar tumbados en una hamaca, -aunque no fuera en la playa-, antes que en la mesa de un quir&oacute;fano, pero afirmar que el caos sanitario riojano se debe a que cuando nos avisan para la operaci&oacute;n que llevas esperando meses, cuando no a&ntilde;os, preferimos renunciar para irnos de vacaciones, creo que supera todos los l&iacute;mites admisibles.
    </p><p class="article-text">
        Mientras las Urgencias del San Pedro parecen un reality de supervivencia, con las ambulancias aparcadas en la puerta llenas de pacientes esperando, con pacientes en los boxes esperando camas a lo largo de d&iacute;as, mientras la Atenci&oacute;n Primaria se desangra con esperas interminables, mientras se desmonta la eficaz estructura organizativa del Hospital de Calahorra y los centros de salud se asemejan a hornos, &ndash;&iexcl;qu&eacute; bronceado tan heroico!&ndash;  la Consejera pinta a los riojanos como unos veraneantes despreocupados. 
    </p><p class="article-text">
        Recurriendo a la l&oacute;gica m&aacute;s b&aacute;sica, esa que parece haber huido del despacho de la Consejera: &iquest;de verdad que alguien con dos dedos de frente, o con un grado de cinismo menos acusado, cree que un paciente que lleva meses, o incluso m&aacute;s de un a&ntilde;o, esperando una operaci&oacute;n que le cambiar&aacute; la vida &ndash;una cadera nueva, un coraz&oacute;n m&aacute;s calmado&hellip;&ndash;, cuando le citan para entrar &iexcl;por fin! al quir&oacute;fano, suspira y dice: &ldquo;Mejor me voy de vacaciones, que el sol y los ba&ntilde;os de mar son muy buenos para la salud&rdquo;? 
    </p><p class="article-text">
        Por favor, se&ntilde;ora Mart&iacute;n, hasta mi gata, que puede confundir el sof&aacute; con un quir&oacute;fano, sabe que alguien con una intervenci&oacute;n pendiente no planea un verano de fiesta. &iquest;Disfrutar de unas vacaciones con dolor cr&oacute;nico, con problemas de visi&oacute;n, etc.? &iexcl;Qu&eacute; vacaciones de ensue&ntilde;o! 
    </p><p class="article-text">
        No, lo que pasa es que esos pacientes est&aacute;n atrapados en listas de espera interminables, sufriendo mientras usted inventa excusas de comedia.  La frivolidad con la que la Consejera afronta esta crisis es, francamente, vergonzosa. Culpar a los riojanos de su propio colapso sanitario &ndash;&iexcl;la culpa es de la gente que no se quiere operar, claro!&ndash; es como echarle la culpa al enfermo de gripe por no sanar con una carcajada. 
    </p><p class="article-text">
        Y mientras, la Sra. Consejera sigue soltando perlas como que &ldquo;cada vez bajamos m&aacute;s el umbral para denominar colapso&rdquo; &ndash;&iexcl;qu&eacute; alivio, solo son decenas de almas en pausa, no un colapso de verdad!&ndash;.  Son los propios profesionales los que est&aacute;n denunciando temperaturas asfixiantes, falta de personal y un caos que huele a sanidad de otro siglo. &iquest;Soluci&oacute;n? Ninguna. Solo un desfile de excusas sobre las vacaciones del personal y ese supuesto rechazo estival que parece sacado de un chiste malo.
    </p><p class="article-text">
        Pero, de pronto, esta misma semana, el tel&oacute;n se alza con un giro curioso protagonizado por un nuevo actor: &iexcl;el mism&iacute;simo presidente del Gobierno!
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo Debate sobre el estado de la regi&oacute;n, el presidente Gonzalo Capell&aacute;n anunci&oacute; (con escaso entusiasmo a mi juicio), que los pr&oacute;ximos presupuestos incluir&aacute;n una partida para crear una unidad de neurocirug&iacute;a en el Hospital San Pedro. &iexcl;Magn&iacute;fica noticia, se&ntilde;or presidente, un aplauso bien merecido! Nadie puede negar que es un avance positivo.  Cada a&ntilde;o, cientos de riojanos deben desplazarse a hospitales vecinos por esta especialidad, y contar con ella en casa es un paso adelante que todos celebramos con absoluta sinceridad. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, uno no puede evitar preguntarse si esta iniciativa llega en el orden correcto. &iquest;No ser&iacute;a m&aacute;s urgente y prioritario asentar y consolidar las prestaciones que ya tenemos, alcanzar la excelencia en las especialidades implantadas y, sobre todo, invertir en reforzar la Atenci&oacute;n Primaria, que agoniza con listas de espera interminables? &iquest;No deber&iacute;amos priorizar, por ejemplo, la reducci&oacute;n de m&aacute;s de un a&ntilde;o de demora en Oftalmolog&iacute;a, acelerar diagn&oacute;sticos e intervenciones en lo que ya existe, o garantizar que no esperemos semanas para ver a nuestro m&eacute;dico de familia? 
    </p><p class="article-text">
        Desarrollar nuevas unidades est&aacute; muy bien, pero &iquest;no es como decorar la fachada de una casa mientras el tejado se cae? Quiz&aacute;s el Gobierno deber&iacute;a empezar por apuntalar lo que ya tenemos antes de anunciar nuevos proyectos. 
    </p><p class="article-text">
        Seguro que un par de cientos de riojanos y algunos pocos especialistas nos veremos beneficiados por la creaci&oacute;n de este nuevo servicio, aunque esto no va a evitar que otros muchos miles de riojanos y cientos de profesionales, contin&uacute;en sufriendo las consecuencias de una deficiente gesti&oacute;n de algunos servicios que hacen aguas mientras se muerden la lengua cada vez que la Sra. Mart&iacute;n deja escapar nuevas perlas de su garganta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/sonriendo-caos-neurocirugia-si-esencial_129_12471995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jul 2025 11:25:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sonriendo al caos: Neurocirugía sí, pero, ¿y lo esencial?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Sanidad,Salud,Listas de espera,La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni un paso atrás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/paso_129_12390743.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Casi sin darme cuenta ha llegado junio, el mes del Orgullo. Este es el mes en el que las banderas multicolor cuelgan de los balcones, los perfiles de nuestras redes sociales se ti&ntilde;en de arco&iacute;ris y, durante unos d&iacute;as, nuestras realidades, nuestras luchas y nuestras identidades se colocan en el centro del debate p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos piensan que este es el mes en el que algunos perdemos la verg&uuml;enza y <em>&ldquo;salen disfrazados a la calle, cuando no medio desnudos&rdquo;</em>, para agitar banderitas de colores y exhibir plumajes de todo tipo.  Algunos se piensan que todo se reduce a eso y no se dan cuenta de que, precisamente eso, esa exhibici&oacute;n de libertad no es m&aacute;s que un acto de reivindicaci&oacute;n y resistencia.  Porque s&iacute;, este mes de junio no es solo un mes de celebraci&oacute;n: es, sobre todo, un mes de resistencia y reivindicaci&oacute;n. Porque cada a&ntilde;o que pasa, los motivos para seguir saliendo a la calle son m&aacute;s urgentes.
    </p><p class="article-text">
        Este 2025, la FELGTBI+ lo ha dicho alto y claro: <em>&ldquo;20 a&ntilde;os avanzando en derechos: ni un paso atr&aacute;s&rdquo;</em>. Se cumplen dos d&eacute;cadas desde que Espa&ntilde;a hizo historia al aprobar el matrimonio igualitario. Y s&iacute;, fue un hito. Fue justicia. Fue dignidad. Pero hoy, gracias a todos esos que piensan que este es un mes de libertinaje, ese avance corre el riesgo de convertirse en una efem&eacute;ride vac&iacute;a si no somos capaces de defenderlo con u&ntilde;as y dientes. Porque lo cierto es que los derechos que tanto cost&oacute; conquistar est&aacute;n hoy en juego.
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n que el post fascismo est&aacute; ejerciendo sobre la derecha extrema en que se ha convertido el Partido Popular est&aacute; consiguiendo que, aunque parezca incre&iacute;ble, en pleno 2025, en muchas comunidades aut&oacute;nomas &mdash;especialmente en Madrid, Murcia, Castilla y Le&oacute;n o la Comunidad Valenciana&mdash; se recorten derechos y se desmantelen servicios clave como las oficinas de atenci&oacute;n o los programas de educaci&oacute;n en diversidad. Se est&aacute;n borrando recursos, silenciando a profesionales, marginando de nuevo a quienes solo pedimos vivir en paz y con libertad.
    </p><p class="article-text">
        En La Rioja, el Gobierno de Gonzalo Capell&aacute;n no sufre la debilidad de gobernar en minor&iacute;a y, en consecuencia, su mayor&iacute;a absoluta le permite ejercer sus funciones eludiendo cualquier tipo de presi&oacute;n del extremismo de VOX. Sin embargo, tambi&eacute;n aqu&iacute; est&aacute;n en riesgo nuestros derechos: la falta de desarrollo normativo en leyes tan b&aacute;sicas para nuestro colectivo como la Ley Trans, o la de familias monoparentales, evidencian la vinculaci&oacute;n cada vez m&aacute;s estrecha del Gobierno de La Rioja con los postulados m&aacute;s extremistas defendidos por el post fascismo.
    </p><p class="article-text">
        No se trata solo de celebrar el pasado, sino de blindar el futuro. Porque lo que se est&aacute; jugando ahora es mucho m&aacute;s que una cuesti&oacute;n de colores, desfiles o conmemoraciones.  Lo que est&aacute; en juego es nuestra dignidad, nuestra libertad, nuestra propia vida.
    </p><p class="article-text">
        Estos retrocesos no son hechos aislados ni errores locales; forman parte de una estrategia internacional bien organizada, que est&aacute; extendiendo por todo el mundo una ola reaccionaria que amenaza con desmontar d&eacute;cadas de avances sociales, no solo para las personas LGTBIQ+, sino tambi&eacute;n para mujeres, migrantes, menores no acompa&ntilde;ados, activistas clim&aacute;ticos o defensores de derechos humanos. Vemos c&oacute;mo en pa&iacute;ses de Europa, Am&eacute;rica o incluso dentro de la propia Uni&oacute;n Europea se aprueban leyes abiertamente discriminatorias, se criminaliza la diversidad, se cierran espacios de libertad y se cuestionan los principios democr&aacute;ticos m&aacute;s b&aacute;sicos. Esta corriente ultraconservadora act&uacute;a con un mismo manual: alimentar el miedo, se&ntilde;alar al diferente y convertir los derechos en privilegios negociables. Lo que est&aacute; en juego, por tanto, no es solo nuestro presente, sino el modelo de sociedad en el que queremos vivir.
    </p><p class="article-text">
        Como ciudadano y miembro del colectivo no puedo permitirme el lujo de la indiferencia. Nunca he sido indiferente y por eso no puedo callar mientras veo c&oacute;mo algunos intentan convertir nuestros derechos en moneda de cambio. Ni c&oacute;mo se cede terreno ante quienes quieren borrar nuestras vidas del espacio p&uacute;blico. La historia ya nos ense&ntilde;&oacute; que el silencio no protege a nadie. Por eso hoy sigo levantando la voz. Porque quiero un pa&iacute;s donde ser quien soy no implique una lucha constante. Porque quiero leyes que protejan, no que discriminen. Porque quiero educaci&oacute;n en diversidad, pol&iacute;ticas p&uacute;blicas valientes y un gobierno que no se esconda detr&aacute;s de mayor&iacute;as para incumplir sus compromisos.
    </p><p class="article-text">
        Este Orgullo no es solo una celebraci&oacute;n, es una trinchera. Y, desde esa posici&oacute;n,  tenemos que decir con fuerza que no estamos dispuestos a ceder, que no vamos a dar ni un paso atr&aacute;s, que nuestra dignidad no se negocia, nuestra igualdad no se vota y nuestra libertad no se mendiga. Si algunos pretenden revertir nuestras conquistas, nos encontrar&aacute;n de frente &mdash;m&aacute;s orgullosos, m&aacute;s unidas, m&aacute;s fuertes&mdash; defendiendo la democracia, los derechos y la vida misma. Porque no se trata solo de nosotros y nosotras, se trata de qu&eacute; tipo de sociedad queremos construir. Y yo quiero y defiendo una donde quepamos todas las personas. Con todos nuestros colores. Con todos nuestros derechos.
    </p><p class="article-text">
        Se lo debemos a quienes, con su lucha, nos permitieron llegar hasta aqu&iacute;. Nos lo debemos a nosotros, se lo debemos a quienes vendr&aacute;n y se lo debemos a una sociedad que solo ser&aacute; plenamente libre cuando nadie tenga que pedir permiso para ser quien es. 
    </p><p class="article-text">
        <sup>1</sup> Federaci&oacute;n Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <sup>2</sup> Ley de igualdad, reconocimiento a la identidad y expresi&oacute;n de g&eacute;nero y derechos de las personas trans y sus familiares de La Rioja. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/paso_129_12390743.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Jun 2025 18:21:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ni un paso atrás]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros que nadie lee (y la cultura que algunos recortan)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/libros-nadie-lee-cultura-recortan_129_12329606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        A lo largo de los a&ntilde;os he ido acumulando una importante cantidad de libros. No es que sea una biblioteca extraordinaria, pero s&iacute; es profundamente personal. Me cuesta deshacerme de ellos. Algunos me los regalaron, otros los hered&eacute;, varios los compr&eacute; impulsivamente. Tambi&eacute;n est&aacute;n los que alguien me prest&oacute; hace a&ntilde;os y, por olvido o por afecto, nunca devolv&iacute;. Supongo que no soy el &uacute;nico porque yo tambi&eacute;n recuerdo haber perdido as&iacute; algunos ejemplares.
    </p><p class="article-text">
        Me gust&oacute; leerlos y me gusta verlos, cuidarlos, ojearlos de cuando en cuando. Me gusta saber que est&aacute;n ah&iacute;, aunque no los lea. Y, siendo honesto, s&eacute; que hay muchos que probablemente nunca leer&eacute;. Algunos incluso siguen envueltos en el celof&aacute;n original.
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo que me digo que un d&iacute;a, cuando tenga m&aacute;s tiempo &mdash;quiz&aacute; cuando me jubile&mdash; podr&eacute; leerlos con calma. Me gusta pensar que lo har&eacute;. Pero tambi&eacute;n empiezo a preguntarme: &iquest;y si ese momento nunca llega? &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; entonces con todos esos libros? &iquest;A d&oacute;nde ir&aacute; la sabidur&iacute;a que encierran? &iquest;Qui&eacute;n leer&aacute; esos versos que tanto me emocionaron? &iquest;Acabar&aacute;n en cajas almacenadas en la &ldquo;Traper&iacute;a de Klaus&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a pensar que, cuando yo no est&eacute;, alg&uacute;n miembro de mi familia podr&aacute; seguir disfrutando con las lecturas que yo disfrut&eacute;, o con las que disfrutaron mis padres. Que mis sobrinos &mdash;o sus hijos&mdash; seguir&aacute;n pasando los dedos por sus lomos, buscando un t&iacute;tulo que les impulse a sumergirse en sus p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n soy consciente de que el ritmo de vida actual, la omnipresencia de las pantallas, las plataformas de entretenimiento y la facilidad de acceso a lo digital nos est&aacute;n alejando cada vez m&aacute;s de los libros. Incluso a m&iacute;, que confieso esta atracci&oacute;n hacia ellos, tambi&eacute;n me pasa. &nbsp;No es solo una cuesti&oacute;n de formatos, sino de h&aacute;bitos, de tiempo, de atenci&oacute;n. Leer un libro &mdash;de verdad&mdash; exige algo que cada vez nos cuesta m&aacute;s concedernos: una pausa. Y, sin embargo, ese espacio pausado, &iacute;ntimo, transformador, es m&aacute;s necesario que nunca.
    </p><p class="article-text">
        Esta no es solo una pregunta &iacute;ntima. Es tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n colectiva porque los libros que acumulamos, los que heredamos, los que dejamos sin leer, forman parte de una red silenciosa de memoria, cultura y afecto que est&aacute; en peligro de desaparici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pensaba en ello hace unas semanas cuando se conoci&oacute; que el gobierno municipal de Conrado Escobar hab&iacute;a decretado un recorte presupuestario de 38.000 euros en la Biblioteca Rafael Azcona, la &uacute;nica biblioteca municipal de Logro&ntilde;o. Este tipo de decisiones pol&iacute;ticas reflejan una tendencia preocupante: la cultura y la lectura parecen ser las primeras en sufrir cuando se aplican recortes presupuestarios. Y, sin embargo, son fundamentales para el desarrollo de una sociedad cr&iacute;tica y cohesionada.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s indignante es que, mientras se recorta en cultura, el alcalde del Partido Popular se permite devolver fondos europeos que su equipo es incapaz de ejecutar. Fondos pensados precisamente para mejorar la vida de la gente, para modernizar servicios, para impulsar proyectos sociales y culturales. En lugar de asumir esa ineficacia, el Ayuntamiento compensa su incapacidad de gesti&oacute;n recortando la cultura: lo f&aacute;cil, lo que no se queja en los despachos, pero s&iacute; duele en los barrios.
    </p><p class="article-text">
        Y este no es un caso aislado. La cultura est&aacute; siendo arrinconada en muchos lugares donde gobierna la derecha con el apoyo de la ultraderecha. La imposici&oacute;n ideol&oacute;gica de VOX en ayuntamientos y gobiernos auton&oacute;micos est&aacute; empujando al Partido Popular hacia decisiones que desprecian lo cultural, ya sea eliminando festivales, censurando exposiciones, recortando bibliotecas o desprestigiando a creadores, como hizo Gonzalo Capell&aacute;n eliminando el nombre de Almudena Grandes de la Biblioteca de La Rioja. Es un patr&oacute;n que se repite: lo que no controlan, lo silencian; lo que no entienden, lo recortan.
    </p><p class="article-text">
        Yo seguir&eacute; conservando mis libros mientras pueda. Algunos los leer&eacute;; otros, me bastar&aacute; con saber que est&aacute;n ah&iacute;. Pero me gustar&iacute;a que, m&aacute;s all&aacute; de mi casa, siguiera existiendo un pa&iacute;s donde leer fuera un derecho f&aacute;cil, accesible, protegido. Donde las bibliotecas no tuvieran que luchar por mantener sus actividades y donde los libros no acabaran olvidados en cajas, sino en manos de alguien que los lea y los disfrute por primera vez. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/libros-nadie-lee-cultura-recortan_129_12329606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 May 2025 07:35:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los libros que nadie lee (y la cultura que algunos recortan)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros,Recortes,Vox,PP - Partido Popular,La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La derecha española ante el espejo del Papa Francisco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/derecha-espanola-espejo-papa-francisco_129_12259429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La muerte del Papa Francisco ha desatado un aluvi&oacute;n de an&aacute;lisis y homenajes, pero tambi&eacute;n ha sacado a relucir la podredumbre moral de muchos que ahora se atreven a llorarlo en p&uacute;blico mientras lo apu&ntilde;alaron por la espalda durante a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Durante su papado, Francisco fue un faro de justicia social, un l&iacute;der que puso a los pobres, los inmigrantes, la defensa del medio ambiente y los derechos del colectivo LGTBIQ+ en el centro de su mensaje con el que clam&oacute; contra la &ldquo;globalizaci&oacute;n de la indiferencia&rdquo; que abandona a los vulnerables, denunci&oacute; el neoliberalismo salvaje que engorda las arcas de unos pocos y defendi&oacute; la creaci&oacute;n frente a la avaricia que destroza el planeta. Para muchos cristianos y especialmente para la derecha espa&ntilde;ola, este mensaje era una aut&eacute;ntica bofetada.
    </p><p class="article-text">
        Su compromiso, profundamente enraizado en el Evangelio, incomod&oacute; a la derecha espa&ntilde;ola, que lo vio como una amenaza a sus intereses. Santiago Abascal, l&iacute;der de Vox, trat&oacute; de deslegitimarlo y humillarlo llam&aacute;ndolo &ldquo;ciudadano Bergoglio&rdquo;, y Cuca Gamarra, secretaria general del PP, lo calific&oacute; de &ldquo;comunista&rdquo; escupiendo esta palabra con el desprecio impl&iacute;cito que conlleva en el imaginario m&aacute;s reaccionario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo ahora, con Francisco muerto, estos oportunistas se suben al carro del luto, balbuceando elogios vac&iacute;os para ara&ntilde;ar votos, como si nunca hubieran cuestionado su autoridad.&nbsp;Su hipocres&iacute;a es un insulto a la memoria de un Papa que los enfrent&oacute; a su propia miseria moral y una prueba de que solo quieren a la Iglesia como t&iacute;tere para su propaganda mientras pisotean sus valores m&aacute;s esenciales.
    </p><p class="article-text">
        Francisco no era, como algunos intentaron caricaturizar, un Papa de izquierdas.&nbsp;Su defensa de los excluidos nac&iacute;a de los mandamientos y del amor al pr&oacute;jimo, no de ideolog&iacute;as pol&iacute;ticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Apoy&oacute; las uniones civiles y pidi&oacute; despenalizar la homosexualidad, desafiando a los que, como Vox, agitan el odio contra el colectivo LGTBIQ+, dici&eacute;ndole incluso a un homosexual: &ldquo;Dios te hizo as&iacute; y te ama&rdquo;, con todo lo que esa expresi&oacute;n conlleva. Conden&oacute; el dogma neoliberal que enriquece a unos pocos a costa de los pobres, un sistema que el PP abraza sin pudor y que perpet&uacute;a la desigualdad.&nbsp;Hizo de la acogida de inmigrantes un imperativo &eacute;tico, enfrent&aacute;ndose a los nacionalismos radicales y mezquinos que Vox y el PP enarbolan, posturas que no fueron bien recibidas por una derecha que prefiere una Iglesia sumisa, que bendiga sus pol&iacute;ticas de exclusi&oacute;n y libre mercado sin cuestionarlas y que sacaron de quicio a Isabel D&iacute;az Ayuso que tuvo la desfachatez de tachar de &ldquo;leyenda negra&rdquo; su petici&oacute;n de perd&oacute;n por los cr&iacute;menes de la conquista de Am&eacute;rica y a Abascal que cuestion&oacute; su autoridad para hablar de inmigraci&oacute;n.&nbsp;Pero ahora, con Francisco fallecido, Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o balbucea que &ldquo;hablaba espa&ntilde;ol&rdquo; como si eso borrara sus cr&iacute;ticas y Vox murmura oraciones por su alma como si alguien les creyera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este cambio de discurso no refleja arrepentimiento, sino el oportunismo descarado de una derecha que busca capitalizar la figura de un Papa al que nunca entendieron ni respetaron y al que odiaron porque les dijo la verdad: que su especulaci&oacute;n y su indiferencia son la ra&iacute;z de la miseria. Y esa verdad quema.
    </p><p class="article-text">
        Si esta hipocres&iacute;a al elogiar a Francisco es grave, m&aacute;s lo es el historial de desastres del PP, que contradice frontalmente los valores cristianos que dice defender. Condenado judicialmente como organizaci&oacute;n criminal en el caso G&uuml;rtel, el PP arrastra una estela de esc&aacute;ndalos que violan los mandamientos m&aacute;s b&aacute;sicos de la Iglesia y dejan un rastro pestilente de negligencia y mentiras. La guerra de Irak, impulsada por Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar, caus&oacute; miles de muertes sin pruebas de la existencia de armas de destrucci&oacute;n masiva y sin que, hasta el momento, haya pedido perd&oacute;n como al menos s&iacute; hicieron Tony Blair y Bush, un acto que choca con el &ldquo;no matar&aacute;s&rdquo; (&Eacute;xodo 20:13). El accidente del Prestige devast&oacute; Galicia porque el gobierno del PP decidi&oacute; ignorar el consejo cient&iacute;fico de los expertos, agravando la marea negra y provocando la crisis medioambiental m&aacute;s grave de la historia de Espa&ntilde;a. Esta negligencia despreci&oacute; el mandato de cuidar la creaci&oacute;n que Francisco defendi&oacute; con pasi&oacute;n en <em>&ldquo;Laudato S&rsquo; Sobre el cuidado de la casa com&uacute;n&rdquo;</em>.&nbsp;El accidente del Yak-42, que mat&oacute; a 62 militares por la contrataci&oacute;n de un avi&oacute;n de desguace y cuyos restos fueron tratados como despojos de carnicer&iacute;a, fue minimizado por Federico Trillo, entonces ministro de Defensa que minti&oacute; para tapar la chapuza y en el que, adem&aacute;s, el PP us&oacute; dinero negro para su defensa, seg&uacute;n confes&oacute; el propio B&aacute;rcenas, violando con ello el &ldquo;no dar&aacute;s falso testimonio&rdquo; (&Eacute;xodo 20:16).
    </p><p class="article-text">
        Los esc&aacute;ndalos recientes del PP son igual de demoledores. Durante la pandemia, la gesti&oacute;n de Ayuso en Madrid dej&oacute; morir a 7.291 ancianos en residencias como consecuencia de las &oacute;rdenes dictadas por el gobierno del PP que vetaban su traslado a hospitales bas&aacute;ndose en repugnantes criterios de edad y discapacidad y llegando a calificar las cr&iacute;ticas por estas muertes evitables como &ldquo;mierdas&rdquo;, mostrando una falta de empat&iacute;a que contrasta con el amor al pr&oacute;jimo predicado por Francisco (Mateo 22:39).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La negligente gesti&oacute;n de la tragedia de la DANA en Valencia caus&oacute; 227 fallecidos y evidenci&oacute; la incapacidad del gobierno valenciano del PP y de Carlos Maz&oacute;n, que ignoraron todas las alertas meteorol&oacute;gicas mientras &iquest;com&iacute;a? con toda tranquilidad e incomunicado con una periodista durante m&aacute;s de cuatro horas. En lugar de asumir responsabilidades, el PP acus&oacute; a las v&iacute;ctimas de &ldquo;politizar&rdquo; su dolor, lo que refleja una arrogancia absolutamente opuesta a la humildad de Francisco, y un claro desprecio por la vida que &eacute;l conden&oacute; como &ldquo;globalizaci&oacute;n de la indiferencia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s indignante es que el PP no solo evade sus responsabilidades, sino que protege y blinda a los responsables de estas tragedias. Maz&oacute;n sigue al frente de Valencia, respaldado y aplaudido por un partido que minimiza la DANA como si fuera un mal sue&ntilde;o consecuencia de un &ldquo;error humano&rdquo;. &nbsp;Ayuso, elevada a diosa y convertida en un &iacute;cono del PP, pasea por el mundo su pol&iacute;tica antinmigraci&oacute;n, escupiendo directamente sobre el mensaje de acogida de Francisco. B&aacute;rcenas, cerebro de la corrupci&oacute;n del PP, fue defendido durante a&ntilde;os con todo tipo de argumentos y recursos y Aznar, arquitecto de la guerra de Irak y el Prestige, sigue siendo una figura venerada en el partido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vox, por su parte, es a&uacute;n m&aacute;s descarado. Su post fascismo se viste de catolicismo para enga&ntilde;ar a los devotos convoc&aacute;ndolos incluso al rezo de rosarios frente a las sedes socialistas que provocan ataques de odio, pero sus pol&iacute;ticas antinmigraci&oacute;n y su cruzada contra los derechos LGTBIQ+ son una bofetada al Evangelio.&nbsp;Abascal llam&oacute; a Francisco &ldquo;globalista&rdquo; y &ldquo;mas&oacute;n&rdquo;, pero ahora finge rezar por &eacute;l, buscando votos entre los que lloran al Papa. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay quien asegura que la derecha despreciaba a Francisco porque les recordaba que su avaricia empresarial aplasta a los pobres y que prefer&iacute;an una Iglesia que les mintiera con promesas vac&iacute;as. Ambos partidos quieren una fe que justifique sus odios, no que los desaf&iacute;e a mirarse al espejo.&nbsp;La derecha espa&ntilde;ola, con el PP y Vox a la cabeza, quiere una Iglesia que sirva de propaganda, no de conciencia. Usan el mensaje cristiano para captar votantes sensibles a la tradici&oacute;n, pero ignoran su esencia: la justicia, la verdad y el cuidado de los m&aacute;s d&eacute;biles. Francisco, con su vida y su palabra, les puso un espejo que no quisieron mirar. Criticaron su compromiso con los inmigrantes, los pobres y el colectivo LGTBIQ+, pero ahora lo alaban para no quedar fuera del duelo colectivo. Esta incoherencia no es solo pol&iacute;tica, es moral. Un partido que ha causado tanto da&ntilde;o, desde la guerra de Irak hasta la DANA, que protege a figuras como Maz&oacute;n, Ayuso, B&aacute;rcenas, Rajoy y Aznar y que ha sido condenado por corrupci&oacute;n, no tiene legitimidad para acusar a nadie, mucho menos para invocar los valores de una Iglesia que Francisco intent&oacute; devolver a sus ra&iacute;ces evang&eacute;licas.
    </p><p class="article-text">
        El legado de Francisco es un pu&ntilde;etazo en la mesa: una Iglesia que defiende a los marginados, que desenmascara la injusticia y exige coherencia y que deja un desaf&iacute;o a sus fieles exigi&eacute;ndoles coherencia entre su fe y sus acciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El PP y Vox, con su historial de corrupci&oacute;n, mentiras y sangre, son la ant&iacute;tesis de ese mensaje. No tienen derecho a acusar a nadie mientras protegen a tantos como Maz&oacute;n, Ayuso, B&aacute;rcenas y Aznar, ni a lloriquear por Francisco mientras escupen en su legado. La sociedad debe recoger el guante que Francisco dej&oacute;: exigir una pol&iacute;tica que viva la fe con verdad, no que la use como m&aacute;scara y mientras el PP y Vox sigan manipulando la religi&oacute;n para sus fines, su hipocres&iacute;a seguir&aacute; siendo una mancha que ning&uacute;n elogio p&oacute;stumo podr&aacute; borrar.&nbsp;Ser&iacute;a bueno que la sociedad, inspirada por el ejemplo de Francisco, les pida cuentas y reclame una pol&iacute;tica que no solo hable de valores cristianos, sino que los viva. Porque la hipocres&iacute;a de la derecha es insoportable: alaban a Francisco con la boca, pero defienden con u&ntilde;as y dientes todo lo que &eacute;l combati&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Como dijo el propio Francisco, &ldquo;la indiferencia es una pandemia silenciosa&rdquo; y la derecha espa&ntilde;ola, con su historial de mentiras, negligencias y odio, es su principal trasmisor.&nbsp; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/derecha-espanola-espejo-papa-francisco_129_12259429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 May 2025 10:58:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La derecha española ante el espejo del Papa Francisco]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Papa Francisco,Derecha,Extrema derecha,PP - Partido Popular,Vox]]></media:keywords>
    </item>
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