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    <title><![CDATA[elDiario.es - Andrés Barragán Urbiola]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/andres-barragan/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Andrés Barragán Urbiola]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA['Make social media great again']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/make-social-media-great-again_129_12041458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b447e876-ccf7-4588-877d-92bb51fb90ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Make social media great again&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Centrarse exclusivamente en regular el contenido que se publica en las redes sociales implica ignorar soluciones disponibles desde hace tiempo, como los protocolos y el código abierto, que se basan en la confianza y potencia de los proyectos colectivos emancipadores</p></div><p class="article-text">
        El <em>Financial Times</em> lo advert&iacute;a tras el giro trumpista de los propietarios de las grandes plataformas digitales: <a href="https://www.ft.com/content/917c9535-1cdb-4f6a-9a15-1a0c83663bfd" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estas decisiones responden a su vulnerabilidad frente a los Estados</a>. Aunque las grandes tecnol&oacute;gicas busquen ampliar su poder de manera desmedida, las leyes siguen teniendo la capacidad de limitar sus acciones, oblig&aacute;ndolas a operar dentro del margen establecido por los Estados. Por tanto, el debate actual no se centra en si las plataformas pueden o no ser reguladas &ndash;un proceso ya en marcha desde diversos frentes&ndash;, sino en c&oacute;mo deben adaptarse las regulaciones ante los nuevos desaf&iacute;os que estas plantean. En este contexto, han surgido tres principales enfoques de regulaci&oacute;n: por propiedad, por contenido o por funcionamiento.
    </p><p class="article-text">
        El primer enfoque, la regulaci&oacute;n de la propiedad, establece unos criterios que deben cumplir los propietarios de las plataformas para que estas tengan autorizaci&oacute;n para operar. Es el caso de TikTok, cuyo origen chino ha llevado a Estados Unidos a exigir que al menos el 50% de su propiedad sea estadounidense, como una v&iacute;a para contener riesgos asociados al uso de datos de sus ciudadanos por un pa&iacute;s extranjero. El plazo adicional que Trump ha concedido a esta plataforma para encontrar un comprador estadounidense ser&aacute; clave para determinar los efectos de este intento de reforzar a&uacute;n m&aacute;s la concentraci&oacute;n de poder de las plataformas en EEUU. En cualquier caso, nadie espera que esta medida conduzca a una democratizaci&oacute;n de ese poder.
    </p><p class="article-text">
        La regulaci&oacute;n del contenido, el segundo enfoque, es la que ha defendido la Uni&oacute;n Europea a trav&eacute;s de la nueva ley de servicios digitales (DSA, por sus siglas en ingl&eacute;s). Desde su entrada en vigor hace un a&ntilde;o, se exige a las plataformas que implementen mecanismos internos para supervisar el contenido publicado en las mismas. De esta forma, se busca evitar el contenido il&iacute;cito, discriminatorio o la manipulaci&oacute;n informativa. Sin embargo, Meta ha desafiado recientemente esta regulaci&oacute;n al anunciar que dejar&aacute; de realizar controles internos, debido al coste que supone el personal dedicado a esta tarea. En su lugar, planea incluir un sistema de &ldquo;notas de comunidad&rdquo; similar al de X, una forma de autorregulaci&oacute;n del contenido por parte de los usuarios. Cabe recordar que la Comisi&oacute;n Europea abri&oacute; hace un a&ntilde;o un expediente a X por el incumplimiento potencial de la DSA, precisamente por sus notas de comunidad que, aunque no es un modelo que se pueda descartar <em>a priori</em>, s&iacute; lo podr&iacute;a ser por su dudosa efectividad en algunos contextos para evitar el contenido il&iacute;cito y la manipulaci&oacute;n. Algunos analistas advierten que el anuncio de Meta podr&iacute;a herir de muerte a la nueva ley europea, al constatar las contradicciones inherentes entre la regulaci&oacute;n del contenido y el riesgo de caer en censuras arbitrarias.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la DSA no se limita &uacute;nicamente a la regulaci&oacute;n del contenido publicado, que en cualquier caso es necesario para situaciones evidentes de contenido il&iacute;cito o discriminatorio y que no se tolerar&iacute;an en ning&uacute;n otro &aacute;mbito fuera de la esfera digital. Un tercer enfoque, la regulaci&oacute;n del funcionamiento, tambi&eacute;n forma parte de esta norma. Este aspecto se centra en la arquitectura y las reglas que rigen las interacciones y visualizaciones en las redes sociales, principalmente a trav&eacute;s de algoritmos, el modelo de custodia de datos y las funcionalidades disponibles para los usuarios. En el contexto actual, marcado por un entorno digital saturado de desinformaci&oacute;n y demandante de atenci&oacute;n, esta v&iacute;a de regulaci&oacute;n resulta crucial. M&aacute;s a&uacute;n desde que los due&ntilde;os de las plataformas son expl&iacute;citos en sus intenciones de influir en la pol&iacute;tica y elecciones de otros pa&iacute;ses. Los cambios en los algoritmos, dise&ntilde;ados para influir en nuestras percepciones y comportamientos, deben ser objeto de supervisi&oacute;n, y la DSA tambi&eacute;n tiene capacidad para enfrentarse a este desaf&iacute;o. La reciente ampliaci&oacute;n del expediente de la Comisi&oacute;n Europea contra X, exigiendo transparencia sobre el funcionamiento y cambios de su algoritmo, es un paso en la direcci&oacute;n correcta. Los expedientes de las autoridades de competencia sobre la necesidad de trocear estos monopolios tambi&eacute;n apuntan en esta direcci&oacute;n adecuada de incidir sobre la arquitectura.
    </p><p class="article-text">
        Internet nos ha ense&ntilde;ado que el modelo de funcionamiento es crucial, porque uno basado en protocolos y c&oacute;digos abiertos tiene la capacidad de superar sus propias limitaciones, ofrecer control a los usuarios y evitar la amenaza que supone concentrar el poder en pocas manos. Un ejemplo reciente de red social de estas caracter&iacute;sticas es Bluesky, aunque la historia de internet est&aacute; repleta de proyectos emancipadores en esta l&iacute;nea. La arquitectura de protocolos y c&oacute;digos abiertos obliga a la transparencia, permite la aparici&oacute;n de nuevas aplicaciones que respondan mejor a los intereses de los usuarios y fomenta la innovaci&oacute;n; este dise&ntilde;o no permite el acaparamiento de poder que se ha producido a trav&eacute;s de las plataformas cerradas. Sin embargo, en numerosas ocasiones, estos proyectos abiertos se han enfrentado a regulaciones que han favorecido, precisamente, a las plataformas cerradas que ahora est&aacute;n controladas por un pu&ntilde;ado de magnates, recrudeciendo el desaf&iacute;o que supone este monopolio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, se opt&oacute; por criminalizar a quienes defend&iacute;an las redes abiertas, y fue un grave error pol&iacute;tico, adem&aacute;s de un planteamiento jur&iacute;dico equivocado como se ha acabado poniendo de manifiesto. Repetir ese error ser&iacute;a desastroso: centrarse exclusivamente en regular el contenido que se publica en las redes sociales implica ignorar soluciones disponibles desde hace tiempo, como los protocolos y el c&oacute;digo abierto, que se basan en la confianza y potencia de los proyectos colectivos emancipadores para mejorar nuestros espacios p&uacute;blicos. Lo que necesitamos es regulaci&oacute;n que apoye e impulse estas alternativas. En definitiva, volver despu&eacute;s de un largo rodeo a los modelos colaborativos y transparentes que est&aacute;n en el origen de internet.
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Europea acierta ampliando la investigaci&oacute;n de X para evaluar su funcionamiento, y no limitarse &uacute;nicamente a la regulaci&oacute;n del contenido. La democratizaci&oacute;n de las plataformas digitales pasa por esta v&iacute;a, y el &eacute;xito lo encontraremos cuando cada vez sea menos relevante de qui&eacute;n sean propiedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Barragán Urbiola]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/make-social-media-great-again_129_12041458.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Feb 2025 21:45:32 +0000]]></pubDate>
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