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    <title><![CDATA[elDiario.es - Joan A. Llinares Gómez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/joan-a-llinares-gomez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Joan A. Llinares Gómez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Los presupuestos bárbaros (y III)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/presupuestos-barbaros-iii_129_13420590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/450ffe5b-edac-4b01-b35c-5af654871e7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1091y413.jpg" width="1200" height="675" alt="Los presupuestos bárbaros (y III)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una minoría radicalizada ha impuesto en las cuentas de la Generalitat para 2026 su doctrina y su lenguaje, sus prioridades y su visión excluyente de la sociedad a un partido mayoritario que conserva formalmente el Gobierno, pero que carece de legitimación</p></div><p class="article-text">
        La Generalitat acaba de aprobar sus presupuestos anuales para 2026. En realidad, si atendemos a que el mes de agosto es un mes inh&aacute;bil, no alcanzar&aacute;n a ser ni medios presupuestos, muy lejos de constituir el instrumento de planificaci&oacute;n, direcci&oacute;n y ordenaci&oacute;n racional de los gastos e ingresos vinculados con la acci&oacute;n p&uacute;blica de la tercera econom&iacute;a del Estado espa&ntilde;ol. Ser&aacute;n en el mejor de los casos, un cuatrimestre de presupuesto, unas cuentas nacidas cuando buena parte del a&ntilde;o ha transcurrido, por lo tanto, incapaces de cumplir plenamente la funci&oacute;n anticipadora que justifica su existencia misma.
    </p><p class="article-text">
        Un presupuesto, como ya se ha dicho en anteriores entregas, es el principal instrumento pol&iacute;tico de cualquier gobierno. Permite saber qu&eacute; problemas considera prioritarios, qu&eacute; derechos pretende garantizar, qu&eacute; servicios p&uacute;blicos quiere fortalecer y qu&eacute; grupos sociales merecen su protecci&oacute;n. Tambi&eacute;n revela, por omisi&oacute;n, aquello que el poder desprecia o abandona.
    </p><p class="article-text">
        Las cuentas valencianas de 2026 ascienden a unos 33.305 millones de euros y fueron aprobadas siguiendo el dictado del grupo parlamentario Vox, tres veces menor en n&uacute;mero de diputados que el grupo del PP que se supone que gobierna la Generalitat. La orientaci&oacute;n de las cuentas no se corresponde por lo tanto con la proporcionalidad parlamentaria. Una minor&iacute;a radicalizada ha impuesto su doctrina y su lenguaje, sus prioridades y su visi&oacute;n excluyente de la sociedad a un partido mayoritario que conserva formalmente el Gobierno, pero que carece de legitimaci&oacute;n (la perdi&oacute; durante la DANA cuando el infame del Ventorro regal&oacute; a Vox las llaves de la Generalitat) y al que no le queda m&aacute;s remedio que actuar como una marioneta manejada por unos nost&aacute;lgicos de la dictadura franquista, un partido que el d&iacute;a que pueda desmontar&aacute; la Constituci&oacute;n como ya est&aacute; haciendo su padrino Trump en EEUU. 
    </p><p class="article-text">
        Basta un sencillo ejemplo que a simple vista puede parecer una nimiedad por su escasa entidad econ&oacute;mica pero que en el fondo representa un nivel inusitado de perversidad. Se trata de <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/pp-vox-recortan-10-000-euros-cruz-roja-valenciana-estudios-asocian-inmigracion-delincuencia_1_13382955.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la reducci&oacute;n de 10.000 euros en la subvenci&oacute;n destinada a una entidad asistencial sin &aacute;nimo de lucro como la Cruz Roja</a>, que ha estado presente desde hace m&aacute;s de ciento cincuenta a&ntilde;os en todas las emergencias, fueran guerras o cat&aacute;strofes. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esta maldad no nos deber&iacute;a sorprender pues la llevan en su ADN ideol&oacute;gico. Sobran antecedentes, como el de aquel conseller de Zaplana y ex alcalde de Orihuela condenado a cuatro a&ntilde;os de c&aacute;rcel por robar 8 millones de pesetas a unas monjas de la caridad aprovech&aacute;ndose de su cargo. O aquel otro siete veces conseller, condenado a seis a&ntilde;os de c&aacute;rcel, cuya banda de desalmados que &eacute;l dirig&iacute;a desde su despacho se apropi&oacute; de las subvenciones destinadas a construir un hospital en un Hait&iacute; devastado por un terremoto, el c&oacute;lera y la pobreza end&eacute;mica; tambi&eacute;n de los fondos de cooperaci&oacute;n que deb&iacute;an financiar la lucha contra enfermedades contagiosas en &Aacute;frica. De aquel sumario judicial (caso Blasco) nos qued&oacute; para verg&uuml;enza del g&eacute;nero humano la frase &ldquo;<em>antes nosotros que los negratas&rdquo; </em>expresi&oacute;n que podr&iacute;a constituirse en la declaraci&oacute;n fundacional de esa barbaridad llamada <em>prioridad nacional</em> consagrada por estos seudo presupuestos de la Generalitat<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Desde un punto de vista estrictamente cuantitativo, los 10.000 euros que han quitado a la Cruz Roja son una cantidad insignificante dentro de un presupuesto de m&aacute;s de 33.000 millones. Precisamente por ello, la decisi&oacute;n resulta todav&iacute;a m&aacute;s obscena. No existe una justificaci&oacute;n econ&oacute;mica. Nadie puede sostener seriamente que las cuentas de la Generalitat dependan cr&iacute;ticamente de retirar esa cantidad a Cruz Roja cuando ese mismo presupuesto consigna partidas que suman 1,03 millones de euros para actividades relacionadas con la tauromaquia, doblando la cantidad del ejercicio anterior, a la vez que han reducido un 10% las partidas destinadas a la prevenci&oacute;n de incendios forestales, mayor barbaridad imposible. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/politica/perez-llorca-unico-presidente-autonomico-final-mundial-presupuesta-90-000-euros-federacion-espanola-futbol_1_13399364.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tambi&eacute;n consignan 90.000&euro; para la Real Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de F&uacute;tbol (RFEF) </a>la entidad nada ben&eacute;fica que le regal&oacute; al president de la Generalitat las dos entradas (que sepamos) para asistir al mundial y que seg&uacute;n diversas fuentes costaron entre 4.000 y 8.000 euros cada una. La falta de transparencia impide tener certeza del verdadero coste. Si aplic&aacute;ramos la nueva doctrina sobre malversaci&oacute;n de la Sala segunda del Tribunal Supremo (caso <em>proc&eacute;s</em>) podr&iacute;amos afirmar que el president se ha enriquecido en esos 8.000 euros pues es lo que no ha tenido que pagar de su bolsillo gracias a un regalo que nada tiene que ver con los usos sociales ni las responsabilidades del cargo. Si quisi&eacute;ramos relacionar ese regalo con la aparici&oacute;n en los presupuestos de la partida de 90.000 euros en beneficio del donante, la RFEF, alguien podr&iacute;a estar pensando que ha existido tr&aacute;fico de influencias o incluso cohecho. En derecho como en econom&iacute;a todo termina siendo una elecci&oacute;n ideol&oacute;gica con la que se puede medir la catadura moral de sus protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        Cruz Roja es una de las organizaciones humanitarias con mayor presencia territorial y capacidad de movilizaci&oacute;n ante desastres. Sus voluntarios y profesionales suelen encontrarse entre los primeros en acudir cuando se produce una cat&aacute;strofe y en aportar medios para asistir a quienes lo necesitan ante una emergencia. Lo hizo durante la DANA, y lo est&aacute; haciendo en los incendios de ahora, asistiendo a la poblaci&oacute;n desplazada, ayudando en los primeros auxilios. Cruz Roja asiste tambi&eacute;n a pie de muelle o de playa a los migrantes que consiguen llegar vivos a nuestras costas, seguramente ese debe ser su pecado para esa ultraderecha deshumanizada. Es el mismo pecado que se le echa en cara a C&aacute;ritas y otras ONG humanitarias. No se les perdona que ayuden a personas desamparadas y vulnerables, muchas de ellas migrantes que huyen de guerras y miserias muy relacionadas con el pasado colonial de sus lugares de origen. 
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s todav&iacute;a marcado por la cat&aacute;strofe del 29 de octubre de 2024, reducir una ayuda destinada a emergencias no constituye un mero asunto contable, m&aacute;s bien se convierte en una declaraci&oacute;n de falta de principios. La partida sustra&iacute;da a Cruz Roja no busca atender una necesidad inmediata de la ciudadan&iacute;a ni mejorar la capacidad de prevenci&oacute;n y respuesta ante futuras emergencias. Servir&aacute; para financiar un estudio cuyo planteamiento ya contiene una orientaci&oacute;n previa: vincular delincuencia con emigraci&oacute;n. Cuando el poder decide de antemano qu&eacute; fen&oacute;menos quiere asociar, existe el riesgo de que no est&eacute; buscando conocimiento, sino una apariencia t&eacute;cnica con la que legitimar un prejuicio. Tal vez nunca 10.000 euros hayan explicado con tanta claridad la orientaci&oacute;n inmoral de un presupuesto y sus promotores.
    </p><p class="article-text">
        Estos presupuesto han dejado de concebir la acci&oacute;n p&uacute;blica como un instrumento de cohesi&oacute;n social para utilizarla como un medio para clasificar y discriminar a la poblaci&oacute;n mediante la introducci&oacute;n de la llamada <em>&ldquo;prioridad nacional</em>&rdquo;, una reivindicaci&oacute;n de Vox aceptada por el Partido Popular en la ley de medidas fiscales, de gesti&oacute;n administrativa y financiera y de organizaci&oacute;n de la Generalitat, la conocida como ley de acompa&ntilde;amiento, aplicable a &aacute;mbitos como la vivienda, los servicios sociales, la sanidad y la Renta Valenciana de Inclusi&oacute;n. Sus promotores saben de la ilegalidad del t&eacute;rmino e intentan evitar un choque frontal con la Constituci&oacute;n y la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos recurriendo a conceptos como &ldquo;<em>arraigo</em>&rdquo;. Pero una discriminaci&oacute;n no deja de serlo porque se construya un lenguaje &ldquo;<em>ad hoc</em>&rdquo; que lo disimule. 
    </p><p class="article-text">
        La Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos no habla de nacionales privilegiados y extranjeros subordinados. Habla de seres humanos. Su art&iacute;culo 1 afirma que todos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. El art&iacute;culo 2 establece que toda persona posee los derechos y libertades proclamados en la Declaraci&oacute;n sin distinci&oacute;n por raza, color, idioma, religi&oacute;n, origen nacional o social o cualquier otra condici&oacute;n. El art&iacute;culo 7 proclama la igualdad ante la ley. El art&iacute;culo 22 reconoce el derecho de toda persona a la seguridad social. Y el art&iacute;culo 25 reconoce el derecho a un nivel de vida adecuado que garantice la salud, el bienestar, la alimentaci&oacute;n, la vivienda, la asistencia m&eacute;dica y los servicios sociales necesarios. Por su parte la Constituci&oacute;n sit&uacute;a en su art&iacute;culo 10.1 la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes y el libre desarrollo de la personalidad como fundamentos del orden pol&iacute;tico y de la paz social. Su apartado segundo obliga a interpretar los derechos fundamentales de conformidad con la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos y los tratados internacionales ratificados por Espa&ntilde;a
    </p><p class="article-text">
        La llamada <em>prioridad nacional</em> vulnera la Constituci&oacute;n pues invierte el fundamento moral de esta concepci&oacute;n. En lugar de partir de una humanidad com&uacute;n y atender a cada persona seg&uacute;n su necesidad, comienza preguntando qui&eacute;n pertenece, desde cu&aacute;ndo pertenece y qu&eacute; m&eacute;ritos ha acumulado para ser considerado digno de ayuda.
    </p><p class="article-text">
        Exigir largos periodos de residencia para acceder a determinadas prestaciones puede perjudicar no solo a personas extranjeras migrantes, sino tambi&eacute;n a trabajadores desplazados, j&oacute;venes emancipados, v&iacute;ctimas de violencia que cambian de domicilio, familias retornadas, funcionarios trasladados, militares sometidos a movilidad geogr&aacute;fica o ciudadanos espa&ntilde;oles llegados recientemente desde otro pa&iacute;s o comunidad aut&oacute;noma.
    </p><p class="article-text">
        El concepto de <em>prioridad nacional</em> es, adem&aacute;s, particularmente impropio en una comunidad aut&oacute;noma. La Generalitat no atribuye la nacionalidad espa&ntilde;ola ni puede establecer categor&iacute;as auton&oacute;micas de ciudadan&iacute;a que alteren el estatuto de derechos definido por la Constituci&oacute;n y la legislaci&oacute;n estatal e internacional. Una comunidad aut&oacute;noma puede organizar sus servicios, establecer requisitos razonables y atender situaciones objetivas de necesidad. Lo que no debe hacer es utilizar sus competencias para introducir una jerarqu&iacute;a ideol&oacute;gica entre seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        Que los servicios p&uacute;blicos van a colapsar por la migraci&oacute;n es uno de los mantras con los que nos machacan para que no se hable de sus rebajas de impuestos a las grandes fortunas que debilitan precisamente el sostenimiento de esos servicios p&uacute;blicos. Otro mantra traslada a la migraci&oacute;n la escasez de viviendas, una forma de ocultar que las escasas viviendas de protecci&oacute;n p&uacute;blica que se construyen se las reparten descaradamente entre ellos tal y como acredita el caso vergonzante de las VPO del ayuntamiento de Alicante. La migraci&oacute;n es la cortina de humo ideal para manipular a la poblaci&oacute;n, fascinar a los ignorantes, reducir derechos, colonizar las instituciones y apropiarse de los recursos p&uacute;blicos. La migraci&oacute;n est&aacute; ocupando hoy el espacio que en su d&iacute;a ocuparon los jud&iacute;os. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/presupuestos-barbaros-iii_129_13420590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 21:55:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los presupuestos bárbaros (y III)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PP - Partido Popular,Vox,PP Valencia,Generalitat Valenciana,Juanfran Pérez Llorca,Presupuestos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Els pressupostos bàrbars (i III)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/val/els-pressupostos-barbars-i-iii_129_13420815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/450ffe5b-edac-4b01-b35c-5af654871e7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1091y413.jpg" width="1200" height="675" alt="Els pressupostos bàrbars (i III)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una minoria radicalitzada ha imposat la seua doctrina i el seu llenguatge, les seues prioritats i la seua visió excloent de la societat a un partit majoritari que conserva formalment el Govern, però que no té legitimació</p></div><p class="article-text">
        La Generalitat acaba d'aprovar els pressupostos anuals per al 2026. En realitat, si atenem que el mes d'agost &eacute;s un mes inh&agrave;bil, no arribaran a ser ni mig pressupostos, molt lluny de constituir l'instrument de planificaci&oacute;, direcci&oacute; i ordenaci&oacute; racional de les despeses i els ingressos vinculats amb l'acci&oacute; p&uacute;blica de la tercera economia de l'Estat espanyol. Seran en el millor dels casos un quadrimestre de pressupost, uns comptes nascuts quan bona part de l'any ha transcorregut, per tant, incapa&ccedil;os de complir plenament la funci&oacute; anticipadora que justifica la seva exist&egrave;ncia mateixa.
    </p><p class="article-text">
        Un pressupost, com ja s'ha dit en lliuraments anteriors, &eacute;s el principal instrument pol&iacute;tic de qualsevol govern. Permet saber quins problemes considera prioritaris, quins drets pret&eacute;n garantir, quins serveis p&uacute;blics vol enfortir i quins grups socials en mereixen la protecci&oacute;. Tamb&eacute; revela, per omissi&oacute;, all&ograve; que el poder menysprea o abandona.
    </p><p class="article-text">
        Els comptes valencians del 2026 pugen a uns 33.305 milions d'euros i van ser aprovats seguint el dictat del grup parlamentari Vox, tres vegades menor en diputats que el grup del PP que se suposa que governa la Generalitat. L'orientaci&oacute; dels comptes no correspon, per tant, amb la proporcionalitat parlament&agrave;ria. Una minoria radicalitzada ha imposat la seua doctrina i el seu llenguatge, les seues prioritats i la seua visi&oacute; excloent de la societat a un partit majoritari que conserva formalment el Govern, per&ograve; que no t&eacute; legitimaci&oacute; (la va perdre durant la DANA quan l'infame del Ventorro va regalar a Vox les claus de la Generalitat) i a qui no li queda m&eacute;s remei que no pas actuar com una titella d&rsquo;un partit que el dia que pugui desmuntar&agrave; la Constituci&oacute; com ja est&agrave; fent el seu padr&iacute; Trump als Estats Units.
    </p><p class="article-text">
        Nom&eacute;s cal un exemple senzill que a simple vista pot semblar una nimietat per la seua escassa entitat econ&ograve;mica per&ograve; que en el fons representa un nivell inusitat de perversitat. Es tracta de la reducci&oacute; de 10.000 euros en la subvenci&oacute; destinada a una entitat assistencial sense &agrave;nim de lucre com la Creu Roja, que ha estat present des de fa m&eacute;s de cent cinquanta anys a totes les emerg&egrave;ncies, fossin guerres o cat&agrave;strofes.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; aquesta maldat no ens hauria de sorprendre perqu&egrave; la porten al seu ADN ideol&ograve;gic. Sobren antecedents, com el d'aquell conseller de Zaplana i exalcalde d'Oriola, condemnat a quatre anys de pres&oacute;, que va robar 8 milions de pessetes a unes monges de la caritat aprofitant-se del c&agrave;rrec. O aquell altre set vegades conseller, condemnat a sis anys de pres&oacute;, on la banda de desalmats que ell dirigia des del seu despatx es va apropiar de les subvencions destinades a construir un hospital en un Hait&iacute; devastat per un terratr&egrave;mol, el c&ograve;lera i la pobresa end&egrave;mica; tamb&eacute; dels fons de cooperaci&oacute; que havien de finan&ccedil;ar la lluita contra malalties contagioses a &Agrave;frica. D'aquell sumari judicial (cas Blasco) ens va quedar per a vergonya del g&egrave;nere hum&agrave; la expressi&oacute; &ldquo;<em>abans nosaltres que els negrates</em>&rdquo; frase que podria constituir-se en la declaraci&oacute; fundacional d'aquesta barbaritat anomenada prioritat nacional consagrada per aquests pseudo-pressupostos de la Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        Des d'un punt de vista estrictament quantitatiu, els 10.000 euros que han pres a la Creu Roja s&oacute;n una quantitat insignificant dins d'un pressupost de m&eacute;s de 33.000 milions. Precisament per aix&ograve;, la decisi&oacute; encara resulta m&eacute;s obscena. No hi ha una justificaci&oacute; econ&ograve;mica. Ning&uacute; no pot sostenir seriosament que els comptes de la Generalitat depenguin cr&iacute;ticament de retirar aquesta quantitat a Creu Roja quan aquest mateix pressupost consigna partides que sumen 1,03 milions d'euros per a activitats relacionades amb la taurom&agrave;quia, doblant la quantitat de l'exercici anterior, alhora que han redu&iuml;t un 10% les partides destinades a la prevenci&oacute; contra els incendis forestals. Major barbaritat impossible.
    </p><p class="article-text">
        Tamb&eacute; han consignat 90.000&euro; per a la Reial Federaci&oacute; Espanyola de Futbol (RFEF) l'entitat gens ben&egrave;fica que va regalar al president les dues entrades (que sapiguem) per assistir al mundial i que segons diverses fonts costarien entre 4.000 i 8.000 euros cadascuna, la manca de transpar&egrave;ncia impedeix tenir certesa del cost real. Si apliqu&eacute;ssim la nova doctrina sobre malversaci&oacute; de la Sala segona del Tribunal Suprem (cas <em>proc&eacute;s</em>) podr&iacute;em afirmar que el president de la Generalitat s'ha enriquit en aquests 8.000 euros perqu&egrave; &eacute;s el que no ha hagut de pagar de la seua butxaca gr&agrave;cies a un regal que no t&eacute; res a veure amb els usos socials ni les responsabilitats del c&agrave;rrec. Si volgu&eacute;ssim relacionar aquest regal amb l'aparici&oacute; als pressupostos de la partida de 90.000 euros en benefici del donant, la RFEF, alg&uacute; podria estar pensant que hi ha hagut tr&agrave;fic d'influ&egrave;ncies o fins i tot suborn. En dret com en economia tot acaba sent una elecci&oacute; ideol&ograve;gica amb qu&egrave; es pot mesurar la catadura moral dels seus protagonistes.
    </p><p class="article-text">
        Creu Roja &eacute;s una de les organitzacions humanit&agrave;ries amb m&eacute;s pres&egrave;ncia territorial i capacitat de mobilitzaci&oacute; davant de desastres. Els seus voluntaris i professionals solen trobar-se entre els primers a acudir quan es produeix una cat&agrave;strofe i aportar mitjans per assistir als qui ho necessiten. Ho va fer durant la DANA, i ho est&agrave; fent als incendis d'ara, assistint a la poblaci&oacute; despla&ccedil;ada, ajudant en els primers auxilis. Creu Roja tamb&eacute; assisteix a peu de moll o platges als emigrants que aconsegueixen arribar vius a les nostres costes, segurament aquest ha de ser el seu pecat per a aquesta ultradreta deshumanitzada. &Eacute;s el mateix pecat que se li retreu a C&agrave;ritas i altres ONG humanit&agrave;ries. No se'ls perdona que ajudin persones desemparades i vulnerables, moltes emigrants que fugen de guerres i mis&egrave;ries molt relacionades amb el passat colonial dels seus llocs d'origen.
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s encara marcat per la cat&agrave;strofe del 29 d'octubre del 2024, reduir una ajuda destinada a emerg&egrave;ncies no constitueix un mer assumpte comptable, m&eacute;s aviat es converteix en una declaraci&oacute; de manca de principis. La partida sostreta a la Creu Roja no busca atendre una necessitat immediata de la ciutadania ni millorar la capacitat de prevenci&oacute; i resposta davant de futures emerg&egrave;ncies. Servir&agrave; per finan&ccedil;ar un estudi el plantejament del qual ja cont&eacute; una orientaci&oacute; pr&egrave;via: vincular delinq&uuml;&egrave;ncia amb emigraci&oacute;. Quan el poder decideix per endavant quins fen&ograve;mens vol associar, hi ha el risc que no estigui buscant coneixement, sin&oacute; una aparen&ccedil;a t&egrave;cnica amb qu&egrave; legitimar un prejudici. Potser mai 10.000 euros no han explicat amb tanta claredat l'orientaci&oacute; immoral d'un pressupost i els seus promotors.
    </p><p class="article-text">
        Aquests pressupost han deixat de concebre l'acci&oacute; p&uacute;blica com un instrument de cohesi&oacute; social per utilitzar-la com un mitj&agrave; per classificar i discriminar la poblaci&oacute; mitjan&ccedil;ant la introducci&oacute; de l'anomenada &ldquo;<em>prioritat nacional</em>&rdquo;, una reivindicaci&oacute; de Vox acceptada pel Partit Popular en la llei de mesures fiscals, de gesti&oacute; administrativa i financera i d'organitzaci&oacute; de la Generalitat, la coneguda com a llei d'acompanyament, aplicable a &agrave;mbit de l&rsquo;habitatge, els serveis socials, la sanitat o la Renda Valenciana d&rsquo;Inclusi&oacute;. Els seus promotors saben de la il&middot;legalitat del terme i intenten evitar un xoc frontal amb la Constituci&oacute; i la Declaraci&oacute; Universal dels Drets Humans recorrent a conceptes com &ldquo;<em>arrelament</em>&rdquo;. Per&ograve; una discriminaci&oacute; no deixa de ser-ho perqu&egrave; es construeixi un llenguatge &ldquo;<em>ad hoc</em>&rdquo; que el dissimuli.
    </p><p class="article-text">
        La Declaraci&oacute; Universal de Drets Humans no parla de nacionals privilegiats i estrangers subordinats. Parla de sers humans. L'article 1 afirma que tots neixen lliures i iguals en dignitat i drets. L'article 2 estableix que tota persona posseeix els drets i les llibertats proclamats en la Declaraci&oacute; sense distinci&oacute; per ra&ccedil;a, color, idioma, religi&oacute;, origen nacional o social o qualsevol altra condici&oacute;. L'article 7 proclama la igualtat davant de la llei. L'article 22 reconeix el dret de tota persona a la seguretat social. I l'article 25 reconeix el dret a un nivell de vida adequat que garanteixi la salut, el benestar, l'alimentaci&oacute;, l'habitatge, l'assist&egrave;ncia m&egrave;dica i els serveis socials necessaris. Per la seva banda, la Constituci&oacute; situa a l'article 10.1 la dignitat de la persona, els drets inviolables que li s&oacute;n inherents i el lliure desenvolupament de la personalitat com a fonaments de l'ordre pol&iacute;tic i de la pau social. El seu segon apartat obliga a interpretar els drets fonamentals de conformitat amb la Declaraci&oacute; Universal de Drets Humans i els tractats internacionals ratificats per Espanya
    </p><p class="article-text">
        L'anomenada <em>prioritat nacional</em> vulnera la Constituci&oacute; perqu&egrave; inverteix el fonament moral d'aquesta concepci&oacute;. En lloc de partir d'una humanitat comuna i d'atendre cada persona segons la seva necessitat, comen&ccedil;a preguntant qui pertany, des de quan pertany i quins m&egrave;rits territorials ha acumulat per ser considerat digne d'ajuda.
    </p><p class="article-text">
        Exigir llargs per&iacute;odes de resid&egrave;ncia per accedir a determinades prestacions pot perjudicar no nom&eacute;s persones estrangeres, sin&oacute; tamb&eacute; treballadors despla&ccedil;ats, joves emancipats, v&iacute;ctimes de viol&egrave;ncia que canvien de domicili, fam&iacute;lies retornades, funcionaris traslladats, militars sotmesos a mobilitat geogr&agrave;fica o ciutadans espanyols arribats recentment des d'una altre pa&iacute;s o comunitat aut&ograve;noma.
    </p><p class="article-text">
        El concepte de &ldquo;<em>prioritat nacional</em>&rdquo; &eacute;s, a m&eacute;s, particularment impropi en una comunitat aut&ograve;noma. La Generalitat no atribueix la nacionalitat espanyola ni pot establir categories auton&ograve;miques de ciutadania que alterin l&rsquo;estatut de drets definit per la Constituci&oacute; i la legislaci&oacute; estatal i internacional. Una comunitat aut&ograve;noma pot organitzar els serveis, establir requisits raonables i atendre situacions objectives de necessitat. El que no ha de fer &eacute;s fer servir les seues compet&egrave;ncies per introduir una jerarquia ideol&ograve;gica entre &eacute;ssers humans.
    </p><p class="article-text">
        Que els serveis p&uacute;blics col&middot;lapsaran per la migraci&oacute; &eacute;s un dels mantres amb qu&egrave; ens piquen per no parlar de les seves rebaixes d'impostos a les grans fortunes que debiliten precisament el sosteniment d'aquests serveis p&uacute;blics. Un altre mantra trasllada a la migraci&oacute; l'escassetat d'habitatges, una manera d'ocultar que els escassos habitatges de protecci&oacute; p&uacute;blica que es construeixen se'ls reparteixen entre ells com acredita el cas vergonyant de les VPO de l'ajuntament d'Alacant. La migraci&oacute; &eacute;s la cortina de fum ideal per manipular la poblaci&oacute;, fascinar els ignorants, reduir drets, colonitzar les institucions i apropiar-se dels recursos p&uacute;blics. La migraci&oacute; est&agrave; ocupant avui l'espai que al seu dia van ocupar els jueus.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/val/els-pressupostos-barbars-i-iii_129_13420815.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 20:27:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Els pressupostos bàrbars (i III)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Incendios y responsabilidad institucional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/incendios-responsabilidad-institucional_129_13405964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71ac9391-6313-40df-a96e-3cef802d8ff0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148121.jpg" width="4824" height="2714" alt="Incendios y responsabilidad institucional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Merece debatirse si la estrategia fiscal de la Comunidad de Madrid resulta compatible con la necesidad de mantener unos servicios públicos suficientemente robustos para afrontar los riesgos cada vez más complejos derivados del cambio climático</p></div><p class="article-text">
        Los incendios forestales no distinguen entre ideolog&iacute;as ni competencias administrativas. Cuando el fuego avanza sobre los montes, amenaza poblaciones y pone en peligro vidas humanas, deber&iacute;a desaparecer la ret&oacute;rica pol&iacute;tica y preguntarnos sobre dos cuestiones esenciales: si las administraciones p&uacute;blicas est&aacute;n preparadas y si responden con la eficacia que la ciudadan&iacute;a tiene derecho a exigir.
    </p><p class="article-text">
        La reciente decisi&oacute;n de la presidenta de la Comunidad de Madrid de solicitar la declaraci&oacute;n de emergencia nacional trasladando su responsabilidad al Gobierno del Estado, merece una reflexi&oacute;n que trasciende el propio incendio. No se trata de cuestionar la necesidad de movilizar todos los recursos disponibles cuando una situaci&oacute;n alcanza una gravedad extraordinaria porque el Estado tiene el deber de acudir all&iacute; donde una parte del territorio nacional necesita ayuda. As&iacute; debe ser en un Estado que se fundamenta en la solidaridad entre territorios y en la protecci&oacute;n efectiva de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la solidaridad institucional no puede confundirse con la sustituci&oacute;n de las responsabilidades que el ordenamiento jur&iacute;dico atribuye a cada administraci&oacute;n. La Ley 17/2015, de 9 de julio, del Sistema Nacional de Protecci&oacute;n Civil, establece con claridad un modelo basado en la corresponsabilidad. Las comunidades aut&oacute;nomas son las administraciones competentes para prevenir, planificar, organizar y dirigir los dispositivos ordinarios de protecci&oacute;n civil en su territorio. Solo cuando la emergencia adquiere una dimensi&oacute;n excepcional que supera objetivamente la capacidad de respuesta de la comunidad aut&oacute;noma puede declararse una emergencia de inter&eacute;s nacional, asumiendo entonces la Administraci&oacute;n General del Estado la direcci&oacute;n de las operaciones.
    </p><p class="article-text">
        Ese mecanismo constituye una garant&iacute;a para la ciudadan&iacute;a. Pero precisamente por su car&aacute;cter excepcional obliga a formular una pregunta: &iquest;qu&eacute; significa asumir competencias auton&oacute;micas si, cuando llega la prueba m&aacute;s exigente, resulta necesario trasladar al Estado la direcci&oacute;n de la emergencia? Las competencias no son &uacute;nicamente espacios de poder pol&iacute;tico, son, sobre todo, &aacute;mbitos de responsabilidad. Quien reivindica capacidad de autogobierno debe garantizar tambi&eacute;n que dispone de la organizaci&oacute;n, la planificaci&oacute;n y los recursos suficientes para ejercerlo eficazmente.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja resulta especialmente significativa cuando hablamos de la Comunidad de Madrid, la autonom&iacute;a con mayor capacidad econ&oacute;mica de Espa&ntilde;a y una de las que con mayor intensidad ha defendido una pol&iacute;tica continuada de reducci&oacute;n de impuestos a las empresas y a los grandes patrimonios. Nadie puede cuestionar la legitimidad democr&aacute;tica de esa opci&oacute;n fiscal. Lo que s&iacute; merece debate es si esa estrategia resulta compatible con la necesidad de mantener unos servicios p&uacute;blicos suficientemente robustos para afrontar los riesgos cada vez m&aacute;s complejos derivados del cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Los incendios forestales no comienzan cuando aparece la primera llama. Empiezan mucho antes, cuando se deja de invertir en prevenci&oacute;n, cuando se desatienden estrategias que pongan en valor el patrimonio natural que son nuestros montes, cuando disminuye la gesti&oacute;n forestal o cuando la planificaci&oacute;n deja de considerar los escenarios clim&aacute;ticos extremos con desprecio chulesco hacia lo que viene adelantando la ciencia y los expertos respecto a esta nueva generaci&oacute;n de incendios forestales.
    </p><p class="article-text">
        En este punto adquieren especial relevancia las reflexiones del bi&oacute;logo Ricardo Almenar (El Monte Protector, 2018), quien ha insistido en que el monte, con bosque o con matorral, no puede contemplarse &uacute;nicamente como una superficie vegetal o un espacio desconectado del funcionamiento de nuestra sociedad. Constituye un capital natural cuyos servicios ecosist&eacute;micos sostienen buena parte del bienestar colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Los bosques y el resto de la vegetaci&oacute;n regulan el ciclo hidrol&oacute;gico, favorecen la infiltraci&oacute;n del agua y la recarga de los acu&iacute;feros, reducen la erosi&oacute;n del suelo, capturan millones de toneladas de di&oacute;xido de carbono, moderan las temperaturas, preservan la biodiversidad, amortiguan inundaciones, protegen los cultivos, generan paisajes que sustentan el turismo y mejoran incluso la salud f&iacute;sica y mental de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a ambiental denomina a estas funciones servicios ecosist&eacute;micos, precisamente porque representan beneficios reales, aunque habitualmente no aparezcan reflejados en la contabilidad p&uacute;blica. Su p&eacute;rdida supone costes enormes para toda la sociedad, sin embargo, estos se manifiesten a&ntilde;os despu&eacute;s en forma de inundaciones, desertificaci&oacute;n, p&eacute;rdida de biodiversidad, incapacidad para absorber emisiones contaminantes, disminuci&oacute;n de recursos h&iacute;dricos o empobrecimiento del medio rural.
    </p><p class="article-text">
        Como ha defendido Almenar en sus trabajos sobre gobernanza ambiental el bosque debe entenderse como una aut&eacute;ntica infraestructura p&uacute;blica natural. Del mismo modo que una administraci&oacute;n invierte en carreteras, hospitales o depuradoras porque prestan un servicio esencial, tambi&eacute;n deber&iacute;a invertir de manera estable en la conservaci&oacute;n y gesti&oacute;n forestal, pues el rendimiento social y econ&oacute;mico de esa inversi&oacute;n resulta extraordinariamente elevado. Los incendios no son meros accidentes estivales ni desastres inevitables de la naturaleza. Son la consecuencia de d&eacute;cadas de abandono rural, de pol&iacute;ticas forestales err&aacute;ticas o inexistentes y de una visi&oacute;n reduccionista del monte como un espacio marginal. La obra de Almenar pretende revertir este diagn&oacute;stico proponiendo un cambio de paradigma: contabilizar los beneficios que los bosques aportan a la sociedad y devolver a esos ecosistemas, en forma de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de inversi&oacute;n, ayudas y fomento a los productos agropecuarios, una parte de esa riqueza.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, mientras el humo asfixia aldeas, pueblos y llega al mism&iacute;simo Madrid, mientras miles de personas ven c&oacute;mo sus casas y recuerdos se reducen a cenizas, incluso algunos pierden sus vidas, es urgente recuperar propuestas y pr&aacute;cticas como las que Almenar formula: el bosque como manto protector, el monte como bien com&uacute;n que garantiza la vida presente y futura. Sigue proponiendo establecer reglas claras para medir lo que los bosques aportan, m&aacute;s all&aacute; de la producci&oacute;n maderera, esos otros beneficios invisibles. Enumer&oacute; servicios ecosist&eacute;micos, que en su ensayo defini&oacute; desde un enfoque pedag&oacute;gico sin que ninguna administraci&oacute;n haya hecho el m&iacute;nimo caso hasta hoy. Es m&aacute;s, los incendios se han convertido hoy en otro motivo de bronca pol&iacute;tica buscando obscenos rendimientos y, no hace muchos a&ntilde;os, tambi&eacute;n en fuente de enriquecimiento sucio como el caso del exconseller valenciano del PP, Seraf&iacute;n Castellano, condenado en el proceso que se conoci&oacute; como La trama del fuego por cobrar sobornos por adjudicar servicios de extinci&oacute;n a empresas corruptoras. Unos jug&aacute;ndose la vida o perdiendo sus haciendas, otros enriqueci&eacute;ndose con tanta desgracia. Y a pesar de que se hayan producido hechos tan bochornosos, un verdadero reconocimiento debe dirigirse a los miles de profesionales que, con enorme riesgo personal, trabajan defendiendo vidas humanas y patrimonio natural muchas veces con medios escasos. Bomberos, agentes forestales, efectivos de la Unidad Militar de Emergencias, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y voluntarios representan lo mejor del servicio p&uacute;blico. A estos traicionan quienes convierten los incendios en motivo de carnaza pol&iacute;tica, huida de sus responsabilidades o en v&iacute;a de enriquecimiento corrupto. 
    </p><p class="article-text">
        La prevenci&oacute;n nunca ha sido un gasto en ning&uacute;n &aacute;mbito. Y menos en la prevenci&oacute;n de incendios forestales, muy al contrario, es una inversi&oacute;n. La buena gesti&oacute;n forestal es inseparable de esas estrategias de prevenci&oacute;n que pasan por integrar conocimientos y profesionalidad de t&eacute;cnicos, agentes forestales, bomberos especializados, propietarios forestales, la ciencia y las administraciones locales. Es una estrategia continua que no debe depender exclusivamente de cada campa&ntilde;a estival. El objetivo no consiste &uacute;nicamente en apagar incendios, sino en evitar que se produzcan y, en su caso, que alcancen una intensidad incontrolable. El 90 por 100 de los incendios tienen causas humanas, mayoritariamente negligencias y accidentes, sobre ellas se debe actuar. Adem&aacute;s, el cambio clim&aacute;tico convierte los incendios forestales en un desaf&iacute;o estructural para las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas. Ante esa realidad, las administraciones no pueden limitarse a reaccionar cuando aparece la emergencia. Deben anticiparse mediante pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sostenidas en el tiempo, financiaci&oacute;n suficiente, planificaci&oacute;n cient&iacute;fica y una gesti&oacute;n del territorio basada en el conocimiento y en el inter&eacute;s general.
    </p><p class="article-text">
        La solidaridad del Estado seguir&aacute; siendo imprescindible cuando una cat&aacute;strofe supere objetivamente la capacidad de respuesta de cualquier comunidad aut&oacute;noma. Pero esa solidaridad no puede convertirse en una f&oacute;rmula para diluir responsabilidades pol&iacute;ticas o administrativas o en una maniobra de confusi&oacute;n de responsabilidades en la que tal vez subyazca la enfermiza obsesi&oacute;n con un gobierno al que se quiere ver fracasar ante unos incendios desbocados como los de Madrid. El gobierno auton&oacute;mico solo adquiere pleno sentido cuando se vincula inseparablemente con la responsabilidad y con el compromiso con su territorio y con los ciudadanos que lo habitan. A no ser que la agenda oculta sea prescindir del Estado de las autonom&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Porque como hemos dicho, proteger el monte no significa &uacute;nicamente preservar &aacute;rboles. Significa proteger agua, clima, biodiversidad, econom&iacute;a, salud, paisaje y calidad de vida. En definitiva, significa proteger un patrimonio y un futuro com&uacute;n cuyo valor excede con mucho cualquier c&aacute;lculo presupuestario anual. Y esa es una responsabilidad que ninguna administraci&oacute;n deber&iacute;a delegar y menos cuando se dispone de los recursos necesarios para asumirla como es el caso de la Comunidad de Madrid, el territorio que mayor riqueza acumula de Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/incendios-responsabilidad-institucional_129_13405964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 20:46:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Incendios y responsabilidad institucional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Els pressupostos bàrbars (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/val/els-pressupostos-barbars-ii_129_13368409.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Els pressupostos bàrbars (I)
</p></div><p class="article-text">
        D&egrave;iem en l'article anterior que els pressupostos p&uacute;blics mai no s&oacute;n un document neutre. No constitueixen una simple relaci&oacute; d'ingressos i despeses, sin&oacute; l'expressi&oacute; de com es pret&eacute;n plasmar en la realitat una determinada concepci&oacute; de la societat. Darrere de cada partida pressupost&agrave;ria hi ha una idea de com s'ha d'organitzar una col&middot;lectivitat, una escala de prioritats i una resposta impl&iacute;cita a una pregunta fonamental: qui ha de suportar els costos de l'Estat i qui n'ha de resultar beneficiat pel funcionament mateix de l'Estat. I aquesta pregunta es repeteix igualment en els diferents nivells de govern, tant el local com l'auton&ograve;mic.
    </p><p class="article-text">
        Per aix&ograve; els pressupostos poden servir per a enfortir les institucions o per a afeblir-les, i fins i tot per a fer-les desapar&egrave;ixer. Poden protegir la ciutadania o, per contra, deixar-la desemparada davant de riscos perfectament previsibles. Les primeres decisions adoptades pel govern del Partit Popular i Vox despr&eacute;s d'accedir al Consell l'any 2023 constitueixen un exemple paradigm&agrave;tic d'aquesta manera d'entendre l'acci&oacute; p&uacute;blica. Entre aquestes decisions figuraven la supressi&oacute; de la <strong>Unitat Valenciana d'Emerg&egrave;ncies</strong>, concebuda per a millorar la resposta, la coordinaci&oacute;, la planificaci&oacute; i la direcci&oacute; dels diferents serveis que intervenen en les cat&agrave;strofes naturals; i, d'altra banda, la desaparici&oacute; de <strong>l'Ag&egrave;ncia Valenciana del Canvi Clim&agrave;tic</strong>, cridada a dissenyar estrat&egrave;gies de mitigaci&oacute;, adaptaci&oacute; i avaluaci&oacute; de la petjada de carboni en les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques, assumint aquell vell principi, encara plenament vigent, de <em>pensar globalment i actuar localment</em>, derivat de l'Informe Brundtland publicat per les Nacions Unides l'any 1987, l'objectiu principal del qual era alertar el m&oacute;n sobre les conseq&uuml;&egrave;ncies mediambientals i humanes d'un desenvolupament econ&ograve;mic insostenible.
    </p><p class="article-text">
        Cap d'aquelles supressions no va ser conseq&uuml;&egrave;ncia d'una an&agrave;lisi seriosa sobre la seua efic&agrave;cia, el seu cost o la seua utilitat social. No va existir cap estudi que demostrara que aquells organismes foren innecessaris. L'&uacute;nica justificaci&oacute; repetida fins a la sacietat coincidint amb determinats corrents ideol&ograve;gics va ser la de <em>treure despeses sup&egrave;rflues</em> o eliminar els anomenats &laquo;<em>xiringuitos</em>&raquo;. Curiosament, aquest suposat rigor desapareix quan es tracta de multiplicar alts c&agrave;rrecs, assessors, estructures paral&middot;leles o nomenaments aleshores la utilitat dels quals mai no se sotmet a un veritable exercici de rendici&oacute; de comptes, com ara ha passat amb la pla&ccedil;a extraordin&agrave;riament ben retribu&iuml;da adjudicada a la parella de l'actual president del Consell. I tamb&eacute; desapareix quan es tracta de subvencionar o adjudicar contractes de dubtosa utilitat als afins. Que, a m&eacute;s, estiguen pontificant sobre la despesa sup&egrave;rflua i els &laquo;xiringuitos&raquo; aquells que van arru&iuml;nar el pa&iacute;s amb les seues F&oacute;rmula 1, regates elitistes milion&agrave;ries, fundacions i empreses p&uacute;bliques saquejades, p&egrave;rdua del sistema financer valenci&agrave;, corrupci&oacute; sist&egrave;mica... ens dona com a resultat un aut&egrave;ntic monument al cinisme.
    </p><p class="article-text">
        Tanmateix, ning&uacute; amb un m&iacute;nim de sentit com&uacute; no pot sostenir que preparar una societat davant de desastres &mdash;ja siguen incendis, inundacions o fen&ograve;mens meteorol&ograve;gics extrems&mdash; constitu&iuml;a una despesa sup&egrave;rflua. De la mateixa manera que ning&uacute; assenyat no pot negar seriosament que el canvi clim&agrave;tic representa hui un dels principals desafiaments per a qualsevol govern responsable. La trag&egrave;dia provocada per la DANA no va fer sin&oacute; demostrar, amb un dramatisme insofrible, el preu que es pot arribar a pagar quan el fanatisme ideol&ograve;gic substitueix la planificaci&oacute; responsable i el dogmatisme despla&ccedil;a el coneixement cient&iacute;fic i t&egrave;cnic.
    </p><p class="article-text">
        Encara roman en la mem&ograve;ria col&middot;lectiva el desconcert delictiu d'aquella reuni&oacute; del CECOPI en la vespra del pont de l'1 de novembre, convertida ja en s&iacute;mbol de la ineptitud i de la indignitat que mai no podran esborrar-se de la consci&egrave;ncia de la societat valenciana. Un president neci, recl&ograve;s en el reservat d'un restaurant mentre morien 230 persones, ali&egrave; al que estava passant als seus conciutadans; una vicepresidenta de festa, desatenent les &agrave;rees de la seua compet&egrave;ncia; i una consellera incapa&ccedil; d'organitzar res, ni tan sols l'enviament a temps d'una alerta que hauria pogut salvar tantes vides. I una frase amena&ccedil;ant de l'<em>alter ego</em> presidencial planant sobre tanta desgr&agrave;cia: &laquo;<em>Salo, de confinar, nada</em>&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una an&agrave;lisi objectiva d'aquells esdeveniments i de les seues causes conduiria inevitablement a revisar aquelles decisions de supressi&oacute; adoptades el 2023 per tal de refor&ccedil;ar, amb tots els mitjans possibles, les estructures p&uacute;bliques de prevenci&oacute; i gesti&oacute; d'emerg&egrave;ncies. Tanmateix, els pressupostos de la Generalitat per a 2026 insisteixen, de manera fan&agrave;tica, en el mateix error.
    </p><p class="article-text">
        I &eacute;s precisament ac&iacute; on apareix la segona gran caracter&iacute;stica d'aquests pressupostos: la reducci&oacute; sistem&agrave;tica dels ingressos p&uacute;blics mitjan&ccedil;ant rebaixes fiscals que, casualment, beneficien preferentment aquells qui disposen d'una capacitat econ&ograve;mica m&eacute;s elevada: impost sobre el patrimoni, impost sobre successions i donacions, deduccions selectives en la quota auton&ograve;mica de l'IRPF...
    </p><p class="article-text">
        Davant del principi constitucional de progressivitat tribut&agrave;ria, segons el qual qui m&eacute;s capacitat econ&ograve;mica t&eacute; ha de contribuir en major mesura al sosteniment de les despeses p&uacute;bliques, se'ns imposa una concepci&oacute; fiscal que identifica qualsevol impost amb un obstacle a eliminar i qualsevol reducci&oacute; tribut&agrave;ria amb una virtut.
    </p><p class="article-text">
        En el punt culminant d'aquesta l&ograve;gica, la seua m&agrave;xima expressi&oacute; va ser la supressi&oacute; de la possibilitat d'establir una taxa tur&iacute;stica, aprovada l'any 2022 pel Consell del Bot&agrave;nic. Supressi&oacute; presentada per l'infame Maz&oacute;n com una rebaixa d'impostos constitu&iuml;a, en realitat, exactament el contrari. No elimina cap cost. No redueix ni un sol euro de la despesa que el turisme genera sobre les nostres ciutats. L&rsquo;&uacute;nica cosa que fa &eacute;s traslladar la factura des d'aquells que provoquen aquestes despeses extraordin&agrave;ries fins a la butxaca dels ciutadans.
    </p><p class="article-text">
        Perqu&egrave; el turisme no ens ix debades. Mai no ho ha fet. Cada visitant que gaudeix de les nostres platges, dels nostres monuments, de la nostra gastronomia o de les nostres festes utilitza un espai urb&agrave; que funciona gr&agrave;cies a l'esfor&ccedil; permanent dels qui hi viuen durant tot l'any. Carrers que cal netejar, platges que requereixen un manteniment constant, parcs, jardins, enllumenat p&uacute;blic, seguretat ciutadana, transport p&uacute;blic refor&ccedil;at, mobiliari urb&agrave;, increment del consum de b&eacute;ns escassos com l'aigua, tractament i depuraci&oacute; d'aquesta, recollida de residus, conservaci&oacute; del patrimoni hist&ograve;ric o atenci&oacute; sanit&agrave;ria. Tot aix&ograve; representa un cost creixent quan milions de persones utilitzen unes infraestructures dimensionades origin&agrave;riament per a una poblaci&oacute; resident molt inferior.
    </p><p class="article-text">
        Aquest cost existeix, encara que no aparega reflectit en la factura de l'hotel o de l'apartament tur&iacute;stic. I alg&uacute; l'ha d'assumir. Hi ha un principi universalment acceptat en les finances p&uacute;bliques i en el dret ambiental: qui genera un cost per a la col&middot;lectivitat ha de contribuir raonablement a finan&ccedil;ar-lo. &Eacute;s el mateix principi que inspira la fiscalitat ambiental europea i les pol&iacute;tiques de recuperaci&oacute; de costos. <em>Qui contamina paga</em>. Qui utilitza intensament un recurs com&uacute; ha de contribuir a conservar-lo. No com una sanci&oacute;, sin&oacute; com una expressi&oacute; elemental de just&iacute;cia distributiva.
    </p><p class="article-text">
        Els pressupostos de la Generalitat fan exactament el contrari. Han decidit que aquest cost extraordinari derivat del turisme recaiga sobre tots els valencians mitjan&ccedil;ant els impostos generals. L'anomenada &laquo;<em><strong>no taxa tur&iacute;stica</strong></em>&raquo; no significa que desapareguen els costos i les c&agrave;rregues que genera el turisme. Significa &uacute;nicament que canvia el subjecte obligat a pagar-los. Mentre hotels, apartaments tur&iacute;stics, plataformes digitals i altres activitats vinculades al sector obtenen els beneficis derivats de l'aflu&egrave;ncia creixent i continuada de turistes, el cost de mantindre la ciutat i el seu ecosistema &eacute;s suportat pel conjunt de la ciutadania aut&ograve;ctona. Els beneficis es privatitzen; els costos es socialitzen.
    </p><p class="article-text">
        Poques subvencions resulten tan invisibles com aquella que mai no apareix escrita en els pressupostos. Per&ograve; existeix. Consisteix a finan&ccedil;ar amb recursos p&uacute;blics els costos derivats d'una activitat econ&ograve;mica extraordin&agrave;riament rendible, mentre aquests mateixos pressupostos redueixen inversions socials, educatives, sanit&agrave;ries, culturals o ambientals.
    </p><p class="article-text">
        En la decisi&oacute; del Consell de Maz&oacute;n de suprimir la taxa tur&iacute;stica, i en la del Consell actual presidit per P&eacute;rez Llorca de mantindre aquesta derogaci&oacute;, no &eacute;s aliena la influ&egrave;ncia del lobby hoteler, tan pr&ograve;xim a tots dos governs, que pressiona per impedir una taxa no pel seu import, clarament irrellevant, sin&oacute; perqu&egrave; la seua mera gesti&oacute; comportaria un control molt m&eacute;s gran dels ingressos extraordinaris que obt&eacute; el sector. A aquesta mena de mesures fiscalment regressives les anomenen, paradoxalment, desregulaci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Les dades permeten comprendre la magnitud de l'error. La ciutat de Val&egrave;ncia va registrar durant l'any 2025 prop de sis milions de pernoctacions hoteleres. Una taxa de tres euros per nit &mdash;la mateixa que es paga actualment en els municipis tur&iacute;stics de Catalunya, inclosa Barcelona&mdash; hauria generat aproximadament divuit milions d'euros destinats a finan&ccedil;ar la neteja urbana, el transport p&uacute;blic, el manteniment del patrimoni, les platges, els jardins o les pol&iacute;tiques d'habitatge. Amb aquesta quantitat tamb&eacute; s'hauria pogut finan&ccedil;ar la construcci&oacute; de dos instituts d'educaci&oacute; secund&agrave;ria completament equipats.
    </p><p class="article-text">
        Si aquesta taxa s'haguera est&egrave;s al conjunt del Pa&iacute;s Valenci&agrave;, on les pernoctacions van arribar als 31,5 milions, la recaptaci&oacute; hauria assolit prop de cent milions d'euros, &eacute;s a dir, el cost aproximat de construir un hospital de cent llits.
    </p><p class="article-text">
        No estem parlant de crear un nou impost per incrementar la pressi&oacute; fiscal sobre la ciutadania, sin&oacute; d'atribuir de manera justa el finan&ccedil;ament d'uns costos que ja existeixen a aquells que realment els generen: els turistes. Aix&ograve; &eacute;s exactament el que fa anys que han ent&egrave;s ciutats com Barcelona, Par&iacute;s, Roma, Amsterdam o Ven&egrave;cia, entre moltes altres. Cap d'elles no ha deixat de ser una pot&egrave;ncia tur&iacute;stica per aplicar una taxa destinada precisament a preservar all&ograve; que atrau milions de visitants: la qualitat de l'espai p&uacute;blic, la conservaci&oacute; del patrimoni, la mobilitat, la neteja, la sostenibilitat i la qualitat de vida dels qui hi resideixen. Tanmateix, el Consell, amb aquests pressupostos per a 2026, ha decidit rec&oacute;rrer el cam&iacute; invers.
    </p><p class="article-text">
        I el problema no acaba ac&iacute;. L'expansi&oacute; del turisme intensiu tamb&eacute; ha contribu&iuml;t a tensionar el mercat de l'habitatge. Milers d'immobles han abandonat el mercat residencial del lloguer per convertir-se en apartaments tur&iacute;stics molt m&eacute;s rendibles. La conseq&uuml;&egrave;ncia la coneixem tots: disminuci&oacute; de l'oferta disponible d'habitatges, increment desmesurat dels preus i dificultats creixents d'acc&eacute;s a un habitatge digne per a milers de joves i de fam&iacute;lies. Paradoxalment, aquests mateixos ciutadans acaben finan&ccedil;ant, mitjan&ccedil;ant els seus impostos, una part dels costos derivats d'un model econ&ograve;mic que contribueix a expulsar-los dels seus propis barris. I, per si no n'hi haguera prou, els pocs habitatges p&uacute;blics que construeixen acaben quedant-se'ls ells.
    </p><p class="article-text">
        La contradicci&oacute; &eacute;s dif&iacute;cilment admissible. I encara adquireix una dimensi&oacute; m&eacute;s gran quan la ren&uacute;ncia a aquests ingressos p&uacute;blics coincideix amb noves rebaixes fiscals dirigides als qui disposen d'una capacitat econ&ograve;mica m&eacute;s elevada i amb una apropiaci&oacute; corrupta dels recursos p&uacute;blics repartida entre els seus sequa&ccedil;os. Les matem&agrave;tiques pressupost&agrave;ries s&oacute;n tossudes i acaben cantant-ho tot. Si disminueixen els ingressos mentre les despeses es mantenen o augmenten, nom&eacute;s existeixen tres eixides possibles: incrementar un d&egrave;ficit ja de per si injust i desmesurat; augmentar l'endeutament, amb el conseg&uuml;ent increment de la despesa financera derivada dels interessos; o deteriorar els serveis p&uacute;blics. Els pressupostos per a 2026 sembla que han optat per les tres alhora. Per aix&ograve; aquests pressupostos no sols decideixen qu&egrave; es finan&ccedil;a i qu&egrave; s'abandona. Decideixen tamb&eacute; qui es queda amb els beneficis i qui ha d'assumir els sacrificis.
    </p><p class="article-text">
        Aquest &eacute;s el vertader significat de l'anomenada &laquo;no taxa tur&iacute;stica&raquo;. No desapareix la despesa. Desapareix &uacute;nicament l'obligaci&oacute; d'assumir-la per part d'aquells que n'obtenen el benefici. Amb aquests subterfugis se subvenciona, de manera encoberta, el sector hoteler. I quan aix&ograve; passa, ja no ens trobem davant d'una pol&iacute;tica pressupost&agrave;ria raonable. Ens trobem davant d'una flagrant injust&iacute;cia fiscal, en qu&egrave; els beneficis queden en mans d'uns pocs mentre els costos es reparteixen entre tota la societat. Aquest &eacute;s, probablement, el tret m&eacute;s definitori d'aquests pressupostos. I tamb&eacute; un altra ra&oacute; per la qual mereixen, amb tota propietat, el qualificatiu de <strong>pressupostos b&agrave;rbars</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/val/els-pressupostos-barbars-ii_129_13368409.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 21:33:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Els pressupostos bàrbars (II)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los presupuestos bárbaros (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/presupuestos-barbaros-ii_129_13368393.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Els pressupostos bàrbars (I)
</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;amos en el art&iacute;culo anterior que los presupuestos p&uacute;blicos nunca son un documento neutro. No constituyen una simple relaci&oacute;n de ingresos y gastos, sino la expresi&oacute;n de c&oacute;mo se pretende plasmar en la realidad una determinada concepci&oacute;n de la sociedad. Detr&aacute;s de cada partida presupuestaria hay una idea de c&oacute;mo debe organizarse una colectividad, una escala de prioridades y una respuesta impl&iacute;cita a una pregunta b&aacute;sica: qui&eacute;n debe soportar los costes del Estado y qui&eacute;n resultar beneficiado del funcionamiento del propio Estado. Y esta pregunta se repite en los respectivos niveles locales y auton&oacute;micos. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso los presupuestos pueden servir para fortalecer las instituciones o para debilitarlas, tambi&eacute;n para hacerlas desaparecer. Pueden proteger a la ciudadan&iacute;a o por el contrario dejarla desarmada frente a riesgos perfectamente previsibles. Las primeras decisiones adoptadas por el gobierno del Partido Popular y Vox tras acceder al Consell en 2023 constituyen un ejemplo paradigm&aacute;tico de esa forma de entender la acci&oacute;n p&uacute;blica. Entre ellas figuraron la supresi&oacute;n de la <strong>Unidad Valenciana de Emergencias</strong>, concebida para mejorar la respuesta, coordinaci&oacute;n,  planificaci&oacute;n y direcci&oacute;n de los distintos servicios que intervienen en las cat&aacute;strofes naturales; y por otra parte la desaparici&oacute;n de la <strong>Agencia Valenciana del Cambio Clim&aacute;tico</strong>, llamada a dise&ntilde;ar estrategias de mitigaci&oacute;n, adaptaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de la huella de carbono en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, al sumir aquel viejo principio plenamente vigente de <em>pensar globalmente y actuar localmente </em>derivado del Informe Brundtland publicado por Naciones Unidas en 1987 y cuyo objetivo principal fue alertar al mundo sobre las consecuencias medioambientales y humanas de un desarrollo econ&oacute;mico insostenible. 
    </p><p class="article-text">
        Ninguna de aquellas cancelaciones fue consecuencia de un an&aacute;lisis serio sobre su eficacia, su coste o su utilidad social. No existi&oacute; un estudio que demostrara su innecesaridad. La &uacute;nica justificaci&oacute;n repetida hasta la saciedad por determinadas corrientes ideol&oacute;gicas fue la de <em>quitar</em> <em>gastos superfluos</em> o eliminar los llamados <em>&ldquo;chiringuitos&rdquo;</em>. Curiosamente, ese rigor desaparece cuando se trata de multiplicar altos cargos, asesores, estructuras paralelas o nombramientos cuya utilidad nunca se somete a un verdadero ejercicio de rendici&oacute;n de cuentas como la plaza hiper retribuida adjudicada a la pareja del actual presidente. Y tambi&eacute;n desaparece cuando se trata de subvencionar o de adjudicar contratos de dudosa utilidad a los afines. Que adem&aacute;s pontifiquen sobre gastos superfluos y chiringuitos aquellos que arruinaron el pa&iacute;s con sus ruinosas Formula-1, regatas elitistas millonarias, fundaciones y empresas p&uacute;blicas saqueadas, quiebra del sistema financiero valenciano, corrupci&oacute;n sist&eacute;mica&hellip; da como resultado un desvergonzado monumento al cinismo. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, nadie razonablemente puede sostener que preparar a una sociedad frente a desastres, sean incendios, inundaciones o fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos extremos constituya un gasto superfluo. Del mismo modo que nadie cuerdo puede negar seriamente que el cambio clim&aacute;tico representa hoy uno de los principales desaf&iacute;os para cualquier gobierno responsable. La tragedia provocada por la DANA no hizo sino demostrar, con un dramatismo insoportable, el precio que puede llegar a pagarse cuando el fanatismo ideol&oacute;gico sustituye a la planificaci&oacute;n y el dogmatismo desplaza al conocimiento cient&iacute;fico y t&eacute;cnico. A&uacute;n permanece en la memoria colectiva el desconcierto delictivo de aquella reuni&oacute;n del CECOPI en la v&iacute;spera del puente del 1&deg; de noviembre, convertida ya en s&iacute;mbolo de la ineptitud y de indignidad que nunca podr&aacute; borrarse de la conciencia de la sociedad valenciana. Un presidente necio en el reservado de un restaurante mientras mor&iacute;an 230 personas ajeno a lo que les ocurr&iacute;a a sus ciudadanos; una vicepresidenta de fiesta desatendiendo las &aacute;reas de su competencia; y una consellera incapaz de organizar nada, ni siquiera el env&iacute;o a tiempo de una alerta que tantas vidas hubiera podido salvar. Y una frase amenazante del <em>alter</em> <em>ego</em> <em>presidencial</em> planeando sobre tanto desastre &ldquo;<em>Salo, de confinar nada&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Un an&aacute;lisis objetivo de aquellos acontecimientos y sus causas conducir&iacute;a inevitablemente a revisar aquellas decisiones cancelatorias de 2023 para reforzar por todos los medios las estructuras p&uacute;blicas de prevenci&oacute;n y gesti&oacute;n de emergencias. Sin embargo, los presupuestos de la Generlitat para 2026 insisten fan&aacute;ticamente en el error.
    </p><p class="article-text">
        Y es precisamente ah&iacute; donde aparece la segunda gran caracter&iacute;stica de estos presupuestos: la reducci&oacute;n sistem&aacute;tica de los ingresos p&uacute;blicos mediante rebajas fiscales que, casualmente, benefician de forma preferente a quienes disponen de una mayor capacidad econ&oacute;mica: Impuesto sobre el Patrimonio, Sucesiones y Donaciones, deducciones selectivas en la cuota auton&oacute;mica del IRPF... Frente al principio constitucional de progresividad tributaria, seg&uacute;n el cual quien m&aacute;s capacidad econ&oacute;mica posee debe contribuir en mayor medida al sostenimiento de los gastos p&uacute;blicos, nos imponen una concepci&oacute;n fiscal que identifica cualquier impuesto con un obst&aacute;culo y cualquier reducci&oacute;n tributaria con una virtud. 
    </p><p class="article-text">
        Y en el c&eacute;nit de esa l&oacute;gica alcanz&oacute; su m&aacute;xima expresi&oacute;n la supresi&oacute;n de la posibilidad de establecer una tasa tur&iacute;stica aprobada en 2022 por el Consell del Bot&agrave;nic. Presentada esta cancelaci&oacute;n por el infame Maz&oacute;n como una rebaja de impuestos, constituye en realidad exactamente lo contrario. No elimina ning&uacute;n coste. No reduce un solo euro del gasto que el turismo genera sobre nuestras ciudades. Lo &uacute;nico que hace es desplazar la factura a pagar desde quienes provocan esos gastos extraordinarios hacia el bolsillo de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Porque el turismo no nos sale gratis. Nunca lo ha sido. Cada visitante que disfruta de nuestras playas, de nuestros monumentos, de nuestra gastronom&iacute;a o de nuestras fiestas utiliza un espacio urbano que funciona gracias al esfuerzo permanente de quienes viven en &eacute;l durante todo el a&ntilde;o. Calles que deben limpiarse, playas que requieren mantenimiento constante, parques, jardines, alumbrado, seguridad ciudadana, transporte p&uacute;blico reforzado, mobiliario urbano, incremento del consumo de bienes escasos como el agua, su tratamiento y depuraci&oacute;n, recogida de residuos, conservaci&oacute;n del patrimonio hist&oacute;rico o atenci&oacute;n sanitaria. Todo ello supone un coste creciente cuando millones de personas utilizan unas infraestructuras dimensionadas originalmente para una poblaci&oacute;n residente muy inferior.
    </p><p class="article-text">
        Ese coste existe, aunque no aparezca reflejado en la factura del hotel o del apartamento tur&iacute;stico. Y alguien debe asumirlo. Existe un principio universalmente aceptado en las finanzas p&uacute;blicas y en el Derecho ambiental: quien genera un coste para la colectividad debe contribuir razonablemente a financiarlo. Es el mismo principio que inspira la fiscalidad ambiental europea y las pol&iacute;ticas de recuperaci&oacute;n de costes. <em>Quien contamina paga.</em> Quien utiliza intensivamente un recurso com&uacute;n debe contribuir a conservarlo. No como una sanci&oacute;n, sino como expresi&oacute;n elemental de justicia distributiva.
    </p><p class="article-text">
        Los presupuestos de la Generalitat hacen exactamente lo contrario. Han decidido que ese coste extraordinario derivado del turismo recaiga sobre todos los valencianos mediante los impuestos generales. La denominada <em>&ldquo;no tasa tur&iacute;stica&rdquo; </em>no significa que desaparezcan los costes y cargas del turismo. Significa &uacute;nicamente que cambia el sujeto obligado a pagarlo. Mientras hoteles, apartamentos tur&iacute;sticos, plataformas digitales y otras actividades vinculadas al sector obtienen los beneficios derivados de la afluencia creciente y contin&uacute;a de turistas, el coste de mantener la ciudad y su ecosistema es soportado por el conjunto de la ciudadan&iacute;a aut&oacute;ctona. Los beneficios se privatizan, los costes se socializan.
    </p><p class="article-text">
        Pocas subvenciones resultan tan invisibles como aquella que nunca aparece escrita en los presupuestos. Pero existe. Consistente en financiar con recursos p&uacute;blicos los costes derivados de una actividad econ&oacute;mica extraordinariamente rentable, mientras esos mismos presupuestos reducen inversiones sociales, educativas, sanitarias, culturales o ambientales. En la decisi&oacute;n del Consell de Maz&oacute;n de suprimir la tasa tur&iacute;stica y la de mantener dicha cancelaci&oacute;n por parte del actual Consell de P&eacute;rez Llorca no es ajeno el lobby hotelero, tan cercano a ellos, que presiona para impedir una tasa no por su &iacute;nfimo importe sino porque su mera gesti&oacute;n conllevar&iacute;a un mayor control de los ingresos descomunales que obtiene el sector. Imponer estas medidas fiscalmente regresivas lo llaman desregulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los datos permiten comprender la magnitud del error de esta decisi&oacute;n. La ciudad de Val&egrave;ncia registr&oacute; durante 2025 cerca de seis millones de pernoctaciones hoteleras. Una tasa de 3 euros por noche (la que se paga actualmente en los municipios tur&iacute;sticos de Catalu&ntilde;a incluyendo Barcelona) habr&iacute;a generado aproximadamente dieciocho millones de euros destinados a financiar limpieza urbana, transporte p&uacute;blico, mantenimiento del patrimonio, playas, jardines o pol&iacute;ticas de vivienda. Con esa cantidad tambi&eacute;n se pod&iacute;a financiar la construcci&oacute;n de dos institutos de ense&ntilde;anza secundaria completamente equipados. Extendida la tasa al conjunto del Pa&iacute;s Valenci&agrave;, donde las pernoctaciones fueron de 31,5 millones la recaudaci&oacute;n alcanzar&iacute;a casi 100 millones de euros, el coste aproximado de construir un hospital de 120 camas.  
    </p><p class="article-text">
        No estamos hablando de crear un nuevo impuesto para incrementar la presi&oacute;n fiscal a la ciudadan&iacute;a, sino de atribuir de manera justa la financiaci&oacute;n de unos costes que ya existen a quienes realmente los generan: los turistas. Eso es exactamente lo que han entendido desde hace a&ntilde;os ciudades como Barcelona, Par&iacute;s, Roma, &Aacute;msterdam o Venecia entre otras muchas. Ninguna de ellas ha dejado de ser una potencia tur&iacute;stica por aplicar una tasa destinada a preservar aquello que precisamente atrae a millones de visitantes: la calidad del espacio p&uacute;blico, la conservaci&oacute;n del patrimonio, la movilidad, la limpieza, la sostenibilidad y la calidad de vida de quienes residen en ellas. Sin embargo, el Consell con estos presupuestos para 2026 ha decidido recorrer el camino inverso. 
    </p><p class="article-text">
        Y el problema no termina ah&iacute;. La expansi&oacute;n del turismo intensivo ha contribuido tambi&eacute;n a tensionar el mercado de la vivienda. Miles de inmuebles han abandonado el mercado y el alquiler residencial para convertirse en apartamentos tur&iacute;sticos mucho m&aacute;s rentables. La consecuencia todos la sabemos: disminuci&oacute;n de la oferta disponible de viviendas, aumento desmesurado de precios y la dificultad al acceso a una vivienda para miles de j&oacute;venes y familias. Parad&oacute;jicamente, esos mismos ciudadanos terminan financiando, mediante sus impuestos, parte de los costes derivados del modelo que contribuye a expulsarlos de sus propios barrios. Para m&aacute;s esc&aacute;ndalo, las escasas viviendas p&uacute;blicas que construyen se las quedan ellos.
    </p><p class="article-text">
        La contradicci&oacute;n resulta dif&iacute;cilmente admisible. Y todav&iacute;a adquiere una dimensi&oacute;n mayor cuando la renuncia a estos ingresos p&uacute;blicos coincide con nuevas rebajas fiscales dirigidas a quienes poseen una mayor capacidad econ&oacute;mica y a una apropiaci&oacute;n corrupta de los recursos p&uacute;blicos repartida entre sus secuaces. Las matem&aacute;ticas presupuestarias son obstinadas y lo terminan cantando todo. Si disminuyen los ingresos mientras los gastos permanecen o aumentan, &uacute;nicamente existen tres salidas posibles: incrementar el d&eacute;ficit ya de por s&iacute; injusto y desmesurado, aumentar el endeudamiento incrementando el gasto por los intereses o deteriorar los servicios p&uacute;blicos. Los presupuestos para 2026 parece que han elegido las tres salidas a la vez. Por eso estos presupuestos no solo deciden qu&eacute; se financia y qu&eacute; se abandona. Deciden tambi&eacute;n qui&eacute;n se queda con los beneficios y qui&eacute;n soporta los sacrificios. 
    </p><p class="article-text">
        Ese es el verdadero significado de la denominada <em>&ldquo;no tasa tur&iacute;stica&rdquo;</em>. No desaparece el gasto. Desaparece &uacute;nicamente la obligaci&oacute;n de pagarlo por parte de quienes obtienen el beneficio. Se subvenciona con estos subterfugios a los amigos hoteleros. Y cuando eso sucede, no estamos ante una pol&iacute;tica presupuestaria razonable. Estamos ante una fragrante injusticia fiscal en la que los beneficios los reciben unos pocos y los costes se reparten entre todos. Ese, probablemente, sea el rasgo m&aacute;s definitorio de estos presupuestos. Y tambi&eacute;n la raz&oacute;n por la que merecen, con toda propiedad, el calificativo de <strong>presupuestos b&aacute;rbaros</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/presupuestos-barbaros-ii_129_13368393.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 21:30:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los presupuestos bárbaros (II)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Els pressupostos bàrbars (I)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/els-pressupostos-barbars-i_129_13355128.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Els pressupostos p&uacute;blics s&oacute;n, probablement, la declaraci&oacute; pol&iacute;tica m&eacute;s sincera que certifica la manera de pensar i actuar d&rsquo;un govern. Els discursos,  les compareixences parlament&agrave;ries o els programes electorals poden prometre qualsevol cosa i dibuixar un futur irreal. Per&ograve; arriba un moment en qu&egrave; tanta ret&ograve;rica s&rsquo;ha de transformar en xifres. I &eacute;s aleshores quan la pol&iacute;tica deixa de ser un relat de conveni&egrave;ncia per convertir-se en decisions que impactaran en la realitat i la vida dels ciutadans millorant-la o empijorant-la.
    </p><p class="article-text">
        Cada xifra, cada l&iacute;nia  pressupost&agrave;ria &eacute;s una declaraci&oacute; de valors. Els pressupostos s&oacute;n molt m&eacute;s que una comptabilitat publica, constitueixen l&rsquo;aut&egrave;ntic taulell que mostra la jerarquia moral dels governs. Quan hi ha increment es revela una prioritat. Quan per contra, hi ha  reduccions s&rsquo;est&agrave; anunciants una ren&uacute;ncia. 
    </p><p class="article-text">
        Per aix&ograve;, davant la lectura dels pressupostos de la Generalitat Valenciana per a 2026 cal preguntar-se qu&egrave; ens diuen sobre el projecte de societat, que hi amaguen. Quina idea de pa&iacute;s expressen. Quina concepci&oacute; de l&rsquo;autogovern projecten. Qu&egrave; consideren digne de ser preservat i qu&egrave; entenen que es pot fer desapar&egrave;ixer.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s cert que una comunitat pol&iacute;tica no existeix &uacute;nicament perqu&egrave; aix&iacute; ho determine una norma jur&iacute;dica, en el nostre cas, l&rsquo;Estatut d&rsquo;Autonomia de 1982. Les lleis poden crear estructures administratives i institucions per&ograve; el Pa&iacute;s Valenci&agrave; existeix des de 1238 quan el fund&agrave; un rei nascut a Montpeller i que parlava i escrivia catal&agrave;. Primer en forma de regne, despr&eacute;s de 1707 en forma de &ldquo;regi&oacute;n&rdquo; fins que en 1982 aquesta comunitat pol&iacute;tica es constitueix com autogovern dels valencians al culminar el desig dels anys de lluita contra la dictadura franquista representats pel crit de &ldquo;Llibertat, Amnistia i Estatut d&rsquo;Autonomia&rdquo;. Per aix&ograve;, els soci&ograve;legs sostenen que el que converteix un territori i la seua poblaci&oacute; en una comunitat pol&iacute;tica &eacute;s l&rsquo;exist&egrave;ncia d&rsquo;una mem&ograve;ria comuna, compartida i reconeguda; l&rsquo;exist&egrave;ncia d&rsquo;una cultura pr&ograve;pia, d&rsquo;un patrimoni com&uacute; i d&rsquo;una llengua que d&oacute;na forma a la manera particular d&rsquo;entendre el m&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aquesta &eacute;s la ra&oacute; per la qual totes les societats democr&agrave;tiques protegeixen les seues institucions culturals amb una cura especial. Ning&uacute; no entendria que els pressupostos generals de l&rsquo;Estat redu&iuml;ren significativament els recursos destinats a la Real Academia de la Lengua o al Instituto Cervantes. Ning&uacute; qualificaria una decisi&oacute; com aquesta com una simple racionalitzaci&oacute; administrativa. M&eacute;s b&eacute; es consideraria, amb tota l&ograve;gica, una agressi&oacute; a un dels instruments fonamentals de projecci&oacute; de la llengua i de la cultura espanyoles.
    </p><p class="article-text">
        Tanmateix, quan les retallades afecten les institucions que protegeixen el valenci&agrave;, alguns pretenen presentar-les com si foren decisions neutres, simples ajustaments pressupostaris sense cap transcend&egrave;ncia pol&iacute;tica. Per&ograve; no existeixen pressupostos neutres. Tampoc existeixen retallades innocents quan afecten els fonaments culturals d&rsquo;un poble.
    </p><p class="article-text">
        L&rsquo;Estatut d&rsquo;Autonomia de la Comunitat Valenciana no tracta la llengua pr&ograve;pia com un element ornamental sin&oacute; com la llengua pr&ograve;pia dels valencians, en conviv&egrave;ncia amb la llengua de l&rsquo;Estat s&iacute;, per&ograve; al mateix nivell. El valenci&agrave; hi &eacute;s reconegut com un dels pilars de l&rsquo;autogovern i l&rsquo;identitat diferencial valenciana, un patrimoni col&middot;lectiu que els poders p&uacute;blics tenen l&rsquo;obligaci&oacute; de protegir, promoure i transmetre. No &eacute;s una q&uuml;esti&oacute; secundaria, &eacute;s un mandat imperatiu i per aix&ograve; s&rsquo;incorpor&agrave; com instituci&oacute; estatut&agrave;ria  l&rsquo;Academia Valenciana de la Llengua amb una funci&oacute; essencial: preservar i potenciar el vehicle amb el que hem vingut expressant-nos els valencians des de 1238.
    </p><p class="article-text">
        Per aix&ograve;, quan un govern debilita les institucions destinades a conservar la nostra hist&ograve;ria i garantir la normalitat social de l&rsquo;&uacute;s de la llengua pr&ograve;pia, no est&agrave; reduint una despesa access&ograve;ria. Est&agrave; alterant una de les condicions que justifiquen l&rsquo;exist&egrave;ncia mateixa d&rsquo;una comunitat pol&iacute;tica i la seua autonomia. Est&agrave; anant contra la pr&ograve;pia llei constitutiva de l&rsquo;actua &eacute;poca d&rsquo;autogovern: l&rsquo;Estatut d&rsquo;Autonomia. Perqu&egrave; les lleng&uuml;es no viuen &uacute;nicament als diccionaris, ni als arxius, ni als textos hist&ograve;rics. Viuen en les moltes diverses manifestacions del poble, viuen en les seues institucions, en les escoles, als teatres, als llibres, a les can&ccedil;ons, al cinema, a les universitats, als mitjans de comunicaci&oacute;, a les editorials, als festivals, als museus, als centres culturals i als carrers. Sense aquests espais de conviv&egrave;ncia i creaci&oacute;, una llengua pot acabar en convertint-se en un objecte arqueol&ograve;gic tal i com ha passat en la hist&ograve;ria i sembla que pot continuar passant. La colonitzaci&oacute; espanyola d&rsquo;Am&egrave;rica va fer desapar&egrave;ixer m&eacute;s de mil lleng&uuml;es. Alguns dels hereus d&rsquo;aquella barrabassada no s&rsquo;expliquen como sent capa&ccedil;os de fer all&ograve; en tan extens continent, ac&iacute; no han acabat amb les lleng&uuml;es pr&ograve;pies dels bascos, catalans, valencians, ilerdencs, gallecs,  asturians... eixe nacionalisme propi de b&agrave;rbars &eacute;s el que hi ha darrere dels pressupostos de la Generalitat per a 2026.
    </p><p class="article-text">
        Tenim motius per a preocupar-nos per les reduccions pressupost&agrave;ries que afecten simult&agrave;niament a la producci&oacute; audiovisual, a les arts esc&egrave;niques, a la m&uacute;sica, a l&rsquo;edici&oacute;, al manteniment del patrimoni hist&ograve;ric, a la construcci&oacute; de centres culturals, a altres sectors i a la pr&ograve;pia Acad&egrave;mia de la Llengua. No s&oacute;n decisions casuals ni conseq&uuml;&egrave;ncia del lamentable d&egrave;ficit de finan&ccedil;ament que pateix la Comunitat Valenciana doncs als mateixos pressupostos es veuen partides tan pintoresques como les que  subvencionen el foment del maltracte animal. S&oacute;n uns pressupostos que responen a una determinada idea de en qu&egrave; es vol convertir al poble valenci&agrave;: brutalitzar-lo comen&ccedil;ant per afeblir la seua cultura per a que un dia tornem a ser una &ldquo;regi&oacute;n de Espa&ntilde;a&rdquo;, de quan el valenci&agrave; no es podia usar oficialment i es tenia que resistir per sobreviure. &Eacute;s el que expressen les conductes dels que es neguen a fer &uacute;s del valenci&agrave; malgrat que les lleis contemplen  el dret  de con&egrave;ixer-lo i parlar-lo, a la vegada que acusen als qui el parlen, escriuen i defensen de &ldquo;catalanistas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        I encara resulta m&eacute;s preocupant quan aquestes decisions conviuen amb episodis de censura de llibres, cancelacio de representacions teatrals, actuacions musicals o activitats educatives. Una subvenci&oacute; que desapareix, una programaci&oacute; que s&rsquo;elimina, una biblioteca que deixa d&rsquo;adquirir determinades obres, un creador que deixa de ser convidat a un circuit cultural perqu&egrave; incomoda... configuren l&rsquo;estela de la ru&iuml;na cultural que quedar&agrave; despr&eacute;s del pas dels b&agrave;rbars. 
    </p><p class="article-text">
        Hannah Arendt advertia a <em>La condici&oacute; humana</em> (1958) que la perman&egrave;ncia del m&oacute;n civilitzat dep&egrave;n de les obres que una societat &eacute;s capa&ccedil; de conservar i transmetre. La cultura &eacute;s, precisament, aquest espai de perman&egrave;ncia i quan una societat deixa de protegir-la, no sols empobreix el seu present sin&oacute; que compromet tamb&eacute; el seu futur. Tamb&eacute; George Steiner, a <em>Language and Silence</em> (1967), recordava que cada llengua representa una manera irrepetible de comprendre la realitat. Quan una llengua retrocedeix, no sols desapareixen paraules, desapareix una forma singular de mirar el m&oacute;n i el substrat sobre el que s&rsquo;articula l&rsquo;activitat de pensar. El primer que fan els colonitzadors quan arrasen un pa&iacute;s, i com una forma de refor&ccedil;ar el seu domini, &eacute;s prohibir i intentar fer desapar&egrave;ixer la llengua pr&ograve;pia del colonitzats. 
    </p><p class="article-text">
        Aquesta &eacute;s una de les dimensions profundes dels pressupostos. All&ograve; que no es finan&ccedil;a deixa d&rsquo;existir, i els b&agrave;rbars ho saben. No desapareix immediatament, sin&oacute; amb una lentitud gaireb&eacute; imperceptible. Una companyia teatral que tanca, una editorial que deixa de publicar, un estudi audiovisual que atura la seua activitat, una productora que renuncia a crear en valenci&agrave;, un investigador que sols usa la llengua dominant, un centre cultural que es paralitza... Cap d&rsquo;aquests fets provoca grans titulars. Per&ograve; tots junts acaben conduint un pa&iacute;s a la decad&egrave;ncia. 
    </p><p class="article-text">
        Albert Camus, a <em>L&rsquo;home revoltat</em> (1951), escrivia que tota civilitzaci&oacute; es defineix pels l&iacute;mits que decideix no traspassar. Hi ha decisions que poden resultar leg&iacute;times i, tanmateix, ser destructives des d&rsquo;una perspectiva cultural. Quan l&rsquo;estalvi econ&ograve;mic es converteix en coartada per abandonar el patrimoni cultural i ling&uuml;&iacute;stic d&rsquo;un pa&iacute;s, el problema puja d&rsquo;escala fins a qualificar-lo d&rsquo;atemptatcontra els pilars sobre els que descansa la identitat d&rsquo;una comunitat i, debilitant els principals s&iacute;mbols compartits, s&rsquo;erosiona el propi autogovern albirant  que el motiu de fons encara inconfessable &eacute;s que la comunitat pol&iacute;tica valenciana torne a la vella condici&oacute; de &ldquo;regi&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Vicent Andr&eacute;s Estell&eacute;s, al <em>Mural del Pa&iacute;s Valenci&agrave;</em>, va convertir la llengua en territori, en mem&ograve;ria i en dignitat. El seu poemari &eacute;s una demostraci&oacute; de que un poble no &eacute;s nom&eacute;s una suma d&rsquo;habitants residint en uns milers de kil&ograve;metres quadrats sin&oacute; una comunitat que comparteix paraules, records, hist&ograve;ria i esperances. Quan els poders p&uacute;blics deixen de protegir aquests vincles, no sols administren pitjor sin&oacute; que governen contra una part essencial del pa&iacute;s que diuen representar.
    </p><p class="article-text">
        I ac&iacute; emergeix la pregunta fonamental: pot considerar-se valenci&agrave; en el sentit pol&iacute;tic uns   partits que devaluen sistem&agrave;ticament la llengua pr&ograve;pia dels valencians? Pot afirmar que defensa la identitat col&middot;lectiva aquell que debilita les institucions encarregades de preservar-la? Pot invocar l&rsquo;autogovern qui redueix els recursos destinats a all&ograve; que &eacute;s el substrat de l&rsquo;exist&egrave;ncia mateixa d&rsquo;aquest autogovern?. Les respostes no depenen de la ideologia de cadasc&uacute;, depenen de qu&iacute; est&agrave; a favor o en contra de la barbarie. 
    </p><p class="article-text">
        Els pobles no desapareixen sols al ser conquerits. Tamb&eacute; poden dissoldre&rsquo;s lentament quan els qui governen deixen de considerar valu&oacute;s all&ograve; que &eacute;s propi i els fa diferents. Les lleng&uuml;es rarament moren de manera sobtada, moren per abandonament institucional, per indifer&egrave;ncia pol&iacute;tica i per resignaci&oacute; social.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s aleshores quan els pressupostos deixen de ser una simple eina comptable per convertir-se en una arma ideol&ograve;gica d&rsquo;agressi&oacute; a la cultura d&rsquo;un poble. 
    </p><p class="article-text">
        Els pobles tampoc no desapareixen el dia que perden el seu autogovern, desapareixen el dia que deixen de defensar la seua identitat, la seua cultura i la seua mem&ograve;ria. I aquesta decisi&oacute; hui en dia no es pren als camps de batalla. Es pren des dels despatxos on es preparen lleis com la del pressupost de 2026.
    </p><p class="article-text">
        Potser, quan els historiadors del futur vulguen comprendre aquesta etapa del nostre pa&iacute;s, no necessitaran llegir tots els discursos pronunciats a les Corts. Els bastar&agrave; anar als diaris oficials on estan publicats els pressupostos. All&iacute; trobaran, amb la fredor incontestable de les xifres, la resposta a una pregunta decisiva: qu&egrave; va decidir protegir aquell govern i qu&egrave; van decidir cancel&bull;lar  els b&agrave;rbars. 
    </p><p class="article-text">
        Perqu&egrave; els n&uacute;meros mai no s&oacute;n neutrals. S&oacute;n el llenguatge del poder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/els-pressupostos-barbars-i_129_13355128.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 22:02:55 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Els pressupostos bàrbars (I)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pirámide de la corrupción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/piramide-corrupcion_129_13333761.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f1ea507-e9f9-4225-bca6-f15d29542452_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pirámide de la corrupción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sentencia del caso Ábalos deja prácticamente intactos dos de los vértices del triángulo. El corruptor, además, se ha quedado con la mayor parte del botín de sus fechorías y no entrará en la cárcel. A los responsables de los controles administrativos que debían haber impedido que sus entidades públicas sufrieran los fraudes, ni se les ha molestado </p></div><p class="article-text">
        La conjunci&oacute;n de poder pol&iacute;tico, dinero y captura de los controles produce monstruos. La corrupci&oacute;n rara vez es el resultado de la actuaci&oacute;n aislada de una persona. Los grandes casos de corrupci&oacute;n p&uacute;blica muestran la existencia de una estructura relacional en la que convergen diversos actores y factores que permiten transformar una decisi&oacute;n ileg&iacute;tima o arbitraria en una actuaci&oacute;n aparentemente legal. Para comprender mejor este fen&oacute;meno resulta &uacute;til representarlo como una pir&aacute;mide, en cuya c&uacute;spide se sit&uacute;an los actores que intervienen directamente en la operaci&oacute;n corrupta mientras que la base estar&iacute;a formada por las condiciones y culturas institucionales que hacen posible su desarrollo y permanencia.
    </p><p class="article-text">
        La parte visible de la corrupci&oacute;n estar&iacute;a, pues, formada por tres v&eacute;rtices. El primero lo constituye el pol&iacute;tico corrupto, quien dispone de la capacidad de decisi&oacute;n p&uacute;blica. Puede adjudicar contratos, otorgar subvenciones, conceder licencias, impulsar modificaciones urban&iacute;sticas o influir en nombramientos. Su aportaci&oacute;n al sistema corrupto es el ejercicio desviado y torticero del poder que le ha sido confiado. 
    </p><p class="article-text">
        El segundo v&eacute;rtice es el corruptor, normalmente una empresa o grupo econ&oacute;mico que persigue obtener ventajas ileg&iacute;timas respecto de sus competidores burlando las leyes del mercado que obligan a la concurrencia p&uacute;blica. Aporta los recursos econ&oacute;micos necesarios para alimentar la relaci&oacute;n corrupta mediante sobornos, comisiones, financiaci&oacute;n irregular al partido del pol&iacute;tico decisor, favores futuros como las puertas giratorias, o beneficios indirectos. En ocasiones intervienen intermediarios, comisionistas conocedores de las debilidades del pol&iacute;tico corruptible que se ofrecen a la empresa corruptora a cambio de una parte de los beneficios. 
    </p><p class="article-text">
        El tercer v&eacute;rtice, frecuentemente olvidado en el debate p&uacute;blico y, lo que es m&aacute;s grave, en los procedimientos judiciales cuando se destapan los casos, es el funcionario que gestiona o el t&eacute;cnico responsable de los tr&aacute;mites administrativos que proporcionan apariencia de legalidad a los ama&ntilde;os. Es quien redacta pliegos orientados a adjudicar el contrato al corruptor, emite informes favorables de conveniencia, omite objeciones jur&iacute;dicas, justifica la fragmentaci&oacute;n de contratos o las urgencias propiciadas por ausencia intencionada de planificaci&oacute;n, certifica ejecuciones deficientes, sobrecostes inaceptables o niega perjuicios a la administraci&oacute;n por enriquecimientos il&iacute;citos. Su intervenci&oacute;n resulta decisiva porque convierte una decisi&oacute;n arbitraria y fraudulenta en un procedimiento aparentemente ajustado a Derecho. &ldquo;No encontrar&aacute;n nada, el expediente est&aacute; perfecto&rdquo; suelen repetir los decisores corruptos cuando se les investiga. Zaplana privatiz&oacute; fraudulentamente unas ITV con unos pliegos administrativos ama&ntilde;ados que recibieron el informe favorable de los servicios jur&iacute;dicos, juzgado y condenado en primera instancia hace tres a&ntilde;os, la sentencia definitiva sigue durmiendo en la Sala Segunda del Tribunal Supremo.
    </p><p class="article-text">
        La interacci&oacute;n de estos tres actores produce una combinaci&oacute;n perversa y peligrosa para el buen funcionamiento de las administraciones p&uacute;blicas: poder pol&iacute;tico, dinero y apariencia de legalidad. Cuando estos elementos convergen sobre una misma decisi&oacute;n p&uacute;blica, la corrupci&oacute;n pierde su condici&oacute;n de conducta individual y se transforma en un fen&oacute;meno organizativo, por eso decimos que Espa&ntilde;a sufre de corrupci&oacute;n estructural.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta explicaci&oacute;n sigue siendo insuficiente. Mi experiencia acumulada y el estudio de centenares de casos demuestra que estos tres actores no podr&iacute;an actuar de manera sostenida sin una base institucional que lo permitiera. Por ello la imagen del tri&aacute;ngulo termina evolucionando hacia la de una pir&aacute;mide.
    </p><p class="article-text">
        La base de esa pir&aacute;mide est&aacute; constituida por la debilidad institucional y la mala calidad de nuestra democracia carente de una estrategia estatal de prevenci&oacute;n y lucha contra la corrupci&oacute;n e inmersa en una cultura de enriquecimiento desvergonzado donde comisiones millonarias por contratos adjudicados sin concurrencia quedan blanqueadas como negocios l&iacute;citos. Recuerden aquella frase de &ldquo;yo he venido a la pol&iacute;tica a hacerme rico&rdquo;. Despu&eacute;s de ella hubo premio: mayor&iacute;as absolutas durante veinte a&ntilde;os. Cuando las organizaciones p&uacute;blicas est&aacute;n lideradas por personajes sin escr&uacute;pulos que impiden la existencia de sistemas de integridad eficaces y s&oacute;lidos que las alineen con el inter&eacute;s general, los riesgos de corrupci&oacute;n aumentan exponencialmente. La ausencia de procedimientos claros, la discrecionalidad abusiva, la falta de planificaci&oacute;n intencionada y la insuficiente profesionalizaci&oacute;n de las estructuras administrativas creadas a medida de este tipo de personajes, generan ecosistemas propicios para una cultura del pelotazo que pasa por la captura de los &oacute;rganos que toman las decisiones p&uacute;blicas y de sus controles. 
    </p><p class="article-text">
        Un segundo elemento fundamental es la opacidad. All&iacute; donde la informaci&oacute;n no es accesible, donde los expedientes son dif&iacute;ciles de consultar, donde los grupos de inter&eacute;s se mueven libremente entre bastidores o donde los procesos de tomas de decisi&oacute;n permanecen ocultos, la corrupci&oacute;n encuentra su terreno f&eacute;rtil. La transparencia no elimina por s&iacute; sola la corrupci&oacute;n, pero s&iacute; la dificulta enormemente.
    </p><p class="article-text">
        La tercera pieza de la base es la captura o ausencia de controles efectivos. Los sistemas democr&aacute;ticos descansan sobre una compleja red de controles internos y externos creados precisamente como contrapesos para dificultar los desv&iacute;os de poder: intervenci&oacute;n, auditor&iacute;as, tribunales de cuentas, agencias antifraude, fiscal&iacute;as especializadas, &oacute;rganos de transparencia, inspecciones y control parlamentario. Cuando estos &oacute;rganos son debilitados, carecen de medios suficientes o son colonizados pol&iacute;ticamente, dejan de actuar como barreras frente a la corrupci&oacute;n y pueden convertirse en simples elementos decorativos del sistema o incluso en colaboradores necesarios.
    </p><p class="article-text">
        La sentencia del caso &Aacute;balos de la que tanto se est&aacute; hablando deja pr&aacute;cticamente intactos dos de los v&eacute;rtices del tri&aacute;ngulo. El corruptor, adem&aacute;s, se ha quedado impunemente con la mayor parte del bot&iacute;n millonario de sus fechor&iacute;as y no entrar&aacute; en la c&aacute;rcel que es lo que realmente temen estos delincuentes. A los responsables de los controles administrativos que deb&iacute;an haber impedido que sus entidades p&uacute;blicas sufrieran los fraudes, ni se les ha molestado.  
    </p><p class="article-text">
        A todo ello se suma la falta de rendici&oacute;n de cuentas. La corrupci&oacute;n prospera cuando las decisiones p&uacute;blicas no tienen consecuencias para quienes las adoptan. La inexistencia de responsabilidades pol&iacute;ticas, disciplinarias, contables o penales genera un mensaje de impunidad que favorece la repetici&oacute;n de conductas indebidas. Si esa ausencia de consecuencias punitivas procede de los mismos tribunales, la combinaci&oacute;n explosiva est&aacute; servida. El caso Naseiro, que en mi opini&oacute;n fue la madre de todas las corrupciones, termin&oacute; con un archivo por el Tribunal Supremo a principios de los a&ntilde;os noventa del siglo pasado al anular la bater&iacute;a de indicios y pruebas acumuladas por el magistrado instructor y que eran mucho m&aacute;s contundentes que las que hoy han llevado al procesamiento del expresidente Rodr&iacute;guez Zapatero. Deseado o no, aquel mensaje desde tan altas instancias de que unas grandes empresas constructoras pagasen comisiones a un partido pol&iacute;tico por obras adjudicadas sin consecuencias punitivas, abri&oacute; la barra libre donde ha bebido buena parte del sistema pol&iacute;tico actual, especialmente los dos grandes partidos que se vienen alternado en el poder desde hace cuarenta a&ntilde;os y que durante tan largo periodo se han desentendido de las recomendaciones que en materia de prevenci&oacute;n y lucha contra la corrupci&oacute;n emit&iacute;an organismos como la OCDE, GRECO o el mism&iacute;simo FMI. En 2022, la Comisi&oacute;n Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) destapaba que las cinco grandes constructoras (algunas ya estuvieron involucradas en el citado caso Naseiro) se repart&iacute;an los grandes contratos de obras y servicios. El expediente finaliz&oacute; con sanciones que sumadas alcanzaban poco m&aacute;s de 200 millones de euros, cantidad irrisoria si se compara con los beneficios millonarios de unos contratos que burlaron los precios de mercado durante un cuarto de siglo.  Previamente, en 2013, el Tribunal de Cuentas Europeo emiti&oacute; un informe en el que, comparando los costes de construcci&oacute;n de 1000 metros cuadrados de autopista en similares condiciones, en Espa&ntilde;a costaba el doble que en Alemania. 
    </p><p class="article-text">
        La politizaci&oacute;n de los &oacute;rganos de control constituye otro factor especialmente relevante. Cuando las instituciones llamadas a supervisar la legalidad dependen de quienes deben ser controlados, se produce un fen&oacute;meno de captura institucional que vac&iacute;a de contenido los mecanismos de control y vigilancia democr&aacute;tica. Numerosos informes de GRECO, de la OCDE y de otros organismos internacionales han insistido en la necesidad de garantizar la independencia real de estos &oacute;rganos para prevenir la corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la insuficiente protecci&oacute;n de los denunciantes de corrupci&oacute;n constituye una de las mayores debilidades de los sistemas de integridad. En muchos casos, las primeras se&ntilde;ales de corrupci&oacute;n son conocidas por empleados p&uacute;blicos o trabajadores que observan c&oacute;mo se producen las irregularidades desde dentro de la organizaci&oacute;n. Si estas personas no cuentan con canales seguros y garant&iacute;as efectivas frente a represalias, la informaci&oacute;n permanece oculta y la corrupci&oacute;n contin&uacute;a enraizando sus tent&aacute;culos. Nadie se ha preocupado de que Espa&ntilde;a cumpla &iacute;ntegramente la Directiva (UE) 2019/1937 conocida como &ldquo;Whistleblowers&rdquo; promulgada por el parlamento europeo para proteger a las personas que informan o denuncian la corrupci&oacute;n, hasta los sindicatos se han desentendido cuando esta Directiva es un instrumento de protecci&oacute;n para los trabajadores contra las represalias que sufren de los corruptos.  Siete a&ntilde;os despu&eacute;s de su promulgaci&oacute;n hay territorios que no cuentan con la autoridad territorial de protecci&oacute;n impidiendo que la autoridad estatal, ya de por s&iacute; con escasos recursos, pueda actuar en esos territorios. Asimismo, se han nombrado autoridades en alg&uacute;n territorio con estrechos v&iacute;nculos con condenados por corrupci&oacute;n sin que salte ninguna alarma, todo ello muy propio de un ecosistema social enfermo.    
    </p><p class="article-text">
        La representaci&oacute;n piramidal permite comprender que la corrupci&oacute;n no es &uacute;nicamente un problema moral de individuos concretos. En el fondo es un problema de dise&ntilde;o institucional y de mal gobierno en l&iacute;nea con el an&aacute;lisis clarividente de Daren Acemoglu y James A. Robinson en su ensayo 'Por qu&eacute; fracasan los pa&iacute;ses'. Los corruptos aparecen en todas las sociedades, lo que diferencia a unas de otras es la capacidad de sus instituciones para detectarlos, investigarlos, sancionarlos y apartarlos del &aacute;mbito p&uacute;blico. Por ello, las pol&iacute;ticas modernas de integridad p&uacute;blica han desplazado progresivamente el foco desde la mera persecuci&oacute;n penal hacia la prevenci&oacute;n. El objetivo ya no consiste &uacute;nicamente en castigar a quienes participan en el tri&aacute;ngulo corrupto, sino en reforzar la base institucional para impedir que ese tri&aacute;ngulo pueda llegar a formarse.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltima instancia, la mejor pol&iacute;tica anticorrupci&oacute;n no es la que produce m&aacute;s condenas, o que estas sean muy altas, sino la que consigue que el pol&iacute;tico corrupto, el empresario corruptor y el funcionario colaborador nunca lleguen a encontrarse bajo el amparo de una estructura institucional d&eacute;bil. Cuando la transparencia funciona, los controles son independientes y cuentan con medios, existe rendici&oacute;n de cuentas, las decisiones pol&iacute;ticas se toman desde la integridad y los denunciantes est&aacute;n protegidos, la pir&aacute;mide se derrumba antes de que la corrupci&oacute;n pueda consolidarse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/piramide-corrupcion_129_13333761.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2026 20:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Corrupción,José Luis Ábalos,Víctor Aldama]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Oficinas de los expresidentes: privilegios públicos, beneficios privados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/oficinas-expresidentes-privilegios-publicos-beneficios-privados_129_13245298.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b85b8c9-f7fc-4c4d-9859-dcb2050dd424_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Oficinas de los expresidentes: privilegios públicos, beneficios privados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El funcionamiento de las oficinas de los expresidentes del Gobierno en España constituye uno de esos mecanismos institucionales que revelan con meridiana claridad la cultura política del país</p></div><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n no es tanto si la imputaci&oacute;n del expresidente Rodr&iacute;guez Zapatero est&aacute; o no justificada, que ya lo decidir&aacute;n los tribunales. La pregunta que nos hacemos desde mucho antes del esc&aacute;ndalo es c&oacute;mo es posible que los expresidentes, que teniendo asignada una retribuci&oacute;n del Estado nada despreciable y una estructura de apoyo sostenida con fondos p&uacute;blicos, se consagren a actividades privadas, de escasa o nula vinculaci&oacute;n con el inter&eacute;s general, que les reportan sustanciosas ganancias adicionales.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se trata de cuestionar que una empresa en situaci&oacute;n econ&oacute;mica cr&iacute;tica por causas objetivas como fue la pandemia del covid-19 reciba ayudas del Estado. En realidad, lo que necesita una respuesta urgente es c&oacute;mo es posible que estas ayudas no vengan seguidas de una monitorizaci&oacute;n de las empresas beneficiarias para asegurar que los recursos p&uacute;blicos recibidos se aplican a los fines para lo que se concedieron y que no se desv&iacute;a ni un euro.
    </p><p class="article-text">
        El funcionamiento de las oficinas de los expresidentes del Gobierno en Espa&ntilde;a, a las que habr&iacute;a que a&ntilde;adir las de los expresidentes auton&oacute;micos (ah&iacute; tienen a un personaje tenebroso como Maz&oacute;n disfrutando de estos privilegios), constituye uno de esos mecanismos institucionales que revelan con meridiana claridad la cultura pol&iacute;tica del pa&iacute;s. No se trata &uacute;nicamente de una cuesti&oacute;n presupuestaria ni de discutir si un expresidente debe disponer de escolta, despacho o personal de apoyo. El problema de fondo es qu&eacute; idea del poder subyace en estas prerrogativas, c&oacute;mo se relacionan las oficinas con la sociedad y cu&aacute;l el marco de integridad que debe regir el uso de recursos y privilegios pagados con fondos p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, la regulaci&oacute;n de estas oficinas procede esencialmente de un real decreto aprobado durante el gobierno de Felipe Gonz&aacute;lez. La norma es sorprendentemente escueta y ambigua. Cada expresidente dispone de personal eventual designado libremente, un puesto de nivel 30, el m&aacute;ximo que existe en la administraci&oacute;n, y otro puesto de nivel 18, m&aacute;s los gastos de funcionamiento de la oficina, veh&iacute;culo oficial, escoltas y otros medios sufragados por el Estado.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello se justifica formalmente en la necesidad de preservar la dignidad del expresidente, facilitar actividades institucionales, representaci&oacute;n del Estado o atenci&oacute;n a compromisos derivados de la antigua responsabilidad ejercida. Sin embargo, la norma nunca precis&oacute; qu&eacute; debe entenderse exactamente por &ldquo;actividad institucional&rdquo;, ni estableci&oacute; criterios verificables para distinguir entre inter&eacute;s p&uacute;blico y actividad privada. Tampoco estableci&oacute; una fiscalizaci&oacute;n detallada del gasto y mucho menos una obligaci&oacute;n de rendir cuentas mediante memorias anuales que deber&iacute;an presentarse ante el Parlamento que es quien aprueba la dotaci&oacute;n econ&oacute;mica que las sustenta a trav&eacute;s de los presupuestos generales del Estado.
    </p><p class="article-text">
        La gravedad aumenta cuando esa opacidad coincide adem&aacute;s con actividades privadas de enorme influencia pol&iacute;tica o econ&oacute;mica. Un expresidente no es un ciudadano cualquiera. Conserva relaciones diplom&aacute;ticas, acceso privilegiado a l&iacute;deres internacionales, informaci&oacute;n sensible acumulada durante a&ntilde;os y una capacidad de influencia derivada directamente del cargo previamente ejercido. Precisamente por ello, la fijaci&oacute;n de las incompatibilidades y la exigencia de transparencia para las actividades de los expresidentes y sus oficinas deber&iacute;a ser extraordinariamente rigurosa.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; comienza el verdadero problema. Porque una democracia que pretenda alcanzar est&aacute;ndares de buen gobierno no puede sostener zonas opacas de gasto p&uacute;blico y menos en &oacute;rganos desde los que se puede ejercer influencias muy poderosas. La exigencia deber&iacute;a ir en sentido contrario porque la integridad p&uacute;blica se construye desde arriba y cuanto mayor ha sido la responsabilidad ejercida y mayor el poder de influencia latente, mayor deber&iacute;a ser la obligaci&oacute;n de transparencia, ejemplaridad, rendici&oacute;n de cuentas y alineamiento con el inter&eacute;s general.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto desgraciadamente no forma parte de la tradici&oacute;n pol&iacute;tica que Espa&ntilde;a ha arrastrado durante los cuarenta a&ntilde;os de alternancia pol&iacute;tica del PSOE y el PP. El fen&oacute;meno, por lo tanto, no afecta solo a un partido, sino que ha estado normalizado de forma transversal compartiendo una misma visi&oacute;n. Por eso venimos oyendo con insistencia: por qu&eacute; a Rodr&iacute;guez Zapatero, si los dem&aacute;s expresidentes tambi&eacute;n reciben emolumentos de empresas privadas por regla general vinculadas a los oligopolios que sus respectivos gobiernos ayudaron a consolidar. Y precisamente ah&iacute; reside uno de los aspectos m&aacute;s preocupantes de lo que est&aacute; ocurriendo: hemos asumido como algo normal esas puertas giratorias que sit&uacute;an a expresidentes, y tambi&eacute;n muchos exministros, en consejos de administraci&oacute;n, asesorando o intermediando en negocios que nada tienen que ver con el inter&eacute;s p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se intenta minimizar los hechos imputados a Rodr&iacute;guez Zapatero alegando que otros expresidentes hacen cosas semejantes &ndash;o incluso peores, recordando las conductas atribuidas al propio rey em&eacute;rito&ndash;, no se est&aacute; defendiendo realmente la necesidad de que quienes disfrutan de privilegios p&uacute;blicos se comporten respetando los principios de buen gobierno e integridad. Cuando la conducta impropia deja de analizarse conforme a principios y valores y pasa a justificarse mediante comparaciones, la noci&oacute;n de buen gobierno desaparece para ser sustituida por una contabilidad del &ldquo;y t&uacute; m&aacute;s&rdquo;. Una mala praxis no se legitima por su repetici&oacute;n; al rev&eacute;s, se convierte en un sistema donde desaparece la frontera entre lo correcto y lo inadmisible. Todo queda reducido a una competici&oacute;n tribal donde cada bando pol&iacute;tico administra indulgencia para los propios y severidad para los adversarios.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, las oficinas de los expresidentes dejan de percibirse como un instrumento institucional y pasan a integrarse en un ecosistema de privilegios acumulativos: consejos de administraci&oacute;n, conferencias millonarias, fundaciones opacas, redes de influencia internacional y utilizaci&oacute;n del prestigio institucional adquirido en el ejercicio del cargo para fines privados con apariencia de inter&eacute;s p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Mientras cualquier funcionario o cargo p&uacute;blico debe justificar minuciosamente dietas, desplazamientos o gastos relacionados con su actividad y observar un r&eacute;gimen de incompatibilidades que le limita o impide una actividad profesional privada, y mientras el perceptor de una ayuda p&uacute;blica debe aportar justificantes de hasta el &uacute;ltimo c&eacute;ntimo, las oficinas de los ex presidenciales disfrutan de asignaciones que nadie fiscaliza mientras confunden lo institucional con el negocio privado, la conclusi&oacute;n inevitable es que el sistema no funciona bien.
    </p><p class="article-text">
        La propia OCDE ha remarcado recientemente que Espa&ntilde;a es uno de los pocos pa&iacute;ses desarrollados que nunca ha tenido una estrategia integral y permanente de prevenci&oacute;n y lucha contra la corrupci&oacute;n que abarque de forma coordinada el conjunto de las administraciones, los &oacute;rganos constitucionales, las empresas p&uacute;blicas y los sistemas de contrataci&oacute;n y gesti&oacute;n de fondos p&uacute;blicos. Esa carencia resulta especialmente grave porque Espa&ntilde;a s&iacute; dispone, en muchos &aacute;mbitos, de normas formalmente avanzadas. El problema no reside tanto en la inexistencia de legislaci&oacute;n, sino en la enorme distancia entre norma y pr&aacute;ctica debido a la ausencia de &oacute;rganos especializados en la prevenci&oacute;n y detecci&oacute;n temprana de conductas contrarias a la integridad p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Los informes recientes de la OCDE muestran precisamente esa contradicci&oacute;n: Espa&ntilde;a obtiene puntuaciones relativamente altas en regulaci&oacute;n formal de integridad, conflictos de intereses o transparencia, pero suspende en la aplicaci&oacute;n efectiva y en la pr&aacute;ctica institucional. El caso paradigm&aacute;tico es el de los <em>lobbies</em>: Espa&ntilde;a carece todav&iacute;a de un verdadero sistema de control y registro de grupos de inter&eacute;s, obteniendo un 0% en aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica seg&uacute;n los indicadores de integridad p&uacute;blica de la OCDE. Y todas estas carencias solo se pueden atribuir a una clara voluntad pol&iacute;tica persistente, de unos y otros, para seguir como estamos. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata &uacute;nicamente de posibles conductas delictivas porque fiar la lucha contra la corrupci&oacute;n exclusivamente al c&oacute;digo penal, como ahora ocurre, ya implica un fracaso en la prevenci&oacute;n en un contexto de normalizaci&oacute;n de pr&aacute;cticas donde hay conflictos de inter&eacute;s; acceso privilegiado a informaci&oacute;n; opacidad y ausencia de controles eficaces. Todos los casos reflejan un patr&oacute;n conocido: debilitamiento de los controles internos, insuficiente independencia de los &oacute;rganos fiscalizadores, politizaci&oacute;n de las instituciones supervisoras y una alarmante tolerancia social hacia determinadas formas de corrupci&oacute;n &ldquo;menor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno adquiere una dimensi&oacute;n todav&iacute;a m&aacute;s preocupante cuando alcanza a figuras que hab&iacute;an construido una imagen p&uacute;blica asociada al reformismo o al progresismo &eacute;tico. No me consta que durante el mandato de Rodr&iacute;guez Zapatero se produjera un solo caso de corrupci&oacute;n en el seno de su gobierno, por lo que las informaciones contenidas en el Auto de imputaci&oacute;n a&ntilde;aden un componente de decepci&oacute;n y erosi&oacute;n moral de un referente pol&iacute;tico.  
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, las advertencias del Greco, el organismo anticorrupci&oacute;n del Consejo de Europa, adquieren especial relevancia. Su informe m&aacute;s reciente subraya la falta de medidas decididas y resultados tangibles respecto a la integridad de altos cargos del Gobierno central. El Greco insiste desde hace a&ntilde;os en cuestiones esenciales que Espa&ntilde;a contin&uacute;a sin resolver plenamente: regulaci&oacute;n de asesores, agendas p&uacute;blicas, conflictos de intereses, puertas giratorias, transparencia de lobbies y fortalecimiento de &oacute;rganos independientes de supervisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia de todo ello no es solo jur&iacute;dica o pol&iacute;tica, es profundamente democr&aacute;tica. La corrupci&oacute;n sostenida destruye la confianza social, degrada la legitimidad de las instituciones y alimenta el cinismo ciudadano. Cuando la percepci&oacute;n p&uacute;blica es que los mecanismos de control dependen de los propios partidos involucrados en malas praxis, el sistema pol&iacute;tico pierde credibilidad en favor de opciones totalitarias. No es casual que Transparencia Internacional haya vuelto a rebajar la posici&oacute;n de Espa&ntilde;a en el &Iacute;ndice de Percepci&oacute;n de la Corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero problema espa&ntilde;ol no es &uacute;nicamente la existencia de corrupci&oacute;n, sino la negativa hist&oacute;rica para construir un verdadero sistema estatal de integridad p&uacute;blica independiente de los partidos. Mientras otros pa&iacute;ses europeos han desarrollado agencias estatales de integridad fuertes e independientes, sistemas de prevenci&oacute;n, protecci&oacute;n efectiva de denunciantes y controles internos y externos robustos, Espa&ntilde;a contin&uacute;a fragmentando competencias, debilitando o suprimiendo organismos inc&oacute;modos.
    </p><p class="article-text">
        La lucha contra la corrupci&oacute;n exige mucho m&aacute;s que reformas penales o declaraciones pol&iacute;ticas solemnes que luego quedan en nada. Requiere una transformaci&oacute;n social e institucional basada en pilares como independencia real de los &oacute;rganos de control; profesionalizaci&oacute;n y despolitizaci&oacute;n de la administraci&oacute;n; regulaci&oacute;n estricta de grupos de inter&eacute;s <em>(lobbies)</em> y supresi&oacute;n de puertas giratorias; protecci&oacute;n efectiva del denunciante de corrupci&oacute;n; transparencia radical en contrataci&oacute;n p&uacute;blica y gesti&oacute;n de fondos; sistemas preventivos de integridad; y una &eacute;tica p&uacute;blica incompatible con la colonizaci&oacute;n partidista del Estado y sus instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Esto solo ser&aacute; posible cuando los partidos pol&iacute;ticos decidan, tras la correspondiente catarsis, un pacto estatal contra la corrupci&oacute;n extendido tambi&eacute;n a cada comunidad aut&oacute;noma. En el caso concreto del funcionamiento de las oficinas de los expresidentes deber&iacute;an incluir al menos cinco principios b&aacute;sicos: transparencia absoluta de las agendas, transparencia en los fondos p&uacute;blicos que manejan, limitaci&oacute;n temporal de privilegios, incompatibilidades estrictas y rendici&oacute;n p&uacute;blica peri&oacute;dica de actividades realizadas.
    </p><p class="article-text">
        Sin esa transformaci&oacute;n, Espa&ntilde;a seguir&aacute; atrapada en un ciclo repetitivo de esc&aacute;ndalo, indignaci&oacute;n, comisi&oacute;n parlamentaria, desgaste medi&aacute;tico, desconfianza ciudadana y normalizaci&oacute;n del deterioro institucional. Y en ese ecosistema degradado es donde avanzan imparables los enemigos de la democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/oficinas-expresidentes-privilegios-publicos-beneficios-privados_129_13245298.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2026 21:12:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Oficinas de los expresidentes: privilegios públicos, beneficios privados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Luis Rodríguez Zapatero,Corrupción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Doctrina Minneapolis, parada España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/doctrina-minneapolis-parada-espana_129_13219342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El asesinato impune de dos personas con pocos d&iacute;as de intervalo en aquella ciudad del medio oeste americano a manos de pistoleros del ICE comport&aacute;ndose como hac&iacute;an las antiguas Sturmabteilung, las SA hitlerianas, nos traslada a una nueva realidad. Las asesinadas no eran dos personas negras ni hispanas como suele ocurrir habitualmente en aquella sociedad donde el racismo y el odio al pobre siguen marcando pautas en el comportamiento violento de los cuerpos policiales. En esta ocasi&oacute;n los asesinados eran dos personas blancas de clase media que protestaban contra la deportaci&oacute;n forzada de migrantes vecinos de su ciudad. El ICE ha dado un salto cualitativo ejecutando las &oacute;rdenes de su jefe, el plut&oacute;crata Donald Trump, detener y deportar migrantes o acabar con ellos y con quienes les defiendan si se resisten o interponen. La misma noche del &uacute;ltimo asesinato Bruce Spreenting compuso una canci&oacute;n convertida hoy en un himno contra los cr&iacute;menes del ICE y su jefe, su letra lo dice todo, se titula Minneapolis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los rasgos m&aacute;s significativos de la crisis pol&iacute;tica y moral de nuestro tiempo es la reaparici&oacute;n de doctrinas que cre&iacute;amos desaparecidas o al menos arrinconadas tras las grandes cat&aacute;strofes mundiales del siglo XX. La doctrina Minneapolis puesta en auge en Espa&ntilde;a por los pactos de Vox y el PP con el apoyo de un sector importante de la poblaci&oacute;n bajo el nombre de prioridad nacional, no es nueva ni original. El se&ntilde;alamiento con fines persecutorios de un colectivo humano por razones de raza, credo u otras condiciones diferenciales ha sido una constante a lo largo de la historia. En Espa&ntilde;a, en 1492 se expuls&oacute; a los jud&iacute;os, en 1609 a los moriscos, durante los dos siglos siguientes la Inquisici&oacute;n se encarg&oacute; de perseguir, encarcelar o quemar a los que se quedaron. Jud&iacute;os y moriscos de Andaluc&iacute;a, Pa&iacute;s Valenciano o Castilla-La Mancha llevaban viviendo en la pen&iacute;nsula desde siglos antes de que llegasen los cristianos con la llamada &ldquo;reconquista&rdquo;. De nada les sirvi&oacute; el arraigo ni el v&iacute;nculo ancestral con su tierra.
    </p><p class="article-text">
        Durante la dictadura franquista tambi&eacute;n hubo prioridad nacional contra los propios espa&ntilde;oles: quienes eran afectos al dictador ten&iacute;an prioridad en todo por la gracia del llamado Movimiento Nacional mientras que los desafectos al r&eacute;gimen eran excluidos y perseguidos. Con el golpe de estado franquista Espa&ntilde;a retrocedi&oacute; decenas de a&ntilde;os social y econ&oacute;micamente. Tener empleo era sencillo para los afectos al r&eacute;gimen, para los dem&aacute;s una verdadera suerte. Tres millones de espa&ntilde;oles tuvieron que emigrar a Europa y Am&eacute;rica para poder sobrevivir, muchos de ellos de forma irregular, sus remesas a las familias se convirtieron, paradojas de la vida, en un pilar econ&oacute;mico que fortaleci&oacute; el r&eacute;gimen. 
    </p><p class="article-text">
        Prioridad nacional y Movimiento Nacional se parecen, son variantes de lo mismo. Hitler construy&oacute; su aberrante doctrina de prioridad nacional sobre el odio al pueblo jud&iacute;o y la exaltaci&oacute;n de la raza aria para, una vez alcanzado el poder, perseguir tambi&eacute;n a opositores pol&iacute;ticos, socialistas, comunistas, gitanos, homosexuales y discapacitados. Mucho se ha escrito sobre la alienaci&oacute;n de una gran parte del pueblo alem&aacute;n cegado por una ideolog&iacute;a que mezclaba el odio al jud&iacute;o con la situaci&oacute;n econ&oacute;mica del pa&iacute;s, las ansias de volver a la grandeza del I y II Reich con la revancha por las derrotas pasadas. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Sustituyan ahora jud&iacute;o por migrante. El discurso nazi cal&oacute; en la poblaci&oacute;n porque en un contexto de escasez, excluir a los otros aumentaba las oportunidades de los dem&aacute;s, pura antropolog&iacute;a darwinista y tambi&eacute;n por la cobard&iacute;a y el silencio de una parte importante de la ciudadan&iacute;a indiferente ante la represi&oacute;n e injusticias que perpetraban las hordas nazis mientras no les afectaba directamente. Es lo que ahora est&aacute; pasando, en EEUU., en Europa y desgraciadamente ha vuelto a Espa&ntilde;a y no porque haya escasez de recursos sino porque la riqueza est&aacute; mal distribuida por un sistema que consagra la desigualdad y denigra la solidaridad como expresan los ataques de Vox contra Cruz Roja, C&aacute;ritas u otras ONGs por ayudar a los migrantes que llegan a nuestras costas en situaci&oacute;n de miseria absoluta. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;L</span>os nacionales primero&rdquo; dicen hoy quienes perdonan impuestos a los superricos a la vez que eluden invertir en mejorar los sistemas p&uacute;blicos de salud, educaci&oacute;n, servicios sociales o viviendas. Porque esa es la estrategia: cuanto m&aacute;s colapsada est&eacute; la sanidad, m&aacute;s dif&iacute;cil sea el acceso a una vivienda digna o deteriorada la educaci&oacute;n p&uacute;blica por el incremento continuado de la poblaci&oacute;n, mejores condiciones subjetivas se crean para que una parte de la ciudadan&iacute;a piense que la culpa de sus problemas la tienen los migrantes y termine abrazando las ideolog&iacute;as que destruyen los valores democr&aacute;ticos de justicia, igualdad y fraternidad. Espa&ntilde;a est&aacute; a punto de alcanzar los 50 millones de habitantes con un PIB en alza y un desarrollo econ&oacute;mico muy por encima de la media europea sin que se hayan hecho las mejoras correlativas en los servicios p&uacute;blicos proporcionales al incremento de la riqueza a la que tanto est&aacute; contribuyendo la poblaci&oacute;n migrante. Se han relegado y desatendido las crecientes necesidades de la poblaci&oacute;n en los servicios p&uacute;blicos que siguen al mismo nivel que cuando Espa&ntilde;a ten&iacute;a 40 millones de habitantes: trenes de cercan&iacute;as colapsados; ambulatorios y hospitales p&uacute;blicos desbordados con listas de espera indecentes; escuelas p&uacute;blicas colapsadas y profesores desatendidos a los que se les ofende con ocurrencias como la del gobierno catal&aacute;n de enviar polic&iacute;a a los colegios en vez de garantizar profesores de refuerzo, buenos gabinetes psicopedag&oacute;gicos o comedores gratuitos. Se aumenta as&iacute; el malestar social, tradicional caldo de cultivo de ideolog&iacute;adesborda totalitarias y de apartheid contra los que han venido de fuera a trabajar huyendo de la miseria y las guerras en sus pa&iacute;ses donde Occidente no ha sido ajeno a tanta desgracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se examina con mayor detenimiento el concepto de prioridad nacional se descubre que lo que est&aacute; en juego es mucho m&aacute;s profundo que la gesti&oacute;n de los recursos limitados del Estado, lo que en el fondo se pretende es construir un sistema normativo inmoral que conduzca a la creaci&oacute;n de infra personas, entendido como aquellas que est&aacute;n desprovistas de derechos esenciales, siguiendo las viejas ideolog&iacute;as totalitarias. Ese desplazamiento de los valores democr&aacute;ticos hacia el apartheid es jur&iacute;dica y &eacute;ticamente muy grave. La tradici&oacute;n constitucional europea nacida despues de 1945 tras el derrumbe del nazismo se edific&oacute; precisamente sobre la negaci&oacute;n de la cat&aacute;strofe humana del Holocausto incorporando la centralidad de la dignidad humana como fundamento del orden pol&iacute;tico. Desde esa perspectiva, la prioridad nacional aparece como una carga de profundidad contra los principios que legitiman al Estado democr&aacute;tico. Una cosa es reconocer deberes y derechos institucionales hacia la ciudadan&iacute;a y otra muy distinta convertir la nacionalidad en criterio de jerarquizaci&oacute;n entre seres humanos. La prioridad nacional pretende esa transformaci&oacute;n. Sustituye el principio de necesidad por el principio de pertenencia.
    </p><p class="article-text">
        En una l&oacute;gica genuinamente social, la pregunta relevante es qui&eacute;n necesita ayuda, qui&eacute;n se encuentra en situaci&oacute;n de precariedad, qui&eacute;n carece de medios suficientes para vivir o qui&eacute;n padece una especial vulnerabilidad. En la l&oacute;gica de la prioridad nacional, en cambio, la cuesti&oacute;n principal pasa a ser qui&eacute;n pertenece al grupo y qui&eacute;n debe ser expulsado. La diferencia no es menor. En el primer caso, el Estado responde a la fragilidad humana, en el segundo, responde a la ideolog&iacute;a excluyente. As&iacute;, la pobreza del migrante vale menos que la pobreza del nacional, la enfermedad del migrante merece menor atenci&oacute;n y su condici&oacute;n precaria se debr percibir como normal. Desde un punto de vista &eacute;tico, la prioridad nacional desplaza el centro del derecho desde la persona hacia la tribu. Y esa mutaci&oacute;n afecta al fundamento mismo de la democracia constitucional.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la obra del jurista Gustav Radbruch adquiere hoy una relevancia singular. Formado en la tradici&oacute;n jur&iacute;dica alemana, profesor y antiguo ministro de Justicia de la Rep&uacute;blica de Weimar, Radbruch contempl&oacute; c&oacute;mo el aparato normativo del Tercer Reich hab&iacute;a convertido la ley en instrumento de barbarie. La pregunta que sigui&oacute; a 1945 era inevitable: &iquest;c&oacute;mo fue posible que atrocidades inimaginables hasta entonces se cometieran con apariencia de legalidad? Su conclusi&oacute;n es contundente: no basta con que una norma haya sido formalmente aprobada para merecer obediencia incondicional porque existe un l&iacute;mite que ninguna ley puede rebasar sin perder legitimidad. La f&oacute;rmula de Radbruch establece esos l&iacute;mites y sostiene, en s&iacute;ntesis, que cuando la contradicci&oacute;n entre la ley promulgada y la justicia alcanza un grado intolerable, la ley debe ceder ante la justicia. Y, de manera a&uacute;n m&aacute;s radical afirma que cuando una norma niega deliberadamente la igualdad y la dignidad humana que constituyen el n&uacute;cleo esencial de la justicia, deja de ser derecho en sentido pleno. La tesis implica rechazar arbitrariedades judiciales y capitulaciones normativas. Radbruch sostiene que el derecho debe contener una pretensi&oacute;n interna de justicia sin la cual degenera en mera t&eacute;cnica de dominaci&oacute;n. Aplicada al debate contempor&aacute;neo, la prioridad nacional no puede valorarse &uacute;nicamente preguntando si el legislador tiene competencia para establecer diferencias entre nacionales y migrantes, debe preguntarse tambi&eacute;n si tales diferencias respetan el umbral de igualdad y dignidad inherente a toda comunidad civilizada.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia totalitaria condujo a la comunidad internacional a formular, por primera vez con vocaci&oacute;n verdaderamente global, un cat&aacute;logo com&uacute;n de principios inderogables. La Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos, aprobada en 1948 por la Naciones Unidas constituy&oacute; una respuesta normativa al fracaso moral del nacionalismo totalitario. Su Pre&aacute;mbulo proclama la &ldquo;dignidad intr&iacute;nseca&rdquo; y los &ldquo;derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana&rdquo;. Frente a la fragmentaci&oacute;n identitaria que hab&iacute;a dividido Europa la Declaraci&oacute;n sit&uacute;a a la humanidad como fundamento y punto de partida.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo 1 establece que &ldquo;todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos&rdquo;. No dice todos los ciudadanos, ni todos los nacionales, ni todos los miembros de un determinado Estado. Dice todos los seres humanos. El art&iacute;culo 2 a&ntilde;ade que toda persona gozar&aacute; de los derechos proclamados &ldquo;sin distinci&oacute;n alguna&rdquo;, mencionando expresamente el origen nacional como motivo vedado de discriminaci&oacute;n. Esta arquitectura conceptual limita severamente cualquier doctrina de prioridad nacional que pretenda restringir derechos fundamentales por raz&oacute;n de extranjer&iacute;a. La ciudadan&iacute;a puede organizar la participaci&oacute;n pol&iacute;tica y ciertas relaciones institucionales, pero no puede convertirse en fundamento de discriminaci&oacute;n jur&iacute;dica. La Declaraci&oacute;n Universal establece l&iacute;mites jur&iacute;dicos que si los Estados los transgreden dejan de ser democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola de 1978 se incorpor&oacute; plenamente a esta tradici&oacute;n. Tras una larga dictadura que suprimi&oacute; las libertades democr&aacute;ticas, el parlamento constituyente asumi&oacute; los valores del constitucionalismo europeo de posguerra. Dice el art&iacute;culo 10.1 que &ldquo;La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los dem&aacute;s son fundamento del orden pol&iacute;tico y de la paz social.&rdquo; La elecci&oacute;n de las palabras es concluyente, el fundamento del orden pol&iacute;tico no es la naci&oacute;n, ni la etnia, ni la historia compartida, ni la ciudadan&iacute;a formal, sino la dignidad de la persona. El sujeto primero del constitucionalismo espa&ntilde;ol es el ser humano como titular de derechos. Gustav Radbruch nos recuerda que una ley extremadamente injusta deja de merecer obediencia. La Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos proclam&oacute; que todos nacemos iguales en dignidad y derechos. La Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola de 1978 situ&oacute; esa dignidad como fundamento del orden democr&aacute;tico. Los Estados pueden tener fronteras, la dignidad humana no. Que Minneapolis no tenga parada en Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/doctrina-minneapolis-parada-espana_129_13219342.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 21:00:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Doctrina Minneapolis, parada España]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[11-M, la guerra que nos trajeron a casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/11-m-guerra-trajeron-casa_129_13057863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Policías y equipos de rescate rodean uno de los vagones destrozados en el atentado del 11M en la estación de Atocha."
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                Policías y equipos de rescate rodean uno de los vagones destrozados en el atentado del 11M en la estación de Atocha.                            </span>
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        Sigue sin exigirse responsabilidades m&aacute;s all&aacute; de las recibidas por los ejecutores materiales, juzgados y condenados. Sin embargo, siguen sin arrepentimiento ni justicia para los causantes pol&iacute;ticos del 11 de marzo. Ese d&iacute;a de 2004, diez artefactos explosivos colocados en trenes de cercan&iacute;as de Madrid a unas horas que solo pod&iacute;an matar personas que se dirig&iacute;an a sus trabajos, provocaron 193 muertos y cerca de dos mil heridos. Fue el atentado terrorista m&aacute;s grave de la historia de Espa&ntilde;a y uno de los m&aacute;s mort&iacute;feros cometidos en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
    </p><p class="article-text">
        Aquel d&iacute;a lo tenemos grabado en la memoria individual y colectiva como una tragedia de magnitudes hist&oacute;ricas por eso reducir el 11-M a un acto terrorista aislado es ignorar el contexto pol&iacute;tico que lo precedi&oacute;. Aquella matanza fue tambi&eacute;n la irrupci&oacute;n violenta en territorio espa&ntilde;ol de un conflicto internacional en el que el propio gobierno presidido por Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar hab&iacute;a decidido implicar a Espa&ntilde;a pocos meses antes y al margen del parlamento: la invasi&oacute;n de Irak de 2003. Veintid&oacute;s a&ntilde;os despu&eacute;s, la memoria de las v&iacute;ctimas sigue planteando una pregunta que la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola nunca ha querido responder plenamente: &iquest;c&oacute;mo lleg&oacute; Espa&ntilde;a a convertirse en objetivo del terrorismo yihadista internacional? Responderla exige reexaminar una decisi&oacute;n pol&iacute;tica que alter&oacute; profundamente la relaci&oacute;n entre pol&iacute;tica exterior, legalidad internacional y seguridad de Estado. Lo exije tambi&eacute;n el respeto por las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        El 20 de marzo de 2003 Estados Unidos y el Reino Unido rompieron el orden jur&iacute;dico internacional ignorando la posici&oacute;n de Naciones Unidas e iniciaron la invasi&oacute;n de Irak con el apoyo pol&iacute;tico de varios gobiernos aliados, entre ellos el de Espa&ntilde;a. Aquella intervenci&oacute;n se justific&oacute; mediante dos argumentos: la existencia de armas de destrucci&oacute;n masiva en poder del r&eacute;gimen de Saddam Hussein y su presunta relaci&oacute;n con el terrorismo internacional. Ambas afirmaciones resultaron ser falsas. El Informe Chilcot, oficialmente Iraq Inquiry, publicado en 2016 por el Parlamento brit&aacute;nico concluy&oacute; que la guerra se bas&oacute; en informaciones de inteligencia defectuosas, exageradas o interpretadas de forma selectiva, y que las alternativas diplom&aacute;ticas no hab&iacute;an sido agotadas. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista jur&iacute;dico, la invasi&oacute;n plante&oacute; una cuesti&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s grave. La Carta de las Naciones Unidas, aprobada en 1945 tras el trauma de la Segunda Guerra Mundial, establece en su art&iacute;culo 2.4 la prohibici&oacute;n del uso de la fuerza en las relaciones internacionales salvo en dos supuestos: la leg&iacute;tima defensa frente a un ataque armado o la autorizaci&oacute;n expresa del Consejo de Seguridad. La invasi&oacute;n de Irak no cumpl&iacute;a ninguno de esos requisitos. Por ello, el entonces secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, afirm&oacute; en 2004 que la guerra era &ldquo;incompatible con la Carta de las Naciones Unidas y, por tanto, ilegal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, Espa&ntilde;a decidi&oacute; alinearse con el llamado &ldquo;tr&iacute;o de las Azores&rdquo; formado por George W. Bush, Tony Blair y Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar, que en realidad fue un cuarteto pues siempre se olvidan del anfitri&oacute;n, Durao Barroso. Aquella fotograf&iacute;a de la reuni&oacute;n celebrada el 16 de marzo de 2003 simboliz&oacute; algo m&aacute;s que una alianza pol&iacute;tica. Represent&oacute; la ruptura del cuerpo jur&iacute;dico internacional que subordinaba la fuerza al derecho.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n del gobierno espa&ntilde;ol de 2004 se adopt&oacute; contra la voluntad mayoritaria de la ciudadan&iacute;a. Las encuestas del Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas mostraban que m&aacute;s del 80 % de los espa&ntilde;oles se opon&iacute;an a la guerra. Las manifestaciones celebradas en febrero y marzo de 2003 constituyeron algunas de las mayores movilizaciones sociales registradas en Europa desde el final de la Guerra Fr&iacute;a. Millones de personas salieron a la calle bajo una consigna simple: &ldquo;No a la guerra&rdquo;. El presidente del gobierno no apareci&oacute; por el parlamento durante diez meses.
    </p><p class="article-text">
        La invasi&oacute;n de Irak fue precisamente uno de esos momentos en los que la raz&oacute;n de la mentira se impuso sobre la raz&oacute;n jur&iacute;dica y moral generando una cat&aacute;strofe humana que todav&iacute;a persiste en los pa&iacute;ses que fueron v&iacute;ctimas y en el propio desorden mundial como ahora nos demuestra la &uacute;ltima sinraz&oacute;n de la guerra contra el r&eacute;gimen teocr&aacute;tico de Ir&aacute;n iniciada por el r&eacute;gimen tambi&eacute;n teocr&aacute;tico de Israel arrastrando a los EEUU bajo el gobierno del reo del pederasta Epstein.
    </p><p class="article-text">
        El terrorismo que golpe&oacute; Madrid el 11-M invoc&oacute; expl&iacute;citamente la participaci&oacute;n espa&ntilde;ola en la guerra de Irak como uno de los motivos de su acci&oacute;n. Nos trajo la guerra a casa abriendo una cadena de atentados por toda la Uni&oacute; Europea. No hay nada que pueda justificar el asesinato de civiles, pero comprender el contexto en el que se producen los atentados forma parte del deber intelectual de cualquier sociedad democr&aacute;tica para imputar la parte de responsabilidad que les corresponde a aquellos que tiran la piedra y esconden la mano.
    </p><p class="article-text">
        Mantener que las decisiones en pol&iacute;tica exterior no tienen consecuencias es enga&ntilde;ar a la ciudadan&iacute;a. Espa&ntilde;a que hab&iacute;a sufrido durante d&eacute;cadas el terrorismo de ETA de repente pas&oacute; a ser considerada un objetivo prioritario del terrorismo yihadista global. La foto de Aznar en las Azores nos trajo ese escenario, nos trajo la guerra a Madrid. La tragedia se vio agravada por la gesti&oacute;n pol&iacute;tica de la informaci&oacute;n en las horas posteriores al atentado. Mientras las investigaciones policiales comenzaban a apuntar hacia una autor&iacute;a yihadista, el gobierno con su portavoz, el condenado por corrupci&oacute;n Eduardo Zaplana, al frente insisti&oacute; p&uacute;blica y falsamente en imputar el atentado a los terroristas de ETA prefiriendo que la masacre fuera atribuida al terrorismo vasco antes que al yihadismo y a la acci&oacute;n de participar en una guerra ilegal a miles de kil&oacute;metros de nuestras fronteras. La resistencia a modificar ese relato cuando las evidencias comenzaban a contradecirlo provoc&oacute; una profunda crisis de confianza institucional. La mentira sobrevol&oacute; el duelo por las v&iacute;ctimas que fueron revictimizadas y abri&oacute; en canal la confianza de la sociedad en sus l&iacute;deres. De aquella gran mentira de hace dos d&eacute;cadas se ha transitado a los bulos de hoy que todo lo contaminan. Existe una perfecta concatenaci&oacute;n de conductas. El objetivo oculto de la mentira no est&aacute; solo en enga&ntilde;ar sino conseguir que una catarata de mentiras induzca a que la ciudadan&iacute;a termine por no creer en nada, como ya dijo Arendt.  
    </p><p class="article-text">
        El historiador Tony Judt advirti&oacute;, al analizar las intervenciones militares posteriores al 11-S, que las guerras emprendidas en nombre de la seguridad pod&iacute;an terminar generando exactamente lo contrario: inestabilidad, radicalizaci&oacute;n y violencia transnacional como as&iacute; ha ocurrido. Veintid&oacute;s a&ntilde;os despu&eacute;s, la autocr&iacute;tica pol&iacute;tica sobre la guerra de Irak sigue siendo pr&aacute;cticamente inexistente entre aquellas fuerzas pol&iacute;ticas y medios afines que impulsaron la gran mentira. Ni responsabilidades ni arrepentimiento. Ninguna de las principales figuras que impulsaron la participaci&oacute;n espa&ntilde;ola en aquella intervenci&oacute;n ha asumido responsabilidades pol&iacute;ticas o morales, sus herederos pol&iacute;ticos, tampoco. El fil&oacute;sofo Michael Walzer, en su teor&iacute;a de la guerra justa, recuerda que el poder pol&iacute;tico que decide iniciar una guerra adquiere una responsabilidad especial: la responsabilidad de justificarla ante la comunidad internacional y ante sus propios ciudadanos. Cuando esa justificaci&oacute;n se revela inexistente, falsa o jur&iacute;dicamente insostenible, la legitimidad pol&iacute;tica queda gravemente da&ntilde;ada.
    </p><p class="article-text">
        El aniversario del 11-M tiene ecos en el presente. Coincide con un momento internacional marcado por nuevas guerras y por el deterioro del orden jur&iacute;dico internacional. El genocidio del pueblo palestino en Gaza ha generado acusaciones de graves violaciones del derecho internacional humanitario sin consecuencias. La invasi&oacute;n de Ucrania por Rusia tambi&eacute;n. El r&eacute;gimen teocr&aacute;tico de Israel sigue comerciando desde una posici&oacute;n privilegiada con una  noqueada Uni&oacute;n Europea, sus cantantes y deportistas exhibi&eacute;ndose obscenamente por los festivales y estadios defendiendo las masacres de su gobierno genocida y a pesar de que el fiscal de la Corte Penal Internacional solicit&oacute; en 2024 &oacute;rdenes de arresto por presuntos cr&iacute;menes de guerra y cr&iacute;menes contra la humanidad contra el primer ministro israel&iacute; Benjamin Netanyahu y tambi&eacute;n contra los dirigentes de Ham&aacute;s, la otrora organizaci&oacute;n terrorista financiada por Israel para debilitar a la Autoridad Palestina.
    </p><p class="article-text">
        Tras los juicios de N&uacute;remberg, la comunidad internacional estableci&oacute; un principio fundamental: los dirigentes pol&iacute;ticos pueden ser penalmente responsables por cr&iacute;menes contra la poblaci&oacute;n civil. Ese principio fue recordado por Primo Levi, superviviente de Auschwitz, cuando advert&iacute;a que la memoria de las cat&aacute;strofes del siglo XX deb&iacute;a servir para impedir que el poder pol&iacute;tico volviera a situarse por encima del derecho. A pesar de todo ello, en Espa&ntilde;a, el PP y VOX y sus voceros medi&aacute;ticos vienen defendiendo posiciones de apoyo pr&aacute;cticamente incondicional a las estrategias ilegales de Estados Unidos e Israel hasta el punto de estar aline&aacute;ndose con quien amenaza a Espa&ntilde;a con represalias y a la Uni&oacute;n Europea con invadir un territorio bajo su soberan&iacute;a. El problema no es la existencia de diferencias pol&iacute;ticas que son democr&aacute;ticamente leg&iacute;timas.  El problema surge cuando ese alineamiento se convierte en subordinaci&oacute;n y sumisi&oacute;n a una potencia extranjera que se comporta como un enemigo que genera conflictos graves contra el derecho internacional o contra los intereses estrat&eacute;gicos europeos.
    </p><p class="article-text">
        El C&oacute;digo Penal espa&ntilde;ol, en sus art&iacute;culos dedicados a los delitos de traici&oacute;n, contempla supuestos en los que la colaboraci&oacute;n con intereses extranjeros en perjuicio del Estado puede constituir responsabilidad penal. Naturalmente que el debate pol&iacute;tico no puede equipararse autom&aacute;ticamente a un delito, pero s&iacute; existe una frontera &eacute;tica y constitucional clara: cuando la defensa de los intereses de potencias extranjeras se sit&uacute;a por encima de la defensa del inter&eacute;s general del propio pa&iacute;s y sus ciudadanos, entonces la cuesti&oacute;n deja de ser meramente ideol&oacute;gica para convertirse en un problema de responsabilidad institucional y legal.
    </p><p class="article-text">
        El 11-M fue una tragedia hist&oacute;rica y tambi&eacute;n fue una advertencia. Nos recuerda  que las decisiones de pol&iacute;tica exterior, especialmente las relacionadas con las guerras, tienen consecuencias profundas y duraderas en la pol&iacute;tica interior y hacia la ciudadan&iacute;a. Cualquier pol&iacute;tica democr&aacute;tica debe condenar el terrorismo y las agresiones a los derechos humanos, pero tambi&eacute;n se debe obligar a impedir que las decisiones pol&iacute;ticas alimenten los conflictos armados que contravienen el derecho internacional. Los desastres del siglo XX nos dej&oacute; muy claro que ning&uacute;n dirigente pol&iacute;tico debe situarse por encima del derecho internacional. Los juicios de N&uacute;remberg establecieron que iniciar guerras ilegales, cometer cr&iacute;menes de guerra o atacar a la poblaci&oacute;n civil son actos que generan responsabilidad penal individual. Ese principio sigue siendo hoy la base del sistema de justicia internacional. Si las acusaciones formuladas por fiscales internacionales prosperan, dirigentes como Donald Trump o Benjamin Netanyahu deber&iacute;an terminar enfrent&aacute;ndose a responsabilidades ante la Corte Penal Internacional por sus decisiones causantes de devastaci&oacute;n y sufrimiento masivo.
    </p><p class="article-text">
        Pero la responsabilidad no termina en quienes declaran ilegalmente las guerras. Tambi&eacute;n alcanza a quienes legitiman, justifican o facilitan pol&iacute;ticamente esas acciones, ignorando deliberadamente el derecho internacional o subordinando los intereses de su propio pa&iacute;s a los de potencias extranjeras agresoras. La defensa de la democracia exige algo m&aacute;s que condenar el terrorismo, exige tambi&eacute;n defender el derecho internacional frente a la pol&iacute;tica de la fuerza y exige responsabilidades pol&iacute;ticas, jur&iacute;dicas y morales a quienes contribuyen a destruirlo directa e indirectamente. Porque la historia ha demostrado una y otra vez que cuando el poder act&uacute;a por encima del derecho y cuando la pol&iacute;tica abandona la defensa del inter&eacute;s general de la ciudadan&iacute;a y normaliza la guerra como instrumento de gobierno y dominaci&oacute;n, las v&iacute;ctimas siempre terminan siendo los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        El 11-M deber&iacute;a recordarnos precisamente eso. Que las guerras que los gobiernos deciden lejos de casa siempre terminan viniendo a casa, de m&uacute;ltiples formas. Y que las democracias solo pueden sobrevivir si los autores de esas decisiones saben que, tarde o temprano, tendr&aacute;n que responder por ellas ante la justicia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/11-m-guerra-trajeron-casa_129_13057863.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 07:10:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[11-M, la guerra que nos trajeron a casa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elogio del grito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/elogio-grito_129_12894018.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em>El grito</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;de Edvard Munch ha pasado a la historia del arte como uno de los iconos de mayor fuerza an&iacute;mica. Fue una obra precursora del expresionismo y la intensidad y vibraci&oacute;n del gesto de su figura andr&oacute;gina han pasado a representar en nuestro acervo cultural la plasmaci&oacute;n visual del sentimiento de angustia ante algo que no se ve pero que el lienzo convierte en motivo de un sentimiento de desesperaci&oacute;n. Munch pint&oacute; el espanto humano y con el color de sus pinceles lo congel&oacute; en el tiempo. </span>
    </p><p class="article-text">
        Maz&oacute;n seguir&iacute;a ofendiendo la dignidad de los valencianos de no haber sido por otro grito estremecedor, el que desbord&oacute; el inmenso caudal de indignaci&oacute;n acumulada por las m&uacute;ltiples manifestaciones convocadas por las asociaciones de v&iacute;ctimas de la DANA acompa&ntilde;adas de dos centenares de entidades c&iacute;vicas que cada mes, alrededor de su d&iacute;a 29, congregaban a decenas de miles de personas para acompa&ntilde;ar en las calles a las familias de las v&iacute;ctimas y recordar solidariamente la memoria de 230 personas muertas por culpa de una conducta negligente presuntamente delictiva. 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;<em>Asesino rata cobarde! </em>este es el otro grito, el que vibr&oacute; en la inmensa sala de la Ciutat de les Arts rompiendo el silencio durante el solemne funeral de Estado en recuerdo de las v&iacute;ctimas. El grito estremecedor de una mujer an&oacute;nima dej&oacute; a Maz&oacute;n desnudo ante el mundo. Fue ella la que concentr&oacute; en un instante y con solo tres palabras un a&ntilde;o de rabia y resistencia de una ciudadan&iacute;a que no sal&iacute;a de su estupor cada vez que se conoc&iacute;an nuevos detalles sobre a qu&eacute; se dedic&oacute; la primera autoridad valenciana mientras a menos de diez quil&oacute;metros de El Ventorro las personas mor&iacute;an arrastradas por el lodo de un desastre anunciado desde d&iacute;as antes. Ella y su grito fue quien lo precipit&oacute; todo. Desde ese mismo momento era evidente que la suerte del infame estaba echada a pesar de que esa misma ma&ntilde;ana hab&iacute;a recibido en el Palau de la Generalitat los aplausos y v&iacute;tores de 160 de sus clones y muy a pesar del apoyo que le brind&oacute; durante un a&ntilde;o su partido y los socios de la extrema derecha que, en realidad, blind&aacute;ndolo a &eacute;l se proteg&iacute;an a ellos mismos como hacen los c&oacute;mplices mafiosos. 
    </p><p class="article-text">
        Durante un a&ntilde;o construyeron un relato lleno de ocultamientos y mentiras que tuvo su principal caja de resonancias en Madrid con los <em>feij&oacute;s</em>, <em>cucas</em>, <em>ayusos </em>y <em>bendorros </em>para quienes en el caso de la DANA tambi&eacute;n hab&iacute;a que aplicar el manual de construcci&oacute;n de una <em>verdad alternativa</em> que condujera a hacer creer que la culpa es siempre de los otros, incluso de las v&iacute;ctimas a quienes se les lleg&oacute; a imputar la responsabilidad de no haberse sabido proteger. Ven&iacute;an experimentados de otros desastres como el accidente del del Yak 42 en 2003 (62 v&iacute;ctimas); los atentados de Atocha en 2004 (193 personas muertas y 2000 heridas); o el siniestro del metro de Valencia, en 2006 (43 personas muertas y 47 heridas); o los protocolos de la verg&uuml;enza de Madrid en 2020 (7291 personas fallecidas en condiciones espantosas). De ah&iacute; la obsesi&oacute;n de Feijoo en pedir a Maz&oacute;n que controlase el relato de la cat&aacute;strofe antes que ocuparse de las v&iacute;ctimas seg&uacute;n se desprende del intercambio de mensajes que los dos mantuvieron mientras se ahogaba la gente. La pol&iacute;tica y la verdad no se llevan bien o, lo que es lo mismo, un relato bien manipulado puede ocultar los datos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Maz&oacute;n no dimiti&oacute;, lo echaron y quienes lo echaron no fueron ni Les Corts, ni los partidos, ni ninguna alta instituci&oacute;n, fue la sociedad civil organizada y eso les duele mucho, motivo por el que se esfuerzan en vestirlo de dimisi&oacute;n. Por eso se entiende que uno de los rasgos m&aacute;s persistentes del poder establecido con independencia de su adscripci&oacute;n ideol&oacute;gica es su&nbsp;desconfianza estructural hacia la sociedad civil organizada. Los partidos pol&iacute;ticos tienden a presentarse como&nbsp;la &uacute;nica v&iacute;a posible para cambiar las cosas porque&nbsp;les resulta oportuno. Esta concepci&oacute;n ha empobrecido la democracia reduci&eacute;ndola a un mecanismo electoral peri&oacute;dico, vaciado de participaci&oacute;n real donde en ocasiones recalan personajes corruptos que colonizan las instituciones democr&aacute;ticas aun a costa de destruirlas con el descr&eacute;dito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Plataformas ciudadanas, movimientos sociales, colectivos culturales, asociaciones ambientalistas, vecinales y de damnificados, de este o de cualquier otro desastre, comparten una caracter&iacute;stica que los hace inc&oacute;modos:&nbsp;act&uacute;an fuera del control directo de los partidos pol&iacute;ticos&nbsp;y, por tanto, les obstaculizan la pretensi&oacute;n de ostentar el monopolio de la representaci&oacute;n y decisi&oacute;n sobre lo que ahora toca o no toca. Sin embargo, gran parte de las asociaciones son escuelas de democracia, libertad y un contrapeso frente a los abusos del poder pol&iacute;tico. Existieron mucho antes que la democracia y los partidos, nacen de un impulso natural primigenio de las personas para agruparse en defensa de sus intereses y para la protecci&oacute;n de valores y derechos que constantemente est&aacute;n en riesgo. All&iacute; donde la sociedad civil se organiza, el poder se ve obligado a&nbsp;escuchar y en muchas ocasiones, rectificar o ceder. Precisamente por eso forma parte del relato pol&iacute;tico desprestigiar,&nbsp;fragmentar&nbsp;o&nbsp;instrumentalizar las entidades c&iacute;vicas que no se someten al dictado pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Maz&oacute;n conjur&oacute; a los poderes tradicionales a su favor, las primeras semanas busc&oacute; la bendici&oacute;n de la Iglesia con un funeral cat&oacute;lico que despreci&oacute; los credos de muchas de las v&iacute;ctimas y atrajo un alto mando militar a su gobierno para hacer creer que ten&iacute;a el apoyo del ej&eacute;rcito. Con la clase empresarial lo tuvo peor pues algunos reconocidos empresarios estaban entre las v&iacute;ctimas. Pero Maz&oacute;n seguir&iacute;a en el Palau de la Generalitat de no ser por la persistencia de las denuncias y las manifestaciones masivas culminadas por el grito <em>asesino rata cobarde</em> y las acciones emprendidas por las asociaciones de damnificados y c&iacute;vicas que han permitido desvelar las mentiras con las que se intent&oacute; encubrir tanta irresponsabilidad y maldad. De hecho, Maz&oacute;n aguant&oacute; un a&ntilde;o entero mintiendo y despreciando tanta indignaci&oacute;n acumulada hasta que una sola gota, el grito, desbord&oacute; el torrente de dignidad que se lo llev&oacute;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, resulta especialmente revelador el intento insistente de&nbsp;formular la salida de Carlos Maz&oacute;n como una dimisi&oacute;n. Maz&oacute;n&nbsp;no dimiti&oacute;, fue&nbsp;destituido de facto por la ciudadan&iacute;a, manifestaci&oacute;n tras manifestaci&oacute;n, por la acumulaci&oacute;n de protestas, por la persistencia c&iacute;vica que erosion&oacute; su legitimidad pol&iacute;tica hasta hacerla insostenible. El poder intenta siempre apropiarse del relato final: presentar la ca&iacute;da como un acto voluntario, ordenado, casi elegante. Pero la realidad fue otra. La presi&oacute;n social fue constante, creciente y transversal. Y hubo un momento simb&oacute;lico que condens&oacute; todo ese proceso en una sola voz rotunda, moralmente cargada de raz&oacute;n y dignidad que expres&oacute; lo que miles pensaban y que ya nadie pod&iacute;a silenciar: <em>&ldquo;Asesino rata cobarde.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Ese grito no fue un exabrupto, fue la m&aacute;xima expresi&oacute;n de dolor en el lugar adecuado. Fue la&nbsp;irrupci&oacute;n de la sociedad civil en un espacio, el funeral de Estado, que el poder considera exclusivamente suyo. Como escribi&oacute;&nbsp;Hannah Arendt, el poder se sostiene mientras es reconocido; cuando pierde legitimidad, solo le queda la huida o la violencia. O como tambi&eacute;n recoger&iacute;a Albert Camus, ellos mandan porque nosotros obedecemos. A partir del momento del grito, la ficci&oacute;n se rompi&oacute;. No fue una dimisi&oacute;n: fue la negaci&oacute;n de una legitimidad sustentada en una mentira odiosa, constituy&oacute; una&nbsp;expulsi&oacute;n c&iacute;vica. La democracia no se agota en las instituciones, sino que necesita una&nbsp;esfera p&uacute;blica viva, conflictiva, cr&iacute;tica. Cuando esta se debilita, las instituciones se convierten en estructuras autorreferenciales, desconectadas de la sociedad a la que dicen servir. Maz&oacute;n y sus correligionarios se valieron de la d&eacute;bil estructura de las instituciones que le debieron de exigir la rendici&oacute;n de cuentas que correspond&iacute;a, pero recurren a supuestas comisiones de investigaci&oacute;n cuya utilidad para desentra&ntilde;ar la verdad est&aacute; m&aacute;s que en entredicho. 
    </p><p class="article-text">
        Recordemos que Maz&oacute;n no dimiti&oacute;, sino que fue echado, no es una cuesti&oacute;n sem&aacute;ntica: es un&nbsp;acto pol&iacute;tico y moral. Nombrar correctamente los hechos impide que el poder se reapropie de la historia -del relato como ellos lo llaman- y neutralice su significado y cada vez que se la intenta silenciar, desactivar o desprestigiar, conviene responder con la evidencia m&aacute;s inc&oacute;moda para el poder: si no hubiese sido por la movilizaci&oacute;n de la sociedad civil organizada Maz&oacute;n nunca se habr&iacute;a ido. Nada de lo valioso que hoy disfrutamos lleg&oacute; sin conflicto, sin organizaci&oacute;n y sin perseverancia. Y cuando se nos dice que &ldquo;no se puede hacer nada&rdquo;, conviene recordar que&nbsp;toda conquista empez&oacute; siendo negada. Tambi&eacute;n es cierto que las conquistas c&iacute;vicas no siempre son completas, Maz&oacute;n nos lo recuerda cada vez que se acomoda en su esca&ntilde;o de diputado, todav&iacute;a hay camino por recorrer hasta verlo sentado en el banquillo de los acusados. 
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n de la sociedad civil es adem&aacute;s de una herramienta de participaci&oacute;n pol&iacute;tica, una&nbsp;exigencia &eacute;tica. Implica asumir responsabilidad colectiva, salir del individualismo resignado y disputar el sentido de lo p&uacute;blico a quienes lo monopolizan. Frente a la cultura de la queja individual tantas veces aplastada y la delegaci&oacute;n pasiva tantas veces enga&ntilde;ada, la acci&oacute;n colectiva afirma la radicalidad democr&aacute;tica: la ciudadan&iacute;a no pide permiso ni para existir pol&iacute;ticamente, ni para arrojarle a aquel desalmado el grito de <em>&iexcl;asesino rata cobarde!</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/elogio-grito_129_12894018.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jan 2026 16:22:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Elogio del grito]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Lawfare' y Estado de Derecho]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lawfare-derecho_129_12768248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3cd459e4-c28a-425d-9214-4e1785c9ec74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Lawfare&#039; y Estado de Derecho"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 'lawfare' ha apuntado al fiscal general del Estado y a la esposa del presidente del Gobierno, en procedimientos iniciados sin fundamentos jurídicos sólidos y alimentados por organizaciones ultraderechistas muy conocidas por su querulancia fundamentalista </p><p class="subtitle">Esa cosita estúpida llamada verdad</p></div><p class="article-text">
        Siempre he recomendado que la pel&iacute;cula 'Vencedores o vencidos (El Juicio de Nuremberg)',1961, deber&iacute;a proyectarse cada curso en las facultades de Derecho. No solo por su valor cinematogr&aacute;fico, sino por la lecci&oacute;n &eacute;tica y jur&iacute;dica que entra&ntilde;a. La pel&iacute;cula relata el juicio a los jueces y fiscales del r&eacute;gimen nazi -personajes de la segunda fila, pero esenciales en el engranaje del horror- que contribuyeron a dar cobertura legal a un sistema pol&iacute;tico construido sobre la irracionalidad del odio racial y la supuesta superioridad de la raza aria.
    </p><p class="article-text">
        En la escena final, Spencer Tracy, en el papel del juez Dan Haywood, responde al exjuez nazi Ernst Janning (Burt Lancaster), cuando &eacute;ste intenta justificar su conducta alegando que jam&aacute;s imagin&oacute; que la maquinaria del r&eacute;gimen acabar&iacute;a provocando un holocausto:&nbsp;&ldquo;Se lleg&oacute; a eso la primera vez que usted conden&oacute; a muerte a alguien sabiendo que era inocente&rdquo;. Esa frase resume la esencia de lo que hoy llamamos<em>&nbsp;lawfare</em>: el uso del Derecho como instrumento de persecuci&oacute;n pol&iacute;tica, el deslizamiento moral del juez que acepta convertir el proceso judicial en un arma al servicio de una ideolog&iacute;a que considera que todas las estructuras del Estado deben someterse a la voluntad del partido y su desp&oacute;tico l&iacute;der.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino&nbsp;<em>lawfare -</em>contracci&oacute;n de law (ley) y warfare (guerra)- fue acu&ntilde;ado por el juez y general estadounidense Charles J. Dunlap en 2001 para describir el uso de la ley como arma en los conflictos modernos. Pero hoy en el &aacute;mbito pol&iacute;tico el lawfare significa la instrumentalizaci&oacute;n del sistema judicial con fines de persecuci&oacute;n o neutralizaci&oacute;n de adversarios. Describe el uso de las estructuras judiciales, policiales y medi&aacute;ticas para destruir a un adversario pol&iacute;tico. En Espa&ntilde;a, este fen&oacute;meno ha adquirido una intensidad alarmante en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Desde la irrupci&oacute;n de Podemos en 2014, el sistema pol&iacute;tico-medi&aacute;tico dominante reaccion&oacute; con una hostilidad inusitada contra quienes desafiaron los pilares de lo peor de la Transici&oacute;n, dominada hasta entonces por la alternancia de los dos grandes partidos y un monarca al que todo se le consinti&oacute;. Las denuncias reiteradamente archivadas por supuesta financiaci&oacute;n ilegal, impulsadas por falsos informes de polic&iacute;as agazapados en el Ministerio del Interior de Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az, inauguraron una etapa de judicializaci&oacute;n estrat&eacute;gica de la pol&iacute;tica. La frase del exministro &ldquo;Eso la fiscal&iacute;a te lo afina&rdquo; es toda una declaraci&oacute;n de c&oacute;mo se ha actuado desde entonces. Las revelaciones de los procesos abiertos y algunas condenas al ex comisario de polic&iacute;a Juan Manuel Villarejo, abren en canal la colaboraci&oacute;n pol&iacute;tico-judicial-policial que domina toda una &eacute;poca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito municipal, Ada Colau sufri&oacute; veinticuatro querellas, archivadas finalmente porque no hab&iacute;a nada, promovidas por asociaciones y despachos vinculados a la derecha medi&aacute;tica y empresarial, especialmente la del mundo de la especulaci&oacute;n urban&iacute;stica y hotelera o de las concesiones cautivas. Ninguna prosper&oacute;, pero todas cumplieron su funci&oacute;n: desacreditar, desgastar, distraer, erosionar, imponer el castigo del procedimiento, la pena de banquillo. El&nbsp;<em>lawfare</em>&nbsp;es eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s cruel a&uacute;n fue el caso de M&oacute;nica Oltra. Su imputaci&oacute;n, basada en conjeturas y acusaciones inconsistentes y amplificada por una potente maquinaria medi&aacute;tica, la oblig&oacute; a dimitir. El &uacute;ltimo auto del juez instructor declarando de nuevo el archivo del caso, con el apoyo esta vez de la fiscal&iacute;a, por no existir delitos, el segundo que dicta el juez en mismo sentido, y que est&aacute; pendiente de una sala de la audiencia provincial de Valencia que, por su tardanza en resolver, da la sensaci&oacute;n de estar empe&ntilde;ada en encontrar delito donde no lo hay. Pero la inconsistencia del caso ya ha cumplido su funci&oacute;n: el da&ntilde;o personal y pol&iacute;tico a una persona y su coalici&oacute;n que tambi&eacute;n tuvieron la osad&iacute;a de romper el equilibrio entre los dos grandes partidos que se hab&iacute;an venido alternando en el poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, en los procedimientos contra los independentistas del&nbsp;<em>proc&eacute;s</em>, imputarles delitos de rebeli&oacute;n o sedici&oacute;n y hasta de terrorismo donde si efectivamente hab&iacute;a conductas delictivas estas no pasaban de la desobediencia, los altercados o la prevaricaci&oacute;n. Todo infiere hacia una intencionalidad de ensa&ntilde;amiento m&aacute;s que de aplicaci&oacute;n del Derecho. Ahora el Abogado General del Tribunal de Justicia de la Uni&oacute;n Europea (TJUE) lo ha desmontado cuestionando una vez m&aacute;s a las altas instituciones judiciales espa&ntilde;olas. Por lo visto, el Derecho Comunitario y los Tratados Internacionales no es lo fuerte en nuestro Tribunal Supremo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, y como si se estuviera cumpliendo la profec&iacute;a del pastor Martin Niem&ouml;ller&nbsp;&ldquo;Primero vinieron por ...&rdquo;, el <em>lawfare</em> ha apuntado al fiscal general del Estado, &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Ortiz, y a la esposa del presidente del Gobierno, Bego&ntilde;a G&oacute;mez, promoviendo procedimientos penales sin fundamentos jur&iacute;dicos s&oacute;lidos alimentados por organizaciones ultraderechistas muy conocidas por su querulancia fundamentalista tolerada por instancias judiciales que igual admiten querellas con recortes de prensa como deniegan todo valor probatorio a declaraciones en estrados de periodistas testigos de descargo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo com&uacute;n en todos estos episodios es la connivencia entre determinados jueces, fiscales, polic&iacute;as, medios y sectores pol&iacute;ticos. El proceso judicial se convierte en el arma del castigo y represalia; la absoluci&oacute;n y, en su caso, el archivo, llegan siempre tarde y sin ruido; el bulo y la filtraci&oacute;n permanente e impune sustituye a la sentencia. La independencia judicial se confunde con la impunidad corporativa.
    </p><p class="article-text">
        La frase final de 'Vencedores o vencidos' encierra la advertencia &eacute;tica que hoy necesitamos: la degradaci&oacute;n del Derecho no empieza con los querulantes ultraderechistas, sino con los miembros del poder judicial que aceptan servir a las ideolog&iacute;as pol&iacute;ticas en lugar de al Derecho y la Constituci&oacute;n. La &eacute;tica judicial exige valent&iacute;a, resistir la presi&oacute;n medi&aacute;tica, pol&iacute;tica o corporativa. Las manifestaciones de jueces a las puertas de las audiencias usando su toga como pancarta contra proyectos de ley todav&iacute;a no debatidos por el poder legislativo marca un antes y un despu&eacute;s en el deslizamiento de un sector importante de la judicatura hacia un Estado cautivo por las ideolog&iacute;as herederas de la dictadura franquista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El&nbsp;<em>lawfare,&nbsp;</em>&nbsp;como la corrupci&oacute;n, erosiona y destruye el Estado de Derecho desde dentro, revestido de legalidad. Sustituye la verdad judicial por el chismorreo y la sospecha pol&iacute;tica y convierte el proceso penal en un arma pol&iacute;tica incontrovertible. Frente a &eacute;l, no basta con reformas institucionales: es necesaria una reconstrucci&oacute;n &eacute;tica de la judicatura y del ministerio fiscal.
    </p><p class="article-text">
        El juez no deber&iacute;a representar al Estado frente al ciudadano, sino al Derecho frente al poder. Cuando esa conciencia se pierde, la democracia se convierte en un ap&eacute;ndice al servicio de los que siempre han mandado. La pel&iacute;cula de Stanley Kramer deber&iacute;a proyectarse, adem&aacute;s de en las facultades de Derecho, en la Escuela Judicial y quiz&aacute;s, sobre todo y siempre que no se considere una amenaza, ante quienes integran la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Esa que un partido fundado por la flor y nata de tardo franquismo consider&oacute; que iba a estar controlada por la puerta de atr&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lawfare-derecho_129_12768248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Nov 2025 21:27:34 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un año de la dana: irresponsabilidad y encubrimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ano-dana-irresponsabilidad-encubrimiento_129_12702674.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38d60569-479e-4d0c-ad22-084688aa25b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un año de la dana: irresponsabilidad y encubrimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gestión de la dana del 29 de octubre de 2024 es hoy un caso paradigmático de quiebra institucional y reputacional: falló la prevención, la coordinación y, posteriormente, la rendición de cuentas. Pero lo que agrava la tragedia es la persistencia del silencio</p><p class="subtitle">'¿Dónde estaba Mazón?' - 
El documental que investiga la gran incógnita del día de la dana</p></div><p class="article-text">
        Silencio, sombras, ocultamiento y falsedades son palabras que servir&iacute;an para definir la acci&oacute;n institucional del gobierno valenciano desde la cat&aacute;strofe de la DANA que dej&oacute; 229 v&iacute;ctimas mortales y numerosos heridos en aquella tr&aacute;gica tarde del 29 de octubre de hace un a&ntilde;o. Aquel episodio meteorol&oacute;gico extremo anunciado por la AEMET con alertas rojas desde las 7:30 de la ma&ntilde;ana estuvo precedido desde ocho d&iacute;as antes por avisos de llegada de episodios de lluvias torrenciales. Sin embargo, los sistemas de emergencia del gobierno valenciano no se activaron y la respuesta institucional fue tard&iacute;a, confusa y descoordinada, todo lo contrario de lo que ha ocurrido con los temporales que azotaron el Pa&iacute;s Valenci&agrave; a finales del pasado septiembre y durante este mes de octubre. Esta vez s&iacute; se activaron los sistemas de emergencias y se envi&oacute; por telefon&iacute;a con horas de anticipaci&oacute;n mensajes a la ciudadan&iacute;a claros y concisos:&nbsp;abandonen las zonas bajas y suban a plantas superiores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos mismos mensajes hace un a&ntilde;o habr&iacute;an evitado todas o la mayor parte de las 229 muertes. En las alertas de estas &uacute;ltimas semanas no se ha dudado sobre qui&eacute;n tiene las competencias que la ley confiere de forma clara y concisa a la Generalitat Valenciana. Y el 29 de octubre tampoco hab&iacute;a ninguna duda: quien diga lo contrario miente, pues el propio Carlos Maz&oacute;n el 1 de septiembre de 2022, cuando a&uacute;n estaba en la oposici&oacute;n, en una rueda de prensa acompa&ntilde;ado por la portavoz del PP Cuca Gamarra, le exig&iacute;an responsabilidades al entonces presidente de la Generalitat Ximo Puig por un suceso que estuvo a punto de provocar una gran desgracia cuando un tren al que nadie avis&oacute; casi fue alcanzado por un incendio forestal en la provincia de Castell&oacute;n. Maz&oacute;n y Gamarra imputaron a Puig&nbsp;<em>&ldquo;</em>falta de responsabilidad, de decoro y de ejecuci&oacute;n de competencias sobre emergencias&nbsp;que son de la Generalitat&rdquo;. Es evidente que en 2022 el PP valenciano y el PP nacional sab&iacute;an a qui&eacute;n correspond&iacute;an las competencias en materia de emergencias y protecci&oacute;n civil y tambi&eacute;n c&oacute;mo se deb&iacute;a actuar. Cuando el 29 de octubre de 2024 decidieron conscientemente no lanzar las alertas, mantener su banal agenda y mofarse de quienes s&iacute; las hab&iacute;an activado, como la Universidad de Valencia, hipot&eacute;ticamente para no crear alarma que desbaratase el jugoso puente del 1 de noviembre, estaban incurriendo en una negligencia muy grave cuyas consecuencias todos conocemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No solo hicieron caso omiso de las alertas meteorol&oacute;gicas y despreciaron la memoria de tantas riadas catastr&oacute;ficas sufridas a lo largo de la historia en Val&egrave;ncia, sino que ignoraron groseramente las se&ntilde;ales que presagiaban el desastre cuando los r&iacute;os y barrancos comenzaban a desbordarse ese mismo d&iacute;a por la ma&ntilde;ana tal y como difund&iacute;an en directo la cadena auton&oacute;mica de televisi&oacute;n y otros muchos medios de comunicaci&oacute;n, as&iacute; como la recepci&oacute;n de miles de llamadas al 112 pidiendo auxilio. Las comarcas tierra adentro en las cabeceras de los barrancos sufrieron por la ma&ntilde;ana inundaciones que requirieron la intervenci&oacute;n de la UME, era cuesti&oacute;n de que en pocas horas esas aguas embravecidas descendieran hasta las urbanizadas y superpobladas llanuras de inundaci&oacute;n de la provincia de Valencia. Cualquier alumno de primaria lo estudia en su asignatura de conocimiento del medio. Pero, adem&aacute;s, el secretario auton&oacute;mico de emergencias, el investigado Emilio Arg&uuml;eso, a mediod&iacute;a inform&oacute; telef&oacute;nicamente de la alarmante situaci&oacute;n de los cauces a la vicepresidenta primera del Consell y consellera de servicios sociales, Susana Camarero. La respuesta de esta, con un Maz&oacute;n desaparecido fue no hacer nada, simplemente exclam&oacute; un&nbsp;&ldquo;&iexcl;jope! si necesitas algo me lo dices&rdquo; y se fue tranquilamente a comer. Por la tarde, cuando ya hab&iacute;a personas ahogadas y desaparecidas, se march&oacute; a una gala de entrega de premios. De Susana Camarero, estrecha colaboradora durante muchos a&ntilde;os del condenado por corrupci&oacute;n y exministro de Aznar, Eduardo Zaplana, dependen las residencias de tercera edad que no fueron alertadas por nadie, en una de ellas en Paiporta murieron ahogados seis ancianos y de esta vicepresidenta tambi&eacute;n dependen los servicios de teleasistencia a enfermos que tampoco recibieron ning&uacute;n aviso, 37 de ellos tambi&eacute;n murieron. Y si la inundaci&oacute;n en vez de llegar entre las seis y las siete de la tarde hubiera llegado a las cinco, la cat&aacute;strofe habr&iacute;a multiplicado el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas al hallarse los escolares en las aulas, pues otro personaje tan irresponsable como la anterior, el conseller de Educaci&oacute;n, Jos&eacute; Antonio Rovira, tampoco quiso crear alarma y mantuvo las clases en vez de suspenderlas. Mientras todo eso ocurr&iacute;a el presidente de la Generalitat com&iacute;a en El Ventorro con la periodista Maribel Vilaplana sol&iacute;cito a ofrecerle la direcci&oacute;n de la televisi&oacute;n auton&oacute;mica y no se sabe qu&eacute; otras cosas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tan temeraria conducta deriv&oacute; en un procedimiento judicial contra la consellera de interior y su secretario auton&oacute;mico de emergencias por los delitos de homicidio imprudente dirigido, por ahora, contra los irresponsables que no activaron los sistemas de alertas que hubiesen evitado o paliado el desastre humano. El principal responsable, Carlos Maz&oacute;n, seg&uacute;n &eacute;l mismo reconoci&oacute; cuando espetaba a su antecesor ser el m&aacute;ximo responsable de las emergencias, ha sido invitado por la jueza instructora a comparecer como investigado en varias ocasiones, pero por arte del aforamiento, ese privilegio negro de la justicia espa&ntilde;ola, de momento se est&aacute; librando y puede seguir dirigiendo la estrategia de bulos y confusi&oacute;n, y tambi&eacute;n a alimentar los negocios de la reconstrucci&oacute;n desde su despacho en el Palau de la Generalitat. Algunas de las empresas adjudicatarias de contratos de obras de reconstrucci&oacute;n han estado involucradas en casos de corrupci&oacute;n por la financiaci&oacute;n del PP. M&aacute;s de 600 millones de euros se han adjudicado directamente sin ninguna concurrencia.
    </p><p class="article-text">
        En esta batalla que libra Maz&oacute;n por salvarse pol&iacute;tica y judicialmente ha sido crucial el ocultamiento de material probatorio como los v&iacute;deos que recogieron en im&aacute;genes y sonido la ineptitud de los responsables de emergencias. De su visualizaci&oacute;n se concluye lo que se intu&iacute;a, que los valencianos estuvimos aquel d&iacute;a en manos de unas malas personas de escasas luces, que ignoraban los principios m&aacute;s elementales de la prevenci&oacute;n de emergencias y de la din&aacute;mica de las aguas torrenciales cuando llueve intensamente en las cabeceras de los r&iacute;os y barrancos. En los v&iacute;deos que se han conocido gracias a una filtraci&oacute;n a TVE se puede observar la entrada en el edificio del 112, hacia las 8:30 de la tarde, de un Carlos Maz&oacute;n que no se sabe si ven&iacute;a de una reuni&oacute;n, hoy por hoy clandestina, o si se acababa de levantar de la cama. Qu&eacute; hizo aquella tarde m&aacute;s all&aacute; de las tres horas y media en El Ventorro sigue sin conocerse a pesar de que decenas de funcionarios, escoltas, conductores o personal administrativo, lo saben y callan.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ocultamiento de hechos y de materiales probatorios o su destrucci&oacute;n, como el borrado de im&aacute;genes de las c&aacute;maras del Palau de la Generalitat aquella tarde, no solo agrava la sospecha de negligencia en la gesti&oacute;n de la emergencia, sino que abre la posibilidad de que se hayan cometido delitos de encubrimiento u obstrucci&oacute;n a la justicia, al haberse ocultado o retenido deliberadamente informaci&oacute;n clave para el procedimiento. Asimismo, al comunicar por escrito a Les Corts que los videos que ahora han aparecido no exist&iacute;an tal y como inform&oacute; el actual conseller de emergencias e interior, Juan Carlos Valderrama, podr&iacute;a suponer la comisi&oacute;n de un delito de falsedad documental dirigido a dificultar la investigaci&oacute;n judicial.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Consecuentemente, m&aacute;s all&aacute; de las presuntas responsabilidades penales relacionadas con la negligencia en la gesti&oacute;n de las alertas, es evidente que existen otras responsabilidades sobre las que hasta ahora poco o nada se ha hablado a pesar de su gravedad: se ocultaron datos y documentos relevantes para la investigaci&oacute;n judicial en un &aacute;mbito como es la administraci&oacute;n auton&oacute;mica que, como todas las administraciones p&uacute;blicas tiene la obligaci&oacute;n de actuar con objetividad al servicio del inter&eacute;s general y con sujeci&oacute;n al ordenamiento jur&iacute;dico. En este contexto, los funcionarios y empleados p&uacute;blicos que poseen informaci&oacute;n y conocen hechos relevantes sobre lo ocurrido el 29 de octubre tienen la obligaci&oacute;n de ponerlo en conocimiento de la justicia.&nbsp;El art&iacute;culo 451 del C&oacute;digo Penal castiga a quien, con conocimiento de un delito, ayuda a eludir la investigaci&oacute;n, a ocultar o sustraer pruebas. Los art&iacute;culos 464 a 466 agravan la pena si el encubrimiento se realiza para entorpecer la acci&oacute;n judicial o destruir pruebas documentales o digitales. Asimismo, el art&iacute;culo 118 de la Constituci&oacute;n y el art&iacute;culo 262 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim) obligan adem&aacute;s a colaborar activamente con la justicia y a comunicar cualquier hecho delictivo del que se tenga conocimiento que est&eacute; relacionado con la causa.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, seg&uacute;n el art&iacute;culo 52 y siguientes del Estatuto B&aacute;sico del Empleado P&uacute;blico (EBEP), todos los funcionarios tienen el deber de colaborar con la justicia y de estar al servicio del inter&eacute;s general frente al inter&eacute;s particular del pol&iacute;tico inepto o corrupto. Su silencio o inacci&oacute;n podr&iacute;a constituir falta muy grave o incluso delito si se demuestra que conoc&iacute;an hechos relevantes y los ocultaron. Sospechosamente, el Consell aprob&oacute; otorgar condecoraciones &ldquo;por los servicios prestados&rdquo; a escoltas y polic&iacute;as que acompa&ntilde;an habitualmente al presidente Maz&oacute;n. Algunos polic&iacute;as han rechazado la recompensa. Todo huele tan mal.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si las pruebas materiales -registros de comunicaci&oacute;n interna, v&iacute;deos del CECOPI, correos institucionales, grabaciones de la televisi&oacute;n p&uacute;blica o las decenas de miles de llamadas al 112- fueron deliberadamente ocultadas o demoradas, existiendo una investigaci&oacute;n abierta, estar&iacute;amos sin duda alguna ante un delito de encubrimiento agravado o incluso de obstrucci&oacute;n a la justicia. Pero m&aacute;s all&aacute; del C&oacute;digo Penal, lo ocurrido interpela el fundamento mismo de la &eacute;tica p&uacute;blica: la administraci&oacute;n no puede ser un muro para proteger a los ineptos y corruptos. La administraci&oacute;n p&uacute;blica y todos sus funcionarios deben constituir una estructura al servicio del Estado de Derecho, de la verdad y de la ciudadan&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los empleados p&uacute;blicos que saben lo que ocurri&oacute; deben hablar. La Ley 2/2023, de protecci&oacute;n de las personas que informen sobre infracciones normativas y de lucha contra la corrupci&oacute;n, refuerza el deber de colaboraci&oacute;n con la justicia y protege a los empleados que revelen informaci&oacute;n relevante. Cualquier funcionario o trabajador que disponga de datos sobre la infame gesti&oacute;n de la DANA y su ocultamiento tiene derecho a ser protegido frente a represalias si colabora con la investigaci&oacute;n o aporta documentaci&oacute;n. Evidentemente, la protecci&oacute;n deber&aacute; solicitarse a la Autoridad Independiente de Protecci&oacute;n del Informante (AIPI) que recientemente ha entrado en funcionamiento con &aacute;mbito estatal. Cualquier &oacute;rgano auton&oacute;mico con funciones similares en la Comunitat Valenciana no ser&iacute;a fiable al estar controlado por los mismos responsables de la tragedia y sus aliados, es decir por el PP y Vox.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos de los que han ocultado, manipulado o tergiversado documentaci&oacute;n audiovisual probatoria y de inter&eacute;s esencial en el procedimiento judicial, han alegado la falsa coartada de la &ldquo;deontolog&iacute;a profesional&rdquo; despreciando que, en un procedimiento penal, no cabe invocarla como excusa para ocultar informaci&oacute;n o pruebas. La deontolog&iacute;a period&iacute;stica o institucional protege el deber de confidencialidad sobre las fuentes en el ejercicio leg&iacute;timo de la profesi&oacute;n, pero nunca ampara el encubrimiento de un delito&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la posici&oacute;n de la direcci&oacute;n de la televisi&oacute;n auton&oacute;mica &Agrave; Punt, que habr&iacute;a apelado a esa &ldquo;deontolog&iacute;a profesional&rdquo; para no entregar materiales audio o comunicaciones internas relacionadas con la DANA, resulta &eacute;ticamente inadmisible y jur&iacute;dicamente inconsistente. Una televisi&oacute;n p&uacute;blica sostenida con fondos de todos no puede convertirse en un instrumento de opacidad ni de protecci&oacute;n pol&iacute;tica. Su deber es el de garantizar la informaci&oacute;n veraz y la transparencia, pero nunca reeditar los vicios estructurales de la antigua Canal 9, s&iacute;mbolo de manipulaci&oacute;n informativa y servilismo institucional de una &eacute;poca que nos llen&oacute; de verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        La gesti&oacute;n de la DANA del 29 de octubre de 2024 es hoy un caso paradigm&aacute;tico de quiebra institucional y reputacional: fall&oacute; la prevenci&oacute;n, la coordinaci&oacute;n y, posteriormente, la rendici&oacute;n de cuentas. Pero lo que agrava la tragedia es la persistencia del silencio. Un silencio impuesto por el miedo, por la&nbsp;<em>Omert&aacute; </em>o&nbsp;lealtad mafiosa y por una mala cultura funcionarial que a&uacute;n confunde la defensa de la instituci&oacute;n con la protecci&oacute;n de sus responsables, aunque estos sean unos presuntos delincuentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sociedad tiene derecho a saber las razones ocultas de por qu&eacute; Maz&oacute;n no orden&oacute; lanzar las alertas, d&oacute;nde estaban y qu&eacute; hicieron los responsables pol&iacute;ticos y t&eacute;cnicos aquel d&iacute;a, incluida la vicepresidenta Susana Camarero o el conseller de educaci&oacute;n Jos&eacute; Antonio Rovira. Las v&iacute;ctimas, sus familias y la ciudadan&iacute;a merecen verdad, justicia y reparaci&oacute;n, no silencio ni manipulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva de la &eacute;tica p&uacute;blica el silencio y las mentiras son tambi&eacute;n una forma de corrupci&oacute;n. La transparencia, la integridad, la rendici&oacute;n de cuentas y la colaboraci&oacute;n con la justicia no son opciones morales, son deberes c&iacute;vicos y obligaciones jur&iacute;dicas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ano-dana-irresponsabilidad-encubrimiento_129_12702674.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2025 20:18:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un año de la dana: irresponsabilidad y encubrimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[DANA,Carlos Mazón,Valencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Sin burocracia”, el nuevo eufemismo contra el control público]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/burocracia-nuevo-eufemismo-control-publico_129_12688898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace tiempo que viene repitiendo una consigna tan impactante como peligrosa: &ldquo;<em>estas ayudas ser&aacute;n sin burocracia</em>&rdquo;. El todav&iacute;a presidente Maz&oacute;n se llena la boca de esta frase populista con cada ayuda o subvenci&oacute;n que otorga por motivo de la DANA convencido de que responde a una demanda social leg&iacute;tima como es la necesidad de actuar con rapidez ante la desgracia. Pero detr&aacute;s de ese eslogan, aparentemente compasivo, se ocultan mensajes m&aacute;s profundos y preocupantes: el desprecio a las garant&iacute;as que protegen la correcta gesti&oacute;n del dinero p&uacute;blico bajo el principio de legalidad, por una parte, y la de tapar la huida irresponsable de sus obligaciones aquel funesto 29 de octubre de 2024, por la otra.
    </p><p class="article-text">
        La llamada burocracia, palabra hoy usada con connotaciones peyorativas y el tono con el que habla Maz&oacute;n lo es, no es otra cosa que el conjunto de procedimientos, normas y controles que aseguran que los recursos p&uacute;blicos se asignen conforme a criterios objetivos, verificables y justos. Como se&ntilde;al&oacute; el soci&oacute;logo alem&aacute;n Max Weber, la administraci&oacute;n burocr&aacute;tica es &ldquo;la forma m&aacute;s racional de ejercicio del poder&rdquo; porque se basa en la imparcialidad, la profesionalidad y la previsibilidad de las decisiones. Por ello, reducir la burocracia no debe significar suprimir controles, sino mejorar los procesos administrativos para hacerlos m&aacute;s &aacute;giles sin sacrificar la legalidad, la transparencia ni la rendici&oacute;n de cuentas. Sin embargo, lo que algunos dirigentes entienden por &ldquo;sin burocracia&rdquo; es, en realidad, sin control, sin integridad p&uacute;blica y sin justicia social.
    </p><p class="article-text">
        Las ayudas p&uacute;blicas, especialmente las de emergencia, deben tramitarse con celeridad, pero tambi&eacute;n con garant&iacute;as de su procedencia y justeza. Nuestra legislaci&oacute;n b&aacute;sica, especialmente las leyes del Procedimiento Administrativo Com&uacute;n y la de Administraci&oacute;n Electr&oacute;nica, establecen mecanismos que no son meras formalidades sino instrumentos de equidad, agilidad, seguridad jur&iacute;dica y control del gasto. Eliminar esos filtros o sustituirlos por decisiones discrecionales es abrir la puerta a la arbitrariedad y la corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;al&oacute; el profesor y jurista valenciano Joan Prats i Catal&agrave;, &ldquo;el buen gobierno requiere que el poder p&uacute;blico se ejerza en base a normas, procedimientos y controles que garanticen la integridad institucional&rdquo;. No hay gobernanza eficaz sin legalidad, ni administraci&oacute;n moderna sin responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero enemigo no es la burocracia, sino la ineficiencia y la falta de profesionalidad. Y esa ineficiencia suele tener causas pol&iacute;ticas, no t&eacute;cnicas. Son los malos liderazgos, los nombramientos clientelares, la colonizaci&oacute;n partidista de las instituciones y la falta de profesionalizaci&oacute;n de los altos cargos los que entorpecen la acci&oacute;n administrativa. Tambi&eacute;n la falta de recursos humanos y materiales en beneficio de externalidades propiciadas por pol&iacute;ticos que rechazan los principios de la buena administraci&oacute;n y desechan la aportaci&oacute;n de los buenos servidores p&uacute;blicos, que los hay, pero que son arrinconados y perseguidos porque no se prestan a las arbitrariedades. El Informe de la OCDE sobre Gobernanza P&uacute;blica (2023) insiste en que las administraciones m&aacute;s eficaces son aquellas que combinan controles robustos con una funci&oacute;n p&uacute;blica profesional, estable y evaluada por m&eacute;ritos. Los pa&iacute;ses con menores &iacute;ndices de corrupci&oacute;n y alta calidad de vida como Dinamarca o Finlandia no son los que han eliminado la burocracia, sino los que la han convertido en sin&oacute;nimo de rigor y confianza p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        En el caso espa&ntilde;ol, el art&iacute;culo 103 de la Constituci&oacute;n es claro: la Administraci&oacute;n debe servir con objetividad los intereses generales y actuar con eficacia, sometimiento pleno a la ley y al Derecho. El principio de eficacia no puede invocarse para desmantelar las garant&iacute;as, sino para perfeccionarlas y modernizarlas. Todo lo que entorpezca el funcionamiento objetivo de las administraciones p&uacute;blicas ser&iacute;a anticonstitucional.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, la ret&oacute;rica del &ldquo;sin burocracia&rdquo; forma parte de una narrativa m&aacute;s amplia y sutil de deslegitimaci&oacute;n del Estado y del sector p&uacute;blico profesional. Se busca trasladar a la ciudadan&iacute;a la idea de que los procedimientos son un obst&aacute;culo, no una garant&iacute;a, generando un caldo de cultivo favorable a la arbitrariedad, al clientelismo y a la corrupci&oacute;n. Como recuerda el profesor y actual presidente de la Autoridad Independiente de Protecci&oacute;n al Informante (AIPI), Manuel Villoria Mendieta, &ldquo;la &eacute;tica p&uacute;blica exige controles institucionales que impidan la discrecionalidad sin rendici&oacute;n de cuentas; sin ellos, el buen gobierno se convierte en una simple etiqueta vac&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, detr&aacute;s del discurso &ldquo;anti-burocr&aacute;tico&rdquo; se esconde, en demasiadas ocasiones, la incapacidad o la falta de voluntad para dirigir una administraci&oacute;n eficiente y transparente que en una &eacute;poca de gesti&oacute;n electr&oacute;nica y aplicaci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as supondr&iacute;a el mayor nivel de eficiencia jam&aacute;s alcanzado en el &aacute;mbito de lo p&uacute;blico. As&iacute; y todo, se cultiva deliberadamente la confusi&oacute;n o contraposici&oacute;n entre burocracia y control, entre lentitud y legalidad, para justificar decisiones sin supervisi&oacute;n o concesiones opacas. M&aacute;s de 600 millones de euros han sido adjudicados sin concurrencia en contratos de obras de la DANA que han ido a beneficiar en buena parte a empresas pr&oacute;ximas al PP de Maz&oacute;n. Determinados anuncios de ayudas y subvenciones se acercan m&aacute;s a una campa&ntilde;a electoral que a una acci&oacute;n programada para paliar la fr&aacute;gil situaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas, m&aacute;s a una compra de votos que a una acci&oacute;n de auxilio.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos de emergencia, la administraci&oacute;n p&uacute;blica debe ser especialmente &aacute;gil, pero tambi&eacute;n justa y responsable: ayudar a quien lo precisa e impedir que los pillos se apropien de lo que otros necesitan. La soluci&oacute;n no es suprimir controles, sino fortalecerlos mediante digitalizaci&oacute;n, profesionalizaci&oacute;n, cooperaci&oacute;n interinstitucional y ciudadana. La transparencia y la rendici&oacute;n de cuentas no son trabas, sino condiciones del buen gobierno. Y tal vez de eso es de lo que huye Maz&oacute;n quien todav&iacute;a no ha explicado m&aacute;s all&aacute; de su comida en El Ventorro a qu&eacute; se dedic&oacute; la tarde del 29 de octubre mientras m&aacute;s de dos centenares de personas mor&iacute;an por la negligencia inexcusable de su gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        Decir &ldquo;sin burocracia&rdquo; puede sonar bien, pero en el fondo significa sin garant&iacute;as, sin transparencia y sin Estado de Derecho. Y eso, en democracia, no es eficiencia: es un retroceso peligroso. Es el camino hacia un Estado clientelar basado en la obediencia al cacique. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/burocracia-nuevo-eufemismo-control-publico_129_12688898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Oct 2025 06:43:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[“Sin burocracia”, el nuevo eufemismo contra el control público]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El bosque protector]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/bosque-protector_129_12545913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/718560c9-7954-43b0-98ad-89f0752aa270_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El bosque protector"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con la despoblación y la crisis de precios se ha ido también la ganadería extensiva, que durante siglos mantuvo el monte abierto, limpio, diverso. La desaparición del pastoreo ha permitido que el sotobosque se densifique</p></div><p class="article-text">
        <em>&laquo;El bosque no es un lujo ni un adorno verde; es una infraestructura vital, tan necesaria como una carretera o un hospital&raquo;</em>. As&iacute; defin&iacute;a el bi&oacute;logo Ricardo Almenar la centralidad social de los sistemas forestales en su ensayo <em>El bosc protector</em>, (en valenciano Edit. Bromera, 2014), <em>El monte protector,</em> (en castellano<em>, </em>Edit. Icari<em>a</em>)<em>. </em>Una afirmaci&oacute;n que hoy, frente a la oleada de incendios que devoran centenares de miles de hect&aacute;reas en Galicia, Castilla y Le&oacute;n, Asturias o Extremadura, resuena con dram&aacute;tica vigencia.
    </p><p class="article-text">
        Los incendios no son meros accidentes estivales ni desastres inevitables de la naturaleza. Son la consecuencia de d&eacute;cadas de abandono rural, de pol&iacute;ticas forestales err&aacute;ticas o inexistentes y de una visi&oacute;n reduccionista del monte como un espacio marginal. La obra de Almenar pretende revertir este diagn&oacute;stico proponiendo un cambio de paradigma: contabilizar los beneficios que los bosques aportan a la sociedad y devolver a esos ecosistemas, en forma de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de inversi&oacute;n, ayudas y fomento a los productos agropecuarios, una parte de esa riqueza.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, mientras el humo asfixia aldeas y pueblos enteros, mientras miles de personas ven c&oacute;mo sus casas y recuerdos se reducen a cenizas, incluso algunos pierden sus vidas, es urgente recuperar propuestas y pr&aacute;cticas como las que Almenar formula: el bosque como manto protector, el monte como bien com&uacute;n que garantiza la vida presente y futura. Propuso establecer reglas claras para medir lo que los bosques aportan, m&aacute;s all&aacute; de la producci&oacute;n maderera, esos otros beneficios invisibles del bosque. Enumer&oacute; servicios que hoy la ciencia denomina <em>ecosist&eacute;micos</em>, y que en su ensayo defini&oacute; con un enfoque pedag&oacute;gico:
    </p><p class="article-text">
        El bosque es un regulador h&iacute;drico que retiene agua de lluvia, evita riadas, mantiene acu&iacute;feros. <em>&laquo;Cada &aacute;rbol es una cisterna y cada bosque una gran infraestructura hidr&aacute;ulica&raquo;</em>, escribi&oacute; el autor. 
    </p><p class="article-text">
        Protecci&oacute;n del suelo<strong>.</strong> Las ra&iacute;ces fijan la tierra, impiden la erosi&oacute;n, conservan la fertilidad y frenan la desertizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Captura de carbono<strong>.</strong> En un contexto de crisis clim&aacute;tica y calentamiento global por el efecto de los gases invernadero, los bosques son emisores de ox&iacute;geno sumideros naturales de CO&#8322;.
    </p><p class="article-text">
        Biodiversidad. El bosque es refugio de miles de especies animales y vegetales que contribuyen al equilibrio y diversidad natural. 
    </p><p class="article-text">
        Protecci&oacute;n cultural y humana<strong>.</strong> El monte es paisaje, memoria, sustento y, sobre todo, un marco de vida para las comunidades rurales.
    </p><p class="article-text">
        Almenar sostiene que estos beneficios deben ser traducidos en una &ldquo;<em>contabilidad social&rdquo;</em> y que, a partir de ah&iacute;, los poderes p&uacute;blicos deben planificar y organizar un retorno justo: inversiones p&uacute;blicas destinadas a mantener, prevenir y cuidar lo que el bosque regala a la sociedad de manera silenciosa.
    </p><p class="article-text">
        La cat&aacute;strofe de los incendios actuales no se entiende sin el contexto de la despoblaci&oacute;n y abandono del mundo rural. Todo comenz&oacute; cuando malas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas decidieron suprimir en muchos pueblos la escuela y luego el dispensario m&eacute;dico para obligar a sus moradores a tener que recorrer decenas de kil&oacute;metros para seguir recibiendo unos servicios que desde los centros de poder les usurparon. Con el declive de servicios esenciales lleg&oacute; la p&eacute;rdida de calidad de vida empeorada cuando los precios de la producci&oacute;n agropecuaria pasaron a depender de grandes superficies comerciales, centrales especuladoras e intermediarios sin escr&uacute;pulos. 
    </p><p class="article-text">
        Galicia ha perdido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas a buena parte de sus habitantes rurales; las aldeas de la monta&ntilde;a leonesa o zamorana languidecen; Extremadura sufre un &eacute;xodo constante hacia las ciudades. Con la despoblaci&oacute;n y la crisis de precios se ha ido tambi&eacute;n la ganader&iacute;a extensiva, que durante siglos mantuvo el monte abierto, limpio, diverso. La desaparici&oacute;n del pastoreo ha permitido que el sotobosque se densifique, acumulando material combustible. La desaparici&oacute;n de cultivos ha suprimido magn&iacute;ficos cortafuegos que se intercalaban como mosaicos entre las masas forestales. 
    </p><p class="article-text">
        Almenar lo describe con lucidez: &laquo;<em>Un bosque abandonado es un polvor&iacute;n en espera de la chispa</em>&raquo;. Esa chispa puede ser un rayo, una negligencia o, desgraciadamente, la mano intencionada de un incendiario. Tambi&eacute;n la mano negra de intereses madereros o urban&iacute;sticos. La tragedia de este verano, pero tambi&eacute;n de anteriores, con incendios descontrolados que arrasan decenas de miles de hect&aacute;reas, no puede separarse del abandono del campo, del abandono del bosque, y ambos conforman un c&iacute;rculo vicioso de vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Las administraciones p&uacute;blicas, tanto auton&oacute;micas como estatales, han invertido hist&oacute;ricamente m&aacute;s en extinci&oacute;n que en prevenci&oacute;n. Helic&oacute;pteros, hidroaviones, brigadas de &eacute;lite&hellip; que en algunos lugares como el Pa&iacute;s Valenciano dio lugar a indecentes casos de corrupci&oacute;n como la <em>Trama del Fuego</em> donde dirigentes del PP y empresarios mafiosos se repart&iacute;an el bot&iacute;n de la extinci&oacute;n de incendios. La paradoja es que cada verano se gastan millones en apagar incendios que podr&iacute;an haberse evitado con programas de gesti&oacute;n forestal, con incentivos a la agricultura de monta&ntilde;a, con apoyo a la ganader&iacute;a extensiva, con pol&iacute;ticas serias de ordenaci&oacute;n del territorio. Y lo m&aacute;s grave es que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, especialmente en los territorios donde gobiernan PP-VOX han reducido la inversi&oacute;n en mejorar los sistemas de emergencia y extinci&oacute;n a pesar de tener las competencias en estas materias. Prefieren invertir en otras cosas como el fomento de la tauromaquia o el turismo. Cuando llega el desastre lejos de asumir su responsabilidad abonan el terreno para cargar la culpa a la administraci&oacute;n central. Ya lo hicieron con la DANA de Valencia y lo est&aacute;n repitiendo con los incendios. 
    </p><p class="article-text">
        El propio Almenar advert&iacute;a: &laquo;<em>Lo caro no es invertir en el monte, lo caro es perderlo&raquo;</em>. Y eso es exactamente lo que est&aacute; ocurriendo. Tras cada incendio, el Estado indemniza, reconstruye, reforesta. Pero el ecosistema que se ha perdido &mdash;suelo f&eacute;rtil, regulaci&oacute;n h&iacute;drica, biodiversidad, patrimonio cultural&mdash; es en gran parte irrecuperable.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo m&aacute;s claro lo tenemos en el incendio de la Sierra de la Culebra en 2022, en Zamora, donde m&aacute;s de 60.000 hect&aacute;reas ardieron en pocos d&iacute;as. El operativo de extinci&oacute;n result&oacute; desbordado porque no exist&iacute;an planes de prevenci&oacute;n ni suficientes efectivos en los primeros minutos del fuego. De nuevo, la falta de visi&oacute;n estrat&eacute;gica se tradujo en desastre como ahora est&aacute; ocurriendo.
    </p><p class="article-text">
        Una idea clave que insiste Almenar y que corroboran bomberos forestales y expertos en gesti&oacute;n es la importancia del tiempo. El fuego, en sus primeras fases, puede ser un conato controlable. Pero pasadas las primeras horas, con condiciones de viento y calor extremas, se convierte en un monstruo inabarcable. De ah&iacute; que la presencia humana en el territorio sea esencial. No solo brigadas profesionales, sino vecinos, agricultores, pastores, voluntarios que conozcan el terreno y puedan actuar con rapidez. Sin esa &ldquo;primera l&iacute;nea&rdquo; de defensa, el bosque est&aacute; condenado. El problema hoy es que la despoblaci&oacute;n ha vaciado esos territorios de guardianes naturales. Donde antes hab&iacute;a ojos vigilantes, ahora hay soledad. Donde antes pastaba un reba&ntilde;o que manten&iacute;a limpio el sotobosque, ahora se acumulan matorrales secos. El fuego, as&iacute;, encuentra autopistas de combustible. Si adem&aacute;s se han suprimido torres de vigilancia, retenes en el mismo medio rural y otros recursos de extinci&oacute;n, el desastre est&aacute; servido. 
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de Almenar es, en esencia, &eacute;tica y pol&iacute;tica: reconocer que los bosques son protectores de la sociedad en su conjunto y que la sociedad debe protegerlos a su vez. Eso implica un cambio radical de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para el medio rural al que se le debe respetar y reconocer su gran aportaci&oacute;n al bienestar general. Por ese motivo bien estar&iacute;a que los partidos pol&iacute;ticos que creen en el bien com&uacute;n se leyeran el ensayo de Almenar y lo pusieran en pr&aacute;ctica garantizando un retorno econ&oacute;mico justo proporcional con los beneficios que aporta reconociendo que los servicios ecosist&eacute;micos que los bosques prestan deben valorarse y revertirse en forma de inversi&oacute;n en el mundo rural. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, deben revivir el medio rural garantizando una gesti&oacute;n forestal sostenible, precios justos a los productos agropecuarios y la viabilidad de las explotaciones. No basta con brigadas temporales espor&aacute;dicas, se necesitan pol&iacute;ticas que fijen poblaci&oacute;n, que recuperen la ganader&iacute;a extensiva, que devuelvan servicios y dignidad a los pueblos.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad en su conjunto, pero especialmente la urbana, debe entender que su bienestar depende de esos montes que parecen lejanos y que han actuado hist&oacute;ricamente como reguladores del clima y de los sistemas h&iacute;dricos. Europa ofrece modelos que podr&iacute;an inspirar a Espa&ntilde;a. En Italia y Portugal se han impulsado sistemas de cogesti&oacute;n entre comunidades locales y administraciones. En Francia, las asociaciones de propietarios forestales han logrado integrar prevenci&oacute;n, aprovechamiento econ&oacute;mico y conservaci&oacute;n. Espa&ntilde;a, en cambio, sigue atrapada en una l&oacute;gica reactiva por el secular desprecio de los poderes p&uacute;blicos a lo que ocurre en el medio rural. Ausencia de pol&iacute;ticas forestales bien planificadas, de pol&iacute;ticas de fomento de los productos agropecuarios dejados al albor de las grandes centrales que especulan con los alimentos en Europa y el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, los incendios que arrasan Galicia, Castilla y Le&oacute;n o Extremadura no son fen&oacute;menos naturales inevitables. Son la consecuencia de un modelo equivocado de gesti&oacute;n del territorio y de una falta de &eacute;tica p&uacute;blica en la defensa del bien com&uacute;n. Ricardo Almenar nos ha dejado una hoja de ruta en <em>El bosc protector</em>: contabilizar los beneficios, devolver lo recibido, invertir en prevenci&oacute;n, cuidar a quienes habitan los entornos rurales.
    </p><p class="article-text">
        Defender los bosques significa defender la vida, el agua, el aire, el clima. Significa defender a las comunidades que, durante siglos, convivieron con el monte y lo mantuvieron vivo. Si seguimos tratando al bosque como un patio trasero de la ciudad, lo perderemos. Y con &eacute;l, perderemos tambi&eacute;n una parte de nuestra propia capacidad de supervivencia ante la crisis clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;<em>El monte nos protege siempre</em> &mdash;escribi&oacute; Almenar&mdash;; <em>solo nos pide a cambio que lo protejamos nosotros&raquo;</em>. La cat&aacute;strofe actual nos deber&iacute;a hacer reflexionar y escuchar esa advertencia. El futuro, en buena medida, depende de que lo hagamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/bosque-protector_129_12545913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Aug 2025 20:08:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El bosque protector]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Corrupción, esa asignatura pendiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/corrupcion-asignatura-pendiente_129_12452850.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac3a70d4-84d0-4f8b-9145-9cbbfdcccfbd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Corrupción, esa asignatura pendiente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El plan anti-corrupción del presidente Sánchez puede suponer un gran avance si el Gobierno lo convierte en una prioridad. Adjudicar contratos por la vía de emergencia a empresas involucradas en casos de corrupción, como está haciendo Mazón, es un indicador de lo que realmente quiere el PP-Vox cuando elimina agencias anticorrupció</p><p class="subtitle">Las 15 medidas de Sánchez para atajar la “crisis de corrupción” en España</p></div><p class="article-text">
        Un expresidente de Per&uacute;, Mart&iacute;n Vizarra, en un discurso a su pa&iacute;s se comprometi&oacute; solemnemente a reducir la corrupci&oacute;n <em>a lo normal</em>. La frase la pronunci&oacute; en un contexto de esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n que afectaban a su gobierno. Aqu&iacute; y ahora la corrupci&oacute;n estructural que sufrimos tambi&eacute;n se ha considerado durante demasiado tiempo un fen&oacute;meno bastante normal y cada caso que se ha descubierto, lejos de servir para dise&ntilde;ar estrategias y acciones de gobierno correctoras, se convert&iacute;a en un arma arrojadiza del debate pol&iacute;tico bronco con la que atacar desde la oposici&oacute;n a quien estaba gobernando, pero al final sin consecuencias reales.
    </p><p class="article-text">
        Los dos grandes partidos que desde 1982 se alternan en el poder nunca han tenido intenci&oacute;n de desplegar pol&iacute;ticas efectivas de prevenci&oacute;n y lucha contra la corrupci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de las medidas reactivas del C&oacute;digo Penal y todos sabemos de su eficacia: procesos que se perpet&uacute;an durante d&eacute;cadas por falta de medios y especializaci&oacute;n de la justicia; medidas de gracia que consagran la impunidad a trav&eacute;s de indultos, atenuantes vergonzantes y beneficios penitenciarios escandalosos. De hecho, los corruptos, cuando han tenido la mala suerte de caer, suelen estar muy tranquilos porque condenas como la de inhabilitaci&oacute;n, cuando vienen a ser firmes, les suele llegar en edad de jubilaci&oacute;n. Las de c&aacute;rcel, muy raramente las cumplen por una causa u otra y de los dineros saqueados lo que les pillan suele ser la calderilla de todo lo robado cuando no se declaran insolventes. A los corruptores, empresarios a veces de mucho post&iacute;n, ni se les molesta, como si pasaran por all&iacute; de casualidad. Y en cuanto a la tecnoestructura funcionarial colaboradora necesaria porque es la que da apariencia de legalidad a los procedimientos ama&ntilde;ados, esos es como si no existiesen.     
    </p><p class="article-text">
        El plan de lucha contra la corrupci&oacute;n presentado el 9 de julio en el Congreso de los Diputados por el presidente Pedro S&aacute;nchez responde a una necesidad apremiante y puede suponer un gran avance si el gobierno de S&aacute;nchez lo convierte en una prioridad, lo mejora y no se queda en una mera declaraci&oacute;n para salir de la ci&eacute;naga en la que los <em>&aacute;balos</em>, <em>koldos</em> y <em>cerdanes</em> lo han hundido. Pero llega muy tarde. Decenas de miles de millones de euros se pierden por la mala gesti&oacute;n y la corrupci&oacute;n en la contrataci&oacute;n p&uacute;blica: en el 40% de los procedimientos de contrataci&oacute;n p&uacute;blica solo concurre una empresa. La propia Comisi&oacute;n Nacional de los Mercado y la Competencia (CNMC) sostiene que la falta de presi&oacute;n concurrencial encarece la contrataci&oacute;n p&uacute;blica en m&aacute;s de 40.000 millones de euros al a&ntilde;o. El FMI calcula que el da&ntilde;o de la corrupci&oacute;n en Espa&ntilde;a puede alcanzar la cifra de 70.000 millones de euros al a&ntilde;o. El propio Tribunal de Cuentas Europeo descubr&iacute;a en 2013 que un kil&oacute;metro de autopista en las mismas condiciones orogr&aacute;ficas y t&eacute;cnicas costaba en Espa&ntilde;a el doble que en Alemania. El GRECO (Grupo Europeo contra la Corrupci&oacute;n) viene advirtiendo a&ntilde;o tras a&ntilde;o de todo esto y la  CNMC <a href="https://www.eldiario.es/economia/cnmc-multa-203-millones-principales-constructoras-espanolas-alterar-licitaciones-publicas_1_9151042.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descubri&oacute; en 2002 que seis de las grandes constructoras </a>espa&ntilde;olas se hab&iacute;an estado repartiendo los grandes contratos p&uacute;blicos desde hac&iacute;a 25 a&ntilde;os. Esta informaci&oacute;n la han venido conociendo gobiernos y oposici&oacute;n sin que el clamor de tanta indignidad se haya escuchado hasta hoy, cuando el descr&eacute;dito de la pol&iacute;tica y la desconfianza de los ciudadanos hacia el sistema democr&aacute;tico ha puesto a un partido fascista a las puertas del gobierno del Estado adem&aacute;s de estar condicionando muchos gobiernos auton&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        En 2003, Naciones Unidas aprob&oacute; la Convenci&oacute;n contra la Corrupci&oacute;n. Los estados firmanantes se compromet&iacute;an a desplegar en sus propios pa&iacute;ses una estrategia que en buena parte se asemeja a las medidas incluidas en el plan de Pedro S&aacute;nchez. Espa&ntilde;a ratific&oacute; dicha Convenci&oacute;n en 2006, con tres a&ntilde;os de retraso, y desde su publicaci&oacute;n en el BOE en julio de ese a&ntilde;o integra por imperativo constitucional el ordenamiento jur&iacute;dico espa&ntilde;ol sin que dicha integraci&oacute;n haya cristalizado a nivel estatal en ninguna de las grandes l&iacute;neas que Naciones Unidas estableci&oacute;:  &oacute;rganos independientes dotados de medios y personal especializado que desarrollen pol&iacute;ticas de prevenci&oacute;n de la corrupci&oacute;n; que activen sistemas de detecci&oacute;n y persecuci&oacute;n de las conductas corruptas; que protejan a las personas denunciantes ampar&aacute;ndolas de forma integral; que se dediquen a perseguir y recuperar los activos saqueados; que detecten, desenmascaren y persigan las <em>fortunas sucias;</em> que sancionen conductas contrarias a la &eacute;tica p&uacute;blica e investiguen los conflictos de inter&eacute;s; que comprueben las declaraciones de bienes y actividades de pol&iacute;ticos y funcionarios cruzando datos con la Agencia Tributaria y otros organismos como los registros mercantiles y de propiedad; que accedan a la titularidad real de las empresas contratantes; que colaboren estrechamente con las fiscal&iacute;as especializadas y los juzgados en los casos penales. Y que tengan capacidad para iniciar procedimientos de sanci&oacute;n a los cargos p&uacute;blicos y a los funcionarios corruptos y tambi&eacute;n a las empresas corruptoras por incumplimientos de los planes de integridad que deber&iacute;an ser obligatorios en todas las administraciones y su sector p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que durante todos estos a&ntilde;os la Convenci&oacute;n de Naciones Unidas contra la Corrupci&oacute;n era el eje principal para avanzar en la consolidaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de integridad p&uacute;blica y buen gobierno, en realidad ha sido una norma desconocida en nuestros &aacute;mbitos administrativo, pol&iacute;tico y jur&iacute;dico. Es cierto que algunas medidas sueltas se han adoptado por exigencias generalmente de la UE pero ha faltado la visi&oacute;n de promulgar una ley org&aacute;nica de prevenci&oacute;n y lucha contra la corrupci&oacute;n que, entre otras muchas medidas, cree una Agencia integradora de los &oacute;rganos dispersos ya existentes y de las funciones antes descritas cuya independencia la garantice su adscripci&oacute;n al Parlamento y la designaci&oacute;n por amplia mayor&iacute;a de la persona que la dirija. 
    </p><p class="article-text">
        Incluso antes de 2003, la propia UE se adelantaba y establec&iacute;a en sus reglamentos la obligatoriedad de implementar pol&iacute;ticas de integridad, prevenci&oacute;n y lucha contra la corrupci&oacute;n en los pa&iacute;ses miembros. Muchas directivas especialmente las relacionadas con la contrataci&oacute;n p&uacute;blica y la transparencia introdujeron mandatos expresos para prevenir esta lacra. La propia Uni&oacute;n cre&oacute; en 1999 la OLAF, la oficina europea antifraude, con jurisdicci&oacute;n sobre todos los pa&iacute;ses miembros, aunque exclusivamente para la vigilancia de los fondos europeos. Pa&iacute;ses de nuestro entorno como Francia con su Agencia Francesa Anticorrupci&oacute;n (AFA) e Italia con su Autoridad Nacional Anticorrupci&oacute;n (ANAC) se adelantaron a Espa&ntilde;a m&aacute;s de una d&eacute;cada por no hablar de otros pa&iacute;ses europeos cuyas agencias anticorrupci&oacute;n existen desde antes de la propia Uni&oacute;n Europea. 
    </p><p class="article-text">
        A nivel auton&oacute;mico, diferentes correlaciones de fuerzas pol&iacute;ticas a las del Estado pusieron en marcha unas experiencias que bien hubiesen podido copiar los gobiernos centrales. En 2016 los respectivos parlamentos auton&oacute;micos aprobaron la Agencia de Prevenci&oacute;n y Lucha contra el Fraude y la Corrupci&oacute;n de la Comunitat Valenciana (AVAF) y la Oficina Antifraude de las Islas Baleares, hoy disuelta por decisi&oacute;n del PP y Vox. Con posterioridad Andaluc&iacute;a cre&oacute; su propia Oficina Antifraude, as&iacute; como Navarra, y bastantes a&ntilde;os antes lo hab&iacute;a hecho Catalu&ntilde;a. En todos estos casos, los dos grandes partidos estatales lo aceptaron a rega&ntilde;adientes o votando en contra porque los socios respectivos en cada &aacute;mbito, especialmente los partidos entonces emergentes Podemos, Ciudadanos, Comuns o la hist&oacute;rica ERC lo exigieron para formar los gobiernos de coalici&oacute;n. Dos grandes ciudades como Madrid y Barcelona tambi&eacute;n crearon sus propias oficinas municipales anticorrupci&oacute;n. En Barcelona se puso en funcionamiento en 2015 el primer buz&oacute;n &eacute;tico para denuncias de corrupci&oacute;n que permit&iacute;a la denuncia an&oacute;nima
    </p><p class="article-text">
        Las experiencias auton&oacute;micas pod&iacute;an haber sido un buen modelo para el Estado, pero nunca hubo el menor inter&eacute;s. En el caso de la AVAF, la Uni&oacute;n Europea en su 'Manual de Buenas Pr&aacute;cticas para la Lucha contra la Corrupci&oacute;n', publicado en Bruselas en 2023, la destaca como modelo de instituci&oacute;n territorial para la prevenci&oacute;n, detecci&oacute;n y lucha contra la corrupci&oacute;n, protecci&oacute;n de las personas denunciantes y establecimiento de canales de denuncia. Esto tambi&eacute;n nos lleva a denunciar lo que hoy est&aacute; pasando con aquellas iniciativas auton&oacute;micas ahora que el PP y Vox gobiernan: han disuelto la instituci&oacute;n balear y han tomado al asalto la AVAF para demoler los principios b&aacute;sicos sobre los que construy&oacute; su independencia y eficacia, especialmente la colaboraci&oacute;n con los cuerpos de seguridad del Estado, la fiscal&iacute;a anticorrupci&oacute;n y los juzgados de instrucci&oacute;n. Este es el verdadero programa oculto del PP-Vox en materia anticorrupci&oacute;n: destruir cualquier iniciativa que nos acerque al cumplimiento de la Convenci&oacute;n de Naciones Unidas contra la Corrupci&oacute;n y colonizar los &oacute;rganos de control internos y externos para actuar con total desfachatez, como est&aacute;n haciendo con las obras de reconstrucci&oacute;n en las comarcas valencianas afectadas por la DANA del 29 de octubre en la que murieron 228 personas por la negligencia e ineptitud de quienes deb&iacute;an haber protegido a la poblaci&oacute;n. Adjudicar contratos por la v&iacute;a de emergencia a empresas involucradas en casos de corrupci&oacute;n, como est&aacute; haciendo Maz&oacute;n, es un indicador de lo que realmente quiere el PP-Vox cuando elimina agencias anticorrupci&oacute;n y una evidencia de que sus broncos discursos en el Congreso de los Diputados son una escenificaci&oacute;n c&iacute;nica del peor teatro.  
    </p><p class="article-text">
        Modelos nacionales e internacionales no le faltan a Pedro S&aacute;nchez y visto el coste social, pol&iacute;tico, &eacute;tico, econ&oacute;mico y de desafecci&oacute;n democr&aacute;tica que supone la corrupci&oacute;n no se deber&iacute;an escatimar medios para poner en marcha de forma prioritaria las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de integridad y lucha contra la corrupci&oacute;n a trav&eacute;s de una necesaria Ley Org&aacute;nica de Prevenci&oacute;n y Lucha contra el Fraude y la Corrupci&oacute;n comprensiva de los objetivos aqu&iacute; expuestos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/corrupcion-asignatura-pendiente_129_12452850.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Jul 2025 20:30:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Corrupción, esa asignatura pendiente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Corrupción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La factura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/factura_129_12446965.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La noticia publicada por este diario sobre el rocambolesco pago con fondos p&uacute;blicos de una comida privada del todav&iacute;a presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Maz&oacute;n, por un importe de 853 euros, revela algo mucho m&aacute;s profundo que una an&eacute;cdota sobre gastos de representaci&oacute;n. Destapa un patr&oacute;n de conducta de quienes consideran la administraci&oacute;n p&uacute;blica su cortijo particular y un indicador de que los controles que deber&iacute;an detectar e impedir irregularidades como esta no funcionan.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la informaci&oacute;n desvelada, la comida de car&aacute;cter privado y para cuatro comensales fue inicialmente sufragada por la Generalitat, pero cuando el equipo de Maz&oacute;n tuvo conocimiento de que alguien estaba siguiendo la pista de la factura, se produjo una reacci&oacute;n tan reveladora como ins&oacute;lita: enviaron a la secretaria del president con dinero en met&aacute;lico al restaurante donde se hab&iacute;a producido el &aacute;gape, en Cocentaina, a cien kil&oacute;metros de Valencia, para pagarla. Posteriormente el restaurante procedi&oacute; a reintegrar a la Generalitat los 853&euro; que previamente hab&iacute;a recibido por transferencia bancaria desde las cuentas p&uacute;blicas. &iquest;De qui&eacute;n era ese dinero en met&aacute;lico que viaja de Valencia a Cocentaina en manos de una empleada p&uacute;blica? Si era un asunto entre particulares &iquest;qu&eacute; hace una funcionaria y posiblemente un chofer con el coche oficial viajando a pagar en met&aacute;lico una factura personal? &iquest;no la hubiese podido abonar cualquiera de los otros tres comensales o el propio president directamente por transferencia bancaria desde cualquiera de sus cuentas familiares, por bizum o simplemente dando al restaurante el n&uacute;mero de su tarjeta de cr&eacute;dito?
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la factura la pag&oacute; la Generalitat con dinero p&uacute;blico y eso es un fraude y puede que un delito de malversaci&oacute;n porque alguien en presidencia orden&oacute; iniciar el tr&aacute;mite de aprobaci&oacute;n de un gasto de car&aacute;cter privado ajeno a la funci&oacute;n institucional; le dio conformidad a la factura haci&eacute;ndola pasar como dispendio protocolario o de representaci&oacute;n con su correspondiente justificaci&oacute;n falsa y, finalmente, alguien orden&oacute; el pago al restaurante mediante transferencia bancaria consumando la ilegalidad. Este caso, aunque aparentemente menor por la cuant&iacute;a, es paradigm&aacute;tico. No por el importe, sino por lo que revela: una cadena de decisiones y omisiones que normalizan el uso indebido de recursos p&uacute;blicos. El problema no es solo que Maz&oacute;n intentara colar una factura de un gasto privado, sino que nadie dentro del sistema detect&oacute; la irregularidad ni consider&oacute; que hab&iacute;a algo que corregir, investigar o sancionar. Alguien que advirtiese que esa comida no se pod&iacute;a pagar con recursos p&uacute;blicos y que la factura deb&iacute;a ser devuelta al president para que la pagara de su bolsillo. 
    </p><p class="article-text">
        El propio Maz&oacute;n, m&aacute;s tarde y una vez descubierto el asunto, intent&oacute; zanjar el esc&aacute;ndalo con una frase que son&oacute; a <em>d&eacute;j&agrave; vu</em>: <em>&ldquo;Mis gastos privados me los pago yo&rdquo;</em>, record&aacute;ndonos inevitablemente otra c&eacute;lebre factura, la de El Ventorro del tr&aacute;gico 29 de octubre, esa factura que todav&iacute;a nadie ha visto ni se sabe qui&eacute;n la ha pagado dadas las m&uacute;ltiples versiones que se han dado sobre lo que hizo aquel aciago d&iacute;a en el que la negligencia mezclada con la ineptitud caus&oacute; la muerte de 228 personas. E inevitablemente, tambi&eacute;n nos viene a la memoria aquel otro caso de su correligionario Francisco Camps, el del accidente del Metro, y la frase c&iacute;nica de <em>&ldquo;mis trajes me los pago yo&rdquo;</em>. Y podr&iacute;amos seguir con aquella otra de <em>&ldquo;estoy en pol&iacute;tica para forrarme&rdquo; </em>y as&iacute; indefinidamente, porque todo viene del mismo mal: la corrupci&oacute;n estructural que sufrimos y los indeseables que colonizan las instituciones. Cuando recientemente modificaron los criterios de gesti&oacute;n de la Caja fija de la administraci&oacute;n auton&oacute;mica suprimiendo detalles individualizados de los pagos y, por tanto, reduciendo la transparencia, sin ninguna duda estaban en esa l&iacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Porque no hablamos solo del acto en s&iacute;, sino de la inacci&oacute;n administrativa que lo rodea, la ausencia de controles independientes y de reflejo &eacute;tico en la estructura institucional, la falta de una cultura p&uacute;blica que active alertas y respuestas autom&aacute;ticas ante posibles irregularidades. Nadie en la administraci&oacute;n consider&oacute; necesario revisar el procedimiento, verificar la legalidad del gasto, pedir explicaciones formales o activar los mecanismos de control previstos en la normativa de gesti&oacute;n econ&oacute;mica donde las facturas por gastos protocolarios o de representaci&oacute;n deben ir acompa&ntilde;adas de un informe justificativo con los motivos que lo causan y, en su caso, la relaci&oacute;n de comensales y su v&iacute;nculo con la actividad institucional realizada. 
    </p><p class="article-text">
        La opacidad con la que se intent&oacute; corregir el error, y la falta de consecuencias, muestra una administraci&oacute;n resignada al servilismo pol&iacute;tico y a la pasividad &eacute;tica. La administraci&oacute;n de la Generalitat no deber&iacute;a funcionar como una extensi&oacute;n personal del president, sino como una instituci&oacute;n sujeta al principio de legalidad, al control presupuestario y a la rendici&oacute;n de cuentas.
    </p><p class="article-text">
        La buena gesti&oacute;n desde la &eacute;tica p&uacute;blica no se demuestra en los discursos broncos ni en las frases hechas cargadas de est&uacute;pidas excusas, sino en los procedimientos, en los mecanismos que garantizan el uso correcto del dinero de todos. Cuando estos mecanismos fallan, o simplemente no existen, lo que hay es un gobierno que relega el principio de legalidad y lo somete a la l&oacute;gica del poder corrupto.
    </p><p class="article-text">
        Y lo m&aacute;s inquietante es que, como en el caso de los trajes de Camps, la frase exculpatoria se convierte en s&iacute;mbolo del cinismo institucionalizado. Decir que al final esa comida privada no ha costado nada a los valencianos es una falsedad que esconde que una funcionaria y tal vez un chofer con su coche oficial tuvieron que movilizarse para tapar la verg&uuml;enza de su jefe. Eso tambi&eacute;n es dinero de los valencianos. Mientras se continue confundiendo el dinero p&uacute;blico con el bolsillo particular del pol&iacute;tico, y mientras no existan estructuras administrativas realmente imparciales y profesionales que act&uacute;en de contrapesos reales, la corrupci&oacute;n seguir&aacute; reproduci&eacute;ndose en peque&ntilde;as o grandes dosis, con total impunidad.
    </p><p class="article-text">
        El uso irregular de fondos p&uacute;blicos supone una vulneraci&oacute;n del principio de legalidad, del deber de ejemplaridad y de la integridad institucional. Seg&uacute;n la doctrina del Tribunal Supremo y del Tribunal de Cuentas, el gasto p&uacute;blico debe ajustarse estrictamente a los fines previstos en la ley, y su desviaci&oacute;n puede constituir infracci&oacute;n contable, administrativa o incluso penal. As&iacute; lo establece, por ejemplo, la Sentencia del Tribunal Supremo 593/2013, de 1 de julio, en la que se conden&oacute; a un alcalde por sufragar con fondos municipales gastos de car&aacute;cter privado y ajenos a la funci&oacute;n p&uacute;blica. El Supremo afirm&oacute;: <em>&ldquo;La mera disposici&oacute;n de caudales p&uacute;blicos para fines ajenos a los previstos legalmente, aunque sea con devoluci&oacute;n posterior, no excluye la ilicitud ni la responsabilidad exigible</em>.&rdquo; Y tambi&eacute;n el Tribunal de Cuentas, en informes y resoluciones reiteradas, ha sostenido que: <em>&ldquo;El reintegro posterior de los fondos p&uacute;blicos indebidamente utilizados no exime de la responsabilidad contable derivada del uso irregular, m&aacute;xime si se produce tras la apertura de una investigaci&oacute;n o ante una posible repercusi&oacute;n medi&aacute;tica.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Lo verdaderamente alarmante no es solo que Maz&oacute;n intentara corregir la situaci&oacute;n con un pago opaco y sin rastro administrativo, sino que la Generalitat no ha activado ning&uacute;n procedimiento interno de revisi&oacute;n, investigaci&oacute;n ni exigencia de responsabilidad. Esto pone de manifiesto una carencia estructural: no existen mecanismos autom&aacute;ticos que detecten y corrijan estos desv&iacute;os. Nadie en la cadena de gesti&oacute;n cuestion&oacute; el gasto, ni tras el primer pago ni tras la devoluci&oacute;n. La cultura de control y legalidad ha sido desplazada por una cultura de obediencia y servilismo al jefe.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la falta de &oacute;rganos realmente independientes de integridad p&uacute;blica y de prevenci&oacute;n de la corrupci&oacute;n; la banalizaci&oacute;n de los c&oacute;digos &eacute;ticos reducidos a pura cosm&eacute;tica; y la progresiva politizaci&oacute;n de los &oacute;rganos de fiscalizaci&oacute;n deja estos casos sin respuesta, sin consecuencias y sin reparaci&oacute;n institucional. Mientras no existan mecanismos internos y externos que respondan ante estos abusos, y mientras los dirigentes pol&iacute;ticos no entiendan que la ejemplaridad es inseparable del poder p&uacute;blico y que los bolsillos de los pol&iacute;ticos y los funcionarios deben ser transparentes como el cristal, seguiremos asistiendo a un ciclo de esc&aacute;ndalos de dimensiones diversas que, sumados, erosionan profundamente la confianza ciudadana en las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Porque la corrupci&oacute;n no empieza con comisiones millonarias en para&iacute;sos fiscales por adjudicaciones de contratos p&uacute;blicos a los amigos y empresas corruptoras. Empieza con gastos privados que pagamos entre todos y silencios c&oacute;mplices que lo permiten.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/factura_129_12446965.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Jul 2025 21:01:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La factura]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La corrupción, todavía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/corrupcion-todavia_129_12405297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7bf436d3-18e0-4348-b040-02f9257413c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La corrupción, todavía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos inmersos en una cultura en la que la corrupción ha creado su propio ecosistema de normalidad aceptada</p></div><p class="article-text">
        La corrupci&oacute;n en Espa&ntilde;a es un problema estructural que persiste a pesar<strong> </strong>de las alternancias pol&iacute;ticas y a pesar de las veces que se ha esgrimido como argumento para abatir al contrario haciendo creer a la ciudadan&iacute;a que con el relevo pol&iacute;tico se solucionaba el problema. Nunca hubo voluntad de poner coto a la corrupci&oacute;n por parte de los partidos pol&iacute;ticos dominantes y dudo que ahora la vaya a haber. Como dir&iacute;a Monterroso, &ldquo;cuando despert&oacute;, el dinosaurio todav&iacute;a estaba all&iacute;&rdquo;<em>. </em>
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a ha ignorado reiteradamente las recomendaciones de &oacute;rganos internacionales como el GRECO (Grupo de Estados contra la Corrupci&oacute;n); la Uni&oacute;n Europea y sus directivas promotoras de integridad p&uacute;blica, y la misma Convenci&oacute;n de Naciones Unidas contra la Corrupci&oacute;n, a pesar de estar ratificada desde 2006. Se han desechado experiencias exitosas de pa&iacute;ses de nuestro entorno como la de Italia y su Autoridad Nacional Anticorrupci&oacute;n (ANAC) o Francia con su Agencia Francesa Anticorrupci&oacute;n (AFA). En la Comunitat Valenciana, tuvimos la Agencia Valenciana Antifrau (AVAF), ahora desarticulada. La OCDE acaba de publicar un informe que sit&uacute;a a Espa&ntilde;a como uno de sus pocos miembros que no cuenta con una estrategia nacional contra la corrupci&oacute;n a pesar de que deb&iacute;a estar aprobada por imperativo legal antes de finalizar 2024. Se ha preferido fiarlo todo a los hechos consumados, al derecho penal, cuando el mal ya est&aacute; hecho, ignorando la prevenci&oacute;n o dej&aacute;ndola en manos de &oacute;rganos dispersos sin capacidades investigadoras, faltos de independencia y de medios. 
    </p><p class="article-text">
        El problema no es solo penal, sino pol&iacute;tico y &eacute;tico: sin &oacute;rganos de control independientes adscritos al parlamento y recursos suficientes que integren la prevenci&oacute;n, la investigaci&oacute;n, la recuperaci&oacute;n de activos, los conflictos de inter&eacute;s, el control de las declaraciones de patrimonio y actividades de pol&iacute;ticos y funcionarios, la protecci&oacute;n de las personas denunciantes y la promoci&oacute;n de c&oacute;digos de integridad con gobernanza efectiva, la coordinaci&oacute;n con la Fiscal&iacute;a, la justicia y la Agencia Tributaria&hellip; Sin promover esta estructura especializada es evidente que tampoco habr&aacute; voluntad de limpiar las cloacas del poder y, en consecuencia, la corrupci&oacute;n seguir&aacute; siendo el alto precio que paga la ciudadan&iacute;a y el sistema democr&aacute;tico con el auge de los movimientos totalitarios disfrazados de regeneradores.
    </p><p class="article-text">
        La lista presente y pasada es interminable. Sin ganas de retroceder a la corrupta dictadura franquista ni entrar en las andanzas del anterior jefe de Estado Juan Carlos I, en el periodo constitucional, y sin pretender ser exhaustivo, nos encontramos con G&uuml;rtel, Kitchen-B&aacute;rcenas, P&uacute;nica, 3%-CiU, Palau-Millet, Pretoria, Terra M&iacute;tica, Fabra, EREs, Emarsa, Imelsa, Cooperaci&oacute;n-Blasco, Lezo, Brugal, Noos, Palma-Arena-Jaume Matas, T&uacute;nel de S&oacute;ller, Ivex, Taula, Pitufeo, Comisario Villarejo, Cursos de Formaci&oacute;n, UGT-Fraude subvenciones, Tarjetas Black-Caja Madrid, Canal-9, IVAM, Emperador-Gao Ping, Mascarillas, Erial-Zaplana, Bancaja, CAM, Azud (esa <em>tangentopoli </em>a la valenciana que une en un solo caso al arco parlamentario)... y otros m&aacute;s antiguos como Filesa, Rold&aacute;n, BOE, Nasseiro, Calpe, Banco de Espa&ntilde;a-Rubio, etc&eacute;tera. Y el m&aacute;s actual, por ahora,  que ha sacudido el pa&iacute;s y amenaza con provocar un cambio de ciclo pol&iacute;tico, protagonizado por el trio del exministro y diputado Jos&eacute; Lu&iacute;s &Aacute;balos, su asesor Koldo Garc&iacute;a y el parlamentario y secretario de organizaci&oacute;n, Santos Cerd&aacute;n, los tres del PSOE vinculados con empresarios mafiosos en unos escenarios de corrupci&oacute;n similares a los casos de toda la vida, mezclada de tintes zafios de casposa misoginia. Tampoco sirve seguir repitiendo aquello de que ya hay muchos controles, cuando en la pr&aacute;ctica se demuestra una y otra vez que no funcionan, entre otras razones, porque habitualmente est&aacute;n colonizados por los mismos que no quieren que se les controle. Si con estos antecedentes alguien piensa que Espa&ntilde;a no necesita una estrategia de prevenci&oacute;n y lucha contra la corrupci&oacute;n es que prefiere que todo siga igual.
    </p><p class="article-text">
        En la alternancia entre PP y PSOE, los dos partidos que han hegemonizado el poder pol&iacute;tico en Espa&ntilde;a desde 1982, con cada cambio se promet&iacute;a una acci&oacute;n regeneradora que en realidad era un espejismo enga&ntilde;oso, o lo que es peor, actuaba como una mec&aacute;nica blanqueadora. Luego, una vez instalados en el poder, lejos de rendir cuentas por sus respectivos casos de corrupci&oacute;n, las direcciones de los partidos se desentienden r&aacute;pidamente recurriendo a las conocidas frases huecas habituales: <em>eso pertenece al pasado</em> o <em>nosotros respetamos las decisiones de la justicia. </em> Una justicia cuyos procedimientos los corruptos saben que se eternizan y, si no se archivan, concluyen y sentencian cuando los pol&iacute;ticos condenados est&aacute;n pr&aacute;cticamente en edad de jubilaci&oacute;n, por lo que las penas de inhabilitaci&oacute;n para cargo p&uacute;blico les dan bastante risa y las de c&aacute;rcel quedan en nada con las vergonzosas atenuantes de las <em>dilaciones indebidas </em>de las que nadie se responsabiliza en nuestro maltrecho sistema judicial, o tambi&eacute;n por la v&iacute;a de la <em>confesi&oacute;n </em>o la <em>conformidad</em>, siempre a &uacute;ltima hora despu&eacute;s de a&ntilde;os entorpeciendo la investigaci&oacute;n y que en realidad son aut&eacute;nticas burlas al proceso. Por no hablar de las distintas varas de medir con las que trabaja la justicia: la magistratura todav&iacute;a est&aacute; buscando a un tal M. Rajoy. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hasta el Tribunal de Cuentas Europeo advirtió en 2013 que construir un kilómetro de autopista, en iguales condiciones orográficas y técnicas, en España costaba el doble que en Alemania</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n se est&aacute; hablando de contratos p&uacute;blicos ama&ntilde;ados. La contrataci&oacute;n p&uacute;blica es uno de los sectores m&aacute;s perjudicados por las pr&aacute;cticas corruptas. En el 40% de los contratos p&uacute;blicos en Espa&ntilde;a participa una sola empresa. Alrededor de 40.000 millones de euros anuales, seg&uacute;n la Comisi&oacute;n Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), se pierden por la falta de presi&oacute;n concurrencial en la contrataci&oacute;n p&uacute;blica. Entre el 10 y el 30% de una obra p&uacute;blica, seg&uacute;n la OCDE, se pierde por malas pr&aacute;cticas y corrupci&oacute;n. Hasta el Tribunal de Cuentas Europeo advirti&oacute; en 2013 que construir un kil&oacute;metro de autopista, en iguales condiciones orogr&aacute;ficas y t&eacute;cnicas, en Espa&ntilde;a costaba el doble que en Alemania. A su vez, el FMI advert&iacute;a que la cifra de la corrupci&oacute;n en Espa&ntilde;a podr&iacute;a alcanzar los 70.000 millones deaeuros al a&ntilde;o. Estos informes han llegado a todos los partidos, los respectivos gobiernos y tambi&eacute;n a los que est&aacute;n en la oposici&oacute;n. Sin ninguna consecuencia a pesar de que con esas millonarias cifras se estar&iacute;an resolviendo muchos de los problemas que tiene la sociedad espa&ntilde;ola. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero c&oacute;mo se puede ama&ntilde;ar un contrato p&uacute;blico, una subvenci&oacute;n, un planeamiento urban&iacute;stico o una enajenaci&oacute;n de patrimonio p&uacute;blico? El esquema para ama&ntilde;ar un contrato, como en la mayor parte de las actuaciones corruptas, se puede representar gr&aacute;ficamente con la figura de un tri&aacute;ngulo donde uno de los v&eacute;rtices lo ocupa el pol&iacute;tico corrupto, en otro v&eacute;rtice se sit&uacute;a el empresario corruptor y, finalmente, en el tercer v&eacute;rtice encontramos al funcionario que, desde su posici&oacute;n gestora, o de control de legalidad, o de control financiero le da apariencia de legalidad a todo el procedimiento administrativo. Para que la corrupci&oacute;n exista es imprescindible que este triangulo funcione perfectamente cohesionado. Pero a pesar de esta unidad inseparable de acci&oacute;n, en la inmensa mayor&iacute;a de los casos solo se habla del pol&iacute;tico corrupto, muy poco del empresario corruptor y casi nada de la tecnoestructura que gestiona, realiza los pliegos t&eacute;cnicos, fija las cl&aacute;usulas jur&iacute;dico-administrativas, emite los informes jur&iacute;dicos, t&eacute;cnicos y financieros que dan apariencia de rectitud legal al contrato fraudulento.  
    </p><p class="article-text">
        Cuando por los avatares electorales, o judiciales, se produce un cambio en el v&eacute;rtice pol&iacute;tico los otros dos v&eacute;rtices siguen intactos, como en el cuento de Monterroso. Al permanecer estos dos v&eacute;rtices, las c&eacute;lulas cancer&iacute;genas contin&uacute;an dentro de la estructura predispuestas a reproducir el tumor una y otra vez. En las obras de reconstrucci&oacute;n de la DANA empresas involucradas en casos de corrupci&oacute;n est&aacute;n obteniendo grandes contratos por la v&iacute;a del procedimiento de emergencia. Este procedimiento contempla la posibilidad de adjudicar directamente y sin concurrencia a la empresa que el &oacute;rgano pol&iacute;tico de forma discrecional decide y, al contratar a una empresa corrupta o sospechosa de corrupci&oacute;n en vez de a una empresa limpia, el pol&iacute;tico adjudicador nos est&aacute; dejando claro por d&oacute;nde van sus intereses.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El político corrupto cree que las mordidas son un merecido premio, una forma de compensar su entrega y dedicación sacrificada a su patria; un culto a su egolatría y una forma de aprovechar su paso por la política incrementando exponencialmente su patrimonio sin importarle que sea a costa de robar el dinero de la comunidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estamos inmersos en una cultura en la que la corrupci&oacute;n ha creado su propio ecosistema de normalidad aceptada. El pol&iacute;tico corrupto cree que las mordidas son un merecido premio, una forma de compensar su entrega y dedicaci&oacute;n sacrificada a su patria; un culto a su egolatr&iacute;a y una forma de aprovechar su paso por la pol&iacute;tica incrementando exponencialmente su patrimonio sin importarle que sea a costa de robar el dinero de la comunidad. Otras veces se lo cobran con puertas giratorias terminando en empresas de sectores de los que no tienen ni idea, pero donde reciben buenas retribuciones en pago a los &ldquo;servicios prestados&rdquo;. Cuando los sobornos van a la financiaci&oacute;n del partido lo hacen con el objetivo de perpetuarse y asegurarse el poder. Por su parte, el empresario corruptor considera que el pago de mordidas es una forma de evitar la molesta competencia con otras empresas, garantizar sus negocios aumentando los beneficios y tener cogido al pol&iacute;tico y al funcionario c&oacute;mplices que le dar&aacute;n nuevas ganancias con m&aacute;s contratos fraudulentos. Y, finalmente, el funcionario que participa en el ama&ntilde;o de contratos lo hace a cambio de congraciarse con el v&eacute;rtice pol&iacute;tico, quien le paga con privilegios, mejores retribuciones o promocionando su carrera por encima de la de los funcionarios honestos y cumplidores con la ley que lo superan en m&eacute;rito y capacidad. El funcionario corrupto muchas veces ha accedido al empleo p&uacute;blico mediante procedimientos tambi&eacute;n ama&ntilde;ados y su agradecimiento a quien le ha regalado un sueldo de por vida sin merecerlo lo convertir&aacute; en el candidato id&oacute;neo para ocupar el tercer v&eacute;rtice del tri&aacute;ngulo de la corrupci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Estos corruptos de tercera fila son reconocibles f&aacute;cilmente: colaboran servilmente y sin escr&uacute;pulos con el poder podrido se&ntilde;al&aacute;ndole quienes son los funcionarios honestos y cumplidores, promueven operaciones de acoso y difamaci&oacute;n para aislarlos o desplazarlos y as&iacute; garantizar la toma del control por parte de los corruptos. Al haber sido invisibles ante la Justicia en tantos casos de corrupci&oacute;n, esta tecnoestructura putrefacta ha alcanzado un enorme poder y sensaci&oacute;n de impunidad. 
    </p><p class="article-text">
        Si tenemos el diagn&oacute;stico de tan grave enfermedad no deber&iacute;a ser tan dif&iacute;cil poner en marcha la terapia eficaz. La lucha contra la corrupci&oacute;n requiere algo m&aacute;s que broncas y declaraciones pol&iacute;ticas ret&oacute;ricas, exige una catarsis nacional seguida de una firme voluntad pol&iacute;tica para poner en marcha una estrategia del Estado contra la corrupci&oacute;n con reformas profundas, mecanismos eficaces de prevenci&oacute;n, detecci&oacute;n, investigaci&oacute;n, recuperaci&oacute;n y sanci&oacute;n, estructuras de control independientes, protecci&oacute;n de los denunciantes, cultura de integridad p&uacute;blica, &eacute;tica y conductas ejemplares exigibles a los lideres pol&iacute;ticos, desde las m&aacute;s altas instancias del Estado hasta el humilde servidor p&uacute;blico de base. La experiencia internacional nos muestra el camino. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/corrupcion-todavia_129_12405297.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Jun 2025 20:19:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La corrupción, todavía]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gaza, el eco del Holocausto y la memoria traicionada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/gaza-eco-holocausto-memoria-traicionada_129_12331355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El horror no se repite nunca de forma id&eacute;ntica, pero sus huellas, sus l&oacute;gicas y sus silencios se parecen. El Holocausto, en su radicalidad &eacute;tica, nos dej&oacute; una advertencia: la capacidad humana para destruir al otro como si no fuera humano permanece intacta. Lo que est&aacute; ocurriendo en Gaza interpela esa memoria y la est&aacute; traicionando.
    </p><p class="article-text">
        Primo Levi, superviviente de Auschwitz, escribi&oacute; <em>&ldquo;Ha ocurrido, luego puede volver a ocurrir&rdquo;</em>. Esa frase que se debi&oacute; institucionalizar como un imperativo moral para el mundo civilizado se ha convertido en una premonici&oacute;n. No se trata de establecer equivalencias cuantitativas entre muertes o sufrimientos, sino de se&ntilde;alar la continuidad hoy de estructuras de pensamiento y comportamiento que conducen a lo impensable, a la reducci&oacute;n del otro a mero objeto de eliminaci&oacute;n, al silencio c&oacute;mplice de gran parte de los gobiernos y a la justificaci&oacute;n escandalosa del crimen ejecutado en forma met&oacute;dica y planificada. En Gaza no hay c&aacute;maras de gas, pero es un campo de exterminio donde est&aacute;n encerradas sin poder escapar m&aacute;s de dos millones de personas, donde se las elimina con bombas, ametrallamientos, hambre y sed. Gaza vuelve a ser el reflejo de la ignominia, el castigo colectivo, la destrucci&oacute;n sistem&aacute;tica de vidas humanas, hospitales, escuelas, hogares, sin que sus autores sientan culpa alguna, como quien realiza una tarea burocr&aacute;tica anodina incluso como si se tratara de un juego de tiro al blanco para los soldados de Benjam&iacute;n Netanyahu, un personaje envuelto en casos de corrupci&oacute;n cuya situaci&oacute;n al frente de Israel era insostenible hasta que la organizaci&oacute;n terrorista Ham&aacute;s le brind&oacute; la excusa para invadir Gaza con el asesinato de m&aacute;s de mil israelitas indefensos y el secuestro de dos centenares de ellos, en una operaci&oacute;n donde sorprendentemente la tan cacareada eficacia y superioridad de los servicios secretos israelitas estuvo ausente. 
    </p><p class="article-text">
        Hannah Arendt, al reflexionar sobre el juicio a Adolf Eichmann, habl&oacute; de la <em>banalidad del mal</em>. No del monstruo, sino del funcionario obediente y eficaz, del hombre corriente incapaz de pensar desde otra perspectiva que no fuera la se&ntilde;alada por el l&iacute;der supremo. En Gaza, como antes en Auschwitz o Mauthausen y tantos otros lugares donde se eliminaron de forma met&oacute;dica e industrial ocho millones de personas, la mayor&iacute;a jud&iacute;os pero tambi&eacute;n gitanos, prisioneros de guerra, discapacitados, homosexuales, presos pol&iacute;ticos y resistentes, de estos m&aacute;s de 4.000 espa&ntilde;oles, y tantos otros que no encajaban con el ideal nazi&hellip; el mal tambi&eacute;n se ha banalizado cuando m&aacute;s de 50.000 asesinatos se convierte en simple estad&iacute;stica, cuando las im&aacute;genes de ni&ntilde;os muertos de hambre o destrozados por las bombas no conmueven m&aacute;s que unos segundos a una parte de la poblaci&oacute;n mientras otra lo celebra en las redes, sus medios afines y hasta en los parlamentos donde hemos o&iacute;do c&oacute;mo se despreciaban y ridiculizaban las leyes humanitarias o las convenciones internacionales para dar rienda suelta a las peores &nbsp;maldades humanas incapaces de entender desde su imbecilidad que el Holocausto nos dej&oacute; una responsabilidad, la de no aceptar nunca m&aacute;s la l&oacute;gica de la deshumanizaci&oacute;n, venga de donde venga. La de no permitir que el sufrimiento de unos justifique el sufrimiento de otros. La de reconocer que todo pueblo que ha sido v&iacute;ctima tiene una obligaci&oacute;n &eacute;tica adicional: no reproducir, desde el poder, aquello que una vez le fue infligido.
    </p><p class="article-text">
        El historiador Enzo Traverso ya se&ntilde;al&oacute; que el Holocausto no deb&iacute;a convertirse en una <em>memoria congelada</em>, &uacute;til s&oacute;lo para rituales vac&iacute;os y conmemoraciones rutinarias. Muy al contrario, deb&iacute;a ser una categor&iacute;a cr&iacute;tica para pensar el presente, para desenmascarar las formas modernas de barbarie, venga de donde venga. Si el <em>&ldquo;nunca m&aacute;s&rdquo;</em> no es una m&aacute;xima universal, entonces se convierte en ret&oacute;rica vac&iacute;a. Si sirve para justificar cr&iacute;menes en su nombre, se convierte en una coartada siniestra.
    </p><p class="article-text">
        Europa naci&oacute; de las ruinas del Holocausto. Su promesa fundacional era evitar la repetici&oacute;n del horror mediante la paz, el derecho y la cooperaci&oacute;n. Hoy, sin embargo, Europa es incapaz de actuar. Cuando no es c&oacute;mplice por omisi&oacute;n, lo es por justificaci&oacute;n pol&iacute;tica. El peso de la culpa hist&oacute;rica por el antisemitismo ha llevado a algunos gobiernos y a muchos partidos pol&iacute;ticos a conceder al Estado de Israel una impunidad ante el genocidio que est&aacute; perpetrando y que fue precedida por el incumplimiento desde hace a&ntilde;os de las Resoluciones de Naciones Unidas, del Derecho internacional y por despreciar las requisitorias del Tribunal Internacional Penal contra el genocida y corrupto Netanyahu. Ante Israel, Europa ha olvidado la respuesta firme y contundente que adopt&oacute; contra la Rusia de Putin por la invasi&oacute;n de Ucrania. Cuando la moral se aplica con doble rasero seg&uacute;n de quien se trate, sencillamente es que no existe moral. Con el abandono de Gaza por el mundo civilizado asistimos a una tragedia que hiere no solo a sus v&iacute;ctimas asesinadas y mutiladas y a las asediadas por la violencia, el hambre y la sed, sino a la propia idea de civilizaci&oacute;n que se fundamenta en el respeto a los derechos humanos y a la dignidad del individuo y ese abandono m&aacute;s pronto que tarde traer&aacute; consecuencias imprevisibles que lamentaremos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Callar ante Gaza, relativizar, mirar a otro lado, es una forma contempor&aacute;nea de cobard&iacute;a moral que est&aacute; destruyendo la posibilidad de un futuro digno. Hoy, la memoria del Holocausto est&aacute; en peligro no s&oacute;lo por quienes lo niegan, sino por quienes lo instrumentalizan para justificar nuevas formas de destrucci&oacute;n del ser humano. Arendt no habr&iacute;a imaginado esta nueva forma de deshumanizaci&oacute;n donde las im&aacute;genes del horror se consumen como espect&aacute;culo, sin producir una reacci&oacute;n moral masiva entre quienes las presencian. Hemos aprendido a mirar sin ver. A sentir sin actuar ni pensar. A aceptar con normalidad la impunidad del criminal. La banalidad del mal, en el siglo XXI, ha adquirido formas digitales. El exterminio lento se retransmite por redes, se entierra en algoritmos, se justifica en foros, incluso en sedes parlamentarias por pol&iacute;ticos sin escr&uacute;pulos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; en Espa&ntilde;a, ciertos sectores de la derecha herederos ideol&oacute;gicos del franquismo y del colaboracionismo con el nazismo son amigos del actual gobierno israel&iacute; y aplauden a Netanyahu. En esa amistad encuentran una coartada para reescribir su historia, &iquest;recuerdan lo del contubernio judeo-mas&oacute;nico que repet&iacute;a como un loro el dictador? Si los jud&iacute;os pueden ser hoy verdugos, &iquest;qui&eacute;n puede reprocharnos lo que hicimos ayer? &iquest;no son en realidad como nosotros? Esto no niega el Holocausto, pero relativiza su carga moral. Es una forma de legitimar cr&iacute;menes pasados por simetr&iacute;a con cr&iacute;menes presentes. As&iacute; y todo, lo m&aacute;s inquietante no es s&oacute;lo la crueldad de algunos personajes que ha quedado retratada para la posteridad, sino la indiferencia de la gran mayor&iacute;a e incluso la demonizaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas. Hasta un personaje tan funesto como Carlos Maz&oacute;n, el de El Ventorro, ridiculiz&oacute; la ayuda de Espa&ntilde;a al pueblo palestino para reclamarla para &eacute;l y su gobierno de ineptos incapaces de prevenir los graves riesgos de una DANA anunciada, y tambi&eacute;n sus jefes en Madrid, tan absorbidos por el partido franquista como &eacute;l, que se han dedicado a banalizar y hacer chistes del sufrimiento del pueblo palestino. Hoy, los testigos de lo que ocurre en Gaza &ndash;periodistas, m&eacute;dicos, civiles, cooperantes&ndash; claman por una reacci&oacute;n del mundo civilizado que sigue sin llegar y que se diluye entre declaraciones diplom&aacute;ticas in&uacute;tiles y una cobertura medi&aacute;tica que ha naturalizado el horror. 
    </p><p class="article-text">
        Los populismos fascistas que recorren el mundo tienen coincidencias esenciales con los partidos que hoy gobiernan el Estado de Israel con Netanyahu al frente y sobre esas coincidencias han construido una alianza geopol&iacute;tica basada en el autoritarismo, el desprecio a las libertades democr&aacute;ticas y el odio al otro porque comparten su misma visi&oacute;n &eacute;tnica del Estado, la negaci&oacute;n de los derechos humanos universales, la militarizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica y, sobre todo, la construcci&oacute;n de un enemigo absoluto (el musulm&aacute;n, el palestino, el migrante). Netanyahu, al invocar permanentemente el Holocausto como justificaci&oacute;n de su furia violenta, ofrece a la extrema derecha un relato que les permite instrumentalizar el Holocausto sin asumir su responsabilidad y autor&iacute;a. No es que el Holocausto se niegue, sino que se vac&iacute;a de sentido &eacute;tico y se transforma en una patente para volver a cometer otro genocidio, el del pueblo palestino. 
    </p><p class="article-text">
        Pero los cr&iacute;menes del pasado no absuelven los cr&iacute;menes del presente. Y si la memoria del Holocausto sirve hoy para silenciar la cr&iacute;tica a una ocupaci&oacute;n ilegal, a un castigo colectivo sanguinario, a una masacre&hellip; entonces esa memoria ha sido violada. No es la Shoah la que est&aacute; en cuesti&oacute;n, sino su utilizaci&oacute;n c&iacute;nica y perversa por parte del Estado de Israel y sus socios que ofrecen a la extrema derecha la oportunidad de lavar simb&oacute;licamente su propio pasado fascista y criminal. No lo hacen por amor al pueblo jud&iacute;o, sino porque el corrupto y genocida Netanyahu convierte el Holocausto en coartada para su conducta presente y eso, parad&oacute;jicamente, absuelve a los verdugos de su pasado.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la barbarie, Europa deber&iacute;a liderar un alto el fuego permanente, promover el reconocimiento de un Estado palestino viable, proteger a la poblaci&oacute;n civil bajo el derecho internacional humanitario, y condicionar toda relaci&oacute;n diplom&aacute;tica y comercial con el Estado de Israel al cumplimiento de las Resoluciones de Naciones Unidas, el Derecho internacional y el respeto a los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, la &eacute;tica resiste. Est&aacute; en quienes se niegan a guardar silencio, en quienes se movilizan y arriesgan su vida y bienestar para denunciar, documentar e informar, curar, proteger y alimentar. Frente a la crueldad es necesaria la lucidez &eacute;tica. Frente al poder que justifica los cr&iacute;menes, la conciencia cr&iacute;tica. Frente la sumisi&oacute;n, la rebeld&iacute;a c&iacute;vica y la palabra que incomoda, recuerden lo que escribi&oacute; Albert Camus: <em>ellos mandan porque nosotros obedecemos</em>. Gaza est&aacute; llena de rostros que nos miran desde el abismo. &iquest;Qu&eacute; hacemos con esas miradas?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/gaza-eco-holocausto-memoria-traicionada_129_12331355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 May 2025 21:01:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Gaza, el eco del Holocausto y la memoria traicionada]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sorolla, Mazón y Mr. Bean]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/sorolla-mazon-mr-bean_129_12312253.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Organizar una exposici&oacute;n no es una cuesti&oacute;n trivial. Lo saben los museos y centros de arte que son las instituciones a las que corresponde desarrollar esta funci&oacute;n b&aacute;sica para el conocimiento y divulgaci&oacute;n del patrimonio art&iacute;stico y cultural. Detr&aacute;s de cada exposici&oacute;n hay un complejo proceso de estudio e investigaci&oacute;n a cargo de historiadores del arte, muse&oacute;logos y otros expertos que lo acabar&aacute;n materializando en un proyecto cuidadosamente elaborado sobre la obra de un autor, una corriente art&iacute;stica, una escuela o una tem&aacute;tica ensamblados por un discurso cient&iacute;fico y un relato expositivo. El resultado final, necesitar&aacute; de la cesi&oacute;n temporal de las obras de arte para su exhibici&oacute;n a partir del v&iacute;nculo colaborativo entre instituciones muse&iacute;sticas que con el intercambio de sus obras generar&aacute;n una sinergia enriquecedora de la acci&oacute;n cultural y educativa.
    </p><p class="article-text">
        Aun siendo as&iacute;, hace bastante tiempo que apareci&oacute; otro tipo de exposiciones, estas carentes de proyectos de investigaci&oacute;n, son las conocidas en el argot muse&iacute;stico como <em>exposiciones talonario</em>. Se definen as&iacute; porque detr&aacute;s no hay nada, solo un empaquetado de obras que una entidad muse&iacute;stica con una colecci&oacute;n importante cede temporalmente a quien le paga. Suelen ser exposiciones con piezas de sus almacenes, pero eso es lo de menos pues sirven bien para un buen marketing comercial, financiero y tambi&eacute;n pol&iacute;tico que aprovechando el tir&oacute;n de un artista o del prestigio de la instituci&oacute;n prestadora pretenden enaltecer a la entidad o personaje previo suculentos pagos. No es malo que esto ocurra, para las entidades que ceden las obras constituye una fuente de ingresos importante, pero as&iacute; y todo hay que diferenciar estas exposiciones empaquetadas de las que nacen de un proyecto de investigaci&oacute;n riguroso vinculadas a un programa cultural hecho por profesionales de la museolog&iacute;a. Se pagan muchos millones en estas operaciones y si el dinero sale del bolsillo de los contribuyentes, como m&iacute;nimo, hay que exigir respeto, rigor y que ese dinero no se detraiga del presupuesto de los museos que son a quienes les corresponde cuidar del patrimonio hist&oacute;rico art&iacute;stico y hacer exposiciones temporales.
    </p><p class="article-text">
        Por lo que hemos sabido, vamos a tener en Valencia durante varios a&ntilde;os otra de estas <em>exposiciones talonario</em>, parece ser que a raz&oacute;n de un mill&oacute;n de euros por a&ntilde;o, con obras de Joaqu&iacute;n Sorolla procedentes de la Hispanic Society of America, de Nueva York, instituci&oacute;n con la que una entidad financiera valenciana, tr&aacute;gicamente politizada en la &eacute;poca de Zaplana, Olivas y Camps, firm&oacute; un acuerdo para traer a Valencia el conjunto de las 14 pinturas mural titulado <em>&ldquo;Visi&oacute;n de Espa&ntilde;a&rdquo; </em>pintados por Sorolla los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida. La exposici&oacute;n fue espectacular y con gran &eacute;xito de p&uacute;blico y tambi&eacute;n sirvi&oacute; para enaltecer a personajes de una &eacute;poca en la que la corrupci&oacute;n campaba a sus anchas por la Generalitat, las diputaciones y los ayuntamientos valencianos. La operaci&oacute;n de marketing cost&oacute; alrededor de 5 millones de euros y no impidi&oacute; la estrepitosa quiebra de la entidad financiera que contribuy&oacute; al &ldquo;crack&rdquo; de 2008 dejando un reguero de ruina y miseria. Tampoco impidi&oacute; que la reputaci&oacute;n de la pol&iacute;tica valenciana cayera a los niveles m&aacute;s bajos, nunca conocidos, de desprestigio. Es necesario recordarlo, que la memoria es muy corta, y de un tiempo a esta parte estamos viendo a los personajes de aquella &eacute;poca resurgir como si nunca hubiesen roto la trabilla de un pantal&oacute;n o cantados miles de euros en el asiento trasero de un coche.
    </p><p class="article-text">
        El recurso al arte como ornamento pol&iacute;tico es muy antiguo, lo recuerda Susan Sontag en su obra <em>Ante el dolor de los dem&aacute;s</em>, &ldquo;el uso del prestigio est&eacute;tico como legitimaci&oacute;n del poder&rdquo; pero tambi&eacute;n recordaban los cl&aacute;sicos que <em>Nulla Aesthetica Sine Ethica</em>, para nada sirve la est&eacute;tica si se carece de &eacute;tica.&nbsp;Porque al final, en el &aacute;mbito de la cosa p&uacute;blica de eso se trata, o se est&aacute; al servicio del inter&eacute;s general o del inter&eacute;s particular; o est&aacute; alineado con el bien com&uacute;n o con el bien del bolsillo. Raro es el d&iacute;a que no sale a la luz alguna sentencia o auto judicial que nos explican el patr&oacute;n de muchos pol&iacute;ticos que est&aacute;n en pol&iacute;tica para forrarse.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, de nuevo, la figura del universal Sorolla, maestro de la luz y s&iacute;mbolo de la valencianidad culta, es usada como escudo para tapar la oscuridad de una gesti&oacute;n pol&iacute;tica rabiosamente anticultural que en los dos a&ntilde;os que lleva gobernando se ha dedicado a depurar directores de centros de arte que por su profesionalidad e independencia estaban en el punto de mira de la extrema derecha a la que se ha abrazado el gobierno valenciano, como ejemplos los casos de dos grandes profesionales como Jos&eacute; Lu&iacute;s P&eacute;rez Pont, del CCC del Carmen, cesado ilegalmente, o los ataques a Nuria Enguita, hasta que abandon&oacute; el IVAM. Son los mismos que censuran libros en bibliotecas p&uacute;blicas; que se dedican a perseguir poetas como Vicent Andr&eacute;s Estell&eacute;s, que ni muerto ha podido tener paz y respeto en el a&ntilde;o de su centenario, <em>a cubrir baches</em> dijo una concejala que no sabr&aacute; distinguir un verso de una zanahoria, que hab&iacute;a retirado los paneles con sus poemas en su pueblo natal; y por supuesto, a atacar nuestra lengua cooficial con absurdos refer&eacute;ndums y acosos a la Academia Valenciana de la Llengua. 
    </p><p class="article-text">
        Probablemente lo que en el fondo pretenden es volver a aquella &eacute;poca en que los museos valencianos funcionaban por antojos de los pol&iacute;ticos de turno. Destruyeron la reputaci&oacute;n del IVAM colocando una directora que fue condenada por corrupci&oacute;n, impulsora de exposiciones como las que giraban alrededor de las pelucas de su peluquero o las fotograf&iacute;as de un galerista chino acusado de ser el jefe de una red de blanqueo de capitales. 
    </p><p class="article-text">
        El personaje pol&iacute;tico que representa toda esta barbarie cultural ahora va a utilizar uno de los s&iacute;mbolos de la cultura valenciana como herramienta propagand&iacute;stica que tape su ineptitud durante y despu&eacute;s de la DANA del 29 de octubre. Ver los publirreportajes de Maz&oacute;n por la Gran Manzana me ha tra&iacute;do a la memoria al actor que interpreta Rowan Atkinson como Mr. Bean, en su pel&iacute;cula de cine catastr&oacute;fico titulada simplemente Bean o tambi&eacute;n <em>&ldquo;El nombre del desastre&rdquo;</em>. En esta pel&iacute;cula Mr. Bean es enviado a Estados Unidos por sus superiores de la Royal National Gallery como supuesto experto en arte para una importante operaci&oacute;n cultural. El personaje, encarnaci&oacute;n de un individuo torpe, inepto y t&oacute;xico, es en realidad un empleado sin cualificaci&oacute;n al que nadie quiere tener cerca y que sus jefes no saben c&oacute;mo deshacerse de &eacute;l. Su designaci&oacute;n no responde al m&eacute;rito ni a la capacidad intelectual sino al deseo de quit&aacute;rselo de encima. Mr. Bean es el &ldquo;experto&rdquo; que en realidad no sabe nada, y aun as&iacute; es sostenido en su rol por la mentira, la improvisaci&oacute;n y el artificio. El resultado es catastr&oacute;fico: el arte queda convertido en parodia y la representaci&oacute;n institucional en un esperpento.
    </p><p class="article-text">
        Este guion, que en clave de comedia brit&aacute;nica provoca risas, se est&aacute; reproduciendo en nuestra pol&iacute;tica con tintes mucho m&aacute;s tr&aacute;gicos. Mientras todav&iacute;a vivimos bajo el s&iacute;ndrome de una cat&aacute;strofe que por confluencia de la ineptitud i la imprudencia caus&oacute; 228 muertos e innumerables heridos, el todav&iacute;a presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Maz&oacute;n, se fue a Nueva York, &iquest;o lo enviaron? para, supuestamente, organizar una exposici&oacute;n de &ldquo;cuadros&rdquo; de Joaqu&iacute;n Sorolla. Una cortina de humo para tapar la vacuidad de su infame acci&oacute;n pol&iacute;tica. El aterrizaje en el Manhattan de Nueva York, que el de Cullera todav&iacute;a no nos lo ha explicado, se acompa&ntilde;&oacute; con mucha prensa, discursos y fotos oficiales propios de una operaci&oacute;n de mercadeo pol&iacute;tico provinciana. En realidad, lo que represent&oacute; fue la farsa maquillada de una pretendida dignidad institucional con la que el &ldquo;experto&rdquo; en Sorolla esperaba quitarse de encima el barro de unas riadas que fue incapaz de prevenir, pese a los avisos rojos de AEMET, y las muertes evitables cuya investigaci&oacute;n judicial le va estrechando el cerco. &iquest;Para cu&aacute;ndo el mismo detalle informativo de la visita a Nueva York, pero ahora sobre lo que hizo Mr. Maz&oacute;n aquella infausta tarde del Ventorro al CECOPI y las causas verdaderas para no enviar <em>&ldquo;alertas exageradas&rdquo;</em> que pudiesen estropear el negocio en aquella semana de puente? 
    </p><p class="article-text">
        Mr. Bean, y Mr. Maz&oacute;n, son dos casos similares que encarnan una tragicomedia, el primero desde la ficci&oacute;n, como un buf&oacute;n incapaz que termina manipulando valios&iacute;simas obras de arte sin entenderlo, y el otro, de tr&aacute;gica realidad representando una performance de cart&oacute;n piedra interpretada en Nueva York con un s&eacute;quito de figurantes buscando construir una apariencia de normalidad y seudo prestigio cultural alrededor de alguien tan simb&oacute;lico para los valencianos como es la figura de Sorolla, confundiendo la cultura con el espect&aacute;culo para distraer el vac&iacute;o institucional y tapar la ineptitud que sufrimos&nbsp;decenas de miles de ciudadanos en aquellas terribles fechas. Ambos personajes, Mr. Bean y Mr. Maz&oacute;n, condensan el absurdo de confiar tareas de gran responsabilidad a figuras que no solo carecen de preparaci&oacute;n, sino que agravan con su presencia lo que tocan. El desastre, en ambos casos, no es solo un accidente: es el resultado previsible de haber puesto la toma de decisiones importantes en manos del menos indicado. La mala pol&iacute;tica se ha convertido en escenograf&iacute;a, y el arte en tel&oacute;n de fondo para encubrir la mediocridad enfangada en la ausencia de &eacute;tica y de verg&uuml;enza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan A. Llinares Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/sorolla-mazon-mr-bean_129_12312253.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 May 2025 21:00:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sorolla, Mazón y Mr. Bean]]></media:title>
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