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    <title><![CDATA[elDiario.es - Enrique Hernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/enrique-hernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Enrique Hernández]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Aceptan igual la democracia quienes ganan y quienes pierden las elecciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/aceptan-igual-democracia-ganan-pierden-elecciones_132_12889758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f9f2208-bcc8-42c0-b1cb-43eef8b2aade_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1003y1515.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Aceptan igual la democracia quienes ganan y quienes pierden las elecciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El aumento de la polarización y de opciones políticas autoritarias podría generar una brecha en el compromiso democrático entre ganadores y perdedores electorales. No obstante, datos de elecciones recientes en 30 países apuntan a una ciudadanía más comprometida con las reglas democráticas de lo que esperábamos.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos presenciado situaciones en las que tanto los ganadores como los perdedores de algunos procesos electorales han puesto a prueba la solidez de sus democracias. Los ejemplos m&aacute;s claros de esto son ya tristemente conocidos: el asalto al Capitolio por parte de los seguidores de Trump tras perder las elecciones de 2020 en Estados Unidos, o el asalto a las sedes de los tres poderes tras las elecciones generales brasile&ntilde;as de 2022. Por otra parte, en pa&iacute;ses como Hungr&iacute;a y Polonia los ganadores de las elecciones han impulsado reformas que han erosionado de manera efectiva los contrapesos institucionales. La situaci&oacute;n de estos pa&iacute;ses parece indicar que se est&aacute;n generando divisiones cada vez m&aacute;s grandes entre ganadores y perdedores. En unos casos, los ganadores estar&iacute;an m&aacute;s dispuestos a abusar del poder que han conseguido. En otros, los perdedores ser&iacute;an m&aacute;s proclives a cuestionar la legitimidad de sus oponentes de gobernar.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos ha llevado a estudiar hasta qu&eacute; punto los resultados de las elecciones condicionan el apoyo de la ciudadan&iacute;a a normas democr&aacute;ticas b&aacute;sicas. Hemos utilizado datos de encuestas realizadas despu&eacute;s de 35 elecciones celebradas en 30 pa&iacute;ses en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Los hemos cruzado con la informaci&oacute;n de qu&eacute; partidos acabaron formando gobierno tras dichas elecciones. Y tambi&eacute;n hemos llevado a cabo dos estudios de caso m&aacute;s detallados: el de las elecciones de Nueva Zelanda de 2017, y el de las presidenciales de Chile de 2021.&nbsp;<em>Los resultados de estos an&aacute;lisis</em>&nbsp;[1] se publicar&aacute;n pr&oacute;ximamente en la revista Comparative Political Studies.
    </p><p class="article-text">
        Sab&iacute;amos, por&nbsp;<em>estudios previos</em>&nbsp;[2], que cuando un partido gana las elecciones sus votantes suelen mostrarse m&aacute;s satisfechos con el funcionamiento de la democracia que los votantes de los partidos que perdieron. Se trata de una reacci&oacute;n hasta cierto punto natural. Pero m&aacute;s all&aacute; de esta satisfacci&oacute;n moment&aacute;nea, quer&iacute;amos saber si ganar o perder tambi&eacute;n afecta al compromiso con normas democr&aacute;ticas fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados de nuestros an&aacute;lisis nos han sorprendido positivamente. El gr&aacute;fico 1 muestra el grado de satisfacci&oacute;n con la democracia, el apoyo a la idea de que la voluntad de la mayor&iacute;a debe estar por encima de los derechos de las minor&iacute;as, y el apoyo a l&iacute;deres que se saltan la ley para sacar adelante sus pol&iacute;ticas, distinguiendo entre ganadores y perdedores electorales. En primer lugar, cabe destacar que los encuestados muestran cierto rechazo a los l&iacute;deres autoritarios y a vulnerar los derechos de las minor&iacute;as, ya que sus respuestas se ubican por debajo del valor 3, que es el punto medio de la escala de 5 puntos que mide estas actitudes. Adem&aacute;s, aunque encontramos que los ganadores tienden a mostrar m&aacute;s satisfacci&oacute;n con la democracia -en l&iacute;nea con los estudios previos-, apenas hay diferencias entre ganadores y perdedores en el apoyo a normas democr&aacute;ticas.
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                Gráfico 1. Diferencias entre ganadores y perdedores en satisfacción con la democracia y apoyo a normas democráticas                            </span>
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        Adem&aacute;s, tambi&eacute;n hemos considerado hasta qu&eacute; punto la polarizaci&oacute;n afectiva &ndash; un fen&oacute;meno cada vez m&aacute;s presente en multitud de pa&iacute;ses,&nbsp;<em>incluido el nuestro</em>&nbsp;[3] - juega un papel en todo este proceso. Este concepto hace referencia al grado en que los votantes de un partido sienten simpat&iacute;a o rechazo por votantes de otros partidos. Nuestra hip&oacute;tesis era que una mayor polarizaci&oacute;n afectiva conducir&iacute;a a una diferencia m&aacute;s grande entre ganadores y perdedores en lo que respecta a su apoyo a normas democr&aacute;ticas. De manera similar a como ocurre a veces en el mundo deportivo: aunque perder no sienta bien nunca, no es lo mismo perder contra un rival por el cual sientes cierta simpat&iacute;a que perder contra el eterno rival. En este &uacute;ltimo caso, algunos aficionados pueden llegar a justificar pr&aacute;cticas dudosas con tal de ganar a toda cosa.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tampoco vemos que la brecha en el apoyo a normas democr&aacute;ticas se agrande para los individuos altamente polarizados. En el gr&aacute;fico 2 podemos observar c&oacute;mo la satisfacci&oacute;n con la democracia y el apoyo a las normas democr&aacute;ticas var&iacute;a para ganadores (en negro) y perdedores (en azul) en funci&oacute;n de si est&aacute;n m&aacute;s o menos polarizados (eje X). Mientras que la brecha en satisfacci&oacute;n se agranda conforme los encuestados est&aacute;n m&aacute;s polarizados, la brecha en actitudes democr&aacute;ticas se mantiene constante, cosa que tampoco esper&aacute;bamos.
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                Gráfico 2. Satisfacción con la democracia y apoyo a normas democráticas para ganadores y perdedores según su nivel de polarización afectiva                            </span>
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        Estos resultados se repiten en los dos estudios de caso incluidos en nuestro art&iacute;culo. Tanto en Nueva Zelanda como en Chile los cambios de gobierno influyeron en la satisfacci&oacute;n con la democracia y la confianza en el gobierno de los votantes, pero no afectaron de manera sustancial su compromiso democr&aacute;tico. Todo ello nos lleva a una conclusi&oacute;n optimista: los ciudadanos de las democracias, en general, mantienen su compromiso con los valores democr&aacute;ticos, que resiste las idas y venidas de los ciclos electorales. Los resultados de una elecci&oacute;n pueden generar alegr&iacute;a, frustraci&oacute;n o indignaci&oacute;n, pero la mayor&iacute;a de los ciudadanos sigue pensando que hay que respetar las reglas y que el poder debe tener l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esto no significa que podamos bajar la guardia. En algunos casos, como los mencionados al principio de este art&iacute;culo, todo parece indicar que hay diferencias significativas en el compromiso democr&aacute;tico de ganadores y perdedores. Pero nuestros an&aacute;lisis sugieren que esto no sucede de manera generalizada en los pa&iacute;ses analizados y que, cuando ocurre, no se debe a los resultados de las elecciones sino, probablemente, a que los votantes de los partidos que pusieron en cuesti&oacute;n los resultados electorales ya ten&iacute;an un compromiso democr&aacute;tico m&aacute;s d&eacute;bil independientemente del resultado (lo cual va en la l&iacute;nea de an&aacute;lisis como&nbsp;<em>este</em>&nbsp;[4]). Adem&aacute;s, tambi&eacute;n hay que tener en cuenta que peque&ntilde;as diferencias en el apoyo a estos principios fundamentales de la democracia pueden tener consecuencias importantes si se acumulan con el tiempo o si se alimentan con discursos que cuestionan la legitimidad de las instituciones. Por ello, es fundamental seguir analizando c&oacute;mo evolucionan estas actitudes y entender bajo qu&eacute; condiciones pueden cambiar.
    </p><p class="article-text">
        Referencias
    </p><p class="article-text">
        [1]&nbsp;<a href="https://osf.io/preprints/socarxiv/7asfd_v3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OSF | Winners&rsquo; Restraint or Affective Majoritarianism? Elections, Polarization and Political Support</a>
    </p><p class="article-text">
        [2]&nbsp;<a href="https://ejpr.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/1475-6765.12625" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sweet victory, bitter defeat: The amplifying effects of affective and perceived ideological polarization on the winner&ndash;loser gap in political support - JANSSEN - 2024 - European Journal of Political Research - Wiley Online Library</a>
    </p><p class="article-text">
        [3]&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/politica-identidad-dominante-sociedad-espanola_132_12469585.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Piedras de papel - La pol&iacute;tica como identidad dominante en la sociedad espa&ntilde;ola</a>
    </p><p class="article-text">
        [4]&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/radiografia-apoyo-gobiernos-no-democraticos_132_11836020.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Piedras de papel - Radiograf&iacute;a del apoyo a gobiernos no democr&aacute;ticos</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Damjan Tomic, Sergi Ferrer, Enrique Prada, Enrique Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/aceptan-igual-democracia-ganan-pierden-elecciones_132_12889758.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jan 2026 05:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Aceptan igual la democracia quienes ganan y quienes pierden las elecciones?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Están los ciudadanos realmente comprometidos con la democracia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ciudadanos-realmente-comprometidos-democracia_132_12048430.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7118cc4-f5ee-4db4-96ba-9dae81f37c65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Están los ciudadanos realmente comprometidos con la democracia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los ciudadanos otorgan un valor mucho mayor a las elecciones libres que a otros principios liberales fundamentales, como la libertad de expresión y de manifestación o el control del gobierno por parte del parlamento y los tribunales</p></div><p class="article-text">
        La democracia liberal est&aacute; siendo erosionada desde dentro. En Turqu&iacute;a, el gobierno ha tomado el control de buena parte del sistema medi&aacute;tico, y la persecuci&oacute;n e intimidaci&oacute;n de periodistas cr&iacute;ticos ha reducido dr&aacute;sticamente la libertad de prensa y el pluralismo. En Hungr&iacute;a, la legislaci&oacute;n anti-LGBT sigue socavando los derechos de las minor&iacute;as sexuales. Y en Polonia, el antiguo partido gobernante, Ley y Justicia, limit&oacute; los mecanismos de control judicial a los que los gobernantes est&aacute;n sujetos en una democracia. Los primeros d&iacute;as de gobierno del presidente Trump, caracterizados por sus intentos de burlar los controles parlamentarios y judiciales, hacen presagiar que esta ola de involuci&oacute;n democr&aacute;tica puede estar agrav&aacute;ndose. 
    </p><p class="article-text">
        Estos hechos contrastan con el firme compromiso con la democracia que expresan la mayor&iacute;a de los ciudadanos cu&aacute;ndo les preguntamos sobre ello a trav&eacute;s de encuestas.<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">[1]</a> &iquest;C&oacute;mo puede ser que los ciudadanos apoyen la democracia, pero a la vez apoyen y elijan l&iacute;deres que erosionan este sistema pol&iacute;tico? &iquest;Por qu&eacute; se dan estos retrocesos democr&aacute;ticos si la mayor&iacute;a de los ciudadanos est&aacute;n comprometidos con la democracia?
    </p><p class="article-text">
        Una explicaci&oacute;n a estos hechos aparentemente contradictorios radica en que tal vez los principios democr&aacute;ticos erosionados en los procesos de involuci&oacute;n democr&aacute;tica modernos son en realidad poco importantes para los ciudadanos. Estos procesos se caracterizan por la erosi&oacute;n de principios liberales fundamentales, como la libertad de expresi&oacute;n y el estado de derecho, mientras que se preservan las elecciones relativamente libres. Quiz&aacute;s los ciudadanos apoyan la democracia y su elemento definitorio, las elecciones libres, pero est&aacute;n menos comprometidos con otros principios democr&aacute;ticos, como el estado de derecho o la libertad de expresi&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        Estas son las preguntas que nos hemos planteado en un estudio realizado en siete pa&iacute;ses: Espa&ntilde;a, el Reino Unido, Polonia, Hungr&iacute;a, Suecia, Portugal e Israel. A trav&eacute;s de un experimento de encuesta presentamos a los participantes diversas parejas de pa&iacute;ses ficticios (A y B), en los que variamos aleatoriamente el nivel de respeto por diferentes principios democr&aacute;ticos: &ldquo;elecciones libres y justas&rdquo;, &ldquo;libertad de prensa&rdquo;, &ldquo;libertad de manifestaci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;igualdad ante la ley&rdquo;, &ldquo;control parlamentario de los gobernantes&rdquo;, &ldquo;control judicial&rdquo;. Para evaluar el valor que los encuestados otorgan a cada principio democr&aacute;tico, tambi&eacute;n variamos el nivel de ingresos que los encuestados tendr&iacute;an en cada uno de estos pa&iacute;ses. A continuaci&oacute;n, para cada pareja de pa&iacute;ses, pedimos a los encuestados que elijan en que pa&iacute;s preferir&iacute;an vivir. &nbsp;La Figura 1 presenta un ejemplo de una de estas tareas completadas por los encuestados. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Figura 1. Ejemplo de las tareas que respondieron los encuestados                            </span>
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        A continuaci&oacute;n, mostramos los principales resultados de este an&aacute;lisis desglosados seg&uacute;n el pa&iacute;s de los encuestados. Concretamente, la Figura 2 muestra el efecto de la erosi&oacute;n de cada principio democr&aacute;tico sobre la probabilidad de elegir un pa&iacute;s. Para cada principio, la figura indica c&oacute;mo se reduce la probabilidad de que un encuestado prefiera vivir en el pa&iacute;s A o B cuando dicho principio democr&aacute;tico (por ejemplo, las elecciones libres) no est&aacute; presente. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Figura 2. Efecto de la vulneración de principios democráticos sobre la probabilidad de escoger un país                            </span>
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        La figura demuestra que la falta de elecciones libres es el elemento que m&aacute;s reduce la probabilidad de escoger un pa&iacute;s (entre un 40% y un 50%). En cambio, la erosi&oacute;n de otros principios e instituciones democr&aacute;ticas conlleva una penalizaci&oacute;n menor por parte de los encuestados. Que el gobierno censure medios de comunicaci&oacute;n cr&iacute;ticos, vulnere el estado de derecho e ignore el control judicial &uacute;nicamente conlleva reducciones en torno al 20% en la probabilidad de querer vivir en un pa&iacute;s que no respeta estos principios democr&aacute;ticos. La restricci&oacute;n de manifestaciones y que el gobierno ignore el control parlamentario generaron un rechazo a&uacute;n menor entre los encuestados, reduciendo &uacute;nicamente en un 10% la voluntad de vivir en un pa&iacute;s que viola estos derechos. 
    </p><p class="article-text">
        De estos resultados se desprende una primera conclusi&oacute;n relevante. En todos los pa&iacute;ses analizados los ciudadanos valoran las elecciones por encima de otros principios democr&aacute;ticos. Adem&aacute;s, es interesante constatar que a pesar de las diferentes situaciones que atraviesan los pa&iacute;ses estudiados, la priorizaci&oacute;n de elementos democr&aacute;ticos que llevan a cabo los encuestados es bastante similar y en todos los casos las elecciones libres y justas son el elemento con un mayor peso en la selecci&oacute;n del pa&iacute;s en el querr&iacute;an vivir nuestros encuestados. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, tambi&eacute;n observamos que un aumento del salario que recibir&iacute;a el encuestado se traduce en una mayor probabilidad de querer vivir en el pa&iacute;s hipot&eacute;tico. En concreto, la figura muestra el efecto que tendr&iacute;a recibir unos ingresos mensuales equivalentes al doble del salario medio del pa&iacute;s en el que reside el encuestado. Por ejemplo, observamos que, para los espa&ntilde;oles, tener unos ingresos mensuales equivalentes al doble del salario medio espa&ntilde;ol aumentar&iacute;a la probabilidad de querer residir en uno de los pa&iacute;ses hipot&eacute;ticos (A o B) en un 70%.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora hemos analizado el efecto que tiene respetar o erosionar diferentes principios fundamentales de la democracia sobre la probabilidad de que los ciudadanos prefieran vivir en uno u otro pa&iacute;s. Otra forma de comparar la importancia relativa que los ciudadanos atribuyen a estos principios es calcular y comparar su &ldquo;valor monetario&rdquo;.<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">[2]</a> Nuestro experimento incluye un atributo que hace referencia al salario que disfrutar&iacute;an los ciudadanos en el pa&iacute;s A y B, lo que nos permite calcular el incremento salarial necesario para que los ciudadanos acepten vivir en un pa&iacute;s que no respeta cada uno de estos principios. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Figura 3. Incremento porcentual del salario medio necesario para que los ciudadanos acepten vivir en un país que no respeta un principio democrático."
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            <span class="title">
                Figura 3. Incremento porcentual del salario medio necesario para que los ciudadanos acepten vivir en un país que no respeta un principio democrático.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Concretamente, la Tabla 1 muestra el incremento porcentual de salario que llevar&iacute;a a los ciudadanos a aceptar un pa&iacute;s que no respeta cada uno de estos principios democr&aacute;ticos. En cuanto a las elecciones, vemos de nuevo, c&oacute;mo este es el principio democr&aacute;tico m&aacute;s valorado. Por ejemplo, los ciudadanos suecos o espa&ntilde;oles solo estar&iacute;an dispuestos a renunciar a este principio democr&aacute;tico a cambio de un incremento de salario que triplicara (aumento del 197%) o duplicara (aumento del 101%) el salario medio de cada uno de estos pa&iacute;ses. Mientras que en el resto de los pa&iacute;ses los incrementos de salarios que llevar&iacute;an a sus ciudadanos a renunciar a las elecciones son menores, en todos los casos este es el principio m&aacute;s valorado en t&eacute;rminos monetarios. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute;, de las elecciones, podemos ver que el incremento de salario necesario para compensar la falta de medios de comunicaci&oacute;n libres y la falta de control judicial sobre el gobierno son mayores que para otros principios, lo que los sit&uacute;a como en segunda y tercera posici&oacute;n en el ranquin de principios m&aacute;s valorados. &nbsp;En el otro extremo de este ranking encontramos mucha m&aacute;s variedad. Por ejemplo, en Hungr&iacute;a, Israel, el Reino Unido y Espa&ntilde;a, el principio menos valorado es el control parlamentario del gobierno. En Polonia y Portugal el principio menos valorado es la libertad de la oposici&oacute;n para manifestarse en contra del gobierno mientras que en Suecia, los ciudadanos atribuyen menos valor al hecho de los gobiernos est&aacute;n sujetos al cumplimiento de la ley. Tambi&eacute;n es importante resaltar que, en algunos pa&iacute;ses, los ciudadanos valoran m&aacute;s todos los principios. Por ejemplo, en Suecia y Espa&ntilde;a, los incrementos salariales necesarios para que los ciudadanos acepten renunciar a la mayor&iacute;a de principios democr&aacute;ticos son m&aacute;s altos que en Hungr&iacute;a, Israel o Portugal. Esto podr&iacute;a indicar una mayor tolerancia hacia la erosi&oacute;n democr&aacute;tica en estos &uacute;ltimos pa&iacute;ses, donde los ciudadanos parecen estar menos comprometidos con todos y cada uno de estos principios democr&aacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estas diferencias, hay una constante en todos los pa&iacute;ses: los ciudadanos otorgan un valor mucho mayor a las elecciones libres que a otros principios liberales fundamentales, como la libertad de expresi&oacute;n y de manifestaci&oacute;n o el control del gobierno por parte del parlamento y los tribunales. Esto nos puede ayudar a entender los procesos de erosi&oacute;n democr&aacute;tica contempor&aacute;neos, en los que los l&iacute;deres tienden a limitar estos principios liberales en lugar de atacar las elecciones directamente. Parece que los ciudadanos est&aacute;n menos comprometidos con estos principios liberales que con las elecciones, por lo que puede resultar m&aacute;s f&aacute;cil para los l&iacute;deres autoritarios socavar la democracia a trav&eacute;s de la erosi&oacute;n de estos principios mientras siguen celebrando elecciones. Sin embargo, es importante destacar que la democracia liberal va mucho m&aacute;s all&aacute; de las elecciones. La libertad de asociaci&oacute;n, la libertad de prensa, un Estado de derecho s&oacute;lido y la independencia judicial son garant&iacute;as fundamentales para que un pa&iacute;s que celebra elecciones pueda ser considerado una democracia liberal plena. Por tanto, en el contexto actual la defensa de la democracia requiere concienciar(nos) de que la protecci&oacute;n de cada uno de sus principios es esencial para asegurar la supervivencia de este sistema pol&iacute;tico. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
         <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">[1]</a> Ver por ejemplo <span class="highlight" style="--color:white;">Wuttke, A., Gavras, K., &amp; Schoen, H. (2022). Have Europeans grown tired of democracy? New evidence from eighteen consolidated democracies, 1981&ndash;2018.&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>British Journal of Political Science</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">,&nbsp;52(1), 416-428</span>
    </p><p class="article-text">
        <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">[2]</a> Seguimos la metodolog&iacute;a de: <span class="highlight" style="--color:white;">Adser&agrave;, A., Arenas, A., &amp; Boix, C. (2023). Estimating the value of democracy relative to other institutional and economic outcomes among citizens in Brazil, France, and the United States.&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Proceedings of the National Academy of Sciences</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">,&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>120</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(48), e2306168120.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergi Ferrer, Damjan Tomic, Enrique Prada, Enrique Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ciudadanos-realmente-comprometidos-democracia_132_12048430.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Feb 2025 05:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Están los ciudadanos realmente comprometidos con la democracia?]]></media:title>
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