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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ferran Pedret]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ferran-pedret/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ferran Pedret]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
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    <item>
      <title><![CDATA[Cuestión de prioridades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/cuestion-prioridades_129_13190845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/089dbec2-fd12-4251-ac70-ac7aab8367a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuestión de prioridades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Lo de la 'prioridad nacional' es un mal eufemismo para camuflar la segregación, pero sirve bien para señalar una de las principales fracturas entre distintas concepciones de la sociedad. 
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;nes formamos el <em>nosotros</em>? Claudica el PP ante las exigencias ultraderechistas &mdash;da igual cuando lea usted esto&mdash; y nos damos de bruces con la filosof&iacute;a pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la respuesta que demos a la pregunta se contiene nuestra visi&oacute;n del mundo. Lo que somos y lo que nos gustar&iacute;a ser.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo de la <em>prioridad nacional</em> es un mal eufemismo para camuflar la segregaci&oacute;n, pero sirve bien para se&ntilde;alar una de las principales fracturas entre distintas concepciones de la sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De un lado, tenemos a quienes conciben que el <em>nosotros </em>s&oacute;lo puede estar formado por <em>los de aqu&iacute; de toda la vida</em>. Una vaguedad nativista que a duras penas logra disimular el etnonacionalismo subyacente. De acuerdo con esta visi&oacute;n, la comunidad es una realidad natural determinada &mdash;dicho toscamente&mdash; por una lengua, unos paisajes y unas costumbres. El individuo nace en ella y no hay, en realidad, otra forma de incorporarse a ella. En &uacute;ltima instancia, se tienen derechos s&oacute;lo en tanto que se pertenece.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la ultraderecha empez&oacute; cargando contra la inmigraci&oacute;n irregular, ahora ya apunta contra la que tiene resuelta su situaci&oacute;n administrativa. Hagas lo que hagas, para ellos nunca ser&aacute;s lo suficientemente <em>de aqu&iacute;. </em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace escasos meses uno de los m&aacute;ximos dirigentes del PP en Catalunya, Alejandro Fern&aacute;ndez, calificaba la pol&iacute;tica de <em>prioridad nacional</em> como &laquo;la antesala del fascismo&raquo;. No sabemos qu&eacute; piensa ahora que su partido la ha adoptado, pero hay que conceder que ten&iacute;a raz&oacute;n cuando lo dijo.
    </p><p class="article-text">
        VOX y Alian&ccedil;a Catalana no han inventado nada.&nbsp;Zeev Sternhell traz&oacute; en &laquo;Les anti-Lumi&egrave;res&raquo; una interesante genealog&iacute;a de los movimientos reaccionarios desde el siglo XVIII y su caracterizaci&oacute;n de la Nueva Derecha francesa de los a&ntilde;os sesenta y setenta del siglo pasado ilumina con precisi&oacute;n el origen del n&uacute;cleo del pensamiento y la estrategia de las ultraderechas locales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se sustituye el argumento racial &mdash;ya inutilizable&mdash; por el argumento cultural. Se habla de culturas incompatibles, de identidad amenazada, de civilizaci&oacute;n que defender, de una patria que salvar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El argumento derechista sobre la escasez de recursos para garantizar derechos a todos los miembros de nuestra sociedad &mdash;lo que permite presentar como razonable una opci&oacute;n tan extremista como la negaci&oacute;n de derechos por raz&oacute;n del origen&mdash; es radicalmente falaz. La cuesti&oacute;n central es c&oacute;mo se producen y distribuyen los recursos necesarios, que es el debate que la derecha siempre quiere esquivar.
    </p><p class="article-text">
        Se construye al otro como una amenaza existencial para desviar la atenci&oacute;n del conflicto de clase, para convertir el miedo y el odio en un factor de movilizaci&oacute;n electoral y de acceso al poder, facilitando adem&aacute;s una jerarquizaci&oacute;n social funcional a los intereses de los poderosos.
    </p><p class="article-text">
        No puede escap&aacute;rsenos que, en esta jerarqu&iacute;a de la pertenencia, los siguientes en perder derechos ser&aacute;n los enemigos internos. <em>On conna&icirc;t la chanson</em>. La lista es larga y nunca se cierra del todo, siempre hay sitio para uno m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existe, sin embargo, otra manera de responder a la pregunta. En la tradici&oacute;n republicano-democr&aacute;tica, en la que la comunidad est&aacute; en permanente construcci&oacute;n, con cada acto de deliberaci&oacute;n p&uacute;blica. Por ello, en esta concepci&oacute;n del mundo las sociedades son abiertas, plurales, diversas e inclusivas. En ellas, los derechos no son un privilegio de los nacidos dentro de un determinado grupo sino una conquista democr&aacute;tica de la que son portadores los individuos en tanto que lo son, sin negar la relevancia pol&iacute;tica del hecho nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para los que pensamos que la raz&oacute;n es universal y que todos los seres humanos compartimos una misma y com&uacute;n naturaleza, no hay fundamento leg&iacute;timo para negar a nadie los derechos positivizados en los tratados internacionales, los que deben considerarse inherentes a la persona porque lo es, ni tampoco se puede negar el acceso a las prestaciones y servicios p&uacute;blicos que los hacen efectivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde luego, incluso en esta l&iacute;nea de pensamiento existe una tensi&oacute;n en cuanto a la pertenencia a la comunidad pol&iacute;tica, en un sentido estricto, de todo individuo que vive en una sociedad determinada. El acceso a los derechos relacionados con la participaci&oacute;n pol&iacute;tica sigue reserv&aacute;ndose, en gran medida, a los ciudadanos. En cierto modo, se puede leer la historia del movimiento democr&aacute;tico como una lucha permanente por la no-dominaci&oacute;n y por la ampliaci&oacute;n del <em>demos</em>, hacia dentro y hacia afuera, as&iacute; que el debate sobre la incorporaci&oacute;n progresiva a los derechos de participaci&oacute;n pol&iacute;tica para todos los que vivimos juntos seguir&aacute; abierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay duda posible sobre lo que implica recorrer uno u otro camino. A las generaciones de progresistas hoy vivas nos corresponde, pues, profundizar en la l&oacute;gica democr&aacute;tica, sin complejos y sin demora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Pedret]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/cuestion-prioridades_129_13190845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 06:33:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuestión de prioridades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Vox,PP - Partido Popular,Aliança Catalana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Moral de victoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/moral-victoria_129_13108582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73bb8645-caa7-4d22-97d9-354dcbc3a665_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Moral de victoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los próximos 17 y 18 de abril se darán cita en Barcelona centenares de organizaciones políticas, sociales y sindicales progresistas de todo el mundo, en la Global Progressive Mobilization auspiciada por Pedro Sánchez. Unidos y organizados, sin miedo. Es un paso. No paremos. Demos más.</p></div><p class="article-text">
        Sonriamos. La mayor&iacute;a de grandes ciudades francesas ser&aacute;n gobernadas por la izquierda. Meloni ha sido derrotada en su plebiscito. Millones de estadounidenses acaban de llenar las calles contra Trump. Orban puede estar viviendo sus &uacute;ltimos momentos en el poder. Pu&ntilde;ales en Vox. Sudores fr&iacute;os en G&eacute;nova. 
    </p><p class="article-text">
        Se puede vencer a la ola reaccionaria. Se debe y se puede.
    </p><p class="article-text">
        No significa que sea f&aacute;cil. El neoliberalismo desat&oacute; su ofensiva contra el car&aacute;cter social del Estado, imponiendo un dogma econ&oacute;mico ambiental y socialmente destructivo. La ola reaccionaria actual, promovida por los ultrarricos, pretende deshacerse tambi&eacute;n de toda formalidad democr&aacute;tica, para consumar una toma total del poder.
    </p><p class="article-text">
        Pese a a&ntilde;os de tejer estrategias, pese a la coordinaci&oacute;n y apoyo entre los miembros de la internacional reaccionaria y pese a la colonizaci&oacute;n mental del algoritmo, a&uacute;n no han logrado todos sus objetivos. 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, en lo descarnado, virulento y acelerado de su proyecto se halla la clave para derrotarlo. Vemos a lo que nos lleva. Un mundo en llamas. Genocidio televisado. Guerra. Imperialismo voraz. 
    </p><p class="article-text">
        Miles y miles de vidas segadas mientras los responsables sueltan frivolidades en redes y en televisi&oacute;n.  Millones de personas desplazadas. Luego las criminalizar&aacute;n si llegan aqu&iacute; huyendo de las bombas. 
    </p><p class="article-text">
        Consecuencias econ&oacute;micas nefastas, poniendo el mundo al borde de la coincidencia de varias crisis simult&aacute;neas. Luego acusar&aacute;n de ellas a quienes despliegan un escudo social para proteger a la ciudadan&iacute;a, mientras son incapaces de criticar a quienes causan estos males.
    </p><p class="article-text">
        Su receta la conocemos. Apuntan sus ca&ntilde;ones contra los derechos y conquistas sociales. Ya lo hicieron en la Gran Recesi&oacute;n. V&eacute;ase hoy la reforma laboral de Milei, alumno aventajado de esta combinaci&oacute;n grotesca de servilismo, estulticia y maldad que se ha puesto de moda entre los &eacute;mulos de Trump &mdash;tambi&eacute;n entre los geogr&aacute;ficamente m&aacute;s cercanos.
    </p><p class="article-text">
        Azuzan el odio. Contra los progres y contra los sindicatos. Contra el feminismo &mdash;l&eacute;ase contra las mujeres&mdash; y contra la ciencia. Contra las personas LGTBI y contra las personas migrantes. Para dividirnos. Para poder laminar derechos m&aacute;s f&aacute;cilmente. Para distraernos del car&aacute;cter vertical del conflicto. 
    </p><p class="article-text">
        Han hablado como si lo hicieran en nombre del ciudadano com&uacute;n y corriente. Sin embargo, su proyecto es tratar de realizar el deseo del gran capital. Opresi&oacute;n, dominaci&oacute;n y explotaci&oacute;n es todo lo que ofrecen, aunque lo disfracen.
    </p><p class="article-text">
        Pero nos hemos dado cuenta. Su apariencia ya no es invencible. Su victoria ya no parece inexorable. Nos estamos movilizando por doquier. Hay que pasar de la actitud de resistencia a la moral de victoria. De defender las conquistas a lograr otras nuevas para las mayor&iacute;as sociales, que es mucho lo que hay que avanzar todav&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Cada espacio tiene que hacer sus deberes. Los pr&oacute;ximos 17 y 18 de abril se dar&aacute;n cita en Barcelona centenares de organizaciones pol&iacute;ticas, sociales y sindicales progresistas de todo el mundo, en la <em>Global Progressive Mobilization</em> auspiciada por Pedro S&aacute;nchez. Unidos y organizados, sin miedo. Es un paso. No paremos. Demos m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Pedret]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/moral-victoria_129_13108582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 04:00:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Moral de victoria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,PSC - Partido de los Socialistas de Cataluña,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las lecciones de Mamdani]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/lecciones-mamdani_1_12742146.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1165e086-2116-4501-8d66-5d27f91508dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las lecciones de Mamdani"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de los ataques que sabía que podía sufrir por el hecho de ser musulmán o socialista, Mamdani no solo no lo ha escondido, sino que ha aprovechado para hacer pedagogía contra el odio al otro</p><p class="subtitle">El socialista Zohran Mamdani conquista la alcaldía de Nueva York y marca un camino ante Trump desde la izquierda en EEUU: “La esperanza vive”
</p></div><p class="article-text">
        Venciera o no en las elecciones para la alcald&iacute;a de Nueva York, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/socialista-mamdani-conquista-alcaldia-nueva-york-marca-camino-trump-izquierda-eeuu_1_12742002.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zohran Mamdani ya hab&iacute;a hecho historia.</a> En primer lugar, por haber llegado a ellas con opciones de ganar. En segundo lugar, por c&oacute;mo ha llegado hasta aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Mamdani es un candidato joven, musulm&aacute;n y socialista. En la pol&iacute;tica estadounidense, ninguna de las tres caracter&iacute;sticas lo habr&iacute;a se&ntilde;alado como favorito. Menos todav&iacute;a si, como en su caso, resulta que solo un 1% de los neoyorquinos y neoyorquinas lo conoc&iacute;an en el momento de presentar su candidatura a las primarias dem&oacute;cratas.
    </p><p class="article-text">
        La suya ha sido la historia de un corredor que viene desde atr&aacute;s de todo de la carrera y &mdash;como hemos deseado muchos&mdash; acaba cruzando la l&iacute;nea de meta en primera posici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Se ha hablado mucho de su campa&ntilde;a, desde el punto de vista de la comunicaci&oacute;n y del uso de las redes sociales. Sin duda ser&aacute; estudiada y hay lecciones que se pueden aprender de ella, tambi&eacute;n desde este lado del Atl&aacute;ntico. Aun as&iacute;, el elemento que me parece m&aacute;s interesante, el que considero que es su mayor logro pase lo que pase con la elecci&oacute;n, es el hecho de haber organizado pol&iacute;ticamente la esperanza.
    </p><p class="article-text">
        Plenamente desatada la ola reaccionaria en Estados Unidos, en un contexto de abatimiento y par&aacute;lisis de la estructura del Partido Dem&oacute;crata, pero de creciente movilizaci&oacute;n contra la devastaci&oacute;n social y pol&iacute;tica que supone el programa de Trump, Mamdani ha sabido construir un movimiento que no solo es de oposici&oacute;n a Trump, sino que es sobre todo transformador y esperanzado.
    </p><p class="article-text">
        Mamdani no ha surgido de la nada, claro. Nadie lo hace. Antes de Sanders, el socialismo en los Estados Unidos tuvo a Eugene V. Debs, Victor L. Berger, Frank P. Zeidler o Michael Harrington, entre otros. Pero la campa&ntilde;a del veterano senador socialista por Vermont, Bernie Sanders, durante las primarias dem&oacute;cratas del 2016, pas&oacute; el testigo y articul&oacute; una conexi&oacute;n imprescindible entre la vieja izquierda sindical y dem&oacute;crata y eso que algunos han llamado el <em>socialismo millenial</em>.
    </p><p class="article-text">
        Esta conexi&oacute;n hizo crecer mucho la hasta entonces modesta organizaci&oacute;n de los <em>Democratic Socialists of America</em> (DSA) y, con alianzas locales, un buen n&uacute;mero de candidaturas apoyadas por el socialismo democr&aacute;tico ganaron las primarias dem&oacute;cratas en diferentes instancias.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, surgi&oacute; una nueva hornada de congresistas socialistas, encabezados claramente por Alexandra Ocasio-Cortez, una l&iacute;der forjada en el Bronx que, como Sanders, ha apoyado muy activamente a Mamdani.
    </p><p class="article-text">
        Sus adversarios, en su desesperaci&oacute;n, han invertido una cantidad indecente de dinero para combatirlo, y lo han hecho a menudo con muy malas artes. Han propagado argumentos xen&oacute;fobos y viejos lemas de la &eacute;poca del <em>red scare</em> han vuelto a resonar.
    </p><p class="article-text">
        Trump ha amenazado los neoyorquinos con retirar los fondos federales a la ciudad si eligen a Mamdani como alcalde. La derecha le ha amenazado con la deportaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los ataques que sab&iacute;a que pod&iacute;a sufrir por el hecho de ser musulm&aacute;n o socialista, Mamdani no solo no lo ha escondido, sino que ha aprovechado para hacer pedagog&iacute;a contra el odio al <em>otro</em> y contra el miedo al socialismo democr&aacute;tico, a la vez que reivindicaba a figuras como el alcalde Fiorello La Guardia o el congresista Vito Marcantonio.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, un m&eacute;rito innegable de Mamdani ha sido el de construir un movimiento que desborda las etiquetas, que ha sabido articular la diversidad como motor y fuerza de la campa&ntilde;a, interpelando a las mayor&iacute;as sociales porque se hac&iacute;a eco de sus principales inquietudes y demandas, concentr&aacute;ndose en propuestas para hacer m&aacute;s accesible la vivienda o los bienes de consumo b&aacute;sicos, as&iacute; como para la mejora y gratuidad del transporte p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, la propuesta de Mamdani ha sido clara, entendible y deseable para la mayor&iacute;a: construir una ciudad de todos y todas, una ciudad asequible para todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Zohran Mamdani ha obtenido la victoria porque ha sabido conectar con los malestares de la ciudadan&iacute;a, s&iacute;, pero lo que ha construido no ha sido un movimiento airado ni destructivo, ya que ha renunciado a canalizar la frustraci&oacute;n en forma de un odio que lo pudiera llevar al poder. Al contrario, con empat&iacute;a, buen humor y autenticidad ha atra&iacute;do a miles y miles de personas a un movimiento esperanzado y, por eso mismo, transformador. Es as&iacute; como debe librarse el combate. Es as&iacute; como vale la pena librarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Pedret]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/lecciones-mamdani_1_12742146.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Nov 2025 08:55:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las lecciones de Mamdani]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Zohran Mamdani,Demócratas,Izquierda,Nueva York]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ingeniería del odio en Torre Pacheco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/ingenieria-odio-torre-pacheco_129_12471379.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d770e983-29b9-4bc1-964e-607fb7d591e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ingeniería del odio en Torre Pacheco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La detención de un líder ultra en Mataró permite empezar a revelar las conexiones entre diferentes episodios de este intento de impulsar un nuevo escuadrismo fascista en las calles", escribe Ferran Pedret, presidente del grupo del PSC en el Parlament</p></div><p class="article-text">
        Las algaradas nocturnas en Torre Pacheco no han sido fruto de un estallido espont&aacute;neo. Es el resultado de una sofisticada ingenier&iacute;a del odio, que hace tiempo que depura sus m&eacute;todos y procesos. 
    </p><p class="article-text">
        En esta clave hay que leer y entender la aparici&oacute;n de la turbamulta en Torre Pacheco. Estamos ante una larga sucesi&oacute;n de ensayos para combinar el dominio de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica mediante el uso de los medios de comunicaci&oacute;n de masas &mdash;hoy las redes, sin que falte el auxilio de los medios tradicionales&mdash; con el ejercicio de la violencia f&iacute;sica o la intimidaci&oacute;n para dominar el espacio p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        El m&uacute;sculo exhibido es ac&eacute;falo s&oacute;lo en apariencia. Sirve a la estrategia de general de agitaci&oacute;n permanente y asalto al poder desplegada desde otros frentes, a menudo enmoquetados. 
    </p><p class="article-text">
        La detenci&oacute;n de un l&iacute;der ultra en Matar&oacute; permite empezar a revelar las conexiones entre diferentes episodios de este intento de impulsar un nuevo escuadrismo fascista en las calles. El pasado y el presente de las conexiones ultras de Vox va quedando al descubierto. Llevan tiempo aplicando el m&eacute;todo. Ya se vieron afinidades as&iacute; durante la agitaci&oacute;n e infiltraci&oacute;n de la oposici&oacute;n a la instalaci&oacute;n de un oratorio en la calle Jap&oacute; (Nou Barris, Barcelona), o justo despu&eacute;s de la DANA en Valencia. Ahora sabemos que en Matar&oacute; y en Torre Pacheco se ha repetido el esquema, y no es casualidad la concentraci&oacute;n en el tiempo de varios episodios similares, este verano, en el cual la convergencia estrat&eacute;gica de las derechas y las extremas derechas tiene todo tipo de prisas y urgencias. 
    </p><p class="article-text">
        La extrema derecha, tomando como pretexto problemas de seguridad o convivencia, dirige las iras hacia grupos enteros de poblaci&oacute;n, esperando as&iacute; crear el clima de desestabilizaci&oacute;n y caos aparente en el que les resulte f&aacute;cil prosperar y ofrecerse como soluci&oacute;n, con la receta de la <em>mano dura</em> y del <em>hombre fuerte </em>que nos es conocida. La derecha silente, c&oacute;mplice y &aacute;vida, espera recoger el fruto electoral de la escalada, quiz&aacute; sin recordar que a menudo es Saturno el devorado por sus hijos, y no al rev&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n en marcha los mecanismos de simplificaci&oacute;n, que resume bien A. Scurati en 'Fascismo y populismo': toda complejidad reducida a un &uacute;nico problema. Todo problema reducido a un &uacute;nico enemigo. Este enemigo es el extranjero, calificado de invasor, pero tambi&eacute;n el enemigo interior, el <em>progre</em> o el traidor a la patria, disculpen la redundancia. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n en marcha las din&aacute;micas de creaci&oacute;n del miedo. El miedo a la p&eacute;rdida de lo poco que se tiene, a la p&eacute;rdida de reconocimiento o estatus. Pero este miedo es reorientado por la extrema derecha, soslayando un conflicto vertical, de clase, que enfrentar&iacute;a los intereses de las mayor&iacute;as sociales con los de las minor&iacute;as privilegiadas &mdash;que han sido siempre y siguen siendo las grandes financiadoras y beneficiarias de las diferentes iteraciones del fascismo&mdash; para convertirlo en un conflicto horizontal, con el <em>otro</em>, el diferente, el migrante, convertido en amenaza por su mera existencia y presencia en <em>nuestro</em> cuerpo social. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no basta con el miedo, hay que transformarla en odio. La amenaza debe ser existencial, as&iacute; que la ret&oacute;rica tiene que ser crecientemente agresiva y el peligro del<em> reemplazo poblacional</em>, de la <em>disoluci&oacute;n de la naci&oacute;n</em>, tiene que anunciarse como inminente. Es el odiado y deshumanizado enemigo exterior, acampado en casa, el culpable de todos los males. Ayudado por el enemigo interior, claro, m&aacute;s odioso si cabe. En nuestro caso, este enemigo interior es la <em>antiespa&ntilde;a</em> que siempre ha movido las m&aacute;s bajas pasiones de los atavismos patrios. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, para la defensa de la naci&oacute;n asediada por enemigos internos y externos, se llamar&aacute; a rebato, se suspender&aacute; el sentido cr&iacute;tico, se reclamar&aacute;n o justificar&aacute;n poderes extraordinarios, que ya nunca se ceder&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Conocemos la canci&oacute;n. Si a alguien no le suena, que aguce el o&iacute;do. La desagradable melod&iacute;a hace rato que suena, con mayor o menor intensidad. 
    </p><p class="article-text">
        Sabemos qu&eacute; esperar si logran su actual objetivo. Lo vemos en las formas y procedimientos de las deportaciones practicadas en EEUU y en la desaparici&oacute;n de fondos federales para sanidad o educaci&oacute;n. Lo vemos en la cruel motosierra de Milei. Hasta en el autogolpe frustrado de Bolsonaro. En la prohibici&oacute;n de la manifestaci&oacute;n del Orgullo en Budapest. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s cerca, la<em> voxizaci&oacute;n</em> del PP ya nos permite verle las orejas al lobo, con aut&eacute;nticos desmantelamientos de la sanidad o la educaci&oacute;n p&uacute;blicas, pol&iacute;ticas antisociales y pr&aacute;cticas antisindicales, abandono de las pol&iacute;ticas de vivienda o de la cooperaci&oacute;n al desarrollo, ataques a la lengua catalana y un largo etc&eacute;tera de <em>spoilers</em> del aut&eacute;ntico programa de gobierno que se aplicar&iacute;a si llegan a alcanzar el gobierno de Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Quieren hacernos creer que ya todo est&aacute; perdido, que su victoria es inexorable. Por momentos parece que logren implantarnos la mentalidad de derrotados, pues puede resultar apabullante informarse de lo que sucede a nuestro alrededor. 
    </p><p class="article-text">
        No es as&iacute; en absoluto. Hay una fuerza y un potencial enorme en la construcci&oacute;n de un proyecto basado en la confianza en nuestra capacidad colectiva para erigir un hoy y un ma&ntilde;ana mejor, en la construcci&oacute;n de un <em>nosotros </em>en las ant&iacute;podas del miedo. Debemos apresurarnos en habilitar espacios donde compartir las ideas, construir las confianzas y concertar, desde nuestras diversidades, la unidad de acci&oacute;n que ser&aacute; menester. Que cada uno aporte su cabal y su experiencia y, entre todos, la necesaria organizaci&oacute;n, el esp&iacute;ritu combativo y la determinaci&oacute;n militante para vencerlos una vez m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Pedret]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/ingenieria-odio-torre-pacheco_129_12471379.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jul 2025 04:01:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ingeniería del odio en Torre Pacheco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Torre Pacheco,Vox,Extrema derecha,Delitos de odio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Organizar la esperanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/organizar-esperanza_129_12055552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f447264b-e5a0-4bac-8bfc-30550fefc5e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Organizar la esperanza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya es hora de que las izquierdas, que pasamos mucho tiempo desconfiando unas de otras y que, muy a menudo, nos hemos enfrentado duramente, establezcamos las bases de una cierta unidad de acción, por lo menos para hacer frente al auge de la extrema derecha</p></div><p class="article-text">
        La distop&iacute;a ya est&aacute; aqu&iacute;. Hemos visto c&oacute;mo iba reptando m&aacute;s all&aacute; de los m&aacute;rgenes de la ficci&oacute;n, colonizando progresivamente los libros de ensayo, los programas informativos y las conversaciones cotidianas. Las novelas, series o pel&iacute;culas del g&eacute;nero iban requiriendo menos met&aacute;foras y cada vez nos provocaban un mayor desasosiego, porque han ido torn&aacute;ndose m&aacute;s y m&aacute;s plausibles. La realidad va alcanzando a <em>Black Mirror</em>, <em>The Handmaid&rsquo;s Tale</em> y tambi&eacute;n a <em>Years &amp; Years</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Mucha de la ficci&oacute;n de anticipaci&oacute;n, incluy&eacute;ndose aqu&iacute; la dist&oacute;pica, contiene un an&aacute;lisis cr&iacute;tico de la sociedad que le es contempor&aacute;nea y quiere, en cierta manera, ser una admonici&oacute;n. No obstante, por efecto de la acumulaci&oacute;n y de la reiteraci&oacute;n, se puede producir -como ocurre con las malas noticias y las terribles- un efecto por el cual transitamos del estupor o el esc&aacute;ndalo a la insensibilizaci&oacute;n o el des&aacute;nimo, lo que conduce, a su vez, a la par&aacute;lisis y a la desmovilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La ola reaccionaria que en todo el mundo se alza ya no es una amenaza en la lejan&iacute;a. La cumbre ultraderechista celebrada recientemente en Madrid, en un clima de euforia, ilustra sobre su evoluci&oacute;n y cambio de escala.
    </p><p class="article-text">
        A la revoluci&oacute;n conservadora iniciada a mediados de los a&ntilde;os setenta del siglo pasado y a sus ep&iacute;gonos neoliberales les han ido sucediendo versiones cada vez m&aacute;s desvergonzadas y sin complejos, que han hecho bandera del menosprecio. 
    </p><p class="article-text">
        Han emergido todo tipo de pulsiones pol&iacute;ticamente canalizadas en favor de los poderes realmente existentes, aunque para ser plenamente funcionales a este objetivo, les guste representarse a s&iacute; mismas de otra forma: repliegues identitarios, movimientos nacional-populistas o nativistas, nuevas extremas derechas en todas sus gradaciones y variedades o bien una nueva plutocracia que ha decidido prescindir de sus intermediarios tradicionales y busca el ejercicio directo de todo el poder, en todas partes y en todo momento. Del algoritmo de las redes y el control de nuestros datos al control de las materias primas, pasando por la OPA hostil a toda formalidad democr&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Todo ello, alimentando los miedos para generar tal caudal que les permita sentar las bases de un poder omn&iacute;modo. Convirtiendo la falta de empat&iacute;a o la crueldad en una forma de ofrecer a los temerosos el confort de ser dirigidos por el m&iacute;tico <em>hombre fuerte</em>, alguien a quien emular en su arrogancia e inclemencia, y tambi&eacute;n con la intenci&oacute;n de disciplinar cualquier discrepancia mediante una violencia ret&oacute;rica amplificada por las redes, que poco a poco se va filtrando al mundo f&iacute;sico con la creciente agresividad de la nueva y vieja derecha.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta realidad, resulta humanamente comprensible que asistamos con cierta incredulidad al &eacute;xito de tales discursos y pol&iacute;ticas, que nos lamentemos, que nos escandalicemos o que nos indignemos despu&eacute;s de conocer cada nuevo atrevimiento de los milhombres de turno que el capital pone al frente de estos proyectos en los que tanto ha invertido. Pero no nos bastar&aacute; con esto. 
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera nos bastar&aacute; analizando &mdash;por en&eacute;sima ocasi&oacute;n&mdash; los errores y divisiones de las izquierdas, en su conjunto o individualmente consideradas, por muy necesario que sea. Tampoco estudiando otra vez <em>c&oacute;mo mueren las democracias</em>, aunque ello sea tambi&eacute;n imprescindible. Dilucidar bien todo esto, o como m&iacute;nimo establecer un an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n b&aacute;sicamente compartido, es fundamental, pero no nos podemos permitir el lujo de esperar a tenerlo completado. 
    </p><p class="article-text">
        Ya es hora de que las izquierdas, que pasamos mucho tiempo desconfiando unas de otras y que, muy a menudo, nos hemos enfrentado duramente, establezcamos las bases de una cierta unidad de acci&oacute;n, por lo menos para hacer frente al movimiento que empieza a devorar todo aquello que, hasta si se juzga insuficiente, tanto esfuerzo ha costado construir. 
    </p><p class="article-text">
        Asumiendo que la correlaci&oacute;n de fuerzas no nos es favorable y que hay una enorme desproporci&oacute;n en los recursos que unos y otros podemos movilizar para la pugna constante en la que nos hallamos inmersos, es necesario reagruparse y ofrecer resistencia al empuje formidable con que el adversario com&uacute;n est&aacute; presionando en todos los frentes. 
    </p><p class="article-text">
        Lo dicho no constituye, sin embargo, un llamamiento a actuar bajo la &eacute;pica de la resistencia, sino a frenar el golpe en un momento de m&aacute;xima debilidad de nuestras filas, para pasar inmediatamente a la ofensiva. Hay que poner inmediatamente los esfuerzos tambi&eacute;n en reforzarlos. Participar de manera m&aacute;s desinhibida, intensa y coordinada en la disputa por el establecimiento del sentido com&uacute;n del aqu&iacute; y del ahora, por encima y m&aacute;s all&aacute; de las l&iacute;citas desavenencias entre cada una de las tradiciones o puntos de vista de las izquierdas. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que organizarse barrio a barrio y sector a sector, pero tambi&eacute;n es necesaria coordinaci&oacute;n, m&eacute;todo y organizaci&oacute;n a escala europea e internacional. Militar codo a codo en determinados &aacute;mbitos, pese a que en otros discrepemos. Que el acierto y las f&oacute;rmulas exitosas nos encontraran en plena tarea militante, o no nos encontraran. 
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo puedo ofrecer algunas intuiciones sobre lo que creo que podr&iacute;a constituir la base de cierta unidad de acci&oacute;n, aunque sin duda se trata de una aproximaci&oacute;n parcial y de trazo grueso. En primer lugar, que es necesario restablecer el futuro como algo deseable, o bien las utop&iacute;as progresistas de cualquier signo, que se basan en la confianza en nuestra capacidad colectiva de construir una sociedad m&aacute;s justa y mejor, no pueden sino ceder terreno frente a las utop&iacute;as regresivas. 
    </p><p class="article-text">
        Que una sociedad abierta, compleja, inclusiva, diversa y plural no s&oacute;lo no es un problema o una amenaza, sino que es tan inexorable como conveniente, y es la manera de mantener vivo y proyectado hacia el futuro el <em>nosotros </em>que forma la base de toda comunidad pol&iacute;tica. Que hay que combatir el cambio clim&aacute;tico y sus efectos con total determinaci&oacute;n y con criterios de justicia social. Que si el feminismo est&aacute; en el punto de mira del discurso del odio y le quieren romper el espinazo, es por su enorme potencial transformador y emancipador. Que la mejor garant&iacute;a del car&aacute;cter democr&aacute;tico de nuestras sociedades se obtendr&aacute; ahondando en el car&aacute;cter social de los Estados en los que vivimos. En definitiva, hay que organizar la esperanza y dotarla de un horizonte pol&iacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Pedret]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/organizar-esperanza_129_12055552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Feb 2025 05:00:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Organizar la esperanza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Izquierda,Feminismo,Cambio climático]]></media:keywords>
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