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    <title><![CDATA[elDiario.es - Isabelle Anguelovski]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/isabelle-anguelovski/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Isabelle Anguelovski]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Está Barcelona en riesgo de perder su liderazgo verde y justo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/barcelona-riesgo-perder-liderazgo-verde-justo_129_12709929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59beb7c8-0086-4fb3-b5d7-fa1ce7df50d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Está Barcelona en riesgo de perder su liderazgo verde y justo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El compromiso con la resiliencia urbana y la justicia climática no puede depender del color político de cada mandato. Debe asumirse como prioridad compartida, porque atraviesa la movilidad, la vivienda, la salud, la economía y la vida cotidiana </p><p class="subtitle">El ecólogo de Barcelona que ideó las supermanzanas: “Lo más importante es domesticar el coche”</p></div><p class="article-text">
        Lo que antes era un ejemplo mundial de urbanismo verde y sostenible con perspectiva social ahora enfrenta retrocesos: supermanzanas frenadas, prioridades de inversi&oacute;n municipal cambiadas y desigualdad en el acceso al verde.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, Barcelona ha sido un referente mundial del urbanismo sostenible con justicia social. Las supermanzanas aparecieron en portadas internacionales de <a href="https://www.nytimes.com/2016/10/02/nyregion/what-new-york-can-learn-from-barcelonas-superblocks.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The New York Times</a> o <a href="https://www.theguardian.com/cities/2016/may/17/superblocks-rescue-barcelona-spain-plan-give-streets-back-residents" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Guardian</a> como s&iacute;mbolo de un dise&ntilde;o urbano centrado en las personas y con perspectiva de g&eacute;nero. La ciudad demostr&oacute; que el verde urbano no era simplemente plantar &aacute;rboles, sino repensar espacios p&uacute;blicos como el <a href="https://ajuntament.barcelona.cat/glories/nou-parc-de-les-glories/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parc de Les Gl&ograve;ries</a> o los <a href="https://ajuntament.barcelona.cat/superilles/en/superilla/eixample" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ejes Verdes</a> de las calles Consell de Cent o Girona como lugar de bienestar, salud, inclusi&oacute;n y resiliencia, atendiendo a las necesidades de la vida cotidiana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy, sin embargo, ese liderazgo est&aacute; en riesgo. Bajo el actual gobierno de Jaume Collboni, la agenda ecol&oacute;gica y social de la ciudad ha perdido ambici&oacute;n. Sin un modelo de ciudad claro, las respuestas a las demandas ciudadanas se han vuelto m&aacute;s reactivas que proactivas. Se han frenado ampliaciones de carriles bici, se ha intentado quitar algunos como los de V&iacute;a Augusta, y, en calles como Pelai, se ha devuelto espacio al coche en detrimento del peat&oacute;n. Los proyectos contin&uacute;an, s&iacute;, pero a menudo ralentizados, rebautizados o reducidos en nombre de un supuesto &ldquo;equilibrio&rdquo; con el turismo, el tr&aacute;fico motorizado y los intereses empresariales.
    </p><p class="article-text">
        Algunos ejemplos son el reciente Plan Calor, vinculado al anterior Plan Clima e impulsado por el indispensable equipo de t&eacute;cnicos y t&eacute;cnicas que creen en su trabajo independientemente del color pol&iacute;tico. O el<a href="https://www.barcelona.cat/infobarcelona/es/barcelona-financia-el-plan-clima-escuela-con-el-impuesto-turistico_1420120.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Plan Clima Escuela</a>, para la climatizaci&oacute;n de las escuelas p&uacute;blicas, financiado por el impuesto tur&iacute;stico. Hacer depender la climatizaci&oacute;n (basada &uacute;nicamente en instalar aires acondicionados, sin renaturalizaci&oacute;n de las escuelas) en el turismo no es s&oacute;lo ir&oacute;nico, sino que demuestra la falta de ambici&oacute;n y compromiso pol&iacute;tico en algo tan indispensable como la adaptaci&oacute;n clim&aacute;tica de la poblaci&oacute;n infantil.
    </p><p class="article-text">
        Barcelona fue pionera en urbanismo participativo y feminista. Herramientas como <em>Decidim,</em> los presupuestos participativos, as&iacute; como gu&iacute;as de urbanismo sensible al g&eacute;nero e iniciativas como <em>Ciudad Jugable</em> o <em>Barcelona, ciudad amigable con las personas mayores</em> mostraron que una metr&oacute;poli puede dise&ntilde;arse pensando en la infancia, las mujeres, las personas mayores y la clase trabajadora. Y que lo que se dise&ntilde;a para beneficiar a un colectivo vulnerabilizado, acaba beneficiando a todos y todas. El espacio p&uacute;blico se replante&oacute; para convertirse en un espacio para cuidar, convivir con la biodiversidad y reducir desigualdades de salud, desde el estr&eacute;s t&eacute;rmico hasta la contaminaci&oacute;n del aire, privilegiando necesidades reproductivas en vez de objetivos productivistas. La reciente dimisi&oacute;n de la consejera del Ajuntament de Barcelona <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/lider-barcelona-comu-janet-sanz-dejara-politica_1_12621038.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Janet Sanz</a>, una de las impulsoras de una Barcelona m&aacute;s verde e inclusiva bajo los dos mandatos de Ada Colau, se suma a esta sensaci&oacute;n de retroceso y estancamiento de los proyectos ambientales en la ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Pla Natura 2021&ndash;2030 marc&oacute; objetivos ambiciosos, con criterios de equidad y participaci&oacute;n. Las supermanzanas y el programa de ejes verdes transformaron cruces dominados por coches en espacios comunitarios, reconocidos internacional y localmente. Sin embargo, actualmente las prioridades se centran en iniciativas m&aacute;s &ldquo;grises&rdquo; y reactivas como el Pla Endre&ccedil;a o el plan de choque en Sant Antoni. Mejorar la limpieza, el mantenimiento y la seguridad son importantes para garantizar el uso del espacio p&uacute;blico por todos los p&uacute;blicos, sin duda, pero responden a problemas inmediatos sin abordar sus causas estructurales ni proponer nada transformador. Los procesos participativos han pasado a un segundo plano y el urbanismo con perspectiva de g&eacute;nero ya no goza del mismo impulso pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y mientras tanto, muchos de los objetivos del Pla Natura siguen siendo aspiracionales. Faltan planes de acci&oacute;n claros, indicadores de seguimiento y mecanismos de cumplimiento. La distribuci&oacute;n del verde contin&uacute;a siendo desigual: en distritos como el Eixample apenas hay 2 metros cuadrados de verde por persona y se respira contaminaci&oacute;n a diario. Los proyectos suelen desplegarse en mayor medida donde hay suelo disponible (como las escasas e insuficientes zonas interiores de las manzanas), que donde la necesidad es superior, dejando atr&aacute;s barrios como el Raval, Nou Barris o Sant Andreu.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, si no va acompa&ntilde;ado de pol&iacute;ticas de vivienda, el reverdecimiento corre el riesgo de provocar gentrificaci&oacute;n verde: nuevos parques y plazas que encarecen la vivienda y expulsan a los residentes a los que buscaban beneficiar. La transformaci&oacute;n de Gl&ograve;ries es un buen ejemplo de c&oacute;mo hacerlo mejor: espacios dise&ntilde;ados con criterios de biodiversidad, inclusividad y perspectiva de g&eacute;nero, junto a vivienda social. Pero los n&uacute;meros son elocuentes: cuatro edificios de vivienda p&uacute;blica y 238 pisos sorteados para m&aacute;s de 10.000 aspirantes no bastan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de Barcelona ofrece dos lecciones clave. La primera: la justicia social y la sostenibilidad pueden integrarse desde el inicio, con herramientas participativas y perspectiva de g&eacute;nero que sirvan de modelo para otras ciudades. La segunda: estos avances son fr&aacute;giles. Corren el riesgo de diluirse en favor de agendas econ&oacute;micas o intereses partidistas si no se blindan con regulaciones vinculantes y estructuras de gobernanza s&oacute;lidas. El compromiso con la resiliencia urbana y la justicia clim&aacute;tica no puede depender del color pol&iacute;tico de cada mandato. Debe asumirse como prioridad compartida, porque atraviesa la movilidad, la vivienda, la salud, la econom&iacute;a y la vida cotidiana. En definitiva, condiciona el futuro de quienes habitamos la ciudad hoy y de quienes vendr&aacute;n ma&ntilde;ana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amalia Calderón Argelich, Isabelle Anguelovski]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/barcelona-riesgo-perder-liderazgo-verde-justo_129_12709929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Oct 2025 20:14:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Está Barcelona en riesgo de perder su liderazgo verde y justo?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Calor y desigualdad: el reto de la justicia térmica en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/calor-desigualdad-reto-justicia-termica-espana_129_12081738.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6431f86f-0e83-4d7f-b881-a3d7007d4a72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Calor y desigualdad: el reto de la justicia térmica en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El problema del calor no es solo una cuestión ambiental, sino social y política. Como señala el estudio en 'Nature Cities', la forma en que enfrentemos la crisis térmica definirá si perpetuamos las desigualdades.</p></div><p class="article-text">
        Las olas de calor ya no son una anomal&iacute;a o un impacto silencioso del cambio clim&aacute;tico, sino una realidad que nos afecta cada vez con m&aacute;s intensidad, frecuencia y duraci&oacute;n. Seg&uacute;n el <a href="https://www.germanwatch.org/en/cri?pk_campaign=20733850518" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Climate Risk Index 2025</a>, Espa&ntilde;a es el quinto pa&iacute;s de todo el mundo m&aacute;s afectado por eventos clim&aacute;ticos extremos en 2022, y seg&uacute;n el proyecto <a href="https://ficlima.shinyapps.io/mace/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MACE</a> (Mortalidad Atribuible por Calor en Espa&ntilde;a) 12.596 muertes fueron atribuibles al calor en el verano de 2024. Si nos centramos en las ciudades, con el fen&oacute;meno conocido como islas de calor urbano causadas por el asfalto, la falta de superficies permeables, sombra y arbolado, un <a href="https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(22)02585-5/fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> cient&iacute;fico del ISGlobal sit&uacute;a a Barcelona, Sevilla y Madrid como las tres ciudades de Europa con mayor porcentaje de muertes por efecto de isla de calor durante el verano.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adaptarse al calor no solo es un reto clim&aacute;tico, sino tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n clave de desigualdad social: no toda la ciudadan&iacute;a puede protegerse por igual frente a las altas temperaturas, y no todos los barrios cuentan con la infraestructura o las condiciones necesarias para combatir de manera equitativa las islas de calor.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un problema urbano y social</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Desde el grupo de investigaci&oacute;n <a href="https://www.bcnuej.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">BCNUEJ</a> hemos explorado el fen&oacute;meno de la justicia t&eacute;rmica y as&iacute; lo explicamos recientemente en un <a href="https://www.nature.com/articles/s44284-024-00179-6.epdf?sharing_token=yC0AwpkvlfwnbY4bks3l8tRgN0jAjWel9jnR3ZoTv0PoEOCiIZD9RkVBJiBBXgPrBI9uP6GLHDDuU49riSh4tL4Qdk52w5X4tm0P-g-KpM22Bde7h-EeGQVdYYTyaOfXdF6O7KIMahFKNlqX2R87QBrGcOSWUYrOgKtn3GVsDAI%3D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> publicado en Nature Cities: el calor extremo golpea con m&aacute;s dureza a los colectivos m&aacute;s vulnerables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desigualdades entre barrios.</strong><em> </em>Para empezar, el calor no se distribuye<strong> </strong>de forma homog&eacute;nea en la ciudad. Por ejemplo, en <a href="https://www.upm.es/Investigacion?fmt=detail&amp;prefmt=articulo&amp;id=229eb549a1e03510VgnVCM10000009c7648a____" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Madrid</a>, distritos de renta baja como Usera o Villaverde alcanzan con frecuencia temperaturas 6&deg;C m&aacute;s altas que otros distritos con m&aacute;s zonas verdes y de mayor renta como Chamber&iacute; o Salamanca. El <a href="https://www.amb.cat/es/web/area-metropolitana/dades-espacials/detall/-/serveidigital/index-de-vulnerabilitat-al-canvi-climatic--ivac-/13903812/11692" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Iacute;ndice de Vulnerabilidad al Cambio Clim&aacute;tico</a> cuantifica esa desigualdad usando datos sociales, econ&oacute;micos y ambientales del &aacute;rea metropolitana de Barcelona, y muestra como zonas de baja renda &ndash;aproxidamente unos <a href="https://sede.agenciatributaria.gob.es/AEAT/Contenidos_Comunes/La_Agencia_Tributaria/Estadisticas/Publicaciones/sites/irpfCodPostal/2021/jrubik779ae2036ab46d2a4c6de628035b20f127b92e5b.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">15.000 y 23.000 euros</a> de renta media por capita&ndash; como Ciutat Vella o Nou Barris son mucho m&aacute;s vulnerables que Sarri&agrave;-Sant Gervasi o Sant Cugat del Vall&egrave;s, de las zonas m&aacute;s pudientes del &aacute;rea &ndash;entre y hasta <a href="https://sede.agenciatributaria.gob.es/AEAT/Contenidos_Comunes/La_Agencia_Tributaria/Estadisticas/Publicaciones/sites/irpfmunicipios/2022/jrubikf1521934d2275c1b78682651983d3b2e6f4b3b357.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">62000 euros</a>&ndash;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Condiciones de la vivienda y el espacio p&uacute;blico</strong><em>. </em>La diferencia entre estos barrios no es solo geogr&aacute;fica, sino estructural: son los barrios con menos recursos en los que predominan edificaciones antiguas, sin aislamiento t&eacute;rmico adecuado, con menos acceso a sistemas de ventilaci&oacute;n y aire acondicionado, y los que tienen pocos espacios verdes (parques, jardines, plazas ajardinadas, arbolado viario, ejes verdes, etc.) o refugios clim&aacute;ticos (conformado por un conjunto de parques y equipamientos p&uacute;blicos y privados).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Precariedad en los hogares y la salud.</strong><em> </em>Adem&aacute;s, el coste de las facturas hace que muchas familias se encuentren en situaci&oacute;n de pobreza energ&eacute;tica<strong> </strong>y no puedan instalar un aire acondicionado en su hogar, o bien no lo puedan encender el tiempo que desear&iacute;an. Para combatirlo, improvisan cortinas t&eacute;rmicas, ventiladores, o simplemente aguantan temperaturas insoportables. Esto tiene un grave impacto en la salud mental y f&iacute;sica, sobre todo entre personas mayores, personas con enfermedades cr&oacute;nicas o dependencia de alg&uacute;n tipo, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, embarazadas, o colectivos en situaci&oacute;n de alta vulnerabilidad social. Adem&aacute;s, la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica agrava los impactos del calor en la salud, como lo ha estudiado el proyecto <a href="https://www.uab.cat/web/sala-de-premsa-icta-uab/detall-noticia/la-relacion-entre-olas-de-calor-contaminacion-y-salud-mental-a-estudio-1345819915004.html?detid=1345882502579" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ambientament</a>. Por otra parte, el proyecto <a href="https://www.youtube.com/watch?v=FmYDn2I5agc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raval Resilient</a> demuestra como las personas residentes migradas del sur global est&aacute;n particularmente afectadas, ya que a menudo conviven en condiciones precarias y en pisos peque&ntilde;os en los que la temperatura interior puede superar los 30 grados en la noche.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Estrategias para una justicia t&eacute;rmica</strong>&nbsp;&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Para garantizar ciudades habitables para toda la ciudadan&iacute;a y no solo para quienes pueden vivir en un barrio verde y fresco, las pol&iacute;ticas de adaptaci&oacute;n al calor en ciudades deben tener en cuenta la equidad social y promover la justicia t&eacute;rmica. La planificaci&oacute;n urbana debe garantizar unas condiciones dignas a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas a distintos niveles y renaturalizar espacios urbanos debe ser una prioridad en los barrios m&aacute;s calurosos y que m&aacute;s lo necesitan, no solo en las &aacute;reas c&eacute;ntricas o tur&iacute;sticas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ciudades como VitorVitoria-Gasteizn reconociendo que la <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0048969724013548?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exposici&oacute;n al calor es m&aacute;s alta en barrios con desventaja socio-econ&oacute;mica,</a> raz&oacute;n por la cual est&aacute; ampliando la <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S146290112400087X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cobertura verde</a> en los <a href="https://www.urbanklima2050.eu/es/vitoria-gasteiz-da-los-primeros-pasos-en-la-naturalizacion-del-casco-medieval-y-varios-patios-escolares/noticia/136/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">barrios m&aacute;s socialmente vulnerables y con islas de calor</a>. Adem&aacute;s, varias ciudades como Barcelona ya han implementado redes de refugios clim&aacute;ticos en bibliotecas, centros c&iacute;vicos, parques y otros espacios verdes. Sin embargo, hay <a href="https://www.raco.cat/index.php/PapersIERMB/article/view/421354" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> que han comprobado que estos espacios de confort t&eacute;rmico no siempre suponen una soluci&oacute;n inmediata para la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable debido a distintas barreras de informaci&oacute;n, ubicaci&oacute;n, horario y fechas de apertura &ndash;en agosto muchos cierran&ndash; o actividades permitidas &ndash;muchos piden silencio o son espacios limitados&ndash;. Por lo que esos equipamientos siguen teniendo el mismo uso y perfil de visitantes que ya ten&iacute;an con anterioridad a ser un refugio clim&aacute;tico.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nivel de vivienda<strong> </strong>y pobreza energ&eacute;tica, es esencial mejorar la eficiencia energ&eacute;tica de los edificios m&aacute;s precarios, con programas de aislamiento t&eacute;rmico y ventilaci&oacute;n natural. Los fondos europeos&nbsp;Next Generation para rehabilitaci&oacute;n energ&eacute;tica pueden desempe&ntilde;ar un papel clave, y deben ser priorizados en los barrios m&aacute;s vulnerables. Un ejemplo de buena praxis lo encontramos en el <a href="https://www.cmh.cat/ca/web/cmh/ajuts/ajuts-fons-next-generation/informacio-general" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ayuntamiento de Cornell&agrave; de Llobregat</a> con un proyecto de reforma a nivel de barrio y con el que se pretende mejorar las condiciones de vivienda y reducir en un 30% el nivel de consumo energ&eacute;tico.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las inversiones p&uacute;blicas en renaturalizaci&oacute;n y eficiencia energ&eacute;tica de edificios no deber&iacute;an provocar la subida de precios de la vivienda o especulaci&oacute;n inmobiliaria que acabe modificando el perfil de residente de una zona. En el barrio de Barcelona de <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2212095522002139" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Poblenou,</a> la transformaci&oacute;n urbana verde alrededor de la Superilla o del eje verde Crist&oacute;bal de Moura ha elevado el precio de la vivienda expulsando a habitantes de menor renta. Pol&iacute;ticas como el control de precios extendida a todos los tipos de alquiler, as&iacute; como la construcci&oacute;n y protecci&oacute;n a largo plazo de vivienda social pueden mitigar estos efectos de lo que&nbsp;denominamos <a href="https://www.nature.com/articles/s44284-024-00179-6.epdf?sharing_token=yC0AwpkvlfwnbY4bks3l8tRgN0jAjWel9jnR3ZoTv0PoEOCiIZD9RkVBJiBBXgPrBI9uP6GLHDDuU49riSh4tL4Qdk52w5X4tm0P-g-KpM22Bde7h-EeGQVdYYTyaOfXdF6O7KIMahFKNlqX2R87QBrGcOSWUYrOgKtn3GVsDAI%3D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gentrificaci&oacute;n t&eacute;rmica.</a>&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>M&aacute;s all&aacute; del calor: el reto de la justicia clim&aacute;tica</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El problema del calor no es solo una cuesti&oacute;n ambiental, sino social y pol&iacute;tica. Como se&ntilde;ala el estudio en <em>Nature Cities</em>, la forma en que enfrentemos la crisis t&eacute;rmica definir&aacute; si perpetuamos o reducimos las desigualdades. La justicia t&eacute;rmica no trata solo de ayudar a sobrevivir a las olas de calor, sino de garantizar derechos b&aacute;sicos, como una vivienda digna y asequible, acceso equitativo a espacios verdes y una infraestructura resiliente, como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=830OAxII5is&amp;list=PLsdD1wa0cvVXGN9hc6Ptvzx3SKLcruY3G" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchos testimonios</a> &nbsp;demuestran. La crisis clim&aacute;tica no afecta a todas las personas por igual, pero la respuesta pol&iacute;tica s&iacute; puede ser m&aacute;s justa y asegurar que aquellos colectivos que m&aacute;s lo necesitan se puedan beneficiar de las pol&iacute;ticas de adaptaci&oacute;n a corto y largo plazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Dra. Amalia Calder&oacute;n Argelich, Dra. Isabelle Anguelovski, y Dra. Panagiota Kotsila son investigadoras en el Barcelona Lab para la Justicia Ambiental y la Sostenibilidad (BCNUEJ) dentro del Institut de Ci&egrave;ncia i Tecnologia Ambientals (ICTA) en la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona (UAB). Son especialistas en desigualdades, cambio clim&aacute;tico, y ciudades.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amalia Calderón Argelich, Isabelle Anguelovski, Panagiota Kotsila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/calor-desigualdad-reto-justicia-termica-espana_129_12081738.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Feb 2025 21:33:04 +0000]]></pubDate>
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