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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Soler]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel-soler/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Soler]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
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    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la crítica tiene dueño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/critica-dueno_129_12717056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente abundan los cr&iacute;ticos sin causa. Columnistas que se presentan como esp&iacute;ritus libres, analistas que presumen de independencia y tertulianos que dicen no tener color pol&iacute;tico, pero cuyas palabras parecen redactadas en la sede del Palau de la Generalitat. Critican &ldquo;a todos por igual&rdquo;, aunque sus dardos siempre apuntan al mismo sitio. No hacen falta grandes discursos: basta con asumir los marcos que impone la derecha y repetirlos como si fueran sentido com&uacute;n. Es la nueva forma de manipulaci&oacute;n: aparentar neutralidad mientras se legitiman posiciones claramente ideol&oacute;gicas. Creen que mantener distancia es ser objetivo, cuando en realidad solo est&aacute;n renunciando a pensar por s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno no es nuevo, pero s&iacute; m&aacute;s visible. Desde hace meses, buena parte de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica en la Comunitat Valenciana se alimenta de una misma receta: primero se culpa al Gobierno de Espa&ntilde;a de cualquier problema y luego se lanza una cr&iacute;tica &ldquo;equitativa&rdquo; que, en realidad, solo sirve para suavizar la responsabilidad de quien gobierna aqu&iacute;. Todo envuelto en un tono de falsa serenidad que tranquiliza al lector y legitima el relato conservador sin mencionarlo.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, hay dos tipos de cr&iacute;ticos. Los primeros son los francotiradores medi&aacute;ticos, los que van de frente y disparan sin pudor: su funci&oacute;n es marcar el terreno y generar titulares. Los segundos son m&aacute;s eficaces: los que visten de intelectuales, se declaran &ldquo;desencantados de la izquierda&rdquo; y juran que solo buscan el bien com&uacute;n. Escriben con el ce&ntilde;o fruncido y un aire de decepci&oacute;n moral, pero en realidad trabajan para consolidar la idea de que la alternativa progresista ha perdido sentido. Su cr&iacute;tica no busca transformar nada, sino desmovilizar.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; est&aacute; la clave. No pretenden convencer al votante progresista de que cambie de bando, sino sembrar la duda, el desencanto y la apat&iacute;a. La estrategia es sencilla: repetir que &ldquo;todos son iguales&rdquo;, que &ldquo;la pol&iacute;tica ya no sirve&rdquo;, que &ldquo;la izquierda se ha alejado de la realidad&rdquo;. Un mantra que, sin necesidad de propaganda oficial, desactiva la ilusi&oacute;n y la participaci&oacute;n. No se trata de un debate intelectual, sino de una operaci&oacute;n pol&iacute;tica que busca que nadie crea en nada, salvo en la inevitabilidad del poder conservador.
    </p><p class="article-text">
        No es casual que esta corriente de opinadores se haya intensificado justo cuando el gobierno de Maz&oacute;n muestra m&aacute;s costuras. Lo m&aacute;s sangrante fue su gesti&oacute;n de la DANA: mientras los municipios afectados a&uacute;n esperaban respuestas, ya hab&iacute;a quien ped&iacute;a &ldquo;no hacer pol&iacute;tica con las tragedias&rdquo;, que &ldquo;ahora no es momento de buscar culpables&rdquo;. Un argumento tan c&oacute;modo como hip&oacute;crita, &uacute;til para quienes no quieren que se hable de gesti&oacute;n ni de responsabilidad. A fuerza de repetirlo, se ha instalado un discurso que pretende presentar al PP como sin&oacute;nimo de moderaci&oacute;n y eficacia, mientras reduce cualquier propuesta progresista a una mezcla de improvisaci&oacute;n y nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ese relato se repite desde tribunas que se autodefinen como &ldquo;independientes&rdquo;, el efecto es doble: se normaliza la mediocridad del poder y se erosiona la credibilidad de la alternativa. Es una operaci&oacute;n pol&iacute;tica de manual, pero con apariencia de tertulia de caf&eacute;. Lo m&aacute;s preocupante no es la cr&iacute;tica en s&iacute;, sino la ausencia de rigor, el uso de medias verdades y la voluntad de confundir opini&oacute;n con informaci&oacute;n. Quien convierte la cr&iacute;tica en arma partidista deja de analizar y empieza a justificar.
    </p><p class="article-text">
        La iron&iacute;a es que quienes se presentan como guardianes del pensamiento cr&iacute;tico son, en realidad, sus peores enemigos. Porque la cr&iacute;tica aut&eacute;ntica no se alimenta de prejuicios, sino de hechos; no busca destruir, sino mejorar. La izquierda, como cualquier proyecto transformador, necesita voces exigentes, que se&ntilde;alen errores y propongan caminos nuevos. Pero otra cosa es el coro de opinadores que confunden la autocr&iacute;tica con el autoflagelo y la reflexi&oacute;n con la rendici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que la izquierda valenciana tiene tarea pendiente. Durante los a&ntilde;os del Bot&agrave;nic se avanz&oacute; mucho: se redujo el paro, se mejoraron los servicios p&uacute;blicos y se devolvi&oacute; dignidad institucional a la pol&iacute;tica. Pero a&uacute;n queda mucho por hacer. Ahora toca reconstruir una alternativa progresista s&oacute;lida, coherente y cercana a la gente. Y eso implica volver a hablar de lo que realmente importa: los salarios, la vivienda, la sanidad p&uacute;blica, la educaci&oacute;n, la igualdad y la sostenibilidad. Todo lo dem&aacute;s &mdash;las pol&eacute;micas prefabricadas, los titulares interesados, las columnas que disfrazan ideolog&iacute;a de an&aacute;lisis&mdash; son distracciones al servicio de quienes quieren mantener las cosas como est&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda valenciana solo volver&aacute; a ganar la confianza de la mayor&iacute;a si demuestra que su proyecto es &uacute;til, honesto y moderno. Y ese proyecto debe liderarlo quien tenga capacidad de di&aacute;logo, credibilidad institucional y ambici&oacute;n colectiva. Como ya ocurri&oacute; con los gobiernos del Bot&agrave;nic, ese liderazgo tiene nombre: el del Partido Socialista, que hoy encarna una nueva generaci&oacute;n pol&iacute;tica con Diana Morant al frente.
    </p><p class="article-text">
        Quienes confunden la cr&iacute;tica con la propaganda acabar&aacute;n descubriendo que el cinismo no da votos. La gente distingue perfectamente entre quien trabaja para resolver los problemas y quien vive de contarlos. Y ah&iacute; es donde la izquierda, si se mantiene firme y unida, tiene una oportunidad inmensa: volver a ser la voz de la esperanza frente al ruido interesado de los falsos cr&iacute;ticos y frente a un gobierno del PP y Vox que no solo no est&aacute; resolviendo los problemas de los valencianos y valencianas, sino que los est&aacute; agravando d&iacute;a a d&iacute;a. Por eso hay que pararlo, con convicci&oacute;n, con propuestas y con una alternativa capaz de devolver a esta tierra la confianza en un futuro mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/critica-dueno_129_12717056.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Oct 2025 10:09:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuando la crítica tiene dueño]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La falsedad de Rovira y la verdad de la educación valenciana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/falsedad-rovira-educacion-valenciana_129_12588596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El conseller de Educaci&oacute;n, Jos&eacute; Antonio Rovira, repite una afirmaci&oacute;n tan grave como falsa: que el gobierno del Bot&agrave;nic elimin&oacute; de los curr&iacute;culos escolares todo lo relacionado con ETA y el terrorismo. No es una exageraci&oacute;n sin importancia: es una mentira deliberada que desfigura el esfuerzo de la comunidad educativa y de las instituciones que durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os trabajaron precisamente para garantizar que las nuevas generaciones conozcan esa parte oscura de nuestra historia reciente.
    </p><p class="article-text">
        Quienes hemos seguido de cerca la evoluci&oacute;n de los curr&iacute;culos de Historia en la Comunitat Valenciana sabemos que la realidad es muy distinta. El curr&iacute;culo de 2015, elaborado bajo la LOMCE, ya inclu&iacute;a de forma expl&iacute;cita el terrorismo dentro de los &ldquo;desaf&iacute;os de la consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica&rdquo; en el &uacute;ltimo tercio del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        El curr&iacute;culum aprobado en 2022, fruto de la LOMLOE y publicado en el Decreto 108/2022, no solo mantuvo esos contenidos, sino que los reforz&oacute; con un enfoque competencial y transversal de memoria democr&aacute;tica. En los saberes b&aacute;sicos de Historia de Espa&ntilde;a aparecen referencias expresas a la &ldquo;Espa&ntilde;a desde 1939 hasta la actualidad&rdquo;, a la &ldquo;conciencia y memoria democr&aacute;tica&rdquo;, a los &ldquo;valores de la convivencia&rdquo; y a los &ldquo;problemas de la sociedad contempor&aacute;nea&rdquo;. Y en las situaciones de aprendizaje se habla de investigaci&oacute;n hist&oacute;rica, debate y contacto con la memoria, lo que incluye necesariamente la reflexi&oacute;n sobre el terrorismo y la no violencia.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la palabra &ldquo;ETA&rdquo; no aparezca escrita en el decreto, las categor&iacute;as competenciales obligan a trabajarla. El curr&iacute;culo no se limita a fechas: exige al alumnado reflexionar cr&iacute;ticamente sobre la violencia, la democracia y el sufrimiento de las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n m&aacute;s claro: los libros de texto de Historia de Espa&ntilde;a, que hoy se utilizan en los centros valencianos que imparten la ESO y el Bachillerato, incluyen apartados espec&iacute;ficos sobre ETA.
    </p><p class="article-text">
        En ellos se explican los atentados durante la Transici&oacute;n, la violencia de los a&ntilde;os 80 y 90, el asesinato de Miguel &Aacute;ngel Blanco, el papel de los movimientos sociales contra ETA y el cese definitivo de la actividad armada en 2011. Incluso aparecen cuadros con el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas y actividades para analizar el impacto del terrorismo en la vida democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de desaparecer, el tema se estudia con m&aacute;s recursos pedag&oacute;gicos que nunca, desde una perspectiva que combina hechos hist&oacute;ricos, memoria democr&aacute;tica y rechazo &eacute;tico a la violencia.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del curr&iacute;culo oficial, durante la etapa del Bot&agrave;nic se impulsaron programas pioneros con el Ministerio del Interior, la Conselleria de Justicia y la Asociaci&oacute;n de V&iacute;ctimas del Terrorismo. Entre 2020 y 2023, decenas de institutos participaron en el proyecto&nbsp;<em>Memoria y Prevenci&oacute;n del Terrorismo</em>, que incluy&oacute; unidades did&aacute;cticas espec&iacute;ficas, charlas de v&iacute;ctimas en las aulas y visitas al Centro Memorial de Vitoria.
    </p><p class="article-text">
        El balance fue rotundo: casi el 100% del alumnado valor&oacute; como muy &uacute;tiles los testimonios recibidos. Que Rovira ignore o, peor a&uacute;n, niegue la existencia de este programa es otra forma de manipulaci&oacute;n. El Bot&agrave;nic no borr&oacute; ETA de la educaci&oacute;n; lo que hizo fue poner a las v&iacute;ctimas en el centro de un aprendizaje que trasciende los manuales de texto.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras acusa falsamente a otros de borrar la historia, lo que s&iacute; ha hecho el propio Rovira es eliminar cursos de formaci&oacute;n del profesorado sobre memoria democr&aacute;tica y antifascismo. Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el profesorado valenciano pudo acceder a programas formativos que les ofrec&iacute;an herramientas para trabajar en el aula cuestiones como el exilio republicano, la represi&oacute;n franquista o la pedagog&iacute;a de la memoria. Esos cursos fueron suprimidos sin justificaci&oacute;n pedag&oacute;gica, siguiendo &uacute;nicamente un criterio ideol&oacute;gico: borrar la memoria inc&oacute;moda.
    </p><p class="article-text">
        Resulta parad&oacute;jico: quienes claman contra un supuesto silencio sobre ETA son los mismos que silencian la ense&ntilde;anza sobre el fascismo, la dictadura y las luchas democr&aacute;ticas que nos devolvieron las libertades.
    </p><p class="article-text">
        La mentira de Rovira busca sembrar la duda sobre el compromiso de la escuela p&uacute;blica con la verdad hist&oacute;rica. Pero ese compromiso se demuestra tanto en los curr&iacute;culos oficiales como en los programas desarrollados con v&iacute;ctimas, instituciones y asociaciones. La verdadera amenaza no est&aacute; en los curr&iacute;culos del Bot&agrave;nic, sino en la tentaci&oacute;n de quienes hoy gobiernan de borrar todo lo que no encaje en su marco ideol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Por eso conviene ser claros: Rovira falta a la verdad cuando dice que el alumnado valenciano dej&oacute; de estudiar ETA. El alumnado lo sigue estudiando en el curr&iacute;culo oficial, en los libros de texto y en programas de memoria democr&aacute;tica. Lo que s&iacute; ha hecho Rovira es amputar la formaci&oacute;n en antifascismo del profesorado, un retroceso inaceptable en un pa&iacute;s que todav&iacute;a arrastra las heridas del franquismo.
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n no puede estar al servicio de la mentira. Necesitamos una escuela que ense&ntilde;e toda la historia, desde la dictadura y la transici&oacute;n hasta el terrorismo de ETA y la violencia pol&iacute;tica. Una escuela que ponga en valor a las v&iacute;ctimas, que fomente el pensamiento cr&iacute;tico y que sepa que recordar no es reabrir heridas, sino cerrarlas de manera justa y democr&aacute;tica. Frente a quienes mienten, recortan y manipulan, la mejor respuesta es la verdad. Esa es la diferencia entre quienes creen en la educaci&oacute;n como herramienta de memoria y democracia, y quienes solo la usan como instrumento de propaganda.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Miguel Soler </strong>es secretario de educaci&oacute;n de la ejecutiva del PSPV-PSOE.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/falsedad-rovira-educacion-valenciana_129_12588596.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Sep 2025 10:10:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La falsedad de Rovira y la verdad de la educación valenciana]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Limpiar, corregir, avanzar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/limpiar-corregir-avanzar_129_12453559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La tormenta pol&iacute;tica y medi&aacute;tica que rodea al Gobierno de coalici&oacute;n exige respuestas. Y no solo respuestas a la defensiva, sino afirmaciones claras sobre qu&eacute; tipo de pa&iacute;s queremos construir. El plan anticorrupci&oacute;n presentado por el presidente del Gobierno es un primer paso. Pero no basta con resistir la presi&oacute;n: hay que convertir esta crisis en una oportunidad para regenerar, reforzar y avanzar. La alternativa no es un repliegue melanc&oacute;lico, ni un tacticismo electoral, ni mucho menos una rendici&oacute;n. La alternativa es hacer pol&iacute;tica con may&uacute;sculas.
    </p><p class="article-text">
        Las medidas contra la corrupci&oacute;n, que habr&aacute; que seguir mejorando, representan un compromiso con la &eacute;tica p&uacute;blica: proteger a quienes denuncian, endurecer sanciones a los corruptores, revisar los contratos p&uacute;blicos, establecer una agencia independiente. Pero el verdadero mensaje no est&aacute; solo en el contenido t&eacute;cnico. Est&aacute; en la actitud. Pedro S&aacute;nchez no ha dimitido, no porque no sepa hacerlo, sino porque entiende que gobernar tambi&eacute;n implica sostener el tim&oacute;n cuando arrecian los ataques. Ha pedido perd&oacute;n, ha rectificado, ha actuado. Y ahora toca seguir.
    </p><p class="article-text">
        El debate de fondo no es solo sobre la corrupci&oacute;n. Es sobre el rumbo. Porque hay quienes no quieren una pol&iacute;tica m&aacute;s limpia: quieren un pa&iacute;s sin pol&iacute;tica. Un pa&iacute;s gobernado por lobbies, algoritmos o pulsos de poder sin legitimidad. Lo que est&aacute; en juego no es solo una legislatura: es la confianza en que la democracia sirve para algo. Y si quienes la representan se retiran cuando m&aacute;s falta hacen, entonces habr&aacute;n ganado los que siempre han querido desprestigiarla.
    </p><p class="article-text">
        Por eso no basta con decir que no todos somos iguales. Hay que demostrarlo con hechos. Y los hechos, hasta ahora, demuestran que este Gobierno ha actuado. Se ha subido el salario m&iacute;nimo como nunca antes, se ha aprobado una ley de vivienda pionera para frenar abusos y proteger a los inquilinos, se han blindado las pensiones conforme al IPC, se ha invertido en Formaci&oacute;n Profesional, se han desplegado miles de millones en fondos europeos para la reindustrializaci&oacute;n, se ha liderado la respuesta europea ante la pandemia, y se ha aprobado una ley de formaci&oacute;n profesional, una ley de ciencia y otra de universidades que dignifican el conocimiento. Pero todo eso &mdash;que ha costado a&ntilde;os de acuerdos y de enfrentarse a m&uacute;ltiples resistencias&mdash; no puede quedarse a medio camino. Hay que avanzar m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Porque los problemas estructurales siguen ah&iacute;. La transici&oacute;n ecol&oacute;gica no puede esperar: urge acelerar el cambio de modelo energ&eacute;tico, apoyar a los sectores afectados, y garantizar que sea una transici&oacute;n justa. El acceso a la vivienda debe dejar de ser un privilegio, especialmente para las nuevas generaciones. La sanidad p&uacute;blica, aunque reforzada, necesita m&aacute;s plantilla, m&aacute;s tiempo y m&aacute;s financiaci&oacute;n. La educaci&oacute;n, clave para la cohesi&oacute;n social, requiere reducir la segregaci&oacute;n, impulsar la equidad, reducir la ratio de alumnado por aula, y seguir avanzando hacia centros m&aacute;s coeducativos y m&aacute;s inclusivos. La financiaci&oacute;n auton&oacute;mica &mdash;bloqueada desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada&mdash; exige una soluci&oacute;n que garantice la suficiencia y equidad entre territorios. El sistema de cuidados debe consolidarse como un nuevo pilar del estado del bienestar. No estamos ante una legislatura de mantenimiento: estamos ante la oportunidad de dar un salto cualitativo en derechos, en cohesi&oacute;n y en justicia social. Y esa oportunidad no puede ser abandonada.
    </p><p class="article-text">
        La ciudadan&iacute;a no pide heroicidades. Pide gobiernos que escuchen, que act&uacute;en, que no se escondan. Y este Gobierno tiene la responsabilidad de demostrar que se puede salir de una crisis con m&aacute;s democracia, no con menos. Que se puede gobernar sin negarlo todo ni aceptarlo todo. Que se puede limpiar y transformar a la vez.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que hay una herida abierta. Y que no se cierra solo con discursos. Hace falta m&aacute;s participaci&oacute;n, m&aacute;s control interno, m&aacute;s protagonismo de la sociedad civil organizada. Pero tambi&eacute;n hace falta convicci&oacute;n. Porque si la izquierda duda de su papel cuando m&aacute;s se la necesita, entonces pierde no solo el poder, sino tambi&eacute;n la raz&oacute;n de ser.
    </p><p class="article-text">
        No se trata solo de sostener a Pedro S&aacute;nchez. Se trata de sostener un proyecto pol&iacute;tico que protege a la mayor&iacute;a social. Un proyecto que ha hecho m&aacute;s por la redistribuci&oacute;n, los derechos y la justicia social en cinco a&ntilde;os que otros en d&eacute;cadas. No se puede tirar por la borda porque tres personas traicionaran la confianza que se les dio. No podemos regalarle la decepci&oacute;n a quienes siempre quisieron desmontar el Estado del bienestar y abrirle la puerta a la ultraderecha.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, hacer pol&iacute;tica con dignidad significa limpiar, s&iacute;. Pero tambi&eacute;n significa gobernar con ambici&oacute;n, defender lo conquistado, y no ceder ni un palmo a quienes quieren sustituir la pol&iacute;tica por la antipol&iacute;tica. Resistir no es suficiente. Hay que avanzar. Y para eso hace falta liderazgo, convicci&oacute;n... y coraje colectivo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/limpiar-corregir-avanzar_129_12453559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Jul 2025 04:01:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Limpiar, corregir, avanzar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni redención ni rendición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/redencion-rendicion_129_12444177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Javier Cercas ha firmado en El Pa&iacute;s un art&iacute;culo que merece leerse con respeto y atenci&oacute;n. Parte de un lugar noble: la preocupaci&oacute;n sincera por la limpieza en la pol&iacute;tica y la credibilidad de las instituciones. Desde ese punto de partida, plantea que la dimisi&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez ser&iacute;a hoy su &ldquo;mayor victoria&rdquo;. Y que su permanencia en el poder, en medio de sospechas sobre personas de su entorno, solo perjudica al PSOE, a la izquierda y a la democracia. La tesis es clara, elegante y moralmente exigente. Pero tambi&eacute;n profundamente equivocada.
    </p><p class="article-text">
        Equivocada no por lo que desea &mdash;una pol&iacute;tica ejemplar, basada en la &eacute;tica y en el servicio p&uacute;blico&mdash; sino por lo que propone como soluci&oacute;n: que el presidente dimita para proteger el legado, salvar la democracia y contener a la ultraderecha. El problema es que la experiencia reciente y los hechos concretos contradicen esa expectativa.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Javier Cercas dice que la dimisi&oacute;n ser&iacute;a la &ldquo;mayor victoria&rdquo; de Pedro S&aacute;nchez, est&aacute; sugiriendo que ser&iacute;a un acto de redenci&oacute;n personal y pol&iacute;tica, una forma de elevarse moralmente por encima de la pol&eacute;mica. Le permitir&iacute;a salvar su legado: demostrando que pone por delante el bien com&uacute;n antes que el poder. Convertir&iacute;a su salida en un gesto de pureza, generosidad y responsabilidad, que contrastar&iacute;a con la corrupci&oacute;n o la manipulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Presentar la dimisi&oacute;n como un sacrificio noble, cuando el mandato es leg&iacute;timo y el proyecto est&aacute; vivo, es m&aacute;s est&eacute;tico que &eacute;tico. Esto no va de sacrificios morales ni de claudicaciones t&aacute;cticas. Esto va de gobernar con firmeza y transformar desde dentro.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo que el propio Cercas elige, la dimisi&oacute;n de Ant&oacute;nio Costa en Portugal, deber&iacute;a bastar para alertarnos. Costa dimiti&oacute; ante la apertura de una investigaci&oacute;n judicial que a&uacute;n no lo ha se&ntilde;alado directamente. Fue aplaudido por su gesto. Pero el resultado fue desastroso: su partido se hundi&oacute;, perdi&oacute; el Gobierno, y hoy la extrema derecha es segunda fuerza en Portugal. La decencia del l&iacute;der no evit&oacute; el da&ntilde;o pol&iacute;tico; lo aceler&oacute;. &iquest;Estamos seguros de que repetir ese camino nos fortalecer&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez no es la misma. No hay una investigaci&oacute;n judicial abierta contra &eacute;l. Lo que existe es una ofensiva pol&iacute;tico-medi&aacute;tica, sostenida por ciertos sectores judiciales, que busca desgastar su figura. Ante eso, &iquest;cu&aacute;l es el gesto valiente? &iquest;Dimitir y abrir un vac&iacute;o de poder? &iquest;O sostenerse con firmeza, seguir gobernando, depurar responsabilidades y demostrar que se puede resistir con las manos limpias?
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de Cercas se apoya tambi&eacute;n en la idea de que el Gobierno de S&aacute;nchez ya no cumple su funci&oacute;n de contenci&oacute;n frente a la extrema derecha. Pero los datos no acompa&ntilde;an esa afirmaci&oacute;n. Vox ha retrocedido elecci&oacute;n tras elecci&oacute;n. No hay que confundir las previsiones de las encuestas con los datos electorales. El bloque progresista ha resistido frente al clima hostil y a la presi&oacute;n. Y el Ejecutivo ha seguido aprobando reformas sociales que cambian la vida cotidiana de millones de personas. &iquest;Se contuvo mejor a la ultraderecha en Portugal despu&eacute;s de la dimisi&oacute;n de Costa?
    </p><p class="article-text">
        Otra de las claves del art&iacute;culo es su sugerencia de que, con la salida de S&aacute;nchez, ser&iacute;a posible alcanzar un gran acuerdo entre PSOE y PP para reforzar la democracia. Es un deseo leg&iacute;timo. Pero parte de una ilusi&oacute;n. El actual Partido Popular ha bloqueado la renovaci&oacute;n del Consejo General del Poder Judicial durante cinco a&ntilde;os. Ha pactado con Vox en gobiernos auton&oacute;micos. Ha sostenido un discurso de ilegitimidad hacia el Ejecutivo desde el minuto uno. &iquest;Qu&eacute; garant&iacute;as hay de que, sin S&aacute;nchez, la actitud del PP vaya a cambiar? &iquest;Y qu&eacute; legitimidad tiene pedir la salida de un presidente democr&aacute;tico para complacer a una oposici&oacute;n que ha convertido el no en bandera?
    </p><p class="article-text">
        El texto de Cercas es tambi&eacute;n una reflexi&oacute;n sobre el poder. Advierte &mdash;con raz&oacute;n&mdash; que el poder puede aislar, volver ciego, endurecer. Y que saber marcharse a tiempo es una forma de grandeza. Es cierto. Pero tambi&eacute;n lo es que el poder, en democracia, se ejerce con rendici&oacute;n de cuentas, con mecanismos de control, con mandato parlamentario. Y hoy, Pedro S&aacute;nchez tiene ese mandato. No mantenerlo por ambici&oacute;n personal, sino por convicci&oacute;n institucional. Porque sabe que no puede dejar caer un proyecto de pa&iacute;s por el ruido interesado de quienes nunca aceptaron el resultado electoral.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de aferrarse al cargo. Se trata de no regalarle la victoria a quienes no buscan regeneraci&oacute;n, sino desmantelamiento. No buscan dimisi&oacute;n &eacute;tica, sino rendici&oacute;n pol&iacute;tica. No quieren justicia, sino revancha.
    </p><p class="article-text">
        La dignidad tambi&eacute;n se demuestra gobernando. Corrigiendo errores. Asumiendo responsabilidades. Haciendo limpieza dentro de casa y manteniendo el rumbo. Pedro S&aacute;nchez ha dado se&ntilde;ales inequ&iacute;vocas de que ese es el camino. Ha pedido perd&oacute;n. Ha reaccionado con rapidez ante los esc&aacute;ndalos. Ha defendido a su Gobierno, sin esconder los fallos ni confundir la lealtad con la complicidad.
    </p><p class="article-text">
        Javier Cercas firma un alegato moral. Pero la pol&iacute;tica no se construye solo con buena voluntad. Tambi&eacute;n con an&aacute;lisis riguroso, memoria reciente y sentido estrat&eacute;gico. Y hoy, lo m&aacute;s &uacute;til para la izquierda, para el PSOE y para la democracia no es una renuncia simb&oacute;lica. Es una direcci&oacute;n clara, una organizaci&oacute;n regenerada, y un liderazgo firme que sepa actuar con la cabeza alta y las manos limpias.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, el Comit&eacute; Federal del PSOE celebrado este fin de semana no fue un ejercicio de autocomplacencia, sino el inicio de un proceso de regeneraci&oacute;n imprescindible. Se han asumido errores, se ha pedido perd&oacute;n, y se han anunciado los primeros cambios en la estructura del partido para evitar que puedan repetirse situaciones que nunca debieron producirse. Sin sobreactuar, pero con determinaci&oacute;n, el PSOE ha empezado a hacer lo que se espera de una organizaci&oacute;n responsable: tomar decisiones internas, reforzar los controles y sostener el rumbo pol&iacute;tico con firmeza democr&aacute;tica. No se trata de cerrar la crisis en falso, sino de abrir una nueva etapa con mayor exigencia. Muchos votantes progresistas esperan que, el pr&oacute;ximo d&iacute;a 9 de julio, Pedro S&aacute;nchez anuncie en el Parlamento las medidas institucionales que acompa&ntilde;ar&aacute;n esta renovaci&oacute;n. La respuesta no es la renuncia, sino la correcci&oacute;n. No es el repliegue, sino la voluntad de avanzar con m&aacute;s transparencia y m&aacute;s responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Por contraste, el Congreso del Partido Popular ha ofrecido un espect&aacute;culo de autoafirmaci&oacute;n vac&iacute;o, revestido de promesas gen&eacute;ricas que solo parecen pensadas para titulares. Diez medidas que N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o aplicar&iacute;a cuando llegue a La Moncloa. Entre ellas: bajar impuestos, aumentar los m&eacute;dicos de familia, resolver el problema del agua o garantizar la libertad ling&uuml;&iacute;stica. Todo junto, todo a la vez. Pero mientras se presenta como adalid de la moderaci&oacute;n y del sentido de Estado, el PP aplaude con entusiasmo a Carlos Maz&oacute;n, presidente de la Generalitat Valenciana, cuya gesti&oacute;n durante la cat&aacute;strofe de la DANA sigue sin una explicaci&oacute;n coherente. Su desaparici&oacute;n en los d&iacute;as m&aacute;s graves del desastre, y su incapacidad para dar respuesta a las familias afectadas, no han impedido que sea recibido como un referente por sus compa&ntilde;eros de partido. Es dif&iacute;cil hablar de regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica mientras se vitorea al s&iacute;mbolo de la desidia institucional. Ese contraste &mdash;entre la ret&oacute;rica regeneradora y los hechos&mdash; es el que vac&iacute;a de contenido el discurso de alternativa seria con el que Feij&oacute;o quiere revestirse.
    </p><p class="article-text">
        Porque la victoria m&aacute;s alta no est&aacute; en marcharse. Est&aacute; en quedarse para seguir transformando la realidad, con coraje, con &eacute;tica y con justicia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/redencion-rendicion_129_12444177.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Jul 2025 10:10:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ni redención ni rendición]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Robert Raga: Un liderazgo colectivo para fortalecer el PSPV y recuperar la Generalitat en 2027]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/robert-raga-liderazgo-colectivo-fortalecer-pspv-recuperar-generalitat-2027_129_12091222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Las elecciones primarias que celebramos este domingo 2 de marzo son una muestra del compromiso del PSPV con la democracia interna. Unas primarias abiertas, en las que la militancia tiene la &uacute;ltima palabra, son un reflejo de la cultura participativa que define a nuestro partido.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que hay primarias, hay compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras que utilizan como argumento que no deber&iacute;a haber un candidato alternativo, porque no hay motivo para cambiar al que est&aacute;. Pero esta elecci&oacute;n no es sobre la val&iacute;a personal de ninguno de los dos candidatos. Tanto Carlos como Robert son magn&iacute;ficos alcaldes y dirigentes del PSPV, respaldados por sus ciudadanos en las urnas. No estamos eligiendo qui&eacute;n es el mejor como alcalde, tampoco estamos eligiendo al cabeza de cartel para las elecciones auton&oacute;micas, sino que estamos eligiendo qui&eacute;n es m&aacute;s id&oacute;neo para liderar la provincia con el objetivo de que Diana Morant gane la Generalitat y el PSPV recupere el m&aacute;ximo de gobiernos locales en 2027.
    </p><p class="article-text">
        En 2017, cuando Ximo Puig llevaba solo dos a&ntilde;os como president de la Generalitat Valenciana, tras 20 de gobiernos del PP, hubo compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras que apoyaron la candidatura de Rafa Garc&iacute;a en primarias. Lo hicieron porque consideraban que, a pesar de todo, un cambio en la direcci&oacute;n del PSPV pod&iacute;a fortalecer al partido y ayudarnos a ganar las elecciones de 2019. Hoy, el contexto es distinto, pero el planteamiento es el mismo: hay quienes piensan que la mejor opci&oacute;n para fortalecer al PSPV es Bielsa, y otros pensamos que la mejor opci&oacute;n es Raga.
    </p><p class="article-text">
        Mi mayor aprendizaje en mis m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas de militancia en el PSPV, de las cuales dos d&eacute;cadas han sido en la Comisi&oacute;n Ejecutiva como responsable de Educaci&oacute;n o de Formaci&oacute;n, es que estamos en un proyecto colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en estas primarias, debemos elegir a una persona que sepa hablar en primera persona del plural, que entienda que el partido no es una suma de individualidades, sino un equipo en el que todos sumamos.
    </p><p class="article-text">
        Un PSPV que trabaje desde la provincia para la victoria en 2027
    </p><p class="article-text">
        La secretar&iacute;a general de la provincia de Valencia debe ser mucho m&aacute;s que un cargo institucional dentro del partido. Su principal tarea es fortalecer la estructura del PSPV en toda la provincia, especialmente en aquellos municipios donde estamos en la oposici&oacute;n y debemos reconstruir la confianza de la ciudadan&iacute;a. Tambi&eacute;n debe articular un equipo que apoye a Diana Morant, asegurando que su liderazgo como candidata a la Generalitat est&eacute; respaldado por una direcci&oacute;n provincial cohesionada y activa. Adem&aacute;s, es fundamental que potencie las comarcas, como forma de reforzar a las agrupaciones locales y garantizando que el PSPV sea un espacio participativo donde todas las voces cuenten. Pero, sobre todo, debe colaborar con la comisi&oacute;n ejecutiva nacional en la elaboraci&oacute;n de la estrategia electoral de 2027, dise&ntilde;ando una hoja de ruta clara para que el PSPV consiga el m&aacute;ximo de gobiernos municipales, la Diputaci&oacute;n de Valencia y la Generalitat Valenciana.
    </p><p class="article-text">
        Robert Raga re&uacute;ne todas estas cualidades. Tiene la visi&oacute;n necesaria para trasladar ese modelo de trabajo al conjunto del PSPV provincial, con un liderazgo basado en la cercan&iacute;a, la participaci&oacute;n y la construcci&oacute;n de un equipo fuerte en toda la provincia.
    </p><p class="article-text">
        El reto que tenemos por delante es enorme: recuperar la Generalitat en 2027. Y eso no se conseguir&aacute; sin una direcci&oacute;n provincial que est&eacute; completamente volcada en apoyar a Diana Morant y en reforzar la estructura del PSPV en todas las comarcas y en todos los municipios.
    </p><p class="article-text">
        Diana Morant representa el socialismo moderno, progresista y transformador, y para que su liderazgo se consolide como una alternativa real, necesita el respaldo de un PSPV provincial fuerte, organizado y en sinton&iacute;a con la estrategia auton&oacute;mica. Robert Raga tiene esa visi&oacute;n y esa capacidad de trabajo en equipo.
    </p><p class="article-text">
        El domingo 2 de marzo, los militantes del PSPV en la provincia de Valencia tenemos en nuestras manos una decisi&oacute;n clave para nuestro futuro. No se trata de elegir un nombre, sino un equipo; no se trata de un cargo, sino de una estrategia para ganar en 2027.
    </p><p class="article-text">
        Si queremos un PSPV m&aacute;s fuerte, m&aacute;s unido y preparado para gobernar, la mejor opci&oacute;n es apostar por Robert Raga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/robert-raga-liderazgo-colectivo-fortalecer-pspv-recuperar-generalitat-2027_129_12091222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Feb 2025 18:16:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Robert Raga: Un liderazgo colectivo para fortalecer el PSPV y recuperar la Generalitat en 2027]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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