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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Soler]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel-soler/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Soler]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Una justicia que demasiada gente empieza a no creer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/justicia-gente-empieza-no-creer_129_13324433.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Gregorio Peces-Barba escribi&oacute; hace m&aacute;s de veinticinco a&ntilde;os sobre el poder de los jueces con una lucidez que hoy resulta inc&oacute;modamente actual. Advert&iacute;a del riesgo de una justicia encerrada en s&iacute; misma, corporativa, poco permeable al control democr&aacute;tico, tentada por el protagonismo y capaz de convertir determinados procesos en espacios de poder propio. No era un ataque a la justicia. Era una defensa exigente del Estado de derecho.
    </p><p class="article-text">
        Hoy esa advertencia vuelve con m&aacute;s fuerza. Porque la confianza en la justicia espa&ntilde;ola est&aacute; sufriendo un deterioro profundo en amplios sectores de la ciudadan&iacute;a. Y no por una campa&ntilde;a contra los jueces, sino por una acumulaci&oacute;n de hechos que empiezan a ser imposibles de explicar con normalidad democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de pedir impunidad para nadie. Si hay corrupci&oacute;n, debe investigarse y castigarse. Caiga quien caiga. Ninguna sigla debe servir de refugio. Pero una cosa es exigir justicia y otra aceptar sin discusi&oacute;n un sistema que parece medir de forma muy distinta la intensidad de las pruebas, la dureza de las medidas, la velocidad de los procedimientos y las consecuencias reales para unos y otros.
    </p><p class="article-text">
        La sentencia del Supremo sobre &Aacute;balos, Koldo Garc&iacute;a y V&iacute;ctor de Aldama agrava esa sensaci&oacute;n. El exministro recibe una condena dur&iacute;sima. Su asesor tambi&eacute;n. Pero el empresario que aparece como pieza central del mecanismo corruptor, el hombre que mueve dinero, busca contratos, abre puertas, reparte favores y acaba colaborando con la justicia, recibe una pena que puede evitar la c&aacute;rcel mediante trabajos en beneficio de la comunidad. El mensaje social es devastador. Si el corruptor triunfa, gana. Si lo descubren, colabora, se&ntilde;ala a otros y puede acabar y&eacute;ndose pr&aacute;cticamente de rositas.
    </p><p class="article-text">
        Ese mensaje es demoledor para la confianza p&uacute;blica. No porque colaborar con la justicia no deba tener efectos. Claro que debe tenerlos. Pero una democracia no puede permitir que la colaboraci&oacute;n se convierta en una especie de salvoconducto moral y penal para quien ha participado activamente en la corrupci&oacute;n. Menos a&uacute;n si una parte relevante del beneficio econ&oacute;mico que se atribu&iacute;a a la operaci&oacute;n queda fuera de la respuesta penal efectiva. La ciudadan&iacute;a puede entender atenuantes. Lo que no puede entender es que quien corrompe parezca salir mejor parado que quienes fueron corrompidos.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, la pregunta ya no es solo penal. Es democr&aacute;tica. Qu&eacute; idea de justicia se transmite cuando unas causas se instruyen con enorme dureza y otras se alargan durante a&ntilde;os. Qu&eacute; confianza puede quedar cuando unas personas soportan una condena p&uacute;blica antes de juicio y otras se benefician de tiempos interminables. Qu&eacute; autoridad moral tiene un sistema que parece implacable en algunos casos y extraordinariamente flexible en otros.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Bego&ntilde;a G&oacute;mez concentra muchos elementos preocupantes. Denuncia inicial de Manos Limpias, acusaciones populares ideol&oacute;gicas, l&iacute;neas sucesivas de investigaci&oacute;n, decisiones limitadas o corregidas por la Audiencia Provincial de Madrid, medidas cautelares severas y titulares permanentes. No hace falta afirmar mala fe para constatar un problema. Cuando una causa se expande, genera sospecha p&uacute;blica durante meses y solo despu&eacute;s es corregida parcialmente, el da&ntilde;o ya est&aacute; hecho.
    </p><p class="article-text">
        El caso del fiscal general del Estado tambi&eacute;n ha dejado una sensaci&oacute;n dif&iacute;cil de ignorar. La instituci&oacute;n fue sometida a una presi&oacute;n judicial, pol&iacute;tica y medi&aacute;tica m&aacute;xima. Hubo una condena, s&iacute;. Pero tambi&eacute;n un debate jur&iacute;dico muy intenso, votos discrepantes y una utilizaci&oacute;n pol&iacute;tica descomunal de la causa. El problema no es que se investigue al fiscal general. El problema es si esa intensidad se aplica con la misma vara cuando las sospechas afectan a estructuras econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas o medi&aacute;ticas vinculadas al bloque conservador.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esa intensidad, otras causas parecen moverse en otra dimensi&oacute;n temporal. Kitchen investiga una presunta operaci&oacute;n parapolicial organizada desde el Ministerio del Interior para proteger al PP de informaci&oacute;n comprometedora de Luis B&aacute;rcenas. Hechos de 2013. Juicio oral iniciado en 2026. Trece a&ntilde;os. Rodrigo Rato fue detenido en 2015 y condenado en 2024. Eduardo Zaplana fue detenido en 2018 y condenado en 2024. Nadie sensato quiere justicia sumaria. Las garant&iacute;as importan siempre. Pero cuando unas causas tardan una d&eacute;cada y otras se convierten en terremotos pol&iacute;ticos inmediatos, el tiempo judicial deja de ser un detalle t&eacute;cnico. Se convierte en un hecho pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Y hay una cuesti&oacute;n que conviene plantear sin rodeos. &iquest;Hemos visto un patr&oacute;n equivalente en sentido contrario? &iquest;Hemos visto jueces identificados p&uacute;blicamente como progresistas impulsando causas expansivas contra dirigentes del PP, con acusaciones populares de izquierda, autos llamativos, medidas severas, titulares durante meses y correcciones posteriores? No lo hemos conocido. Los casos que conocemos van, de forma muy mayoritaria, en una direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El precedente que la derecha suele invocar es Baltasar Garz&oacute;n y G&uuml;rtel. Pero ese ejemplo no debilita la preocupaci&oacute;n. La refuerza. Garz&oacute;n instruy&oacute; una causa de corrupci&oacute;n que afectaba al PP, orden&oacute; escuchas que fueron consideradas ilegales y el sistema reaccion&oacute; con la m&aacute;xima dureza. Fue condenado e inhabilitado durante once a&ntilde;os. A&ntilde;os despu&eacute;s, el Comit&eacute; de Derechos Humanos de Naciones Unidas apreci&oacute; dudas objetivamente justificadas sobre la independencia y la imparcialidad del tribunal que lo juzg&oacute;. Ni siquiera aquel episodio puede presentarse como una prueba serena de equilibrio institucional. M&aacute;s bien muestra hasta qu&eacute; punto el sistema fue implacable con un juez inc&oacute;modo para la derecha.
    </p><p class="article-text">
        La acusaci&oacute;n popular es una pieza esencial de este problema. En Espa&ntilde;a puede cumplir una funci&oacute;n &uacute;til, pero tambi&eacute;n se ha convertido en una puerta de entrada para que determinadas organizaciones y actores pol&iacute;ticos conviertan la batalla partidista en batalla penal. El PP, Vox y su ecosistema han aprendido a usar determinados procedimientos judiciales como instrumentos de desgaste pol&iacute;tico. Y algunos juzgados les ofrecen una receptividad expansiva que despu&eacute;s, demasiadas veces, debe ser limitada por tribunales superiores.
    </p><p class="article-text">
        A eso se suma el papel de determinados medios. Basta una denuncia, una citaci&oacute;n, una filtraci&oacute;n o una frase llamativa de un auto para alimentar portadas y tertulias durante semanas. Luego puede llegar el archivo, la rectificaci&oacute;n o la absoluci&oacute;n parcial. Pero la sospecha ya se ha instalado. El da&ntilde;o ya ha sido hecho. La reputaci&oacute;n ya ha sido golpeada.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a no tiene un problema con todos sus jueces. Ser&iacute;a falso e injusto decirlo. Hay miles de profesionales que trabajan con rigor, independencia y discreci&oacute;n. El problema es otro. Hay una mayor&iacute;a cultural conservadora en espacios muy relevantes de la carrera judicial y del gobierno judicial. Y eso se refleja en asociaciones, nombramientos, resistencias a determinadas leyes y actuaciones concretas que, en causas de alto voltaje pol&iacute;tico, casi siempre parecen inclinarse en el mismo sentido.
    </p><p class="article-text">
        Ese es el punto cr&iacute;tico. Cuando una resoluci&oacute;n judicial se recibe autom&aacute;ticamente como victoria de un bloque pol&iacute;tico y derrota del otro, algo se ha roto. Cuando determinados autos parecen escritos para abrir telediarios. Cuando el corruptor colaborador puede evitar la c&aacute;rcel mientras el sistema lanza una condena ejemplarizante sobre otros. Cuando las garant&iacute;as se perciben como lentitud protectora para unos y castigo anticipado para otros. Cuando todo eso ocurre, no estamos ante un problema menor. Estamos ante un deterioro serio de la confianza democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Y eso no se puede normalizar. No se puede esperar a que el desgaste siga avanzando. Callar ante esta situaci&oacute;n ser&iacute;a una irresponsabilidad democr&aacute;tica. La confianza en las instituciones no se defiende tapando sus problemas. Se defiende corrigi&eacute;ndolos.
    </p><p class="article-text">
        Hay que actuar ya. Regular mejor la acusaci&oacute;n popular para evitar su uso como arma partidista. Garantizar tiempos procesales razonables. Exigir motivaciones estrictas en medidas cautelares de gran impacto p&uacute;blico. Reformar el gobierno judicial para reducir el reparto de cuotas y aumentar la transparencia. Revisar el acceso a la carrera judicial para que la justicia se parezca m&aacute;s a la sociedad a la que sirve. Y establecer controles efectivos para que la ideolog&iacute;a de cada juez, inevitable como en cualquier persona, no determine la intensidad de una instrucci&oacute;n ni la dureza de una respuesta penal.
    </p><p class="article-text">
        Esto no va de ganar una batalla partidista. Va de proteger la democracia. Porque sin confianza en la justicia, la democracia se debilita por dentro. El Estado de derecho no exige reverencia. Exige independencia, imparcialidad, garant&iacute;as, proporcionalidad y rendici&oacute;n de cuentas. Tambi&eacute;n de quienes juzgan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/justicia-gente-empieza-no-creer_129_13324433.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 16:08:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una justicia que demasiada gente empieza a no creer]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la crítica tiene dueño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/critica-dueno_129_12717056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente abundan los cr&iacute;ticos sin causa. Columnistas que se presentan como esp&iacute;ritus libres, analistas que presumen de independencia y tertulianos que dicen no tener color pol&iacute;tico, pero cuyas palabras parecen redactadas en la sede del Palau de la Generalitat. Critican &ldquo;a todos por igual&rdquo;, aunque sus dardos siempre apuntan al mismo sitio. No hacen falta grandes discursos: basta con asumir los marcos que impone la derecha y repetirlos como si fueran sentido com&uacute;n. Es la nueva forma de manipulaci&oacute;n: aparentar neutralidad mientras se legitiman posiciones claramente ideol&oacute;gicas. Creen que mantener distancia es ser objetivo, cuando en realidad solo est&aacute;n renunciando a pensar por s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno no es nuevo, pero s&iacute; m&aacute;s visible. Desde hace meses, buena parte de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica en la Comunitat Valenciana se alimenta de una misma receta: primero se culpa al Gobierno de Espa&ntilde;a de cualquier problema y luego se lanza una cr&iacute;tica &ldquo;equitativa&rdquo; que, en realidad, solo sirve para suavizar la responsabilidad de quien gobierna aqu&iacute;. Todo envuelto en un tono de falsa serenidad que tranquiliza al lector y legitima el relato conservador sin mencionarlo.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, hay dos tipos de cr&iacute;ticos. Los primeros son los francotiradores medi&aacute;ticos, los que van de frente y disparan sin pudor: su funci&oacute;n es marcar el terreno y generar titulares. Los segundos son m&aacute;s eficaces: los que visten de intelectuales, se declaran &ldquo;desencantados de la izquierda&rdquo; y juran que solo buscan el bien com&uacute;n. Escriben con el ce&ntilde;o fruncido y un aire de decepci&oacute;n moral, pero en realidad trabajan para consolidar la idea de que la alternativa progresista ha perdido sentido. Su cr&iacute;tica no busca transformar nada, sino desmovilizar.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; est&aacute; la clave. No pretenden convencer al votante progresista de que cambie de bando, sino sembrar la duda, el desencanto y la apat&iacute;a. La estrategia es sencilla: repetir que &ldquo;todos son iguales&rdquo;, que &ldquo;la pol&iacute;tica ya no sirve&rdquo;, que &ldquo;la izquierda se ha alejado de la realidad&rdquo;. Un mantra que, sin necesidad de propaganda oficial, desactiva la ilusi&oacute;n y la participaci&oacute;n. No se trata de un debate intelectual, sino de una operaci&oacute;n pol&iacute;tica que busca que nadie crea en nada, salvo en la inevitabilidad del poder conservador.
    </p><p class="article-text">
        No es casual que esta corriente de opinadores se haya intensificado justo cuando el gobierno de Maz&oacute;n muestra m&aacute;s costuras. Lo m&aacute;s sangrante fue su gesti&oacute;n de la DANA: mientras los municipios afectados a&uacute;n esperaban respuestas, ya hab&iacute;a quien ped&iacute;a &ldquo;no hacer pol&iacute;tica con las tragedias&rdquo;, que &ldquo;ahora no es momento de buscar culpables&rdquo;. Un argumento tan c&oacute;modo como hip&oacute;crita, &uacute;til para quienes no quieren que se hable de gesti&oacute;n ni de responsabilidad. A fuerza de repetirlo, se ha instalado un discurso que pretende presentar al PP como sin&oacute;nimo de moderaci&oacute;n y eficacia, mientras reduce cualquier propuesta progresista a una mezcla de improvisaci&oacute;n y nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ese relato se repite desde tribunas que se autodefinen como &ldquo;independientes&rdquo;, el efecto es doble: se normaliza la mediocridad del poder y se erosiona la credibilidad de la alternativa. Es una operaci&oacute;n pol&iacute;tica de manual, pero con apariencia de tertulia de caf&eacute;. Lo m&aacute;s preocupante no es la cr&iacute;tica en s&iacute;, sino la ausencia de rigor, el uso de medias verdades y la voluntad de confundir opini&oacute;n con informaci&oacute;n. Quien convierte la cr&iacute;tica en arma partidista deja de analizar y empieza a justificar.
    </p><p class="article-text">
        La iron&iacute;a es que quienes se presentan como guardianes del pensamiento cr&iacute;tico son, en realidad, sus peores enemigos. Porque la cr&iacute;tica aut&eacute;ntica no se alimenta de prejuicios, sino de hechos; no busca destruir, sino mejorar. La izquierda, como cualquier proyecto transformador, necesita voces exigentes, que se&ntilde;alen errores y propongan caminos nuevos. Pero otra cosa es el coro de opinadores que confunden la autocr&iacute;tica con el autoflagelo y la reflexi&oacute;n con la rendici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que la izquierda valenciana tiene tarea pendiente. Durante los a&ntilde;os del Bot&agrave;nic se avanz&oacute; mucho: se redujo el paro, se mejoraron los servicios p&uacute;blicos y se devolvi&oacute; dignidad institucional a la pol&iacute;tica. Pero a&uacute;n queda mucho por hacer. Ahora toca reconstruir una alternativa progresista s&oacute;lida, coherente y cercana a la gente. Y eso implica volver a hablar de lo que realmente importa: los salarios, la vivienda, la sanidad p&uacute;blica, la educaci&oacute;n, la igualdad y la sostenibilidad. Todo lo dem&aacute;s &mdash;las pol&eacute;micas prefabricadas, los titulares interesados, las columnas que disfrazan ideolog&iacute;a de an&aacute;lisis&mdash; son distracciones al servicio de quienes quieren mantener las cosas como est&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda valenciana solo volver&aacute; a ganar la confianza de la mayor&iacute;a si demuestra que su proyecto es &uacute;til, honesto y moderno. Y ese proyecto debe liderarlo quien tenga capacidad de di&aacute;logo, credibilidad institucional y ambici&oacute;n colectiva. Como ya ocurri&oacute; con los gobiernos del Bot&agrave;nic, ese liderazgo tiene nombre: el del Partido Socialista, que hoy encarna una nueva generaci&oacute;n pol&iacute;tica con Diana Morant al frente.
    </p><p class="article-text">
        Quienes confunden la cr&iacute;tica con la propaganda acabar&aacute;n descubriendo que el cinismo no da votos. La gente distingue perfectamente entre quien trabaja para resolver los problemas y quien vive de contarlos. Y ah&iacute; es donde la izquierda, si se mantiene firme y unida, tiene una oportunidad inmensa: volver a ser la voz de la esperanza frente al ruido interesado de los falsos cr&iacute;ticos y frente a un gobierno del PP y Vox que no solo no est&aacute; resolviendo los problemas de los valencianos y valencianas, sino que los est&aacute; agravando d&iacute;a a d&iacute;a. Por eso hay que pararlo, con convicci&oacute;n, con propuestas y con una alternativa capaz de devolver a esta tierra la confianza en un futuro mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/critica-dueno_129_12717056.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Oct 2025 10:09:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuando la crítica tiene dueño]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La falsedad de Rovira y la verdad de la educación valenciana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/falsedad-rovira-educacion-valenciana_129_12588596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El conseller de Educaci&oacute;n, Jos&eacute; Antonio Rovira, repite una afirmaci&oacute;n tan grave como falsa: que el gobierno del Bot&agrave;nic elimin&oacute; de los curr&iacute;culos escolares todo lo relacionado con ETA y el terrorismo. No es una exageraci&oacute;n sin importancia: es una mentira deliberada que desfigura el esfuerzo de la comunidad educativa y de las instituciones que durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os trabajaron precisamente para garantizar que las nuevas generaciones conozcan esa parte oscura de nuestra historia reciente.
    </p><p class="article-text">
        Quienes hemos seguido de cerca la evoluci&oacute;n de los curr&iacute;culos de Historia en la Comunitat Valenciana sabemos que la realidad es muy distinta. El curr&iacute;culo de 2015, elaborado bajo la LOMCE, ya inclu&iacute;a de forma expl&iacute;cita el terrorismo dentro de los &ldquo;desaf&iacute;os de la consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica&rdquo; en el &uacute;ltimo tercio del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        El curr&iacute;culum aprobado en 2022, fruto de la LOMLOE y publicado en el Decreto 108/2022, no solo mantuvo esos contenidos, sino que los reforz&oacute; con un enfoque competencial y transversal de memoria democr&aacute;tica. En los saberes b&aacute;sicos de Historia de Espa&ntilde;a aparecen referencias expresas a la &ldquo;Espa&ntilde;a desde 1939 hasta la actualidad&rdquo;, a la &ldquo;conciencia y memoria democr&aacute;tica&rdquo;, a los &ldquo;valores de la convivencia&rdquo; y a los &ldquo;problemas de la sociedad contempor&aacute;nea&rdquo;. Y en las situaciones de aprendizaje se habla de investigaci&oacute;n hist&oacute;rica, debate y contacto con la memoria, lo que incluye necesariamente la reflexi&oacute;n sobre el terrorismo y la no violencia.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la palabra &ldquo;ETA&rdquo; no aparezca escrita en el decreto, las categor&iacute;as competenciales obligan a trabajarla. El curr&iacute;culo no se limita a fechas: exige al alumnado reflexionar cr&iacute;ticamente sobre la violencia, la democracia y el sufrimiento de las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n m&aacute;s claro: los libros de texto de Historia de Espa&ntilde;a, que hoy se utilizan en los centros valencianos que imparten la ESO y el Bachillerato, incluyen apartados espec&iacute;ficos sobre ETA.
    </p><p class="article-text">
        En ellos se explican los atentados durante la Transici&oacute;n, la violencia de los a&ntilde;os 80 y 90, el asesinato de Miguel &Aacute;ngel Blanco, el papel de los movimientos sociales contra ETA y el cese definitivo de la actividad armada en 2011. Incluso aparecen cuadros con el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas y actividades para analizar el impacto del terrorismo en la vida democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de desaparecer, el tema se estudia con m&aacute;s recursos pedag&oacute;gicos que nunca, desde una perspectiva que combina hechos hist&oacute;ricos, memoria democr&aacute;tica y rechazo &eacute;tico a la violencia.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del curr&iacute;culo oficial, durante la etapa del Bot&agrave;nic se impulsaron programas pioneros con el Ministerio del Interior, la Conselleria de Justicia y la Asociaci&oacute;n de V&iacute;ctimas del Terrorismo. Entre 2020 y 2023, decenas de institutos participaron en el proyecto&nbsp;<em>Memoria y Prevenci&oacute;n del Terrorismo</em>, que incluy&oacute; unidades did&aacute;cticas espec&iacute;ficas, charlas de v&iacute;ctimas en las aulas y visitas al Centro Memorial de Vitoria.
    </p><p class="article-text">
        El balance fue rotundo: casi el 100% del alumnado valor&oacute; como muy &uacute;tiles los testimonios recibidos. Que Rovira ignore o, peor a&uacute;n, niegue la existencia de este programa es otra forma de manipulaci&oacute;n. El Bot&agrave;nic no borr&oacute; ETA de la educaci&oacute;n; lo que hizo fue poner a las v&iacute;ctimas en el centro de un aprendizaje que trasciende los manuales de texto.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras acusa falsamente a otros de borrar la historia, lo que s&iacute; ha hecho el propio Rovira es eliminar cursos de formaci&oacute;n del profesorado sobre memoria democr&aacute;tica y antifascismo. Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el profesorado valenciano pudo acceder a programas formativos que les ofrec&iacute;an herramientas para trabajar en el aula cuestiones como el exilio republicano, la represi&oacute;n franquista o la pedagog&iacute;a de la memoria. Esos cursos fueron suprimidos sin justificaci&oacute;n pedag&oacute;gica, siguiendo &uacute;nicamente un criterio ideol&oacute;gico: borrar la memoria inc&oacute;moda.
    </p><p class="article-text">
        Resulta parad&oacute;jico: quienes claman contra un supuesto silencio sobre ETA son los mismos que silencian la ense&ntilde;anza sobre el fascismo, la dictadura y las luchas democr&aacute;ticas que nos devolvieron las libertades.
    </p><p class="article-text">
        La mentira de Rovira busca sembrar la duda sobre el compromiso de la escuela p&uacute;blica con la verdad hist&oacute;rica. Pero ese compromiso se demuestra tanto en los curr&iacute;culos oficiales como en los programas desarrollados con v&iacute;ctimas, instituciones y asociaciones. La verdadera amenaza no est&aacute; en los curr&iacute;culos del Bot&agrave;nic, sino en la tentaci&oacute;n de quienes hoy gobiernan de borrar todo lo que no encaje en su marco ideol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Por eso conviene ser claros: Rovira falta a la verdad cuando dice que el alumnado valenciano dej&oacute; de estudiar ETA. El alumnado lo sigue estudiando en el curr&iacute;culo oficial, en los libros de texto y en programas de memoria democr&aacute;tica. Lo que s&iacute; ha hecho Rovira es amputar la formaci&oacute;n en antifascismo del profesorado, un retroceso inaceptable en un pa&iacute;s que todav&iacute;a arrastra las heridas del franquismo.
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n no puede estar al servicio de la mentira. Necesitamos una escuela que ense&ntilde;e toda la historia, desde la dictadura y la transici&oacute;n hasta el terrorismo de ETA y la violencia pol&iacute;tica. Una escuela que ponga en valor a las v&iacute;ctimas, que fomente el pensamiento cr&iacute;tico y que sepa que recordar no es reabrir heridas, sino cerrarlas de manera justa y democr&aacute;tica. Frente a quienes mienten, recortan y manipulan, la mejor respuesta es la verdad. Esa es la diferencia entre quienes creen en la educaci&oacute;n como herramienta de memoria y democracia, y quienes solo la usan como instrumento de propaganda.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Miguel Soler </strong>es secretario de educaci&oacute;n de la ejecutiva del PSPV-PSOE.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/falsedad-rovira-educacion-valenciana_129_12588596.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Sep 2025 10:10:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La falsedad de Rovira y la verdad de la educación valenciana]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Limpiar, corregir, avanzar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/limpiar-corregir-avanzar_129_12453559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La tormenta pol&iacute;tica y medi&aacute;tica que rodea al Gobierno de coalici&oacute;n exige respuestas. Y no solo respuestas a la defensiva, sino afirmaciones claras sobre qu&eacute; tipo de pa&iacute;s queremos construir. El plan anticorrupci&oacute;n presentado por el presidente del Gobierno es un primer paso. Pero no basta con resistir la presi&oacute;n: hay que convertir esta crisis en una oportunidad para regenerar, reforzar y avanzar. La alternativa no es un repliegue melanc&oacute;lico, ni un tacticismo electoral, ni mucho menos una rendici&oacute;n. La alternativa es hacer pol&iacute;tica con may&uacute;sculas.
    </p><p class="article-text">
        Las medidas contra la corrupci&oacute;n, que habr&aacute; que seguir mejorando, representan un compromiso con la &eacute;tica p&uacute;blica: proteger a quienes denuncian, endurecer sanciones a los corruptores, revisar los contratos p&uacute;blicos, establecer una agencia independiente. Pero el verdadero mensaje no est&aacute; solo en el contenido t&eacute;cnico. Est&aacute; en la actitud. Pedro S&aacute;nchez no ha dimitido, no porque no sepa hacerlo, sino porque entiende que gobernar tambi&eacute;n implica sostener el tim&oacute;n cuando arrecian los ataques. Ha pedido perd&oacute;n, ha rectificado, ha actuado. Y ahora toca seguir.
    </p><p class="article-text">
        El debate de fondo no es solo sobre la corrupci&oacute;n. Es sobre el rumbo. Porque hay quienes no quieren una pol&iacute;tica m&aacute;s limpia: quieren un pa&iacute;s sin pol&iacute;tica. Un pa&iacute;s gobernado por lobbies, algoritmos o pulsos de poder sin legitimidad. Lo que est&aacute; en juego no es solo una legislatura: es la confianza en que la democracia sirve para algo. Y si quienes la representan se retiran cuando m&aacute;s falta hacen, entonces habr&aacute;n ganado los que siempre han querido desprestigiarla.
    </p><p class="article-text">
        Por eso no basta con decir que no todos somos iguales. Hay que demostrarlo con hechos. Y los hechos, hasta ahora, demuestran que este Gobierno ha actuado. Se ha subido el salario m&iacute;nimo como nunca antes, se ha aprobado una ley de vivienda pionera para frenar abusos y proteger a los inquilinos, se han blindado las pensiones conforme al IPC, se ha invertido en Formaci&oacute;n Profesional, se han desplegado miles de millones en fondos europeos para la reindustrializaci&oacute;n, se ha liderado la respuesta europea ante la pandemia, y se ha aprobado una ley de formaci&oacute;n profesional, una ley de ciencia y otra de universidades que dignifican el conocimiento. Pero todo eso &mdash;que ha costado a&ntilde;os de acuerdos y de enfrentarse a m&uacute;ltiples resistencias&mdash; no puede quedarse a medio camino. Hay que avanzar m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Porque los problemas estructurales siguen ah&iacute;. La transici&oacute;n ecol&oacute;gica no puede esperar: urge acelerar el cambio de modelo energ&eacute;tico, apoyar a los sectores afectados, y garantizar que sea una transici&oacute;n justa. El acceso a la vivienda debe dejar de ser un privilegio, especialmente para las nuevas generaciones. La sanidad p&uacute;blica, aunque reforzada, necesita m&aacute;s plantilla, m&aacute;s tiempo y m&aacute;s financiaci&oacute;n. La educaci&oacute;n, clave para la cohesi&oacute;n social, requiere reducir la segregaci&oacute;n, impulsar la equidad, reducir la ratio de alumnado por aula, y seguir avanzando hacia centros m&aacute;s coeducativos y m&aacute;s inclusivos. La financiaci&oacute;n auton&oacute;mica &mdash;bloqueada desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada&mdash; exige una soluci&oacute;n que garantice la suficiencia y equidad entre territorios. El sistema de cuidados debe consolidarse como un nuevo pilar del estado del bienestar. No estamos ante una legislatura de mantenimiento: estamos ante la oportunidad de dar un salto cualitativo en derechos, en cohesi&oacute;n y en justicia social. Y esa oportunidad no puede ser abandonada.
    </p><p class="article-text">
        La ciudadan&iacute;a no pide heroicidades. Pide gobiernos que escuchen, que act&uacute;en, que no se escondan. Y este Gobierno tiene la responsabilidad de demostrar que se puede salir de una crisis con m&aacute;s democracia, no con menos. Que se puede gobernar sin negarlo todo ni aceptarlo todo. Que se puede limpiar y transformar a la vez.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que hay una herida abierta. Y que no se cierra solo con discursos. Hace falta m&aacute;s participaci&oacute;n, m&aacute;s control interno, m&aacute;s protagonismo de la sociedad civil organizada. Pero tambi&eacute;n hace falta convicci&oacute;n. Porque si la izquierda duda de su papel cuando m&aacute;s se la necesita, entonces pierde no solo el poder, sino tambi&eacute;n la raz&oacute;n de ser.
    </p><p class="article-text">
        No se trata solo de sostener a Pedro S&aacute;nchez. Se trata de sostener un proyecto pol&iacute;tico que protege a la mayor&iacute;a social. Un proyecto que ha hecho m&aacute;s por la redistribuci&oacute;n, los derechos y la justicia social en cinco a&ntilde;os que otros en d&eacute;cadas. No se puede tirar por la borda porque tres personas traicionaran la confianza que se les dio. No podemos regalarle la decepci&oacute;n a quienes siempre quisieron desmontar el Estado del bienestar y abrirle la puerta a la ultraderecha.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, hacer pol&iacute;tica con dignidad significa limpiar, s&iacute;. Pero tambi&eacute;n significa gobernar con ambici&oacute;n, defender lo conquistado, y no ceder ni un palmo a quienes quieren sustituir la pol&iacute;tica por la antipol&iacute;tica. Resistir no es suficiente. Hay que avanzar. Y para eso hace falta liderazgo, convicci&oacute;n... y coraje colectivo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/limpiar-corregir-avanzar_129_12453559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Jul 2025 04:01:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Limpiar, corregir, avanzar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni redención ni rendición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/redencion-rendicion_129_12444177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Javier Cercas ha firmado en El Pa&iacute;s un art&iacute;culo que merece leerse con respeto y atenci&oacute;n. Parte de un lugar noble: la preocupaci&oacute;n sincera por la limpieza en la pol&iacute;tica y la credibilidad de las instituciones. Desde ese punto de partida, plantea que la dimisi&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez ser&iacute;a hoy su &ldquo;mayor victoria&rdquo;. Y que su permanencia en el poder, en medio de sospechas sobre personas de su entorno, solo perjudica al PSOE, a la izquierda y a la democracia. La tesis es clara, elegante y moralmente exigente. Pero tambi&eacute;n profundamente equivocada.
    </p><p class="article-text">
        Equivocada no por lo que desea &mdash;una pol&iacute;tica ejemplar, basada en la &eacute;tica y en el servicio p&uacute;blico&mdash; sino por lo que propone como soluci&oacute;n: que el presidente dimita para proteger el legado, salvar la democracia y contener a la ultraderecha. El problema es que la experiencia reciente y los hechos concretos contradicen esa expectativa.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Javier Cercas dice que la dimisi&oacute;n ser&iacute;a la &ldquo;mayor victoria&rdquo; de Pedro S&aacute;nchez, est&aacute; sugiriendo que ser&iacute;a un acto de redenci&oacute;n personal y pol&iacute;tica, una forma de elevarse moralmente por encima de la pol&eacute;mica. Le permitir&iacute;a salvar su legado: demostrando que pone por delante el bien com&uacute;n antes que el poder. Convertir&iacute;a su salida en un gesto de pureza, generosidad y responsabilidad, que contrastar&iacute;a con la corrupci&oacute;n o la manipulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Presentar la dimisi&oacute;n como un sacrificio noble, cuando el mandato es leg&iacute;timo y el proyecto est&aacute; vivo, es m&aacute;s est&eacute;tico que &eacute;tico. Esto no va de sacrificios morales ni de claudicaciones t&aacute;cticas. Esto va de gobernar con firmeza y transformar desde dentro.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo que el propio Cercas elige, la dimisi&oacute;n de Ant&oacute;nio Costa en Portugal, deber&iacute;a bastar para alertarnos. Costa dimiti&oacute; ante la apertura de una investigaci&oacute;n judicial que a&uacute;n no lo ha se&ntilde;alado directamente. Fue aplaudido por su gesto. Pero el resultado fue desastroso: su partido se hundi&oacute;, perdi&oacute; el Gobierno, y hoy la extrema derecha es segunda fuerza en Portugal. La decencia del l&iacute;der no evit&oacute; el da&ntilde;o pol&iacute;tico; lo aceler&oacute;. &iquest;Estamos seguros de que repetir ese camino nos fortalecer&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez no es la misma. No hay una investigaci&oacute;n judicial abierta contra &eacute;l. Lo que existe es una ofensiva pol&iacute;tico-medi&aacute;tica, sostenida por ciertos sectores judiciales, que busca desgastar su figura. Ante eso, &iquest;cu&aacute;l es el gesto valiente? &iquest;Dimitir y abrir un vac&iacute;o de poder? &iquest;O sostenerse con firmeza, seguir gobernando, depurar responsabilidades y demostrar que se puede resistir con las manos limpias?
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de Cercas se apoya tambi&eacute;n en la idea de que el Gobierno de S&aacute;nchez ya no cumple su funci&oacute;n de contenci&oacute;n frente a la extrema derecha. Pero los datos no acompa&ntilde;an esa afirmaci&oacute;n. Vox ha retrocedido elecci&oacute;n tras elecci&oacute;n. No hay que confundir las previsiones de las encuestas con los datos electorales. El bloque progresista ha resistido frente al clima hostil y a la presi&oacute;n. Y el Ejecutivo ha seguido aprobando reformas sociales que cambian la vida cotidiana de millones de personas. &iquest;Se contuvo mejor a la ultraderecha en Portugal despu&eacute;s de la dimisi&oacute;n de Costa?
    </p><p class="article-text">
        Otra de las claves del art&iacute;culo es su sugerencia de que, con la salida de S&aacute;nchez, ser&iacute;a posible alcanzar un gran acuerdo entre PSOE y PP para reforzar la democracia. Es un deseo leg&iacute;timo. Pero parte de una ilusi&oacute;n. El actual Partido Popular ha bloqueado la renovaci&oacute;n del Consejo General del Poder Judicial durante cinco a&ntilde;os. Ha pactado con Vox en gobiernos auton&oacute;micos. Ha sostenido un discurso de ilegitimidad hacia el Ejecutivo desde el minuto uno. &iquest;Qu&eacute; garant&iacute;as hay de que, sin S&aacute;nchez, la actitud del PP vaya a cambiar? &iquest;Y qu&eacute; legitimidad tiene pedir la salida de un presidente democr&aacute;tico para complacer a una oposici&oacute;n que ha convertido el no en bandera?
    </p><p class="article-text">
        El texto de Cercas es tambi&eacute;n una reflexi&oacute;n sobre el poder. Advierte &mdash;con raz&oacute;n&mdash; que el poder puede aislar, volver ciego, endurecer. Y que saber marcharse a tiempo es una forma de grandeza. Es cierto. Pero tambi&eacute;n lo es que el poder, en democracia, se ejerce con rendici&oacute;n de cuentas, con mecanismos de control, con mandato parlamentario. Y hoy, Pedro S&aacute;nchez tiene ese mandato. No mantenerlo por ambici&oacute;n personal, sino por convicci&oacute;n institucional. Porque sabe que no puede dejar caer un proyecto de pa&iacute;s por el ruido interesado de quienes nunca aceptaron el resultado electoral.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de aferrarse al cargo. Se trata de no regalarle la victoria a quienes no buscan regeneraci&oacute;n, sino desmantelamiento. No buscan dimisi&oacute;n &eacute;tica, sino rendici&oacute;n pol&iacute;tica. No quieren justicia, sino revancha.
    </p><p class="article-text">
        La dignidad tambi&eacute;n se demuestra gobernando. Corrigiendo errores. Asumiendo responsabilidades. Haciendo limpieza dentro de casa y manteniendo el rumbo. Pedro S&aacute;nchez ha dado se&ntilde;ales inequ&iacute;vocas de que ese es el camino. Ha pedido perd&oacute;n. Ha reaccionado con rapidez ante los esc&aacute;ndalos. Ha defendido a su Gobierno, sin esconder los fallos ni confundir la lealtad con la complicidad.
    </p><p class="article-text">
        Javier Cercas firma un alegato moral. Pero la pol&iacute;tica no se construye solo con buena voluntad. Tambi&eacute;n con an&aacute;lisis riguroso, memoria reciente y sentido estrat&eacute;gico. Y hoy, lo m&aacute;s &uacute;til para la izquierda, para el PSOE y para la democracia no es una renuncia simb&oacute;lica. Es una direcci&oacute;n clara, una organizaci&oacute;n regenerada, y un liderazgo firme que sepa actuar con la cabeza alta y las manos limpias.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, el Comit&eacute; Federal del PSOE celebrado este fin de semana no fue un ejercicio de autocomplacencia, sino el inicio de un proceso de regeneraci&oacute;n imprescindible. Se han asumido errores, se ha pedido perd&oacute;n, y se han anunciado los primeros cambios en la estructura del partido para evitar que puedan repetirse situaciones que nunca debieron producirse. Sin sobreactuar, pero con determinaci&oacute;n, el PSOE ha empezado a hacer lo que se espera de una organizaci&oacute;n responsable: tomar decisiones internas, reforzar los controles y sostener el rumbo pol&iacute;tico con firmeza democr&aacute;tica. No se trata de cerrar la crisis en falso, sino de abrir una nueva etapa con mayor exigencia. Muchos votantes progresistas esperan que, el pr&oacute;ximo d&iacute;a 9 de julio, Pedro S&aacute;nchez anuncie en el Parlamento las medidas institucionales que acompa&ntilde;ar&aacute;n esta renovaci&oacute;n. La respuesta no es la renuncia, sino la correcci&oacute;n. No es el repliegue, sino la voluntad de avanzar con m&aacute;s transparencia y m&aacute;s responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Por contraste, el Congreso del Partido Popular ha ofrecido un espect&aacute;culo de autoafirmaci&oacute;n vac&iacute;o, revestido de promesas gen&eacute;ricas que solo parecen pensadas para titulares. Diez medidas que N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o aplicar&iacute;a cuando llegue a La Moncloa. Entre ellas: bajar impuestos, aumentar los m&eacute;dicos de familia, resolver el problema del agua o garantizar la libertad ling&uuml;&iacute;stica. Todo junto, todo a la vez. Pero mientras se presenta como adalid de la moderaci&oacute;n y del sentido de Estado, el PP aplaude con entusiasmo a Carlos Maz&oacute;n, presidente de la Generalitat Valenciana, cuya gesti&oacute;n durante la cat&aacute;strofe de la DANA sigue sin una explicaci&oacute;n coherente. Su desaparici&oacute;n en los d&iacute;as m&aacute;s graves del desastre, y su incapacidad para dar respuesta a las familias afectadas, no han impedido que sea recibido como un referente por sus compa&ntilde;eros de partido. Es dif&iacute;cil hablar de regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica mientras se vitorea al s&iacute;mbolo de la desidia institucional. Ese contraste &mdash;entre la ret&oacute;rica regeneradora y los hechos&mdash; es el que vac&iacute;a de contenido el discurso de alternativa seria con el que Feij&oacute;o quiere revestirse.
    </p><p class="article-text">
        Porque la victoria m&aacute;s alta no est&aacute; en marcharse. Est&aacute; en quedarse para seguir transformando la realidad, con coraje, con &eacute;tica y con justicia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/redencion-rendicion_129_12444177.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Jul 2025 10:10:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ni redención ni rendición]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Robert Raga: Un liderazgo colectivo para fortalecer el PSPV y recuperar la Generalitat en 2027]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/robert-raga-liderazgo-colectivo-fortalecer-pspv-recuperar-generalitat-2027_129_12091222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Las elecciones primarias que celebramos este domingo 2 de marzo son una muestra del compromiso del PSPV con la democracia interna. Unas primarias abiertas, en las que la militancia tiene la &uacute;ltima palabra, son un reflejo de la cultura participativa que define a nuestro partido.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que hay primarias, hay compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras que utilizan como argumento que no deber&iacute;a haber un candidato alternativo, porque no hay motivo para cambiar al que est&aacute;. Pero esta elecci&oacute;n no es sobre la val&iacute;a personal de ninguno de los dos candidatos. Tanto Carlos como Robert son magn&iacute;ficos alcaldes y dirigentes del PSPV, respaldados por sus ciudadanos en las urnas. No estamos eligiendo qui&eacute;n es el mejor como alcalde, tampoco estamos eligiendo al cabeza de cartel para las elecciones auton&oacute;micas, sino que estamos eligiendo qui&eacute;n es m&aacute;s id&oacute;neo para liderar la provincia con el objetivo de que Diana Morant gane la Generalitat y el PSPV recupere el m&aacute;ximo de gobiernos locales en 2027.
    </p><p class="article-text">
        En 2017, cuando Ximo Puig llevaba solo dos a&ntilde;os como president de la Generalitat Valenciana, tras 20 de gobiernos del PP, hubo compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras que apoyaron la candidatura de Rafa Garc&iacute;a en primarias. Lo hicieron porque consideraban que, a pesar de todo, un cambio en la direcci&oacute;n del PSPV pod&iacute;a fortalecer al partido y ayudarnos a ganar las elecciones de 2019. Hoy, el contexto es distinto, pero el planteamiento es el mismo: hay quienes piensan que la mejor opci&oacute;n para fortalecer al PSPV es Bielsa, y otros pensamos que la mejor opci&oacute;n es Raga.
    </p><p class="article-text">
        Mi mayor aprendizaje en mis m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas de militancia en el PSPV, de las cuales dos d&eacute;cadas han sido en la Comisi&oacute;n Ejecutiva como responsable de Educaci&oacute;n o de Formaci&oacute;n, es que estamos en un proyecto colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en estas primarias, debemos elegir a una persona que sepa hablar en primera persona del plural, que entienda que el partido no es una suma de individualidades, sino un equipo en el que todos sumamos.
    </p><p class="article-text">
        Un PSPV que trabaje desde la provincia para la victoria en 2027
    </p><p class="article-text">
        La secretar&iacute;a general de la provincia de Valencia debe ser mucho m&aacute;s que un cargo institucional dentro del partido. Su principal tarea es fortalecer la estructura del PSPV en toda la provincia, especialmente en aquellos municipios donde estamos en la oposici&oacute;n y debemos reconstruir la confianza de la ciudadan&iacute;a. Tambi&eacute;n debe articular un equipo que apoye a Diana Morant, asegurando que su liderazgo como candidata a la Generalitat est&eacute; respaldado por una direcci&oacute;n provincial cohesionada y activa. Adem&aacute;s, es fundamental que potencie las comarcas, como forma de reforzar a las agrupaciones locales y garantizando que el PSPV sea un espacio participativo donde todas las voces cuenten. Pero, sobre todo, debe colaborar con la comisi&oacute;n ejecutiva nacional en la elaboraci&oacute;n de la estrategia electoral de 2027, dise&ntilde;ando una hoja de ruta clara para que el PSPV consiga el m&aacute;ximo de gobiernos municipales, la Diputaci&oacute;n de Valencia y la Generalitat Valenciana.
    </p><p class="article-text">
        Robert Raga re&uacute;ne todas estas cualidades. Tiene la visi&oacute;n necesaria para trasladar ese modelo de trabajo al conjunto del PSPV provincial, con un liderazgo basado en la cercan&iacute;a, la participaci&oacute;n y la construcci&oacute;n de un equipo fuerte en toda la provincia.
    </p><p class="article-text">
        El reto que tenemos por delante es enorme: recuperar la Generalitat en 2027. Y eso no se conseguir&aacute; sin una direcci&oacute;n provincial que est&eacute; completamente volcada en apoyar a Diana Morant y en reforzar la estructura del PSPV en todas las comarcas y en todos los municipios.
    </p><p class="article-text">
        Diana Morant representa el socialismo moderno, progresista y transformador, y para que su liderazgo se consolide como una alternativa real, necesita el respaldo de un PSPV provincial fuerte, organizado y en sinton&iacute;a con la estrategia auton&oacute;mica. Robert Raga tiene esa visi&oacute;n y esa capacidad de trabajo en equipo.
    </p><p class="article-text">
        El domingo 2 de marzo, los militantes del PSPV en la provincia de Valencia tenemos en nuestras manos una decisi&oacute;n clave para nuestro futuro. No se trata de elegir un nombre, sino un equipo; no se trata de un cargo, sino de una estrategia para ganar en 2027.
    </p><p class="article-text">
        Si queremos un PSPV m&aacute;s fuerte, m&aacute;s unido y preparado para gobernar, la mejor opci&oacute;n es apostar por Robert Raga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/robert-raga-liderazgo-colectivo-fortalecer-pspv-recuperar-generalitat-2027_129_12091222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Feb 2025 18:16:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Robert Raga: Un liderazgo colectivo para fortalecer el PSPV y recuperar la Generalitat en 2027]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
