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    <title><![CDATA[elDiario.es - Arturo Val del Olmo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/arturo-val-del-olmo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Arturo Val del Olmo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[50 años de memoria y dignidad obreras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/50-anos-memoria-dignidad-obreras_129_13020519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0612bf99-3e7c-414e-b48b-06ad09a81ffb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1488y1018.jpg" width="1200" height="675" alt="50 años de memoria y dignidad obreras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Nos golpearon, nos despidieron, nos detuvieron, nos torturaron, nos balearon, nos asesinaron, pero no pudieron doblegarnos. No nos regalaron nada, todo hubo que conquistarlo"</p><p class="subtitle">Especial informativo - Toda la cobertura sobre el quincuagésimo aniversario del 3 de marzo de 1976</p></div><p class="article-text">
        No ha sido un camino f&aacute;cil, durante a&ntilde;os partidos mayoritarios e instituciones intentaron pasar p&aacute;gina y silenciar la lucha y la matanza de Vitoria en 1976 porque contradec&iacute;an su relato de una Transici&oacute;n que ni fue mod&eacute;lica ni pac&iacute;fica. Hoy hay consenso en considerar que esa lucha, y la solidaridad que gener&oacute;, fue determinante para hacer fracasar los intentos de reformar el franquismo e impuls&oacute; de forma decisiva las libertades. Sin embargo, los dirigentes obreros renunciaron a la ruptura democr&aacute;tica propiciando una Transici&oacute;n que mantuvo intactos resortes del poder franquista y legitim&oacute; la injusticia y la impunidad con las v&iacute;ctimas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cien mil personas participamos en el funeral de los tres primeros asesinados aquel aciago d&iacute;a, la mayor manifestaci&oacute;n contra la dictadura fascista que se resist&iacute;a a morir matando. Durante el recorrido, miles de brazos se alzaban haciendo el signo de victoria. La brutal intervenci&oacute;n policial no pudo empa&ntilde;ar el &eacute;xito de una huelga general que consigui&oacute; el apoyo de todo el pueblo de Vitoria con una clase trabajadora que durante dos meses demostr&oacute; su capacidad de lucha y sacrificio enfrent&aacute;ndose a una patronal intransigente enriquecida bajo la dictadura gracias a leyes criminales y una represi&oacute;n sistem&aacute;tica del movimiento obrero. 
    </p><p class="article-text">
        Pagamos un precio muy alto, pero los asesinatos de Pedro Mar&iacute;a, Francisco, Romualdo, Jos&eacute; y Bienvenido, acribillados a quemarropa al disolver la Polic&iacute;a una asamblea obrera, concitaron la solidaridad de medio mill&oacute;n de personas en la huelga general m&aacute;s importante de Euskal Herria, y amplia contestaci&oacute;n en el Estado y en el mundo, con dos nuevos asesinatos en Basauri y Tarragona.
    </p><p class="article-text">
        Los asesinatos de Vitoria fueron terrorismo de Estado y no una &ldquo;respuesta policial abusiva&rdquo;, como ha declarado recientemente una dirigente del partido socialista. Esa sutil diferencia impide que se consideren delitos de lesa humanidad, que ni prescriben ni pueden ser amnistiados, y establece v&iacute;ctimas de primera y de segunda categor&iacute;a. Sin &oacute;rdenes o autorizaci&oacute;n del Gobierno franquista, el gobernador civil no hubiera violado el concordato de 1953 con la Santa Sede, que prohib&iacute;a entrar en las iglesias, ni la Polic&iacute;a hubiera intervenido tan fr&iacute;a y premeditadamente. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las instrucciones de &ldquo;no os importe matar&rdquo;, dadas cuando Manuel Fraga y Rodolfo Martin Villa eran ministros de Interior, avalan que fueron cr&iacute;menes de Estado. No fueron los &uacute;nicos. Hubo m&aacute;s de cien asesinatos de trabajadores y personas de izquierdas, como el de los Sanfermines de 1978, desde la muerte de Franco hasta que se aprob&oacute; la Constituci&oacute;n. Por eso, es necesario que el Gobierno de Espa&ntilde;a reconozca, p&uacute;blica y pol&iacute;ticamente, que existi&oacute; violencia de Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Defendiendo lo m&aacute;s b&aacute;sico; poder elegir a nuestros representantes, un sueldo decente, y una jornada laboral digna, conquistamos las libertades ejerci&eacute;ndolas, y nos enfrentamos al poder econ&oacute;mico que ten&iacute;a a su servicio el sindicato vertical, las instituciones, las leyes, los medios de comunicaci&oacute;n y la Polic&iacute;a. Nos golpearon, nos despidieron, nos detuvieron, nos torturaron, nos balearon, nos asesinaron. Pero no pudieron doblegarnos. 
    </p><p class="article-text">
        No nos regalaron nada, todo hubo que conquistarlo. Conseguimos romper los topes salariales, mejoras laborales, reconocimiento de asambleas y Comisiones Representativas, readmisi&oacute;n de despedidos, garantizar el puesto de trabajo a los detenidos, que se potenciar&aacute;n las asociaciones de vecinos y se pusiera en pie un movimiento propio de las mujeres, pero despu&eacute;s hubo que seguir luchando porque bajo el capitalismo ninguna mejora es estable ni permanente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy sobran razones para seguir peleando. El constante incremento de los ritmos de trabajo aumenta las bajas laborales por trastornos mentales, la subida de los precios adelgaza los salarios en favor de los beneficios del capital. Interminables cadenas de subcontrataciones recaen en las empresas con empleos m&aacute;s precarios, las mujeres ganan un 30% menos que los hombres, la jornada aumenta porque se obliga a meter horas extras que en muchos casos no se pagan, los precios de la vivienda est&aacute;n por las nubes debido a la especulaci&oacute;n, la sanidad, la educaci&oacute;n o la dependencia se deterioran y se privatizan, el fraude y la elusi&oacute;n fiscal de las grandes empresas son end&eacute;micos, y la desigualdad es creciente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crisis del capitalismo y la disputa por la hegemon&iacute;a imperialista incrementan el militarismo y la agresividad, las migraciones masivas, el negacionismo clim&aacute;tico de la extrema derecha, la dictadura de las plataformas digitales, la degradaci&oacute;n del planeta, o los planes para hacer negocios con los genocidios y el sufrimiento de millones de personas, mientras se aplican leyes, como la ley mordaza, que criminalizan la protesta y atacan de ra&iacute;z derechos que han costado sangre, sudor, y l&aacute;grimas conseguir. Sin embargo, la clase trabajadora seguimos ocupando la centralidad social y econ&oacute;mica, y la historia ense&ntilde;a que podemos ocupar tambi&eacute;n la centralidad pol&iacute;tica, impulsando cambios profundos en la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Ahora mismo, en Euskadi, m&aacute;s de 50 empresas o sectores afectando a miles de trabajadores est&aacute;n en huelga. El movimiento pensionista lucha para mejorar las pensiones de miseria de miles de mujeres que no cotizaron lo suficiente por dedicarse a tareas de cuidados, de menores y personas dependientes, porque el PSE-EE y PNV ni siquiera permiten que se debata en el Parlamento Vasco, a pesar de haber recogido m&aacute;s de 145.000 firmas de apoyo. 
    </p><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo d&iacute;a 17 de marzo hay una convocatoria de huelga general en Euskal Herria en favor de un salario m&iacute;nimo de 1.500 euros, lo que beneficiar&aacute; a mujeres, personas migradas y j&oacute;venes, y reducir&aacute; la pobreza y la precariedad. Buen momento para recuperar lecciones del 3 de marzo. La organizaci&oacute;n, la solidaridad, la unidad de acci&oacute;n o la extensi&oacute;n y coordinaci&oacute;n de las luchas, mientras seguimos defendiendo la verdad, la justicia, la reparaci&oacute;n y un Memorial del 3 de marzo que contribuya a conseguir esos objetivos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arturo Val del Olmo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/50-anos-memoria-dignidad-obreras_129_13020519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2026 20:46:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[50 años de memoria y dignidad obreras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[3 de marzo de 1976,Álava,Vitoria,Vitoria-Gasteiz,Transición,Transición española,Franquismo,Víctimas del franquismo,Manuel Fraga,Rodolfo Martín Villa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[50 años de impunidad e injusticia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/50-anos-impunidad-e-injusticia_132_12094265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/58e90116-3e6e-42c8-a708-ee24e94ee68c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="50 años de impunidad e injusticia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La Transición ni fue pacífica, más de cien opositores asesinados y miles torturados por el Estado y las bandas fascistas hasta 1980, ni fue democrática"</p></div><p class="article-text">
        Cinco asesinados, cinco, y m&aacute;s de cien heridos, muchos de bala. En la flor de la vida. Acribillados a sangre fr&iacute;a tras disolver la polic&iacute;a por la fuerza una asamblea obrera de miles de personas en la iglesia de San Francisco, en el barrio obrero de Zaramaga. La muerte lleg&oacute; sin avisar dejando un vac&iacute;o y un dolor inmensos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a estatal &ldquo;Espa&ntilde;a en libertad&rdquo;, conmemorando el 50 aniversario de la muerte del fascista Franco, intenta blanquear la llamada Transici&oacute;n, perpetuando un relato mistificado y eludiendo cualquier revisi&oacute;n cr&iacute;tica que explique la alargada sombra de la dictadura en la actualidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La d&eacute;cada de los setenta alumbr&oacute; el despertar del movimiento obrero en nuestro pa&iacute;s, al calor de las movilizaciones masivas contra la crisis econ&oacute;mica en Francia, Gran Breta&ntilde;a o Italia, y de los movimientos revolucionarios en Grecia y Portugal en 1974. Franco no pudo acudir en ayuda de sus amigos dictadores, abandon&oacute; el Sahara cuando Marruecos lo invadi&oacute; en 1975, conoci&oacute; la descomposici&oacute;n de su ej&eacute;rcito cuando militares de alta graduaci&oacute;n formaron la Uni&oacute;n Militar Democr&aacute;tica, obtuvo una contestaci&oacute;n masiva cuando dict&oacute; sus &uacute;ltimas condenas de muerte, y no era ya &uacute;til para un poder econ&oacute;mico, enriquecido mediante leyes criminales y la represi&oacute;n sistem&aacute;tica del movimiento obrero, que necesitaba frenar los aumentos salariales. El invierno del 76 m&aacute;s de un mill&oacute;n coincidimos en las huelgas, la mitad tan s&oacute;lo en Madrid, donde Correos, Renfe y el Metro fueron militarizados. Las huelgas culminaron con los asesinatos de Vitoria que fueron contestados con la huelga general en Euskal Herr&iacute;a, m&aacute;s de medio mill&oacute;n de participantes, y m&uacute;ltiples actos de protesta en todo el Estado y en el mundo, reprimidos con dos nuevos asesinatos en Basauri y Tarragona. Aqu&iacute; aprendi&oacute; la dictadura que la represi&oacute;n estimulaba la lucha y no era posible una reforma s&oacute;lo de fachada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en contradicci&oacute;n con el protagonismo y fuerza de la clase trabajadora, los dirigentes obreros dejaron a los franquistas la iniciativa pol&iacute;tica y renunciaron a defender la ruptura democr&aacute;tica. La Transici&oacute;n ni fue pac&iacute;fica, m&aacute;s de cien opositores asesinados y miles torturados por el Estado y las bandas fascistas hasta 1980, ni fue democr&aacute;tica, especialmente las primeras elecciones en junio del 77, con un sistema electoral apa&ntilde;ado y los franquistas manejando el poder estatal y municipal. Cuatro meses despu&eacute;s se firmaba la Ley de Amnist&iacute;a, que amparaba la impunidad y la injusticia, d&iacute;as despu&eacute;s los Pactos de la Moncloa, b&aacute;sicamente un tope salarial, a cambio de promesas que nunca se cumplieron, y m&aacute;s tarde una Constituci&oacute;n en la que la monarqu&iacute;a, el ej&eacute;rcito, la Iglesia y el capital blindaban sus intereses. As&iacute; naci&oacute; un nuevo r&eacute;gimen cuyas secuelas padecemos a&uacute;n; d&eacute;ficit de recursos en el sector p&uacute;blico, sistema electoral poco representativo, conservadurismo en aparatos del Estado, como el judicial y policial, y en medios de comunicaci&oacute;n, ense&ntilde;anza parcial y sesgada sobre la historia reciente, o privilegios de la Iglesia Cat&oacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        Por eso seguimos diciendo &iexcl;justicia popular para los asesinos!, porque, citando a Neruda: &ldquo;Mil noches caer&aacute;n con sus alas oscuras, sin destruir el d&iacute;a que esperan estos muertos. Un d&iacute;a de justicia conquistada en la lucha, y vosotros hermanos ca&iacute;dos en silencio, estar&eacute;is con nosotros en ese vasto d&iacute;a de la lucha final, en ese d&iacute;a inmenso&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima resoluci&oacute;n del renovado Tribunal Constitucional (17/6/24) ratifica la jurisprudencia que impide juzgar los asesinatos y torturas de la dictadura como &ldquo;cr&iacute;menes de lesa humanidad&rdquo; que ni prescriben ni pueden ser amnistiados. La raz&oacute;n principal del alto tribunal se basa en el principio de legalidad (nullum crimen, nulla poena sine praevia lege) argumentando que dichos delitos no estaban tipificados cuando se cometieron, en plena dictadura. Desprecio absoluto del Derecho Internacional, de los Informes de Naciones Unidas, o de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica. Hay que seguir luchando para quebrar este modelo de impunidad mientras seguimos apoyando la Querella Argentina que ha decidido rechazar la solicitud del fascista Mart&iacute;n Villa de que se archive su causa como imputado en veinte asesinatos cuando era ministro de la dictadura. La &uacute;ltima querella admitida a tr&aacute;mite en nuestro pa&iacute;s, por el asesinato de Te&oacute;filo del Valle en la lucha del calzado de Alicante el 24/2/76, y la de Carlos Serrano por torturas, ni son las primeras ni ser&aacute;n las &uacute;ltimas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo se agranda la &eacute;pica de aquella huelga en la que aprendimos que s&oacute;lo la lucha paga. Aquella juventud de entonces somos las personas pensionistas que seguimos peleando hoy, y aquellas mujeres que estuvieron en primera l&iacute;nea de combate, discriminadas, como hoy, en las categor&iacute;as peor pagadas, o relegadas tras el matrimonio a trabajos a domicilio para las empresas, dedicadas toda su vida a tareas de cuidados de menores y familiares dependientes, son quienes hoy perciben pensiones de miseria que el Parlamento Vasco puede y debe equiparar al SMI porque tiene competencias y recursos.
    </p><p class="article-text">
        El futuro es incierto, pero la relaci&oacute;n capital-trabajo sigue siendo central y exige organizarse y responder unitariamente por encima de cualquier frontera nacional, forjando un proyecto alternativo que anteponga la satisfacci&oacute;n de las necesidades humanas y de la reproducci&oacute;n de la vida a los intereses del capital. Mientras tanto, trabajemos para que el Memorial 3 de marzo est&eacute; operativo cuanto antes y sirva para contribuir a la memoria, la verdad, la justicia, y la reparaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arturo Val del Olmo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/50-anos-impunidad-e-injusticia_132_12094265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Feb 2025 20:45:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[50 años de impunidad e injusticia]]></media:title>
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