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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gustavo Zaragoza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gustavo-zaragoza/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gustavo Zaragoza]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[🎙️La ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/larga-vida/ciudad_132_12874504.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/667c4027-ed08-4887-a4cd-07a0272a9d4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙️La ciudad"></p><p class="article-text">
        <em>Larga vida</em> sale a la calle. Pasea por la ciudad, observa c&oacute;mo hemos construido nuestro h&aacute;bitat y revisa las condiciones en las que vivimos. En este cuarto episodio ponemos el foco en el entorno urbano y ofrecemos claves y consejos que conviene tener en cuenta a la hora de elegir d&oacute;nde vivir.
    </p><p class="article-text">
        En el podcast de hoy abordamos aquellos elementos de la ciudad que resultan m&aacute;s agresivos para la ciudadan&iacute;a y, en especial, para las personas mayores. Analizamos cuestiones fundamentales como el uso patrimonial de la vivienda, las posibilidades de monetizar ese patrimonio y los factores del entorno que influyen directamente en la calidad de vida. Como en cada episodio, incluimos recomendaciones culturales y el testimonio de nuestros ya habituales &ldquo;millonarios del tiempo&rdquo;, personas con millones de horas vividas que siguen proyectando futuro, movidas por la curiosidad, las ganas de aprender y el deseo de encontrar, cada d&iacute;a, una nueva ilusi&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Contamos adem&aacute;s con la colaboraci&oacute;n de la urbanista experta Blanca Mar&iacute;n, que nos acompa&ntilde;a en un recorrido por la ciudad. De su mano resulta sencillo identificar tanto las trampas como las oportunidades que se esconden en algo tan decisivo como la elecci&oacute;n de una vivienda adecuada y las condiciones del entorno que la rodea.
    </p><p class="article-text">
        <em>Larga vida</em> regresa as&iacute; a los temas cotidianos, aquellos que nos afectan a todos y que resultan especialmente relevantes para las personas m&aacute;s vulnerables. La ciudad nos une, pero tambi&eacute;n puede convertirse en un espacio hostil si no se planifica con criterio. Al mismo tiempo, ofrece oportunidades que no deber&iacute;amos desaprovechar. 
    </p><p class="article-text">
        Fiel a su vocaci&oacute;n de servicio p&uacute;blico, este episodio lanza recomendaciones claras y comprensibles a las administraciones p&uacute;blicas. Porque construir ciudades agresivas no es un error t&eacute;cnico, sino una decisi&oacute;n pol&iacute;tica. Frente a ello, defendemos un urbanismo que combata el edadismo, cuide la autonom&iacute;a y garantice el derecho a una ciudad amigable a lo largo de toda la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/larga-vida/ciudad_132_12874504.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Feb 2026 09:28:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[🎙️La ciudad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙️Los Derechos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/larga-vida/derechos_132_12773423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d760e97c-49b9-49cc-adee-067c6baa4690_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙️Los Derechos"></p><p class="article-text">
        En el episodio de hoy de Larga Vida, queremos mirar de frente a la longevidad, para desmontar prejuicios y para dar voz a quienes trabajan cada d&iacute;a por una sociedad m&aacute;s justa, m&aacute;s inclusiva y m&aacute;s consciente de lo que significa envejecer bien. 
    </p><p class="article-text">
        Si hay alguien que lo hace y lo viene demostrando desde hace mucho tiempo es nuestra invitada. una figura clave en la vida valenciana: Asunci&oacute;n P&eacute;rez Calot, Defensora del Mayor. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Vamos a conocer los riesgos, y los retos a los que se enfrentan los m&aacute;s mayores en una sociedad que no es plenamente inclusiva, vamos a visitar los clubs municipales de mayores, y hablaremos acerca de si est&aacute;n adecuadas las actuales pol&iacute;ticas p&uacute;blicas al cambio demogr&aacute;fico que se est&aacute; produciendo. 
    </p><p class="article-text">
        En este episodio comenzamos una secci&oacute;n nueva, derechos y longevidad, dedicada a ofrecer consejos y recomendaciones de car&aacute;cter legal, que afectan a la pr&aacute;ctica cotidiana de todas las personas, porque somos conscientes que en demasiadas ocasiones las personas mayores son las m&aacute;s vulnerables y sus derechos no se respetan al igual que los de los m&aacute;s j&oacute;venes. Hoy comenzamos con los derechos bancarios, ah&iacute; lo dejo, la respuesta en el contenido del podcast. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/larga-vida/derechos_132_12773423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Dec 2025 22:00:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[🎙️Los Derechos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙️La ilusión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/larga-vida/ilusion_132_12707881.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0026181d-da5c-45cb-bd55-88c2a16ad9a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙️La ilusión"></p><p class="article-text">
        En el episodio de hoy nos vamos a sumergir en el mundo de la ilusi&oacute;n, larga vida nos muestra t&eacute;cnicas psicol&oacute;gicas poco conocidas que nos pueden ayudar. 
    </p><p class="article-text">
        La ilusi&oacute;n no es &uacute;nicamente una potencia que aparece y desaparece; nos cuenta Lecina Fern&aacute;ndez, una psic&oacute;loga cl&iacute;nica, que existen t&eacute;cnicas que trabajadas adecuadamente nos pueden ayudar a cambiar nuestra conducta y conseguir activar una herramienta terap&eacute;utica y de crecimiento personal. En Larga vida nos interesa porque tiene aplicaci&oacute;n en todos los tramos de la vida, y obtiene magn&iacute;ficos resultados en las personas m&aacute;s mayores, ah&iacute; lo dejamos de momento. Para saber m&aacute;s hay que escuchar el podcast. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en Larga vida descubriremos a millonarios del tiempo, que nos llenan de orgullo porque son capaces de trasmitir su af&aacute;n por alcanzar sue&ntilde;os. Chelo y Pere, dos testimonios que no se van a olvidar f&aacute;cilmente.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro podcast de hoy, como ya es habitual contiene recomendaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica, una pel&iacute;cula indispensable para cualquiera que piense que la ilusi&oacute;n es algo que tiene cabida en su vida. 
    </p><p class="article-text">
        Antes de finalizar una invitaci&oacute;n a que lo escuch&eacute;is, y a participar en este proyecto que quiere ser un altavoz de cuantos tengan algo que aportar en el mundo de la longevidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/larga-vida/ilusion_132_12707881.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Nov 2025 22:45:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[🎙️La ilusión]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙️‘Larga vida’, un podcast sobre la longevidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/larga-vida/larga-vida-podcast-longevidad_132_12644922.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18a6dc47-7b92-4d74-86fc-6c34a1d7822e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙️‘Larga vida’, un podcast sobre la longevidad"></p><p class="article-text">
        Hoy comenzamos un camino, un viaje, <em>larga vida, </em>el reflejo de una aut&eacute;ntica revoluci&oacute;n sociodemogr&aacute;fica que nos sit&uacute;a en la <em>longevidad</em> como horizonte, cada vez vivimos m&aacute;s y en mejores condiciones.
    </p><p class="article-text">
        Queremos poner en valor este logro colectivo, romper estereotipos y actuar frente al edadismo, por ese motivo comenzaremos hablando de la felicidad, con la periodista Mariola Cubells, repasaremos los logros alcanzados y tambi&eacute;n los retos a los que nos someten estos cambios.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Una <em>larga vida</em> para la mayor&iacute;a de sus integrantes es lo que cualquier sociedad desear&iacute;a, aqu&iacute; y ahora estamos recorriendo ese camino y nosotros lo queremos hacer analizando, aprendiendo, y sobre todo con una mirada diferente a como se suele abordar las cuestiones relacionadas con las personas mayores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/larga-vida/larga-vida-podcast-longevidad_132_12644922.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Sep 2025 14:34:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[🎙️‘Larga vida’, un podcast sobre la longevidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El invitado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/invitado_129_12602247.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Por segunda vez, Maz&oacute;n ha sido invitado a declarar. Hay invitaciones que honran y otras que queman. La que la jueza de la DANA ha remitido al president Carlos Maz&oacute;n pertenece, sin duda, a la segunda categor&iacute;a. No es un reconocimiento, no es un homenaje: es un asiento reservado, en calidad de testigo, en la investigaci&oacute;n de lo ocurrido. Una cortes&iacute;a con membrete judicial que, en realidad, es una llamada a cuentas.
    </p><p class="article-text">
        No resulta sencillo entender por qu&eacute; se rechaza una y otra vez la posibilidad de ofrecer, en sede judicial, la versi&oacute;n de alguien que, desde que se produjo la cat&aacute;strofe, no ha dejado de insistir en que nada tiene que ocultar. Claro que no es lo mismo comparecer frente a una jueza que lanzar opiniones contradictorias ante los medios. Dif&iacute;cil resulta comprender el empecinamiento en no acudir, cuando se trata de un procedimiento en el que se indagan los fallos y errores cometidos durante las horas en que la actuaci&oacute;n de la administraci&oacute;n que &eacute;l presid&iacute;a era crucial para salvar vidas humanas. La jueza quiere saber si se pod&iacute;an haber hecho las cosas de otra manera, si era posible haber sido m&aacute;s eficaz en la gesti&oacute;n. De todas esas cuestiones, se supone, alguna opini&oacute;n tendr&aacute; el m&aacute;ximo responsable de la instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Extra&ntilde;a la decisi&oacute;n del invitado, sobre todo porque &eacute;l sabe mejor que nadie que la jueza no puede investigar lo referido a un aforado: no tiene por qu&eacute; temer nada en lo personal, al menos en este momento procesal. Y, sin embargo, dado su cargo y la seriedad del asunto, deber&iacute;a ser el primero en querer colaborar con la justicia, como lo han hecho todos los dem&aacute;s a quienes la magistrada ha llamado.
    </p><p class="article-text">
        La DANA arras&oacute; y encontr&oacute; a un gobierno lento, disperso, desorientado. Desde entonces, la pregunta sigue en el aire: &iquest;d&oacute;nde estaba el president cuando la tragedia ped&iacute;a liderazgo? La jueza le ha abierto un espacio para que lo explique voluntariamente y, sin embargo, Maz&oacute;n vacila. Se acoge a su aforamiento como quien se aferra a un salvavidas en plena riada.
    </p><p class="article-text">
        La iron&iacute;a es obscena: a las v&iacute;ctimas se les exige paciencia, pero al president le basta con el silencio. Mientras la jueza recopila pruebas, mientras las familias entierran a los suyos, el m&aacute;ximo responsable institucional decide si se digna a dar explicaciones. Todo envuelto en un guion en el que &eacute;l representa un papel tan sorprendente como indignante: el del invitado.
    </p><p class="article-text">
        Un invitado tard&iacute;o al Cecopi, tard&iacute;o a la verdad, tard&iacute;o a la rendici&oacute;n de cuentas. Nunca, eso s&iacute;, tard&iacute;o a la mesa del restaurante. El relato oficial insiste en llamadas y sobremesas interrumpidas, como si la gesti&oacute;n de emergencias fuese un men&uacute; degustaci&oacute;n y la coordinaci&oacute;n de recursos, un grupo de WhatsApp con notificaciones silenciadas.
    </p><p class="article-text">
        La frase de Ximo Puig resuena como una bofetada moral: &ldquo;Lo fundamental no es si aguanta o no, sino c&oacute;mo puede dormir&rdquo;. Esa es la cuesti&oacute;n. Dormir, mientras las sirenas gritaban. Dormir, mientras otros enterraban a sus muertos. Dormir, como si la responsabilidad pol&iacute;tica fuese un somn&iacute;fero de uso exclusivo. Dormir, en fin, despu&eacute;s de la DANA: un lujo que no tienen ni las familias que perdieron a los suyos ni quienes a&uacute;n esperan que alguien d&eacute; la cara.
    </p><p class="article-text">
        El papel de Maz&oacute;n, por ahora, se escribe en un registro de evasivas. La jueza no le cita de oficio: le invita, con ese tono educado que esconde la carga de dinamita de la sospecha. Puede declarar y explicar lo que hizo y lo que no hizo. Pero &eacute;l prefiere la ambig&uuml;edad. Mientras tanto, su entorno se dedica a justificar lo injustificable: que estaba informado, que atend&iacute;a llamadas, que carec&iacute;a de margen de maniobra. Como si gobernar no fuera una responsabilidad p&uacute;blica sino una excusa administrativa.
    </p><p class="article-text">
        El contraste con las v&iacute;ctimas es insoportable. Ellas no tienen margen. Ellas no pueden elegir si entran o no en la sala. Ellas ya est&aacute;n condenadas a vivir con la ausencia, con el dolor, con la certeza de que la tragedia se gestion&oacute; tarde y mal. A ellas se les exige silencio y paciencia; al president, ni siquiera se le puede arrancar una explicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, el invitado tiene en su mano un gesto sencillo: aceptar la invitaci&oacute;n de la jueza, entrar en la sala y contar lo que hizo y lo que no hizo. Es un deber democr&aacute;tico. Lo que est&aacute; en juego no es solo su imagen pol&iacute;tica, sino la dignidad de un cargo que debe servir a los ciudadanos y no protegerse tras las cortinas del aforamiento.
    </p><p class="article-text">
        Las v&iacute;ctimas no necesitan silencios ni calendarios judiciales eternos. Necesitan verdades. Necesitan responsables. Necesitan justicia. Y lo que no puede permitirse una democracia madura es que, cuando la tragedia reclama claridad, su m&aacute;ximo representante elija el papel m&aacute;s c&oacute;modo: el del invitado que nunca entra, que nunca se sienta en la mesa donde se exigen las cuentas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/invitado_129_12602247.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Sep 2025 05:01:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El invitado]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las guerras de nunca acabar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/guerras-acabar_129_12536714.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No es la primera vez, y me temo que tampoco ser&aacute; la &uacute;ltima, que tengo la ocasi&oacute;n de escribir sobre uno de los momentos m&aacute;s terribles a los que puede verse sometido el ser humano. Posiblemente, de los cuatro jinetes del Apocalipsis, sea este el mayor generador de dolor, sobre todo porque se convierte en el gran desencadenante del resto de consecuencias que en &eacute;l se anuncian.
    </p><p class="article-text">
        Contemplamos en directo c&oacute;mo el hambre, algo que parec&iacute;a propio de otro tiempo, de otro tipo de hombres, de otra estirpe, est&aacute; presente. Asistimos a la triste realidad de un sufrimiento absolutamente inhumano que padecen miles de personas. Y lo peor es cuando comprendemos lo in&uacute;til, lo innecesario de ese dolor: no es un castigo divino que arrasa las cosechas y deja sin v&iacute;veres. Es algo mucho m&aacute;s grave: la falta de alimentos es intencionada y forma parte de la escalada de violencia. No puede haber nada m&aacute;s humillante para el g&eacute;nero humano que ver a ni&ntilde;os en Gaza soportando la forma m&aacute;s brutal de este horror, provocado deliberadamente por quienes deciden causarlo y ponen todos los medios a su alcance para lograrlo. Horrible, sin ninguna duda.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente jinete identificado en la Biblia, la enfermedad, es la pertinaz compa&ntilde;era de las bombas: cada d&iacute;a deja tras de s&iacute; heridos, inv&aacute;lidos, discapacitados, personas que nunca volver&aacute;n a ser como eran antes de que empezara la guerra. Y, finalmente, el cuarto jinete: la muerte. Miles de personas que ten&iacute;an ante s&iacute; un proyecto de vida y de futuro han visto truncado todo por la misma insensatez, por decisiones que han convocado a los cuatro jinetes a lomos de guerras que, a veces, ni siquiera merecen tal nombre, porque el enemigo carece de capacidad para responder.
    </p><p class="article-text">
        Son guerras que no acaban, que solo dejan dolor y desolaci&oacute;n. Podr&iacute;amos escribir sobre otros cuatro, o cuarenta, jinetes de un apocalipsis que no proviene de ning&uacute;n ser superior, sino de la soberbia humana, de la voluntad arrogante de imponer por la fuerza un fin del mundo que, para muchos, ya ha llegado. Para ellos, el d&iacute;a despu&eacute;s no existe; para otros, la vida ser&aacute; un infierno; y para el resto de la humanidad, nada volver&aacute; a ser igual. Hemos sido testigos del terror institucionalizado, hemos contemplado, sin impedirlo, c&oacute;mo el abuso de poder ha degradado al ser humano.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, mientras los jinetes cabalgan bajo cielos enrojecidos por el fuego y el polvo, sabemos que no se detendr&aacute;n solos. La historia seguir&aacute; escribi&eacute;ndose con sangre hasta que alguien, en alg&uacute;n lugar, encuentre el valor de romper las riendas y hacerlos caer. Solo entonces el silencio volver&aacute; a ser paz y no antesala de otro trueno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/guerras-acabar_129_12536714.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Aug 2025 21:01:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las guerras de nunca acabar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre tasas y aranceles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/tasas-aranceles_129_12467972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La can&iacute;cula veraniega y la subida extrema de las temperaturas quiz&aacute; est&eacute;n afectando nuestra capacidad de pensar con claridad. Tambi&eacute;n es probable que la br&uacute;jula de la sensatez, esa a la que deber&iacute;amos aferrarnos, ande un tanto desenfocada.
    </p><p class="article-text">
        Muchos tenemos la sensaci&oacute;n de vivir un tiempo extra&ntilde;o, dominado por un estado de expectativa constante. Esperamos que ocurra algo, mientras descuidamos el presente que nos rodea. Resulta llamativo c&oacute;mo se convierten en noticia simples anuncios de posibles hechos futuros. La expectativa, por s&iacute; sola, se transforma en titular. La trituradora informativa no descansa; consume y regurgita contenido de manera incesante. En esta cascada interminable que es la actualidad, lo realmente alarmante es la escasa atenci&oacute;n que reciben los asuntos esenciales para mejorar la calidad de vida de la ciudadan&iacute;a. La cobertura medi&aacute;tica se dispersa, mientras problemas de inter&eacute;s p&uacute;blico quedan relegados a un segundo plano.
    </p><p class="article-text">
        Por la puerta entreabierta de la incertidumbre se cuelan mensajes desestabilizadores que erosionan las certezas sobre las que se han asentado los avances sociales. Las instituciones democr&aacute;ticas, debilitadas por esc&aacute;ndalos y desencuentros, sufren un desgaste que alimenta la desafecci&oacute;n ciudadana hacia los pilares que sostienen nuestra convivencia. La pol&iacute;tica, un ejercicio tan necesario y noble, se ha transformado en un circo medi&aacute;tico al servicio de sus propios protagonistas. Con demasiada frecuencia, sus responsables parecen olvidar la misi&oacute;n principal por la que fueron elegidos: resolver los problemas de la gente.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; haya llegado el momento de sobreponernos a la adversidad y retomar el inter&eacute;s colectivo. Es urgente debatir c&oacute;mo recaudar m&aacute;s recursos para generar bienestar y atender retos acuciantes como la falta de vivienda, la saturaci&oacute;n de los sistemas sanitarios, la infrafinanciaci&oacute;n de la educaci&oacute;n p&uacute;blica y tantas otras necesidades que deber&iacute;an ocupar la primera l&iacute;nea de la agenda pol&iacute;tica. Todo ello, adem&aacute;s, respetando las reglas del juego democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, Francia vive estos d&iacute;as un intenso debate en torno a la llamada &ldquo;tasa Zucman&rdquo;. Esta medida propone que los ultras millonarios con patrimonios superiores a 100 millones de euros contribuyan con un 2 % adicional sobre su fortuna cada a&ntilde;o. Seg&uacute;n sus defensores, permitir&iacute;a incrementar de manera significativa la capacidad de respuesta del Estado ante crisis y desigualdades. Siete premios Nobel de Econom&iacute;a han respaldado p&uacute;blicamente esta propuesta, que ya ha sido aprobada por la Asamblea Nacional y espera ahora su paso por el Senado. No faltan voces cr&iacute;ticas que advierten del riesgo de deslocalizaci&oacute;n de capitales o de pr&aacute;cticas de <em>dumping</em> fiscal. Sin embargo, otros recuerdan que quienes han acumulado grandes fortunas lo han hecho, en gran parte, gracias a millones de ciudadanos que, como clientes, han generado esa riqueza.
    </p><p class="article-text">
        Resulta inevitable comparar este debate con el espect&aacute;culo al que asistimos desde la llegada del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Donald Trump, subido en un carrusel de decisiones unilaterales que afectan a millones de personas, adopta medidas sin ning&uacute;n filtro democr&aacute;tico ni respaldo t&eacute;cnico solvente. Su uso recurrente de los aranceles, que justifica como proteccionismo econ&oacute;mico, persigue en realidad blindar los intereses de la oligarqu&iacute;a econ&oacute;mica que le respalda.
    </p><p class="article-text">
        Si no somos capaces de revitalizar nuestras instituciones y reforzar la confianza colectiva en el sistema democr&aacute;tico, nos encaminamos hacia un escenario preocupante: el dominio de decisiones arbitrarias tomadas en solitario, con la complicidad de un mercado que siempre preferir&aacute; un Estado d&eacute;bil.
    </p><p class="article-text">
        El empe&ntilde;o por gravar la riqueza extrema y el espect&aacute;culo de los aranceles unilaterales muestran dos caras de un mismo desaf&iacute;o: garantizar la capacidad del Estado para proteger a la mayor&iacute;a frente a un sistema que privilegia a unos pocos. Esa es la cuesti&oacute;n esencial: elegir entre preservar una organizaci&oacute;n democr&aacute;tica, con todos sus defectos y limitaciones, o resignarnos a f&oacute;rmulas autoritarias disfrazadas de populismo que solo benefician al gran capital.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/tasas-aranceles_129_12467972.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Jul 2025 08:34:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Entre tasas y aranceles]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desconexión: El abismo entre la ciudadanía y sus representantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/desconexion-abismo-ciudadania-representantes_129_12379584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La desafecci&oacute;n hacia la pol&iacute;tica tradicional no deja de crecer. Mientras el populismo avanza con propuestas simplistas, la democracia necesita reconectar con los ciudadanos. En tiempos de hiperconectividad, la desconexi&oacute;n pol&iacute;tica es m&aacute;s peligrosa que nunca.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntas veces nos hemos preguntado por qu&eacute; los ciudadanos se sienten cada vez m&aacute;s alejados de la clase pol&iacute;tica? En algunas encuestas, los pol&iacute;ticos figuran entre los principales problemas del pa&iacute;s. Qu&eacute; paradoja: aquellos cuya funci&oacute;n deber&iacute;a ser resolver los problemas de la ciudadan&iacute;a, son hoy vistos como parte del problema.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, la desafecci&oacute;n hacia la democracia a&uacute;n no muestra se&ntilde;ales alarmantes. La participaci&oacute;n electoral sigue siendo razonablemente estable. Pero el modo en que se utiliza ese voto s&iacute; ha comenzado a cambiar. Los perfiles pol&iacute;ticos tradicionales &mdash;progresistas y conservadores&mdash; ya no movilizan al electorado como antes. El terreno se ha ido desplazando hacia propuestas populistas que apelan m&aacute;s a la emoci&oacute;n que a la ideolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Estas nuevas ofertas pol&iacute;ticas se presentan con un rostro personalista, desligadas de los partidos tradicionales. Prometen soluciones simples a problemas complejos y construyen su campa&ntilde;a m&aacute;s en la destrucci&oacute;n del adversario que en la propuesta propia. Cuando los hechos no alcanzan, se recurre a la desinformaci&oacute;n, al bulo y a la mentira. El mensaje es emocionalmente eficaz, aunque inviable en lo pr&aacute;ctico: recortar el gasto p&uacute;blico, excluir al diferente, reforzar lo propio frente a lo ajeno, y promover un individualismo radical.
    </p><p class="article-text">
        Y lo cierto es que estas estrategias est&aacute;n cosechando resultados. Un n&uacute;mero significativo de ciudadanos, frustrado con la pol&iacute;tica tradicional, ha empezado a mirar con simpat&iacute;a a estos nuevos actores, cuya propuesta resulta m&aacute;s directa, aunque mucho menos clara en su fondo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; del auge del populismo &mdash;que no es un fen&oacute;meno nuevo, aunque s&iacute; renovado&mdash; conviene preguntarse: &iquest;qu&eacute; ha fallado en la pol&iacute;tica tradicional para llegar a este punto?
    </p><p class="article-text">
        Las causas son m&uacute;ltiples. La designaci&oacute;n de representantes inadecuados ha erosionado la confianza. La profesionalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica como fin en s&iacute; mismo ha expulsado a muchos de los mejores. La creciente complejidad de las decisiones p&uacute;blicas y los cambios sociales tambi&eacute;n han contribuido a esa desconexi&oacute;n. Pero, sobre todo, se ha roto el v&iacute;nculo entre representantes y representados.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, pocos ciudadanos conocen el nombre de su diputado en el Parlamento Europeo. Ocurre lo mismo en el Congreso de los Diputados, salvo los cabezas de lista, el resto permanece en el anonimato. Incluso en el &aacute;mbito municipal, donde el contacto deber&iacute;a ser m&aacute;s directo, la distancia es patente. Una vez depositado el voto, la relaci&oacute;n entre ciudadano y representante se interrumpe hasta la pr&oacute;xima campa&ntilde;a electoral, cuando reaparecen intentos &mdash;a menudo forzados y poco cre&iacute;bles&mdash; de acercamiento.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, y desde la defensa de la democracia como valor irrenunciable, resulta urgente repensar el v&iacute;nculo entre ciudadan&iacute;a y clase pol&iacute;tica. Porque si no somos capaces de reconectar, corremos el riesgo de ser arrastrados por una corriente de consecuencias impredecibles. Es necesario adaptarse a las nuevas condiciones sociales y construir canales de comunicaci&oacute;n fluidos, duraderos y veraces entre los representantes y la ciudadan&iacute;a. En una era hiperconectada, resulta especialmente parad&oacute;jico que falte conexi&oacute;n entre votantes y sus representantes.
    </p><p class="article-text">
        Como escribi&oacute; Hannah Arendt: &ldquo;La esencia del poder es la posibilidad de actuar concertadamente. Lo que mantiene a las personas unidas en la acci&oacute;n no es la fuerza, sino la palabra.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute;s por eso, hoy m&aacute;s que nunca, urge que los pol&iacute;ticos vuelvan a hablar con la ciudadan&iacute;a, no desde un atril, sino desde la calle, la plaza y la escucha activa. De no hacerlo, el grito que no se atiende puede acabar convirti&eacute;ndose en una ola que arrase las urnas, las instituciones y, lo que es peor, las esperanzas. Porque si la democracia no se cuida, se muere. Y lo hace en silencio.
    </p><p class="article-text">
        Y la palabra debe volver a ser v&iacute;nculo, no eslogan. Si queremos salvaguardar la democracia, la reconexi&oacute;n no es una opci&oacute;n: es una obligaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/desconexion-abismo-ciudadania-representantes_129_12379584.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Jun 2025 13:37:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Desconexión: El abismo entre la ciudadanía y sus representantes]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pesimismo Patológico: El Malestar que Nos Paraliza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/pesimismo-patologico-malestar-paraliza_129_12335049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En tiempos de zozobra, el &aacute;nimo colectivo suele tambalearse. Como sucede con los individuos, las sociedades tambi&eacute;n tienen estados de &aacute;nimo, aunque m&aacute;s difusos, dif&iacute;ciles de medir, pero claramente perceptibles en sus manifestaciones: el discurso p&uacute;blico, las decisiones pol&iacute;ticas, las reacciones sociales. Hoy vivimos en una atm&oacute;sfera cargada de pesimismo, una especie de niebla emocional que enturbia nuestra capacidad de imaginar un futuro mejor.
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito personal, los expertos en salud mental insisten en la necesidad de mirar con esperanza el porvenir, de gestionar las emociones con inteligencia, evitando caer en la trampa de los escenarios catastr&oacute;ficos. No obstante, cuando se trata del &aacute;nimo social, el discurso dominante suele ir en direcci&oacute;n contraria. Abundan los mensajes apocal&iacute;pticos, los an&aacute;lisis centrados en el fracaso y los profetas del colapso que encuentran en cada crisis una prueba irrefutable de que todo ir&aacute; a peor.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que el presente no es f&aacute;cil. Las guerras, la crisis clim&aacute;tica, las desigualdades persistentes y la erosi&oacute;n de la confianza en las instituciones alimentan un malestar real. Pero a ese diagn&oacute;stico se le suma un s&iacute;ntoma a&uacute;n m&aacute;s inquietante: el empe&ntilde;o por instalar una visi&oacute;n desesperanzada, casi patol&oacute;gica, de la realidad. La narrativa dominante parece estar secuestrada por el derrotismo.
    </p><p class="article-text">
        La Real Academia Espa&ntilde;ola define el pesimismo como una &ldquo;<em>doctrina que insiste en los aspectos negativos de la realidad y en el predominio del mal sobre el bien</em>&rdquo;. Esa insistencia, convertida hoy en espect&aacute;culo medi&aacute;tico, campa&ntilde;a pol&iacute;tica y tendencia digital, erosiona la voluntad colectiva y paraliza la acci&oacute;n. El pesimismo, cuando se vuelve sist&eacute;mico y estructural, deja de ser una emoci&oacute;n leg&iacute;tima para convertirse en una herramienta de control.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n m&aacute;s preocupante es el descr&eacute;dito creciente de los datos objetivos, los estudios cient&iacute;ficos y las fuentes independientes. En su lugar, se multiplican voces sin formaci&oacute;n ni rigor, que se autoproclaman como los &uacute;nicos due&ntilde;os de la verdad, aut&eacute;nticos iletrados que solamente hacen gala de dos cosas, de ser los &uacute;nicos que conocen la verdad y de ser unos inconformista, parece que con ese marchamo nos tenemos que creer todo lo que dicen a pesar de que sea en contra de la ciencia, del sentido com&uacute;n y de cualquier razonamiento. 
    </p><p class="article-text">
        Como advirti&oacute; <em>Umberto Eco, &ldquo;las redes sociales le dan derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban solo en el bar, sin da&ntilde;ar a la comunidad&rdquo;.</em> Hoy esas voces ocupan tribunas, influyen en decisiones p&uacute;blicas y moldean el estado de &aacute;nimo social.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una ciudadan&iacute;a cada vez m&aacute;s vulnerable, fragmentada y manipulable. Como ocurre con toda patolog&iacute;a, el pesimismo cr&oacute;nico debilita el organismo social. Impide construir consensos, paraliza la acci&oacute;n colectiva y nos empuja al repliegue individualista. En ese estado de &aacute;nimo, ninguna soluci&oacute;n parece suficiente, ning&uacute;n proyecto cre&iacute;ble, ning&uacute;n futuro posible.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez haya llegado el momento de reivindicar el poder de la raz&oacute;n, de la memoria hist&oacute;rica y del pensamiento cr&iacute;tico. No se trata de negar la realidad ni de maquillar los problemas, sino de recuperar una narrativa que nos permita actuar, transformar, construir. Porque si algo hemos aprendido a lo largo de la historia es que los momentos m&aacute;s oscuros tambi&eacute;n han sido el umbral de grandes avances. Como escribi&oacute; <em>Antonio Gramsci: &ldquo;El pesimismo de la inteligencia, el optimismo de la voluntad&rdquo;. </em>Es hora de volver a pensar, s&iacute;, pero, sobre todo, de volver a creer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/pesimismo-patologico-malestar-paraliza_129_12335049.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 May 2025 18:30:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pesimismo Patológico: El Malestar que Nos Paraliza]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuelgamuros, más allá del símbolo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cuelgamuros-simbolo_129_12218516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El Gobierno ha lanzado un concurso de ideas para dar otro sentido al que ten&iacute;a el conocido como Valle de los Ca&iacute;dos. Puede ser buena ocasi&oacute;n para resolver una deuda que ha quedado pendiente. Es un buen momento para reconocer a una generaci&oacute;n de espa&ntilde;oles que tuvieron la mala suerte de transitar por un pa&iacute;s roto, enfrentado entre hermanos, sometido a la guerra, el hambre y la penuria. Los nacidos en la primera mitad del siglo pasado sufrieron de manera traum&aacute;tica, gran parte de ellos, la perdida de la infancia, de la adolescencia y tambi&eacute;n de un proyecto profesional y vital. Todas estas cuestiones fueron arrasadas por una contienda tr&aacute;gica y sus secuelas que origin&oacute; v&iacute;ctimas de todo tipo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa generaci&oacute;n, una vez superado el trauma de la confrontaci&oacute;n, y tras atravesar situaciones de enorme precariedad, ha sido la que ha conseguido dar la vuelta a una Espa&ntilde;a empobrecida, dividida y aislada, transformando el pa&iacute;s en un estado moderno en el que se respetan derechos y libertades. Este resultado ha sido fruto del sacrificio y del empe&ntilde;o de millones de espa&ntilde;oles, que a pesar de haber sufrido en sus carnes la dureza de la guerra y la dictadura, apostaron por sacar al pa&iacute;s de su destino. Sin mirar hacia atr&aacute;s, con enorme generosidad, trabajaron para alcanzar los niveles de bienestar con los que nos encontramos en la actualidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese reconocimiento puede resultar interesante, tambi&eacute;n, para comparar las condiciones de vida en las que transitaron los espa&ntilde;oles de una generaci&oacute;n que hasta llegar a finales de los a&ntilde;os setenta del pasado siglo, estuvo sometida a situaciones injustas y denigrantes. A modo de ejemplo, solamente hay que pensar en la mitad de la poblaci&oacute;n, las mujeres no pod&iacute;an obtener el carnet de conducir sin permiso del padre o del marido, tampoco pod&iacute;an viajar al extranjero ni abrirse una cuenta corriente en un banco, entre los m&aacute;s j&oacute;venes, el fracaso escolar estaba situado alrededor del 70 por ciento y la esperanza de vida era once a&ntilde;os menos que en la actualidad. Son numerosos los ejemplos que ahora nos resultan irreconocibles, y que no hace tanto tiempo se manten&iacute;an en un pa&iacute;s que segu&iacute;a los dictados de un r&eacute;gimen que desconfiaba de sus ciudadanos y les imped&iacute;a un trayecto vital digno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta revisi&oacute;n de Cuelgamuros debe ser un homenaje a toda una generaci&oacute;n que fue capaz de salir de los s&oacute;tanos de la historia y sacar a la luz lo mejores niveles de calidad de vida alcanzados jam&aacute;s en este pa&iacute;s. Se trata de una ocasi&oacute;n inmejorable para realizar un reconocimiento colectivo por lo que hicieron, depositar ese agradecimiento y dejarlo como testimonio permanente en un museo, dise&ntilde;ado acorde con los tiempos actuales, en el que resulte sencillo comprobar la enorme diferencia entre aquellos que vivieron una &eacute;poca de oscuridad y lo que consiguieron como legado para las generaciones posteriores. La memoria tiene ese problema, si no se alimenta o se distorsiona intencionadamente con mentiras, puede ser un bien con fecha de caducidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cuelgamuros-simbolo_129_12218516.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Apr 2025 16:16:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuelgamuros, más allá del símbolo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Putin, Trump y viceversa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/putin-trump-viceversa_129_12198685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Dos hombres y un destino incierto para la humanidad. Sus decisiones afectan de manera considerable la vida de millones de seres humanos. Se trata de los personajes m&aacute;s poderosos del momento actual, y por ello resultan preocupantes los rasgos de personalidad que ambos presentan.
    </p><p class="article-text">
        El inquietante inter&eacute;s expansionista que demuestran supone un riesgo permanente para la estabilidad internacional. La guerra en Ucrania ha sido una muestra clara de esa falta de respeto a las fronteras establecidas. En el caso del dirigente estadounidense, apenas lleva unas semanas en el cargo y, de manera reiterada, ha manifestado sus deseos de anexionar Groenlandia, lanzando mensajes tan inquietantes como que ser&aacute; anexionada &ldquo;de una forma u otra&rdquo;. Toda una muestra de Imperialismo en estado puro.
    </p><p class="article-text">
        Las similitudes entre ambos dirigentes se manifiestan en su comprensi&oacute;n de la pol&iacute;tica como un medio para llevar a cabo sus deseos, sin considerar la conveniencia para el bien com&uacute;n. Un ejemplo claro lo hemos visto recientemente con el ocupante de la Casa Blanca, quien se comporta como un caprichoso ni&ntilde;o rico que no se conforma con ser el m&aacute;s adinerado; adem&aacute;s, le molesta que el ni&ntilde;o pobre se entretenga jugando con su caja de cart&oacute;n. Ahora, con su pol&iacute;tica arancelaria, ha iniciado una campa&ntilde;a que puede acabar empobreciendo a&uacute;n m&aacute;s a los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres. Si a esa actitud tan agresiva le a&ntilde;adimos la retirada de las ayudas a la cooperaci&oacute;n al desarrollo y los fondos para la vacunaci&oacute;n infantil, el da&ntilde;o puede ser irreparable.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco parece tener mucho sentido la retirada de financiaci&oacute;n a las universidades, como si el conocimiento y la ciencia fueran algo molesto para una forma de entender el poder que no admite traba alguna. La gravedad de este tipo de comportamientos radica en la impunidad con la que llevan a cabo sus decisiones, sin preocuparse por las consecuencias. Si las leyes impiden alguna de sus intenciones, cambian las leyes; si los tribunales los condenan, cambian a los jueces. Da la impresi&oacute;n de que su talante no viene acompa&ntilde;ado de reflexi&oacute;n alguna.
    </p><p class="article-text">
        Algunos analistas argumentan que se trata de estrategias de negociaci&oacute;n, de modo que sus bravuconadas sirven principalmente para adoptar una posici&oacute;n de privilegio y obtener ventaja. Sin embargo, la realidad es que el uso que hacen del t&eacute;rmino &ldquo;negociar&rdquo; no se relaciona con el significado &uacute;ltimo de la palabra, que tiene raz&oacute;n de ser cuando se lleva a cabo entre iguales. Si, por el contrario, se utiliza desde una posici&oacute;n de poder frente a otro m&aacute;s debilitado, entonces estamos en el terreno de &ldquo;le har&eacute; una oferta que no podr&aacute; rechazar&rdquo;, frase que se hizo c&eacute;lebre en la pel&iacute;cula &ldquo;El padrino&rdquo; y que ya sabemos lo que significa.
    </p><p class="article-text">
        En el diccionario espa&ntilde;ol existe un t&eacute;rmino que puede acabar convirti&eacute;ndose en una consecuencia de la forma de gobernar que est&aacute;n llevando a cabo estos dos personajes: empacho. Esta palabra, que significa atrac&oacute;n, puede provocar consecuencias contrarias a los intereses que parecen buscar, en medio de unas exhibiciones constantes en las que asistimos a un alarde permanente del ejercicio del poder.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/putin-trump-viceversa_129_12198685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Apr 2025 09:26:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Putin, Trump y viceversa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[DANA, dimisión y reconstrucción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/dana-dimision-reconstruccion_129_12157697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Est&aacute;n a punto de cumplirse los primeros cinco meses desde que se produjo el desastre de la DANA, casi ciento cincuenta d&iacute;as en los que ni uno solo se ha dejado de hablar acerca de lo sucedido, lo que se pod&iacute;a haber evitado y tambi&eacute;n de como salir de una cat&aacute;strofe de tama&ntilde;a magnitud. Se han escrito multitud de art&iacute;culos en la prensa, se han dedicado horas y horas en programas de televisi&oacute;n con todo tipo de miradas y las redes est&aacute;n constantemente salpicadas por comentarios, opiniones, denuncias y propuestas para salir del aturdimiento colectivo que todav&iacute;a pervive.
    </p><p class="article-text">
        Algunas conclusiones se pueden extraer a pesar de la confusi&oacute;n. El juzgado de Catarroja est&aacute; haciendo una importante labor, a un ritmo y una velocidad a la que estamos poco acostumbrados cuando de causas judiciales se trata. El momento es la instrucci&oacute;n, pero la jueza deja pocas dudas acerca de algunas de las cuestiones que m&aacute;s dolor han causado: la responsabilidad claramente corresponde a la Generalitat, de ah&iacute; la gravedad si se demuestra que sus m&aacute;ximos responsables no cumplieron con su trabajo o no estuvieron a la altura de las circunstancias; los da&ntilde;os causados eran imposibles de prever, pero las victimas que se produjeron pod&iacute;an haber sido menos si se hubiera actuado con diligencia y, por &uacute;ltimo, por lo que vamos sabiendo de la instrucci&oacute;n, la informaci&oacute;n de la que se dispon&iacute;a era m&aacute;s que suficiente para determinar que se trataba de una situaci&oacute;n de extrema gravedad, algo que viene corroborado por mil fuentes que durante la fat&iacute;dica jornada del 29O estuvieron alertando de lo que estaba pasando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este proceso tiene un principio y tendr&aacute; un final, a estas alturas existen ya indicios suficientes como para entender que el cabreo generalizado de los afectados y de la mayor&iacute;a de los valencianos, est&aacute; m&aacute;s que justificado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay respuestas que llegan muy tarde, una huida hacia adelante como se ha estado intentando por parte del president de la Generalitat pierde sentido, no se sostiene. Cada vez resulta m&aacute;s obsceno un comportamiento que ralla en la perdida de la realidad por parte de alguien que deber&iacute;a tener claro que es necesario resta&ntilde;ar esa herida, para que pasemos p&aacute;gina de una tragedia y no gastemos energ&iacute;as en algo que no aporta absolutamente nada y solamente persigue salvaguardar a aquel que ten&iacute;a, y que tiene, el m&aacute;ximo deber y la m&aacute;xima responsabilidad con los valencianos. Un ejercicio de esta obligaci&oacute;n tiene que ver con ponerse durante unos instantes frente al espejo, escuchar lo que dice la calle, tambi&eacute;n asumir las opiniones de aquellos que est&aacute;n estudiando lo que ha ocurrido y, sobre todo, situarse en la piel de los m&aacute;s afectados, que identifican claramente una negligencia grave y que esa forma de actuar pudo costar vidas humanas, algo que vienen manifestando reiteradamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin esta mirada, sin este gesto de compromiso con los valencianos, va a resultar muy dif&iacute;cil dar el paso siguiente, el m&aacute;s necesario en estos momentos, hacer una recuperaci&oacute;n acorde con la magnitud de lo sucedido, en la que todo el mundo pueda participar y aportar aquello que facilite construir un futuro de ilusi&oacute;n frente a la tragedia vivida. El tacticismo no solamente es obsceno con respecto a lo que ya no tiene reparaci&oacute;n, es una forma terrible de dificultar una reconstrucci&oacute;n que merece la presencia de aquellos que se aproximen a ese proceso con la voluntad de ofrecer y no de esconder. Para acabar, volvemos al titular, DANA, dimisi&oacute;n y reconstrucci&oacute;n, por ese orden.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/dana-dimision-reconstruccion_129_12157697.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Mar 2025 08:39:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[DANA, dimisión y reconstrucción]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿De la Europa social a la Europa militar?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/europa-social-europa-militar_129_12125594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El miedo no es un buen compa&ntilde;ero de viaje, en estos momentos da la impresi&oacute;n que Europa est&aacute; en una carrera armament&iacute;stica fruto de un ataque de p&aacute;nico colectivo.
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil mantener la serenidad cuando el tablero salta por los aires porque ha sido pateado delante de nuestras narices. La incertidumbre est&aacute; servida, las reglas de juego que han sido &uacute;tiles hasta ahora ya no sirven, y aparece un escenario realmente sorprendente, en el que la est&eacute;tica ha dado un vuelco. Nadie pod&iacute;a imaginar que en la m&iacute;tica Casa Blanca ocurrieran cosas como las que estamos viendo y que las reglas de la diplomacia saltaran de una forma tan evidente a la luz p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco estamos acostumbrados a que se exhiban medidas tan contundentes como negativas entre pa&iacute;ses que no ten&iacute;an conflicto abierto y que forman parte de un mismo bloque, mostrando afirmaciones tan agresivas como que <em>Europa naci&oacute; para joder a USA</em> o anunciando escenarios que no se sabe c&oacute;mo van a terminar &ldquo;<em>vamos a conseguir&nbsp;Groenlandia&nbsp;de un&nbsp;modo&nbsp;u otro&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Es una evidencia que hay que responder a lo que el presidente norteamericano y su corte est&aacute;n provocando., a pesar de que una de las primeras dudas que surge es hasta qu&eacute; punto las bravuconadas llegaran a ser propuestas firmes. Estamos viendo c&oacute;mo se matizan algunos de los anuncios efectuados, otros se retrasan o no est&aacute;n obteniendo los resultados anunciados por mucho que se maquillen los datos. Tambi&eacute;n est&aacute; por comprobar la resistencia de la sociedad americana a un estr&eacute;s constante, que surge de un mandatario que parece necesitar un p&uacute;lpito permanente para hacer autopromoci&oacute;n y no duda en lanzar ocurrencias o tensar al m&aacute;ximo las relaciones internacionales. 
    </p><p class="article-text">
        El panorama es sombr&iacute;o y parece l&oacute;gica una respuesta acorde a las bravatas desde la Uni&oacute;n Europea. Las formas de abordar el escenario que estamos viviendo, adem&aacute;s del di&aacute;logo, deber&aacute;n de ir acompa&ntilde;adas de otro tipo de medidas de alcance econ&oacute;mico y militar. Ahora bien, cualquier actuaci&oacute;n debe de estar en el marco de la esencia que constituy&oacute; la unidad europea, que surgi&oacute; de un inter&eacute;s econ&oacute;mico para cristalizar en la construcci&oacute;n de un territorio de derechos y de libertades. 
    </p><p class="article-text">
        Atravesamos tiempos de enorme confusi&oacute;n y&nbsp;&nbsp;manipulaci&oacute;n; se est&aacute;n elaborando distintas versiones acerca de lo que significa o ha significado la construcci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea. En este an&aacute;lisis, afortunadamente, las respuestas son n&iacute;tidas, solo tenemos que comparar como estaba el continente europeo en la primera mitad del siglo pasado, un tiempo en el que se desangraba, con millones de muertos fruto de dos guerras mundiales, que no olvidemos,&nbsp;enfrentaba a&nbsp;pa&iacute;ses que ahora conforman un destino com&uacute;n, en el que son logros evidentes: el euro, los erasmus, la libre circulaci&oacute;n, la Europa del bienestar &hellip;, con unos resultados en materia de calidad de vida jam&aacute;s alcanzados. 
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n a la que el nuevo escenario nos est&aacute; imponiendo, puede hacernos perder de vista cual ha sido el motor de lo que nos ha unido. La Europa social no puede ser la primera v&iacute;ctima de aquello que ya ha venido a anunciarse como una tercera guerra mundial. Los compromisos presupuestarios multimillonarios para incremento armament&iacute;stico, por la necesidad de adecuarnos al panorama geopol&iacute;tico, de ninguna manera deben desplegarse a costa del gasto social y alejarnos de nuestro compromiso con derechos y libertades<strong>,</strong> ya que, si esto se produce, aquellos que se est&aacute;n manifestando como enemigos de Europa vencer&aacute;n sin necesidad de disparar una sola bala.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/europa-social-europa-militar_129_12125594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Mar 2025 11:29:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿De la Europa social a la Europa militar?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bochorno Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/bochorno-trump_129_12096586.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Resulta dif&iacute;cil pensar en un anfitri&oacute;n con menos empat&iacute;a respecto a su hu&eacute;sped que lo vivido en el despacho oval de la Casa Blanca. La conversaci&oacute;n se ha desarrollado en el idioma de los propietarios de la casa, sin apoyo de traductores, han participado un elenco de palmeros que han contribuido a conducir el &ldquo;dialogo&rdquo; hacia donde interesaba y con un despliegue de medios dispuestos a dejar constancia de cuanto ocurriera. Parece que todo estuviera previsto para que las cosas acabaran como finalmente sucedi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El mensaje que est&aacute; lanzando este encuentro es un aviso a navegantes, todo aquel que ha tenido el honor de ser recibido por el presidente Trump, tiene que acudir con el suficiente agradecimiento, sumisi&oacute;n y subordinaci&oacute;n, de manera que le permita al propietario lucirse, darse un ba&ntilde;o de poder y deslumbrar con sus ocurrencias. Los que acuden a su despacho son actores secundarios para mayor gloria del actor principal, ya que, si no es as&iacute;, ser&aacute;n llamados al orden. Pero la cosa no acabar&aacute; ah&iacute;, si en alg&uacute;n momento se le ocurre al invitado de turno poner alguna objeci&oacute;n a las advertencias, incluso a las acusaciones que se le hagan, ya nos han avisado que subir&aacute; el tono y no cejar&aacute;n en atacar hasta conseguir la humillaci&oacute;n del atrevido interlocutor.
    </p><p class="article-text">
        Esto, m&aacute;s o menos, es lo que hemos tenido ocasi&oacute;n de comprobar, y se corresponde con la imagen que ha estado ofreciendo hasta ahora el reci&eacute;n elegido presidente americano. Sus bravuconadas y salidas de tono manifestadas durante la campa&ntilde;a, ha llegado el momento de ponerlas en acci&oacute;n, acabamos de contemplar un caso pr&aacute;ctico. Algunos ingenuos llegamos a pensar que se trataba solamente de marketing, que se relajar&iacute;a y bajar&iacute;a el tono una vez alcanzado el objetivo mayor de entrar en la Casa Blanca, ya estamos viendo que no es as&iacute;. Est&aacute; dispuesto a llevar a cabo cuantas ocurrencias le puedan beneficiar sin tener en cuenta las consecuencias negativas de sus actos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El encuentro con Zelenski, fue una trist&iacute;sima oportunidad de poner el primer paso para evitar que hoy, ma&ntilde;ana y la semana pr&oacute;xima siga muriendo gente en la guerra, pero eso no tuvo especial importancia comparado con lo el valor que pod&iacute;an tener las tierras raras del subsuelo ucraniano. Triste, muy triste.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si podemos extraer alguna conclusi&oacute;n de este lamentable episodio es la evidencia del signo de los tiempos, como han cambiado las reglas del juego, por tanto, es necesario adaptarnos si no queremos sucumbir al influjo de una nueva forma de autoritarismo econ&oacute;mico con un reconocible histrionismo, con el que se imponen el conjunto de las decisiones que se adoptan.
    </p><p class="article-text">
        El aprendizaje es evidente, es indispensable la construcci&oacute;n a toda velocidad de una Europa fuerte que se gane el respeto de aquellos que solamente se dejan amilanar por la potencia del adversario. Europa no puede seguir siendo percibida como una suma de pa&iacute;ses peque&ntilde;os, con una perdida de potencia debido a la diversidad de formas de entender los grandes temas que nos ocupan en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Es el momento de plantear un resurgimiento del proyecto europeo, en el horizonte de una estructura federal que tenga como base la exigencia del respeto a los valores democr&aacute;ticos. Las organizaciones de la sociedad civil, los sindicatos, as&iacute; como los partidos pol&iacute;ticos europe&iacute;stas tendr&iacute;an que organizar una gran campa&ntilde;a en los Estados miembros de la UE sobre ese proyecto federal para Europa. El federalismo en Europa no es simplemente un ideal pol&iacute;tico, es una respuesta pragm&aacute;tica y realista a los desaf&iacute;os globales y una necesidad para asegurar el bienestar y progresos sociales alcanzados desde la fundaci&oacute;n del proyecto europeo.
    </p><p class="article-text">
        Acabamos de tener un aviso importante, la guerra de Ucrania a la puerta de Europa deja el barril de p&oacute;lvora encendido y pendiente de c&oacute;mo se vaya a gestionar desde el conjunto de la Uni&oacute;n. Trump ha dejado bien claro que solamente se preocupar&aacute; de los posibles beneficios a obtener en los distintos escenarios que puedan surgir. Europa no puede dejarse imponer las claves del futuro sin tener un importante peso en esas decisiones.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/bochorno-trump_129_12096586.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Mar 2025 10:45:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Bochorno Trump]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
