<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Saray Peñarrubia Plaza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/saray-penarrubia-plaza/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Saray Peñarrubia Plaza]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1053361" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Viralización del odio: la estrategia digital de la extrema derecha tras la dana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/viralizacion-odio-estrategia-digital-extrema-derecha-dana_129_12846106.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd7d3ed9-cb1e-499b-addf-52a4891ce543_16-9-discover-aspect-ratio_default_1115610.jpg" width="3948" height="2221" alt="Viralización del odio: la estrategia digital de la extrema derecha tras la dana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La extrema derecha digital está notoriamente masculinizada, de manera que, de todas las publicaciones analizadas pertenecientes a agitadores, apenas encontramos a una mujer</p><p class="subtitle">Rubén Gisbert vuelve a intentar monetizar la tragedia de la DANA con el bulo de que el Gobierno oculta el número real de muertos</p></div><p class="article-text">
        La dana de 2024 no solo dej&oacute; muertes y destrucci&oacute;n, fu&eacute; un catalizador de nuevas formas de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica en la era digital. La cat&aacute;strofe convertida en oportunidad discursiva, y el dolor colectivo como combustible para la agitaci&oacute;n ideol&oacute;gica. Este texto es fruto de una investigaci&oacute;n etnogr&aacute;fica sobre la instrumentalizaci&oacute;n de la dana en la que se analizaron cuentas de <em>influencers </em>de extrema derecha, medios de comunicaci&oacute;n y partidos pol&iacute;ticos de extrema derecha a trav&eacute;s de redes sociales (X e Instagram).
    </p><p class="article-text">
        Uno de los hallazgos m&aacute;s relevantes es la paradoja de la desintermediaci&oacute;n. Los medios de comunicaci&oacute;n de extrema derecha, los partidos pol&iacute;ticos y sus l&iacute;deres mantienen discursos relativamente moderados en redes sociales para preservar la legitimidad institucional. Mientras tanto, los <em>influencers </em>y los agitadores mantienen narrativas radicales, apoyadas en contenido audiovisual al que tratan de dotar de un halo de veracidad y autenticidad mediante <em>reels</em> y directos grabados desde las zonas afectadas; todo ello a pesar de que la informaci&oacute;n que difunden ni ha sido contrastada ni verificada.
    </p><p class="article-text">
        Las evidencias indican que los contenidos m&aacute;s radicales &mdash;los que combinan teor&iacute;as conspirativas con emotividad&mdash; consiguen ratios de viralizaci&oacute;n que multiplican por diez las de los medios institucionales. Para ser claros, la prelaci&oacute;n de la emotividad sobre la reflexi&oacute;n vuelve menos atractivas a la verificaci&oacute;n y la indignaci&oacute;n racionales.
    </p><p class="article-text">
        La etnograf&iacute;a realizada tambi&eacute;n permiti&oacute; identificar que los actores estudiados usaron la cat&aacute;strofe de la dana para la deslegitimaci&oacute;n institucional, pero no la del Govern de la Generalitat Valenciana como competente, sino hacia el Gobierno central personificado en la figura de Pedro S&aacute;nchez como centro de todas las cr&iacute;ticas y principal culpable de todo los sucedido, tanto por omisi&oacute;n como por acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, son varias las publicaciones que enarbolan las figuras de los empresarios comprometidos a partir de la ayuda privada como Amancio Ortega y Juan Roig para denostar, una vez m&aacute;s, al Estado que se muestra insuficiente e incapaz de poner soluci&oacute;n a la cat&aacute;strofe, lo que evidencia la pretensi&oacute;n de ensalzar la soluci&oacute;n privada frente a unas instituciones p&uacute;blicas que abandonan a su pueblo. Precisamente, a partir de esa idea se ha visto en numerosas publicaciones la apropiaci&oacute;n del cl&aacute;sico lema: &ldquo;Solo el pueblo salva al pueblo&rdquo; para hacer referencia a la ineficacia del Gobierno central que abandona a los valencianos y, en consecuencia, manifiestan que se requiere un cambio de liderazgo que la extrema derecha est&aacute; dispuesta a protagonizar.
    </p><p class="article-text">
        En referencia a los formatos preferidos, destacan los audiovisuales cortos que incluyen testimonios &mdash;especialmente de las personas afectadas por la tragedia&mdash; y que apelan a las emociones, las im&aacute;genes de destrucci&oacute;n acompa&ntilde;adas de mensajes acusatorios y las infograf&iacute;as que simplifican causalidades complejas con la intenci&oacute;n de maximizar el impacto emocional en detrimento de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la xenofobia aparece como una constante y sirve como hilo conductor del discurso de odio. La presencia de los inmigrantes voluntarios se reinterpreta como una &ldquo;sustituci&oacute;n poblacional&rdquo;; las ayudas dirigidas a colectivos vulnerables se presentan como un &ldquo;privilegio&rdquo; que se niega a la &ldquo;poblaci&oacute;n aut&oacute;ctona&rdquo;. Esta ret&oacute;rica, presente en el 68% de las publicaciones analizadas de los agitadores digitales, contrasta con su pr&aacute;ctica ausencia (12%) en los medios formales de extrema derecha, que mantienen un barniz de respetabilidad.
    </p><p class="article-text">
        La extrema derecha digital est&aacute; organizada, las cuentas de agitadores y an&oacute;nimos funcionan como nodos amplificadores que (re)producen y comparten narrativas creadas por agitadores profesionales a trav&eacute;s de <em>hashstags </em>como #valenciaresiste, #gobiernoasesino o #soloelpueblosalvaelpueblo, etiquetas que aglutinan indignaci&oacute;n y que construyen una comunidad emocional a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n de afectividad pol&iacute;tica radicalizada, donde la rabia y el dolor se canalizan hacia objetivos pol&iacute;ticos espec&iacute;ficos, como el Presidente del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las ideas extra&iacute;das de nuestra etnograf&iacute;a es que la extrema derecha digital est&aacute; notoriamente masculinizada, de manera que, de todas las publicaciones analizadas pertenecientes a agitadores, apenas encontramos a una mujer. De forma similar sucede con los perfiles menos virales y desconocidos que tambi&eacute;n son en su mayor&iacute;a hombres. Y aunque no se realiz&oacute; un recuento riguroso de las cuentas en funci&oacute;n del g&eacute;nero de la persona a la que pertenecen, las observaciones realizadas indican que los hombres no s&oacute;lo presentan un discurso m&aacute;s polarizado, sino que tambi&eacute;n tienden a ser menos prudentes al exhibir sus opiniones en las redes.
    </p><p class="article-text">
        A modo de conclusi&oacute;n, la investigaci&oacute;n pone en evidencia que el ecosistema digital ha creado nuevas formas de movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica que escapan a los mecanismos tradicionales de regulaci&oacute;n y control democr&aacute;tico para crear espacios de construcci&oacute;n de realidad pol&iacute;tica. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n se puede deducir que la cat&aacute;strofe de la dana se ha empleado como instrumento para polarizar y difundir odio a partir de la deslegitimaci&oacute;n de las instituciones p&uacute;blicas y la transmisi&oacute;n de bulos y conspiraciones.
    </p><p class="article-text">
        *El art&iacute;culo est&aacute; basado en la investigaci&oacute;n de la etnograf&iacute;a digital de Idoia Lertxundi, Carola Gim&eacute;nez, Saray Pe&ntilde;arrubia, Danylo Titenko y Joana Silvestre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[València, Saray Peñarrubia Plaza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/viralizacion-odio-estrategia-digital-extrema-derecha-dana_129_12846106.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Dec 2025 22:01:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cd7d3ed9-cb1e-499b-addf-52a4891ce543_16-9-discover-aspect-ratio_default_1115610.jpg" length="3547132" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cd7d3ed9-cb1e-499b-addf-52a4891ce543_16-9-discover-aspect-ratio_default_1115610.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3547132" width="3948" height="2221"/>
      <media:title><![CDATA[Viralización del odio: la estrategia digital de la extrema derecha tras la dana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cd7d3ed9-cb1e-499b-addf-52a4891ce543_16-9-discover-aspect-ratio_default_1115610.jpg" width="3948" height="2221"/>
      <media:keywords><![CDATA[DANA,Ultraderecha,Bulos,Desinformacion,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiny piset: la pata ausente del Estado del bienestar español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/tiny-piset-pata-ausente-bienestar-espanol_129_12118592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tiny piset: la pata ausente del Estado del bienestar español"></p><p class="article-text">
        La canci&oacute;n <a href="https://www.youtube.com/watch?v=2lccv-h-bAU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiny piset</em></a><em> </em>elaborada para les<em> Falles Populars i Combatives </em>por Auxili y Abril<em> </em>es un reflejo sat&iacute;rico de una realidad cada vez m&aacute;s absurda: &ldquo;M&eacute;s de 9 anys en la <em>city,</em> no em quedar&eacute;. Puja la renda del pis, van a tirar-me al carrer. Fijo que em toca un trastero. Vull canviar de casero. Un usurero. Per m&eacute;s que busque no trobe. Jo ja vull fer-ho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si bien la intensidad de la evoluci&oacute;n de los precios de alquiler var&iacute;a en funci&oacute;n de la regi&oacute;n o municipio, la tendencia a nivel nacional es clara: los precios est&aacute;n al alza. <a href="https://www.ine.es/experimental/ipva/experimental_precios_vivienda_alquiler.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n los datos del INE,</a> tomando el a&ntilde;o 2011 como base, el &Iacute;ndice de Precios de la Vivienda en Alquiler (IPVA) ha subido m&aacute;s del 26% en el periodo comprendido entre 2002 y 2015. Ahora bien, si tomamos como a&ntilde;o de referencia el 2015, el IPVA ha subido casi un 16% desde 2015 hasta 2022. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de 2023 en adelante, resulta complicado encontrar datos oficiales sobre la evoluci&oacute;n del IPVA. En su lugar, disponemos del &Iacute;ndice de Precios de la Vivienda (IPV), que nos permite imaginar la situaci&oacute;n aproximada en el mercado de alquiler. Seg&uacute;n el INE, el IPV ha crecido un 62,5% en el periodo entre 2015 y 2024 y cerca de un 24% entre el primer trimestre de 2022 y el tercer trimestre de 2024. De esto deducimos que el precio del alquiler tambi&eacute;n ha experimentado crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los c&aacute;lculos del <a href="https://www.mivau.gob.es/recursos_mfom/comodin/recursos/observatoriodeviviendaysueloboletnespecialviviendasocial2024_0.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Observatorio de la vivienda y el suelo de 2024</a>, el precio de la vivienda ha subido un 8.1% en 2024. Adem&aacute;s, no podemos perder de vista que tan solo el 1,72%&nbsp;del parque de vivienda en Espa&ntilde;a corresponde a la vivienda social, cifra que asciende al 3,3% si consideramos el parque de vivienda en alquiler social en sentido amplio, m&aacute;s all&aacute; del parque de titularidad p&uacute;blica. Esta situaci&oacute;n contrasta con la media europea situada alrededor del 9%, es decir, la media europea de vivienda social es casi el triple que la espa&ntilde;ola. 
    </p><p class="article-text">
        Los datos son contundentes, Espa&ntilde;a necesitar&iacute;a construir aproximadamente 850.000 viviendas sociales adicionales solo para alcanzar la media europea, lo que da una idea de la dimensi&oacute;n del d&eacute;ficit acumulado, que es resultado de decisiones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas sostenidas durante d&eacute;cadas. Pol&iacute;ticas orientadas a la propiedad privada. Desde el franquismo, con su lema &ldquo;un pa&iacute;s de propietarios, no de proletarios&rdquo;, hasta los sucesivos gobiernos democr&aacute;ticos, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas han priorizado sistem&aacute;ticamente el acceso a la propiedad frente al desarrollo de un parque de vivienda p&uacute;blica estable. Las desgravaciones fiscales por compra de vivienda, las facilidades crediticias y otros incentivos han consolidado un modelo que sit&uacute;a a Espa&ntilde;a en una de las tasas m&aacute;s altas de vivienda en propiedad de Europa (aproximadamente el 77%).
    </p><p class="article-text">
        En este punto hay que resaltar que gran parte de la vivienda p&uacute;blica construida en Espa&ntilde;a, hist&oacute;ricamente se ha destinado a su venta a trav&eacute;s de figuras como las VPO, o las VPP. Viviendas que tras unos a&ntilde;os de protecci&oacute;n y despu&eacute;s de ser adquiridas por particulares que cumpl&iacute;an ciertos requisitos salariales m&aacute;ximos, pod&iacute;an ser vendidas y especularse con ellas, dejando de formar parte definitivamente del parque p&uacute;blico de vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n contrasta con la de nuestros vecinos europeos, en el caso de Pa&iacute;ses Bajos la vivienda social alcanza un 29%, un 24% en Austria, un 20% en Dinamarca o un 17% en Francia. La diferencia radica en la inclusi&oacute;n -o exclusi&oacute;n en el caso espa&ntilde;ol-, de la vivienda en el de Estado de Bienestar. Mientras que para gran parte de nuestros vecinos europeos la vivienda p&uacute;blica se concibe como un servicio esencial comparable a la sanidad o la educaci&oacute;n con importantes inversiones p&uacute;blicas, en Espa&ntilde;a se ha dejado mayoritariamente en manos del mercado, lo que a la larga ha tra&iacute;do las consecuencias que hoy observamos en t&eacute;rminos de accesibilidad y exclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para revertir esta situaci&oacute;n se requiere de un cambio sustancial de paradigma en el que la vivienda se erija como un nuevo eje del Estado del bienestar espa&ntilde;ol. Urge una estrategia ambiciosa que tenga como base un incremento sustancial del parque de vivienda p&uacute;blica para equipararse a la media europea, priorizando el alquiler asequible sobre la venta. En este sentido, Echaves-Garc&iacute;a y Mart&iacute;nez del Olmo advierten que el problema del acceso a la vivienda en Espa&ntilde;a es estructural y se&ntilde;alan la necesidad de la intervenci&oacute;n del estado en un mercado competitivo que, ante todo, persigue intereses particulares.
    </p><p class="article-text">
        Junto con la ya mencionada escasez de vivienda p&uacute;blica en Espa&ntilde;a se combina en el panorama actual la dificultad de acceder a hipotecas asequibles y los disparatados precios de los alquileres que imposibilitan la b&uacute;squeda y entrada en una vivienda digna en las grandes ciudades espa&ntilde;olas. As&iacute;, aquellos que optan por la compra frente al arrendamiento se ven inmersos en un c&iacute;rculo vicioso alimentado por la subida de los tipos de inter&eacute;s que encarece los pr&eacute;stamos hipotecarios y que requiere de unos ahorros previos que para muchos son inalcanzables y, a la vez, por la imposibilidad de hacer frente a unos alquileres cada vez m&aacute;s desorbitados.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, las instituciones financieras y los organismos internacionales como el Banco de Espa&ntilde;a, la OCDE o el FMI recomiendan que el gasto derivado de la vivienda no exceda del 35% del salario y, por tanto, se considera a partir del 40% como &ldquo;sobrecarga de vivienda&rdquo; que puede derivar en la privaci&oacute;n de otros gastos fundamentales como la alimentaci&oacute;n. En Espa&ntilde;a los datos revelan que gran parte de la poblaci&oacute;n, especialmente en las grandes ciudades, asigna para el gasto de la vivienda entre el 40 y 50% de su sueldo, situ&aacute;ndose la media en el 43% del salario bruto, mientras que en la Comunidad Valenciana es del 44%. Una situaci&oacute;n m&aacute;s perjudicial en el caso de los j&oacute;venes que destinan hasta el 80% de sus salarios al alquiler, imposibilitando el ahorro y otros gastos, lo que repercute en su tard&iacute;a emancipaci&oacute;n o en la necesidad de compartir piso.
    </p><p class="article-text">
        Concretamente, la situaci&oacute;n de Valencia requiere menci&oacute;n por el alza de los precios en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y con un precio medio de 15,2 &euro;/m&sup2; en febrero de 2025 cuando cinco a&ntilde;os atr&aacute;s era de 9,1 &euro;/m&sup2; o de menos de 6 &euro;/m&sup2; entre 2010 y 2017, seg&uacute;n Idealista. No obstante, si atendemos a estos precios por barrios la diferencia es mucho m&aacute;s significativa, sobre todo, en el distrito de Ciutat Vella que ha pasado de 7 &euro;/m&sup2; en 2010 a los casi 20 &euro;/m&sup2; en 2025, seguido de L'Eixample que alcanza los 17 &euro;/m&sup2; en 2025 lo que supone un alquiler mensual de 1.500&euro; para un piso de 75 m&sup2; en estas zonas. Adem&aacute;s, otros distritos que no forman parte del centro de la ciudad como Algir&oacute;s que se sit&uacute;a pr&oacute;ximo a las universidades tambi&eacute;n ha visto una gran subida pasando de los 5 &euro;/m&sup2; en 2014 a los casi 15 &euro;/m&sup2; en 2025.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1113216.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1113216.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1113216.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1113216.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_16-9-discover-aspect-ratio_default_1113216.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_16-9-discover-aspect-ratio_default_1113216.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_16-9-discover-aspect-ratio_default_1113216.jpg"
                    alt="Alquiler"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Alquiler                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, paseando por Val&egrave;ncia observ&eacute; desde la calle el piso donde mi bisabuela cri&oacute; a mi abuela y se vieron obligadas a abandonar porque el barrio se hab&iacute;a vuelto inseguro, apenas quedaban vecinos y los comercios cerraron sus puertas. Hace ya varios a&ntilde;os que es un A<em>irbnb</em>. Como tantos otros hogares, fueron v&iacute;ctimas de la gentrificaci&oacute;n antes de que existiera una palabra para referirse a ello.
    </p><p class="article-text">
        Este proceso de expulsi&oacute;n se ha visto acelerado -instalando las cajas de seguridad para que los turistas al introducir el c&oacute;digo secreto puedan coger las llaves del apartamento en el que pasar&aacute;n cuatro d&iacute;as de ensue&ntilde;o, o convirtiendo el sal&oacute;n en dos habitaciones m&aacute;s para poder cobrar un alquiler adicional- muchas veces sin pasar por el proceso de degradaci&oacute;n del barrio que hab&iacute;a marcado hasta ahora estos cambios.
    </p><p class="article-text">
        Tras la expulsi&oacute;n de las y los vecinos, le sigue toda la transformaci&oacute;n del barrio. Los comercios de toda la vida, a los que cari&ntilde;osamente nos solemos referir como &ldquo;de confianza&rdquo;, desaparecen con la llegada de otros enfocados al turismo como consignas de equipajes, alquiler de bicis o caf&eacute;s de especialidad; el centro de las ciudades se parece cada vez m&aacute;s a un parque de atracciones destinado a los turistas y al consumo masivo. 
    </p><p class="article-text">
        Vemos como la problem&aacute;tica de la vivienda no se entiende sin observar el modelo econ&oacute;mico espa&ntilde;ol. No sorprende pues, que entre los pa&iacute;ses europeos con una edad de emancipaci&oacute;n m&aacute;s alta se encuentren los de la Europa Mediterr&aacute;nea, m&aacute;ximos afectados por el turismo masivo con 30,3&nbsp;a&ntilde;os de media en 2023 seg&uacute;n Eurostat. Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, tambi&eacute;n son fundamentales para explicar estas diferencias. Los pa&iacute;ses del centro y norte de Europa tienen pol&iacute;ticas que incluyen desde la promoci&oacute;n de la vivienda p&uacute;blica hasta ayudas al alquiler y medidas para mejorar la calidad del empleo juvenil y su inserci&oacute;n temprana, facilitando el acceso a la vivienda. Igual de importante es la elecci&oacute;n del tipo de vivienda que se impulsa, como un desarrollo urbano que permita modelos m&aacute;s sostenibles, como el de la ciudad de 15 minutos que es la envidia de los estadounidenses, qui&eacute;nes ser&iacute;an capaces de renunciar al sue&ntilde;o americano por una <em>walkable city</em>.
    </p><p class="article-text">
        Revertir la situaci&oacute;n de la vivienda es una cuesti&oacute;n de justicia social y un derecho, que sin embargo, al hacer caso omiso al Art&iacute;culo 47 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola, es el gran pilar ausente de nuestro Estado de Bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo ha sido elaborado por Equipo Pan&oacute;ptico formado por:
    </p><p class="article-text">
        Saray Pe&ntilde;arubia Plaza, Danylo Titenko, Joana Silvestre Va&ntilde;&oacute; i Llum Barber&agrave; Agust&iacute;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Saray Peñarrubia Plaza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/tiny-piset-pata-ausente-bienestar-espanol_129_12118592.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Mar 2025 11:38:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="44148" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="44148" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tiny piset: la pata ausente del Estado del bienestar español]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiny piset: la pota absent de l'Estat del benestar espanyol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/tiny-piset-pota-absent-l-estat-benestar-espanyol_129_12118544.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_16-9-discover-aspect-ratio_default_1113216.jpg" width="699" height="393" alt="Tiny piset: la pota absent de l&#039;Estat del benestar espanyol"></p><p class="article-text">
        La can&ccedil;&oacute; <a href="https://www.youtube.com/watch?v=2lccv-h-bAU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiny piset</em></a><em> </em>elaborada per als<em> Falles Populars i Combatives </em>per Auxili i Abril<em> </em>&eacute;s un reflex sat&iacute;ric d'una realitat cada vegada m&eacute;s absurda: &ldquo;M&eacute;s de 9 anys en la <em>ciutat,</em> no em quedar&eacute;. Puja la renda del pis, van a tirar-me al carrer. Fijo que em toca un trastero. Vull canviar de casero. Un usurero. Per m&eacute;s que busque no trobe. Jo ja vull fer-ho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si b&eacute; la intensitat de l'evoluci&oacute; dels preus de lloguer varia en funci&oacute; de la regi&oacute; o el municipi, la tend&egrave;ncia a nivell nacional &eacute;s clara: els preus estan a l'al&ccedil;a.<a href="https://www.ine.es/experimental/ipva/experimental_precios_vivienda_alquiler.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Segons dades de l'INE,</a> prenent l'any 2011 com a base, l'&Iacute;ndex de Preus de l'Habitatge en Lloguer (IPVA) ha pujat m&eacute;s del 26% en el per&iacute;ode compr&egrave;s entre el 2002 i el 2015. Ara b&eacute;, si prenem com a any de refer&egrave;ncia el 2015, l'IPVA ha pujat vora&nbsp;un 16% des del 2015 fins al 202. 
    </p><p class="article-text">
        A partir del 2023, resulta complicat trobar dades oficials sobre l'evoluci&oacute; de l'IPVA. No obstant per&ograve;, disposem de l'&Iacute;ndex de Preus de l'Habitatge (IPV), que ens permet imaginar la situaci&oacute; aproximada al mercat de lloguer. Segons l'INE, l'IPV ha crescut un 62,5% en el per&iacute;ode entre el 2015 i el 2024 i prop d'un 24% entre el primer trimestre del 2022 i el tercer trimestre del 2024. 
    </p><p class="article-text">
        Segons els c&agrave;lculs del <a href="https://www.mivau.gob.es/recursos_mfom/comodin/recursos/observatoriodeviviendaysueloboletnespecialviviendasocial2024_0.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Observatori de l'habitatge i el terra de 2024</a>, el preu de l'habitatge ha pujat un 8,1% el 2024. Tampoc podem perdre de vista que nom&eacute;s l'1,72% del parc d'habitatge a Espanya correspon a l'habitatge social, xifra que puja al 3,3% si considerem el parc de vivenda de lloguer social en sentit ampli, m&eacute;s enll&agrave; del parc de titularitat p&uacute;blica. Aquesta situaci&oacute; contrasta amb la mitjana europea situada al voltant del 9%, &eacute;s a dir, la mitjana europea d&rsquo;habitatge social &eacute;s gaireb&eacute; el triple que l&rsquo;espanyola. 
    </p><p class="article-text">
        Les dades s&oacute;n contundents, Espanya necessitaria construir aproximadament 850.000 vivendes socials addicionals nom&eacute;s per assolir la mitjana europea, cosa que d&oacute;na una idea de la dimensi&oacute; del d&egrave;ficit acumulat, que &eacute;s resultat de decisions pol&iacute;tiques i econ&ograve;miques sostingudes durant d&egrave;cades. Pol&iacute;tiques orientades a la propietat privada. Des del franquisme, amb el lema &ldquo;un pa&iacute;s de propietaris, no de proletaris&rdquo;, fins als successius governs democr&agrave;tics, les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques han prioritzat sistem&agrave;ticament l'acc&eacute;s a la propietat davant del desenvolupament d'un parc d'habitatge p&uacute;blic estable. Les desgravacions fiscals per compra d'habitatge, les facilitats credit&iacute;cies i altres incentius han consolidat un model que situa Espanya en una de les taxes m&eacute;s altes de vivenda en propietat d'Europa (aproximadament el 77%).
    </p><p class="article-text">
        En aquest punt cal ressaltar que gran part de l'habitatge p&uacute;blic constru&iuml;t a Espanya, hist&ograve;ricament s'ha destinat a la venda a trav&eacute;s de figures com les VPO, o les VPP. Habitatges que despr&eacute;s d'uns anys de protecci&oacute; i despr&eacute;s de ser adquirits per particulars que complien certs requisits salarials m&agrave;xims, podien ser venudes i especular-s'hi, deixant de formar part definitivament del parc p&uacute;blic d'habitatge.
    </p><p class="article-text">
        Aquesta situaci&oacute; contrasta amb la dels nostres ve&iuml;ns europeus, en el cas dels Pa&iuml;sos Baixos l'habitatge social arriba a un 29%, un 24% a &Agrave;ustria, un 20% a Dinamarca o un 17% a Fran&ccedil;a. sanitat o l'educaci&oacute; amb importants inversions p&uacute;bliques, a Espanya s'ha deixat majorit&agrave;riament en mans del mercat, cosa que a la llarga ha portat les conseq&uuml;&egrave;ncies que avui observem en termes d'accessibilitat i d'exclusi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Per revertir aquesta situaci&oacute; es requereix un canvi substancial de paradigma en qu&egrave; l'habitatge s'erigisca com un nou eix de l'Estat del benestar espanyol. Urgeix una estrat&egrave;gia ambiciosa que tinga com a base un increment substancial del parc de vivenda p&uacute;blica per equiparar-se a la mitjana europea, prioritzant el lloguer assequible per damunt de la venda. En aquest sentit, Echaves-Garc&iacute;a i Mart&iacute;nez del Olmo adverteixen que el problema de l'acc&eacute;s a la vivenda a Espanya &eacute;s estructural i assenyalen la necessitat de la intervenci&oacute; de l'estat en un mercat competitiu que, sobretot, persegueix interessos particulars.
    </p><p class="article-text">
        Juntament amb la ja esmentada escassetat de vivenda p&uacute;blica a Espanya es combina al panorama actual la dificultat d'accedir a hipoteques assequibles i els absurds preus dels lloguers que impossibiliten la recerca i l'entrada en un habitatge digne a les grans ciutats espanyoles. Aix&iacute;, aquells que opten per la compra davant de l'arrendament es veuen immersos en un cercle vici&oacute;s alimentat per la pujada dels tipus d'inter&egrave;s que encareix els pr&eacute;stecs hipotecaris i que requereixen uns estalvis previs que per a molts s&oacute;n inabastables i, alhora, per la impossibilitat de fer front a uns lloguers cada vegada m&eacute;s desorbitats.
    </p><p class="article-text">
        Les institucions financeres i els organismes internacionals com el Banc d'Espanya, l'OCDE o l'FMI recomanen que la despesa derivada de l'habitatge no excedisca el 35% del salari i, per tant, es considera a partir del 40% com a &ldquo;sobrec&agrave;rrega d'habitatge&rdquo; que pot derivar en la privaci&oacute; d'altres despeses fonamentals com l'alimentaci&oacute;. A Espanya les dades revelen que gran part de la poblaci&oacute;, especialment a les grans ciutats, assigna per a la despesa de l'habitatge entre el 40 i 50% del seu sou, situant-se la mitjana en el 43% del salari brut, mentre que a la Comunitat Valenciana &eacute;s del 44%. Una situaci&oacute; m&eacute;s perjudicial en el cas dels joves que destinen fins al 80% dels seus salaris al lloguer, impossibilitant l'estalvi i altres despeses, cosa que repercuteix en la tardana emancipaci&oacute; o en la necessitat de compartir pis.
    </p><p class="article-text">
        Concretament, la situaci&oacute; de Val&egrave;ncia requereix menci&oacute; per l'al&ccedil;a dels preus en els darrers anys i amb un preu mitj&agrave; de 15,2 &euro;/m&sup2; al febrer del 2025 quan cinc anys enrere era de 9,1 &euro;/m&sup2; o de menys de 6 &euro;/m&sup2; entre el 2010 i el 2017, segons Idealista. No obstant aix&ograve;, si atenem aquests preus per barris la difer&egrave;ncia &eacute;s molt m&eacute;s significativa, sobretot al districte de Ciutat Vella que ha passat de 7 &euro;/m&sup2; el 2010 als vora 20 &euro;/m&sup2; el 2025, seguit de l'Eixample que arriba als 17 &euro;/m&sup2; el 2025, fet que suposa un lloguer mensual de 1.5000&euro;. A m&eacute;s, altres districtes que no formen part del centre de la ciutat com Algir&oacute;s, que se situa proper a les universitats, tamb&eacute; ha vist una gran pujada passant dels 5 &euro;/m&sup2; el 2014 als quasi 15 &euro;/m&sup2; el 2025.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Fa uns dies, passejant per Val&egrave;ncia vaig observar des del carrer el pis on la meva bes&agrave;via va criar la meva &agrave;via i es van veure obligades a abandonar perqu&egrave; el barri s'havia tornat insegur, amb prou feines quedaven ve&iuml;ns i els comer&ccedil;os van tancar les portes. Ja fa uns quants anys que &eacute;s un <em>Airbnb</em>. Com tantes altres llars, van ser v&iacute;ctimes de la gentrificaci&oacute; abans que exist&iacute;s una paraula per referir-s'hi.
    </p><p class="article-text">
        Aquest proc&eacute;s d'expulsi&oacute; s'ha vist accelerat -instal&middot;lant les caixes de seguretat perqu&egrave; els turistes en introduir el codi secret puguen agafar les claus de l'apartament on passaran quatre dies de somni- moltes vegades sense passar pel proc&eacute;s de degradaci&oacute; del barri que havia marcat fins ara aquests canvis.
    </p><p class="article-text">
        Despr&eacute;s de l'expulsi&oacute; de les i els ve&iuml;ns, segueix tota la transformaci&oacute; del barri. Els comer&ccedil;os de tota la vida, als quals afectuosament solem referir-nos com a &ldquo;de confian&ccedil;a&rdquo;, desapareixen amb l'arribada d'altres enfocats al turisme com consignes d'equipatges, lloguer de bicicletes o caf&egrave;s d'especialitat; el centre de les ciutats s'assembla cada vegada m&eacute;s a un parc d'atraccions destinat als turistes i al consum massiu. 
    </p><p class="article-text">
        Veiem que la problem&agrave;tica de l'habitatge no s'ent&eacute;n sense observar el model econ&ograve;mic espanyol. No sorpr&egrave;n, doncs, que entre els pa&iuml;sos europeus amb una edat d'emancipaci&oacute; m&eacute;s alta es troben els de l'Europa Mediterr&agrave;nia, m&agrave;xims afectats pel turisme massiu amb 30,3 anys de mitjana el 2023, segons Eurostat. Les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques tamb&eacute; s&oacute;n fonamentals per explicar aquestes difer&egrave;ncies. Igual d&rsquo;important &eacute;s l'elecci&oacute; del tipus d'habitatge que s'impulsa, com un desenvolupament urb&agrave; que permeta models m&eacute;s sostenibles, com per exemple, el de la ciutat de 15 minuts que &eacute;s l&rsquo; enveja dels nord-americans, qui serien capa&ccedil;os de renunciar al somni americ&agrave; per una <em>ciutat transitable</em>.
    </p><p class="article-text">
        Revertir la situaci&oacute; de l'habitatge &eacute;s una q&uuml;esti&oacute; de just&iacute;cia social i un dret, per&ograve; en fer cas om&iacute;s a l'article 47 de la Constituci&oacute; Espanyola, &eacute;s el gran pilar absent del nostre Estat de Benestar.
    </p><p class="article-text">
        Este article ha sigut elaborat per l'Equip Pan&ograve;ptic integrat per:
    </p><p class="article-text">
        Saray Pe&ntilde;arubia Plaza, Danylo Titenko, Joana Silvestre Va&ntilde;&oacute; i Llum Barber&agrave; Agust&iacute;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Saray Peñarrubia Plaza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/tiny-piset-pota-absent-l-estat-benestar-espanyol_129_12118544.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Mar 2025 11:29:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_16-9-discover-aspect-ratio_default_1113216.jpg" length="44148" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_16-9-discover-aspect-ratio_default_1113216.jpg" type="image/jpeg" fileSize="44148" width="699" height="393"/>
      <media:title><![CDATA[Tiny piset: la pota absent de l'Estat del benestar espanyol]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b62094fd-71ec-471f-86bd-2d30ce17be88_16-9-discover-aspect-ratio_default_1113216.jpg" width="699" height="393"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
