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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rafael Archondo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rafael-archondo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rafael Archondo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las últimas elecciones en Venezuela bajo la lupa del Centro Carter]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ultimas-elecciones-venezuela-lupa-centro-carter_129_12113227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94423084-8b22-4205-83a4-a0ba6e570244_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las últimas elecciones en Venezuela bajo la lupa del Centro Carter"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace un poco más de un cuarto de siglo (1998), el entonces candidato a la presidencia de Venezuela, Hugo Chávez decía que hay “democracias que degeneran en tiranía”. Hoy, su país vive bajo la inmensa sospecha de haber cancelado la democracia, sobre todo tras las últimas elecciones. Analizamos la promesa-convicción de Chávez a la luz de los datos entregados al mundo por el Centro Carter</p></div><p class="article-text">
        En Caracas, el teniente coronel Hugo Ch&aacute;vez Fr&iacute;as, de impecable traje y corbata, exultante por estar arriba en las encuestas de cara a las inminentes elecciones presidenciales de diciembre de 1998. En Miami, el periodista y escritor peruano Jaime Bayly. El di&aacute;logo a distancia arranca con un intercambio de bromas y sonrisas.
    </p><p class="article-text">
        El momento m&aacute;s revelador de dicha <a href="https://www.youtube.com/watch?v=xGzRRZmxjvI&amp;t=1306s" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">entrevista</a>, difundida por la cadena estadounidense CBS, bien podr&iacute;a ser el que ac&aacute; se transcribe:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ch&aacute;vez:</strong> Yo soy de verdad un dem&oacute;crata, soy un hombre formado con mentalidad democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bayly:</strong> Si eso es as&iacute;, &iquest;c&oacute;mo explicas el golpe que le quisiste dar a Carlos Andr&eacute;s [P&eacute;rez]? &Eacute;l hab&iacute;a sido escogido por el pueblo, t&uacute; eras un militar en actividad. &iquest;Esa fue una decisi&oacute;n de un dem&oacute;crata? &iquest;C&oacute;mo nos la explicas?, por favor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ch&aacute;vez</strong>- Para entender la decisi&oacute;n que tomamos un grupo de militares patriotas, dem&oacute;cratas, en Venezuela el 4 de febrero de 1992, hay que estudiar lo que hab&iacute;a pasado en los a&ntilde;os previos. Cuando uno se juramenta como soldado, uno jura defender su pa&iacute;s y su gente. Resulta que Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez, tres a&ntilde;os antes de nuestra rebeli&oacute;n, mand&oacute; las tropas del ej&eacute;rcito a la calle. Cuando ocurri&oacute; aquel <em>Caracazo</em>, &ldquo;vayan a matar gente&rdquo;, fue la orden de P&eacute;rez (&hellip;) y hubo miles de muertos. Tras aquella tragedia ocurrida el 27 de febrero del 89 (&hellip;) nosotros no pod&iacute;amos seguir siendo utilizados como cancerberos contra nuestro propio pueblo (&hellip;). Nuestra rebeli&oacute;n fue apoyada por m&aacute;s del 90% de este pueblo y hoy nosotros estamos demostrando con esta decisi&oacute;n de ir a las elecciones que realmente lo que queremos es democracia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bayly</strong>- &iquest;T&uacute; crees que Carlos Andr&eacute;s fue un dictador? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ch&aacute;vez</strong>- T&uacute; sabes que la ciencia pol&iacute;tica lo se&ntilde;ala. Hay democracias que degeneran en tiran&iacute;a. Cuando un presidente se niega a o&iacute;r a un pueblo y llega al extremo de enviar a las fuerzas armadas contra su pueblo y masacra a miles de personas, pues se convierte en un tirano.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Aquella promesa</strong></h2><p class="article-text">
        Un cuarto de siglo despu&eacute;s presenciamos cambios abismales: no solo Ch&aacute;vez ha fallecido (2013), sino que su sucesor, Nicol&aacute;s Maduro, se apresta a superar la marca previa del Comandante relativa a los a&ntilde;os de permanencia en el Palacio de Miraflores. &iquest;Fue traicionado el ideal primigenio de Ch&aacute;vez?, &iquest;dej&oacute; &eacute;l sentadas las bases de una tiran&iacute;a partidaria?, &iquest;es Venezuela hoy un pa&iacute;s secuestrado por una c&uacute;pula de ambiciosos aut&oacute;cratas?
    </p><p class="article-text">
        Ensayemos algo m&aacute;s simple. Usemos el <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">informe de 47 p&aacute;ginas del Centro Carter</a> sobre las &uacute;ltimas elecciones presidenciales venezolanas y saquemos las conclusiones que amerite. Ni m&aacute;s ni menos. Ser&aacute; el balance comparativo m&aacute;s expedito e inmediato que podamos hacer acerca del legado de Ch&aacute;vez en su pa&iacute;s.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El reporte</strong></h2><p class="article-text">
        El Centro Carter es la entidad m&aacute;s reconocida y valorada en el mundo cuando se trata de evaluar procesos electorales. Su impulsor, el ya fallecido y centenario expresidente de los Estados Unidos, consagr&oacute; su vida despu&eacute;s de la Casa Blanca a esa labor. Jennie K. Lincoln, una de sus principales ejecutivas, ha supervisado 23 elecciones en Am&eacute;rica Latina. Ambos, el Centro y Jennie nos sirven ahora de gu&iacute;as para recorrer desde adentro el sistema electoral venezolano, puesto en acci&oacute;n de manera dram&aacute;tica el pasado 28 de julio de 2024. Seguramente se trata de los comicios nacionales m&aacute;s estudiados del orbe, o, al menos, los que fueron precedidos y seguidos por la serie m&aacute;s extensa posible de actores internacionales. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta la &uacute;ltima lid de 2024, en Venezuela se hab&iacute;an organizado al menos 27 consultas electorales. Solo en dos de ellas, las de 2004 y 2015, la oposici&oacute;n sali&oacute; vencedora. El primero de esos magros triunfos fue el famoso refer&eacute;ndum para modificar una Constituci&oacute;n, que hab&iacute;a sido aprobada hac&iacute;a solo un lustro. Esa noche de recuento adverso de votos, Ch&aacute;vez grit&oacute; desde el balc&oacute;n de Miraflores que aquella hab&iacute;a sido &ldquo;una victoria de mierda&rdquo;. M&aacute;s de una d&eacute;cada despu&eacute;s, en 2015, la oposici&oacute;n unida consigui&oacute; dos terceras partes del Congreso unicameral, conocido como Asamblea Nacional. Desde all&iacute; se deton&oacute; el conflicto internacional que coloc&oacute; al diputado Juan Guaid&oacute; en el centro de la controversia. Si se ignoran esas dos elecciones, la traves&iacute;a de la oposici&oacute;n anti-chavista fue siempre una caminata en medio del desierto. 
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de todas las anteriores, las elecciones de 2024 estuvieron precedidas de un gran <a href="https://www.regjeringen.no/contentassets/ac03d5655a8448e0a9653cd95d5c7978/garantias-electorales.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">acuerdo internacional</a> firmado en Bridgetown, Barbados, el 17 de octubre de 2023. Convertido nuevamente en un asunto de la agenda mundial, la transici&oacute;n venezolana hacia un sistema pluralista de partidos con pesos y contrapesos congreg&oacute; en el Caribe a autoridades noruegas, mexicanas, rusas, colombianas, estadounidenses y holandesas. 
    </p><p class="article-text">
        El reporte del Centro Carter (2025) hace &eacute;nfasis en este punto de partida. En dicho acuerdo, firmado por Jorge Rodr&iacute;guez a nombre del gobierno de Maduro y por Gerardo Blyde por parte de la oposici&oacute;n venezolana, se reconoce expl&iacute;citamente, entre otros, al Centro Carter, como futuro observador del proceso electoral venidero. De hecho, en las elecciones parlamentarias de 2021 hab&iacute;a sido la &uacute;nica entidad independiente de verificaci&oacute;n en Venezuela.
    </p><p class="article-text">
        Entre los pocos puntos de acuerdo de Barbados cumplidos por Maduro estuvo precisamente la invitaci&oacute;n oficial para que el Centro Carter acudiera a los comicios. Ello ocurri&oacute; mediante oficio escrito el 7 de marzo de 2024. Similar cortes&iacute;a le fue retirada a la Uni&oacute;n Europea, cuya presencia termin&oacute; siendo reemplazada por la de la Comunidad de pa&iacute;ses del Caribe (Caricom) y la de la Uni&oacute;n Africana. 
    </p><p class="article-text">
        El 9 de mayo, el gobierno de Venezuela firm&oacute; un memor&aacute;ndum de entendimiento con el Centro Carter. Seg&uacute;n el reporte mencionado, dicho acuerdo fue incumplido por las autoridades venezolanas, porque los observadores no lograron informaci&oacute;n completa y oportuna sobre lo ocurrido en las elecciones. 
    </p><p class="article-text">
        La misi&oacute;n observadora del Centro Carter arrib&oacute; a Venezuela el 29 de junio, es decir, casi un mes antes del d&iacute;a del sufragio. Sus 17 expertos se desplegaron en Caracas, la capital y Barinas, Maracaibo y Valencia. En total fueron visitados 68 recintos de votaci&oacute;n en todo el territorio, sin embargo, hubo que abandonar el pa&iacute;s con celeridad el 30 de julio bajo el temor de ser detenido o denunciado. Ya cuando los expertos estuvieron a buen recaudo, se sentaron a redactar su informe. Uno de ellos nos envi&oacute; el documento. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Deterioro r&aacute;pido</strong></h2><p class="article-text">
        La t&oacute;nica del documento del Centro Carter sorprende al m&aacute;s informado. En general, nada parec&iacute;a despertar sospechas sobre un manejo irregular hasta que lleg&oacute; la noche y la madrugada del d&iacute;a de la elecci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En efecto, lo que los acuerdos de Barbados no fueron capaces de anticipar es que el gobierno de Venezuela fuera capaz de secuestrar la mism&iacute;sima evacuaci&oacute;n oficial de los resultados, de reemplazar las cifras finales por n&uacute;meros ficticios y de desatar una represi&oacute;n selectiva contra todos los que buscaran irradiar la verdad. Lo desolador es c&oacute;mo un sistema electoral formalmente impecable y sofisticado sufri&oacute;, como se&ntilde;ala el informe, &ldquo;un r&aacute;pido deterioro&rdquo; al grado de que, en cuesti&oacute;n de horas, todo un entramado de consensos internacionales se vino debajo de una forma discreta o casi inaudible. 
    </p><p class="article-text">
        Dos eran las metas expl&iacute;citas de las tres p&aacute;ginas firmadas en Barbados: 1) que la oposici&oacute;n aceptara competir y 2) que el gobierno creara las condiciones m&iacute;nimas para ello. 
    </p><p class="article-text">
        Lo primero fue cumplido, lo segundo, no. Queda claro que, tras el secuestro informativo de la madrugada del 29 de julio, los incentivos para creer en un nuevo proceso electoral en Venezuela est&aacute;n por los suelos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela no public&oacute; jam&aacute;s ni una sola acta que respaldara el resultado final anunciado el d&iacute;a 29? 
    </p><p class="article-text">
        El reporte del Centro Carter recoge la excusa, que no llega a ser siquiera una buena coartada. El CNE denunci&oacute; aquel d&iacute;a que su sistema inform&aacute;tico hab&iacute;a sido <em>hackeado</em> desde el exterior. El Centro Carter revela que semejante ataque era y es literalmente imposible. Y es que la cadena de registro, transmisi&oacute;n y conteo se encuentra aislada del internet, es decir, no hay manera de intervenirla desde afuera y menos desde el exterior. Esa fue una mentira disparada a bocajarro en la cara de la opini&oacute;n p&uacute;blica mundial.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las autoridades del CNE se dieron cuenta de que lo que estaban contando solo pod&iacute;a ser falso, entonces cambiaron de versi&oacute;n. Se&ntilde;alaron que lo que habr&iacute;a sido <em>hackeado</em> fue, en realidad, su servidor, lo cual entonces habr&iacute;a impedido publicar los datos. Los autores del informe del Centro Carter retrucan tambi&eacute;n esa afirmaci&oacute;n con un planteamiento simple: si lo que fall&oacute; fue &uacute;nicamente el medio de publicaci&oacute;n, y no el mecanismo de c&oacute;mputo, &iquest;por qu&eacute; el CNE no entreg&oacute; las actas y el recuento en una sencilla memoria USB o finalmente en un CD? 
    </p><p class="article-text">
        Venezuela puede llegar a ser el primer pa&iacute;s en el mundo en el que la informaci&oacute;n completa de una elecci&oacute;n se ha desvanecido en los aires. 
    </p><p class="article-text">
        Otro dato desconcertante es que el CNE cancel&oacute; las tres auditor&iacute;as planificadas para los d&iacute;as 29 de julio, 2 de agosto y 8 de agosto de 2024. Si &eacute;stas se hubiesen realizado como prescribe la norma, el supuesto <em>hackeo</em> habr&iacute;a podido ser detectado y probado. 
    </p><p class="article-text">
        Otra veta para desconfiar de la condici&oacute;n de v&iacute;ctima del CNE es que, en la madrugada del 29, el rector del organismo, Elvis Amoroso, inform&oacute; que los datos a los que estaba dando lectura eran el resultado de una revisi&oacute;n del 80% de las actas. &iquest;Y el <em>hackeo</em>?, se habr&aacute;n preguntado los que a&uacute;n se manten&iacute;an despiertos. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las actas verdaderas </strong></h2><p class="article-text">
        Amoroso fue protagonista de dos anuncios. En las primeras horas del 29 de julio inform&oacute; al mundo que Nicol&aacute;s Maduro Moros hab&iacute;a ganado las elecciones en Venezuela con el 51,2% de los votos, seguido por Edmundo Gonz&aacute;lez Urrutia con el 44,2%. Despu&eacute;s, el 2 de agosto, el rector del CNE, seg&uacute;n &eacute;l con el 96,8% de las actas, confirm&oacute; la victoria del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) con el 51,9%, un leve incremento, frente a un 43,1% de la oposici&oacute;n. Los datos falsos configuraban la realidad. El mundo era testigo de un robo escandaloso. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el Centro Carter asegura que el resultado electoral es otro totalmente opuesto. Dado que el CNE solo entreg&oacute; dos hojas con cuatro o cinco renglones, a los observadores de todo el mundo no les qued&oacute; otra opci&oacute;n que revisar detalladamente todas las actas recolectadas por la oposici&oacute;n. La plataforma que respald&oacute; a Gonz&aacute;lez Urrutia coincide en una sola cifra con el CNE: la de la participaci&oacute;n ciudadana. Amoroso dijo que fue del 59%, mientras para la oposici&oacute;n fue del 60,07%. En todo lo dem&aacute;s hay un ins&oacute;lito contraste. De acuerdo a las actas publicadas por la oposici&oacute;n, Gonz&aacute;lez Urrutia gan&oacute; con el 67,1% de los votos. Maduro habr&iacute;a sumado el 30,4%. Y claro, el Centro Carter abunda en el an&aacute;lisis de esta cantera de informaci&oacute;n, porque es la &uacute;nica existente. Revis&oacute; con lupa 24,533 actas de un total de 30.026. Ello equivale al 81,7% del total escrutado. Por Gonz&aacute;lez votaron 7.156.462 personas, y por Maduro, 3.241.461. Los delegados de la oposici&oacute;n no pudieron contar con el 18,3% del material. Sin embargo, si todos esos sufragios, &iacute;ntegros, hubiesen sido para el PSUV, su derrota estar&iacute;a consumada de igual manera. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>El plan de chavismo</strong></h2><p class="article-text">
        Arribados ya a estas notables conclusiones, la pregunta entonces ser&iacute;a: &iquest;Por qu&eacute; el r&eacute;gimen chavista dej&oacute; que la oposici&oacute;n fuera capaz de exhibir esa su derrota con semejante exactitud matem&aacute;tica? La respuesta est&aacute; tambi&eacute;n en el informe del Centro Carter. Por todos los dem&aacute;s datos consignados, queda claro que Maduro estaba seguro de ganar, por lo cual el resultado final fue una verdadera emboscada del electorado. 
    </p><p class="article-text">
        La inflada confianza del chavismo estribaba no solo en la subestimaci&oacute;n del adversario, sino sobre todo en la sobreestimaci&oacute;n de su fuerza. El c&aacute;lculo optimista ven&iacute;a por el hecho de que todas las condiciones estructurales que rodearon la elecci&oacute;n, le beneficiaban en abundancia. Citemos las m&aacute;s relevantes.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un boicot a la inscripci&oacute;n de votantes, en especial, j&oacute;venes. El Centro Carter calcula la exclusi&oacute;n de tres millones de personas que no pudieron acreditarse para votar. Este hecho fue m&aacute;s llamativo en el exterior. De los m&aacute;s de siete millones de venezolanos en el exterior, solo 69.000 pudieron ingresar al padr&oacute;n. Las enormes restricciones puestas por las embajadas a fin de desalentar el voto de quienes, en general, hab&iacute;an huido de Venezuela, llev&oacute; a que solo hubiese 508 nuevos votantes en el exterior. En los hechos solo el 1% de los desplazados estuvo en condiciones de ejercer su derecho. Para seguir desnivelando la cancha, los puntos de inscripci&oacute;n de nuevos votantes para las elecciones de 2024 fueron solo la mitad con respecto a 2021. Cayeron de un millar a 500.
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de centros de votaci&oacute;n tambi&eacute;n sufri&oacute; una ca&iacute;da; de hecho, 105 de ellos fueron eliminados. Si antes el promedio de mesas por recinto era de casi dos, en 2024 cay&oacute; a la mitad. 
    </p><p class="article-text">
        Durante la campa&ntilde;a electoral, el gobierno orden&oacute; 149 arrestos. De ese n&uacute;mero de presos, todos pol&iacute;ticos, 135 eran impulsores de la campa&ntilde;a opositora. En estos &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, se dispuso la clausura de 405 medios de comunicaci&oacute;n y 14 corresponsales internacionales tuvieron que salir del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute;s el arma que m&aacute;s confianza le dio al PSUV en su presunci&oacute;n de que ganar&iacute;a fue la inhabilitaci&oacute;n de Mar&iacute;a Corina Machado por un lapso de 15 a&ntilde;os, en los que no puede ejercer ning&uacute;n cargo p&uacute;blico. La supuesta &ldquo;muerte civil&rdquo; de la l&iacute;der fue el mayor rev&eacute;s contra el r&eacute;gimen. En junio de 2023, Machado recibi&oacute; dicha sanci&oacute;n draconiana. Ello no impidi&oacute; que el 22 de octubre de ese a&ntilde;o, 2,4 millones de venezolanos hicieran fila para votar en las elecciones primarias de la oposici&oacute;n, m&aacute;s del 90% lo hizo por ella. El chavismo crey&oacute; que, al haber quedado como ganadora una candidata que no pod&iacute;a competir en las elecciones, el asunto quedaba resuelto a favor del aut&oacute;crata en funciones. Pero Machado logr&oacute; tener entonces un plan B y un plan C. El primero fue Corina Yoris, historiadora, y el segundo, Edmundo Gonz&aacute;lez Urrutia, diplom&aacute;tico. El Centro Carter reconoce que, dado que la oposici&oacute;n pudo finalmente rearmarse y proponer un candidato, las elecciones fueron competitivas. Lo que nadie imaginaba es que, tras la competencia, el juez fingir&iacute;a demencia y levantar&iacute;a la mano del perdedor. 
    </p><p class="article-text">
        Aun sabiendo que la democracia venezolana se encuentra en estado de coma por el secuestro de la voluntad expresada en las urnas, el Centro Carter formula una serie de recomendaciones adicionales, que a estas alturas suenan a aspirinas administradas a un paciente terminal. 
    </p><p class="article-text">
        Los observadores le pidieron al gobierno de Maduro: 1) que muestre siempre las actas de votaci&oacute;n, mesa por mesa, 2) que se eliminen tres leyes que vulneran las libertades civiles, 3) que se elijan autoridades electorales imparciales, 4) que las mesas de votaci&oacute;n no sean organizadas por militantes de partidos, 5) que se abran m&aacute;s mesas de sufragio, 6) que se apruebe un calendario electoral con plazos razonables, 7) que se permita la inscripci&oacute;n de los votantes que est&aacute;n fuera del pa&iacute;s, 8) que el Contralor no tenga atribuciones para inhabilitar candidatos, 9) que se fiscalice el dinero de las campa&ntilde;as, 10) que se facilite la observaci&oacute;n electoral internacional, 11) que se cumpla con las auditor&iacute;as al sistema electoral, 12) que se permita el pluralismo en los medios de comunicaci&oacute;n y 13) que los partidos no dispongan de centros de control de los electores (&ldquo;puntos rojos&rdquo;) en las inmediaciones de las mesas de votaci&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Archondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ultimas-elecciones-venezuela-lupa-centro-carter_129_12113227.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Mar 2025 21:09:25 +0000]]></pubDate>
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