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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jordi Campàs Velasco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jordi-campas-velasco/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jordi Campàs Velasco]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¡Europa, párale los pies al Minotauro!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/europa-parale-pies-minotauro_132_13298029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff8f8ff8-7123-49b0-894e-003708954855_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Europa, párale los pies al Minotauro!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Sin demanda de armamento no hay justificación para el gasto público militar. Sin ese gasto, el motor keynesiano del complejo se detiene. El conflicto no es un fallo del sistema; es su condición de funcionamiento"</p></div><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o, el 10 de junio de 2025, Yanis Varoufakis interven&iacute;a en el Parlamento Europeo en un evento organizado por The Left y M5S Europa, junto a Jeffrey Sachs y Giuseppe Conte, para debatir sobre las condiciones econ&oacute;micas para la paz. Lo que dijo entonces no solo no ha perdido vigencia: se ha vuelto m&aacute;s urgente con cada mes que pasa. Vale la pena recuperarlo, porque sus palabras iluminan con precisi&oacute;n inc&oacute;moda el camino que Europa ha decidido recorrer.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en el Antropoceno. Los ge&oacute;logos as&iacute; lo han bautizado: la era en la que la acci&oacute;n humana se ha convertido en la principal fuerza transformadora del planeta. El cambio clim&aacute;tico no es ya una amenaza futura; es el presente que habitamos. Entre todos los sistemas que sostienen la vida en Europa, uno de los m&aacute;s fr&aacute;giles y determinantes es el Gulf Stream, esa corriente del Atl&aacute;ntico Norte que transporta calor desde el tr&oacute;pico hacia nuestras costas y garantiza el clima templado del que gozamos. Sin &eacute;l, inviernos siberianos en Lisboa o en Bilbao. Los cient&iacute;ficos advierten de que el calentamiento global est&aacute; alterando la salinidad del oc&eacute;ano y amenaza con debilitar o incluso invertir esta corriente. Un cambio invisible en las profundidades del Atl&aacute;ntico, con consecuencias catastr&oacute;ficas en superficie.
    </p><p class="article-text">
        Esta imagen me parece la met&aacute;fora m&aacute;s precisa para describir lo que el keynesianismo militar est&aacute; haciendo hoy con la econom&iacute;a europea. Opera en profundidad, silenciosamente, y sus efectos se percibir&aacute;n en superficie cuando ya sea tarde para revertirlos.
    </p><p class="article-text">
        El concepto no es nuevo. Eisenhower lo advirti&oacute; en 1961, cuando al abandonar la presidencia pronunci&oacute; uno de los discursos m&aacute;s l&uacute;cidos y valientes de la historia pol&iacute;tica americana: cuidado con el complejo militar-industrial, dijo, porque tiene la capacidad de capturar el Estado, desviar los recursos p&uacute;blicos y distorsionar la democracia desde dentro. Lo que Eisenhower ve&iacute;a como un riesgo, Varoufakis lo describe hoy como un sistema consumado y en plena expansi&oacute;n. Un sistema que, como la mafia, no vende seguridad: vende la ausencia de la amenaza que &eacute;l mismo genera o amplifica. Para perpetuarse necesita conflictos, todos ellos convenientemente lejanos del territorio americano. Necesita que el miedo no desaparezca nunca del todo, porque el miedo es su materia prima y su raz&oacute;n de ser.
    </p><p class="article-text">
        Esta es, en realidad, una dimensi&oacute;n nueva del Minotauro Global que Varoufakis describi&oacute; en su libro hom&oacute;nimo. M&aacute;s all&aacute; de los d&eacute;ficits gemelos &mdash;comercial y fiscal&mdash; que EEUU utiliza como aspiradora del excedente mundial, el sistema necesita conflictos que lo alimenten. Sin guerras o amenazas de guerra no hay demanda de armamento. Sin demanda de armamento no hay justificaci&oacute;n para el gasto p&uacute;blico militar. Sin ese gasto, el motor keynesiano del complejo se detiene. El conflicto no es un fallo del sistema; es su condici&oacute;n de funcionamiento.
    </p><p class="article-text">
        El caso m&aacute;s extremo y m&aacute;s sangrante de esta l&oacute;gica es el genocidio que Israel perpetra contra la poblaci&oacute;n palestina, en Gaza y en Cisjordania. Hay una psicolog&iacute;a de la impunidad que cualquiera que haya tenido que gestionar una situaci&oacute;n de abuso de poder conoce bien: cuando a quien ejerce la tiran&iacute;a no se le ponen l&iacute;mites, el monstruo crece. Cada acto que queda sin consecuencias redefine hacia arriba el umbral de lo tolerable, tanto para quien lo comete como para quienes lo contemplan. Israel lleva d&eacute;cadas acumulando esa experiencia: cada asentamiento ilegal consentido, cada operaci&oacute;n militar desproporcionada que mereci&oacute; solo una &ldquo;condena en&eacute;rgica&rdquo;, cada flotilla atacada con impunidad, ha sido interpretada como una se&ntilde;al inequ&iacute;voca de que puede seguir. Lo que Ben Gvir hace hoy &mdash;la crueldad exhibicionista, la humillaci&oacute;n deliberada&mdash; solo es explicable como comportamiento de quien ha interiorizado que no habr&aacute; consecuencias. Es la conducta de un Estado que ha aprendido que los l&iacute;mites son decorativos. El resultado es un Estado militarizado hasta los huesos, campo de pruebas de armamento convencional y de nuevas tecnolog&iacute;as como la inteligencia artificial aplicada al exterminio, que avanza masacrando a la poblaci&oacute;n aut&oacute;ctona con la impunidad de los vaqueros del lejano oeste. La diferencia es que aquello ocurri&oacute; hace siglo y medio y lo conocemos por los libros de historia. Esto sucede ahora, en el siglo XXI, y lo estamos viendo en streaming. Quien quiera mirar, puede hacerlo. La pregunta perturbadora es cu&aacute;ntos prefieren no hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Y es en este contexto donde Europa cae en la trampa. La Cumbre de La Haya de junio de 2025 fij&oacute; el objetivo del 5% del PIB en gasto de defensa para 2035. Un nivel sin precedentes en tiempos formalmente de paz. El problema es que Europa no tiene la arquitectura institucional &mdash;ni soberan&iacute;a monetaria, ni base industrial integrada, ni pol&iacute;tica de compras com&uacute;n&mdash; para que ese gasto genere un multiplicador propio. Una parte sustancial del incremento se ir&aacute; en importaciones de equipamiento americano. El keynesianismo que se activa no es europeo; es americano. Europa paga, EEUU cobra, y el Gulf Stream de la dependencia no solo no se invierte sino que se refuerza.
    </p><p class="article-text">
        El coste de oportunidad es enorme y concreto. Cada euro destinado a defensa es un euro que no va a la descarbonizaci&oacute;n, a la digitalizaci&oacute;n, a la transici&oacute;n sociodemogr&aacute;fica de un continente que envejece. Piketty acaba de cuantificarlo con precisi&oacute;n en el Global Justice Report, presentado la semana pasada en Par&iacute;s en la Conferencia Mundial sobre Desigualdad: un euro invertido en educaci&oacute;n o sanidad genera tres o cuatro veces menos huella material y energ&eacute;tica que el mismo euro en industria manufacturera o defensa. La aritm&eacute;tica del keynesianismo militar es, pues, doblemente perversa: destruye m&aacute;s planeta por euro gastado y genera menos tejido productivo transferible a la econom&iacute;a civil.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada euro destinado a defensa es un euro que no va a la descarbonización, a la digitalización, a la transición sociodemográfica de un continente que envejece</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A todo ello se suma lo que me permito llamar el 'civilwashing' del gasto militar: la operaci&oacute;n ideol&oacute;gica por la que se presentan las externalidades civiles de la investigaci&oacute;n militar &mdash;internet, el GPS, los semiconductores&mdash; como argumento para justificarlo. Como si hubi&eacute;ramos necesitado pasar por la carrera armament&iacute;stica para llegar al tel&eacute;fono m&oacute;vil. Como si no hubiera sido posible invertir directamente en investigaci&oacute;n civil con la misma escala de recursos y sin el rodeo por la destrucci&oacute;n. El civilwashing no es solo una distorsi&oacute;n hist&oacute;rica; es la coartada que permite al sistema reproducirse sin ser nombrado.
    </p><p class="article-text">
        Pero un buen diagn&oacute;stico sin receta es solo un lamento. Y recetas las hay.
    </p><p class="article-text">
        Mariana Mazzucato lleva a&ntilde;os argumentando que el modelo de innovaci&oacute;n de las misiones &mdash;ese enfoque que moviliza recursos p&uacute;blicos masivos alrededor de objetivos concretos y transformadores&mdash; puede y debe aplicarse a los grandes retos civiles de nuestro tiempo: la descarbonizaci&oacute;n, la salud, la alimentaci&oacute;n sostenible. Es cierto que transponer ese modelo del &aacute;mbito militar al civil tiene sus dificultades. Las empresas del complejo militar-industrial est&aacute;n organizadas para satisfacer a un &uacute;nico comprador p&uacute;blico con especificaciones cerradas, no para competir en mercados abiertos. Su cultura interna, dominada por la ingenier&iacute;a de alto rendimiento, es incompatible con la velocidad y la adaptabilidad que exige el mercado civil. Pero conocer el obst&aacute;culo es el primer paso para sortearlo. El camino est&aacute; se&ntilde;alado; lo que falta es la voluntad de recorrerlo.
    </p><p class="article-text">
        Varoufakis propone el instrumento macroecon&oacute;mico para financiarlo: un New Deal Verde europeo respaldado por deuda mutualizada, ese momento hamiltoniano que Europa lleva d&eacute;cadas aplazando. Cuando Alexander Hamilton convenci&oacute; a los estados americanos de mutualizar sus deudas tras la independencia, no lo hizo por generosidad; lo hizo porque entendi&oacute; que sin esa palanca financiera com&uacute;n no habr&iacute;a proyecto colectivo posible. Europa necesita su propio Hamilton, alguien que entienda que sin deuda com&uacute;n no hay inversi&oacute;n transformadora, y sin inversi&oacute;n transformadora no hay desacoplamiento de la econom&iacute;a americana.
    </p><p class="article-text">
        El Global Justice Report de Piketty a&ntilde;ade la dimensi&oacute;n redistributiva que completa el cuadro. El informe, elaborado por 45 autores del World Inequality Lab, propone un sistema de fiscalidad progresiva sobre las grandes fortunas para financiar un Fondo de Justicia Global orientado a la transici&oacute;n ecol&oacute;gica y a la reducci&oacute;n de la desigualdad. La l&oacute;gica es impecable: los recursos que hoy se acumulan improductivamente en los patrimonios de los ultra-ricos podr&iacute;an financiar exactamente el tipo de inversi&oacute;n en educaci&oacute;n, sanidad y transici&oacute;n verde que el keynesianismo militar desplaza. Es, en definitiva, la misma apuesta por un keynesianismo civil que haga lo que el militar no puede: generar capacidades transferibles, reducir desigualdades y construir resiliencia social.
    </p><p class="article-text">
        Y finalmente, la cuesti&oacute;n que subyace a todo lo anterior: mientras Europa siga dentro de la OTAN bajo las condiciones actuales, ninguna de estas recetas tendr&aacute; espacio para aplicarse plenamente. La OTAN act&uacute;a como esa organizaci&oacute;n mafiosa de la que hablaba Varoufakis: garantiza seguridad a cambio del peaje del gasto militar y de la compra de maquinaria de guerra americana. Es una dependencia que se autoalimenta y que solo puede romperse construyendo una defensa exclusivamente europea, soberana, dimensionada a las amenazas reales y no a los intereses de la industria americana. Para ello, la Comisi&oacute;n Europea y las instituciones de seguridad del continente necesitan liderazgos que no sean meros gestores de una dependencia heredada, sino arquitectos de una autonom&iacute;a largamente postergada.
    </p><p class="article-text">
        Hay, pues, otro cambio clim&aacute;tico pendiente, este tambi&eacute;n de origen humano, tambi&eacute;n 'europag&eacute;nico': el que debe invertir la corriente del keynesianismo militar y sustituirla por una corriente c&aacute;lida de inversi&oacute;n civil, redistributiva y soberana. El Gulf Stream del Atl&aacute;ntico puede cambiar de sentido por la acci&oacute;n irreflexiva del hombre. El de la dependencia econ&oacute;mica europea tambi&eacute;n puede hacerlo, pero esta vez de forma deliberada y consciente, si Europa decide finalmente ser protagonista de su propio destino en lugar de espectadora de su propia decadencia.
    </p><p class="article-text">
        Varoufakis lo dijo hace un a&ntilde;o en el Parlamento Europeo. Merece la pena que alguien, por fin, le escuche.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Campàs Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/europa-parale-pies-minotauro_132_13298029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 19:46:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Europa, párale los pies al Minotauro!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Yanis Varoufakis,Europa,UE - Unión Europea,Parlamento Europeo,Giuseppe Conte,Estados Unidos,Israel,Genocidio,Gaza,Palestina,Franja de Gaza,Conflicto Palestina-Israel,Industria armamentística,Otan]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa, de la mano de Alemania, se hace el harakiri]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/europa-mano-alemania-harakiri_132_12629258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9e73a01e-09cc-4288-9be9-ea05a59f9e7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa, de la mano de Alemania, se hace el harakiri"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"¿Acaso no se puede aislar a Alemania, adoptando nuevas mayorías en el seno de la propia UE? Pues que se haga, que España por ejemplo lidere este movimiento"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Europa ha perdido el alma en Gaza&rdquo;. As&iacute; se expresaba recientemente Josep Borrell, quien fuera durante cinco a&ntilde;os (2019-2024), alto representante de la Uni&oacute;n para Asuntos Exteriores y Pol&iacute;tica de Seguridad y vicepresidente de la Comisi&oacute;n Europea, en el primer Ejecutivo comunitario de Ursula von der Leyen. Continuaba su reflexi&oacute;n afirmando, como europe&iacute;sta convencido, que Europa hab&iacute;a perdido la capacidad de hablar de derechos humanos y del derecho internacional.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; es. Europa se desmorona por su incapacidad e inoperancia para actuar con una sola voz, por enredarse en su gobernanza asamblearia hasta el punto de sufrir una aut&eacute;ntica par&aacute;lisis en &aacute;mbitos tan dispares como la econom&iacute;a, el derecho internacional o los derechos humanos. &Aacute;mbitos todos ellos en los que se requieren actuaciones contundentes. Sin embargo, en el mejor de los casos, se susurran reprobaciones, que ni siquiera llegan a materializarse en actuaciones concretas y que quedan en mera ret&oacute;rica, cuando no en aut&eacute;nticas humillaciones como la que tuvimos que soportar en suelo europeo por parte de un mandatario que representa mejor que nadie el filibusterismo que se impone gracias, en esa ocasi&oacute;n, a la pusil&aacute;nime UE.
    </p><p class="article-text">
        Pero los males de Europa, de esta UE, no vienen del exterior, se encuentran en su interior y aniquilan en este momento cualquier ambici&oacute;n por reforzar la presencia del viejo continente en el panorama internacional. La UE no est&aacute; preparada en este escenario de bilateralismos en el mejor de los casos, cuando no unilateralismos acompa&ntilde;ados de impunidad que galopan a lomos de pa&iacute;ses desbocados. No hay m&aacute;s que ver c&oacute;mo el mandatario estadounidense criticaba este mismo martes por la ma&ntilde;ana el multilateralismo en la sede de la ONU en un discurso indigesto, mientras que por la noche ofrec&iacute;a una cena a la que acud&iacute;a todo el mundo pese al empacho de la ma&ntilde;ana. &iexcl;Cu&aacute;nto mejor hubiese sido una menta poleo en la habitaci&oacute;n del hotel y a la cama! Pero no, el saber estar y la diplomacia obligan a aplaudir discursos nauseabundos y hacer largas colas para fotografiarse con unos anfitriones que se r&iacute;en a la cara de todos y de todas. &iquest;Hasta cu&aacute;ndo tanta pleites&iacute;a a quien solo merece desprecio?
    </p><p class="article-text">
        Pero, insisto, los males que m&aacute;s me preocupan no vienen de fuera, sino que se encuentran en el propio coraz&oacute;n de esta Europa. Tienen nombres y apellidos y su presencia representan un freno para cualquier intento por situar a Europa como referencia en el mundo. Me refiero a Alemania, que va acumulando m&eacute;ritos para que cada vez seamos m&aacute;s quienes veamos con buenos ojos un Gerexit. En efecto, Alemania, la tantas veces nombrada &ldquo;locomotora de la UE&rdquo;, lo es en estos momentos para conducirnos a la irrelevancia econ&oacute;mica y la miseria moral. Y esto se debe a que el pa&iacute;s sufre de pluripatolog&iacute;as cr&oacute;nicas que lo inhabilitan para liderar cualquier cosa en Europa, ya sea la econom&iacute;a, ya sea la &eacute;tica o la moral.
    </p><p class="article-text">
        En este mundo tan exquisito y pol&iacute;ticamente correcto, lo que afirmo puede interpretarse como un excentricidad o una irresponsabilidad. Sin embargo, desde mi punto de vista, la irresponsabilidad es seguir la inercia de esta Europa antieurope&iacute;sta que se est&aacute; forjando a base de despojarse de las ambiciones que le dieron un sentido en sus inicios.
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista econ&oacute;mico, Alemania es el lastre para que las recomendaciones del 'informe Draghi' se puedan llevar a cabo, por su negativa a desplegar de forma sistem&aacute;tica deuda mancomunada que permita afrontar la envergadura de las inversiones necesarias para abordar los retos de la transformaci&oacute;n energ&eacute;tico-medioambiental o la digitalizaci&oacute;n. Es m&aacute;s, Alemania pod&iacute;a haber invertido sus super&aacute;vits cr&oacute;nicos en avanzar en ambas transformaciones, pero la anestesia del gas barato procedente de Rusia y su aversi&oacute;n enfermiza a la deuda han impedido tal cosa. 
    </p><p class="article-text">
        Esa aversi&oacute;n al endeudamiento o la inexistencia en la arquitectura del euro a imponer medidas no solo contra los d&eacute;ficits excesivos, sino igualmente contra los super&aacute;vits cr&oacute;nicos excesivos han frenado a la locomotora de Europa hasta el punto de que sea adelantada por la derecha o por la izquierda por pa&iacute;ses como China o Estados Unidos, que s&iacute; han entendido el papel de la inversi&oacute;n p&uacute;blica como motor de crecimiento y de futuro. Quiz&aacute;s un euro que hubiese funcionado como el &ldquo;bancor&rdquo; que Keynes propuso en la Conferencia de Bretton Woods, habr&iacute;a facilitado tal cosa, permitiendo ajustes casi autom&aacute;ticos tanto de d&eacute;ficits como de super&aacute;vits. De esta manera, la obligaci&oacute;n a invertir en los Estados con super&aacute;vit hubiese dinamizado la demanda interna as&iacute; como las importaciones procedentes del exterior, en particular del resto de pa&iacute;ses de la UE. Pero ya sabemos que Europa prioriz&oacute; con el pacto de estabilidad y crecimiento la consolidaci&oacute;n presupuestaria en detrimento de la inversi&oacute;n, prioriz&oacute; el egosistema alem&aacute;n, con sus filias y sus fobias, frente al ecosistema europeo.
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista moral y &eacute;tico, la presencia de Alemania con su otra enfermedad cr&oacute;nica, la &ldquo;raz&oacute;n de Estado&rdquo;, le lleva a su negativa a reconocer el genocidio que Israel est&aacute; cometiendo en Gaza (sin olvidar el colonialismo estilo &ldquo;<em>far west</em>&rdquo; en Cisjordania), y representa un claro obst&aacute;culo para que la UE haga valer los derechos humanos y el derecho internacional. As&iacute; se pudo comprobar recientemente en la rueda de prensa conjunta que ofrecieron el presidente del Gobierno de Espa&ntilde;a y el canciller de Alemania. 
    </p><p class="article-text">
        Peor, a&uacute;n, mientras los intereses econ&oacute;micos de Alemania, origen del 33% de las importaciones de armas por parte de Israel (segundo proveedor mundial tras los Estados Unidos), prevalezcan, este pa&iacute;s solo podr&aacute; presumir de haber pasado a la historia como actor protagonista del holocausto del siglo XX primero, a actor de reparto del genocidio del pueblo palestino despu&eacute;s. Por este motivo, y dado el veto que Alemania impone para actuar contra el acuerdo de asociaci&oacute;n, y de la misma manera que la Comisi&oacute;n deja a los Estados miembros que act&uacute;en de forma individual para resolver retos de &iacute;ndole econ&oacute;mico, que todos los estados dispuestos a condenar y aislar a Israel, declaren este aislamiento con todas sus consecuencias. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Acaso no se puede aislar a Alemania, adoptando nuevas mayor&iacute;as en el seno de la propia UE? Pues que se haga, que Espa&ntilde;a, por ejemplo, lidere este movimiento y se establezca una pol&iacute;tica de aislamiento al r&eacute;gimen genocida y de apartheid del Estado de Israel, sin la contribuci&oacute;n de Alemania. Es una l&aacute;stima que hubiese que llegar a este extremo, pero viendo c&oacute;mo act&uacute;a Alemania, golpeando salvajemente incluso hasta sus propios ciudadanos cuando se manifiestan pac&iacute;ficamente contra el genocidio, no cabe otra alternativa si se quiere pasar de la ret&oacute;rica a los hechos.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la sociedad civil ha mostrado a los Estados el camino que &eacute;stos han de transitar. Es la sociedad civil la que est&aacute; suplantando a los Estados. La flotilla que pretende abrir un corredor humanitario en Gaza, y que ha sido atacada por tercera ocasi&oacute;n en la madrugada de este martes es el paradigma de esta suplantaci&oacute;n. Con el incremento del gasto militar impuesto a los socios europeos por parte de la OTAN (por cierto, incremento para que Alemania s&iacute; est&aacute; dispuesta a relajar su aversi&oacute;n a la deuda), &iquest;no cabe una intervenci&oacute;n militar para que sean los ej&eacute;rcitos de los pa&iacute;ses de procedencia de las personas voluntarias de la flotilla quienes recuperen su responsabilidad y retomen la iniciativa que nace de la sociedad a la que supuestamente representan? Nunca en mi vida hubiese estado m&aacute;s satisfecho de que parte de mis impuestos acabaran en las arcas del Ministerio de Defensa, por la defensa de los derechos humanos y el derecho internacional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Campàs Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/europa-mano-alemania-harakiri_132_12629258.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Sep 2025 19:46:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Europa, de la mano de Alemania, se hace el harakiri]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Imponer, impedir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/imponer-impedir_132_12500455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03911238-4c35-4e82-8133-b5722660113e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Imponer, impedir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Hoy Europa tiene una gran oportunidad para mostrar al mundo que sigue siendo el refugio de los derechos humanos. Y eso pasa por imponer la paz e impedir el genocidio al que estamos asistiendo"</p></div><p class="article-text">
        Hace 18 a&ntilde;os, Josu Jon Imaz, por entonces presidente del PNV, escrib&iacute;a una tribuna en 'Deia', 'El Diario Vasco' y 'El Correo' con el t&iacute;tulo &ldquo;No imponer, no impedir&rdquo;, de la que se hizo eco al d&iacute;a siguiente 'El Pa&iacute;s'. Es un lema que ya figuraba en las propuestas pol&iacute;ticas del PNV en 2005, dos a&ntilde;os antes, a trav&eacute;s de la Iniciativa 'Ante el final dialogado de la violencia y la normalizaci&oacute;n pol&iacute;tica', que fue presentada ante la asamblea nacional del partido el 20 de octubre de 2005.
    </p><p class="article-text">
        Sin &aacute;nimo de polemizar o de descontextualizar la asunci&oacute;n de ese doble compromiso, que implicaba no imponer un acuerdo de menor aceptaci&oacute;n al vigente en aquel momento dentro de Euskadi, y no impedir un acuerdo de mayor aceptaci&oacute; nal vigente en aquel momento por parte de Espa&ntilde;a, el t&iacute;tulo resultaba sugerente, invitaba a la reflexi&oacute;n a la vez que resum&iacute;a la cuadratura del c&iacute;rculo existente en aquel momento. Es un t&iacute;tulo, en cualquier caso, que trasladado a la actualidad y a otro problema que se presenta tan irresoluble como aquel hace 20 a&ntilde;os, bien podr&iacute;a transformarse en &ldquo;Imponer, impedir&rdquo;. Me refiero a la situaci&oacute;n que se vive en Gaza, de la que resulta imposible permanecer impasible ante tanto horror.
    </p><p class="article-text">
        Europa, la UE en particular, est&aacute; desempe&ntilde;ando un papel bochornoso, indignante, vergonzoso, humillante, contrario a los valores que supuestamente dice defender, pero que a la hora de la verdad solo mancilla. Una deshonra que cada d&iacute;a que pasa se hace m&aacute;s irrespirable, m&aacute;s insoportable, m&aacute;s inadmisible. Una UE antieuropea que, con su inhibici&oacute;n, nos despoja a todos de humanidad y de dignidad, de sentido de pertenencia a un lugar en el mundo que, en teor&iacute;a, defiende los derechos humanos como valor universal, sin supeditarlos a intereses econ&oacute;micos o geopol&iacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, es l&iacute;cito exigir una intervenci&oacute;n contundente en la crisis humanitaria de Gaza a base de imposiciones e impedimentos. Imponer para impedir. En Gaza no hay una guerra, hay un genocidio del que somos testigos mientras se lleva a cabo impunemente con absoluta crueldad. Todo ello ante la mirada del mundo, que asiste impasible ante la barbarie. Nadie hace nada, ni China, ni los pa&iacute;ses &aacute;rabes, tampoco sus vecinos Egipto o Jordania, que acumulan en sus fronteras la ayuda humanitaria que no termina de llegar a quien la necesita. Gaza se ha convertido en un campo de exterminio, un ba&ntilde;o de sangre a orillas del Meditarr&aacute;neo, mientras en el otro extremo de ese mar somos los europeos los que nos ba&ntilde;amos en sus aguas cada d&iacute;a m&aacute;s c&aacute;lidas que alimentan de este modo fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos adversos que nos castigar&aacute;n al final del verano.
    </p><p class="article-text">
        Hoy Europa tiene una gran oportunidad para mostrar al mundo que sigue siendo el refugio de los derechos humanos, no solo para los que viven dentro de sus fronteras sino para todas las personas que habitan el planeta con independencia de su raza, religi&oacute;n, naci&oacute;n de procedencia, nivel de riqueza o cualquier otra l&iacute;nea artificial que nos separa como especie. Y eso pasa por imponer la paz e impedir el genocidio al que estamos asistiendo. 
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, como ciudadano europeo por mucho que cada d&iacute;a me sienta menos identificado con esta UE, le reclamo que impulse una intervenci&oacute;n que bien pudiera denominarse imponer-impedir y que deber&iacute;a reunir al menos estas medidas:
    </p><p class="article-text">
        Imponer...
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&hellip; el cumplimiento de las leyes internacionales en materia de derechos humanos</li>
                                    <li>&hellip; la supresi&oacute;n total del acuerdo de asociaci&oacute;n de la UE con el Estado de Israel</li>
                                    <li>&hellip; el aislamiento internacional del Estado de Israel mediante un bloqueo comercial que paralice las exportaciones e importaciones con ese pa&iacute;s</li>
                                    <li>&hellip; la detenci&oacute;n de Netanyahu y su entrega al Tribunal Penal Internacional para ser juzgado por cr&iacute;menes contrala humanidad</li>
                                    <li>&hellip; la entrada de ayuda humanitaria en Gaza escoltada por tropas militares europeas, terrestres, mar&iacute;timas y a&eacute;reas. Cualquier ataque a dichas tropas ser&iacute;a considerado como un acto de guerra contra los pa&iacute;ses participantes en la misi&oacute;n de escolta.</li>
                                    <li>&hellip; el cumplimiento de las leyes internacionales mar&iacute;timas para evitar actos de pirater&iacute;a como los que el Estado de Israel practica con total impunidad asaltando flotillascon ayuda humanitaria</li>
                                    <li>&hellip; la devoluci&oacute;n y/o retirada de los territorios ocupados por Israel de forma ilegal</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        E impedir: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&hellip; el genocidio que el Estado de Israel est&aacute; practicando contra la poblaci&oacute;n palestina de Gaza y de Cisjordania</li>
                                    <li>&hellip; la colonizaci&oacute;n y anexi&oacute;n de territorios por parte del Estado de Israel m&aacute;s all&aacute; del territorio internacionalmente que le es reconocido por los organismos internacionales.</li>
                                    <li>&hellip; la especulaci&oacute;n sobre el futuro de Gaza</li>
                                    <li>&hellip; la participaci&oacute;n del Estado de Israel en cualquier evento cultural o deportivofuera de sus fronteras mientras no cumpla con todo lo anterior.</li>
                                    <li>&hellip; el uso victimista que el Estado de Israel pueda hacer practicando un chantaje emocional. El Estado de Israel es verdugo, que no v&iacute;ctima,de la situaci&oacute;n. Ningunamedida de estas supone un ataque al pueblo de Israel pero s&iacute; a un Estadogenocida liderado por un criminal.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si Europa pretende gozar de credibilidad internacional y volver a jugar un papel de liderazgo en el mundo, liberada de tutelajes, de sombras, de chantajes, el genocidio en Gaza le ofrece la oportunidad para actuar de forma coherentecon los ideales que dice defender. Hoy, sin embargo, parece que la direcci&oacute;n escogida es la contraria. La disidencia de pa&iacute;ses como Alemania frente a los valores fundacionales de la Uni&oacute;n Europea, la claudicaci&oacute;n ante la OTAN para elevar el esfuerzo militar en t&eacute;rminos de PIB de los pa&iacute;ses miembros de una organizaci&oacute;n que es absolutamente anacr&oacute;nica, la negociaci&oacute;n de unos aranceles contraproducentes con Estados Unidos, la desaparici&oacute;n del Green New Deal que solo fue un espejismo y un largo etc&eacute;tera de actuaciones, ofrecen poca esperanza para pensar que Europa pueda imponer e impedir nada parecido a lo que aqu&iacute; se recoge. Solo nos queda la esperanza de que alguien coja el tim&oacute;n y gire 180 grados la nave para regresar por la senda que nunca se tuvo que abandonar, la defensa a ultranza de los derechos humanos para que en el mundo no se repitan las atrocidades que el viejo continente sufri&oacute; hasta hace bien poco. Gaza no puede esperar, su agon&iacute;a es la nuestra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Campàs Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/imponer-impedir_132_12500455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jul 2025 19:46:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Imponer, impedir]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si quieres paz, prepárate para la paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/si-quieres-paz-preparate-paz_132_12124880.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb3d72e1-9b59-4bdb-ab65-cfe5103c73d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si quieres paz, prepárate para la paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Es necesario que la UE, fiel a los principios que la gestaron, busque la paz de forma activa, aportando soluciones que ya se han experimentado en suelo europeo y que pueden suponer vías para alcanzar la paz en los conflictos que se dan a sus puertas"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Todav&iacute;a vivimos en la prehistoria, queremos arreglar la historia a base de guerras, una verdadera desgracia&rdquo;. As&iacute; se ha manifestado en varias ocasiones Pepe Mujica cuando se le ha preguntado por los conflictos b&eacute;licos actuales, en particular por la invasi&oacute;n de Ucrania por parte de Rusia. Una guerra cuyas consecuencias econ&oacute;micas no solo afectan a los pa&iacute;ses directamente involucrados, sino que todo apunta a que va a tener importantes implicaciones, un &ldquo;keynesianismo militar&rdquo;, como lo denomina Yanis Varoufakis, en particular en el seno de la UE.
    </p><p class="article-text">
        Este es precisamente el recetario que nos pretenden vender desde los estados miembros de la UE, y desde la propia Comisi&oacute;n Europea. Una vez m&aacute;s, al igual que sucedi&oacute; con las pol&iacute;ticas de austeridad que la UE se autoimpuso tras la Gran Recesi&oacute;n, el argumento &ldquo;there is no alternative&rdquo; (TINA) resurge con fuerza. No hay alternativa al keynesianismo militar nos dicen ahora. Las exigencias de la OTAN para incrementar el gasto en defensa hasta el 2% del PIB, incluso el 5%, son anunciadas como inevitables bajo el pretexto de la amenaza imperialista rusa sobre el continente europeo. Si en 1919 el propio Keynes escribi&oacute; el libro &ldquo;Las consecuencias econ&oacute;micas de la paz&rdquo; tras participar en las negociaciones del Tratado de Versalles que puso fin a la primera guerra mundial, hoy probablemente escribir&iacute;a &ldquo;Las consecuencias econ&oacute;micas de la guerra&rdquo;. Si en aquel libro denunciaba la paz cartaginesa que se firm&oacute; y que pondr&iacute;a la semilla para un nuevo conflicto mundial, por la humillaci&oacute;n a la que se somet&iacute;a a Alemania, en este arrancar&iacute;a con la torpeza de presionar a Ucrania para que entrase en la OTAN, algo que el orgullo de la Rusia de Putin nunca permitir&iacute;a. Humillaci&oacute;n en un caso, orgullo en el otro, las emociones, en definitiva, que gu&iacute;an la historia y cuyas consecuencias econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas nos afanamos luego en intentar comprender.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, afortunadamente, s&iacute; existen alternativas, alternativas adem&aacute;s que se encuentran m&aacute;s alineadas con el ADN de la Uni&oacute;n Europea y que por lo tanto son m&aacute;s acordes con las se&ntilde;as de identidad del viejo continente, foco de tantas guerras como de procesos de paz. Alternativas adem&aacute;s que juegan un papel democratizador y de progreso social, liderando procesos de transformaci&oacute;n como el energ&eacute;tico-ecol&oacute;gico con alto impacto geopol&iacute;tico. Redoblando la apuesta por la descarbonizaci&oacute;n, por la digitalizaci&oacute;n, etc., iniciada t&iacute;midamente con la Iniciativa Next Generation, pero que deber&iacute;a multiplicarse hasta alcanzar el 5% del PIB europeo, tal y como propon&iacute;a recientemente Mario Draghi. Una propuesta que Alemania rechaz&oacute; de plano nada m&aacute;s anunciarse por el endeudamiento que supondr&iacute;a. Sin embargo, seis meses m&aacute;s tarde, con unas elecciones de por medio, est&aacute; dispuesta a introducir cambios en su constituci&oacute;n, precisamente para posibilitar endeudamiento. L&aacute;stima que este endeudamiento parezca solo posible si y solo si se emplea para aplicar keynesianismo militar. Alemania, cuyo idioma oficial tiene una palabra polis&eacute;mica para definir deuda y culpa (&ldquo;schuld&rdquo;), ha frenado su desarrollo y el de toda la UE por esta asociaci&oacute;n de ideas entre culpa y deuda puesto que la renuncia a la misma ha impedido la inversi&oacute;n de los super&aacute;vits p&uacute;blicos y de balanza comercial en su propia modernizaci&oacute;n, y con ella, la del conjunto de la UE.
    </p><p class="article-text">
        Nuevamente, un elemento emocional, la culpa en este caso, con importantes consecuencias econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas que se encuentran en la base de la lenta agon&iacute;a a la que est&aacute; abocada la UE en el mundo por su irrelevancia galopante que el militarismo keynesiano terminar&iacute;a de rematar.
    </p><p class="article-text">
        Para escuchar voces europe&iacute;stas que devuelvan a Europa el sentido de la justicia, de la democracia y de la paz, no hay que buscarlas en sus representantes institucionales, sino m&aacute;s bien de aquellos 'outsiders' que, conocedores de c&oacute;mo es el sistema, se atreven a denunciarlo con conocimiento de causa a la vez que propugnan medidas concretas que rescatar&iacute;an a Europa de su arrinconamiento.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, frente al keynesianismo militar que fervientes defensores como el pr&oacute;ximo canciller alem&aacute;n que ha pronunciado la c&eacute;lebre frase de Mario Draghi &ldquo;whatever it takes&rdquo; para anunciar la bula constitucional que introducir&aacute;n en favor del gasto en defensa, frente a la par&aacute;lisis de Europa para no denunciar alto y claro el genocidio que Israel est&aacute; cometiendo impunemente en Gaza, nuevamente por esa &ldquo;culpa&rdquo; que Alemania en particular arrastra desde el holocausto nazi, frente al abandono de los valores que dieron origen a la UE, frente al resurgir del fascismo en una versi&oacute;n 2.0 fruto de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas que han abonado el descontento, el estancamiento y las crecientes desigualdades en el seno de los pa&iacute;ses, frente a todo ello, existen planteamientos que evidencian la falsedad de la doctrina TINA con la que quieren que comulguemos.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de Yanis Varoufakis, a quien animo desde aqu&iacute; a que escriba el libro &ldquo;Las consecuencias econ&oacute;micas de la guerra&rdquo;. Recientemente, Varoufakis explicaba c&oacute;mo el &ldquo;keynesianismo militar&rdquo; agudizar&aacute; los problemas que viene sufriendo la UE, mermar&aacute; a&uacute;n m&aacute;s el estado del bienestar, agudizar&aacute; las desigualdades y exacerbar&aacute; m&aacute;s los populismos de extrema derecha que est&aacute;n aprovechando el descontento popular para crecer. Arrastrar a Europa a este gasto militar supondr&iacute;a sin duda alguna un &eacute;xito para la Administraci&oacute;n Trump as&iacute; como para la Rusia de Putin. A&ntilde;adir&iacute;a un nuevo fracaso a la UE por su alto coste de oportunidad medido en t&eacute;rminos de menor capacidad de inversi&oacute;n en las transiciones energ&eacute;tico ecol&oacute;gica y digital tan necesarias para el progreso de la UE. Qu&eacute; m&aacute;s querr&iacute;an Trump y Putin, dos oligarcas que no tienen ning&uacute;n tipo de conciencia democr&aacute;tica, que la UE siguiera las directrices impuestas desde otras latitudes como aut&eacute;nticos t&iacute;teres.
    </p><p class="article-text">
        En contraposici&oacute;n a todo esto, a quienes abogan por el rearme de Europa como elemento disuasorio, Yanis Varoufakis plantea una serie de medidas que resituar&iacute;an a la UE como un espacio con voz propia, que act&uacute;a en coherencia con sus valores fundacionales y que trabaja por la paz en el mundo enterrando de una vez por todas esa nefasta frase de la prehistoria, &ldquo;Si vis pacem, para bellum&rdquo;. Un conjunto de medidas de corte pol&iacute;tico pero con importantes consecuencias econ&oacute;micas y que se sumar&iacute;an a sus ya conocidas propuestas macroecon&oacute;micas:
    </p><p class="article-text">
        1. Salir colectivamente de la OTAN y emanciparse de la dependencia militar de Estados Unidos para construir una defensa europea aut&oacute;noma y pac&iacute;fica. 
    </p><p class="article-text">
        2. Definir un estatus neutral para Ucrania, similar al que obtuvo Austria tras la Segunda Guerra Mundial. 
    </p><p class="article-text">
        3. Buscar un acuerdo como el de Viernes Santo en Irlanda para las zonas de Ucrania donde conviven poblaci&oacute;n rusoparlante con poblaci&oacute;n ucrania, promoviendo la coexistencia pac&iacute;fica y la autonom&iacute;a regional dentro de un marco de unidad nacional. 
    </p><p class="article-text">
        4. Imponer un boicot a Israel como el que permiti&oacute; acabar con el apartheid de Sur&aacute;frica. El aislamiento internacional de Israel puede ser impulsado y liderado desde la propia UE. 
    </p><p class="article-text">
        Es necesario que la UE, fiel a los principios que la gestaron, busque la paz de forma activa, aportando soluciones que ya se han experimentado en suelo europeo y que pueden suponer v&iacute;as para alcanzar la paz en los conflictos que se dan a sus puertas. La escalada militar lo &uacute;nico para lo que servir&aacute; es para seguir encerrados en la prehistoria, para alimentar el complejo militar-industrial de Estados Unidos y acelerar la lenta agon&iacute;a que vaticinaba Mario Draghi. Solo falta que Europa se lo crea y que Alemania se levante del div&aacute;n aparcando sus culpas, incluida su aversi&oacute;n a la deuda. De lo contrario, seguir&aacute; siendo motor de Europa, pero en la direcci&oacute;n equivocada, la de la irrelevancia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Campàs Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/si-quieres-paz-preparate-paz_132_12124880.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Mar 2025 20:45:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si quieres paz, prepárate para la paz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Mujica,Rusia,Ucrania,Crisis Ucrania,Guerras,UE - Unión Europea,Yanis Varoufakis,Comisión Europea,Otan,Mario Draghi]]></media:keywords>
    </item>
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