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    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier Hernández]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El chamorro: un idioma ‘amigu’ en mitad del Pacífico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/chamorro-idioma-amigu-mitad-pacifico_1_12133070.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8245df4d-07e1-4d3c-b04a-51a1b8d033be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El chamorro: un idioma ‘amigu’ en mitad del Pacífico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La lengua de las Islas Marianas procede en gran parte del contacto lingüístico y más de la mitad de su vocabulario está formado por hispanismos</p><p class="subtitle">Archiletras | Todo es lengua - ‘El sueño de tu vida’ y otros estereotipos patriarcales en la reproducción asistida</p></div><p class="article-text">
        El hispanista franc&eacute;s Pierre Chaunnu denomin&oacute; <em>Lago espa&ntilde;ol</em> al dominio absoluto que consigui&oacute; Espa&ntilde;a durante m&aacute;s de dos siglos en la navegaci&oacute;n del oc&eacute;ano Pac&iacute;fico. Este control de una extensi&oacute;n tan vasta y peligrosa &mdash;&lsquo;<em>Pac&iacute;fico</em>&rsquo; es uno de los top&oacute;nimos o talas&oacute;nimos m&aacute;s traicioneros que existen&mdash;, que levantaba tantas envidias como admiraciones entre las naciones rivales, proteg&iacute;a la navegaci&oacute;n imperial desde las costas californianas y sudamericanas hasta las Filipinas y posibilit&oacute; una de las mayores rutas comerciales de la Historia: el Gale&oacute;n de Manila. 
    </p><p class="article-text">
        De regreso de Acapulco, poco antes de llegar a Manila, las naves hac&iacute;an parada en las Islas Marianas para renovar o asegurar vituallas. Sus tripulaciones, un crisol de identidades, estaban formadas por jesuitas y por marineros mexicanos, filipinos, criollos, mestizos e ind&iacute;genas y eran asistidos en el proceso por las poblaciones locales del archipi&eacute;lago, los <em>chamoru</em>. Cabe imaginar que en estos intercambios comunicativos no se hablase el espa&ntilde;ol de Cervantes, como tampoco en el limes de Britania se hablaba el lat&iacute;n de Cicer&oacute;n, sino un espa&ntilde;ol reducido a lo imprescindible para entender y hacerse entender. Este tornaviaje que experimentan varias lenguas en contacto hacia el tu&eacute;tano de su uso se conoce como <em>pidginizaci&oacute;n</em>. No es &uacute;nico ni excepcional. Suced&iacute;a al tiempo con las lenguas del Mediterr&aacute;neo, generando la variante pidgin sabir, y ya empieza a suceder hoy con el ingl&eacute;s. Cuando esa lengua pidgin se consolida como la lengua de la comunidad de hablantes, se convierte en lengua criolla.
    </p><p class="article-text">
        La lengua actual de estas islas, el chamorro, procede en gran parte de ese fen&oacute;meno de contacto ling&uuml;&iacute;stico que se produc&iacute;a en aquellos encuentros, as&iacute; como de la influencia de una administraci&oacute;n espa&ntilde;ola que dur&oacute; desde 1565, cuando Legazpi tom&oacute; posesi&oacute;n de ellas, hasta 1898, cuando se malvendieron a EEUU y Alemania. Sin embargo, a diferencia de lo que cabr&iacute;a esperar tras m&aacute;s de tres siglos de presencia hispana, el espa&ntilde;ol no ha pervivido en el uso local, am&eacute;n de algunos villancicos y fraseolog&iacute;a cat&oacute;lica. La lengua chamorra es fascinante precisamente por eso. Uno escucha a alguno de sus 50.000 hablantes y no sospechar&iacute;a que m&aacute;s de la mitad de su vocabulario est&aacute; formado por hispanismos. Del mismo modo, tambi&eacute;n parece resistir a la apabullante anglificaci&oacute;n que sufre desde que EEUU se hiciese cargo de las islas y aplicara pol&iacute;ticas tan agresivas como la prohibici&oacute;n de su uso en las escuelas en 1922 &mdash;actualmente se ense&ntilde;a y sus docentes deben poseer un certificado espec&iacute;fico para ense&ntilde;arla&mdash;. 
    </p><p class="article-text">
        Parece as&iacute; que su resistencia tiene m&aacute;s que ver con la adaptaci&oacute;n. Rafael Rodr&iacute;guez Ponga, probablemente el m&aacute;ximo referente en el estudio del chamorro, identifica un fen&oacute;meno de superposici&oacute;n y no de sustituci&oacute;n en la conformaci&oacute;n del neochamorro. As&iacute; estar&iacute;amos ante una lengua mixta con base malayo-polinesia que ampl&iacute;a su repertorio l&eacute;xico y gramatical con el castellano. Dependiendo de la percepci&oacute;n de los efectos espa&ntilde;oles en la base chamorra podr&aacute; considerarse el idioma actual como mayoritariamente ind&iacute;gena con rasgos superficiales hisp&aacute;nicos (algo as&iacute; como la relaci&oacute;n entre el espa&ntilde;ol actual y los anglicismos); como resultado de una criollizaci&oacute;n completa o parcial, dado el uso comunitario y extendido de la variante actual o, por &uacute;ltimo, como lengua mixta. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el castellano impregna todos los estratos de la lengua chamorra, desde la graf&iacute;a (su alfabeto posee nuestra venerada &ntilde;), la fon&eacute;tica, la gram&aacute;tica (preposiciones, verbos, numerales...) y el l&eacute;xico (<em>buenas dihas</em>, <em>adios</em>, <em>gr&aacute;sias</em>, <em>abr&aacute;su</em>...), de modo que cabr&iacute;a descartar cualquier interpretaci&oacute;n que limitara la influencia espa&ntilde;ola. Asimismo, resultar&iacute;a exagerado considerar el influjo espa&ntilde;ol en igualdad de condiciones a la base malayo-polinesia, como si fuesen cada uno un progenitor y el chamorro actual el resultado de su uni&oacute;n. Alguien podr&iacute;a preguntarse si tres siglos de hispanidad no fueron suficientes para poner el espa&ntilde;ol a la altura de la base chamorra. Todo apunta a que no. 
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n geogr&aacute;fica de las Marianas, en medio del oc&eacute;ano, hizo que el contacto de la poblaci&oacute;n local con el resto del mundo hispano fuese muy limitado, reducido a las pocas veces que fondeaba el Gale&oacute;n de Manila en sus costas. El destacamento espa&ntilde;ol en Guam era igualmente escaso. Adem&aacute;s, la poblaci&oacute;n local no espa&ntilde;ola estaba exenta de pagar impuestos a la Corona, de modo que, como se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez Ponga, no hablar espa&ntilde;ol pod&iacute;a tener sus ventajas fiscales. A todo ello debemos a&ntilde;adir que el objetivo de la empresa espa&ntilde;ola en el Nuevo Mundo nunca fue hispanizar sino evangelizar, por lo que imponer el castellano no fue prioritario, antes bien se opt&oacute; por el lat&iacute;n, como refleja la primera gram&aacute;tica de la lengua chamorra, escrita en 1668 por el jesuita Diego Luis de Sanvitores, cuando no por las propias lenguas ind&iacute;genas, como muestran las gram&aacute;ticas del quichua, n&aacute;huatl, tarasca, etc. En cambio, llama la atenci&oacute;n que actualmente no hay apenas personas que no hablen ingl&eacute;s en el archipi&eacute;lago. Apenas un siglo como colonia estadounidense ha sido m&aacute;s efectivo en t&eacute;rminos ling&uuml;&iacute;sticos que tres de presencia espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Pero no se preocupen: en Guam, se saluda, se felicita y se agradece en espa&ntilde;ol. En las buenas costumbres siempre nos entenderemos, estemos en Madrid o en mitad del oc&eacute;ano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Hernández]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Mar 2025 21:38:12 +0000]]></pubDate>
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