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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Macías]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel-macias/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Macías]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El problema con la opinión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/problema-opinion_129_12199298.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a8e0313-bd12-4f62-b7a8-c402d0528c65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El problema con la opinión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los tertulianos españoles están muy enfadados con el señor Trump y lo que está haciendo. Mientras tanto, yo no paro de salir de mi asombro. ¿No hay cosas más importantes en el mundo de las que hablar? Y sobre todo... ¿Cómo pueden ser todos los tertulianos expertos en tantos aspectos de los Estados Unidos?</p></div><p class="article-text">
        Una de las cosas que primero aprend&iacute; no mucho despu&eacute;s de marcharme de Espa&ntilde;a es a no hacer comparaciones. Es algo instintivo, todos lo hemos hecho cuando visitamos otro pa&iacute;s. En Espa&ntilde;a esto, en este otro pa&iacute;s lo otro. Esto suele ir acompa&ntilde;ado de un &ldquo;mejor&rdquo; y un &ldquo;peor&rdquo;. Pues bien, antes de que dejara de comparar, una de las diferencias que observ&eacute; en mis primeros a&ntilde;os fuera es la predilecci&oacute;n de los espa&ntilde;oles por la opini&oacute;n. Nos gusta dialogar, intercambiar opiniones, sin necesidad de lanzar datos le&iacute;dos en una pantalla de m&oacute;vil. Era una de las cosas que inmediatamente ech&eacute; de menos cuando me march&eacute;: las horas que se pasaban volando dialogando con amigos, la capacidad de construir pensamientos l&oacute;gicos para convencer, argumentar, discutir, o simplemente estar de acuerdo. Esta cualidad que considero tan espa&ntilde;ola, la de opinar, se refleja diariamente en los medios de comunicaci&oacute;n, y particularmente en las tertulias radiof&oacute;nicas.
    </p><p class="article-text">
        De vuelta en Sevilla, tras mi periplo de dos d&eacute;cadas por los Estados Unidos, una de las primeras cosas que hago al levantarme es sintonizar mi emisora de radio habitual. Y por supuesto, en la ma&ntilde;ana, toca la cl&aacute;sica tertulia. Es una fuente de opini&oacute;n muy v&aacute;lida, a veces enriquecedora. Para m&iacute;, ha sido una vuelta a mis or&iacute;genes. Durante mi adolescencia me aficion&eacute; a las tertulias de la radio, entre otras las de Luis del Olmo e I&ntilde;aki Gabilondo. Hab&iacute;a una tertulia a eso de las 23h, de cuyo nombre ya no me acuerdo, donde tres periodistas compartian lo &uacute;ltimo sobre la posible dimisi&oacute;n de alg&uacute;n ministro del gobierno de Gonz&aacute;lez, y me manten&iacute;a pegado a la radio todas las noches. Y c&oacute;mo olvidarme del eterno Manuel Delgado, en la tertulia de Julia Otero, chocando con Juan Adriansens, y sus formas de desafiar modos de pensamiento convencionales. Como sol&iacute;a decir por entonces, &ldquo;la mayor&iacute;a de lo que s&eacute;, lo s&eacute; gracias a la radio&rdquo;. Sin embargo, ahora, a mi vuelta a Sevilla y ya con casi 50 a&ntilde;os, no escucho las tertulias con los mismos o&iacute;dos. No creo que las tertulias en s&iacute; hayan cambiado mucho. M&aacute;s bien soy yo el que ha pasado por un proceso de &ldquo;des-espa&ntilde;olizaci&oacute;n&rdquo;, al final del cual veo la opini&oacute;n con cierto recelo.
    </p><p class="article-text">
        Escuchando las tertulias radiof&oacute;nicas (y probablemente las televisivas, pero estas no son las que me ocupan hoy), inevitablemente te das cuenta de algo: los tertulianos de turno son expertos en todo. El tema de conversaci&oacute;n da igual. Ya pueden estar hablando de vacunas, las lluvias, pol&iacute;tica nacional o internacional, migraciones, geopol&iacute;tica, historia, educaci&oacute;n... lo que se encarte. Y, realmente, no culpo a los tertulianos. Es su trabajo (probablemente mal pagado): documentarse lo m&aacute;s r&aacute;pidamente posible para hablar del asunto del d&iacute;a, tener una opini&oacute;n formada, y a ser posible que d&eacute; la casualidad de que no todos piensen exactamente lo mismo, o esto va a resultar un poco aburrido.
    </p><p class="article-text">
        En pocas ocasiones se ha hecho esta realidad tan evidente como en la era del segundo mandato de Donald Trump. El que m&aacute;s y el que menos sabe much&iacute;simo de los Estados Unidos, su pol&iacute;tica, cultura, sociedad, electorado, econom&iacute;a, historia, y cualquier otro aspecto del que toque hablar. Yo, que creo conocer los Estados Unidos un poco, no salgo de mi asombro diariamente. &Uacute;ltimamente toca ser expertos en aranceles y tratados de libre comercio &ndash;por cierto, todav&iacute;a recuerdo un tiempo en el que la izquierda se oponia a los tratados de libre comercio, hoy aparentemente incuestionables&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo que dedican los medios de noticias espa&ntilde;oles a los Estados Unidos es extraordinario. Como alguien que trabaja para un medio de comunicaci&oacute;n estadounidense, esto me llama much&iacute;simo la atenci&oacute;n.&nbsp; D&iacute;a tras d&iacute;a, informativos abren con lo &uacute;ltimo que ha dicho el presidente Trump. Y las tertulias, por supuesto, son inundadas por todo tipo de opiniones sobre los motivos que hay detr&aacute;s de este extra&ntilde;o momento en la historia de los EEUU que estamos presenciando. Uno de mis momentos favoritos siempre se da cuando un tertuliano se lanza a hablar del electorado de la &ldquo;Am&eacute;rica profunda&rdquo;, la que ha votado al presidente Trump. Y claro, yo no puedo evitar preguntarme si este tertuliano ha puesto un pie en... Wisconsin, por ejemplo, o si lo ha puesto por m&aacute;s de cuatro d&iacute;as. O quiz&aacute;s se ha le&iacute;do unos art&iacute;culos al respecto en la prensa estadounidense y est&aacute; interpretando magn&iacute;ficamente a un experto en la radio.
    </p><p class="article-text">
        Esta aparente preocupaci&oacute;n por los Estados Unidos inevitablemente se traslada a la vida diaria. Muchos de los que me rodean me preguntan por el presidente Trump. Todos parecen tener una opini&oacute;n &ndash;algunos suenan como aut&eacute;nticos tertulianos&ndash;. Parecen conocer tanto los entresijos de la pol&iacute;tica estadounidense como los movimientos del S&amp;P 500 en respuesta a los aranceles. Yo no s&eacute; muy bien qu&eacute; esperan de m&iacute;. &iquest;M&aacute;s opini&oacute;n? O quiz&aacute;s La Opini&oacute;n, con may&uacute;sculas, ya que, como alguien que porta pasaporte estadounidense, debo de saber mucho del tema y por lo tanto ser capaz de cerrar de una vez por todas el incesante debate.
    </p><p class="article-text">
        Realmente, no tengo gran cosa que ofrecerles. Para empezar porque, como periodista, he aprendido a cuidarme mucho de expresar opiniones sobre pol&iacute;tica. A ver... Si el presidente Trump quiere poner aranceles hasta a la Rep&uacute;blica de Fiyi creo que est&aacute; en su derecho. No es que yo est&eacute; de acuerdo, pero el hombre puede hacer lo que considere oportuno en su pa&iacute;s mientras no sea inconstitucional. Su electorado ya le pasar&aacute; factura... o no &ndash;y que conste que a m&iacute; los aranceles me afectan directamente&ndash;. Pero los tertulianos espa&ntilde;oles est&aacute;n muy enfadados con el se&ntilde;or Trump y lo que est&aacute; haciendo. Mientras tanto yo no paro de salir de mi asombro. &iquest;A qu&eacute; viene tanta preocupaci&oacute;n por otro pa&iacute;s? &iquest;No hay cosas m&aacute;s importantes en el mundo de las que hablar? Y sobre todo... &iquest;C&oacute;mo pueden ser todos los tertulianos expertos en tantos aspectos de los Estados Unidos?
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, estas preguntas son parcialmente ret&oacute;ricas: los EEUU llevan ejerciendo un dominio cultural, econ&oacute;mico e informativo sobre el resto del mundo desde hace d&eacute;cadas. Y muchos han admirado este dominio.&nbsp; Supongo que la reacci&oacute;n a las acciones del presidente Trump es previsible: decepci&oacute;n, enfado, perplejidad. Quiz&aacute;s todo esto forma parte de un proceso natural de desvinculaci&oacute;n. Lo que me pregunto es cu&aacute;ntas m&aacute;s semanas y meses tendremos que escuchar hablar constantemente del tema. No tengo duda de que el se&ntilde;or Trump se sentir&iacute;a orgulloso si se enterara de que es el foco de atenci&oacute;n constante en otros pa&iacute;ses, al otro lado del oc&eacute;ano.
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, la opini&oacute;n en los medios de noticias no es algo exclusivo de los medios espa&ntilde;oles. Y para ser justo, he de reconocer que a menudo los tertulianos hablan con conocimiento profundo de la materia, no siempre est&aacute;n improvisando una opini&oacute;n. Pero hay dos caracter&iacute;sticas de la opini&oacute;n en la radio espa&ntilde;ola que resultan evidentes, y quiz&aacute;s problem&aacute;ticos. Lo primero es que la radio espa&ntilde;ola depende considerablemente de las tertulias. Esto puede ser achacable a una realidad bastante simple: una tertulia es contenido de bajo coste &ndash;o al menos, comparado con enviar a tres periodistas a cubrir un tema durante una o dos semanas, para terminar con apenas 30 minutos en el aire&ndash;. Esto no es un secreto: El periodismo de calidad es caro, y muy pocos medios se lo pueden permitir.
    </p><p class="article-text">
        La segunda caracter&iacute;stica es que la opini&oacute;n no siempre se etiqueta claramente para la audiencia. Escuchamos frecuentemente a presentadores y presentadoras de programas de noticias vertiendo opiniones, mezcladas a menudo con informaci&oacute;n. Entiendo que la transparencia tiene un valor muy importante, y que vivimos en tiempos cr&iacute;ticos, quiz&aacute;s hist&oacute;ricos, en los que hay que remangarse y ponerse a defender la democracia y la verdad sin tapujos. Entiendo que a las personas y los pol&iacute;ticos que defienden una serie de &ldquo;hechos y verdades alternativas&rdquo; no se les combate con la inofensiva &ldquo;objetividad&rdquo; tradicional &ndash;como dice el dicho popular en ingl&eacute;s, es como &ldquo;traer un cuchillo a un tiroteo&rdquo;&ndash;. Pero creo que la crisis de confianza en el periodismo no se resuelve con m&aacute;s opini&oacute;n. No he venido a dar una soluci&oacute;n a esta crisis, tarea que me queda muy grande, simplemente a realzar los valores del periodismo tradicional, que todav&iacute;a pueden valer para combatir esta era de desinformaci&oacute;n elevada a un nivel desconocido.
    </p><p class="article-text">
        El viernes pasado encend&iacute; la radio por la tarde, algo que no suelo hacer &uacute;ltimamente. Justo antes de hacerlo le dije a mi pareja: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; nos apostamos que est&aacute;n hablando de Trump?&rdquo;. Para mi sorpresa, hab&iacute;a una periodista independiente hablando sobre la gestaci&oacute;n subrogada en Ucrania. No hac&iacute;a falta escuchar mucho tiempo para darte cuenta de que esto no era opini&oacute;n &ndash;eran las conclusiones de una investigaci&oacute;n period&iacute;stica de las que llevan tiempo&ndash;. Nos quedamos pegados a la radio, reaccionando a los detalles, datos, y pormenores. Y por un momento, me reconcili&eacute; con la radio espa&ntilde;ola. Por un momento, no hablaban de los Estados Unidos, y los tertulianos se tomaban un merecido descanso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Macías]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Apr 2025 04:01:18 +0000]]></pubDate>
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