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    <title><![CDATA[elDiario.es - Xulio Ríos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/xulio-rios/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Xulio Ríos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Pensar mejor China desde España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pensar-mejor-china-espana_129_13193652.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f84098bd-0ccb-4eac-bf68-d4225ecbce7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pensar mejor China desde España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La relación con China no puede seguir dependiendo en exceso de marcos interpretativos ajenos ni de aproximaciones coyunturales. Se requiere una base analítica propia que incorpore, de manera transversal, dimensiones económicas, políticas, culturales y estratégicas</p></div><p class="article-text">
        El Gobierno ha elevado la apuesta por China en un contexto en que, a la par, emergen tendencias autodestructivas dif&iacute;cilmente conciliables, producto de un clima pol&iacute;tico interno que vitupera cualquier consenso posible con independencia del tema a tratar. No obstante, esta situaci&oacute;n coexiste con una doble realidad que conviene matizar. De una parte, cuando los cr&iacute;ticos acceden a posiciones de poder, en cuanto pueden operan de forma similar a la del propio gobierno; de otra, la sociedad muestra una percepci&oacute;n comparativamente m&aacute;s matizada e incluso positiva. Por ejemplo, el &uacute;ltimo Soci&oacute;metro vasco sit&uacute;a a China, en t&eacute;rminos de simpat&iacute;a ciudadana en Euskadi, por detr&aacute;s de la UE pero muy por delante de Estados Unidos o Rusia, lo que sugiere la existencia de una base social menos polarizada que el debate pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Afirmar la relaci&oacute;n con China como estrat&eacute;gica y alentar un cambio significativo en el curso de la relaci&oacute;n bilateral exige, sin embargo, prestar atenci&oacute;n a algunas variables sin las cuales la coyuntura actual podr&iacute;a derivar en una nueva oportunidad perdida. La primera de ellas remite a la necesidad de habilitar espacios de acumulaci&oacute;n de conocimiento sobre China en Espa&ntilde;a. Ya se trate de econom&iacute;a, comercio, cultura, educaci&oacute;n, defensa o pol&iacute;tica, resulta imprescindible transitar de la dispersi&oacute;n actual hacia una mayor concentraci&oacute;n de capacidades anal&iacute;ticas, promoviendo un abordaje integral de la relaci&oacute;n que garantice la continuidad de las pol&iacute;ticas esenciales sobre la base de par&aacute;metros de conocimiento especializado.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se han producido avances rese&ntilde;ables en materia de formaci&oacute;n y capacitaci&oacute;n, tanto en el &aacute;mbito universitario como en determinados centros de investigaci&oacute;n. Sin embargo, estos progresos no han ido acompa&ntilde;ados de una dotaci&oacute;n estructural suficiente que permita articular un ecosistema estable de generaci&oacute;n de conocimiento. Se echa en falta una instancia o red de referencia que, m&aacute;s all&aacute; de iniciativas fragmentadas, lidere la producci&oacute;n de an&aacute;lisis riguroso y oriente la toma de decisiones p&uacute;blicas y privadas con vocaci&oacute;n de permanencia.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Espa&ntilde;a necesita un conocimiento menos superficial, m&aacute;s aut&oacute;nomo, m&aacute;s denso y profundo y, sobre todo, m&aacute;s integrado. La relaci&oacute;n con China no puede seguir dependiendo en exceso de marcos interpretativos ajenos ni de aproximaciones coyunturales. Se requiere una base anal&iacute;tica propia que incorpore, de manera transversal, dimensiones econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas, culturales y estrat&eacute;gicas. Esta integraci&oacute;n es particularmente relevante si se tiene en cuenta el peso de las competencias culturales en la interacci&oacute;n con China, donde factores como la percepci&oacute;n, la narrativa o la gesti&oacute;n de la confianza desempe&ntilde;an un papel determinante.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con el enfoque chino resulta ilustrativa. En China, desde hace d&eacute;cadas, se trazan los ejes esenciales de la pol&iacute;tica hacia Espa&ntilde;a desde una perspectiva integral, en la que convergen distintos niveles de la administraci&oacute;n y del aparato acad&eacute;mico. Este enfoque permite dotar de coherencia y continuidad a la acci&oacute;n exterior, evitando las oscilaciones abruptas. Frente a ello, en Espa&ntilde;a se percibe una cierta discontinuidad, agravada por la ausencia de espacios de encuentro que aglutinen diferentes visiones y sensibilidades. Hubo un tiempo en que estos foros exist&iacute;an -con mayor o menor eficacia-, pero progresivamente han sido abandonados o debilitados.
    </p><p class="article-text">
        Recuperar y actualizar estos espacios resulta clave para articular estrategias rigurosas y compartidas. No se trata de imponer consensos artificiales, sino de generar marcos de di&aacute;logo estructurado que permitan identificar intereses comunes, delimitar divergencias y construir posiciones informadas. En un contexto internacional caracterizado por la creciente interdependencia y la competencia estrat&eacute;gica, la improvisaci&oacute;n constituye un lujo que dif&iacute;cilmente puede permitirse.
    </p><p class="article-text">
        Para hacer crecer la relaci&oacute;n bilateral, potenciar una visi&oacute;n omnicomprensiva y establecer una orientaci&oacute;n de continuidad, es igualmente importante favorecer una adecuada comprensi&oacute;n del proceso chino. Este objetivo dista de estar alcanzado en la actualidad. Por un lado, las din&aacute;micas internas espa&ntilde;olas, particularmente convulsas, tienen su traducci&oacute;n en diatribas que alcanzan incluso a aspectos b&aacute;sicos de la pol&iacute;tica exterior, &aacute;mbitos en los que tradicionalmente hab&iacute;a prevalecido un cierto consenso. Por otro, persiste un d&eacute;ficit en la socializaci&oacute;n de una perspectiva de medio y largo plazo sobre China, lo que dificulta la construcci&oacute;n de pol&iacute;ticas sostenidas en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Comprender China hoy implica asumir su complejidad interna, su evoluci&oacute;n hist&oacute;rica reciente y sus proyecciones futuras, evitando tanto las simplificaciones como las lecturas excesivamente normativas. Supone tambi&eacute;n reconocer que la relaci&oacute;n bilateral no se desarrolla en el vac&iacute;o, sino en un entorno marcado por tensiones geopol&iacute;ticas crecientes, en el que actores como la Uni&oacute;n Europea o Estados Unidos condicionan, en mayor o menor medida, los m&aacute;rgenes de actuaci&oacute;n de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El momento presente ofrece, en este sentido, una oportunidad propicia para reflexionar internamente sobre las medidas estructurales a adoptar, especialmente en el &aacute;mbito del conocimiento. Consolidar capacidades anal&iacute;ticas, reforzar los canales de di&aacute;logo entre administraci&oacute;n, academia y sector privado, y promover una mayor alfabetizaci&oacute;n social sobre China deber&iacute;an constituir prioridades estrat&eacute;gicas. Todo ello contribuir&iacute;a a dotar de mayor solidez a una relaci&oacute;n que, por su naturaleza, exige una gesti&oacute;n sostenida y alejada de impulsos coyunturales.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltima instancia, no deber&iacute;a permitirse la dilapidaci&oacute;n del capital acumulado convirtiendo a China en un arma arrojadiza en la contienda pol&iacute;tica interna. La instrumentalizaci&oacute;n partidista de la pol&iacute;tica exterior no solo erosiona la credibilidad internacional, sino que tambi&eacute;n dificulta la defensa eficaz de los respectivos intereses. Por el contrario, importa -y mucho- leer adecuadamente lo que est&aacute; ocurriendo y adoptar decisiones con una visi&oacute;n constructiva y de futuro. Solo as&iacute; ser&aacute; posible transformar la actual apuesta en una estrategia coherente y duradera.
    </p><p class="article-text">
        ------------
    </p><p class="article-text">
        <strong>Firman tambi&eacute;n</strong>: <em>Alejandro Molins de la Fuente</em>, Consultor-Formador especializado en China; <em>Joaqu&iacute;n Beltr&aacute;n Antol&iacute;n</em>, profesor de Estudios de Asia Oriental en la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona; J<em>ulio Ceballos</em>, abogado y economista especializado en internacionalizaci&oacute;n; <em>Dolors Folch i Fornesa</em>, Profesora em&eacute;rita de Historia de China, Universitat Pompeu Fabra, Barcelona; <em>Clara Garc&iacute;a</em>, Profesora Titular de Econom&iacute;a Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid; <em>Andr&eacute;s Herrera-Feligreras</em>, presidente de Fundaci&oacute;n Qili Fundazioa; <em>Georgina Higueras</em>, directora del Foro Asia en Fundaci&oacute;n Foro de Foros; <em>Consuelo Marco Mart&iacute;nez, p</em>rofesora Titular de Lengua, Literatura y Cultura Chinas en la Universidad Complutense de Madrid; <em>Manel Oll&eacute;</em>, profesor de Historia y Cultura de China en la Universitat Pompeu Fabra; <em>Rafael Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez</em>, profesor en las universidades CEU San Pablo, Pontificia de Comillas y Camilo Jos&eacute; Cela;<em> Ricardo Molero Simarro</em>, profesor de Estructura Econ&oacute;mica Mundial y de Espa&ntilde;a en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid; <em>Amelia S&aacute;iz L&oacute;pez</em>, profesora de Estudios de Asia Oriental, Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona; <em>Augusto Soto</em>, director de Dialogue with China Project.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xulio Ríos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pensar-mejor-china-espana_129_13193652.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 04:02:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pensar mejor China desde España]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Un no a Donald Trump es un sí a Xi Jinping?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-donald-trump-si-xi-jinping_129_13132970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8aea2124-2bbd-41ea-8dac-76526e3766ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_1115468.jpg" width="4500" height="2531" alt="¿Un no a Donald Trump es un sí a Xi Jinping?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reiteración de visitas oficiales a China -cuatro en cuatro años- convierte a Sánchez en uno de los líderes europeos con mayor interlocución directa con Pekín.  Pero ese acercamiento tiene límites claros, tanto estructurales como políticos</p></div><p class="article-text">
        La pregunta&nbsp;resulta tentadora por su aparente simetr&iacute;a, pero encierra una simplificaci&oacute;n que conviene desactivar. En el caso de Pedro S&aacute;nchez, m&aacute;s que un desplazamiento mec&aacute;nico de un polo a otro, lo que se observa es la articulaci&oacute;n -todav&iacute;a en proceso- de una posici&oacute;n propia dentro de un orden internacional en mutaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los indicativos de fricci&oacute;n con la agenda de Trump son cada vez m&aacute;s visibles. En el plano discursivo, el Gobierno espa&ntilde;ol ha sostenido posiciones cr&iacute;ticas respecto a la gesti&oacute;n de conflictos como Gaza, insistiendo en la primac&iacute;a del derecho internacional humanitario y en la necesidad de soluciones pol&iacute;ticas frente a la l&oacute;gica de fuerza. Este &eacute;nfasis choca con una visi&oacute;n m&aacute;s unilateralista y securitaria, asociada a la tradici&oacute;n pol&iacute;tica que encarna Trump. M&aacute;s recientemente, la condena de operaciones militares contra Ir&aacute;n -as&iacute; como la cautela respecto al uso de bases militares o del espacio a&eacute;reo espa&ntilde;ol para acciones que puedan escalar el conflicto- apunta a una voluntad de preservar m&aacute;rgenes de autonom&iacute;a estrat&eacute;gica. No se trata tanto de un gesto aislado como de una pauta que trata de evitar la alineaci&oacute;n autom&aacute;tica con decisiones de Washington cuando estas comprometen la estabilidad regional o el marco jur&iacute;dico internacional.
    </p><p class="article-text">
        Este distanciamiento relativo se acompa&ntilde;a, en paralelo, de un acercamiento sostenido a China. La reiteraci&oacute;n de visitas oficiales -cuatro en cuatro a&ntilde;os- convierte a S&aacute;nchez en uno de los l&iacute;deres europeos con mayor interlocuci&oacute;n directa con Pek&iacute;n. Este dato no es menor ya que, en diplomacia, la frecuencia construye confianza y habilita canales que trascienden lo protocolario. El di&aacute;logo abarca desde cuestiones econ&oacute;micas -inversi&oacute;n, acceso a mercado, transici&oacute;n verde- hasta temas globales como cambio clim&aacute;tico o gobernanza internacional. En un contexto de creciente rivalidad sist&eacute;mica entre Estados Unidos y China, Espa&ntilde;a parece apostar por no reducir su pol&iacute;tica exterior a una l&oacute;gica de bloques.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, interpretar este doble movimiento como una maniobra oportunista orientada a maximizar r&eacute;ditos electorales internos, resulta insuficiente. Hay, m&aacute;s bien, una cierta coherencia con una tradici&oacute;n europea que reivindica el di&aacute;logo como instrumento central, la paz como horizonte normativo y el multilateralismo como m&eacute;todo. Esta tradici&oacute;n, que hunde sus ra&iacute;ces en la posguerra europea, se expresa en la defensa de instituciones internacionales, en la preferencia por soluciones negociadas y en la resistencia a la extraterritorialidad de decisiones unilaterales. En ese marco, la interlocuci&oacute;n con China no es una anomal&iacute;a, sino una extensi&oacute;n de la idea de que los problemas globales requieren la participaci&oacute;n de todos los grandes actores, con independencia de sus diferencias sist&eacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, este planteamiento empieza a encontrar ecos en la Uni&oacute;n Europea. Sin negar que Bruselas ha endurecido su diagn&oacute;stico sobre China defini&eacute;ndola simult&aacute;neamente como socio, competidor y rival sist&eacute;mico, tambi&eacute;n es cierto que varios Estados miembros exploran v&iacute;as para evitar una deriva de confrontaci&oacute;n abierta. Incluso la noci&oacute;n de &ldquo;reducci&oacute;n de riesgos&rdquo; (<em>de-risking</em>), frente al desacoplamiento, refleja ese intento de equilibrio que anhela proteger sectores estrat&eacute;gicos sin clausurar el intercambio. En este sentido, la actitud espa&ntilde;ola podr&iacute;a contribuir a matizar aun m&aacute;s el enfoque europeo, introduciendo mayor densidad diplom&aacute;tica en la relaci&oacute;n con Pek&iacute;n y reduciendo la dependencia de los marcos interpretativos impulsados desde Washington.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el acercamiento a China tiene l&iacute;mites claros, tanto estructurales como pol&iacute;ticos. En primer lugar, Espa&ntilde;a sigue siendo un aliado firme de la OTAN y un socio integrado en la arquitectura de seguridad occidental. Esto implica que cualquier autonom&iacute;a es necesariamente relativa ya que las interdependencias militares, tecnol&oacute;gicas y de inteligencia con Estados Unidos no pueden deshacerse sin costes significativos. En segundo lugar, persisten divergencias sustantivas con China en &aacute;mbitos sist&eacute;micos que condicionan la profundidad de la cooperaci&oacute;n y alimentan recelos.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, la propia UE establece marcos regulatorios que limitan el margen de maniobra bilateral. Mecanismos de control de inversiones, pol&iacute;ticas industriales comunes o est&aacute;ndares digitales introducen una capa de gobernanza supranacional que modula cualquier iniciativa estatal. Finalmente, existe un l&iacute;mite geopol&iacute;tico m&aacute;s amplio considerando la intensificaci&oacute;n de la rivalidad entre Washington y Pek&iacute;n que reduce el espacio para posiciones intermedias, obligando a los actores a definirse en cuestiones cr&iacute;ticas (tecnolog&iacute;a, seguridad, cadenas de suministro).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, el &ldquo;no&rdquo; a Trump -entendido como rechazo a determinadas pol&iacute;ticas unilaterales o belicistas- no se traduce autom&aacute;ticamente en un &ldquo;s&iacute;&rdquo; a Xi, concebido como alineamiento estrat&eacute;gico con China. M&aacute;s bien, apunta a la b&uacute;squeda de una tercera v&iacute;a, a la significaci&oacute;n de una pol&iacute;tica exterior que, sin romper con las alianzas tradicionales, aspire a mayor autonom&iacute;a, diversificaci&oacute;n de socios y fidelidad a principios normativos como el multilateralismo y el derecho internacional. El &eacute;xito de esta apuesta depender&aacute; de su capacidad para sostener el equilibrio entre valores e intereses en un entorno cada vez m&aacute;s polarizado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xulio Ríos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-donald-trump-si-xi-jinping_129_13132970.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 20:21:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Un no a Donald Trump es un sí a Xi Jinping?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España,China,Donald Trump,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claves de las destituciones en la cúpula del Ejército en China: el partido manda al fusil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/claves-destituciones-cupula-ejercito-china-partido-manda-fusil_129_12941969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/888d75bb-8813-4e40-b3b9-72230a91da40_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135250.jpg" width="3763" height="2117" alt="Claves de las destituciones en la cúpula del Ejército en China: el partido manda al fusil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los últimos ceses en la cúpula militar orquestados por Xi Jinping confirman la preeminencia del Partido Comunista sobre la estructura del Estado y alcanza su máximo grado de centralidad desde 1978 y el mayor control efectivo sobre el Estado, el Ejército y la sociedad desde la muerte de Mao</p></div><p class="article-text">
        Xi Jinping ha cerrado el ciclo iniciado en 2015 con la mayor reforma del Ej&eacute;rcito Popular de Liberaci&oacute;n (EPL) desde 1950. El &uacute;ltimo movimiento son los ceses de esta semana de Zhang Youxia, vicepresidente primero de la Comisi&oacute;n Militar Central, y Liu Zhenli, jefe del Departamento de Estado Mayor Conjunto. El prop&oacute;sito principal de estas maniobras, desde su inicio, no es otro que la <em>repartidirizaci&oacute;n</em> de su estructura; es decir, reforzar el dominio del Partido Comunista de China (PCCh) sobre las Fuerzas Armadas.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, desde la llegada al poder en 2012, Xi Jinping enarbol&oacute; la bandera del fortalecimiento del liderazgo del PCCh en todos los &oacute;rdenes. Su primer enfoque se centr&oacute; en las estructuras del Estado. Cualquier debate acerca de la separaci&oacute;n del Estado-Partido, vigente con altibajos desde los a&ntilde;os 80, fue finiquitado de plano. 
    </p><p class="article-text">
        En su lugar, se acentu&oacute; la presencia del Partido en todas las estructuras del aparato estatal y se fortaleci&oacute; su condici&oacute;n ejecutiva, reduciendo el margen de autonom&iacute;a que hab&iacute;a asumido durante el mandato de Den Xiaoping, un periodo conocido como <em>denguismo</em>, cuando el Partido se ocupaba de fijar la l&iacute;nea, pero dejando cierto margen para un despliegue holgado de capacidades gestoras. 
    </p><p class="article-text">
        En perspectiva hist&oacute;rica, Xi rompe con la ambig&uuml;edad funcional que caracteriz&oacute; a las d&eacute;cadas posteriores a Mao, cuando se toler&oacute; cierta diferenciaci&oacute;n entre Partido y Estado para facilitar la gesti&oacute;n econ&oacute;mica y la profesionalizaci&oacute;n administrativa. Xi considera que ese modelo gener&oacute; fragmentaci&oacute;n del poder, laxitud ideol&oacute;gica y riesgos sist&eacute;micos. Su respuesta no fue volver al mao&iacute;smo cl&aacute;sico, sino construir un Estado altamente modernizado, pero org&aacute;nicamente subordinado al Partido, donde la eficiencia t&eacute;cnica no cuestiona la primac&iacute;a pol&iacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Xi rompe con la ambigüedad funcional que caracterizó a las décadas posteriores a Mao, cuando se toleró cierta diferenciación entre Partido y Estado para facilitar la gestión económica y la profesionalización administrativa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa <em>repartidirizaci&oacute;n </em>tambi&eacute;n responde a una lectura del contexto internacional. En un entorno percibido como hostil e inestable, Xi apuesta por un Estado-Partido cohesionado capaz de movilizar recursos, imponer disciplina y sostener una estrategia de largo plazo. Desde esta &oacute;ptica, la separaci&oacute;n Estado-Partido no es un ideal deseable, sino una vulnerabilidad estructural.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, debe entenderse que el Estado no se debilita frente al Partido, sino que se redefine como su brazo operativo, cerrando el ciclo abierto con las reformas de Den Xiaoping<em> </em>y restaurando, en clave contempor&aacute;nea, el principio fundacional del sistema, es decir, la idea de que el Partido es el n&uacute;cleo dirigente absoluto.
    </p><h2 class="article-text">En el Ej&eacute;rcito manda el Partido</h2><p class="article-text">
        El Ej&eacute;rcito, de actualidad ahora por una nueva depuraci&oacute;n en su c&uacute;pula es, quiz&aacute;, el laboratorio m&aacute;s acabado de la <em>repartidirizaci&oacute;n</em> bajo Xi. A diferencia de un aparato civil donde a&uacute;n subsisten inercias tecnocr&aacute;ticas, en el &aacute;mbito militar Xi ha actuado con una claridad doctrinal y una contundencia pol&iacute;tica excepcionales, precisamente porque ah&iacute; se juega el nervio &uacute;ltimo del poder.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Xi asume el liderazgo en 2012, el Ej&eacute;rcito ya no es, por supuesto, el ej&eacute;rcito mao&iacute;sta de &ldquo;soldados rojos&rdquo;, sino una fuerza altamente profesionalizada con mandos que acumulan poder corporativo, redes clientelares y una cultura de autonom&iacute;a funcional. Formalmente, el principio de que &ldquo;el Partido manda al fusil&rdquo; nunca se abandon&oacute;, pero en la pr&aacute;ctica se hab&iacute;a producido una relajaci&oacute;n del control pol&iacute;tico, especialmente durante las d&eacute;cadas de Jiang Zemin (1989-2002) y Hu Jintao (2002-2012).
    </p><p class="article-text">
        Bajo los dos dirigentes anteriores prim&oacute; la estabilidad interna y el desarrollo t&eacute;cnico-militar. Xi interpreta esa evoluci&oacute;n como un riesgo estrat&eacute;gico ya que, en la tradici&oacute;n del PCCh, un Ej&eacute;rcito eficaz, pero pol&iacute;ticamente tibio es una contradicci&oacute;n peligrosa.
    </p><p class="article-text">
        Desde el inicio de su mandato, Xi, al igual que aconteci&oacute; con el debate sobre la separaci&oacute;n Estado-Partido, ha soslayado cualquier invocaci&oacute;n acerca de la &ldquo;nacionalizaci&oacute;n&rdquo; del Ej&eacute;rcito, una idea que hab&iacute;a circulado en c&iacute;rculos acad&eacute;micos chinos en los a&ntilde;os 90, y reitera un mensaje clave: el Ej&eacute;rcito es el ej&eacute;rcito del Partido, no un ej&eacute;rcito nacional en sentido occidental. Xi entierra a cal y canto esa discusi&oacute;n y enfatiza la lealtad absoluta al PCCh y, en concreto, a su &ldquo;n&uacute;cleo&rdquo; dirigente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Xi persigue un ejército preparado para “librar guerras y ganarlas”, tecnológicamente avanzado y capaz de llevar a cabo operaciones conjuntas, pero incapaz de actuar como actor corporativo independiente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Uno de los instrumentos m&aacute;s decisivos de este proceso es la consolidaci&oacute;n del sistema de responsabilidad del presidente de la Comisi&oacute;n Militar Central (CMC). Aunque este principio exist&iacute;a formalmente, Xi lo convierte en un mecanismo de mando real y personalizado.
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, esto significa que todas las decisiones estrat&eacute;gicas clave &mdash;operativas, doctrinales y organizativas&mdash; se concentran en la figura del presidente de la CMC, es decir, el propio Xi Jinping. Se diluye as&iacute; la autonom&iacute;a colegiada del alto mando y se refuerza una cadena de mando vertical y pol&iacute;tica antes que profesional.
    </p><p class="article-text">
        La gran reforma militar que lanza a partir de 2015 persigue el doble cometido de modernizar el Ej&eacute;rcito y desarticular cualquier centro de poder aut&oacute;nomo. Entre los cambios m&aacute;s relevantes cabr&iacute;a citar la disoluci&oacute;n de las cuatro grandes direcciones generales (Estado Mayor, Pol&iacute;tica, Log&iacute;stica y Armamento), que hab&iacute;an acumulado enorme poder burocr&aacute;tico; la creaci&oacute;n de 15 departamentos directamente dependientes de la CMC, para reforzar el control central y reducir la intermediaci&oacute;n jer&aacute;rquica; y la reorganizaci&oacute;n territorial, de modo que las antiguas regiones militares son sustituidas por comandos conjuntos, limitando el arraigo local de los mandos.
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                    alt="El presidente chino, Xi Jinping, durante el desfile militar para conmemorar el 80º aniversario del fin de la Segunda Guerra Sino-Japonesa  en septiembre de 2025."
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            <span class="title">
                El presidente chino, Xi Jinping, durante el desfile militar para conmemorar el 80º aniversario del fin de la Segunda Guerra Sino-Japonesa  en septiembre de 2025.                            </span>
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        El efecto pol&iacute;tico que se persigue es claro: menos redes personales y m&aacute;s dependencia del centro partidario.
    </p><p class="article-text">
        Xi, adem&aacute;s, refuerza de forma expl&iacute;cita el sistema de doble mando (comandante y comisario pol&iacute;tico), inclinando el equilibrio hacia este &uacute;ltimo. El comisario deja de ser una figura ideol&oacute;gica decorativa y se reafirma como garante de la ortodoxia pol&iacute;tica y de la lealtad al Partido. Adem&aacute;s, se intensifica el trabajo pol&iacute;tico en las unidades apelando al estudio ideol&oacute;gico, juramentos de lealtad, campa&ntilde;as de educaci&oacute;n partidaria y vigilancia interna. El mensaje apunta a que la competencia militar en modo alguno debe pasar por alto la fiabilidad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que acontece con el Estado, el objetivo final no es debilitar al Ej&eacute;rcito, sino todo lo contrario, es decir, hacerlo m&aacute;s capaz a nivel operativo y menos aut&oacute;nomo a nivel pol&iacute;tico. Xi persigue un ej&eacute;rcito preparado para &ldquo;librar guerras y ganarlas&rdquo;, tecnol&oacute;gicamente avanzado y capaz de llevar a cabo operaciones conjuntas, pero incapaz de actuar como actor corporativo independiente.
    </p><h2 class="article-text">La corrupci&oacute;n como argumento</h2><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a anticorrupci&oacute;n desempe&ntilde;a un papel decisivo en la <em>repartidirizaci&oacute;n</em>. M&aacute;s all&aacute; de su dimensi&oacute;n moral o administrativa, funciona como un mecanismo de recentralizaci&oacute;n pol&iacute;tica al someter a los cuadros estatales a la disciplina del Partido y reforzar la autoridad de la Comisi&oacute;n Central de Control Disciplinario, un &oacute;rgano estrictamente partidario que act&uacute;a al margen del sistema judicial ordinario. La rendici&oacute;n de cuentas se produce primero ante el Partido, y solo secundariamente ante el Estado.
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a anticorrupci&oacute;n en el Ej&eacute;rcito Popular de Liberaci&oacute;n es especialmente reveladora. La ca&iacute;da de figuras como Xu Caihou y Guo Boxiong, ambos exvicepresidentes de la CMC, tiene un efecto s&iacute;smico al demostrar que ning&uacute;n rango militar est&aacute; por encima de la disciplina del Partido. Esa onda expansiva es la que tambi&eacute;n alcanza ahora a Zhang Youxia, el &uacute;ltimo de una larga lista, junto a Liu Zhenli, de altos mandos de la Comisi&oacute;n Militar Central. En octubre del pasado a&ntilde;o, hab&iacute;a sido el turno de otros nueve generales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El PCCh alcanza su máximo grado de centralidad institucional desde 1978, y probablemente el mayor control efectivo sobre el Estado, el Ejército y la sociedad desde la muerte de Mao</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aqu&iacute; se refuerza el papel de la Comisi&oacute;n de Control Disciplinario Militar, un &oacute;rgano partidario que act&uacute;a al margen del sistema judicial militar ordinario, subrayando que la rendici&oacute;n de cuentas es, ante todo, pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        A mayores, Xi impulsa una proliferaci&oacute;n de reglamentos, c&oacute;digos disciplinarios y normas internas que regulan no solo la conducta profesional, sino tambi&eacute;n la expresi&oacute;n pol&iacute;tica, el uso de redes sociales y las relaciones personales de los oficiales. La legalizaci&oacute;n del control no busca expresar autonom&iacute;a jur&iacute;dica o una normativizaci&oacute;n neutral, sino institucionalizar la subordinaci&oacute;n al Partido bajo el lenguaje de la gobernanza moderna.
    </p><h2 class="article-text">Autonom&iacute;a militar m&iacute;nima</h2><p class="article-text">
        Por tanto, Xi Jinping ha llevado al extremo el principio fundacional del sistema chino que preconiza la primac&iacute;a absoluta del Partido sobre el fusil. Ciertamente, la novedad no est&aacute; en la idea, sino en su ejecuci&oacute;n sistem&aacute;tica y centralizada, reduciendo al m&iacute;nimo los m&aacute;rgenes de autonom&iacute;a del estamento militar e integr&aacute;ndolo de lleno en la arquitectura del Estado-Partido.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el PCCh alcanza su m&aacute;ximo grado de centralidad institucional desde 1978 y probablemente el mayor control efectivo sobre el Estado, el Ej&eacute;rcito y la sociedad desde la muerte de Mao, pero sin el caos ni la fragmentaci&oacute;n de aquella etapa.
    </p><p class="article-text">
        Durante la era Den Xiaoping, el PCCh actuaba como instancia suprema de arbitraje, fijando los grandes l&iacute;mites, pero dejando amplios m&aacute;rgenes de gesti&oacute;n al Estado, a los gobiernos locales y a los tecn&oacute;cratas. Hoy, el Partido es el n&uacute;cleo operativo que decide, coordina, supervisa y sanciona. El PCCh nunca hab&iacute;a estado tan org&aacute;nicamente presente.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de los a&ntilde;os 80 o 90, la separaci&oacute;n Estado-Partido o la nacionalizaci&oacute;n del Ej&eacute;rcito han cedido paso al enaltecimiento del liderazgo indiscutido del Partido con el prop&oacute;sito de blindarse al m&aacute;ximo frente a hipot&eacute;ticas vulnerabilidades. A fin de cuentas, el Partido <em>repartidiriza </em>Estado y Ej&eacute;rcito para amurallar su continuidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xulio Ríos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/claves-destituciones-cupula-ejercito-china-partido-manda-fusil_129_12941969.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 21:30:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claves de las destituciones en la cúpula del Ejército en China: el partido manda al fusil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[China,Xi Jinping,Ejército]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué China mantiene las distancias?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/china-mantiene-distancias_129_12922755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b4e9348-0369-467a-bede-82eb2c839925_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué China mantiene las distancias?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si bien la delgada línea entre prudencia y desentendimiento puede ser motivo de debate, resulta más pertinente centrar la atención en los principios, las propuestas y la narrativa general que China proyecta</p></div><p class="article-text">
        Las crisis internacionales se suceden de manera pr&aacute;cticamente ininterrumpida: Gaza, Siria, Ir&aacute;n, Venezuela&hellip; acontecimientos que, en apariencia al menos, reconfiguran la correlaci&oacute;n de fuerzas a nivel global. En cada uno de estos escenarios, China emerge con doble presencia: primero, en el an&aacute;lisis de la contextualizaci&oacute;n de los hechos, y segundo, en la evaluaci&oacute;n de su posible reacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, China se perfila como la &uacute;nica potencia efectiva capaz de confrontar a Estados Unidos bajo la administraci&oacute;n de Donald Trump. En los albores de esta segunda fase de la guerra comercial, el pa&iacute;s demostr&oacute; tanto voluntad como capacidad para ejercer contrapesos, apoy&aacute;ndose en un poder econ&oacute;mico que le proporciona confianza suficiente para actuar con firmeza. No obstante, m&aacute;s all&aacute; de esta demostraci&oacute;n inicial, China parece adoptar una actitud de contenci&oacute;n, evitando la intervenci&oacute;n directa en m&uacute;ltiples escenarios de conflicto. Esta distancia estrat&eacute;gica suscita interrogantes: &iquest;a qu&eacute; responde?
    </p><p class="article-text">
        Es necesario, en primer lugar, abandonar la analog&iacute;a con la Guerra Fr&iacute;a. China no es la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, aunque pueda ser situada en un marco ideol&oacute;gico de cierta similitud. La visi&oacute;n que los l&iacute;deres chinos mantienen respecto a la competencia internacional difiere sustancialmente de la l&oacute;gica de confrontaci&oacute;n propia del mundo bipolar; su aproximaci&oacute;n no busca reproducir la confrontaci&oacute;n geopol&iacute;tica que Estados Unidos impone seg&uacute;n sus propios t&eacute;rminos.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, aunque China constituye la primera potencia econ&oacute;mica del mundo en t&eacute;rminos de paridad de poder adquisitivo, todav&iacute;a enfrenta un prolongado proceso de modernizaci&oacute;n que se extender&aacute;, previsiblemente, durante varias d&eacute;cadas. Paralelamente, la principal fuente de legitimidad pol&iacute;tica se deriva actualmente de su capacidad para sostener avances internos en desarrollo econ&oacute;mico y bienestar social, beneficiando al 20 % de la poblaci&oacute;n global que representa.
    </p><p class="article-text">
        En el plano internacional, los desaf&iacute;os de seguridad m&aacute;s significativos se concentran en su entorno regional inmediato: el Mar de China Meridional y, especialmente, Taiw&aacute;n. Es en estas &aacute;reas donde China desplegar&aacute; prioritariamente sus recursos estrat&eacute;gicos. Otros escenarios internacionales son gestionables en clave econ&oacute;mica, con un equilibrio global que puede ser administrado con relativa solvencia.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia china se caracteriza por la evitaci&oacute;n de la confrontaci&oacute;n directa y la promoci&oacute;n de acuerdos sostenibles a largo plazo: beneficios mutuos, desarrollo coordinado y consolidaci&oacute;n de v&iacute;nculos econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos que incrementen su presencia hasta volverla imprescindible. La proyecci&oacute;n militar, la expansi&oacute;n ideol&oacute;gica o el mesianismo pol&iacute;tico no figuran entre sus prioridades estrat&eacute;gicas. El prestigio de China como referente global se explica, en buena medida, por el crecimiento sostenido de su econom&iacute;a y por su apuesta decidida a favor del progreso compartido como mecanismo de estabilidad frente a las crisis internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Este enfoque conlleva implicaciones relevantes: China no rechaza intervenir en situaciones de crisis, pero lo hace de manera concertada. Nunca act&uacute;a aisladamente como manifestaci&oacute;n unilateral de su poder; busca coordinaci&oacute;n con socios afines, instituciones multilaterales representativas y se enmarca dentro del sistema de Naciones Unidas. Tal actitud complementa sus recurrentes llamados al di&aacute;logo, al cese de hostilidades, la no injerencia y a la defensa de la soberan&iacute;a, consolidando un enfoque inclusivo y colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Surge, entonces, una cuesti&oacute;n prospectiva: &iquest;hasta cu&aacute;ndo mantendr&aacute; China esta postura de contenci&oacute;n? &iquest;Asumir&aacute; nuevas responsabilidades en el escenario global de forma diferente? Es plausible prever un activismo diplom&aacute;tico creciente, pero siempre dentro de un marco multilateral y mediante soluciones institucionales. Este es el m&eacute;todo mediante el cual China busca equilibrar un orden internacional en transformaci&oacute;n, con una prudencia consciente de sus limitaciones. Su gesti&oacute;n del abandono de los marcos multilaterales por parte de Estados Unidos ejemplifica esta cautela estrat&eacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Si bien la delgada l&iacute;nea entre prudencia y desentendimiento puede ser motivo de debate, resulta m&aacute;s pertinente centrar la atenci&oacute;n en los principios, las propuestas y la narrativa general que China proyecta. La consistencia entre palabra y acci&oacute;n distingue a este pa&iacute;s de otros actores internacionales, habituados a la discrepancia entre declaraci&oacute;n y conducta. Esta coherencia contribuye significativamente a su prestigio y a la acumulaci&oacute;n de capital pol&iacute;tico a escala global.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xulio Ríos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/china-mantiene-distancias_129_12922755.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jan 2026 21:58:39 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[China: España no es Hungría]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/china-espana-no-hungria_129_12767670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78d2126d-2727-469e-8497-fb8b212adbd5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="China: España no es Hungría"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hungría se aproxima a China desde un eje político-estratégico que desafía abiertamente a Bruselas. España, en cambio, se mueve en un registro económico-diplomático: pragmatismo comercial, cautela política y fidelidad al marco europeo</p><p class="subtitle">Felipe VI subraya la voz de China en el debate sobre los grandes retos mundiales</p></div><p class="article-text">
        Como era previsible, la visita de Estado de los Reyes de Espa&ntilde;a a China, realizada al abrigo del vig&eacute;simo aniversario de la asociaci&oacute;n estrat&eacute;gica integral, ha sido un &eacute;xito diplom&aacute;tico. Algunas voces cr&iacute;ticas denunciaron un supuesto distanciamiento del consenso comunitario y situaron a Espa&ntilde;a, como pa&iacute;s &ldquo;amigo&rdquo; de China, en la misma categor&iacute;a que Hungr&iacute;a, presentando a ambos como caballos de Troya de Beijing en Europa. El paralelismo es c&oacute;modo, pero falso: no solo hay matices, sino modelos de relaci&oacute;n claramente distintos. No est&aacute;n en el mismo saco.
    </p><p class="article-text">
        En China, ser &ldquo;amigo&rdquo; significa, ante todo, ser &ldquo;cooperativo&rdquo;. Hungr&iacute;a es el ejemplo cl&aacute;sico de pa&iacute;s de la UE que ha apostado fuerte por China: desde 2017 mantiene una &ldquo;asociaci&oacute;n estrat&eacute;gica global&rdquo;, aspira a ser la puerta china en Europa Central y absorbe una cuota notable de la inversi&oacute;n china en la regi&oacute;n. Adem&aacute;s, respalda sin reservas proyectos emblem&aacute;ticos como la Nueva Ruta de la Seda, una postura poco habitual en el bloque comunitario.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a, por su parte, quiere mejorar comercio e inversiones, s&iacute;, pero desde otra l&oacute;gica: la de reforzar su papel como interlocutor europeo ante China. Madrid busca un equilibrio entre la relaci&oacute;n bilateral y la lealtad al marco comunitario. Esa voluntad de di&aacute;logo no equivale a una alianza estrat&eacute;gica al estilo h&uacute;ngaro. Espa&ntilde;a no desborda el consenso europeo; trabaja dentro de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Hungr&iacute;a se aproxima a China desde un eje pol&iacute;tico-estrat&eacute;gico que desaf&iacute;a abiertamente a Bruselas. Orb&aacute;n ve en Beijing un socio af&iacute;n tanto en su modelo econ&oacute;mico como en su estilo de gobierno. En su pulso permanente con la UE, China funciona como contrapeso y como escaparate. Eso se traduce en inversiones de alto perfil &mdash;f&aacute;bricas de bater&iacute;as de CATL, plantas de veh&iacute;culos el&eacute;ctricos de BYD&mdash; y en gestos pol&iacute;ticos, como el bloqueo de declaraciones europeas cr&iacute;ticas con Beijing.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a, en cambio, se mueve en un registro econ&oacute;mico-diplom&aacute;tico: pragmatismo comercial, cautela pol&iacute;tica y fidelidad al marco europeo. No cuestiona la pol&iacute;tica com&uacute;n hacia China, sino que intenta hacerla &uacute;til. Busca mantener y ampliar exportaciones &mdash;porcino, vino, automoci&oacute;n&mdash; y atraer inversi&oacute;n, pero sin renunciar a la defensa de los valores europeos, la seguridad tecnol&oacute;gica o la posici&oacute;n sobre Ucrania. Espa&ntilde;a no aspira a ser socio estrat&eacute;gico de China: aspira a ser un mediador razonable. Beijing la aprecia, pero no la considera actor clave ni aliado ideol&oacute;gico. Hungr&iacute;a corteja a China; Espa&ntilde;a la gestiona.
    </p><p class="article-text">
        Las diferencias son n&iacute;tidas ante la presi&oacute;n de Estados Unidos. Orb&aacute;n usa su cercan&iacute;a a China (y a Rusia) como reivindicaci&oacute;n de una autonom&iacute;a pol&iacute;tica de la que presume sin complejos. Su &ldquo;apertura al Este&rdquo; es parte de su relato identitario, tanto econ&oacute;mico como anti-liberal.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a, atlantista y alineada con Washington, act&uacute;a en otro registro: refuerza el comercio con China, pero evita gestos pol&iacute;ticos que incomoden a la Casa Blanca. Repite el l&eacute;xico comunitario &mdash;&ldquo;socio, competidor y rival sist&eacute;mico&rdquo;&mdash; y se adhiere a la estrategia de de-risking, no de ruptura. Para EE.UU., Espa&ntilde;a sigue siendo un socio fiable; para China, un interlocutor sensato. Espa&ntilde;a administra la presi&oacute;n; Hungr&iacute;a la desaf&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo los ve China
    </p><p class="article-text">
        Beijing clasifica a sus socios europeos con precisi&oacute;n quir&uacute;rgica. Hungr&iacute;a ocupa el puesto de sociopol&iacute;tico preferente dentro de la UE, con una &ldquo;asociaci&oacute;n estrat&eacute;gica integral de largo plazo&rdquo;. Para China, Budapest es el ejemplo de que &ldquo;no todos los europeos siguen el guion de Washington&rdquo;. Es &uacute;til como elemento disruptivo, aunque insuficiente para alterar la pol&iacute;tica del bloque.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a entra en otra categor&iacute;a: no es aliada pol&iacute;tica, pero s&iacute; socio respetable, predecible y con peso institucional. Beijing valora su diplomacia poco ideol&oacute;gica y su estilo dialogante. La relaci&oacute;n, definida tambi&eacute;n como &ldquo;asociaci&oacute;n estrat&eacute;gica integral&rdquo;, destaca por su estabilidad. China sabe que Espa&ntilde;a no romper&aacute; filas ni con la UE ni con EEUU, pero la trata como un interlocutor de nivel en el espacio occidental. &Uacute;til, pero no disponible.
    </p><p class="article-text">
        Bruselas, un &aacute;rbitro atento
    </p><p class="article-text">
        La UE no tiene una postura binaria hacia China, sino un marco de cautela estrat&eacute;gica que prioriza la unidad del bloque. Desde esa perspectiva, las diferencias entre Espa&ntilde;a y Hungr&iacute;a resultan a&uacute;n m&aacute;s evidentes. Hungr&iacute;a es vista como un factor de riesgo para la cohesi&oacute;n europea; sus decisiones sobre China suelen interpretarse como aperturas unilaterales que erosionan la pol&iacute;tica com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a, en cambio, act&uacute;a como socio responsable que defiende el consenso europeo sin renunciar a sus intereses comerciales. Participa en la revisi&oacute;n de riesgos tecnol&oacute;gicos, apoya la l&iacute;nea com&uacute;n y mantiene la prudencia pol&iacute;tica mientras refuerza la presencia econ&oacute;mica de sus empresas en China.
    </p><p class="article-text">
        En Bruselas, Espa&ntilde;a es un ejemplo de &ldquo;apertura con l&iacute;mites&rdquo;: una v&iacute;a para negociar con China sin poner en riesgo la unidad europea. Funciona como puente en sectores como el agroalimentario o el tur&iacute;stico, y sus iniciativas bilaterales reciben respaldo siempre que encajen en el marco com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja es que tanto en Beijing como en Bruselas se aprecia a Espa&ntilde;a por su prudencia. Y, en la escena europea, lograr reconocimiento en ambos extremos del tablero no es precisamente f&aacute;cil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xulio Ríos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/china-espana-no-hungria_129_12767670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Nov 2025 21:33:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[China: España no es Hungría]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[China,España,Reyes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El "poder menguante" de Xi Jinping]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/menguante-xi-jinping_129_12523470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b4e9348-0369-467a-bede-82eb2c839925_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &quot;poder menguante&quot; de Xi Jinping"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La preocupación por alcanzar los objetivos de desarrollo (una dimensión mucho más amplia que la inquietud generada por los aranceles de Trump) invita a una enérgica implicación de las autoridades centrales en poner orden en la competencia y el mercado, en especial en los sectores estratégicos</p></div><p class="article-text">
        Las especulaciones en algunos medios internacionales en torno a la p&eacute;rdida de poder de Xi Jinping podr&iacute;an no pasar de una ef&iacute;mera nube de verano, quiz&aacute; m&aacute;s relacionada con la necesidad de visibilizar que en todas partes cuecen habas a la vista de la profundizaci&oacute;n de las crisis pol&iacute;ticas en Occidente que con una din&aacute;mica real que sugiera cambios significativos en el liderazgo chino.
    </p><p class="article-text">
        El origen de la controversia actual es la reuni&oacute;n del Bur&oacute; Pol&iacute;tico del PCCh del pasado mes de junio en la que, entre otros, se aprob&oacute; una revisi&oacute;n del &ldquo;Reglamento sobre el trabajo de las instituciones de toma de decisiones, deliberaci&oacute;n y coordinaci&oacute;n del Comit&eacute; Central del Partido&rdquo;. La raz&oacute;n deriva de la ausencia en la informaci&oacute;n que ha trascendido de los t&oacute;picos al uso en la correcci&oacute;n pol&iacute;tica china, lo cual, sensu contrario, evidenciar&iacute;a una supuesta incapacidad de Xi para hacer valer sus atributos como n&uacute;cleo del liderazgo o la vigencia omnipresente de su pensamiento, afectando tambi&eacute;n a su capacidad efectiva para influir en el sentido de las decisiones principales.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que no es la primera vez que esas invocaciones se omiten. Ning&uacute;n otro indicio, por otra parte, sugiere que las din&aacute;micas de personalizaci&oacute;n, concentraci&oacute;n y centralizaci&oacute;n del poder, caracter&iacute;sticas del xi&iacute;smo, hayan aflojado. Asimismo, la agenda pol&iacute;tica del PCCh y el tono general, m&aacute;s all&aacute; de ajustes en funci&oacute;n de la coyuntura, no presenta signo alguno de decaimiento. 
    </p><p class="article-text">
        La lectura m&aacute;s simple es que el documento revisado cabe contextualizarlo en la din&aacute;mica de los &uacute;ltimos a&ntilde;os para institucionalizar y reglamentar los procedimientos que disciplinan la vida interna del PCCh. Es este un &aacute;mbito al que habitualmente se le presta poca importancia desde el exterior por considerarlo burocr&aacute;tico si bien, a tono con el &eacute;nfasis en la idea de gobernanza a trav&eacute;s de la ley, en el PCCh ha ganado una particular consistencia. Y es pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Con tan escasos y endebles mimbres (aun complementados con los reveses habidos en la lealtad de figuras significativas del mando castrense lastradas por el flagelo de la corrupci&oacute;n), insinuar destituci&oacute;n gradual del poder o una retirada progresiva motu proprio que podr&iacute;a culminar en el pr&oacute;ximo congreso del PCCh (2027) se antoja m&aacute;s un deseo que una realidad. No hay sucesi&oacute;n a la vista ni nada que invite a precipitarla de modo abrupto. Por el contrario, Xi sigue al mando y cuesta identificar  desv&iacute;os de la trayectoria. 
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa es que, en efecto, a la vista de la coyuntura cr&iacute;tica que afronta China, asistamos en los &uacute;ltimos meses a una visibilizaci&oacute;n m&aacute;s coral del liderazgo. Esto se manifiesta, sobre todo, a trav&eacute;s de la multiplicaci&oacute;n de las giras de inspecci&oacute;n, en la que es muy frecuente la implicaci&oacute;n de los principales l&iacute;deres centrales. No se trata de misiones ligadas a la lucha contra la corrupci&oacute;n, que discurren por otra v&iacute;a, sino de iniciativas pol&iacute;ticas que visan mostrar cercan&iacute;a a los territorios y velar por la implementaci&oacute;n activa y r&aacute;pida de las decisiones, salvando las reticencias locales que, en ocasiones, priman sus intereses sobre los centrales, en especial cuando afectan a la protecci&oacute;n de empresas o de empleos. 
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n por alcanzar los objetivos de desarrollo (una dimensi&oacute;n mucho m&aacute;s amplia que la inquietud generada por los aranceles de Trump) invita a una en&eacute;rgica implicaci&oacute;n de las autoridades centrales en poner orden en la competencia y el mercado, en especial en los sectores estrat&eacute;gicos a trav&eacute;s de una regulaci&oacute;n m&aacute;s detallada. En la misma l&iacute;nea, importa afinar los alcances del crucial plan quinquenal que debe aprobarse en las dos sesiones del a&ntilde;o pr&oacute;ximo que debe asegurar la consecuci&oacute;n de los objetivos marcados para 2035, la primera estaci&oacute;n cronol&oacute;gica para evaluar el &eacute;xito del xi&iacute;smo.  
    </p><p class="article-text">
        Nada indica por el momento un regreso a las normas del denguismo (colegialidad, edad de retiro, designaci&oacute;n cruzada de l&iacute;deres, etc.). Es agua pasada en la medida en que, internamente, los marginados en 2022, los allegados a Hu Jintao, no disponen de capacidades reconocibles de influencia efectiva. 
    </p><p class="article-text">
        Cabe contextualizar tambi&eacute;n aquella decisi&oacute;n en el origen de las presentes especulaciones en la pr&oacute;xima celebraci&oacute;n de un nuevo cuarto pleno del Comit&eacute; Central, que debe reunirse en oto&ntilde;o. Habitualmente, estas sesiones ponen el foco en cuestiones estructurales ligadas a la gobernanza interna, un tema que es obsesivo en el xi&iacute;smo, con el objetivo principal&iacute;simo de fortalecer el papel dirigente del PCCh en todas las &aacute;reas y dotarlo de una renovada legitimidad. 
    </p><p class="article-text">
        Los mecanismos de gesti&oacute;n en el liderazgo constituyen una parte sustancial de este sistema institucional de alto nivel basado en la administraci&oacute;n del Partido conforme a las reglas. Es expresi&oacute;n sint&eacute;tica de la vocaci&oacute;n neolegista que abriga el ideario de Xi Jinping. Desde el inicio de su mandato se han acentuado la normativizaci&oacute;n de esos procesos, su profesionalizaci&oacute;n constante, y todo apunta a un reforzamiento de dichas tendencias en los ejercicios venideros. Y no parece que ello vaya a redundar en una limitaci&oacute;n del poder de Xi. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xulio Ríos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/menguante-xi-jinping_129_12523470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Aug 2025 20:35:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El "poder menguante" de Xi Jinping]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Xi Jinping,China]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Sánchez en la UE que mira a China]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pedro-sanchez-ue-mira-china_129_12205183.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77a61693-6745-4485-8c61-2083e8461c4b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedro Sánchez en la UE que mira a China"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la UE, el presidente español representa una voz cualificada que puede facilitar los reequilibrios comerciales. Las relaciones con China pueden experimentar un deshielo no menos histórico que el abrupto envite de Washington a Bruselas</p></div><p class="article-text">
        Es ya un verdadero t&oacute;pico iniciar cualquier an&aacute;lisis de la relaci&oacute;n hispano-china poniendo el acento en la &ldquo;buena sinton&iacute;a&rdquo; bilateral. Y el caso es que es verdad: las sombras son la excepci&oacute;n en el transcurso iniciado hace m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os. En este 2025, a mayores, celebramos las primeras dos d&eacute;cadas de la asociaci&oacute;n estrat&eacute;gica integral suscrita por los presidentes Rodr&iacute;guez Zapatero y Hu Jintao. Es por ello que en este ejercicio podremos asistir a encuentros significativos, de singular valor pol&iacute;tico, que reafirmen este entendimiento en un contexto marcado por el deterioro de las relaciones con los Estados Unidos de Donald Trump. La visita a China del presidente Pedro S&aacute;nchez debe enmarcarse en ese clima.
    </p><h2 class="article-text">La relaci&oacute;n hoy</h2><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tras la pandemia, es apreciable un claro esfuerzo por ampliar las relaciones entre Espa&ntilde;a y China. En el &aacute;mbito diplom&aacute;tico, la reiteraci&oacute;n de visitas de Pedro S&aacute;nchez a China (dos veces en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, sin incluir la actual), donde es un l&iacute;der europeo especialmente valorado, han estimulado y sellado importantes inversiones para &aacute;mbitos clave de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, remarcando esa condici&oacute;n de China como socio comercio prioritario para Espa&ntilde;a. El diagn&oacute;stico compartido es que las posibilidades de cooperaci&oacute;n son amplias en diversos campos, desde la industria automotriz y la movilidad sostenible a la tecnol&oacute;gico, el turismo o el cambio clim&aacute;tico, aspectos todos ellos en los que las visiones son muy pr&oacute;ximas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tono predominante en la relaci&oacute;n es optimista y responde a una vocaci&oacute;n constructiva de ambas partes por trabajar juntos para establecer una relaci&oacute;n econ&oacute;mica s&oacute;lida. Los anuncios de importantes inversiones en Zaragoza, Murcia o Barcelona endulzan un intercambio en el que Espa&ntilde;a sigue sumando cifras en el d&eacute;ficit comercial, que ronda ya los 40.000 millones de euros. Por otra parte, a China no se le pasa por alto que la econom&iacute;a espa&ntilde;ola lidera el crecimiento entre los pa&iacute;ses occidentales
    </p><h2 class="article-text">Tiempos revueltos en la relaci&oacute;n China-UE</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un periodo de marcado endurecimiento de la actitud europea hacia China, en buena medida como resultado del cambio de enfoque propiciado desde el primer mandato de la Administraci&oacute;n Trump, Bruselas tendr&aacute; que mover ficha. Otros, como Jap&oacute;n o Corea del Sur, lo est&aacute;n haciendo ya, girando en redondo para crear &ldquo;un entorno comercial y de inversi&oacute;n predecible&rdquo;. Coincidiendo con el 50 aniversario del establecimiento de lazos diplom&aacute;ticos entre ambas partes, deben tambi&eacute;n coordinar posiciones frente al &oacute;rdago de Trump y para evitar que a dicha tensi&oacute;n se sume su propio conflicto. Si escalan los desacuerdos con EEUU, debe desescalar la tirantez UE-China para evitar la simultaneidad de dos conflictos comerciales de esa magnitud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las disputas con China por el veh&iacute;culo el&eacute;ctrico o los productos l&aacute;cteos, la UE sigue siendo el segundo socio comercial de China, s&oacute;lo por detr&aacute;s de la&nbsp;ASEAN. En la &uacute;ltima d&eacute;cada, el comercio entre ambos no ha hecho m&aacute;s que crecer. De acuerdo con cifras de la Administraci&oacute;n General de Aduanas, los flujos comerciales entre China y la UE aumentaron en 2024 un 1,6%. Entre los estados miembros de la UE,&nbsp;Alemania&nbsp;es el primer socio comercial de China, que increment&oacute; sus exportaciones un 7,8 % al pa&iacute;s europeo. El ganador de las recientes elecciones alemanas, el conservador&nbsp;Friedrich Merz,&nbsp; dijo que su m&aacute;xima prioridad es &nbsp; contribuir a que Europa se independice de Estados Unidos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El impacto de Trump</h2><p class="article-text">
        La asunci&oacute;n de Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos y sus diatribas contra la UE en diversos planos amenazan con trastocar los enfoques y equilibrios tradicionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La UE tiene que adaptarse a la nueva situaci&oacute;n reforzando su autonom&iacute;a y efectuando un nuevo diagn&oacute;stico. En este sentido, cabe apreciar los matices respecto a las yuxtaposiciones de intereses con EEUU, Rusia o China pues un tratamiento uniforme no se ajustar&iacute;a a sus necesidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el primer momento, Pedro S&aacute;nchez ha exhibido una posici&oacute;n cr&iacute;tica con la Casa Blanca apuntando a una exploraci&oacute;n activa y alternativa de las posibilidades compensatorias que puede ofrecer una relaci&oacute;n m&aacute;s estrecha con China. Recientemente, el ministro de Exteriores Albares destac&oacute; la conveniencia de alejarse de la pol&iacute;tica de confrontaci&oacute;n con China que auspicia Washington para que la UE pueda desarrollar una pol&iacute;tica propia hacia Beijing sin tanta dependencia del discurso de la Casa Blanca.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, en un asunto candente &ndash;y divergente&ndash; como es el futuro de Ucrania, en Madrid y Bruselas solo pueden simpatizar con el enfoque chino, que defiende la presencia europea en las negociaciones con las partes.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, ignorar a la UE para privilegiar el di&aacute;logo con Rusia puede facilitar objetivamente un desplazamiento de la UE hacia China. Beijing lo ve tambi&eacute;n as&iacute; y ha multiplicado los contactos con l&iacute;deres europeos para alentar un impulso a las relaciones bilaterales que desatasque una agenda anclada en el tratado de inversiones de 2020, que sigue en el limbo. Esta maniobra de seducci&oacute;n exhibe de nuevo el inter&eacute;s de China por contar con Europa como sujeto global con quien comparte visiones cercanas en materia de comercio o multilateralismo, la estabilidad de las cadenas industriales, asuntos confrontativos en la relaci&oacute;n con EEUU.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ni Madrid ni Bruselas pretenden poner en riesgo la relaci&oacute;n econ&oacute;mica con EEUU pero la actual espiral aconsejar&iacute;a un avance para el reposicionamiento geopol&iacute;tico que tome debida cuenta de la importancia del mercado chino para los pa&iacute;ses europeos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Varios funcionarios comunitarios visitaron China &uacute;ltimamente, entre ellos el ministro de Asuntos Exteriores franc&eacute;s, Jean-No&euml;l Barrot, y el comisario europeo de Comercio y Seguridad Econ&oacute;mica, Maros Sefcovic. Otros visitar&aacute;n China pr&oacute;ximamente, lo que pone de relieve la creciente interacci&oacute;n entre China y la UE en un contexto de turbulencia global.&nbsp;Adem&aacute;s del ministro de Asuntos Exteriores franc&eacute;s y el responsable de Comercio de la UE, el presidente del Senado italiano, Ignazio La Russa, y el ministro de Estado y Asuntos Exteriores de Portugal, Paulo Rangel, tambi&eacute;n visitaron China.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Europa debe protegerse de la volatilidad econ&oacute;mica mundial y reducir su dependencia de socios comerciales inestables como Estados Unidos. En la UE, Pedro S&aacute;nchez representa una voz cualificada que puede facilitar los reequilibrios. Las relaciones con China pueden experimentar un deshielo no menos hist&oacute;rico que el abrupto envite de Washington a Bruselas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xulio Ríos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pedro-sanchez-ue-mira-china_129_12205183.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Apr 2025 20:17:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Sánchez en la UE que mira a China]]></media:title>
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