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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel Espinosa]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel-espinosa/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel Espinosa]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Son las bacterias seres sociales?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/son-bacterias-seres-sociales_132_12246615.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9dd8329-70b6-4fa2-a58b-03698c41d351_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Son las bacterias seres sociales?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La complejidad de la vida bacteriana es mucho mayor de lo que pudiera parecer. Intentar entender cómo funcionan las comunidades de bacterias y cómo interaccionan con otros organismos es uno de los retos más fascinantes de la ciencia actual</p></div><p class="article-text">
        Cuando pensamos en bacterias, seguramente nos vienen a la mente dos tipos de im&aacute;genes. Una en la que se ven algunas c&eacute;lulas bacterianas individuales que parecen estar nadando, y que es habitual ver acompa&ntilde;ando a alguna noticia (normalmente mala, como brotes de salmonelosis, infecciones hospitalarias, etc.). La otra son los anuncios de dent&iacute;fricos o enjuagues bucales, en los que vemos grupos de bacterias pegadas a los dientes formando la placa, y lo eficaz que es el producto en cuesti&oacute;n elimin&aacute;ndolas.
    </p><p class="article-text">
        La primera imagen, la de las c&eacute;lulas individuales, es la idea que cl&aacute;sicamente hemos tenido de la vida bacteriana: seres unicelulares, dedicados simplemente a multiplicarse y crearnos problemas de salud. Estas ideas, aunque no sean del todo incorrectas, requieren cierta matizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, es cierto que hay especies capaces de provocar infecciones e incluso la muerte en casos extremos. Pero no es algo general, ni mucho menos. De hecho, son relativamente pocas en comparaci&oacute;n con la gran diversidad de especies bacterianas que habitan nuestro planeta. Lo que ocurre es que durante mucho tiempo, los principales esfuerzos en Microbiolog&iacute;a ven&iacute;an de tratar de aislar y estudiar los agentes causales de enfermedades infecciosas. As&iacute;, durante d&eacute;cadas, eran relativamente pocas las especies identificadas, simplemente porque eran las que se pod&iacute;an cultivar en el laboratorio. Y aunque se intu&iacute;a que la diversidad era mucho mayor, constitu&iacute;an algo as&iacute; como una &ldquo;materia oscura&rdquo; microbiana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sin la actividad bacteriana, los ecosistemas simplemente no funcionarían. Y nuestro cuerpo tampoco; los microorganismos asociados a nuestro intestino desempeñan un papel esencial en nuestra digestión y condicionan nuestra salud</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Actualmente tenemos t&eacute;cnicas cada vez m&aacute;s potentes, r&aacute;pidas y baratas para conocer la secuencia completa del genoma de un microorganismo, o de una mezcla compleja de microorganismos, simplemente partiendo de muestras obtenidas directamente del medio ambiente. Esto nos permite saber qu&eacute; especies est&aacute;n en esa muestra, sin necesidad de cultivarlas en el laboratorio. Gracias a estas t&eacute;cnicas, hoy somos conscientes de la gran biodiversidad existente en nuestro planeta, y de que la mayor&iacute;a de especies no solo no causan enfermedades sino que en muchos casos son esenciales para nuestra vida y para la vida en general. Sin la actividad bacteriana, los ecosistemas simplemente no funcionar&iacute;an. Y nuestro cuerpo tampoco; los microorganismos asociados a nuestro intestino desempe&ntilde;an un papel esencial en nuestra digesti&oacute;n y condicionan nuestra salud.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, hemos tenido que cambiar radicalmente la visi&oacute;n de las bacterias como seres unicelulares bastante simples. En la naturaleza normalmente encontramos a las bacterias formando comunidades multicelulares complejas, formadas por individuos de una o varias especies, que se encuentran generalmente asociadas a superficies y embebidas en una matriz protectora de material que ellas mismas producen. Es lo que conocemos como biopel&iacute;culas o &ldquo;biofilms&rdquo;. En el fondo, la placa bacteriana que se forma en nuestros dientes no es otra cosa que un <em>biofilm</em>. En estas comunidades se van a establecer toda una serie de interacciones que pueden ir desde la utilizaci&oacute;n selectiva de nutrientes por unas u otras especies, hasta el reparto de tareas: producci&oacute;n de los componentes de la matriz protectora (normalmente formada por prote&iacute;nas, pol&iacute;meros de az&uacute;cares e incluso &aacute;cidos nucl&eacute;icos), adhesi&oacute;n a la superficie, o entrada en un estado de &ldquo;letargo&rdquo; metab&oacute;lico.
    </p><p class="article-text">
        Esta capacidad de las bacterias de formar biopel&iacute;culas es una de las estrategias fundamentales de persistencia en diversos ambientes, inclu&iacute;dos h&aacute;bitats con condiciones extremas. Pero adem&aacute;s tiene una serie de implicaciones para nuestra vida y nuestras actividades, aparte de la placa dental, o de la asociaci&oacute;n de bacterias a nuestro intestino. Cuando termines de leer esto, puedes ir al fregadero de la cocina y desmontarlo; en las paredes del interior del desag&uuml;e ver&aacute;s una capa mucosa; si la observases con un microscopio potente, comprobar&iacute;as que contiene un buen n&uacute;mero de bacterias, formando un <em>biofilm</em>. Esto da una idea de c&oacute;mo un ambiente &oacute;ptimo, con humedad y suministro regular de nutrientes, puede favorecer el crecimiento de estas comunidades multicelulares, a pesar de que por el mismo sitio tambi&eacute;n caiga detergente (que normalmente va a estar dilu&iacute;do y adem&aacute;s se va a encontrar con la matriz extracelular del <em>biofilm</em> como barrera protectora).
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Quorum sensing&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El ejemplo del desag&uuml;e es una forma gr&aacute;fica de mostrar lo que ocurre en otras situaciones m&aacute;s preocupantes. Es el caso de cat&eacute;teres o implantes, que a menudo acaban siendo el foco de infecciones cr&oacute;nicas o recurrentes; de nuevo nos encontramos con un ambiente favorable para la formaci&oacute;n de biopel&iacute;culas. Y de nuevo, la matriz protectora del biofilm va a reducir la efectividad de los antibi&oacute;ticos. Adem&aacute;s, ese estado de letargo metab&oacute;lico que indicaba anteriormente en el que entran algunas c&eacute;lulas, hace que una peque&ntilde;a parte de la poblaci&oacute;n no se vea afectada por el antibi&oacute;tico (que normalmente va a actuar sobre c&eacute;lulas metab&oacute;licamente activas), y al retirar el tratamiento puedan volver a multiplicarse.
    </p><p class="article-text">
        No todo es malo. La formaci&oacute;n de biopel&iacute;culas es la base de muchos sistemas de depuraci&oacute;n de aguas residuales, se ha empleado para diversas aplicaciones biotecnol&oacute;gicas, y es clave en el desarrollo de nuevos productos para la agricultura sostenible, basados en bacterias beneficiosas para las plantas. Distintas especies bacterianas pueden asociarse a la ra&iacute;z de plantas y son capaces de promover el crecimiento vegetal o proteger a las plantas frente a factores de estr&eacute;s. La capacidad de estas bacterias para colonizar eficientemente la ra&iacute;z es clave para ejercer dichos efectos.
    </p><p class="article-text">
        Pero para ser seres sociales no basta con vivir juntos. Es necesario que exista alg&uacute;n tipo de comunicaci&oacute;n. Hoy sabemos que muchas bacterias poseen esta capacidad, a trav&eacute;s de se&ntilde;ales qu&iacute;micas que permiten a la poblaci&oacute;n coordinar respuestas. Es lo que se conoce como &ldquo;quorum sensing&rdquo; o detecci&oacute;n de qu&oacute;rum. Estas se&ntilde;ales qu&iacute;micas se van acumulando a medida que la densidad de poblaci&oacute;n aumenta y funcionan a partir de un umbral de concentraci&oacute;n (es decir cuando se alcanza una densidad de bacterias suficiente). Cuando se alcanza este umbral, se desencadena toda una serie de cambios en el programa gen&eacute;tico de la poblaci&oacute;n bacteriana de forma simult&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Algunas de las mol&eacute;culas que participan en la detecci&oacute;n de qu&oacute;rum tambi&eacute;n pueden actuar como sistemas de comunicaci&oacute;n con otros organismos (hongos, plantas, e incluso pueden modular algunas respuestas en seres humanos).&nbsp;Adem&aacute;s, existen otras mol&eacute;culas que sirven como se&ntilde;ales entre bacterias y organismos... &iquest;superiores?
    </p><p class="article-text">
        La complejidad de la vida bacteriana es mucho mayor de lo que pudiera parecer. Intentar entender c&oacute;mo funcionan las comunidades de bacterias y c&oacute;mo interaccionan con otros organismos es uno de los retos m&aacute;s fascinantes de la ciencia actual. Y de los que m&aacute;s pueden influir en nuestra propia vida, desde la salud a la producci&oacute;n sostenible de alimentos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/son-bacterias-seres-sociales_132_12246615.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Apr 2025 07:45:57 +0000]]></pubDate>
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