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    <title><![CDATA[elDiario.es - Tino Calero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/tino-calero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Tino Calero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando la guerra llama a nuestras puertas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/guerra-llama-puertas_129_13123331.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron la Operaci&oacute;n Furia &Eacute;pica contra Ir&aacute;n. Seis semanas despu&eacute;s, el conflicto ha entrado en una fase nueva y m&aacute;s peligrosa. Aunque la guerra se libra a miles de kil&oacute;metros de aqu&iacute;, sus efectos, cual tsunami, no han tardado en llegar a la Comunitat Valenciana. Porque Ir&aacute;n no es solo un pa&iacute;s en guerra: es el paso por el que transita cerca del 20% del petr&oacute;leo y el gas del mundo. Y cuando ese grifo se estrecha, el impacto no entiende de fronteras.
    </p><p class="article-text">
        El gas ya se ha encarecido un 60%. El petr&oacute;leo, un 30%. La inflaci&oacute;n se instalar&aacute; en torno al 3% de media este a&ntilde;o, con tendencia al alza. Estas cifras no son abstracciones econ&oacute;micas: pueden llegar a ser la causa de que una familia tenga que elegir entre la luz y la cesta de la compra. Son la diferencia entre que una empresa valenciana tenga futuro o tenga que reducir su plantilla o, en el peor de los casos, echar el cierre.
    </p><p class="article-text">
        En UGT-PV hemos analizado c&oacute;mo esta crisis puede golpear a nuestra tierra y, sobre todo, qu&eacute; puede hacer la Generalitat para amortiguar ese golpe. El resultado es un conjunto de propuestas concretas, financiadas y ejecutables. No un brindis al sol, no declaraciones de intenciones: sino medidas que se pueden activar ya, esta semana, si hay voluntad pol&iacute;tica para hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero, y m&aacute;s urgente, es proteger a quienes menos pueden aguantar. M&aacute;s de 200.000 consumidores vulnerables en la Comunitat ya sufr&iacute;an pobreza energ&eacute;tica antes de que estallara este conflicto. Con el encarecimiento actual, ese n&uacute;mero crecer&aacute;. Por eso desde UGT-PV reclamamos la activaci&oacute;n inmediata de medidas de emergencia social: refuerzo de las prestaciones existentes, ayudas directas a las familias con menos recursos y garant&iacute;as de acceso a los suministros b&aacute;sicos para los hogares m&aacute;s vulnerables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la crisis no solo afecta a las familias. El tejido productivo valenciano tiene ante s&iacute; una prueba de resistencia muy exigente que golpea a sectores muy diferentes, y lo hace de formas distintas.
    </p><p class="article-text">
        El sector cer&aacute;mico de Castell&oacute;n, que depende del gas como principal insumo energ&eacute;tico y exporta cerca de la mitad de su producci&oacute;n hacia Oriente Medio, sufre una doble presi&oacute;n que puede ser letal para muchas empresas. La industria del pl&aacute;stico y la qu&iacute;mica afronta una triple amenaza: materias primas m&aacute;s caras, energ&iacute;a m&aacute;s cara y cadenas de suministro rotas. Pero m&aacute;s all&aacute; de estas industrias, el impacto se extiende con la misma crudeza por otros sectores que sostienen buena parte de nuestra econom&iacute;a y de nuestro empleo.
    </p><p class="article-text">
        La agricultura valenciana, altamente dependiente de insumos importados, se enfrenta a un encarecimiento severo de los fertilizantes, una tercera parte de cuyo comercio mundial transita precisamente por el estrecho de Ormuz, hoy bloqueado por el conflicto. A eso hay que sumarle el alza del gas&oacute;leo, que dispara los costes de bombeo del regad&iacute;o y de la maquinaria agr&iacute;cola. El resultado es un apret&oacute;n en los m&aacute;rgenes que muchas explotaciones, ya de por s&iacute; ajustadas, no podr&aacute;n absorber sin ayuda. Y lo que es peor: ese sobrecoste terminar&aacute; traslad&aacute;ndose, en parte, al precio de los alimentos que llegan a nuestras mesas.
    </p><p class="article-text">
        El transporte y la log&iacute;stica, columna vertebral de cualquier econom&iacute;a abierta como la nuestra, tambi&eacute;n notan el golpe de forma inmediata. El encarecimiento del carburante presiona a las empresas del sector, que operan con m&aacute;rgenes estrechos y contratos cerrados a precios que ya no reflejan la realidad actual. Los puertos valencianos, hub log&iacute;stico estrat&eacute;gico del arco mediterr&aacute;neo, ven c&oacute;mo se encarecen los tr&aacute;ficos y se complican las cadenas de distribuci&oacute;n. Cada retraso, cada sobrecoste en el flete, se convierte en un problema para las empresas exportadoras e importadoras que dependen de esas infraestructuras.
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama, conviene tener claro que la Generalitat no es un actor secundario en esta crisis, a la espera de que Madrid marque el paso. Tiene competencias plenas en materia de vivienda, servicios sociales, ordenaci&oacute;n del territorio, autorizaci&oacute;n de instalaciones de energ&iacute;a renovable de menos de 50 megavatios, pol&iacute;tica industrial auton&oacute;mica y planificaci&oacute;n energ&eacute;tica regional. Eso no es poca cosa. Es un margen de actuaci&oacute;n real, amplio y propio, que no depende de ning&uacute;n decreto del gobierno central ni de ninguna negociaci&oacute;n bilateral. Depende &uacute;nicamente de la voluntad de ejercerlo. Esperar a que otros act&uacute;en antes de mover ficha, en &aacute;mbitos donde la Generalitat tiene plena capacidad de decisi&oacute;n, no es prudencia, es una dilaci&oacute;n que la ciudadan&iacute;a valenciana no puede permitirse en un momento como este.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, y para que esa acci&oacute;n sea coordinada y eficaz, es necesario reforzar el papel del Di&aacute;logo Social y la participaci&oacute;n de los agentes sociales. El di&aacute;logo social no es un tr&aacute;mite; es el mecanismo m&aacute;s eficaz que tenemos para convertir el diagn&oacute;stico en acci&oacute;n y para garantizar que las medidas sean justas, equilibradas y duraderas.
    </p><p class="article-text">
        Desde esa mesa, y con el compromiso de todos los agentes implicados, deben articularse instrumentos de alivio financiero para las empresas m&aacute;s expuestas, mecanismos de contenci&oacute;n de costes energ&eacute;ticos para los sectores industriales m&aacute;s vulnerables, apoyo directo al sector primario para hacer frente al encarecimiento de insumos b&aacute;sicos, mecanismos de protecci&oacute;n a las familias y a los colectivos m&aacute;s vulnerables, y una agilizaci&oacute;n decidida de los tr&aacute;mites que hoy frenan la implantaci&oacute;n de energ&iacute;as renovables a fin de reforzar nuestra soberan&iacute;a energ&eacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; est&aacute; la gran lectura de fondo que debemos hacer de esta crisis. La dependencia de los combustibles f&oacute;siles importados no es solo un problema medioambiental; es una vulnerabilidad econ&oacute;mica y social de primer orden. Cada vez que Oriente Pr&oacute;ximo se incendia, nuestra industria tiembla, nuestros agricultores pierden y nuestros transportistas se aprietan el cintur&oacute;n. La respuesta tiene que ser acelerar de una vez la transici&oacute;n energ&eacute;tica: m&aacute;s renovables, m&aacute;s electrificaci&oacute;n industrial, m&aacute;s econom&iacute;a circular. No como un ideal verde, sino como una estrategia de soberan&iacute;a econ&oacute;mica real. Y tambi&eacute;n esa transici&oacute;n debe negociarse y acordarse en el marco del di&aacute;logo social, para que sea justa y no deje a nadie atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no es aceptable, en ning&uacute;n caso, es la inacci&oacute;n. Las crisis energ&eacute;ticas no avisan; explotan. Y cuando explotan, los que m&aacute;s pierden son siempre los mismos: los que tan solo tienen el sustento de su trabajo y tienen menos margen para aguantar. La Generalitat tiene las herramientas. El di&aacute;logo social tiene las propuestas. Solo falta que quienes gobiernan est&eacute;n a la altura de lo que este momento exige.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Tino Calero</strong> es secretario general de UGT-PV</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tino Calero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/guerra-llama-puertas_129_13123331.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 09:28:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuando la guerra llama a nuestras puertas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta abierta a ti, que fuiste a Torre Pacheco a “defender la seguridad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/carta-abierta-fuiste-torre-pacheco-defender-seguridad_129_12477299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Te escribo a ti. A ti, que quiz&aacute;s estuviste hace poco en Torre Pacheco. A ti, que sientes que tu barrio o tu pueblo ya no es tan seguro como antes y que tienes miedo. A ti, que has compartido en tus redes sociales mensajes de indignaci&oacute;n y que, movido por esa rabia, te has manifestado o incluso has ido un paso m&aacute;s all&aacute;. Te escribo a ti, que defiendes tu derecho a vivir en paz y que, para ello, crees que la soluci&oacute;n es salir a la calle a se&ntilde;alar a otros. Y, sobre todo, te escribo a ti, que si alguien te llamara fascista o ultraderechista, te ofender&iacute;as profundamente, porque t&uacute; &ldquo;no eres eso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiero que, por un momento, dejes de lado la rabia y pienses conmigo. Dices que buscas seguridad, pero te has desplazado a un municipio para participar en actos que generan precisamente lo contrario: violencia, caos e inseguridad. &iquest;Es seguro lanzar objetos contra las casas? &iquest;Es seguro acorralar a personas en sus propios hogares? &iquest;Es seguro gritar consignas de odio que convierten una comunidad en un campo de batalla? No nos enga&ntilde;emos: lo que has hecho no es defender la seguridad de nadie. Es agredir.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; reside la gran contradicci&oacute;n en la que vives. Dices no ser racista, pero no has ido a protestar frente a un juzgado para pedir m&aacute;s agilidad judicial, ni frente a una delegaci&oacute;n del gobierno para exigir m&aacute;s recursos policiales. No. Has ido a un barrio donde viven personas inmigrantes. Has se&ntilde;alado a todo un colectivo por los actos deleznables de unos pocos individuos. Has decidido que la nacionalidad o el color de piel de una persona la convierte autom&aacute;ticamente en sospechosa, en parte del problema.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s no te das cuenta, pero esa idea, ese impulso de culpar a un grupo entero por las acciones de algunos, es la semilla del fascismo. El fascismo no empieza con un carnet de partido o un saludo marcial. Empieza mucho antes, de una forma m&aacute;s sutil, casi imperceptible. Empieza cuando el miedo nos lleva a buscar un chivo expiatorio f&aacute;cil y visible. Empieza cuando decidimos que &ldquo;ellos&rdquo; son el problema, y que &ldquo;nosotros&rdquo; tenemos derecho a actuar por nuestra cuenta. Aunque no te sientas parte de esa ideolog&iacute;a, tus acciones hablan por ti. Perseguir a personas por su origen no es patriotismo ni defensa propia; es xenofobia.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, hablemos de esa gente a la que se&ntilde;alas. &iquest;Te has parado a pensar qui&eacute;nes son? Son las personas que, cada d&iacute;a, se levantan al alba para trabajar en el campo murciano, recogiendo las frutas y hortalizas que llegan a tu mesa. Son quienes cuidan de nuestros mayores con una dedicaci&oacute;n que a menudo no encontramos en casa. Son quienes trabajan en la construcci&oacute;n, en la hosteler&iacute;a, quienes abren peque&ntilde;os negocios y pagan sus impuestos como t&uacute; y como yo. Tal vez hasta las tengas entre tus amistades o en tu vecindario.
    </p><p class="article-text">
        La inmigraci&oacute;n no es un cuento de hadas, tiene sus complejidades, pero su aportaci&oacute;n a Espa&ntilde;a es innegable y medible. Contribuyen con su trabajo a sostener nuestro sistema de pensiones y nuestra sanidad p&uacute;blica. Pagan el IVA de cada compra que hacen y enriquecen nuestra cultura con su m&uacute;sica, su gastronom&iacute;a y sus tradiciones. Reducir a millones de personas a una caricatura de delincuente no es solo injusto, es ignorar una realidad que nos beneficia y que nos hace mejores
    </p><p class="article-text">
        Un delincuente es un delincuente, se llame Mohamed, John o Javier. Y debe ser la ley, y solo la ley, quien se ocupe de &eacute;l. La seguridad es un derecho fundamental, y tu preocupaci&oacute;n, si solo fuera eso, es leg&iacute;tima. Sin embargo, cuando esa 'preocupaci&oacute;n' se traduce en odio al diferente, pierde toda su legitimidad. Pero es crucial poner las cosas en perspectiva: vives en uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s seguros del mundo, con una de las tasas de criminalidad m&aacute;s bajas de Europa, aunque algunos se esfuercen cada d&iacute;a en convencerte de lo contrario. Alimentan artificialmente un mensaje de inseguridad y caos porque el miedo es una herramienta muy poderosa para manipular. Y ante ese miedo, real o infundido, la respuesta nunca puede ser la barbarie, sino exigir m&aacute;s y mejores pol&iacute;ticas de integraci&oacute;n, m&aacute;s educaci&oacute;n en los barrios vulnerables, m&aacute;s presencia policial que proteja a todos los vecinos, sin importar su origen, y una justicia que act&uacute;e con contundencia.
    </p><p class="article-text">
        La pr&oacute;xima vez que sientas esa rabia, preg&uacute;ntate qui&eacute;n se beneficia de tu odio. No son tus vecinos. Mucho menos t&uacute;. Quienes ganan son aquellos que agitan el miedo para sacar r&eacute;dito pol&iacute;tico, los que prefieren que te pelees con tu vecino de abajo en lugar de exigirles a ellos responsabilidades. 
    </p><p class="article-text">
        Tienes que elegir. Puedes seguir viviendo en esa contradicci&oacute;n, diciendo que no eres fascista mientras act&uacute;as como tal, o puedes empezar a construir la seguridad de verdad. Y la seguridad real no se levanta con piedras y gritos de odio, sino con justicia, empat&iacute;a y convivencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tino Calero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/carta-abierta-fuiste-torre-pacheco-defender-seguridad_129_12477299.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jul 2025 09:47:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Carta abierta a ti, que fuiste a Torre Pacheco a “defender la seguridad”]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salgamos a las calles para proteger lo conquistado y ganar el futuro que merecemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/salgamos-calles-proteger-conquistado-ganar-futuro-merecemos_129_12263199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Este Primero de Mayo no es uno m&aacute;s para m&iacute;. Es el primero que conmemoro como secretario general de UGT-PV, y no puedo evitar sentir una mezcla de orgullo, responsabilidad y gratitud. Orgullo por representar a tantas trabajadoras y trabajadores que d&iacute;a a d&iacute;a con su compromiso sostienen nuestra sociedad. Responsabilidad porque s&eacute; que cada derecho que defendemos es el fruto de generaciones de lucha y sacrificios. Y gratitud, porque pertenecer a este movimiento colectivo que representa la UGT, y por extensi&oacute;n el sindicalismo de clase, es tambi&eacute;n una forma de construir un futuro mejor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy, m&aacute;s que nunca, entendemos que proteger lo conquistado no es un acto de nostalgia: es una necesidad. Vivimos tiempos en los que todo aquello que parec&iacute;a seguro &mdash;los derechos laborales, la sanidad p&uacute;blica, la educaci&oacute;n, la igualdad&mdash; vuelve a estar en riesgo. Y, adem&aacute;s, sabemos que el futuro que queremos no llegar&aacute; solo con desearlo: tendremos que ganarlo mediante el esfuerzo colectivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Miremos alrededor. A nivel internacional, las guerras en Palestina y Ucrania nos recuerdan que la paz, la justicia y los derechos humanos nunca son conquistas definitivas. Nos recuerdan que la indiferencia y el silencio tambi&eacute;n son formas de complicidad. Desde aqu&iacute;, desde nuestras calles, diremos alto y claro que no aceptamos la violencia ni la barbarie, y que seguimos creyendo en la paz y en la solidaridad como el &uacute;nico camino posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n aqu&iacute;, en nuestra tierra, hemos vivido situaciones que no podemos ni queremos olvidar. La DANA del pasado 29 de octubre golpe&oacute; duramente las comarcas valencianas, dejando a su paso graves inundaciones, da&ntilde;os materiales incalculables y, lo m&aacute;s doloroso, 228 v&iacute;ctimas mortales. No fueron solo consecuencia de las lluvias torrenciales: tambi&eacute;n fallaron los protocolos y la gesti&oacute;n de la emergencia. Por eso reclamamos que se investigue, que se esclarezca todo y que se asuman las responsabilidades pol&iacute;ticas que correspondan. La ciudadan&iacute;a merece saber toda la verdad. La recuperaci&oacute;n solo ser&aacute; posible sobre la verdad, la justicia y la reparaci&oacute;n para las v&iacute;ctimas de la DANA.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, en medio de la tragedia, surgi&oacute; lo mejor de nuestra sociedad. Miles de personas voluntarias, se volcaron para ayudar, limpiar, reconstruir. A su lado, los servicios p&uacute;blicos y sus profesionales demostraron, una vez m&aacute;s, que son el pilar de nuestro bienestar com&uacute;n. Su entrega, su humanidad y su profesionalidad nos devolvieron la esperanza cuando m&aacute;s la necesit&aacute;bamos. A todas esas personas, este Primero de Mayo tambi&eacute;n va dedicado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, mientras miramos hacia adelante, somos conscientes de los grandes retos que tenemos por delante. Porque adem&aacute;s de defender los derechos laborales y sociales, tambi&eacute;n tenemos que proteger nuestra convivencia frente a quienes siembran odio y miedo. No podemos mirar hacia otro lado ante el avance de la ultraderecha, ante los discursos de los ap&oacute;stoles del miedo que alimentan el racismo, el machismo y la intolerancia. Tampoco podemos caer en la trampa de la antipol&iacute;tica, esa que intenta desacreditar todo lo p&uacute;blico, todo lo colectivo, para imponer un modelo basado en el individualismo y la desigualdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy m&aacute;s que nunca, frente al ruido, frente al miedo, frente al odio, reivindicamos la pol&iacute;tica como herramienta de transformaci&oacute;n, de justicia y de esperanza. Reivindicamos el sindicalismo como la fuerza organizada de quienes creen que otro futuro es posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La reducci&oacute;n de la jornada laboral es uno de los pasos que tenemos que dar. Trabajar menos para vivir mejor, para repartir el empleo, para cuidar nuestra salud. Una jornada de 37,5 horas semanales es una reivindicaci&oacute;n justa, posible y necesaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuperar el poder adquisitivo de los salarios es otro gran desaf&iacute;o. No puede ser que mientras unos pocos se enriquecen m&aacute;s y m&aacute;s, millones de personas vean c&oacute;mo su esfuerzo cada vez vale menos. Defender salarios dignos es defender la dignidad de la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La vivienda, la sanidad, la educaci&oacute;n, las pensiones, el medio ambiente, los cuidados&hellip; Cada uno de estos &aacute;mbitos es una pieza fundamental del bienestar colectivo. Y cada uno de ellos necesita pol&iacute;ticas valientes, capaces de poner en el centro a las personas y no a los mercados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siempre con una mirada feminista, porque sabemos que sin igualdad real entre mujeres y hombres no hay democracia verdadera, ni justicia social, ni libertad plena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, este Primero de Mayo, reafirmamos el valor imprescindible del sindicalismo de clase. Frente a los que nos quieren d&eacute;biles, divididos o callados, nosotros respondemos con solidaridad, con organizaci&oacute;n y con lucha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este Primero de Mayo tiene un significado especial. No solo por todo lo que hemos vivido, sino por todo lo que todav&iacute;a tenemos por construir. Porque sabemos que los derechos conquistados no son inamovibles. Que cada generaci&oacute;n tiene la tarea de protegerlos, de ampliarlos, de adaptarlos a los nuevos tiempos. Y porque sabemos que el futuro justo, igualitario y digno que deseamos, no nos lo regalar&aacute; nadie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este Primero de Mayo saldremos a las calles por salarios dignos, por la reducci&oacute;n de jornada, por mayor seguridad y salud en el trabajo, por el derecho a la vivienda, por la educaci&oacute;n y la sanidad p&uacute;blicas, por la igualdad, contra la violencia machista, por el planeta, por la memoria de quienes ya no est&aacute;n, por quienes lo dieron todo en momentos dif&iacute;ciles, y por quienes siguen creyendo en un futuro compartido sobre la base de la justicia social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De nuevo, el Primero de Mayo es un recordatorio de todo lo que hemos sido capaces de conseguir cuando los trabajadores y las trabajadoras hemos avanzado juntos. Y tambi&eacute;n una promesa: la de seguir defendiendo con coraje, con esperanza y con dignidad lo que somos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora m&aacute;s que nunca, toca proteger lo conquistado y ganar el futuro.&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tino Calero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/salgamos-calles-proteger-conquistado-ganar-futuro-merecemos_129_12263199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 May 2025 08:00:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Salgamos a las calles para proteger lo conquistado y ganar el futuro que merecemos]]></media:title>
    </item>
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