<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Juristas por Palestina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juristas-por-palestina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juristas por Palestina]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1053952/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Gaza: mientras el Derecho y la Ética no se aplican, el genocidio avanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gazagaza-derecho-etica-no-aplican-genocidio-avanza_129_12356515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8436b8c-bfcf-4843-b492-135a1ea2e50e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gaza: mientras el Derecho y la Ética no se aplican, el genocidio avanza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El plan actual del Gobierno israelí de reocupar Gaza y expulsar forzosamente a sus habitantes constituiría, de materializarse, otro crimen de lesa humanidad. Genocidio y limpieza étnica, aunque jurídicamente diferenciados, podrían solaparse en este escenario. </p></div><p class="article-text">
        Entre los problemas del mal, existen dos manifestaciones conectadas: su capacidad para volverse banal, como advirti&oacute; Hannah Arendt, y la posibilidad de que el genocidio se repita, seg&uacute;n Primo Levi. El mal no siempre tiene rostro demon&iacute;aco, pues tambi&eacute;n habita en la impasibilidad ante la barbarie, ya sea por falta de pensamiento cr&iacute;tico o por la comodidad de seguir atrapados en nuestra rutina de espectadores, convencidos de que son otros quienes tienen el poder o la responsabilidad de actuar.
    </p><p class="article-text">
        No hacen falta c&aacute;maras de gas ni esperar a que se alcance el umbral simb&oacute;lico del Holocausto para reaccionar. Tampoco hace falta ser l&iacute;deres pol&iacute;ticos o defensores profesionales de los derechos humanos para poder hacer algo. La Historia muestra que no todos los genocidios han de desarrollarse con la misma mec&aacute;nica, ni dar lugar a una m&iacute;nima cantidad de v&iacute;ctimas. Han existido numerosas formas de exterminio genocida, cada una con signos distintivos, pero todas dirigidas contra un grupo humano por su identidad. Ejemplos son el exterminio f&iacute;sico y cultural de los pueblos ind&iacute;genas de Am&eacute;rica, el genocidio armenio &mdash;con deportaciones y marchas forzadas hacia el desierto&mdash; o la masacre perpetrada en Ruanda contra tutsis y hutus moderados &mdash;a golpe de machete u otras armas rudimentarias de uso dom&eacute;stico&mdash;. En todos estos casos, la deshumanizaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas y la pasividad facilitaron los cr&iacute;menes.
    </p><p class="article-text">
        Desde el 7 de octubre de 2023, el saldo de v&iacute;ctimas en Gaza es estremecedor: m&aacute;s de 55.000 muertos, la gran mayor&iacute;a civiles &mdash;alrededor de un 70%, mujeres y ni&ntilde;os&mdash; y decenas de miles de heridos. A esta tragedia se suma la destrucci&oacute;n sistem&aacute;tica de infraestructuras civiles esenciales, incluidos hospitales, escuelas, universidades y viviendas, dejando a la poblaci&oacute;n sin acceso a servicios b&aacute;sicos y sin espacios seguros. Las im&aacute;genes y testimonios que nos llegan desde el terreno revelan una realidad devastadora: Gaza pr&aacute;cticamente reducida a ruinas, familias desintegradas, personas sobreviviendo entre despojos y cascotes, ni&ntilde;os clamando por comida, mientras lloran blandiendo recipientes vac&iacute;os entre sus manos, y centros sanitarios &mdash;los que a&uacute;n permanecen en pie&mdash; colapsados, sin capacidad para atender a heridos o enfermos cr&oacute;nicos. A ello se suman otros efectos profundamente perturbadores: cuerpos, con o sin vida, atrapados bajo los escombros; la imposibilidad de llevar a cabo entierros dignos; la contaminaci&oacute;n del aire por descomposici&oacute;n y tantos residuos t&oacute;xicos&hellip; Diversas entidades internacionales &mdash;incluidas agencias de la ONU como UNRWA, el Programa Mundial de Alimentos y UNICEF&mdash; y organizaciones humanitarias han advertido que Gaza se encuentra al borde de una hambruna generalizada &mdash;inducida, como es obvio, por el Gobierno israel&iacute;&mdash;. Se ha documentado as&iacute; el aumento de muertes por desnutrici&oacute;n, enfermedades y falta de atenci&oacute;n m&eacute;dica. A finales de mayo, el &uacute;ltimo hospital operativo en el norte de Gaza fue clausurado por la fuerza por el ej&eacute;rcito israel&iacute;, lo que no solo agrava la crisis humanitaria, sino que consolida el desmantelamiento de la infraestructura sanitaria, se&ntilde;alado por diversos informes como parte de una estrategia sostenida desde el inicio de la acci&oacute;n militar por parte de Israel. Las condiciones de vida resultantes son incompatibles con la dignidad humana y ponen en peligro la supervivencia misma de la poblaci&oacute;n. En este contexto, &iquest;alguien puede negar con seriedad que el patr&oacute;n de conducta israel&iacute; encaja en la definici&oacute;n jur&iacute;dica de genocidio?
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo II de la Convenci&oacute;n para la Prevenci&oacute;n y Sanci&oacute;n del Delito de Genocidio tipifica este crimen por la concurrencia de dos elementos: uno material &mdash;los <em>actos</em>&mdash; y otro subjetivo &mdash;la <em>intenci&oacute;n</em> espec&iacute;fica. Basta con uno solo de los actos enumerados, como, entre otros, la &ldquo;matanza de miembros del grupo&rdquo;; la &ldquo;lesi&oacute;n grave a la integridad f&iacute;sica o mental de los miembros del grupo&rdquo;; o someterlos intencionalmente a &ldquo;condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucci&oacute;n f&iacute;sica, total o parcial&rdquo;. El elemento subjetivo exige que los actos sean &ldquo;perpetrados con la intenci&oacute;n de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, &eacute;tnico, racial o religioso, como tal&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Con respecto al elemento material u objetivo del genocidio, es decir, los actos en s&iacute;, basta con observar las acciones y circunstancias bien acreditadas. Gaza es un territorio densamente poblado, donde la poblaci&oacute;n permanece atrapada y sometida a desplazamientos masivos y bombardeos continuos, incluyendo ataques contra campos de refugiados, en alguno de los cuales los ataques israel&iacute;es han llegado a causar m&aacute;s de un centenar de muertos en un solo d&iacute;a, como por ejemplo en el pasado mes de mayo en Jabalia. La poblaci&oacute;n civil, privada de agua, alimentos, electricidad y medicinas, afronta una crisis humanitaria extrema, agravada por el bloqueo y el cierre de fronteras bajo control israel&iacute;, que ha venido impidiendo tanto la huida como el auxilio. Israel ha convertido Gaza en un campo de exterminio. 
    </p><p class="article-text">
        La intenci&oacute;n espec&iacute;fica de destruir al grupo humano palestino, nacional y &eacute;tnico, se evidencia tanto en las acciones &mdash;y omisiones&mdash; como en declaraciones p&uacute;blicas que deshumanizan sistem&aacute;ticamente a los palestinos, present&aacute;ndolos como una amenaza existencial. Ejemplo de ello son las afirmaciones de miembros del Gobierno israel&iacute; calific&aacute;ndolos como &ldquo;animales humanos&rdquo; o declarando la intenci&oacute;n de &ldquo;borrar Gaza&rdquo; y hacerla &ldquo;inhabitable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Numerosas entidades internacionales han advertido que existen elementos suficientes para concluir que el crimen de genocidio se ha cometido &mdash;y sigue cometi&eacute;ndose&mdash; en Gaza. Entre los informes m&aacute;s destacados est&aacute;n: &ldquo;Anatom&iacute;a de un genocidio&rdquo; (relatora especial de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese), &ldquo;Por qu&eacute; esto es un genocidio&rdquo; (Amnist&iacute;a Internacional), &ldquo;Exterminio y actos de genocidio: Israel priva deliberadamente de agua a los palestinos en Gaza&rdquo; (<em>Human Rights Watch</em>) o &ldquo;Genocide Emergency: Gaza and the West Bank&rdquo; (<em>Genocide Watch</em>). Por su parte, la plataforma &ldquo;A Cartography of Genocide&rdquo; (<em>Forensic Architecture</em>) documenta la destrucci&oacute;n sistem&aacute;tica de infraestructuras civiles y las condiciones de vida en Gaza, revelando patrones organizados de ataques que muestran una estrategia militar destinada a destruir las condiciones esenciales para la vida.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n un gran n&uacute;mero de expertos en genocidio, incluidos acad&eacute;micos israel&iacute;es y jud&iacute;os como Raz Segal, se han pronunciado p&uacute;blicamente calificando la situaci&oacute;n en Gaza como un caso de genocidio &ldquo;de manual&rdquo;. Lejos de ser voces aisladas, se ha conformado un r&aacute;pido consenso entre expertos que exige una respuesta urgente y firme de la comunidad internacional ante cr&iacute;menes de tal magnitud.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del genocidio, debe considerarse la acumulaci&oacute;n de cr&iacute;menes de guerra y contra la humanidad, igualmente de enorme gravedad. Sin perjuicio de ellos, el plan actual del Gobierno israel&iacute; de reocupar Gaza y expulsar forzosamente a sus habitantes constituir&iacute;a, de materializarse, otro crimen de lesa humanidad. Genocidio y limpieza &eacute;tnica, aunque jur&iacute;dicamente diferenciados, podr&iacute;an solaparse en este escenario. Una deportaci&oacute;n masiva de los palestinos de Gaza, en combinaci&oacute;n con la magnitud de la violencia y el resto de las circunstancias, implicar&iacute;a un gran riesgo de aniquilaci&oacute;n f&iacute;sica y cultural del pueblo palestino como colectivo. Por ello, no estamos ante una crisis m&aacute;s en Oriente Medio, sino frente a un momento l&iacute;mite para la conciencia jur&iacute;dica y moral de la comunidad internacional.
    </p><p class="article-text">
        Existen adem&aacute;s nuevos elementos profundamente preocupantes desde una perspectiva jur&iacute;dica, pol&iacute;tica y humanitaria. Uno de ellos es el hecho de que una organizaci&oacute;n privada, la denominada Fundaci&oacute;n Humanitaria de Gaza, est&eacute; asumiendo funciones esenciales en el suministro de alimentos y asistencia, lo que plantea serios problemas. Desde un enfoque conceptual, esto amenaza con socavar el sistema de ayuda humanitaria tal como lo conocemos, basado en principios fundamentales como la imparcialidad y la independencia. Asimismo, el acceso de la poblaci&oacute;n civil palestina a esta ayuda se da en condiciones extremas, bajo el riesgo constante de ser blanco del fuego de las fuerzas armadas israel&iacute;es.
    </p><p class="article-text">
        La Corte Internacional de Justicia (CIJ), en su Opini&oacute;n Consultiva de julio de 2024 sobre las <em>Consecuencias jur&iacute;dicas derivadas de las pol&iacute;ticas y pr&aacute;cticas de Israel en el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusal&eacute;n Oriental</em>, ha dejado clara la ilicitud de la ocupaci&oacute;n israel&iacute; del territorio palestino y las obligaciones que se derivan de ello. La Corte ha indicado que Israel debe cesar su ocupaci&oacute;n, desmantelar todos los asentamientos, evacuar a los colonos y garantizar reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas. Asimismo, reafirma que todos los Estados tienen la obligaci&oacute;n de no reconocer ni apoyar la situaci&oacute;n creada por dicha ocupaci&oacute;n il&iacute;cita, de abstenerse de prestar ayuda que contribuya a su mantenimiento y de evitar cualquier forma de relaci&oacute;n econ&oacute;mica o comercial que permita su permanencia. Sin embargo, estas obligaciones no solo est&aacute;n siendo flagrantemente violadas, sino que Israel est&aacute; aumentando el alcance de su ocupaci&oacute;n contraria al Derecho internacional. El anuncio del Gobierno israel&iacute;, el pasado 29 de mayo, de la creaci&oacute;n de 22 nuevos asentamientos en Cisjordania &mdash;justificado expl&iacute;citamente como medida para &ldquo;impedir el establecimiento de un Estado palestino&rdquo;&mdash; se suma a otras violaciones graves continuadas por Israel tanto del Derecho Internacional Humanitario como del Derecho internacional de los derechos humanos, incluyendo desplazamientos forzados, demoliciones masivas de viviendas, confiscaci&oacute;n de tierras, violencia letal y sistem&aacute;tica contra la poblaci&oacute;n civil, detenciones arbitrarias y tortura. Estas pr&aacute;cticas, que incluyen el uso excesivo de la fuerza, la impunidad de la violencia de colonos y una segregaci&oacute;n institucionalizada (<em>apartheid</em>), constituyen cr&iacute;menes de guerra y de lesa humanidad, y perpet&uacute;an la negaci&oacute;n del derecho a la autodeterminaci&oacute;n del pueblo palestino.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la extrema gravedad de los cr&iacute;menes denunciados, ni Israel ni sus dirigentes han sido objeto de sanciones internacionales. En el &aacute;mbito de las Naciones Unidas, esta inacci&oacute;n se explica por el uso sistem&aacute;tico del veto en el Consejo de Seguridad por EE.UU, aliado de Israel. En cuanto a la Uni&oacute;n Europea (UE), la ausencia de medidas se debe a la falta de consenso entre sus Estados miembros &mdash;m&aacute;s all&aacute; de algunas sanciones individuales contra colonos israel&iacute;es implicados en actos violentos en Cisjordania&mdash;, lo que contrasta marcadamente con la rapidez y firmeza con que se han impuesto sanciones a otros Estados, entidades y personas. El Acuerdo de Asociaci&oacute;n entre la UE e Israel permanece tan solo en fase de revisi&oacute;n, para determinar si este ha vulnerado su art&iacute;culo 2, que establece que las relaciones entre las partes &ldquo;se fundamentan en el respeto de los derechos humanos y de los principios democr&aacute;ticos, que inspiran sus pol&iacute;ticas interiores y exteriores y constituyen un elemento esencial&rdquo; del Acuerdo. &iquest;Hasta qu&eacute; punto deben agravarse los hechos para que se adopte una respuesta institucional proporcional y coherente? Por desgracia, ciertas ataduras geopol&iacute;ticas siguen actuando como un lastre, obstaculizando una reacci&oacute;n que est&eacute; a la altura del Derecho internacional y de los principios que, en teor&iacute;a, dicen defenderse, principalmente por los Estados occidentales.
    </p><p class="article-text">
        Hace pocos d&iacute;as, Benjam&iacute;n Netanyahu reconoci&oacute; p&uacute;blicamente que su gobierno permiti&oacute;, desde 2018, la transferencia de fondos desde Catar a la Franja de Gaza &mdash;controlada por Ham&aacute;s&mdash; por recomendaci&oacute;n de los servicios de inteligencia Shin Bet y Mosad. Aunque esta colaboraci&oacute;n era un secreto a voces, escucharlo admitirlo abiertamente resulta impactante, sobre todo porque contradice de manera frontal la narrativa oficial israel&iacute; que justific&oacute; el inicio de su ofensiva militar tras los ataques de Ham&aacute;s del 7 de octubre de 2023. En aquel entonces, Netanyahu hab&iacute;a calificado de &ldquo;rid&iacute;culas&rdquo; las acusaciones de que su propio gobierno hubiera facilitado tal financiaci&oacute;n. Este giro en su discurso no solo revela la flagrante contradicci&oacute;n, sino que expone una estrategia deliberada: fortalecer a Ham&aacute;s con el objetivo de debilitar a la Autoridad Nacional Palestina, para luego declarar la necesidad de eliminar precisamente a ese mismo actor previamente respaldado de forma indirecta. Este no es m&aacute;s que un dato, entre muchos, que demuestra la urgencia de que la ciudadan&iacute;a se informe a fondo sobre todo lo que rodea a la presente situaci&oacute;n: leer Historia acreditada &mdash;incluida la documentada por historiadores israel&iacute;es y jud&iacute;os&mdash;, conocer los antecedentes y el largo historial de resoluciones adoptadas por &oacute;rganos de las Naciones Unidas, incluso desde antes de la Nakba, en 1948, es esencial para comprender c&oacute;mo, cu&aacute;ndo y por qu&eacute; se han ido sucediendo los acontecimientos. En medio de una manipulaci&oacute;n informativa considerable y una proliferaci&oacute;n de mitos err&oacute;neos, se hace m&aacute;s necesario que nunca conocer e impedir las tergiversaciones del Derecho.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo claro de distorsi&oacute;n del Derecho internacional se produjo tras los condenables ataques de Ham&aacute;s del 7 de octubre de 2023 &mdash;actos que pueden encuadrarse en las categor&iacute;as de cr&iacute;menes de guerra y cr&iacute;menes de lesa humanidad&mdash;. Desde entonces, se ha invocado reiteradamente el supuesto derecho de leg&iacute;tima defensa por parte de Israel, respaldado por diversos l&iacute;deres pol&iacute;ticos occidentales, bajo la premisa de que tal invocaci&oacute;n se ajustaba al Derecho internacional. Sin embargo, la leg&iacute;tima defensa se regula por la normativa sobre el uso de la fuerza (<em>ius ad bellum</em>), y resulta jur&iacute;dicamente improcedente en un contexto como el palestino, caracterizado por la ocupaci&oacute;n. En este caso, la rama del Derecho aplicable no es el <em>ius ad bellum</em>, sino el Derecho Internacional Humanitario (<em>ius in bello</em>), que regula la conducta durante los conflictos armados, incluidas las situaciones de ocupaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El Derecho internacional Humanitario (DIH), recogido en gran medida en los cuatro Convenios de Ginebra de 1949, impone tres principios fundamentales, interrelacionados, que conforman la mayor parte de su n&uacute;cleo normativo: el principio de distinci&oacute;n, que exige diferenciar en todo momento entre civiles y combatientes, y entre bienes civiles y objetivos militares, permitiendo ataques &uacute;nicamente contra combatientes y objetivos militares, a la vez que prohibiendo los ataques indiscriminados; el principio de proporcionalidad, que proh&iacute;be operaciones en las que el da&ntilde;o previsto a la poblaci&oacute;n (e infraestructura) civil sea excesivo en relaci&oacute;n con la ventaja militar concreta y directa esperada; y el principio de precauci&oacute;n, que obliga a planificar y ejecutar las acciones militares minimizando, en la medida de lo posible, los efectos adversos sobre personas civiles y bienes protegidos. A ello se suma un elemento esencial: el Derecho Internacional Humanitario no est&aacute; sujeto a reciprocidad. Es decir, incluso si una de las partes incumple sus obligaciones, la otra sigue estando plenamente vinculada por las normas humanitarias. No se trata de un equilibrio condicional, sino de un marco jur&iacute;dico dise&ntilde;ado para proteger a las personas en toda circunstancia, sin excepci&oacute;n. Sin embargo, como ha se&ntilde;alado con elocuencia Francesca Albanese, probablemente no quede una sola de las m&aacute;s de 500 disposiciones de los Convenios de Ginebra que Israel no haya violado.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente hay dos procesos judiciales en curso a nivel internacional: por un lado, la Corte Internacional de Justicia examina el caso presentado por Sud&aacute;frica contra Israel por genocidio en Gaza; por otro, la Corte Penal Internacional ha emitido &oacute;rdenes de arresto contra el primer ministro israel&iacute;, Benjam&iacute;n Netanyahu, y su exministro de Defensa, Yoav Gallant, por cr&iacute;menes de guerra y lesa humanidad. Mientras los tribunales internacionales act&uacute;an a su ritmo, la urgencia humanitaria en Gaza no admite demoras. Cada d&iacute;a sin intervenci&oacute;n efectiva acent&uacute;a el doble rasero (evidente, por ejemplo, en la diferencia de trato dado por la UE a los nacionales ucranianos), suma m&aacute;s vidas perdidas y profundiza una tragedia evitable. Por ello, es imprescindible que la sociedad despierte, exigiendo a los representantes pol&iacute;ticos &mdash;incluidos los de la UE&mdash; que asuman sus responsabilidades. Pero la exigencia de acci&oacute;n no debe limitarse a ellos: tambi&eacute;n a otros muchos actores con capacidad de incidencia, entre los que se encuentran las administraciones p&uacute;blicas, medios de comunicaci&oacute;n, empresas (hay bastantes &mdash;m&aacute;s de las que se podr&iacute;a pensar a simple vista&mdash; que favorecen, directa o indirectamente, la ocupaci&oacute;n il&iacute;cita del territorio palestino), universidades o asociaciones profesionales.
    </p><p class="article-text">
        Es imperativo hacer cumplir el Derecho internacional. Detener los cr&iacute;menes atroces cometidos por Israel exige con urgencia medidas concretas, como un embargo total de armas y la imposici&oacute;n de otras sanciones estrat&eacute;gicas. Garantizar que los responsables rindan cuentas ante la justicia internacional no es una opci&oacute;n pol&iacute;tica, sino una exigencia b&aacute;sica de cualquier Estado de Derecho. La inacci&oacute;n y el silencio no solo perpet&uacute;an el sufrimiento del pueblo palestino, y lo sit&uacute;an en riesgo de aniquilaci&oacute;n, sino que consolidan la impunidad y erosionan la credibilidad del sistema jur&iacute;dico internacional. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras el pueblo palestino sigue esperando no solo el reconocimiento efectivo de su derecho a la libre determinaci&oacute;n y al acceso a la justicia, sino algo a&uacute;n m&aacute;s elemental: un trato verdaderamente humano, se sucede la indebida instrumentalizaci&oacute;n de la acusaci&oacute;n de antisemitismo, utilizada por las autoridades israel&iacute;es &mdash;m&aacute;s propio ser&iacute;a hablar de un supuesto antijuda&iacute;smo, dado que los pueblos &aacute;rabes tambi&eacute;n son semitas&mdash;. Intentan desacreditar as&iacute; cualquier cr&iacute;tica leg&iacute;tima a sus acciones. Esta estrategia desvirt&uacute;a el debate, al presentar como ofensiva una denuncia que no tiene base cuando se trata de cr&iacute;ticas fundamentadas en la violaci&oacute;n del Derecho (y la &Eacute;tica m&aacute;s elemental).
    </p><p class="article-text">
        Toda persona deber&iacute;a leer y reflexionar sobre textos fundamentales como el Pre&aacute;mbulo de la Carta de las Naciones Unidas, la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos, el art&iacute;culo 1 com&uacute;n a los cuatro Convenios de Ginebra &mdash; que obliga a todos los Estados a &ldquo;respetar y hacer respetar los Convenios en todas las circunstancias&rdquo;&mdash; y los primeros art&iacute;culos del Estatuto de la Corte Penal Internacional, donde se tipifican los &ldquo;cr&iacute;menes m&aacute;s graves&rdquo; que afectan a la comunidad internacional en su conjunto. Cr&iacute;menes como los que se est&aacute;n cometiendo en Palestina y que, conforme al Derecho &ldquo;no deben quedar sin castigo&rdquo;. Ignorar o vaciar de contenido estos instrumentos jur&iacute;dicos no solo implica su violaci&oacute;n, sino que pone en riesgo la credibilidad del orden jur&iacute;dico global, y abre la puerta a nuevas formas de impunidad y desestabilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desde Juristas por Palestina, consideramos un deber alzar la voz, exigir la aplicaci&oacute;n del Derecho y, por consiguiente, reclamar la imposici&oacute;n de sanciones adecuadas y la rendici&oacute;n de cuentas de los responsables. No hace falta ser jurista para entender lo que est&aacute; en juego. La &Eacute;tica tambi&eacute;n exige a la ciudadan&iacute;a no mirar hacia otro lado, reconocer lo que est&aacute; pasando y actuar en consecuencia. Como advirtieron Primo Levi y Hannah Arendt, el horror no es solo cosa del pasado: seguir&aacute; repiti&eacute;ndose si permitimos que la <em>banalidad del mal</em> se instale en nuestras vidas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Firman este texto</strong>: Montserrat Abad Castelos (catedr&aacute;tica de Derecho internacional p&uacute;blico), Joan Agust&iacute; Maragall (magistrado), Pilar Barrado Liesa (magistrada), Montserrat Comas d&rsquo;Argemir (magistrada), C&eacute;sar Estirado de Cabo (fiscal) y Helena V&aacute;zquez Giner (abogada), en representaci&oacute;n de Juristas por Palestina.
    </p><p class="article-text">
        Juristas por Palestina<em> </em>(JxP:<em> </em><a href="mailto:juristasporpalestina@gmail.com" target="_blank" class="link"><em>juristasporpalestina@gmail.com</em></a><em>) es una plataforma integrada por profesionales del Derecho, sin adscripci&oacute;n pol&iacute;tica y de diferentes ideolog&iacute;as, constituida en Espa&ntilde;a, en 2024, tras la constataci&oacute;n de un patr&oacute;n sistem&aacute;tico de comisi&oacute;n de cr&iacute;menes internacionales atroces por parte de Israel contra la poblaci&oacute;n civil palestina, que incluyen cr&iacute;menes de guerra, contra la humanidad y el crimen de genocidio. La Plataforma est&aacute; integrada mayoritariamente por jueces, fiscales, acad&eacute;micas/os, abogadas/os y personal t&eacute;cnico al servicio de distintas Administraciones y entidades, tanto p&uacute;blicas como privadas. Ante la grav&iacute;sima situaci&oacute;n actual, incluida la persistente ausencia de sanciones internacionales, as&iacute; como de otras medidas necesarias y justas, nuestro compromiso con el Estado de Derecho nos impulsa a exigir que las normas vigentes se apliquen sin excepciones ni dobles est&aacute;ndares. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juristas por Palestina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gazagaza-derecho-etica-no-aplican-genocidio-avanza_129_12356515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Jun 2025 20:40:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d8436b8c-bfcf-4843-b492-135a1ea2e50e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1815169" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d8436b8c-bfcf-4843-b492-135a1ea2e50e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1815169" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Gaza: mientras el Derecho y la Ética no se aplican, el genocidio avanza]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d8436b8c-bfcf-4843-b492-135a1ea2e50e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Gaza]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
