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    <title><![CDATA[elDiario.es - Anna Chesa-Llorens]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/anna-chesa-llorens/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Anna Chesa-Llorens]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Escuelas de educación infantil: ¿Menos es más?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/escuelas-educacion-infantil_132_12431944.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2597cdc3-a4b8-427f-ad04-398d07cbdbfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escuelas de educación infantil: ¿Menos es más?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2006, España reguló por primera vez la calidad de las escuelas de educación infantil (0-3 años). La reforma pretendía mejorar el sistema, y lo consiguió… pero con consecuencias inesperadas: menos plazas, más dificultades para las madres, y un golpe a la conciliación laboral</p></div><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el empleo femenino ha aumentado notablemente en Espa&ntilde;a. Entre 2010 y 2022, el porcentaje de madres con hijos menores de 12 a&ntilde;os empleadas pas&oacute; del 60% al 70%  seg&uacute;n datos del <a href="https://www.ine.es/jaxi/Tabla.htm?tpx=30174&amp;L=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">INE</a>. Aun as&iacute;, sigue existiendo una brecha con respecto a las mujeres sin hijos, y el trabajo a tiempo parcial o las interrupciones de carrera siguen afectando de forma desproporcionada a las madres.
    </p><p class="article-text">
        La falta de servicios de cuidado infantil sigue siendo una de las principales barreras para que muchas mujeres puedan trabajar o mantener su empleo tras ser madres. La evidencia internacional (por ejemplo, <a href="https://www.annualreviews.org/content/journals/10.1146/annurev-economics-080614-115329" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) muestra que el acceso a escuelas de educaci&oacute;n infantil puede ser una herramienta poderosa para reducir la brecha de g&eacute;nero. Pero no todas las escuelas son iguales: su calidad y accesibilidad var&iacute;an, y ambas dimensiones pueden condicionar las decisiones familiares sobre si trabajar o no tras el nacimiento de un hijo. En este contexto, la pol&iacute;tica educativa no solo afecta a los ni&ntilde;os, sino tambi&eacute;n a sus madres. En mi estudio analizo c&oacute;mo un cambio regulatorio, pensado para mejorar el primer ciclo de educaci&oacute;n infantil, acab&oacute; influyendo en las trayectorias laborales femeninas.
    </p><p class="article-text">
        En 2006, se aprob&oacute; en Espa&ntilde;a la Ley Org&aacute;nica de Educaci&oacute;n (LOE), que incluy&oacute; por primera vez criterios de calidad para los centros de educaci&oacute;n infantil de primer ciclo. Esta ley estableci&oacute; requisitos como un espacio m&iacute;nimo por ni&ntilde;o, ratios m&aacute;ximos de alumnos por educador y formaci&oacute;n del personal docente. Aunque su objetivo era garantizar una educaci&oacute;n de calidad desde los primeros a&ntilde;os de vida, la ley tuvo un efecto colateral importante: muchas escuelas privadas (la mayor&iacute;a en el mercado en ese momento) no pudieron adaptarse y acabaron cerrando. El resultado fue un fen&oacute;meno parad&oacute;jico: la calidad mejor&oacute;, pero muchas escuelas cerraron. Y eso, como veremos, tuvo consecuencias inesperadas en la vida laboral de las madres.
    </p><p class="article-text">
        Para entender qu&eacute; ocurri&oacute; realmente, analizo los efectos de esta ley combinando microdatos administrativos con metodolog&iacute;as de evaluaci&oacute;n de impacto. Aprovecho que la implementaci&oacute;n de la ley fue escalonada en las distintas comunidades aut&oacute;nomas (ver Figura 1), lo que permite comparar regiones tratadas con otras similares donde la ley no se aplic&oacute;, o lo hizo m&aacute;s tarde.  As&iacute;, estudio tres tipos de efectos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>C&oacute;mo cambi&oacute; la calidad de las escuelas (a trav&eacute;s de un &iacute;ndice construido con datos financieros y laborales de los centros).</li>
                                    <li>C&oacute;mo se redujo su n&uacute;mero.</li>
                                    <li>Qu&eacute; impacto tuvo esto en el empleo de las madres tras el nacimiento de su primer hijo.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los resultados muestran que la calidad de las escuelas en las regiones tratadas mejor&oacute; significativamente tras la aplicaci&oacute;n de la ley (un aumento del 77% en el &iacute;ndice de calidad respecto a la media previa). Sin embargo, el n&uacute;mero de escuelas por cada 1.000 ni&ntilde;os cay&oacute; en torno a un 52%, especialmente en el sector privado, que representaba el 60% del total antes de la reforma.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Figura 1: Adopción regional de la ley"
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            <span class="title">
                Figura 1: Adopción regional de la ley                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Como muestra la Figura 2, la disponibilidad de escuelas cay&oacute; significativamente tras la aplicaci&oacute;n de la ley, lo que limita las opciones de conciliaci&oacute;n para muchas familias. Este descenso tuvo efectos claros sobre las madres. En las provincias tratadas, la probabilidad de que una madre continuara trabajando tras el parto disminuy&oacute; un 15%, y la intensidad del empleo (medida como proporci&oacute;n de d&iacute;as trabajados en el a&ntilde;o) tambi&eacute;n cay&oacute; un 18% respecto a las provincias no tratadas. El efecto fue particularmente fuerte en el primer a&ntilde;o tras el nacimiento, el cual es extremadamente importante para determinar la posterior trayectoria laboral de la mujer (por ejemplo, ver <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/rurd.12018" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Figura 2: Efecto en días trabajados                            </span>
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        La Figura 3 refleja esta ca&iacute;da en la intensidad del empleo materno, indicando que la reducci&oacute;n de plazas disponibles tuvo consecuencias econ&oacute;micas concretas y desiguales en t&eacute;rminos de g&eacute;nero (ya que no se observa ning&uacute;n efecto en los padres).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Figura 3: Efecto causal en centros privados"
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                Figura 3: Efecto causal en centros privados                            </span>
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        Los efectos negativos fueron m&aacute;s marcados entre las madres sin estudios universitarios, con trabajos en el sector privado o en familias con dos progenitores, coincidiendo con resultados anteriores, como en <a href="https://scholar.harvard.edu/files/goldin/files/goldin_aeapress_2014_1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este</a> estudio. Por el contrario, no se observan efectos significativos en madres solteras ni en inmigrantes, posiblemente porque ya enfrentaban restricciones presupuestarias que les imped&iacute;an acceder a escuelas desde el inicio y dejar de trabajar conllevaba un coste de oportunidad superior. Tampoco se observan efectos en padres, ni en mujeres sin hijos, lo que refuerza la idea de que el impacto de la ley se concentr&oacute; en las madres y fue mediado por las dificultades de conciliaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hicieron las familias cuando desaparecieron plazas en las escuelas de educaci&oacute;n infantil? En la mayor&iacute;a de los casos, no pudieron apoyarse m&aacute;s en los abuelos ni en otros familiares. Fueron, como ocurre con frecuencia, las madres quienes asumieron la mayor parte del cuidado. 
    </p><p class="article-text">
        Este cambio tambi&eacute;n tuvo efectos concretos en los h&aacute;bitos y gastos de las familias. Aument&oacute; el gasto familiar en cuidado infantil, probablemente porque las escuelas que permanecieron abiertas eran m&aacute;s caras o porque hab&iacute;a menos opciones asequibles. Cay&oacute; el uso del comedor escolar, lo que indica que menos familias optaron por dejar a sus hijos todo el d&iacute;a en la escuela (probablemente por motivos econ&oacute;micos). Adem&aacute;s, se increment&oacute; el uso del transporte escolar, una se&ntilde;al de que algunas familias tuvieron que llevar a sus hijos m&aacute;s lejos para encontrar una plaza disponible.
    </p><p class="article-text">
        Este caso muestra que incluso una ley bien intencionada puede tener efectos contraproducentes si no se consideran todas sus dimensiones. Mejorar la calidad de las escuelas de educaci&oacute;n infantil es deseable, pero no puede hacerse a costa de reducir su accesibilidad. Los resultados tambi&eacute;n sugieren que las familias valoran m&aacute;s la cantidad (es decir, la posibilidad de acceder a una plaza) que la calidad (seg&uacute;n los criterios regulados) a la hora de decidir si trabajar o no. Las pol&iacute;ticas deben encontrar un equilibrio entre calidad y cobertura, especialmente si quieren promover la igualdad de oportunidades laborales para las mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, este estudio se suma a una literatura creciente que analiza los efectos de la provisi&oacute;n de servicios de cuidado infantil sobre el empleo femenino. En contextos como <a href="https://www.jstor.org/stable/41238095" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noruega</a> o <a href="https://www.journals.uchicago.edu/doi/10.1086/591908" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Canad&aacute;</a>, donde se expandieron las plazas sin reducir calidad, se observan aumentos significativos en la participaci&oacute;n laboral de las madres. Esto refuerza la idea de que el dise&ntilde;o institucional es clave: no basta con tener servicios educativos, sino que estos deben ser accesibles, de calidad y adecuados a las necesidades de las familias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Chesa-Llorens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/escuelas-educacion-infantil_132_12431944.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Jul 2025 04:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escuelas de educación infantil: ¿Menos es más?]]></media:title>
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