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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jaume Barrull]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jaume-barrull/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jaume Barrull]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Rossend y Neus, agricultores golpeados por el incendio que arrasó en Lleida a velocidad récord: "Parecía el infierno"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/rossend-neus-agricultores-golpeados-incendio-arraso-lleida-velocidad-record-parecia-infierno_1_12436381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3845edda-68f7-4335-ac76-53b7c6dbb78a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x307y82.jpg" width="1200" height="675" alt="Rossend y Neus, agricultores golpeados por el incendio que arrasó en Lleida a velocidad récord: &quot;Parecía el infierno&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los vecinos de la comarca de la Segarra afectados por el incendio que arrasó más de 6.000 hectáreas reviven las peores horas de un fuego que alcanzó velocidades nunca vistas en España
</p><p class="subtitle">El fuego mortal de Lleida nos enseña que "los incendios no han mostrado aún todo su potencial"</p></div><p class="article-text">
        El incendio declarado en Torrefeta i Florejacs, que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/fuego-mortal-lleida-ensena-incendios-no-han-mostrado-potencial_1_12432105.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arras&oacute; con m&aacute;s de 6.000 hect&aacute;reas en la provincia de Lleida</a>, se considera el m&aacute;s r&aacute;pido registrado hasta ahora en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, seg&uacute;n los Bombers de la Generalitat. Con los 30 km/h que alcanz&oacute; el 1 de julio por la tarde se sit&uacute;a entre los m&aacute;s veloces que se hayan observado en Europa. &ldquo;Esto parec&iacute;a el infierno&rdquo;, relatan Rossend Pons y Neus Mangues, una pareja de agricultores que vio c&oacute;mo las llamas devoraban sus 100 hect&aacute;reas de cereal a punto de cosechar.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/chispa-maquina-recolectora-principal-hipotesis-origen-incendio-lleida_1_12433458.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Originado por la chispa de una cosechadora</a>, seg&uacute;n la principal hip&oacute;tesis de la investigaci&oacute;n, el fuego se llev&oacute; por delante miles de hect&aacute;reas agr&iacute;colas y peque&ntilde;os bosques de encinas, adem&aacute;s de la vida de dos vecinos de la localidad de Agramunt de 45 y 32 a&ntilde;os. Lo m&aacute;s plausible es que ambos trataban de huir en coche de la granja donde trabajaban, situada en el t&eacute;rmino de Cosc&oacute;, hasta que fueron alcanzados por el fuego, momento en que optaron por seguir a pie hasta esconderse, sin &eacute;xito, bajo unas rocas.
    </p><p class="article-text">
        Conocida como el granero de Catalunya, la Segarra, la principal comarca afectada (adem&aacute;s de la Noguera y Urgell), est&aacute; dedicada hist&oacute;ricamente al cultivo de cereal. Los campos a&uacute;n por cosechar y los bosquecillos con maleza seca acumulada facilitaron un combustible de primera para un incendio catalogado por los Bomberos como de sexta generaci&oacute;n: m&aacute;s r&aacute;pidos, m&aacute;s virulentos, m&aacute;s imprevisibles y pr&aacute;cticamente incontrolables <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/pirocumulo-funciona-nube-fuegos-propago-incendio-lleida_1_12433644.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La aproximaci&oacute;n de una tormenta el&eacute;ctrica con viento y la ola de calor acabaron por crear un piroc&uacute;mulo</a>, un tipo de nube de unos 14.000 metros de altura. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo estaba cosechando cuando me avisaron de una columna de humo en la zona de Farell. En pocos minutos el viento cambi&oacute; el rumbo del incendio y entonces iba directo a nuestra casa (Can Miquel&oacute;, en el t&eacute;rmino municipal de Cabanabona), donde estaba mi madre, de 94 a&ntilde;os, sola&rdquo;, relata Pep Pampalona, agricultor de 65 a&ntilde;os tambi&eacute;n afectado por el incendio. &ldquo;Son momentos en que todo va muy r&aacute;pido y pierdes la noci&oacute;n del tiempo y del espacio&rdquo;, afirma. El agricultor explica que su madre pas&oacute; &ldquo;mucho miedo&rdquo; y, aunque el fuego no prendi&oacute; en su casa, s&iacute; arras&oacute; con el patio y los alrededores. 
    </p><h2 class="article-text">El precedente de un incendio en 2009</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El 2009 ya vivimos un drama similar, pero el del martes no ten&iacute;a nada que ver&rdquo;, insiste Pep sobre la voracidad y el comportamiento err&aacute;tico de las llamas. &ldquo;Entonces [en referencia al fuego de hace diecis&eacute;is a&ntilde;os] el frente del incendio era una l&iacute;nea m&aacute;s o menos reconocible que avanzaba quem&aacute;ndolo todo, pero ayer era imposible saber por d&oacute;nde ven&iacute;a y para d&oacute;nde iba&rdquo;, comenta. &ldquo;Cuando ten&iacute;as la impresi&oacute;n de estar situado frente a las llamas, empezaban a arder &aacute;rboles a nuestra espalda y te rodeaba&rdquo;, rememora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pep Pampalona, agricultor de 65 años, junto a sus nietos en el patio alcanzado por el incendio                            </span>
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        Este mi&eacute;rcoles al atardecer el fuego ya quedaba lejos y el agricultor se reun&iacute;a con su familia en patio de la mas&iacute;a para evaluar los da&ntilde;os inmediatos. &ldquo;El incendio atrae a pol&iacute;ticos y periodistas durante un par de d&iacute;as, despu&eacute;s todos se van y empieza otro calvario que no sabemos cu&aacute;nto va a durar y que vamos a sufrir solos y en silencio: la burocracia&rdquo;, se lamentaba. En su caso explica que perdi&oacute; 40 hect&aacute;reas de cereal que estaban por cosechar. &ldquo;Hay que gestionar los papeles del seguro agrario y las posibles ayudas. Ahora me obligan a poner una denuncia a los Mossos d&rsquo;Esquadra y en la comisaria ya me han dicho que &lsquo;vuelva usted ma&ntilde;ana&rdquo;, se queja. Mientras lo cuenta, la madre, silenciosa y cabizbaja, recoge un tomate verde de un huerto que ha quedado completamente deshidratado, muerto hasta el a&ntilde;o que viene.
    </p><p class="article-text">
        En Vilamajor, sus vecinos Rossend y Neus tambi&eacute;n llegaron a temer por la vida de la madre de &eacute;l, a la que no localizaban, as&iacute; como por perder la casa y las granjas bajo el fuego. &ldquo;Cuando ves que te puedes quedar sin nada al final te conformas con que &lsquo;solo&rsquo; hayas perdido toda la cosecha de cereal y no tengas que lamentar vidas o quedarte sin nada&rdquo;, confiesa Neus. Ese <em>solo </em>hace referencia a 100 hect&aacute;reas de cereal y 30 de bosque.
    </p><h2 class="article-text">Confinamiento de 20.000 personas</h2><p class="article-text">
        Neus vivi&oacute; las primeras horas de incertidumbre e impotencia desde la vecina localidad de Guissona, donde se encontraba con los hijos haciendo recados. Como ella, muchos vecinos que estaban lejos de casa no pudieron volver porque los confinaron. La orden de encerrarse lleg&oacute; a afectar a casi 20.000 personas. Las que estaban como Neus, fuera de su domicilio, no sab&iacute;an qu&eacute; les ocurr&iacute;a realmente a sus familiares y conocidos. 
    </p><p class="article-text">
        Rossend, su pareja, andaba con la cosechadora, y ante la inminente llegada del fuego y la constataci&oacute;n de que estaba completamente solo, decidi&oacute; llenar la cuba de purines (excrementos y orines de las granjas de cerdos) y &ldquo;esparcirlos por los alrededores de la casa y los almacenes&rdquo;. &ldquo;Esto parec&iacute;a el infierno, pero pude crear un per&iacute;metro de seguridad y consegu&iacute; que las llamas no se acercaran demasiado&rdquo;, relata. &ldquo;Mi madre, al cabo de unas horas, nos dijo que estaba sana y salva en otro pueblo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l y Neus miran a su alrededor. Los colores ocre de la tierra seca y verde oliva ceniza de algunos &aacute;rboles que aparentan haber sobrevivido contrastan con el negro mate que visten los restos de paja, matojos y encinas calcinadas. En el fondo, dicen, sab&iacute;an que pasar&iacute;a. &ldquo;Despu&eacute;s de tres a&ntilde;os sin pr&aacute;cticamente cosechar nada por la sequ&iacute;a, esta campa&ntilde;a parec&iacute;a buena y al mismo tiempo ten&iacute;amos la certeza que acabar&iacute;a todo por arder&rdquo;, se lamentan. &ldquo;Tanto calor no es normal, y con las prohibiciones sobre la gesti&oacute;n de los m&aacute;rgenes y los bosques que nos impone la Administraci&oacute;n desde la ciudad [partes de la zona quemada est&aacute;n integradas en &aacute;reas protegidas donde la actividad agr&iacute;cola est&aacute; muy regulada] este territorio es un polvor&iacute;n&rdquo;, se lamenta Rossend. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Barrull]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Jul 2025 20:20:49 +0000]]></pubDate>
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