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    <title><![CDATA[elDiario.es - Verónica Barbero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/veronica-barbero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Verónica Barbero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Garantizar el aborto. Acabar con el acoso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/garantizar-aborto-acabar-acoso_129_13040276.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b0a25c5-66f1-4972-a222-0873dce99262_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Garantizar el aborto. Acabar con el acoso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Perseguimos definir con total claridad que la generación de “un entorno intimidatorio, hostil o coactivo, mediante actos molestos u ofensivos” supone una limitación a la libertad de las mujeres. No se concentran en las clínicas para “cantar y rezar”, sino para influir y coaccionar a las mujeres que quieren ejercer un derecho básico</p></div><p class="article-text">
        La experiencia de cientos de mujeres que ven limitado o negado su derecho al aborto en Espa&ntilde;a nos demuestra que ning&uacute;n derecho est&aacute; plenamente garantizado solo por figurar en una ley. Ojal&aacute; bastara con eso. As&iacute;, adem&aacute;s de problemas de acceso, falta de informaci&oacute;n, burocracia excesiva y desesperante, traslados forzosos a otras provincias, el ejercicio real del derecho al aborto es restringido cuando cada d&iacute;a, a las puertas de cl&iacute;nicas acreditadas, las mujeres siguen teniendo que atravesar un pasillo de presi&oacute;n y de se&ntilde;alamiento de quienes quieren decidir por ellas.
    </p><p class="article-text">
        Hace ya m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os que, en Espa&ntilde;a, gracias a la lucha del movimiento feminista, se legaliz&oacute; el aborto. Y, sin embargo, a&uacute;n hoy las mujeres que quieren ejercer este derecho siguen sufriendo hostigamiento y acoso. Siguen teniendo que enfrentarse a grupos de personas que quieren coartar su libertad.
    </p><p class="article-text">
        Esto, adem&aacute;s, pese a que en 2023 se logr&oacute; reformar la ley para considerar como delito los actos intimidatorios o coactivos que intentasen obstaculizar este derecho. As&iacute;, mediante el art&iacute;culo 172 quater del C&oacute;digo Penal, se reconoci&oacute; que las pacientes y las profesionales de las cl&iacute;nicas viv&iacute;an cada d&iacute;a una intimidaci&oacute;n que ten&iacute;a un fin: se&ntilde;alar a las mujeres, generar miedo, culpa, angustia, coartar e impedir el acceso a una prestaci&oacute;n sanitaria legalmente reconocida.
    </p><p class="article-text">
        Esta reforma recibi&oacute; el aval del Tribunal Constitucional, que consider&oacute; que esta tipificaci&oacute;n persigue un fin constitucionalmente leg&iacute;timo &mdash;la protecci&oacute;n de un derecho fundamental&mdash;; resulta proporcionada, necesaria y adecuada para evitar formas espec&iacute;ficas de coacci&oacute;n ambiental; y no vulnera la libertad de expresi&oacute;n ni el derecho de reuni&oacute;n ya que no sanciona la manifestaci&oacute;n de ideas, sino aquellas conductas que, por su contexto, reiteraci&oacute;n o finalidad, pretenden perturbar gravemente la libertad de decisi&oacute;n de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Pese a lo bien intencionado de la reforma, las resoluciones judiciales interpretan de manera restrictiva este art&iacute;culo. La sentencia m&aacute;s reciente, la del caso Askabide, en Gasteiz, ha absuelto a 21 personas que participaron en concentraciones frente a esta cl&iacute;nica. Seg&uacute;n la jueza, se limitaron a &ldquo;rezar por la vida y ofrecer su ayuda&rdquo; en las inmediaciones del centro, actuando &ldquo;de forma exquisitamente pac&iacute;fica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta sentencia, vac&iacute;a el art&iacute;culo 172, resulta contraria a la doctrina del Tribunal Constitucional y, sobre todo, supone una amenaza a la libertad de cualquier mujer, ya que justifica la intimidaci&oacute;n y el acoso ante el ejercicio de un derecho.
    </p><p class="article-text">
        Implica, adem&aacute;s, una inversi&oacute;n de la carga de la prueba. No corresponde ni a las mujeres ni a las trabajadoras de las cl&iacute;nicas demostrar que estas concentraciones les causan malestar, les intimidan o les impiden acceder a esta prestaci&oacute;n sanitaria. El acto en s&iacute;, la presencia de estos ultras, es una forma de acoso.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, para cerrar estas grietas y para que la protecci&oacute;n frente al hostigamiento se cumpla, nuestro grupo parlamentario ha registrado una propuesta de modificaci&oacute;n del art&iacute;culo 172 quater.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, por un lado, perseguimos definir con total claridad que la generaci&oacute;n de &ldquo;un entorno intimidatorio, hostil o coactivo, mediante actos molestos u ofensivos&rdquo; supone una limitaci&oacute;n a la libertad de las mujeres. No se concentran en las cl&iacute;nicas para &ldquo;cantar y rezar&rdquo;, se concentran para influir y coaccionar a las mujeres que quieren ejercer un derecho b&aacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        Y por otro lado, prohibir la realizaci&oacute;n de concentraciones, manifestaciones, vigilias, etc., dentro de un per&iacute;metro de seguridad de doscientos metros alrededor de las cl&iacute;nicas.
    </p><p class="article-text">
        Debe existir un espacio protegido en torno a las cl&iacute;nicas para que las mujeres puedan abortar con tranquilidad, sin intromisiones ni condicionamientos. Un espacio protegido para garantizar el derecho efectivo, algo que es responsabilidad de los poderes p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        El aborto debe poder ejercerse como un derecho, como una prestaci&oacute;n sanitaria, y no como una carrera de obst&aacute;culos y hostigamientos. Y para que eso ocurra, el Estado no puede mirar hacia otro lado, tiene que proteger.
    </p><p class="article-text">
        La obligaci&oacute;n del Estado es estar al lado de quienes quieren ejercer el derecho a decidir sobre su cuerpo. Es asegurar que el ejercicio de ning&uacute;n derecho dependa del miedo, de la culpa o de la determinaci&oacute;n para soportar la presi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar lo tenemos claro. No vamos a permitir que se vulneren derechos, menos a&uacute;n que se retroceda en ellos.
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad democr&aacute;tica no deja solas a las mujeres. No permite que acceder a un centro sanitario se convierta en una prueba de resistencia emocional frente al acoso.
    </p><p class="article-text">
        Porque si la libertad depende del miedo, no es libertad. Y si la ley no basta para garantizarla, entonces la ley debe cambiar. Y eso es lo que vamos a hacer.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;----------
    </p><p class="article-text">
        Yolanda D&iacute;az, Ver&oacute;nica Barbero, Esther Gil de Rebole&ntilde;o, Laura Vergara, Candela L&oacute;pez, Aina Vidal, J&uacute;lia Boada, Viviane Ougou, Engracia Rivera, Tesh Sidi, Alda Recas y Mar Gonz&aacute;lez. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz, Verónica Barbero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/garantizar-aborto-acabar-acoso_129_13040276.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2026 20:27:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Garantizar el aborto. Acabar con el acoso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derecho al aborto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Defender el derecho al aborto avanzando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/defender-derecho-aborto-avanzando_129_12655876.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ebd7de29-d403-44f7-be39-db1fe679883c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Defender el derecho al aborto avanzando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Constitucionalizar el aborto es una propuesta en la que el Grupo Plurinacional Sumar lleva trabajando casi dos años y para la que presentamos un texto concreto en marzo del 2025. La respuesta del PSOE en aquel momento, por boca de la ministra de Igualdad, fue que no era el momento</p></div><p class="article-text">
        Diversas noticias pusieron el derecho al aborto en el centro de los titulares esta semana. Por un lado, el apoyo del PP en el Ayuntamiento de Madrid a una propuesta de Vox para que los trabajadores municipales <em>informen</em> a las mujeres que quieran abortar de las presuntas consecuencias de un inexistente s&iacute;ndrome post aborto. 
    </p><p class="article-text">
        El apoyo de los populares madrile&ntilde;os &ndash;y de la direcci&oacute;n estatal del partido&ndash; a esta medida, destinada seg&uacute;n VOX a acabar con el &ldquo;gran negocio feminista del aborto&rdquo;, da continuidad a la apuesta reaccionaria y antiderechos en la que parecen haberse embarcado los de Feij&oacute;o. 
    </p><p class="article-text">
        Porque no es la primera vez. Ah&iacute; est&aacute;n las oficinas antiaborto de Sevilla y Alicante o el anuncio de la Junta de Castilla y Le&oacute;n de que el personal sanitario ofrecer&iacute;a escuchar el latido del feto y una ecograf&iacute;a 4D a las mujeres que quisieran abortar.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El otro titular es la reacci&oacute;n del presidente de Gobierno y su intenci&oacute;n de constitucionalizar el aborto. Esta, en realidad, es una propuesta en la que el Grupo Plurinacional Sumar lleva trabajando casi dos a&ntilde;os y para la que presentamos un texto concreto en marzo del 2025. La respuesta del PSOE en aquel momento, por boca de la ministra de Igualdad, fue que no era el momento.</span>
    </p><p class="article-text">
        Todo esto ha coincidido adem&aacute;s con la presentaci&oacute;n esta misma semana de los datos del informe anual sobre la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo en 2024. Hay un dato en &eacute;l que llama poderosamente la atenci&oacute;n: en el 18,09% de los casos, la interrupci&oacute;n del embarazo se realiz&oacute; en un centro p&uacute;blico y en el 81,91% en centros privados (concertados o no). Unos porcentajes que no han variado casi en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, a pesar de que la ley de 2023 ten&iacute;a entre sus objetivos garantizar el acceso a la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo en centros p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Varias son las razones para que esto ocurra. La primera est&aacute; vinculada al modelo de sanidad de algunas formaciones pol&iacute;ticas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Sobre este poco hay que decir que no sepamos ya: la apuesta de la derecha, en aquellas comunidades donde gobierna, por la privatizaci&oacute;n de la sanidad y su conversi&oacute;n en un negocio de astron&oacute;micos beneficios para empresas cercanas, convierte al aborto en una lucrativa prestaci&oacute;n a externalizar. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Adem&aacute;s, existen unas condicionantes hist&oacute;ricas que conviene no olvidar. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En primer lugar, la tard&iacute;a despenalizaci&oacute;n del aborto en Espa&ntilde;a y, en segundo, la aceptaci&oacute;n de una objeci&oacute;n de conciencia que ha limitado o bloqueado nuestro derecho a la autonom&iacute;a plena sobre nuestro cuerpo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Efectivamente, pese al avance que sin duda supuso, la ley de 1985 no despenaliz&oacute; por completo el aborto. Tan solo reform&oacute; el art&iacute;culo 417 bis del C&oacute;digo Penal para permitirlo en tres supuestos (grave peligro f&iacute;sico o ps&iacute;quico para la mujer, violaci&oacute;n o malformaci&oacute;n del feto). Ello implic&oacute; dejar la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo fuera del &aacute;mbito de decisi&oacute;n de las mujeres, m&aacute;s all&aacute; de que no fuese reconocida como una prestaci&oacute;n en la sanidad p&uacute;blica y de una enorme inseguridad jur&iacute;dica derivada del margen de interpretaci&oacute;n de los supuestos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Como consecuencia de todo ello, quienes intentaron que el aborto se practicase en hospitales p&uacute;blicos se encontraron con enormes obst&aacute;culos, acoso e incluso persecuciones. Y las cl&iacute;nicas privadas, muchas de ellas nacidas o cercanas al propio movimiento feminista, se enfrentaron durante d&eacute;cadas a ataques de todo tipo, incluido judiciales, dirigidos por organizaciones anti elecci&oacute;n. Hasta la ley de 2010, decenas de m&eacute;dicos y m&eacute;dicas tuvieron que enfrentarse a procesos judiciales injustos y miles de mujeres tuvieron que sufrir que sus expedientes cl&iacute;nicos fueran requisados. El caso &ldquo;Isadora&rdquo;, de 2007, es un ejemplo claro.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Otra consecuencia de esta ley fue normalizar la invocaci&oacute;n a la objeci&oacute;n de conciencia por parte del personal sanitario. Una objeci&oacute;n que a d&iacute;a de hoy se ha institucionalizado en muchos hospitales p&uacute;blicos y sigue provocando que las mujeres no puedan acceder, por tanto, a esta prestaci&oacute;n en ellos. M&aacute;s all&aacute; del establecimiento de un registro de objetores, tal y como recoge la ley de 2023, es hora de que volvamos a abrir el debate y hacernos al menos la pregunta de si puede hacerse objeci&oacute;n a un derecho, a una prestaci&oacute;n, por parte de quien presta un servicio p&uacute;blico y en base a qu&eacute;. Nosotras creemos que no.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Para dar soluci&oacute;n a todas estas deficiencias hist&oacute;ricas, para avanzar en un horizonte feminista, para que al aborto sea un Derecho en may&uacute;sculas, en marzo de 2025, el Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar presentamos una propuesta concreta para constitucionalizar el aborto, la de a&ntilde;adir al art&iacute;culo 43 un nuevo apartado: &ldquo;Se reconoce el derecho a una interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo que sea libre, informada, plena y universal. Los poderes p&uacute;blicos garantizar&aacute;n el ejercicio de este derecho con absoluto respeto a la autonom&iacute;a f&iacute;sica&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Ahora parece que el PSOE, por fin, se abre a ello. &iexcl;Bienvenidas! Nosotras siempre hemos defendido que este debe ser un proceso compartido. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Ojal&aacute; el PP comprenda, por su parte, que los derechos no se pueden medir mediante c&aacute;lculos partidistas. Y que elegir entre la ciudadan&iacute;a y la ultraderecha es, en realidad, muy sencillo.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Verónica Barbero, Amanda Andrades]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/defender-derecho-aborto-avanzando_129_12655876.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Oct 2025 09:33:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Defender el derecho al aborto avanzando]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuidar a las que cuidan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cuidar-cuidan_129_12512150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0da7dcf-3ff5-4fde-960f-cde915998ba5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuidar a las que cuidan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ni una trabajadora del Servizo de Axuda no Fogar más debe pisar un domicilio sin la garantía de que no vaya a sufrir una situación de acoso; menos aún si ya existe una denuncia. Porque a las que cuidan, también hay que cuidarlas</p></div><p class="article-text">
        El pasado 26 de julio una trabajadora del Servizo de Axuda no Fogar (SAF) fue asesinada en O Porri&ntilde;o por el marido de una persona dependiente a la que cuidaba. Esta mujer, profesional del sistema de atenci&oacute;n a la dependencia, hab&iacute;a denunciado acoso sexual por parte del agresor. A pesar de haber dado la voz de alarma, las instituciones no la protegieron. No hubo respuesta de la empresa, ni actuaci&oacute;n preventiva, ni medidas urgentes de protecci&oacute;n. La tragedia se consum&oacute; en un entorno que deb&iacute;a ser seguro: su trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Este crimen no es un suceso aislado, es el resultado de un abandono institucional sistem&aacute;tico hacia miles de trabajadoras que cada d&iacute;a, en Galicia y en todo el Estado, se enfrentan a condiciones laborales indignas y a riesgos que se silencian. Son mujeres con condiciones de trabajo precarias y horarios imposibles, solas en los domicilios de personas dependientes, que prestan uno de los servicios m&aacute;s esenciales de nuestra sociedad: el cuidado. Y sin embargo, son invisibles. Invisibles tambi&eacute;n cuando denuncian violencia, acoso o condiciones que vulneran todos los derechos laborales y humanos.
    </p><p class="article-text">
        En 2019, la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo aprob&oacute; el Convenio 190, un instrumento internacional clave que Espa&ntilde;a ha ratificado y que exige a los Estados combatir la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, en especial cuando afecta a las mujeres. No se trata &uacute;nicamente de evitar tocamientos no consentidos o comentarios sexuales, sino de eliminar la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero que permite y reproduce estas violencias: esa que impide la igualdad salarial, que mantiene a las mujeres en los escalones m&aacute;s bajos de la estructura laboral, y que acepta entornos de trabajo hostiles como si fueran parte del oficio.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, se estima que 1,5 millones de mujeres han sido v&iacute;ctimas de acoso sexual laboral.
    </p><p class="article-text">
        El caso de las trabajadoras del SAF (SAD, seg&uacute;n los territorios) es especialmente grave. A diferencia de otros sectores, ellas est&aacute;n solas, porque no hay compa&ntilde;eras a las que acudir, ni c&aacute;maras de vigilancia. Su espacio de trabajo es el domicilio privado de la persona a la que cuidan.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 2024, el Ministerio de Trabajo reform&oacute; el Reglamento de los Servicios de Prevenci&oacute;n para que las empresas del sector de la dependencia cumplieran con sus obligaciones legales en materia de prevenci&oacute;n de riesgos laborales. Sin embargo, las empresas siguen sin cumplir, porque el negocio de los cuidados se sostiene sobre los cuerpos y la precariedad de estas mujeres. La ra&iacute;z del problema: la privatizaci&oacute;n del sistema p&uacute;blico de dependencia mediante su externalizaci&oacute;n a empresas que solo buscan maximizar ingresos a costa de reducir costes.
    </p><p class="article-text">
        Como inspectora de trabajo lo he visto muchas veces: protocolos de acoso que se activan tarde o nunca, evaluaciones de riesgos inexistentes, y una cultura empresarial que minimiza las denuncias y protege m&aacute;s al agresor que a la v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Ministerio de Derechos Sociales tambi&eacute;n se est&aacute;n promoviendo cambios importantes para dignificar las condiciones laborales de estas mujeres. La mejora de sus derechos laborales y salariales, as&iacute; como el refuerzo del control p&uacute;blico sobre el servicio forman parte de una agenda de cuidados feminista y transformadora. Estas medidas son fundamentales para mujeres que acuden cada ma&ntilde;ana a trabajar a domicilios donde no se garantiza su seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando una de ellas denuncia, como hizo Teresa Jes&uacute;s Gonz&aacute;lez en Porri&ntilde;o, la respuesta de la administraci&oacute;n competente &ndash;de la Xunta, de los concellos&ndash; y la empresa responsable es tan clara como cruel: la obligan a seguir acudiendo al mismo domicilio hasta que haya una sustituta. Y, cuando la hay, lo que hacen es enviar a otra mujer a vivir el mismo infierno. Cambia el nombre de la cuidadora, pero no se modifica ni una sola condici&oacute;n del riesgo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s dificulta erradicar el acoso es su invisibilidad. No porque las v&iacute;ctimas no sepan identificarlo, sino porque todo a su alrededor &mdash;la cultura laboral, el silencio institucional, la ausencia de respuesta empresarial&mdash; est&aacute; dise&ntilde;ado para que pase desapercibido. La impunidad no es un accidente: es un s&iacute;ntoma del machismo estructural que atraviesa nuestras relaciones laborales y nuestras instituciones. Lo denuncia el Convenio 190 de la OIT: el acoso en el trabajo no es una anomal&iacute;a, sino la manifestaci&oacute;n visible de una desigualdad arraigada que sigue situando a las mujeres en posiciones de subordinaci&oacute;n, especialmente a aquellas que desempe&ntilde;an trabajos m&aacute;s precarios.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la violencia contra las trabajadoras del SAF no es solo violencia laboral ni solo violencia machista. Es violencia machista de clase. Porque mientras en ciertos sectores y grandes empresas se habla ya de compliance, c&oacute;digos &eacute;ticos o planes de igualdad, en un sector tan esencial como el de los cuidados &mdash;profundamente feminizado, privatizado y precarizado&mdash; a&uacute;n estamos reclamando que se cumpla la norma m&aacute;s b&aacute;sica: que se eval&uacute;e si un domicilio es seguro, que se act&uacute;e ante una denuncia, que no se exponga a una mujer sola frente a un agresor.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello en SUMAR exigimos responsabilidades institucionales y empresariales por lo ocurrido en O Porri&ntilde;o. Porque lo que ha matado a Teresa es el incumplimiento de la ley por parte de quien deb&iacute;a protegerla. Ni una trabajadora SAD m&aacute;s debe pisar un domicilio sin la garant&iacute;a de que no vaya a sufrir una situaci&oacute;n de acoso; menos a&uacute;n si ya existe una denuncia.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay que revisar todo el sistema. La privatizaci&oacute;n del cuidado no puede seguir dejando expuestas a quienes lo prestan. Por eso nosotras apostamos por una pol&iacute;tica p&uacute;blica que ponga la vida en el centro, que asuma el cuidado como derecho y como bien com&uacute;n, y que proteja a quienes lo garantizan.
    </p><p class="article-text">
        Porque a las que cuidan, tambi&eacute;n hay que cuidarlas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Verónica Barbero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cuidar-cuidan_129_12512150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Aug 2025 19:38:17 +0000]]></pubDate>
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