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    <title><![CDATA[elDiario.es - Vicenta Verdugo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/vicenta-verdugo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Vicenta Verdugo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Del barrio a la fábrica (y 3)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/memoria-obrera/barro-fabrica-3_132_12567804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5f9425e-1ac1-4ba4-803f-67995bb3a4be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del barro a la fábrica (y 3)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del barrio a la fábrica (2)
</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Panfleto del Movimiento Democrático de Mujeres, convocando la Jornada de lucha obrera del 12 de noviembre de 1976 (Archivo FEIS).                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En la quiebra de la dictadura franquista y la conquista de la democracia, el protagonismo de las mujeres fue una realidad que atravesaba todo el activismo vecinal y merece un art&iacute;culo espec&iacute;fico. Obliga a adoptar una perspectiva que nos sit&uacute;a entre la paradoja y la contradicci&oacute;n sobre los roles de g&eacute;nero en las clases trabajadoras de la d&eacute;cada de 1970. El PCE y los dem&aacute;s partidos pol&iacute;ticos de la izquierda antifranquista pon&iacute;an en pr&aacute;ctica una divisi&oacute;n del trabajo pol&iacute;tico en funci&oacute;n del g&eacute;nero, que respond&iacute;a a una asignaci&oacute;n patriarcal de los espacios sociales: el laboral de la f&aacute;brica para los hombres y el vecinal del barrio para las mujeres. Era un reflejo del ideal del </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>bread winner</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">: los varones ganaban el pan para la familia mientras las mujeres cuidaban del hogar y la prole. Esta r&iacute;gida atribuci&oacute;n de roles era a su vez la proyecci&oacute;n de una divisoria secular que otorgaba a los hombres las funciones pol&iacute;ticas de la vida p&uacute;blica y a las mujeres el dominio de la privacidad dom&eacute;stica. Las pol&iacute;ticas de la Falange y la Iglesia nacionalcat&oacute;lica para las mujeres procuraban asegurar este encierro subordinado de las mujeres en el espacio dom&eacute;stico de los cuidados. Este encierro femenino en el espacio dom&eacute;stico de los cuidados generaba una profunda e injusta asimetr&iacute;a en las relaciones de g&eacute;nero. La antropolog&iacute;a cultural nos dice que el protagonismo femenino en el denso tejido de las relaciones cotidianas de barrio y, en consecuencia, en las asociaciones vecinales, nos sit&uacute;a en un terreno intermedio que facilita la transgresi&oacute;n de esta r&iacute;gida asignaci&oacute;n de roles. Otros y otras atribuyen ese protagonismo de las mujeres a una simple cuesti&oacute;n pr&aacute;ctica: eran las mujeres las que dispon&iacute;an del tiempo y habilidades que requer&iacute;an las reuniones, campa&ntilde;as a domicilio, en los comercios y mercados, en las protestas ante las autoridades municipales. Las feministas de la d&eacute;cada de 1970 discrepaban: al utilizar asuntos inmediatos de los barrios que sufr&iacute;an y afectaban a las mujeres de clase trabajadora en el cuidado de ni&ntilde;os y ancianos, como los problemas de salubridad o seguridad, la falta de guarder&iacute;as o de sem&aacute;foros que evitasen atropellos, &iquest;no se estar&iacute;an reforzando los tradicionales roles de g&eacute;nero, en lugar de cuestionarlos? Manuel Castells (2008) habla en cambio de un &ldquo;feminismo pr&aacute;ctico&rdquo; en el movimiento vecinal:</span>
    </p><p class="article-text">
        &hellip; es decir, la verificaci&oacute;n en la lucha cotidiana de que, en muchos casos, eran las mujeres las que llevaban la organizaci&oacute;n, las que movilizaban, las que aseguraban las reuniones y llevaban las cuentas. En cierto modo, eran las verdaderas dirigentes del movimiento, aunque luego siempre aparec&iacute;an los hombres como l&iacute;deres (&hellip;). En muchos casos, observando la pr&aacute;ctica de las mujeres, los hombres cambiaron de actitud (&hellip;). En otros casos no cambiaron, e incluso enviaron a las mujeres a casa, lo cual trajo considerables problemas internos y buen n&uacute;mero de separaciones matrimoniales. En suma, la transformaci&oacute;n de la mentalidad de las mujeres, que hoy se manifiesta en todos los aspectos de la vida espa&ntilde;ola a trav&eacute;s de un cambio profundo en las relaciones de g&eacute;nero, empez&oacute; hace d&eacute;cadas en los movimientos sociales y muy particularmente en el movimiento ciudadano.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Efectivamente, el activismo de las mujeres de los barrios de clase trabajadora en el movimiento vecinal posibilit&oacute; su acceso a nuevos aprendizajes y discursos considerados transgresores, la adquisici&oacute;n de un saber cr&iacute;tico y aut&oacute;nomo sobre el funcionamiento de las instituciones y la capacidad de expresarse sobre contenidos y formas de lucha. Tuvieron un protagonismo fundamental como hacedoras de los lugares de vida de los barrios, desarrollando un importante papel como agentes activos de la comunidad. Este protagonismo no suele reflejarse en las publicaciones ni documentos de la &eacute;poca, de modo que los testimonios orales de mujeres son una fuente imprescindible para escribir la historia y recoger toda la amplitud, complejidad y diversidad de experiencias que conformaron el movimiento vecinal en Valencia.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Las mujeres en el movimiento vecinal de Valencia</strong></span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En los a&ntilde;os setenta se conform&oacute; en muchas ciudades espa&ntilde;olas un movimiento ciudadano que nac&iacute;a de las reivindicaciones m&aacute;s elementales, por la mejora de la vida en los barrios y que adquiri&oacute; un alto contenido pol&iacute;tico de lucha antifranquista. En Valencia, la destrucci&oacute;n de viviendas por efecto de la riada de 1957 y la creciente inmigraci&oacute;n hab&iacute;an acelerado la construcci&oacute;n en la periferia de barrios como Fuente de San Luis, Benicalap, Rascanya, Torrefiel u Orriols, sometidos a la especulaci&oacute;n inmobiliaria, espacios sin infraestructuras, sin unas m&iacute;nimas condiciones de habitabilidad. Las Asociaciones de Vecinos pod&iacute;an constituirse con arreglo a la Ley 191/64 de 24 de diciembre, de Asociaciones. Otra de las v&iacute;as posibles era acogerse a la legislaci&oacute;n sobre Asociaciones de Cabezas de Familia, a partir de 1968. El movimiento vecinal valenciano inici&oacute; su andadura desde los n&uacute;cleos originales de estas &uacute;ltimas, donde la oposici&oacute;n democr&aacute;tica fue infiltr&aacute;ndose. Adem&aacute;s de las asociaciones de vecinos y de cabezas de familia, conformaban el </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>movimiento ciudadano</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> otras formas organizativas como grupos de vecinos, asociaciones de calle, centros sociales, grupos parroquiales o comisiones de barriada promovidas por organizaciones de la izquierda. Los partidos de oposici&oacute;n a la dictadura, especialmente el PCE, impulsaron el activismo en el denominado </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>frente de barrios</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Otros partidos como el Movimiento Comunista (MCE), la Organizaci&oacute;n Revolucionaria de Trabajadores (ORT), Bandera Roja (BR) o el Partido del Trabajo (PTE), as&iacute; como sectores cat&oacute;licos progresistas de las HOAC y las JOC, participaron en el movimiento vecinal. Se trataba de luchar por corregir carencias b&aacute;sicas e inmediatas, pero tambi&eacute;n por la democracia municipal y la descentralizaci&oacute;n del aparato del Estado, incluso por reivindicaciones como el uso normalizado del valenciano. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El movimiento vecinal estaba l&oacute;gicamente formado por organizaciones mixtas de hombres y mujeres, dificultando la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>visibilidad</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> del activismo femenino en los barrios y contra la dictadura. Aunque se ha llegado a hablar de una naturaleza </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>matriarcal</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> del movimiento, el propio lenguaje oculta la participaci&oacute;n femenina, al servirse del neutro &ldquo;vecinos&rdquo; para referirse al sujeto de sus actividades. Precisamente promover la movilizaci&oacute;n femenina por la v&iacute;a de invitar a las mujeres de barrio, de familias obreras en su mayor&iacute;a, a participar en el movimiento vecinal, fue una de las herramientas y objetivos del Movimiento Democr&aacute;tico de Mujeres (MDM), una organizaci&oacute;n creada en el entorno del PCE a mediados de los a&ntilde;os sesenta y en Valencia en 1969. El activismo femenino en el denominado &laquo;frente de barrios&raquo; era un medio para la toma de conciencia sobre la capacidad de acci&oacute;n femenina en la sociedad, en un entorno cercano como el barrio, por unas condiciones de vida decentes. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El colectivo femenino, asignado por </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>mandato de g&eacute;nero</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> a cuidar y proteger la vida, manten&iacute;a una estrecha relaci&oacute;n con los temas relacionados con el consumo, la carest&iacute;a, las condiciones de las viviendas, la falta de ambulatorios y plazas escolares, y otros muchos problemas que las clases populares sufr&iacute;an en los barrios. Una de las im&aacute;genes m&aacute;s repetidas durante la Transici&oacute;n fue la de las comisiones de mujeres de los barrios con los ni&ntilde;os dirigi&eacute;ndose al Ayuntamiento, demandando plazas escolares, guarder&iacute;as o servicios sanitarios. Con estas acciones se vinculaba el mundo de la pol&iacute;tica con la sociedad civil, iban m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito de lo privado y dom&eacute;stico. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Desde el merecido reconocimiento personal, pero sin olvidar que hablamos de un fen&oacute;meno colectivo de gran amplitud, podemos recordar la actuaci&oacute;n de mujeres como Josefina Arlandis y Teresa Maiques en Malvarrosa, Catalina Soc&iacute;as en Natzaret, Josefa Ortega en Burjassot, Amparo Mart&iacute;nez en Orriols, Encarna Moya en la Fonteta de Sant Llu&iacute;s, Asunci&oacute;n Marco en el barrio del Bot&aacute;nico, o Rosal&iacute;a Sender en el Distrito Mar&iacute;timo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Los poblados mar&iacute;timos de Valencia (Nazaret-Grao-Cabanyal-Canyamelar-Malvarrosa) fueron desde el siglo XIX, adem&aacute;s de barrios de pescadores, el &aacute;rea industrial y comercial de Valencia por su vinculaci&oacute;n al puerto. Pero el movimiento vecinal de los a&ntilde;os 1970 no se localiza en estos barrios m&aacute;s tradicionales, sino en sus extremos Norte y Sur, en Malvarrosa y Natzaret. Ambos eran barrios de inmigraci&oacute;n con bloques de viviendas de regular calidad y tambi&eacute;n &aacute;reas de chabolas que fueron desapareciendo. En el movimiento vecinal de Malvarrosa han destacado Josefina Arlandis y Teresa Maiques. En el cap&iacute;tulo dedicado al barrio y la huelga de astilleros de 1974 de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Rutas de la Memoria Obrera</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (FEIS, vol. 1, 2023), dedicamos un apartado a la participaci&oacute;n de las mujeres en el conflicto con rese&ntilde;as biogr&aacute;ficas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Nazaret es el barrio que surgi&oacute; en torno al antiguo Lazareto de la ciudad, ubicado junto a la playa al sur de la antigua desembocadura del Turia para recluir en cuarentena a los viajeros procedentes de zonas con epidemias end&eacute;micas. El Plan Sur tuvo consecuencias catastr&oacute;ficas para el barrio que contin&uacute;an en la actualidad, al quedar atrapado y supeditado a la ampliaci&oacute;n del puerto: perdi&oacute; la playa, qued&oacute; rodeado por v&iacute;as de transportes pesados y peligrosos, a la par que sufr&iacute;a la contaminaci&oacute;n del aire y las aguas por las industrias qu&iacute;micas cercanas. En este lugar condenado, con un importante aporte de poblaci&oacute;n migrada en los a&ntilde;os 60 y 70, surgi&oacute; un potente movimiento vecinal que no se resignaba a las habituales carencias de estos barrios de la periferia en la dictadura ni a perder su identidad. Una de las protagonistas de este activismo fue la mallorquina Catalina Socias Picornell, monja seglar que lleg&oacute; en 1973 al barrio con su hermano Dami&aacute;n, el cura del barrio. Su historia, que recoge el periodista Enric Llopis en su libro </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>&iexcl;A la huelga! </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">en 2023, cuando Catalina ten&iacute;a 87 a&ntilde;os, es un ejemplo de la actuaci&oacute;n de los &ldquo;cristianos de barrio&rdquo;, muy pegados al compromiso con las personas m&aacute;s pobres, viviendo sus experiencias y necesidades. Ha sido un compromiso, por otra parte, muy &ldquo;horizontal&rdquo; y refractario a entrar en organizaciones jerarquizadas como sindicatos o partidos. Curas obreros y monjas seglares encontramos en los barrios m&aacute;s marginales como Natzaret, Malvarrosa, Orriols, Sant Francesc en Manises o el Barrio del Cristo en Aldaia/Quart. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Josefa Ortega trabajaba en el ramo de la limpieza que dio inicio a la huelga general solidaria de los hospitales de Valencia en mayo y junio de 1976. La coordinadora de hospitales en huelga consigui&oacute; la adhesi&oacute;n de muchas asociaciones vecinales con el lema &ldquo;Una sanidad para el pueblo&rdquo;. La historia de Josefa Ortega muestra el tejido solidario y c&oacute;mplice entre mujeres que, en los intersticios entre la clandestinidad pol&iacute;tica y la privacidad de las historias familiares, se transmite de la generaci&oacute;n de posguerra a la m&aacute;s joven que podr&iacute;amos llamar &ldquo;del 68&rdquo;. Josefa formaba parte de una amplia familia matriarcal perseguida por colaboraci&oacute;n con la guerrilla en Ja&eacute;n, desde donde emigr&oacute; a Valencia en la d&eacute;cada de 1950. Fue &ldquo;mujer de preso&rdquo; pol&iacute;tico por la condena de su marido a pena de prisi&oacute;n en Burgos en 1959, fue emigrante durante cuatro a&ntilde;os en Francia y, a su vuelta, se emple&oacute; en la contrata de limpieza de la reci&eacute;n inaugurada Ciudad Sanitaria La Fe y, siguiendo las indicaciones del PCE, entr&oacute; con un peque&ntilde;o grupo de compa&ntilde;eras militantes en la Asociaci&oacute;n de Amas de Casa Tyrius de su pueblo, Burjassot. Tyrius respond&iacute;a a un concepto de mujer dedicada a &ldquo;sus labores&rdquo; que las comunistas trataron de cambiar hasta llegar a escindirse para  fundar la Asociaci&oacute;n Los Silos, con m&aacute;s de 300 socias. En las elecciones municipales de 1979, Josefa Ortega fue elegida teniente de alcalde por el PCE. </span>
    </p><p class="article-text">
        Amparo Mart&iacute;nez, militante del PCE, del Movimiento Democr&aacute;tico de Mujeres desde 1972 y activista vecinal en la Asociaci&oacute;n de Vecinos de Orriols, barrio del extrarradio de la ciudad que creci&oacute; en edificios de construcci&oacute;n barata para acogida de migraci&oacute;n interior. Las infraestructuras y servicios llegaron con las luchas y reivindicaciones por parte del activismo antifranquista en el movimiento vecinal. Como en casi todos los barrios perif&eacute;ricos de Valencia, faltaba transporte p&uacute;blico, escuelas, zonas verdes, centros de ocio, sem&aacute;foros, de mercados<sup>. </sup>El trabajo en barrios era espec&iacute;fico, relacionado con los problemas sentidos en los barrios. En Orriols, se desarrollaron luchas importantes, campa&ntilde;as sobre la carest&iacute;a de la vida, por la falta de escuelas, por instalaci&oacute;n de sem&aacute;foros. Tambi&eacute;n, se planteaba la necesidad de que las mujeres tuvieran voz, capacidad de decidir, independencia econ&oacute;mica, reivindicaciones espec&iacute;ficas de g&eacute;nero, por el derecho al aborto. Para Amparo, el trabajo en el movimiento vecinal ten&iacute;a una gran importancia, era un espacio que aglutinaba gente del barrio para luchar contra la dictadura y organizar frentes de trabajo en funci&oacute;n de j&oacute;venes, mujeres, estudiantes, etc. Adem&aacute;s, el barrio pod&iacute;a escapar del f&eacute;rreo control dictatorial, si se aprovechaban al m&aacute;ximo las posibilidades legales que existieran.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Rosal&iacute;a Sender milit&oacute; en la asociaci&oacute;n del Distrito Mar&iacute;timo que ten&iacute;a su sede, en la calle Marino Albesa. Rosal&iacute;a era hija de exiliados pol&iacute;ticos aragoneses en Francia, donde estudi&oacute; empresariales y empez&oacute; a militar primero en la JSU y luego en el PCE. Volvi&oacute; a Espa&ntilde;a a establecerse con sus dos hijos y su pareja Antonio Palomares, dirigente de los comunistas valencianos, en 1967. Rosal&iacute;a dedic&oacute; buena parte de su esfuerzo militante al Movimiento Democr&aacute;tico de Mujeres (MDM). Las militantes del MDM procuraron movilizar desde las asociaciones vecinales a las mujeres de los barrios. En su libro de memorias </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Luchando por la liberaci&oacute;n de la mujer, Valencia 1969-1981</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2006) cuenta el trabajo capilar de militancia, puerta por puerta en muchas ocasiones, haciendo encuestas sobre las necesidades del barrio o recogiendo firmas para reivindicaciones concretas, para implicar a las vecinas en las reivindicaciones de los barrios. La adquisici&oacute;n del llamado Jard&iacute;n de Ayora para uso p&uacute;blico fue la conquista en la que unieron al vecindario de su Distrito, en particular a las mujeres para disponer en &eacute;l de un parque y guarder&iacute;a. Resulta significativa en particular su explicaci&oacute;n sobre la formaci&oacute;n de Vocal&iacute;as y Comisiones de la Mujer, a la que se resist&iacute;an los compa&ntilde;eros. Alegaban que ser&iacute;a como crear una Secci&oacute;n Femenina en las asociaciones, a lo que respond&iacute;an Rosal&iacute;a y sus compa&ntilde;eras del MDM que s&oacute;lo as&iacute; entender&iacute;an como una </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>conquista propia como mujeres</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> las reivindicaciones por las que la asociaci&oacute;n las sacaba de casa y de su vida privada, lo que a su vez har&iacute;a que permaneciesen en la lucha. A d&iacute;a de hoy puede parecernos esta una extra&ntilde;a diatriba que solo se entiende si nos situamos en el contexto cultural de la d&eacute;cada de 1970, con la impronta de 40 a&ntilde;os de dictadura que, en una feroz reacci&oacute;n contra los avances republicanos, hab&iacute;a condenado a las mujeres a estar recluidas en el hogar y subordinadas a los varones de la familia. La participaci&oacute;n en la lucha de los barrios fue un factor de ruptura con esta pesada losa, de avance para ellas como protagonistas y para toda la sociedad.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicenta Verdugo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Sep 2025 23:57:01 +0000]]></pubDate>
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