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    <title><![CDATA[elDiario.es - Matías Argumánez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/matias-argumanez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Matías Argumánez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La violencia normalizada, lápices en vez de banderillas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/violencia-infancia-tauromaquia-toros-educacion_132_13212856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e493b123-595d-46be-855a-5aceaba4b5e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La violencia normalizada, lápices en vez de banderillas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al seguir los preceptos taurinos de sus educadores, los menores caen en un ejercicio de dicotomía abocado a la atrofia moral, pues se les ofrece como modelo de ejemplaridad a un hombre que es aclamado por aniquilar sin remordimientos a otro ser vivo, una especie de héroe irracional al que los asistentes premian con dinero y admiración</p><p class="subtitle">¿A los toros por San Isidro? Un plan en decadencia subvencionado por la Comunidad de Madrid</p></div><p class="article-text">
        La violencia impartida sienta c&aacute;tedra. Como cualquier otro h&aacute;bito, la agresividad se incorpora a trav&eacute;s de la normalizaci&oacute;n, y se perfecciona mientras se la encubre con eufemismos.<strong> </strong>Vamos a desmontar estos mecanismos. 
    </p><p class="article-text">
        La brutalidad, epidemia social y fil&oacute;n de opulencia: las <a href="https://www.lasexta.com/programas/lasexta-clave/radiografia-tauromaquia-espana-cuanto-dinero-mueve-como-evoluciona-aficion_2024050366353f0ec18d400001b44bc6.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">corridas mueven mucho m&aacute;s dinero</a> que pasiones. <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/toros-san-isidro-comunidad-de-madrid-subvenciones-tauromaquia_132_13205106.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Quinientos millones de euros anuales de las arcas p&uacute;blicas, incluidas las ayudas PAC procedentes de Europa</a>, van destinados a la ganader&iacute;a de dehesa, a la Fundaci&oacute;n Toro de Lidia, a escuelas taurinas sin alumnos y a otros espect&aacute;culos tan vergonzosos y rancios como despiadados, donde se toman las calles, encumbrando a nuestro pa&iacute;s a nivel internacional en el c&eacute;nit de la barbarie m&aacute;s anacr&oacute;nica. Este es uno de los motivos principales por el que los defensores de la tauromaquia se ponen nerviosos cuando se cuestiona la conveniencia de que los menores asistan al horror de la tortura instrumentalizada y se plantea su prohibici&oacute;n, como recomiendan el Ministerio de Juventud e Infancia y <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/lobby-taurino-tauromaquia-infancia-naciones-unidas-onu_132_12949826.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ONU</a>. 
    </p><p class="article-text">
        V&iacute;tor Jos&eacute; F. Rodrigues, doctor en psicolog&iacute;a por la Facultad de Psicolog&iacute;a y Ciencias de la Educaci&oacute;n de la Universidad de Lisboa, psicoterapeuta, escritor, conferenciante y formador, en un <a href="https://coppaprevencion.org/extracto-del-texto-de-la-violencia-en-las-corridas-de-toros-a-la-educacion-violenta-una-perspectiva-psicologica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo publicado por CoPPA</a> (Coordinadora de Profesionales para la Prevenci&oacute;n de Abusos) asegura que exponer a los ni&ntilde;os a la violencia tiene consecuencias funestas para su desarrollo cognitivo y emocional. 
    </p><p class="article-text">
        Al seguir los preceptos de sus educadores, los menores caen en una argucia bipolar, un ejercicio de dicotom&iacute;a abocado a la atrofia moral, dado que se les ofrece como modelo de ejemplaridad a un hombre que es aclamado por aniquilar sin remordimientos a otro ser vivo, por etapas, una especie de h&eacute;roe irracional al que los asistentes premian con mucho dinero y admiraci&oacute;n. A &eacute;stos, sus educandos, les han dicho que eso, la matanza del toro, es arte y es buena, aunque de camino a casa les explicar&aacute;n, quiz&aacute;, que no est&aacute; bien tirar piedras a las palomas, dar patadas a los gatos o abusar de otros ni&ntilde;os en el colegio.
    </p><p class="article-text">
        En ese momento, el ni&ntilde;o, permeable a todo, recordar&aacute; que en la plaza la violencia se aplaude, que no conlleva consecuencia punible alguna, que la ejecuci&oacute;n se recompensa como una v&iacute;a socialmente v&aacute;lida y aceptada para lograr un fin.<em> &ldquo;</em>El fin justifica los medios&rdquo;, escribi&oacute; Napole&oacute;n en sus notas a pie de p&aacute;gina sobre un ejemplar de <em>El Pr&iacute;ncipe</em>, de Nicol&aacute;s Maquiavelo. La f&oacute;rmula es n&iacute;tida: virilidad, popularidad, &eacute;xito; todo bajo la falacia del presunto arte. &iquest;El modo? Tienes que partir en dos un coraz&oacute;n de cuatro kilos para arrancarle la vida a una criatura de 500 que no te ha proferido ofensa alguna. Tranquilo, no estar&aacute;s solo; el toro s&iacute;. Nadie te llevar&aacute; a juicio ni te pedir&aacute; explicaciones. Sin dilemas morales, sin autocr&iacute;tica, sin se&ntilde;alamiento.
    </p><p class="article-text">
        Incluso la Iglesia estar&aacute; presente en el palco de autoridades para bendecir al matach&iacute;n y poner a su dios a relamerse los labios contra la v&iacute;ctima ofrecida en hecatombe; licencia para matar. El toro y el caballo son bestias malvadas a las que es l&iacute;cito maltratar hasta el ensa&ntilde;amiento para divertirnos a su costa, cort&aacute;ndoles adem&aacute;s las orejas y el rabo. Es bueno ser violento. Las corridas hacen resurgir el instinto b&aacute;sico del goce por el dominio llevado a sus m&aacute;ximas consecuencias; hay que ovacionar las bocanadas y el reguero de sangre que los derrotados dejan sobre el albero, dibujando la bandera patria cuando son vencidos; <em>&ldquo;</em>Espa&ntilde;a y yo somos as&iacute;, se&ntilde;ora&rdquo;, que dir&iacute;a Eduardo Marquina. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La agresi&oacute;n a la Naturaleza est&aacute; en el origen de una evidente amenaza contra la propia supervivencia de la especie humana&rdquo;, asegura V&iacute;tor Jos&eacute; F. Rodrigues, quien considera asimismo a este respecto que las corridas inyectan, como hemos visto, un recado funesto en los m&aacute;s peque&ntilde;os, una lecci&oacute;n de perpetuaci&oacute;n de la insensibilidad como soluci&oacute;n, una hostilidad que arrincona y desprecia otras v&iacute;as de soluci&oacute;n de conflictos. El soci&oacute;logo Marvin Wolfgang, en su <em>Teor&iacute;a de las subculturas</em>, explica que &ldquo;una subcultura es un sistema normativo de alg&uacute;n grupo o grupos m&aacute;s peque&ntilde;os que la sociedad extendida&rdquo;. Y sostiene que esas subculturas son especialmente favorables a la violencia, pues sus valores y definiciones le son propicios.
    </p><p class="article-text">
        La violencia est&aacute; en todas partes y los est&iacute;mulos negativos entre los m&aacute;s peque&ntilde;os derivan en m&aacute;s belicosidad durante la adolescencia.<em> &ldquo;</em>La probabilidad de que se cometan cr&iacute;menes violentos es un 74% mayor en j&oacute;venes que fueron objeto de ella en casa o en su vecindario&rdquo;, seg&uacute;n se desprende de <a href="https://ddd.uab.cat/pub/tesis/2016/hdl_10803_399785/mlr1de1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios desarrollados por Donald Kirkpatrick</a>. &iquest;No estaremos dejando a los m&aacute;s peque&ntilde;os la idea de que s&oacute;lo los b&aacute;rbaros, desde la fuerza bruta, pueden subsistir, y que la compasi&oacute;n, el perd&oacute;n, la ternura y el amor son cualidades que debilitan y, por consiguiente, hay que excluirlas de nuestras cualidades?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ver la sangr&iacute;a desde los medios de comunicaci&oacute;n no aten&uacute;a el problema. Varias organizaciones, entre ellas la <em>American Academy of Pediatrics, </em>a lo largo de d&eacute;cadas, con m&aacute;s de mil estudios, han concluido que &ldquo;el visionado de violencia televisiva est&aacute; significativamente ligado al comportamiento agresivo y antisocial, sobre todo entre los espectadores m&aacute;s j&oacute;venes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Podemos traer a la memoria la cantidad de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que perdieron la vida en un juego incomprendido, emulando a sus h&eacute;roes de ficci&oacute;n. Pero valga como ejemplo paradigm&aacute;tico el <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2017/05/23/la-serie-13-reasons-why-preocupa-a-expertos-en-salud-mental-adolescente" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de la cadena CNN</a>,&nbsp;que desvela que, tras la emisi&oacute;n de la serie <em>13 Reasons Why,</em> la tasa de suicidios entre sus espectadores se dispar&oacute; hasta un alarmante 28,9%. El crecimiento y la educaci&oacute;n que se dan en ambientes sociales o familiares donde impera la violencia predisponen al sujeto a ejercerla y es un indicativo predictor de comportamientos delictivos y criminales, independientemente del cociente intelectual o el estatus social.
    </p><p class="article-text">
        Desde la entrada en vigor de la ley antitabaco en 2006 <a href="https://www.sanidad.gob.es/normativa/audiencia/docs/2025.09.10_APL_Tabaco_IP.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se ha reducido a la mitad</a> la tasa de fumadores en Espa&ntilde;a, pasando del 33% al 16,6% en 2025. &iquest;Entendemos ya por qu&eacute; se prohibi&oacute; la venta de caramelos en forma de cigarrillos de chocolate a los ni&ntilde;os? 
    </p><p class="article-text">
        En el mismo orden de cosas, Joel Lequesne, psic&oacute;logo cl&iacute;nico, en un art&iacute;culo publicado por AnimaNaturalis,&nbsp;<a href="https://www.animanaturalis.org/n/46870/millones-de-euros-publicos-subvencionan-la-tauromaquia-a-traves-de-las-televisiones-autonomicas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desglosa en cuatro puntos la inconveniencia de llevar a los menores</a> a ceremonias donde se hace apolog&iacute;a de la crueldad: 
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Los efectos traum&aacute;ticos</strong>: En ocasiones soterrado por el miedo del ni&ntilde;o y la ni&ntilde;a a cuestionar la autoridad paterna surge el trauma en forma de conflicto de lealtad, al no poder mostrar compasi&oacute;n por el animal. Esta situaci&oacute;n acarrear&iacute;a una p&eacute;rdida de confianza hacia los progenirores, vi&eacute;ndose obligados a ocultar sus sentimientos, a la vez que se hace c&oacute;mplices de la barbarie protegiendo la posici&oacute;n de &eacute;stos frente a enfoques opuestos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</li>
                                    <li><strong>La debilitaci&oacute;n del sentido moral: </strong>Al ni&ntilde;o o la ni&ntilde;a se le presenta la agresividad como algo censurable en general. Pero, parad&oacute;jicamente, la violencia del espect&aacute;culo de los toros es otra cosa, y se la considera positiva. El ni&ntilde;o o la ni&ntilde;a descubren as&iacute; que, al no tomar como propia la defensa del m&aacute;s d&eacute;bil, la justicia humana no es universal, y que esta se muestra particular y extremadamente injusta contra los otros animales. En su formaci&oacute;n quedar&aacute;n grabadas sugerencias inapelables: aprobar abiertamente el castigo injustificado de un inocente, no mostrar piedad y el derecho a hacer sufrir a algunos seres alegando que se hace por arte, tradici&oacute;n o cultura. La corrida de toros est&aacute; por encima de las leyes y prescinde de la raz&oacute;n.</li>
                                    <li><strong>Una perturbaci&oacute;n del sentido de los valores: </strong>Considerando que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as comprenden a muy temprana edad que el dolor es malo y los arrumacos son buenos, entender&aacute;n de igual modo que causar angustia a un animal, (y lo saben porque lo ven desangrarse y lo escuchan quejarse), aunque sea en un ambiente &ldquo;festivo&rdquo;, est&aacute; mal. Viendo que hay un tipo de tortura permitida, el ni&ntilde;o va a descubrir la fuente autorizada de una satisfacci&oacute;n s&aacute;dica que cre&iacute;a justamente prohibida; y probablemente la va a explorar. </li>
                                    <li><strong>El costumbrismo o la incitaci&oacute;n a la violencia: </strong>Los espect&aacute;culos de violencia estimulan el escarnio y arrastran otros fen&oacute;menos como la insensibilizaci&oacute;n, que acabar&aacute; creando un h&aacute;bito hacia los sacrificios, ya sean novatadas o humillaciones, como filmar la agresi&oacute;n f&iacute;sica con la ayuda de un tel&eacute;fono m&oacute;vil, desde la simple vejaci&oacute;n al abuso sexual, etc. Por si no fuese poco, otro de los mensajes da&ntilde;inos que se env&iacute;an de manera subjetiva a los menores, en pleno desarrollo cognitivo, es que &ldquo;los toreros ponen su vida en peligro en el ruedo&rdquo;. &iquest;Este desprecio por la vida es la embajada que queremos trasladar a quienes ya de por s&iacute; cuestionan su lugar en el mundo mientras se ubican en &eacute;l? La toma de riesgos constituye hoy en d&iacute;a el problema de muchos adolescentes en forma de complejos f&iacute;sicos impuestos por una imagen tan id&iacute;lica como falsa, retos de iniciaci&oacute;n, droga como aglutinante grupal, etc.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Dado que para este art&iacute;culo hemos abordado los campos de la educaci&oacute;n, la &eacute;tica y la psicolog&iacute;a, no quer&iacute;amos pasar por alto el aspecto legal, una legislaci&oacute;n sobre bienestar animal que en Espa&ntilde;a es tibia e ineficaz, una tomadura de pelo que no convence a nadie, que deja desatendidos a los animales que m&aacute;s lo necesitan (perros de caza, toros, zorros, lobos, palomas, cotorras, etc.). Por ello traemos a colaci&oacute;n el paradigm&aacute;tico ejmeplo del FBI, que depende del Departamento de Justicia de Estados Unidos y que ha clasificado la crueldad hacia los animales como un delito grave, equipar&aacute;ndolo al nivel de cr&iacute;menes violentos como los incendios provocados, el abuso intencional o el homicidio.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2016 y reforzado en los siguientes a&ntilde;os, esta agencia de investigaci&oacute;n criminal viene realizando un registro en su base de datos nacional, para el &lsquo;Sistema Uniforme de Informes del Crimen&rsquo; (UCR), un seguimiento detallado de personas que han cometido o cometen actos desalmados contra animales, para identificar, prevenir y rastrear patrones de violencia. La agencia entiende que la brutalidad hacia los animales precede y acompa&ntilde;a delitos violentos contra humanos, y relaciona esta perversi&oacute;n de maltrato animal de modo directo con comportamientos antisociales en un v&iacute;nculo indisoluble. 
    </p><p class="article-text">
        Pese a lo que diga alg&uacute;n pseudointelectual, quiz&aacute; arropado por <em>lobbies</em> taurinos o puede que&nbsp;sencillamente aquejado de &ldquo;cu&ntilde;adismo&rdquo; de sobremesa, llevar a los ni&ntilde;os a los toros no les hace mejores personas, del mismo modo que dejarles sin tutela ante las redes sociales no les hace m&aacute;s reflexivos ni agudiza su pensamiento cr&iacute;tico, ni darles co&ntilde;ac en ayunas fortalece su aparato digestivo, as&iacute; como exponerlos a la pornograf&iacute;a no les har&aacute; mejores amantes ni les ayudar&aacute; a incubar actitudes de respeto por el sexo contrario o el consentimiento ajeno.
    </p><p class="article-text">
        Mejor que arrastrar a los peque&ntilde;os a distracciones t&oacute;xicas revestidas de padecimiento y sangre, es acompa&ntilde;arlos a bibliotecas, llevarlos a salas de conciertos, a museos o aulas de naturaleza. Y ya puestos a hacer lo mejor con los peque&ntilde;os, de manera responsable, decididos a estimularlos en vez de sobreprotegerlos, comprometidos a instruirlos en vez de adoctrinarlos, &iquest;por qu&eacute; no nos echamos al suelo a jugar con ellos en vez de dejar que los eduque un tel&eacute;fono m&oacute;vil o un buf&oacute;n? Estamos convencidos de que eso marcar&iacute;a la diferencia entre el futuro d&eacute;spota, pendenciero, autoritario, y un ser humano conciliador, cari&ntilde;oso y sociable. 
    </p><p class="article-text">
        Y si lo que pretende el mal educador es inculcar a sus v&aacute;stagos un esp&iacute;ritu competitivo, incluso de corte marcial, inv&iacute;tenlos a practicar alg&uacute;n deporte donde las reglas sean las mismas para todos los contendientes, aceptadas por ambas partes, no entre enemigos, sino entre rivales que se respeten, donde no haya vencidos que acaben arrastrados por dos mulas al finalizar el partido. Tomemos a 'la manada' de los sanfermines de 2016 como alegor&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; es en realidad una violaci&oacute;n grupal sino la recreaci&oacute;n extrapolada del rito patriarcal de la violencia contra la voluntad de una v&iacute;ctima indefensa?. 
    </p><p class="article-text">
        Podemos concluir que posee derecho a la vida digna todo ser dotado de un cerebro que le ofrezca la capacidad de discernir entre una opci&oacute;n que le beneficie y otra que le perjudique, y un sistema nervioso que le dote de placer o dolor a trav&eacute;s de factores intr&iacute;nsecos o externos; posee derechos, le sean reconocidos o no. El toro, analizado fr&iacute;amente, es la diana hacia donde una sociedad ofendida por potencias superiores encauza y se resarce de su propia derrota.
    </p><p class="article-text">
        El toro, aunque no se den cuenta quienes lo sit&uacute;an en el centro del ruedo, o s&iacute;, es el blanco de una determinada parroquia asolada por su propia cotidianidad, por frustraciones profesionales, humillaciones laborales, quiz&aacute; por limitaciones culturales, un clan que se venga del toro porque su rabia no admite un sentido vertical ante los problemas que le caen del cielo, y se desquita descargando toda su ira horizontalmente en quien tiene a mano tras asegurar un golpe sin r&eacute;plica, no contra quien desea, sino hacia quien puede, de manera mezquina, como el mat&oacute;n de discoteca que ordena a sus colegas que le sujeten al tipo al que quiere partirle la boca. &iquest;O creemos que Manolo, el mismo que no puede permitirse una entrada en el tendido de sombra, iba a proceder con su jefe de secci&oacute;n como exige que el toreador trate al toro?
    </p><p class="article-text">
        Si fuesen capaces de ver en la mirada del toro que su angustia no es distinta de la suya propia cuando el tirano pisa su orgullo, en vez de salivar ante su dolor, ver&iacute;an que no hay nada heroico en acabar con una criatura tan noble cuya &uacute;nica posesi&oacute;n es la vida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Herido est&aacute; de muerte  / el pueblo que con sangre / se divierte&rdquo;. Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Argumánez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/violencia-infancia-tauromaquia-toros-educacion_132_13212856.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 04:01:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La violencia normalizada, lápices en vez de banderillas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tauromaquia,Protección de menores,Toros,Plaza de toros,Menores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Caza y machismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/caza-machismo_132_12815230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34951fbb-06db-40dd-8ac9-059f2267025e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Caza y machismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En España hay 2.445.392 armas de caza registradas y 49.442.844 habitantes, es decir, hay 0,049 armas de caza por persona. Salvo que se sea policía, militar o cazador, la posesión legal de armas (sea para defensa personal, coleccionismo o deporte) es poco frecuente. Cuando se usa un arma para asesinar a una mujer, podemos adivinar enseguida la más que probable procedencia del arma criminal. </p></div><p class="article-text">
        Dada la ausencia de datos, el hermetismo c&oacute;mplice y el tab&uacute; con que a&uacute;n se tratan estad&iacute;sticamente ciertos sucesos, se hace imposible concretar cu&aacute;ntas mujeres al a&ntilde;o mueren por violencia machista siendo el &uacute;til del crimen un arma de caza.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a hay aproximadamente 11.000 mujeres que practican la caza, frente a casi un mill&oacute;n de hombres cazadores. No es una opini&oacute;n de parte ni resulta&nbsp;descabellado asociar el patriarcado a la caza, toda vez que el mundo cineg&eacute;tico arrastra un innegable componente at&aacute;vico y s&oacute;lidamente jerarquizado, que vincula la virilidad con el liderazgo y la necesidad de dominaci&oacute;n para la confirmaci&oacute;n y el mantenimiento del estatus, aspectos estos anacr&oacute;nicos en una sociedad que se presume evolucionada, pero a la vez presentes.
    </p><p class="article-text">
        La perversi&oacute;n del lenguaje en forma eufem&iacute;stica o velada, el tacto con que los informativos tratan a los &ldquo;presuntos&rdquo; asesinos y un manto de condescendencia incuestionable, propio de la inercia, hacen que no reparemos en el goteo de noticias donde un hombre mata a su mujer con una escopeta, incluso delante de sus hijos de corta edad, y despu&eacute;s se suicida. Y rara vez se especifica que la escopeta era de caza.
    </p><p class="article-text">
        En Suiza hab&iacute;a en 2024 entre 28 y 46 armas por cada 100 habitantes, dependiendo de la fuente y la fecha de los datos, y en Estados Unidos hay 120 armas de fuego por cada 100 habitantes, medias estas notablemente superiores a la de Espa&ntilde;a, donde hay 2.445.392 armas de caza registradas y 49.442.844 habitantes, es decir, hay 0,049 armas de caza por persona. No hay que ser muy espabilado para entender que en Espa&ntilde;a la tenencia de armas es un hecho casi ins&oacute;lito: salvo que se sea polic&iacute;a, militar o cazador, la posesi&oacute;n legal de armas (sea para defensa personal, coleccionismo o deporte) es poco frecuente. Dicho esto, cuando se usa un arma para asesinar a una mujer, podemos adivinar enseguida la m&aacute;s que probable procedencia del arma criminal. Incluso cuando el titular de la noticia detalla que la mujer fue degollada con un cuchillo de grandes dimensiones se nos est&aacute; indicando de manera impl&iacute;cita que el matador us&oacute; un machete que regularmente no forma parte de la cuberter&iacute;a, el menaje o el ajuar de una cocina &ldquo;normal&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando un ser humano es proclive a la violencia y la manifiesta en sus acciones cotidianas, ya sean b&eacute;licas, posesivas, territoriales, s&aacute;dicas o cineg&eacute;ticas, el patr&oacute;n es similar. Existe un componente com&uacute;n agresivo que se manifiesta de manera natural en las relaciones con otros seres vivos, interpuestos entre sus expectativas de ocio o sociol&oacute;gicas y la realidad final que le pone l&iacute;mites. Su idiosincrasia es la de la supremac&iacute;a, transmitida en la mayor&iacute;a de los casos por la tradici&oacute;n, lejos de la educaci&oacute;n afectiva, apartado del amor por la naturaleza y en las ant&iacute;podas de la empat&iacute;a ante el sufrimiento ajeno. En estos casos, el poder se impone, no se negocia. La dial&eacute;ctica es para los mercaderes, para los diplom&aacute;ticos, para los ling&uuml;&iacute;stas. Las perspectivas opuestas, las ideolog&iacute;as contrarias o las distintas razones nunca pueden pesar tanto como los cojones. En consecuencia, lo que se puede resolver de un golpe en la mesa, que as&iacute; sea, que tiemblen las cuatro patas. Lo que no se puede lograr desplegando la raz&oacute;n, se alcanza entonces imponiendo el miedo. Por eso la voz de mando y el rugido del l&iacute;der, rebosantes de testosterona, no admiten r&eacute;plica. 
    </p><p class="article-text">
        Para ello -vienen a decir- est&aacute; la rutina, la raigambre. Cuarenta mil a&ntilde;os de costumbre, desde Cromag&ntilde;on hasta el coto de caza en pleno siglo XXI, nos dan la raz&oacute;n. Est&aacute; de nuestro lado la raz&oacute;n bruta a trav&eacute;s de la fuerza f&iacute;sica o de sus distintas pr&oacute;tesis, como la honda, la lanza, la escopeta, la ballesta el arco o la daga. El &iacute;mpetu del guerrero corregir&aacute; lo que no entre en sus planes, a no ser que sus proyectos sean un camino despejado de elementos &eacute;ticos, corrientes evolutivas, renovadas y renovadoras que no le obliguen a enfrentarse a la paradoja de que quien disfruta matando no puede ser buena persona. Los animales son cosas puestas ah&iacute; para nuestro disfrute, la Biblia nos da derecho: &ldquo;Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todos los animales dom&eacute;sticos, y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra&rdquo;, G&eacute;nesis 1:26-28. Bien es verdad que hay palabras en el G&eacute;nesis que habr&iacute;an permitido construir esa relaci&oacute;n sobre el respeto, pero los humanos, con ayudas inestimables como la de Descartes, optaron por interpretar que podemos ejercer de due&ntilde;os y se&ntilde;ores de cuanto nos rodea. Las mujeres son de los hombres, y la m&iacute;a es m&iacute;a, me debe sumisi&oacute;n, como dice san Pablo en una carta a los corintios (14:34-37): &ldquo;Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que est&eacute;n sujetas, como tambi&eacute;n la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los ex&aacute;menes psicot&eacute;cnicos, a veces realizados con desgana a cambio de dinero en cl&iacute;nicas privadas y pasivas, son tan insuficientes como deficientes para detectar a algunos sujetos que no deber&iacute;an ser aptos para manejar un arma de fuego, semejantes a los que permiten a algunos conductores manejar autom&oacute;viles poniendo en peligro a otros conductores y a incontables peatones inocentes. 
    </p><p class="article-text">
        La demagogia en la lengua crea espejismos de verosimilitud que condicionan el pensamiento subliminal estereotipado, y la reacci&oacute;n ante seg&uacute;n qu&eacute; hechos puede llevar impl&iacute;cita una disculpa del agresor y a la vez camuflar una censura hacia la v&iacute;ctima. Reparemos en que casi todas las herramientas dise&ntilde;adas para la matanza o la coacci&oacute;n son de g&eacute;nero femenino: la lanza, la honda, la flecha, la daga, la espada, la maza, la escopeta, la pistola, la bala, las esposas, la inyecci&oacute;n letal, la silla el&eacute;ctrica, la tortura, la bomba at&oacute;mica... El micromachismo del lenguaje deja el lugar prominente al macho, al var&oacute;n cazador, como administrador vigilante del equilibrio asignado a su g&eacute;nero, el h&eacute;roe popular del pueblo, el justiciero bonach&oacute;n, conservador, que libra a los vecinos de las plagas o la sobrepoblaci&oacute;n de las especies.
    </p><p class="article-text">
        Y si las hembras se salen del redil asignado a su rol, ya sea en el hogar o en las monta&ntilde;as, si alteran el ecosistema sostenible dictado por matadores que se consideran a s&iacute; mismos naturalistas/conservacionistas, &iquest;qui&eacute;n les impedir&aacute; aplicar todos los medios a su alcance para restaurar las cosas y que los valores judeocristianos tradicionalmente aceptados vuelvan a ser como siempre han sido? 
    </p><p class="article-text">
        Hay una clara separaci&oacute;n de la especie humana, ya elegidos los caminos posibles. Unos quieren quedarse a vivir bajo modelos arcaicos para seguir gozando de privilegios heredados, convencidos de que cualquier tiempo pasado fue mejor, y para ello, de manera consciente, dificultan el paso a los dem&aacute;s, neg&aacute;ndose a cualquier viento nuevo que implique una metamorfosis. Otros, liberados de anclas folcl&oacute;ricas y dictados consuetudinarios, elegimos la lucha por los derechos comunes, el mundo sensitivo, las relaciones emocionales, las rutas intelectuales asertivas y, ante todo, el respeto a la vida digna de quienes pueblan el planeta con nosotros, la &uacute;nica deidad a la que rendimos culto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Argumánez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/caza-machismo_132_12815230.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Dec 2025 05:03:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Caza y machismo]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Los cazadores matan, también cuando no disparan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/cazadores-matan-no-disparan_132_12565338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2b7a0b3-e424-41ee-a8f5-e72a4c2ea7ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cazadores matan, también cuando no disparan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La verdad es que los cazadores ocasionan el 4,7% de los siniestros originados por incendiarios (según datos del Ministerio de Agricultura) lo que en cifras reales serían unos 2.600 incendios al año</p></div><p class="article-text">
        Aunque en esencia sea un simple f&oacute;sforo el que prenda, la cascada de pol&iacute;ticas neoliberales est&aacute; detr&aacute;s de la intensidad y gravedad que alcanzan algunos incendios. Obviamente, tienen muchas causas, derivadas con frecuencia de la ambici&oacute;n de unos pocos y la ignorancia o indiferencia de otros muchos, pero de entre ellas, vamos a hablar de una actividad en concreto que, si bien no es la responsable absoluta de la cat&aacute;strofe, es en una parte significativa una de las que sin duda la agrava. 
    </p><p class="article-text">
        Todos hemos o&iacute;do hablar de las &ldquo;ovejas o cabras bomberas&rdquo;. Combatimos la explotaci&oacute;n animal a trav&eacute;s de la ganader&iacute;a, pero sabemos que los animales comen, y al comer limpian montes y bosques. Luego cagan, pero su basura no es como la nuestra, la suya lleva premio, es el mejor fertilizante posible, el cual en muchos casos adem&aacute;s trae la semilla de lo que comen, y eso hace que, seg&uacute;n defecan, reforesten. Pero las ovejas y cabras no son las &uacute;nicas que aportan este beneficio; de hecho l<a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/pastoreo-montes-limpios-no-son-solucion-incendios-forestales_132_12555099.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">o hacen en una proporci&oacute;n m&iacute;nima respecto a los dem&aacute;s animales</a> que por densidad de poblaci&oacute;n habitan las &aacute;reas forestales. Socialmente se ha entendido esta secuencia como algo positivo, si bien de otra &eacute;poca, pero en general la opini&oacute;n m&aacute;s aceptada es que aquello de la ganader&iacute;a era un ciclo l&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Pero hete aqu&iacute; que &ldquo;el progreso&rdquo; ha hecho que la caba&ntilde;a y la ganader&iacute;a tradicional hayan dejado paso a macrogranjas, donde primero envenenan a los animales y luego a nosotros, cuando comemos la carro&ntilde;a en que convierten a aquellos. As&iacute; desaparece la ganader&iacute;a de siempre y (seg&uacute;n el discurso especista) no queda nadie para proteger el monte, lo cual es falso, mientras el incompetente de turno con responsabilidad administrativa prefiere gastar en extinci&oacute;n mucho m&aacute;s de lo que invierte en prevenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, y a falta de ovejas bomberas, cabras y vacas cuyas cagarrutas y deposiciones reestructuren el suelo, tenemos corzos, venados, ciervos, zorros, perdices, jabal&iacute;es, conejos, ardillas, topos, erizos... Es f&aacute;cil comprender que estos seguir&iacute;an manteniendo el espacio natural en &oacute;ptimas condiciones, s&oacute;lo con su existencia, equilibrando el medio: comiendo, limpiando, cagando, abonando, sembrando.
    </p><p class="article-text">
        Entonces ya estar&iacute;a solucionada la ausencia de reba&ntilde;os &iquest;Cu&aacute;l es el problema? Que no les dejan existir. Los matan. Les disparan. Los revientan s&oacute;lo por diversi&oacute;n. A cientos, a miles, entre dos fuegos (un c&aacute;lculo serio, si fuese posible obtener un porcentaje fiable de las muertes a manos de cazadores y furtivos, arrojar&iacute;a la cifra de cientos de miles, pues habr&iacute;a que sumar a los que intentan salvar su vida huyendo, otros miles como invertebrados, peque&ntilde;os roedores o pollos en nidos, que por sus condiciones no pueden escapar... 
    </p><p class="article-text">
        En la media veda, en la veda abierta, masacre tras matanza se encadenan los holocaustos vulnerando las normas que ellos mismos se dan. Porque es rotundamente falso que los cazadores sean necesarios para mantener la biodiversidad. Tenemos sobradas evidencias de que la mano del hombre ha contribuido sobre todo a alterar esa biodiversidad, aunque el hombre se crea due&ntilde;o de las llaves del campo. La naturaleza con sus propios ciclos pone en evidencia que la &uacute;nica especie de la que podr&iacute;a prescindir es la humana. Todo lo desequilibrado es consecuencia de las actividades del ser humano, sea la contaminaci&oacute;n de los r&iacute;os, la sobreexplotaci&oacute;n de los bosques, la extinci&oacute;n de las especies o el respeto en la convivencia con los dem&aacute;s.  
    </p><p class="article-text">
        Son toneladas de matorral y de pasto lo que los ungulados comen, y toneladas de sus excrementos las que abonan los montes. Por consiguiente, cada animal abatido es una criatura que deja de trabajar para el desarrollo del entorno en el que &eacute;l tambi&eacute;n tiene derecho a vivir, y que adem&aacute;s pretendemos explorar como &ldquo;paisaje&rdquo;. No se puede soplar y sorber a la vez.  
    </p><p class="article-text">
        Cada ser vivo masacrado (pieza, para los escopeteros, arqueros, lanceros, tramperos, etc.) es un individuo que deja de cumplir su funci&oacute;n conservacionista y regenerativa en diferentes aspectos, y eso, sumado a la privatizaci&oacute;n de la gesti&oacute;n de prevenci&oacute;n y extinci&oacute;n de incendios que acarrea desprofesionalizaci&oacute;n y mercantilizaci&oacute;n de un servicio esencial, y a la merma de &ldquo;recursos humanos&rdquo; especializados que apaguen los incendios en invierno, nos perjudica a todos.
    </p><p class="article-text">
        No vamos a entrar en el hecho probado de que hay cazadores que queman el coto ajeno para beneficio del propio, -acabamos de verlo en Extremadura-. La verdad es que los cazadores ocasionan el 4,7% de los siniestros originados por incendiarios (seg&uacute;n datos del Ministerio de Agricultura) lo que en cifras reales ser&iacute;an unos 2.600 incendios al a&ntilde;o. Tampoco vamos a profundizar en las toneladas de plomo de sus cartuchos contaminando subsuelo y los acu&iacute;feros, ni del an&aacute;lisis psicol&oacute;gico de un colectivo que se excita haciendo sufrir a otros. Otro d&iacute;a ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Estamos hablando de que la actividad cineg&eacute;tica influye directamente en el mal estado de los montes, resta vida y limita a la naturaleza en general. Por eso queda demostrado, m&aacute;s all&aacute; de la opini&oacute;n, que el estandarte sobre los beneficios de su &ldquo;actividad&rdquo; es cuando menos propaganda. 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; que es verdad que la caza crea beneficios econ&oacute;micos. Pero, &iquest;para qui&eacute;n? El n&uacute;mero de licencias de caza no llega al 2% de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando no quede un solo &aacute;rbol verde, ni un mufl&oacute;n al que disparar... &iquest;Qui&eacute;n ser&aacute; la siguiente &ldquo;pieza&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        El cazador promedio es alguien en quien parad&oacute;jicamente coinciden su primer impulso con su &uacute;ltima respuesta: la violencia a trav&eacute;s de la fuerza de su arma. Una prueba de esto son las amenazas reiteradas de todo tipo que sufren quienes cuestionan su actividad con l&oacute;gica y datos. 
    </p><p class="article-text">
        La caza nos mata a todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Argumánez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/cazadores-matan-no-disparan_132_12565338.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 04:01:54 +0000]]></pubDate>
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