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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Manuel Rivero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-manuel-rivero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Manuel Rivero]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El mercado de la delación y la descomposición del garantismo penal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mercado-delacion-descomposicion-garantismo-penal_132_13329592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/889f8b31-c5ef-45ec-9038-bab71ff448e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mercado de la delación y la descomposición del garantismo penal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La verdad judicial resultante se fabrica a la medida de los intereses de un bloque de poder tradicional, que utiliza los juzgados como una aduana política por la que debe pasar —y en la que debe ser desgastado— todo proyecto que cuestione las relaciones de producción y distribución heredadas</p></div><p class="article-text">
        La reciente Sentencia 418/2026 de la <strong>Sala de lo Penal del Tribunal Supremo</strong>, dictada el 22 de junio de 2026 en la causa especial 20775/2020, constituye un hito de extraordinaria gravedad que no puede despacharse bajo el c&oacute;modo lenguaje de la neutralidad t&eacute;cnica. Reducir este pronunciamiento a un mero pasaje de la dogm&aacute;tica sobre las atenuantes por confesi&oacute;n o colaboraci&oacute;n es una ceguera voluntaria. Lo que oculta es la profunda mutaci&oacute;n que experimentan las estructuras del Estado cuando los sectores m&aacute;s reaccionarios del bloque de poder se repliegan en sus bastiones corporativos para librar una guerra judicial contra el poder democr&aacute;tico. El <strong>trato de favor concedido a V&iacute;ctor de Aldama </strong>&mdash;a quien se aplica una atenuante muy cualificada que desmorona la proporcionalidad de la pena y vac&iacute;a las responsabilidades civiles&mdash; no es un exceso puntual, sino la institucionalizaci&oacute;n de una doctrina excepcional, que parece estar dise&ntilde;ada para alterar el mapa del poder pol&iacute;tico mediante la demolici&oacute;n controlada de los principios m&aacute;s elementales del garantismo penal cl&aacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        El garantismo procesal penal, construido hist&oacute;ricamente como un escudo frente a la arbitrariedad del poder punitivo &mdash;y conquistado como defensa de las clases subalternas frente al aparato represor del Estado&mdash; exige que la declaraci&oacute;n de quien confiesa o delata est&eacute; sometida a un riguroso tamiz de corroboraci&oacute;n perif&eacute;rica, objetiva e incuestionable. La doctrina constitucional y la jurisprudencia consolidada del propio Tribunal Supremo condicionan la validez probatoria de la palabra del coimputado a la existencia de datos externos que la confirmen de manera veros&iacute;mil. Sin embargo, en esta resoluci&oacute;n asistimos a una inquietante <strong>inversi&oacute;n de la carga de la prueba</strong>. El testimonio interesado de quien ha actuado como un engranaje del capitalismo corruptor &mdash;y que negocia activamente su impunidad&mdash; adquiere un valor casi sagrado, no por su consistencia emp&iacute;rica, sino por su utilidad estrat&eacute;gica en un momento pol&iacute;tico preciso. Al rebajar los est&aacute;ndares de exigencia probatoria para premiar una delaci&oacute;n hu&eacute;rfana de contraste documental s&oacute;lido, el tribunal desnaturaliza los fines del proceso penal: la b&uacute;squeda de la verdad material cede su lugar a una l&oacute;gica transaccional, donde la pena se compra y se vende en un mercado de relatos. El objetivo real no es ya averiguar lo ocurrido, sino obtener una narraci&oacute;n preconcebida que alimente la hoguera pol&iacute;tica de las terminales medi&aacute;ticas y parlamentarias de la derecha y la extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        Esta instrumentalizaci&oacute;n del aparato punitivo revela el modo en que opera la judicatura cuando fracciones muy concretas de la magistratura asumen el papel de trinchera ideol&oacute;gica al servicio de los intereses econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos que representan. En un escenario de crisis institucional prolongada, donde las bases materiales de la hegemon&iacute;a tradicional se resquebrajan, el Derecho Penal abandona cualquier pretensi&oacute;n de universalidad y se convierte en un mecanismo coercitivo de reordenaci&oacute;n de fuerzas. La superestructura jur&iacute;dica, lejos de operar como instancia neutral de resoluci&oacute;n de conflictos, muestra su verdadera naturaleza de aparato de dominaci&oacute;n que se activa selectivamente cuando el poder econ&oacute;mico ve amenazada su posici&oacute;n preeminente. Al validar procesalmente las afirmaciones sin base s&oacute;lida de un imputado que busca salvar su patrimonio y su libertad, el tribunal no est&aacute; haciendo justicia: est&aacute; legitimando una operaci&oacute;n de acoso gubernamental que ya se desarrolla en paralelo desde otros frentes judiciales y medi&aacute;ticos. La verdad judicial resultante se fabrica a la medida de los intereses de un bloque de poder tradicional, que utiliza los juzgados como una aduana pol&iacute;tica por la que debe pasar &mdash;y en la que debe ser desgastado&mdash; todo proyecto que cuestione las relaciones de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n heredadas.
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a pol&iacute;tica de este nuevo modelo procesal introduce la figura del <em>delator mercenario</em>: un sujeto que permuta declaraciones incriminatorias contra terceros a cambio de una reducci&oacute;n dr&aacute;stica de su propia condena y de la inmunidad frente a las consecuencias civiles de sus actos. Esta figura no es anecd&oacute;tica; representa la cristalizaci&oacute;n jur&iacute;dica de la l&oacute;gica del capital en su fase de acumulaci&oacute;n m&aacute;s depredadora, donde todo &mdash;incluida la verdad judicial&mdash; se convierte en mercanc&iacute;a susceptible de ser intercambiada en un mercado regulado por relaciones de fuerza. El peligro de este precedente trasciende con mucho la coyuntura del caso concreto. Se trata de un ensayo jurisprudencial rigurosamente calculado para su posterior despliegue a gran escala. La meta a corto y medio plazo no es secreta: establecer una pasarela jur&iacute;dica que permita, en fases sucesivas, armar causas penales contra figuras de m&aacute;xima relevancia pol&iacute;tica que hayan representado proyectos de reformismo social, singularmente contra el ex presidente Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero. El dise&ntilde;o est&aacute; listo para operar en las coordenadas precisas del presente: en un momento de aguda ofensiva pol&iacute;tico-judicial contra el Gobierno de coalici&oacute;n, bastar&aacute; con incentivar a cualquier implicado en una trama econ&oacute;mica &mdash;por perif&eacute;rica que sea su vinculaci&oacute;n con los hechos&mdash; para que, a cambio de un generoso alivio punitivo, se&ntilde;ale hacia miembros del Ejecutivo o de su entorno inmediato, proporcionando as&iacute; la coartada procesal que permita abrir nuevas causas o reavivar las ya existentes con el &uacute;nico fin de erosionar la legitimidad y la capacidad de acci&oacute;n del poder democr&aacute;tico vigente actual y sepultar su reedici&oacute;n por un tiempo. As&iacute; se validar&aacute; la apertura de causas generales que, en un Estado de Derecho leg&iacute;timo, ser&iacute;an inadmisibles de plano por carecer de los indicios objetivos m&iacute;nimos que exige la ley procesal.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno es indisociable de la ofensiva global que sacude el panorama institucional espa&ntilde;ol, ofensiva que hunde sus ra&iacute;ces en la resistencia de las viejas y nuevas oligarqu&iacute;as a la redistribuci&oacute;n del poder pol&iacute;tico y a los&nbsp;cambios econ&oacute;micos operados en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. En &eacute;l conviven la reactivaci&oacute;n de medidas cautelares ins&oacute;litas contra <strong>Bego&ntilde;a G&oacute;mez</strong>, esposa del Presidente del Gobierno y el sostenimiento artificial de imputaciones sin base indiciaria real, prolongadas durante a&ntilde;os con fines puramente estigmatizantes. La funci&oacute;n de estas causas no es condenar &mdash;a menudo la condena es inviable&mdash; sino desgastar, deslegitimar y erosionar la autoridad moral de quienes ocupan posiciones de poder democr&aacute;tico, creando un estado de excepci&oacute;n judicial permanente que act&uacute;a como dique de contenci&oacute;n frente a cualquier avance reformista. El motor que dinamiza este engranaje es la perfecta simbiosis entre una vanguardia de choque procesal &mdash;encarnada por acusaciones populares de la derecha y la ultraderecha espa&ntilde;ola donde convergen el Partido Popular, Vox y organizaciones como Manos Limpias, Hazte O&iacute;r&mdash; y determinados sectores judiciales dispuestos a acoger cualquier libelo revestido de formalidad jur&iacute;dica. La acci&oacute;n popular, concebida originalmente como un canal democr&aacute;tico de participaci&oacute;n ciudadana en la administraci&oacute;n de justicia, ha sido completamente vaciada de su esp&iacute;ritu constitucional. Convertida ya en ariete de una aut&eacute;ntica dictadura togada, pretende corregir en los tribunales lo que la ciudadan&iacute;a decidi&oacute; en las urnas. Cuando la sentencia penal se transmuta en mercanc&iacute;a de cambio pol&iacute;tico, la justicia fenece. Y cuando la justicia fenece, lo que queda es el ejercicio desnudo de la coacci&oacute;n al servicio de quienes nunca aceptaron que la soberan&iacute;a popular pudiera disputarles el control real del Estado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mercado-delacion-descomposicion-garantismo-penal_132_13329592.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 12:00:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mercado de la delación y la descomposición del garantismo penal]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La advertencia de Kelley y la normalización del horror: cuando el Estado español se asoma al abismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/advertencia-kelley-normalizacion-horror-espanol-asoma-abismo_132_13317397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aaa22b09-25b2-48b8-83fb-a7cc66693559_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La advertencia de Kelley y la normalización del horror: cuando el Estado español se asoma al abismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con una Fiscalía General neutralizada bajo la amenaza del banquillo, el aparato corporativo conservador elimina el contrapeso interno que aún recordaba que el Ministerio Público no es un brazo ejecutor de la oposición. El camino queda así completamente despejado para acelerar el derrocamiento del Ejecutivo mediante una ofensiva penal unilateral, desbocada y libre de frenos institucionales</p></div><p class="article-text">
        Cuando el psiquiatra estadounidense <strong>Douglas Kelley</strong> recorri&oacute; las celdas de los jerarcas nazis durante los juicios de N&uacute;remberg contra la jerarqu&iacute;a del r&eacute;gimen nazi, el mundo esperaba que su diagn&oacute;stico confirmara la monstruosidad cl&iacute;nica, la psicopat&iacute;a excepcional, la deformaci&oacute;n moral irrepetible de aquella c&uacute;pula criminal. Sin embargo, su hallazgo fue mucho m&aacute;s desasosegante: la absoluta e inquietante normalidad de los verdugos. No hab&iacute;a en ellos una esencia diab&oacute;lica que los diferenciara del resto de mortales, sino una perturbadora capacidad de adaptaci&oacute;n a un sistema que convert&iacute;a el exterminio en tr&aacute;mite administrativo y la crueldad en pol&iacute;tica de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Su advertencia, rescatada por la historiograf&iacute;a y el cine, pulveriz&oacute; el mito consolador de que el nazismo fue un virus exclusivo del alma alemana. Kelley demostr&oacute; que el estereotipo del nazi &mdash;ese bur&oacute;crata utilitarista, g&eacute;lido, ambicioso, capaz de justificar la eliminaci&oacute;n de la mitad de la poblaci&oacute;n si los c&aacute;lculos de poder as&iacute; lo exig&iacute;an&mdash; habita en estado latente en cualquier sociedad. Es una simiente que no germina en el vac&iacute;o, sino que aguarda la confluencia de tres elementos: las condiciones materiales propicias para el descontento, una crisis institucional profunda y, sobre todo, el vector pol&iacute;tico adecuado que la active, la discipline y la dirija hacia la toma del Estado.
    </p><p class="article-text">
        La historia total no admite discusi&oacute;n: el fascismo nunca asalta los centros de poder de forma aislada ni mediante un golpe de mano tradicional; siempre accede gracias a la claudicaci&oacute;n y la complicidad activa de la derecha tradicional. Es la derecha respetable, la de los salones alfombrados y la ret&oacute;rica de la moderaci&oacute;n, la que le franquea la entrada creyendo que podr&aacute; instrumentalizarlo. El paradigma de esta verdad inc&oacute;moda es la agon&iacute;a de la Rep&uacute;blica de Weimar, donde un Franz von Papen &mdash;refinado, aristocr&aacute;tico y c&iacute;nico&mdash; abri&oacute; la canciller&iacute;a a <strong>Adolf Hitler</strong> convencido de que lo usar&iacute;a como t&iacute;tere. Lo domesticar&iacute;a en seis meses, le confi&oacute; a un amigo. Meses despu&eacute;s, la democracia alemana era cenizas y la dictadura se devoraba a sus padrinos.
    </p><p class="article-text">
        Esa misma pulsi&oacute;n suicida es la que escenific&oacute; <strong>Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o </strong>en su entrevista del pasado 17 de junio en el plat&oacute; de <em>El Hormiguero</em>, ante un Pablo Motos convertido en anfitri&oacute;n complaciente de la banalizaci&oacute;n del horror. Aquella noche no asistimos a un simple ejercicio de ret&oacute;rica televisiva de un l&iacute;der de la oposici&oacute;n; asistimos a la representaci&oacute;n p&uacute;blica de una capitulaci&oacute;n moral. Al asumir a Vox como un socio natural, leg&iacute;timo e institucional, al negarse a &ldquo;demonizar&rdquo; &mdash;ese fue el t&eacute;rmino elegido&mdash; a una formaci&oacute;n abiertamente reaccionaria bajo el pretexto del pragmatismo electoral, la derecha espa&ntilde;ola no solo ha alfombrado el camino hacia la barbarie cotidiana, sino que ha asumido que la extrema derecha no es un peligro para la democracia, sino un instrumento &uacute;til para la reconquista del poder.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para que este desembarco neofascista sea viable no basta con la mera voluntad de coalici&oacute;n. Se requiere una demolici&oacute;n previa de la legitimidad democr&aacute;tica, un desgaste calculado de las instituciones que convenza a la ciudadan&iacute;a de que el sistema est&aacute; podrido y que solo una sacudida autoritaria puede regenerarlo. Aqu&iacute; es donde la advertencia de Kelley engarza directamente con la estrategia contempor&aacute;nea del <em>lawfare</em>: la perversa conjunci&oacute;n judicial, policial y medi&aacute;tica dise&ntilde;ada para derrocar a un gobierno leg&iacute;timo mediante la construcci&oacute;n de un relato de Estado criminal, corrupto y fallido. La guerra judicial no busca la verdad ni la justicia; busca la resonancia pol&iacute;tica, la destrucci&oacute;n civil del adversario y, como objetivo &uacute;ltimo, el blanqueamiento definitivo del fascismo bajo la apariencia de una cruzada moral regeneracionista.
    </p><p class="article-text">
        Asistimos en Espa&ntilde;a a una sincronizaci&oacute;n perfecta, una maquinaria de precisi&oacute;n que opera en tres tiempos. Primero, determinadas terminales judiciales abren causas sin base probatoria s&oacute;lida &mdash;los procesos inquisitoriales contra la esposa del presidente del Gobierno, Bego&ntilde;a G&oacute;mez, o contra su hermano David S&aacute;nchez son el ejemplo paradigm&aacute;tico&mdash; bas&aacute;ndose en denuncias de organizaciones ultraderechistas o en recortes de prensa. Segundo, las causas son inmediatamente amplificadas por un ecosistema medi&aacute;tico af&iacute;n que las presenta como esc&aacute;ndalos de Estado, sin esperar siquiera a su viabilidad procesal. Y tercero, las redes sociales y los plat&oacute;s televisivos convierten la sospecha en sentencia, intoxicando el debate p&uacute;blico y erosionando la presunci&oacute;n de inocencia hasta convertirla en papel mojado. No se busca la verdad jur&iacute;dica; se busca el &ldquo;caso abierto&rdquo;, la foto de la declaraci&oacute;n judicial y el titular demoledor.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de este engranaje de asedio, la pieza maestra de la cacer&iacute;a institucional ha sido el in&eacute;dito cerco contra la Fiscal&iacute;a General del Estado y su m&aacute;ximo responsable, &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Ortiz. Esta maniobra de demolici&oacute;n persigue un fin n&iacute;tidamente pol&iacute;tico y estrat&eacute;gico: descabezar y maniatar a la m&aacute;xima autoridad de un Ministerio Fiscal que cometi&oacute; el &ldquo;delito&rdquo; imperdonable de mantenerse firme en la defensa del principio de legalidad al respaldar la aplicaci&oacute;n de la ley de amnist&iacute;a para los soberanistas catalanes encausados por el <em>proc&eacute;s</em>. Al someter al Fiscal General a una persecuci&oacute;n penal sin precedentes &mdash;con imputaciones que se sostienen sobre interpretaciones forzadas y filtraciones interesadas&mdash;, el bloque judicial y medi&aacute;tico reaccionario consigue descoyuntar el &uacute;ltimo dique institucional que opon&iacute;a resistencia frontal a los excesos del <em>lawfare</em>. Con una Fiscal&iacute;a General neutralizada bajo la amenaza del banquillo, el aparato corporativo conservador elimina el contrapeso interno que a&uacute;n recordaba que el Ministerio P&uacute;blico no es un brazo ejecutor de la oposici&oacute;n. El camino queda as&iacute; completamente despejado para acelerar el derrocamiento del Ejecutivo mediante una ofensiva penal unilateral, desbocada y libre de frenos institucionales.
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        Esta estrategia de acoso y derribo ha encontrado su caja de resonancia m&aacute;s agresiva en el propio Congreso de los Diputados. Las &uacute;ltimas intervenciones de la c&uacute;pula de lo que ya act&uacute;a abiertamente como un &ldquo;partido judicial&rdquo;, espoleado por el propio Feij&oacute;o y las huestes de Vox, han traspasado todos los l&iacute;mites institucionales que sostienen una democracia sana. Criminalizar al presidente del Gobierno, tildarlo de &ldquo;capo&rdquo;, de &ldquo;cobarde&rdquo;, de &ldquo;delincuente confeso&rdquo;, y recurrir a una violencia verbal sin precedentes en sede parlamentaria no es una rabieta pasajera de la oposici&oacute;n ni una simple deriva de crispaci&oacute;n. Es la preparaci&oacute;n psicol&oacute;gica del terreno para justificar cualquier medida excepcional. Es la construcci&oacute;n meticulosa del pretexto, la fabricaci&oacute;n del enemigo interno sobre el que cargar&aacute; la culpa de todos los males cuando llegue el momento de la desestabilizaci&oacute;n permanente.
    </p><p class="article-text">
        Lo flagrante y profundamente parad&oacute;jico de este escenario es el absoluto cinismo de quienes lideran la ofensiva. Mientras se levantan sumarios de la nada y se agita la sospecha medi&aacute;tica sobre el entorno familiar del Ejecutivo, el Estado espa&ntilde;ol contempla at&oacute;nito c&oacute;mo el Partido Popular &mdash;una organizaci&oacute;n hist&oacute;ricamente imputada y condenada por corrupci&oacute;n estructural, con las ramificaciones de la trama G&uuml;rtel, la contabilidad opaca de los papeles de B&aacute;rcenas y el uso criminal de los recursos del Estado en la operaci&oacute;n Kitchen&mdash; pretende erigirse en heraldo de la regeneraci&oacute;n &eacute;tica y en juez de la moralidad ajena. Esa impunidad flagrante, esa capacidad de mirar hacia otro lado mientras se procesa al adversario, constituye otra forma a&uacute;n m&aacute;s perversa de normalizaci&oacute;n: la de una oligarqu&iacute;a que considera el aparato estatal como su propiedad privada y que no duda en incendiar la convivencia democr&aacute;tica si pierde el control de los presupuestos p&uacute;blicos y los resortes del poder administrativo.
    </p><p class="article-text">
        El peligro que se avecina ante una confluencia gubernamental entre el Partido Popular y Vox tras las pr&oacute;ximas elecciones no es un mero cambio de siglas ni una alternancia m&aacute;s en el turno bipartidista. Es una mutaci&oacute;n sist&eacute;mica hacia un modelo de Estado neofascista, policial y represor. Bajo la falsa bandera del orden y la seguridad, lo que se pretende configurar es un r&eacute;gimen de exclusi&oacute;n donde la desigualdad se convierta en ley escrita y la disidencia en delito. El concepto de &ldquo;prioridad nacional&rdquo; que pretenden implantar no es m&aacute;s que el eufemismo t&eacute;cnico para la segregaci&oacute;n institucional, una herramienta xen&oacute;foba y antiinmigraci&oacute;n dise&ntilde;ada para despojar de derechos fundamentales a la poblaci&oacute;n migrante y fracturar a la clase trabajadora bajo el manto divisorio del odio identitario. Mientras una minor&iacute;a acumula privilegios, el conflicto se redirige hacia los de abajo y los de fuera.
    </p><p class="article-text">
        Esta alianza no oculta sus cartas. Se alimenta de un anticomunismo visceral que opera como el gran pretexto ideol&oacute;gico para criminalizar la disidencia, perseguir los movimientos sociales y justificar el ejercicio de la violencia discursiva, judicial y pol&iacute;tica contra cualquiera que cuestione los intereses de las &eacute;lites dominantes. Cualquier reivindicaci&oacute;n de justicia social es tachada de &ldquo;marxismo cultural&rdquo;; cualquier protesta leg&iacute;tima, de &ldquo;golpismo callejero&rdquo;. A esta matriz se suma una misoginia militante que no es accidental sino estructurante: busca desmantelar las conquistas hist&oacute;ricas de las mujeres, devolvi&eacute;ndolas &mdash;con discursos edulcorados sobre la natalidad y la familia natural&mdash; a una estructura de subordinaci&oacute;n patriarcal que el nacionalcatolicismo consagr&oacute; durante cuarenta a&ntilde;os de dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Porque en Espa&ntilde;a, a diferencia de la Alemania de entreguerras, el virus no necesita inventar una mitolog&iacute;a nueva ni importar iconograf&iacute;as ex&oacute;ticas. Le basta con reactivar el sustrato del franquismo sociol&oacute;gico que nunca fue plenamente depurado durante la Transici&oacute;n. La dictadura franquista no termin&oacute; en un colapso militar, sino que negoci&oacute; su propia continuidad bajo nuevas formas. El enaltecimiento y la justificaci&oacute;n de aquel r&eacute;gimen, camuflados hoy bajo c&iacute;nicas &ldquo;leyes de concordia&rdquo; &mdash;que equiparan a v&iacute;ctimas y verdugos&mdash;, constituyen el n&uacute;cleo duro de su proyecto hegem&oacute;nico. Es la normalizaci&oacute;n del terror de Estado del pasado para legitimar el retroceso democr&aacute;tico del presente y del futuro. Es la reivindicaci&oacute;n de que aquel orden era necesario, y que acaso ser&iacute;a deseable recuperarlo.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo espa&ntilde;ol debe despertar de la anestesia medi&aacute;tica que convierte el avance del neofascismo en un espect&aacute;culo de entretenimiento nocturno, en un motivo m&aacute;s de tertulia intrascendente entre chascarrillos y cortes publicitarios. Lo que Douglas Kelley advirti&oacute; ante las celdas de N&uacute;remberg se est&aacute; cocinando hoy, con meticulosidad y paciencia, en los despachos pol&iacute;ticos, en los juzgados del conservadurismo corporativo, en las redacciones de los medios intoxicadores y en los plat&oacute;s de la televisi&oacute;n privada: la construcci&oacute;n de un sentido com&uacute;n reaccionario que acepte el racismo, el <em>lawfare</em>, la intolerancia y la p&eacute;rdida paulatina de libertades como el precio inevitable para salvaguardar el poder de los de siempre y devolver al pa&iacute;s a un orden que nunca debi&oacute; ser cuestionado.
    </p><p class="article-text">
        Si la confluencia entre el Partido Popular y Vox se materializa en las urnas y se consolida en el gobierno, las estructuras del Estado ser&aacute;n utilizadas para demoler la democracia desde dentro, del mismo modo que lo hicieron quienes hoy blanquean como socios aceptables. La advertencia est&aacute; dada, documentada y testada por la historia. La responsabilidad de frenar el horror, antes de que el ruido medi&aacute;tico nos anestesie por completo y el fascismo nos parezca un mal menor, sigue estando en manos de la memoria, la vigilancia democr&aacute;tica y la movilizaci&oacute;n popular. No habr&aacute; tribunal en el futuro que nos absuelva de haber mirado hacia otro lado mientras los verdugos normales volv&iacute;an a pasearse por los pasillos del poder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/advertencia-kelley-normalizacion-horror-espanol-asoma-abismo_132_13317397.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 10:13:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La advertencia de Kelley y la normalización del horror: cuando el Estado español se asoma al abismo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soberanía bajo asedio: geopolítica de la injerencia judicial y diplomática en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/soberania-asedio-geopolitica-injerencia-judicial-diplomatica-espana_132_13257128.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5624d91-51cc-4097-92c6-a2091359fd7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soberanía bajo asedio: geopolítica de la injerencia judicial y diplomática en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El manejo estratégico de los tiempos por parte de HSI evidencia que la prueba tecnológica no se activó por razones procesales, sino por estricta oportunidad política global de los Estados Unidos. Había que sacar a Zapatero de las relaciones o de sus interacciones diplomáticas o comerciales con Venezuela y con China. Y de paso, remover uno de los principales pilares de apoyo político del presidente Sánchez</p></div><p class="article-text">
        La <strong>Audiencia Nacional</strong> &mdash;tribunal que asumi&oacute; en 1977 las funciones del extinguido Tribunal de Orden P&uacute;blico (TOP) franquista&mdash; vuelve a situarse en el centro del debate p&uacute;blico, demostrando que sus ritmos procesales y giros de gui&oacute;n no siempre obedecen a la estricta l&oacute;gica formal del derecho, sino que parecen actuar en llamativa sinton&iacute;a con la coyuntura pol&iacute;tica y las estrategias de desgaste institucional. El reciente auto del magistrado <strong>Santiago Pedraz,</strong> que ordena, a trav&eacute;s de la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) recabar o requerir informaci&oacute;n en la sede federal del PSOE en la calle Ferraz que, al final, despu&eacute;s de m&aacute;s de diez horas en la sede, es m&aacute;s bien un registro, no constituye un hecho aislado ni una mera diligencia de investigaci&oacute;n penal rutinaria; representa, por ahora, el &uacute;ltimo eslab&oacute;n visible de una cadena de eventos policiales, judiciales, medi&aacute;ticos y pol&iacute;ticos que que vienen operando coordinadamente con intereses que trascienden las fronteras del Estado espa&ntilde;ol, siendo el portavoz de esta estrategia, desde noviembre de 2023 el expresidente ultraconservador proestadounidense y sionista <strong>Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar</strong>: &ldquo;El que pueda hacer que haga&rdquo;, cuya consigna reprodujo, en un v&iacute;deo recientemente, a ra&iacute;z de la imputaci&oacute;n judicial al expresidente socialdem&oacute;crata <strong>Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para desentra&ntilde;ar la verdadera naturaleza de estos movimientos sectoriales del aparato de Estado, es metodol&oacute;gicamente imprescindible conectar la actividad instructora con la geopol&iacute;tica de servicios de inteligencia. No es posible desvincular la hiperactividad de la Audiencia Nacional de las recientes y significativas maniobras de la <strong>Embajada de los Estados Unidos en Madrid</strong>. Las muy recientes reuniones del nuevo embajador de la Administraci&oacute;n Trump con los l&iacute;deres del bloque conservador y reaccionario &mdash;Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, Isabel D&iacute;az Ayuso y Santiago Abascal&mdash;, sumadas a sus declaraciones p&uacute;blicas, en un denominado desayuno informativo organizado por el Foro de Nueva Econom&iacute;a el 27 de mayo de 2026, en Madrid, contra el Ejecutivo de coalici&oacute;n, superan los l&iacute;mites de la cortes&iacute;a diplom&aacute;tica. Configuran, en t&eacute;rminos de bloques de poder, la articulaci&oacute;n de una ofensiva que aspira a tutelar, condicionar y erosionar la soberan&iacute;a del Gobierno de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El trasfondo conceptual y material de estos desencuentros bilaterales no responde a cuestiones accesorias, sino a una enmienda a la totalidad de la pol&iacute;tica exterior y de defensa de Espa&ntilde;a por parte de Washington. Son tres los vectores de ruptura fundamentales. En primer lugar, la oposici&oacute;n del Ejecutivo espa&ntilde;ol frente a la exigencia estadounidense de elevar el gasto militar al 5% del PIB, un umbral hipertrofiado que asfixiar&iacute;a el gasto social en favor del complejo militar-industrial. En segundo lugar, el posicionamiento n&iacute;tido de Moncloa en apoyo al pueblo palestino y la denuncia del genocidio en Gaza, una l&iacute;nea roja para el consenso bipartidista de Washington. Y, finalmente, el detonante inmediato de la crisis: la prohibici&oacute;n de la utilizaci&oacute;n de las bases de Mor&oacute;n de la Frontera y Rota como plataformas de agresi&oacute;n militar contra Ir&aacute;n. A principios de marzo de 2026, el Gobierno espa&ntilde;ol comunic&oacute; formalmente que no autorizar&iacute;a el uso de dichas instalaciones estrat&eacute;gicas para una ofensiva b&eacute;lica, ampar&aacute;ndose en el Convenio de Cooperaci&oacute;n para la Defensa de 1988 y ante la flagrante falta de cobertura de una resoluci&oacute;n de Naciones Unidas. Esta decisi&oacute;n de no alineamiento autom&aacute;tico oblig&oacute; al Pent&aacute;gono a retirar al menos once aviones cisterna KC-135 con destino a la base de Ramstein, en Alemania.
    </p><p class="article-text">
        Esta confluencia de discrepancias estructurales &mdash;gasto militar, Palestina y las bases&mdash; desat&oacute; una inmediata hostilidad diplom&aacute;tica. El propio embajador de los Estados Unidos en Espa&ntilde;a explicit&oacute; este esquema de asedio pol&iacute;tico en sus declaraciones en el mencionado Foro, al precisar de manera quir&uacute;rgica que la Administraci&oacute;n Trump dirige sus cr&iacute;ticas y hostilidad directamente contra el Gobierno espa&ntilde;ol y sus posiciones ideol&oacute;gicas y geoestrat&eacute;gicas, desvinculando de dicho ataque al &ldquo;pueblo espa&ntilde;ol&rdquo; en una cl&aacute;sica maniobra de manual de guerra pol&iacute;tica dirigida a minar la legitimidad del Ejecutivo ante su base social. Asimismo, el presidente Donald Trump calific&oacute; la actitud soberana de Espa&ntilde;a de &ldquo;terrible&rdquo;, llegando a sugerir la ruptura de relaciones bajo una ret&oacute;rica imperial: &ldquo;podr&iacute;amos usar su base si quisi&eacute;ramos (...) nadie nos va a decir que no la usemos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente en este escenario de confrontaci&oacute;n abierta donde cobra sentido la instrumentalizaci&oacute;n de los archivos de Homeland Security Investigations (HSI). Esta agencia especializada en crimen transnacional y delitos financieros, integrada en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de los Estados Unidos y con oficina operativa dentro de la propia delegaci&oacute;n diplom&aacute;tica en Madrid, ha actuado como proveedora de la munici&oacute;n procesal. Oficialmente, un portavoz del DHS confirm&oacute; a la agencia Reuters su colaboraci&oacute;n con la Polic&iacute;a Nacional en una investigaci&oacute;n sobre blanqueo de fondos. Sin embargo, la cronolog&iacute;a desborda cualquier l&oacute;gica de auxilio judicial ordinario: la extracci&oacute;n de los datos del tel&eacute;fono m&oacute;vil de <strong>Rodolfo Reyes Rojas</strong> &mdash;empresario venezolano vinculado a la aerol&iacute;nea Plus Ultra a trav&eacute;s de Snip Aviation&mdash; fue realizada por la agencia estadounidense en Miami con mucha anterioridad, pero Washington retuvo de forma calculada ese dosier, procediendo a su entrega definitiva a la Unidad de Delincuencia Econ&oacute;mica y Fiscal (UDEF) en noviembre de 2025, coincidiendo milim&eacute;tricamente con el momento de mayor tensi&oacute;n pol&iacute;tica e internacional entre ambos Gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        La aportaci&oacute;n de esta prueba tecnol&oacute;gica, tutelada y dosificada por los servicios estadounidenses, ha resultado capital para la reactivaci&oacute;n penal en la Audiencia Nacional. Seg&uacute;n consta en los autos del juez Jos&eacute; Luis Calama, titular del Juzgado de Central de Instrucci&oacute;n n&uacute;mero 4, la extracci&oacute;n telef&oacute;nica del terminal de Reyes Rojas ha sido la palanca para imputar al expresidente Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero por presuntos delitos de tr&aacute;fico de influencias, blanqueo de capitales, organizaci&oacute;n criminal y falsedad documental. El relato judicial asume indicios de que diversos intermediarios buscaban la intercesi&oacute;n del expresidente (&ldquo;busco llegar a Zapatero&rdquo;, &ldquo;nuestro pana Zapatero est&aacute; por detr&aacute;s&rdquo;), situ&aacute;ndolo de forma provisional al frente de una supuesta estructura jerarquizada que habr&iacute;a utilizado la consultora An&aacute;lisis Relevante para canalizar pagos y justificar la concesi&oacute;n del pr&eacute;stamo de 53 millones de euros a Plus Ultra durante la crisis sanitaria del COVID. El manejo estrat&eacute;gico de los tiempos por parte de HSI evidencia que la prueba tecnol&oacute;gica no se activ&oacute; por razones procesales, sino por estricta oportunidad pol&iacute;tica global de los Estados Unidos. Hab&iacute;a que sacar a Zapatero de las relaciones o de sus interacciones diplom&aacute;ticas o comerciales con Venezuela y con China. Y de paso, remover uno de los principales pilares de apoyo pol&iacute;tico del presidente S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        De forma simult&aacute;nea, la instrucci&oacute;n penal se nutre en el plano operativo local de piezas instrumentales como Carmen Pano, correa de transmisi&oacute;n de los negocios de <strong>V&iacute;ctor de Aldama</strong>, vinculado a sectores ultraderechistas y que no cesa de pronunciarse pol&iacute;ticamente para hacer caer al Gobierno espa&ntilde;ol. Pano, cuya vinculaci&oacute;n con Aldama transita desde lo personal hasta la presunta trama corporativa del fraude del IVA de hidrocarburos vinculada a la operadora Villafuel, ha asumido un rol estelar en la hoja de ruta de la acusaci&oacute;n. Seg&uacute;n sus propias declaraciones en sede judicial, Pano fue la encargada de transportar y entregar en mano a una persona desconocida (as&iacute; lo dice) 90.000 euros en efectivo en la sede central de Ferraz, haci&eacute;ndose pasar como el vector operativo para introducir flujos monetarios bajo sospecha en la arquitectura interna del partido gubernamental.
    </p><p class="article-text">
        Sobre este trasfondo de injerencia externa y delaciones dirigidas, la actuaci&oacute;n de determinados sectores de la judicatura proyecta sombras que afectan a las m&aacute;s elementales garant&iacute;as constitucionales. La apariencia de imparcialidad objetiva del magistrado Santiago Pedraz se encuentra severamente comprometida tras haberse documentado y difundido sus reiterados encuentros de car&aacute;cter social con el exjuez y actual abogado defensor de Carmen Pano, Javier G&oacute;mez Berm&uacute;dez (magistrado en excedencia de la Audiencia Nacional, de la que fue presidente la Sala de lo Penal), en establecimientos p&uacute;blicos de la calle Almagro, a escasa distancia de la Audiencia Nacional. Semejante contig&uuml;idad podr&iacute;a encajar conceptual y normativamente en las causas de abstenci&oacute;n de obligado cumplimiento tipificadas en el art&iacute;culo 219.9.&ordf; de la Ley Org&aacute;nica del Poder Judicial (LOPJ) por amistad &iacute;ntima con los letrados intervinientes. Pudiendo viciar la limpieza del procedimiento y de las diligencias ordenadas en la sede del PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Se constata, por tanto, la&nbsp;apariencia de ejecuci&oacute;n de un dise&ntilde;o de asedio multifactorial y sincronizado: una potencia extranjera custodia y dosifica dosieres de inteligencia para entregarlos a la UDEF en el cenit de un conflicto diplom&aacute;tico motivado por el rechazo al aumento del gasto militar, la defensa de Palestina y el veto a las bases de Mor&oacute;n y Rota; testimonios de parte y delaciones operativas marcan la direcci&oacute;n de la causa; magistrados de la Audiencia Nacional canalizan el material bajo un manto de formalidad procesal,&nbsp;siguiendo mim&eacute;ticamente los atestados policiales y pudi&eacute;ndose cuestionar su imparcialidad; y el bloque pol&iacute;tico y medi&aacute;tico de la derecha y la ultraderecha dom&eacute;stica amplifica el relato criminalizador para justificar la tesis del desmantelamiento institucional. No estamos ante el discurrir ordinario del Estado de derecho, sino que podr&iacute;amos estar asistiendo ante una sofisticada operaci&oacute;n de <em>lawfare</em> e injerencia geopol&iacute;tica donde sectores del aparato judicial interno parecen actuar&nbsp;en sinton&iacute;a con los intereses de una potencia exterior, los Estados Unidos, cuyo inter&eacute;s es quebrar la soberan&iacute;a nacional para forzar un cambio de ciclo pol&iacute;tico en el Estado espa&ntilde;ol.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/soberania-asedio-geopolitica-injerencia-judicial-diplomatica-espana_132_13257128.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 11:22:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Soberanía bajo asedio: geopolítica de la injerencia judicial y diplomática en España]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La colonización de la toga: el expediente informático de Washington]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/colonizacion-toga-expediente-informatico-washington_132_13248095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f485a1e7-a7a2-4138-b18d-d442ad776e6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La colonización de la toga: el expediente informático de Washington"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un contexto bélico mundial de escalada de agresiones, intervenciones y guerras abiertas, la Administración Trump no tolera un Ejecutivo español soberano que ponga límites a su maquinaria de guerra. La discrepancia de fondo no es tanto Venezuela, como la posición exterior del Gobierno español de condenar el genocidio que perpetra Israel contra el pueblo palestino, de rechazar las agresiones militares a Irán y, fundamentalmente, negar la autorización para utilizar las bases militares de Morón y Rota como plataformas de agresión a Irán</p></div><p class="article-text">
        La imputaci&oacute;n del expresidente del Gobierno, <strong>Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero</strong>, en la macrocausa del caso Plus Ultra que instruye la <strong>Audiencia Nacional</strong> rebasa los cauces ordinarios de una instrucci&oacute;n penal basada en hechos concretos para internarse en el terreno de la excepcionalidad jur&iacute;dica. Un examen riguroso del auto que lo imputa de graves delitos revela que no estamos ante una investigaci&oacute;n penal convencional, sino ante un hecho judicial que sirve objetivamente a una estrategia de asedio multifactorial en la que el proceso penal se utilizar&aacute; no s&oacute;lo para erosionar al Gobierno de coalici&oacute;n, sino provocar su ca&iacute;da efectiva. Nos hallamos, en suma, ante una operaci&oacute;n de dise&ntilde;o transnacional donde confluyen de manera simbi&oacute;tica dos objetivos estrat&eacute;gicos perfectamente coordinados: la neutralizaci&oacute;n de un actor clave de la diplomacia paralela y el derrocamiento de un Ejecutivo considerado hostil por los intereses geopol&iacute;ticos de Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        El vicio radical que envenena la validez de toda la instrucci&oacute;n radica en la falta de garant&iacute;as y la indefensi&oacute;n que trae consigo la nulidad de origen de su principal elemento de cargo, a la que se a&ntilde;ade la absoluta insostenibilidad de su imputaci&oacute;n con arreglo a lo dispuesto en la Ley de Enjuiciamiento Criminal. El n&uacute;cleo de la incriminaci&oacute;n al expresidente espa&ntilde;ol descansa sobre el volcado inform&aacute;tico de un dispositivo m&oacute;vil incautado en suelo estadounidense (Miami) al empresario venezolano <strong>Rodolfo Reyes Rojas</strong>, que fue accionista mayoritario de la aerol&iacute;nea Plus Ultra. Dicha extracci&oacute;n digital fue ejecutada de forma unilateral por la agencia <strong>Homeland Security Investigations </strong>(HSI) sin mediar orden judicial previa, ampar&aacute;ndose en la agresiva doctrina norteamericana del &laquo;registro excepcional en fronteras&raquo;. Partiendo de ese origen espurio, el andamiaje de la imputaci&oacute;n se desmorona t&eacute;cnicamente: el auto judicial sustituye la certidumbre f&aacute;ctica por una retah&iacute;la de conjeturas, referencias cruzadas a conversaciones de terceros, inferencias expansivas y saltos l&oacute;gicos. Ante la ausencia total de indicios racionales de criminalidad que puedan subsumirse con m&iacute;nima consistencia dogm&aacute;tica en los tipos penales invocados (tr&aacute;fico de influencias, falsedad documental, organizaci&oacute;n criminal y blanqueo de capitales) la resoluci&oacute;n abandona su funci&oacute;n garantista para convertirse en una construcci&oacute;n puramente prospectiva.
    </p><p class="article-text">
        La quiebra flagrante de la tutela judicial efectiva se consuma cuando el magistrado instructor realiza una transposici&oacute;n mim&eacute;tica y acr&iacute;tica del informe policial de la UDEF derivado de ese material aportado por la Homeland Security Investigations (HSI), omitiendo cualquier fiscalizaci&oacute;n sobre la cadena de custodia, las garant&iacute;as de tutela judicial en la obtenci&oacute;n o la licitud de la fuente. En derecho procesal penal, la doctrina del &laquo;fruto del &aacute;rbol envenenado&raquo; exige expulsar del acervo probatorio todo elemento obtenido con vulneraci&oacute;n de derechos fundamentales o al margen de los cauces garantistas de la asistencia judicial. Sostener una imputaci&oacute;n de esta gravedad en tales condiciones vulnera frontalmente el principio de presunci&oacute;n de inocencia y el proceso con todas las garant&iacute;as e invierte la carga de la prueba, traslad&aacute;ndola al investigado.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender el sesgo estructural de esta prueba de origen resulta imperativo examinar la ubicaci&oacute;n f&iacute;sica de la HSI. Esta agencia opera formalmente desde las dependencias de la <strong>Embajada de Estados Unidos en Madrid</strong>, incardinada en su organigrama y reportando directamente a la jefatura de la misi&oacute;n diplom&aacute;tica y al embajador, que, a su vez, se coordina con la CIA y el FBI. Las embajadas no son oficinas t&eacute;cnicas neutrales, sino delegaciones estrictamente pol&iacute;ticas orientadas a velar por los intereses soberanos de su propio Estado. Al carecer la HSI de autonom&iacute;a jurisdiccional respecto a las directrices de su Gobierno, el material que procesa y suministra aparece intr&iacute;nsecamente mediatizado por los objetivos coyunturales de la Casa Blanca.
    </p><p class="article-text">
        Esta subordinaci&oacute;n org&aacute;nica destruye cualquier apariencia de fiabilidad e imparcialidad y revela las dos perspectivas cr&iacute;ticas que parecen guiar la maniobra de Washington. Por un lado, se persigue la inhabilitaci&oacute;n civil y pol&iacute;tica de Zapatero para apartarlo definitivamente de cualquier espacio de interlocuci&oacute;n con el Gobierno leg&iacute;timo de Venezuela, consolidando el aislamiento de una naci&oacute;n cuyo presidente constitucional, Nicol&aacute;s Maduro, fue secuestrado a principios de a&ntilde;o tras una intervenci&oacute;n militar estadounidense orientada al expolio petrolero. Por otro lado, y como objetivo principal, la Casa Blanca buscar&iacute;a liquidar al Gobierno de Espa&ntilde;a. En un contexto b&eacute;lico mundial de escalada de agresiones, intervenciones y guerras abiertas, la Administraci&oacute;n Trump no tolera un Ejecutivo espa&ntilde;ol soberano que ponga l&iacute;mites a su maquinaria de guerra. La discrepancia de fondo no es tanto Venezuela, como la posici&oacute;n exterior del Gobierno espa&ntilde;ol de condenar el genocidio que perpetra Israel contra el pueblo palestino, de rechazar las agresiones militares a Ir&aacute;n y, fundamentalmente, negar la autorizaci&oacute;n para utilizar las bases militares de Mor&oacute;n y Rota como plataformas de agresi&oacute;n a Ir&aacute;n. Washington exige el control sumiso de las bases espa&ntilde;olas al respecto&nbsp;y sabe que, para recuperarlo, necesita hacer caer al actual Gobierno de coalici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La gravedad del escenario se acent&uacute;a cuando el propio juzgado instructor, lejos de blindar las garant&iacute;as procesales, solicita formalmente ampliar la colaboraci&oacute;n y el intercambio de informaci&oacute;n con la potencia agresora a Venezuela, que ostenta un inter&eacute;s directo y geopol&iacute;tico sobre el entorno objeto de investigaci&oacute;n. No puede existir tutela judicial justa cuando la fuente de informaci&oacute;n proviene de un aparato de inteligencia extranjero con intereses de parte en el conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Es aqu&iacute; donde encaja a la perfecci&oacute;n la sincronizaci&oacute;n de la ofensiva dom&eacute;stica de demolici&oacute;n. Washington dise&ntilde;a el marco de intervenci&oacute;n y la reacci&oacute;n espa&ntilde;ola ejecuta la maniobra sobre el terreno: A trav&eacute;s de la reciente decisi&oacute;n judicial de admitir en bloque la personaci&oacute;n de partidos y organizaciones de la derecha y la ultraderecha &mdash;<strong>Partido Popular</strong>,<strong> Vox </strong>y<strong> </strong>la plataforma <strong>Hazte O&iacute;r</strong>&mdash; bajo la f&oacute;rmula de acusaciones populares, les brinda en bandeja la oportunidad de oro para instrumentalizar la causa penal como su principal herramienta de desestabilizaci&oacute;n pol&iacute;tica al Gobierno. Ante la manifiesta incapacidad de la oposici&oacute;n conservadora para articular mayor&iacute;as parlamentarias leg&iacute;timas que les devuelvan el poder, el proceso penal deja de ser el escenario de averiguaci&oacute;n de la verdad material para transformarse en un teatro de operaciones de <strong>lawfare</strong>. Algunas otras terminales judiciales, tambi&eacute;n, objetivamente est&aacute;n dando cobertura al hostigamiento fascista callejero y medi&aacute;tico. Y si a ello, ahora, se le suma lo que conlleva procesalmente la validaci&oacute;n de este expediente extranjero contra Zapatero, con unas eventuales medidas cautelares que puedan adoptarse contra el mismo, la ca&iacute;da, sin debate parlamentario, del Gobierno de Espa&ntilde;a es posible, cumpli&eacute;ndose la consigna de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar: el que pueda hacer que haga.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el derecho penal abdica de la exigencia rigurosa de la prueba material y de la estricta legalidad constitucional para validar expedientes construidos en embajadas extranjeras y jaleados por la reacci&oacute;n interna, el da&ntilde;o no se limita a un investigado concreto. Lo que se corroe, desde sus cimientos, son las garant&iacute;as procesales que sostienen la democracia material. La nulidad de estas actuaciones es un imperativo legal, &eacute;tico y t&eacute;cnico si se pretende salvaguardar la independencia real de los tribunales espa&ntilde;oles y la soberan&iacute;a del Estado frente a la colonizaci&oacute;n de la toga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/colonizacion-toga-expediente-informatico-washington_132_13248095.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 11:42:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La colonización de la toga: el expediente informático de Washington]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El derecho penal como ariete: la guerra judicial y geopolítica contra el Gobierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/derecho-penal-ariete-guerra-judicial-geopolitica-gobierno_132_13242240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e25ed16-3f3a-4f17-8a97-3761479885a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El derecho penal como ariete: la guerra judicial y geopolítica contra el Gobierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando el derecho penal se emancipa de las exigencias de prueba sólida, taxatividad e intervención mínima, el riesgo ya no afecta exclusivamente a los investigados concretos, sino al propio equilibrio constitucional</p></div><p class="article-text">
        La reciente resoluci&oacute;n judicial por la que se articula la imputaci&oacute;n del expresidente del Gobierno espa&ntilde;ol, <strong>Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero</strong>, constituye un paradigma de instrucci&oacute;n prospectiva. Revela un alarmante d&eacute;ficit de indicios racionales de criminalidad susceptibles de subsumirse, con m&iacute;nima consistencia dogm&aacute;tica, en los tipos penales invocados. El an&aacute;lisis riguroso del auto evidencia la sustituci&oacute;n de la certidumbre f&aacute;ctica &mdash;exigible como presupuesto habilitante del <em>ius puniendi</em>&mdash; por un andamiaje de conjeturas, inferencias expansivas y saltos l&oacute;gicos. Esto desplaza al derecho penal desde su funci&oacute;n garantista hacia una l&oacute;gica de excepcionalidad incompatible con los principios b&aacute;sicos del Estado de derecho. No estamos ante un hecho aislado, sino ante un s&iacute;ntoma estructural. Ante la manifiesta incapacidad de las fuerzas reaccionarias, de la derecha y la ultraderecha, para articular una mayor&iacute;a parlamentaria que viabilice una moci&oacute;n de censura, el conflicto pol&iacute;tico se ha trasladado deliberadamente a las sedes judiciales. Se propicia as&iacute; la utilizaci&oacute;n del proceso penal como un ariete coordinado por actores pol&iacute;ticos, policiales, judiciales y medi&aacute;ticos para derrocar al Gobierno de coalici&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez, mediante una estrategia de asedio multifactorial que instrumentaliza la justicia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En primer t&eacute;rmino, la imputaci&oacute;n por un presunto <strong>delito de tr&aacute;fico de influencias</strong> carece del m&iacute;nimo sustento t&iacute;pico exigible. El art&iacute;culo 428 del C&oacute;digo Penal castiga a quien, prevali&eacute;ndose de una relaci&oacute;n personal, ejerza una presi&oacute;n moral id&oacute;nea para alterar el proceso de formaci&oacute;n de la voluntad de la autoridad o funcionario encargado de dictar una resoluci&oacute;n. Seg&uacute;n reiterada jurisprudencia del Tribunal Supremo, no basta con la mera sugerencia, la cercan&iacute;a temporal o la intermediaci&oacute;n gen&eacute;rica; se requiere una conducta activa y causalmente orientada a doblegar el criterio del decisor p&uacute;blico. Sin embargo, el relato judicial ancla la imputaci&oacute;n en coincidencias cronol&oacute;gicas, conversaciones de terceros y referencias reverenciales extra&iacute;das de aplicaciones de mensajer&iacute;a, sin acreditar una actuaci&oacute;n concreta, directa e inequ&iacute;voca de presi&oacute;n. Se confunde la influencia social propia de quien ha ocupado altas responsabilidades con la influencia t&iacute;picamente antijur&iacute;dica, construyendo una imputaci&oacute;n sobre la peligrosa base de una suerte de responsabilidad objetiva por estatus. La inconsistencia se agrava al advertirse que el Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estrat&eacute;gicas (FASEE) no operaba mediante decisiones unipersonales arbitrarias, sino a trav&eacute;s de un procedimiento administrativo reglado y sometido a informes t&eacute;cnicos de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), a la evaluaci&oacute;n de un Consejo Gestor interministerial y a la aprobaci&oacute;n final del Consejo de Ministros. Resulta extraordinariamente problem&aacute;tico presumir la corrupci&oacute;n integral de un procedimiento colegiado de esta naturaleza sin aportar una sola prueba material, pericial o testifical que acredite una efectiva alteraci&oacute;n de la voluntad administrativa respecto al &ldquo;rescate&rdquo; de la aerol&iacute;nea &ldquo;Plus Ultra&rdquo;. El auto invierte de facto la carga probatoria hacia el investigado, vulnerando el principio in dubio pro reo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, <strong>la imputaci&oacute;n por falsedad documental </strong>adolece de id&eacute;ntica insuficiencia probatoria. La resoluci&oacute;n parte de la premisa de que diversos contratos de consultor&iacute;a y facturas emitidas por sociedades mercantiles constitu&iacute;an instrumentos simulados destinados a encubrir pagos il&iacute;citos. No obstante, para integrar el tipo de falsedad ideol&oacute;gica &mdash;o la simulaci&oacute;n contractual&mdash; la jurisprudencia penal exige la constataci&oacute;n inequ&iacute;voca de la inexistencia absoluta de la prestaci&oacute;n subyacente; no bastan meras irregularidades formales o desorganizaci&oacute;n administrativa. Las conversaciones intervenidas entre terceros relativas a importes o fechas podr&iacute;an revelar din&aacute;micas administrativas desordenadas, pero en modo alguno sustituyen la imprescindible prueba pericial que descarte la realidad material de los servicios. Al renunciar a este est&aacute;ndar, el instructor transforma simples disfunciones corporativas en falsedades delictivas, difuminando la frontera entre el il&iacute;cito penal y la mera controversia mercantil.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La misma fragilidad argumentativa atraviesa l<strong>os delitos de organizaci&oacute;n criminal y blanqueo de capitales</strong>. La configuraci&oacute;n t&iacute;pica de la organizaci&oacute;n criminal (art&iacute;culos 570 bis y sucesivos del C&oacute;digo Penal) exige acreditar una estructura jerarquizada y estable, un reparto funcional de tareas y una efectiva cadena de mando orientada a la comisi&oacute;n concertada de il&iacute;citos. El auto sit&uacute;a forzadamente al expresidente en la c&uacute;spide a partir de inferencias construidas sobre menciones de terceros en comunicaciones privadas, sin aportar evidencia directa alguna sobre &oacute;rdenes o directrices criminales. El salto l&oacute;gico consiste en deducir jerarqu&iacute;a de la mera notoriedad p&uacute;blica, vaciando de contenido el principio de responsabilidad por el hecho propio. En cuanto al blanqueo de capitales, la hip&oacute;tesis roza lo absurdo. La inferencia de que la constituci&oacute;n de sociedades en Dub&aacute;i ten&iacute;a por objeto ocultar un porcentaje del rescate p&uacute;blico choca frontalmente con la propia admisi&oacute;n judicial de no haberse acreditado la transferencia efectiva de tales fondos. Se castiga as&iacute; de forma preventiva una preparaci&oacute;n para un blanqueo que no consta que se haya consumado, lo que resulta manifiestamente incompatible con los principios de tipicidad estricta, lesividad y presunci&oacute;n de inocencia, confundiendo la planificaci&oacute;n fiscal con el delito.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este endeble edificio incriminatorio se vuelve todav&iacute;a m&aacute;s alarmante al examinar el origen del principal material probatorio. Buena parte de la instrucci&oacute;n descansa sobre el volcado de un dispositivo m&oacute;vil suministrado unilateralmente por la agencia estadounidense <strong>Homeland Security Investigations (HSI)</strong>, incautado en Miami al empresario venezolano Rodolfo Reyes Rojas, que fue accionista mayoritario de la aerol&iacute;nea Plus Ultra. La admisi&oacute;n de material inform&aacute;tico obtenido fuera del control jurisdiccional espa&ntilde;ol &mdash;sin constancia de comisi&oacute;n rogatoria que respete las garant&iacute;as del Convenio de Asistencia Judicial en Materia Penal&mdash; plantea serias dudas sobre la cadena de custodia y la licitud de la fuente. El criterio de exclusi&oacute;n probatoria derivado de <strong>la doctrina del fruto del &aacute;rbol envenenado</strong> deber&iacute;a expulsar del acervo incriminatorio todo elemento obtenido con vulneraci&oacute;n de derechos fundamentales (art&iacute;culo 24 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola). Esta recepci&oacute;n acr&iacute;tica de material suministrado por una agencia extranjera no es una cuesti&oacute;n t&eacute;cnica inocente. Hist&oacute;ricamente, determinados aparatos estatales y de inteligencia de los Estados Unidos han desempe&ntilde;ado un papel activo en operaciones contrarias al derecho internacional, de judicializaci&oacute;n extraterritorial y desestabilizaci&oacute;n pol&iacute;tica contra dirigentes considerados contrarios a sus intereses geopol&iacute;ticos; el caso de la persecuci&oacute;n y asedio contra el gobierno de Venezuela es un antecedente directo.&nbsp;E intenta reproducirse en un lawfare de terrorismo de estado contra el lider de la revoluci&oacute;n Cubana Ra&uacute;l Castro.
    </p><p class="article-text">
        En la coyuntura actual, bajo una administraci&oacute;n estadounidense manifiestamente hostil a la pol&iacute;tica exterior del Gobierno de Pedro S&aacute;nchez &mdash;marcada por una postura soberana en la cuesti&oacute;n palestina, el cuestionamiento de la agresi&oacute;n militar a Ir&aacute;n o el uso estrat&eacute;gico de las bases de Mor&oacute;n y Rota&mdash;, la reactivaci&oacute;n de estas din&aacute;micas adquiere una lectura n&iacute;tida. Activar las alertas es imperativo cuando el expresidente Zapatero ha mantenido un papel clave de interlocuci&oacute;n y mediaci&oacute;n con el presidente <strong>Nicol&aacute;s Maduro </strong>y la vicepresidenta <strong>Delcy Rodr&iacute;guez.</strong> Utilizar la asistencia judicial como cobertura para operaciones de presi&oacute;n geopol&iacute;tica busca apartar a los actores de la diplomacia paralela y castigar la autonom&iacute;a del Estado espa&ntilde;ol, delegando de facto parcelas de soberan&iacute;a judicial a intereses de Washington.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La macrocausa contra Zapatero no opera en el vac&iacute;o; se retroalimenta de una ofensiva sist&eacute;mica y coordinada. Es imposible desvincular este proceso del acoso judicial asfixiante desplegado contra el entorno del presidente del Gobierno, visible en la instrucci&oacute;n del juez Peinado sobre su esposa, Bego&ntilde;a G&oacute;mez, o en las causas abiertas contra el hermano del jefe del Ejecutivo. Asistimos a una activaci&oacute;n sin precedentes de <strong>una judicatura de trinchera</strong> que, distanci&aacute;ndose de la neutralidad institucional, parece confluir con los intereses de la reacci&oacute;n. Ejemplos recientes como las pol&eacute;micas resoluciones de la Sala Segunda del Tribunal Supremo &mdash;que han forzado interpretaciones punitivas para confrontar directamente las leyes del legislativo, como la ley de amnist&iacute;a&mdash; evidencian una preocupante politizaci&oacute;n de las altas instancias judiciales.&nbsp;O la cuestionada e infumable sentencia que conden&oacute; al ex Fiscal General del Estado, al hacerlo responsable criminal de un delito de revelaci&oacute;n de secretos con el argumento diab&oacute;lico, de que &eacute;l o alguien de su entorno comunic&oacute; a la prensa un escrito que demostraba la verdad del reconocimiento del fraude Fiscal cometido por la pareja de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, del Partido Popular, para desmentir un bulo propalado desde el jefe de su gabinete.
    </p><p class="article-text">
        La gravedad del momento hist&oacute;rico se mide tambi&eacute;n en las calles y en las cafeter&iacute;as de la capital. Decisiones como el archivo de la denuncia por el acoso fascista sufrido por Bego&ntilde;a G&oacute;mez a manos de agitadores de la ultraderecha, como Vito Quiles, lanzan un mensaje devastador: se levanta la veda. Al garantizar la impunidad judicial a las avanzadillas del hostigamiento fascista callejero y medi&aacute;tico contra pol&iacute;ticos y comunicadores de izquierdas o progresistas, se valida que las escuadras del neofascismo act&uacute;en sin consecuencias. El objetivo ya no es la persecuci&oacute;n penal en los m&aacute;rgenes de la ley, sino generar un clima social e institucional irrespirable de agresi&oacute;n y violencia (que nos recuerda a &ldquo;los pu&ntilde;os y las pistolas&rdquo; del falangismo espa&ntilde;ol) que impida la acci&oacute;n leg&iacute;tima de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el derecho penal se emancipa de las exigencias de prueba s&oacute;lida, taxatividad e intervenci&oacute;n m&iacute;nima, el riesgo ya no afecta exclusivamente a los investigados concretos, sino al propio equilibrio constitucional. La resoluci&oacute;n judicial pasa de desempe&ntilde;ar un papel estrictamente jurisdiccional a convertirse en un elemento de intervenci&oacute;n directa sobre el conflicto pol&iacute;tico. Al alimentar din&aacute;micas de deslegitimaci&oacute;n y erosi&oacute;n institucional, combinando la debilidad indiciaria con el eco medi&aacute;tico masivo, se configuran las estrategias neofascistas de ocupaci&oacute;n del poder por v&iacute;as judiciales y comunicativas. El proceso penal deja de ser un instrumento de averiguaci&oacute;n de hechos para transformarse en un mecanismo de presi&oacute;n y reconfiguraci&oacute;n del campo de poder. La degradaci&oacute;n de las garant&iacute;as procesales nunca constituye un fen&oacute;meno neutral; termina abriendo la puerta a una judicializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica que corroe, desde dentro, los cimientos de una democracia material avanzada.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/derecho-penal-ariete-guerra-judicial-geopolitica-gobierno_132_13242240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 10:29:50 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘MV Hondius’: tratado sobre la geopolítica del desprecio y la persistencia colonial en el Atlántico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mv-hondius-tratado-geopolitica-desprecio-persistencia-colonial-atlantico_132_13207604.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e6eaf0c-cdd0-417a-afd6-8af9d2fd8fc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘MV Hondius’: tratado sobre la geopolítica del desprecio y la persistencia colonial en el Atlántico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La designación de Canarias como puerto de escala no fue una fatalidad geográfica, sino el producto de una cadena de rechazos soberanos. Cabo Verde cerró sus puertos el 4 de mayo y Marruecos bloqueó su espacio aéreo para el repostaje médico
</p></div><p class="article-text">
        La crisis del <em><strong>MV Hondius</strong></em> ha dejado de ser una emergencia sanitaria para convertirse en un tratado abierto sobre la geopol&iacute;tica del desprecio y la vigencia de las estructuras coloniales en el Atl&aacute;ntico. Lo que comenz&oacute; el 1 de abril de 2026 en el puerto de Ushuaia como una expedici&oacute;n de &eacute;lite hacia la Ant&aacute;rtida y las Georgias del Sur, ha degenerado en un periplo de cuarenta d&iacute;as donde la seguridad de la poblaci&oacute;n canaria ha sido supeditada a la comodidad log&iacute;stica de las potencias europeas y al lucro de la naviera neerlandesa <strong>Oceanwide Expeditions</strong>. A fecha de 8 de mayo de 2026, la <strong>Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS)</strong> ha confirmado al menos cinco casos de <strong>hantavirus</strong> de la <strong>cepa Andes </strong>&mdash;la &uacute;nica variante con capacidad demostrada de transmisi&oacute;n interhumana y una letalidad que puede alcanzar el 50 %&mdash;, lo que sit&uacute;a al archipi&eacute;lago frente a una amenaza biol&oacute;gica gestionada con un cinismo administrativo que prioriza el ahorro de costes empresariales sobre la seguridad p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Que el foco de la crisis se haya desplazado del puerto de <strong>Santa Cruz de Tenerife</strong> al recinto de <strong>Granadilla</strong> no es una decisi&oacute;n t&eacute;cnica neutra, sino un intento de invisibilizar el desembarco del pat&oacute;geno en una infraestructura perif&eacute;rica, sorteando as&iacute; el rechazo social de la capital. Esta maniobra se produce en un contexto de absoluta impotencia institucional, donde el Gobierno de Canarias se ha reconocido incapaz de vetar una operaci&oacute;n impuesta desde Madrid y Ginebra. El propio presidente canario, <strong>Fernando Clavijo</strong>, lleg&oacute; a declarar que no pod&iacute;a &ldquo;permitir&rdquo; que entrara en las Islas Canarias, para despu&eacute;s tener que conformarse con un fondeo que constituye una claudicaci&oacute;n ante el Estado. Ello ha producido la amenaza expl&iacute;cita de los trabajadores portuarios de Granadilla (Sindicato de Trabajadores Puertos de Tenerife), quienes han advertido que bloquear&aacute;n el muelle ante la falta de protocolos de seguridad claros, denunciando falta de informaci&oacute;n y la insuficiencia de la infraestructura m&eacute;dica para afrontar un brote de estas caracter&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        La trazabilidad del brote vinculaba inicialmente esta crisis con el n&uacute;cleo econ&oacute;mico de los Pa&iacute;ses Bajos a trav&eacute;s de una empleada de <strong>KLM</strong>, el mismo Estado que ahora busca externalizar sus riesgos en las costas canarias. Aunque la OMS confirm&oacute; el 8 de mayo que la trabajadora ingresada en &Aacute;msterdam dio negativo, el balance global es alarmante: se han confirmado nueve casos positivos y tres fallecidos. La dispersi&oacute;n del pat&oacute;geno por Europa es un hecho, con pacientes hospitalizados en centros de alta especializaci&oacute;n en Z&uacute;rich (Suiza), D&uuml;sseldorf (Alemania), Nimega y Leiden (Pa&iacute;ses Bajos), adem&aacute;s de la alerta emitida por la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) tras confirmar un tercer ciudadano brit&aacute;nico afectado. Estos datos demuestran que el problema se atomiz&oacute; en el continente antes de designar a Canarias como el territorio de descarga definitiva de la crisis.
    </p><p class="article-text">
        El periplo del <em>MV Hondius</em> es una cronolog&iacute;a de oportunidades de interceptaci&oacute;n deliberadamente ignoradas. Resulta injustificable que, tras la primera muerte a bordo el 11 de abril y el posterior desembarco de treinta personas en la isla de Santa Elena el 24 de abril &mdash;donde se abandon&oacute; el cuerpo de la primera v&iacute;ctima&mdash;, el buque no fuera retenido en dicho punto. Santa Elena representaba el momento crucial para una intervenci&oacute;n internacional que impidiera el avance del riesgo hacia el norte. Ante el fracaso en dicha latitud, la segunda oportunidad fallida se sit&uacute;a en la ruta entre Cabo Verde y Canarias. En este tramo de alta mar, la obligaci&oacute;n &eacute;tica y t&eacute;cnica dictaba la movilizaci&oacute;n de todos los recursos hospitalarios navales disponibles para interceptar el crucero que, incluso, transporta, ahora, un cad&aacute;ver, sin necesidad de que recalara en el archipi&eacute;lago. Sud&aacute;frica, en un primer momento, con infraestructuras de primer nivel en Ciudad del Cabo y v&iacute;nculos estrechos con la naviera neerlandesa y Holanda, en un segundo momento, eran el destino l&oacute;gico para una gesti&oacute;n que no desplazara el riesgo biol&oacute;gico miles de kil&oacute;metros hacia una regi&oacute;n ultraperif&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        La gravedad de la situaci&oacute;n alcanz&oacute; su punto cr&iacute;tico con el incidente en el aeropuerto de Gando, en <strong>Gran Canaria</strong>. Un avi&oacute;n medicalizado Learjet 45, que trasladaba a dos pacientes infectados desde Cabo Verde con destino a &Aacute;msterdam, se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia despu&eacute;s de que <strong>Marruecos</strong> le denegara la escala en Marrakech. Tras la toma en tierra, se comunic&oacute; una aver&iacute;a en el soporte vital de una de las c&aacute;psulas de aislamiento, obligando a mantener la aeronave en pista mientras se improvisaba una soluci&oacute;n. Este fallo t&eacute;cnico en la burbuja de seguridad expuso al entorno aeroportuario a un riesgo inaceptable y constituye la prueba definitiva de la externalizaci&oacute;n del riesgo: Canarias se ha convertido en la estaci&oacute;n de reparaciones de una log&iacute;stica sanitaria internacional fallida.
    </p><p class="article-text">
        Es imperativo denunciar que la Uni&oacute;n Europea posee una flota hospitalaria de vanguardia que ha permanecido inexplicablemente amarrada. El buque espa&ntilde;ol <em>Esperanza del Mar </em>dispone de aislamiento para procesos infecciosos y UCI, mientras que el <em>Juan de la Cosa </em>posee capacidad para veinte pacientes en condiciones de m&aacute;xima seguridad. A ellos se suman unidades como el franc&eacute;s <em>Dixmude</em>, con un hospital Role-3 de 69 camas, o el neerland&eacute;s <em>HNLMS Karel Doorman</em>. La movilizaci&oacute;n coordinada de todos estos buques habr&iacute;a permitido tratar a los pacientes en alta mar cuando recal&oacute; el <em><strong>MV Hondius</strong></em> en Cabo Verde, preservando a la poblaci&oacute;n civil. Optar, sin movilizar a estos buques hospitales, por el fondeo, despu&eacute;s de tres d&iacute;as de navegaci&oacute;n, en Granadilla y la derivaci&oacute;n, en su caso, al Hospital de La Candelaria &mdash;con una unidad de aislamiento limitada a un solo paciente&mdash; es una decisi&oacute;n que obedece a la claudicaci&oacute;n de la OMS ante los intereses empresariales y la l&oacute;gica de mercado, arrastrando al Estado espa&ntilde;ol a una renuncia de su propia soberan&iacute;a sanitaria. Priorizar el ahorro de costes de la naviera frente a la necesaria movilizaci&oacute;n de recursos navales p&uacute;blicos no solo evidencia una sumisi&oacute;n institucional al capital privado, sino que configura un patr&oacute;n de abandono colonial.
    </p><p class="article-text">
        La designaci&oacute;n de Canarias como puerto de escala no fue una fatalidad geogr&aacute;fica, sino el producto de una cadena de rechazos soberanos. Cabo Verde cerr&oacute; sus puertos el 4 de mayo y Marruecos bloque&oacute; su espacio a&eacute;reo para el repostaje m&eacute;dico. En este escenario, Espa&ntilde;a fue el &uacute;nico actor que acept&oacute;, a petici&oacute;n de la OMS, la llegada del buque. La &laquo;proximidad geogr&aacute;fica&raquo; esgrimida por el Ministerio de Sanidad es la coartada para convertir el archipi&eacute;lago en el receptor forzado de riesgos que ning&uacute;n otro Estado estuvo dispuesto a asumir. Mientras tanto, los espa&ntilde;oles a bordo ser&aacute;n evacuados a la instalaci&oacute;n de &eacute;lite del Hospital G&oacute;mez Ulla en Madrid, evidenciando el abismo entre la protecci&oacute;n reservada para el centro y la precariedad impuesta a la periferia.
    </p><p class="article-text">
        Esta crisis exige interrogar sus causas estructurales. La claudicaci&oacute;n institucional ante una gobernanza global que externaliza el riesgo hacia los territorios perif&eacute;ricos reitera un modelo donde Canarias es utilizada como el eslab&oacute;n m&aacute;s d&eacute;bil de una cadena de intereses ajenos. Canarias no puede seguir siendo la frontera que todo lo aguanta por imposici&oacute;n de un sistema que nos mira con condescendencia. La crisis del hantavirus es el s&iacute;ntoma de una enfermedad pol&iacute;tica profunda: la carencia de una soberan&iacute;a real para proteger la vida en nuestras islas frente a los dictados de las metr&oacute;polis y el capital.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mv-hondius-tratado-geopolitica-desprecio-persistencia-colonial-atlantico_132_13207604.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 18:34:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘MV Hondius’: tratado sobre la geopolítica del desprecio y la persistencia colonial en el Atlántico]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Canarias, enclave militar y prisión de frontera: la recolonización en tiempos de crisis hegemónica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/canarias-enclave-militar-prision-frontera-recolonizacion-tiempos-crisis-hegemonica_132_13194939.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta militarización sobre el terreno es la respuesta logística a la consolidación de la denominada Europa Fortaleza. Bajo este concepto, la Unión Europea ha abandonado cualquier pretensión de asilo humanitario para abrazar una lógica estrictamente policial y de defensa de fronteras
</p></div><p class="article-text">
        La historia debe ser aprehendida en su totalidad, no como una suma de an&eacute;cdotas dispersas o titulares ef&iacute;meros. Quien analice las noticias que publica la prensa en Canarias este 4 de mayo de 2026 sobre el despliegue masivo de la <strong>Brigada Canarias XVI</strong> &mdash;con patrullas a pie y en veh&iacute;culos t&aacute;cticos que cubren simult&aacute;neamente las ocho islas habitadas&mdash; como meros ejercicios log&iacute;sticos o rutinarios, renuncia a comprender las profundas ra&iacute;ces materiales del momento que atravesamos. No hay casualidades en la geopol&iacute;tica ni en la forma en que el Estado despliega su aparato coercitivo. Lo que contemplamos es un proceso articulado y sostenido de recolonizaci&oacute;n armada y disciplinamiento social, donde la l&oacute;gica de la guerra se desplaza desde el frente exterior para incrustarse en nuestras propias calles, pueblos, montes y costas.
    </p><p class="article-text">
        Para entender esta suerte de <strong>estado de sitio de facto </strong>que vivimos, debemos remontarnos a los hechos que actuaron como laboratorio de pruebas. El 23 de abril de 2016, bajo el nombre de operaci&oacute;n Acor&aacute;n 2016, fuimos testigos de c&oacute;mo la Brigada Canarias XVI y la Cruz Roja simulaban la gesti&oacute;n de un campo de refugiados en la Zona Militar de <strong>La Isleta</strong>, en Gran Canaria. Aquello que se revisti&oacute; de inofensivo ejercicio humanitario era, en puridad material, el ensayo general para la asunci&oacute;n progresiva de competencias de control poblacional por parte del ej&eacute;rcito. Fue el preludio de lo que vendr&iacute;a despu&eacute;s: la normalizaci&oacute;n de la gesti&oacute;n castrense de crisis migratorias que son generadas por las mismas pol&iacute;ticas de expolio y desestabilizaci&oacute;n del Norte Global.
    </p><p class="article-text">
        La secuencia temporal es implacable. Pasamos de ensayar la contenci&oacute;n a convertir el archipi&eacute;lago en plataforma de proyecci&oacute;n ofensiva. En octubre de 2025, 35 militares franceses &mdash;fuerzas expulsadas del Sahel tras el fracaso de la intervenci&oacute;n neocolonial&mdash; se desplegaron en el Centro de Tropas de Monta&ntilde;a de La Isleta junto a la Brigada Canarias XVI, con el objetivo declarado de &laquo;reforzar la preparaci&oacute;n en entornos complejos&raquo; mediante ejercicios de combate subterr&aacute;neo. La prensa local inform&oacute; puntualmente de que aquellas maniobras conjuntas se enmarcaban en los acuerdos de cooperaci&oacute;n militar suscritos entre Espa&ntilde;a y Francia, y que resultaban especialmente relevantes &laquo;en un momento de alta tensi&oacute;n geopol&iacute;tica&raquo;. A ello se suma el uso recurrente de la <strong>Base Naval de Las Palmas</strong> y el puerto de La Luz como retaguardia log&iacute;stica de la OTAN, evidenciado de forma elocuente por los itinerarios err&aacute;ticos del buque norteamericano <em>Cape Texas</em> en enero de 2025. Dicha nave, perteneciente a la Fuerza de Reserva Preparada estadounidense, permaneci&oacute; varios d&iacute;as realizando extra&ntilde;os trayectos entre La Palma y Tenerife antes de solicitar fondeo en la Rada Norte del Puerto de Las Palmas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el salto cualitativo definitivo hacia la subordinaci&oacute;n de la sociedad civil se cristaliza este mismo 4 de mayo de 2026. El Mando de Canarias activa un &laquo;despliegue masivo&raquo; y coordinado de patrullas que cubre la totalidad del archipi&eacute;lago. La coartada oficial las define como &laquo;operaciones permanentes&raquo; destinadas a &laquo;conocer la realidad social&raquo; y a &laquo;consolidar la presencia de las Fuerzas Armadas en el territorio&raquo;. Esta justificaci&oacute;n constituye una anomal&iacute;a democr&aacute;tica palmaria: las Fuerzas Armadas se arrogan funciones de vigilancia sociol&oacute;gica que no les corresponden, penetrando capilarmente en el espacio p&uacute;blico para naturalizar la militarizaci&oacute;n en nuestro paisaje cotidiano. El objetivo es que la poblaci&oacute;n asuma su propia condici&oacute;n subalterna como una necesidad de &laquo;seguridad&raquo;, un proceso reforzado mediante charlas de adoctrinamiento en centros educativos como el IES Jand&iacute;a y el IES Corralejo, donde el <strong>Regimiento de Infanter&iacute;a Soria 9</strong> tiene previsto impartir sesiones informativas en los pr&oacute;ximos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Esta militarizaci&oacute;n sobre el terreno es la respuesta log&iacute;stica a la consolidaci&oacute;n de la denominada Europa Fortaleza. Bajo este concepto, la Uni&oacute;n Europea ha abandonado cualquier pretensi&oacute;n de asilo humanitario para abrazar una l&oacute;gica estrictamente policial y de defensa de fronteras. El Pacto Europeo de Migraci&oacute;n y Asilo, aprobado en 2024, no es m&aacute;s que la arquitectura legal de este blindaje. La Comisi&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ayuda al Refugiado (CEAR) advirti&oacute; en su momento de que dicho pacto apuesta por un mecanismo de &laquo;solidaridad a la carta&raquo; o &laquo;flexible&raquo; &mdash;donde los Estados pueden pagar para no acoger&mdash;, extiende la aplicaci&oacute;n de procedimientos acelerados y legitima las detenciones sistem&aacute;ticas en frontera, poniendo en serio peligro el derecho de asilo en la UE.
    </p><p class="article-text">
        La mimetizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica europea con los postulados de la extrema derecha se materializa en la creaci&oacute;n de los <strong>Centros de Retorno</strong>. Estos espacios, previstos para ser instalados en las fronteras exteriores o incluso externalizados a terceros pa&iacute;ses &mdash;en lo que el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa ha calificado como potenciales &laquo;agujeros negros de derechos humanos&raquo;&mdash;, operan como limbos jur&iacute;dicos destinados a la deportaci&oacute;n masiva y expr&eacute;s. En el dise&ntilde;o de la Europa Fortaleza, Canarias no es solo una plataforma militar, sino el emplazamiento id&oacute;neo para estos centros de reclusi&oacute;n y retorno, consolidando al Archipi&eacute;lago como el eslab&oacute;n m&aacute;s robusto de la cadena de exclusi&oacute;n continental. La militarizaci&oacute;n que vemos hoy en nuestras calles es la infraestructura necesaria para gestionar este modelo de Archipi&eacute;lago-C&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        Todo este despliegue ocurre mientras el complejo militar-industrial se lucra: en 2025, el gasto militar real del Estado espa&ntilde;ol alcanz&oacute; los 39.476 millones de euros, lo que equivale al 2,42% del PIB y supera con creces el objetivo del 2% exigido por la OTAN. Este rearme contable est&aacute; perfectamente sincronizado con el rearme territorial en el archipi&eacute;lago y con el peligro de una deriva autoritaria que ya condiciona la agenda p&uacute;blica. La complicidad entre la derecha tradicional y la extrema derecha se manifiesta en propuestas que habr&iacute;an sido inconcebibles hace apenas unos a&ntilde;os. En septiembre de 2025, el ex dirigente de Vox <strong>Javier Ortega Smith </strong>pregunt&oacute; al jefe de la Armada si consideraba necesario incrementar los buques de guerra en aguas de Canarias, Ceuta y Melilla para frenar la llegada de cayucos. La respuesta del almirante fue tajante: &laquo;No estamos para combatir a los cayucos sino para ayudarles&raquo;, recordando la impotencia que siente cualquier marino ante la tesitura de tener que elegir a qui&eacute;n rescatar cuando hay 300 personas en el agua que no saben nadar.
    </p><p class="article-text">
        La monstruosidad de estas posiciones alcanza su c&eacute;nit cuando, en agosto de 2025, el l&iacute;der de Vox, <strong>Santiago Abascal</strong>, pidi&oacute; p&uacute;blicamente la confiscaci&oacute;n y el hundimiento del buque de rescate <em>Open Arms</em>, al que tach&oacute; de &laquo;barco de negreros&raquo;. M&aacute;s de cuarenta organizaciones sociales y pol&iacute;ticas rechazaron el uso del archipi&eacute;lago como plataforma de guerra, exigiendo una Canarias &laquo;de paz y neutralidad&raquo;. La putrefacci&oacute;n moral de unas &eacute;lites dispuestas a subvertir el derecho internacional mar&iacute;timo, obviando que la obligaci&oacute;n jur&iacute;dica de cualquier buque ante una patera es el rescate &mdash;no la intercepci&oacute;n b&eacute;lica&mdash;, evidencia hasta qu&eacute; punto la agenda pol&iacute;tica ha sido colonizada por discursos que deshumanizan a las personas migrantes y criminalizan la solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        La secuencia de hechos demuestra que detr&aacute;s de la mara&ntilde;a de decretos, directivas y comunicados no hay preocupaci&oacute;n humanitaria alguna, sino la defensa fan&aacute;tica de los mismos intereses geopol&iacute;ticos y olig&aacute;rquicos que nos arrastran hacia el abismo. El silencio es complicidad. Frente a este blindaje que subordina nuestras vidas a los intereses geoestrat&eacute;gicos de la OTAN y las oligarqu&iacute;as, la &uacute;nica respuesta que garantiza nuestra supervivencia es la articulaci&oacute;n de un bloque social que exija un Estatuto de Neutralidad internacionalmente reconocido. Un marco jur&iacute;dico que declare al archipi&eacute;lago territorio desmilitarizado y neutral en caso de conflicto b&eacute;lico armado, tal como recoge la propuesta de siete art&iacute;culos presentada en marzo de 2025 ante la presidenta del Parlamento de Canarias, Astrid P&eacute;rez, por la Comisi&oacute;n Promotora del Estatuto con el respaldo de una treintena de colectivos sociales, pol&iacute;ticos y sindicales,&nbsp;y del que recientemente se present&oacute; en un seminario celebrado en el Congreso de los Diputados. O asumimos democr&aacute;ticamente el control de nuestro territorio como puente tricontinental de paz, o seremos, de forma irreversible, la zona de sacrificio de sus crisis imperiales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/canarias-enclave-militar-prision-frontera-recolonizacion-tiempos-crisis-hegemonica_132_13194939.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 20:22:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Canarias, enclave militar y prisión de frontera: la recolonización en tiempos de crisis hegemónica]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El retorno de los bárbaros: la «prioridad nacional», el vaciamiento del Estado de Derecho y la hegemonía del nuevo fascismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/retorno-barbaros-prioridad-nacional-vaciamiento-derecho-hegemonia-nuevo-fascismo_132_13189047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En la España de los pactos entre el Partido Popular y Vox, la barbarie ha mudado de piel pero conserva intacta su matriz ideológica y su función de clase. Se despliega en una doble ofensiva, íntimamente conectada: la agitación como músculo de choque y la perversión administrativa como esqueleto jurídico del nuevo fascismo
</p></div><p class="article-text">
        En 1933, frente al tribunal nazi que pretend&iacute;a lincharlo legalmente por el incendio del Reichstag, <strong>Georgi Dimitrov</strong> lanz&oacute; una pregunta que hoy resuena con escalofriante vigencia en las instituciones del Estado espa&ntilde;ol: &laquo;&iquest;En qu&eacute; pa&iacute;s no son los fascistas b&aacute;rbaros y salvajes?&raquo;. El dirigente comunista b&uacute;lgaro, con una clarividencia dial&eacute;ctica impecable, no denunciaba &uacute;nicamente la brutalidad callejera de las camisas pardas, sino la metamorfosis estructural del propio aparato del Estado. Dimitrov alertaba de c&oacute;mo la maquinaria institucional estaba siendo capturada para transformarse en un engranaje de exclusi&oacute;n, sanci&oacute;n y odio sistem&aacute;tico. Aquella advertencia, pronunciada en la soledad del banquillo de Leipzig, cobra hoy una actualidad aterradora, no solo en los boletines oficiales, sino en la jaur&iacute;a que asedia la democracia en las calles. En la Espa&ntilde;a de los pactos entre el Partido Popular y Vox, la barbarie ha mudado de piel pero conserva intacta su matriz ideol&oacute;gica y su funci&oacute;n de clase. Se despliega en una doble ofensiva, &iacute;ntimamente conectada: la agitaci&oacute;n como m&uacute;sculo de choque y la perversi&oacute;n administrativa como esqueleto jur&iacute;dico del nuevo fascismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Antonio Scurati</strong> ha diseccionado magistralmente que el fascismo nunca nace como una doctrina acabada, sino como una praxis que vac&iacute;a el Estado de Derecho desde dentro. Esa praxis, sin embargo, necesita tambi&eacute;n un m&uacute;sculo callejero, una vanguardia de choque que genere el terror ambiental imprescindible para quebrar los diques de la convivencia. En la Espa&ntilde;a actual, ese m&uacute;sculo lo encarnan figuras como <strong>Vito Quiles </strong>y otros agitadores que, bajo el disfraz de periodistas, operan como aut&eacute;nticos destacamentos de acoso. Los incidentes de hostigamiento contra profesionales de TVE, se&ntilde;alados y perseguidos en el ejercicio de su labor, no son hechos aislados: son tentativas de dinamitar la libertad de prensa mediante la intimidaci&oacute;n sistem&aacute;tica. Esta estrategia alcanz&oacute; una cota de especial ignominia el pasado 29 de abril, con el asedio sufrido por la esposa del presidente del Gobierno en una cafeter&iacute;a. Ah&iacute; la frontera entre la discrepancia pol&iacute;tica y la violencia personal se disuelve deliberadamente, buscando la deshumanizaci&oacute;n absoluta del adversario. Lo m&aacute;s alarmante de este escenario no es la existencia de provocadores, sino el paraguas institucional que el Partido Popular les proporciona. La claudicaci&oacute;n del PP no es s&oacute;lo discursiva; es log&iacute;stica y moral. Ver a dirigentes de la formaci&oacute;n conservadora salir en defensa de agitadores como Quiles &mdash;quien lleg&oacute; incluso a cerrar un acto electoral del propio PP&mdash; revela una simbiosis org&aacute;nica. En los actos p&uacute;blicos de la derecha y la extrema derecha, el lenguaje se ha degradado hasta convertir el insulto soez y la calumnia contra el presidente S&aacute;nchez en la moneda de cambio com&uacute;n. Esta &laquo;gram&aacute;tica del odio&raquo; no es accidental: busca generar un clima de ilegitimidad que justifique cualquier atropello. Al validar a estos provocadores, el bloque reaccionario subcontrata la violencia verbal para mantener las manos &laquo;limpias&raquo; mientras se dinamita la convivencia democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Si la agitaci&oacute;n en la calle es el m&uacute;sculo del nuevo fascismo, la &laquo;prioridad nacional&raquo; es su arquitectura jur&iacute;dica. Esta consigna, convertida en eje program&aacute;tico de la formaci&oacute;n de Santiago Abascal y suscrita &mdash;por asimilaci&oacute;n ideol&oacute;gica o por un colaboracionismo t&aacute;ctico que anula cualquier pretensi&oacute;n democr&aacute;tica&mdash; por el Partido Popular en Extremadura, Arag&oacute;n y que amenaza con extenderse a Castilla y Le&oacute;n, no es una mera concesi&oacute;n electoral. Es una sofisticada t&eacute;cnica de fascistizaci&oacute;n administrativa dise&ntilde;ada para operar desde las entra&ntilde;as mismas del Estado. Retomando la advertencia de Dimitrov, no necesita derogar formalmente la Constituci&oacute;n; le basta con pervertir el derecho administrativo, introducir categor&iacute;as diferenciadas de ciudadan&iacute;a y hacer de la excepci&oacute;n la norma cotidiana de gobierno. Es la heredera directa de la <em>Volksgemeinschaft</em>nazi &mdash;la &laquo;comunidad popular&raquo;&mdash;, un constructo que unificaba a los incluidos generando un falso sentimiento de pertenencia interclasista, mientras alimentaba el odio hacia quienes quedaban fuera de sus fronteras identitarias. Su l&oacute;gica subyacente es la anulaci&oacute;n del derecho universal: la titularidad de los derechos ya no deriva de la condici&oacute;n humana, sino de la pertenencia a una naci&oacute;n concebida como un club privado con un f&eacute;rreo derecho de admisi&oacute;n. El peligro alcanza su expresi&oacute;n m&aacute;s letal en el asalto a la universalidad de la sanidad p&uacute;blica. Al imponer barreras de exclusi&oacute;n &mdash;como ya vimos con el fat&iacute;dico Real Decreto 16/2012 y como se reproduce ahora mediante trabas burocr&aacute;ticas de empadronamiento o exigencia de &laquo;arraigo&raquo; para acceder a un m&eacute;dico de cabecera&mdash;, el Estado deja de ser garante de la vida para convertirse en un aparato que sanciona la existencia del &laquo;otro&raquo;. No se deroga el derecho a la salud de golpe; se sitia mediante reglamentos y ventanillas hostiles, convirtiendo la gesti&oacute;n sanitaria en una herramienta de purga identitaria. Esta exclusi&oacute;n sanitaria es la punta de lanza de un aut&eacute;ntico apartheid burocr&aacute;tico con consecuencias criminales. Resulta profundamente revelador escuchar a Abascal defender esta discriminaci&oacute;n apelando al &laquo;sentido com&uacute;n&raquo; y declar&aacute;ndose &laquo;muy tranquilo&raquo; ante posibles recursos de inconstitucionalidad. Su objetivo no es solo legislativo, sino cultural: normalizar la muerte civil, lo que puede suponer poner en riesgo la muerte biol&oacute;gica del excluido.
    </p><p class="article-text">
        Ambas dimensiones de la barbarie &mdash;la callejera y la institucional&mdash; cumplen una funci&oacute;n material fundamental en el actual contexto de crisis estructural. En t&eacute;rminos gramscianos, la extrema derecha libra una guerra de posiciones para construir un nuevo &laquo;sentido com&uacute;n&raquo; reaccionario. El discurso de radicalidad xen&oacute;foba ejecuta a la perfecci&oacute;n el objetivo hist&oacute;rico del reaccionarismo: fracturar el bloque hist&oacute;rico de la clase trabajadora. Al se&ntilde;alar al inmigrante como el &laquo;usurpador&raquo; de una sanidad colapsada por los recortes y la privatizaci&oacute;n, el bloque PP-Vox desv&iacute;a la mirada de las contradicciones del modelo econ&oacute;mico de desposesi&oacute;n que ellos mismos apuntalan. Sustituyen el conflicto vertical &mdash;clase contra clase, explotaci&oacute;n contra derechos&mdash; por un conflicto horizontal &mdash;nacional contra extranjero&mdash;. Es la vieja t&aacute;ctica de dividir a las capas populares para que se disputen las migajas de un sistema p&uacute;blico deliberadamente desmantelado, asegurando as&iacute; la hegemon&iacute;a intacta de las &eacute;lites econ&oacute;micas. En este proceso, la claudicaci&oacute;n del Partido Popular es absoluta. Al asumir el marco discursivo de la &laquo;invasi&oacute;n&raquo;, al validar a los agitadores y aceptar la ruptura de la universalidad sanitaria, el PP no est&aacute; domesticando a la extrema derecha; est&aacute; permitiendo que el veneno fascista se convierta en praxis administrativa cotidiana. Han ignorado sistem&aacute;ticamente las advertencias de juristas, estamentos m&eacute;dicos y voces de la propia sociedad civil &mdash;incluida la Conferencia Episcopal&mdash; que se&ntilde;alan que la exclusi&oacute;n sanitaria&nbsp;es ilegal e inhumana. Pero al fascismo nunca le ha importado la realidad material; solo le importa la construcci&oacute;n del enemigo.
    </p><p class="article-text">
        Dimitrov ten&iacute;a raz&oacute;n: el fascismo es la barbarie instalada en el poder y en la calle. La fascistizaci&oacute;n del Estado espa&ntilde;ol no llegar&aacute;, en caso que no lo impidamos democr&aacute;ticamente,&nbsp;anunciada por marchas militares, sino por el goteo incesante de decretos excluyentes, por los baremos de exclusi&oacute;n, por las tarjetas sanitarias denegadas y por el silencio c&oacute;mplice ante el acoso a periodistas y familiares de pol&iacute;ticos. Frente a esta ofensiva hegem&oacute;nica, la respuesta exige claridad dial&eacute;ctica sin un &aacute;pice de equidistancia. Es imperativo recuperar la contundencia de Leipzig: se&ntilde;alar a los b&aacute;rbaros contempor&aacute;neos sin eufemismos y defender, con la ley en la mano y la movilizaci&oacute;n en la calle, que no hay democracia posible all&iacute; donde la &laquo;prioridad&raquo; de unos se edifica sobre la deshumanizaci&oacute;n, el asedio y el apartheid de los otros. La historia no absolver&aacute; a quienes callaron mientras la provocaci&oacute;n se disfrazaba de periodismo y la barbarie de mera gesti&oacute;n administrativa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/retorno-barbaros-prioridad-nacional-vaciamiento-derecho-hegemonia-nuevo-fascismo_132_13189047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 17:21:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El retorno de los bárbaros: la «prioridad nacional», el vaciamiento del Estado de Derecho y la hegemonía del nuevo fascismo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El eclipse de la razón jurídica: de la arrogancia de Karp al disparo de Allen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/eclipse-razon-juridica-arrogancia-karp-disparo-allen_132_13174629.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El resultado político es aterrador: el atentado sirve para blanquear el historial de Trump, convirtiéndolo en víctima y mártir, mientras se silencia cualquier debate sobre sus atrocidades presidenciales como criminal de guerra o sus oscuras conexiones pasadas con Epstein
</p></div><p class="article-text">
        Lo sucedido el&nbsp;25 de abril de 2026 en el coraz&oacute;n de Washington no puede ser despachado como un simple incidente de seguridad o el arrebato de un individuo alienado. Cuando <strong>Cole Tomas Allen</strong>, un ingeniero mec&aacute;nico y cient&iacute;fico de la computaci&oacute;n con un curr&iacute;culum acad&eacute;mico brillante, logr&oacute; burlar los anillos de protecci&oacute;n en la cena de corresponsales de la Casa Blanca para atentar contra el presidente <strong>Donald Trump</strong> y altos cargos de su administraci&oacute;n, no solo puso en jaque al Servicio Secreto; puso al desnudo la fragilidad de un sistema que ha sustituido la justicia por la vigilancia. Allen, cuya pericia t&eacute;cnica le permiti&oacute; ridiculizar los protocolos humanos de seguridad, dej&oacute; tras de s&iacute; un manifiesto titulado <em>Friendly Federal Assassin</em> (<em>Asesino Federal Amigable</em>), publicado por el <em>New York Post</em>. En &eacute;l, no solo justifica el uso de la fuerza frente a lo que denomina la &ldquo;traici&oacute;n de las &eacute;lites&rdquo;, sino que se&ntilde;ala directamente las llagas abiertas del poder estadounidense: los v&iacute;nculos jam&aacute;s purgados con la trama de <strong>Jeffrey Epstein</strong> y la violaci&oacute;n sistem&aacute;tica del Derecho Internacional que ha caracterizado la praxis pol&iacute;tica de Trump. Sin embargo, la mayor tragedia de este abominable evento no radica &uacute;nicamente en lo que parece ser un intento de magnicidio en s&iacute; -que al contrario de lo sucedido en algunos otros magnicidios o tentativas, sali&oacute; con vida el autor material y sin causar muertos- sino en c&oacute;mo este &ldquo;manifiesto de la p&oacute;lvora&rdquo; de Allen se entrelaza dial&eacute;cticamente con el &ldquo;manifiesto del algoritmo&rdquo; de <strong>Alex Karp</strong>, CEO de Palantir Technologies, publicado directamente por Palantir Technologies en sus canales oficiales y redes sociales el 19 de abril pasado..
    </p><p class="article-text">
        Para comprender el abismo al que nos asomamos, es imperativo diseccionar la doctrina de Karp. El l&iacute;der de Palantir ha articulado lo que &eacute;l llama la &ldquo;Rep&uacute;blica Tecnol&oacute;gica&rdquo;, una visi&oacute;n del mundo donde el poder blando, la diplomacia y los marcos &eacute;ticos de la ONU son considerados vestigios obsoletos de un romanticismo in&uacute;til. Para Karp, la supervivencia de Occidente depende exclusivamente de la supremac&iacute;a del software de guerra y la inteligencia artificial. Su pensamiento es la m&aacute;xima expresi&oacute;n del tecnofascismo: la fusi&oacute;n total del capital tecnol&oacute;gico con el aparato militar-represivo del Estado. En este esquema, el software no es una herramienta, sino el soberano mismo. Si las plataformas de Palantir, como Gotham o su nueva Artificial Intelligence Platform (AIP), son capaces de garantizar la seguridad y el crecimiento econ&oacute;mico, cualquier &ldquo;pecado&rdquo; de las &eacute;lites &mdash;ya sea la depravaci&oacute;n moral (trama Epstein) o la vulneraci&oacute;n flagrante de la Carta de las Naciones Unidas&mdash; queda autom&aacute;ticamente exculpado por la raz&oacute;n de Estado tecnol&oacute;gica. Es un pacto maquiav&eacute;lico de nuevo cu&ntilde;o: la eficiencia algor&iacute;tmica a cambio de una impunidad de clase absoluta.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja es que el atentado de Cole Tomas Allen, lejos de herir a este sistema, le proporciona el combustible necesario para su expansi&oacute;n definitiva. Al humillar la seguridad humana tradicional, Allen le entrega a Karp el argumento definitivo de venta. La narrativa oficial ya no ser&aacute; c&oacute;mo proteger la democracia, sino c&oacute;mo sustituir al falible ser humano por la infalible <em>caja negra</em> de Palantir. El resultado pol&iacute;tico es aterrador: el atentado sirve para blanquear el historial de Trump, convirti&eacute;ndolo en v&iacute;ctima y m&aacute;rtir, mientras se silencia cualquier debate sobre sus atrocidades presidenciales como criminal de guerra o sus oscuras conexiones pasadas con Epstein. Cualquier cr&iacute;tica leg&iacute;tima al sistema ahora puede ser convenientemente etiquetada como el &ldquo;delirio&rdquo; de un potencial terrorista, invalidando la disidencia pol&iacute;tica mediante su criminalizaci&oacute;n psiqui&aacute;trica y tecnol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Estamos asistiendo al nacimiento de un bloque hist&oacute;rico donde la tecnolog&iacute;a ya no sirve a la sociedad, sino que la disciplina. Las implicaciones de Palantir en matanzas mecanizadas (genocidios en Gaza y en L&iacute;bano) y en el control social preventivo son solo el preludio. Al erosionar el Derecho Internacional y los principios del Derecho Penal Internacional &mdash;que exigen transparencia y responsabilidad humana&mdash;, el tecnofascismo instala una dictadura de la t&eacute;cnica donde no hay a qui&eacute;n reclamar y exigir responsabilidades. Cuando la decisi&oacute;n de qui&eacute;n es un objetivo o qui&eacute;n es un criminal la toma un algoritmo dise&ntilde;ado por una corporaci&oacute;n amoral para proteger a una &eacute;lite depravada, la humanidad ha perdido su condici&oacute;n de sujeto para convertirse en un simple dato procesable. El 25 de abril no fue un fallo del sistema, fue la se&ntilde;al de que el sistema ha decidido prescindir de la ley para abrazar definitivamente la fuerza bruta del c&oacute;digo. Alertar sobre esto no es una opci&oacute;n, es una obligaci&oacute;n existencial para todo aquel que a&uacute;n crea que la justicia debe emanar de la voluntad popular y no de una l&iacute;nea de programaci&oacute;n ejecutada desde una oficina en Silicon Valley.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/eclipse-razon-juridica-arrogancia-karp-disparo-allen_132_13174629.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 07:34:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El eclipse de la razón jurídica: de la arrogancia de Karp al disparo de Allen]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El blindaje judicial del caso Kitchen y la farsa de un juicio sin alma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/blindaje-judicial-caso-kitchen-farsa-juicio-alma_132_13169526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef9c5bd9-1243-48bc-b920-6e3cd0b89121_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El blindaje judicial del caso Kitchen y la farsa de un juicio sin alma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cerrar el caso Kitchen sin tocar a la cúpula del PP no es una casualidad procesal: es una operación de ingeniería política que legitima la vuelta al poder de quienes corrompieron las estructuras del Estado. Y la magistrada Palacios, consciente o no, está poniendo los mimbres para que la ultraderecha pueda gobernar sobre los escombros de la verdad</p></div><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis del caso Kitchen no puede comenzar, como algunos pretenden, con el estallido de las agendas, audios y cuadernos de notas de Villarejo en 2017 cuando cay&oacute; en manos de la Justicia. Su g&eacute;nesis se sit&uacute;a en la primavera de abril de 2010, cuando Luis B&aacute;rcenas, reci&eacute;n imputado en el caso G&uuml;rtel, present&oacute; su renuncia formal como tesorero y senador. Sobre el papel, aquel fue un punto de ruptura; en la pr&aacute;ctica, marc&oacute; el inicio de una de las anomal&iacute;as institucionales m&aacute;s prolongadas de nuestra peculiar  democracia generada en la denominada transici&oacute;n espa&ntilde;ola. Durante los tres a&ntilde;os siguientes, el extesorero habit&oacute; un aut&eacute;ntico limbo jur&iacute;dico y pol&iacute;tico: sin cargo oficial, pero con despacho propio en la tercera planta de G&eacute;nova, sede del Partido Popular, coche oficial con ch&oacute;fer y una retribuci&oacute;n mensual que superaba los 21.000 euros. Este escenario de &laquo;convivencia protegida&raquo; es la clave de b&oacute;veda para entender la gravedad del espect&aacute;culo al que hemos asistido en la sesi&oacute;n del juicio Kitchen de 23 de abril de 2026, en la Audiencia Nacional. Mariano Rajoy, ex presidente del Gobierno y del Partido Popular y Mar&iacute;a Dolores de Cospedal, ex secretaria general de dicho partido, que iban como testigos, han desfilado por la sala para rendir cuentas ante un tribunal que, a trav&eacute;s de su presidencia, lejos de permitir interrogar a las acusaciones populares, sobre todo del PSOE, con rigor bajo una estricta neutralidad, ha actuado como el &uacute;ltimo eslab&oacute;n de una cadena de protecci&oacute;n tejida desde la instrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La comparecencia de Cospedal ha intentado asentar un relato de higienismo pol&iacute;tico: el partido habr&iacute;a actuado con contundencia fulminante en cuanto se descubrieron las cuentas suizas de B&aacute;rcenas. Sin embargo, la realidad documentada destroza esa coartada. El 26 de febrero de 2012, cuando la instrucci&oacute;n del caso G&uuml;rtel ya apretaba, Mariano Rajoy envi&oacute; a su extesorero el famoso SMS: &laquo;Luis, nada es f&aacute;cil, pero hacemos lo que podemos. &Aacute;nimo&raquo;. No es la expresi&oacute;n de un l&iacute;der implacable con la corrupci&oacute;n, sino la confesi&oacute;n de quien parece gestionar activamente un pacto de silencio y de protecci&oacute;n institucional. Ese &laquo;hacemos&raquo; en plural parece implicar una estrategia com&uacute;n, una acci&oacute;n compartida para sostener al imputado. El 16 de enero de 2013 se hizo p&uacute;blico lo que la comisi&oacute;n rogatoria judicial en diciembre de 2012 hab&iacute;a comunicado al juez Ruz, instructor del caso G&uuml;rtel: el hallazgo en Ginebra de 22 millones de euros vinculados a B&aacute;rcenas. Seg&uacute;n la versi&oacute;n de Mar&iacute;a Cospedal como testigo en el juicio oral, ese ser&iacute;a el detonante del cese inmediato. Pero, resulta, que  apenas 48 horas despu&eacute;s de que se conociera p&uacute;blicamente ese dato proveniente de Suiza, Rajoy volvi&oacute; a escribirle: &laquo;Luis. Lo entiendo. S&eacute; fuerte. Ma&ntilde;ana te llamar&eacute;. Un abrazo&raquo;. No hay all&iacute; ni un solo reproche. La baja laboral en la Seguridad Social no se formaliz&oacute; hasta el 31 de enero de 2013, coincidiendo con la publicaci&oacute;n en medios de comunicaci&oacute;n de la contabilidad paralela del Partido Popular. Lo que hoy se presenta como un &laquo;cese fulminante&raquo; fue, en realidad, una huida hacia adelante mediante la llamada &laquo;indemnizaci&oacute;n en diferido&raquo;, un burdo eufemismo contable para seguir pagando al extesorero a cambio, probablemente, de su silencio.
    </p><p class="article-text">
        Esta brecha entre el discurso, que han querido oficializar Rajoy con Mar&iacute;a Dolores de Cospedal y la realidad f&aacute;ctica se ha visto  agravada en el acto del juicio hasta extremos escandalosos por la direcci&oacute;n del juicio. El dise&ntilde;o de protecci&oacute;n no naci&oacute; en la sala de vistas, sino mucho antes, en la instrucci&oacute;n del juez Manuel Garc&iacute;a Castell&oacute;n, que ya en su d&iacute;a limit&oacute; el objeto del procedimiento para excluir a las altas esferas pol&iacute;ticas del Partido Popular. Como denunci&oacute; la acusaci&oacute;n popular en su momento, la instrucci&oacute;n estuvo orientada a &laquo;sacar del procesamiento a Mariano Rajoy y a Mar&iacute;a Dolores de Cospedal&raquo;, una criba previa que el tribunal de enjuiciamiento, presidido por Teresa Palacios, se ha limitado a validar y profundizar sin complejos. Hoy, ese blindaje judicial se ha consumado con una intervenci&oacute;n continua y sistem&aacute;tica de la magistrada, que ha limitado de manera constante las preguntas dirigidas tanto a Rajoy como a Cospedal, especialmente las que conectaban la Operaci&oacute;n Kitchen con la relaci&oacute;n de cercan&iacute;a o confianza que ambos mantuvieron con B&aacute;rcenas, con la contabilidad paralela, o con los SMS que el propio presidente le envi&oacute; en plena ebullici&oacute;n del caso G&uuml;rtel, o la relaci&oacute;n de Cospedal con el ex comisario Villarejo. Cada &laquo;no ha lugar&raquo; de la presidenta ha funcionado objetivamente  como una clausura de la verdad material. No es una interpretaci&oacute;n rigurosa del objeto del proceso, pudi&eacute;ndose entender u opinar que es m&aacute;s bien una labor activa de desactivaci&oacute;n de las preguntas molestas.
    </p><p class="article-text">
        Las cr&iacute;ticas, como era de esperar, han sido contundentes y han dejado al descubierto la fragilidad jur&iacute;dica de esta conducci&oacute;n procesal. El magistrado em&eacute;rito del Tribunal Supremo, Jos&eacute; Antonio Mart&iacute;n Pall&iacute;n, ha sido especialmente severo, calificando la actuaci&oacute;n de Palacios como una &laquo;intervenci&oacute;n intolerable&raquo;. En sus declaraciones a TVE, el exmagistrado ha recordado que los tribunales deben mantenerse &laquo;distantes, serenos, impasibles y no descender a la arena&raquo;, y ha subrayado que Palacios no s&oacute;lo no ha cumplido con esa norma, sino que sus limitaciones a las preguntas de las partes no eran pertinentes, ya que los interrogantes planteados estaban directamente relacionados con los hechos que se juzgan. Por su parte, el catedr&aacute;tico de Derecho Constitucional Javier P&eacute;rez Royo ha sido si cabe m&aacute;s directo, afirmando sin ambages que &laquo;este juicio est&aacute; siendo un fraude procesal&raquo;. Y ha a&ntilde;adido un diagn&oacute;stico certero: la instrucci&oacute;n ya lo fue, destinada a proteger a los altos cargos, y Teresa Palacios no ha hecho m&aacute;s que continuar esa misma l&iacute;nea, intentando &laquo;impedir que se le pueda preguntar nada que, verdaderamente, tenga sentido y que tengan obligaci&oacute;n de contestar los comparecientes&raquo;. La presidenta del tribunal, en suma, estar&iacute;a actuando como la fiel ejecutora de las directrices marcadas en su d&iacute;a por el instructor, prolongando un blindaje judicial que vac&iacute;a de contenido el proceso.
    </p><p class="article-text">
        Las contradicciones en las declaraciones de los testigos han sido reveladoras. Cospedal asegur&oacute; este jueves que recurri&oacute; al excomisario Villarejo porque pensaba que en el PP estaban siendo espiados por alg&uacute;n sector del Ministerio del Interior de la &#279;poca de P&eacute;rez Rubalcaba, del PSOE y afirm&oacute; que el inter&eacute;s siempre part&iacute;a de Villarejo. Pero su exjefe de gabinete, Jos&eacute; Luis Ortiz, la desminti&oacute; minutos despu&eacute;s al declarar que &laquo;a veces Villarejo ped&iacute;a la cita y a veces, Cospedal&raquo;, desmontando as&iacute; su coartada sobre la iniciativa. Rajoy, por su parte, rechaz&oacute; el relato de B&aacute;rcenas sobre la contabilidad B y la grabaci&oacute;n en su despacho, neg&oacute; cualquier implicaci&oacute;n en la Kitchen y se refugi&oacute; en una relaci&oacute;n &laquo;puramente profesional&raquo; con su extesorero. El problema de fondo es que la presidenta del tribunal no ha permitido que las acusaciones profundizaran en esos desmentidos ni en la conexi&oacute;n directa entre la trama policial y la protecci&oacute;n pol&iacute;tica previa. Y esa limitaci&oacute;n no es casual: responde a una estrategia procesal de acotaci&oacute;n artificial del juicio, que lo reduce al an&aacute;lisis de una operaci&oacute;n policial aislada, extirpando el m&oacute;vil pol&iacute;tico que le da sentido: impedir que la documentaci&oacute;n de B&aacute;rcenas llegara a la justicia.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n es inevitable: esto no es un juicio, es un simulacro. La independencia judicial, que la Constituci&oacute;n garantiza como pilar del Estado de derecho, se ha convertido aqu&iacute; en un escudo para la derecha pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Cuando el tribunal rechaza las peticiones de las acusaciones populares &mdash;incluyendo la suspensi&oacute;n del juicio para volver a imputar a Cospedal o la inclusi&oacute;n del Partido Popular en la causa&mdash;, parece que est&aacute;  dejando claro que la verdad material importa menos que el calendario pol&iacute;tico y  la protecci&oacute;n activa de determinados intereses pol&iacute;ticos derechistas. Lo que se dirime hoy no es solo una trama de espionaje parapolicial, sino el uso de las estructuras del Estado para liquidar los pasivos de una relaci&oacute;n &mdash;esa convivencia protegida que nunca debi&oacute; prolongarse m&aacute;s all&aacute; de la &eacute;tica p&uacute;blica&mdash; que, cuando se torn&oacute; amenazante, hubo que neutralizar con fondos reservados. En pocas palabras: se protegi&oacute; a un imputado durante tres a&ntilde;os con despacho, ch&oacute;fer y SMS de &aacute;nimo presidencial, y cuando dej&oacute; de ser controlable, se recurri&oacute; a medios policiales ilegales para silenciarle. Y cuando la verdad material se difumina por decisi&oacute;n judicial &mdash;primero en la instrucci&oacute;n con el tamiz de Garc&iacute;a Castell&oacute;n y hoy en el juicio con la mano firme de Teresa Palacios&mdash;, no es el poder pol&iacute;tico el que sale indemne: es la democracia la que sale herida.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay algo a&uacute;n m&aacute;s oscuro en este entramado. La sentencia que puede resultar en la decisi&oacute;n de este tribunal, con el gui&oacute;n  ya escrito desde la instrucci&oacute;n, no ser&iacute;a un fallo jur&iacute;dico convincente. Podr&iacute;a ser una sentencia &uacute;til para dar cobertura pol&iacute;tica a un gobierno de ultraderecha en el Estado espa&ntilde;ol: el pacto entre el Partido Popular y Vox que se perfila tras las pr&oacute;ximas elecciones. Porque la impunidad que hoy se blinda en los papeles judiciales ma&ntilde;ana se convertir&aacute; en argumento de estabilidad institucional. Cerrar el caso Kitchen sin tocar a la c&uacute;pula del PP no es una casualidad procesal: es una operaci&oacute;n de ingenier&iacute;a pol&iacute;tica que legitima la vuelta al poder de quienes corrompieron las estructuras del Estado. Y la magistrada Palacios, consciente o no, est&aacute; poniendo los mimbres para que la ultraderecha pueda gobernar sobre los escombros de la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Hemos visto c&oacute;mo se juzga a la c&uacute;pula de Interior mientras los pol&iacute;ticos que se sentaron en las mesas de G&eacute;nova desfilan como meros &laquo;testigos&raquo;, al amparo de una magistrada que descarta preguntas inc&oacute;modas con un simple &laquo;no ha lugar&raquo;. Si esta es la independencia judicial que nos queda, asistimos a una farsa en toda regla. No nos enga&ntilde;emos: en Espa&ntilde;a, y m&aacute;s concretamente en la Audiencia Nacional, algunos  a&uacute;n deciden de qu&eacute; lado de la historia quieren estar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/blindaje-judicial-caso-kitchen-farsa-juicio-alma_132_13169526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 10:23:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El blindaje judicial del caso Kitchen y la farsa de un juicio sin alma]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El abismo nuclear: irracionalidad y tutela militar en la agonía del Imperio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/abismo-nuclear-irracionalidad-tutela-militar-agonia-imperio_132_13159196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los datos materiales son irrefutables: la acumulación masiva de carga bélica y la presencia de portaaviones como el USS George H.W. Bush no responden a una estrategia de disuasión, sino a una fase final de despliegue. Sin embargo, el error de cálculo de esta administración es ignorar que Irán, respaldado por su profundidad estratégica con Rusia y su alianza vital con China, no aceptará la capitulación
</p></div><p class="article-text">
        La reciente y explosiva revelaci&oacute;n del exanalista de la CIA <strong>Larry Johnson</strong> en el espacio del juez <strong>Andrew Napolitano</strong> no debe leerse como una an&eacute;cdota de pasillo, sino como el s&iacute;ntoma m&aacute;s alarmante de una crisis de Estado terminal. Al denunciar que el <strong>general Dan Caine</strong>, presidente de los Jefes de Estado Mayor Conjunto, tuvo que intervenir f&iacute;sicamente para frenar un intento de activaci&oacute;n de los c&oacute;digos nucleares contra Ir&aacute;n tras una reuni&oacute;n de emergencia el pasado s&aacute;bado, Johnson ha puesto nombre al p&aacute;nico: la irracionalidad pulsional de <strong>Donald Trump</strong> ante los reveses estrat&eacute;gicos en el Golfo P&eacute;rsico. No estamos ante una simple discrepancia de criterios en pol&iacute;tica exterior, sino ante el choque frontal entre un l&iacute;der que, ante la incapacidad de someter a Teher&aacute;n por las v&iacute;as convencionales, se muestra dispuesto a cruzar la l&iacute;nea del holocausto nuclear, y un aparato militar que ha decidido actuar como un &oacute;rgano de contenci&oacute;n para evitar la mutua destrucci&oacute;n asegurada.
    </p><p class="article-text">
        Esta atm&oacute;sfera de descontrol en la c&uacute;spide del poder pol&iacute;tico encuentra un eco inquietante en las filtraciones del <em>Wall Street Journal</em>. El diario, portavoz hist&oacute;rico de la estabilidad del sistema, ha confirmado que el Pent&aacute;gono ha establecido una suerte de &ldquo;cord&oacute;n sanitario&rdquo; alrededor del Despacho Oval. Lo que el <em>Journal</em> describe no es una gesti&oacute;n administrativa, sino una medida de emergencia: el aislamiento del comandante en jefe de la Sala de Crisis durante horas cr&iacute;ticas, mientras los mandos militares operaban de espaldas a sus exabruptos para evitar que sus gritos y exigencias de castigo inmediato se tradujeran en &oacute;rdenes t&aacute;cticas catastr&oacute;ficas. Cuando el instrumento militar se ve forzado a tutelar al mando civil para preservar la existencia misma del Estado, la democracia liberal estadounidense ha dejado de ser una estructura funcional para convertirse en un interregno peligroso donde el poder real ya no emana de las urnas, sino de la capacidad de los generales para desobedecer una voluntad presidencial desquiciada por el fracaso.
    </p><p class="article-text">
        Esta par&aacute;lisis institucional ocurre mientras el escenario internacional se mueve bajo la l&oacute;gica de una &ldquo;soluci&oacute;n final&rdquo; que la ret&oacute;rica diplom&aacute;tica de las conversaciones en Islamabad intenta encubrir. El Consejo de Seguridad Nacional de Rusia ha sido tajante al denunciar que estos di&aacute;logos son un espejismo, un camuflaje dise&ntilde;ado para ganar el tiempo log&iacute;stico que exige la invasi&oacute;n de gran escala preparada por Estados Unidos e Israel. Los datos materiales son irrefutables: la acumulaci&oacute;n masiva de carga b&eacute;lica y la presencia de portaaviones como el USS George H.W. Bush no responden a una estrategia de disuasi&oacute;n, sino a una fase final de despliegue. Sin embargo, el error de c&aacute;lculo de esta administraci&oacute;n es ignorar que Ir&aacute;n, respaldado por su profundidad estrat&eacute;gica con Rusia y su alianza vital con China, no aceptar&aacute; la capitulaci&oacute;n. En este nudo hist&oacute;rico, donde la hegemon&iacute;a se niega a reconocer su ocaso y el liderazgo civil sucumbe a la irracionalidad ante la resistencia iran&iacute;, el mundo queda suspendido de un hilo: el que separa el arrebato de rabia en el Despacho Oval de la mano de un general que, por ahora, se niega a ejecutar el fin de la historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/abismo-nuclear-irracionalidad-tutela-militar-agonia-imperio_132_13159196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 08:42:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El abismo nuclear: irracionalidad y tutela militar en la agonía del Imperio]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Canarias: el espejismo científico que oculta la militarización y la urgencia de un Estatuto de Neutralidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/canarias-espejismo-cientifico-oculta-militarizacion-urgencia-estatuto-neutralidad_132_13148097.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a085e20-07fb-4aeb-bf05-758ad8a8c938_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Canarias: el espejismo científico que oculta la militarización y la urgencia de un Estatuto de Neutralidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La militarización de Canarias no se anuncia con tambores de guerra, sino con visitas hospitalarias y convenios empresariales de alto valor añadido. La coartada científica funciona como un mecanismo de despolitización: vacía de contenido crítico la presencia militar y la sustituye por un relato aséptico de innovación y progreso</p></div><p class="article-text">
        La&nbsp;visita anunciada de una delegaci&oacute;n de la <strong>NASA</strong> al <strong>Hospital Universitario de Canarias, en Tenerife</strong>, ha sido presentada por la prensa olig&aacute;rquica local con el habitual servilismo informativo: un envoltorio de prestigio cient&iacute;fico y progreso tecnol&oacute;gico que apenas disimula su fondo geoestrat&eacute;gico. Bajo la aparente neutralidad del programa <strong>Artemis</strong> y la supuesta evaluaci&oacute;n de nuestras capacidades sanitarias para el rescate de astronautas en el Atl&aacute;ntico, se oculta una operaci&oacute;n de calado militar que merece ser diseccionada con rigor anal&iacute;tico y conciencia pol&iacute;tica. Si atendemos a la realidad material de la carrera espacial, los amerizajes de las misiones tripuladas estadounidenses se concentran sistem&aacute;ticamente en el oc&eacute;ano Pac&iacute;fico. &iquest;Qu&eacute; raz&oacute;n operativa justifica entonces auditar infraestructuras civiles en Tenerife? La respuesta es clara: ninguna, salvo que interpretemos esta visita como una maniobra de distracci&oacute;n, una pantalla destinada a legitimar la integraci&oacute;n de Canarias en la arquitectura log&iacute;stica del bloque militar euroatl&aacute;ntico. Lo que se nos presenta como cooperaci&oacute;n cient&iacute;fica no es sino el caballo de Troya de una ocupaci&oacute;n encubierta.
    </p><p class="article-text">
        No nos hallamos ante un hecho aislado, sino ante una ofensiva orquestada que sigue un gui&oacute;n ya ensayado en otros archipi&eacute;lagos y territorios insulares. En las <strong>Azores</strong>, la <strong>base de Lajes</strong> fue presentada durante d&eacute;cadas como un centro meteorol&oacute;gico y de apoyo a la navegaci&oacute;n civil, cuando en realidad operaba como nodo esencial del despliegue antisubmarino de la OTAN. En el archipi&eacute;lago de <strong>Chagos, el Reino Unido </strong>expuls&oacute; por la fuerza a toda la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena para ceder el territorio a Estados Unidos, y despu&eacute;s se declararon reservas marinas con coartada cient&iacute;fica para impedir el retorno de los nativos mientras <strong>Diego Garc&iacute;a</strong> funciona como plataforma de bombardeos y vigilancia global. En <strong>Guam</strong>, la investigaci&oacute;n oceanogr&aacute;fica y meteorol&oacute;gica ha servido de cortina de humo para expandir instalaciones militares hasta convertir la isla en el portaviones no hundible del Pac&iacute;fico, con almacenamiento de armas nucleares. En las Islas Marshall, los ensayos nucleares fueron justificados como experimentaci&oacute;n cient&iacute;fica para la humanidad, y hoy la base de Kwajalein se presenta como centro de seguimiento de cohetes espaciales mientras forma parte del escudo antimisiles estadounidense. En Vieques, Puerto Rico, la Marina de Estados Unidos ocup&oacute; durante m&aacute;s de sesenta a&ntilde;os dos tercios de la isla para realizar ejercicios de bombardeo, causando una cascada de enfermedades y muerte entre la poblaci&oacute;n civil. Cuando la resistencia popular logr&oacute; la expulsi&oacute;n de los militares en 2003, el gobierno estadounidense y las instituciones cient&iacute;ficas locales justificaron la demora en la descontaminaci&oacute;n con el pretexto de &laquo;estudios ambientales&raquo; que se prolongaron durante a&ntilde;os, mientras los habitantes segu&iacute;an expuestos a metales pesados y radiaci&oacute;n. La ciencia, una vez m&aacute;s, actu&oacute; como coartada para dilatar responsabilidades y ocultar el rastro del colonialismo militar. Canarias sigue exactamente el mismo gui&oacute;n: una infraestructura cient&iacute;fica como el <strong>Centro Espacial de Maspalomas</strong>, operado por el INTA &mdash;organismo bajo dependencia org&aacute;nica del Ministerio de Defensa y dirigido por mandos militares&mdash; es presentado sistem&aacute;ticamente como un hito de la ciencia civil, ocultando su funci&oacute;n dual y su car&aacute;cter castrense.
    </p><p class="article-text">
        Mientras la NASA ejerce de avanzadilla diplom&aacute;tica y cient&iacute;fica, el verdadero entramado se articula en el terreno econ&oacute;mico: la creaci&oacute;n del denominado <strong>Cl&uacute;ster Canario de la Industria de Defensa</strong>, promovido por la CEOE de Tenerife y bendecido institucionalmente a trav&eacute;s de la <strong>Zona Especial Canaria</strong>. Este proyecto evidencia la voluntad de la burgues&iacute;a intermediaria local de subordinar nuestro tejido productivo a las necesidades del complejo militar-industrial estadounidense y sionista. Bajo el eufemismo de la diversificaci&oacute;n econ&oacute;mica, se pretende convertir las islas en un laboratorio y centro de servicios para tecnolog&iacute;as de guerra electr&oacute;nica, sistemas no tripulados y plataformas de vigilancia masiva, aprovechando incentivos fiscales concebidos originariamente para el bienestar social, no para el lucro armament&iacute;stico. La contradicci&oacute;n es palmaria: se nos promete ciencia mientras se audita log&iacute;stica de guerra; se nos vende desarrollo econ&oacute;mico mientras se hipoteca nuestra seguridad, convirtiendo el archipi&eacute;lago en un objetivo estrat&eacute;gico de primer orden. La militarizaci&oacute;n de Canarias no se anuncia con tambores de guerra, sino con visitas hospitalarias y convenios empresariales de alto valor a&ntilde;adido. La coartada cient&iacute;fica funciona como un mecanismo de despolitizaci&oacute;n: vac&iacute;a de contenido cr&iacute;tico la presencia militar y la sustituye por un relato as&eacute;ptico de innovaci&oacute;n y progreso.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta estrategia de ocupaci&oacute;n encubierta, resulta imperativo desenmascarar los intereses de clase que subyacen al discurso oficial. Pero la denuncia no basta: es necesario articular una propuesta pol&iacute;tica concreta. Por eso defendemos la necesidad de impulsar un <strong>Estatuto de Neutralidad de Canarias</strong>, inspirado en dos referentes insulares exitosos. Por un lado, Malta, cuya neutralidad permanente fue incorporada a su Constituci&oacute;n en 1987 con el compromiso de no permitir bases militares extranjeras ni utilizar su territorio para operaciones b&eacute;licas de terceros. Por otro lado, las Islas &Aring;land, archipi&eacute;lago finland&eacute;s desmilitarizado y neutralizado desde 1921 por decisi&oacute;n de la Sociedad de Naciones, que sigue vigente hoy como ejemplo de c&oacute;mo un territorio puede sustraerse a las l&oacute;gicas de confrontaci&oacute;n entre grandes bloques. Un Estatuto semejante para Canarias implicar&iacute;a, al menos, el rechazo a la instalaci&oacute;n de bases militares extranjeras o uso de las existentes por tropas extranjeras, la prohibici&oacute;n del uso del territorio canario para operaciones de guerra de agresi&oacute;n y ocupaci&oacute;n, desnuclearizaci&oacute;n,la auditor&iacute;a y desmantelamiento progresivo de infraestructuras de doble uso que operan bajo apariencia civil, y la reconversi&oacute;n de los incentivos fiscales de la ZEC hacia pol&iacute;ticas sociales y para sectores realmente sostenibles y pac&iacute;ficos. La defensa de la neutralidad activa de Canarias y el rechazo a convertirnos en el portaviones no declarado del Atl&aacute;ntico medio no son solo una cuesti&oacute;n &eacute;tica, sino una exigencia de supervivencia pol&iacute;tica frente a un bloque de poder que no duda en instrumentalizar la ciencia como coartada de sus ambiciones belicistas. O construimos colectivamente ese Estatuto de Neutralidad, siguiendo la estela de Malta y &Aring;land, o seguiremos siendo el laboratorio de pruebas de una guerra que no nos pertenece.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/canarias-espejismo-cientifico-oculta-militarizacion-urgencia-estatuto-neutralidad_132_13148097.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 12:34:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Canarias: el espejismo científico que oculta la militarización y la urgencia de un Estatuto de Neutralidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El entramado que militariza Canarias: clústeres empresariales, Arquimea y la élite pro-OTAN tras la Fundación Ferrer-Dalmau]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/entramado-militariza-canarias-clusteres-empresariales-arquimea-elite-pro-otan_132_13111746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/167945e0-0e8d-4467-ba1c-dc31c5780d96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El entramado que militariza Canarias: clústeres empresariales, Arquimea y la élite pro-OTAN tras la Fundación Ferrer-Dalmau"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta red elitista —clasista en su composición nobiliaria y militar, y explícitamente alineada con la OTAN— no opera en el vacío. Proporciona el marco ideológico y relacional que permite a Arquimea y al Clúster Canario de Defensa presentarse como una iniciativa “local” cuando, en realidad, se inserta en la lógica de rearme europeo y de control del flanco sur atlántico</p></div><p class="article-text">
        Canarias se encuentra en un momento decisivo. El pasado 30 de marzo de 2026, el diario <a href="https://www.canarias7.es/politica/canarias-explora-oportunidad-real-desarrollo-local-industria-20260330063000-nt.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Canarias7</em></a><a href="https://www.canarias7.es/politica/canarias-explora-oportunidad-real-desarrollo-local-industria-20260330063000-nt.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> publicaba una informaci&oacute;n</a> que, bajo la apariencia de una oportunidad econ&oacute;mica local, revela un proceso de transformaci&oacute;n profunda del archipi&eacute;lago. CEOE Tenerife, en colaboraci&oacute;n con PwC, el Gobierno de Canarias a trav&eacute;s de Proexca, el Cabildo de Tenerife y el Parque Cient&iacute;fico y Tecnol&oacute;gico de Tenerife, impulsan la constituci&oacute;n del <strong>Cl&uacute;ster Canario de la Industria de Defensa</strong>. La iniciativa se presenta como una v&iacute;a para diversificar la econom&iacute;a, generar empleo cualificado y aprovechar la posici&oacute;n geoestrat&eacute;gica atl&aacute;ntica. Sin embargo, un an&aacute;lisis riguroso del ecosistema que sustenta este proyecto desvela un entramado m&aacute;s complejo, donde intereses militaristas se entretejen con instituciones empresariales, fondos europeos y redes elitistas de poder.
    </p><p class="article-text">
        En el centro de este rompecabezas se sit&uacute;a <strong>Arquimea</strong>, la &uacute;nica empresa con perfil armament&iacute;stico plenamente integrada en el Hub de Tecnolog&iacute;as Duales impulsado por CIDIHUB (Canary Islands Digital Innovation Hub). Este hub, reconocido como <strong>European Digital Innovation Hub </strong>(EDIH) en la convocatoria del Programa Digital Europe de la Comisi&oacute;n Europea, es un consorcio de organizaciones y centros competenciales especializados en digitalizaci&oacute;n empresarial. Entre sus miembros figuran la Asociaci&oacute;n de Empresas Tecnol&oacute;gicas Innovalia (coordinadora), el Instituto Tecnol&oacute;gico de Canarias (ITC), el Instituto Tecnol&oacute;gico y de Energ&iacute;as Renovables (ITER), la Plataforma Oce&aacute;nica de Canarias (PLOCAN), el Instituto de Astrof&iacute;sica de Canarias (IAC), la Universidad de La Laguna (ULL), el Parque Cient&iacute;fico y Tecnol&oacute;gico de Tenerife (PCTT), el Cl&uacute;ster Mar&iacute;timo de Canarias (CMC), el Cl&uacute;ster Canarias Excelencia Tecnol&oacute;gica (CET), Avantalia Soluciones y Proexca (Sociedad Canaria de Fomento Econ&oacute;mico).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El consorcio canaliza cofinanciaci&oacute;n europea, del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y de la Agencia Canaria de Investigaci&oacute;n, Innovaci&oacute;n y Sociedad de la Informaci&oacute;n (ACIISI), y ha movilizado previamente m&aacute;s de 50 millones de euros en proyectos de digitalizaci&oacute;n. Arquimea fue incorporada como socio prioritario de CIDIHUB en noviembre de 2025, accediendo directamente a programas del Fondo Europeo de Defensa y a la Estrategia de Autonom&iacute;a Estrat&eacute;gica de la Uni&oacute;n Europea. De este modo, la empresa se coloca en la parrilla de salida del futuro Cl&uacute;ster de Defensa, mientras el art&iacute;culo de <em>Canarias7</em> habla de que &ldquo;muchas empresas canarias ya est&aacute;n trabajando en este &aacute;mbito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hilo que une a Diego Fern&aacute;ndez Infante, presidente de Arquimea, con este proyecto trasciende lo empresarial. Como patrono de la Fundaci&oacute;n Arte e Historia Ferrer-Dalmau, forma parte de un patronato que constituye un verdadero <em>think tank</em> de &eacute;lites militares, judiciales, nobiliarias y culturales de orientaci&oacute;n marcadamente conservadora y pro-OTAN. Presidida por <strong>Pedro de Borb&oacute;n-Dos Sicilias y de Orleans</strong>, Duque de Calabria &mdash;Gran Maestre de &oacute;rdenes militares cat&oacute;licas&mdash;, la fundaci&oacute;n cuenta entre sus miembros con el general de Ej&eacute;rcito <strong>Fernando Alejandre Mart&iacute;nez</strong>, ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa (2017-2020) y con experiencia directa en mandos de la Alianza Atl&aacute;ntica. Junto a &eacute;l figura el magistrado <strong>Manuel Marchena G&oacute;mez</strong>, ex presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, quien ha recibido la Grand Star del Premio Serge Lazareff de la OTAN, m&aacute;ximo reconocimiento civil de la Alianza, e ide&oacute;logo de la cuestionada sentencia condenatoria a los soberanistas catalanes en el juicio del proc&eacute;s. Completan el cuadro figuras como el acad&eacute;mico <strong>Arturo P&eacute;rez-Reverte </strong>y otros altos mandos retirados de las Fuerzas Armadas. Esta composici&oacute;n no es meramente cultural: la fundaci&oacute;n promueve una narrativa &eacute;pica de la historia militar espa&ntilde;ola, apoya donaciones a museos castrenses y difunde valores de lealtad, honor y sacrificio que legitiman simb&oacute;licamente la proyecci&oacute;n del poder armado.
    </p><p class="article-text">
        Esta red elitista &mdash;clasista en su composici&oacute;n nobiliaria y militar, y expl&iacute;citamente alineada con la OTAN&mdash; no opera en el vac&iacute;o. Proporciona el marco ideol&oacute;gico y relacional que permite a Arquimea y al Cl&uacute;ster Canario de Defensa presentarse como una iniciativa &ldquo;local&rdquo; cuando, en realidad, se inserta en la l&oacute;gica de rearme europeo y de control del flanco sur atl&aacute;ntico. Canarias no es un territorio neutral: su posici&oacute;n geoestrat&eacute;gica la convierte en plataforma avanzada para la vigilancia del Sahel, el <strong>Golfo de Guinea</strong> y el Atl&aacute;ntico Sur. Drones, sistemas no tripulados, sat&eacute;lites de comunicaciones seguras y ciberdefensa &mdash;precisamente las especialidades de Arquimea y del Hub de Tecnolog&iacute;as Duales&mdash; son herramientas id&oacute;neas para monitorizar rutas migratorias, rutas energ&eacute;ticas y posibles escenarios de inestabilidad que justifican la presencia militar reforzada. Los fondos europeos (EDIH y potenciales convocatorias del Fondo Europeo de Defensa) act&uacute;an como lubricante: se destinan oficialmente a innovaci&oacute;n y diversificaci&oacute;n econ&oacute;mica, pero su destino final es fortalecer capacidades duales con clara aplicaci&oacute;n militar.
    </p><p class="article-text">
        Los intereses en juego son m&uacute;ltiples y convergentes. Por un lado, las instituciones empresariales canarias &mdash;con CEOE Tenerife y PwC al frente&mdash; buscan reconvertir una econom&iacute;a tur&iacute;stica vulnerable en un polo de alto valor a&ntilde;adido ligado al sector defensa. El Gobierno auton&oacute;mico, a trav&eacute;s de Proexca y el Cabildo de Tenerife, aportan legitimidad institucional y facilitan el acceso a suelo y a infraestructuras p&uacute;blicas. Por otro lado, la &eacute;lite representada en la Fundaci&oacute;n Ferrer-Dalmau moviliza contactos en el Ministerio de Defensa, en la OTAN y en c&iacute;rculos de poder judicial y nobiliario que allanan el camino para la obtenci&oacute;n de contratos y el ejercicio de influencia pol&iacute;tica. <strong>Diego Fern&aacute;ndez Infante</strong>, ingeniero formado en Airbus Defence and Space y convertido en empresario independiente, encarna la s&iacute;ntesis perfecta: innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica al servicio de la soberan&iacute;a estrat&eacute;gica europea y atl&aacute;ntica, con la bendici&oacute;n simb&oacute;lica de una fundaci&oacute;n que glorifica la tradici&oacute;n militar espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        A los canarios nos corresponde exigir transparencia. Detr&aacute;s de la ret&oacute;rica del &ldquo;desarrollo local&rdquo; y la &ldquo;oportunidad urgente&rdquo; se perfila una progresiva militarizaci&oacute;n econ&oacute;mica que incrementa la exposici&oacute;n del archipi&eacute;lago a conflictos externos y subordina el tejido productivo a los presupuestos de defensa. No se trata de oponerse al progreso tecnol&oacute;gico, sino de rechazar que este se oriente prioritariamente a la l&oacute;gica de la confrontaci&oacute;n armada en lugar de a la paz y el bienestar ciudadano. El Cl&uacute;ster Canario de la Industria de Defensa, con Arquimea en posici&oacute;n privilegiada y respaldado por una red elitista pro-OTAN, no es una mera iniciativa empresarial: es el primer eslab&oacute;n visible de un proceso que transforma Canarias en nodo avanzado del complejo industrial-militar europeo.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro pueblo merece conocer estos hilos para poder decidir, con pleno conocimiento, el modelo de desarrollo que desea. La paz no es un lujo abstracto: es la condici&oacute;n indispensable para un futuro digno. Y un futuro digno no se fabrica con la militarizaci&oacute;n de Canarias para guerras de agresi&oacute;n y ocupaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/entramado-militariza-canarias-clusteres-empresariales-arquimea-elite-pro-otan_132_13111746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 10:54:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El entramado que militariza Canarias: clústeres empresariales, Arquimea y la élite pro-OTAN tras la Fundación Ferrer-Dalmau]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fascismo policial y quiebra constitucional: el caso de Serigne Mbaye]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fascismo-policial-quiebra-constitucional-caso-serigne-mbaye_132_13102891.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aabb0b53-fbf8-46ae-a7b6-40d7002435a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fascismo policial y quiebra constitucional: el caso de Serigne Mbaye"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando la fuerza del Estado se desborda de manera desproporcionada contra un ciudadano desarmado en su esfera privada, se quiebra el principio de legalidad y se incurre en el terreno de la tortura moral y física
</p></div><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes difundidas por <a href="https://www.elsaltodiario.com/redadas-racistas/policia-nacional-detiene-serigne-mbaye-podemos-puerta-domicilio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el digital&nbsp;</a><a href="https://www.elsaltodiario.com/redadas-racistas/policia-nacional-detiene-serigne-mbaye-podemos-puerta-domicilio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Salto</em></a>, reproducidas en otros medios, el 26 de marzo de 2026 sobre la redada policial en el distrito madrile&ntilde;o de Villaverde, que culmin&oacute; con la detenci&oacute;n de Serigne Mbaye &mdash;ex diputado auton&oacute;mico de Podemos y reconocido activista&mdash; en la puerta misma de su domicilio, no dejan margen a la duda: revelan la naturaleza de clase y la deriva reaccionaria de sectores del aparato coercitivo del Estado. La brutalidad policial documentada no constituye un exceso individual, sino la expresi&oacute;n de un fascismo policial que act&uacute;a con impunidad en los barrios populares.
    </p><p class="article-text">
        Resulta especialmente revelador el detalle del agente de paisano que luc&iacute;a una pulsera con la bandera de Espa&ntilde;a. Lejos de representar una neutralidad institucional, ese distintivo se ha consolidado como emblema de la militancia del Partido Popular y de Vox. Su exhibici&oacute;n durante el ejercicio de la fuerza p&uacute;blica no solo quiebra el deber de objetividad, sino que escenifica la captura de las instituciones de seguridad por parte de un chovinismo reaccionario que identifica al adversario pol&iacute;tico y al migrante como enemigos a batir. Detener de este modo a quien ha ostentado la representaci&oacute;n de la soberan&iacute;a popular en la Asamblea de Madrid constituye un mensaje de amedrentamiento directo contra toda disidencia que cuestione la hegemon&iacute;a del sistema. En el v&iacute;deo se observa, tambi&eacute;n, c&oacute;mo dos polic&iacute;as aplastan, poni&eacute;ndose encima en plancha con sus cuerpos para inmovilizarlo, a un ciudadano sobre la acera boca abajo, ante los gritos de la vecindad del peligro de asfixiarlo.
    </p><p class="article-text">
        Desde un prisma estrictamente jur&iacute;dico-constitucional, lo presenciado en el v&iacute;deo supone una vulneraci&oacute;n flagrante del art&iacute;culo 15 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola, que proh&iacute;be de forma taxativa los tratos inhumanos o degradantes. Cuando la fuerza del Estado se desborda de manera desproporcionada contra un ciudadano desarmado en su esfera privada, se quiebra el principio de legalidad y se incurre en el terreno de la tortura moral y f&iacute;sica. A ello se suma la violaci&oacute;n del art&iacute;culo 14, que consagra la igualdad ante la ley, y del art&iacute;culo 17, que protege el derecho a la libertad y la seguridad frente a detenciones arbitrarias. No nos hallamos ante una actuaci&oacute;n reglada, sino ante una v&iacute;a de hecho que lesiona el n&uacute;cleo duro de los derechos fundamentales. El uso del perfilamiento racial como herramienta de control social en estas redadas vac&iacute;a de contenido el Estado de Derecho y convierte la seguridad p&uacute;blica en un sistema de castigo selectivo bajo la l&oacute;gica del ultranacionalismo fascista.
    </p><p class="article-text">
        Esta agresi&oacute;n a la dignidad humana trasciende nuestras fronteras y colisiona frontalmente con el Derecho Internacional de los Derechos Humanos. La Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos, en sus art&iacute;culos 5 y 9, proscribe de manera meridiana los tratos crueles y las detenciones arbitrarias. Asimismo, el Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH), en su art&iacute;culo 3, establece una prohibici&oacute;n absoluta e inderogable de los tratos inhumanos o degradantes &mdash;doctrina que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha recordado reiteradamente al Estado espa&ntilde;ol por su falta de diligencia en la investigaci&oacute;n de abusos policiales&mdash;. La actuaci&oacute;n contra el ex diputado Serigne Mbaye infringe tambi&eacute;n el art&iacute;culo 14 del CEDH, que proh&iacute;be la discriminaci&oacute;n, situando a Espa&ntilde;a en una posici&oacute;n de ilegalidad internacional manifiesta. El marco normativo europeo exige que toda intervenci&oacute;n policial sea proporcionada y necesaria; la violencia exhibida en Villaverde no cumple ninguno de estos preceptos.
    </p><p class="article-text">
        Ante tal gravedad, la &uacute;nica respuesta compatible con una democracia que se pretenda real es la inmediata separaci&oacute;n del servicio de todos los polic&iacute;as involucrados en el operativo. La permanencia en activo de estos agentes, portando armas y autoridad en nombre del pueblo mientras exhiben simbolog&iacute;a propia de la extrema derecha, constituye una amenaza directa para la seguridad ciudadana. Pero la depuraci&oacute;n disciplinaria no basta: urge acometer una democratizaci&oacute;n profunda del aparato policial. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad no pueden seguir siendo el &uacute;ltimo reducto de l&oacute;gicas autoritarias y continuidades ideol&oacute;gicas del pasado. Es imperativo limpiar de fascismo las comisar&iacute;as y garantizar que el monopolio de la violencia responda exclusivamente a la protecci&oacute;n de los derechos de la mayor&iacute;a social, y no a las agendas de odio de la reacci&oacute;n pol&iacute;tica encarnada en el PP y Vox. Tolerar esta brutalidad es aceptar que la Constituci&oacute;n se detiene all&iacute; donde empieza el brazo de un agente con una pulsera partidista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fascismo-policial-quiebra-constitucional-caso-serigne-mbaye_132_13102891.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 10:19:50 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la guerra. Al Paseo de Las Canteras aunque llueva, truene o relampaguee]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/guerra-paseo-canteras-llueva-truene-relampaguee_132_13085063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/872d8581-1c1e-4bc3-8ede-5dc1122e4322_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra la guerra. al Paseo de Las Canteras aunque llueva, truene o relampaguee"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La chispa que hoy moviliza nuestra conciencia es la brutal escalada de agresión terrorista imperialista que el mundo presencia con horror. La acción militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada este 28 de febrero, constituye un crimen de guerra flagrante</p></div><p class="article-text">
        La historia no es un fen&oacute;meno meteorol&oacute;gico que se contempla desde la ventana, sino una construcci&oacute;n de la voluntad colectiva que se fragua en el asfalto. Este 21 de marzo, la cita en el <strong>Paseo de Las Canteras</strong> trasciende cualquier convocatoria ordinaria: es un imperativo &eacute;tico ante la barbarie. Se nos anuncia que ha llegado una especie de <strong>DANA</strong> a nuestro Archipi&eacute;lago, con&nbsp;lluvias y vientos&nbsp;que algunos podr&iacute;an ver como un obst&aacute;culo, pero que en esta zona de Las Palmas de Gran Canaria, seg&uacute;n los pron&oacute;sticos no ser&aacute; tanta la incidencia. Sin embargo, frente a la posibilidad de tormenta, rescatamos el testigo y el ejemplo hist&oacute;rico que nos dej&oacute; el <strong>Comandante Hugo Ch&aacute;vez</strong> en aquella inolvidable jornada bajo el diluvio: &ldquo;Aunque llueva, truene o relampaguee&rdquo;, el pueblo consciente no retrocede. Ch&aacute;vez nos ense&ntilde;&oacute; que la lucha por la justicia y la paz no se disuelve con el agua, sino que se templa en ella.
    </p><p class="article-text">
        La chispa que hoy moviliza nuestra conciencia es la brutal escalada de agresi&oacute;n terrorista imperialista que el mundo presencia con horror. La acci&oacute;n militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Ir&aacute;n, iniciada este 28 de febrero, constituye un crimen de guerra flagrante. Sin declaraci&oacute;n previa, sin el aval del Consejo de Seguridad de la ONU y en violaci&oacute;n absoluta del derecho internacional, esta ofensiva ha segado ya cientos de vidas civiles &mdash;con la atrocidad del ataque y masacre en la escuela infantil de Minab como herida abierta&mdash; y el asesinato del l&iacute;der Al&iacute; Jamenei. Es un gui&oacute;n de asedio que ya conocemos: la misma estrategia que en 1953 derroc&oacute; a Mossadegh se repite hoy a escala global, pretendiendo imponer la tiran&iacute;a del expolio sobre el Sur Global.
    </p><p class="article-text">
        Esta agresi&oacute;n no es un hecho aislado, sino parte de una ofensiva sist&eacute;mica. Lo vemos en el <strong>genocidio continuado</strong> que el Gobierno de Israel perpetra contra el pueblo palestino y la invasi&oacute;n del L&iacute;bano, extendiendo el fuego por toda la regi&oacute;n, con consecuencias cat&aacute;str&oacute;ficas en lo econ&oacute;mico, lo social y lo pol&iacute;tico (ascenso de los fascismos con nuevos rostros) para la clase trabajadora en el mundo . Lo sentimos tambi&eacute;n m&aacute;s cerca, en la cuenca del Caribe, con los bombardeos y secuestros del Presidente constitucional y leg&iacute;timo en Venezuela, junto a la Diputada&nbsp;Nacional Cilia Flores y el criminal bloqueo energ&eacute;tico, econ&oacute;mico, comercial y financiero contra Cuba. Desde Canarias, alzamos la voz para decir que Cuba: No est&aacute; sola; que su resistencia frente al cerco econ&oacute;mico y energ&eacute;tico es la resistencia de todos los pueblos que aspiran a decidir su propio destino.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la participaci&oacute;n de Canarias este 21 de marzo es vital. No podemos permitir que nuestro archipi&eacute;lago siga siendo utilizado como una plataforma log&iacute;stica para el militarismo o un portaaviones para agresiones en el Atl&aacute;ntico y el Sahel. Reivindicamos un Estatuto de Neutralidad que nos convierta en territorio desnuclearizado y puente de paz. La exigencia de desmantelar la Base Naval, ubicada en plena ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y de retirar toda infraestructura b&eacute;lica ofensiva de nuestro suelo es la &uacute;nica garant&iacute;a para no ser c&oacute;mplices &mdash;ni objetivos&mdash; de esta maquinaria de muerte.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra br&uacute;jula moral hoy se apoya, tambi&eacute;n, en el &ldquo;Grito de Yara&rdquo;. Aquel 10 de octubre de 1868, cuando Carlos Manuel de C&eacute;spedes declar&oacute; la independencia de Cuba y liber&oacute; a sus esclavos para que lucharan como hombres libres, marcando el camino de la ruptura definitiva con la opresi&oacute;n. El Grito de Yara nos ense&ntilde;a que la soberan&iacute;a es irrenunciable en la confrontaci&oacute;n con la metr&oacute;poli imperialista, se ejerce con el valor de alzarse en resistencia organizada, inteligente y paciente contra un sistema que solo ofrece guerra, opresi&oacute;n colonial y miseria.
    </p><p class="article-text">
        Este 21 de marzo, desde la Plaza de Saulo Tor&oacute;n, debemos conformar una marea humana que recorra el Paseo de Las Canteras con la firmeza de quien sabe que defiende la vida. Que el trueno del cielo no opaque nuestra voz contra la guerra, y que la lluvia limpie el rastro de la ignominia militarista de nuestras islas. Por la paz, por la soberan&iacute;a de los pueblos y por nuestra dignidad como pueblo canario: &iexcl;Al Paseo de Las Canteras!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/guerra-paseo-canteras-llueva-truene-relampaguee_132_13085063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 14:17:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra la guerra. Al Paseo de Las Canteras aunque llueva, truene o relampaguee]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Canarias, 40 años después del No: la OTAN nos impone un estado de sitio de facto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/canarias-40-anos-despues-no-otan-impone-sitio-facto_132_13070191.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b675a74b-af91-48aa-9527-4fde786729e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Canarias, 40 años después del No: la OTAN nos impone un estado de sitio de facto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestros puertos y bases se convierten en retaguardia de conflictos que nos son ajenos, lo que nos convierte automáticamente en un objetivo beligerante en el contexto de guerra actual y viola cualquier principio de neutralidad que como pueblo hemos reivindicado históricamente</p></div><p class="article-text">
        La historia no es un cementerio de efem&eacute;rides, sino la expresi&oacute;n viva de una lucha de clases donde las estructuras de dominaci&oacute;n se perpet&uacute;an mediante la ocupaci&oacute;n f&iacute;sica e ideol&oacute;gica del territorio. Hace apenas unos d&iacute;as, el pueblo canario volvi&oacute; a las calles para conmemorar el 40 aniversario de aquel 12 de marzo de 1986; una fecha fundacional en la que nuestra sociedad dictamin&oacute;, con una madurez pol&iacute;tica insubordinada, un rotundo &laquo;No&raquo; a la OTAN. No fue un rechazo t&eacute;cnico a una alianza militar, sino una enmienda a la totalidad del modelo imperialista que nos subordina. Cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s, la respuesta del Estado a aquella voluntad democr&aacute;tica ha sido la imposici&oacute;n colonial de una realidad material que asfixia nuestra cotidianidad: el despliegue de un estado de sitio de facto en todo el Archipi&eacute;lago.
    </p><p class="article-text">
        No estamos ante maniobras rutinarias,&nbsp;como recientemente la prensa local -Canarias Ahora del d&iacute;a 13 de marzo de 2026- nos ha informado de su despliegue, sino ante una militarizaci&oacute;n exhaustiva y milim&eacute;tricamente planificada que abarca cada rinc&oacute;n de nuestras islas, asumiendo funciones de control militar-policial e ideol&oacute;gico sobre la poblaci&oacute;n civil. El despliegue es total: el Regimiento de Infanter&iacute;a Tenerife 49 se despliega en Tenerife, Lanzarote y La Graciosa; el Regimiento Soria 9 ejecuta labores de presencia en Fuerteventura; el Regimiento Canarias 50 asegura Gran Canaria; mientras que el Regimiento de Artiller&iacute;a de Campa&ntilde;a 93 y el Batall&oacute;n de Zapadores XVI se activan en La Palma, La Gomera y El Hierro. El Mando de Canarias justifica esta ocupaci&oacute;n bajo el pretexto de &laquo;reforzar la vigilancia y garantizar la seguridad&raquo;, pero la materialidad de sus acciones revela su verdadera naturaleza: el control social y la anulaci&oacute;n de la disidencia.
    </p><p class="article-text">
        El ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol no se limita a patrullar barrancos y costas; penetra directamente en los aparatos de reproducci&oacute;n ideol&oacute;gica de nuestra sociedad. Que el RI 49 acuda al CEIP Costa Teguise en Lanzarote para realizar un izado de bandera y adoctrinar a la infancia sobre las bondades castrenses, o que el RI 9 haga lo propio en centros de mayores de Puerto del Rosario y en el IES Santo Tom&aacute;s de Aquino de Fuerteventura, evidencia una estrategia de guerra psicol&oacute;gica de manual. Se busca normalizar la bota militar y el uniforme de combate en la retina de las nuevas generaciones, integrando la coerci&oacute;n armada en el paisaje cotidiano hasta naturalizar lo que deber&iacute;a ser excepcional. Es la construcci&oacute;n del consentimiento a trav&eacute;s del miedo: convencernos de que estamos bajo una amenaza existencial para que aceptemos d&oacute;cilmente nuestra condici&oacute;n de enclave subordinado a los intereses de la OTAN en la proyecci&oacute;n militar exterior, sobre todo hacia el continente africano.
    </p><p class="article-text">
        Para que este estado de sitio funcione, necesita imperativamente la fabricaci&oacute;n de una amenaza exterior. Es aqu&iacute; donde, desde hace alg&uacute;n tiempo, determinada prensa olig&aacute;rquica canaria entra en juego como intelectual org&aacute;nico del atlantismo, actuando como correa de transmisi&oacute;n de los intereses de Washington y Bruselas. A trav&eacute;s de un periodismo de guerra, con resabios rus&oacute;fobos, estos medios construyen un alarmismo en torno a la falaz &laquo;flota en la sombra&raquo; rusa, un constructo propagand&iacute;stico dise&ntilde;ado para criminalizar el comercio leg&iacute;timo de Estados soberanos y allanar el camino a la intervenci&oacute;n militar en nuestras aguas. Desde el rigor del derecho internacional p&uacute;blico, esta narrativa no resiste el m&aacute;s m&iacute;nimo an&aacute;lisis. La Ley 14/2014 de Navegaci&oacute;n Mar&iacute;tima y la Convenci&oacute;n de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar consagran la libertad de navegaci&oacute;n y el derecho de paso inocente. Las sanciones unilaterales jaleadas por la prensa y dictadas por Washington y Bruselas carecen de toda validez ejecutiva, al no emanar del Consejo de Seguridad de la ONU bajo el Cap&iacute;tulo VII de su Carta. Cualquier abordaje o restricci&oacute;n naval ejecutada por autoridades espa&ntilde;olas ampar&aacute;ndose en estas &laquo;listas negras&raquo; constituir&iacute;a un acto de pirater&iacute;a institucionalizada, pudiendo constituir un delito de prevaricaci&oacute;n administrativa.
    </p><p class="article-text">
        La pinza es evidente: la ocupaci&oacute;n militar de nuestras calles y escuelas se complementa con la manipulaci&oacute;n informativa para ocultar a los verdaderos responsables de la desestabilizaci&oacute;n global. Mientras se persigue a buques civiles, se silencia la implicaci&oacute;n de la alianza atl&aacute;ntica y sus ap&eacute;ndices &mdash;como el r&eacute;gimen de Kiev o la inteligencia israel&iacute;&mdash; en operaciones de sabotaje en las costas africanas - ataque al petrolero Marsim frente a las costas de Dakar- y en la desestabilizaci&oacute;n del Sahel. Canarias est&aacute; siendo forzada a ejercer de &laquo;gasolinera&raquo; y plataforma log&iacute;stica para las agresiones imperialistas contra los pueblos soberanos de &Aacute;frica occidental. Nuestros puertos y bases se convierten en retaguardia de conflictos que nos son ajenos, lo que nos convierte autom&aacute;ticamente en un objetivo beligerante en el contexto de guerra actual y viola cualquier principio de neutralidad que como pueblo hemos reivindicado hist&oacute;ricamente. Esta subordinaci&oacute;n a la OTAN no solo vac&iacute;a de contenido nuestra soberan&iacute;a, sino que nos arroja a las fauces de una guerra que no es nuestra.
    </p><p class="article-text">
        Frente a este asedio integral, la respuesta de nuestro pueblo, refrendada en las movilizaciones de este mes de marzo, no puede ser otra que la confrontaci&oacute;n c&iacute;vica y jur&iacute;dica. La &uacute;nica salida pol&iacute;tica digna que garantiza nuestra supervivencia frente a la recolonizaci&oacute;n armada es la reclamaci&oacute;n urgente e intransigente de un Estatuto de Neutralidad para Canarias, una aspiraci&oacute;n hist&oacute;rica de nuestro pueblo . No se trata de una ingenuidad geopol&iacute;tica, sino de una estrategia inteligente: sustraer a Canarias de las guerras de las potencias y garantizar su seguridad mediante el derecho internacional y una defensa militar estrictamente defensiva sin ej&eacute;rcitos ni tropas extranjeras. Un estatus, repito, internacionalmente reconocido &mdash;similar al de las Islas &Aring;land o Malta: <em>&laquo;</em>Malta es un Estado neutral que procura activamente la paz, la seguridad y el progreso social entre todas las naciones adhiri&eacute;ndose a una pol&iacute;tica de no alineaci&oacute;n y neg&aacute;ndose a participar en cualquier alianza militar&ldquo;&mdash; que blinde a nuestro Archipi&eacute;lago como territorio de paz, desnuclearizado y absolutamente excluido de los engranajes b&eacute;licos de la OTAN. Esto implicar&iacute;a la desmilitarizaci&oacute;n efectiva de nuestro pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, 40 a&ntilde;os despu&eacute;s de aquel hist&oacute;rico 12 de marzo, el &laquo;No&raquo; a la OTAN no es una reliquia del pasado, sino el &uacute;nico imperativo categ&oacute;rico para mantener nuestra dignidad y defender la vida. Frente a quienes pretenden convertir nuestra tierra en un campo de entrenamiento para la guerra, frente al ej&eacute;rcito ocupando nuestras ciudades, pueblos, espacios naturales, escuelas y la prensa manipulando nuestras conciencias, solo cabe una respuesta: la movilizaci&oacute;n popular, la denuncia jur&iacute;dica y la reivindicaci&oacute;n inclaudicable de un Estatuto de Neutralidad que nos blinde como pueblo. Canarias no es base, es territorio. Canarias no es plataforma, es pueblo. Y ese pueblo, 40 a&ntilde;os despu&eacute;s, sigue diciendo No a la OTAN, contra la guerra y S&Iacute; a la paz, la soberan&iacute;a y la desmilitarizaci&oacute;n de la sociedad canaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/canarias-40-anos-despues-no-otan-impone-sitio-facto_132_13070191.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2026 17:26:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Canarias, 40 años después del No: la OTAN nos impone un estado de sitio de facto]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[8 de marzo: feminismo de clase contra el capital y la guerra imperialista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/8-marzo-feminismo-clase-capital-guerra-imperialista_132_13050545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f8cfa95-73cd-4cd1-981a-8b94d24445eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="8 de marzo: feminismo de clase contra el capital y la guerra imperialista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Gaza, son las mujeres quienes, en medio de los bombardeos, ven cómo se esfuma su esperanza de vida: más de 12.000 mujeres asesinadas, decenas de miles desplazadas y viudas, y una catástrofe obstétrica sin precedentes, además de más de 20.000 niñas y niños asesinados</p></div><p class="article-text">
        El 8 de marzo no es una fecha para la celebraci&oacute;n hueca ni un escaparate para el reformismo o las concesiones est&eacute;ticas que el sistema concede para desactivar la lucha. Es, por encima de todo, una trinchera de la memoria hist&oacute;rica y un campo de batalla pol&iacute;tico. Provenimos de las profundas tradiciones del bolchevismo y la Revoluci&oacute;n rusa; aquella chispa fundacional que prendi&oacute; cuando las obreras textiles de Petrogrado se declararon en huelga en 1917, reivindicando &ldquo;pan y paz&rdquo;, no fue un acto simb&oacute;lico, sino el preludio del derrocamiento del zarismo. Reivindicamos la herencia insobornable de Clara Zetkin, quien en 1910, en la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, propuso instituir un D&iacute;a Internacional de la Mujer Trabajadora con un objetivo di&aacute;fano: ligar indisolublemente la lucha por el sufragio y los derechos democr&aacute;ticos a la lucha revolucionaria por el derrocamiento del capitalismo. Hoy, frente al vaciamiento ideol&oacute;gico y la cooptaci&oacute;n del feminismo por las instituciones del r&eacute;gimen burgu&eacute;s, urge recuperar esa concepci&oacute;n de clase en toda su radicalidad.
    </p><p class="article-text">
        La opresi&oacute;n espec&iacute;fica que sufren las mujeres no es un fen&oacute;meno et&eacute;reo ni un simple conflicto de roles de g&eacute;nero desvinculado de la base material de la sociedad. Como demostraron cient&iacute;ficamente Marx y Engels, las ra&iacute;ces de esta subordinaci&oacute;n milenaria se hunden de forma indisoluble en el surgimiento de la propiedad privada y la divisi&oacute;n de la sociedad en clases antag&oacute;nicas. Comprender el desarrollo hist&oacute;rico en su totalidad implica reconocer que no existe v&iacute;a real para emancipar a la mujer de su doble y triple jornada &mdash;explotada en la f&aacute;brica o centro de trabajo, con salarios inferiores a los hombres y oprimida en el hogar&mdash; que no pase por la destrucci&oacute;n de la sociedad de clases y su estado. El combate por la liberaci&oacute;n femenina choca de frente contra los cimientos del r&eacute;gimen de explotaci&oacute;n asalariada; no es una batalla cultural desvinculada de la econom&iacute;a pol&iacute;tica, sino su contradicci&oacute;n m&aacute;s profunda.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta cruda realidad material, se erige una concepci&oacute;n burguesa del feminismo, un espejismo complaciente que jam&aacute;s cuestiona el sistema de producci&oacute;n, aspirando &uacute;nicamente a un reparto elitista del poder y a la gesti&oacute;n de la desigualdad. Es la clase dominante, esa oligarqu&iacute;a que integra tanto a hombres como a mujeres multimillonarias, la que perpet&uacute;a la opresi&oacute;n estructural. Lo hace designando a las mujeres como objetos y mercantilizando sus cuerpos bajo la implacable l&oacute;gica de la acumulaci&oacute;n: cuanto m&aacute;s j&oacute;venes, m&aacute;s rentables; cuanto m&aacute;s d&oacute;ciles, m&aacute;s funcionales al metabolismo del capital. Esta cosificaci&oacute;n sistem&aacute;tica se inocula a diario a trav&eacute;s de sus formidables aparatos de dominaci&oacute;n cultural. Su vil sexismo y su misoginia, herramientas de disciplina social, empapan los medios de comunicaci&oacute;n, desde las p&aacute;ginas de la prensa reaccionaria hasta la maquinaria ideol&oacute;gica de las producciones de Hollywood y los algoritmos alienantes de las grandes tecnol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro contexto m&aacute;s inmediato, esta ofensiva ideol&oacute;gica y material del capital adopta el rostro del neofascismo espa&ntilde;ol, cristalizado en la alianza reaccionaria del Partido Popular y Vox. Este bloque hist&oacute;rico no es una anomal&iacute;a, sino el mecanismo de defensa al que recurre una clase dominante que necesita disciplinar a los sectores populares y perpetuar la divisi&oacute;n sexual del trabajo para abaratar costes y quebrar solidaridades. Su agenda pasa por una beligerancia abierta contra la mujer trabajadora, negando sistem&aacute;ticamente la violencia de g&eacute;nero para vaciarla de su car&aacute;cter estructural, reduci&eacute;ndola falazmente a una suma de conflictos interpersonales en el &aacute;mbito privado. Figuras pol&iacute;ticas como Isabel D&iacute;az Ayuso operan como arietes de esta cruzada reaccionaria: mientras desmantelan y privatizan los servicios p&uacute;blicos &mdash;esos que sostienen la vida y socializan los cuidados&mdash;, despliegan un discurso moralizante y punitivo sobre los cuerpos de las mujeres. Las embestidas contra el derecho al aborto en la sanidad p&uacute;blica y la soberan&iacute;a reproductiva no son sino el intento burgu&eacute;s de expropiar a las mujeres de la clase trabajadora el control sobre s&iacute; mismas, subordinando la maternidad a las necesidades demogr&aacute;ficas y de reposici&oacute;n de la mano de obra barata que exige el mercado.
    </p><p class="article-text">
        Esta misma l&oacute;gica de desposesi&oacute;n, control y dominio es la que engendra la fase superior y m&aacute;s violenta del sistema, el imperialismo, hoy tutelado por el sionismo evang&eacute;lico internacional, llevando la masacre a escala global. Son las mujeres de la clase trabajadora, las campesinas, las refugiadas y los pueblos oprimidos quienes ponen los muertos, sufren el despojo y la miseria bajo las bombas del capital. Cuando la maquinaria b&eacute;lica imperialista arrasa un territorio, destruye deliberadamente las bases materiales que permiten la reproducci&oacute;n de la vida, condenando a las proletarias a sostener la existencia de sus familias sobre las ruinas, el hambre y el &eacute;xodo forzado. El feminismo de clase es, por necesidad hist&oacute;rica, una fuerza de choque por la paz y contra las agresiones imperialistas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, esa barbarie nos interpela de forma urgente ante el genocidio que Israel, con el respaldo pol&iacute;tico, militar y financiero de Estados Unidos y la Uni&oacute;n Europea, perpet&uacute;a contra el pueblo palestino. En Gaza, son las mujeres quienes, en medio de los bombardeos, ven c&oacute;mo se esfuma su esperanza de vida: m&aacute;s de 12.000 mujeres asesinadas, decenas de miles desplazadas y viudas, y una cat&aacute;strofe obst&eacute;trica sin precedentes, adem&aacute;s de m&aacute;s de 20.000 ni&ntilde;as y ni&ntilde;os asesinados. Dar a luz se ha convertido en una sentencia de muerte, con partos practicados sin anestesia, en tiendas de campa&ntilde;a o entre los escombros, y reci&eacute;n nacidos que mueren por la falta de incubadoras y el bloqueo ilegal de la ayuda humanitaria. La destrucci&oacute;n deliberada de la infraestructura sanitaria (se repite en Ir&aacute;n) y agr&iacute;cola no es un da&ntilde;o colateral; es un arma de guerra dirigida a destruir la capacidad reproductiva y social de todo un pueblo, una forma brutal de violencia de g&eacute;nero ejercida desde la alianza imperial sionista. Los discursos que se quedan en una ret&oacute;rica de condena o el silencio c&oacute;mplice de las potencias occidentales y de los feminismos institucionales que no enfrentan contundentemente este exterminio revela hasta qu&eacute; punto est&aacute;n integrados en la l&oacute;gica imperialista. Movilizaciones y huelgas a escala local e internacional contra la guerra. &iexcl;No a la OTAN, bases fuera! aplicada al Estado espa&ntilde;ol. Estatuto de Neutralidad para el Archipi&eacute;lago Canario.
    </p><p class="article-text">
        En este 8 de marzo, la tarea hist&oacute;rica exige superar la superficie de las reivindicaciones meramente legales o cosm&eacute;ticas. La emancipaci&oacute;n definitiva de la mujer y la conquista de una paz duradera no son posibles sin la abolici&oacute;n del sistema que las ahoga: el capitalismo, en cuya fase imperialista dominada por el sionismo internacional anidan las guerras, la crisis de cuidados y la explotaci&oacute;n. Pues no olvidemos que, bajo el modo de producci&oacute;n capitalista, la reproducci&oacute;n de la fuerza de trabajo se descarga hist&oacute;ricamente sobre los hombros de las mujeres de la clase trabajadora, de forma gratuita o precarizada. En definitiva, la lucha feminista ser&aacute; de clase y antiimperialista, o se limitar&aacute; a ser un instrumento m&aacute;s de la hegemon&iacute;a que nos oprime.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/8-marzo-feminismo-clase-capital-guerra-imperialista_132_13050545.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 12:32:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[8 de marzo: feminismo de clase contra el capital y la guerra imperialista]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Doctrina Monroe sobre el Atlántico Medio: Canarias, el Sahel y el Golfo de Guinea bajo la bota de Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/doctrina-monroe-atlantico-medio-canarias-sahel-golfo-guinea-bota-trump_132_13041260.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb7486d7-0e8d-496e-a243-2d5c0efd13b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137920.jpg" width="1120" height="630" alt="La Doctrina Monroe sobre el Atlántico Medio: Canarias, el Sahel y el Golfo de Guinea bajo la bota de Trump"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Canarias constituye hoy el vértice estratégico desde el cual se proyecta el control sobre un Sahel  soberanista y, sobre todo, sobre un Golfo de Guinea convertido en el nuevo botín de guerra. Si Venezuela garantiza el suministro americano, Nigeria debe garantizar el abastecimiento estadounidense, disciplinando a la OTAN,cerrando el cerco sobre los competidores euroasiáticos
</p></div><p class="article-text">
        Cuando Donald Trump pronuncia la amenaza velada que Espa&ntilde;a es un &ldquo;socio terrible&rdquo; y sentencia con desprecio que &ldquo;podemos usar sus bases si queremos, podemos volar y utilizarlas&rdquo;, no asistimos a un simple arrebato de soberbia personal. Estamos ante la actualizaci&oacute;n agresiva de la Doctrina Monroe, esa vieja m&aacute;xima del &ldquo;Am&eacute;rica para los americanos&rdquo; que hoy, en su fase de expansi&oacute;n imperialista terminal, de terrorismo estatal internacional, se ha transformado en &ldquo;el mundo para el complejo industrial militar financierista estadounidense dominado por el sionismo internacional&rdquo;. La amenaza de ruptura comercial y la exigencia de control absoluto sobre las bases de utilizaci&oacute;n conjunta de Mor&oacute;n y Rota &mdash;en el contexto de la agresi&oacute;n criminal que Estados Unidos perpetra contra Ir&aacute;n y el L&iacute;bano junto con la entidad sionista, con el trasfondo del genocidio en Gaza&mdash; no constituyen una anomal&iacute;a en la relaci&oacute;n bilateral; representan la aplicaci&oacute;n directa de una l&oacute;gica de protectorado que, por extensi&oacute;n l&oacute;gica y geogr&aacute;fica, puede alcanzar al archipi&eacute;lago canario, asimilando las islas a la misma categor&iacute;a de &ldquo;activo estrat&eacute;gico&rdquo; que Trump ya proyect&oacute; sobre Groenlandia. Para Washington, el territorio espa&ntilde;ol &mdash;peninsular o insular&mdash; no es suelo soberano con derechos democr&aacute;ticos, sino un portaaviones fijo e irrenunciable en la arquitectura de dominaci&oacute;n imperialista estadounidense de Oriente Medio y del Atl&aacute;ntico Medio. Y si las bases andaluzas son hoy el objetivo expl&iacute;cito de la codicia imperial para la agresi&oacute;n contra Ir&aacute;n, Canarias, por su posici&oacute;n, que es catalogada desde concepciones militaristas neocoloniales <em>ot&aacute;nicas</em> como avanzada hacia &Aacute;frica, constituye la pieza silenciosa pero codiciada de este tablero, que ha sido hist&oacute;ricamente amenazada con ser arrastrada a una conflagraci&oacute;n que no le pertenece.
    </p><p class="article-text">
        Esta pretensi&oacute;n de soberan&iacute;a extraterritorial hunde sus ra&iacute;ces en una constante hist&oacute;rica que el an&aacute;lisis dial&eacute;ctico permite desnudar con claridad meridiana. Ya a finales del siglo XIX, en 1898, los planes de Estados Unidos para tomar el archipi&eacute;lago canario estaban sobre la mesa como piezas clave para el control de las rutas coloniales hacia &Aacute;frica y Asia, repito&hellip; y Asia. Esa misma amenaza latente fue la que Jos&eacute; Mar&iacute;a Otero Novas, ministro que fue del Gobierno del fallecido ex presidente Adolfo Su&aacute;rez, document&oacute; en sus memorias: el chantaje brutal de finales de los 70, cuando se puso a Canarias en la picota. O Espa&ntilde;a se integraba en la OTAN, aceptando la disciplina del bloque hegem&oacute;nico, o Washington activar&iacute;a los mecanismos de desestabilizaci&oacute;n para desgajar las islas y convertirlas en una colonia militar directa. Hoy, ese mismo chantaje se reedita con el conflicto contra Ir&aacute;n como tel&oacute;n de fondo, pretendiendo convertir el suelo soberano espa&ntilde;ol &mdash;primero el peninsular y, despu&eacute;s, el canario&mdash; en la retaguardia log&iacute;stica de una guerra criminal por el control de la energ&iacute;a y las rutas estrat&eacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender la totalidad de este movimiento imperial es preciso articular sus diferentes teatros de operaciones en una &uacute;nica mirada dial&eacute;ctica. Ormuz no es solo un paso mar&iacute;timo: es el punto nodal donde se articulan energ&iacute;a, finanzas y poder militar; quien controla Ormuz condiciona la reproducci&oacute;n material del sistema mundial. En este sentido, la agresi&oacute;n militar a Venezuela el pasado 3 de enero no fue un episodio desconectado, sino la fase preliminar e indispensable de este ataque a Ir&aacute;n. La l&oacute;gica del capital en su fase imperial es inexorable: ante la certeza de que atacar Teher&aacute;n desencadenar&iacute;a el estrangulamiento del flujo energ&eacute;tico global, Washington necesitaba asegurar desesperadamente su propia retaguardia material. Al asaltar y tomar el control de las vastas reservas petroleras venezolanas, Estados Unidos garantiz&oacute; su suministro de crudo, blind&aacute;ndose contra la crisis energ&eacute;tica que ahora ha desatado deliberadamente para asfixiar a sus competidores y subordinar a&uacute;n m&aacute;s a sus aliados europeos. Venezuela fue, en esta secuencia, la retaguardia energ&eacute;tica que permite la aventura contra Ir&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero la geograf&iacute;a del expolio no se detiene en Oriente Medio ni en el Caribe. El escenario actual ha desplazado el eje de la agresi&oacute;n hacia el Sur, revelando la continuidad profunda de la expansi&oacute;n imperial. Canarias constituye hoy el v&eacute;rtice estrat&eacute;gico desde el cual se proyecta el control sobre un Sahel&nbsp;soberanista y, sobre todo, sobre un Golfo de Guinea convertido en el nuevo bot&iacute;n de guerra. Si Venezuela garantiza el suministro americano, Nigeria debe garantizar el abastecimiento estadounidense, disciplinando a la OTAN,cerrando el cerco sobre los competidores euroasi&aacute;ticos. Los brutales bombardeos de EEUU del pasado 25 de diciembre en Nigeria no fueron un episodio de violencia fortuita; son la culminaci&oacute;n sangrienta de la lucha por el control del petr&oacute;leo y el gas nigeriano en un momento de crisis sist&eacute;mica de recursos. En la l&oacute;gica de la Doctrina Monroe adaptada a nuestra geograf&iacute;a, Canarias opera como la plataforma imprescindible para la reconquista militar del Sahel (uranio y tierras raras) y para asegurar el flujo de hidrocarburos africanos hacia las metr&oacute;polis del capital, garantizando que el Golfo de Guinea quede bajo la &eacute;gida militar estadounidense frente a cualquier competidor &mdash; chino o ruso&mdash; que pretenda disputar la hegemon&iacute;a sobre una de las regiones m&aacute;s ricas del continente.
    </p><p class="article-text">
        La pretensi&oacute;n de Trump de disponer las&nbsp;bases espa&ntilde;olas &ldquo;porque quiere&rdquo;, para una guerra de agresi&oacute;n contra Ir&aacute;n dise&ntilde;ada desde Tel Aviv y Washington, sit&uacute;a al archipi&eacute;lago canario&nbsp;en la primera l&iacute;nea de fuego de una conflagraci&oacute;n global, que involucrar&iacute;a al Sahel y al Golfo de Guinea, que no nos pertenece, arrastrando a un pueblo, el canario, que ya expres&oacute; en 1986, en refer&eacute;ndum, su rechazo mayoritario a la pertenencia a la Alianza Atl&aacute;ntica. Frente a este imperialismo extractivo y militarista, la respuesta no puede ser la sumisi&oacute;n de un Estado que se dice soberano en la ret&oacute;rica pero que ha&nbsp;actuado hist&oacute;ricamente como vasallo, ni la resignaci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a atrapada entre dos fuegos. Se hace urgente y vital la exigencia de un Estatuto de Neutralidad para Canarias, una reivindicaci&oacute;n que ha cobrado fuerza con el aval y el respaldo de decenas de colectivos sociales, pol&iacute;ticos y sindicales en Canarias. Esta herramienta jur&iacute;dica, amparada por el derecho internacional y con precedentes en territorios como las islas &Aring;land, constituye la &uacute;nica v&iacute;a para romper las cadenas de la Doctrina Monroe en el Atl&aacute;ntico y blindar a nuestro pueblo frente a las ambiciones de quienes, desde Washington y la entidad sionista, que cuentan con un aliado en la satrap&iacute;a marroqu&iacute;,&nbsp;ven en nuestras islas &mdash;y en las bases peninsulares&mdash; poco m&aacute;s que una gasolinera y una pista de aterrizaje para su maquinaria de guerra, sino como plataforma militar para guerras de agresi&oacute;n y ocupaci&oacute;n, sobre todo en el continente africano. La neutralidad no es una opci&oacute;n de conveniencia ni una declaraci&oacute;n ingenua en un mundo convulso: es nuestra &uacute;nica garant&iacute;a de supervivencia frente a la barbarie que hoy amenaza con incendiar Venezuela, Cuba, Nigeria, Ir&aacute;n y el Sahel, y la afirmaci&oacute;n m&aacute;s rotunda de que Canarias quiere ser territorio de paz, desnuclearizado, con un Estatuto de Neutralidad para ser puente de cooperaci&oacute;n equitativa y de relaciones pac&iacute;ficas entre pueblos, no base de agresi&oacute;n contra ellos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/doctrina-monroe-atlantico-medio-canarias-sahel-golfo-guinea-bota-trump_132_13041260.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 17:46:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Doctrina Monroe sobre el Atlántico Medio: Canarias, el Sahel y el Golfo de Guinea bajo la bota de Trump]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Irán-Ormuz: el magnicidio de Jamenei y el salto al abismo de una hegemonía en descomposición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/iran-ormuz-magnicidio-jamenei-salto-abismo-hegemonia-descomposicion_132_13031476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6897efde-3598-431b-a9db-90ada04393b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Irán-Ormuz: el magnicidio de Jamenei y el salto al abismo de una hegemonía en descomposición"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La lógica del capital en su fase imperial es inexorable: ante la certeza de que atacar Teherán desencadenaría el estrangulamiento del flujo energético global, Washington necesitaba asegurar desesperadamente su propia retaguardia material. Al asaltar y tomar el control de las vastas reservas petroleras venezolanas, Estados Unidos garantizó su suministro de crudo
</p></div><p class="article-text">
        El reloj del apocalipsis ha dejado de ser una advertencia simb&oacute;lica para convertirse en el cron&oacute;metro de una deflagraci&oacute;n inminente. La agresi&oacute;n militar perpetrada el 28 de febrero de 2026 por Estados Unidos en acci&oacute;n conjunta con Israel contra la Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica de Ir&aacute;n constituye un punto de no retorno en la historia contempor&aacute;nea, alcanzando una dimensi&oacute;n de riesgo de exterminio tras la confirmaci&oacute;n del asesinato del l&iacute;der supremo, el ayatol&aacute; Al&iacute; Jamenei. Este magnicidio, que se suma a la ca&iacute;da en combate del jefe del Estado Mayor, el general Abdorrahim Musav&iacute;, y del ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, no representa un episodio aislado ni una simple escalada de tensiones; es la ejecuci&oacute;n de un plan hegem&oacute;nico fr&iacute;amente calculado que amenaza con arrastrar al planeta entero hacia un holocausto nuclear. Asistimos a una fase donde la diplomacia ha sido sustituida por el descabezamiento de Estados soberanos, una estrategia que ha provocado ya los mayores ataques de la historia de la Guardia Revolucionaria contra Israel y bases estadounidenses en esa zona del planeta, con misiles bal&iacute;sticos impactando en Tel Aviv, Jerusal&eacute;n y el N&eacute;guev, forzando el cierre total del espacio a&eacute;reo civil y la huida de la flota de El Al.
    </p><p class="article-text">
        Nada de lo ocurrido es improvisado. Para comprender la magnitud de este ataque resulta imperativo aplicar una visi&oacute;n hist&oacute;rica total que conecte los hilos de la econom&iacute;a pol&iacute;tica con las decisiones militares de car&aacute;cter imperial. El cierre del estrecho de Ormuz, previsible y ya consumado, no es un mero da&ntilde;o colateral, sino el epicentro de un sismo geoecon&oacute;mico que fracturar&aacute; de manera inminente a las econom&iacute;as occidentales, ceb&aacute;ndose con especial virulencia en una Uni&oacute;n Europea reducida a la triste condici&oacute;n de vasalla de los intereses atlantistas. Ormuz no es solo un paso mar&iacute;timo: es el punto nodal donde se articulan energ&iacute;a, finanzas y poder militar; quien controla Ormuz condiciona la reproducci&oacute;n material del sistema mundial. En este sentido, la agresi&oacute;n militar a Venezuela el pasado 3 de enero no fue un episodio desconectado, sino la fase preliminar e indispensable de este ataque a Ir&aacute;n. La l&oacute;gica del capital en su fase imperial es inexorable: ante la certeza de que atacar Teher&aacute;n desencadenar&iacute;a el estrangulamiento del flujo energ&eacute;tico global, Washington necesitaba asegurar desesperadamente su propia retaguardia material. Al asaltar y tomar el control de las vastas reservas petroleras venezolanas, Estados Unidos garantiz&oacute; su suministro de crudo, blind&aacute;ndose contra la crisis energ&eacute;tica que ahora ha desatado deliberadamente para asfixiar a sus competidores y subordinar a&uacute;n m&aacute;s a sus aliados europeos.
    </p><p class="article-text">
        Esta ofensiva no nace de la fortaleza del imperio, sino de su m&aacute;s profunda crisis org&aacute;nica. Estados Unidos atraviesa una fase de descomposici&oacute;n estructural caracterizada por un endeudamiento descomunal, una fractura social creciente y la p&eacute;rdida de centralidad productiva frente al eje asi&aacute;tico. Cuando la direcci&oacute;n moral e intelectual del sistema comienza a erosionarse, el recurso a la coerci&oacute;n sustituye a la capacidad de consenso. La guerra emerge entonces como el intento desesperado de recomponer una dominaci&oacute;n en declive. Bajo la administraci&oacute;n de Donald Trump, el equilibrio constitucional ha sido desplazado por el bloque dominante, evidenciando que la democracia liberal es una herramienta prescindible cuando la supervivencia del sistema requiere decisi&oacute;n r&aacute;pida y concentraci&oacute;n de poder. Pero lo m&aacute;s alarmante es qui&eacute;n dicta realmente esta pol&iacute;tica de tierra quemada. La Casa Blanca aparece virtualmente secuestrada por el sionismo m&aacute;s beligerante, operando mediante mecanismos de coacci&oacute;n donde el chantaje &mdash;alimentado por redes de extorsi&oacute;n y los oscuros archivos de la trama Epstein&mdash; se erige como el instrumento para que la entidad sionista doblegue a Washington. El inter&eacute;s nacional estadounidense queda as&iacute; subordinado a los designios del proyecto colonial del &ldquo;Gran Israel&rdquo;, que exige el exterminio de la resistencia persa y el genocidio del pueblo &aacute;rabe (Gaza) para su consecuci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El tablero geopol&iacute;tico ha sido manipulado, adem&aacute;s, mediante una gigantesca operaci&oacute;n de distracci&oacute;n. Las negociaciones previas sobre el conflicto en Ucrania se revelan ahora como una maniobra dilatoria para mantener a Mosc&uacute; distra&iacute;do mientras se fragmentaba cualquier posibilidad de respuesta coordinada ante la ofensiva secuencial contra Venezuela e Ir&aacute;n. No nos enga&ntilde;emos: el objetivo &uacute;ltimo de esta reorganizaci&oacute;n violenta del mundo es China. Destruir a Ir&aacute;n significa derribar el cortafuegos energ&eacute;tico que significa el proyecto en construcci&oacute;n  de la Rep&uacute;blica Popular China de &ldquo;La Franja y La Ruta&rdquo; y enviar un mensaje inequ&iacute;voco a Pek&iacute;n de que el orden unipolar no ceder&aacute; sin provocar una conflagraci&oacute;n total. Con Ir&aacute;n pertrechada para la represalia con misiles hipers&oacute;nicos y un Israel que dispone de capacidad nuclear, el c&aacute;lculo racional ha cedido ante la din&aacute;mica de la supervivencia pol&iacute;tica. La Uni&oacute;n Europea, subordinada estrat&eacute;gicamente, afronta ahora una tormenta de inflaci&oacute;n importada y contracci&oacute;n productiva, absorbiendo los costos de una guerra dise&ntilde;ada fuera de sus fronteras. El abismo nuclear ya no es ret&oacute;rica, sino la consecuencia extrema de una hegemon&iacute;a que, incapaz de sostenerse mediante consenso, recurre a la fuerza total. Frente a esta deriva, la equidistancia es complicidad. Si la sociedad civil permanece pasiva, el bloque dominante impondr&aacute; su salida b&eacute;lica; solo una voluntad colectiva consciente por la Paz puede alterar una trayectoria que nos acerca, segundo a segundo, a la medianoche definitiva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/iran-ormuz-magnicidio-jamenei-salto-abismo-hegemonia-descomposicion_132_13031476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2026 20:16:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Irán-Ormuz: el magnicidio de Jamenei y el salto al abismo de una hegemonía en descomposición]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[23F: Operación de relevo en la crisis de hegemonía monárquica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/23f-operacion-relevo-crisis-hegemonia-monarquica_132_13024982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55303f7a-e0f4-40de-9b0b-38cabea402d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="23F: Operación de relevo en la crisis de hegemonía monárquica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta desclasificación, amparada todavía en una ley de secretos oficiales heredada del franquismo —la Ley 9/1968, promulgada bajo la dictadura y que hasta hoy regula qué puede conocerse y qué debe permanecer sustraído al escrutinio público—, no libera la historia: la administra
</p></div><p class="article-text">
        En el 45&ordm; aniversario del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, el Gobierno espa&ntilde;ol ha procedido a la desclasificaci&oacute;n de una colecci&oacute;n acotada de documentos, aprobada por el Consejo de Ministros el 24 de febrero de 2026 y publicada al d&iacute;a siguiente en el Bolet&iacute;n Oficial del Estado. Ciento cincuenta y tres unidades documentales, procedentes de los Ministerios de Defensa, Interior y Asuntos Exteriores, pretenden presentarse como un ejercicio de transparencia hist&oacute;rica. Un an&aacute;lisis riguroso, sin embargo, revela su naturaleza efectiva: una operaci&oacute;n calculada para rearticular la legitimidad de una monarqu&iacute;a en crisis terminal, en el momento preciso en que los esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n patrimonial y las redes clientelares de Juan Carlos de Borb&oacute;n amenazan con socavar no s&oacute;lo la Corona espa&ntilde;ola, sino la viabilidad misma del modelo mon&aacute;rquico como forma pol&iacute;tica en el capitalismo europeo avanzado. Este esfuerzo de rehabilitaci&oacute;n adquiere su sentido m&aacute;s profundo al situarse en un contexto continental devastador para las monarqu&iacute;as europeas: la reciente desclasificaci&oacute;n de m&aacute;s de tres millones de p&aacute;ginas de los archivos de Jeffrey Epstein por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el 30 de enero de 2026, ha revelado la trama de relaciones entre el financiero pederasta y las principales casas reales del continente, dejando a la instituci&oacute;n mon&aacute;rquica herida de muerte en su credibilidad.
    </p><p class="article-text">
        La operaci&oacute;n posee una l&oacute;gica interna impecable en su factura, aunque pol&iacute;ticamente transparente en sus fines. Los documentos liberados, accesibles en el portal de La Moncloa, refuerzan la narrativa oficial de un rey resueltamente constitucionalista que desactiv&oacute; la intentona con &oacute;rdenes tajantes, interponi&eacute;ndose entre la democracia formal y los conspiradores. Ahora bien, lo que los propios archivos revelan &mdash;entre l&iacute;neas y a pesar de su selecci&oacute;n tendenciosa&mdash; resulta m&aacute;s elocuente que lo expl&iacute;citamente exhibido. Las comunicaciones desde La Zarzuela con Alfonso Armada, alguna descrita en un documento del CESID como &laquo;muy tensa&raquo;, y las cinco conversaciones con Jaime Milans del Bosch acreditan una densidad de contactos palaciegos que el relato oficial ha minimizado durante d&eacute;cadas, reduci&eacute;ndolos a la funci&oacute;n de un &aacute;rbitro imparcial. Los sublevados, seg&uacute;n estos mismos papeles, &laquo;ten&iacute;an alg&uacute;n contacto en Zarzuela&raquo; y estaban dispuestos a personarse en ella. Esta informaci&oacute;n no constituye un detalle menor: representa una fisura estructural en el relato fundacional de la Transici&oacute;n, evidenciando las contradicciones internas del bloque hist&oacute;rico que emergi&oacute; del franquismo.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n m&aacute;s revelador resulta el contenido de un informe interno del CESID fechado el 5 de febrero de 1982, apenas semanas antes del inicio del juicio contra los golpistas el 19 de febrero de ese a&ntilde;o. Este documento, ahora desclasificado, otorga verosimilitud a informaciones procedentes de c&iacute;rculos militares seg&uacute;n las cuales Juan Carlos I se entrevist&oacute; confidencialmente con Milans del Bosch para garantizar que la Corona no resultara lesionada en el proceso. De manera similar, se menciona que &laquo;alguien muy importante de la Casa Real&raquo; se reuni&oacute; con Armada para matizar comportamientos relativos a la vista oral, aunque Milans del Bosch exigi&oacute; expl&iacute;citamente una entrevista directa con el monarca, rechazando intermediarios. El objetivo expl&iacute;cito de estos contactos era proteger la instituci&oacute;n mon&aacute;rquica de cualquier implicaci&oacute;n perjudicial, lo que subraya no s&oacute;lo la proximidad entre la Corona y los implicados, sino tambi&eacute;n un esfuerzo deliberado por influir en el desarrollo jurisdiccional del caso, esto es, por intervenir desde la superestructura pol&iacute;tica en la administraci&oacute;n de justicia.
    </p><p class="article-text">
        Meses despu&eacute;s del golpe, en diciembre de 1981, Juan Carlos I convoc&oacute; al Gobierno y a la c&uacute;pula militar para transmitirles, a trav&eacute;s de su secretario general, Sabino Fern&aacute;ndez Campo, una advertencia que los documentos ahora desclasificados recogen sin ambages: las Fuerzas Armadas &mdash;aquellas que hab&iacute;an sido &laquo;vencedoras en una triste guerra civil&raquo;&mdash; merec&iacute;an &laquo;consideraci&oacute;n y protecci&oacute;n&raquo; de los poderes p&uacute;blicos frente al &laquo;revanchismo&raquo; de la prensa y la opini&oacute;n p&uacute;blica. El rey se lamentaba de que los medios de comunicaci&oacute;n, &laquo;en la mayor&iacute;a de los casos inadvertidamente&raquo;, serv&iacute;an de &laquo;eco a esos prop&oacute;sitos desestabilizadores y de elemento de irritaci&oacute;n&raquo; para el Ej&eacute;rcito. En otros t&eacute;rminos: el monarca que supuestamente hab&iacute;a salvado la democracia reclamaba, pocas semanas despu&eacute;s, amparo institucional para el ej&eacute;rcito del franquismo frente a la libertad de expresi&oacute;n democr&aacute;tica. No se trata de un lapsus; es la sutura que articula la dictadura con la Transici&oacute;n, y la Transici&oacute;n con el presente. Es la continuidad del bloque de poder que el relato oficial ha mistificado durante cuatro d&eacute;cadas bajo las categor&iacute;as impostadas de ruptura y modernizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta desclasificaci&oacute;n, amparada todav&iacute;a en una ley de secretos oficiales heredada del franquismo &mdash;la Ley 9/1968, promulgada bajo la dictadura y que hasta hoy regula qu&eacute; puede conocerse y qu&eacute; debe permanecer sustra&iacute;do al escrutinio p&uacute;blico&mdash;, no libera la historia: la administra. No se trata de verdad, sino de direcci&oacute;n pol&iacute;tico-cultural. El mecanismo habilitado para solicitar la apertura de m&aacute;s archivos constituye una ficci&oacute;n burocr&aacute;tica que confirma la naturaleza del gesto: una apertura tutelada, quir&uacute;rgicamente dosificada para producir el efecto deseado sin comprometer lo que a&uacute;n conviene ocultar. Agravando esta selectividad, los documentos desclasificados confirman indicios de destrucci&oacute;n y encubrimiento sistem&aacute;tico de materiales relacionados con el 23F, particularmente aquellos concernientes al CESID (predecesor del CNI). Seis miembros de la Agrupaci&oacute;n Operativa de Misiones Especiales del CESID participaron activamente en la intentona y activaron una &laquo;Operaci&oacute;n M&iacute;ster&raquo; interna para borrar huellas, lo que incluy&oacute; la eliminaci&oacute;n de pruebas documentales. La ausencia de grabaciones de audio en los archivos liberados &mdash;solo transcripciones parciales&mdash; y las referencias a informes judiciales remitidos pero no preservados integralmente apuntan a una cultura de destrucci&oacute;n de archivos p&uacute;blicos que ha privatizado y sustra&iacute;do informaciones clave, perpetuando la opacidad sobre la implicaci&oacute;n en la trama golpista de servicios de inteligencia nacionales y extranjeros, de otros actores militares, civiles, pol&iacute;ticos e institucionales.
    </p><p class="article-text">
        Que el Gobierno del PSOE, heredero pol&iacute;tico de quienes gestionaron aquella Transici&oacute;n, sea el promotor de esta operaci&oacute;n no encierra paradoja alguna; es perfectamente coherente con la funci&oacute;n hist&oacute;rica que esa fuerza pol&iacute;tica ha desempe&ntilde;ado como gestor del orden constitucional surgido del franquismo y garante de los intereses fundamentales del bloque dominante, as&iacute; como de la&nbsp;subordinaci&oacute;n del Estado espa&ntilde;ol a los EEUU y a la OTAN.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n fundamental que estos 153 documentos eluden es, precisamente, la m&aacute;s pertinente: lo que permanece todav&iacute;a clasificado constituye el verdadero n&uacute;cleo de la historia. Los archivos que siguen bajo custodia reservada, invocando una &laquo;seguridad nacional&raquo; que en Espa&ntilde;a ha operado hist&oacute;ricamente como coartada para la defensa del r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n capitalista y de las instituciones que garantizan la dominaci&oacute;n de clase &mdash;pero tambi&eacute;n, y de manera espec&iacute;fica, para el encubrimiento del terrorismo de Estado ejercido desde los aparatos policiales y militares, as&iacute; como para la protecci&oacute;n de los verdaderos arquitectos y financiadores de las tramas golpistas que han jalonado nuestra historia reciente&mdash;, contienen precisamente aquello que desmontar&iacute;a por completo el relato oficial. La propia selectividad de la apertura constituye su condena: quien desclasifica parcialmente reconoce que existe un plus de informaci&oacute;n sustra&iacute;da. Quien libera lo que exonera y retiene lo que compromete no practica transparencia, sino propaganda documental, direcci&oacute;n ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        El contexto lo explica todo. La monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola atraviesa la crisis de legitimidad m&aacute;s profunda de su historia reciente. Las fortunas il&iacute;citas de Juan Carlos I, edificadas mediante comisiones opacas en contratos internacionales multimillonarios, y sus relaciones privadas an&aacute;logas con redes de poder que los archivos Epstein han comenzado a documentar de forma paralela en otras casas reales, han convertido a la instituci&oacute;n en un esc&aacute;ndalo que trasciende las fronteras. En el Reino Unido, el pr&iacute;ncipe Andr&eacute;s ha sido despojado de sus t&iacute;tulos y apartado de la vida p&uacute;blica tras revelarse nuevos y m&aacute;s comprometedores detalles de su relaci&oacute;n con Epstein, incluyendo correos electr&oacute;nicos en los que manifestaba &laquo;desear seguir siendo una mascota en tu familia&raquo;, adem&aacute;s de ser detenido policialmente. En Noruega, la princesa Mette-Marit ha tenido que disculparse p&uacute;blicamente despu&eacute;s de que los archivos mostraran cientos de intercambios con el pederasta posteriores a su condena, en los que utilizaba su residencia de Palm Beach y manten&iacute;a una correspondencia personal intimista. La princesa Sof&iacute;a de Suecia aparece tambi&eacute;n en los documentos, con fotograf&iacute;as enviadas a Epstein a trav&eacute;s de intermediarios. La Casa Real Saud&iacute;, a trav&eacute;s de uno de sus asesores, queda igualmente retratada en conversaciones de expl&iacute;cita crudeza.
    </p><p class="article-text">
        La Corona espa&ntilde;ola no constituye, por tanto, un caso aislado en el contexto europeo: diversas monarqu&iacute;as del continente ven c&oacute;mo su credibilidad se erosiona en un ciclo de opacidad, privilegio y ausencia de rendici&oacute;n de cuentas que el ciudadano del siglo XXI soporta con creciente impaciencia. Sin embargo, a diferencia de las monarqu&iacute;as noruega, sueca o brit&aacute;nica &mdash;que han visto c&oacute;mo sus instituciones se resquebrajaban bajo el peso de las revelaciones&mdash;, la espa&ntilde;ola intenta ahora un movimiento preventivo: rehabilitar al Juan Carlos de 1981, convertirlo retrospectivamente en el guardi&aacute;n de la democracia, constituye el &uacute;ltimo recurso simb&oacute;lico para contrarrestar al Juan Carlos del exilio dorado en Abu Dhabi, justo cuando el espectro de Epstein recorre Europa derribando tronos. Esta operaci&oacute;n de relevo simb&oacute;lico, sin embargo, est&aacute; condenada al fracaso por las propias contradicciones que pretende ocultar y por la naturaleza estructural de la crisis de legitimidad que atraviesa la instituci&oacute;n mon&aacute;rquica a escala continental.
    </p><p class="article-text">
        El destino, con su habitual sentido de la iron&iacute;a hist&oacute;rica, ha querido a&ntilde;adir al cuadro un &uacute;ltimo trazo. Antonio Tejero Molina ha fallecido este mismo 25 de febrero de 2026, a los 93 a&ntilde;os, el mismo d&iacute;a en que se abren estos archivos. El oficial que asalt&oacute; con una fuerza armada el hemiciclo del Congreso al grito de &laquo;&iexcl;quieto todo el mundo!&raquo; y con disparos desaparece sin haber enfrentado jam&aacute;s un juicio hist&oacute;rico completo sobre lo que realmente ocurri&oacute; aquella tarde, reducido a un mero instrumento ejecutor en una trama superior que nunca se investig&oacute; en profundidad. Desaparece mientras el Estado gestiona, con calculada parsimonia, los papeles que deber&iacute;an haber sido p&uacute;blicos hace d&eacute;cadas. Tejero muere el d&iacute;a en que se desclasifica lo que conviene desclasificar, y este paralelismo no es casual: constituye la met&aacute;fora perfecta de c&oacute;mo Espa&ntilde;a ha gestionado su pasado, permitiendo que figuras como Tejero desaparezcan sin que se desentra&ntilde;e el entramado superior de poder que las impuls&oacute;. Esta gesti&oacute;n del pasado ha perpetuado la impunidad de los verdaderos arquitectos del golpe y ha clausurado cualquier posibilidad de elaboraci&oacute;n cr&iacute;tica de aquel proceso hist&oacute;rico, manteniendo intactas las bases materiales y simb&oacute;licas del bloque de poder surgido de la Transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La historia espa&ntilde;ola, atravesada por transiciones fraudulentas y &eacute;lites que han convertido el Estado en instrumento de preservaci&oacute;n de sus propios privilegios, no se salda con 153 documentos. La exigencia de una desclasificaci&oacute;n total de los archivos sobre la gestaci&oacute;n que llev&oacute; al&nbsp;golpe militar del 23F y de los acontecimientos relacionados que sucedieron con posterioridad&nbsp;al mismo, incluidos los del juicio contra los golpistas, y un acceso irrestricto a los archivos del Estado referidos a la dictadura franquista, al terrorismo de estado y, principalmente, de los GAL, as&iacute; como la derogaci&oacute;n definitiva de una ley de secretos que lleva la firma moral de la dictadura, constituye una reivindicaci&oacute;n pol&iacute;tica ineludible. Mientras eso no ocurra, toda apertura ser&aacute; mistificaci&oacute;n, y la sociedad espa&ntilde;ola tendr&aacute; el derecho &mdash;y la responsabilidad&mdash; de desvelarla como tal en el proceso de construcci&oacute;n de una nueva hegemon&iacute;a republicana y democr&aacute;tica que rompa definitivamente con las continuidades del franquismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/23f-operacion-relevo-crisis-hegemonia-monarquica_132_13024982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 20:41:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[23F: Operación de relevo en la crisis de hegemonía monárquica]]></media:title>
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