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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Manuel Rivero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-manuel-rivero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Manuel Rivero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando los fascistas no cuentan estrellas: el manual de involución de PP y Vox para el 29N]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fascistas-no-cuentan-estrellas-manual-involucion-pp-vox-29n_132_13612347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49b0b19f-93e6-425a-864c-5b5321e716af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando los fascistas no cuentan estrellas: el manual de involución de PP y Vox para el 29N"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 29N no es una cita electoral rutinaria. Es una prueba histórica de supervivencia democrática. Si el bloque reaccionario suma el poder institucional, no traerá gestión ni estabilidad: traerá exactamente lo que el libro desmenuza, tiranía, depredación capitalista, tecnofinanza salvaje, militarización de la vida, misoginia, desaparición del Ministerio de Igualdad y una guerra abierta contra las clases populares y los vulnerables</p></div><p class="article-text">
        Hay libros que llegan como un tajo de luz en la oscuridad. <em><strong>Les fascistes n'ont jamais compt&eacute; les &eacute;toiles </strong></em><em>&mdash;Los fascistas nunca contaron las estrellas</em>&mdash;, <strong>de</strong> <strong>Yara El-Ghadban y Rodney Saint-&Eacute;loi</strong>, es uno de ellos. La tesis que lo atraviesa es de una radicalidad deslumbrante y desmonta el relato con el que Occidente se ha contado a s&iacute; mismo: &ldquo;No hay que creer que Europa tuvo el monopolio del fascismo&rdquo;. El fascismo europeo no invent&oacute; la supremac&iacute;a, el campo de concentraci&oacute;n, la clasificaci&oacute;n racial ni la deshumanizaci&oacute;n del otro. Todo eso lo ensay&oacute; antes, a sangre y fuego, en Ultramar. Lo que vivimos hoy no es una repetici&oacute;n, sino la mutaci&oacute;n de ese viejo monstruo colonial que regresa a las metr&oacute;polis.
    </p><p class="article-text">
        Ese <strong>fascismo mutado</strong> ya no necesita marchar sobre Roma ni invadir Etiop&iacute;a con bayonetas. Le basta con el cerramiento proteccionista, el algoritmo, la bota fronteriza y la conversi&oacute;n del barrio, del &uacute;tero y de la escuela en trincheras de exclusi&oacute;n. No viste camisas negras de tejido barato; viste traje, gestiona fondos buitre y vomita bulos desde pantallas t&aacute;ctiles. Y ese es exactamente el manual que el Partido Popular y Vox pretenden aplicar en Espa&ntilde;a a partir del 29N.
    </p><p class="article-text">
        Las encuestas no dejan margen a la ambig&uuml;edad: la suma de PP y Vox arrojar&iacute;a una mayor&iacute;a absoluta holgada, con los populares disparados hasta los 137-148 esca&ntilde;os y la ultraderecha como socio indispensable para la investidura. No hablamos de un escenario hipot&eacute;tico. Hablamos de un programa de involuci&oacute;n que ya se est&aacute; ensayando all&iacute; donde gobiernan y que, si llegan a La Moncloa, se aplicar&aacute; con la frialdad de un protocolo.
    </p><p class="article-text">
        Tomemos la vivienda, hoy el campo de batalla central de la expropiaci&oacute;n social. Su programa no es un plan de vivienda; es un mapa de saqueo. Donde gobiernan, ya han aprobado proposiciones no de ley para derogar la Ley de Vivienda de 2023, a la que acusan de &ldquo;intervenir&rdquo; el mercado y de &ldquo;proteger al okupa&rdquo;. Y all&iacute; donde pueden, impulsan la llamada <strong>&ldquo;prioridad nacional&rdquo; </strong>en el acceso a la vivienda protegida, un eufemismo para institucionalizar el racismo habitacional y decidir qui&eacute;n merece un techo en funci&oacute;n del origen. La vivienda deja de ser un derecho para convertirse en un activo financiero de m&aacute;xima rentabilidad. Y cuando la especulaci&oacute;n necesita m&uacute;sculo, ah&iacute; est&aacute; su brazo parapolicial: las empresas de &ldquo;desokupa&rdquo;, normalizadas, publicitadas y aplaudidas en medios de comunicaci&oacute;n privados, reclutan paramilitares de inspiraci&oacute;n neonazi y a exsoldados o expolic&iacute;as para garantizar a golpes los intereses especuladores o de los fondos buitre. Es el viejo escuadrismo fascista: ayer el colono armaba milicias para blindar la plantaci&oacute;n; hoy la plantaci&oacute;n es un bloque de pisos gentrificado y el mat&oacute;n cobra por desalojar a una familia pobre a plena luz del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En educaci&oacute;n y sanidad, la involuci&oacute;n camina en paralelo: recentralizaci&oacute;n ideol&oacute;gica, demolici&oacute;n de lo p&uacute;blico mediante conciertos y cheques segregadores, y persecuci&oacute;n del docente que ense&ntilde;e a pensar cr&iacute;ticamente. Si el profesorado explica las ra&iacute;ces del colonialismo, se le criminaliza; si la juventud se organiza por el derecho a la vivienda, se env&iacute;a a los cachorros del fascismo callejero a acosarla. En las acampadas por la vivienda ya se han producido agresiones f&iacute;sicas por comandos ultras. El patr&oacute;n es siempre el mismo: el que disiente, es un objetivo.
    </p><p class="article-text">
        En pensiones, el lenguaje es el de la tecnofinanza depredadora. Feij&oacute;o ha pronunciado la palabra &ldquo;sacrificio&rdquo; y su portavoz parlamentaria ha llegado a decir que el sistema p&uacute;blico &ldquo;va a petar&rdquo;. Traducido sin eufemismos: <strong>desmantelar el sistema p&uacute;blico, solidario e intergeneracional para entregarlo a la banca y a las aseguradoras mediante planes privados de capitalizaci&oacute;n individual</strong>. El complemento perfecto lo pone Vox, que anuncia la privatizaci&oacute;n de las pensiones, la derogaci&oacute;n fulminante de las leyes de aborto y eutanasia. El cuerpo de las mujeres vuelve a ser un vientre al servicio de la demograf&iacute;a patri&oacute;tica; el cuerpo del enfermo terminal, propiedad del Estado nacional cat&oacute;lico. El fascismo del siglo XXI no necesita cartillas de trabajo esclavista; le basta con la precariedad absoluta, el terror a la enfermedad para no ser despedido y una vejez mercantilizada.
    </p><p class="article-text">
        Y es aqu&iacute; donde <strong>Canarias adquiere una dimensi&oacute;n tr&aacute;gica y central.</strong> Nuestro archipi&eacute;lago ha sido convertido en una gran frontera militarizada, en el gendarme avanzado de la Europa fortaleza. La deriva de la derecha local es inequ&iacute;voca: el PP de Canarias, en un ejercicio de sumisi&oacute;n ideol&oacute;gica, ha copiado a Vox y ha llevado al Parlamento una iniciativa para exigir el despliegue de las Fuerzas Armadas en nuestras costas para &ldquo;controlar la inmigraci&oacute;n&rdquo;. Lo hace, adem&aacute;s, con una desverg&uuml;enza insultante, mientras las llegadas por la ruta atl&aacute;ntica se han reducido, aunque contin&uacute;a de forma lacerante cobr&aacute;ndose muertos, incluso menores. No buscan gestionar ninguna crisis humanitaria; buscan inyectar racismo institucional en vena y tratar a seres humanos desesperados y a su vez instrumentalizados sobre todo desde la satrap&iacute;a de Marruecos como una fuerza invasora de ocupaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados de esta militarizaci&oacute;n de la miseria ya los conocemos. Amnist&iacute;a Internacional ha documentado torturas y tratos crueles de militares a migrantes en Ceuta: de 65 personas entrevistadas, 22 &mdash;un tercio&mdash; denunciaron torturas o vejaciones, y los audios revelan a efectivos jact&aacute;ndose de que pegar a los migrantes &ldquo;sin guantes mola m&aacute;s&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; diferencia estructural hay entre esa patrulla militar que caza de noche en la frontera y la escuadra neonazi de &ldquo;desokupa&rdquo; que desaloja a palos a una familia pobre de d&iacute;a? Ninguna. Forman parte del mismo continuum paramilitar y autoritario. Es el fascismo en estado puro: el que nunca cont&oacute; estrellas porque solo sabe contar botas, porrazos, brutalidad policial, fusiles y alambradas de espino.
    </p><p class="article-text">
        Para coronar la ofensiva, <strong>traen como t&oacute;tem a Javier Milei</strong>. Sus visitas a Espa&ntilde;a para arropar a la ultraderecha no son an&eacute;cdotas folcl&oacute;ricas: son el manual de <strong>adoctrinamiento neofascista</strong>. El elogio de la motosierra social, la destrucci&oacute;n de lo p&uacute;blico y el llamamiento a sacar al adversario pol&iacute;tico de izquierdas &ldquo;a patadas&rdquo;. Esa violencia verbal convertida en doctrina de Estado busca demoler cualquier pacto social de convivencia.
    </p><p class="article-text">
        El-Ghadban y Saint-&Eacute;loi lo escribieron con precisi&oacute;n quir&uacute;rgica: los fascistas nunca contaron las estrellas porque jam&aacute;s levantaron la mirada hacia la dignidad universal; su vista siempre ha estado fija hacia abajo, en el suelo que aspiran a expropiar y en el cuerpo que pretenden explotar o aniquilar. Hoy ese suelo es el alquiler abusivo de tu casa; esa expropiaci&oacute;n es tu hipoteca impagable; y ese cuerpo es el de una&nbsp;mujer de desde los 16 a&ntilde;os o el del joven africano hacinado en una nave industrial o en un acuertelamiento de Canarias.
    </p><p class="article-text">
        El 29N no es una cita electoral rutinaria. Es una prueba hist&oacute;rica de supervivencia democr&aacute;tica. Si el bloque reaccionario suma el poder institucional, no traer&aacute; gesti&oacute;n ni estabilidad: traer&aacute; exactamente lo que el libro desmenuza, tiran&iacute;a, depredaci&oacute;n capitalista, tecnofinanza salvaje, militarizaci&oacute;n de la vida, misoginia, desaparici&oacute;n del Ministerio de Igualdad y una guerra abierta contra las clases populares y los vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        Frente a su barbarie colonial, mis&oacute;gina y militarista: organizaci&oacute;n, solidaridad internacionalista y combate democr&aacute;tico antifascista sin tregua.
    </p><p class="article-text">
        Pararemos a este fascismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fascistas-no-cuentan-estrellas-manual-involucion-pp-vox-29n_132_13612347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Oct 2026 12:58:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando los fascistas no cuentan estrellas: el manual de involución de PP y Vox para el 29N]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida como variable de ajuste: sangre y muerte en los raíles privatizados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/vida-variable-ajuste-sangre-muerte-railes-privatizados_132_13629279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El mapa de esta externalización revela con claridad cómo la red ferroviaria pública se ha convertido en un nicho preferente de acumulación para corporaciones privadas, tanto nacionales como transnacionales. Leído con atención, ese mapa es algo más que un organigrama: es una radiografía social
</p></div><p class="article-text">
        Nueve meses bastaron para que la l&iacute;nea Madrid-Sevilla despojara al relato oficial de su barniz de modernidad tecnol&oacute;gica y devolviera a la superficie su verdadera estructura material. <strong>El 18 de enero de 2026, en Adamuz</strong>, la fractura inadvertida de un carril, seg&uacute;n informaciones iniciales, provoc&oacute; el descarrilamiento de <strong>un tren de la privada Iryo</strong> y la consiguiente embestida de <strong>un Alvia de Renfe</strong>: un impacto que se cobr&oacute; cuarenta y seis vidas. <strong>El 28 de octubre de 2026, en Urda</strong>, las cifras provisionales del desastre alcanzaron los sesenta y nueve fallecidos y decenas de heridos &mdash;entre los que constan trabajadores, viajeros aut&oacute;ctonos y ciudadanos extranjeros&mdash;, tras detenerse seis convoyes por una ca&iacute;da del sistema LZB y autorizarse la marcha normal desde el centro de control de Atocha, lo que deriv&oacute; en la colisi&oacute;n por alcance del AVE sobre el Iryo parado. Dos siniestros en apariencia heterog&eacute;neos, pero perfectamente unificados por una misma l&oacute;gica de fondo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa l&oacute;gica no reside en ninguna pieza mec&aacute;nica: reside en una manera de organizar el trabajo, el riesgo y el beneficio que ha encontrado en el ferrocarril p&uacute;blico uno de sus territorios m&aacute;s rentables. Una v&iacute;a f&eacute;rrea no es solo acero, balasto y electr&oacute;nica; es trabajo acumulado y decisiones congeladas, jerarqu&iacute;as de prioridad invisibles al ojo que &uacute;nicamente se hacen patentes cuando se rompen. Lo que se parti&oacute; en Adamuz y lo que se apag&oacute; en Urda no fueron componentes aislados de un mecanismo: fueron los puntos d&eacute;biles de una relaci&oacute;n social que lleva d&eacute;cadas solidific&aacute;ndose en forma de pliegos de condiciones, contratos de mantenimiento y umbrales de alarma calibrados por partida doble, todo ello en la contrataci&oacute;n del sector p&uacute;blico en favor del capital de corporaciones privadas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay, adem&aacute;s, algo de emblem&aacute;tico en la coexistencia forzada entre <strong>el sistema agotado y el sistema prometido</strong>: lo viejo no termina de morir, lo nuevo no acaba de nacer, y en ese intervalo se prodigan los fen&oacute;menos que el lenguaje oficial bautiza, con deliberada neutralidad, como &laquo;incidencias&raquo;, cuando en realidad son monstruosas tragedias humanas. La cat&aacute;strofe no es la irrupci&oacute;n del azar en un mundo ordenado; es la forma violenta en que un orden aplaza sus propias cuentas pendientes hasta que ellas mismas se cobran solas. Y cuando lo hacen, el poder se apresura a rebautizarlas como fatalidad.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La alta velocidad espa&ntilde;ola naci&oacute; en 1992, cuando Sevilla preparaba su exposici&oacute;n universal, y naci&oacute; como nacen los escaparates: para ser mirada. Un pa&iacute;s que quer&iacute;a exhibirse ante el mundo como potencia tecnol&oacute;gica fabric&oacute; en tiempo r&eacute;cord su objeto de demostraci&oacute;n, y la modernidad se entendi&oacute; desde el primer d&iacute;a como espect&aacute;culo y fotograf&iacute;a oficial, no como proceso; como inauguraci&oacute;n, no como conservaci&oacute;n perseverante de lo inaugurado. Treinta y cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, esa inversi&oacute;n del orden &mdash;la apariencia por delante de la sustancia&mdash; ha terminado pasando su factura a la sustancia misma: el carril, la soldadura, la se&ntilde;al, el puesto de mando. La arteria pionera de la alta velocidad espa&ntilde;ola contin&uacute;a operando bajo la cobertura del sistema de protecci&oacute;n LZB, desplegado en 1992 y concebido para las exigencias de otro tiempo. La migraci&oacute;n programada hacia la norma europea de seguridad ferroviaria ERTMS acumula un historial de aplazamientos que trasciende cualquier imprevisto t&eacute;cnico o error fortuito de un operario: es el resultado sistem&aacute;tico de priorizar la continuidad comercial y la contenci&oacute;n del gasto sobre la sustituci&oacute;n integral de una tecnolog&iacute;a exhausta. Conviene detenerse en la palabra. Llamar &laquo;fortuito&raquo; o &ldquo;incomprensible&rdquo; a lo que se decidi&oacute; no remediar durante a&ntilde;os no es una descripci&oacute;n; es una toma de posici&oacute;n. El azar o lo inexplicable es el nombre que el poder da a sus propias prioridades cuando conviene no firmarlas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta arquitectura, la columna vertebral del mantenimiento de las instalaciones esenciales se segrega en un entramado de uniones temporales de empresas privadas que asumen la ejecuci&oacute;n operativa, mientras el administrador p&uacute;blico Adif conserva la titularidad formal de la seguridad y ejerce de c&oacute;modo paraguas institucional. Apenas en la v&iacute;spera de la cat&aacute;strofe ferroviaria de Urda, el Consejo de Ministros autoriz&oacute; una inyecci&oacute;n complementaria de 11,5 millones de euros para paliar las disfunciones derivadas de la convivencia forzada entre el viejo soporte y el nuevo. Un parche presupuestario de ese tipo es la forma contable de una confesi&oacute;n: el mal era conocido, estaba inventariado y se administraba como coste soportable. La pregunta que ninguna comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n quiere formular es sencilla: soportable para qui&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mapa de esta externalizaci&oacute;n revela con claridad c&oacute;mo la red ferroviaria p&uacute;blica se ha convertido en un nicho preferente de acumulaci&oacute;n para corporaciones privadas, tanto nacionales como transnacionales. Le&iacute;do con atenci&oacute;n, ese mapa es algo m&aacute;s que un organigrama: es una radiograf&iacute;a social. Muestra qui&eacute;n extrae, qui&eacute;n ejecuta, qui&eacute;n responde y qui&eacute;n paga, y demuestra que las cuatro funciones han sido escrupulosamente repartidas entre actores distintos, de modo que ninguna coincida entera en las mismas manos. El contrato del mantenimiento de las instalaciones de control de tr&aacute;fico, enclavamientos y circuitos de se&ntilde;alizaci&oacute;n recae en la UTE GTS Sistem Mantenimiento Madrid-Sevilla. En ella convergen <strong>Hitachi Rail GTS Spain</strong> &mdash;filial de origen japon&eacute;s integrada en el conglomerado multinacional Hitachi Ltd., que absorbi&oacute; el negocio de transporte terrestre de la francesa <strong>Thales</strong>&mdash; con un 80% de participaci&oacute;n, y la firma de capital nacional <strong>Sistemas y Montajes Industriales SA (Sistem)</strong>, radicada en Getafe, con el 20% restante. Mientras el gigante nip&oacute;n registra m&aacute;ximos hist&oacute;ricos de ingresos en su divisi&oacute;n industrial de movilidad y Sistem consolida una facturaci&oacute;n multimillonaria en el mercado estatal con resultados positivos y recurrentes, la infraestructura real acumula tensiones operativas que el sector ha aprendido a nombrar con eufemismo: &laquo;convivencia entre sistemas&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La conservaci&oacute;n de la infraestructura f&iacute;sica y los aparatos de v&iacute;a en el sector de Adamuz se adjudic&oacute;, por su parte, a la <strong>UTE</strong> <strong>Hornachuelos y Antequera</strong>. En este consorcio concurren corporaciones de marcado peso econ&oacute;mico: la constructora de capital espa&ntilde;ol <strong>FCC (Fomento de Construcciones y Contratas)</strong> &mdash;cuyo accionista de control es el grupo mexicano encabezado por Carlos Slim&mdash;, que cerr&oacute; los nueve primeros meses de 2026 disparando su beneficio neto atribuido hasta los 230 millones de euros, un 46,6% m&aacute;s que en el ejercicio anterior, y superando los 8.000 millones de cifra de negocio; <strong>Ferrovial</strong>, multinacional de origen espa&ntilde;ol con sede legal en los Pa&iacute;ses Bajos y fuerte implantaci&oacute;n internacional, que report&oacute; un beneficio operativo de 848 millones de euros y un EBITDA ajustado de 1.210 millones en id&eacute;ntico periodo; el <strong>Grupo Azvi</strong>, constructora de capital nacional que supera de forma sostenida los 1.000 millones de euros de cifra de negocio y consolida ganancias por encima de los 72 millones de EBITDA anuales; y la firma de matriz espa&ntilde;ola <strong>OHLA (Obrasc&oacute;n Huarte Lain)</strong>, que tras arrastrar ejercicios de reestructuraci&oacute;n financiera revirti&oacute; los n&uacute;meros rojos en sus balances m&aacute;s recientes logrando un beneficio neto de 26 millones de euros en su &uacute;ltimo ejercicio completo cerrado y consolidando un EBITDA superior a los 130 millones de euros, apuntalado por una cartera comercial que supera los 7.000 millones.
    </p><p class="article-text">
        Conviene precisar la significaci&oacute;n de este indicador financiero: el EBITDA alude a las ganancias operativas brutas antes de descontar impuestos, costes financieros de la deuda y la depreciaci&oacute;n del capital invertido. Que las magnitudes de EBITDA de estas corporaciones alcancen cotas multimillonarias demuestra la ingente capacidad de extracci&oacute;n de rentabilidad del negocio del mantenimiento, una masa de beneficio operativo de la que se apropian los accionistas privados mientras la reinversi&oacute;n efectiva en la infraestructura real se reduce al m&iacute;nimo imprescindible. La colosal acumulaci&oacute;n de beneficios, la solvencia patrimonial y el reparto masivo de dividendos de estas corporaciones privadas contrastan dram&aacute;ticamente con el deterioro acelerado de unas v&iacute;as sometidas al estr&eacute;s ininterrumpido de la explotaci&oacute;n comercial. Y sin embargo no hay aqu&iacute; dos fen&oacute;menos paralelos, sino uno solo visto desde sus extremos: el excedente que no se reinvierte en el carril es, exactamente, el excedente que remunera al accionista. La degradaci&oacute;n de la infraestructura y la excelencia de los resultados financieros no discurren por cauces separados que casualmente se cruzan; son el mismo cauce, con distinto nombre en cada orilla. La seguridad, en este modelo, deja de ser un derecho y se convierte en un costo que hay que minimizar; la vida, en una variable de ajuste.
    </p><p class="article-text">
        En Adamuz, todo apunta a que el desencadenante mec&aacute;nico fue la quiebra del carril, sobre la que pesaban anomal&iacute;as de nivelaci&oacute;n detectadas con anterioridad y dudas directas sobre las soldaduras aplicadas en intervenciones recientes. Los circuitos de supervisi&oacute;n no emitieron una alerta automatizada previa al colapso debido a la calibraci&oacute;n de sus umbrales el&eacute;ctricos y a una sensibilidad que Adif no exigi&oacute; incrementar para no encarecer la factura de mantenimiento ni ralentizar las frecuencias. Esa redacci&oacute;n administrativa encierra una operaci&oacute;n econ&oacute;mica elemental: un umbral de alarma es tambi&eacute;n un precio. Fijar la sensibilidad del sistema en funci&oacute;n de la factura equivale a asignar, de manera impl&iacute;cita y sin debate p&uacute;blico, un valor monetario m&aacute;ximo a la vida del viajero. El riesgo, en consecuencia, no se elimin&oacute;: se transfiri&oacute; a quienes viajaban, que no firmaron pliego alguno ni estuvieron presentes en mesa de contrataci&oacute;n alguna. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Urda, la interrupci&oacute;n inicial del LZB detuvo seis convoyes, y la posterior orden de circulaci&oacute;n ordinaria emitida desde el centro de control de Atocha complet&oacute; la cadena del desastre con la colisi&oacute;n por alcance del AVE sobre el Iryo parado. El diagn&oacute;stico apresurado hablar&aacute; de &laquo;error humano&raquo;; el diagn&oacute;stico serio preguntar&aacute; qui&eacute;n dise&ntilde;&oacute; los protocolos, con qu&eacute; dotaci&oacute;n de personal y con qu&eacute; m&aacute;rgenes de tiempo, qui&eacute;n decidi&oacute; que la circulaci&oacute;n se reanudara antes de que la duda se disipara. Los procedimientos no son neutrales: distribuyen la capacidad de decidir y, con ella, la carga de morir. Y cuando el sistema falla, el &uacute;ltimo eslab&oacute;n operativo &mdash;quien teclea la orden, quien vigila la pantalla&mdash; es a la vez el m&aacute;s fr&aacute;gil, el menos formado y el peor pagado: sobre &eacute;l, previsiblemente, descargar&aacute; el aparato todo el peso de la imputaci&oacute;n. El &laquo;error humano&raquo; es as&iacute; la coartada perfecta: individualiza la culpa, disuelve la responsabilidad sist&eacute;mica y deja intacta la arquitectura que organiz&oacute; el riesgo.
    </p><p class="article-text">
        Ambos episodios exponen los eslabones de un mismo modelo en el que la dispersi&oacute;n contractual cumple una funci&oacute;n id&oacute;nea: diluir las responsabilidades penales y pol&iacute;ticas en una nebulosa de pliegos, subcontratas y alegaciones cruzadas, ocultando el enriquecimiento privado detr&aacute;s de la entidad gestora estatal. Esa dispersi&oacute;n no es un defecto de construcci&oacute;n: es una de sus piezas maestras. La uni&oacute;n temporal de empresas opera, en el terreno que aqu&iacute; importa, como una m&aacute;quina de fragmentar la imputaci&oacute;n. El titular de la seguridad no ejecuta; el ejecutante no decide; el decisor se disuelve en capas sucesivas de subcontrataci&oacute;n; y cada eslab&oacute;n custodia apenas un fragmento de la cadena causal, insuficiente en solitario para sostener ante un tribunal la responsabilidad plena de alguien concreto. El derecho penal, forjado para autores individuales y acciones determinadas, se encuentra estructuralmente desarmado frente a un da&ntilde;o producido por un sistema: puede alcanzar a quien firm&oacute;, dificultosamente a quien decidi&oacute;, nunca a quien se benefici&oacute;. El beneficio, sin embargo, est&aacute; ah&iacute;, documentado, auditado y celebrado en las notas corporativas a la prensa: es la &uacute;nica pieza de ambas cat&aacute;strofes que jam&aacute;s ser&aacute; provisional. Mientras la investigaci&oacute;n penal desciende, como por gravedad, hacia los estamentos inferiores &mdash;el t&eacute;cnico, el operador, el jefe de turno&mdash;, la arquitectura que organiz&oacute; el riesgo permanece intacta, y con ella su rendimiento. El Estado, entretanto, absorbe el descr&eacute;dito y las indemnizaciones: socializaci&oacute;n de las p&eacute;rdidas, apropiaci&oacute;n privada del excedente. La f&oacute;rmula es antigua; la externalizaci&oacute;n la ha industrializado.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en la arena pol&iacute;tica e instrumental, la ofensiva medi&aacute;tica y parlamentaria desatada desde la derecha y la ultraderecha encauza el descontento social hacia el choque puramente partidista. Concentrar el fuego en el Ejecutivo espa&ntilde;ol y personalizarlo en la figura del <strong>ministro de Transportes, &Oacute;scar Puente</strong>, cumple una rigurosa funci&oacute;n ideol&oacute;gica: levantar un tupido manto de oscuridad sobre el entramado de intereses empresariales que se benefician de esta privatizaci&oacute;n de hecho. El bloque reaccionario focaliza la agitaci&oacute;n en la gesti&oacute;n coyuntural del Gobierno para evitar cuidadosamente cualquier cuestionamiento del modelo de acumulaci&oacute;n privada y subcontrataci&oacute;n sistem&aacute;tica que sus propias fuerzas impulsaron y consolidaron. Al reducir el debate a la cacer&iacute;a pol&iacute;tica o a la negligencia individual de un cargo p&uacute;blico, la superestructura pol&iacute;tica protege las espaldas de las multinacionales y contratistas que orde&ntilde;an el presupuesto p&uacute;blico. La maniobra no ser&iacute;a posible sin la cooperaci&oacute;n de un material previo: un sentido com&uacute;n criado durante d&eacute;cadas en la escuela del espect&aacute;culo, que pide culpables y no causas, rostros y no estructuras, dimisiones y no balances. Esa demanda espont&aacute;nea de un responsable individual es el punto de apoyo exacto sobre el que pivota toda la operaci&oacute;n. La indignaci&oacute;n leg&iacute;tima de millones de personas se canaliza hacia la pieza m&aacute;s fungible del engranaje &mdash;el ministro de turno&mdash; y se agota en ella, como se agota un fuego artificial: mucho estruendo, ninguna consecuencia para el montaje. Sacrificar un nombre para salvar un modelo es una t&eacute;cnica de gobierno que ejecutan con id&eacute;ntica disciplina quienes lo defienden y quienes dicen querer cambiarlo todo.
    </p><p class="article-text">
        Los balances financieros de estas corporaciones demuestran que la externalizaci&oacute;n no responde a la b&uacute;squeda de la excelencia t&eacute;cnica, sino a la valorizaci&oacute;n del capital mediante la mercantilizaci&oacute;n de servicios e infraestructuras esenciales. La l&iacute;nea Madrid-Sevilla no constituye una fisura aislada en la red, sino la expresi&oacute;n terminante de un sistema donde la seguridad colectiva y la vida de la clase trabajadora se subordinan a la maximizaci&oacute;n de la tasa de beneficio. Ni Adamuz ni Urda son anomal&iacute;as del mercado; son su consecuencia objetiva. El problema no es de nombres ni de gestiones. Es de relaciones sociales. Mientras la infraestructura siga siendo tratada como un activo financiero y no como un derecho colectivo, mientras el mantenimiento se rija por la l&oacute;gica del contrato y no por la de la seguridad, mientras el beneficio privado se alimente de la degradaci&oacute;n de lo p&uacute;blico y el Estado act&uacute;e como garante &uacute;ltimo de las p&eacute;rdidas, la lista de v&iacute;ctimas seguir&aacute; encontrando nuevas estaciones. Mientras la responsabilidad siga fragment&aacute;ndose entre uniones de mercantiles temporales e intermediarios p&uacute;blicos sumisos a la l&oacute;gica corporativa, y mientras el combate pol&iacute;tico se contenga en las bambalinas del espect&aacute;culo institucional, la siguiente fractura de la infraestructura continuar&aacute; siendo solo una cuesti&oacute;n de tiempo y de punto kilom&eacute;trico. La &uacute;nica manera de interrumpir esa serie no es cambiar al operario u operarios de Atocha&nbsp;ni al ministro, sino alterar la direcci&oacute;n en que fluye el excedente y el lugar que ocupa la vida en la contabilidad del capital.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/vida-variable-ajuste-sangre-muerte-railes-privatizados_132_13629279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Oct 2026 13:15:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La vida como variable de ajuste: sangre y muerte en los raíles privatizados]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La aritmética de la desunión: anatomía de un fracaso que allana el camino a la reacción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/aritmetica-desunion-anatomia-fracaso-allana-camino-reaccion_132_13593771.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/796487d1-cbd4-4f43-b38d-bdb1f8956fbc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La aritmética de la desunión: anatomía de un fracaso que allana el camino a la reacción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historia, salvando distancias y contextos, enseña lecciones amargas sobre la mecánica de la división ante una amenaza de involución. En la Alemania de los primeros años treinta, la izquierda obrera fue incapaz de articular un frente único contra el ascenso nazi, atrapada en disputas de siglas, agravios orgánicos y la ilusión de que el adversario se moderaría al llegar al gobierno
</p></div><p class="article-text">
        Hay momentos en que la historia no demanda programas brillantes, sino lucidez. Lo ocurrido en el espacio a la izquierda del PSOE de cara al 29 de noviembre es exactamente lo contrario: una exhibici&oacute;n de electoralismo de campanario que ha subordinado la correlaci&oacute;n de fuerzas al reparto de puestos de salida. El dato es tozudo y ya es oficial. Convocadas las elecciones mediante Real Decreto 806/2026, la negociaci&oacute;n entre el Frente Amplio (IU, M&aacute;s Madrid, Comuns y Movimiento Sumar) y Podemos ha naufragado tras un pulso de diez d&iacute;as. <strong>Solo se ha salvado el acuerdo en Canarias y la Comunitat Valenciana</strong>; en el resto, cada cual por su lado. No es un detalle menor: es una irresponsabilidad pol&iacute;tica de primer orden cuando enfrente se configura un bloque reaccionario que ya ha exhibido su programa real.
    </p><p class="article-text">
        La derecha no ha ocultado sus intenciones. Feij&oacute;o ha pedido &ldquo;sacrificio&rdquo; a los espa&ntilde;oles, mientras su portavoz parlamentaria, Ester Mu&ntilde;oz, advert&iacute;a que el sistema de pensiones &ldquo;va a petar&rdquo; y exig&iacute;a cambiarlo de forma &ldquo;valiente&rdquo;. Vox, por boca de su portavoz, ha planteado sin ambages una reforma estructural hacia un modelo mixto que combine reparto con capitalizaci&oacute;n individual. Traducido sin eufemismos: el desmantelamiento progresivo del sistema p&uacute;blico solidario y la importaci&oacute;n de un esquema de capitalizaci&oacute;n que, en la pr&aacute;ctica, privatiza parcialmente la vejez y traslada el riesgo del capital al trabajador. Frente a ese ultraneoliberalismo pinochetista, la respuesta de la izquierda no pod&iacute;a ser un mercadillo de siglas y parcelas de poder. El sindicalista Unai Sordo lo ha expresado con crudeza: el modelo mixto supone decirle al que no puede ahorrar que &ldquo;se joda&rdquo;. Esa es la fractura de clase que se dirime el 29-N, y la izquierda institucional ha respondido con una fractura de aparato.
    </p><p class="article-text">
        El reconocimiento de Gabriel Rufi&aacute;n, cabeza de lista de ERC por Barcelona, resulta elocuente por lo que confiesa y por lo que omite. &ldquo;He fracasado&rdquo;, declar&oacute;, calificando lo ocurrido de &ldquo;espect&aacute;culo dantesco&rdquo;. Critic&oacute; a las direcciones de su propio partido y de los Comuns por negarse a sumar en una lista &uacute;nica, se&ntilde;alando el n&uacute;cleo del problema: el peso del aparato sobre la necesidad hist&oacute;rica. Cuando quien intenta coser reconoce que no ha podido arrastrar a las direcciones, est&aacute; confesando la primac&iacute;a de la l&oacute;gica organizativa sobre la l&oacute;gica de bloque. Pero su reconocimiento se qued&oacute; en la ret&oacute;rica. Si de verdad asumi&oacute; el fracaso de su tarea unificadora, lo coherente hubiera sido dimitir como cabeza de lista y forzar, con un gesto de autoridad moral, el acuerdo unitario en todas las circunscripciones del Estado espa&ntilde;ol. No lo hizo. En pol&iacute;tica, la responsabilidad sin consecuencias es solo una forma elegante de proseguir la fuga.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad hist&oacute;rica era una lista &uacute;nica en todas las circunscripciones del Estado. Y esto no es voluntarismo, es aritm&eacute;tica electoral. El sistema no es proporcional en el conjunto del pa&iacute;s. La Constituci&oacute;n fija la provincia como circunscripci&oacute;n &mdash;52 en total&mdash;, con un m&iacute;nimo de dos diputados por provincia y el resto repartido por poblaci&oacute;n mediante la f&oacute;rmula D&rsquo;Hondt, aplicada por separado en cada circunscripci&oacute;n con listas cerradas y bloqueadas. A ello se suma una barrera legal del 3% de los votos v&aacute;lidos emitidos en cada circunscripci&oacute;n, conforme al art&iacute;culo 163.2 de la LOREG. En la pr&aacute;ctica, m&aacute;s de la mitad de las circunscripciones eligen entre 2 y 4 esca&ntilde;os, lo que hunde la proporcionalidad y castiga severamente la fragmentaci&oacute;n. Dividir el voto a la izquierda del PSOE en provincias donde se reparten 3, 4 o 5 diputados equivale a regalarle el &uacute;ltimo esca&ntilde;o al bloque reaccionario. La ley premia la concentraci&oacute;n y castiga la dispersi&oacute;n. Lo sab&iacute;an y, aun as&iacute;, eligieron la divisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los hechos de las &uacute;ltimas horas son elocuentes sobre la naturaleza de ese fracaso. A dos horas del cierre del plazo de coaliciones, el Frente Amplio lanz&oacute; una oferta <em>in extremis</em> a Podemos que inclu&iacute;a puestos de salida en Madrid y Catalu&ntilde;a, integraci&oacute;n con plenos derechos en todas las circunscripciones, una portavoc&iacute;a del futuro grupo parlamentario y un reparto equitativo de los recursos de campa&ntilde;a. Es decir, el debate hasta el &uacute;ltimo minuto no fue sobre vivienda, pensiones o c&oacute;mo frenar a la derecha, sino sobre qui&eacute;n ocupaba el n&uacute;mero dos en Madrid, qui&eacute;n lideraba en Barcelona y c&oacute;mo se distribu&iacute;an los recursos. Podemos rechaz&oacute; la oferta por considerarla una trampa y exigi&oacute; acuerdos en once autonom&iacute;as; el Frente Amplio acus&oacute; a IU de bloquear pactos. El relato es el de siempre: la mezquindad t&aacute;ctica sustituyendo a la estrategia. No han comprendido el momento. No es una elecci&oacute;n m&aacute;s. Es una elecci&oacute;n en la que se juega la reversibilidad de derechos conquistados. Cuando la sanidad y la educaci&oacute;n p&uacute;blicas llevan a&ntilde;os tensionadas, cuando el salario no alcanza para el alquiler y la vivienda se ha convertido en un activo financiero, la izquierda no puede permitirse competir consigo misma por un 3% en Soria o en Cuenca.
    </p><p class="article-text">
        La historia, salvando distancias y contextos, ense&ntilde;a lecciones amargas sobre la mec&aacute;nica de la divisi&oacute;n ante una amenaza de involuci&oacute;n. En la Alemania de los primeros a&ntilde;os treinta, la izquierda obrera fue incapaz de articular un frente &uacute;nico contra el ascenso nazi, atrapada en disputas de siglas, agravios org&aacute;nicos y la ilusi&oacute;n de que el adversario se moderar&iacute;a al llegar al gobierno. El resultado fue la derrota sin batalla y un macabro r&eacute;gimen de terrorismo nazi de estado. No estamos en 1933, pero la l&oacute;gica profunda es la misma: cuando la identidad de aparato se antepone a la necesidad de clase y de pa&iacute;s, se abre la puerta a la reacci&oacute;n. La crisis de hegemon&iacute;a que atraviesa el bloque popular no se resuelve con m&aacute;s fragmentaci&oacute;n, sino con la construcci&oacute;n de una voluntad colectiva que amalgame a los sujetos dispersos en torno a un proyecto com&uacute;n. Y esa voluntad no surge espont&aacute;neamente de las direcciones; a menudo debe imponerse desde abajo.
    </p><p class="article-text">
        Ante tama&ntilde;a irresponsabilidad, toca una salida popular que obligue a las direcciones a rectificar lo que no quisieron pactar arriba. La propuesta es clara y practicable: en cada circunscripci&oacute;n, todas las organizaciones situadas a la izquierda del PSOE &mdash;incluido el propio PSOE cuando sea la fuerza m&aacute;s competitiva del bloque&mdash; <strong>deben renunciar a presentar candidatura propia en favor de la lista con m&aacute;s posibilidades reales</strong> de obtener esca&ntilde;o y frenar al PP y a Vox. Un acto de generosidad t&aacute;ctica por un objetivo estrat&eacute;gico: conformar un bloque antifascista y popular que impida la mayor&iacute;a reaccionaria. Con cuatro excepciones necesarias, por su propia estructura nacional y por haber salvado acuerdos unitarios que hay que respetar: Canarias, Euskadi, el Pa&iacute;s Valenci&agrave; y Catalunya. En Canarias, Euskadi y el Pa&iacute;s Valenci&agrave;, donde existe un sujeto pol&iacute;tico propio &mdash;con marcas de referencia como la Unidad del Pueblo Canario o Comprom&iacute;s-Frente Valenci&agrave;&mdash; y la cuesti&oacute;n nacional y social se entrelaza de otro modo, la unidad debe articularse desde esos espacios y con sus liderazgos. En Catalunya, la excepci&oacute;n obedece a una l&oacute;gica distinta: se permite que Esquerra Republicana y los Comuns concurran por separado, salvaguardando el pacto de ERC con Podemos, de modo que la unidad de bloque no se imponga a costa de romper acuerdos ya existentes ni de forzar una fusi&oacute;n que las direcciones no han querido.
    </p><p class="article-text">
        Este repliegue t&aacute;ctico no es una carta en blanco. Debe hacerse en torno a un programa m&iacute;nimo de defensa y avance, un dique contra la involuci&oacute;n y una palanca de vida material. Seis puntos innegociables: vivienda, con regulaci&oacute;n del alquiler, parque p&uacute;blico y prohibici&oacute;n de desahucios sin alternativa habitacional; aumento del importe de las pensiones, blindadas por ley como derecho, revalorizadas con el IPC y con derogaci&oacute;n de cualquier v&iacute;a hacia la capitalizaci&oacute;n privada; salarios, con subida del SMI y reforma que devuelva poder a la negociaci&oacute;n colectiva; fiscalidad, con impuestos extraordinarios y permanentes a las grandes fortunas y a los beneficios ca&iacute;dos del cielo de banca y energ&eacute;ticas; sanidad y educaci&oacute;n p&uacute;blicas, con financiaci&oacute;n finalista y reversi&oacute;n de privatizaciones; y memoria y democracia, con erradicaci&oacute;n efectiva de los vestigios del franquismo, democratizaci&oacute;n profunda de los aparatos policial y judicial e ilegalizaci&oacute;n sin ambig&uuml;edad de las organizaciones que hacen apolog&iacute;a del nazifascismo.
    </p><p class="article-text">
        A ello debe sumarse una pol&iacute;tica exterior a la altura del momento. Salida de la OTAN, una alianza que nos arrastra a una escalada b&eacute;lica ajena a los intereses populares y que exige incrementos de gasto militar incompatibles con el Estado social. Estatuto de neutralidad para Canarias, plataforma de paz en el Atl&aacute;ntico y no portaaviones del norte. Y un compromiso internacionalista expl&iacute;cito: reconocimiento y apoyo efectivo al derecho a la autodeterminaci&oacute;n del pueblo palestino y del pueblo saharaui, contra el genocidio, por la paz y por el fin de la ocupaci&oacute;n. No es maximalismo. Es el m&iacute;nimo para que el No Pasar&aacute;n sea algo m&aacute;s que una consigna en una pancarta.
    </p><p class="article-text">
        La fuerza material de las clases populares en este pa&iacute;s se juega en el alquiler de fin de mes, en la cita m&eacute;dica que no llega, en la pensi&oacute;n de una madre, en el contrato precario de un hijo o una hija. Si la izquierda organizada no es capaz de poner eso por delante de un puesto en la lista, entonces no est&aacute; representando esa fuerza material: est&aacute; represent&aacute;ndose a s&iacute; misma. Todav&iacute;a hay tiempo, no para registrar coaliciones &mdash;el plazo expir&oacute;&mdash;, pero s&iacute; para la pol&iacute;tica con may&uacute;sculas: retiradas generosas, llamamientos p&uacute;blicos, acuerdos de no agresi&oacute;n y voto &uacute;til militante. Que cada asamblea local, cada sindicato, cada colectivo vecinal y cada comit&eacute; de empresa diga con claridad: aqu&iacute;, en esta provincia, la papeleta &uacute;til para parar a la derecha y abrir camino es esta. Esa es la gran tarea. No la de salvar siglas, sino la de salvar derechos y libertades.<strong>&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/aritmetica-desunion-anatomia-fracaso-allana-camino-reaccion_132_13593771.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 10:36:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La aritmética de la desunión: anatomía de un fracaso que allana el camino a la reacción]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La pinza atlántica contra Canarias y la mordaza a Inés Miranda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pinza-atlantica-canarias-mordaza-ines-miranda_132_13579122.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3501fe31-fcf8-4611-8863-33761366f7e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x744y207.jpg" width="1200" height="675" alt="La pinza atlántica contra Canarias y la mordaza a Inés Miranda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Que se reactive de forma tajante un asunto de apariencia contable de hace una década contra la abogada que acaba de señalar nuevamente a Madrid y a Rabat en las Naciones Unidas, justo cuando se oficializa la autopista Trump y se reconfiguran las listas electorales en las islas, plantea un inquietante juego entre casualidades y causalidades</p></div><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; ocurriendo frente a las costas de Canarias no responde a hechos aislados ni a coyunturas aleatorias. Es una pinza de cuatro tenazas &mdash;militar, energ&eacute;tica, infraestructural y dom&eacute;stica&mdash; que busca <strong>cerrar el Atl&aacute;ntico sahariano</strong> y neutralizar cualquier obst&aacute;culo geoestrat&eacute;gico. Para que esta operaci&oacute;n de dominaci&oacute;n sea plenamente eficaz, exige una maniobra paralela en casa: silenciar y desarticular a quienes desde Canarias han mantenido una defensa firme del <strong>S&aacute;hara Occidental</strong>, del derecho internacional y de la neutralidad de nuestro territorio.
    </p><p class="article-text">
        La primera tenaza es estrictamente militar. En Agadir acaba de iniciarse la planificaci&oacute;n de <strong>African Lion 2027</strong>, el mayor ejercicio multinacional del continente, con la participaci&oacute;n de m&aacute;s de 45 naciones y despliegues en tierra, mar, aire, espacio y ciberespacio. Entre los escenarios en estudio figura un entrenamiento sobre armas de destrucci&oacute;n masiva en Agadir y operaciones especiales en Cap Draa. No estamos ante un dispositivo de defensa, sino ante la cobertura doctrinal para intervenciones r&aacute;pidas en el Sahel bajo la narrativa de la proliferaci&oacute;n, la misma que ya ensay&oacute; en 2021 ataques simulados contra bater&iacute;as S-400, el sistema antimisiles rusos que opera Argelia.
    </p><p class="article-text">
        La segunda tenaza es energ&eacute;tica y define el gran mapa del suministro europeo. Argelia ha lanzado oficialmente la construcci&oacute;n de su tramo del <strong>Trans-Saharan Gas Pipeline</strong>, un gasoducto de 4.128 kil&oacute;metros dise&ntilde;ado para transportar hasta 30.000 millones de metros c&uacute;bicos anuales de gas natural desde Nigeria, atravesando N&iacute;ger, hasta la costa mediterr&aacute;nea argelina. Representa entre el 6% y el 7% del consumo europeo previo a la guerra en Ucrania, convirtiendo a Argelia en un centro neur&aacute;lgico ineludible tras el veto al gas ruso y al Sahel en un corredor geoestrat&eacute;gico a asegurar. Quien controle ese tubo y a ello se emplea los EEUU para cautivar mercados, controla el precio de la calefacci&oacute;n en Europa; quien lo desestabilice, encarece la energ&iacute;a mundial.
    </p><p class="article-text">
        La tercera tenaza une la infraestructura con el peso de los s&iacute;mbolos. Marruecos ha bautizado como <strong>President Donald J. Trump Highway</strong> la autopista que conecta Tiznit, El Aai&uacute;n y Dajla, un corredor de 1.055 kil&oacute;metros que atraviesa el S&aacute;hara Occidental ocupado. El propio rey Mohamed VI confirm&oacute; el gesto como homenaje por el reconocimiento norteamericano de 2020. Es el proyecto continuo m&aacute;s largo de &Aacute;frica, con una inversi&oacute;n cercana a los 1.000 millones de d&oacute;lares y un trazado de unas 655 millas que discurre por la costa atl&aacute;ntica para desembocar en el futuro <strong>Puerto Atl&aacute;ntico de Dajla</strong>, previsto para 2028. No es una carretera: es la cementaci&oacute;n sobre asfalto de la anexi&oacute;n ilegal y la v&iacute;a de salida atl&aacute;ntica para los recursos del Sahel con la que Rabat pretende competir contra la influencia argelina.
    </p><p class="article-text">
        En medio de esta tormenta queda Canarias, situada a 650 kil&oacute;metros de las maniobras y a solo 300 de la nueva base del Centro de Adiestramiento y Mantenimiento T&eacute;cnico de Artiller&iacute;a (AMTEC) de Tan-Tan, concebida como centro permanente de African Lion. Se consolida as&iacute; el Archipi&eacute;lago como portaaviones est&aacute;tico y corredor log&iacute;stico del Mando de Estados Unidos para &Aacute;frica (AFRICOM) y de la Organizaci&oacute;n del Tratado del Atl&aacute;ntico Norte (OTAN). A esta servidumbre militar se suma la disputa por Monte Tropic, el volc&aacute;n submarino situado a 269 millas de las islas que guarda 2.670 toneladas de telurio, reserva estrat&eacute;gica prioritaria para la Uni&oacute;n Europea, inmersa en la batalla por la extensi&oacute;n de la plataforma continental hasta las 350 millas que enfrenta a Madrid y Rabat.
    </p><p class="article-text">
        Y es aqu&iacute; donde encaja la cuarta tenaza, la operaci&oacute;n interior que explica por qu&eacute; todo se precipita al mismo tiempo. Para que esta arquitectura atl&aacute;ntica funcione sin resistencia canaria, era preciso desactivar el &uacute;nico espacio que mantuvo una solidaridad institucional constante con el S&aacute;hara y una postura firme contra la militarizaci&oacute;n. Desde finales de 2024, <strong>Nueva Canarias</strong> vive una crisis org&aacute;nica que ha derivado en una ruptura estructural entre el sector oficialista de Rom&aacute;n Rodr&iacute;guez y el sector renovador de Teodoro Sosa. El saldo es de 22 concejales desvinculados para constituir <strong>Municipalistas Primero Canarias</strong>. No es solo una escisi&oacute;n, sino la implosi&oacute;n del nacionalismo progresista que sostuvo en el Cabildo y en el Parlamento las tesis de la neutralidad activa y del S&aacute;hara como territorio no aut&oacute;nomo.
    </p><p class="article-text">
        En este preciso escenario de fragmentaci&oacute;n, en plena precampa&ntilde;a electoral y con las distintas fuerzas pol&iacute;ticas anunciando sus candidaturas, salta el golpe medi&aacute;tico e institucional. La prensa olig&aacute;rquica promarroqu&iacute; en Canarias resalta a toda p&aacute;gina el procesamiento de <strong>In&eacute;s Miranda</strong> a cuenta del caso de las Jornadas del Paisaje, resucitando un expediente administrativo de entre 2016 y 2019 con titulares estridentes que la sit&uacute;an al borde del banquillo por presunta prevaricaci&oacute;n y malversaci&oacute;n. La maniobra coincide, adem&aacute;s, con la instrumentalizaci&oacute;n recurrente del drama migratorio en Ceuta como palanca de presi&oacute;n geopol&iacute;tica por parte de Rabat.
    </p><p class="article-text">
        Lo que esa prensa omite sistem&aacute;ticamente es la trayectoria internacional de In&eacute;s Miranda en el plano que realmente incomoda a Rabat y a sus aliados. No es una mera exconsejera de Pol&iacute;tica Territorial: es la jurista canaria que desde 2003 interviene ante la Cuarta <strong>Comisi&oacute;n de Descolonizaci&oacute;n de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas (ONU)</strong>, que en 2006 coordin&oacute; la Misi&oacute;n de Observaci&oacute;n del Consejo General de la Abogac&iacute;a Espa&ntilde;ola, que denunci&oacute; en 2014 la sistem&aacute;tica violaci&oacute;n de los derechos humanos por la potencia ocupante y que en 2022 acus&oacute; al Gobierno espa&ntilde;ol de respaldar un r&eacute;gimen de apartheid y la anexi&oacute;n marroqu&iacute;. De hecho, hace tan solo unos d&iacute;as, la propia Miranda volvi&oacute; a organizar el alzar la voz en Nueva York ante la Cuarta Comisi&oacute;n de la ONU, en unas audiencias donde m&aacute;s de medio centenar de peticionarios han recordado que el S&aacute;hara sigue siendo un territorio pendiente de descolonizaci&oacute;n y que sus recursos no pueden ser expoliados.
    </p><p class="article-text">
        Que se reactive de forma tajante un asunto de apariencia contable de hace una d&eacute;cada contra la abogada que acaba de se&ntilde;alar nuevamente a Madrid y a Rabat en las Naciones Unidas, justo cuando se oficializa la autopista Trump y se reconfiguran las listas electorales en las islas, plantea un inquietante juego entre casualidades y causalidades. A buen entendedor, pocas palabras bastan: la judicializaci&oacute;n del pasado paisaj&iacute;stico logra objetivamente deslegitimar y neutralizar el presente jur&iacute;dico internacional.
    </p><p class="article-text">
        El c&iacute;rculo se cierra con absoluta precisi&oacute;n: African Lion aporta la fuerza militar, el gasoducto asegura el inter&eacute;s econ&oacute;mico, la autopista Trump materializa la ocupaci&oacute;n, Canarias aporta el espacio estrat&eacute;gico y la base log&iacute;stica, mientras que la ruptura del nacionalismo de izquierdas y la persecuci&oacute;n medi&aacute;tica a sus referentes jur&iacute;dicos, instrumentalizando la reactivaci&oacute;n de un proceso penal judicial que data de hechos de casi diez a&ntilde;os, que, repito, tiene m&aacute;s de apariencia de naturaleza contable que criminal y que tendr&iacute;a que haberse resuelto hace tiempo, eliminan la &uacute;ltima voz institucional con capacidad de apelar al derecho internacional. Ceuta y Canarias no son meros escenarios de crisis geopol&iacute;ticas coyunturales, sino piezas de una soberan&iacute;a instrumentalizada, con la inmigraci&oacute;n como ariete de guerra h&iacute;brida por parte de Marruecos, en alianza con el sionismo y los Estados Unidos. Y la Cuarta Comisi&oacute;n de la ONU no es un foro decorativo, sino el lugar donde se decide si <strong>Monte Tropic</strong>, los fosfatos de Bucraa y el puerto de Dajla son el bot&iacute;n de un expolio o el patrimonio imprescriptible de un pueblo por descolonizar. Pretenden dejarnos sin representaci&oacute;n pol&iacute;tica soberana, sin juristas en la ONU y sin memoria territorial, relegando a Canarias a la triste condici&oacute;n de autopista de paso y pol&iacute;gono de tiro imperial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pinza-atlantica-canarias-mordaza-ines-miranda_132_13579122.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2026 20:11:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La pinza atlántica contra Canarias y la mordaza a Inés Miranda]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yo acuso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/acuso_132_13571814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79afb07c-703c-49a7-a215-3871d285adc2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Yo acuso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al modo de Émile Zola, ante la opinión pública, ante la conciencia de los pueblos y naciones del Estado español y ante la historia</p></div><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso </strong>al Gobierno de Espa&ntilde;a de haber legislado tarde, mal y de forma insuficiente. Lleg&oacute; al problema de la vivienda cuando ya era el primero de los problemas del pa&iacute;s, despu&eacute;s de a&ntilde;os de inacci&oacute;n, y lo hizo con parches que no construyen una sola vivienda, que no movilizan un solo metro cuadrado de suelo p&uacute;blico, que no tocan un solo euro del r&eacute;gimen fiscal de las SOCIMI. Los decretos que present&oacute; eran estructuralmente insuficientes: socializaban las p&eacute;rdidas de los arrendadores con fondos p&uacute;blicos, blindaban los privilegios fiscales de los grandes tenedores y dejaban intacto el coraz&oacute;n del rentismo. Ahora bien, debo reconocer que <strong>los reales decretos-leyes </strong>aprobados en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, si hubieran sido convalidados por el Congreso, habr&iacute;an impedido el desahucio y la muerte de Maricarmen. La suspensi&oacute;n de los lanzamientos para hogares vulnerables, prorrogada en el RDL 16/2025, y la pr&oacute;rroga extraordinaria de los contratos de alquiler del RDL 8/2026, de haber estado en vigor, habr&iacute;an protegido a esa anciana de 87 a&ntilde;os. <strong>El Gobierno legisl&oacute; tarde y mal</strong>, pero los decretos que present&oacute;, de haber sido convalidados, habr&iacute;an salvado su vida. Y no solo la suya: habr&iacute;an protegido a las miles de personas que, cada a&ntilde;o, ven c&oacute;mo el desahucio les destroza la salud y, en demasiados casos, les arrebata la vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso</strong> a las comunidades aut&oacute;nomas gobernadas por el <strong>Partido Popular</strong>, en coalici&oacute;n con Vox, e, incluso, en la comunidad canaria, que gobierna Coalici&oacute;n Canaria con el Partido Popular, de haberse negado sistem&aacute;ticamente a aplicar la Ley de Vivienda. Las competencias en materia de vivienda est&aacute;n en sus manos, y las han utilizado para bloquear los l&iacute;mites a los alquileres, para no declarar zonas tensionadas, para no movilizar suelo p&uacute;blico, para no construir ni una sola vivienda protegida all&iacute; donde su propia gesti&oacute;n lo permit&iacute;a. Han convertido la autonom&iacute;a en un escudo para proteger a los grandes tenedores y en un arma para dejar a los vulnerables a merced del mercado. Mientras Maricarmen era desahuciada en Madrid, la Comunidad que preside <strong>Isabel D&iacute;az Ayuso</strong> presum&iacute;a de no aplicar la ley. Esa omisi&oacute;n tiene nombre y apellidos. Y tiene consecuencias: cada desahucio evitable es una vida rota, una salud quebrada, un riesgo de suicidio que se multiplica. Mucha personas se habr&iacute;an quitado la vida por el terrorismo financiero, seg&uacute;n la PAH.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso al</strong> <strong>Partido Popular, a Vox, a Junts y a UPN </strong>de haber votado, el 27 de enero de 2026, contra el Real Decreto-ley 16/2025, que prorrogaba hasta el 31 de diciembre de 2026 la suspensi&oacute;n de los desahucios para hogares vulnerables sin alternativa habitacional. 178 votos contra 171. Con esos votos, se&ntilde;ores diputados, ustedes firmaron la sentencia de Maricarmen antes de que nadie la dictara. Y firmaron tambi&eacute;n la sentencia de <strong>Olga Matute, de 54 a&ntilde;os y dos hijas</strong>, que se suicid&oacute; el 7 de septiembre de 2026, cinco meses despu&eacute;s de ser desahuciada de su piso en L'Hospitalet de Llobregat. El procedimiento contra ella se reactiv&oacute; precisamente despu&eacute;s de que el Congreso tumbara la moratoria de desahucios con los votos del PP, Vox y Junts. Olga lo dijo prof&eacute;ticamente en el Parlament de Catalunya: &laquo;La vulnerabilidad, se&ntilde;ores, mata&raquo;. Ten&iacute;a raz&oacute;n. La vulnerabilidad mata.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso</strong> a esos mismos grupos parlamentarios de haber derogado, el 28 de abril de 2026, el Real Decreto-ley 8/2026, de 20 de marzo, que prorrogar&iacute;a hasta dos a&ntilde;os los contratos de alquiler y limitar&iacute;a la subida de la renta al 2% para los grandes tenedores. 177 votos contra 166. Ustedes sab&iacute;an lo que hac&iacute;an. Sab&iacute;an a qui&eacute;n proteg&iacute;an. Y sab&iacute;an a qui&eacute;n condenaban. El portavoz de Vivienda de Sumar, Alberto Ib&aacute;&ntilde;ez, les advirti&oacute; en el hemiciclo: votar en contra &laquo;es empujar a que cientos de personas se suiciden&raquo; por ser desahuciadas. Les hizo &laquo;corresponsables de su muerte, dolor y sufrimiento&raquo;. Y ten&iacute;an raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso </strong>a <strong>Junts per Catalunya</strong> de actuar como representaci&oacute;n pol&iacute;tica de la burgues&iacute;a catalana y como aliado objetivo del bloque reaccionario, anteponiendo los intereses de los grandes tenedores al derecho a la vida y la salud de los vulnerables. No es un debate t&eacute;cnico, se&ntilde;ora Nogueras. Es una elecci&oacute;n moral. Y ustedes la hicieron. Cada voto contra los decretos de vivienda fue un voto contra la vida. Cada voto contra los decretos de vivienda fue un voto contra la salud mental de miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso</strong> a Isabel D&iacute;az Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, de haber convertido el desahucio de Maricarmen en un espect&aacute;culo de cinismo y desprecio. Mientras una anciana de 87 a&ntilde;os, con un 50% de discapacidad, era sacada en camilla de la casa en la que vivi&oacute; setenta a&ntilde;os, ella respond&iacute;a a los periodistas que hab&iacute;a tenido &laquo;un d&iacute;a completo, lleno de contrastes, de emociones&raquo;. &laquo;La verdad es que s&iacute;. Soy muy afortunada&raquo;, dijo. Muy afortunada. Esa fue su reacci&oacute;n al drama de una mujer arrancada de su hogar. Al d&iacute;a siguiente, en un foro del C&iacute;rculo de Empresarios, redujo el desalojo a una estad&iacute;stica: &laquo;Ayer se produjo un desahucio de los 25.500 que se ejecutan todos los a&ntilde;os en Espa&ntilde;a&raquo;. Un desahucio m&aacute;s. Una cifra m&aacute;s. Y para justificarse, culp&oacute; al Gobierno: &laquo;No es una decisi&oacute;n nuestra, en cumplimiento de una ley que este Gobierno y sus socios han tenido ocho a&ntilde;os para modificar&raquo;. No tuvo una sola palabra de aliento para Maricarmen. Ni una. Y cuando se le pregunt&oacute; por las protestas, las calific&oacute; de &laquo;algaradas&raquo; que generan un &laquo;clima de tensi&oacute;n&raquo; que &laquo;no favorece a la inversi&oacute;n&raquo;. La inversi&oacute;n. Eso era lo que le preocupaba. No la vida de una mujer de 87 a&ntilde;os. La inversi&oacute;n. Y remat&oacute; su intervenci&oacute;n con una burla que hiela la sangre: ante las propuestas de limitar los desahucios de personas mayores, ironiz&oacute;: &laquo;Que me avisen a partir de qu&eacute; edad dejo de pagar y, a lo mejor, en la pr&oacute;xima manifestaci&oacute;n de inquilinas me sumo&raquo;. Se burl&oacute;. Se burl&oacute; de Maricarmen. Se burl&oacute; de los miles de desahuciados. Se burl&oacute; de las v&iacute;ctimas. Y cuando fue consciente de la repugnancia que hab&iacute;an causado sus palabras, en lugar de rectificar, las justific&oacute;: dijo que se refer&iacute;a &laquo;a las ocurrencias pol&iacute;ticas de la semana&raquo; y que contextualizarlas con el desahucio era &laquo;una burda manipulaci&oacute;n&raquo;. No hay manipulaci&oacute;n, se&ntilde;ora Ayuso. Hay una anciana muerta. Hay una mujer que fue sacada en camilla de su casa mientras usted se declaraba &laquo;muy afortunada&raquo;. Hay miles de personas desahuciadas cada a&ntilde;o en Espa&ntilde;a. Y usted, que tiene las competencias de vivienda y protecci&oacute;n social en la Comunidad de Madrid, no ha movido un solo dedo para evitarlo. Es m&aacute;s: su Gobierno presume de no aplicar la Ley de Vivienda. Presume de no proteger a los vulnerables. Presume de dejar a los grandes tenedores campar a sus anchas. Y mientras tanto, <strong>Maricarmen mor&iacute;a en el hospital Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n</strong>. Catorce d&iacute;as despu&eacute;s del desahucio. Catorce d&iacute;as despu&eacute;s de que usted dijera que era &laquo;muy afortunada&raquo;. Catorce d&iacute;as despu&eacute;s de que su Comunidad decidiera mirar hacia otro lado. Esa es su pol&iacute;tica de vivienda. Esa es su humanidad. Y esa es la raz&oacute;n por la que hoy la acuso, sin matices, sin paliativos, sin un &aacute;pice de compasi&oacute;n hacia quien no la tuvo con una anciana que se mor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso</strong> al Partido Popular de no haber movido un solo dedo para evitar el desahucio de Maricarmen, teniendo las competencias de vivienda y protecci&oacute;n social en la Comunidad de Madrid que preside Isabel D&iacute;az Ayuso. Mientras Maricarmen era sacada en camilla de su casa, la presidenta regional, repito, dec&iacute;a: &laquo;La verdad es que s&iacute;. Soy muy afortunada&raquo;. Y cuando a <strong>Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o</strong> le preguntaron por el desalojo, respondi&oacute;: &laquo;Vengo a otra cosa&raquo;. A otra cosa. Esa es su respuesta a una mujer de 87 a&ntilde;os arrancada de su hogar. Esa es su pol&iacute;tica de vivienda. Una pol&iacute;tica que, seg&uacute;n el estudio de cient&iacute;ficos de la Universidad de Granada y la Escuela Andaluza de Salud P&uacute;blica, condena al 91% de las personas afectadas por desahucios a la depresi&oacute;n, al 88% a la ansiedad y al 32% a un riesgo de suicidio que multiplica por m&aacute;s de cuatro el de la poblaci&oacute;n general.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso </strong>al aparato judicial que autoriz&oacute; el desahucio de Maricarmen. A la&nbsp;judicatura que autoriz&oacute;&nbsp;el lanzamiento sin garantizar un an&aacute;lisis de proporcionalidad, sin verificar que existiera una alternativa habitacional real, sin detenerse en que la v&iacute;ctima ten&iacute;a 87 a&ntilde;os, un 50% de discapacidad y llevaba setenta a&ntilde;os viviendo en esa casa. La toga no puede ser un escudo para la inhumanidad. Quien autoriza un desalojo sabiendo que la persona quedar&aacute; en la calle no administra justicia: administra violencia. Al juez de Olga Matute, que le dijo: &laquo;En ning&uacute;n caso est&aacute; previsto que sufrir situaciones de ansiedad permitan la suspensi&oacute;n de un lanzamiento&raquo;. La ansiedad no suspende un desahucio, pero el desahucio provoca ansiedad. Y depresi&oacute;n. Y suicidio. Cuatro meses despu&eacute;s de ese pronunciamiento, Olga se quit&oacute; la vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso a los medios de comunicaci&oacute;n y a los periodistas de la derecha medi&aacute;tica</strong> de haber dedicado m&aacute;s tiempo a escarbar en la vida de una anciana que a denunciar el drama de los desahucios. El Espa&ntilde;ol public&oacute; un reportaje entero con supuestos testimonios de vecinos que la llamaban &laquo;mala vecina&raquo;, &laquo;jeta&raquo;, &laquo;protestona&raquo;, &laquo;insoportable&raquo;. <strong>Alberto Artero</strong> escribi&oacute; en un art&iacute;culo titulado &laquo;Maricarmen es una jeta (y alguien ten&iacute;a que decirlo)&raquo;. <strong>Federico Jim&eacute;nez Losantos</strong> dijo que Maricarmen tiene &laquo;m&aacute;s cara que un saco de euros&raquo;. <strong>Bertrand Ndongo</strong> la llam&oacute; &laquo;jeta de jet&oacute;n&raquo; y sugiri&oacute; que ten&iacute;a vicios. <strong>Ana Rosa Quintana</strong>, en su programa, no dedic&oacute; un solo minuto a pronunciarse contra el desahucio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso</strong> a esos mismos medios y a esos mismos periodistas de haber difundido bulos infames mientras Maricarmen agonizaba en el hospital Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n. Publicaron que ten&iacute;a 250.000 euros en el banco y acciones de BBVA, Santander y Telef&oacute;nica. Su abogada, <strong>Beatriz Duro</strong>, lo desminti&oacute;: era &laquo;mentira&raquo;. Difundieron un v&iacute;deo de octubre de 2025 present&aacute;ndolo como una supuesta recuperaci&oacute;n milagrosa para cuestionar su estado de salud. En realidad, mostraba a Maricarmen durante el primer intento de desahucio, once meses antes. Sembraron la teor&iacute;a de un &laquo;plan orquestado&raquo; del <strong>Sindicato de Inquilinas</strong>. Todo falso. Todo verificado como falso. Todo difundido, aun as&iacute;, con una sa&ntilde;a que no tiene otro nombre que el de linchamiento medi&aacute;tico. Un linchamiento que se ceb&oacute; con una mujer de 87 a&ntilde;os que se estaba muriendo. Una mujer que, seguramente, desde la cama del hospital, ley&oacute; o escuch&oacute; c&oacute;mo la llamaban jeta, sinverg&uuml;enza, insoportable. Y ese odio, esa difamaci&oacute;n, esa crueldad, tambi&eacute;n mata. El 91% de las personas afectadas por desahucios padece depresi&oacute;n. El 88%, ansiedad. El 32% tiene riesgo de suicidio. Y el linchamiento medi&aacute;tico es una forma m&aacute;s de violencia que agrava ese sufrimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso </strong>al concejal de Vivienda de Benalm&aacute;dena, del Partido Popular, <strong>Jos&eacute; Luis Bergillos</strong>, de haber llamado &laquo;puta sinverg&uuml;enza con miles de euros en el banco&raquo; a una mujer de 87 a&ntilde;os hospitalizada. Lo dijo en un Consejo Sectorial de Vivienda. Lo dijo desde el cargo que le habilita para gestionar precisamente las pol&iacute;ticas de vivienda. Y aunque pidi&oacute; disculpas despu&eacute;s, el da&ntilde;o estaba hecho: la difamaci&oacute;n ya hab&iacute;a sido vertida sobre una mujer que se estaba muriendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso</strong> a quienes ordenaron las cargas policiales contra manifestantes pac&iacute;ficos. El 23 de septiembre en el Paseo de la Castellana. El 3 de octubre en Madrid. En Valencia, frente a la Ciudad de las Artes y las Ciencias. La porra no es di&aacute;logo. La porra es la confesi&oacute;n de quien no tiene argumentos. Maricarmen, de 87 a&ntilde;os, con un 50% de discapacidad, fue sacada en camilla de la casa en la que vivi&oacute; setenta a&ntilde;os mientras ve&iacute;a c&oacute;mo los antidisturbios agred&iacute;an a quienes intentaban impedir el lanzamiento. Esa violencia de entrada, esas agresiones, ese desalojo ejecutado con precisi&oacute;n mec&aacute;nica por los aparatos policial y judicial, son responsabilidad de quien tiene la potestad de impedirlos y no lo hace. El Gobierno del Estado tendr&iacute;a que impedir la represi&oacute;n, tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso</strong> a quienes ignoraron el pronunciamiento del <strong>Relator Especial de Naciones Unidas sobre el Derecho a una Vivienda Adecuada</strong>, que advirti&oacute;, antes de que se consumara el desalojo, que la legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola no garantiza un an&aacute;lisis de proporcionalidad caso por caso, que la residencia ofrecida a Maricarmen no era razonable y que ejecutar el lanzamiento vulnerar&iacute;a los est&aacute;ndares internacionales. La advertencia exist&iacute;a. La posibilidad de evitarlo, tambi&eacute;n. Solo falt&oacute; voluntad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso</strong> a los grandes tenedores, a los fondos buitre, a las SOCIMI y a la banca de haberse enriquecido a costa del sue&ntilde;o de millones de familias, convirtiendo la vivienda en un activo financiero mientras las calles se llenan de ancianos sin hogar y de j&oacute;venes sin futuro. No construyen ciudades. Construyen trincheras de clase. Construyen enfermedades mentales. Construyen muertes y suicidios. La PAH lo denuncia con un lema que no admite matices: &laquo;No son suicidios, son asesinatos&raquo;. Un desahucio, un suicidio. A eso le llamaremos asesinato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso </strong>a la CEOE y a su presidente, <strong>Antonio Garamendi</strong>, de calificar de &laquo;pol&iacute;tico y electoral&raquo; el paro del 11 de noviembre. &iquest;Qu&eacute; hay m&aacute;s pol&iacute;tico, se&ntilde;or Garamendi, que exigir que los salarios alcancen para pagar un techo? &iquest;Qu&eacute; hay m&aacute;s electoral que defender la vida de quienes ya no pueden votar porque han muerto en el intento? &iquest;Qu&eacute; hay m&aacute;s pol&iacute;tico que exigir que no haya ni una Maricarmen m&aacute;s, ni una Olga m&aacute;s, ni un suicidio m&aacute;s por no poder pagar el alquiler?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso</strong> al capitalismo espa&ntilde;ol de haber convertido el alquiler en una condena y el desahucio en una ejecuci&oacute;n. No hay crisis de vivienda. Hay un modelo econ&oacute;mico que necesita que la vivienda sea escasa, cara y precaria para seguir alimentando la rentabilidad de unos pocos. Un modelo que mata. Que mata con la ansiedad, con la depresi&oacute;n, con el riesgo de suicidio que multiplica por m&aacute;s de cuatro el de la poblaci&oacute;n general. Un modelo que, seg&uacute;n las estimaciones, est&aacute; detr&aacute;s de casi el 50% de los suicidios o sus intentos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo acuso</strong> al parlamentarismo, dominado por el bloque reaccionario, de haberse subordinado al capital, de haber convertido mayoritariamente el Congreso en una oficina de intereses privados, y de haber traicionado a la mayor&iacute;a social que dice representar. Cada voto contra los decretos de vivienda fue un voto contra la vida. Cada voto contra los decretos de vivienda fue un voto contra la salud mental de miles de personas. Cada voto contra los decretos de vivienda fue un voto que empuj&oacute; a alguien, en alg&uacute;n lugar de Espa&ntilde;a, a pensar que ya no merec&iacute;a la pena seguir viviendo.
    </p><p class="article-text">
        Y por todo ello, <strong>yo acuso </strong>a este sistema de ser un sistema asesino. No un sistema imperfecto. No un sistema mejorable. Un sistema que mata. Que mata despacio, en los juzgados, en los despachos, en las oficinas de los fondos de inversi&oacute;n, y que mata deprisa, en la calle, con la porra y con la pelota de goma. Y que mata tambi&eacute;n con la pluma, con la palabra, con el bulo, con el insulto, con el silencio c&oacute;mplice de quien decide mirar hacia otro lado. Un sistema que convierte la vulnerabilidad en enfermedad y la enfermedad en muerte.
    </p><p class="article-text">
        No pido caridad. No pido compasi&oacute;n. Pido justicia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pido</strong> la expropiaci&oacute;n de uso de las viviendas vac&iacute;as en manos de especuladores. <strong>Pido</strong> la paralizaci&oacute;n inmediata de todos los desahucios sin alternativa habitacional. <strong>Pido</strong> la intervenci&oacute;n p&uacute;blica del mercado del alquiler. <strong>Pido</strong> que los responsables pol&iacute;ticos de estas muertes comparezcan ante la ciudadan&iacute;a y respondan por sus actos. <strong>Pido</strong> que los medios que difamaron a Maricarmen rectifiquen p&uacute;blicamente y reconozcan su responsabilidad en el linchamiento. <strong>Pido</strong> que se investigue hasta qu&eacute; punto la difusi&oacute;n de bulos sobre una mujer hospitalizada contribuy&oacute; a su muerte. <strong>Pido</strong> que se investigue la &laquo;cadena de omisiones&raquo; que precedi&oacute; al suicidio de Olga Matute, como exigen las entidades vecinales de L'Hospitalet. <strong>Pido</strong> que se reconozca oficialmente el v&iacute;nculo entre desahucio y suicidio, que se cuantifiquen las v&iacute;ctimas y que se establezcan protocolos de prevenci&oacute;n en todos los juzgados y servicios sociales del Estado. Pedir algo al Consejo General del Poder Judicial, ser&iacute;a clamar en el desierto. Pero, <strong>exijo</strong> investigar las actuaciones judiciales de desahucios que han terminado en muertes como la de Maricarmen o graves enfermedades.
    </p><p class="article-text">
        Y <strong>pido</strong>, sobre todo, que el 11 de noviembre este pa&iacute;s se pare. Que se paren las f&aacute;bricas, el transporte, los comercios, las oficinas, las aulas. Que se pare todo. Porque mientras el pa&iacute;s productivo se detiene, la vida de los vulnerables no puede seguir siendo arrollada por la maquinaria del beneficio.
    </p><p class="article-text">
        A la reacci&oacute;n fascista y a la especulaci&oacute;n inmobiliaria no se les derrota en los despachos. Se les derrota en la calle. Con organizaci&oacute;n. Con dignidad. Con la fuerza constituyente de la clase obrera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Maricarmen no est&aacute; muerta</strong>. Maricarmen es una herida abierta en la conciencia de este pa&iacute;s. Maricarmen fue difamada mientras se mor&iacute;a. Maricarmen fue insultada mientras agonizaba. Maricarmen fue convertida en diana de bulos, de odio, de sa&ntilde;a. Y mientras esa herida no cicatrice con justicia, ninguna de nosotras y nosotros podr&aacute; dormir tranquila.
    </p><p class="article-text">
        Olga no est&aacute; muerta. Olga es otra herida abierta. Olga avis&oacute;. Olga dijo &laquo;la vulnerabilidad mata&raquo;. Y nadie la escuch&oacute;. Y se quit&oacute; la vida cinco meses despu&eacute;s de ser desahuciada. Y sus hijas, una de ellas menor de edad, tendr&aacute;n que vivir sabiendo que su madre muri&oacute; porque este sistema no tuvo piedad.
    </p><p class="article-text">
        Y todas las Maricarmen. Y todas las Olga. Y los miles de hombres y mujeres que cada a&ntilde;o se quitan la vida o enferman gravemente por no poder pagar un techo. Todas ellas son heridas abiertas. Todas ellas nos interpelan. Todas ellas exigen justicia.
    </p><p class="article-text">
        A la <strong>Huelga General</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/acuso_132_13571814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 10:16:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Yo acuso]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La venganza de Waterloo: Puigdemont, el 1-O y el ajuste de cuentas que dinamita la legislatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/venganza-waterloo-puigdemont-1-ajuste-cuentas-dinamita-legislatura_132_13559082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee388e96-6bf6-4b8b-9a6a-30e99edf4dd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La venganza de Waterloo: Puigdemont, el 1-O y el ajuste de cuentas que dinamita la legislatura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al tumbar los decretos, Puigdemont no solo castiga al PSOE. Contribuye de forma decisiva a colapsar al Gobierno, facilitando objetivamente la ofensiva reaccionaria de los aparatos judiciales, policiales, mediáticos y de la alianza PP-Vox</p></div><p class="article-text">
        El rechazo a la convalidaci&oacute;n de <strong>los dos reales decretos-ley sobre vivienda en el Congreso de los Diputados</strong>, orquestado este viernes con los votos en contra de <strong>Junts, el Partido Popular y Vox</strong>, no es un simple desacuerdo sobre pol&iacute;tica habitacional. Tras la ca&iacute;da de estas medidas &mdash;vendidas institucionalmente como el blindaje definitivo de la funci&oacute;n social de la vivienda tras el dram&aacute;tico desahucio de Mari Carmen Abascal&mdash;, se esconde una maniobra pol&iacute;tica de mucho mayor calado. Estamos ante una venganza pol&iacute;tica consumada, un ajuste de cuentas dise&ntilde;ado milim&eacute;tricamente desde <strong>Waterloo</strong>. <strong>Carles Puigdemont</strong>, obligado al exilio durante nueve a&ntilde;os a ra&iacute;z de la represi&oacute;n del refer&eacute;ndum del 1 de octubre de 2017 en Catalunya, ha hecho morder el polvo al Gobierno de Pedro S&aacute;nchez, al ser coautor el PSOE, junto al PP, de la intervenci&oacute;n de la autonom&iacute;a catalana mediante el art&iacute;culo 155 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Pero reducir este episodio a una vendetta personal ser&iacute;a un error de an&aacute;lisis. Lo que ha ca&iacute;do con los decretos no es solo un paquete de medidas habitacionales, sino la m&aacute;scara de una legislatura que naci&oacute; herida de muerte. Para comprender la magnitud de este jaque, debemos retroceder a la g&eacute;nesis de esta legislatura y, m&aacute;s atr&aacute;s a&uacute;n, a las contradicciones no resueltas del r&eacute;gimen de 1978. <strong>La Transici&oacute;n no fue una ruptura democr&aacute;tica</strong>, sino un reformismo, con una transformaci&oacute;n desde arriba que preserv&oacute; intactos los privilegios de la oligarqu&iacute;a, de la Iglesia Cat&oacute;lica, los aparatos de poder &mdash;judicial, policial, militar&mdash; heredados del franquismo, mientras integraba a las &eacute;lites pol&iacute;ticas de la oposici&oacute;n en un nuevo consenso constitucional, bajo una monarqu&iacute;a instaurada por la dictadura franquista. Ese pacto, sin embargo, dej&oacute; sin resolver la cuesti&oacute;n nacional catalana y vasca, y consagr&oacute; un Poder Judicial que nunca ha dejado de ser un reducto de la reacci&oacute;n. La crisis actual no es sino la erupci&oacute;n de esas contradicciones largamente reprimidas. No estamos ante un accidente parlamentario, sino ante una crisis org&aacute;nica del r&eacute;gimen: la clase dominante ha perdido su capacidad de ejercer la hegemon&iacute;a, y el Estado se descompone por momentos.
    </p><p class="article-text">
        Los siete esca&ntilde;os de Junts, surgidos de las elecciones generales de 2023, fueron la llave esencial para la investidura de Pedro S&aacute;nchez. La condici&oacute;n innegociable: la ley de amnist&iacute;a. Sin embargo, el camino hacia el olvido penal se ha topado con la resistencia numantina de <strong>la Sala Segunda del Tribunal Supremo</strong>. Mediante lo que no pocos juristas califican de subterfugios legales propios de un <em>lawfare</em>, el Supremo ha obstaculizado sistem&aacute;ticamente la aplicaci&oacute;n de la amnist&iacute;a a los l&iacute;deres del proc&eacute;s, especialmente en lo referente al delito de malversaci&oacute;n. El Tribunal de Justicia de la Uni&oacute;n Europea ya ha dictaminado que no existi&oacute; malversaci&oacute;n de fondos europeos en el proc&eacute;s. Luxemburgo rechaz&oacute; que la protecci&oacute;n de los intereses financieros de la Uni&oacute;n, prevista en el <strong>art&iacute;culo 325 del Tratado de Funcionamiento de la Uni&oacute;n Europea (TFUE)</strong>, pueda extenderse a perjuicios exclusivamente nacionales mediante conexiones hipot&eacute;ticas o indirectas. La sentencia del TJUE de julio de 2026 imped&iacute;a mantener el segundo de los dos motivos esgrimidos por el juez Llarena para denegar la amnist&iacute;a: el de la afectaci&oacute;n a los intereses financieros de la UE. El magistrado del Supremo admiti&oacute; que no se gastaron fondos europeos, pero se aferr&oacute; al otro argumento &mdash;el supuesto beneficio personal patrimonial&mdash; para mantener la orden de detenci&oacute;n contra Puigdemont. Esa argucia es la que ahora queda desmontada por el Tribunal Constitucional.
    </p><p class="article-text">
        El presidente del TC, <strong>C&aacute;ndido Conde-Pumpido</strong>, ha puesto por escrito lo que buena parte de la doctrina ven&iacute;a se&ntilde;alando desde 2024: que el Supremo sostiene, dentro de un mismo procedimiento, dos tesis que no pueden ser ciertas a la vez. El borrador de ponencia para resolver el recurso de amparo de Dolors Bassa aprecia una contradicci&oacute;n &laquo;flagrante e insoluble&raquo; y una &laquo;quiebra de racionalidad inconciliable&raquo; en la doble lectura del Supremo. El texto aprecia vulneraci&oacute;n del derecho a la tutela judicial efectiva y sostiene que en los hechos por los que Bassa fue condenada concurren los presupuestos que los sit&uacute;an dentro del &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n de la amnist&iacute;a. Conde-Pumpido ha asegurado que la doctrina del Constitucional sobre la amnist&iacute;a ser&aacute; &laquo;vinculante&raquo; y &laquo;clara&raquo; para que la aplique el Tribunal Supremo. Ha advertido que trasladar&aacute; &laquo;inmediatamente&raquo; la decisi&oacute;n del TC que desatasca el regreso de Puigdemont. Y ha denunciado que las resoluciones del Supremo incurren &laquo;en una interpretaci&oacute;n impredecible de los preceptos aplicables&raquo;. No es casual que sea el poder judicial &mdash;ese aparato que la Transici&oacute;n dej&oacute; intacto&mdash; el que se resista a la amnist&iacute;a. La magistratura conservadora opera aqu&iacute; como un intelectual org&aacute;nico de la reacci&oacute;n, defendiendo los intereses de las fracciones de clase que no aceptan la m&aacute;s m&iacute;nima concesi&oacute;n al soberanismo catal&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con la garant&iacute;a de que el Tribunal Constitucional amparar&aacute; finalmente a los soberanistas catalanes y con el aval de la justicia europea ya materializado, Puigdemont ha decidido que era el momento de ejecutar su estocada. Ernesto Ekaizer lo ha anticipado con claridad: &laquo;Llarena y Marchena se han rendido; a partir del 15 de octubre, Puigdemont podr&iacute;a volver a Catalu&ntilde;a sin ser detenido&raquo;. El periodista se&ntilde;ala que, una vez el TC resuelva el primer recurso &mdash;el de Jordi Turull&mdash;, Llarena deber&aacute; archivar todas las causas y caer&aacute; la orden de detenci&oacute;n contra el expresident. &laquo;Seguramente, ahora ya les interesa m&aacute;s que Puigdemont vuelva; as&iacute; crean tensi&oacute;n en los medios y se aseguran que su retorno se resolver&aacute; antes de que Feij&oacute;o sea presidente&raquo;, se&ntilde;ala Ekaizer. La foto del retorno de Puigdemont con el Estado espa&ntilde;ol en una quiebra del r&eacute;gimen del 78 ser&aacute; el trofeo de una venganza consumada.
    </p><p class="article-text">
        Durante las &uacute;ltimas semanas, Junts ha mantenido una estrategia simuladora. Ha participado en aparentes negociaciones con el Ministerio de Vivienda, incluso logrando introducir exigencias propias y que se partiera en dos la normativa original. El texto final ten&iacute;a una impronta de Junts que algunas fuentes del Gobierno cifraban incluso en un 80%. El Gobierno incorpor&oacute; medidas de Junts y PNV para los propietarios, incluyendo deducciones fiscales de hasta el 100% del impuesto sobre el alquiler si el peque&ntilde;o propietario suscrib&iacute;a un nuevo contrato bajando la renta m&aacute;s de un 5%. Se incluyeron garant&iacute;as para los propietarios en caso de desahucios: si un procedimiento se suspend&iacute;a por vulnerabilidad del inquilino, la administraci&oacute;n competente deb&iacute;a asumir y compensar al propietario por los impagos de rentas. El Gobierno calculaba que las bonificaciones incluidas supon&iacute;an unos 330 millones de euros que se ahorrar&iacute;an los peque&ntilde;os propietarios en su declaraci&oacute;n de la renta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la intenci&oacute;n subyacente siempre fue aprovechar el momento oportuno &mdash;en este noveno aniversario de las cargas policiales del 1 de octubre de 2017 y el inicio de la represi&oacute;n en Catalunya &mdash; para votar en contra y hacer colapsar al Ejecutivo espa&ntilde;ol. La Ejecutiva Nacional de Junts anunci&oacute;, precisamente en el 1 de octubre de 2026, su voto en contra y pidi&oacute; al PSOE que retirase las dos normas. La portavoz, <strong>M&iacute;riam Nogueras</strong>, acus&oacute; al Gobierno de &laquo;enga&ntilde;ar a la gente&raquo; y de darle una &laquo;falsa esperanza&raquo;. &laquo;Hay que decir la verdad, sea cual sea el precio&raquo;, proclam&oacute; Nogueras, criticando que los decretos no actuaban contra los fondos buitre y s&iacute; contra los peque&ntilde;os propietarios. Pero la realidad es que la concepci&oacute;n propietarista de Junts &mdash;su defensa&nbsp;a ultranza del peque&ntilde;o arrendador frente a las medidas de protecci&oacute;n al inquilino&mdash; fue la coartada social perfecta para consumar la venganza. Junts no vot&oacute; contra el decreto por su sesgo propietarista; utiliz&oacute; su sesgo propietarista como excusa para votar contra el Gobierno. El informe interno de Junts calificaba el decreto de &laquo;tr&aacute;gala&raquo; y detallaba diez motivos para rechazarlo. El resultado fue una derrota parlamentaria sin paliativos: 172 votos a favor y 178 en contra en el primer decreto; 166 frente a 184 en el segundo. Los siete diputados de Junts fueron decisivos. Gabriel Rufi&aacute;n, portavoz de ERC, lo dijo sin ambages: &laquo;Sus intereses particulares putean a miles de personas&raquo;. La prensa internacional habl&oacute; de &laquo;sonora derrota&raquo; y de &laquo;profundizaci&oacute;n de la crisis pol&iacute;tica&raquo; para S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Al tumbar los decretos, Puigdemont no solo castiga al PSOE. Contribuye de forma decisiva a colapsar al Gobierno, facilitando objetivamente la ofensiva reaccionaria de los aparatos judiciales, policiales, medi&aacute;ticos y de la alianza PP-Vox. Y lo hace en un contexto de alta volatilidad, con la espoleta geopol&iacute;tica de Ceuta activada y sin resolver. Porque Ceuta no es s&oacute;lo un tel&oacute;n de fondo: es el incendio que Puigdemont aviva con su voto. Entre el 30 y el 31 de julio, entre 75.000 y 85.000 personas entraron irregularmente en la ciudad aut&oacute;noma desde Marruecos, una cifra equivalente a la pr&aacute;ctica totalidad de su poblaci&oacute;n censada (83.595 habitantes). El informe policial del <strong>Centro Nacional de Inmigraci&oacute;n y Fronteras</strong> concluy&oacute; que no fue un fen&oacute;meno espont&aacute;neo, sino una operaci&oacute;n de &laquo;guiado activo de la masa&raquo; por parte de las fuerzas de seguridad marroqu&iacute;es, calificada como &laquo;una acci&oacute;n de contra-inteligencia ofensiva de manual&raquo;. El documento <strong>no descarta que Marruecos &laquo;intente explotar la situaci&oacute;n generada en Ceuta en beneficio de sus intereses estrat&eacute;gicos&raquo;</strong>. Una jueza espa&ntilde;ola de la Audiencia Nacional ha abierto una investigaci&oacute;n formal; Marruecos lo niega y el Gobierno espa&ntilde;ol apenas pide &laquo;repensar&raquo; la relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero la dimensi&oacute;n m&aacute;s grave de esta crisis es la humanitaria. <strong>Amnist&iacute;a Internacional</strong> ha documentado, tras entrevistar a m&aacute;s de 65 personas migrantes y solicitantes de asilo &mdash;entre ellas 31 menores y 26 mujeres, dos embarazadas&mdash;, un patr&oacute;n sistem&aacute;tico de agresiones por parte de militares espa&ntilde;oles que &laquo;seg&uacute;n patrones internacionales, podr&iacute;an definirse como tortura&raquo;: palizas, acoso, robo, destrucci&oacute;n de tel&eacute;fonos, insultos, amenazas para abandonar Ceuta, humillaciones como obligar a musulmanes a arrodillarse para besar una cruz, y un &laquo;hostigamiento diario de naturaleza racista, xen&oacute;foba e islam&oacute;foba&raquo;. Un testimonio documentado describe c&oacute;mo un migrante fue esposado, metido en un maletero, amordazado y golpeado contra un &aacute;rbol antes de ser arrojado por un terrapl&eacute;n, quedando 25 d&iacute;as sin poder caminar. La organizaci&oacute;n ha tenido acceso a v&iacute;deos que muestran a militares encapuchados golpeando de noche a migrantes o roci&aacute;ndoles con espray irritante, y expuls&aacute;ndoles a la fuerza a Marruecos. En este escenario de crisis humanitaria, tensi&oacute;n diplom&aacute;tica y sospecha de agresi&oacute;n territorial, los motivos esp&uacute;reos del voto de Junts cobran una gravedad inusitada. Es gasolina sobre el incendio. El expresident prioriza&nbsp;la venganza pol&iacute;tica y el c&aacute;lculo electoral: ver pasar el cad&aacute;ver del Gobierno espa&ntilde;ol cuando, por fin, regrese a Catalunya, como l&iacute;der del independentismo amparado por el Constitucional y ante un Supremo doblegado como actor pol&iacute;tico. Pero su venganza no se detiene en S&aacute;nchez. Puigdemont espera pacientemente a que el Partido Popular muerda el polvo. El otro coautor de la represi&oacute;n de 2017, el Partido Popular, ser&aacute; el siguiente en la lista. Quiere ver a Feij&oacute;o, tambi&eacute;n, bajo su dependencia pol&iacute;tica si no quiere cogobernar con el fascismo de Vox, si necesita de los votos de Junts para gobernar.
    </p><p class="article-text">
        Toda esta crisis institucional encierra una lecci&oacute;n pedag&oacute;gica ineludible. Es cierto que el principal Real Decreto-ley que acaba de decaer era estructuralmente insuficiente. Hac&iacute;a demasiadas concesiones al capital inmobiliario, premiaba fiscalmente al acaparador de viviendas, asfixiaba a los asalariados y pensionistas, a la vez&nbsp;que cubr&iacute;a las p&eacute;rdidas de los propietarios mediante compensaciones con fondos p&uacute;blicos. Su &uacute;nica virtud era suponer un dique de contenci&oacute;n legal, por m&iacute;nimo que fuera, frente a la barbarie especulativa y la ofensiva reaccionaria. Sin embargo, su naufragio a manos de Junts demuestra que el marco parlamentario burgu&eacute;s tiene l&iacute;mites infranqueables. No se puede desmercantilizar la vivienda, ni asegurar una vida digna, sin confrontar de ra&iacute;z con la sagrada propiedad privada; y esa tarea, hist&oacute;ricamente, no cabe en la convalidaci&oacute;n de un decreto-ley nacido de los pactos de pasillo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a la miseria del c&aacute;lculo electoral y el tacticismo pol&iacute;tico, se alza <strong>la &uacute;nica fuerza capaz de cambiar el tablero: la calle</strong>. Las mareas de cientos de miles de personas, las acampadas masivas, la desobediencia civil y el pulso inquebrantable del movimiento por la vivienda han demostrado c&oacute;mo se pueden mover las posiciones pol&iacute;ticas de los gobiernos en favor de las clases populares. Es imperativo que el contrapoder de la movilizaci&oacute;n popular destierre, de una vez por todas, estas intrigas y venganzas palaciegas burguesas. Quienes han tumbado estas medidas han jugado fr&iacute;volamente con el techo de miles de familias para satisfacer sus vendettas pol&iacute;ticas y expectativas electorales, allanando el camino al fascismo. Pero no seremos su da&ntilde;o colateral. Si el parlamentarismo burgu&eacute;s se ahoga en sus propias miserias, debe ser la autoorganizaci&oacute;n en los barrios, la huelga general y la fuerza constituyente de la clase trabajadora los que desborden los despachos y barran sus privilegios. A la decadencia de sus palacios, debemos oponer la firmeza implacable del contrapoder popular, favorecedor de un cambio en la correlaci&oacute;n de fuerzas, con organizaci&oacute;n y permanencia, que arrebate a la burgues&iacute;a su hegemon&iacute;a, desarticule su bloque de poder y abra paso a la construcci&oacute;n de un poder popular capaz de disputar, desde abajo y desde la calle, la direcci&oacute;n de la sociedad y sus instituciones. No para administrar el Estado tal como est&aacute;, sino para transformarlo de ra&iacute;z. Rep&uacute;blica, Socialismo y Derecho a la autodeterminaci&oacute;n de los pueblos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/venganza-waterloo-puigdemont-1-ajuste-cuentas-dinamita-legislatura_132_13559082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Oct 2026 09:59:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La venganza de Waterloo: Puigdemont, el 1-O y el ajuste de cuentas que dinamita la legislatura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Carles Puigdemont,1-0 Catalunya,Referéndum 1-O]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Real Decreto-ley 26/2026: propietarismo, rentismo y la trinchera antifascista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/real-decreto-ley-26-2026-propietarismo-rentismo-trinchera-antifascista_132_13551903.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/788a2bfb-8bcf-4c43-ab12-d0910660c4b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Real Decreto-ley 26/2026: propietarismo, rentismo y la trinchera antifascista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La coyuntura histórica impone una lectura táctica insoslayable: la convalidación de este Real Decreto-ley el próximo viernes en el Congreso es imprescindible para cerrar el paso a la ofensiva reaccionaria y evitar que el fascismo capitalice un colapso del Gobierno. Reconocer la insuficiencia de la vía parlamentaria no equivale a ceder terreno al enemigo de clase</p></div><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n en el Bolet&iacute;n Oficial del Estado del Real Decreto-ley 26/2026, de 29 de septiembre, por el que se adoptan medidas urgentes para la protecci&oacute;n de la funci&oacute;n social de la vivienda y la ampliaci&oacute;n de la oferta de vivienda asequible, constituye un acontecimiento revelador de las din&aacute;micas de clase que rigen el Estado contempor&aacute;neo. Vendido por la propaganda institucional como el blindaje definitivo de la funci&oacute;n social de la vivienda y la respuesta urgente a la emergencia habitacional tras el dram&aacute;tico desahucio de <strong>Mari Carmen Abascal,</strong> un an&aacute;lisis riguroso de su texto definitivo &mdash;frente a las expectativas y cr&iacute;ticas formuladas sobre sus borradores previos&mdash; desenmascara una realidad incuestionable: la norma vuelve a priorizar la l&oacute;gica propietarista y las exigencias del mercado capitalista por encima de las necesidades materiales de la clase trabajadora. Pese a la introducci&oacute;n de parches administrativos sobre los alquileres de temporada, el r&eacute;gimen de habitaciones o la suspensi&oacute;n condicionada de lanzamientos, el decreto profundiza la financiarizaci&oacute;n del sector inmobiliario mediante mecanismos como la &laquo;Cuenta de Ahorro e Inversi&oacute;n Financia Europa&raquo; &mdash;un nuevo instrumento de ahorro con ventajas fiscales que busca movilizar el ahorro minorista inmovilizado de los hogares (en dep&oacute;sitos bancarios o efectivo) y canalizarlo hacia la econom&iacute;a real y los mercados de capitales del Espacio Econ&oacute;mico Europeo (EEE), reduciendo la presi&oacute;n de la inversi&oacute;n especulativa sobre el mercado inmobiliario residencial &mdash; y un abanico de incentivos fiscales dise&ntilde;ados a la medida de rentistas y Socimis.
    </p><p class="article-text">
        Las Sociedades An&oacute;nimas Cotizadas de Inversi&oacute;n en el Mercado Inmobiliario, conocidas por el acr&oacute;nimo SOCIMI, son veh&iacute;culos de inversi&oacute;n colectiva que, bajo un r&eacute;gimen fiscal privilegiado &mdash;exenci&oacute;n del Impuesto sobre Sociedades a cambio de repartir la mayor parte de sus beneficios v&iacute;a dividendos&mdash;, se han erigido en agentes centrales de la financiarizaci&oacute;n de la vivienda. Su l&oacute;gica no es la producci&oacute;n de hogares, sino la captura de rentas: adquieren edificios residenciales completos, los transforman en activos financieros y presionan al alza los precios del alquiler, expulsando a la poblaci&oacute;n de los centros urbanos. En la &uacute;ltima d&eacute;cada, las SOCIMI han colonizado el mercado residencial espa&ntilde;ol, comprando carteras de viviendas a fondos buitre y convirtiendo barrios enteros en activos de rendimiento. El Real Decreto-ley, lejos de frenar esta colonizaci&oacute;n, la incentiva: introduce un gravamen del 25% sobre los beneficios no distribuidos procedentes del alquiler residencial, pero lo reduce al 50% o incluso al 100% si las SOCIMI destinan m&aacute;s del 80% de su parque al alquiler asequible o reinvierten en &eacute;l. Se consolida as&iacute; una nueva frontera de negocio: la vivienda asequible como nicho de rentabilidad garantizada por el Estado.
    </p><p class="article-text">
        Esta subordinaci&oacute;n de los derechos sociales al capital es, desgraciadamente, la consecuencia l&oacute;gica de los l&iacute;mites estructurales del parlamentarismo burgu&eacute;s. El articulado del Real Decreto-ley elude intervenir de forma estructural el r&eacute;gimen de la propiedad privada especulativa o desmantelar la acumulaci&oacute;n del suelo. Al convertir la vivienda en un activo financiero protegido e incentivar la canalizaci&oacute;n del ahorro minorista hacia los mercados de inversi&oacute;n europeos, el Estado act&uacute;a como garante de las rentas del capital. La protecci&oacute;n concedida a los propietarios y la regulaci&oacute;n asim&eacute;trica del mercado del alquiler demuestran que, bajo la legalidad vigente, la propiedad privada sigue operando como una trampa que estrangula las condiciones de vida populares.
    </p><p class="article-text">
        El examen de la letra peque&ntilde;a confirma la primac&iacute;a del propietarismo. En materia de desahucios, el decreto establece una suspensi&oacute;n para personas vulnerables sin alternativa habitacional cuando el demandante sea un fondo buitre, pero para el resto de los casos articula un mecanismo de &laquo;enervaci&oacute;n extraordinaria&raquo; en el que la Administraci&oacute;n queda obligada a pagar las rentas adeudadas o, en su defecto, a subrogarse en la posici&oacute;n del inquilino. Lejos de garantizar el derecho a la vivienda con cargo a los beneficios del capital, la norma socializa las p&eacute;rdidas de los arrendadores mediante compensaciones con fondos p&uacute;blicos. El Estado no protege el techo; act&uacute;a como un seguro privado con cargo a la Hacienda P&uacute;blica para garantizar el dividendo del rentista. Los impuestos que paga la clase obrera a trav&eacute;s del IVA (en Canarias IGIC) y el IRPF servir&aacute;n para pagar la renta al gran tenedor.
    </p><p class="article-text">
        La asimetr&iacute;a fiscal es sangrante. El art&iacute;culo 6 de la norma reforma el IRPF para introducir reducciones de hasta el 100% en los rendimientos del alquiler para los arrendadores que cumplan determinadas condiciones, mientras que a los inquilinos con salarios medios o bajos se les ofrece una paup&eacute;rrima deducci&oacute;n del 10% con l&iacute;mites de base imponible. Se premia fiscalmente al acaparador mientras se asfixia al asalariado. La regulaci&oacute;n del alquiler temporal, pese a definir la causa justificada y limitar a doce meses los contratos, carece de una inspecci&oacute;n administrativa de oficio y de un r&eacute;gimen sancionador severo para los propietarios que fraudulentamente encubren alquileres de vivienda permanente. Se aboca al inquilino a una judicializaci&oacute;n civil inasumible. Los recargos del IBI a pisos vac&iacute;os o tur&iacute;sticos se dejan como una mera facultad opcional para los ayuntamientos, lo que en la pr&aacute;ctica los convierte en papel mojado.
    </p><p class="article-text">
        Para desentra&ntilde;ar la arquitectura de este decreto-ley y anticipar su votaci&oacute;n parlamentaria de este viernes en el Congreso de los Diputados, es indispensable examinar la correlaci&oacute;n de fuerzas pol&iacute;ticas y el trasfondo de las alianzas de clase. El Gobierno de coalici&oacute;n enfrenta una persistente y encarnizada ofensiva de corte golpista articulada por el bloque reaccionario fascista espa&ntilde;ol. En este panorama de alta inestabilidad, donde la espoleta geopol&iacute;tica de Ceuta amenaza con convertirse en el elemento desencadenante de una quiebra institucional, la supervivencia del Ejecutivo depende del alineamiento parlamentario de Junts. Como representaci&oacute;n pol&iacute;tica de la burgues&iacute;a catalana, Junts act&uacute;a como un aliado natural de clase del bloque reaccionario; sin embargo, no le interesa, al igual que al PNV, la ca&iacute;da inmediata del Gobierno debido a la necesidad t&aacute;ctica de garantizar la aplicaci&oacute;n &iacute;ntegra de la amnist&iacute;a a los condenados del proc&eacute;s. Esta contradicci&oacute;n explica por qu&eacute; el Real Decreto-ley ha sido moldeado con un indiscutible sesgo propietarista: ha sido concebido para satisfacer las exigencias de la patronal y los rentistas que representa Junts y PNV y amarrar as&iacute; su voto a favor en la convalidaci&oacute;n del viernes.
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente, la temperatura de la lucha de clases no se mide &uacute;nicamente en los esca&ntilde;os, sino en las calles. La acampada en la Plaza del Sol se ha erigido en un s&iacute;mbolo de antifascismo activo y resistencia popular en defensa del derecho a la vivienda y contra la voracidad especulativa. El hostigamiento, las amenazas de violencia fascista y la presi&oacute;n difamatoria desde aparatos ideol&oacute;gicos de la reacci&oacute;n, que sufre esta movilizaci&oacute;n, evidencian que el fascismo act&uacute;a como el brazo ejecutor del capital cuando este siente amenazados sus privilegios. Frente a la agresi&oacute;n fascista que pretende aplastar la protesta en las plazas, la lucha antifascista y la defensa de las conquistas populares exigen la mayor firmeza organizativa. Lo que no tiene justificaci&oacute;n alguna es que la Ley Mordaza no se haya derogado.
    </p><p class="article-text">
        En este complejo escenario dial&eacute;ctico, el Real Decreto-ley 26/2026 expone sin ambages las severas limitaciones del orden burgu&eacute;s, incapaz de ofrecer una salida verdaderamente emancipadora a la crisis de la vivienda. Es una norma estructuralmente insuficiente que concesiona demasiado al capital inmobiliario. No obstante, la coyuntura hist&oacute;rica impone una lectura t&aacute;ctica insoslayable: la convalidaci&oacute;n de este Real Decreto-ley el pr&oacute;ximo viernes en el Congreso es imprescindible para cerrar el paso a la ofensiva reaccionaria y evitar que el fascismo capitalice un colapso del Gobierno. Reconocer la insuficiencia de la v&iacute;a parlamentaria no equivale a ceder terreno al enemigo de clase. Al fascismo no se le da ni el m&aacute;s m&iacute;nimo margen de maniobra. La aprobaci&oacute;n del decreto debe asumirse como una trinchera defensiva temporal para contener la embestida golpista, mientras la clase trabajadora redobla la movilizaci&oacute;n en las calles y en las acampadas populares.
    </p><p class="article-text">
        La convalidaci&oacute;n de esta norma, con todas sus insuficiencias, posee adem&aacute;s un valor pedag&oacute;gico y estrat&eacute;gico de primer orden. Demuestra que la movilizaci&oacute;n popular sostenida &mdash;las mareas de centenares de miles de personas, las acampadas, el pulso del Sindicato de Inquilinas&mdash; arranca concesiones al poder, aunque sean m&iacute;nimas y est&eacute;n dise&ntilde;adas para desmovilizar. Evidencia que la correlaci&oacute;n de fuerzas no es inmutable y que la presi&oacute;n en la calle condiciona la letra de la ley. Pero tambi&eacute;n revela, con crudeza, que el marco parlamentario burgu&eacute;s tiene l&iacute;mites infranqueables: no se puede desmercantilizar la vivienda sin enfrentar la propiedad privada, y esa tarea no cabe en los estrechos m&aacute;rgenes de la convalidaci&oacute;n de un decreto-ley. La lecci&oacute;n es clara: la eficacia de la movilizaci&oacute;n debe traducirse en organizaci&oacute;n permanente y en la construcci&oacute;n de una mayor&iacute;a pol&iacute;tica y social que desborde por la izquierda al PSOE. No estamos en las condiciones de la toma del Palacio de Invierno ni en las de La Comuna de Par&iacute;s; ser&iacute;a un error infantil aventurerista confundir la correlaci&oacute;n actual con una situaci&oacute;n revolucionaria. Pero tampoco estamos en una normalidad democr&aacute;tica: hay un asedio fascista y golpista que exige unidad, firmeza y una alternativa de poder. Esa alternativa pasa por articular una mayor&iacute;a unitaria, transformadora, socialista y soberanista, capaz de disputar la hegemon&iacute;a en las instituciones y en las calles, de convertir la rabia en proyecto y la protesta en poder popular. La crisis de la vivienda no se resuelve remunerando al rentista con incentivos fiscales ni autorizando subidas del 2% sobre precios abusivos; se resuelve desmercantilizando el suelo y garantizando el techo por la v&iacute;a del derecho y la justicia social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/real-decreto-ley-26-2026-propietarismo-rentismo-trinchera-antifascista_132_13551903.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Sep 2026 18:47:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Real Decreto-ley 26/2026: propietarismo, rentismo y la trinchera antifascista]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la porra a la acampada: el contrapoder popular que despierta en Sol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/porra-acampada-contrapoder-popular-despierta-sol_132_13541764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ded9d37a-25e9-44fc-920a-cdda9d0833ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la porra a la acampada: el contrapoder popular que despierta en Sol"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta irrupción no es un accidente. Es la respuesta organizada de la clase trabajadora a la ofensiva del bloque dominante. Un actor colectivo como el Sindicato de Inquilinas, nacido de la necesidad popular, ha asumido la posición de vanguardia que la izquierda parlamentaria dejó vacante</p></div><p class="article-text">
        El materialismo hist&oacute;rico nos impide leer la realidad como un &aacute;lbum de fotograf&iacute;as desconectadas; nos exige analizarla como una totalidad donde cada encuadre revela los intereses de clase en pugna. <strong>La coyuntura que atraviesa el Estado espa&ntilde;ol</strong> no responde a una sucesi&oacute;n accidental de crisis &mdash;migratoria, habitacional, judicial&mdash;, sino a una operaci&oacute;n de desestabilizaci&oacute;n a gran escala. Es una ofensiva orquestada por el bloque dominante para someter a un Gobierno que, d&eacute;bil y claudicante, ha perdido el control efectivo de sus propios aparatos represivos. Asistimos, en definitiva, al levantamiento del Estado profundo.
    </p><p class="article-text">
        Para descifrar esta ofensiva, el an&aacute;lisis debe partir del laboratorio del horror en el que han convertido a Ceuta. La crisis desatada a finales de julio trasciende el drama humanitario: es un episodio de <strong>guerra h&iacute;brida donde Estados Unidos, Israel y Marruecos han instrumentalizado la migraci&oacute;n como arma y la frontera como trinchera</strong>. Este escenario ha operado como el caldo de cultivo perfecto para la fascistizaci&oacute;n acelerada de las fuerzas de seguridad del Estado. La normalizaci&oacute;n de agresiones y emboscadas con intervenci&oacute;n militar, as&iacute; como el despliegue de 4.100 efectivos y la dotaci&oacute;n de gas pimienta a patrullas admitidos por el Ministerio de Defensa, evidencian una deriva autoritaria alarmante. Una impunidad que envalentona a los sectores neofascistas, tal como demostr&oacute; el intento de linchamiento a una diputada de Ceuta Ya! el pasado 21 de septiembre. Cuando la violencia parapolicial se dirige contra cargos electos ante la mirada pasiva del Estado, presenciamos los proleg&oacute;menos de un fascismo de nuevo cu&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Este asalto no ocurre en un vac&iacute;o geopol&iacute;tico, sino en un marco deliberado por el imperialismo atlantista. <strong>Washington y Tel Aviv, utilizando a Rabat como gendarme delegado</strong>, tejieron las condiciones propicias <strong>para golpear al Ejecutivo de Pedro S&aacute;nchez</strong>. Aprovechando la vulnerabilidad de la frontera sur, inyectaron una dosis letal de inestabilidad para castigar y neutralizar cualquier atisbo, por m&iacute;nimo que fuera, de autonom&iacute;a pol&iacute;tica y diplom&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Esta bestialidad represiva no es una anomal&iacute;a perif&eacute;rica; es la misma maquinaria coercitiva que opera en las calles de Madrid para blindar la especulaci&oacute;n inmobiliaria. El infame <strong>desahucio de Maricarmen</strong>, arrancada de su hogar a los 87 a&ntilde;os vulnerando frontalmente los mandatos sobre derechos humanos de la ONU, es la prueba de cargo de un Gobierno aislado y asediado. La claudicaci&oacute;n gubernamental ante la no convalidaci&oacute;n parlamentaria del Real Decreto Ley antidesahucios en marzo hizo que se entregara a la clase trabajadora a las fauces del rentismo. Y la respuesta del Estado fue, invariablemente, la fuerza bruta: antidisturbios dando porrazos, retorciendo brazos, aplastando cabezas y cuellos ante resistencias pac&iacute;ficas y posteriores cargas con pelotas de goma en el Paseo de la Castellana contra las 10.000 personas que salieron a protestar. No son frentes inconexos. Obedecen a una l&oacute;gica un&iacute;voca: <strong>la vivienda como mercanc&iacute;a, la frontera como trinchera, la protesta como delito</strong>. El Estado burgu&eacute;s no arbitra entre clases; administra la correlaci&oacute;n de fuerzas y, ante la rebeli&oacute;n de la mayor&iacute;a social, ense&ntilde;a la porra y ejerce la brutalidad policial.
    </p><p class="article-text">
        En este an&aacute;lisis de la totalidad, la cr&iacute;tica marxista debe apuntar inexcusablemente a quienes, arrog&aacute;ndose la representaci&oacute;n obrera, eluden las &uacute;ltimas consecuencias de su posici&oacute;n. Como certeramente se ha apuntado desde reflexiones como las publicadas en Hojas de Debate, el desahucio de Maricarmen exig&iacute;a ejercer una posici&oacute;n neta de vanguardia. Es cierto que figuras como el secretario general del PCE, Enrique Santiago, o la eurodiputada Irene Montero, asistieron a las movilizaciones posteriores, pero lo hicieron resguardados en un c&oacute;modo segundo plano. Desde posiciones comunistas o feministas de genuina transformaci&oacute;n, el lugar hist&oacute;rico en el momento cr&iacute;tico no era la presencia testimonial en la retaguardia, sino la puerta de esa vivienda. Dejar a la ciudadan&iacute;a sola frente a la crudeza de la represi&oacute;n es una renuncia pol&iacute;tica inaceptable. Un liderazgo conectado con los intereses de clase no busca el foco medi&aacute;tico; planta el cuerpo en primera l&iacute;nea junto a los desahuciados para intentar detener la violencia estatal con su presencia. La vanguardia no se decreta desde las actas parlamentarias; se ejerce poniendo el cuerpo. Si se reclama representar a la clase trabajadora, hay que asumir su riesgo, su represi&oacute;n y su dignidad. Lo contrario no es t&aacute;ctica institucional, es la simple gesti&oacute;n de la derrota.
    </p><p class="article-text">
        Se revela as&iacute; un doble cortocircuito: por un lado, una izquierda institucional incapaz de asumir la vanguardia en la calle; por otro, un Ejecutivo sin control sobre unas fuerzas de seguridad que emplea la sa&ntilde;a con la protesta social, ni sobre algunos efectivos militares que aplican l&oacute;gicas de guerra sucia en la frontera. Este desgaste basal es instrumentalizado sin piedad por las altas magistraturas en su particular cruzada de lo que puede parecer un <strong>&ldquo;golpismo judicial&rdquo;</strong>, cuando se concatenan hechos objetivos. Al suspender la 'Ley de Nietos', avalar desahucios y procesar al entorno familiar presidencial m&aacute;s estrecho, la judicatura conservadora abona objetivamente el terreno reaccionario. No es una disputa t&eacute;cnica: es una guerra de posiciones gramsciana, librada con togas y sumarios, mientras las porras garantizan el orden material del capital.
    </p><p class="article-text">
        La culminaci&oacute;n de esta estrategia cristaliz&oacute; el s&aacute;bado 26 de septiembre de 2026, en Madrid. Bajo el pretexto de defender Ceuta, una supuesta &ldquo;Sociedad Civil Espa&ntilde;ola&rdquo; march&oacute; arropada abiertamente por el PP y Vox. En la cabecera, Santiago Abascal se dio un ba&ntilde;o de multitudes al grito de &ldquo;&iexcl;presidente!&rdquo;. <strong>La ausencia de N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o</strong>, sustituido por Miguel Tellado, evidenci&oacute; la sumisi&oacute;n discursiva del Partido Popular. Tellado clam&oacute; contra una supuesta &ldquo;invasi&oacute;n&rdquo;, compar&oacute; al Gobierno con el narcotr&aacute;fico y evadi&oacute; rechazar la exigencia de Vox de juzgar a S&aacute;nchez por traici&oacute;n. El fascismo vertebra ya a la derecha espa&ntilde;ola: Vox impone el marco y el PP se pliega. No es un estallido espont&aacute;neo, sino una ofensiva coordinada donde judicatura, c&uacute;pulas policiales, medios, extrema derecha e imperialismo convergen para derribar cualquier posibilidad de gobierno aut&oacute;nomo y disciplinar a las clases populares.
    </p><p class="article-text">
        Pero ese mismo s&aacute;bado 26 de septiembre, mientras la reacci&oacute;n exhib&iacute;a un m&uacute;sculo, que result&oacute; desinflado, en el &ldquo;Arco de la Victoria&rdquo;, la dial&eacute;ctica de clases materializ&oacute; su r&eacute;plica. Una marea de 300.000 personas desbord&oacute; el centro de Madrid bajo el lema &ldquo;Ni una Maricarmen m&aacute;s&rdquo;. Convocada por el Sindicato de Inquilinas, esta marcha intergeneracional traz&oacute; una l&iacute;nea n&iacute;tida de confrontaci&oacute;n: &ldquo;O con el capital o con la clase obrera&rdquo;. El cl&iacute;max lleg&oacute; con la acampada en la tarde noche en la Puerta del Sol, un eco ineludible del 15-M, coronado por el mensaje de la propia Maricarmen instando a convertir su drama en el motor del cambio legislativo. Al repicar de llaves y bajo la consigna &ldquo;O cae el rentismo, o cae el gobierno&rdquo;, los manifestantes demostraron que el espacio p&uacute;blico sigue en disputa.
    </p><p class="article-text">
        La movilizaci&oacute;n, extendida a 40 ciudades en todo el Estado (en Las Palmas de Gran Canaria convoc&oacute; 20.000 personas, aproximadamente) marca un ultim&aacute;tum al Consejo de Ministros de cara al inminente decreto de vivienda. Las exigencias son innegociables: obligaci&oacute;n de causa justificada para no renovar contratos, rebajar, topar o congelar precio de alquileres, conversi&oacute;n contractual a modelos indefinidos y regulaci&oacute;n estricta de los alquileres de temporada. La advertencia del Sindicato de Inquilinas a CCOO y UGT para convocar una huelga general por la vivienda evidencia que el motor de la historia vuelve a girar por la base.
    </p><p class="article-text">
        Esta irrupci&oacute;n no es un accidente. Es la respuesta organizada de la clase trabajadora a la ofensiva del bloque dominante. Un actor colectivo como el Sindicato de Inquilinas, nacido de la necesidad popular, ha asumido la posici&oacute;n de vanguardia que la izquierda parlamentaria dej&oacute; vacante. La conclusi&oacute;n es n&iacute;tida: el aparato estatal est&aacute; operando con una autonom&iacute;a relativa que lo erige en ariete de las oligarqu&iacute;as. Frente a un Estado en guerra contra la mayor&iacute;a social y una izquierda institucional que no comparece donde se la necesita, las clases populares no pueden limitarse a hacer de escudo humano del progresismo.
    </p><p class="article-text">
        Urge la articulaci&oacute;n de un contrapoder real: democratizar de ra&iacute;z los aparatos de seguridad y justicia, desmilitarizar las fronteras, regularizar a los migrantes como sujetos de derecho, articular mecanismos solidarios de reubicaci&oacute;n temporal en la Pen&iacute;nsula y la UE, y expropiar de forma implacable a los especuladores que han convertido la vivienda en un bot&iacute;n. La acampada en Sol es la semilla de ese contrapoder. No basta con resistir; hay que organizar, disputar y gobernar desde abajo. La disyuntiva hist&oacute;rica no es entre orden y caos, sino entre democracia popular y autoritarismo olig&aacute;rquico. Y esa batalla, contra el fascismo y la especulaci&oacute;n inmobiliaria, no se libra solo en los esca&ntilde;os, sino en los barrios, en las plazas ocupadas y en las fronteras. Ayer la mayor&iacute;a social dio un paso al frente; la pregunta ya no es si el contrapoder es posible, sino con qu&eacute; firmeza seremos capaces de construirlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/porra-acampada-contrapoder-popular-despierta-sol_132_13541764.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Sep 2026 10:46:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la porra a la acampada: el contrapoder popular que despierta en Sol]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Autodeterminación, neutralidad de Canarias y orden multipolar: la trinchera de los pueblos frente a la barbarie atlantista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/autodeterminacion-neutralidad-canarias-orden-multipolar-trinchera-pueblos-frente-barbarie-atlantista_132_13510186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/581d4a06-9550-4a2e-8968-27a1eab85bc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Autodeterminación, neutralidad de Canarias y orden multipolar: la trinchera de los pueblos frente a la barbarie atlantista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a la arquitectura del vasallaje atlantista, la respuesta estratégica de la clase trabajadora canaria debe ser la consecución de un Estatuto de Neutralidad Activa para el Archipiélago, como una de las expresiones del derecho a la autodeterminación. Un régimen normativo garantizado internacionalmente que declare al territorio canario estrictamente desnuclearizado, libre de armas de destrucción masiva, exento de bases militares extranjeras y blindado ante su instrumentalización para guerras de agresión o maniobras imperiales</p></div><p class="article-text">
        El <strong>Memorando de Entendimiento firmado en Cardiff el 14 de septiembre de 2026</strong> trasciende con mucho la coyuntura brit&aacute;nica. No estamos ante una simple alianza t&aacute;ctica, sino ante el s&iacute;ntoma inequ&iacute;voco de la quiebra del modelo centralista de Westminster y de la crisis org&aacute;nica de hegemon&iacute;a del bloque dominante. Suscribieron el documento John Swinney, jefe del Gobierno escoc&eacute;s y l&iacute;der del SNP (Scottish National Party / Partido Nacional Escoc&eacute;s); Rhun ap Iorwerth, dirigente de Plaid Cymru (Partido de Gales) y ministro principal gal&eacute;s, y Michelle O&rsquo;Neill, l&iacute;der de Sinn F&eacute;in en Irlanda del Norte. Los tres participaron en calidad de m&aacute;ximos responsables de sus respectivas formaciones pol&iacute;ticas, sin actuar formalmente en representaci&oacute;n de los Ejecutivos regionales, subrayando el car&aacute;cter de alianza estrat&eacute;gica entre movimientos de emancipaci&oacute;n nacional.
    </p><p class="article-text">
        Los firmantes articulan proyectos con din&aacute;micas hist&oacute;ricas espec&iacute;ficas &mdash;el SNP persigue la convocatoria de un nuevo refer&eacute;ndum de independencia para Escocia; Plaid Cymru defiende la ampliaci&oacute;n del autogobierno gal&eacute;s dentro de un proceso destituyente del Estado unitario; y Sinn F&eacute;in abandera la reunificaci&oacute;n de la isla de Irlanda&mdash;, pero coinciden en un eje doctrinal irrenunciable: el ejercicio efectivo del derecho a la autodeterminaci&oacute;n. El propio texto lo proclama sin ambages: &laquo;Para quienes observan en estas islas &mdash;y para quienes observan en todo el mundo&mdash; no podr&iacute;a haber una se&ntilde;al m&aacute;s clara de que el tiempo de Westminster est&aacute; llegando a su fin&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese agotamiento estructural del Estado centralizado e imperial brit&aacute;nico se inscribe en una mutaci&oacute;n geopol&iacute;tica de alcance planetario: la crisis irreversible del orden unipolar imperialista y el avance hacia un horizonte multipolar. Esta transici&oacute;n encuentra sustento doctrinal e institucional en instrumentos de la diplomacia colectiva como la <strong>Declaraci&oacute;n de Nueva Delhi de los BRICS </strong>(acr&oacute;nimo del bloque geopol&iacute;tico integrado por Brasil, Rusia, India, China, Sud&aacute;frica y sus nuevos Estados miembros), adoptada el 13 de septiembre de 2026. Dicho texto propugna la refundaci&oacute;n de las relaciones internacionales sobre los pilares del multilateralismo polis&eacute;mico, la igualdad soberana de los Estados, la no injerencia en los asuntos internos y la observancia estricta del Derecho Internacional.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta inevitable redistribuci&oacute;n del poder global, la respuesta estrat&eacute;gica del bloque atlantista ha sido la hipertrofia militar y el atrincheramiento ideol&oacute;gico. Asistimos a la implantaci&oacute;n coercitiva de una econom&iacute;a de guerra y a la derivaci&oacute;n sistem&aacute;tica de recursos p&uacute;blicos hacia los complejos militares e industriales, desmantelando los derechos sociales y precarizando las condiciones de vida de la clase trabajadora. Para legitimar esta transferencia de rentas hacia el capital armament&iacute;stico, las oligarqu&iacute;as occidentales reactivan el supremacismo neocolonial que dibuja a la metr&oacute;poli imperial como un &laquo;jard&iacute;n&raquo; que debe ser protegido frente a la &laquo;selva&raquo; exterior mediante el bloqueo, la sanci&oacute;n unilateral o la intervenci&oacute;n militar directa. Esta l&oacute;gica segregadora constituye el caldo de cultivo ideal para el neofascismo, el racismo institucional y el autoritarismo de Estado, dise&ntilde;ados para fracturar la conciencia de clase y neutralizar la resistencia popular.
    </p><p class="article-text">
        En este tablero de confrontaci&oacute;n, la libre determinaci&oacute;n de los pueblos emerge como la herramienta jur&iacute;dica y pol&iacute;tica indispensable para la salvaguarda de la paz y la soberan&iacute;a material. La Carta de la ONU (Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas), en su art&iacute;culo 1.2, consagra como principio rector la cooperaci&oacute;n fundada en el respeto a la igualdad de derechos y a <strong>la autodeterminaci&oacute;n de las naciones</strong>. Este precepto adquiere fuerza vincular e indisoluble en el art&iacute;culo 1 com&uacute;n al PIDCP (Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos) y al PIDESC (Pacto Internacional de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales), al tipificar que &laquo;todos los pueblos tienen el derecho de libre determinaci&oacute;n&raquo; para fijar su condici&oacute;n pol&iacute;tica y proveer a su desarrollo econ&oacute;mico y social.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, la Resoluci&oacute;n 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU, de 14 de diciembre de 1960 &mdash;Carta Magna de la Descolonizaci&oacute;n&mdash;, resolvi&oacute; que &laquo;todos los pueblos tienen un derecho inalienable a la plena libertad, al ejercicio de su soberan&iacute;a y a la integridad de su territorio nacional&raquo;, exigiendo el traspaso incondicional del poder a los pueblos no aut&oacute;nomos. El control efectivo sobre la propia estructura productiva y los recursos estrat&eacute;gicos es la premisa sine qua non para liquidar la subordinaci&oacute;n neocolonial.
    </p><p class="article-text">
        El Acuerdo de Cardiff se entronca directamente con esta doctrina internacionalista al afirmar: &laquo;Cada una de nuestras naciones tiene el derecho a determinar su propio futuro, por medios democr&aacute;ticos y de acuerdo con la voluntad de su pueblo&raquo;. Y a&ntilde;ade: &laquo;Ning&uacute;n gobierno de Westminster tiene derecho a bloquear la democracia ni a socavar el principio de que nuestros pueblos decidir&aacute;n su propio futuro&raquo;. Si bien el memorando reconoce las &laquo;distintas posturas constitucionales&raquo; de los firmantes, sit&uacute;a la legitimidad democr&aacute;tica por encima de la legalidad formal impuesta por el centro imperial. Reclama adem&aacute;s que el Ejecutivo brit&aacute;nico &laquo;prepare, planifique y facilite el cambio constitucional&raquo;, se&ntilde;alando la urgencia de desmontar la arquitectura econ&oacute;mica caduca de Whitehall &mdash;t&eacute;rmino que designa al centro neur&aacute;lgico del poder administrativo, ministerial y ejecutivo del Estado brit&aacute;nico concentrado en Londres&mdash; para poner la riqueza energ&eacute;tica al servicio de la mayor&iacute;a social.
    </p><p class="article-text">
        La extrapolaci&oacute;n de estas premisas al Estado espa&ntilde;ol resulta insoslayable. El r&eacute;gimen constitucional de 1978 padece un colapso de legitimidad frente a las aspiraciones expl&iacute;citas de soberan&iacute;a, principalmente, hoy, de <strong>Catalunya y Euskal Herria</strong>. Su arquitectura jur&iacute;dica opera como un dispositivo de petrificaci&oacute;n centralista al servicio de las corporaciones privadas, la oligarqu&iacute;a financiera y bancaria de la metr&oacute;poli. Pretender encorsetar las realidades nacionales mediante el fetichismo legal o la coerci&oacute;n judicial ignora que la norma positiva no es m&aacute;s que la cristalizaci&oacute;n formal de una correlaci&oacute;n de fuerzas determinada. Una articulaci&oacute;n democr&aacute;tica y pac&iacute;fica entre pueblos solo puede emanar del pacto libremente asumido desde el ejercicio de la soberan&iacute;a originaria.
    </p><p class="article-text">
        En este entramado de contradicciones, <strong>Canarias padece una vulnerabilidad geopol&iacute;tica cr&iacute;tica</strong>. Relegado hist&oacute;ricamente a una condici&oacute;n perif&eacute;rica y dependiente, el Archipi&eacute;lago experimenta una peligrosa mutaci&oacute;n estructural: su conversi&oacute;n acelerada en plataforma log&iacute;stica, tecnol&oacute;gica y militar avanzada de la OTAN (Organizaci&oacute;n del Tratado del Atl&aacute;ntico Norte) para proyectar operaciones hacia el Sahel, &Aacute;frica Occidental y el Magreb. Bajo la cobertura del discurso oficial de la &laquo;diversificaci&oacute;n econ&oacute;mica&raquo;, consorcios tecnol&oacute;gicos y cl&uacute;steres de la industria armament&iacute;stica absorben ingentes recursos p&uacute;blicos para desarrollar infraestructuras de doble uso militar. Esta deriva integra a las islas en el engranaje de agresiones imperiales, transform&aacute;ndolas en &laquo;zona hostil&raquo; y objetivo t&aacute;ctico directo en eventuales conflictos b&eacute;licos, vulnerando el mandato democr&aacute;tico dictado por el pueblo canario el 12 de marzo de 1986, cuando vot&oacute; mayoritariamente contra la permanencia en la OTAN.
    </p><p class="article-text">
        La viabilidad procedimental de la autodeterminaci&oacute;n cuenta con referencias claras en el Derecho Comparado. El caso de Nueva Caledonia en relaci&oacute;n con la Rep&uacute;blica Francesa&nbsp;resulta ilustrativo: El Acuerdo de Bougival (12 de julio de 2025) fue suscrito en Francia entre el Gobierno central y representantes lealistas e independentistas Kanakos para fijar un nuevo modelo estatutario tras el fin del ciclo de Numea y la crisis institucional de 2024:&nbsp;Define a Nueva Caledonia como un &ldquo;Estado aut&oacute;nomo&rdquo; integrado en la Rep&uacute;blica Francesa; introducen la consulta obligatoria a las autoridades locales sobre la estrategia militar en el Indo-Pac&iacute;fico y prev&eacute;n un mecanismo para una eventual cesi&oacute;n en materia de defensa; y se reconoce la nacionalidad caledoniana. El precedente demostr&oacute; que el ejercicio de la soberan&iacute;a puede articularse mediante v&iacute;as internacionalmente homologadas y jur&iacute;dicamente ordenadas. Canarias, como territorio geogr&aacute;ficamente africano y de significaci&oacute;n ultraperif&eacute;rica, dotado de una identidad hist&oacute;rica diferenciada y una vocaci&oacute;n pacifista ratificada en las urnas, exige un proceso an&aacute;logo de restituci&oacute;n soberana.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la arquitectura del vasallaje atlantista, la respuesta estrat&eacute;gica de la clase trabajadora canaria debe ser la consecuci&oacute;n de un <strong>Estatuto de Neutralidad Activa</strong> para el Archipi&eacute;lago, como una de las expresiones del derecho a la autodeterminaci&oacute;n. Un r&eacute;gimen normativo garantizado internacionalmente que declare al territorio canario estrictamente desnuclearizado, libre de armas de destrucci&oacute;n masiva, exento de bases militares extranjeras y blindado ante su instrumentalizaci&oacute;n para guerras de agresi&oacute;n o maniobras imperiales. Este Estatuto debe incorporar una cl&aacute;usula de salvaguarda que impida la &laquo;guantanamizaci&oacute;n&raquo; de las islas: evitando que, mediante la aplicaci&oacute;n del Pacto Europeo sobre Migraci&oacute;n y Asilo, el suelo canario sea convertido en una c&aacute;rcel a cielo abierto y un centro de reclusi&oacute;n exterior para las masas migrantes despose&iacute;das por el expolio neocolonial en sus pa&iacute;ses de origen.
    </p><p class="article-text">
        La neutralidad territorial activa no es un postulado ut&oacute;pico, sino una figura con amplio anclaje en el Derecho Internacional P&uacute;blico. Las Islas &Aring;land representan un modelo de desmilitarizaci&oacute;n y neutralidad garantizado por convenios internacionales vigentes, conservando un estatus sui generis respetado por las potencias globales. Asimismo, la Rep&uacute;blica de Malta consagra en el art&iacute;culo 1 de su Constituci&oacute;n el principio de neutralidad activa, defini&eacute;ndose como un Estado no alineado que proh&iacute;be la instalaci&oacute;n de bases extranjeras y persigue activamente la paz. Para Canarias, la neutralidad no significa aislamiento, sino la condici&oacute;n previa para erigirse en un puente tricontinental de cooperaci&oacute;n, diplomacia de paz y solidaridad con los pueblos del Sur global.
    </p><p class="article-text">
        Desmantelar la falacia del centralismo atlantista es una tarea urgente para frenar la deriva hacia el rearme global y el neofascismo. La autodeterminaci&oacute;n de las naciones y el establecimiento de franjas de neutralidad activa en territorios de alta sensibilidad geoestrat&eacute;gica no dividen a las clases populares; al contrario, constituyen la premisa material para levantar una alternativa fundada en la paz, la justicia redistributiva y la emancipaci&oacute;n social. Frente al diktat de la econom&iacute;a de guerra y la subordinaci&oacute;n imperial, la libre determinaci&oacute;n de los pueblos se&ntilde;ala el &uacute;nico camino firme hacia un orden multipolar, justo y democr&aacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/autodeterminacion-neutralidad-canarias-orden-multipolar-trinchera-pueblos-frente-barbarie-atlantista_132_13510186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2026 07:20:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Autodeterminación, neutralidad de Canarias y orden multipolar: la trinchera de los pueblos frente a la barbarie atlantista]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estrasburgo desautoriza la doctrina Marchena: del dolo ambiental a la condena por el entorno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/estrasburgo-desautoriza-doctrina-marchena-dolo-ambiental-condena-entorno_132_13489627.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6cf2bb7a-1701-4c21-8273-ededfbac3665_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estrasburgo desautoriza la doctrina Marchena: del dolo ambiental a la condena por el entorno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Castigar la disidencia pacífica o inhabilitar a un alto cargo público bajo la etérea premisa del entorno son herramientas de hegemonía incompatibles con una democracia plena. No existen dos Derechos penales: solo hay uno válido, el que exige hechos históricamente probados, autor inequívocamente identificado y dolo estrictamente personal. Todo lo demás es autoritarismo revestido de toga</p></div><p class="article-text">
        El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha hecho lo que el Tribunal Constitucional no quiso hacer en 2021: desautorizar de manera concluyente la denominada <strong>doctrina Marchena</strong>. Este 3 de septiembre, en <strong>el caso Molina Mar&iacute;n y otros contra Espa&ntilde;a</strong>, Estrasburgo ha condenado a Espa&ntilde;a por vulnerar el art&iacute;culo 11 del Convenio Europeo de Derechos Humanos &mdash;derecho a la libertad de reuni&oacute;n pac&iacute;fica, interpretado a la luz del art&iacute;culo 10&mdash; en relaci&oacute;n con cuatro manifestantes del colectivo Aturem el Parlament, a quienes el Tribunal Supremo hab&iacute;a impuesto penas de tres a&ntilde;os de prisi&oacute;n por un delito contra las instituciones del Estado.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de un mero correctivo ni de una discrepancia interpretativa menor. La resoluci&oacute;n pone en cuesti&oacute;n todo <strong>un modelo de Derecho penal de corte autoritario</strong>, asentado en construcciones dogm&aacute;ticas que vac&iacute;an de contenido las garant&iacute;as procesales b&aacute;sicas. El Tribunal Europeo no blanquea lo ocurrido entre el 14 y el 15 de junio de 2011. Reconoce que hubo una perturbaci&oacute;n seria del funcionamiento del Parlament, que el acceso de los diputados qued&oacute; gravemente dificultado &mdash;solo 70 de 135 lograron entrar, algunos en helic&oacute;ptero y veh&iacute;culos policiales&mdash; y que se produjeron actos de acoso, insultos, escupitajos y lanzamiento de l&iacute;quidos. Lo que declara desproporcionado es condenar a tres a&ntilde;os de c&aacute;rcel a personas a las que la propia sentencia nacional no atribuy&oacute; ning&uacute;n acto concreto de violencia.
    </p><p class="article-text">
        La conducta probada de los cuatro recurrentes, Rub&eacute;n Molina Mar&iacute;n, &Aacute;ngela Bergillos Alguacil, Francisco Jos&eacute; Cobos Garc&iacute;a y Carlos Munter Domec, consisti&oacute;, seg&uacute;n el factum, en seguir a diputados, levantar los brazos, corear consignas y reprocharles las pol&iacute;ticas de recortes. Estrasburgo es taxativo: eso puede resultar molesto, puede constituir una obstrucci&oacute;n que justifique una sanci&oacute;n, pero no constituy&oacute; un acto de violencia ni una incitaci&oacute;n a la violencia, y una persona no deja de gozar del derecho de reuni&oacute;n pac&iacute;fica por los actos violentos cometidos por terceros no identificados en el curso de la manifestaci&oacute;n. El Tribunal va m&aacute;s all&aacute; y desvela la ratio oculta de la condena: por su severidad, las penas buscaban un efecto de disuasi&oacute;n, el <em>chilling effect </em>de la tradici&oacute;n constitucional estadounidense, no solo hacia los condenados, sino hacia el conjunto de la sociedad para desalentar la participaci&oacute;n en manifestaciones y en el debate p&uacute;blico abierto. Por eso la vulneraci&oacute;n subsiste aunque las penas nunca llegaran a ejecutarse, suspendidas durante m&aacute;s de nueve a&ntilde;os por la solicitud de indulto y finalmente prescritas. De hecho, el TEDH ni siquiera concede indemnizaci&oacute;n; considera que la mera declaraci&oacute;n de la violaci&oacute;n constituye reparaci&oacute;n suficiente.
    </p><p class="article-text">
        La trayectoria procesal del caso ejemplifica con nitidez los mecanismos de criminalizaci&oacute;n por v&iacute;a dogm&aacute;tica. En 2014, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, con ponencia del magistrado <strong>Ram&oacute;n S&aacute;ez Valc&aacute;rcel</strong>, absolvi&oacute; a los acusados al constatar, desde un riguroso an&aacute;lisis probatorio, que los hechos se inscrib&iacute;an en el leg&iacute;timo ejercicio de derechos fundamentales. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, el Tribunal Supremo, en la STS 161/2015 de 17 de marzo, revoc&oacute; aquella absoluci&oacute;n y conden&oacute; a ocho personas. El ponente inicial, <strong>Perfecto Andr&eacute;s Ib&aacute;&ntilde;ez</strong>, hab&iacute;a quedado en minor&iacute;a con un <strong>voto particular absolutorio</strong> que result&oacute; prof&eacute;tico; su borrador fue rechazado y la ponencia recay&oacute; finalmente en <strong>Manuel Marchena</strong>, presidente de la Sala. Para condenar, el Supremo no individualiz&oacute; conductas. Construy&oacute; la imputaci&oacute;n sobre un &ldquo;clima coactivo&rdquo; y una &ldquo;atm&oacute;sfera intimidatoria&rdquo;, f&oacute;rmulas que el Tribunal Constitucional rebautiz&oacute; en su STC 133/2021, de 24 de junio, como <strong>&ldquo;contexto general de intimidaci&oacute;n ambiental&rdquo;</strong>. Esa es la esencia de lo que la cr&iacute;tica ha denominado dolo ambiental: una ficci&oacute;n que permite que un gesto en s&iacute; mismo pac&iacute;fico mute de significado por ocurrir dentro de una multitud hostil. El contexto deja de ser un elemento interpretativo y se convierte en sustituto de la prueba, transmiti&eacute;ndose por &oacute;smosis a todos los presentes y liberando al tribunal de la carga de acreditar responsabilidades individuales.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta anomal&iacute;a, Estrasburgo ha respondido apelando al principio cardinal del Derecho penal liberal: <strong>nullum crimen, nulla poena sine culpa certa, propria et individuali.</strong> No hay delito ni pena sin culpa cierta, propia e individual. Es doctrina consolidada desde <strong>Kudrevi&#269;ius y otros contra Lituania (2015)</strong>: solo restricciones necesarias, proporcionadas y basadas en hechos concretos pueden limitar la libertad de reuni&oacute;n. Aqu&iacute;, se definieron los l&iacute;mites entre una protesta molesta (que las autoridades tienen el deber de tolerar, incluso si causa perturbaciones en el tr&aacute;fico o la vida ordinaria) y los actos que exceden esa protecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El reciente fallo europeo de 3 de septiembre no hace sino dar carta de naturaleza a lo que ya advirtieron los cuatro votos particulares de la STC 133/2021 &mdash;los de C&aacute;ndido Conde-Pumpido, Encarnaci&oacute;n Roca, Juan Antonio Xiol y Mar&iacute;a Luisa Balaguer&mdash;, que denunciaron una preocupante deriva de la jurisprudencia constitucional cada vez m&aacute;s alejada de Estrasburgo. Y no puede obviarse en qu&eacute; contexto se dict&oacute; aquella sentencia del Constitucional de 2021. Fue dictada en plena resaca del juicio del proc&eacute;s, con una mayor&iacute;a conservadora que bloque&oacute; cualquier pronunciamiento que pudiera cuestionar la doctrina Marchena y, por extensi&oacute;n, debilitar la arquitectura jur&iacute;dica de la sentencia del proc&eacute;s, cuyo ponente era tambi&eacute;n Marchena. Avalar Aturem era fortalecer el proc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s preocupante es que el mismo artificio late, id&eacute;ntico, en <strong>la reciente sentencia de la Sala Penal del Tribunal Supremo que ha inhabilitado al que fue Fiscal General del Estado</strong>, &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Ortiz, en la causa especial 20557/2024. Por mayor&iacute;a de cinco frente a dos, la Sala le condena a dos a&ntilde;os de inhabilitaci&oacute;n especial y multa de 7.200 euros por un delito de revelaci&oacute;n de secretos del art&iacute;culo 417.1 del C&oacute;digo Penal por la filtraci&oacute;n del correo en el que Alberto Gonz&aacute;lez Amador admit&iacute;a dos delitos fiscales. La premisa f&aacute;ctica, recogida literalmente en el fallo, es que &ldquo;&eacute;l o alguien de su entorno, y con su conocimiento&rdquo; filtr&oacute; el correo. El propio tribunal lo bautiza como dolo generalizado o dolo de entorno. Es la misma matriz que en Aturem, solo que trasplantada del orden p&uacute;blico al secreto funcionarial: se extiende el tipo a un c&iacute;rculo difuso, se aniquila de facto el art&iacute;culo 24.2 de la Constituci&oacute;n y el principio de personalidad de la pena del art&iacute;culo 25.1. Un delito exige autor concreto, acci&oacute;n t&iacute;pica y nexo causal probado; prescindir de la base material convierte la sentencia en un auto de fe, no en un acto de justicia. La resoluci&oacute;n, adem&aacute;s, no es firme y cabe recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, ya anunciado, pero su mera existencia revela que la deriva ya no puede achacarse a un caso aislado.
    </p><p class="article-text">
        La concomitancia de esta deriva con la dogm&aacute;tica de los tribunales de excepci&oacute;n nazis no es un recurso ret&oacute;rico, sino una advertencia fundada en la t&eacute;cnica jur&iacute;dico-comparada. El Volksgerichtshof o Tribunal del Pueblo bajo Roland Freisler operaba desvinculado de la materialidad de los hechos sobre pilares que, mutatis mutandis, resuenan en ciertas construcciones de nuestra c&uacute;pula judicial: la sustituci&oacute;n de la prueba objetiva por la intuici&oacute;n ideol&oacute;gica del juez, el gesundes Volksempfinden; la responsabilidad del clan o culpa colectiva, la Sippenhaftung, que no juzga el acto personal sino la mera pertenencia al grupo; y la utilizaci&oacute;n de la alarma social como tipo penal aut&oacute;nomo, desvinculado de un bien jur&iacute;dico concreto. 
    </p><p class="article-text">
        En Aturem no hubo violencia acreditada en los condenados por Estrasburgo; en el caso del Fiscal General no se acredita una lesi&oacute;n material y aut&oacute;noma del bien jur&iacute;dico tutelado por el art&iacute;culo 417 CP &mdash;la reserva funcionarial&mdash; m&aacute;s all&aacute; de la difusi&oacute;n de un dato relativo a una conformidad por fraude fiscal, carente de contenido &iacute;ntimo y destinado por su propia naturaleza a alcanzar publicidad procesal. En ambos, sin embargo, se invoca la incomodidad del poder o la alarma p&uacute;blica para justificar el castigo, vaciando el principio de intervenci&oacute;n m&iacute;nima del derecho penal que inspira el Estado de Derecho.
    </p><p class="article-text">
        Castigar la disidencia pac&iacute;fica o inhabilitar a un alto cargo p&uacute;blico bajo la et&eacute;rea premisa del entorno son herramientas de hegemon&iacute;a incompatibles con una democracia plena. No existen dos Derechos penales: solo hay uno v&aacute;lido, el que exige hechos hist&oacute;ricamente probados, autor inequ&iacute;vocamente identificado y dolo estrictamente personal. Todo lo dem&aacute;s es <strong>autoritarismo revestido de toga</strong>. La sentencia de Estrasburgo no es s&oacute;lo una derrota jur&iacute;dica para Espa&ntilde;a, sino que la misma debe convertirse en una oportunidad para recuperar la ortodoxia garantista que exigen el art&iacute;culo 24.2 de la Constituci&oacute;n y el Convenio Europeo. Corresponde ahora al Tribunal Supremo y al Tribunal Constitucional, en uso de sus facultades de revisi&oacute;n, adecuar su doctrina a los est&aacute;ndares europeos y desterrar definitivamente las ficciones del dolo ambiental y del entorno. La credibilidad del Estado de Derecho y la legitimidad de la jurisdicci&oacute;n penal espa&ntilde;ola dependen de ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/estrasburgo-desautoriza-doctrina-marchena-dolo-ambiental-condena-entorno_132_13489627.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2026 11:26:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estrasburgo desautoriza la doctrina Marchena: del dolo ambiental a la condena por el entorno]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El puente del fosfato: anatomía de una infiltración]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/puente-fosfato-anatomia-infiltracion_132_13470255.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1232022b-1b55-47f4-89ce-31b26e54dc7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El puente del fosfato: anatomía de una infiltración"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marruecos no actúa como un país africano más en busca de cooperación, sino como un Estado subimperialista que, amparado por Washington y París, blindado por la tecnología de cibervigilancia y la alianza militar estratégica con Israel, por el capital logístico europeo y por la complicidad de Madrid, pretende convertir el Sáhara Occidental en simple moneda de cambio mercantil</p></div><p class="article-text">
        Hay nombres que eluden los comunicados oficiales y, sin embargo, sostienen la arquitectura profunda de una pol&iacute;tica exterior. <strong>Adil El Alami</strong> es uno de ellos. El que fue jefe de la Divisi&oacute;n de Am&eacute;rica Latina del Ministerio de Asuntos Exteriores marroqu&iacute;, fogueado como encargado de negocios en Panam&aacute; y consejero en M&eacute;xico &mdash;toda una trayectoria profesional que consta p&uacute;blicamente y se extrae de su propio perfil en la red LinkedIn&mdash;, aterriza en septiembre de 2023 en Madrid como ministro plenipotenciario, segundo de la embajada de <strong>Karima Benyaich</strong>. El dato no es anecd&oacute;tico. Es la pieza que cierra un circuito.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hemos podido documentar en los &uacute;ltimos d&iacute;as &mdash;gracias a la luz arrojada por las recientes filtraciones del <strong>grupo de hackers Jabaroot</strong>, que han dejado al descubierto las comunicaciones confidenciales y el modus operandi de la diplomacia marroqu&iacute;&mdash; es el itinerario de un alto funcionario que ha pasado de gestionar la ofensiva en Am&eacute;rica Latina a tejer la hegemon&iacute;a en el coraz&oacute;n del Estado espa&ntilde;ol. Lo encontramos avalando con su presencia institucional, en la propia sede del Consejo Econ&oacute;mico y Social (CES) de Espa&ntilde;a, la firma de acuerdos de este &oacute;rgano con su hom&oacute;logo marroqu&iacute;, presidiendo en la Universidad de C&oacute;rdoba la C&aacute;tedra F&aacute;tima Al Fihri, entregando el Premio Ibn Rushd de la Concordia junto a la Fundaci&oacute;n Bale&agrave;ria (*), inaugurando el Festival de la Escuela Superior de M&uacute;sica de Alto Rendimiento (ESMAR) en Casa &Aacute;rabe y bendiciendo premios de periodismo en Casa Mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Pero la red no se limita al folclore institucional o a la academia. El pasado mes de julio, como &eacute;l mismo exhibe con orgullo en su perfil p&uacute;blico de Linkedln, El Alami particip&oacute; en la inauguraci&oacute;n del Cybersecurity Summer BootCamp 2026 en Le&oacute;n. All&iacute; se code&oacute; con la c&uacute;pula del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), con el secretario de Estado espa&ntilde;ol de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales, y con la plana mayor de la Organizaci&oacute;n de los Estados Americanos (OEA). El antiguo jefe para Am&eacute;rica Latina, insertado ahora en los foros donde se coordinan las infraestructuras de seguridad digital hispanoamericanas. El c&iacute;rculo es perfecto.
    </p><p class="article-text">
        No es casual la lista. Casa Mediterr&aacute;neo, Casa &Aacute;rabe o el propio Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) no son espacios neutros; son instrumentos clave del aparato del Estado espa&ntilde;ol. Cuando un diplom&aacute;tico marroqu&iacute; se sienta en un Consejo Diplom&aacute;tico, cuando su embajada celebra <strong>la Fiesta del Trono</strong> con ministros del Gobierno espa&ntilde;ol y con fundaciones como la Fundaci&oacute;n Universitaria Iberoamericana (FUNIBER) &mdash;que teorizan la Iberofon&iacute;a como un mercado de 900 millones de personas&mdash;, lo que se est&aacute; produciendo es una meticulosa construcci&oacute;n de hegemon&iacute;a en el seno de la sociedad civil y pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. El dominio no se impone ya de forma coercitiva; se normaliza y se legitima a trav&eacute;s de la cultura, la c&aacute;tedra universitaria, el premio o el foro tecnol&oacute;gico, forjando un nuevo sentido com&uacute;n que invisibiliza el conflicto.
    </p><p class="article-text">
        La historia profunda, aquella que exige analizar el movimiento de las estructuras materiales por debajo de la espuma de los acontecimientos coyunturales, explica esta estrategia. En 1986, Marruecos instal&oacute; en Bogot&aacute; una de sus tres nuevas embajadas en Am&eacute;rica Latina. En 2005, Mohamed VI hizo la primera gira de un monarca alau&iacute; por el continente. No era turismo diplom&aacute;tico. Era la preparaci&oacute;n de una infraestructura material: fosfatos, fertilizantes, puertos atl&aacute;nticos, acuerdos de pesca y corredores log&iacute;sticos. La superestructura pol&iacute;tica e ideol&oacute;gica vino despu&eacute;s. En junio de 2022, <strong>la Plataforma Latinoamericana de Solidaridad con el Pueblo Saharaui </strong>alert&oacute; al Parlamento Andino. En 2025, ese mismo Parlamento celebra su plenario en Marruecos y presenta al reino como el &ldquo;puente natural&rdquo; entre &Aacute;frica, Europa y Am&eacute;rica Latina. En el intervalo, la cosecha extractiva da sus frutos pol&iacute;ticos: Colombia congela sus relaciones con la Rep&uacute;blica &Aacute;rabe Saharaui Democr&aacute;tica (RASD) y reconoce la soberan&iacute;a marroqu&iacute;; Ecuador suspende su reconocimiento en 2024; Bolivia lo hace en 2026, y Honduras y Per&uacute; se alinean en la misma &oacute;rbita.
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n pueblo vende su pol&iacute;tica exterior por un cargamento de abono, pero ning&uacute;n gobierno toma decisiones en el vac&iacute;o de las relaciones de producci&oacute;n. Lo que Marruecos ofrece no es un simple contrato comercial, es una inserci&oacute;n en una cadena de valor extractiva global: yo te garantizo el insumo para tu agroexportaci&oacute;n, la conectividad para tu mercanc&iacute;a y la inversi&oacute;n para tu puerto, y a cambio, t&uacute; normalizas el olvido de que existe un pueblo en espera de descolonizaci&oacute;n. Chile es el laboratorio perfecto: nunca ha reconocido a la Rep&uacute;blica &Aacute;rabe Saharaui Democr&aacute;tica (RASD), pero su intercambio con Rabat ya roza los 80 millones de d&oacute;lares y negocia el primer acuerdo comercial de su historia con un pa&iacute;s africano, todo ello sostenido sobre la base material del fosfato.
    </p><p class="article-text">
        Traer a Madrid al hombre que teji&oacute; esa red es una operaci&oacute;n de una racionalidad implacable. Madrid no es solo la capital del Estado que en 1975 firm&oacute; la traici&oacute;n hist&oacute;rica de los Acuerdos Tripartitos. Es la sede de la comunidad iberoamericana, de la Secretar&iacute;a General Iberoamericana (SEGIB), de las universidades que forman a los cuadros latinoamericanos y, sobre todo, ha sido hist&oacute;ricamente la retaguardia de la solidaridad con el Frente Polisario en Europa. Si se controla el relato en Madrid, se asfixia al movimiento solidario. Por eso la exhibici&oacute;n de poder e influencia de El Alami en el Consejo Econ&oacute;mico y Social (CES), en la c&aacute;tedra de C&oacute;rdoba o en los foros de ciberseguridad de Le&oacute;n no es una simple an&eacute;cdota diplom&aacute;tica. Es la disputa directa por el aparato cultural y tecnol&oacute;gico del Estado.
    </p><p class="article-text">
        La difusi&oacute;n de las operaciones marroqu&iacute;es expuestas por los hackers de Jabaroot, amplificada por medios como <em>El Confidencial Saharaui (ECSaharaui)</em> &mdash;un digno ejemplo de periodismo riguroso y saharaui libre&mdash;, ha cumplido una funci&oacute;n vital de contrapoder. Han puesto luz donde la diplomacia opaca impon&iacute;a la sombra. Estas filtraciones no han revelado meros secretos de Estado; han desnudado una estructura. Y esa estructura nos dice que Marruecos no act&uacute;a como un pa&iacute;s africano m&aacute;s en busca de cooperaci&oacute;n, sino como un Estado subimperialista que, amparado por Washington y Par&iacute;s, blindado por la tecnolog&iacute;a de cibervigilancia y la alianza militar estrat&eacute;gica con Israel, por el capital log&iacute;stico europeo y por la complicidad de Madrid, pretende convertir el S&aacute;hara Occidental en simple moneda de cambio mercantil.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta arquitectura del olvido, la respuesta solo puede articularse desde el derecho internacional y la solidaridad de clase. El S&aacute;hara Occidental sigue siendo, jur&iacute;dicamente, un territorio no aut&oacute;nomo pendiente de descolonizaci&oacute;n. La Rep&uacute;blica &Aacute;rabe Saharaui Democr&aacute;tica (RASD) es miembro fundador de la Uni&oacute;n Africana. Ning&uacute;n plenario en Rabat, ning&uacute;n foro empresarial en Alicante, ni ning&uacute;n congreso en Le&oacute;n puede borrar el hecho material de que un pueblo lleva cincuenta a&ntilde;os resistiendo en campamentos de refugiados y bajo ocupaci&oacute;n militar.
    </p><p class="article-text">
        Por eso este art&iacute;culo no es solo una denuncia; es un posicionamiento en el que afirmo que, la &uacute;nica soluci&oacute;n justa, legal y duradera exige el estricto respeto al derecho inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminaci&oacute;n y a la independencia mediante refer&eacute;ndum, con el Frente Polisario como su &uacute;nico y leg&iacute;timo representante. La misma legalidad internacional que invocamos para Palestina debe ser exigida para el pueblo saharaui. No es casualidad que hoy Rabat y Tel Aviv consoliden un eje al amparo de los Acuerdos de Abraham, intercambiando reconocimiento diplom&aacute;tico por armamento y software de espionaje (Pegasus); ambas potencias comparten la misma l&oacute;gica de ocupaci&oacute;n colonial y el mismo desprecio sistem&aacute;tico por las resoluciones de Naciones Unidas.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;frica no empieza ni termina en Rabat. Los recursos naturales y las riquezas mar&iacute;timas del S&aacute;hara no pueden ser la coartada para el expolio transnacional. Y el Estado espa&ntilde;ol tiene una deuda hist&oacute;rica que no se salda con c&aacute;tedras de relaciones p&uacute;blicas, sino con verdad, justicia y reparaci&oacute;n. Por un S&aacute;hara libre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/puente-fosfato-anatomia-infiltracion_132_13470255.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Aug 2026 11:11:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El puente del fosfato: anatomía de una infiltración]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La camiseta parda de la UD Las Palmas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/camiseta-parda-ud-palmas_132_13464407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3271d9e-3c39-4162-84b2-222c46daa3a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La camiseta parda de la UD Las Palmas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La UD Las Palmas no necesita uniformes de trinchera ni homilías cuartelarias. La canariedad es una identidad atlántica, mestiza, africana por geografía y universal por vocación, incompatible con el patrioterismo de corneta. Canario es quien defiende derechos sin aspavientos belicistas y la Paz; quien acoge desde la fraternidad cívica y exige corresponsabilidad a las instituciones sin caer en el chantaje demagógico; quien comprende la condición insular como puente y no como muralla
</p></div><p class="article-text">
        Lo ocurrido el 22 de agosto en el <strong>estadio de f&uacute;tbol Alfonso Murube de Ceuta</strong> no fue una an&eacute;cdota deportiva ni el exabrupto de un calent&oacute;n pospartido. Fue una operaci&oacute;n de agitaci&oacute;n pol&iacute;tica con guion, escenograf&iacute;a y firma de autor. La exhibici&oacute;n de camisetas con el lema &laquo;Ceuta no se vende, Ceuta se defiende&raquo; &mdash;que la UD Las Palmas primero rechaz&oacute; para &laquo;evitar una pol&eacute;mica pol&iacute;tica&raquo; y horas despu&eacute;s abraz&oacute; en un giro tan burdo como revelador&mdash; apenas constituy&oacute; el pr&oacute;logo. El acto central se retransmiti&oacute; por UD Radio, el medio oficial del club, donde su presidente, Miguel &Aacute;ngel Ram&iacute;rez, convirti&oacute; una entidad hist&oacute;rica en tribuna de propaganda reaccionaria.
    </p><p class="article-text">
        Las palabras son suyas y conviene fijarlas en el acta: &laquo;Que nadie juegue con Canarias, que nadie juegue con la UD Las Palmas y que nadie juegue con lo que significa Espa&ntilde;a para los canarios&raquo;; &laquo;Los canarios estamos hartos de estar recibiendo inmigrantes. Somos espa&ntilde;oles y vamos a muerte con Espa&ntilde;a&raquo;; &laquo;Nunca vamos a ser marroqu&iacute;es&raquo;. A ello sum&oacute; el anuncio de liderar una movilizaci&oacute;n callejera para &laquo;explicarle a Marruecos que somos Espa&ntilde;a&raquo;. Hechos, los verbos. El juicio es el que sigue: la equipaci&oacute;n oficial viste de amarillo y azul; la ret&oacute;rica que la envolvi&oacute; fue, inequ&iacute;vocamente, parda.
    </p><p class="article-text">
        La primera operaci&oacute;n de todo impulso autoritario es gramatical: expropiar el &laquo;yo&raquo; para suplantarlo por un &laquo;nosotros&raquo; monol&iacute;tico. Nadie ha otorgado a Ram&iacute;rez mandato alguno para expedir certificados de canariedad ni para pautar qu&eacute; siente el pueblo isle&ntilde;o. Se lo autoatribuye. En su &laquo;estamos hartos&raquo; fabrica una ficci&oacute;n demogr&aacute;fica y moral: pretende convertir a un archipi&eacute;lago construido sobre la acogida y la dignidad en una masa informe vertebrada por el encono. Pero la democracia empieza precisamente donde se rompe esa ficci&oacute;n. La representaci&oacute;n pol&iacute;tica ni se usurpa ni se liquida en un micr&oacute;fono oficial: se delega, se fiscaliza y se revoca.
    </p><p class="article-text">
        De la apropiaci&oacute;n del &laquo;nosotros&raquo; a la construcci&oacute;n del enemigo no hay distancia; es el mismo mecanismo. <strong>Carl Schmitt </strong>defini&oacute; el criterio de lo pol&iacute;tico en el antagonismo amigo/enemigo. Mientras que el constitucionalismo democr&aacute;tico busca neutralizar ese dualismo en el plano interno mediante el imperio de la ley y el pluralismo &mdash;relegando la enemistad existencial al &aacute;mbito de la guerra exterior&mdash;, la l&oacute;gica reaccionaria la importa a la convivencia civil, convirtiendo la vida cotidiana en un campo de batalla identitario. Ram&iacute;rez erige dos chivos expiatorios de un solo trazo. <strong>El enemigo externo es Marruecos</strong>, reducido a una amenaza ontol&oacute;gica (&laquo;nunca vamos a ser marroqu&iacute;es&raquo;, como si la nacionalidad vecina fuese un estigma); <strong>el enemigo interno es el migrante sin papeles</strong>, blanco perfecto por su desposeimiento, sobre cuya espalda se descarga la frustraci&oacute;n que la pol&iacute;tica formal no sabe o no quiere encauzar. Umberto Eco defin&iacute;a el fascismo eterno no como un partido formal, sino como una gram&aacute;tica del miedo: el culto a la acci&oacute;n, el rechazo a lo diferente y la alucinaci&oacute;n de un pueblo asediado. Cada frase del presidente encaja con precisi&oacute;n quir&uacute;rgica en los ep&iacute;grafes de Eco.
    </p><p class="article-text">
        El discurso, adem&aacute;s, confunde deliberadamente los marcos. Transforma una crisis humanitaria estructural en el Atl&aacute;ntico &mdash;la ruta migratoria m&aacute;s mort&iacute;fera hacia Europa&mdash; en una amenaza b&eacute;lica, al tiempo que degrada un contencioso diplom&aacute;tico de Estado sobre Ceuta y Melilla a la condici&oacute;n de exabrupto de trinchera. Ambos escenarios exigen respuestas de Estado: una pol&iacute;tica migratoria europea con corresponsabilidad real y una diplomacia con Rabat asentada en la firmeza de los derechos humanos, no en la concesi&oacute;n o el exabrupto. Ram&iacute;rez no aporta nada a ninguna; incendia el debate porque el conflicto es su capital pol&iacute;tico. Y de paso, regala la cobertura ideol&oacute;gica que la extrema derecha ansiaba: consignas que ya no necesita formular, pues se las dicta el presidente de un club de f&uacute;tbol desde su emisora corporativa.
    </p><p class="article-text">
        Hay una l&oacute;gica de trayectoria que explica estos reflejos. Miguel &Aacute;ngel Ram&iacute;rez proviene del negocio de la seguridad privada y la contenci&oacute;n de masas &mdash;fundador de Seguridad Integral Canaria y presidente del Grupo Ralons&mdash;, distinguido en su d&iacute;a con la Medalla al M&eacute;rito Militar y la Menci&oacute;n Honor&iacute;fica Policial. No se trata de un prejuicio, sino de un prisma de an&aacute;lisis: quien ha levantado su fortuna sobre el control de multitudes tiende a concebir la ciudadan&iacute;a como un aforo que se administra, el conflicto social como un problema de orden p&uacute;blico y la pol&iacute;tica como una extensi&oacute;n de la vigilancia. Ante la complejidad, su protocolo no es la deliberaci&oacute;n democr&aacute;tica, sino la apelaci&oacute;n al cuartel. Canarias imaginada como plaza sitiada; el estadio como patio de armas; la afici&oacute;n como guarnici&oacute;n militarizada. Ese &laquo;vamos a muerte&raquo; trasciende la met&aacute;fora deportiva: es el lenguaje del estado de excepci&oacute;n proyectado sobre la sociedad civil. Frente a ello, nuestro ordenamiento constitucional contrapone la primac&iacute;a de la vida civil sobre la militar. Las Fuerzas Armadas tienen encomendada la misi&oacute;n del art&iacute;culo 8.1 de la Constituci&oacute;n, no el magisterio de los sentimientos c&iacute;vicos para actuar aut&oacute;nomamente. Militarizar la palabra p&uacute;blica es subvertir esa jerarqu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El relato de Ram&iacute;rez se sostiene sobre una profunda amnesia hist&oacute;rica. Canarias es, en su estructura hist&oacute;rica de larga duraci&oacute;n, una tierra de emigraci&oacute;n y de tr&aacute;nsito. Los miles de isle&ntilde;os que partieron hacia Venezuela o Cuba huyendo del hambre y de la represi&oacute;n conocieron la mirada sospechosa del reci&eacute;n llegado, pero tambi&eacute;n los cauces de integraci&oacute;n y fraternidad. A ellos se les concedi&oacute; el tiempo y el espacio para echar ra&iacute;ces; hoy, Ram&iacute;rez pretende negar esa misma condici&oacute;n humana a quienes arriban exhaustos a nuestras costas.
    </p><p class="article-text">
        La crisis de acogida existe, pero su causa no es el n&aacute;ufrago, sino las pol&iacute;ticas de externalizaci&oacute;n fronteriza, los pactos que convierten a pa&iacute;ses terceros en gendarmes y la falta de un sistema estatal distributivo y eficaz. Se&ntilde;alar al indefenso es el truco cl&aacute;sico para exculpar al responsable: la dictadura marroqu&iacute; bajo los auspicios del anglo sionismo.
    </p><p class="article-text">
        Nada en esta operaci&oacute;n es improvisado. Las corrientes autoritarias siempre han codiciado el f&uacute;tbol porque en &eacute;l cristaliza aquello que el capital no puede fabricar: la pasi&oacute;n popular, la identidad comunitaria y la liturgia colectiva. Antonio Gramsci analiz&oacute; c&oacute;mo el bloque dominante busca capturar la cultura popular para construir hegemon&iacute;a e introducir su ideolog&iacute;a en las clases subalternas. La UD Las Palmas, fundada en 1949 para unificar el f&uacute;tbol grancanario, es hoy un patrimonio sentimental y cultural de gran parte del pueblo. Su configuraci&oacute;n jur&iacute;dica como Sociedad An&oacute;nima Deportiva no transforma a la afici&oacute;n en una masa de clientes ni otorga a su accionista mayoritario el monopolio de la conciencia colectiva. Que un empresario pretenda erigirse en tutor ideol&oacute;gico de la grada reproduce el arquetipo m&aacute;s rancio del paternalismo: el patr&oacute;n erigido en gu&iacute;a moral, el club convertido en sindicato vertical y la discrepancia se&ntilde;alada como traici&oacute;n. La afici&oacute;n no es una plantilla sometida a la disciplina de empresa.
    </p><p class="article-text">
        Como jurista, procede aplicar la precisi&oacute;n anal&iacute;tica de la que carece el exabrupto xen&oacute;fobo. La libertad de expresi&oacute;n ampara opiniones &aacute;cidas o heterodoxas, pues el antifascismo democr&aacute;tico no busca la persecuci&oacute;n penal del pensamiento ni sustituye la batalla de las ideas por el C&oacute;digo Penal. Sin embargo, el derecho no es un cheque en blanco para el discurso del odio. Desde la hist&oacute;rica Sentencia del Tribunal Constitucional 214/1991, nuestra jurisprudencia excluye de la protecci&oacute;n constitucional las expresiones injuriosas o vejatorias dirigidas contra colectivos vulnerables. En el &aacute;mbito europeo, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (caso F&eacute;ret c. B&eacute;lgica, 2009) valid&oacute; la sanci&oacute;n penal del discurso xen&oacute;fobo emitido por representantes p&uacute;blicos, mientras que la Comisi&oacute;n Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI), en su Recomendaci&oacute;n General n&ordm; 15, define con claridad el discurso de odio como la incitaci&oacute;n al rechazo o la denigraci&oacute;n por raz&oacute;n de origen nacional. Proclamas como &laquo;estamos hartos de inmigrantes&raquo; o &laquo;nunca seremos marroqu&iacute;es&raquo; se incardinan directamente en este per&iacute;metro. A ello se suman los deberes institucionales del deporte: la Ley 39/2022, del Deporte, junto con el c&oacute;digo disciplinario de la RFEF y la normativa de La Liga, imponen a los clubes el deber activo de prevenir y sancionar cualquier manifestaci&oacute;n racista o xen&oacute;foba en sus medios oficiales. La UD Radio no es la tribuna privada de Miguel &Aacute;ngel Ram&iacute;rez; es el canal de una entidad con responsabilidades p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        La UD Las Palmas no necesita uniformes de trinchera ni homil&iacute;as cuartelarias. La canariedad es una identidad atl&aacute;ntica, mestiza, africana por geograf&iacute;a y universal por vocaci&oacute;n, incompatible con el patrioterismo de corneta. Canario es quien defiende derechos sin aspavientos belicistas y la Paz; quien acoge desde la fraternidad c&iacute;vica y exige corresponsabilidad a las instituciones sin caer en el chantaje demag&oacute;gico; quien comprende la condici&oacute;n insular como puente y no como muralla. Lo actuado por Miguel &Aacute;ngel Ram&iacute;rez no es la defensa de Canarias, sino la privatizaci&oacute;n ideol&oacute;gica de su memoria popular y el uso patrimonialista de un club de f&uacute;tbol. Un patrimonio colectivo no puede quedar de reh&eacute;n de quien confunde el estadio con un patio de armas, ni un pueblo migrante y atl&aacute;ntico puede dejarse vestir con la camiseta parda de la reacci&oacute;n. A los pueblos no los defienden quienes agitan el odio contra el d&eacute;bil, sino quienes organizan la convivencia desde los derechos, la memoria democr&aacute;tica y la solidaridad. Esa &mdash;y no el uniforme pardo&mdash; es la verdadera piel de nuestra tierra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/camiseta-parda-ud-palmas_132_13464407.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 15:47:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La camiseta parda de la UD Las Palmas]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Ceuta, 15 de agosto: propaganda y racismo de la cleptocracia del Majzén para cobrar en Bruselas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ceuta-15-agosto-propaganda-racismo-cleptocracia-majzen-cobrar-bruselas_132_13450177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b44c18e-de26-426d-a0a9-9d5f135423f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ceuta, 15 de agosto: propaganda y racismo de la cleptocracia del Majzén para cobrar en Bruselas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este sábado no existió un intento de entrada masiva en Ceuta. Lo que presenciamos fue la escenificación de un teatro de operaciones tan viejo como rentable para la satrapía alauita: una maniobra de coerción calculada, minuciosamente instrumentada para pasar la factura en los despachos de Bruselas</p></div><p class="article-text">
        El 15 de agosto no existi&oacute; un intento de entrada masiva en Ceuta. Lo que presenciamos fue la escenificaci&oacute;n de un teatro de operaciones tan viejo como rentable para <strong>la satrap&iacute;a alauita</strong>: una maniobra de coerci&oacute;n calculada, minuciosamente instrumentada para pasar la factura en los despachos de Bruselas. Para desentra&ntilde;ar la arquitectura de esta representaci&oacute;n, es imprescindible revisar primero el baile de cifras del episodio anterior &mdash;30 y 31 de julio&mdash;, donde el propio Estado espa&ntilde;ol se vio obligado a corregir su relato a medida que la realidad desmontaba la versi&oacute;n inicial.
    </p><p class="article-text">
        Aquel fin de semana no entraron 40.000 personas como se afirm&oacute; en un primer momento. El presidente del Gobierno, <strong>Pedro S&aacute;nchez</strong>, acudi&oacute; a Ceuta denunciando una &laquo;violaci&oacute;n de la integridad territorial&raquo; e imputando la responsabilidad en exclusiva a las mafias. Sin embargo, la contabilidad fue mutando al ritmo de la conveniencia pol&iacute;tica: de los 40.000 o 50.000 iniciales &mdash;versi&oacute;n destinada a minimizar el impacto&mdash;, el ministro del Interior, <strong>Fernando Grande-Marlaska</strong>, tuvo que elevar la cifra a 72.000. Fuentes gubernamentales y el presidente ceut&iacute;, <strong>Juan Jes&uacute;s Vivas</strong>, terminaron admitiendo ante el Parlamento Europeo un saldo de hasta 80.000 entradas y 75.000 devoluciones expr&eacute;s en apenas 24 horas. La brecha entre el relato y los hechos puso al descubierto la mayor irrupci&oacute;n instrumentalizada de la historia reciente.
    </p><p class="article-text">
        El recuento de la violencia letal sufri&oacute; id&eacute;ntica metamorfosis. La versi&oacute;n oficial arranc&oacute; admitiendo 43 fallecidos. Poco despu&eacute;s se contabilizaban 57 cad&aacute;veres en aguas de Ceuta; la Cadena SER elevaba la cifra a 94; y hoy, <strong>la Asociaci&oacute;n Marroqu&iacute; de Derechos Humanos y Caminando Fronteras confirman al menos 141 muertos</strong> a ambos lados de la valla, 78 rescatados en territorio espa&ntilde;ol y 63 en la vertiente marroqu&iacute;. Pasamos de 43 a 141 v&iacute;ctimas. Tal es el coste humano acumulado que sirve de pre&aacute;mbulo a la nueva escenograf&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sobre ese reguero de sangre se mont&oacute; la operaci&oacute;n del 15 de agosto. Alimentada por la propagaci&oacute;n de convocatorias en redes sociales &mdash;&laquo;Nos vemos all&iacute; el d&iacute;a 15&raquo;&mdash;, el aparato del Majz&eacute;n ejecut&oacute; la maniobra inversa. En las colinas de Jbel Moussa y el barrio de la Cer&aacute;mica, a tres kil&oacute;metros de Fnideq, las Fuerzas Auxiliares desplegaron una bater&iacute;a represiva desproporcionada: gases lacrim&oacute;genos, helic&oacute;pteros, drones, perros y un saldo de 294 detenidos, 248 subsaharianos y 46 magreb&iacute;es. La respuesta posterior fue la acostumbrada violencia estructural: deportaciones forzosas en autobuses fletados a Ouarzazate &mdash;a m&aacute;s de 800 kil&oacute;metros&mdash;, detenciones arbitrarias sin verificaci&oacute;n documental y el abandono de seres humanos en zonas des&eacute;rticas o en la frontera con Argelia.
    </p><p class="article-text">
        Existe una l&oacute;gica contable y de clase en esta selecci&oacute;n de la violencia. El 30 y 31 de julio la masa estaba compuesta por j&oacute;venes marroqu&iacute;es; el 15 de agosto la represi&oacute;n se encarniza contra la poblaci&oacute;n negra. No es un exceso aleatorio, sino un c&aacute;lculo racista de contenci&oacute;n pol&iacute;tica. Reprimir brutalmente a la juventud de Beni Mellal o Tetu&aacute;n tras el impacto de 141 muertes recientes entra&ntilde;a un riesgo de reactivaci&oacute;n del conflicto interno que el r&eacute;gimen no puede asumir. Por el contrario, aporrear, perseguir y expulsar a un joven chadiano o a un menor nigeriano carece de coste social en el frente dom&eacute;stico, pero genera un alt&iacute;simo rendimiento geopol&iacute;tico exterior: produce la foto exacta que se vende en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la piedra angular del Pacto Europeo sobre Migraci&oacute;n y Asilo. El acuerdo ha transformado la frontera sur en un mercado de subasta donde la capacidad punitiva se retribuye con fondos p&uacute;blicos. Marruecos domina las reglas del juego: abre la espita cuando necesita recordar su capacidad de chantaje soberano, y la cierra mediante la cacer&iacute;a de subsaharianos cuando busca certificar su rol de gendarme indispensable. La ecuaci&oacute;n es implacable: a mayor violencia exhibida, mayor flujo de euros en concepto de cooperaci&oacute;n, pertrechos antidisturbios y tecnolog&iacute;a de control fronterizo.
    </p><p class="article-text">
        Para que la mercanc&iacute;a represiva cotice al alza, es condici&oacute;n indispensable amordazar la informaci&oacute;n. La expulsi&oacute;n de Fnideq de los equipos period&iacute;sticos de EFE y RTVE &mdash;bajo amenazas de retirada de acreditaci&oacute;n y coacciones a la hosteler&iacute;a local&mdash; no es un incidente aislado: es un acto de censura estructural para garantizar el monopolio del relato a los medios estatales del r&eacute;gimen. Sin testigos independientes, la narrativa se reduce a la operaci&oacute;n contra las mafias y la desinformaci&oacute;n, deteniendo a decenas de administradores de redes sociales que se limitaron a amplificar el bulo propiciado por el propio sistema para justificar el despliegue.
    </p><p class="article-text">
        Este engranaje represivo y extractivo no opera en el vac&iacute;o; se sostiene sobre una s&oacute;lida cobertura imperialista. Mientras se escenificaba la batida en Castillejos, en Tan-Tan &mdash;a 200 kil&oacute;metros de Canarias&mdash; las fuerzas de AFRICOM estrenaban el Centro AMTEC con simulacros de misiles de largo alcance, al amparo de la hoja de ruta militar EE. UU.-Marruecos 2026-2036 y los acuerdos de cooperaci&oacute;n estrat&eacute;gica firmados con Tel Aviv. Washington requiere una plataforma militar terrestre en el Atl&aacute;ntico medio; Israel busca un cliente estrat&eacute;gico; Rabat exige impunidad diplom&aacute;tica y financiaci&oacute;n permanente. La jornada del 15 de agosto condensa la naturaleza de este modelo: violencia racista como infraestructura de negocio, blindaje geopol&iacute;tico, apag&oacute;n informativo y la entrega de una nueva factura en Bruselas pagada con la dignidad y la vida de los despose&iacute;dos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ceuta-15-agosto-propaganda-racismo-cleptocracia-majzen-cobrar-bruselas_132_13450177.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 11:09:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ceuta, 15 de agosto: propaganda y racismo de la cleptocracia del Majzén para cobrar en Bruselas]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La bancarrota del capital financiero y la reacción neofascista: la barbarie fronteriza frente al colapso imperial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/bancarrota-capital-financiero-reaccion-neofascista-barbarie-fronteriza-frente-colapso-imperial_132_13436372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52938603-6cfb-4377-891b-081a7832278d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x744y207.jpg" width="1200" height="675" alt="La bancarrota del capital financiero y la reacción neofascista: la barbarie fronteriza frente al colapso imperial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La masa desposeída de trabajadores migrantes, arrojada a las fronteras de Ceuta y del Mediterráneo o hacia al archipiélago canario, a través de la mortal ruta atlántica, por el pillaje colonial en el Sur Global, es convertida deliberadamente en el chivo expiatorio sobre el que canalizar el pánico social y la frustración de las clases subalternas europea</p></div><p class="article-text">
        Cuando <strong>la deuda p&uacute;blica de los Estados Unidos</strong> cruza la frontera matem&aacute;tica de la quiebra e ingresa en la asfixia estructural &mdash;alcanzando la cifra de 31,27 billones de d&oacute;lares frente a un Producto Interno Bruto estimado en 31,22 billones de d&oacute;lares al t&eacute;rmino del primer trimestre de este a&ntilde;o&mdash;, la econom&iacute;a pol&iacute;tica imperialista no experimenta una simple sacudida coyuntural, sino una agon&iacute;a de clase de dimensiones hist&oacute;ricas. Este umbral no se registraba desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, pero a diferencia de aquel periodo de reconstrucci&oacute;n y expansi&oacute;n del capital, hoy el imperio anglosaj&oacute;n, impregnado de sionismo, carece de base productiva real para amortizar semejante losa. Incapaz de garantizar la cuota media de ganancia mediante la acumulaci&oacute;n ordinaria y viendo desplazado el centro de gravedad econ&oacute;mico global hacia la masa continental euroasi&aacute;tica, el capital financiero norteamericano y sus comparsas occidentales se ven abocados a activar los mecanismos m&aacute;s agresivos y criminales de la reacci&oacute;n.  
    </p><p class="article-text">
        Las estructuras profundas de la historia de las sociedades se hacen visibles precisamente en la coyuntura de crisis extrema, cuando las contradicciones de clase estallan e imponen la violencia imperialista para reordenar el mundo. Para sostener esa astron&oacute;mica <strong>deuda de m&aacute;s de 31 billones de d&oacute;lares</strong> y preparar las condiciones econ&oacute;micas y sociopol&iacute;ticas de un conflicto abierto contra la alianza estrat&eacute;gica formada por la Rep&uacute;blica Popular China y la Federaci&oacute;n Rusa, el bloque atlantista requiere desesperadamente pacificar y disciplinar su propia retaguardia social. La bancarrota del imperio no se liquida con ajustes contables; se salda mediante la expropiaci&oacute;n, el colonialismo y la reorganizaci&oacute;n autoritaria del frente interno metropolitano. Y en esa arquitectura de dominaci&oacute;n reaccionaria, la fabricaci&oacute;n industrial de un enemigo de dise&ntilde;o es un requisito metodol&oacute;gico e ideol&oacute;gico imprescindible.  
    </p><p class="article-text">
        La masa despose&iacute;da de trabajadores migrantes, arrojada a las fronteras de Ceuta y del Mediterr&aacute;neo o hacia al archipi&eacute;lago canario, a trav&eacute;s de la mortal ruta atl&aacute;ntica, por el pillaje colonial en el Sur Global, es convertida deliberadamente en el chivo expiatorio sobre el que canalizar el p&aacute;nico social y la frustraci&oacute;n de las clases subalternas europeas. <strong>Antonio Gramsci </strong>explic&oacute; con insuperable lucidez c&oacute;mo las oligarqu&iacute;as en fase de descomposici&oacute;n hegemonizan la sociedad construyendo mitos irracionales que fracturan la conciencia de clase y dirigen el resentimiento de los pen&uacute;ltimos contra los &uacute;ltimos. La criminalizaci&oacute;n de la inmigraci&oacute;n no es un exceso discursivo ni un error de gesti&oacute;n administrativa: es la operaci&oacute;n fundamental de ingenier&iacute;a social dise&ntilde;ada para imponer la hegemon&iacute;a del odio e inocular el virus del racismo visceral en el cuerpo social metropolitano.  
    </p><p class="article-text">
        Bajo este despliegue, asistimos a la configuraci&oacute;n de <strong>un aut&eacute;ntico IV Reich</strong> de naturaleza financiera, militar y medi&aacute;tica, articulado en torno a la cruzada ideol&oacute;gica antiizquierda que Washington cocina bajo el eufemismo de combatir el &ldquo;resurgimiento del terrorismo pol&iacute;tico&rdquo;, sumando a m&aacute;s de sesenta naciones a su disciplina atlantista en la cumbre celebrada el 16 de julio pasado en la capital estadounidense. En la trinchera europea, las corporaciones medi&aacute;ticas, los algoritmos de las grandes plataformas digitales y la extrema derecha pol&iacute;tica operan como el brazo ejecutor de este nuevo orden fascista. Las provocaciones orquestadas a trav&eacute;s de redes sociales para incitar colapsos en las vallas de Ceuta, las proclamas que exigen literalmente &ldquo;cazar&rdquo; seres humanos para deportarlos sumariamente, la rebeld&iacute;a institucional de las comunidades aut&oacute;nomas espa&ntilde;olas gobernadas por la reacci&oacute;n al negarse a acoger a menores desamparados, e incluso la presi&oacute;n judicial contra el Gobierno espa&ntilde;ol no son fen&oacute;menos inconexos, sino los aperos de una estrategia de guerra psicol&oacute;gica brutal.  
    </p><p class="article-text">
        En este laboratorio geopol&iacute;tico de la reacci&oacute;n, la figura de <strong>Giorgia Meloni</strong> adquiere una centralidad sintom&aacute;tica y peligrosa. Al imponer unilateralmente controles fronterizos para los viajeros procedentes de Espa&ntilde;a, el ejecutivo neofascista de Roma no solo dinamita las libertades formales del espacio Schengen y aplica la doctrina del sospechoso generalizado, sino que instrumentaliza la crisis para erigirse en el capataz ideol&oacute;gico del atlantismo en la cuenca mediterr&aacute;nea. Esta ofensiva de la ultraderecha transalpina busca rendir dividendos electorales inmediatos y alinearse ciegamente con <strong>la agenda de Donald Trump y Elon Musk</strong>, pero proyecta adem&aacute;s una sombra de consecuencias extraordinarias e inmediatas sobre el Archipi&eacute;lago Canario.  
    </p><p class="article-text">
        En Canarias, donde reside una de las colonias de ciudadanos italianos m&aacute;s numerosas y sociol&oacute;gicamente complejas del Estado espa&ntilde;ol, el riesgo pol&iacute;tico y sociol&oacute;gico resulta evidente: las pol&iacute;ticas de movilizaci&oacute;n del odio del gobierno de Meloni act&uacute;an como un potente catalizador de fractura social. Existe un riesgo latente de que la inyecci&oacute;n constante del dogma de la &ldquo;prioridad nacional&rdquo; y el chovinismo populista contamine a esta importante comunidad residente, empujando a sectores de la misma hacia posturas de repliegue identitario y enfrentamiento xen&oacute;fobo en un territorio insular que es, precisamente, la primera frontera espa&ntilde;ola en el Atl&aacute;ntico medio del dolor de la migraci&oacute;n africana, m&aacute;xime cuando el Gobierno espa&ntilde;ol ha respondido con medidas de control fronterizo a los que lleguen de Italia. Semejante dinamita ideol&oacute;gica representa un serio riesgo de fragmentaci&oacute;n de la solidaridad de clase y de la convivencia entre la clase trabajadora canaria y la poblaci&oacute;n migrante e inmigrante, amenazando con transformar la convivencia plurinacional en un polvor&iacute;n de tensiones raciales que solo beneficia a las oligarqu&iacute;as locales y al gran capital financiero.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>Antonio Scurati</strong> ha retratado con precisi&oacute;n hist&oacute;rica en <em>Los &uacute;ltimos d&iacute;as de Europa</em> la mec&aacute;nica exacta de este fen&oacute;meno: el fascismo no irrumpe mediante un golpe repentino, sino mediante la anestesia moral, la degradaci&oacute;n sistem&aacute;tica del lenguaje jur&iacute;dico y la aceptaci&oacute;n gradual de la violencia contra el diferente. El paralelismo con el nazifascismo de los a&ntilde;os treinta es absoluto y lacerante. La &ldquo;prioridad nacional&rdquo; no es otra cosa que el nombre contempor&aacute;neo de la segregaci&oacute;n chauvinista de clase, convertida en norma legal para erosionar el derecho sustantivo e instrumentar el derecho penal y el administrativo sancionador contra los despose&iacute;dos.  
    </p><p class="article-text">
        Dentro de este esquema de agresi&oacute;n global, Espa&ntilde;a y el gobierno central presidido por Pedro S&aacute;nchez representan en la actual correlaci&oacute;n de fuerzas un obst&aacute;culo pol&iacute;tico y geopol&iacute;tico que el IV Reich necesita derrocar a cualquier precio. Un gobierno en Madrid que pretenda mantener m&iacute;nimos cauces de contenci&oacute;n social, defender la legalidad internacional o negarse al alineamiento autom&aacute;tico y sumiso con el atlantismo m&aacute;s belicista constituye un estorbo intolerable para los planes de la oligarqu&iacute;a financiera norteamericana y europea. De ah&iacute; la ferocidad del acoso institucional, la asfixia parlamentaria en el Senado y el linchamiento medi&aacute;tico derechista coordinado: para el imperialismo en quiebra no puede haber matices ni fisuras en la retaguardia europea cuando se prepara el gran zarpazo militar e industrial contra el bloque euroasi&aacute;tico.  
    </p><p class="article-text">
        No cabe llamarse a enga&ntilde;o ni refugiarse en abstracciones tibias o eufemismos socialdem&oacute;cratas. El enemigo de clase ha ense&ntilde;ado sus cartas y est&aacute; dispuesto a triturar la convivencia democr&aacute;tica, la legalidad internacional y las garant&iacute;as procesales m&aacute;s elementales con tal de preservar el dominio del gran capital a expensas del derramamiento de sangre. La criminalizaci&oacute;n del inmigrante en las fronteras de Ceuta o Canarias, la agitaci&oacute;n supremacista de la extrema derecha espa&ntilde;ola, con <strong>el patrocinio de la Casa Blanca y del sionismo</strong>, y la desestabilizaci&oacute;n de las instituciones no son m&aacute;s que los preparativos ideol&oacute;gicos, en el Estado espa&ntilde;ol, de una oligarqu&iacute;a imperial exhausta que pretende arrastrar a la humanidad entera a la barbarie. La batalla decisiva no es t&eacute;cnica ni administrativa; es una lucha de clases a escala planetaria donde la &uacute;nica respuesta leg&iacute;tima y eficaz frente al neofascismo es la movilizaci&oacute;n consciente, el rigor interpretativo y la defensa irrenunciable del internacionalismo organizado de los trabajadores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/bancarrota-capital-financiero-reaccion-neofascista-barbarie-fronteriza-frente-colapso-imperial_132_13436372.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 17:22:51 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pinza imperialista sobre España: Ceuta y Melilla, el chantaje del ‘IV Reich’ paneuropeo y la lección geopolítica para Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pinza-imperialista-espana-ceuta-melilla-chantaje-iv-reich-paneuropeo-leccion-geopolitica-canarias_132_13422720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ff2a170-8e7d-4788-9af8-75d66ae86797_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pinza imperialista sobre España: Ceuta y Melilla, el chantaje del ‘IV Reich’ paneuropeo y la lección geopolítica para Canarias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta ofensiva desestabilizadora no es improvisada; está explícitamente teorizada y promovida desde los centros de poder estadounidenses
</p></div><p class="article-text">
        La sincron&iacute;a de los acontecimientos geopol&iacute;ticos rara vez obedece al azar; es, por el contrario, el s&iacute;ntoma visible de una convergencia dial&eacute;ctica mucho m&aacute;s profunda. Responde al deterioro estructural del sistema capitalista global y a la precipitaci&oacute;n de crisis que el imperialismo instrumentaliza como palancas de recomposici&oacute;n autoritaria. Espa&ntilde;a atraviesa hoy un periodo de vulnerabilidad multidimensional extrema. A la cat&aacute;strofe clim&aacute;tica encarnada en incendios forestales sin precedentes, se suma una violenta ofensiva interna de acoso judicial e intoxicaci&oacute;n medi&aacute;tica dise&ntilde;ada para desestabilizar al Ejecutivo central. Esta ofensiva es ejecutada por<strong> la d&iacute;ada reaccionaria espa&ntilde;ola</strong> &mdash;la alianza org&aacute;nica entre el PP y Vox&mdash; cuyo brazo armado es el <em>lawfare</em> judicial y medi&aacute;tico, operando como correa de transmisi&oacute;n de una estrategia de desgaste de mayor calado. Y es precisamente en este epicentro de fragilidad pol&iacute;tica interna donde se activa la v&aacute;lvula de escape exterior: la crisis fronteriza en el sur. La llegada masiva, fuera de los cauces legales, de decenas de miles de personas a Ceuta &mdash;un episodio de tal gravedad que el propio Gobierno espa&ntilde;ol ha tenido que calificarlo como una vulneraci&oacute;n de la integridad territorial&mdash; no es un accidente, sino la pieza de un tablero mayor.
    </p><p class="article-text">
        La tragedia fronteriza es, en t&eacute;rminos geoestrat&eacute;gicos, un arma de guerra h&iacute;brida. Entre el 30 y el 31 de julio de 2026, m&aacute;s de 50.000  personas fueron empujadas a cruzar el l&iacute;mite fronterizo en una operaci&oacute;n de dimensiones in&eacute;ditas, que ya se ha cobrado un tr&aacute;gico saldo de m&aacute;s de sesenta fallecidos en suelo espa&ntilde;ol. Lo que define este suceso como una operaci&oacute;n de chantaje no es el flujo humano en s&iacute;, sino su fr&iacute;a orquestaci&oacute;n: la deliberada inacci&oacute;n y la permisividad calculada de las autoridades de <strong>Rabat</strong>, que levantaron la vigilancia en puntos neur&aacute;lgicos como el espig&oacute;n lim&iacute;trofe. No hubo falla operativa; hubo un movimiento t&aacute;ctico de la monarqu&iacute;a alauita para asfixiar al Estado espa&ntilde;ol en su momento de mayor debilidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero Marruecos no act&uacute;a en solitario. Lo hace como pieza subordinada &mdash;como Estado subimperialista&mdash; dentro de una arquitectura geopol&iacute;tica superior. Su alineamiento con la transacci&oacute;n colonial de los Acuerdos de Abraham, mediante la cual Washington y Tel Aviv avalaron la ocupaci&oacute;n ilegal del S&aacute;hara Occidental a cambio del sometimiento incondicional de Rabat a la agenda anglo-sionista, ha transformado al reino norteafricano en el gendarme del Estrecho y en el verdugo de los gobiernos disidentes. La postura del Ejecutivo de Pedro S&aacute;nchez en el conflicto de Palestina, su negativa a involucrar a Espa&ntilde;a en la agresi&oacute;n armada estadounidense e israel&iacute; contra Ir&aacute;n &mdash;bloqueando el uso ofensivo de las bases de Rota y Mor&oacute;n&mdash; y su resistencia al incremento desmedido del gasto militar dictado por los Estados Unidos a la OTAN, han activado el mecanismo de castigo del bloque imperialista. Ceuta no es un problema migratorio; es una represalia geopol&iacute;tica en toda regla.
    </p><p class="article-text">
        Esta ofensiva desestabilizadora no es improvisada; est&aacute; expl&iacute;citamente teorizada y promovida desde los centros de poder estadounidenses. El reciente informe del Comit&eacute; de Apropiaciones de la C&aacute;mara de Representantes, impulsado por el sector <em>neocon</em> liderado por <strong>Mario D&iacute;az-Balart</strong> bajo la cobertura de <strong>Marco Rubio</strong>, ha calificado formalmente a Ceuta y Melilla como &laquo;territorios bajo administraci&oacute;n espa&ntilde;ola situados en Marruecos&raquo;, instando expl&iacute;citamente a negociar su estatus. Esta declaraci&oacute;n no es una ocurrencia ret&oacute;rica: es un acto de agresi&oacute;n institucional que cuestiona la soberan&iacute;a espa&ntilde;ola desde la propia legislatura del pa&iacute;s hegem&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A esta presi&oacute;n pol&iacute;tica se suman las provocaciones de los ide&oacute;logos del imperialismo y el sionismo. Michael Rubin, del <strong>American Enterprise Institute </strong>&mdash;vinculado a la maquinaria de inteligencia israel&iacute; y conocido por fabricar las falsas pruebas de armas de destrucci&oacute;n masiva que justificaron el genocidio en Irak en 2003&mdash;, ha incitado p&uacute;blicamente a Marruecos a organizar una <strong>&laquo;nueva Marcha Verde&raquo;</strong>. Su plan es claro: enviar excavadoras para derribar las vallas perimetrales y facilitar la invasi&oacute;n de multitudes desarmadas para tomar las ciudades, ejecutando una sustituci&oacute;n demogr&aacute;fica y la expulsi&oacute;n forzosa de la poblaci&oacute;n local. Esta ret&oacute;rica no es un exabrupto; se inscribe en una campa&ntilde;a de desestabilizaci&oacute;n narrativa que es amplificada por la maquinaria de intoxicaci&oacute;n digital de magnates como Elon Musk y por la ret&oacute;rica agresiva de Donald Trump, quien ha sentenciado: &laquo;Parece una invasi&oacute;n de un pa&iacute;s... y lo mismo nos va a pasar si los republicanos no son elegidos [...] Si no estamos en el poder, nuestro pa&iacute;s ser&aacute; invadido en niveles que hacen que Espa&ntilde;a parezca algo menor&raquo;. Con estas palabras, Trump articula un ataque coordinado para consolidar la narrativa del &laquo;Estado fallido&raquo; espa&ntilde;ol, reduciendo la tragedia humanitaria a mera coyuntura electoral estadounidense y escalando el chantaje hasta presentar a Espa&ntilde;a como el ensayo generalizado de una invasi&oacute;n continental de los nuevos &ldquo;b&aacute;rbaros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender la magnitud del momento hist&oacute;rico, es insoslayable inscribir este chantaje en un marco continental. El alineamiento del gobierno neofascista italiano de <strong>Giorgia Meloni,</strong> suspendiendo el Acuerdo de Schengen con Espa&ntilde;a y el anuncio de <strong>Emmanuel Macron</strong> de reforzar militarmente las fronteras francesas con Espa&ntilde;a no son hechos aislados. Obedecen al despliegue de una estrategia coordinada desde la internacional reaccionaria y anticomunista urdida en Washington, orientada a la configuraci&oacute;n ideol&oacute;gica y material de un aut&eacute;ntico &laquo;IV Reich&raquo; en el seno de la Uni&oacute;n Europea. El objetivo central de este bloque es la militarizaci&oacute;n total del continente para sostener a cualquier costo la confrontaci&oacute;n b&eacute;lica contra la Federaci&oacute;n Rusa en Ucrania, mientras se prepara el terreno para la colisi&oacute;n estrat&eacute;gica final contra la Rep&uacute;blica Popular China.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de este macroproyecto imperialista, el asalto a Ceuta y la amenaza latente sobre Melilla act&uacute;an como catalizadores ideol&oacute;gicos de primer orden.
    </p><p class="article-text">
        De cara a los procesos electorales en Europa, el ensa&ntilde;amiento con la frontera sur y la exacerbaci&oacute;n del racismo institucional buscan inyectar el p&aacute;nico moral necesario en las sociedades europeas. Es la ingenier&iacute;a del miedo aplicada para desviar la atenci&oacute;n de la crisis sist&eacute;mica del capital, liquidar cualquier reducto de soberan&iacute;a popular y catapultar al poder a ejecutivos abiertamente nazifascistas, disciplinados bajo el nuevo orden paneuropeo.
    </p><p class="article-text">
        En este tablero de agresiones cruzadas, el pueblo canario debe extraer una lecci&oacute;n hist&oacute;rica inaplazable. La vulnerabilidad demostrada en la frontera norteafricana expone la falacia de situar la seguridad del Archipi&eacute;lago bajo la cobertura del atlantismo o en la subordinaci&oacute;n a los intereses geopol&iacute;ticos de Washington. Marruecos, fortalecido por el aval anglo-sionista en la ocupaci&oacute;n del S&aacute;hara Occidental y por la complacencia europea, avanza sin freno en su agenda expansionista sobre las aguas jurisdiccionales y los recursos marinos y mineros contiguos a las Islas Canarias. Pretender que el servilismo militarista a la OTAN o la integraci&oacute;n en cl&uacute;steres de la industria de la guerra blindar&aacute;n al Archipi&eacute;lago es una ceguera tr&aacute;gica. Canarias no puede seguir siendo la plataforma log&iacute;stica de retaguardia ni el pe&oacute;n sacrificable de las aventuras imperialistas en &Aacute;frica; la verdadera salvaguarda del pueblo canario pasa por la exigencia de la neutralidad, el respeto estricto al Derecho Internacional, el apoyo inequ&iacute;voco al proceso de descolonizaci&oacute;n del S&aacute;hara Occidental y la firme oposici&oacute;n a ser arrastrados a la espiral del expansionismo alauita.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta embestida, la denuncia, tambi&eacute;n, debe ser implacable y la respuesta, estrat&eacute;gica. Pretender que la soberan&iacute;a de Ceuta y Melilla, incluyendo la del Archipi&eacute;lago Canari, pueda ser objeto de transacci&oacute;n en despachos de Washington, o que su integridad pueda ser asaltada impunemente bajo la instigaci&oacute;n de ide&oacute;logos sionistas y la complicidad del r&eacute;gimen alauita, constituye un atropello flagrante al Derecho Internacional. Cuestionar el estatus de estas poblaciones para utilizarlas como fichas de cambio geopol&iacute;tico no solo conculca la legalidad internacional sobre el derecho a la autodeterminaci&oacute;n, sino que vulnera de forma directa los derechos fundamentales y la seguridad de miles de ciudadanos. El pueblo canario debe estar muy alerta.
    </p><p class="article-text">
        La articulaci&oacute;n de la resistencia exige desenmascarar esta maniobra sin caer en el chauvinismo reactivo ni en la xenofobia de baja intensidad que la derecha intenta explotar. Se trata de aplicar la pedagog&iacute;a pol&iacute;tica y el an&aacute;lisis de clase a las relaciones internacionales para impedir que el eje anglo-sionista destruya la autodeterminaci&oacute;n de los pueblos y consolide su proyecto de dominaci&oacute;n neofascista en Europa. El &laquo;IV Reich&raquo; no es una met&aacute;fora ret&oacute;rica ni una exageraci&oacute;n alarmista: es el nombre de una arquitectura de poder que se est&aacute; cementando ante nuestros ojos, y cuya primera l&iacute;nea de trinchera ha sido trazada, hoy, en el Estrecho de Gibraltar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pinza-imperialista-espana-ceuta-melilla-chantaje-iv-reich-paneuropeo-leccion-geopolitica-canarias_132_13422720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 11:59:05 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La paradoja de la “influencia fantasma” en la sentencia de Badajoz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/paradoja-influencia-fantasma-sentencia-badajoz_132_13385663.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac860656-1aa1-4d27-81c9-4c9041d6f3a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paradoja de la “influencia fantasma” en la sentencia de Badajoz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al condenar a David Sánchez por el mero hecho de presentar su candidatura y aceptar el contrato, se criminaliza un acto socialmente neutro, vulnerando la doctrina de la prohibición de regreso</p></div><p class="article-text">
        El examen minucioso de la sentencia 152/2026, dictada el 14 de julio por la Secci&oacute;n Primera de la <strong>Audiencia Provincial de Badajoz</strong> bajo la ponencia del magistrado Emilio Serrano Molera, desvela una anomal&iacute;a procesal y dogm&aacute;tica de gravedad extraordinaria que trasciende el debate casu&iacute;stico para socavar los cimientos mismos de nuestro Estado social y democr&aacute;tico de derecho. La lectura de esta resoluci&oacute;n genera una profunda inquietud institucional. En ella se articula una ingenier&iacute;a jur&iacute;dica que subvierte los pilares del Derecho Penal moderno: se condena por prevaricaci&oacute;n administrativa bas&aacute;ndose, de manera contradictoria, en una presunta influencia cuyo autor material se declara expresamente inacreditado. Este proceso penal, como ha se&ntilde;alado con lucidez el periodista Ernesto Ekaizer, adolece de una debilidad estructural de origen al haberse sustanciado con la oposici&oacute;n frontal del Ministerio Fiscal &mdash;que solicit&oacute; reiteradamente el sobreseimiento al no apreciar indicio delictivo alguno&mdash; y ser impulsado en exclusiva por una heterog&eacute;nea alianza de acusaciones populares de derecha y extrema derecha espa&ntilde;olas (Manos Limpias, Vox, PP, Abogados Cristianos, Hazte O&iacute;r, Liberum e Iustitia Europa) que han instrumentalizado la causa con fines eminentemente partidistas.
    </p><p class="article-text">
        Para calibrar la dimensi&oacute;n del torpedo a la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n de la jurisprudencia que supone este pronunciamiento, es imperativo partir de la estricta dogm&aacute;tica del delito de prevaricaci&oacute;n del art&iacute;culo 404 del C&oacute;digo Penal. El Tribunal Supremo ha consolidado una doctrina pac&iacute;fica: la prevaricaci&oacute;n exige que la autoridad funcione dictando una resoluci&oacute;n arbitraria, objetivamente injusta y con consciencia subjetiva de esa injusticia, rompiendo los principios de m&eacute;rito y capacidad. Sin embargo, la resoluci&oacute;n de Badajoz presume la injusticia objetiva de la convocatoria de la plaza de Alta Direcci&oacute;n de octubre de 2016 por el mero resultado final: la adjudicaci&oacute;n a <strong>David S&aacute;nchez P&eacute;rez-Castej&oacute;n</strong>, hermano del presidente del Gobierno. El tribunal construye su convicci&oacute;n sobre la arbitrariedad del acto administrativo apoy&aacute;ndose en la sombra de un influjo externo que, parad&oacute;jicamente, declara no probado en cuanto a su autor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Esta contradicci&oacute;n colisiona frontalmente con el tipo penal de tr&aacute;fico de influencias (art. 428 Cnel C&oacute;digo Pena), el cual exige la acreditaci&oacute;n de un sujeto que, prevali&eacute;ndose de su situaci&oacute;n, influye de manera eficiente sobre una autoridad. Al analizar el bloque A de los hechos probados de la sentencia, relativo al concurso de 2016 donde intervinieron el presidente de la Diputaci&oacute;n, Miguel &Aacute;ngel Gallardo Miranda; la diputada de Cultura, Cristina N&uacute;&ntilde;ez Fern&aacute;ndez, y la directora del &Aacute;rea, Elisa Moriano Morales, la sentencia reconoce de forma expresa que no consta acreditado si la decisi&oacute;n se tom&oacute; a petici&oacute;n del beneficiario o de su entorno, afirmando textualmente que &ldquo;no ha quedado probado que persona o personas determinadas ejercieran presi&oacute;n o influencia sobre los acusados&rdquo;. Si la influencia carece de autor, el delito de tr&aacute;fico desaparece del &aacute;mbito de lo punible por imperativo de la presunci&oacute;n de inocencia. No obstante, el tribunal realiza un salto mortal dogm&aacute;tico: descarta la condena por tr&aacute;fico de influencias por falta de prueba, pero utiliza esa misma &ldquo;influencia fantasma&rdquo; como motor probatorio para sostener la prevaricaci&oacute;n de los cargos p&uacute;blicos. Se absuelve la influencia, pero se condena su efecto impl&iacute;cito, empleando un hecho no probado para rellenar el elemento subjetivo del dolo en la prevaricaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La quiebra del principio de legalidad adquiere tintes de aberraci&oacute;n jur&iacute;dica al analizar la condena de David S&aacute;nchez como cooperador necesario del delito de prevaricaci&oacute;n. La prevaricaci&oacute;n es un delito especial propio que solo puede cometer un funcionario p&uacute;blico en el ejercicio de su cargo. Para que un particular (<em>extraneus</em>) sea condenado como cooperador necesario de un delito especial, la jurisprudencia exige inexorablemente un pacto colusorio previo o simult&aacute;neo con el autor, una aportaci&oacute;n causal determinante y el dolo de participar en la resoluci&oacute;n injusta. En este caso, al declarar el tribunal que no est&aacute; probado qui&eacute;n, c&oacute;mo ni cu&aacute;ndo se ejerci&oacute; presi&oacute;n sobre los miembros de la Diputaci&oacute;n, la premisa de la cooperaci&oacute;n necesaria se desmorona por completo. No puede existir un acuerdo de voluntades ni un dolo com&uacute;n sobre una base f&aacute;ctica que el propio fallo judicial declara inexistente. Al condenar a David S&aacute;nchez por el mero hecho de presentar su candidatura y aceptar el contrato, se criminaliza un acto socialmente neutro, vulnerando la doctrina de la prohibici&oacute;n de regreso. El ejemplo cl&aacute;sico es el del taxista: si un taxista lleva a un cliente a un banco y este, al bajarse, lo atraca, el taxista no es c&oacute;mplice del robo. Aunque f&iacute;sicamente &ldquo;ayud&oacute;&rdquo; al atracador a llegar a su destino, su conducta (conducir un taxi) es l&iacute;cita y adecuada. El Derecho Penal tiene prohibido &ldquo;regresar&rdquo; en la cadena de hechos para culpar a quien actu&oacute; con normalidad. En el caso de Badajoz, presentarse a una plaza p&uacute;blica y firmar un contrato son actos sociales neutros. Culpar a David S&aacute;nchez de cooperar en la prevaricaci&oacute;n ajena sin probar un pacto previo equivale a condenar al taxista por el atraco de su cliente. Se sustituye el Derecho Penal del hecho por un intolerable Derecho Penal de autor y de sospecha, donde el v&iacute;nculo familiar act&uacute;a como una presunci&oacute;n iuris et de iure de culpabilidad.
    </p><p class="article-text">
        A esta insostenible construcci&oacute;n dogm&aacute;tica se suma un entorno procesal y org&aacute;nico que compromete de ra&iacute;z la apariencia de imparcialidad exigible en un Estado de derecho. Es obligado matizar, con el debido rigor, que la controvertida imagen del actual presidente de la Audiencia Provincial de Badajoz posando junto a <strong>Santiago Abascal</strong> data de su etapa como juez decano y que dicho magistrado no integr&oacute; el tribunal redactor de esta sentencia. Sin embargo, ese documento gr&aacute;fico permanece como s&iacute;ntoma elocuente de la atm&oacute;sfera de preocupante proximidad ideol&oacute;gica entre ciertos estamentos judiciales de Badajoz y el entorno de Vox, ejerciente aqu&iacute; como acusaci&oacute;n popular. Pero donde la quiebra de la neutralidad deviene verdaderamente intolerable es en la fase de instrucci&oacute;n. La magistrada instructora se signific&oacute; pol&iacute;ticamente de manera inequ&iacute;voca al participar, togada, en concentraciones p&uacute;blicas ante la sede judicial de Badajoz manifest&aacute;ndose contra el proyecto de ley de amnist&iacute;a. Que la instructora de una causa penal contra el hermano del presidente del Gobierno exteriorice p&uacute;blicamente su rechazo a la principal iniciativa pol&iacute;tica de ese mismo Gobierno constituye una vulneraci&oacute;n frontal de la doctrina sobre la apariencia de imparcialidad objetiva del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). La justicia no solo debe hacerse, sino que debe parecer que se hace; algo imposible cuando quien instruye se coloca la toga para protestar contra el entorno del investigado.
    </p><p class="article-text">
        Como bien ha desvelado Ekaizer, nos encontramos ante una resoluci&oacute;n donde la debilidad t&eacute;cnica de la condena, la ausencia de soporte fiscal y las conexiones ideol&oacute;gicas evidencian una preocupante sumisi&oacute;n de la t&eacute;cnica jur&iacute;dica a la presi&oacute;n pol&iacute;tica y medi&aacute;tica. La secuencia l&oacute;gica de la acusaci&oacute;n penal ha sido alterada a martillazos para encajar una condena de car&aacute;cter ejemplarizante. Desde el rigor jur&iacute;dico, es insostenible afirmar que un ciudadano coopera necesariamente en una prevaricaci&oacute;n por el mero hecho de resultar adjudicatario de un puesto de trabajo sin demostrar su participaci&oacute;n en la manipulaci&oacute;n de las bases o en un concierto delictivo con la autoridad. Hacerlo supone introducir una responsabilidad objetiva proscrita en nuestro ordenamiento, donde la culpabilidad se deduce del estatus del reo y no de la prueba de su participaci&oacute;n en el injusto.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n pol&iacute;tica de este an&aacute;lisis ratifica de manera palmaria la tesis del <em>lawfare</em>. Estamos ante un caso de manual de judicializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica: el aparato judicial, impulsado por acusaciones populares instrumentales que act&uacute;an como correas de transmisi&oacute;n de intereses partidistas &mdash;y que encuentran un alarmante reflejo de simpat&iacute;a en la instrucci&oacute;n y ciertas jerarqu&iacute;as judiciales de Badajoz&mdash;, se utiliza para socavar la legitimidad del Gobierno de la naci&oacute;n. El efecto pol&iacute;tico de esta sentencia es devastador para la credibilidad de nuestras instituciones. Cuando los tribunales erigen condenas penalmente fr&aacute;giles, sustentadas en nexos causales inexistentes y figuras de cooperaci&oacute;n vac&iacute;as de contenido probatorio, lo que se genera no es justicia, sino una herramienta de desgaste democr&aacute;tico. La imagen de un familiar del presidente del Gobierno condenado cumple un objetivo puramente simb&oacute;lico y propagand&iacute;stico, pero el coste para el sistema es inasumible: se banaliza el Derecho Penal, se destruye la presunci&oacute;n de inocencia y se normaliza la condena por asociaci&oacute;n. Este pronunciamiento no es un triunfo de la legalidad administrativa, sino el exponente m&aacute;s crudo de c&oacute;mo la polarizaci&oacute;n instrumentaliza la justicia, produciendo fallos que la historia del Derecho acabar&aacute; juzgando como un uso espurio de la jurisdicci&oacute;n penal con una devaluaci&oacute;n democr&aacute;tica sin precedentes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/paradoja-influencia-fantasma-sentencia-badajoz_132_13385663.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 13:05:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La paradoja de la “influencia fantasma” en la sentencia de Badajoz]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del estruendo de sables al imperio de la toga: la judicialización de la soberanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/estruendo-sables-imperio-toga-judicializacion-soberania_132_13361259.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d474387f-9e11-46b0-923f-c756c0b4d044_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del estruendo de sables al imperio de la toga: la judicialización de la soberanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta sincronización milimétrica entre la ofensiva mediático-partidista y el dictamen de los tribunales desenmascara la operativa de la “guerra híbrida” moderna: la judicatura deja de ser un poder arbitral para convertirse en el brazo ejecutor de una estrategia de desgaste orquestada</p></div><p class="article-text">
        La reciente resoluci&oacute;n judicial que ved&oacute; la presencia de <strong>Bego&ntilde;a G&oacute;mez</strong>, esposa del presidente del Gobierno espa&ntilde;ol, Pedro S&aacute;nchez, en la delegaci&oacute;n oficial espa&ntilde;ola en la <strong>cumbre de la OTAN en Ankara,</strong> no admite una lectura ingenua bajo el reduccionismo t&eacute;cnico-jur&iacute;dico del derecho procesal burgu&eacute;s. Sostener, con un formalismo est&eacute;ril, que la denegaci&oacute;n del permiso se fundamenta exclusivamente en la condici&oacute;n de <strong>Turqu&iacute;a</strong> como Estado extracomunitario es un ejercicio de hipocres&iacute;a institucional que ofende la inteligencia cr&iacute;tica. Tal argumentaci&oacute;n se desmorona ante la evidencia de que el riesgo de fuga es materialmente inexistente en una persona que se encuentra bajo una custodia permanente y exhaustiva por parte de las fuerzas de seguridad del Estado. Si descorremos el velo del fetichismo legal, lo que emerge con nitidez no es la aplicaci&oacute;n de la norma, sino su instrumentalizaci&oacute;n pol&iacute;tica: un s&iacute;ntoma elocuente de una coyuntura hist&oacute;rica donde los aparatos coercitivos del Estado se activan para disciplinar, erosionar y descabezar a un poder ejecutivo que se ha tornado disfuncional, si no inc&oacute;modo, para el bloque atlantista hegem&oacute;nico transnacional.
    </p><p class="article-text">
        Este asedio judicial dom&eacute;stico no opera en el vac&iacute;o, ni es fruto de la casualidad; act&uacute;a como la mand&iacute;bula interna de una pinza tenaza cuya fuerza motriz es exterior. Horas antes de que la resoluci&oacute;n judicial viera la luz, el l&iacute;der de la oposici&oacute;n, <strong>Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o</strong>, lanzaba en los medios de comunicaci&oacute;n la consigna que preludiaba el fallo: calificaba de &ldquo;absolutamente impropio&rdquo; el viaje y exig&iacute;a impedirlo &ldquo;como sea&rdquo;. Esta sincronizaci&oacute;n milim&eacute;trica entre la ofensiva medi&aacute;tico-partidista y el dictamen de los tribunales desenmascara la operativa de la &ldquo;guerra h&iacute;brida&rdquo; moderna: la judicatura deja de ser un poder arbitral para convertirse en el brazo ejecutor de una estrategia de desgaste orquestada. El objetivo trascend&iacute;a lo meramente anecd&oacute;tico; se trataba de garantizar que el presidente del Gobierno aterrizara en Ankara pol&iacute;ticamente maniatado, mermado en su autoridad simb&oacute;lica ante sus pares y lastrado por una duda penal que, m&aacute;s all&aacute; de los juzgados, actuaba como un mecanismo de devaluaci&oacute;n de su palabra en el escenario internacional.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender la urgencia y la virulencia de este disciplinamiento, es imperativo ensanchar el foco hacia la geopol&iacute;tica del imperio. La cumbre de la OTAN se celebra bajo la sombra de un <strong>Donald Trump</strong> hostil, refractario a cualquier fisura en la ortodoxia atlantista y &aacute;vido de sacrificios fiscales para la maquinaria b&eacute;lica. El Gobierno espa&ntilde;ol se ha convertido en una pieza a ajustar en el tablero geopol&iacute;tico debido a sus posiciones de distanciamiento frente a la agresi&oacute;n militar estadounidense-sionista sobre Ir&aacute;n y, crucialmente, por su resistencia  a acatar la exigencia draconiana de elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB. Este incremento no es una mera variable macroecon&oacute;mica; representa una detracci&oacute;n masiva de recursos que, en &uacute;ltima instancia, sustraer&iacute;a capacidad de bienestar a las clases populares para transferirla, v&iacute;a complejo militar-industrial, a los engranajes de la guerra permanente. Ante esta disidencia presupuestaria y diplom&aacute;tica, la maquinaria imperial no duda en activar sus terminales dom&eacute;sticas para corregir la desviaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una mirada rigurosa a la historia estructural de nuestro pa&iacute;s nos obliga a establecer un paralelismo tan n&iacute;tido como ineludible. En enero de 1981, el presidente <strong>Adolfo Su&aacute;rez</strong> fue forzado a dimitir, acorralado por el ruido de sables, las presiones del estamento castrense y el aislamiento pol&iacute;tico de quienes exig&iacute;an la integraci&oacute;n inmediata y sumisa de Espa&ntilde;a en la estructura de la OTAN. Un mes despu&eacute;s, sobreven&iacute;a la intentona golpista del <strong>23-F</strong> como culminaci&oacute;n de esa crisis de hegemon&iacute;a. La lecci&oacute;n que nos lega aquella coyuntura es atemporal: cuando el dise&ntilde;o pol&iacute;tico de un Gobierno civil no se pliega con la docilidad exigida a los intereses estrat&eacute;gicos del eje atlantista, los resortes profundos del Estado &mdash;sus &ldquo;poderes f&aacute;cticos&rdquo;&mdash; se movilizan para forzar su capitulaci&oacute;n o su relevo.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia fundamental entre 1981 y la actualidad no reside en el objetivo final &mdash;el alineamiento inquebrantable con el bloque occidental&mdash;, sino en la mutaci&oacute;n t&aacute;ctica de la clase dominante. En el marco de las democracias liberales maduras, la coerci&oacute;n tosca de los cuarteles ha sido sustituida por la violencia simb&oacute;lica y el poder omn&iacute;modo de la toga. El <strong>lawfare</strong> se ha erigido como el nuevo ruido de sables. Ya no son necesarios los tanques en las calles para desestabilizar a un Ejecutivo; basta con la instrumentalizaci&oacute;n espuria del derecho penal, la generaci&oacute;n de un estado de opini&oacute;n asfixiante y la judicializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica. La presi&oacute;n actual de la OTAN, vehiculada a trav&eacute;s de una judicatura dependiente y una oposici&oacute;n sumisa a los dictados exteriores, busca forzar un escenario de debilidad que facilite la ca&iacute;da del Gobierno o la dimisi&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez para reinstaurar una ortodoxia sumisa. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que hoy est&aacute; en disputa en los estrados de Madrid y en los salones de Ankara no es la rectitud procedimental de una causa, sino los l&iacute;mites estructurales de la soberan&iacute;a nacional. Se debate si Espa&ntilde;a tiene derecho a un margen de autonom&iacute;a estrat&eacute;gica o si, por el contrario, su pol&iacute;tica interior y exterior debe ser gestionada como una colonia interna del imperio, donde los jueces act&uacute;an como procuradores de un orden que nos es ajeno. Frente a la fuerza del poder de la toga, solo cabe la defensa democr&aacute;tica de la capacidad de decidir nuestro propio destino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/estruendo-sables-imperio-toga-judicializacion-soberania_132_13361259.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 07:38:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del estruendo de sables al imperio de la toga: la judicialización de la soberanía]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mercado de la delación y la descomposición del garantismo penal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mercado-delacion-descomposicion-garantismo-penal_132_13329592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/889f8b31-c5ef-45ec-9038-bab71ff448e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mercado de la delación y la descomposición del garantismo penal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La verdad judicial resultante se fabrica a la medida de los intereses de un bloque de poder tradicional, que utiliza los juzgados como una aduana política por la que debe pasar —y en la que debe ser desgastado— todo proyecto que cuestione las relaciones de producción y distribución heredadas</p></div><p class="article-text">
        La reciente Sentencia 418/2026 de la <strong>Sala de lo Penal del Tribunal Supremo</strong>, dictada el 22 de junio de 2026 en la causa especial 20775/2020, constituye un hito de extraordinaria gravedad que no puede despacharse bajo el c&oacute;modo lenguaje de la neutralidad t&eacute;cnica. Reducir este pronunciamiento a un mero pasaje de la dogm&aacute;tica sobre las atenuantes por confesi&oacute;n o colaboraci&oacute;n es una ceguera voluntaria. Lo que oculta es la profunda mutaci&oacute;n que experimentan las estructuras del Estado cuando los sectores m&aacute;s reaccionarios del bloque de poder se repliegan en sus bastiones corporativos para librar una guerra judicial contra el poder democr&aacute;tico. El <strong>trato de favor concedido a V&iacute;ctor de Aldama </strong>&mdash;a quien se aplica una atenuante muy cualificada que desmorona la proporcionalidad de la pena y vac&iacute;a las responsabilidades civiles&mdash; no es un exceso puntual, sino la institucionalizaci&oacute;n de una doctrina excepcional, que parece estar dise&ntilde;ada para alterar el mapa del poder pol&iacute;tico mediante la demolici&oacute;n controlada de los principios m&aacute;s elementales del garantismo penal cl&aacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        El garantismo procesal penal, construido hist&oacute;ricamente como un escudo frente a la arbitrariedad del poder punitivo &mdash;y conquistado como defensa de las clases subalternas frente al aparato represor del Estado&mdash; exige que la declaraci&oacute;n de quien confiesa o delata est&eacute; sometida a un riguroso tamiz de corroboraci&oacute;n perif&eacute;rica, objetiva e incuestionable. La doctrina constitucional y la jurisprudencia consolidada del propio Tribunal Supremo condicionan la validez probatoria de la palabra del coimputado a la existencia de datos externos que la confirmen de manera veros&iacute;mil. Sin embargo, en esta resoluci&oacute;n asistimos a una inquietante <strong>inversi&oacute;n de la carga de la prueba</strong>. El testimonio interesado de quien ha actuado como un engranaje del capitalismo corruptor &mdash;y que negocia activamente su impunidad&mdash; adquiere un valor casi sagrado, no por su consistencia emp&iacute;rica, sino por su utilidad estrat&eacute;gica en un momento pol&iacute;tico preciso. Al rebajar los est&aacute;ndares de exigencia probatoria para premiar una delaci&oacute;n hu&eacute;rfana de contraste documental s&oacute;lido, el tribunal desnaturaliza los fines del proceso penal: la b&uacute;squeda de la verdad material cede su lugar a una l&oacute;gica transaccional, donde la pena se compra y se vende en un mercado de relatos. El objetivo real no es ya averiguar lo ocurrido, sino obtener una narraci&oacute;n preconcebida que alimente la hoguera pol&iacute;tica de las terminales medi&aacute;ticas y parlamentarias de la derecha y la extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        Esta instrumentalizaci&oacute;n del aparato punitivo revela el modo en que opera la judicatura cuando fracciones muy concretas de la magistratura asumen el papel de trinchera ideol&oacute;gica al servicio de los intereses econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos que representan. En un escenario de crisis institucional prolongada, donde las bases materiales de la hegemon&iacute;a tradicional se resquebrajan, el Derecho Penal abandona cualquier pretensi&oacute;n de universalidad y se convierte en un mecanismo coercitivo de reordenaci&oacute;n de fuerzas. La superestructura jur&iacute;dica, lejos de operar como instancia neutral de resoluci&oacute;n de conflictos, muestra su verdadera naturaleza de aparato de dominaci&oacute;n que se activa selectivamente cuando el poder econ&oacute;mico ve amenazada su posici&oacute;n preeminente. Al validar procesalmente las afirmaciones sin base s&oacute;lida de un imputado que busca salvar su patrimonio y su libertad, el tribunal no est&aacute; haciendo justicia: est&aacute; legitimando una operaci&oacute;n de acoso gubernamental que ya se desarrolla en paralelo desde otros frentes judiciales y medi&aacute;ticos. La verdad judicial resultante se fabrica a la medida de los intereses de un bloque de poder tradicional, que utiliza los juzgados como una aduana pol&iacute;tica por la que debe pasar &mdash;y en la que debe ser desgastado&mdash; todo proyecto que cuestione las relaciones de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n heredadas.
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a pol&iacute;tica de este nuevo modelo procesal introduce la figura del <em>delator mercenario</em>: un sujeto que permuta declaraciones incriminatorias contra terceros a cambio de una reducci&oacute;n dr&aacute;stica de su propia condena y de la inmunidad frente a las consecuencias civiles de sus actos. Esta figura no es anecd&oacute;tica; representa la cristalizaci&oacute;n jur&iacute;dica de la l&oacute;gica del capital en su fase de acumulaci&oacute;n m&aacute;s depredadora, donde todo &mdash;incluida la verdad judicial&mdash; se convierte en mercanc&iacute;a susceptible de ser intercambiada en un mercado regulado por relaciones de fuerza. El peligro de este precedente trasciende con mucho la coyuntura del caso concreto. Se trata de un ensayo jurisprudencial rigurosamente calculado para su posterior despliegue a gran escala. La meta a corto y medio plazo no es secreta: establecer una pasarela jur&iacute;dica que permita, en fases sucesivas, armar causas penales contra figuras de m&aacute;xima relevancia pol&iacute;tica que hayan representado proyectos de reformismo social, singularmente contra el ex presidente Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero. El dise&ntilde;o est&aacute; listo para operar en las coordenadas precisas del presente: en un momento de aguda ofensiva pol&iacute;tico-judicial contra el Gobierno de coalici&oacute;n, bastar&aacute; con incentivar a cualquier implicado en una trama econ&oacute;mica &mdash;por perif&eacute;rica que sea su vinculaci&oacute;n con los hechos&mdash; para que, a cambio de un generoso alivio punitivo, se&ntilde;ale hacia miembros del Ejecutivo o de su entorno inmediato, proporcionando as&iacute; la coartada procesal que permita abrir nuevas causas o reavivar las ya existentes con el &uacute;nico fin de erosionar la legitimidad y la capacidad de acci&oacute;n del poder democr&aacute;tico vigente actual y sepultar su reedici&oacute;n por un tiempo. As&iacute; se validar&aacute; la apertura de causas generales que, en un Estado de Derecho leg&iacute;timo, ser&iacute;an inadmisibles de plano por carecer de los indicios objetivos m&iacute;nimos que exige la ley procesal.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno es indisociable de la ofensiva global que sacude el panorama institucional espa&ntilde;ol, ofensiva que hunde sus ra&iacute;ces en la resistencia de las viejas y nuevas oligarqu&iacute;as a la redistribuci&oacute;n del poder pol&iacute;tico y a los&nbsp;cambios econ&oacute;micos operados en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. En &eacute;l conviven la reactivaci&oacute;n de medidas cautelares ins&oacute;litas contra <strong>Bego&ntilde;a G&oacute;mez</strong>, esposa del Presidente del Gobierno y el sostenimiento artificial de imputaciones sin base indiciaria real, prolongadas durante a&ntilde;os con fines puramente estigmatizantes. La funci&oacute;n de estas causas no es condenar &mdash;a menudo la condena es inviable&mdash; sino desgastar, deslegitimar y erosionar la autoridad moral de quienes ocupan posiciones de poder democr&aacute;tico, creando un estado de excepci&oacute;n judicial permanente que act&uacute;a como dique de contenci&oacute;n frente a cualquier avance reformista. El motor que dinamiza este engranaje es la perfecta simbiosis entre una vanguardia de choque procesal &mdash;encarnada por acusaciones populares de la derecha y la ultraderecha espa&ntilde;ola donde convergen el Partido Popular, Vox y organizaciones como Manos Limpias, Hazte O&iacute;r&mdash; y determinados sectores judiciales dispuestos a acoger cualquier libelo revestido de formalidad jur&iacute;dica. La acci&oacute;n popular, concebida originalmente como un canal democr&aacute;tico de participaci&oacute;n ciudadana en la administraci&oacute;n de justicia, ha sido completamente vaciada de su esp&iacute;ritu constitucional. Convertida ya en ariete de una aut&eacute;ntica dictadura togada, pretende corregir en los tribunales lo que la ciudadan&iacute;a decidi&oacute; en las urnas. Cuando la sentencia penal se transmuta en mercanc&iacute;a de cambio pol&iacute;tico, la justicia fenece. Y cuando la justicia fenece, lo que queda es el ejercicio desnudo de la coacci&oacute;n al servicio de quienes nunca aceptaron que la soberan&iacute;a popular pudiera disputarles el control real del Estado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mercado-delacion-descomposicion-garantismo-penal_132_13329592.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 12:00:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mercado de la delación y la descomposición del garantismo penal]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La advertencia de Kelley y la normalización del horror: cuando el Estado español se asoma al abismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/advertencia-kelley-normalizacion-horror-espanol-asoma-abismo_132_13317397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aaa22b09-25b2-48b8-83fb-a7cc66693559_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La advertencia de Kelley y la normalización del horror: cuando el Estado español se asoma al abismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con una Fiscalía General neutralizada bajo la amenaza del banquillo, el aparato corporativo conservador elimina el contrapeso interno que aún recordaba que el Ministerio Público no es un brazo ejecutor de la oposición. El camino queda así completamente despejado para acelerar el derrocamiento del Ejecutivo mediante una ofensiva penal unilateral, desbocada y libre de frenos institucionales</p></div><p class="article-text">
        Cuando el psiquiatra estadounidense <strong>Douglas Kelley</strong> recorri&oacute; las celdas de los jerarcas nazis durante los juicios de N&uacute;remberg contra la jerarqu&iacute;a del r&eacute;gimen nazi, el mundo esperaba que su diagn&oacute;stico confirmara la monstruosidad cl&iacute;nica, la psicopat&iacute;a excepcional, la deformaci&oacute;n moral irrepetible de aquella c&uacute;pula criminal. Sin embargo, su hallazgo fue mucho m&aacute;s desasosegante: la absoluta e inquietante normalidad de los verdugos. No hab&iacute;a en ellos una esencia diab&oacute;lica que los diferenciara del resto de mortales, sino una perturbadora capacidad de adaptaci&oacute;n a un sistema que convert&iacute;a el exterminio en tr&aacute;mite administrativo y la crueldad en pol&iacute;tica de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Su advertencia, rescatada por la historiograf&iacute;a y el cine, pulveriz&oacute; el mito consolador de que el nazismo fue un virus exclusivo del alma alemana. Kelley demostr&oacute; que el estereotipo del nazi &mdash;ese bur&oacute;crata utilitarista, g&eacute;lido, ambicioso, capaz de justificar la eliminaci&oacute;n de la mitad de la poblaci&oacute;n si los c&aacute;lculos de poder as&iacute; lo exig&iacute;an&mdash; habita en estado latente en cualquier sociedad. Es una simiente que no germina en el vac&iacute;o, sino que aguarda la confluencia de tres elementos: las condiciones materiales propicias para el descontento, una crisis institucional profunda y, sobre todo, el vector pol&iacute;tico adecuado que la active, la discipline y la dirija hacia la toma del Estado.
    </p><p class="article-text">
        La historia total no admite discusi&oacute;n: el fascismo nunca asalta los centros de poder de forma aislada ni mediante un golpe de mano tradicional; siempre accede gracias a la claudicaci&oacute;n y la complicidad activa de la derecha tradicional. Es la derecha respetable, la de los salones alfombrados y la ret&oacute;rica de la moderaci&oacute;n, la que le franquea la entrada creyendo que podr&aacute; instrumentalizarlo. El paradigma de esta verdad inc&oacute;moda es la agon&iacute;a de la Rep&uacute;blica de Weimar, donde un Franz von Papen &mdash;refinado, aristocr&aacute;tico y c&iacute;nico&mdash; abri&oacute; la canciller&iacute;a a <strong>Adolf Hitler</strong> convencido de que lo usar&iacute;a como t&iacute;tere. Lo domesticar&iacute;a en seis meses, le confi&oacute; a un amigo. Meses despu&eacute;s, la democracia alemana era cenizas y la dictadura se devoraba a sus padrinos.
    </p><p class="article-text">
        Esa misma pulsi&oacute;n suicida es la que escenific&oacute; <strong>Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o </strong>en su entrevista del pasado 17 de junio en el plat&oacute; de <em>El Hormiguero</em>, ante un Pablo Motos convertido en anfitri&oacute;n complaciente de la banalizaci&oacute;n del horror. Aquella noche no asistimos a un simple ejercicio de ret&oacute;rica televisiva de un l&iacute;der de la oposici&oacute;n; asistimos a la representaci&oacute;n p&uacute;blica de una capitulaci&oacute;n moral. Al asumir a Vox como un socio natural, leg&iacute;timo e institucional, al negarse a &ldquo;demonizar&rdquo; &mdash;ese fue el t&eacute;rmino elegido&mdash; a una formaci&oacute;n abiertamente reaccionaria bajo el pretexto del pragmatismo electoral, la derecha espa&ntilde;ola no solo ha alfombrado el camino hacia la barbarie cotidiana, sino que ha asumido que la extrema derecha no es un peligro para la democracia, sino un instrumento &uacute;til para la reconquista del poder.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para que este desembarco neofascista sea viable no basta con la mera voluntad de coalici&oacute;n. Se requiere una demolici&oacute;n previa de la legitimidad democr&aacute;tica, un desgaste calculado de las instituciones que convenza a la ciudadan&iacute;a de que el sistema est&aacute; podrido y que solo una sacudida autoritaria puede regenerarlo. Aqu&iacute; es donde la advertencia de Kelley engarza directamente con la estrategia contempor&aacute;nea del <em>lawfare</em>: la perversa conjunci&oacute;n judicial, policial y medi&aacute;tica dise&ntilde;ada para derrocar a un gobierno leg&iacute;timo mediante la construcci&oacute;n de un relato de Estado criminal, corrupto y fallido. La guerra judicial no busca la verdad ni la justicia; busca la resonancia pol&iacute;tica, la destrucci&oacute;n civil del adversario y, como objetivo &uacute;ltimo, el blanqueamiento definitivo del fascismo bajo la apariencia de una cruzada moral regeneracionista.
    </p><p class="article-text">
        Asistimos en Espa&ntilde;a a una sincronizaci&oacute;n perfecta, una maquinaria de precisi&oacute;n que opera en tres tiempos. Primero, determinadas terminales judiciales abren causas sin base probatoria s&oacute;lida &mdash;los procesos inquisitoriales contra la esposa del presidente del Gobierno, Bego&ntilde;a G&oacute;mez, o contra su hermano David S&aacute;nchez son el ejemplo paradigm&aacute;tico&mdash; bas&aacute;ndose en denuncias de organizaciones ultraderechistas o en recortes de prensa. Segundo, las causas son inmediatamente amplificadas por un ecosistema medi&aacute;tico af&iacute;n que las presenta como esc&aacute;ndalos de Estado, sin esperar siquiera a su viabilidad procesal. Y tercero, las redes sociales y los plat&oacute;s televisivos convierten la sospecha en sentencia, intoxicando el debate p&uacute;blico y erosionando la presunci&oacute;n de inocencia hasta convertirla en papel mojado. No se busca la verdad jur&iacute;dica; se busca el &ldquo;caso abierto&rdquo;, la foto de la declaraci&oacute;n judicial y el titular demoledor.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de este engranaje de asedio, la pieza maestra de la cacer&iacute;a institucional ha sido el in&eacute;dito cerco contra la Fiscal&iacute;a General del Estado y su m&aacute;ximo responsable, &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Ortiz. Esta maniobra de demolici&oacute;n persigue un fin n&iacute;tidamente pol&iacute;tico y estrat&eacute;gico: descabezar y maniatar a la m&aacute;xima autoridad de un Ministerio Fiscal que cometi&oacute; el &ldquo;delito&rdquo; imperdonable de mantenerse firme en la defensa del principio de legalidad al respaldar la aplicaci&oacute;n de la ley de amnist&iacute;a para los soberanistas catalanes encausados por el <em>proc&eacute;s</em>. Al someter al Fiscal General a una persecuci&oacute;n penal sin precedentes &mdash;con imputaciones que se sostienen sobre interpretaciones forzadas y filtraciones interesadas&mdash;, el bloque judicial y medi&aacute;tico reaccionario consigue descoyuntar el &uacute;ltimo dique institucional que opon&iacute;a resistencia frontal a los excesos del <em>lawfare</em>. Con una Fiscal&iacute;a General neutralizada bajo la amenaza del banquillo, el aparato corporativo conservador elimina el contrapeso interno que a&uacute;n recordaba que el Ministerio P&uacute;blico no es un brazo ejecutor de la oposici&oacute;n. El camino queda as&iacute; completamente despejado para acelerar el derrocamiento del Ejecutivo mediante una ofensiva penal unilateral, desbocada y libre de frenos institucionales.
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        Esta estrategia de acoso y derribo ha encontrado su caja de resonancia m&aacute;s agresiva en el propio Congreso de los Diputados. Las &uacute;ltimas intervenciones de la c&uacute;pula de lo que ya act&uacute;a abiertamente como un &ldquo;partido judicial&rdquo;, espoleado por el propio Feij&oacute;o y las huestes de Vox, han traspasado todos los l&iacute;mites institucionales que sostienen una democracia sana. Criminalizar al presidente del Gobierno, tildarlo de &ldquo;capo&rdquo;, de &ldquo;cobarde&rdquo;, de &ldquo;delincuente confeso&rdquo;, y recurrir a una violencia verbal sin precedentes en sede parlamentaria no es una rabieta pasajera de la oposici&oacute;n ni una simple deriva de crispaci&oacute;n. Es la preparaci&oacute;n psicol&oacute;gica del terreno para justificar cualquier medida excepcional. Es la construcci&oacute;n meticulosa del pretexto, la fabricaci&oacute;n del enemigo interno sobre el que cargar&aacute; la culpa de todos los males cuando llegue el momento de la desestabilizaci&oacute;n permanente.
    </p><p class="article-text">
        Lo flagrante y profundamente parad&oacute;jico de este escenario es el absoluto cinismo de quienes lideran la ofensiva. Mientras se levantan sumarios de la nada y se agita la sospecha medi&aacute;tica sobre el entorno familiar del Ejecutivo, el Estado espa&ntilde;ol contempla at&oacute;nito c&oacute;mo el Partido Popular &mdash;una organizaci&oacute;n hist&oacute;ricamente imputada y condenada por corrupci&oacute;n estructural, con las ramificaciones de la trama G&uuml;rtel, la contabilidad opaca de los papeles de B&aacute;rcenas y el uso criminal de los recursos del Estado en la operaci&oacute;n Kitchen&mdash; pretende erigirse en heraldo de la regeneraci&oacute;n &eacute;tica y en juez de la moralidad ajena. Esa impunidad flagrante, esa capacidad de mirar hacia otro lado mientras se procesa al adversario, constituye otra forma a&uacute;n m&aacute;s perversa de normalizaci&oacute;n: la de una oligarqu&iacute;a que considera el aparato estatal como su propiedad privada y que no duda en incendiar la convivencia democr&aacute;tica si pierde el control de los presupuestos p&uacute;blicos y los resortes del poder administrativo.
    </p><p class="article-text">
        El peligro que se avecina ante una confluencia gubernamental entre el Partido Popular y Vox tras las pr&oacute;ximas elecciones no es un mero cambio de siglas ni una alternancia m&aacute;s en el turno bipartidista. Es una mutaci&oacute;n sist&eacute;mica hacia un modelo de Estado neofascista, policial y represor. Bajo la falsa bandera del orden y la seguridad, lo que se pretende configurar es un r&eacute;gimen de exclusi&oacute;n donde la desigualdad se convierta en ley escrita y la disidencia en delito. El concepto de &ldquo;prioridad nacional&rdquo; que pretenden implantar no es m&aacute;s que el eufemismo t&eacute;cnico para la segregaci&oacute;n institucional, una herramienta xen&oacute;foba y antiinmigraci&oacute;n dise&ntilde;ada para despojar de derechos fundamentales a la poblaci&oacute;n migrante y fracturar a la clase trabajadora bajo el manto divisorio del odio identitario. Mientras una minor&iacute;a acumula privilegios, el conflicto se redirige hacia los de abajo y los de fuera.
    </p><p class="article-text">
        Esta alianza no oculta sus cartas. Se alimenta de un anticomunismo visceral que opera como el gran pretexto ideol&oacute;gico para criminalizar la disidencia, perseguir los movimientos sociales y justificar el ejercicio de la violencia discursiva, judicial y pol&iacute;tica contra cualquiera que cuestione los intereses de las &eacute;lites dominantes. Cualquier reivindicaci&oacute;n de justicia social es tachada de &ldquo;marxismo cultural&rdquo;; cualquier protesta leg&iacute;tima, de &ldquo;golpismo callejero&rdquo;. A esta matriz se suma una misoginia militante que no es accidental sino estructurante: busca desmantelar las conquistas hist&oacute;ricas de las mujeres, devolvi&eacute;ndolas &mdash;con discursos edulcorados sobre la natalidad y la familia natural&mdash; a una estructura de subordinaci&oacute;n patriarcal que el nacionalcatolicismo consagr&oacute; durante cuarenta a&ntilde;os de dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Porque en Espa&ntilde;a, a diferencia de la Alemania de entreguerras, el virus no necesita inventar una mitolog&iacute;a nueva ni importar iconograf&iacute;as ex&oacute;ticas. Le basta con reactivar el sustrato del franquismo sociol&oacute;gico que nunca fue plenamente depurado durante la Transici&oacute;n. La dictadura franquista no termin&oacute; en un colapso militar, sino que negoci&oacute; su propia continuidad bajo nuevas formas. El enaltecimiento y la justificaci&oacute;n de aquel r&eacute;gimen, camuflados hoy bajo c&iacute;nicas &ldquo;leyes de concordia&rdquo; &mdash;que equiparan a v&iacute;ctimas y verdugos&mdash;, constituyen el n&uacute;cleo duro de su proyecto hegem&oacute;nico. Es la normalizaci&oacute;n del terror de Estado del pasado para legitimar el retroceso democr&aacute;tico del presente y del futuro. Es la reivindicaci&oacute;n de que aquel orden era necesario, y que acaso ser&iacute;a deseable recuperarlo.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo espa&ntilde;ol debe despertar de la anestesia medi&aacute;tica que convierte el avance del neofascismo en un espect&aacute;culo de entretenimiento nocturno, en un motivo m&aacute;s de tertulia intrascendente entre chascarrillos y cortes publicitarios. Lo que Douglas Kelley advirti&oacute; ante las celdas de N&uacute;remberg se est&aacute; cocinando hoy, con meticulosidad y paciencia, en los despachos pol&iacute;ticos, en los juzgados del conservadurismo corporativo, en las redacciones de los medios intoxicadores y en los plat&oacute;s de la televisi&oacute;n privada: la construcci&oacute;n de un sentido com&uacute;n reaccionario que acepte el racismo, el <em>lawfare</em>, la intolerancia y la p&eacute;rdida paulatina de libertades como el precio inevitable para salvaguardar el poder de los de siempre y devolver al pa&iacute;s a un orden que nunca debi&oacute; ser cuestionado.
    </p><p class="article-text">
        Si la confluencia entre el Partido Popular y Vox se materializa en las urnas y se consolida en el gobierno, las estructuras del Estado ser&aacute;n utilizadas para demoler la democracia desde dentro, del mismo modo que lo hicieron quienes hoy blanquean como socios aceptables. La advertencia est&aacute; dada, documentada y testada por la historia. La responsabilidad de frenar el horror, antes de que el ruido medi&aacute;tico nos anestesie por completo y el fascismo nos parezca un mal menor, sigue estando en manos de la memoria, la vigilancia democr&aacute;tica y la movilizaci&oacute;n popular. No habr&aacute; tribunal en el futuro que nos absuelva de haber mirado hacia otro lado mientras los verdugos normales volv&iacute;an a pasearse por los pasillos del poder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/advertencia-kelley-normalizacion-horror-espanol-asoma-abismo_132_13317397.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 10:13:20 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Soberanía bajo asedio: geopolítica de la injerencia judicial y diplomática en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/soberania-asedio-geopolitica-injerencia-judicial-diplomatica-espana_132_13257128.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5624d91-51cc-4097-92c6-a2091359fd7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soberanía bajo asedio: geopolítica de la injerencia judicial y diplomática en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El manejo estratégico de los tiempos por parte de HSI evidencia que la prueba tecnológica no se activó por razones procesales, sino por estricta oportunidad política global de los Estados Unidos. Había que sacar a Zapatero de las relaciones o de sus interacciones diplomáticas o comerciales con Venezuela y con China. Y de paso, remover uno de los principales pilares de apoyo político del presidente Sánchez</p></div><p class="article-text">
        La <strong>Audiencia Nacional</strong> &mdash;tribunal que asumi&oacute; en 1977 las funciones del extinguido Tribunal de Orden P&uacute;blico (TOP) franquista&mdash; vuelve a situarse en el centro del debate p&uacute;blico, demostrando que sus ritmos procesales y giros de gui&oacute;n no siempre obedecen a la estricta l&oacute;gica formal del derecho, sino que parecen actuar en llamativa sinton&iacute;a con la coyuntura pol&iacute;tica y las estrategias de desgaste institucional. El reciente auto del magistrado <strong>Santiago Pedraz,</strong> que ordena, a trav&eacute;s de la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) recabar o requerir informaci&oacute;n en la sede federal del PSOE en la calle Ferraz que, al final, despu&eacute;s de m&aacute;s de diez horas en la sede, es m&aacute;s bien un registro, no constituye un hecho aislado ni una mera diligencia de investigaci&oacute;n penal rutinaria; representa, por ahora, el &uacute;ltimo eslab&oacute;n visible de una cadena de eventos policiales, judiciales, medi&aacute;ticos y pol&iacute;ticos que que vienen operando coordinadamente con intereses que trascienden las fronteras del Estado espa&ntilde;ol, siendo el portavoz de esta estrategia, desde noviembre de 2023 el expresidente ultraconservador proestadounidense y sionista <strong>Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar</strong>: &ldquo;El que pueda hacer que haga&rdquo;, cuya consigna reprodujo, en un v&iacute;deo recientemente, a ra&iacute;z de la imputaci&oacute;n judicial al expresidente socialdem&oacute;crata <strong>Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para desentra&ntilde;ar la verdadera naturaleza de estos movimientos sectoriales del aparato de Estado, es metodol&oacute;gicamente imprescindible conectar la actividad instructora con la geopol&iacute;tica de servicios de inteligencia. No es posible desvincular la hiperactividad de la Audiencia Nacional de las recientes y significativas maniobras de la <strong>Embajada de los Estados Unidos en Madrid</strong>. Las muy recientes reuniones del nuevo embajador de la Administraci&oacute;n Trump con los l&iacute;deres del bloque conservador y reaccionario &mdash;Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, Isabel D&iacute;az Ayuso y Santiago Abascal&mdash;, sumadas a sus declaraciones p&uacute;blicas, en un denominado desayuno informativo organizado por el Foro de Nueva Econom&iacute;a el 27 de mayo de 2026, en Madrid, contra el Ejecutivo de coalici&oacute;n, superan los l&iacute;mites de la cortes&iacute;a diplom&aacute;tica. Configuran, en t&eacute;rminos de bloques de poder, la articulaci&oacute;n de una ofensiva que aspira a tutelar, condicionar y erosionar la soberan&iacute;a del Gobierno de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El trasfondo conceptual y material de estos desencuentros bilaterales no responde a cuestiones accesorias, sino a una enmienda a la totalidad de la pol&iacute;tica exterior y de defensa de Espa&ntilde;a por parte de Washington. Son tres los vectores de ruptura fundamentales. En primer lugar, la oposici&oacute;n del Ejecutivo espa&ntilde;ol frente a la exigencia estadounidense de elevar el gasto militar al 5% del PIB, un umbral hipertrofiado que asfixiar&iacute;a el gasto social en favor del complejo militar-industrial. En segundo lugar, el posicionamiento n&iacute;tido de Moncloa en apoyo al pueblo palestino y la denuncia del genocidio en Gaza, una l&iacute;nea roja para el consenso bipartidista de Washington. Y, finalmente, el detonante inmediato de la crisis: la prohibici&oacute;n de la utilizaci&oacute;n de las bases de Mor&oacute;n de la Frontera y Rota como plataformas de agresi&oacute;n militar contra Ir&aacute;n. A principios de marzo de 2026, el Gobierno espa&ntilde;ol comunic&oacute; formalmente que no autorizar&iacute;a el uso de dichas instalaciones estrat&eacute;gicas para una ofensiva b&eacute;lica, ampar&aacute;ndose en el Convenio de Cooperaci&oacute;n para la Defensa de 1988 y ante la flagrante falta de cobertura de una resoluci&oacute;n de Naciones Unidas. Esta decisi&oacute;n de no alineamiento autom&aacute;tico oblig&oacute; al Pent&aacute;gono a retirar al menos once aviones cisterna KC-135 con destino a la base de Ramstein, en Alemania.
    </p><p class="article-text">
        Esta confluencia de discrepancias estructurales &mdash;gasto militar, Palestina y las bases&mdash; desat&oacute; una inmediata hostilidad diplom&aacute;tica. El propio embajador de los Estados Unidos en Espa&ntilde;a explicit&oacute; este esquema de asedio pol&iacute;tico en sus declaraciones en el mencionado Foro, al precisar de manera quir&uacute;rgica que la Administraci&oacute;n Trump dirige sus cr&iacute;ticas y hostilidad directamente contra el Gobierno espa&ntilde;ol y sus posiciones ideol&oacute;gicas y geoestrat&eacute;gicas, desvinculando de dicho ataque al &ldquo;pueblo espa&ntilde;ol&rdquo; en una cl&aacute;sica maniobra de manual de guerra pol&iacute;tica dirigida a minar la legitimidad del Ejecutivo ante su base social. Asimismo, el presidente Donald Trump calific&oacute; la actitud soberana de Espa&ntilde;a de &ldquo;terrible&rdquo;, llegando a sugerir la ruptura de relaciones bajo una ret&oacute;rica imperial: &ldquo;podr&iacute;amos usar su base si quisi&eacute;ramos (...) nadie nos va a decir que no la usemos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente en este escenario de confrontaci&oacute;n abierta donde cobra sentido la instrumentalizaci&oacute;n de los archivos de Homeland Security Investigations (HSI). Esta agencia especializada en crimen transnacional y delitos financieros, integrada en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de los Estados Unidos y con oficina operativa dentro de la propia delegaci&oacute;n diplom&aacute;tica en Madrid, ha actuado como proveedora de la munici&oacute;n procesal. Oficialmente, un portavoz del DHS confirm&oacute; a la agencia Reuters su colaboraci&oacute;n con la Polic&iacute;a Nacional en una investigaci&oacute;n sobre blanqueo de fondos. Sin embargo, la cronolog&iacute;a desborda cualquier l&oacute;gica de auxilio judicial ordinario: la extracci&oacute;n de los datos del tel&eacute;fono m&oacute;vil de <strong>Rodolfo Reyes Rojas</strong> &mdash;empresario venezolano vinculado a la aerol&iacute;nea Plus Ultra a trav&eacute;s de Snip Aviation&mdash; fue realizada por la agencia estadounidense en Miami con mucha anterioridad, pero Washington retuvo de forma calculada ese dosier, procediendo a su entrega definitiva a la Unidad de Delincuencia Econ&oacute;mica y Fiscal (UDEF) en noviembre de 2025, coincidiendo milim&eacute;tricamente con el momento de mayor tensi&oacute;n pol&iacute;tica e internacional entre ambos Gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        La aportaci&oacute;n de esta prueba tecnol&oacute;gica, tutelada y dosificada por los servicios estadounidenses, ha resultado capital para la reactivaci&oacute;n penal en la Audiencia Nacional. Seg&uacute;n consta en los autos del juez Jos&eacute; Luis Calama, titular del Juzgado de Central de Instrucci&oacute;n n&uacute;mero 4, la extracci&oacute;n telef&oacute;nica del terminal de Reyes Rojas ha sido la palanca para imputar al expresidente Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero por presuntos delitos de tr&aacute;fico de influencias, blanqueo de capitales, organizaci&oacute;n criminal y falsedad documental. El relato judicial asume indicios de que diversos intermediarios buscaban la intercesi&oacute;n del expresidente (&ldquo;busco llegar a Zapatero&rdquo;, &ldquo;nuestro pana Zapatero est&aacute; por detr&aacute;s&rdquo;), situ&aacute;ndolo de forma provisional al frente de una supuesta estructura jerarquizada que habr&iacute;a utilizado la consultora An&aacute;lisis Relevante para canalizar pagos y justificar la concesi&oacute;n del pr&eacute;stamo de 53 millones de euros a Plus Ultra durante la crisis sanitaria del COVID. El manejo estrat&eacute;gico de los tiempos por parte de HSI evidencia que la prueba tecnol&oacute;gica no se activ&oacute; por razones procesales, sino por estricta oportunidad pol&iacute;tica global de los Estados Unidos. Hab&iacute;a que sacar a Zapatero de las relaciones o de sus interacciones diplom&aacute;ticas o comerciales con Venezuela y con China. Y de paso, remover uno de los principales pilares de apoyo pol&iacute;tico del presidente S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        De forma simult&aacute;nea, la instrucci&oacute;n penal se nutre en el plano operativo local de piezas instrumentales como Carmen Pano, correa de transmisi&oacute;n de los negocios de <strong>V&iacute;ctor de Aldama</strong>, vinculado a sectores ultraderechistas y que no cesa de pronunciarse pol&iacute;ticamente para hacer caer al Gobierno espa&ntilde;ol. Pano, cuya vinculaci&oacute;n con Aldama transita desde lo personal hasta la presunta trama corporativa del fraude del IVA de hidrocarburos vinculada a la operadora Villafuel, ha asumido un rol estelar en la hoja de ruta de la acusaci&oacute;n. Seg&uacute;n sus propias declaraciones en sede judicial, Pano fue la encargada de transportar y entregar en mano a una persona desconocida (as&iacute; lo dice) 90.000 euros en efectivo en la sede central de Ferraz, haci&eacute;ndose pasar como el vector operativo para introducir flujos monetarios bajo sospecha en la arquitectura interna del partido gubernamental.
    </p><p class="article-text">
        Sobre este trasfondo de injerencia externa y delaciones dirigidas, la actuaci&oacute;n de determinados sectores de la judicatura proyecta sombras que afectan a las m&aacute;s elementales garant&iacute;as constitucionales. La apariencia de imparcialidad objetiva del magistrado Santiago Pedraz se encuentra severamente comprometida tras haberse documentado y difundido sus reiterados encuentros de car&aacute;cter social con el exjuez y actual abogado defensor de Carmen Pano, Javier G&oacute;mez Berm&uacute;dez (magistrado en excedencia de la Audiencia Nacional, de la que fue presidente la Sala de lo Penal), en establecimientos p&uacute;blicos de la calle Almagro, a escasa distancia de la Audiencia Nacional. Semejante contig&uuml;idad podr&iacute;a encajar conceptual y normativamente en las causas de abstenci&oacute;n de obligado cumplimiento tipificadas en el art&iacute;culo 219.9.&ordf; de la Ley Org&aacute;nica del Poder Judicial (LOPJ) por amistad &iacute;ntima con los letrados intervinientes. Pudiendo viciar la limpieza del procedimiento y de las diligencias ordenadas en la sede del PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Se constata, por tanto, la&nbsp;apariencia de ejecuci&oacute;n de un dise&ntilde;o de asedio multifactorial y sincronizado: una potencia extranjera custodia y dosifica dosieres de inteligencia para entregarlos a la UDEF en el cenit de un conflicto diplom&aacute;tico motivado por el rechazo al aumento del gasto militar, la defensa de Palestina y el veto a las bases de Mor&oacute;n y Rota; testimonios de parte y delaciones operativas marcan la direcci&oacute;n de la causa; magistrados de la Audiencia Nacional canalizan el material bajo un manto de formalidad procesal,&nbsp;siguiendo mim&eacute;ticamente los atestados policiales y pudi&eacute;ndose cuestionar su imparcialidad; y el bloque pol&iacute;tico y medi&aacute;tico de la derecha y la ultraderecha dom&eacute;stica amplifica el relato criminalizador para justificar la tesis del desmantelamiento institucional. No estamos ante el discurrir ordinario del Estado de derecho, sino que podr&iacute;amos estar asistiendo ante una sofisticada operaci&oacute;n de <em>lawfare</em> e injerencia geopol&iacute;tica donde sectores del aparato judicial interno parecen actuar&nbsp;en sinton&iacute;a con los intereses de una potencia exterior, los Estados Unidos, cuyo inter&eacute;s es quebrar la soberan&iacute;a nacional para forzar un cambio de ciclo pol&iacute;tico en el Estado espa&ntilde;ol.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/soberania-asedio-geopolitica-injerencia-judicial-diplomatica-espana_132_13257128.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 11:22:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Soberanía bajo asedio: geopolítica de la injerencia judicial y diplomática en España]]></media:title>
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