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    <title><![CDATA[elDiario.es - Martin Baron]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/martin-barron/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Luchar contra un gobierno represor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/luchar-gobierno-represor_129_12622999.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac28d683-c707-4075-998e-1fe6296754ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luchar contra un gobierno represor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante décadas, EEUU ha sido un bastión de la libre expresión, con las salvaguardas constitucionales aparentemente garantizadas. Hoy ya no es así. Fuimos un modelo para ciudadanos de otras naciones que soñaban con una libertad semejante. Ya no lo somos</p><p class="subtitle">Trump amenaza la libertad de expresión en EEUU con su acoso a las voces críticas</p><p class="subtitle">Este artículo forma parte de la participación de elDiario.es en el World News Day, una campaña global para destacar el valor del periodismo</p></div><p class="article-text">
        A lo largo de todos mis a&ntilde;os de carrera period&iacute;stica, que roza ya el medio siglo, he conocido solo una prensa libre e independiente en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Arranqu&eacute; mi andadura profesional en la d&eacute;cada de los setenta, en una &eacute;poca en la que los estadounidenses pod&iacute;an ver con claridad c&oacute;mo la prensa obraba al servicio de la democracia. Como muestra, con la publicaci&oacute;n de los Papeles del Pent&aacute;gono, primero por <em>The New York Times</em>, el p&uacute;blico estadounidense pudo tomar conocimiento de los fracasos encubiertos por su Gobierno durante la larga y cruenta guerra de Vietnam. Despu&eacute;s vino el Watergate, una investigaci&oacute;n encabezada por <em>The Washington Post</em>, que permiti&oacute; a los ciudadanos del pa&iacute;s saber c&oacute;mo su presidente hab&iacute;a empleado el Gobierno como arma arrojadiza contra sus adversarios pol&iacute;ticos, abusando de sus poderes y saboteando la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En las d&eacute;cadas que siguieron a estas revelaciones, di por sentado que mi pa&iacute;s tendr&iacute;a siempre una prensa libre y que la Primera Enmienda de nuestra Constituci&oacute;n ser&iacute;a su garante. Hoy, no puedo dar ninguna de las dos cosas por sentado. Como tampoco puedo asegurar que el orden constitucional vaya a mantenerse en Estados Unidos. O que el estado de Derecho prevalecer&aacute;. O que la libertad de expresi&oacute;n &mdash;no solo para la prensa sino para todos los estadounidenses&mdash; sobrevivir&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto se debe a que tenemos un presidente que ha despreciado las limitaciones tradicionalmente asociadas al cargo. A que una mayor&iacute;a en el Congreso le rinde pleites&iacute;a. A que una mayor&iacute;a en el Tribunal Supremo ha entregado al actual presidente una autoridad y una inmunidad extraordinarias. A que el presidente parece decidido a atacar los pilares institucionales de la democracia, siendo la prensa un blanco altamente prioritario. Y obedece tambi&eacute;n a que estas instituciones est&aacute;n demostrando ser m&aacute;s fr&aacute;giles y pusil&aacute;nimes de lo que jam&aacute;s habr&iacute;a imaginado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute;s m&aacute;s preocupante a&uacute;n, a mi parecer, es el hecho de que vivamos hoy en un tiempo en el que las personas son incapaces de distinguir entre lo verdadero y lo falso o bien no est&aacute;n dispuestas a hacerlo. Es natural &mdash;y, en democracia, esperado&mdash; que discrepemos en torno a cu&aacute;les son las mejores pol&iacute;ticas. Y, sin embargo, hoy no podemos ni siquiera ponernos de acuerdo sobre c&oacute;mo esclarecer un hecho. Todos los elementos en los que nos hemos apoyado hist&oacute;ricamente para determinar los hechos &mdash;formaci&oacute;n, conocimiento experto, experiencia y, por encima de todo, evidencias&mdash; han sido denigrados, desde&ntilde;ados o negados.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo puede florecer o plantearse sobrevivir una democracia si ni siquiera somos capaces de determinar los hechos m&aacute;s b&aacute;sicos. Si la democracia est&aacute; en peligro, tambi&eacute;n lo est&aacute; la prensa libre. Una prensa independiente no puede sobrevivir sin democracia. Y, como corolario de lo anterior, la democracia no puede sobrevivir sin una prensa libre. Nunca ha existido una democracia en ausencia de medios libres e independientes.
    </p><p class="article-text">
        El manual de los l&iacute;deres autoritarios en ciernes est&aacute; ya consolidado. En la parte alta de su lista de prioridades se encuentra machacar a la prensa, una instituci&oacute;n que puede arrojar luz sobre las actuaciones de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos y exigirles responsabilidades. Pero sus pr&aacute;cticas represivas van mucho m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito de la prensa &mdash;buscan abolir por completo la libertad de expresi&oacute;n; el derecho de los m&uacute;sicos, autores, artistas, dramaturgos y guionistas a expresarse como deseen; el derecho del p&uacute;blico a escuchar, ver y leer lo que considera que ha de escuchar, ver y leer; el derecho de los empresarios, acad&eacute;micos, activistas y l&iacute;deres pol&iacute;ticos a abogar por pol&iacute;ticas en las que creen; o el derecho de todos y cada uno de nosotros a hablar libremente con nuestros familiares, amigos, vecinos y colegas sin temor a<strong> </strong>ser vigilados o recriminados.
    </p><p class="article-text">
        Los derechos que la prensa se afana en salvaguardar no difieren de los derechos que las personas desean para s&iacute; mismas &mdash;el derecho a investigar los hechos, compartir lo averiguado y comunicar aquello en lo que creen.
    </p><p class="article-text">
        Hay mucho m&aacute;s en riesgo que la mera libertad para expresar opiniones. Lo que los aut&oacute;cratas tienen en el punto de mira es la verdad en s&iacute; misma. Tratan de extinguir a todos los &aacute;rbitros independientes de los hechos, ya sean jueces, acad&eacute;micos, cient&iacute;ficos, estad&iacute;sticos o periodistas. En naciones que se escoran hacia el autoritarismo, los jefes de Estado reivindican ser los due&ntilde;os &uacute;nicos de la verdad. Y ama&ntilde;an, suprimen y borran datos para propagar sus mentiras.
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que est&aacute; ocurriendo hoy en Estados Unidos. Los hechos est&aacute;n siendo atacados al tiempo que el Gobierno exige que sus ficciones sean propagadas sin cuestionamiento alguno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, Estados Unidos ha sido un basti&oacute;n de la libre expresi&oacute;n en todas sus formas, con las salvaguardas constitucionales aparentemente garantizadas. Hoy ya no es as&iacute;. Fuimos un modelo para ciudadanos de otras naciones que so&ntilde;aban con una libertad semejante. Ya no lo somos. Fuimos un palad&iacute;n en&eacute;rgico de estas libertades m&aacute;s all&aacute; de nuestras fronteras. Activistas de los derechos civiles, defensores de la democracia y periodistas independientes de todo el mundo contaban con frecuencia con nuestro apoyo cuando se enfrentaban a pr&aacute;cticas represivas. Ya no pueden hacerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su c&eacute;lebre discurso de 1941 sobre las cuatro libertades humanas fundamentales, el presidente Franklin Delano Roosevelt cit&oacute; en primer t&eacute;rmino la &ldquo;libertad de palabra y de expresi&oacute;n&rdquo;. Y a&ntilde;adi&oacute; deliberadamente el apunte &ldquo;en cualquier lugar del mundo&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, con un aut&oacute;crata en ciernes como presidente, Estados Unidos ha dejado de encarnar las libertades que Franklin Delano Roosevelt consider&oacute; indispensables para un mundo mejor. Los medios independientes ya estaban en peligro a nivel mundial, v&iacute;ctimas de una confianza cada vez m&aacute;s mermada en la democracia y del auge de una nueva generaci&oacute;n de aut&oacute;cratas. Nuestro presidente ha colocado a la prensa en todo el mundo <strong>&mdash;</strong>y, en t&eacute;rminos generales, la libertad de expresi&oacute;n&mdash; en un peligro a&uacute;n mayor.
    </p><p class="article-text">
        Lo que el presidente Donald Trump y sus aliados desde&ntilde;an abiertamente es el motivo mismo por el que los fundadores de Estados Unidos redactaron la Primera Enmienda de la Constituci&oacute;n. Al describir el papel de la prensa y de la libre expresi&oacute;n, Jamen Madison, su principal autor, habl&oacute; del &ldquo;derecho a examinar libremente las figuras y medidas p&uacute;blicas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Deteng&aacute;monos por unos instantes en el verbo &ldquo;examinar&rdquo;. He aqu&iacute; la definici&oacute;n del diccionario: &ldquo;inspeccionar de cerca&rdquo;, &ldquo;escudri&ntilde;ar con diligencia y cuidado/investigar&rdquo;, &ldquo;cuestionar con miras a determinar el progreso, idoneidad o conocimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aplicado a la labor del periodista, significa que no somos meros transcriptores. Ni debemos serlo. Debemos mirar detr&aacute;s de la cortina y debajo de la alfombra para saber qui&eacute;n hizo qu&eacute; y por qu&eacute;, qui&eacute;n se ver&aacute; afectado por ello y c&oacute;mo, qui&eacute;n influy&oacute; en estas decisiones y con qu&eacute; finalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde mi punto de vista, el objetivo del periodismo es proporcionar al p&uacute;blico la informaci&oacute;n que necesita y merece saber para que este pueda gobernarse a s&iacute; mismo. Y, enmarcado en esta misi&oacute;n se encuentra un cometido especialmente importante: exigir responsabilidades a los individuos e instituciones en el poder.
    </p><p class="article-text">
        Quienes ostentan el poder tienen la capacidad de hacer un gran bien. Cuando lo hacen, y cuando lo hacen los ciudadanos de a pie, corresponde a la prensa trasladarlo. Porque los esfuerzos loables encaminados a mejorar la sociedad han de ser compartidos con los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, ocurre tambi&eacute;n que pueden cometerse errores a una escala extraordinaria. A menudo, la culpa recae en quienes poseen un poder desproporcionado, adem&aacute;s de los medios para encubrir sus fechor&iacute;as. La conducta inmoral o ilegal puede pasar desapercibida durante a&ntilde;os o d&eacute;cadas y el ciudadano medio puede sufrir un grave perjuicio. Las v&iacute;ctimas a menudo son ignoradas o silenciadas.
    </p><p class="article-text">
        En vista de ello, el p&uacute;blico se juega mucho en la lucha por la libre expresi&oacute;n y la prensa independiente. Las personas han de tener derecho a trasladar sus denuncias. Y los medios han de estar preparados para escuchar e investigar.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se cometen irregularidades graves, los periodistas suelen ser los &uacute;nicos que investigan los hechos. Cuando no hay periodistas que informan sobre<strong> </strong>la corrupci&oacute;n,<strong> </strong>inevitablemente esta va en aumento y los ciudadanos acaban llev&aacute;ndose la peor parte. Cuando no existen medios independientes para aflorar estas cuestiones, quienes ostentan un poder desmedido aprovechan la ocasi&oacute;n para amasar m&aacute;s poder si cabe. Sus intereses se ven satisfechos, pero no as&iacute; las necesidades de las personas.
    </p><p class="article-text">
        A medida que el Gobierno de Estados Unidos abandona la causa de la libertad en todo el mundo, mi esperanza es que ciudadanos de otros pa&iacute;ses se conviertan en un referente para los estadounidenses, que hab&iacute;an dado por sentadas sus libertades. Ellos pueden mostrarnos ahora c&oacute;mo luchar contra un gobierno represor. Y, en la dif&iacute;cil lucha por salvaguardar los principios democr&aacute;ticos fundamentales de la libre expresi&oacute;n y la prensa independiente, pueden sin duda servirnos de inspiraci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo forma parte de la participaci&oacute;n de elDiario.es en el </em><a href="https://worldnewsday.org/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>World News Day</em></a><em>, una campa&ntilde;a global&nbsp;para destacar el valor del periodismo.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martin Baron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/luchar-gobierno-represor_129_12622999.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Sep 2025 04:01:07 +0000]]></pubDate>
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