<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Jesús M. Castillo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jesus-m-castillo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jesús M. Castillo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1054619/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Lagunilla, la planta invasora que pone en alerta al Guadalquivir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/lagunilla-planta-invasora-pone-alerta-guadalquivir_132_12633315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/505bd902-4a7c-4ade-ad83-516eecc29b16_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126581.jpg" width="1272" height="715" alt="Lagunilla, la planta invasora que pone en alerta al Guadalquivir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde que se detectara en 2021, la lagunilla —una especie invasora originaria de Sudamérica— se extiende forma imparable por el Guadalquivir.  Esta expansión no solo afecta a la biodiversidad del río, sino que amenaza la economía local y la salud pública</p></div><p class="article-text">
        El estuario del Guadalquivir es un lugar de encuentro y desencuentro entre flora y fauna aut&oacute;ctonas y especies provenientes de otras partes del mundo, que llegan adheridas a las embarcaciones o en sus aguas de lastre. Solo unas pocas sobreviven y, a&uacute;n as&iacute;, actualmente el numero de especies ex&oacute;ticas/invasoras del Guadalquivir ya casi iguala al de especies nativas. Algunos ejemplos conocidos son la tortuga de florida, el pez gato, el cangrejo azul o el temido siluro.
    </p><p class="article-text">
        Una de las especies que m&aacute;s nos preocupa como investigadores es la lagunilla (<em>Alternanthera philoxeroides</em>), una planta de la familia de las Amarant&aacute;ceas originaria de la Sudam&eacute;rica templada (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). Su vector de dispersi&oacute;n es mal conocido &mdash;las v&iacute;as de entrada parecen ser el agua de los dep&oacute;sitos de lastre de los barcos o el alimento para aves (sus semillas se han encontrado en algunos preparados)&mdash; pero, de lo que no cabe duda, es de que se trata de una planta que, fuera de su &aacute;rea nativa de distribuci&oacute;n, es extremadamente invasora. De hecho, se considera una de las peores especies invasoras del mundo.
    </p><p class="article-text">
        La lagunilla crece tanto en tierra firme como flotante y se desarrolla de forma vigorosa, formando rodales tan densos que impiden la entrada de luz en el agua y dificultan el intercambio de ox&iacute;geno, provocando una grave reducci&oacute;n de la biodiversidad y modificando el h&aacute;bitat. Fuera de control puede tapizar grandes superficies acu&aacute;ticas, afectando a la navegaci&oacute;n, las actividades recreativas y el turismo (algo similar a lo que estamos viendo en el r&iacute;o Guadiana con el camalote y el nen&uacute;far mexicano). Adem&aacute;s, la lagunilla es capaz de enraizar en tierra y competir exitosamente con los cultivos, provocando enormes p&eacute;rdidas econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Por si todo esto fuera poco, la planta puede llegar a convertirse en un verdadero quebradero de cabeza en salud p&uacute;blica, ya que favorece el crecimiento de mosquitos vectores de pat&oacute;genos, que encuentran un lugar id&oacute;neo para reproducirse en el agua estancada de las alfombras flotantes que forma la lagunilla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aae5d758-0f9a-41ed-966c-e32b92777308_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aae5d758-0f9a-41ed-966c-e32b92777308_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aae5d758-0f9a-41ed-966c-e32b92777308_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aae5d758-0f9a-41ed-966c-e32b92777308_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aae5d758-0f9a-41ed-966c-e32b92777308_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aae5d758-0f9a-41ed-966c-e32b92777308_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/aae5d758-0f9a-41ed-966c-e32b92777308_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dispersión por fragmentación de un tallo de lagunilla mostrando raíces a nivel de los nudos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dispersión por fragmentación de un tallo de lagunilla mostrando raíces a nivel de los nudos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Su erradicaci&oacute;n, una vez que la invasi&oacute;n est&aacute; muy extendida, es pr&aacute;cticamente imposible, y su control sumamente costoso (de hecho, en pa&iacute;ses como China, Australia y Estados Unidos, el control de la lagunilla asciende a m&aacute;s de 250 millones de d&oacute;lares cada a&ntilde;o), por lo que debe evitarse a toda costa su entrada, y en caso de aparecer, eliminarse de forma inmediata.
    </p><h2 class="article-text">Cinco a&ntilde;os de invasi&oacute;n silenciosa</h2><p class="article-text">
        La lagunilla se detect&oacute; por primera vez en la d&aacute;rsena del Guadalquivir en el a&ntilde;o 2021, la primera aparici&oacute;n de esta especie en Andaluc&iacute;a (en Espa&ntilde;a, se conoce tambi&eacute;n su presencia La Coru&ntilde;a, Barcelona y Navarra). Desde entonces se ha expandido a gran velocidad, y puede encontrarse en ambas m&aacute;rgenes de la d&aacute;rsena, desde el Puente de las Delicias hasta San Jer&oacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no existen a&uacute;n estudios exhaustivos al respecto, los datos indican que la lagunilla est&aacute; afectando negativamente a la fauna acu&aacute;tica y a la flora aut&oacute;ctona del Guadalquivir, compitiendo con ella por el espacio. En algunas zonas de la d&aacute;rsena est&aacute; empezando adem&aacute;s a dificultar las actividades n&aacute;uticas recreativas.
    </p><p class="article-text">
        Desde su aparici&oacute;n, investigadores de la Universidad de Sevilla y la Estaci&oacute;n Biol&oacute;gica de Do&ntilde;ana estamos alertando de la peligrosidad de la especie, sin que haya existido una respuesta contundente a la altura del problema por parte de las administraciones competentes, que son varias.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la d&aacute;rsena del Guadalquivir es un espacio en el que tienen competencia numerosas administraciones, entre las que pueden existir solapamientos &mdash;o, al contrario, vac&iacute;os&mdash; cuando no se ponen de acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, la Confederaci&oacute;n Hidrogr&aacute;fica del Guadalquivir se ocupa del dominio p&uacute;blico hidr&aacute;ulico, incluyendo las propias m&aacute;rgenes del r&iacute;o; su funci&oacute;n es velar por el buen estado ecol&oacute;gico e hidrol&oacute;gico del rio, por lo que la prevenci&oacute;n y control de especies ex&oacute;ticas invasoras deber&iacute;a ser una de sus prioridades. Por su parte, la Autoridad Portuaria se encarga de toda la dimensi&oacute;n recreativa e industrial que implica tr&aacute;fico fluvial. Y por supuesto, la Junta de Andaluc&iacute;a, a trav&eacute;s de la Consejer&iacute;a de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Econom&iacute;a Azul, que tiene un papel clave en la conservaci&oacute;n de la biodiversidad y el control de especies ex&oacute;ticas invasoras.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar del inter&eacute;s com&uacute;n de unas y otras administraciones, y el riesgo que esta especie supone para la biodiversidad, la econom&iacute;a y la salud p&uacute;blica, ninguna toma las riendas del problema de forma eficaz. Como dice el refr&aacute;n, &ldquo;yo por ti, t&uacute; por m&iacute;, y la casa sin barrer&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Do&ntilde;ana y los arrozales del Guadalquivir, en el punto de mira</h2><p class="article-text">
        Si no queremos que la d&aacute;rsena se convierta en otra cosa muy diferente a lo que ha venido siendo hasta ahora, es necesario pasar a la acci&oacute;n. Sin control, la lagunilla podr&iacute;a acabar tapizando la superficie del agua, creando un paisaje m&aacute;s propio del Pantanal de Brasil que de un r&iacute;o andaluz, y con unas consecuencias dram&aacute;ticas para el ecosistema, la econom&iacute;a y la imagen de Sevilla como ciudad fluvial (y para la de la d&aacute;rsena como zona de encuentro y disfrute de su ciudadan&iacute;a).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/06884cd1-ccdd-4f96-9639-2189f408fde0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/06884cd1-ccdd-4f96-9639-2189f408fde0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/06884cd1-ccdd-4f96-9639-2189f408fde0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/06884cd1-ccdd-4f96-9639-2189f408fde0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/06884cd1-ccdd-4f96-9639-2189f408fde0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/06884cd1-ccdd-4f96-9639-2189f408fde0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/06884cd1-ccdd-4f96-9639-2189f408fde0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Detalle de las hojas e inflorescencia de un tapiz de lagunilla."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Detalle de las hojas e inflorescencia de un tapiz de lagunilla.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, cuanto mayor es la expansi&oacute;n de la lagunilla en la d&aacute;rsena, m&aacute;s probabilidades hay de que la planta llegue al estuario del Guadalquivir, y al Parque Nacional de Do&ntilde;ana, ya de por s&iacute; gravemente afectado por otros problemas. Y es que aunque la lagunilla no suele producir semillas en las zonas invadidas, se reproduce y dispersa f&aacute;cilmente por fragmentaci&oacute;n de sus tallos huecos flotantes, de manera que las mismas olas de los barcos causan desprendimientos de trozos de la planta que se desplazan flotando hasta alcanzar otro punto de la orilla para formar un nuevo rodal.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo preocupa su llegada a Do&ntilde;ana, sino tambi&eacute;n a enclaves como los arrozales del Guadalquivir, donde su impacto como &ldquo;mala hierba&rdquo; podr&iacute;a ser desastroso. Sabemos que en China y otros pa&iacute;ses productores de arroz, la planta ha llegado a reducir la producci&oacute;n en m&aacute;s de un 60%. No hay que olvidar que, en Sevilla, varios municipios viven del cultivo del arroz (especialmente Isla Mayor), contribuyendo con m&aacute;s de la mitad de la producci&oacute;n estatal.
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama, urge realizar estudios cient&iacute;ficos que aborden la problem&aacute;tica de forma rigurosa y eval&uacute;en la dimensi&oacute;n del impacto ecol&oacute;gico, econ&oacute;mico y social de la lagunilla. Es fundamental que la comunidad cient&iacute;fica y las administraciones competentes se sienten en la misma mesa y acuerden una estrategia de acci&oacute;n conjunta. S&oacute;lo as&iacute; podremos frenar la invasi&oacute;n de la lagunilla en el Guadalquivir, que amenaza con convertirse en irreversible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta I. Sánchez, Jesús M. Castillo, Pablo García Murillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/lagunilla-planta-invasora-pone-alerta-guadalquivir_132_12633315.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Sep 2025 04:01:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/505bd902-4a7c-4ade-ad83-516eecc29b16_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126581.jpg" length="376981" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/505bd902-4a7c-4ade-ad83-516eecc29b16_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126581.jpg" type="image/jpeg" fileSize="376981" width="1272" height="715"/>
      <media:title><![CDATA[Lagunilla, la planta invasora que pone en alerta al Guadalquivir]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/505bd902-4a7c-4ade-ad83-516eecc29b16_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126581.jpg" width="1272" height="715"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
