<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Mara Mariño]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mara-marino/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mara Mariño]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1054657/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Azahara Nieto: "Si no se blinda la alimentación desde lo público, solo comerá sano la gente más pudiente"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/azahara-nieto-si-no-blinda-alimentacion-publico-comera-sano-gente-pudiente_128_12742472.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c8a083b-df41-4b70-ae27-f528971b4fa9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1129751.jpg" width="4840" height="2723" alt="Azahara Nieto: &quot;Si no se blinda la alimentación desde lo público, solo comerá sano la gente más pudiente&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su nuevo libro, la nutricionista reivindica una alimentación con perspectiva de género y libre de culpa, donde la salud no se mida en kilos perdidos</p><p class="subtitle">Ozempic: el negocio de adelgazar
</p></div><p class="article-text">
        Cuando <a href="https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/nutricionista-hay-hombres-utilizan-agenda-laboral-quedar_132_11674981.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Azahara Nieto</a> se despidi&oacute; de la consulta donde trabajaba como nutricionista, el puesto que hab&iacute;a sido su sue&ntilde;o hasta entonces, no pod&iacute;a m&aacute;s con el enfoque pesocentrista ni esas pr&aacute;cticas que eran un caldo de cultivo perfecto para desarrollar trastornos alimentarios. Alquil&oacute; un despacho y abri&oacute; su empresa, 'Se come como se vive', para ejercer una forma distinta de nutrici&oacute;n, una con perspectiva de g&eacute;nero donde el foco estuviera en la salud integral y sin el f&eacute;rreo control de la b&aacute;scula de por medio.
    </p><p class="article-text">
        Este enfoque, m&aacute;s centrado en los indicadores de salud, ha quedado reflejado en <em>La culpa</em> <em>engorda </em>(Ediciones B), un ensayo en el que relata c&oacute;mo el g&eacute;nero est&aacute; vinculado a nuestra alimentaci&oacute;n y al peso. &ldquo;Las mujeres tenemos much&iacute;sima m&aacute;s presi&oacute;n est&eacute;tica, entonces hay que tener en cuenta la mala relaci&oacute;n que tenemos con la comida y con el cuerpo casi desde que somos ni&ntilde;as&rdquo;, explica Azahara.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; es importante que haya perspectiva de g&eacute;nero para saber lo que nos afecta a las mujeres por el mero hecho de ser mujeres&rdquo;. Y su mensaje llega en un momento en el que los c&aacute;nones de belleza, anta&ntilde;o procedentes de las revistas, se han trasladado a la pantalla. Mensajes, im&aacute;genes y est&iacute;mulos que est&aacute;n siempre al alcance de la mano, llegando a ser un factor clave en el aumento de casos de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/anorexia-bulimia-diagnostica-menores-anos_1_1666980.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menores con trastornos de la conducta alimentaria </a>a edades muy tempranas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde tu perspectiva, &iquest;c&oacute;mo ves que contribuyen las redes sociales a la obsesi&oacute;n por conseguir un determinado peso o encajar en una forma corporal concreta, lo que se conoce como &lsquo;cultura de la dieta&rsquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora hay mucha m&aacute;s gente con la que compararnos que antes, y adem&aacute;s tenemos informaci&oacute;n todo el rato. Siento que somos unos vigilantes continuos de la comida y del cuerpo y que las redes sociales nos permiten tambi&eacute;n saber de los dem&aacute;s: tienes informaci&oacute;n de lo que come alguien, de las cremas que usa...
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales fomentan mucho la comparaci&oacute;n y si los perfiles que se siguen est&aacute;n enfocados en ese tipo de cuerpo o de cuidados &mdash;no desde el cuidado real, sino desde la delgadez&mdash;, creo que fomentan la comparaci&oacute;n. De hecho es uno de los factores que m&aacute;s se est&aacute; viendo como incidencia en TCA [Trastornos de la Conducta Alimentaria]. Desde las redes parece que todo est&aacute; muy a mano: la receta, la tabla de ejercicio&hellip; Al final, est&aacute;s todo el rato recibiendo informaci&oacute;n sobre una alimentaci&oacute;n m&aacute;s sana y sobre c&oacute;mo modificar el cuerpo. Es un monotema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Contamos con &lsquo;trucos&rsquo; para adelgazar, como los de Kim Kardashian, las modelos de Victoria&acute;s Secret o incluso el famoso caldo de Isabel Preysler. &iquest;Servir&iacute;an como ejemplos de la relaci&oacute;n entre el estatus y el perder peso que comentas en el libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Veo que ahora se ha agudizado con <a href="https://www.eldiario.es/economia/auge-caida-farmaceutica-vendio-milagro-perder-peso_1_12523682.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los Ozempic</a> y todos estos f&aacute;rmacos. Antes eras gordo porque quer&iacute;as; ahora eres pobre o delgado, porque los medicamentos, por su precio, tambi&eacute;n son una manera de distinguir estatus: los que est&aacute;n bien y los que est&aacute;n mal; los que tienen dinero, los que no tienen dinero. Lo veo como una manera de distinguirnos.
    </p><p class="article-text">
        Siempre les digo a mis pacientes, cuando tienen un trastorno de la conducta alimentaria y se est&aacute;n recuperando, que son humanas y que no pasa nada, que les gusta la comida y est&aacute; bien. Parece que nos pone en una posici&oacute;n de superioridad el no beber agua, el no tener antojos o el no tener nunca hambre, como si eso fuera admirable. Pero, &iquest;por qu&eacute; aspiramos a eso? Es un modelo a imitar. Todo se vende desde un modelo de cuerpo y la delgadez es sin&oacute;nimo de &eacute;xito. Parece que, si no llegas a ese cuerpo, es porque no te esfuerzas demasiado, pero se salta la diversidad corporal. Podemos comer lo mismo, hacer el mismo ejercicio y no tendremos el mismo cuerpo. Y menos mal.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DQFNcq_ireJ/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ha habido alg&uacute;n cambio entre esos art&iacute;culos que le&iacute;amos antes, sobre c&oacute;mo perder peso, y los que podemos leer en la actualidad donde el foco est&aacute;, por ejemplo, en el ingrediente que toma la reina Letizia para estar saciada durante m&aacute;s horas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que no ha cambiado, hay una reformulaci&oacute;n. Antes estaba la revista <em>Cuore</em>, que te se&ntilde;alaba la estr&iacute;a o el culo de no s&eacute; qui&eacute;n, pero ahora es todo el rato lo que come Elsa Pataky, si hace ayuno intermitente, si la reina hace el ejercicio para tener los brazos tonificados&hellip; Todo el rato te est&aacute;n diciendo cosas sobre los cuerpos de las mujeres y c&oacute;mo conseguirlos, ya sea a trav&eacute;s de la alimentaci&oacute;n, del ejercicio o de rutinas de piel. De hecho, ahora las ni&ntilde;as se hacen rutinas para la piel cuando no necesitan m&aacute;s que un protector solar para ir a jugar. S&iacute; que hay un cambio del lenguaje, porque ahora ya no se promueve tanto la delgadez noventera, sino el ejercicio de fuerza. Y no digo que no sea importante el ejercicio de fuerza, ojo, sino que ahora el discurso ha tornado hacia eso y se convierte en una obligaci&oacute;n m&aacute;s. El ejercicio es importante, pero tambi&eacute;n lo es que la gente disfrute del ejercicio. Si estamos haciendo ejercicios de fuerza igual que antes hac&iacute;amos <em>spinning</em>, estamos un poco las mismas. Siempre se nos dirige mucho, y en especial a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro pones el ejemplo de Bridget Jones y c&oacute;mo nos vendieron a la protagonista como un personaje gordo. &iquest;Sientes que las series y pel&iacute;culas que vemos en la actualidad siguen promoviendo esa cultura de la dieta o has notado un cambio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Van apareciendo m&aacute;s personajes gordos que no se representan desde la mofa ni cuyo objetivo es la p&eacute;rdida de peso, pero no hemos cambiado pr&aacute;cticamente nada. No hay m&aacute;s que ver la revuelta que se mont&oacute; con Lalachus dando las Campanadas, hubo una ola de gordofobia terrible. No sab&iacute;a que le ped&iacute;an anal&iacute;tica a Cristina Pedroche para presentar las uvas. Las cosas van cambiando, pero los personajes gordos tienen muy poquita presencia. Adem&aacute;s, suelen carecer de una historia propia que no gire alrededor de la p&eacute;rdida de peso o, en el caso de mujeres, de adelgazar para conquistar a un hombre. Yo creo que hay pocas protagonistas as&iacute;, solo se me viene a la cabeza <em>Cerdita</em>, que adem&aacute;s denuncia la gordofobia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes estaba la revista Cuore, que te señalaba la estría o el culo de no sé quién, pero ahora es todo el rato lo que come Elsa Pataky, si hace ayuno intermitente…</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; hacemos cuando esa opresi&oacute;n de nuestro cuerpo viene de parte de nuestra pareja y es nuestro novio o nuestro marido quien hace comentarios, nos quita el plato&hellip;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Le educar&iacute;a o le dejar&iacute;a, depende de las opciones. Le dir&iacute;a que no hable sobre mi comida y que no hable sobre mi cuerpo. Y tambi&eacute;n me cuidar&iacute;a mucho de preguntarle, porque a veces lo hacemos con el: &ldquo;&iquest;Me ves m&aacute;s gorda?&rdquo;. Hay que aprender a verse, aunque no nos guste. No hace falta gustarnos siempre. La aceptaci&oacute;n corporal se trata de respetarnos y de aceptar el cuerpo cuando cambia: engordaremos, adelgazaremos, envejeceremos&hellip; Yo recomendar&iacute;a, por una parte, no tener nosotras mismas esas conversaciones ni hacer esas preguntas. Y, por otra, decirle: &ldquo;No me tienes que controlar la comida ni decir si esto es cal&oacute;rico, si he comido mucho o poco, ya soy una persona adulta y lo valoro yo&rdquo;. Y sobre el cuerpo, algo en la l&iacute;nea de: &ldquo;Este es mi cuerpo. Si te gusta, bien; si no, pues no va a haber otro&rdquo;. Las mujeres, a trav&eacute;s de ser vistas por el cuerpo, ponemos m&aacute;s el foco en el deseo de ellos que en el nuestro. M&aacute;s en ser elegidas que en elegir, y eso tambi&eacute;n es una trampa. Para m&iacute;, escribir este libro tambi&eacute;n fue un: &ldquo;Basta ya, centr&eacute;monos en nosotras&rdquo;. Al final los c&aacute;nones est&eacute;ticos, lo que es normativo, se lo han inventado ellos. Vamos a poner foco en el deseo, en el nuestro y a cuidarnos de verdad, no cuidarnos como eufemismo de adelgazar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ya que se acerca la Navidad dentro de poquito, &iquest;c&oacute;mo crees que podemos vivir esta &eacute;poca alej&aacute;ndonos del ruido, que son los comentarios de los familiares, el cl&aacute;sico discursito de que a la vuelta hay que perder los kilos del rosc&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hay que ir haciendo pactos t&aacute;citos. Por ejemplo, cuando estemos con las amigas vamos a dejar de hablar de si esto engorda o no. Si una se encuentra mal, obviamente la escuchamos, pero no vamos a estar hablando sobre si has echado culo o que, si vamos a comer, no vamos a estar diciendo que ma&ntilde;ana lo quemamos.
    </p><p class="article-text">
        Hay que ir educando un poco a los entornos. No todos son f&aacute;ciles, obviamente, pero ir haciendo pactos como que no vamos a hablar del cuerpo o no vamos a entrar al trapo. A veces somos nosotras mismas las que sacamos esos temas porque al final nuestro lenguaje est&aacute; muy contaminado por la cultura de la dieta y viciado de culpa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; recomendar&iacute;as a las personas que dicen la famosa frase de: &ldquo;Eso no lo voy a comprar, porque si lo tengo en casa, me lo como&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues yo les dir&iacute;a que esa es la finalidad de la comida, &iquest;o quieren meterla en un armario y exponerla? Fuera de broma, eso ocurre porque hay mucha restricci&oacute;n mental y a veces incluso restricci&oacute;n f&iacute;sica. Me proh&iacute;bo ese alimento y entonces, cuando me lo compro, me genera tanta ansiedad tenerlo ah&iacute; que hasta que no me lo acabo, no paro. Lo que se recomienda, si quiero trabajar mi relaci&oacute;n con ese alimento, es practicar la habituaci&oacute;n alimentaria, que es exponerme a ese alimento hasta que no me suponga absolutamente nada. Hasta que genere el mismo ruido que me provocan los limones en la nevera: ninguno. Se me acaban, compro m&aacute;s y ya est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hay mala relaci&oacute;n con la comida &mdash;y tambi&eacute;n por la sociedad en la que vivimos&mdash;, da mucho miedo, porque a lo mejor me como tres bolsas de patatas fritas y pienso &ldquo;uf, qu&eacute; locura&rdquo;. No va a pasar nada. Eso se regula enseguida. Pero cuando hay mucha prohibici&oacute;n mental y f&iacute;sica, se come desde la restricci&oacute;n y hasta que no se acaba no estoy realmente tranquila. El tema de las patatas fritas es que muchas veces no se compran por ese miedo: no me atrevo ni a tenerlas en casa, pero luego voy a una terraza y ese d&iacute;a me doy permiso y me acabo comiendo unas patatas fritas rancias, porque ese d&iacute;a s&iacute; es s&aacute;bado y puedo comerlas. Cuando se trabaja la habituaci&oacute;n alimentaria, tambi&eacute;n se trabaja la libertad con la comida. Soy yo quien controla y no es el alimento el que me controla.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DQNCwsfim76/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>Comentas en el libro que la alimentaci&oacute;n va por barrios. Si en Espa&ntilde;a dedicamos un 70% del sueldo a pagar el alquiler, seg&uacute;n un informe de C&aacute;ritas, &iquest;c&oacute;mo crees que se traduce esto en nuestra manera de alimentarnos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto es una realidad. Viendo c&oacute;mo est&aacute; subiendo la inflaci&oacute;n, por ejemplo, el pescado se ha convertido en algo car&iacute;simo; muchos ni&ntilde;os no consumen pescado. Si no blindamos una alimentaci&oacute;n que sea sana para todos los bolsillos, ah&iacute; aparece la diferencia social.
    </p><p class="article-text">
        No todos podemos acceder a los mismos alimentos, ni disponer del mismo tiempo, ni siquiera tampoco de espacios deportivos. Deber&iacute;a haber un cuidado de la salud desde la pol&iacute;tica, porque si no, solo tendr&aacute; una alimentaci&oacute;n sana la gente m&aacute;s pudiente. Pero para empezar la nutrici&oacute;n no est&aacute; ni en la sanidad p&uacute;blica, no partimos de que la contemplen. Tampoco hay ning&uacute;n tipo de educaci&oacute;n nutricional. Y falta blindar la salud desde lo p&uacute;blico cuando estamos en un momento que se est&aacute; haciendo todo lo contrario y se est&aacute; desmantelando todo.
    </p><p class="article-text">
        Al final, hay que ver el contexto de cada persona y hay mucha gente que compra un paquete de galletas no porque no sepa que no es lo nutricionalmente m&aacute;s adecuado, sino porque a lo mejor con el paquete de galletas puede desayunar 15 d&iacute;as y con un kilo de mandarinas desayuna cuatro d&iacute;as. Hay que mirar los contextos. Ahora mismo hemos visto c&oacute;mo la cesta de la compra ha subido un 30% y eso es una realidad. Y que el alquiler o la vivienda, que no deber&iacute;a suponer m&aacute;s del 30% de nuestro sueldo, nos supone entre el 70% y el 80%. Si se blindara eso -una alimentaci&oacute;n saludable para todos-, la salud cambiar&iacute;a mucho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De qu&eacute; manera el t&eacute;rmino &lsquo;hambre emocional&rsquo; es una trampa m&aacute;s de la cultura de la dieta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; es una trampa, porque si yo distingo entre el hambre fisiol&oacute;gica (la que me suena la barriga), y el otro hambre, normalmente me voy a prohibir cosas. La comida es un regulador emocional y muchas veces comemos desde que estoy triste, pero tambi&eacute;n desde la alegr&iacute;a o desde cualquier otra emoci&oacute;n. Me parece muy peligroso que no comas si no es de hambre f&iacute;sica, porque al final se convierte en una norma m&aacute;s. Y no siempre se come por hambre, si fuera as&iacute;, nadie se comer&iacute;a un postre en un restaurante. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando te comes un postre, te lo comes desde que te entra por la vista, desde que te huele rico&hellip; Entonces se come por muchas otras razones que no es solo f&iacute;sica. Si le ponemos la etiqueta de &lsquo;hambre emocional&rsquo;, estamos haciendo otra vez la distinci&oacute;n entre una hambre buena y un hambre mala. Y realmente es hambre, tendr&eacute; que atenderla. En el libro doy herramientas para identificarlo y a veces lo atiendo con comida y otras, no.
    </p><p class="article-text">
        Alrededor de la comida hay un lenguaje, no es comer solo cuando tengo hambre para obtener los nutrientes que necesito. A trav&eacute;s del lenguaje comunicas y cuando quieres ligar con alguien o mostrar aprecio, le invitas a comer a sitios que te gustan a ti o que crees que le pueden gustar a esa persona. Y tambi&eacute;n cuando uno cocina para s&iacute; mismo es una manera de cuidarse, de prepararse el plato que te gusta. Hacer la diferencia con el hambre emocional es como decir &ldquo;Es que si est&aacute;s triste y comes est&aacute; mal&rdquo; y yo siempre digo &ldquo;Qu&eacute; bien que, cuando estoy triste, tengo otras opciones, pero si adem&aacute;s me como lo que m&aacute;s me gusta, voy a estar un poquito mejor&rdquo;. Que la comida pueda hacernos eso a m&iacute; no me parece una faena, me parece un regalo seg&uacute;n est&aacute; la vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“No siempre se come por hambre, si fuera así, nadie se comería un postre en un restaurante”
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>A lo largo del libro repites varios mantras. De todos los que mencionas &iquest;cu&aacute;l dir&iacute;as que es tu favorito o el que resulta m&aacute;s liberador o transformador para tus clientas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Les repito mucho que su cuerpo es su casa. Todo el rato les hago conscientes de que vivimos en nuestro cuerpo, en nuestra casa, y que, si nos mud&aacute;semos, lo har&iacute;amos con este cuerpo. Hasta ahora hemos tenido una relaci&oacute;n de maltrato con &eacute;l, porque nos han ense&ntilde;ado a relacionarnos as&iacute;. Pero ahora vamos a cuidarlo como cuidamos nuestra casa. Si t&uacute; vinieras a mi casa, no aguantar&iacute;a que me pintara las paredes, pues vamos a intentar por lo menos eso, respetarnos y habitarnos de una manera c&oacute;moda.
    </p><p class="article-text">
        Termino la entrevista con Azahara yendo a por una galleta, para prolongar unos instantes la sensaci&oacute;n tan agradable que me acompa&ntilde;a desde la charla con ella. Adem&aacute;s, me viene a la mente la que es mi frase favorita de su obra: &ldquo;La vida nos debe mucho placer a las mujeres. As&iacute; que vamos a reconquistarlo&rdquo;. Su libro La culpa engorda (Ediciones B), ya est&aacute; a la venta en librer&iacute;as.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mara Mariño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/azahara-nieto-si-no-blinda-alimentacion-publico-comera-sano-gente-pudiente_128_12742472.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Nov 2025 20:54:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8c8a083b-df41-4b70-ae27-f528971b4fa9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1129751.jpg" length="15730510" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8c8a083b-df41-4b70-ae27-f528971b4fa9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1129751.jpg" type="image/jpeg" fileSize="15730510" width="4840" height="2723"/>
      <media:title><![CDATA[Azahara Nieto: "Si no se blinda la alimentación desde lo público, solo comerá sano la gente más pudiente"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8c8a083b-df41-4b70-ae27-f528971b4fa9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1129751.jpg" width="4840" height="2723"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sociedad,Nutrición,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así conseguí que el Museo Arqueológico cambiara el dibujo (sexualizado) de una mujer del neolítico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/consegui-museo-arqueologico-cambiara-dibujo-sexualizado-mujer-neolitico_132_12652279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14b516a6-e168-4864-ac3d-ff21e61f0554_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así conseguí que el Museo Arqueológico cambiara el dibujo (sexualizado) de una mujer del neolítico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta es la historia de cómo una protesta en redes sociales sobre una ilustración del museo se convirtió en un movimiento colectivo contra una mirada que, demasiado a menudo, justifica opresiones sobre las mujeres</p><p class="subtitle">“¿Pero tú usas tampones?” y otras formas de machismo y racismo que sufrimos las gitanas
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; sucede si pensamos en un hombre de la Prehistoria? Es probable que se nos vengan a la mente im&aacute;genes de un grupo de cazadores, vestidos con pieles y empu&ntilde;ando armas mientras persiguen a un animal. &iquest;Y si pensamos en una mujer? Estar&aacute; seguramente en la cueva, con un beb&eacute; en brazos o, con un poco de suerte, recolectando. Que nuestro cerebro haga esa distinci&oacute;n, autom&aacute;tica y universal, no es casualidad.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro imaginario colectivo funciona de manera que, pese a no haber estado ah&iacute; hace 3 millones de a&ntilde;os, as&iacute; es como pensamos en nuestros antepasados. Unas representaciones que beben de esos dibujos con los que hemos crecido en los libros de texto del colegio, pero tambi&eacute;n en documentales, exposiciones y museos.
    </p><p class="article-text">
        Pero, en el momento en que ya hay descubrimientos cient&iacute;ficos <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/revision-mito-sexista-mujeres-cazadoras_1_10327961.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que confirman que esa divisi&oacute;n de roles no era tal</a>, &iquest;hasta qu&eacute; punto nuestras creencias actuales condicionan la manera en que narramos y aprendemos el pasado? La respuesta me qued&oacute; clara cuando, en septiembre de 2024, fui con una amiga a visitar el Museo Arqueol&oacute;gico Nacional.
    </p><p class="article-text">
        Entre tantas piezas de historia que nos rodeaban me qued&eacute; sorprendida por una de las vitrinas. En ella se representaba a una mujer del Neol&iacute;tico. Estaba de rodillas moliendo alg&uacute;n tipo de cereal, pero algo nos extra&ntilde;aba a mi amiga y a m&iacute;. Primero su postura, que parec&iacute;a antinatural por lo arqueada que ten&iacute;a la espalda, su aspecto con el pecho bien arriba, pese a la gravedad, y un f&iacute;sico delgado y normativo, pero tambi&eacute;n la pieza de tela a modo de minifalda cubri&eacute;ndole &uacute;nicamente el pubis y el trasero.
    </p><p class="article-text">
        Dando una vuelta por el resto de la sala, todos los hombres representados que aparec&iacute;an cargaban arcos, presas, estaban vigilando&hellip; Unas poses que, yendo al lenguaje corporal, se conocen a d&iacute;a de hoy como &ldquo;posturas de poder&rdquo;. Y otra diferencia obvia es que estaban completamente vestidos, mientras que ella parec&iacute;a el dibujo que suele acompa&ntilde;ar cualquier disfraz de Halloween: la &lsquo;cavern&iacute;cola sexy&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de que se han encontrado sepulturas de mujeres con objetos destinados a la caza -el trabajo de la arque&oacute;loga y catedr&aacute;tica de Historia, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/marga-sanchez-asociamos-mujeres-prehistoricas-caza-guerra-acusan-politica-no-ciencia_128_10270945.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marga S&aacute;nchez Romero</a>, est&aacute; muy relacionado con esto-, hasta qu&eacute; punto una mujer con una talla 36 habr&iacute;a sobrevivido en el Neol&iacute;tico es otra de las grandes preguntas que me surgi&oacute; al ver el dibujo. Pero el mayor problema era la sexualizaci&oacute;n de la imagen, que hac&iacute;a, no solo que no fuera veraz, sino que se tratara de la proyecci&oacute;n de una mirada androc&eacute;ntrica que distorsiona la realidad hist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Esta es tambi&eacute;n una manera de perpetuar estereotipos de g&eacute;nero actuales y que queden invisibilizados los roles que las mujeres desempe&ntilde;aban en las sociedades prehist&oacute;ricas, que eran fundamentales para la supervivencia del grupo. Es as&iacute; como seguimos imaginando que &eacute;l es cazador, ella secundaria. La necesidad de representar as&iacute; a las mujeres, de hacerlas, una vez m&aacute;s, objeto de deseo, incluso en un museo, me choc&oacute; hasta el punto de que quise comentarlo en Instagram y hacerles llegar una queja.
    </p><p class="article-text">
        Compa&ntilde;eras feministas se sumaron compartiendo el post y manifestando su disconformidad: &ldquo;Parece la esclava sexual de las cavernas&rdquo;. &ldquo;Ni en un dibujo sobre la Prehistoria nos libramos de la sexualizaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Congelada y glacializada, pero sexy y a cuatro&rdquo;. &ldquo;Espero que del museo digan algo, porque vaya (poca) tela&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, una seguidora arque&oacute;loga lleg&oacute; a comentarme que la ilustraci&oacute;n se encuentra en el museo desde que reabri&oacute; sus puertas en 2014-2015. &ldquo;Ha habido voces cr&iacute;ticas contra esa imagen (una de mis profesoras en la carrera la criticaba mucho) pero ah&iacute; segu&iacute;a. La mayor&iacute;a de veces que llevo a gente se lo comento y todo el mundo est&aacute; de acuerdo en que la pose, independientemente que pueda ser apropiada para utilizar un molino de mano, es rid&iacute;cula&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si los ideales de belleza modernos (la cintura de avispa, el pelo liso, las tetas bien puestas, la sexualizaci&oacute;n, en definitiva) se ven proyectados en instituciones que narran el pasado, no se hace m&aacute;s que reforzar las estructuras que oprimen a las mujeres y que siguen vigentes en la actualidad. 
    </p><p class="article-text">
        La respuesta inicial del museo fue la de justificar la permanencia de la ilustraci&oacute;n: &ldquo;Siempre intentamos estar actualizados y varias conservadoras est&aacute;n especializadas en arqueolog&iacute;a con perspectiva de g&eacute;nero y feminista, pero el cambio de la gr&aacute;fica supone un reto a nivel presupuestario. El MAN, como museo dependiente del Ministerio de Cultura, est&aacute; sujeto a la disponibilidad presupuestaria del Estado. Esto hace que el cambio no podamos hacerlo tan r&aacute;pido como nos gustar&iacute;a&rdquo;. No nos resulta nuevo que, cuando se trata de revisar sesgos sexistas, nunca sea lo prioritario, siempre hay algo que parece m&aacute;s urgente.
    </p><p class="article-text">
        Pero aquella indignaci&oacute;n compartida no pod&iacute;a perderse en el vac&iacute;o, y fue clave la figura de Alessandra del Monaco, compa&ntilde;era feminista del ayuntamiento de Boadilla, quien me puso en contacto con Emma L&oacute;pez, concejala socialista en el ayuntamiento de Madrid. Ella, a su vez, traslad&oacute; la protesta a Manuela Villa, directora del departamento de asuntos culturales del Gobierno, quien dijo que lo iba a tratar con la directora del museo, Isabel Izquierdo. Hasta entonces, no eran conscientes de la pol&eacute;mica que estaba teniendo la imagen en redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        No tuve m&aacute;s noticias hasta que, un a&ntilde;o despu&eacute;s, volv&iacute; al museo. La sorpresa fue que pude comprobar que la antigua ilustraci&oacute;n ya no estaba. La nueva imagen muestra a una mujer de m&aacute;s edad, con un cuerpo y una postura m&aacute;s veros&iacute;miles para la tarea que est&aacute; realizando, con una vestimenta m&aacute;s realista. Lo que hab&iacute;a empezado como una queja individual se hab&iacute;a convertido en un gesto reparador que nos devolv&iacute;a la dignidad. &ldquo;Los cambios de gr&aacute;fica forman parte del d&iacute;a a d&iacute;a del museo y del trabajo de la mejora de nuestra exposici&oacute;n permanente&rdquo;, me contestaron cuando les di las gracias.
    </p><p class="article-text">
        Los museos no son espacios objetivos ni neutrales. Cada vitrina, cada panel, cada ilustraci&oacute;n transmite una mirada sobre la Historia y a su vez condiciona nuestra visi&oacute;n del mundo. Preservar la Historia requiere conciencia, rigor y, como hemos visto, la valent&iacute;a de asumir responsabilidades (porque tambi&eacute;n nos podemos equivocar). Pero al ser lugares educativos, que transmiten valores a los visitantes, si quienes dise&ntilde;an estas narrativas se dejan arrastrar por los mismos estereotipos que nos atraviesan en la actualidad, no se aportan conocimientos, sino desinformaci&oacute;n que legitima la desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        La representaci&oacute;n importa, la reparaci&oacute;n tambi&eacute;n, aunque en apariencia sea un logro peque&ntilde;o como es actualizar un dibujo. Me hace pensar en cu&aacute;ntas veces nuestras quejas han sido ignoradas, pero tambi&eacute;n me recuerda la potencia de la sororidad. Gracias a hacernos eco por compartir la misma incomodidad, ya fuera escribiendo quejas al museo o a la cadena de mujeres contactando con otras y amplificando el malestar, logramos que la acci&oacute;n colectiva abriera la grieta que movi&oacute; a toda una instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hoy esa vitrina muestra a una mujer que ya no parece caricaturizada, la prueba de que podemos conseguir cambios, pero tambi&eacute;n el recordatorio de que la vigilancia no termina. Por mucho que una instituci&oacute;n se denomine comprometida con el feminismo, siempre ser&aacute; necesario el ojo cr&iacute;tico de las espectadoras. Nunca se sabe cu&aacute;l es el pr&oacute;ximo museo o exposici&oacute;n donde encontraremos un pasado mal narrado que contribuye a la opresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quieres compartir una historia sobre machismo cotidiano escr&iacute;benos a </em><em><strong>micromachismos@eldiario.es</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mara Mariño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/consegui-museo-arqueologico-cambiara-dibujo-sexualizado-mujer-neolitico_132_12652279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Oct 2025 20:44:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/14b516a6-e168-4864-ac3d-ff21e61f0554_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="598294" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/14b516a6-e168-4864-ac3d-ff21e61f0554_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="598294" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Así conseguí que el Museo Arqueológico cambiara el dibujo (sexualizado) de una mujer del neolítico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/14b516a6-e168-4864-ac3d-ff21e61f0554_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Museos,Arqueología,Cultura,Prehistoria,Historia]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
