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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marta Gracia Blanco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marta-gracia-blanco/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marta Gracia Blanco]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Belchite y el pensamiento ultra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/belchite-pensamiento-ultra_132_12732784.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6581975d-a4b3-4ccd-b717-7da495dca28f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Belchite y el pensamiento ultra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hay tanta diferencia entre la estrategia de los sublevados en 1936 y la estrategia de los ultraderechistas en 2025</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, una conocida marca de tequila anunci&oacute; un evento festivo en el pueblo viejo de Belchite (Zaragoza). &ldquo;Ven a disfrutar en un pueblo fantasma, con tequila, DJs y food trucks&rdquo;. A m&iacute; se me hel&oacute; el coraz&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Belchite es un pueblo como tantos, pero no es un pueblo m&aacute;s. Es uno de los mayores exponentes de la tragedia que supuso el golpe de estado, la guerra y la dictadura franquista. 
    </p><p class="article-text">
        El 19 de julio de 1936, el general Mola dio instrucciones a las tropas del bando golpista: &ldquo;<em>es necesario propagar una atm&oacute;sfera de terror. Tenemos que crear una impresi&oacute;n de dominaci&oacute;n (&hellip;). Cualquiera que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado&rdquo;. </em>
    </p><p class="article-text">
        Estas instrucciones llegaron con rapidez a Belchite. All&iacute;, a finales de julio del 36 fueron fusiladas unas cuatrocientas personas, civiles todas (el n&uacute;mero concreto, a&uacute;n hoy, sigue sin conocerse). Sus cuerpos se enterraron en fosas en el cementerio o en cunetas y bancales. No se ha podido exhumar e identificar ni a la mitad. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o despu&eacute;s, en agosto de 1937, Belchite fue el escenario de una batalla terrible. La ofensiva republicana contra las posiciones sublevadas deriv&oacute; en una batalla cruenta en la que murieron m&aacute;s de 5.000 combatientes de ambos bandos. Imaginen el calor terrible del verano aragon&eacute;s, la sed, los cuerpos abandonados y el pueblo literalmente arrasado por las bombas de las aviaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Al finalizar la guerra, en 1939, el dictador decidi&oacute; &ldquo;adoptar&rdquo; pueblos por toda Espa&ntilde;a. Belchite fue uno de ellos. La instrucci&oacute;n fue clara: prohibi&oacute; su reconstrucci&oacute;n y orden&oacute; que se construyera un pueblo nuevo para una nueva sociedad. Esa construcci&oacute;n se hizo con el trabajo forzado de prisioneros republicanos que vivieron durante d&eacute;cadas, con sus familias, en un campo de represaliados al que llamaban &ldquo;La peque&ntilde;a Rusia&rdquo;. Mientras tanto, entre las ruinas del pueblo arrasado continuaban viviendo familias porque el pueblo nuevo se termin&oacute; en los a&ntilde;os 50.
    </p><p class="article-text">
        Por todo esto, el asunto de la <em>rave</em> y el tequila entre las ruinas, sinceramente, me resultaba ultrajante. 
    </p><p class="article-text">
        Escrib&iacute; un tuit educado (creo yo) manifestando la improcedencia de la fiesta, tuit que se volvi&oacute; viral, entre otras cosas, porque entraron en tromba los trolls ultraderechistas. Y aqu&iacute; volvi&oacute; a hel&aacute;rseme el coraz&oacute;n. Hablaban s&oacute;lo de &ldquo;la batalla&rdquo;, &ldquo;los tuyos&rdquo; y &ldquo;los nuestros&rdquo;, como si cada uno de los 5.000 muertos no fueran personas, como si las 400 v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n temprana no existieran, como si la batalla se hubiera producido por generaci&oacute;n espont&aacute;nea y no en el curso de una guerra nacida de un golpe de estado contra un gobierno democr&aacute;tico. Como si fuera una idea genial celebrar una fiesta entre las ruinas de Belchite.
    </p><p class="article-text">
        La misma falta de empat&iacute;a y la deshumanizaci&oacute;n hacia los muertos an&oacute;nimos la trasladaban hacia m&iacute;: como soy socialista soy, autom&aacute;ticamente, inculta, desinformada y prescindible. No soy otra cosa que un enemigo a despreciar. Es una falacia <em>ad hominem</em> de manual. 
    </p><p class="article-text">
        Y esto es muy preocupante. Porque no hay tanta diferencia entre la estrategia de los sublevados en 1936 y la estrategia de los ultraderechistas en 2025. La violencia ahora es verbal, de momento. Pero tambi&eacute;n la violencia era s&oacute;lo verbal hasta el 18 de julio de 1936.&nbsp;La misma deshumanizaci&oacute;n que entonces sufrieron las maestras, los sindicalistas, los intelectuales, las rojas, la estamos viendo d&iacute;a a d&iacute;a hacia los migrantes, el colectivo LGTBI, o los pol&iacute;ticos y pol&iacute;ticas de izquierdas. La falta de empat&iacute;a hacia los fallecidos en Belchite no es distinta de la falta de empat&iacute;a hacia los fallecidos por COVID en las residencias de Madrid o en la DANA de Valencia. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el ayuntamiento retir&oacute; la autorizaci&oacute;n del evento, entre otras cosas porque Belchite Viejo es un bien BIC que goza de la m&aacute;xima protecci&oacute;n patrimonial y est&aacute; en grav&iacute;simo estado de ruina. El tuit se hizo viral gracias a esos ultras que lo intentaban descalificar. La legalidad, la dignidad y la memoria democr&aacute;tica han sido mucho m&aacute;s fuertes, pero los ultras hoy dan tanto miedo como en 1936. 
    </p><p class="article-text">
        Celebramos este a&ntilde;o 50 a&ntilde;os de democracia en Espa&ntilde;a. No hay mejor celebraci&oacute;n que conocer nuestra historia en profundidad ni mejor reconocimiento a la democracia que defender la empat&iacute;a con u&ntilde;as y dientes. La Memoria Democr&aacute;tica est&aacute; basada en la empat&iacute;a y en la humanizaci&oacute;n, que no son posibles sin Verdad, Justicia y Reparaci&oacute;n. Cuanto m&aacute;s esfuerzo hace la ultraderecha en derogar leyes de memoria y en esconder la inmensidad del delito que supuso el franquismo, m&aacute;s evidente se hace que la democracia es nuestro mayor tesoro y la memoria, nuestra mejor herramienta. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Gracia Blanco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/belchite-pensamiento-ultra_132_12732784.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Oct 2025 17:28:01 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La cultura del veto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cultura-veto_132_12665652.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9824fdec-6ba0-49ff-8b4b-f848c3b601b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cultura del veto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La privatización de los espacios y servicios públicos nos hurta nuestros recursos, pero además viene acompañada de una imposición ideológica inaceptable</p></div><p class="article-text">
        Una de las grandes virtudes del festival Vive Latino es poder escuchar a artistas y formaciones que, de otra forma, nunca actuar&iacute;an en Zaragoza. Entre otras cosas porque, m&aacute;s all&aacute; del macrofestival, el panorama musical zaragozano y aragon&eacute;s es lo m&aacute;s parecido a un desierto &aacute;rido donde sobreviven, aqu&iacute; y all&aacute;, palmeras solitarias y peque&ntilde;os oasis. 
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, el comunicado que el DJ Sweet Drinkz lanz&oacute; en sus redes a muchos nos encogi&oacute; el coraz&oacute;n. El artista relataba c&oacute;mo, al final de su sesi&oacute;n en el <em>hospitality</em> del Vive Latino, se acerc&oacute; un grupo de asistentes que le pidi&oacute; de manera insistente que pusiera Raffaella Carr&aacute;. Ante su negativa, una de las integrantes del grupo le dijo &ldquo;Yo soy la que te paga&rdquo; y le comunic&oacute; que al d&iacute;a siguiente no volviera.&nbsp;Y, efectivamente, no pudo volver. Ni la consejera de cultura del Gobierno de Arag&oacute;n ni la alcaldesa de Zaragoza, ambas administraciones coorganizadoras del festival, consideraron necesario reaccionar ante semejante barbaridad autoritaria. El artista fue vetado por la omisi&oacute;n, si no por la acci&oacute;n, de los gobiernos de Chueca y Azc&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Esta escena es mucho m&aacute;s que una an&eacute;cdota chusca, clasista e irrespetuosa con el trabajo de un creador. En realidad, es un ejemplo m&aacute;s de la pol&iacute;tica cultural del gobierno de Jorge Azc&oacute;n, c&oacute;moda e indecentemente instalado en el veto. &nbsp;Porque el que paga, manda; y el que apoya a quien paga, a&uacute;n manda m&aacute;s. As&iacute; que, puestos a mandar, mandamos a casa a los artistas y ponemos a un sacerdote a pinchar m&uacute;sica en la plaza del Pilar. 
    </p><p class="article-text">
        No son muchos los artistas que expresan p&uacute;blicamente sus cuitas, aunque &eacute;stas son <em>vox populi</em> en el mundillo. Al fin y al cabo, el sector cultural aragon&eacute;s se sustenta enormemente en la contrataci&oacute;n por las administraciones p&uacute;blicas y se mueve siempre en la fragilidad, casi precariedad, de los profesionales. Alberto Castrillo-Ferrer, uno de nuestros m&aacute;s prestigiosos actores y directores de teatro, con trayectoria nacional e internacional, cuenta c&oacute;mo est&aacute; vetado en los teatros municipales de Zaragoza desde hace al menos un a&ntilde;o. &ldquo;Ese se&ntilde;or no va a pisar ninguno de mis escenarios&rdquo;, ni con su compa&ntilde;&iacute;a propia ni cuando act&uacute;a con otras, aunque esas otras sean grandes compa&ntilde;&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mis escenarios&rdquo; es una expresi&oacute;n patrimonialista y es muy significativa cuando la pronuncia un responsable pol&iacute;tico porque en realidad esos escenarios son equipamientos financiados con dinero p&uacute;blico y prestan un servicio p&uacute;blico. As&iacute; que esos escenarios no son &ldquo;suyos&rdquo; sino, en todo caso, &ldquo;nuestros&rdquo;. De la misma manera que los parques, como el Parque Grande, no son &ldquo;suyos&rdquo; sino &ldquo;nuestros&rdquo;, y deben estar destinados al uso y disfrute de todos.
    </p><p class="article-text">
        Expulsar a &ldquo;los indeseados&rdquo; de los parques y convertirlos en espacios chic para gente con recursos, igual que tratar de expulsar a las voces cr&iacute;ticas de los escenarios p&uacute;blicos y sustituirlas casi exclusivamente por propuestas de gran consumo, nos convierte en una sociedad muy peque&ntilde;a, min&uacute;scula, en la que terminaremos por no caber ninguno. Por no caber, no cabr&aacute;n ni los pregoneros en el balc&oacute;n del ayuntamiento, salvo que cumplan las expectativas de elegancia de la alcaldesa Chueca.
    </p><p class="article-text">
        Porque el af&aacute;n de veto no conoce l&iacute;mites. Una vez que se abre la compuerta del atrevimiento, la corriente no encuentra freno. Hace unos d&iacute;as conocimos que Pilar Alegr&iacute;a tambi&eacute;n ha sido vetada por el PP de Azc&oacute;n cuando, en su calidad de ministra de Educaci&oacute;n, ha intentado visitar varios colegios p&uacute;blicos aragoneses en visitas previamente solicitadas por los respectivos centros. As&iacute; sucedi&oacute; en Alpartir (Zaragoza), Andorra (Teruel) y, m&aacute;s recientemente, en Almud&eacute;var (Huesca). Estos vetos a las visitas a los centros educativos s&oacute;lo ocurren en Arag&oacute;n y s&oacute;lo se entienden en el miedo que Jorge Azc&oacute;n le tiene a Pilar Alegr&iacute;a. Los miedos son comprensibles. La patrimonializaci&oacute;n y el uso indebido de los recursos p&uacute;blicos, no. 
    </p><p class="article-text">
        La privatizaci&oacute;n de los espacios y servicios p&uacute;blicos nos hurta nuestros recursos, pero adem&aacute;s viene acompa&ntilde;ada de una imposici&oacute;n ideol&oacute;gica inaceptable. Por eso la reivindicaci&oacute;n de la educaci&oacute;n p&uacute;blica, de la pol&iacute;tica cultural p&uacute;blica, de los espacios p&uacute;blicos, va mucho m&aacute;s all&aacute; de entenderlos como espacios de libertad, de crecimiento personal y de construcci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a. Es imprescindible que el Gobierno de Azc&oacute;n deje atr&aacute;s su cultura del veto. Aunque solo sea porque &ldquo;el que paga, manda&rdquo;. Y como lo p&uacute;blico lo pagamos entre todos, somos nosotros, los ciudadanos, quienes mandamos. Que no se nos olvide. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Gracia Blanco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cultura-veto_132_12665652.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Oct 2025 05:27:53 +0000]]></pubDate>
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