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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fernando de la Cuesta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/fernando-de-la-cuesta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fernando de la Cuesta]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Carreteras y votos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/carreteras-votos_132_12667556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d3e6682-3d37-489f-af89-3d7aad2aec4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carreteras y votos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La infraestructura no es políticamente neutral. Las carreteras, al acercar a las personas a los centros económicos y administrativos, también fortalecen los lazos con las instituciones y con el gobierno que las construye</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Puede la construcci&oacute;n de carreteras influir en el resultado de unas elecciones? En un reciente estudio que hemos realizado sugerimos que s&iacute;. Las infraestructuras suelen verse como proyectos t&eacute;cnicos o econ&oacute;micos, pero en realidad son tambi&eacute;n decisiones profundamente pol&iacute;ticas. Determinan qu&eacute; territorios se conectan, beneficiando a algunas comunidades frente a otras, e influyen en c&oacute;mo se distribuyen las oportunidades dentro de un pa&iacute;s. Estudiar su impacto en el comportamiento electoral permite entender hasta qu&eacute; punto las obras p&uacute;blicas moldean tambi&eacute;n el mapa pol&iacute;tico. En una democracia, donde la confianza ciudadana y la legitimidad de las instituciones se construyen tambi&eacute;n a trav&eacute;s de resultados tangibles, analizar la relaci&oacute;n entre inversi&oacute;n en infraestructuras y voto es una clave m&aacute;s para comprender c&oacute;mo se gana &mdash;y se mantiene&mdash; el apoyo pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el caso espa&ntilde;ol es muy relevante. A principios del siglo XX, Espa&ntilde;a arrastraba un retraso considerable en infraestructuras de comunicaci&oacute;n respecto a sus vecinos europeos. Las cifras eran elocuentes: unos 6.900 kil&oacute;metros de carreteras provinciales y 19.000 de caminos rurales, frente a los 38.000 y 600.000 kil&oacute;metros que ya ten&iacute;a Francia. Durante las tres primeras d&eacute;cadas del siglo hubo avances importantes. La red se duplic&oacute;. Empez&oacute; a tomar forma el sistema radial que conectaba Madrid con las capitales de provincia. Pero la Guerra Civil y el franquismo cortaron este proceso de convergencia. Espa&ntilde;a segu&iacute;a bastante alejada de los est&aacute;ndares europeos cuando Franco muri&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La vuelta de la democracia no mejor&oacute; las cosas de entrada. El contexto econ&oacute;mico era complicado para grandes inversiones p&uacute;blicas. El cambio lleg&oacute; en 1984. El gobierno de Felipe Gonz&aacute;lez aprob&oacute; un plan que intentaba superar el sistema radial tradicional. Se proyectaron carreteras provinciales de alta capacidad que conectaban directamente unas capitales con otras. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s Espa&ntilde;a entr&oacute; en la Comunidad Europea y eso result&oacute; determinante. Los fondos comunitarios aportaron recursos que el pa&iacute;s no pod&iacute;a movilizar por s&iacute; solo. Los catorce a&ntilde;os del PSOE en el gobierno concentraron las inversiones principalmente en el sur. Andaluc&iacute;a, Extremadura, Valencia y Castilla-La Mancha vivieron transformaciones muy notables en su conectividad. La victoria del PP en 1996 trajo un cambio geogr&aacute;fico en las prioridades. El foco se puso en el norte. Galicia y Cantabria, relativamente aisladas hasta entonces, experimentaron mejoras sustanciales. Ocho a&ntilde;os despu&eacute;s Espa&ntilde;a presum&iacute;a de tener una red viaria comparable a la de Alemania o Francia. 
    </p><p class="article-text">
        Como mostramos en el siguiente gr&aacute;fico, Espa&ntilde;a convergi&oacute; en kil&oacute;metros de autopistas de un modo espectacular y en la primera mitad de nuestro per&iacute;odo democr&aacute;tico pasamos de ser un pa&iacute;s con una infraestructura viaria muy limitada a superar a los pa&iacute;ses de nuestro entorno. Desde 2004 las carreteras han ocupado un lugar m&aacute;s discreto en la agenda pol&iacute;tica de transporte. La inversi&oacute;n se ha dirigido fundamentalmente a la red ferroviaria de alta velocidad ralentizando mucho la expansi&oacute;n de la red.
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                Gráfico 1: La evolución de la infraestructura de autopistas de España en perspectiva comparada                            </span>
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        Para estudiar el impacto electoral de este desarrollo nos encontramos ante el reto de conseguir datos fiables sobre c&oacute;mo ha mejorado la conectividad de cada municipio espa&ntilde;ol entre 1983 y 2019. No existe ninguna base de datos oficial que recoja esta informaci&oacute;n. Los mapas geocodificados de carreteras solo est&aacute;n disponibles desde 2018, y los proyectos acad&eacute;micos previos ofrec&iacute;an datos muy agregados, por d&eacute;cadas enteras. Necesit&aacute;bamos saber qu&eacute; pas&oacute; en cada legislatura concreta para vincular las mejoras a gobiernos espec&iacute;ficos. En nuestro proyecto, hubo que construir todo desde cero. Partimos del mapa oficial de 2018 y trabajamos hacia atr&aacute;s en el tiempo, utilizando mapas digitales del Ministerio de Fomento para el periodo 2000-2015 y mapas en papel de bibliotecas p&uacute;blicas para los a&ntilde;os anteriores. Cada mapa hubo que escanearlo, georreferenciarlo e identificar manualmente qu&eacute; tramos se hab&iacute;an construido en cada periodo electoral. Al final reconstruimos mapas completos para todos los a&ntilde;os electorales desde 1982 hasta 2019.
    </p><p class="article-text">
        Con los mapas listos, el siguiente reto era convertir esa geometr&iacute;a en algo &uacute;til: cifras concretas de conectividad por municipio. Existen varias formas de medir esto. Nosotros decidimos no usar kil&oacute;metros. Nos pareci&oacute; m&aacute;s sensato medir tiempo. La raz&oacute;n es bastante intuitiva: a la gente le da igual que hayan construido 50 kil&oacute;metros nuevos de autov&iacute;a si eso no le permite llegar antes a ning&uacute;n sitio. Lo que importa es cu&aacute;nto se tarda menos ahora que antes. Para cada municipio calculamos el tiempo de viaje en coche hasta Madrid, respetando los l&iacute;mites de velocidad de cada tipo de carretera. Madrid funciona bien como referencia porque est&aacute; en el centro del pa&iacute;s. Toda la red espa&ntilde;ola gira hist&oacute;ricamente en torno a la capital. Podr&iacute;amos haber elegido otra ciudad. Da igual mientras lo que nos interese sea ver c&oacute;mo cambia la conectividad del mismo municipio a lo largo del tiempo. La base de datos final incluye cientos de miles de tramos: autopistas de peaje, autov&iacute;as, carreteras nacionales, comarcales, caminos rurales. Cada uno con su clasificaci&oacute;n, fecha de apertura y velocidad permitida. En el gr&aacute;fico 2, mostramos como nuestra base de datos identifica los tramos de carretera construidos, atribuy&eacute;ndolos a un gobierno y estimando si cada municipio mejor o no su conectividad en la red.
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                Gráfico 2: Representación visual de la red y la conectividad de los municipios                            </span>
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        Con estos c&aacute;lculos de la conectividad, podemos estimar si los municipios que reducen los tiempos de viaje hacia Madrid y otras capitales de provincia tienen tanto un aumento en la participaci&oacute;n electoral como una mejora de los resultados electorales del partido en el gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, analizamos la participaci&oacute;n electoral. Los resultados son claros: las mejoras en la conectividad incrementan la asistencia a las urnas. Los municipios que experimentaron una reducci&oacute;n en los tiempos de viaje registraron, en promedio, un aumento de 0,77 puntos porcentuales en la participaci&oacute;n. En t&eacute;rminos pr&aacute;cticos, esto equivale a unos 189.000 votantes adicionales por elecci&oacute;n y m&aacute;s de 1,7 millones de votantes nuevos a lo largo de todo el per&iacute;odo que analizamos. En el estudio estimamos que cada minuto de mejora en el tiempo de viaje hacia la capital se traduce en un incremento de 0,03 puntos porcentuales en la participaci&oacute;n electoral, lo que muestra la sensibilidad del voto ante los cambios en la infraestructura local.
    </p><p class="article-text">
        El impacto no se limita a la participaci&oacute;n. La mejora de infraestructuras viarias en Espa&ntilde;a ha supuesto un &ldquo;premio electoral&rdquo; para los partidos que las impulsaron. Cuando el PSOE ha sido partido en el gobierno y realiz&oacute; las mejoras, su voto aument&oacute; en promedio 2,2 puntos. Por su parte, el PP gan&oacute; alrededor de 0,5 puntos porcentuales en los municipios donde implement&oacute; mejoras.. En ambos casos, las ganancias pol&iacute;ticas son estad&iacute;sticamente significativas y de magnitud considerable.
    </p><p class="article-text">
        Es interesante que nuestro estudio muestra que la construcci&oacute;n de infraestructuras ha beneficiado m&aacute;s al PSOE que al PP. No tenemos una explicaci&oacute;n concluyente de por qu&eacute; esto es as&iacute;. Por un lado, podr&iacute;a sugerir que el PSOE ha sido m&aacute;s capaz de capitalizar pol&iacute;ticamente las mejoras de conectividad, quiz&aacute; porque ha sido capaz de proponer una narrativa de modernizaci&oacute;n y cohesi&oacute;n territorial que ha encajado mejor con los beneficios visibles de las obras de infraestructura. Por otro lado, esto puede deberse no tanto al partido que impulsa las obras, sino al contexto hist&oacute;rico: el PSOE gobern&oacute; durante los a&ntilde;os 80 y la primera mitad de los 90, cuando Espa&ntilde;a vivi&oacute; el primer gran impulso de modernizaci&oacute;n de su red de carreteras. Es posible que el impacto pol&iacute;tico de las infraestructuras sea mayor cuando las mejoras son m&aacute;s perceptibles y tienen un efecto m&aacute;s tangible en la vida cotidiana. En otras palabras, cuando las carreteras est&aacute;n poco desarrolladas, cada kil&oacute;metro nuevo puede tener un valor mucho mayor. Esto sugiere que el rendimiento pol&iacute;tico de la inversi&oacute;n en infraestructuras no es lineal: a medida que el pa&iacute;s se moderniza y las necesidades b&aacute;sicas se cubren, el impacto marginal de nuevas obras tiende a reducirse.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, los resultados sugieren que la infraestructura no es pol&iacute;ticamente neutral. Las carreteras, al acercar a las personas a los centros econ&oacute;micos y administrativos, tambi&eacute;n fortalecen los lazos con las instituciones y con el gobierno que las construye. A la vez, un mayor acceso puede incrementar la informaci&oacute;n, el contacto con el Estado y, en &uacute;ltima instancia, la participaci&oacute;n ciudadana. En t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, nuestro estudio ofrece evidencia de que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de infraestructura pueden funcionar como una herramienta de movilizaci&oacute;n electoral, especialmente en zonas no metropolitanas. En suma, las mejoras en conectividad no solo acortan distancias f&iacute;sicas: tambi&eacute;n afectan al mapa electoral de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Nota:  Este post se basa en un art&iacute;culo acad&eacute;mico parte del proyecto PID2020-119460RB-I00<em> </em>financiado por MICIU/AEI /10.13039/501100011033 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado, Fernando de la Cuesta]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 04:02:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carreteras y votos]]></media:title>
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