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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rafael del Rosal]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rafael-del-rosal/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rafael del Rosal]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La carcajada nacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carcajada-nacional_129_12805123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e320b9a2-140c-425c-94d8-f84444b374d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La carcajada nacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue la carcajada popular ante la farsa representada y, cómo no, la sentencia absolutoria del fiscal general por falta de pruebas, dictada por otro improvisado jurado popular</p></div><p class="article-text">
        El fiscal general del Estado deb&iacute;a ser absuelto. Porque nadie pudo acreditar su culpa. Porque nunca debi&oacute; ser juzgado tras la infame y vac&iacute;a instrucci&oacute;n realizada. Y porque acredit&oacute; que siempre fue inocente de cuanto se le acusaba.
    </p><p class="article-text">
        Eso habr&iacute;a sido lo procedente en derecho. El problema es que la Sala Segunda del Tribunal Supremo, colonizada por la puerta de atr&aacute;s por agentes de las derechas espa&ntilde;olas, se ha empe&ntilde;ado en la convocatoria de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar de que &ldquo;el que pueda hacer que haga&rdquo;, para derrocar al Gobierno de S&aacute;nchez al margen de las urnas. Lo que lo llev&oacute;, entre otras cosas, a tramitar este proceso al fiscal general al margen del Derecho, con la insana pretensi&oacute;n pol&iacute;tica de provocar su dimisi&oacute;n para asestarle un golpe mortal a S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Tragicomedia que se fragu&oacute; cuando la Fiscal&iacute;a de Madrid llev&oacute; al juez los delitos fiscales y falsarios confesados por Calisto Quir&oacute;n, novio de Melibea Ayuso. Que guisaron estos con la Celestina del Pelo Blanco y a la que se subieron las legiones de la Brunete judicial con el aquelarre de Aznar, seguidas por el Colegio de Abogados y toda la curia togada de la cristiandad y la limpieza de manos.
    </p><p class="article-text">
        Chance que se aprest&oacute; a conjurar heroicamente el fiscal general rehusando dimitir, para llevar a juicio a sus jueces y que la verg&uuml;enza cambiara de bando, desde el banquillo de los acusados al estrado del Tribunal. Designio que consum&oacute; en el juicio concluido la semana pasada y resuelve la sentencia cuyo fallo acabamos de conocer, tras las c&aacute;balas de tirios y troyanos de si ser&iacute;a una rosa o ser&iacute;a un clavel, cuando todo el mundo sab&iacute;a que ese jard&iacute;n no pod&iacute;a dar flores. 
    </p><p class="article-text">
        Porque la osad&iacute;a del fiscal juzgado cogi&oacute; en su propia trampa a la Sala Segunda, que, ante el bochorno que se avecinaba, no dud&oacute; en celebrar la vista oral del juicio a media luz e impedir su retransmisi&oacute;n en directo al mundo entero para mal ocultar sus verg&uuml;enzas. Sin embargo, estas fueron quedando al descubierto jornada tras jornada, hasta quedar desnudadas por completo ante la plebe expectante.
    </p><p class="article-text">
        De manera que, como empieza a ser habitual en Espa&ntilde;a cuando el Partido Popular colapsa y bloquea las instituciones en su provecho, tuvo que ser el pueblo llano el que se aprestara a limpiarlas en primera persona. Lo que ya ocurriera en Valencia cuando Maz&oacute;n se hizo fuerte en la presidencia de la Generalitat, despu&eacute;s de arrastrarla por el fango y la muerte con su ins&oacute;lita y delirante irresponsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Depravada y persistente insolencia, que el pueblo valenciano sometiera a juicio sumario sin los rodeos que impon&iacute;a su inmunidad parlamentaria y los esfuerzos procesales de una buena jueza de Catarroja, enfrent&aacute;ndolo a un jurado popular en presencia del Rey y de toda la corte en el funeral laico celebrado en memoria de las v&iacute;ctimas de la dana que arras&oacute; sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sinverg&uuml;enza&rdquo;, &ldquo;asesino&rdquo;, &ldquo;cobarde&rdquo;, &ldquo;dimite&rdquo;... &ldquo;Quien omite su deber, comete el acto primigenio que deriva en sus muertes&rdquo;, dec&iacute;a la sentencia sumaria y sin recurso, dictada en un instante eterno por ese jurado popular. El fel&oacute;n no sobrevivi&oacute; al veredicto y present&oacute; su dimisi&oacute;n irrevocable.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo que ocurri&oacute; en la &uacute;ltima sesi&oacute;n del reciente juicio al fiscal general, pero en sentido inverso. Declaraba el jefe de la UCO, teniente coronel Antonio Balas, &uacute;ltima esperanza de los conjurados para conseguir alguna prueba incriminatoria que llevarse a la boca. A preguntas de la defensa, respondi&oacute;, con esa arrogancia propia de los vencedores, que &ldquo;no investigaron a todos cuantos hubieran podido tener acceso al correo objeto de la acusaci&oacute;n, porque ellos no hacen investigaciones prospectivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desfachatez suprema que ilumin&oacute; la sala con un rel&aacute;mpago de silencio de tres segundos, antes de que estallara el trueno de la m&aacute;s rotunda y sonora carcajada, con la que el p&uacute;blico asistente rompi&oacute; el estado de sitio formal, soltando de golpe toda la tensi&oacute;n y la rabia acumulada durante meses por todo el pa&iacute;s ante los desmanes de tan ruin proceso pol&iacute;tico, m&aacute;s propio del antiguo Tribunal de Orden P&uacute;blico franquista que del Tribunal Supremo de una democracia que se precie.
    </p><p class="article-text">
        Fue la carcajada popular ante la farsa representada y, c&oacute;mo no, la sentencia absolutoria del fiscal general por falta de pruebas, dictada por otro improvisado jurado popular. Pero tambi&eacute;n era la orden que mandaba a parar al golpe en marcha del Partido Popular contra el gobierno leg&iacute;timo de Espa&ntilde;a. Carcajada, sentencia y orden popular que hoy desoye con descaro el Tribunal, pese al voto discrepante de sus dos juezas justas.
    </p><p class="article-text">
        Con ello se pliega a los designios de la conjura pol&iacute;tica contra el gobierno, pero se separa del veredicto del pueblo de cuya soberan&iacute;a recibe su poder, asumiendo eternamente su verg&uuml;enza y arrojando su prestigio a la hoguera del descr&eacute;dito. Porque, desde hoy, aquella carcajada de los presentes en la Sala, es la carcajada nacional, ante la que acabar&aacute;n rindiendo cuentas. Y no es una amenaza, se&ntilde;or presidente, es un vaticinio. Preg&uacute;ntele a Maz&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael del Rosal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carcajada-nacional_129_12805123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Nov 2025 20:54:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La carcajada nacional]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Colegio de Abogados en el juicio al fiscal general: 'El convidado de piedra']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/colegio-abogados-juicio-fiscal-general-convidado-piedra_129_12733514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ca7d417-40ed-4f29-b65e-03190f8c5cd6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x664y653.jpg" width="1200" height="675" alt="El Colegio de Abogados en el juicio al fiscal general: &#039;El convidado de piedra&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si nada tiene de que acusar, que amparar y que defender, ¿qué pinta entonces el Colegio de la Abogacía de Madrid en el proceso contra del fiscal general? Al fin lo hemos sabido</p></div><p class="article-text">
        Este lunes comienza el juicio al fiscal general del Estado, al que imputan un crimen inexistente de revelaci&oacute;n de secretos. Un Auto Sacramental de El Santo Oficio del Madrid DF, en el que se dan cita todas las derechas pata negra del Estado, desde la presidenta Ayuso y su jefe de Gabinete, Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez, hasta una trama dif&iacute;cil de determinar, entre pol&iacute;ticos, jueces, abogados, periodistas, fundaciones, asociaciones y hasta empresarios y mitrados. Tambi&eacute;n los acompa&ntilde;a un convidado de piedra, que nadie acaba de saber bien qu&eacute; pinta en la tramoya: el Colegio de la Abogac&iacute;a de Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La querella con la que dicho Colegio abriera el proceso que culmina en el juicio mencionado, presentada el 20 de marzo de 2024, no lo aclara. Pues, si bien imputa al fiscal general el supuesto quebranto del car&aacute;cter reservado del sumario, sabiendo que la funci&oacute;n de los Colegios no es perseguir de oficio a fiscales que quebranten la reserva sumarial, deja caer sin motivaci&oacute;n, escondido en un otros&iacute; al final de la querella, que la presenta tambi&eacute;n porque es funci&oacute;n de los Colegios de Abogados amparar a estos frente a los poderes p&uacute;blicos en su libertad e independencia.
    </p><p class="article-text">
        Motiva la querella una nota de la Fiscal&iacute;a de Madrid del 14 de marzo previo en la que desmiente unos bulos de Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez sobre la conformidad ofrecida por el novio de la presidenta Ayuso, Alberto Gonz&aacute;lez Amador, por medio de un correo de su abogado Carlos Neira de 2 de febrero de 2024, para solventar los delitos fiscales que reconoc&iacute;a haber cometido.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas para la querella empiezan cuando, unos meses despu&eacute;s, el Tribunal Supremo descarta contenido delictivo a la nota de la Fiscal&iacute;a, para atribuirlo exclusivamente a la supuesta filtraci&oacute;n del referido correo. Y contin&uacute;an con el amparo que ofrece  el Colegio de Abogados, al no establecer en sus Hechos que dicho amparo y su forma se hubieran acordado en un expediente, que aporte, a instancia del defensor de Gonz&aacute;lez Amador. Y se acent&uacute;an cuando ese amparo no tiene sustento, toda vez que de los hechos de la querella no se desprende que el abogado Neira haya sido limitado en su libertad e independencia por ning&uacute;n poder p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Problemas que culminan cuando el Colegio tampoco puede justificar dicho amparo en los perjuicios que pudiera sufrir en su defensa el se&ntilde;or Gonz&aacute;lez Amador, porque ni estos forman parte de la libertad e independencia de su defensor ni el Colegio puede acudir en defensa del mismo, al venir esta reservada en exclusiva a los abogados, ex art. 542.1 de la LOPJ. Y, adem&aacute;s, Gonz&aacute;lez Amador ya tiene defensor.
    </p><p class="article-text">
        Y si nada tiene de que acusar, que amparar y que defender, &iquest;qu&eacute; pinta entonces el Colegio de la Abogac&iacute;a de Madrid en el proceso contra del fiscal general? La respuesta a esa pregunta la ha venido a responder, al fin, Gonz&aacute;lez Amador en su &uacute;ltima declaraci&oacute;n ante el Supremo, cuando manifest&oacute; que, al saber que la Agencia Tributaria continuaba con su denuncia ante la Fiscal&iacute;a y su abogado le expuso que hab&iacute;a dos caminos, el de pelear en juicio y el de la conformidad, &eacute;l le pidi&oacute; que siguiera el camino que no llegara a juicio porque &ldquo;(&hellip;) no quer&iacute;a exponerme ni que hubiera ruido medi&aacute;tico y, lo m&aacute;s importante, que esto no le salpicara a ella (&hellip;)&rdquo;, es decir, a su novia, la presidenta Ayuso.
    </p><p class="article-text">
        Claro. Lo que deseaba el ni&ntilde;o malo es que sus pecados desaparecieran al despertar, como las pesadillas. Delirio al que se entreg&oacute; con tal ah&iacute;nco el abogado Neira que se pas&oacute; de frenada al enviar a la Fiscal&iacute;a el correo de 2 de febrero de 2024, de cuya revelaci&oacute;n se acusa ahora al fiscal general: en vez de solicitar a la Fiscal&iacute;a la apertura de un tr&aacute;mite de conformidad y una oferta al respecto, con toda prisa ofreci&oacute; la conformidad inmediata de Gonz&aacute;lez Amador reconociendo la comisi&oacute;n de dos delitos fiscales y uno de falsedad documental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tan arrojado lance pretend&iacute;a ignorar que el camino de la conformidad implica llegar a juicio o casi, porque exige la existencia previa de una acusaci&oacute;n en forma, siquiera provisional, al t&eacute;rmino de la debida instrucci&oacute;n, que determine algo que conformar. De tal modo que, adem&aacute;s de venir constituida la causa, debe existir en ella una acusaci&oacute;n en t&eacute;rmino y forma procesal y, finalmente, que previamente a cualquier intercambio de posibilidades de acuerdo y sus condiciones, se abra expresamente por acusaci&oacute;n y defensa un incidente al efecto en el que ambas queden sometidas a la confidencialidad de sus contenidos durante su duraci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De tal modo que, mientras tanto, el fiscal no puede disponer del procedimiento penal a su antojo ni orillar su obligaci&oacute;n de acusar y perseguir el delito por todos los medios a su alcance, incluidas las confesiones no amparadas por tr&aacute;mite confidencial constante. Ni, mientras tanto, el abogado defensor puede reconocer delitos en nombre de su cliente &ndash;y, menos a&uacute;n, por escrito&ndash;, amparado en una solicitud de incidente de conformidad, pues el abogado defensor tampoco puede disponer unilateralmente y a su antojo del procedimiento.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ineluctablemente conlleva que, en tal momento, dicho reconocimiento no era un acto propio de la profesi&oacute;n de abogado en el estricto sentido jur&iacute;dico del nuevo art. 22.2 del Estatuto General de la Abogac&iacute;a vigente, sino impropio e indebido, en tanto que el abogado viene obligado a defender a su cliente guardando secreto profesional de los actos que de &eacute;l haya conocido al efecto, sin contarle al fiscal los hechos que puede y debe imputarle si los conoce fuera del incidente de conformidad, procesalmente constituido en tiempo y forma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Motivo por el cual el correo de conformidad enviado por Neira produc&iacute;a autom&aacute;ticamente dos resultados jur&iacute;dicos: el primero, que no siendo posible abrir tr&aacute;mite de conformidad en el estado de las actuaciones, la respuesta del fiscal a la oferta de Neira por correo de 12 de febrero de 2024 no pudiera ser otra que la de &ldquo;tomar nota de la voluntad de su cliente de reconocer los hechos y satisfacer las cantidades defraudadas&rdquo; y diferir el tr&aacute;mite de conformidad para el futuro procesal pertinente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y el segundo, que el contenido del correo de conformidad de Neira no pod&iacute;a quedar amparado por el secreto profesional del fiscal y del tr&aacute;mite de conformidad a&uacute;n no abierto, y se manten&iacute;a siendo lo que era, es y ser&aacute;: un principio de prueba documental de confesi&oacute;n del responsable del delito por medio de tercero, su abogado, que, rompiendo su obligaci&oacute;n de secreto profesional, se permit&iacute;a reconocer sus delitos sin protecci&oacute;n alguna y sin resultar en absoluto necesario para alentar el tr&aacute;mite de conformidad que pretend&iacute;a iniciar, nada menos que ante quien ven&iacute;a obligado por la ley a perseguirlos.
    </p><p class="article-text">
        Ni que decir tiene que, cuando el 12 de marzo siguiente el fiscal remiti&oacute; al defensor de Gonz&aacute;lez Amador la denuncia que hab&iacute;a presentado contra este en el juzgado por los delitos en cuesti&oacute;n, &ldquo;para facilitarle el derecho de defensa&rdquo;, estall&oacute; una bomba en el mismo coraz&oacute;n del Santo Oficio del Madrid DF, entregado en cuerpo y alma ya por entonces al viejo reclamo de Aznar de que &ldquo;el que pueda hacer que haga&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n de la derecha conjurada fue inmediata y, colocando al frente de las operaciones a Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez, se lanz&oacute; a una loca contraofensiva destinada a salvar a Gonz&aacute;lez Amador, a la presidencia de la Comunidad y al PP de Madrid y sus turbios negocios, con el delirante plan de convertir en inocente al delincuente confeso y en culpables a sus acusadores y, de camino, a convertir su defensa en un ataque sin cuartel contra el fiscal general, contra el Gobierno de la Naci&oacute;n y, a&uacute;n m&aacute;s all&aacute;, contra el propio Pedro S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Durante todo el d&iacute;a siguiente, 13 de marzo, MAR lanz&oacute; bulos afirmando que la conformidad la hab&iacute;a propuesto la Fiscal&iacute;a y la hab&iacute;a retirado despu&eacute;s por &ldquo;instrucciones de arriba&rdquo;, enredando a la Fiscal&iacute;a en su ment&iacute;s y montando un guirigay medi&aacute;tico en cuya tinta huy&oacute; envuelto el calamar Gonz&aacute;lez Amador. Bulos que, en su &uacute;ltima declaraci&oacute;n en la causa, MAR ha reconocido inventados, desarbolando media acusaci&oacute;n al fiscal general en el juicio que se avecina.
    </p><p class="article-text">
        Pero MAR sab&iacute;a que el plan ten&iacute;a un agujero que se lo tragar&iacute;a si no lo taponaban de inmediato: que el correo del abogado Neira en el que su cliente confesaba todos sus delitos no era secreto por cuanto queda dicho y as&iacute; lo pregonaba el propio MAR al manifestar que &ldquo;si mi abogado me hace eso, desde luego le falta tierra pa' correr hasta Australia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El agujero s&oacute;lo ten&iacute;a un tap&oacute;n posible: que entrara inmediatamente en escena el Colegio de Abogados y que, haciendo dejaci&oacute;n de su competencia disciplinaria de oficio, no sancionara al abogado Neira por quebrantamiento del secreto y, sin causa alguna, le diera amparo frente a supuestos ataques del fiscal a su libertad e independencia &iexcl;que s&oacute;lo las hab&iacute;a atacado &eacute;l mismo quebrantando su obligaci&oacute;n de secreto!
    </p><p class="article-text">
        Disparate que solo pod&iacute;a resolver el Colegio sin esc&aacute;ndalo actuando en dos direcciones. De un lado, levantando alharacas contra la Fiscal&iacute;a para desviar el foco de atenci&oacute;n sobre el abogado Neira y su quebranto del secreto profesional. La ofensiva la inici&oacute; con un comunicado y una rueda de prensa en los que se mostr&oacute; muy enojado contra el fiscal general y continu&oacute; apart&aacute;ndose del protocolo de las conformidades, como si estas fueran imposibles sin que los abogados quebrantaran el secreto profesional. Y, de otro, promoviendo una querella como la presentada el 20 de marzo de 2024: sin hechos, ni derecho, ni pruebas, ni argumentos. En una palabra, como Gonzalo de Ulloa en el Auto Sacramental de Tirso con su Don Juan: haciendo de &ldquo;convidado de piedra&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De modo que, al fin, sabemos lo que pinta exactamente el Colegio de Abogados en el proceso al fiscal general: respaldar en falso con su mera presencia de &ldquo;Autoridad Reguladora de la Abogac&iacute;a&rdquo; y, como prueba &ldquo;pericial&rdquo; impropia, la falsa acusaci&oacute;n levantada contra el fiscal general por revelaci&oacute;n de secretos inexistentes, que vendr&iacute;a a significar: &ldquo;Si el Colegio de la Abogac&iacute;a est&aacute; aqu&iacute; y, en vez de sancionar a Neira, lo ampara, es que el correo confesorio enviado por este a la Fiscal&iacute;a es secreto&rdquo; (sin serlo).
    </p><p class="article-text">
        Sin que el decano de la abogac&iacute;a, Eugenio Rib&oacute;n, perito y acusador en la causa, haya aclarado nunca si cree que el abogado defensor puede escribir un correo como el que escribi&oacute; a la Fiscal&iacute;a el abogado Neira el d&iacute;a 2 de febrero de 2024. Si es su convicci&oacute;n que, para intentar un acuerdo de conformidad, es imprescindible que un abogado escriba un correo como ese. Si no cree que, al escribir dicho correo, el abogado referido quebrant&oacute; el secreto profesional. Y, sobre todo, por qu&eacute; todo eso no se debati&oacute; en un expediente disciplinario seguido de oficio a dicho letrado por el Colegio de Abogados, en sede deontol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Lo que deja el juicio al fiscal general en lo que siempre fue: una persecuci&oacute;n pol&iacute;tica, disfrazada de jur&iacute;dica. A &eacute;l y al leg&iacute;timo Gobierno de la Naci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael del Rosal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/colegio-abogados-juicio-fiscal-general-convidado-piedra_129_12733514.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Nov 2025 21:45:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fiscal General del Estado,Colegio de Abogados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sirat, camino del Oscar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sirat-camino-oscar_129_12670335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99b11cbd-0b5a-45d2-aa06-39b8bbe15c3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sirat, camino del Oscar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La película Sirat irrumpe en el panorama cinematográfico cuando el mundo surgido de la Segunda Guerra Mundial está siendo devorado de nuevo por los impulsos que fueron derrotados en aquella contienda</p><p class="subtitle">‘Sirat’, de Oliver Laxe, representará a España en la carrera por el Oscar
</p></div><p class="article-text">
        <em>Sirat</em> irrumpe en el panorama cinematogr&aacute;fico cuando el mundo surgido de la Segunda Guerra Mundial est&aacute; siendo devorado de nuevo por los impulsos que fueron derrotados en aquella contienda y se abren una vez m&aacute;s las compuertas de la Historia a esa maldad capaz de aniquilar la raz&oacute;n y desatar el incierto y cruel Destino.
    </p><p class="article-text">
        Una realidad que pide ser contada bajo la forma desnuda de la tragedia, porque suyo es el lenguaje de lo que escapa a la voluntad de los hombres y pertenece a la fuerza del sino y porque, cuantos la viven, necesitan entender lo que percibe su instinto&nbsp;y tienen motivos para temer las mismas calamidades de siempre, de la mano de los mismos de siempre.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; es como lo hace Laxe&nbsp;con<em>&nbsp;Sirat,</em> sin salirse un palmo de los c&aacute;nones tr&aacute;gicos,&nbsp;de una forma seca y limpia, sin concesiones ni puntos de fuga,&nbsp;para contarnos su f&aacute;bula con un desparpajo y una maestr&iacute;a sorprendentes en un pa&iacute;s de autores c&oacute;micos, surrealistas o melodram&aacute;ticos que no tiene tradici&oacute;n tr&aacute;gica, salvo aisladas y honrosas excepciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Primero, con su paisaje, que, como Pasolini, vuelve de nuevo al barro, al polvo y a las arenas ocres del desierto y a sus inh&oacute;spitas simas, donde se fraguaron los antiguos mitos. All&iacute; donde Edipo se entreg&oacute; a su destino, incapaz de apartarse ni un &aacute;pice de su G&oacute;lgota imp&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, con un h&eacute;roe y sus dos errores que lo llevar&aacute;n a pagar su ceguera con un dolor m&aacute;s all&aacute; de lo humano: el primero, imponerse una tarea imposible como salvar a su hija de su propia y leg&iacute;tima autodeterminaci&oacute;n, y el segundo, llevarse consigo a su otro hijo, a&uacute;n bajo su custodia, exponi&eacute;ndolo a los peligros del empe&ntilde;o e imponi&eacute;ndose una carga que superar&aacute; sus fuerzas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo que hay que a&ntilde;adir los cantos y el coro. Esa m&uacute;sica r&iacute;tmica, constante, obsesiva y polivalente que canta el relato y que tanto vale para semejar latidos del coraz&oacute;n, como gritos de espanto, gemidos de pla&ntilde;ideras o el rugido de los motores que mueven el r&iacute;tmico baile enajenado, imprudente y escapista de las muchedumbres del coro, que apoya Laxe en el argumentario&nbsp;<em>rave</em>, uno de los hallazgos m&aacute;s deslumbrantes de los recursos que despliega en su obra.
    </p><p class="article-text">
        Y el Poder. El ej&eacute;rcito y las armas, que se mueven en la trastienda de todo el relato, como el dios Marte, impulsando su avance y creando las condiciones que garanticen el destino fatal que merecen los errores cometidos y la disipaci&oacute;n de los hombres. Destino del que no podr&aacute; salvarlos ni su buenismo inane y que aparecen y desaparecen&nbsp;<em>Deus ex machina</em>, en t&eacute;cnica tan propia de la escena cl&aacute;sica que tanto facilita el cinemat&oacute;grafo.
    </p><p class="article-text">
        Y el desenlace, tan incierto como el Destino que rige con mano f&eacute;rrea el relato y que querr&iacute;amos ver como un soplo de esperanza, cuando &eacute;sta es imposible en el orden tr&aacute;gico propuesto. Y es que ese tren, cargado a mont&oacute;n por la Humanidad entera, en la que se diluyen nuestros h&eacute;roes, sin que lo piloten ellos y sin conocer su destino, s&oacute;lo puede conducir al exterminio si es que somos capaces de no olvidar de d&oacute;nde viene. Final que no deseamos pero que Laxe tampoco desea evitarnos expl&iacute;citamente, para dejarnos en la m&aacute;s piadosa y honesta de las incertidumbres.
    </p><p class="article-text">
        Y para terminar en las formas y junto al sonido, unas im&aacute;genes cautivadoras en su continuada y sobrecogedora belleza, como las maravillosas arquitecturas talladas por el agua y el viento en la roca cortada de los precipicios, que remiten a la Grecia fundacional anunciando la cat&aacute;strofe o los faros en la noche suspendidos en la nada o los caminos imposibles colgados del abismo, de los que dir&iacute;a<strong>&nbsp;</strong>Kangding Ray, el arquitecto sonoro de las raves de la pel&iacute;cula, que &ldquo;quer&iacute;amos que pudiera verse el sonido y o&iacute;rse la imagen&rdquo; (<em>El Pa&iacute;s</em>, 12/08/25).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una concepci&oacute;n, prop&oacute;sito, visi&oacute;n, t&eacute;cnica, talento y logro general, que hacen de <em>Sirat </em>una emoci&oacute;n que nos golpea alarmante y devastadora y una pel&iacute;cula cercana a la obra maestra. Y, de Laxe, el mejor director del cine espa&ntilde;ol del momento y una promesa para serlo de los mejores del mundo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael del Rosal]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Oct 2025 15:06:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sirat, camino del Oscar]]></media:title>
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