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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Mendi]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-mendi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Mendi]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Conciertos 'nocevox']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/conciertos-nocevox_132_13125687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/761a5877-a752-490f-bf14-d1c71f62dd0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Conciertos &#039;nocevox&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las disputas en Aragón, entre Vox y Feijóo, se gestionan desde Madrid. Por eso Azcón sufre las consecuencias de tanto nocebo</p></div><p class="article-text">
        Vivimos pendientes de las expectativas y convivimos con sus consecuencias. El problema es que construimos la realidad con las probabilidades que esperamos y no con las posibilidades que tenemos. La consecuencia es que nos frustramos porque no se cumple lo que nos gustar&iacute;a y nos enfadamos porque creemos que los dem&aacute;s s&iacute; lo consiguen. Estamos llenos de falsas expectativas porque las confundimos con deseos e ilusiones. Las verdaderas son los objetivos. Pero es una palabra m&aacute;s exigente, que implica un mayor esfuerzo, y que compromete la responsabilidad de su protagonista. En cambio, dotamos a las expectativas de vida propia fuera de nosotros. Las consideramos unos entes aut&oacute;nomos que se mueven por la fuerza del azar en direcci&oacute;n a la suerte. Ni siquiera somos due&ntilde;os de las expectativas. Los otros, da igual que hablemos de la familia cercana o de la culpable y lejana sociedad, nos se&ntilde;alan, ordenan y valoran las ilusiones que debemos tener, y las repercusiones que debemos temer de no alcanzarlas. Las expectativas act&uacute;an como expectorantes de la personalidad. Nos cargamos con la mucosidad de la envidia y expulsamos flemas de odio. Al final, nos pasamos el d&iacute;a escupiendo necesidades creadas y bebiendo frustraciones para emborracharnos de pena por lo que no tenemos.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a el artista suizo-alem&aacute;n Paul Klee que una l&iacute;nea es un punto que sali&oacute; a caminar. En este mismo sentido, las expectativas son los pensamientos que dejamos flotar. La frase tiene un punto rom&aacute;ntico. Pero si echamos a volar metas accesibles, estas quedan reducidas a cometas que dependen de vientos ajenos. Es lo que demostraron experimentos que analizaron la influencia de la expectativa sobre el resultado. Quiz&aacute;s el estudio m&aacute;s conocido sea el que promovieron una pareja de psic&oacute;logos norteamericanos, Leonore Jacobson y Robert Rosenthal, en una escuela de Primaria de ese pa&iacute;s. Mis colegas comentaron al personal docente que iban a pasar una prueba de inteligencia a los chicos de una clase. Posteriormente informaron al profesorado de los resultados y les detallaron qui&eacute;nes eran el 20% del alumnado m&aacute;s destacado que, probablemente, obtendr&iacute;an las mejores notas en la evaluaci&oacute;n final del curso. Antes de terminar los estudios, los psic&oacute;logos regresaron al colegio para hablar con los profesores y constataron que se hab&iacute;a cumplido la expectativa que transmitieron a sus maestros. Motivo por el que el profesorado les expres&oacute; su admiraci&oacute;n por disponer de una herramienta tan precisa a la hora de valorar y prever los resultados que finalmente se dieron. Tras esto, los psic&oacute;logos tomaron la palabra y les explicaron que los nombres de las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que iban a tener las mejores notas se hab&iacute;an elegido al azar, ya que nunca se les pas&oacute; ninguna prueba de inteligencia. Entonces, &iquest;c&oacute;mo es que se dieron esos mejores resultados acad&eacute;micos, si en realidad no eran alumnos intelectualmente superiores? Pues porque fueron tratados c&oacute;mo si lo fueran y ellos creyeron serlo&nbsp;porque estaban siendo tratados como alumnos con competencias superiores&nbsp;a las del resto de sus compa&ntilde;eros. As&iacute; funcionan las expectativas. De la misma forma que el efecto placebo hace que podamos suministrar un edulcorante como si fuera una pastilla efectiva que, efectivamente, produce los efectos sugeridos en quien la recibe, porque est&aacute; convencido de que sus propiedades est&aacute;n en el producto y no en sus expectativas sobre el mismo. Claro que tambi&eacute;n existe el llamado efecto 'nocebo'. En este caso hablamos de la ant&iacute;tesis malvada del placebo. Si nos informan de posibles efectos secundarios de un f&aacute;rmaco, alimento o actividad, podemos sufrir esos s&iacute;ntomas de malestar aunque no haya ninguna raz&oacute;n, ni tengan ning&uacute;n componente que pueda provocarlo. Los prospectos son todo un compendio de posibles efectos 'nocebos' (que debemos leer).
    </p><p class="article-text">
        La mezcla de expectativas y creencias es lo que tiene. Y no todo es negativo o puramente ficticio. Intervienen tambi&eacute;n procesos neurol&oacute;gicos y hormonales reales: cuando anticipamos dolor o enfermedad, nuestro cerebro&nbsp;activa mecanismos de estr&eacute;s que pueden producir inflamaci&oacute;n, alterar el ritmo card&iacute;aco o modificar la percepci&oacute;n del dolor. Y aunque hablemos habitualmente de medicamentos, vemos reacciones negativas en la vida diaria. Por ejemplo, es el caso de la denominada hipersensibilidad electromagn&eacute;tica, en la que algunas personas dicen sufrir malestar y dolores de cabeza que achacan a aparatos electr&oacute;nicos o la propia wifi. Estas personas sufren y enferman, realmente, porque consideran culpables de sus males a estos dispositivos, por muy inofensivos que sabemos lo son. La clave para no sufrir con las expectativas es ser conscientes de nuestras creencias, elegir fuentes confiables y actuar cr&iacute;ticamente con la informaci&oacute;n que consumimos.
    </p><p class="article-text">
        La actualidad tiene m&aacute;s efectos nocivos que &lsquo;nocebos&rsquo;. Trump y Netanyahu siguen alimentando la guerra de sus mundos en la que s&oacute;lo cabe el suyo. Hoy, precisamente, se cumplen veintitr&eacute;s a&ntilde;os del asesinato de Jos&eacute; Couso, c&aacute;mara de televisi&oacute;n, bajo los disparos de un tanque norteamericano en Bagdad. Da igual que hablemos de Irak, Ir&aacute;n, L&iacute;bano, Gaza o de Oriente Medio en su conjunto. Los culpables de su muerte, ayer, son los mismos que ordenan los bombardeos hoy. La diferencia es el anonimato de tantas v&iacute;ctimas lejanas, frente al reconocimiento de un compatriota cercano al que masacraron haciendo su trabajo. Ir a la Luna, para matarnos en la Tierra, no tiene ning&uacute;n sentido.
    </p><p class="article-text">
        Las disputas en Arag&oacute;n, entre Vox y Feij&oacute;o, se gestionan desde Madrid. Por eso Azc&oacute;n sufre las consecuencias de tanto nocebo. El presidente en funciones disimula su malestar con aspirinas de discreci&oacute;n, pero se resiente de los efectos secundarios tras su resultado electoral: debilidad popular, dolor en los genitales pol&iacute;ticos, palpitaciones gubernamentales, arritmia de gesti&oacute;n, par&aacute;lisis en las articulaciones de la administraci&oacute;n, afon&iacute;a comunicativa, sudoraci&oacute;n en sus extremidades derechas, dificultad de conducir gobiernos complejos, entumecimiento en la toma de decisiones y aturdimiento general. La falta de sue&ntilde;o le provoca funambulismo p&uacute;blico. Por eso, regala a la ultraderecha, con el dinero de todos, conciertos nocivos en la educaci&oacute;n del bachillerato con la iglesia privada. Este hombre no se priva de nada, pero privatiza todo. Est&aacute; pose&iacute;do por el efecto &lsquo;nocevox&rsquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/conciertos-nocevox_132_13125687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 04:01:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Conciertos 'nocevox']]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pactos de capirote]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pactos-capirote_132_13112668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/935d718d-ad52-4040-b193-82a880a822ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pactos de capirote"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay expectación por ver si en la comitiva de esta noche, en la plaza del Pilar, veremos procesionar al señor Azcón, atado a la columna de Vox, e ir al encuentro de la dolorosa coalición con los ultras</p></div><p class="article-text">
        La culpa se echa o se tiene, pero la responsabilidad se dispone o se asume. Por eso la culpabilidad tiene muchos protagonistas y la responsabilidad tan pocos. Es m&aacute;s sencillo huir de los deberes y acusar a los dem&aacute;s de nuestras desidias. Ese sentimiento culpable proviene m&aacute;s de la religi&oacute;n que de la moral. Todas las creencias se basan en el miedo a la culpa. Y no hay forma de escapar del p&aacute;nico divino que interpretan los humanos a su conveniencia. Los totalitarismos construyen su poder gracias al terror que infunden. Las sectas se afianzan gracias al remordimiento de sus integrantes a huir de la prisi&oacute;n de sus postulados.&nbsp;La culpa es un miedo preventivo que impide la conducta natural. Se basa en el pasado, pero construye un futuro imposible. La culpa se paga con la penitencia de los remordimientos. Pero estos tienen unos intereses que devoran los pensamientos. As&iacute;, vuelta a empezar con la culpa, el perd&oacute;n, la penitencia, el remordimiento y la sombra de duda de una personalidad que ya no depende de uno mismo, una vez que ha sido despose&iacute;da de toda autoestima. 
    </p><p class="article-text">
        La culpa desgasta porque es una plasta. Tenemos la nuestra y las que nos depositan los dem&aacute;s. Nos culpamos porque es sencillo coger peso moral a base de cargarnos nuestra conciencia. Literalmente. La angustia dirige la culpa mientras que la ansiedad se alimenta de estr&eacute;s. Produce efectos similares sin que tengan nada que ver. La culpa nace en la infancia y nos acompa&ntilde;a m&aacute;s all&aacute; de nuestra muerte. Porque no se les puede dejar solos. Los psic&oacute;logos sabemos que s&oacute;lo disponemos, como m&aacute;ximo, de cinco a&ntilde;os sin sentimiento de culpa. Fuera de esa dictadura infantil, en la que tenemos derecho a todo, empezamos a tener la culpa de todo. No hay t&eacute;rmino medio. Errar es humano, pero echarle la culpa a los dem&aacute;s es m&aacute;s humano todav&iacute;a. En esta cita del sabio aragon&eacute;s, Baltasar Graci&aacute;n, se resume la relaci&oacute;n entre culpa y culpables. Porque no hay una sin los otros. Lo que dice mucho de la subjetividad de nuestra existencia. De hecho, pasamos de la culpa a la excusa con la misma facilidad que quienes traspasan su responsabilidad a un chivo expiatorio. La culpa es una experiencia religiosa que practicamos los ateos con fervor descre&iacute;do. No es posible huir de la culpa porque es m&aacute;s r&aacute;pida que sus consecuencias. As&iacute; que somos culpables, incluso de no sentirnos como tales. El colmo es que llegamos a sufrir por disfrutar de una felicidad que nos culpabiliza, al mismo tiempo que enfurru&ntilde;a a los dem&aacute;s. Pero no tenemos la culpa de estar a gusto en un mundo que nos disgusta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as de negociaciones pol&iacute;ticas vemos m&aacute;s culpables en las formaciones de las derechas que en las procesiones. Feij&oacute;o echa la culpa a los de Abascal de no avanzar en los pactos que necesita y los ultras mantienen a los populares de penitentes impotentes. Los de G&eacute;nova salen de sus cuentas y a los de Vox les salen osarios, de tanto sudario entre sus filas. Es tiempo de discreci&oacute;n, dicen los conservadores. Una palabra que el diccionario define como un sin&oacute;nimo de prudencia, al mismo tiempo que se dice de una decisi&oacute;n que s&oacute;lo depende del antojo de alguien. Todo muy claro. Se quiere maquillar el despiste como si fuera sensatez y la incongruencia como si tuviera que ver con el rigor silencioso. El caso es que los ultras estiran el chicle del tiempo, en la cara de Feij&oacute;o, y crece el riesgo de que la pompa le explote delante de sus narices.
    </p><p class="article-text">
        La vicepresidenta en funciones de Arag&oacute;n, Mar Vaquero, dice que la Semana Santa ayudar&aacute; a cocinar el acuerdo entre la derecha extrema y la extrema derecha. No s&eacute; yo si las cofrad&iacute;as ven con buenos ojos esta utilizaci&oacute;n pol&iacute;tica de sus creencias. Siguen mosqueados tras el acuerdo que aprobaron PP y Vox, en el Ayuntamiento de Zaragoza, por el que no podr&aacute;n entrar en las dependencias municipales los penitentes que vayan con el rostro cubierto bajo su capirote. Hay expectaci&oacute;n por ver si en la comitiva de esta noche, en la plaza del Pilar, veremos procesionar al se&ntilde;or Azc&oacute;n, atado a la columna de Vox, e ir al encuentro de la dolorosa coalici&oacute;n con los ultras. Otras fuentes creen que Abascal saldr&aacute; esta tarde, en la procesi&oacute;n de las Negaciones, desde la Parroquia de San Lamberto. As&iacute; que, a este ritmo, igual tienen que volver todos sobre sus pasos. Am&eacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pactos-capirote_132_13112668.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 04:00:32 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cro-mañón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cro-manon_132_13093844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5baa9a0-93e2-459b-868d-5b942bcb40e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137449.jpg" width="4000" height="2250" alt="El cro-mañón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El próximo fin de semana cambiamos la hora, pero el presente se ha detenido en la relatividad ultra de Azcón. Tanto, que parece un aragonés del paleolítico superior con su machismo trasnochado, comparando el físico de Pilar Alegría con el de María Jesús Montero</p></div><p class="article-text">
        Nos atrae lo raro y lo caro, mientras despreciamos lo sencillo y accesible. La b&uacute;squeda es un proceso tedioso. Sin embargo, rebuscar es de avispados. Queremos ser originales, por raros, pero acabamos siendo unos extravagantes zumbados. Rechazamos las explicaciones f&aacute;ciles a lo que no entendemos porque nos creemos tan listos que no se nos puede escapar lo obvio. El misterio nos da morbo mientras que el conocimiento nos aburre. Lo m&iacute;stico nos envuelve sobre el aire, pero lo terrenal nos devuelve a la realidad. Encontramos tres pies al gato, cuando buscamos cinco, porque nuestro felino de Schr&ouml;dinger siempre sale por patas.
    </p><p class="article-text">
        Acabamos de conocer un estudio cient&iacute;fico publicado en la revista PsyCh Journal que ha sido llevado a cabo por cuatro investigadores del ISPA en Lisboa (Instituto Universit&agrave;rio de Ci&ecirc;ncias Psicol&oacute;gicas, Sociais e da Vida). Son tres mujeres y un hombre que han dise&ntilde;ado un experimento en el que analizaban la influencia del lenguaje, m&aacute;s o menos descort&eacute;s, en la capacidad de persuasi&oacute;n de los expertos. En los tres ensayos se constat&oacute; que los profesionales que se comportaban con peor educaci&oacute;n, y de forma m&aacute;s despectiva con las personas a las que se dirig&iacute;an, resultaban m&aacute;s convincentes. Lo curioso es que la cortes&iacute;a increment&oacute; la credibilidad de los no expertos, pero no la de los expertos. En este &uacute;ltimo caso, si no dotamos de autoridad a nuestro interlocutor, lo que ocurr&iacute;a era justamente lo contrario, ya que utilizar un lenguaje arrogante destruye la credibilidad, siendo la cortes&iacute;a la &uacute;nica forma de intentar persuadir. A este fen&oacute;meno le llamamos coloquialmente como 'efecto Doctor House'. Ese m&eacute;dico amargado y soez, drogodependiente y tan est&uacute;pido en el trato personal como magistral a la hora de diagnosticar y resolver los problemas m&eacute;dicos m&aacute;s alambicados. Nadie se ir&iacute;a de copas con &eacute;l. Pero a todos nos gustar&iacute;a tenerlo en el equipo sanitario que, con cara de extra&ntilde;eza, sigue sin resolver ese sarpullido inexplicable que podr&iacute;a acabar con nuestra vida. A la hora de la verdad, el personaje que interpreta Hugh Laurie sabe perfectamente que el problema es el formaldeh&iacute;do que contiene la resina antiarrugas de esa camisa hawaiana que no necesita planchado. 
    </p><p class="article-text">
        No voy a promocionar un distanciamiento profesional con los pacientes. Ni en medicina ni en psicolog&iacute;a vamos a mejorar resultados a base de 'bordear' nuestro comportamiento profesional. Pero es evidente que el impacto de la sacudida emocional que nos provoca la displicencia, arropada de conocimiento, provoca que el mensaje llegue de forma m&aacute;s directa. As&iacute; que, antes de molestarse por la atenci&oacute;n recibida, t&eacute;ngalo en cuenta en su pr&oacute;xima consulta. 
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as pasan. La primavera ha venido y Natalia Chueca dice que sabe c&oacute;mo ha sido. Pero los tulipanes han florecido m&aacute;s frescos y vistosos en las principales ciudades Francia que seguir&aacute; gobernando la izquierda tras las elecciones municipales de este domingo. Siempre nos queda Par&iacute;s. Y Lyon o Marsella. Los colores tambi&eacute;n han vuelto a embellecer las calles de Italia. La ultraderecha de Meloni sufre una severa derrota en el refer&eacute;ndum que promovi&oacute; para la reforma judicial y el 'Bella Ciao' son&oacute; con fuerza en la concentraci&oacute;n del lunes por la noche junto a la catedral de Mil&aacute;n. La participaci&oacute;n y activaci&oacute;n de la juventud italiana ha sido decisiva en la victoria progresista. El 61% de votantes con una edad entre 18 y 34 a&ntilde;os han dado la espalda a la jefa del Gobierno italiano. Un esfuerzo que ya apunta a un acuerdo en la izquierda de cara a las pr&oacute;ximas elecciones generales. El no a la guerra se impone en Europa, bajo el liderazgo de Pedro S&aacute;nchez. La humanidad avanza frente a la sinraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s cerca, en Zaragoza, las vecinas y vecinos sal&iacute;an a la calle por dos motivos. El rechazo al asesinato machista de Silvia, en el barrio de Las Fuentes y la manifestaci&oacute;n multitudinaria de la plataforma 'Zaragoza no se vende'. Este &uacute;ltimo clamor es la fuerza del cambio que tendr&aacute; que suministrar energ&iacute;a y votos para las elecciones municipales del pr&oacute;ximo a&ntilde;o. El pr&oacute;ximo fin de semana cambiamos la hora, pero el presente se ha detenido en la relatividad ultra de Azc&oacute;n. Tanto, que parece un aragon&eacute;s del paleol&iacute;tico superior, es decir, un aut&eacute;ntico cro-ma&ntilde;&oacute;n, con su machismo trasnochado, comparando el f&iacute;sico de Pilar Alegr&iacute;a con el de Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero. En su papel de Jorge 'Azconrrente', no sabemos si est&aacute; haciendo m&eacute;ritos para que le vote Vox o para integrarse con los de su pelaje. &Eacute;l viaja en busca de su pasado, pero Feij&oacute;o zancadillea a un Abascal que tropieza con los cr&iacute;ticos que alimenta G&eacute;nova. Las elecciones en Andaluc&iacute;a se cruzan en el camino de los acuerdos. El PP dise&ntilde;&oacute; una rotonda de elecciones forzadas y ahora el l&iacute;der gallego, siguiendo las indicaciones de &ldquo;Santi&rdquo;, no sabe si est&aacute; entrando en un jerogl&iacute;fico nuevo o todav&iacute;a est&aacute; intentando salir de su propio laberinto. El ejecutivo aragon&eacute;s sigue en funciones, aunque no carbure. En el coche escoba de los pactos, las derechas pugnan por barrer hacia sus patios, pero ninguna se ocupa de Arag&oacute;n. De hecho, a la sede de la DGA ya se le conoce como el &ldquo;Pugnatelli&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cro-manon_132_13093844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 06:00:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cro-mañón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro urnas y un funeral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cuatro-urnas-funeral_132_13076892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6af8c0c8-9c41-4a75-8523-21ab6f30ac1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro urnas y un funeral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Azcón es el único líder que consigue retroceder en votos y en escaños. Sigue cosechando un cacao de medallas para su ascenso en Madrid. Al tridente electoral de los populares se le ha caído el esmalte blanqueado del aragonés</p></div><p class="article-text">
        Planificamos metas, y no caminos para alcanzarlas. Nos mueven los objetivos, pero no somos capaces de preparar la forma de conseguirlos. Priorizamos la celebraci&oacute;n de los logros, antes que el dise&ntilde;o de la ruta que nos acerque al premio. Los planes son una excusa para justificar los fracasos. No es que fallen, sino que no los hacemos. El tiempo no nos da porque corremos m&aacute;s que el segundero. Si provocamos ansiedad al reloj, el artefacto nos la devolver&aacute; con los intereses de la frustraci&oacute;n. Hemos externalizado el tiempo con una subcontrata de gesti&oacute;n por los otros. Necesitamos nacionalizar nuestra vida para personalizar el tr&aacute;nsito temporal de la existencia. Casi me ha quedado una cita que bien podr&iacute;a servir de homenaje al fil&oacute;sofo recientemente fallecido J&uuml;rgen Habermas.
    </p><p class="article-text">
        El famoso coronel Hannibal, uno de los protagonistas de la serie 'El Equipo A', (Cannell y Lupo, Universal Television1983) acu&ntilde;&oacute; la frase de &ldquo;me encantan que los planes salgan bien&rdquo;. La verdad es que nunca sal&iacute;an mal, para bien del grupo de rebeldes a los que persegu&iacute;a el gobierno por un delito que no hab&iacute;an cometido. Vamos, lo que estar&iacute;a haciendo hoy Trump contra este comando que, con su estilo de Robin Hood, hoy ser&iacute;a tildado de peligroso n&uacute;cleo izquierdista. Y es que los planes est&aacute;n hechos para seguirlos. Aunque tambi&eacute;n nos permiten explicar la causa de su incumplimiento. Pura predicci&oacute;n estad&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Los planes necesitan la planificaci&oacute;n, de igual manera que el agua necesita que llueva. Y los humanos no tenemos paciencia de dise&ntilde;o. Nos encanta la perfecci&oacute;n. Pero no es posible alumbrar lo ideal si nos 'empre&ntilde;amos', acost&aacute;ndonos con nuestros errores, y convivimos cada d&iacute;a con desatinos. Un plan necesita realismo. Debemos trocear los objetivos para que sean alcanzables. Tambi&eacute;n se requiere una flexibilidad que nos permita acercarnos a la meta, lo m&aacute;ximo posible, si la diana se convierte en un agujero negro del &eacute;xito. Otra premisa b&aacute;sica es actuar sabiendo que un plan es nuestro plan, y que no somos parte del plan. La distancia y la perspectiva son herramientas que ayudan al triunfo de obtener lo planificado. Finalmente, todo plan requiere compromiso y seguimiento. Antes, durante y despu&eacute;s. Los planes nos acompa&ntilde;an. Ni nos persiguen con angustia, ni los seguimos con frustraci&oacute;n. Deben ir a nuestro lado para que nos aporten la seguridad del apoyo que necesitamos. Es la mejor br&uacute;jula para orientarnos sin que se disipe nuestro mapa de calor en el invierno de la vida. 
    </p><p class="article-text">
        En la sede del PP, idearon un plan para llegar al gobierno de Espa&ntilde;a. Se trataba de ir desgastando a Pedro S&aacute;nchez, a base de adelantar elecciones en Extremadura y Arag&oacute;n, para unirlas a las previstas de Castilla y Le&oacute;n. Feij&oacute;o actu&oacute; como si fuera George Peppard en la mencionada serie. Pero en realidad ha ejercido el papel de Murdock, impulsando una estramb&oacute;tica estrategia que explicaba la raz&oacute;n por la que este personaje televisivo estaba internado en un hospital psiqui&aacute;trico. Si preparas planes de locura es posible que los resultados sean de impostura. Si en mayo de 2023 el acuerdo expr&eacute;s en Valencia con Vox, en los comicios auton&oacute;micos, logr&oacute; que el electorado tomase buena nota en julio de ese mismo a&ntilde;o, y respald&oacute; al actual gobierno progresista, ahora est&aacute; consiguiendo marcar un cambio de ritmo en contra de sus intereses. El PP gana, pero ni vence ni convence al quedar m&aacute;s prisionero de la ultraderecha a la que ha alimentado. Vox se ancla, y equipara, por debajo del 20%. Las izquierdas de IU-Sumar y Podemos se ven reflejadas en el espejo de la reflexi&oacute;n para su plan de viabilidad. Y el PSOE demuestra que hay partido, cambio de tendencia y un plan de presente y futuro. Pedro S&aacute;nchez remonta posiciones frente al pasado y a las encuestas. Vayan acostumbr&aacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        Azc&oacute;n es el &uacute;nico l&iacute;der que consigue retroceder en votos y en esca&ntilde;os. Sigue cosechando un cacao de medallas para su ascenso en Madrid. Al tridente electoral de los populares se le ha ca&iacute;do el esmalte blanqueado del aragon&eacute;s. El plan del PP que se ha dise&ntilde;ado en G&eacute;nova se le est&aacute; atragantando a Feij&oacute;o. Alguna ya est&aacute; pensando en amortizar y amortajar pol&iacute;ticamente al gallego. Como las elecciones andaluzas sigan estos derroteros, me atrevo a sugerir el t&iacute;tulo de la que ser&aacute; la pel&iacute;cula m&aacute;s popular del verano: &ldquo;cuatro urnas y un funeral&rdquo;. &nbsp;Y como banda sonora la canci&oacute;n &ldquo;Beautiful Boy&rdquo;, de John Lennon, para disfrutar de una de sus estrofas m&aacute;s conocidas: Life is what happens to you/ While you&acute;re busy making other plans. Vamos, que la vida es lo que pasa mientras otros hacen planes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cuatro-urnas-funeral_132_13076892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 06:22:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro urnas y un funeral]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Política inversa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/politica-inversa_132_13056312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a553b015-00fb-4a10-9c9a-1d7169e9026a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Política inversa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De política transversal a política inversa, para terminar en política infesta</p></div><p class="article-text">
        Nos oponemos a lo que queremos, para que se haga realidad lo que deseamos. De hecho, nos preocupa que nos den la raz&oacute;n porque perdemos argumentos. Sentimos la consistencia gracias a la confrontaci&oacute;n, y no a la raz&oacute;n. Rendirse es humillante para el agresor, y atacar resulta decepcionante si no hay resistencia. Los retos absurdos tratan de convertir el sentido com&uacute;n en un cubata, para que triunfe la estupidez. Los duelos decimon&oacute;nicos del pasado se trasladan en la actualidad a las redes sociales, para que sus autores demuestren al mundo su idiotez. En cambio, convertir las obligaciones en desaf&iacute;os suele ser una estrategia de &eacute;xito para mejorar el rendimiento. La atracci&oacute;n de lo prohibido nace de un pecado absurdo, pero es una realidad divinamente humana. Debemos agradecer a las doctrinas religiosas el inter&eacute;s por tantas cosas buenas que nos quieren censurar. Si alguien nos impone la definici&oacute;n de lo que es bueno o malo, nos est&aacute; haciendo se&ntilde;ales luminosas para indicarnos que el placer y el dolor est&aacute;n justo en la direcci&oacute;n opuesta.
    </p><p class="article-text">
        La literatura nos ha dado muestras de esta atracci&oacute;n fatal, con un perfil m&aacute;s rom&aacute;ntico que la violenta expulsi&oacute;n de Ad&aacute;n y Eva que relata el cuentacuentos de la biblia. Romeo y Julieta se gustaban. Pero fue la f&eacute;rrea oposici&oacute;n de sus familias a esa relaci&oacute;n, lo que convirti&oacute; un vulgar idilio en un frenes&iacute; de pasi&oacute;n. La psicolog&iacute;a ha estudiado este fen&oacute;meno que llamamos psicolog&iacute;a inversa. Es decir, impulsamos a una persona a realizar lo contrario para que termine haciendo lo que de verdad nos interesa. En concreto, conseguimos la motivaci&oacute;n a base de prohibici&oacute;n. Un hecho que hemos comprobado experimentalmente en diferentes sujetos y edades. En 1976 los psic&oacute;logos Pennebaker y Sanders colocaron dos carteles en los ba&ntilde;os de la Universidad en que trabajaban. Uno de ellos dec&iacute;a: &ldquo;no escriba en estas paredes en ninguna circunstancia&rdquo;. El otro: &ldquo;por favor, no escriba en estas paredes&rdquo;. Efectivamente, el n&uacute;mero de grafitis detectados fue muy superior en el aseo con el mensaje que los prohib&iacute;a de forma m&aacute;s contundente. Lo mismo se ha observado en ni&ntilde;os en edades tempranas. Mis colegas Wilson y Lasiter trabajaron en 1982 con dos grupos de ni&ntilde;os. Un equipo pod&iacute;a jugar con todos los juguetes, mientras que el segundo pod&iacute;a hacerlo con todos, menos con uno. Al final, este &uacute;ltimo colectivo censurado jug&oacute; hasta tres veces m&aacute;s con el juguete prohibido. No hay m&aacute;s preguntas se&ntilde;or&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos m&aacute;s de un fen&oacute;meno que de una forma de aprendizaje o de terapia. No debemos aplicar esta conclusi&oacute;n como un m&eacute;todo generalizable de afrontar problemas del comportamiento. La psicolog&iacute;a inversa es &uacute;til en situaciones muy particulares ya que es evidente el grado de manipulaci&oacute;n que implica esta t&eacute;cnica. Y los principios &eacute;ticos forman parte de nuestra intervenci&oacute;n profesional. Lo que s&iacute; podemos hacer es combinar estos principios para adaptarlos a la mejora del paciente. Es lo que llamamos &ldquo;intenci&oacute;n parad&oacute;jica&rdquo; y tiene buenos resultados en algunos problemas del comportamiento. Por ejemplo si una persona manifiesta dificultades para conciliar el sue&ntilde;o le pediremos que se esfuerce por no dormir. O que intente pensar en aquello que le molesta de forma premeditada. Evitamos as&iacute; la angustia del temido asalto de pensamientos negativos, ya que el sujeto tiene la libertad de activarlos conscientemente todas las veces que quiera. Una vez despejada la frustraci&oacute;n por la falta de control, podemos activar el proceso de curaci&oacute;n. Psicolog&iacute;a inversa con herramientas parad&oacute;jicas.
    </p><p class="article-text">
        La actualidad viene llena de reacciones inversas. En realidad, todo el contexto lo es. Trump amenaza a Espa&ntilde;a con su pol&iacute;tica inversa de aranceles, cancelaciones y prohibici&oacute;n del comercio, porque no tolera la rebeld&iacute;a de nuestro gobierno. Lo &uacute;nico que consigue es fortalecer a Pedro S&aacute;nchez en nuestro pa&iacute;s, en Europa y en el resto del mundo. De hecho ha conseguido que los dem&aacute;s colegas de la Uni&oacute;n Europea, aunque sean de signo conservador, se tienten la ropa antes de ejercer de lacayos del presidente norteamericano. El PP se queda s&oacute;lo en su pol&iacute;tica inversa, apoyando la guerra, con su amigo Abascal. Mientras, el Secretario General de sus juventudes, las Nuevas Generaciones, dimite y pide el voto para Vox. Feij&oacute;o, con las elecciones de Castilla y Le&oacute;n en la puerta,&nbsp;ha elegido una mala semana para dejar su adicci&oacute;n a los fracasos. Su cuenta de resultados electorales va a la inversa, y cuesta abajo, desde que decidi&oacute; convocar elecciones en Extremadura y Arag&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana la Aljafer&iacute;a vive la primera ronda de entrevistas con la presidenta del parlamento, para dar forma a una investidura que se est&aacute; volviendo un bumer&aacute;n contra los populares. La pol&iacute;tica inversa de Azc&oacute;n ha paralizado Arag&oacute;n desde noviembre de 2025, cuando le dijeron en G&eacute;nova que deb&iacute;a disolver las Cortes y convocar elecciones. La excusa era que no pod&iacute;a gobernar con unos presupuestos que nunca present&oacute; para su tramitaci&oacute;n. La realidad es que, de tanto alimentar a la ultraderecha con la que dec&iacute;a no pod&iacute;a pactar, y a la que ahora le suplica tras hacerse de rogar, ha convertido su Arag&oacute;n imparable en inviable. La pol&iacute;tica inversa de Arag&oacute;n Existe exhibe supuesta transversalidad para no aliarse con una mayor&iacute;a alternativa en la votaci&oacute;n de la presidencia de las Cortes. Pero en realidad han sido los de Guitarte los que, con su voto, podr&aacute;n permitir que Vox presida de nuevo el parlamento al apoyar con su abstenci&oacute;n que el PP retuviera esa pieza, para que pueda intercambiarla con los ultras cuando Azc&oacute;n y Feij&oacute;o alcancen un acuerdo con Abascal. Algo que hubiera sido imposible si hubieran respaldado al candidato progresista. De pol&iacute;tica transversal a pol&iacute;tica inversa, para terminar en pol&iacute;tica infesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/politica-inversa_132_13056312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 06:00:32 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump 1 – Aragón 0]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/trump-1-aragon-0_132_13037384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99e2e351-ce96-4fc2-be6f-8074c52bc561_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump 1 – Aragón 0"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De no ser por el flotador que le lanzó a Azcón un Aragón Existe que no ha aprendido nada de la catástrofe del PAR, hubiéramos comprobado la debilidad del actual presidente en funciones</p></div><p class="article-text">
        La coherencia es el chicle de la conciencia. Tiene un sabor consistente al principio, pero se desgasta en cada mordida del comportamiento. Es tan pomposa como tramposa y se busca tanto como se encuentra. Adoptamos normas que adaptamos a nosotros y cambiamos opiniones para amoldarlas a las percepciones. Las opiniones son el resultado del equilibrio existente entre lo que pensamos y lo que creemos que piensan los dem&aacute;s. Admitimos cierto grado de divergencia que aceptamos como se&ntilde;al de identidad, pero no toleramos una distancia excesiva que nos diferencie del grupo al que pertenecemos. Cambiamos la perspectiva para sostener la misma opini&oacute;n y nos mantenemos inamovibles para ser discrepantes. La coherencia est&aacute; llena de flexibilidad y la rigidez vive repleta de incongruencias. No debemos confundir la inconsistencia con la falta de coherencia. La primera implica contradicci&oacute;n, mientras que la segunda se refiere a la b&uacute;squeda de una l&oacute;gica en busca de sentido. 
    </p><p class="article-text">
        La 'paratimia' es una alteraci&oacute;n emocional que se manifiesta cuando las expresiones afectivas de una persona no coinciden con la situaci&oacute;n que vive. Muestra una desconexi&oacute;n entre las emociones que se sienten o expresan y lo que se espera seg&uacute;n el contexto en el que se encuentra. Esa risa tonta que nos asalta en circunstancias de rigurosa y seria solemnidad, o la llorera que nos provoca una buena noticia, son ejemplos de este s&iacute;ntoma emocional. Una variante de este fen&oacute;meno es la llamada 'paramimia'. Hace referencia a la alteraci&oacute;n en los gestos o expresiones faciales que no coinciden con las expresiones internas. Esa cara de felicidad en pleno disgusto, o el gesto torcido tras recibir un ascenso en el trabajo son muestras de esas incongruencias que nos descolocan. Su aparici&oacute;n en momentos concretos, y generalizables a una gran parte de la poblaci&oacute;n, nos hablan de un s&iacute;ntoma y no de un problema patol&oacute;gico que requiera tratamiento. S&oacute;lo en el caso de una reiteraci&oacute;n estable de esas inconsecuencias en el comportamiento debemos sospechar de algo m&aacute;s grave.
    </p><p class="article-text">
        En unos d&iacute;as, el pr&oacute;ximo doce de marzo, se cumplir&aacute;n cuarenta a&ntilde;os del refer&eacute;ndum que se celebr&oacute; en Espa&ntilde;a para decidir sobre nuestra integraci&oacute;n en la OTAN. Fuimos muchos quienes, desde la izquierda, nos opusimos a que nuestro pa&iacute;s fuera miembro de esa organizaci&oacute;n militar. En aquel momento, la divisi&oacute;n en la izquierda propici&oacute; una fractura (m&aacute;s) en los sectores progresistas que, unos a&ntilde;os&nbsp;antes, hab&iacute;a otorgado la mayor&iacute;a absoluta al PSOE. Esto tuvo consecuencias profundas consecuencias pol&iacute;ticas tras la campa&ntilde;a con m&aacute;s protagonismo social y ciudadano que ha vivido nuestro pa&iacute;s. Las posiciones que mantuvimos entonces estuvieron llenas de confrontaci&oacute;n, tras los cambios de un guion que fue v&iacute;ctima de las incoherencias del momento. Hoy, todas aquellas izquierdas mantienen una coherencia que se ha adaptado a la realidad del presente. Es justa y razonable la decisi&oacute;n del gobierno de coalici&oacute;n progresista de no autorizar el uso de las bases en nuestro pa&iacute;s para apoyar la agresi&oacute;n unilateral de Trump y Netanyahu a Ir&aacute;n, que ha incendiado Oriente Medio. Es imprescindible alejar a la OTAN de un escenario de conflicto en el que nos quieren involucrar con amenazas que suben la apuesta por las armas nucleares. Las derechas apoyan este ataque, siguiendo la estela mentirosa de Aznar, con la que nos meti&oacute; en la guerra de Iraq y que tanto sufrimiento nos depar&oacute; tras los terribles atentados del 11-M. En Arag&oacute;n el resultado electoral se&ntilde;ala un marcador de Trump 1 &ndash; Arag&oacute;n 0. El PP y Vox, como defensores de esta agresi&oacute;n de Estados Unidos e Israel, se alegrar&aacute;n tambi&eacute;n del coste que va a suponer esta guerra al sector agroganadero de nuestra Comunidad, de la elevaci&oacute;n de precios en las facturas de la luz, el gas o la gasolina, de las p&eacute;rdidas para las empresas aragonesas y del riesgo para las nuevas inversiones, el crecimiento y el empleo. Su petr&oacute;leo es nuestra pobreza y su guerra nuestra crisis. Pedro S&aacute;nchez lidera la voz sensata y pacifista de una Europa que se opone a esta nueva barbarie. Cobra vigencia la voz de un lema que mantiene la coherencia al intercambiar el orden de los factores contra el producto b&eacute;lico al que nos quieren arrastrar. Hoy ser&iacute;a: bases no, OTAN fuera.
    </p><p class="article-text">
        En Arag&oacute;n comienza una legislatura que apunta tensiones largas y plazos cortos. No descarten que, como mucho, volvamos a ver de la mano las urnas municipales y auton&oacute;micas en 2027. El PP sali&oacute; de las elecciones con menos apoyos. En consecuencia, la Mesa del Parlamento ha iniciado su mandato, inclinada hacia la derecha, por un voto de diferencia de un bloque progresista que expres&oacute; su robustez con firmeza y unidad. En la Aljafer&iacute;a, el aislado banquillo de Guitarte, con su oscuro voto en blanco, se ha decantado por ayudar al equipo de las derechas ultras y conservadoras. De no ser por el flotador que le lanz&oacute; a Azc&oacute;n un Arag&oacute;n Existe que no ha aprendido nada de la cat&aacute;strofe del PAR, hubi&eacute;ramos comprobado la debilidad del actual presidente en funciones. Es una maniobra con breve recorrido para los turolenses porque los ultras esperan con sus votos afilados un debate de investidura que hoy se aleja m&aacute;s. El gesto de Azc&oacute;n en la sesi&oacute;n constitutiva lo dec&iacute;a todo. Ganan la mayor&iacute;a en la Mesa, pero lo que podr&iacute;a ser una buena noticia para sus intereses, lo expresaba en su rostro con emoci&oacute;n de derrota. &ldquo;Paratimia&rdquo; y &ldquo;paramimia&rdquo;, a partes iguales, y a raudales. Sabe de sobra lo que le espera, porque su sangr&iacute;a lleva la firma de su autor&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/trump-1-aragon-0_132_13037384.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 05:00:13 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pocholos maños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pocholos-manos_132_13018016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef8c293f-c2d5-4444-9534-e28ea56d5dee_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137321.jpg" width="4784" height="2691" alt="Pocholos maños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tanto lanzar el bulo de que Pilar Alegría era la portavoz de Sánchez y ahora resulta que Azcón es el tapabocas de Feijóo para Aragón. En los despachos se proyecta una versión cinematográfica del conflicto entre pocholos maños: 'Gangs of Aragón'</p></div><p class="article-text">
        Los humanos somos seres sociales que nos agrupamos en bandas. Incluso los que no se integran en ninguna, forman parte del colectivo de frikis. Las hay en las familias, las amistades, las comunidades vecinales, el colegio, el trabajo y en las vacaciones. Son grupos que se forman r&aacute;pidamente con la excusa de cualquier coincidencia. Las salas de espera son un vivero de nuevas relaciones. La zona verde en la que juegan los ni&ntilde;os y retozan las mascotas, o al rev&eacute;s, es un campo sembrado de afinidades y odios. Todo colectivo humano tiende a atomizarse en n&uacute;cleos m&aacute;s peque&ntilde;os hasta que consigue diferenciarse del resto. Lo hacemos para reafirmarnos contra los dem&aacute;s, en mayor medida que para colaborar. Suele ser una estrategia defensiva, m&aacute;s que cooperativa. Lo primero que hacemos al integrarnos en un nuevo grupo es analizar el mapa de relaciones y poder que se percibe al llegar. Jugamos con equilibrio para no enfadar a los que controlan las interacciones al mismo tiempo que deseamos caer bien al mayor n&uacute;mero de integrantes. No queremos conflictos con los que marcan el territorio, ni tampoco con los m&aacute;s delicados que tienen el respeto asentado en sus canas o experiencia. Esos sujetos que mueven los hilos reales del gobierno en los grupos, lo hacen con una autoridad real que nada tiene que ver con la jerarqu&iacute;a establecida. Una figura que describi&oacute; con agudeza el genial Forges en una de sus vi&ntilde;etas. Llegaba el nuevo ministro del ramo a su despacho, con aires de boato, y el funcionario, conserje en la puerta, dec&iacute;a en voz alta: ya est&aacute; aqu&iacute; el nuevo interino. Pues eso.
    </p><p class="article-text">
        Esas c&eacute;lulas del poder que funcionan en los colectivos humanos tienen sus propias reglas. Est&aacute;n por encima de las normas de la ley y se imponen a los preceptos que regulan los comportamientos del grupo al que pertenecen. En este sentido, debemos hablar m&aacute;s de comportamientos sectarios que de organizaciones que se puedan definir como tales. Por eso las sectas est&aacute;n m&aacute;s cerca de la sociedad terrenal que de los esp&iacute;ritus et&eacute;reos. El negocio que explota a sus integrantes, la cohesi&oacute;n interna, la primac&iacute;a de los objetivos del grupo ante cualquier otra cuesti&oacute;n, la dependencia, la sumisi&oacute;n, el silencio y el aislamiento son algunas caracter&iacute;sticas que indican que estamos ante un grupo sectario. Da igual que hablemos, en el &aacute;mbito comercial o de los negocios, de una estafa piramidal, de creencias religiosas o m&iacute;sticas, de ideas pol&iacute;ticas o de sectas terap&eacute;uticas o pseudocient&iacute;ficas. Algunas son muy conocidas, como pueda ser la Cienciolog&iacute;a y otras tienen menos publicidad, pero igual o mayor peligrosidad, como pueda ser El Yunque, vinculado a la extrema derecha ultra cat&oacute;lica y pol&iacute;tica, con gran predicamento en Vox. Luego tenemos grupos de presi&oacute;n que se mueven entre lo sectario y los lobbies, como el Opus, Enraizados, Abogados Cristianos, Hazte O&iacute;r o Profesionales por la &Eacute;tica. Cuentan con su propia red multinacional, la Red Pol&iacute;tica de Valores, que dirige el ultraderechista presidente electo chileno, Jos&eacute; Antonio Kast. Tienen medios, adem&aacute;s de medios. No es una redundancia. Se integran en un sistema que quieren desintegrar y al que atacan desde el control de la estructura econ&oacute;mica, pol&iacute;tica, judicial y comunicativa. Esa oligarqu&iacute;a, no s&oacute;lo tecnol&oacute;gica, a la que tanto se alude &uacute;ltimamente y que parece una palabra vieja con sentido de plena actualidad. 
    </p><p class="article-text">
        Hemos sabido de la existencia de los pocholos madrile&ntilde;os gracias a la crisis en la derecha de Ayuso. El duelo de 'Rasputines', entre Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez y Antonio Castillo, ha dejado varios cad&aacute;veres pol&iacute;ticos y una brecha que hasta ahora no hab&iacute;a conocido la presidenta madrile&ntilde;a, a pesar de los m&uacute;ltiples esc&aacute;ndalos que pesan sobre su gesti&oacute;n y su conciencia. Las familias pol&iacute;ticas tienden a funcionar como clanes, por eso del linaje, aunque en realidad tenemos que hablar de una secta que se ha hecho con parte del poder de los conservadores en la capital. El 'cholismo' de Simeone es honrado porque se fundamenta en la idea de avanzar jugando partido a partido. Pero el 'pocholismo' consiste en ganar el partido sin jugarlo, situando a personas afines en el tr&iacute;o arbitral y en el VAR.
    </p><p class="article-text">
        Los pocholos se suelen poner nerviosos con los cambios porque las elecciones conllevan movimientos. Los rivales tambi&eacute;n cuentan. Y la lucha entre pocholos es tan silenciosa como desgarradora. En eso se diferencian de las izquierdas. En Arag&oacute;n hay calma meteorol&oacute;gica pero ventolera 'pocholista'. No ha sentado bien en los cen&aacute;culos baturros que van anchos de cenas, pero prietos del resto. El l&iacute;der gallego del PP maniata a Azc&oacute;n y le quita el mando que nunca tuvo. No sea que regale alg&uacute;n esca&ntilde;o m&aacute;s a los ultras, camino de una investidura a la que le falta levadura. Del Arag&oacute;n imparable, en su campa&ntilde;a, hemos pasado al Arag&oacute;n inviable que nos imponen desde G&eacute;nova. Tanto lanzar el bulo de que Pilar Alegr&iacute;a era la portavoz de S&aacute;nchez y ahora resulta que Azc&oacute;n es el tapabocas de Feij&oacute;o para Arag&oacute;n. En los despachos se proyecta una versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica del conflicto entre pocholos ma&ntilde;os: 'Gangs of Arag&oacute;n'. Entre sus protagonistas tenemos a un potente banco, un emporio privado de comunicaci&oacute;n con ramificaciones en la radiotelevisi&oacute;n p&uacute;blica, las familias de ilustres apellidos que controlan el negocio inmobiliario, tres grandes empresas, ejecutivos vinculados al club de f&uacute;tbol de la capital, la Iglesia cat&oacute;lica, que controla buena parte de la educaci&oacute;n, y sectores privados de la sanidad. No est&aacute;n todos los que son, pero son todos los que est&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El pacto del futuro Gobierno de Arag&oacute;n se libra en el frente de pocholos y en las guerrillas de comandos ultras que se boicotean entre s&iacute;. El conflicto se ha extendido m&aacute;s all&aacute; de nuestras fronteras y estamos pendientes de un armisticio, entre las derechas, que reparta los territorios que van a ser ocupados por las fuerzas extremistas. El frente de Extremadura se suma a la batalla del Ebro y podr&iacute;a extenderse a&uacute;n m&aacute;s. Con semejante reparto de poder en disputa, no es extra&ntilde;o que veamos a tanto Pocholo buscando su mochila.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pocholos-manos_132_13018016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 05:00:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pocholos maños]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Dos sapos en Aragón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/sapos-aragon_132_12999416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84ada894-a88f-473d-90bc-2dd6cac0055d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136799.jpg" width="5156" height="2900" alt="Dos sapos en Aragón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El PP se ha comido dos escaños y mucha credibilidad. Va a suplicar ahora el acuerdo que nunca quiso aceptar. Y la ultraderecha va camino de tragarse el apoyo que no se atrevió a dar. Dos partidos y un destino</p></div><p class="article-text">
        Comemos los sapos que cocinamos. Los compramos caros en el mercado de la ansiedad y los digerimos en el est&oacute;mago del rencor. Los consumimos con tanto resentimiento que, en realidad, son ellos los que nos consumen a nosotros. La indigesti&oacute;n que mostramos, al tragarnos tanto anuro, hace que los devolvamos a la sociedad en forma de culebras. Vamos, que nos atiborramos de anfibios para acabar convirti&eacute;ndolos en reptiles. Transformamos las contradicciones de los dem&aacute;s en sapos, para que se los tengan que embuchar en forma de palabras. Nos hacen polvo las obligaciones que nos imponen a nuestro pesar. Pero, desde el primer mordisco ya so&ntilde;amos con el pur&eacute; de orgullo que se van a zampar en el plato de nuestra venganza. 
    </p><p class="article-text">
        Hay personas llenas de sapos. Y hay sapos repletos de personas. No casual que la poblaci&oacute;n de esta especie supere a la de individuos que habitamos el planeta. Utilizamos el silencio como un s&iacute;mbolo de paz que evita discusiones. En cambio, los otros lo interpretan como una bandera blanca que ondea las rendiciones. Estas c&aacute;psulas de neutralidad acaban convirti&eacute;ndose en una infecci&oacute;n contra la autoestima. Los humanos callan al tragar y otorgan al ceder. Otras veces buscamos agradar con una falsedad que se viste de hipocres&iacute;a. M&aacute;s vale una mentira cercana que una certeza lejana. Nos llenamos de inseguridad, no porque tiemble nuestra personalidad, sino porque no sabemos lo que les agradar&aacute; a los dem&aacute;s.&nbsp;Al final, la capacidad de absorci&oacute;n de tanto sapo es limitada. Los diques de nuestra contenci&oacute;n tienen un l&iacute;mite mucho menor que las presas que retienen tanto chaparr&oacute;n. Y la humedad de nuestro equilibrio se llena de resbalones de comportamiento en el que llueve sobre mojado.
    </p><p class="article-text">
        Algunos individuos se comportan como 'sap&oacute;fogos'. Cogen energ&iacute;a consumiendo sus propias 'sapor&iacute;as'. Desgastan a quienes les rodean porque les atiborran de sapos que no les pertenecen. No nos quieren mudos, sino con un embudo para endosarnos su porquer&iacute;a. En fin, que hay demasiados listos que se ufanan de su 'sapidur&iacute;a'. Los poderosos nos podr&aacute;n obligar a comernos nuestras palabras, pero nunca nos tragaremos nuestras ideas.
    </p><p class="article-text">
        Tras las elecciones en Arag&oacute;n, salen los sapos de sus charcas pol&iacute;ticas. El PP se ha comido dos esca&ntilde;os y mucha credibilidad. Va a suplicar ahora el acuerdo que nunca quiso aceptar. Y la ultraderecha va camino de tragarse el apoyo que no se atrevi&oacute; a dar. Dos partidos y un destino. Ayer, el presidente en funciones estuvo en Madrid para coincidir con Abascal, m&aacute;s all&aacute; de la pol&iacute;tica. La excusa le ven&iacute;a de una Constituci&oacute;n de r&eacute;cord con la que no siente a gusto el fascismo por su exceso de longevidad. En el men&uacute; que compartieron no pod&iacute;an faltar las ancas de rana que se pidi&oacute; el l&iacute;der de Vox para saltar, seg&uacute;n el d&iacute;a, dentro y fuera de los gobiernos. De postre, Azc&oacute;n repiti&oacute; de mel&oacute;n con piel de sapo. As&iacute;, entre batracios, transcurri&oacute; un encuentro en el que hubo m&aacute;s sapos que culebras. La sobremesa fue tan interminable como el rosario de agravios que se quedaron tras su separaci&oacute;n. Pero se impuso la confraternizaci&oacute;n. No hay que olvidar que ambos comensales se consideran animales pol&iacute;ticos, aunque m&aacute;s bien sean dos &ldquo;sapopol&iacute;ticos&rdquo; animales. Pertenecen a la misma especie, pero son de diferente clase. Abascal cunde porque es un hombre de costumbres, mientras que con Azc&oacute;n nunca te acostumbras. Lo &uacute;nico claro es que la factura de la comilona de derechos la acabaremos pagando todos.
    </p><p class="article-text">
        Los humanos seguiremos produciendo y tragando sapos porque, en realidad, somos unos 'Homo Sapos'. Nos creemos innovadores, pero estos animales tan simp&aacute;ticos (salvo para el opositor ruso Navalny, al parecer asesinado con una toxina de la llamada rana 'dardo') han estado presentes en nuestra historia evolutiva, desde antes del neol&iacute;tico, a trav&eacute;s de diversas manifestaciones art&iacute;sticas. Si hacemos la comparaci&oacute;n, los sapos han sabido adaptarse al entorno mucho mejor que nosotros ya que son muy independientes y nada autoritarios. En cambio, s&iacute; que comparten alguna caracter&iacute;stica que vimos tras las elecciones auton&oacute;micas: su comportamiento defensivo incluye hinchar el cuerpo para parecer m&aacute;s grandes. En esta escena final del beso del pacto en Arag&oacute;n, queda por saber qui&eacute;n es el 'sapofantas'.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/sapos-aragon_132_12999416.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2026 05:00:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos sapos en Aragón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Azcón, orgullo dental y fracaso personal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-orgullo-dental-fracaso-personal_132_12979286.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e6b13e9-f990-4383-a744-6f25d7453b92_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136231.jpg" width="5996" height="3373" alt="Azcón, orgullo dental y fracaso personal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sabemos si Azcón le hincó el diente a su adelanto electoral con su pieza quince (la traición) o con la veintitrés (la sumisión). Lo que está claro es que el lunes se despertó con dolor de muelas</p></div><p class="article-text">
        Hay sonrisas dentales y mordidas labiales. La mirada atrae la atenci&oacute;n del rostro, pero la boca esconde la naturalidad de las emociones. Bajamos los ojos tras un empent&oacute;n malsonante, a la vez que fruncimos el ce&ntilde;o de la embestida. Agachamos las orejas para no escuchar las malas lenguas, mientras elevamos las cejas para bajar la monoton&iacute;a. Nos suda la frente por la verg&uuml;enza del apuro. Y hasta nos mesamos los cabellos con una palabra tan dulce que sugiere una caricia folicular, a pesar de que describe una poda capilar. Dicen que la cara es el espejo del alma. M&aacute;s bien ser&aacute; de la personalidad. Porque los humanos somos desalmados por naturaleza corporal, aunque las religiones nos dibujen divinos por soplo celestial. El diccionario define como inhumanos a los que no somos creyentes. Y cuenta a los individuos por sus almas y no por sus cerebros. Las caras miran y las cruces nos ven. Apretamos los dientes para resistir despiertos y los frotamos mientras so&ntilde;amos liberar tensiones. Unas veces los escondemos en la cavidad bucal y otras los ense&ntilde;amos para disfrutar de la carcajada. La iron&iacute;a besa los labios con su sonrisa, pero nos partimos la caja dando dentelladas al aire que nos rodea. Los dientes nos dan la primera leche vital y sirven para identificarnos si nos vamos de este mundo con una leche mortal. 
    </p><p class="article-text">
        La dentadura tiene su propia pseudociencia. La llamada psiconeurodontolog&iacute;a. Ponga un nombre raro a cualquier cosa que parezca seria, utilice algo relacionado con la psicolog&iacute;a y apl&iacute;quelo a lo que se le ocurra. Y cobre, por supuesto. Cuanto m&aacute;s, mejor. Esta falacia la puede ver usted publicitada en una variedad de consultorios de sacamuelas que extraen la billetera de la cartera sin anestesia. Estos vividores dentales se han molestado en adjudicar una emoci&oacute;n a cada diente. Sepa que cuando muerde con cari&ntilde;o esa croqueta casera de jam&oacute;n, con el premolar catorce, en realidad est&aacute; expresando el desamor paterno que arrastra desde su infancia. Es cierto que, saboreando el pasado de las croquetas maternas, todos hemos sentido un complejo de Edipo que justificar&iacute;a el asesinato del autor que nos coloca el congelado que venden en el bar de la desidia. Este timo adivinatorio se suma as&iacute; a otros, como la cafeomancia, que busca en los posos del caf&eacute; el futuro de nuestra vida. Como si el porvenir estuviera escrito en las c&aacute;psulas que nos recomienda George Clooney, y no en colgarnos de la percha de su protagonista. As&iacute; que, seg&uacute;n esta supercher&iacute;a que se est&aacute; poniendo de moda, tenga cuidado porque las piezas de su dentadura revelar&aacute;n sus m&aacute;s oscuros secretos, por mucho que se cepille los dientes. 
    </p><p class="article-text">
        No sabemos si Azc&oacute;n le hinc&oacute; el diente a su adelanto electoral con su pieza quince (la traici&oacute;n) o con la veintitr&eacute;s (la sumisi&oacute;n). Lo que est&aacute; claro es que el lunes se despert&oacute; con dolor de muelas. La pieza veintiocho (los remordimientos) y la cuarenta y cinco (la frustraci&oacute;n) estaban inflamadas y cariadas. El flem&oacute;n ultra de sus mejillas se lo provoc&oacute; &eacute;l mismo de tanto comer Voxtos basura. Los &uacute;ltimos d&iacute;as de campa&ntilde;a se le vio moverse con dificultades. Le perjudic&oacute; mucho el gesto de caminar descansando todo el peso electoral en su tal&oacute;n de Quiles. 
    </p><p class="article-text">
        De la noche electoral nos queda mucho por analizar. Una participaci&oacute;n expectante, una ultraderecha que utiliz&oacute; de ascensorista a Jorge Azc&oacute;n y una izquierda que retrocede, con la salvedad del buen resultado de la CHA de Pueyo. El bloque de la derecha (PP-VOX-PAR), con el apoyo de TE, ten&iacute;a hasta ahora treinta y nueve esca&ntilde;os. Ha obtenido cuarenta y dos. La izquierda part&iacute;a (PSOE-CHA-Podemos-IU) de veintiocho y ahora consigue veinticinco. Un bloque gana tres, que pierde la bancada m&aacute;s progresista. No hay un derrumbe del espacio progresista. Y ya veremos el papel de la formaci&oacute;n turolense tras haber salido de partida como la fuerza que le iba a dar al PP la mayor&iacute;a absoluta que ped&iacute;a Azc&oacute;n. No desmentirlo, y dejarse querer, le ha perjudicado. Veremos a un Guitarte m&aacute;s centrado y mejor aconsejado. Despedimos al PAR y Podemos que se han esforzado internamente por desaparecer. Fue bonito mientras existi&oacute;. El PSOE obtiene un resultado escaso, no el peor de la historia como se ha dicho ya que en 2015, con el mismo n&uacute;mero de diputados, el porcentaje fue de tres puntos menos. Con todo en contra, y sin tiempo, hay una base s&oacute;lida y una jefa de la oposici&oacute;n que va a fortalecerse y crecer desde la Aljafer&iacute;a. Recordemos a Juan Alberto Belloch que no gan&oacute; en 1999 y que, tras cuatro a&ntilde;os trabajando la alternativa, sali&oacute; elegido alcalde en 2003. Lo mismo le paso a Salvador Illa en las elecciones auton&oacute;micas de 2021 en las que no pudo ser elegido presidente, para conseguir serlo en 2024. Esta sociedad del consumo, tambi&eacute;n pol&iacute;tico, nos tiene acostumbrados a tener que ganar o perder todo a la primera. El di&aacute;logo, el esfuerzo y el camino que se recorre es la trayectoria que se valora en unas elecciones de cercan&iacute;a como son las auton&oacute;micas y municipales. No han vuelto a las urnas los que salieron en 2019 a votar progresista. Pero tampoco se han perdido para siempre. Muchos j&oacute;venes han salido con una papeleta progresista y est&aacute;n esperando una oferta ilusionante que les convenza. Sobre todo, en los barrios y distritos. Una candidatura &uacute;nica en las municipales de toda la izquierda, que ahora se ha dividido en tres papeletas, tiene serias posibilidades de recuperar Zaragoza y Huesca. Queda un a&ntilde;o para trabajar en las capitales y para pensar en las generales. 
    </p><p class="article-text">
        El domingo vimos m&aacute;s dientes que sonrisas en la boca de Azc&oacute;n. Don Jorge ejerci&oacute; m&aacute;s de dentalista que de mentalista, y tuvo que agigantar con el f&oacute;rceps su fenomenal dentadura para tapar la autor&iacute;a de tan amargo retroceso. Eso s&iacute;, en su primera comparecencia no escuchamos ni una palabra de su gatillazo electoral, ni un toque de modestia, ni una pizca de querer entender el mensaje de los aragoneses. La aparici&oacute;n para valorar su derrota como ganador estuvo llena de fracaso, rebosante de odio y henchida de orgullo. Como dec&iacute;a San Agust&iacute;n: &ldquo;La soberbia no es grandeza sino hinchaz&oacute;n; y lo que est&aacute; hinchado parece grande pero no est&aacute; sano&rdquo;. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-orgullo-dental-fracaso-personal_132_12979286.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 05:00:12 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dudaísmo electoral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/dudaismo-electoral_132_12960966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab0133e0-20b9-4203-a25d-5cbcd73ef031_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135746.jpg" width="1920" height="1080" alt="Dudaísmo electoral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el objetivo de Azcón era consolidar una mayoría absoluta con PAR y/o Teruel Existe no tiene muchos motivos el actual presidente para estar satisfecho de esta repetición electoral</p></div><p class="article-text">
        La duda lleva al conocimiento. La indecisi&oacute;n, en cambio, es la incapacidad de elegir. Dudamos porque sabemos y cuesta decidir porque nos fatiga aprender. Las dudas ofenden menos que la ignorancia y las interrogaciones ayudan m&aacute;s que las aseveraciones. En un mundo que s&oacute;lo ofrece respuestas, queda claro que necesitamos muchas m&aacute;s preguntas. Los fanatismos viven de certezas y las religiones de fe. No cabe duda. Los fascismos no toleran las dudas porque se nutren de irracionalidad. Al fin y al cabo, dudar es m&aacute;s fiable que estar seguro. El titubeo es el temblor previo que sentimos ante la vacilaci&oacute;n de decidir. Confundimos elegir con decidir. Optamos por azar y escogemos por descarte, no por Descartes. La inseguridad de la incertidumbre nos arrastra a la ansiedad de la precipitaci&oacute;n. La duda no tiene prisa, pero la culpa encorre nuestra responsabilidad. Si las vacilaciones toman el mando, las dubitaciones se convierten en perplejidades llenas de inanici&oacute;n. El escepticismo nos empuja a dudar para comprobar, no para negar. As&iacute;, el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico se hace cuerpo del conocimiento. Dudar para ver, sin la necesidad de creer. La ciencia duda con hip&oacute;tesis y el pensamiento con tesis. De ah&iacute; surge la s&iacute;ntesis que nos permite avanzar.
    </p><p class="article-text">
        La motivaci&oacute;n es la energ&iacute;a que nos impulsa a dudar para resolver una situaci&oacute;n. La apat&iacute;a, en cambio, lleva a una aceptaci&oacute;n sumisa que bloquea la conducta ante la incapacidad de cuestionar la realidad. La duda es el m&eacute;todo de an&aacute;lisis que nos ofrece la perspectiva de la decisi&oacute;n. Pero si nos sentimos c&oacute;modamente atrapados rumiando dudas, sin asimilar lo que masticamos con el cerebro, la indigesti&oacute;n nos da acidez de comportamiento. La reiteraci&oacute;n de este bloqueo mental que encadena dudas tan persistentes como paralizantes, conduce a la duda patol&oacute;gica. Se trata de una obsesi&oacute;n que invade el pensamiento del sujeto y lo llena de dubitaciones permanentes y disruptivas. Es una variante del Trastorno Obsesivo Compulsivo, el famoso TOC, que en estos casos se centra en las dudas constantes sobre aspectos cotidianos, a menudo intranscendentes, que impiden a la persona que lo sufre salir del bucle que le atenaza para tomar una decisi&oacute;n. Dudan de si han cerrado bien la puerta, la llave del gas o si han hecho bien su trabajo. Pero tambi&eacute;n de irse o no a vivir con alguien. Su lema de vida es el &ldquo;y si&rdquo;. Siempre piensan en otras alternativas, que no llegan a tomar, de forma que no escogen ninguna. Si no les queda m&aacute;s remedio que decidir, y optan por una respuesta, sufren la persistencia de una inseguridad que les reconcome el pasado, les atormenta el presente y les nubla el futuro. Son personas que preguntan constantemente para pedir consejos que no aplican, pero que les permite seguir en el c&iacute;rculo vicioso de su indefinici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones del pr&oacute;ximo domingo tienen m&aacute;s dudas que indecisi&oacute;n. Lo que es bueno. No es f&aacute;cil votar y menos si quien te obliga es el responsable de gobernar con los apoyos que ha recibido. Porque se gestiona para todas y todos, aunque s&oacute;lo una parte te haya dado la confianza. Ese es el arte de un liderazgo que sepa y quiera gestionar lo p&uacute;blico. Las decisiones m&aacute;s evidentes se&ntilde;alan una hemorragia de los conservadores que est&aacute;n siendo vampirizados por la ultraderecha. Cr&iacute;a cuervos y te sacar&aacute;n los votos. Si el objetivo de Azc&oacute;n era consolidar una mayor&iacute;a absoluta con PAR y/o Teruel Existe no tiene muchos motivos el actual presidente para estar satisfecho de esta repetici&oacute;n electoral. La definici&oacute;n es importante. No se trata de un adelanto, sino de un nuevo intento por no haber sido capaz de gestionar, con Vox fuera y dentro de su gabinete, la mayor&iacute;a de derecha extrema y extrema derecha con la que comenz&oacute; la legislatura. De ah&iacute;, que las repeticiones hurguen en la herida del cansancio. Buscar la mayor&iacute;a sin que la mayor&iacute;a de los votantes participen es un riesgo social, aunque tenga r&eacute;ditos electorales.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda acude dividida a esta cita, pero est&aacute; expectante. En el flanco diestro no hay dudas. Apenas un quince por ciento de la derechona de bajo espectro, no sabe si escoger entre la esencia del fascismo o un fascismo con esencias. Lo &uacute;nico que queda claro es que, entre las personas progresistas, la mayor&iacute;a de quienes no tienen decidido su voto dudan entre Pilar Alegr&iacute;a u otras formaciones. Es un buen term&oacute;metro porque hay m&aacute;s duda que desactivaci&oacute;n. Si votan los que dudan, pierden los que afirman. El liderazgo cooperativo que puede impulsar Pilar es atractivo para construir una alternativa que s&oacute;lo ella puede dirigir. Pero a&uacute;n m&aacute;s importante es que esa mayor&iacute;a silenciosa y dubitativa no s&oacute;lo acuda a las urnas, sino que lo haga plantando cara a las derechas y defendiendo un Arag&oacute;n con derechos.
    </p><p class="article-text">
        El dada&iacute;smo fue un movimiento cultural y art&iacute;stico que surgi&oacute; para cuestionar la conservadora raz&oacute;n imperante, en una &eacute;poca en la que el desencanto de la Primera Guerra Mundial se extend&iacute;a por Europa. Fue un impulso de rebeld&iacute;a contra la burgues&iacute;a, y los convencionalismos que representaba, en el convulso y violento Viejo Continente. La provocaci&oacute;n del absurdo se lograba con munici&oacute;n cargada de iron&iacute;a. El pr&oacute;ximo domingo tenemos una oportunidad de rebelarnos para avanzar en la libertad de dudar, de equivocarnos y de progresar. El &ldquo;duda&iacute;smo&rdquo; ayuda a decidir. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/dudaismo-electoral_132_12960966.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 05:00:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dudaísmo electoral]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El top manto de Ayuso y Azcón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/top-manto-ayuso-azcon_132_12941469.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef8c293f-c2d5-4444-9534-e28ea56d5dee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El top manto de Ayuso y Azcón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Don Jorge la llevó por el Tubo y al cine. Pero no parece que vieran la película 'Viven'. De hecho, los mayores y sus familias respiraron aliviados al saber que no visitaría ni residencias ni centros de mayores</p></div><p class="article-text">
        El comportamiento humano es una falsificaci&oacute;n de nuestra personalidad. Pensamos una cosa y hacemos la contraria. Deseamos algo y nos esforzamos por no conseguirlo. Nos creemos simp&aacute;ticos, pero nadie nos aguanta. Le re&iacute;mos las gracias a los dem&aacute;s, mientras les asesinamos con la mirada del pensamiento. Comprendemos a los otros, aunque sabemos que lo nuestro es m&aacute;s importante. Somos modestos porque lo valemos. Estamos convencidos de que &ldquo;algo&rdquo; habr&aacute;n hecho, aquellos a los que les va bien. Eso s&iacute;, la desgracia de los desafortunados siempre nos cae lejana. No es que seamos mentirosos. Nos gusta disimular para agradar a quienes nos rodean. Especialmente a nuestro ego. Si adornamos con celof&aacute;n ese ser interior que nos envuelve, lo que ense&ntilde;amos es la car&aacute;tula vac&iacute;a de un envase hueco. Vivimos empujados por el cierzo de las emociones, pero disfrutamos la realidad como un bu&ntilde;uelo de viento. Mucho aire y poco sentimiento. Nos tragamos los bulos porque somos un fraude. Fabricamos mentiras porque las falsedades son el agujero negro que atrae nuestras certezas. Actuamos de tapadillo para que no nos hagan picadillo. Nos escondemos de las sombras para que los dem&aacute;s s&oacute;lo vean nuestros reflejos. Vemos la fila de emprendedores del top manta, que nos ofrecen aut&eacute;nticas copias, pero los miramos con un desprecio repleto de avaricia. Nos regateamos a nosotros mismos para enga&ntilde;ar a los honestos vendedores de copias. Las apariencias no enga&ntilde;an porque son m&aacute;s transparentes que los aparentes.
    </p><p class="article-text">
        En psicolog&iacute;a hemos buscado el grial de las pruebas de la verdad para desenmascarar mentirosos. Los experimentos realizados para discriminar a los 'Pinochos' nos confirman que las personas que mienten sufren en su interior algo muy parecido a las que no lo hacen. Tras analizar a varios sujetos a los que se acus&oacute; de cometer un delito, siendo inocentes, y otros de los que se sab&iacute;a su culpabilidad, no se observaron diferencias en la ansiedad que mostraban unos y otros. No ser&iacute;amos el primer inocente en ir a chirona, o al pat&iacute;bulo, por un peque&ntilde;o malentendido. Nos imaginamos de paseo por cualquier ciudad de los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica, vemos a unos agentes armados del ICE, y sabemos que no son los extras de otra nueva entrega de 'La edad de hielo' (Ice Age, Chris Wedge, 2002). Con esta 'seguridad', temblaremos m&aacute;s de miedo que de fr&iacute;o, y es m&aacute;s f&aacute;cil que regresemos congelados a casa antes de tiempo porque sabemos que somos culpables, aunque no sepamos de qu&eacute;. Estas S.A. de Trump son la falsa seguridad que nos han vendido las derechas ultras y conservadoras. Mienten tanto como matan. Porque han falseado la realidad, llen&aacute;ndola de enemigos, para ocultar sus intereses. Frente al rencor, el gobierno de Espa&ntilde;a regulariza, a base de derechos, a medio mill&oacute;n de personas que viv&iacute;an con el miedo a que en nuestro pa&iacute;s se impusieran esas pol&iacute;ticas del odio que comparten PP y Vox. La Conferencia Episcopal y C&aacute;ritas han apoyado esta medida, porque es justa y humana. &iquest;Estar&aacute;n en pecado todos los ultras que vociferan contra este acuerdo del gobierno progresista? Am&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la campa&ntilde;a electoral aragonesa, Azc&oacute;n se trajo a pasar el fin de semana en Zaragoza a su colega Ayuso. Un acto para disputar el electorado ultra a los de Abascal. Dime de qui&eacute;n presumes y te dir&eacute; lo que eres. Don Jorge la llev&oacute; por el Tubo y al cine. Pero no parece que vieran la pel&iacute;cula 'Viven' (Frank Marshall, 1993). De hecho, los mayores y sus familias respiraron aliviados al saber que no visitar&iacute;a ni residencias ni centros de mayores. En el Pilar se brind&oacute; a regalar un manto a la Virgen. Azc&oacute;n pone otro. Dos mantas para dos mantos. Dudo que a la Pilarica le haga mucha gracia un presente, tras tanto cuerpo presente de los siete mil doscientos noventa y un ancianos, y ancianas, que fallecieron abandonados en la pandemia por el protocolo de la verg&uuml;enza que impuls&oacute; la presidenta madrile&ntilde;a. La mantis pol&iacute;tica de Feij&oacute;o quiere dejar su presente en la zaragozana bas&iacute;lica Mariana. Sin duda ser&aacute; la mejor representaci&oacute;n de la hipocres&iacute;a y las falsificaciones de las derechas. Todo un top manto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/top-manto-ayuso-azcon_132_12941469.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jan 2026 05:00:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El top manto de Ayuso y Azcón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Voxferatu]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/voxferatu_132_12923178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c508e8d-c1cb-4fbe-a3d9-0bd66d2f6160_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Voxferatu"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente al fascismo, más democracia, más derechos y más autonomía para Aragón. No podemos razonar con intransigentes. Pero sí podemos votar</p></div><p class="article-text">
        La intransigencia se opone a la firmeza. Un intransigente es un indigente del di&aacute;logo y un pordiosero de la raz&oacute;n. Las personas firmes, en cambio, basan su seguridad en convicciones flexibles que han adquirido con aprendizaje. La intolerancia es el fanatismo de la intransigencia. Un comportamiento que vemos en humanos que no ejercen de personas. Las creencias dogm&aacute;ticas, las ideolog&iacute;as incuestionables y las religiones divinas utilizan el odio para enardecer a sus seguidores y excitar las conductas m&aacute;s viscerales de sus miembros. El ardor mantiene el fuego purificador contra otros, a los que se&ntilde;alan como seres inferiores y malintencionados. La ofuscaci&oacute;n nos arrastra a episodios que protagonizamos con intransigencia. Afortunadamente, son respuestas instintivas que acaban siendo corregidas por un cerebro pacificador. El problema surge en el momento en que un grupo social admite, tolera e incita a comportarse de forma intransigente. En ese momento, un funcionamiento de tipo sectario normaliza la intolerancia y la irradia multiplicando su poder destructor. La banalidad del mal, que populariz&oacute; la fil&oacute;sofa alemana Hannah Arendt, se reproduce con una facilidad pasmosa en los c&iacute;rculos de poder autoritario. En ese sentido, no es necesario llegar a t&eacute;rminos como el asesinato o el holocausto. El racismo, la xenofobia o la homofobia encarcelan a los diferentes bajo los guardianes del odio. La animadversi&oacute;n asesina a quienes despreciamos, no con sangre sino con deshumanizaci&oacute;n. Eso es el fascismo.
    </p><p class="article-text">
        Se dice de los aragoneses que somos tenaces. Pero no tercos. La tenacidad lleva a la persistencia para buscar nuevas alternativas. En cambio, las personas tercas se enfurru&ntilde;an con su obcecaci&oacute;n. Desde el punto de vista de la psicolog&iacute;a debemos se&ntilde;alar que la intransigencia no es un trastorno. Simplemente nos enfrentamos a individuos que no aceptan que otros tengan raz&oacute;n, ni admiten que argumentos diferentes de su cerraz&oacute;n, puedan ser razonables. La inflexibilidad cognitiva es su patr&oacute;n y llevan la contraria porque s&iacute;, a todo y contra todos. Este patr&oacute;n de autoritarismo individual se retroalimenta en grupo, y viceversa. La intransigencia no tolera el debate ni es susceptible de contrastar. Entre la afirmaci&oacute;n indudable y la actitud intolerante, la violencia es una respuesta habitual. La mirada, el gesto, la respuesta verbal, el insulto y hasta la agresi&oacute;n f&iacute;sica, se encadenan en el c&iacute;rculo de ira que manifiestan los intransigentes. Su raz&oacute;n no es de este mundo. Ni del nuestro. S&oacute;lo del suyo. Y ah&iacute; reside la patente de corso para saquear los derechos de los dem&aacute;s. El proceso mental que comparten las personas que creen que la tierra es plana, los que piensan que su Dios es el &uacute;nico verdadero y los que esgrimen sus ideas con superioridad y sectarismo contra los dem&aacute;s, tiene mucho en com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy, la actualidad ha normalizado las actitudes autoritarias que esgrimen los l&iacute;deres de la intransigencia. Y eso se ha trasladado a la sociedad. Hablamos de un &ldquo;normofascismo&rdquo; que asumimos como espectadores de una amenaza que nos asombra, pero a la que nos est&aacute; costando hacer frente. La derecha conservadora no lo hace, porque percibe a la ultraderecha como un aliado necesario para acceder al poder. Y a la izquierda le ha faltado atrevimiento (y unidad) para consolidar con nuevas propuestas los logros econ&oacute;micos y sociales que se han basado en la buena marcha de la econom&iacute;a. Lo real ha estado m&aacute;s cerca de lo emocional que del bolsillo. Y esto es una dificultad a&ntilde;adida. En particular con la poblaci&oacute;n m&aacute;s joven. Tambi&eacute;n debemos reconocer que es dif&iacute;cil plantar batalla a lo impensable. Pero es imprescindible confrontar con una dictadura que se est&aacute; adue&ntilde;ando de la democracia. No para ganar terreno hacia sus intereses, sino para destruirla junto a los derechos conseguidos.
    </p><p class="article-text">
        La vampirizaci&oacute;n de la libertad y los derechos que est&aacute; aplicando este Nosferatu del fascismo que es Vox, es todo un ejemplo de intransigencia. 'Voxferatu' ha roto el consenso que exist&iacute;a entre las formaciones pol&iacute;ticas aragonesas para respetar el luto tras el tr&aacute;gico accidente ferroviario en C&oacute;rdoba. No es inconsciencia. Se trata de rentabilizar la maldad porque llevar la contraria es lo que distingue y reafirma a los carcas ultra tercos. Se jalea a Abascal en sus proclamas a lo largo de su peregrinaje electoral. Da igual que llame mujer objeto a Pilar Alegr&iacute;a o que insulte a nuestro presidente. El 'normofascismo' le grita, le a&uacute;lla y le r&iacute;e las gracias. Ser&aacute;n los mismos que luego se lamenten de las pol&iacute;ticas autoritarias de su aliado y admirado Trump, que intentar&aacute; arruinar nuestro sector agroganadero. Berrean tambi&eacute;n los mismos individuos que luego se quejar&aacute;n de los aranceles que castigar&aacute;n sus bolsillos. Todos estos est&aacute;n a salvo de su conciencia porque por encima de todo est&aacute; su intransigencia.
    </p><p class="article-text">
        Frente al fascismo, m&aacute;s democracia, m&aacute;s derechos y m&aacute;s autonom&iacute;a para Arag&oacute;n. No podemos razonar con intransigentes. Pero s&iacute; podemos votar. Mientras, a este personaje le cantaremos un soniquete que se hizo famoso para burlarse de los militares golpistas en 1936. Abascal, Abascal/ qu&eacute; chunga es tu perorata/ insultas por no saber/ no sabes ni dar la lata.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/voxferatu_132_12923178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jan 2026 06:40:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Voxferatu]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Azcón Pirulero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-pirulero_132_12903983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3d8b63c-06c1-4857-9d17-952eefd533af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Azcón Pirulero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El señor Azcón nos obliga a votar en Aragón, antes de hora, porque quiere librarse del yugo de la ultraderecha que bloquea los presupuestos</p></div><p class="article-text">
        El psiquiatra norteamericano Adam Blatner afirma que la vida de las personas se basa en la relaci&oacute;n que mantenemos con cuatro habilidades: amar, trabajar, jugar y pensar. Si hoy estuviera vivo este apasionado del psicodrama, quiz&aacute;s dudara de poner en primer lugar un t&eacute;rmino tan rom&aacute;ntico. Claro que siempre podr&iacute;amos hablar del enamoramiento hacia uno mismo, su poder, su riqueza o su fuerza. El ego&iacute;smo, la soberbia, la avaricia y la prepotencia son perversiones del amor propio. Puro desamor. Como todas las herramientas que acompa&ntilde;an a nuestra personalidad, el problema no es su existencia sino su finalidad. La m&aacute;s inocente de esas cuatro destrezas del comportamiento ser&iacute;a el juego. Ya s&eacute;. Lo hemos convertido en disputa, m&aacute;s o menos sana, o en negocio en forma de apuestas. Volvemos a la depravaci&oacute;n de lo natural. Tal vez podamos recuperar algo de ingenuidad si hablamos del juego en la ni&ntilde;ez. Esa actividad l&uacute;dica que mezcla diversi&oacute;n y entretenimiento. Sin acaparar, sin ganar y sin reglas. Precisamente, la incorporaci&oacute;n de normas convierte un entretenimiento divertido en uno formal, en el que las instrucciones o arbitrajes (o ambos) son necesarios para determinar ganadores y clasificaciones. En torno a los seis a&ntilde;os lo l&uacute;dico deja paso a lo competitivo. Es un ensayo para la vida. Aunque tampoco estar&iacute;a de m&aacute;s que pudi&eacute;ramos adaptar las reglas a la vida y no al rev&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los juegos cooperativos nos ayudan a colaborar. Y los solitarios nos permiten escapar de nuestro aburrimiento. Los juegos de mesa nos quitan el sue&ntilde;o y los juegos de cama nos facilitan el descanso. Jugamos al despiste para evitar problemas y con fuego para subir la adrenalina. Nos arriesgamos a perder, al querer ganar, pero pasamos la mano en las decisiones diarias porque no sabemos jugar nuestras propias cartas. Convertimos las responsabilidades en juegos para echar la culpa al azar de nuestros errores. Jugamos a vivir como si no supi&eacute;ramos la baza final. Pero, al fin y al cabo, a este mundo hemos venido a jugar.
    </p><p class="article-text">
        Los juegos infantiles suelen estar relacionados con la m&uacute;sica. Las rimas ayudan a memorizar. Y las canciones, con sus movimientos, a socializar. Pero hasta los m&aacute;s dulces soniquetes que todos hemos recitado tienen, o provienen, de un pasado algo m&aacute;s oscuro. La Iglesia cat&oacute;lica ha convertido una rogativa de sus creyentes en un juego inocente. El Santuario de la Cueva Santa de Altura, en Castell&oacute;n, protagoniz&oacute; las plegarias de los agricultores de la zona ante la pertinaz sequ&iacute;a (esta vez sin Franco) que sufr&iacute;a la Comunitat Valenciana en 1726. Ha llovido mucho desde entonces. Pero el &eacute;xito de la canci&oacute;n sigue en los cerebros de nuestra infancia. Que llueva, que llueva, la Virgen de La Cueva. Otra canci&oacute;n bastante m&aacute;s t&eacute;trica es la que protagoniza Ant&oacute;n Pirulero &iquest;Qu&eacute; puede haber de malvado en esta tierna expresi&oacute;n tan propia de la ni&ntilde;ez? Para empezar, todo apunta a que el origen de este temazo est&aacute; en Granada. All&aacute; por el a&ntilde;o 1860, un tal Ant&oacute;n Pirulero mat&oacute; a su esposa, puso el cuerpo en una bolsa y lo traslad&oacute; a un molino para hacerlo polvo. De hecho, esta fuente se&ntilde;alar&iacute;a que la letra original de la canci&oacute;n era: &ldquo;Ant&oacute;n Pirulero/ mat&oacute; a su mujer/ la meti&oacute; en un saco/ y la hizo moler&rdquo;. Tambi&eacute;n circula una versi&oacute;n francesa de esta tremenda historia macabra. En concreto de un supuesto Antoine Piruliere que cometi&oacute; el asesinato machista de su mujer, en un formato similar al hispano. En cualquier caso, no deja de ser curioso que el feminicidio se haya convertido en una simp&aacute;tica cancioncilla con la que juegan nuestras adorables criaturas. Y hay muchos ejemplos de este pelaje.
    </p><p class="article-text">
        Lo natural, muchas veces, tiene una apariencia que no se corresponde con la realidad que nos cuentan. En la actualidad pol&iacute;tica lo vemos a menudo. El se&ntilde;or Azc&oacute;n nos obliga a votar en Arag&oacute;n, antes de hora, porque quiere librarse del yugo de la ultraderecha que bloquea los presupuestos. Lo que ha conseguido es extender la par&aacute;lisis a la ciudad de Zaragoza ya que, en una situaci&oacute;n de incertidumbre electoral, los socios ultras del PP no quieren salir demasiado cerca de la foto con los de Feij&oacute;o. Para que no haya dudas, Santiago Abascal avisa de que quiere entrar a gobernar con m&aacute;s poder (vicepresidencias y consejer&iacute;as) en hipot&eacute;ticos gabinetes de coalici&oacute;n si la suma PP-Vox lo permite. La declaraci&oacute;n de amor de la extrema derecha tiene el siguiente refr&aacute;n de cabecera: &ldquo;como s&eacute; que te gusta el arroz con leche, por debajo de la puerta del Pignatelli te echo un ladrillo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres y los hombres progresistas de Arag&oacute;n tenemos la opci&oacute;n de interpretar otro gui&oacute;n y otra canci&oacute;n. Esa que dice: Azc&oacute;n, Azc&oacute;n Pirulero/ cada cual, cada cual, ya sabe tu juego/ y el que no lo quiera votar&aacute;, votar&aacute;, en esta contienda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-pirulero_132_12903983.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jan 2026 06:00:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Azcón Pirulero]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aragón, Fahrenheit 32]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aragon-fahrenheit-32_132_12868679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9b2798b-596d-41f7-ba30-53f0a6cba472_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aragón, Fahrenheit 32"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El PSOE tiene la obligación de convertir una obligación electoral en una oportunidad de cambio. Un mensaje cercano, diferente y centrado en los intereses que nos unen a todas y todos, puede ser decisivo para agitar el clima que quiere congelar Azcón</p></div><p class="article-text">
        Los humanos s&oacute;lo tenemos una motivaci&oacute;n que supera la recompensa de ganar a los dem&aacute;s: es la satisfacci&oacute;n de comprobar que nuestros adversarios pierden m&aacute;s que nosotros. Esta paradoja se produce, incluso aunque este comportamiento refuerce exponencialmente a un tercer rival que nos amenaza. Es lo que se llama, en la teor&iacute;a de juegos, la estrategia de suma cero. La psicolog&iacute;a evolutiva analiza esta conducta que se sustenta gracias a la envidia. En nuestro ser primitivo, la selecci&oacute;n natural se ha servido de ese ego&iacute;smo para preservar a los individuos de las amenazas del entorno. Si otros eran eliminados de la tribu, los dem&aacute;s ten&iacute;an m&aacute;s oportunidades de reproducirse y sobrevivir. En la actualidad, esta actitud se ha trasladado a decisiones y emociones que tienen una repercusi&oacute;n directa en la sociedad que nos acoge. A menudo nos gustar&iacute;a asesinar a nuestros envidiados adversarios. Pero nuestra conciencia reprime ese impulso y lo transforma en veneno que expandimos con nuestro difusor de maldades. La envidia sana es aquella en la que conseguimos disimular a la perfecci&oacute;n nuestra reconcom&iacute;a interior. Como la que activamos el lunes mientras asist&iacute;amos a la tradicional apertura de resentimientos navide&ntilde;os. Los agraciados de la loter&iacute;a nos recordaban lo desgraciados que somos los que jugamos sabiendo que &iacute;bamos a perder. 
    </p><p class="article-text">
        La suma cero tiene repercusiones m&aacute;s peligrosas que las que provocan un mosqueo lleno de resentimiento. Se trata de las decisiones que tomamos en funci&oacute;n de que odiamos a los que tienen m&aacute;s beneficio que nosotros, y preferimos que se queden sin premio, aunque eso nos cueste perder algo que poseemos. Un estudio efectuado por un grupo de economistas norteamericanos, capitaneados por Sahil Chinoy, ha estudiado esta cuesti&oacute;n en un trabajo de investigaci&oacute;n con 24.000 personas de ese pa&iacute;s. La conclusi&oacute;n ha sido muy clara. La opini&oacute;n ciudadana sobre una amplia gama de cuestiones sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas est&aacute; fuertemente influida por el grado en que percibe que los beneficios de la sociedad se obtienen a expensas de los dem&aacute;s. Las generaciones j&oacute;venes tienden a concebir las interacciones econ&oacute;micas como un juego de suma cero en mayor medida que las generaciones adultas. Esta tendencia est&aacute; relacionada, seg&uacute;n el estudio, con conceptos como la envidia del &eacute;xito ajeno o la desmotivaci&oacute;n para el esfuerzo, ante el convencimiento de que no aporta recompensa. En los &uacute;ltimos tiempos estamos asistiendo a un incremento del pensamiento de suma cero. La desigualdad ha favorecido la reactivaci&oacute;n primitiva de la escasez y la envidia. De hecho, esta actitud hostil se est&aacute; trasvasando no s&oacute;lo a los que tienen, sino a los que vemos como rivales, aun teniendo menos que nosotros, pero que los consideramos responsables de no tener lo que envidiamos. 
    </p><p class="article-text">
        El PP ha dise&ntilde;ado una estrategia de suma cero. Dado que Feij&oacute;o tiene un valor negativo, el ascenso hasta la nada se considera una mejora. Saben en G&eacute;nova que el resultado de la decisi&oacute;n de obligar a votar en Extremadura y Arag&oacute;n no iba a mejorar sus propias posiciones en el tablero pol&iacute;tico. Incluso iba a debilitar a sus respectivos dirigentes, Guardiola y Azc&oacute;n. Donde no estaban las cosas tan claras, como es la Comunidad Valenciana, era mejor llegar a un pacto r&aacute;pido con la ultraderecha. A cualquier precio, siempre que no fuera con unas elecciones en las que se recordara a Maz&oacute;n como vergonzoso l&iacute;der de la tragedia de la Dana, desde su &ldquo;Ventorro&rdquo; particular. La necesidad de intentar debilitar el gobierno progresista de Pedro S&aacute;nchez, era un premio mayor que la derrota propia de fracasar a la hora de conseguir unas imposibles mayor&iacute;as absolutas que iban a &ldquo;estabilizar&rdquo; los territorios arrastrados a las urnas. La consecuencia de fortalecer a sus adversarios de la ultraderecha era una consecuencia deseada y prevista por la estrategia conservadora. Total, dicen, si vamos a gobernar juntos en Espa&ntilde;a, no hay nada malo en compartir gabinete con los amigos de Trump y los enemigos del estado de las autonom&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a las estrategias de suma cero, las mejores respuestas se obtienen con jugadas aleatorias que evitan la predicci&oacute;n del oponente. Las alternativas que minimizan p&eacute;rdidas y maximizan las opciones para obtener el mejor peor resultado, pueden trastocar los intereses de los rivales. &nbsp;Es lo que se llama, t&eacute;cnicamente, modelo 'Maximin y Minimax' para la toma de decisiones. Ya lo experiment&oacute; el PP, tras las elecciones auton&oacute;micas de 2023, al pactar con Vox. La convocatoria a las urnas, de julio de ese mismo a&ntilde;o, provoc&oacute; una activaci&oacute;n de votantes que consigui&oacute; reeditar un gobierno progresista en La Moncloa. 
    </p><p class="article-text">
        Azc&oacute;n busca la suma cero en Arag&oacute;n con la jugada que le han dise&ntilde;ado en Madrid. Se olvida de dos cuestiones. Que al electorado no le gusta que le obliguen a votar para dirimir las disputas entre partidos, como han escenificado la derecha extrema y la extrema derecha. Y segundo, que quienes participaron en julio de 2023 pueden volver a los colegios electorales. Jugar con la &uacute;nica baza de forzar la desmovilizaci&oacute;n, enfangando el camino a las urnas, tiene sus riesgos. La izquierda tambi&eacute;n tiene su cuota de responsabilidad. La articulaci&oacute;n de una candidatura &uacute;nica, a la izquierda del PSOE, facilitar&iacute;a una alternativa de avance, desde la cooperaci&oacute;n mutua, y con el liderazgo colaborativo de Pilar Alegr&iacute;a. El PSOE tiene la obligaci&oacute;n de convertir una obligaci&oacute;n electoral en una oportunidad de cambio. Un mensaje cercano, diferente y centrado en los intereses que nos unen a todas y todos, puede ser decisivo para agitar el clima que quiere congelar Azc&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Los mismos que quemaban los libros en la pel&iacute;cula 'Fahrenheit 451' (Fran&ccedil;ois Truffaut, 1966), son ahora los nuevos bomberos que quieren congelar la participaci&oacute;n y los avances que hemos disfrutado. Las derechas nos quieren imponer un termostato en Arag&oacute;n con una temperatura de 32 grados Fahrenheit. Se olvidan de que somos muchos los que hemos memorizado cada libro de libertad y progreso para mantener el calor de lo conseguido. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aragon-fahrenheit-32_132_12868679.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Dec 2025 08:33:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aragón, Fahrenheit 32]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Azcón el disolutor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-disolutor_132_12851486.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ae25b39-4040-4df3-aac0-e8b86128ed0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Azcón el disolutor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si las urnas las cargan los votos, los adelantos electorales, como los que pide la Conferencia Episcopal Española, los carga Satanás</p></div><p class="article-text">
        La solidez es un valor de la personalidad que fortalecemos gracias nuestra capacidad de ser maleables. Toda una paradoja. Nos hacemos fuertes para enfrentarnos a una sociedad soluble que rechaza la rigidez del comportamiento. Nacemos l&iacute;quidos y nos evaporamos al despedirnos. Entre la llegada y la salida, discurrimos por la vida como unos personajes sublimados que parecemos compactos, pero que nos gasificamos con cualquier variaci&oacute;n de comportamiento ambiental. La verg&uuml;enza nos disuelve bajo las baldosas juiciosas de los dem&aacute;s. En cambio, el amor nos derrite bajo cero. Nos diluimos bajo la presi&oacute;n social y formamos cubitos de resistencia ante el ardor de nuestro ego&iacute;smo. Nos relacionamos con otros a base de emulsiones de comunicaci&oacute;n que se transmiten con la lentitud de atravesar un medio l&iacute;quido. Desle&iacute;mos nuestros defectos para que los dem&aacute;s nos beban sin filtros. Nos escapamos de las responsabilidades porque preferimos disolverlas que resolverlas. Enjuagamos nuestros secretos con colutorios que disimulan los vicios que nos arrastran. Y hablamos desde locutorios para que no queden reflejados los n&uacute;meros de litros que gasta nuestra conducta en cada d&iacute;a de vida. Fluimos como el agua, sin saber nadar, y chapoteamos con los problemas que nos inundan, aunque nos ahogamos sin siquiera mojarnos. Las religiones nos mojan con sus rituales porque mientras nos riegan el cuerpo, cosechan nuestra cartera. Entre bautizos cat&oacute;licos, ablaciones musulmanas y ba&ntilde;os hind&uacute;es llueve sobre mojado. En fin, que el poder nos hace creer que somos seres absolutos y, en realidad, somos simplemente solutos. 
    </p><p class="article-text">
        En psicolog&iacute;a utilizamos un dicho que tiene poco de cient&iacute;fico pero mucho de eficacia: en problemas de comportamiento, lo que no puedas resolver, int&eacute;ntalo disolver. En medicina siempre ha funcionado un buen golpe en el pie para solucionar el dolor de cabeza. As&iacute; que cada profesi&oacute;n cultiva sus propias estrategias. Como a los humanos nos encanta bucear en lo irresoluble, es f&aacute;cil que agotemos el ox&iacute;geno de nuestra capacidad de an&aacute;lisis. Es mejor que practiquemos el esn&oacute;rquel para meter la cabeza bajo las corrientes que nos rodean, sin que el pulpo de nuestros enredos nos asfixie. S&oacute;lo con que consigui&eacute;ramos razonar para discernir lo que depende de nosotros, de lo que es irresoluble por nuestros medios, ya estar&iacute;amos consiguiendo flotar. Si adem&aacute;s damos prioridades y ordenamos las conductas que nos agobian, podr&iacute;amos utilizar la corriente a favor, tras perder el peso innecesario que nos lastraba, y seguir el rumbo que nos hab&iacute;amos fijado. El rencor no nos deja dormir, porque impide que el sue&ntilde;o se apodere de los deseos de venganza. En cambio, roncar puede que dificulte el reposo a quien nos acompa&ntilde;a bajo las s&aacute;banas, pero el descanso a pierna suelta acaba siendo relajante para el cerebro. 
    </p><p class="article-text">
        Azc&oacute;n ha disuelto el Parlamento aragon&eacute;s y nos obliga a votar despu&eacute;s de la temprana ruptura de su gabinete, al a&ntilde;o de constituirse, y tras dos a&ntilde;os de fracaso de gobierno y de gesti&oacute;n, al frente de Arag&oacute;n. Lo hace por inter&eacute;s pol&iacute;tico y personal. Y porque as&iacute; se lo ha pedido Feij&oacute;o, que pretende que nuestra Comunidad sea una pieza m&aacute;s en la cacer&iacute;a de avances sociales que ha organizado junto a la ultraderecha. La habilidad de un responsable p&uacute;blico consiste en anteponer los intereses generales a sus ambiciones particulares. Pero Azc&oacute;n es m&aacute;s &aacute;vido que prudente, y m&aacute;s ansioso que comedido. Los movimientos pol&iacute;ticos que son dirigidos por la codicia suelen terminar siendo prisioneros de la miseria. La crueldad en la rapi&ntilde;a entre la extrema derecha y la derecha extrema, por hacerse con el bot&iacute;n de los mismos votos, puede terminar en fest&iacute;n de invitados inesperados. La ciudadan&iacute;a no suele digerir bien las &oacute;rdenes de los poderosos. Antes que elecciones, la gente quiere soluciones. El presidente en funciones de Arag&oacute;n es un emulgente de problemas y un disolvente de soluciones. Azc&oacute;n, el breve, podr&iacute;a pasar tambi&eacute;n a la historia como el gran disolutor. As&iacute; que frente al llamamiento a la mayor&iacute;a absoluta que pide Azc&oacute;n, el inquilino del Pignatelli podr&iacute;a encontrarse con un buen revolc&oacute;n. Si las urnas las cargan los votos, los adelantos electorales, como los que pide la Conferencia Episcopal Espa&ntilde;ola, los carga Satan&aacute;s. Arg&uuml;ello va a deg&uuml;ello para quitarnos el resuello. Hay se&ntilde;ales demoniacas para la derecha que son todo un aviso: el ocho de febrero es el cumplea&ntilde;os de Gabriel Rufi&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las necesidades de las y los aragoneses est&aacute;n en unos centros de salud que arrastran retrasos de un mes para que nos atienda un profesional m&eacute;dico. La realidad de Arag&oacute;n se sufre en unos colegios raqu&iacute;ticos de medios y profesorado. Lo que no quiere ver Azc&oacute;n son las listas de espera y los precios desbocados de las residencias para cuidar a nuestros mayores. No s&oacute;lo de datos vive nuestra Comunidad. Las personas necesitan mejorar su calidad de vida y la juventud debe poder acceder a una vivienda que no les hipoteque su futuro. Nos merecemos un Arag&oacute;n amable que sepa dialogar y sonre&iacute;r, con alegr&iacute;a. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-disolutor_132_12851486.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2025 05:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Azcón el disolutor]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juego de trinos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/juego-trinos_132_12831969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ddf0ba8-9af4-4bdc-bf16-2d00bbebd2f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132206.jpg" width="800" height="450" alt="Juego de trinos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el objetivo de gobernar es mandar, el arte de la política se convierte en una chapuza de gritos contra los demás. Es lo que vemos en Aragón en la lucha de egos conservadores, unos más extremistas que otros, por hacerse con el poder de dirigir</p></div><p class="article-text">
        Todas las decisiones necesitan perspectiva. Pero elegimos desde el interior de nuestras emociones. Las cuevas de las sensaciones se imponen a los faros de las razones. Vemos todo desde dentro, para equivocarnos con lo que no percibimos. Intentamos ponernos en lugar de los dem&aacute;s, y al hacerlo descubrimos que ni los gustos ni los objetivos de otros tienen nada que ver con nosotros. Entendemos las diferentes posiciones como &aacute;ngulos distintos con los que llegamos a las mismas conclusiones. Pero no somos capaces de abstraernos para asimilar una objetividad que se apodere de las motivaciones propias. Entendemos los &aacute;rboles del distanciamiento como frialdad, y no como un alejamiento imprescindible para conocer la realidad del bosque. Siempre tenemos buenas excusas para no comportarnos con perspectiva. Nos implicamos tanto, que llegamos a desentendemos demasiado. Las relaciones personales, o la identificaci&oacute;n con ideas y creencias, nos atan a todo mientras nos desligan de cada situaci&oacute;n concreta. La paradoja de tanta socializaci&oacute;n es que nos conduce a un aislamiento imposible para tomar decisiones que no sean previsibles. 
    </p><p class="article-text">
        En el teatro, Bertol Brecht aplic&oacute; la t&eacute;cnica del distanciamiento, o extra&ntilde;amiento, a sus obras. Intentaba que los espectadores se centraran en las ideas y decisiones, y no tanto en las emociones de la atm&oacute;sfera que creaba la interpretaci&oacute;n en la escenograf&iacute;a. La terapia requiere que los psic&oacute;logos nos alejemos de los pacientes, sin involucrarnos en sus emociones. Es la &uacute;nica forma en la que podemos atender sus problemas para aplicar soluciones efectivas que cuenten con validez cl&iacute;nica. De hecho, la dependencia entre las personas atendidas y los profesionales suele ser un factor que complica la evoluci&oacute;n de la salud. Sabemos recibir mejor, de lo que despedimos, a quienes tratamos. En cambio, quienes llegan a una consulta les cuesta entrar pero tardan en salir. No debemos confundir frialdad con distancia. Comprender no es compartir. A menudo nos confundimos. Algunas t&eacute;cnicas psicol&oacute;gicas ayudan a los pacientes a solucionar sus conflictos y frustraciones. Por ejemplo, la llamada &ldquo;desfusi&oacute;n cognitiva&rdquo; se utiliza en la Terapia de Aceptaci&oacute;n y Compromiso (TAC), ense&ntilde;ando a las personas a observar sus propios pensamientos. No es f&aacute;cil. Escuchamos a menudo frases que consagran e identifican la frustraci&oacute;n dentro de nuestras vivencias.&nbsp;El rescate profesional consiste en sacar de la ecuaci&oacute;n personal a la idea casi obsesiva que le persigue. Si la persona manifiesta y percibe una frase como: &ldquo;Tengo el pensamiento de que soy un fracaso&rdquo;, permite abordar una situaci&oacute;n de conflicto de una manera m&aacute;s efectiva que si autoafirma repetidamente la idea de &ldquo;soy un fracaso&rdquo;. Otras veces le ayudamos, sencillamente, a ser un observador en el que le recomendamos que preste m&aacute;s atenci&oacute;n al contexto que a su interpretaci&oacute;n de la realidad o de sus sensaciones. Hay diversas herramientas que utilizamos en psicolog&iacute;a para fortalecer la distancia como una t&eacute;cnica que acerca la vida a personas con un alto grado de ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        La actualidad pol&iacute;tica no tiene contexto ni distanciamiento. Si todo es foco, no hay luz ambiental. Si todo es innegociable, no puede haber entendimiento. Si todo es agresivo, no hay lugar para la amabilidad. Si todo est&aacute; decidido, no es posible el acuerdo. El tamiz se ve como debilidad y la agresividad se percibe como seguridad. Se ha abandonado la pol&iacute;tica de la discreci&oacute;n, para practicar s&oacute;lo la escenificaci&oacute;n. Y quien se salga del gui&oacute;n corre el riesgo de ser interpelado, con desprecio, como una rendici&oacute;n. Hay m&aacute;s &oacute;rdagos que gui&ntilde;otes, y m&aacute;s p&oacute;quer que ajedrez. Demasiado farol amenazante ante tan pocas luces de di&aacute;logo. 
    </p><p class="article-text">
        En la literatura y la televisi&oacute;n, leemos y vemos historias que nos atraen gracias a interesantes conspiraciones y h&aacute;biles estrategias que dejan la teor&iacute;a de juegos de Nash a la altura del parch&iacute;s. Admiramos la inteligencia, aunque est&eacute; dirigida por la ambici&oacute;n. Nos identificamos con los malos porque son m&aacute;s parecidos a nosotros. Los guionistas y escritores dise&ntilde;an un escenario en el que el contexto justifica el relato. En 'Juego de Tronos', las conjuras tienen la elegancia de un bistur&iacute; y la profundidad de un volc&aacute;n. Puro arte. En cambio, llegamos a la pol&iacute;tica cercana y asistimos a un navajeo tan simple como in&uacute;til. Si el objetivo de gobernar es mandar, el arte de la pol&iacute;tica se convierte en una chapuza de gritos contra los dem&aacute;s. Es lo que vemos en Arag&oacute;n en la lucha de egos conservadores, unos m&aacute;s extremistas que otros, por hacerse con el poder de dirigir. El resultado es que las elecciones forzadas son una amenaza y no una oportunidad. Un castigo y no una decisi&oacute;n ciudadana. En Arag&oacute;n falta arte ajedrecista y sobran demasiados &ldquo;Juegos de Trinos&rdquo;.'
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/juego-trinos_132_12831969.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Dec 2025 05:00:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juego de trinos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Debodción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/debodcion_132_12814262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2379cbc-083e-46c4-9cb0-406505c1312a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Debodción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El aquelarre de los conservadores fue como una reunión de endemoniados anónimos. Pero tranquilos, de la brujería también se sale</p></div><p class="article-text">
        Los humanos nos pegamos tanto como nos apegamos. Nos juntamos para discutir y re&ntilde;imos para encontrarnos. Nos buscamos para enzarzarnos y nos citamos para discrepar. Arropamos a los nuestros y dejamos que nos arrullen los dem&aacute;s. Lo importante es el contacto, no el fin del mismo. La gente se a&iacute;sla para estar conectada con otros. Unas veces en el mundo virtual. Otras en el mental. Los anacoretas religiosos se recluyen para reunirse con la&nbsp;divinidad que habita en su cerebro. Los confinamientos pretenden que sigamos siendo capaces de reagruparnos. La socializaci&oacute;n nos viene de serie. La impronta es un tipo de aprendizaje en el que un est&iacute;mulo, que se produce en una fase inicial del desarrollo, queda fijado en un per&iacute;odo especialmente sensible del individuo. Se ha estudiado desde la etolog&iacute;a, esa rama de la ciencia que estudia el comportamiento de los animales. Por muy racionales que parezcamos, somos patitos que seguimos a las primeras personas que percibimos al nacer. Y despu&eacute;s tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las relaciones de apego se mueven a trav&eacute;s de transacciones comerciales de cari&ntilde;o. Aprendemos a querer y nos ense&ntilde;an el desamor. Se trata de un equilibrio inestable que nunca alcanza la perfecci&oacute;n. El problema es que solemos llenar el equipaje con facturas del pasado, que nos cobramos en querencias del presente, hipotecando as&iacute; los afectos del futuro. Si utilizamos la memoria como una caja registradora de agravios, nos obcecaremos con sumas y restas de venganzas que ofuscar&aacute;n la capacidad de multiplicar la felicidad. Nos cuesta distanciarnos de nuestros apegos con la perspectiva de la l&oacute;gica. Es tan adictiva la emoci&oacute;n de la admiraci&oacute;n que no podemos enfriarla con los hielos del pensamiento. Transformamos el apego natural en una devoci&oacute;n irracional. Da igual que hablemos de personas, ideas o creencias. Somos m&aacute;s devotos que de votos. No sirve la mayor&iacute;a para decidir lo mejor porque la ceguera confirma que tenemos raz&oacute;n. Utilizamos t&eacute;rminos religiosos para explicar comportamientos terrenales. Hablamos de fervor para describir la intensidad de un sentimiento. En cambio, la devoci&oacute;n se refiere a su expresi&oacute;n a trav&eacute;s de la veneraci&oacute;n. Ya sea a un l&iacute;der, una idea o una doctrina. La intensidad emocional, la identificaci&oacute;n, la irracionalidad y la emocionalidad son las principales caracter&iacute;sticas psicol&oacute;gicas del fervor. Lo vemos en manifestaciones pol&iacute;ticas, art&iacute;sticas, deportivas o religiosas. Las personas se entregan de igual manera a un &iacute;dolo musical o al gur&uacute; de una secta m&aacute;s o menos legalizada o numerosa. El fen&oacute;meno no cambia de calidad, s&oacute;lo en su cuant&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En otras ocasiones se manipulan las relaciones de apego para destruir a otros. Se hace con la connivencia del propio Estado de derecho, que se inventa argumentos jur&iacute;dicos contra rivales pol&iacute;ticos que ponen en riesgo al poder establecido. Este fin de semana, en el Festival de Cine de Zaragoza, se galardon&oacute; el largometraje documental 'Influjo ps&iacute;quico', de la directora Alejandra Cardona, y que tiene un fuerte sello aragon&eacute;s. Relata el caso de 'lawfare' que ha sufrido el que fuera presidente de Ecuador, Rafael Correa, y parte de su equipo de gobierno. Se conden&oacute; al expresidente ecuatoriano por influir psicol&oacute;gicamente en otras personas para que cometieran supuestos delitos. No se r&iacute;an, porque as&iacute; lo dice la sentencia. Las pruebas no son necesarias, porque todos somos sospechosos de influir en los dem&aacute;s para que delincan. As&iacute; que cuidado con lo que piensan o no, porque si los que mandan quieren, todos podremos ir a prisi&oacute;n por pensar (o aparentarlo) que otros hagan maldades. Como podr&aacute;n comprobar, en este caso y en otros similares, el uso fraudulento de armas legales contra un oponente es la tendencia actualizada de los viejos golpes de Estado. &iquest;Les suena? Pues eso. Que la cosa no est&aacute; tan lejos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s distantes de Ecuador, o no tanto, hemos visto a las derechas movilizarse este fin de semana junto al templo egipcio de Debod en Madrid. En ese acto asistimos a experiencias m&iacute;sticas, casi religiosas como cantaba Enrique Iglesias. Las visiones apocal&iacute;pticas de Ayuso, resucitando a ETA, se mueven entre la pol&iacute;tica alucin&oacute;gena y la pat&oacute;gena. El fervor lo vimos junto a la calle de Ferraz, donde por cierto Jorge Azc&oacute;n atendi&oacute; a los medios antes de concelebrar la protesta de la derecha extrema. Al terminar el acto de desagravio a Espa&ntilde;a, por haber profanado los progresistas los privilegios de los mandamases conservadores, una parte de los reunidos acudieron a estrechar (m&aacute;s) las relaciones con la extrema derecha y se dieron cita con lo mejorcito de los ultras para berrear frente a la sede del PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Tras el conjuro dominical, Feij&oacute;o sigue esperando y desesperando. La pasada semana fue a Catalu&ntilde;a a pedir los votos separatistas de Junts, pero la coherencia no es su fuerte. Lo hizo con el fervor Mariano del expresidente Rajoy. Pens&oacute; que con un acto lleno de 'Debodci&oacute;n' conseguir&iacute;a animar a los suyos. Al menos logr&oacute; que muchos de los asistentes se sintieran representados al comenzar el acto con la m&uacute;sica de El Padrino. El aquelarre de los conservadores fue como una reuni&oacute;n de endemoniados an&oacute;nimos. Pero tranquilos, de la brujer&iacute;a tambi&eacute;n se sale. Y es que el influjo ps&iacute;quico de Pedro S&aacute;nchez y su gobierno, para seguir avanzando, le sienta a la derecha muy malamente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/debodcion_132_12814262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Dec 2025 05:00:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Debodción]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santi, Chueca, Azcón y los elfos de Aragón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/santi-chueca-azcon-elfos-aragon_132_12794954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9aa469f4-bc38-4008-bd6c-01926540435c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1131176.jpg" width="1488" height="837" alt="Santi, Chueca, Azcón y los elfos de Aragón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En política, como en el fútbol, los partidos se deciden por detalles. No parece que el presidente aragonés llame a Nolasco como Álex, ni que éste le guiñe un Jordi simpático al líder maño del PP. Pero Santi y Jorgito seguro que se entienden</p></div><p class="article-text">
        El razonamiento nos lleva a buscar la explicaci&oacute;n del mundo que nos rodea. Pero es el pensamiento el que dirige los pasos de nuestra raz&oacute;n. Pensar es una actividad mental gen&eacute;rica que interviene en muchos procesos cognitivos. En cambio, razonar implica utilizar un tipo espec&iacute;fico de pensamiento que usa la l&oacute;gica y la evidencia para llegar a una conclusi&oacute;n. Razonando, buscamos la verdad. Al pensar, buscamos ideas que den significado a nuestras preguntas.&nbsp;Es toda una paradoja que lo que nos hace humanos sea tan simple. De hecho, los animales piensan.&nbsp;Lo complicado es pensar con sentido l&oacute;gico. Eso nos separa del resto de criaturas, al ejercer de seres racionales. En definitiva, todo razonamiento es pensamiento pero no todo el pensamiento es razonado.&nbsp;Por eso pensamos mucho, pero razonamos poco. 
    </p><p class="article-text">
        Pensar sin razonar conduce a la magia mecanismo para entender la realidad. Es lo que denominamos en psicolog&iacute;a como pensamiento m&aacute;gico. Con este m&eacute;todo hacemos atribuciones il&oacute;gicas de causalidad que se hacen sin pruebas emp&iacute;ricas, sobre todo cuando creemos que estos pensamientos tienen una influencia directa en el medio, ya sea por lo que hacemos o por la intervenci&oacute;n de fuerzas sobrenaturales. Utilizamos a diario este tipo de pensamiento hechicero. Una superstici&oacute;n trivial que nos lleva a utilizar un determinado bol&iacute;grafo para los ex&aacute;menes. Esa man&iacute;a de ponernos un calcet&iacute;n de cada color para sentir la seguridad de que esta vez el avi&oacute;n no se caer&aacute; en este viaje. Suelen funcionar. Al menos hasta que se acaba la tinta en plena prueba y creemos que hemos suspendido porque se ha roto la magia, y no porque la ansiedad de perder nuestro bol&iacute;grafo de la suerte nos ha dejado en blanco. En el vuelo estamos tranquilos porque la pericia del piloto y la seguridad de las aeronaves est&aacute;n bajo la influencia de nuestras medias de colores. El mayor riesgo es que, si fallamos, probablemente no llegaremos a enfadarnos mucho tiempo. Ni siquiera seremos conscientes de las risas en la sala de disecciones. Son conductas que no necesariamente indican una patolog&iacute;a en las personas que las muestran. 
    </p><p class="article-text">
        No deber&iacute;amos sorprendernos mucho de la proliferaci&oacute;n del pensamiento m&aacute;gico en nuestras vidas. Lo aprendemos desde ni&ntilde;os y lo ense&ntilde;amos de mayores. Jugamos con la realidad de mitos y leyendas que nos sirven de ilusi&oacute;n y que luego se desmontan con frustraci&oacute;n. Tenemos ratones que roban dientes y seres voladores que gratuitamente llenan de regalos las chimeneas. De adultos adornamos las creencias para darles apariencia de sensatez. As&iacute;, el destino nos devuelve el karma como si fuera el rosario de nuestra madre. Las religiones aprendieron pronto la t&eacute;cnica de buscar en lo absurdo las explicaciones de lo incomprensible. Supieron mezclar mitos, miedos y magia, a partes iguales, y como l&iacute;nea de negocio no les ha ido nada mal. 
    </p><p class="article-text">
        En psicolog&iacute;a, nos ocupamos de los trastornos que dejan de ser meros rituales para convertirse en comportamientos que impiden la conducta de las personas y les causan sufrimiento. Lo vemos a menudo en las personas que desarrollan el llamado Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Quienes lo padecen se sienten obligadas a realizar determinadas conductas, tras un determinado pensamiento m&aacute;gico, de forma que no pueden hacer otra cosa hasta que la conducta ejecutada intenta apaciguar la obsesi&oacute;n de un determinado pensamiento. Estas personas tienen que lavarse las manos tras cualquier contacto porque me contamino. O necesitan volver a entrar en casa para asegurarse, nada m&aacute;s salir, de que he cerrado las llaves de grifos o fuegos. Son conductas descontroladas que se apoderan de conducta de una persona. La diferencia con otros comportamientos similares, como santiguarse al salir de casa o comenzar a jugar un partido de f&uacute;tbol, es que en estos casos la superstici&oacute;n no se ha adue&ntilde;ado de la persona y est&aacute; tan integrada en la conducta individual (y social) que se percibe con naturalidad y est&aacute; exenta de sufrimiento para su protagonista.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica est&aacute; llena de supersticiones. Unos juegan con las creencias para sus intereses electorales, y otros hacen gala de las supercher&iacute;as para sacar pecho. Uno de los casos m&aacute;s conocidos es el de Esperanza Aguirre. Siempre hizo gala de sobrevivir al accidente de helic&oacute;ptero, junto a Rajoy, y a un atentado en Bombay. Su explicaci&oacute;n, y las fotograf&iacute;as, no dejan lugar a dudas. Siempre iba con el mismo bolso para evitar el mal fario. Mar&iacute;a Guardiola, en Extremadura, ha convocado elecciones coincidiendo con el solsticio de invierno. La fecha no es casual, se encomienda a Rajoy que jur&oacute; su cargo como presidente, con la mayor&iacute;a absoluta que busca la extreme&ntilde;a, un 21 de diciembre. No deben verlo tan claro en G&eacute;nova, ya que en lugar de amuletos, prefieren observar el laboratorio electoral en la tierra de los cast&uacute;os.
    </p><p class="article-text">
        En Arag&oacute;n, el juego de los presupuestos se mueve entre el gui&ntilde;ote y el mus. Lleg&oacute; Abascal el lunes a Zaragoza y cit&oacute; a los suyos en el Hotel Hiberus. Pensaban los ultras que el nombre era de pura raza hispana. Pero cuando se dieron cuenta de que la hache presid&iacute;a el cartel del lugar, ya era demasiado tarde. La extrema derecha de Nolasco hab&iacute;a anunciado que no se sentar&iacute;an a negociar los presupuestos con sus aliados de la derecha extrema del PP. Pero llega Santi, como llama Azc&oacute;n al l&iacute;der de Vox, y dice que no van a dar un portazo en las narices del inquilino del Pignatelli, por lo que hablar&aacute;n de las cuentas auton&oacute;micas. En pol&iacute;tica, como en el f&uacute;tbol, los partidos se deciden por detalles. No parece que el presidente aragon&eacute;s llame a Nolasco como &Aacute;lex, ni que &eacute;ste le gui&ntilde;e un Jordi simp&aacute;tico al l&iacute;der ma&ntilde;o del PP. El buen rollo de los jefes es la mejor se&ntilde;al de que acabar&aacute;n enrollados. Puede que Abascal y Azc&oacute;n marquen distancias. Pero Santi y Jorgito seguro que se entienden. No hace falta recurrir al pensamiento m&aacute;gico, ni a contactos discretos cerca del Ebro entre los jefes de las derechas aragonesas, para explicar lo ocurrido. La navide&ntilde;a danza &lsquo;&eacute;lfica&rsquo; de Chueca para extender a Arag&oacute;n sus acuerdos con la ultraderecha en la capital del Ebro parece que coge ritmo. No me extra&ntilde;ar&iacute;a que la noche del lunes Santi, Chueca y Azc&oacute;n bailaran juntos, como elfos de Arag&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/santi-chueca-azcon-elfos-aragon_132_12794954.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Nov 2025 05:00:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santi, Chueca, Azcón y los elfos de Aragón]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El Gordo de Franco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/gordo-franco_132_12777128.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d15646b-afbd-46af-be5e-eab93ebf8f3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gordo de Franco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nostalgia es peligrosa porque es enemiga de la historia. Hoy se ha institucionalizado y normalizado una rebeldía descerebrada contra la democracia</p></div><p class="article-text">
        Los finales de la vida nunca terminan. Los recuerdos se encargan de que sigan activos en la memoria. Las emociones contribuyen a realzar la actualidad del pasado. Unas veces con a&ntilde;oranza y otras con la satisfacci&oacute;n de rememorar buenos momentos. La tristeza nos quiere atrapar, falseando el pasado, para idealizar la realidad. La f&iacute;sica del tiempo nos impide reconocer que la edad nos mejora. Es un escape artificial que nos sirve de escudo contra la interrupci&oacute;n natural. Somos seres m&aacute;s continuos&nbsp;que contingentes. El escritor Pirandello nos describi&oacute; a seis personajes en busca de autor. Pero los humanos, lo que de verdad necesitamos, es un guion. Buscamos el sentido, necesitamos la l&oacute;gica y esperamos la congruencia. Lo parad&oacute;jico es que, para hacerlo, nos basamos en ficciones, leyendas y religiones que rellenan los vac&iacute;os de la raz&oacute;n con monstruos de pesadillas. La nostalgia es adictiva porque endulza la historia. Funciona como una chuche llena de calor&iacute;as vac&iacute;as. Esconde lo que nos disgusta y contiene aquello de lo que carec&iacute;a en su momento. Al ponernos nost&aacute;lgicos empeoramos el presente, tropezamos con el porvenir y disimulamos el pasado. Tres en uno. 
    </p><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, los humanos pon&iacute;amos fechas a todo. Ahora ponemos emociones. Los d&iacute;as pasan m&aacute;s lentos que los sentimientos, as&iacute; que nos eternizamos en un calendario que tiene m&aacute;s emotividad que festividades. Nos comienzan el verano, el curso o las navidades, cuando quieren, y nos los terminan cuando les da la gana. El nivel de 'alcolonia' en la sangre de las pantallas nos indica la cercan&iacute;a al fin de a&ntilde;o. Hay disparos de salida que retumban en los corazones. Los anuncios de la loter&iacute;a, los turrones o las cadenas de alimentaci&oacute;n disparan directo al coraz&oacute;n. Este a&ntilde;o se han unido a esta ofensiva empalagosa, hasta los fr&iacute;os e insensibles suecos de Ikea. Pero si analizamos estas historias de falso buenismo, vemos que les falta continuidad. Son guiones inacabados de una historia sin final. El cuento del ni&ntilde;o abandonado por sus padres es una realidad que compartimos en fechas tiernas, pero al que no prestamos atenci&oacute;n el resto del a&ntilde;o. El chico protagonista pide de regalo una estanter&iacute;a, a la tienda de muebles, con la sana intenci&oacute;n de un reencuentro familiar con el que recuperar la dictadura de su atenci&oacute;n exclusiva.&nbsp;Al final del spot, las im&aacute;genes borrosas nos despiden de la ficci&oacute;n, mientras la realidad se impone al otro lado de las c&aacute;maras. La familia abre el paquete so&ntilde;ado por el joven. Puede ser una estanter&iacute;a Smagora, Baggebo o quiz&aacute;s la peligrosa Billy, que debe su nombre a un montaje tan traicionero como el famoso pistolero del Viejo Oeste. Las escenas recortadas incluyen una agria discusi&oacute;n de los padres sobre la capacidad de entender las instrucciones. La bronca de la pareja crece cuando un malentendido les hace echar en falta uno de los tornillos. Pero la cosa estalla, tras iniciar el montaje, cuando descubren que al poner el primer panel al rev&eacute;s, los sucesivos carecen de sentido y equilibrio. Mientras el ni&ntilde;o llora desconsolado, padre y madre deciden mandarse mutuamente a la estepa sueca. El chico, s&oacute;lo en casa, aparece en la toma final acariciando en la cama los tel&eacute;fonos m&oacute;viles de sus padres, con la esperanza de volver a tener una vida en com&uacute;n. Fin. Lo ven, no era tan sencillo. La agencia creativa del anuncio de la loter&iacute;a no se ha atrevido a retroceder hasta la lista de d&eacute;cimos premiados de 1975 y se han quedado en 1995. Han sentido m&aacute;s v&eacute;rtigo que memoria. Malos tiempos para la l&iacute;rica pol&iacute;ticamente arriesgada. En el mensaje publicitario de la loter&iacute;a se incita a la delincuencia por relevar datos privados (total en Navidad, salvo al fiscal general, todos los jueces son permisivos con aplicar la ley). A lo que se suma el comportamiento obsesivo de la protagonista (&iquest;no pod&iacute;a ser &eacute;l?) llamando a horas intempestivas a su familia para, con el susto, provocar un infarto a sus padres al despertarlos a las tres y trece horas de la ma&ntilde;ana. No sabemos si al colgar llaman a un cardi&oacute;logo para ellos o a un colega para que trate a su hija. Y adem&aacute;s &iquest;para qu&eacute; iba a cobrar el agraciado, ahora abuelo, un d&eacute;cimo con unos 9.000 euros de premio, al cambio actual? Todos sabemos que, si el amor de nuestra vida nos regala un boleto premiado con ese dinero, lo l&oacute;gico es ponerlo en un cuadro y no cobrarlo. Nada de celebrarlo juntos, por supuesto &iquest;Para qu&eacute; dedicar su cobro a la compra de pa&ntilde;ales, biberones y gastos de guarder&iacute;a del nuevo reci&eacute;n llegado? Lo mejor es enmarcarlo, para luego perderlo. No cuela.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, los otros finales nos permiten traicionar la nostalgia comercial con memes muy personales. Unos lo llaman autodefensa y otros, gamberrismo, pero todos tenemos derecho a nuestro propio guion de vida y continuidad, por mucho que se acerque el fin de a&ntilde;o. &iexcl;Que estamos en noviembre! &iexcl;Un poquito de por favor! Claro que, si nos acordamos de que ma&ntilde;ana se cumplen 50 a&ntilde;os de la muerte de Franco, la nostalgia nos hace tiritar. No voy a sacar mucho hero&iacute;smo porque mi alegr&iacute;a por la muerte del dictador se limit&oacute; a celebrar con la mayor&iacute;a de la chavaler&iacute;a, que no hab&iacute;a colegio. Recuerdo eso y los chistes sobre el golpista moribundo que hoy hubieran aparejado m&aacute;s de una condena por los jueces de la Inquisici&oacute;n que siguen en activo.
    </p><p class="article-text">
        La nostalgia es peligrosa porque es enemiga de la historia. Hoy se ha institucionalizado y normalizado una rebeld&iacute;a descerebrada contra la democracia. La ultraderecha se apodera de ese falso sentimentalismo para construir un relato diferente del vivido y sufrido por tantos hombres y mujeres que lucharon por las libertades. Y la derecha act&uacute;a de c&oacute;mplice, y deja hacer, por lo que puedan necesitar de ayuda mutua en sus alianzas presentes y futuras. Durante m&aacute;s de 40 a&ntilde;os nos toc&oacute; el 'Gordo' de Franco. Algunos quieren cobrar ahora un premio que nos dej&oacute; firmado con su pedrea contra las libertades. Con ganas, y sin nostalgia, toca defender, consolidar y avanzar en lo conseguido para seguir construyendo un guion de futuro en progreso. Con los derechos no se juega.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/gordo-franco_132_12777128.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 05:01:01 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Aragón Help]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aragon-help_132_12760017.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d7f17ed-56f6-4f89-aa2b-f85368720fc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aragón Help"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mensaje del alcalde elegido en la ciudad de los rascacielos se resume en cuatro palabras: humor, eficacia, lealtad y propuestas (HELP). Justo la antítesis de lo que en España hace Feijóo y en Aragón practican Azcón, Chueca, Orduna o Buj</p></div><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n es el fruto de una receta en cuyos ingredientes hay cinco raciones de empat&iacute;a por cada cucharada de informaci&oacute;n. Si nos pasamos con los datos, generamos desconexi&oacute;n, y si se nos va la mano con lo emocional provocamos una irracionalidad tan fiel como vol&aacute;til. Mentimos para gustar y defraudamos cuando nos conocen. Nos pasa porque nos enga&ntilde;amos nosotros mismos para resultar atractivos, y enfadamos a los dem&aacute;s si somos sinceros. Por una cosa o por otra nos cuesta encontrar un desequilibrio que parezca razonable. Somos seres rec&iacute;procos que damos lo que buscamos, aunque no lo tengamos. Pedimos a los otros que nos respondan como deseamos y no como son. Todo es un intercambio de medias verdades que construyen una gran falsedad llena de certezas. La reciprocidad es una caracter&iacute;stica de muchas especies, que en los humanos cobra todo su inter&eacute;s. Puede ser que hoy te invite yo al caf&eacute;, con la condici&oacute;n de que t&uacute; lo pagues ma&ntilde;ana. M&aacute;s te vale. Pero si quiero resultar atractivo a otras personas, les ofrecer&eacute; lo que quiero recibir, no lo que puedan necesitar. El ego&iacute;smo social nos lleva a ofrecer mucho para recolectar m&aacute;s. Incluso adornamos el escenario y maquillamos nuestros objetivos para darles atractivo. Es lo que llamamos en psicolog&iacute;a &ldquo;efecto halo&rdquo;. Adjudicamos caracter&iacute;sticas positivas a todo aquello que nos causa inter&eacute;s. Aunque, al mismo tiempo, empeoramos el conjunto que describe a una persona, por un detalle negativo que no nos convence, por muy menor que sea. El caso es que el cerebro rellena con expectativas, acordes a nuestros deseos, los vac&iacute;os de informaci&oacute;n que tenemos. Este fen&oacute;meno, que analiz&oacute; a principios del siglo XX el psic&oacute;logo norteamericano Edward Thorndike, se ha venido aplicando en diversas t&eacute;cnicas de marketing y comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La reciprocidad en la sinton&iacute;a pol&iacute;tica es la clave del &eacute;xito. Quienes representan al electorado saben que, si son como sus votantes, es m&aacute;s probable que cuenten con su apoyo. Las personas que acuden a las urnas lo hacen para elegir a los que m&aacute;s se les parecen, y no tanto a los que mejor les van a representar. En ese intercambio reside el poder, si esa relaci&oacute;n fuera justa. Porque el esfuerzo y el dinero que se destina a disimular la reciprocidad entre personas elegibles y electas es abrumador. De ah&iacute; que la confianza que, hoy por hoy, no nos han arrebatado ni la inteligencia artificial ni la estupidez natural, sea la variable m&aacute;s constante de esta mutua relaci&oacute;n. Sin pensamiento cr&iacute;tico no hay cr&iacute;tica alguna para reflexionar y actuar en consecuencia. Algo que s&oacute;lo se puede aprender en los institutos a trav&eacute;s del impulso de quienes ense&ntilde;an a pensar por m&eacute;ritos propios. Sin duda la asignatura m&aacute;s dif&iacute;cil de impartir y de asimilar.
    </p><p class="article-text">
        En Europa, los progresistas hemos respirado ante el ahogo extremista de las derechas que rodean a esta aldea hispana de la izquierda en la que vivimos. Nos rodean encuestas de miedo, mensajes de ira, jueces de guerra y medios llenos de odio. La victoria de las candidaturas de la izquierda en el pa&iacute;s de Trump tiene algo de resistencia, bastante de refuerzo ideol&oacute;gico, mucho de esperanza y todo por aprender. No deja de ser curioso que dos de las capitales m&aacute;s importantes del mundo, como son Londres y Nueva York, tengan perfiles plurales y progresistas en sus alcald&iacute;as. Era evidente la necesidad del Partido Dem&oacute;crata de refundarse para hacer frente a la tentaci&oacute;n autoritaria del actual inquilino de la Casa Blanca. Pero a&uacute;n resulta m&aacute;s patente la urgencia de los azules para acometer un rearme de liderazgos y reciprocidad con un electorado que hab&iacute;a quedado hu&eacute;rfano. El equipo formado por Ocasio-Cortez, Sanders y Mamdani es un excelente tridente de lo que la izquierda puede y debe ofrecer en el futuro. Zohran ha sido capaz de comunicar con la dosis exacta de informaci&oacute;n y emoci&oacute;n que le ha vinculado al electorado. El &eacute;xito de su campa&ntilde;a ha sido la reciprocidad. Mensajes directos, simp&aacute;ticos, sencillos, frescos y sinceros. No se trataba de votar a un pol&iacute;tico, sino a un neoyorquino o neoyorquina cualquiera. Si eres como yo, es sencillo apoyarnos juntos &iexcl;Es la reciprocidad, est&uacute;pidos republicanos!
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, y en Arag&oacute;n, seguimos lejos de la reciprocidad colaborativa y nos mantenemos en la descalificaci&oacute;n corporativa. No hay tregua porque la paz se asimila a la rendici&oacute;n. No hay avances porque el debate pol&iacute;tico de trincheras es propio de la Primera Guerra Mundial de la Comunicaci&oacute;n. Las v&iacute;ctimas civiles de tanto bombardeo quedan sepultadas bajo los escombros m&aacute;s extremistas. Los refrescos llegan aturdidos al frente y los gases lacrim&oacute;genos les confunden de bando. Esto s&oacute;lo beneficia a los viejos generales de la pol&iacute;tica, aunque algunos hayan llegado al ej&eacute;rcito hace s&oacute;lo unos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El mensaje del alcalde elegido en la ciudad de los rascacielos se resume en cuatro palabras: humor, eficacia, lealtad y propuestas (HELP). Sinton&iacute;a, cercan&iacute;a, buen rollo, capacidad resolutiva para solucionar los problemas y alternativas propositivas hechas desde, y para, el sentido com&uacute;n. Eso es el m&eacute;todo HELP. Justo la ant&iacute;tesis de lo que en Espa&ntilde;a hace Feij&oacute;o y en Arag&oacute;n practican Azc&oacute;n, Chueca, Orduna o Buj. La reciprocidad exige romper la din&aacute;mica de confrontaci&oacute;n actual y arriesgar. Saltar del tablero de alambradas y proponer respuestas de vida. Tapar los ca&ntilde;ones con mantequilla, aunque hayamos de hablar ahora m&aacute;s de vivienda que de comida. M&aacute;s de sanidad p&uacute;blica que de beneficios fiscales. M&aacute;s de educaci&oacute;n p&uacute;blica que de universidades privadas. M&aacute;s de oportunidades que de ansiedades. La comunicaci&oacute;n rec&iacute;proca exige dar respuestas y no estancarse en los agravios. Arag&oacute;n necesita la reciprocidad de una presidenta que, como Mamdani, empatice con las y los aragoneses. Por eso, Arag&oacute;n HELP.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aragon-help_132_12760017.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Nov 2025 05:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aragón Help]]></media:title>
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