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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Mendi]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-mendi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Mendi]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Pobres pero deshonrados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pobres-deshonrados_132_13234579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ab18187-0626-4ac1-894b-c6585e278c74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pobres pero deshonrados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Natalia Chueca inaugura mañana la Zaragoza que florece y no puede permitir que haya personas mustias durmiendo en el seno de los parques</p></div><p class="article-text">
        Los pobres nos dan pena, miedo, rabia y asco. El orden que nos provocan estas emociones altera el producto de su soluci&oacute;n. La compasi&oacute;n sirve de ayuda, el asco de rechazo, el temor de huida y la rabia de rebeld&iacute;a. Es el resultado de un estigma social con el que convivimos desde que nacemos. Lo padecen los otros, pero nos miran a nosotros. Es un fen&oacute;meno que analiz&oacute; el soci&oacute;logo canadiense Erving Goffman en su obra de 1963 'Estigma: la identidad deteriorada'. En resumidas cuentas, el estigma social es la asignaci&oacute;n de etiquetas negativas a personas o grupos por rasgos como su apariencia, salud, orientaci&oacute;n sexual, raza o creencias. Estas etiquetas generan discriminaci&oacute;n y exclusi&oacute;n, y no solo dependen de actitudes individuales, sino tambi&eacute;n de normas sociales y estructuras de poder que perpet&uacute;an prejuicios. Sus efectos van m&aacute;s all&aacute; del plano emocional: pueden provocar ansiedad, depresi&oacute;n y baja autoestima, adem&aacute;s de limitar el acceso a oportunidades educativas, laborales o sanitarias. Tambi&eacute;n afecta a las relaciones sociales, favoreciendo el aislamiento y dificultando la integraci&oacute;n. El estigma mantiene desigualdades y afecta de forma profunda la vida de quienes lo sufren, por lo que resulta clave identificarlo y combatirlo para avanzar hacia una sociedad m&aacute;s justa. La pobreza es un tipo de discriminaci&oacute;n. Quiz&aacute;s la m&aacute;s universal y numerosa. Tambi&eacute;n la m&aacute;s cercana y con m&aacute;s historia. Tan longeva como el hambre y con tanto futuro como la desigualdad. Los pobres enriquecen a los que m&aacute;s tienen. Y &eacute;stos necesitan distanciarse para ejercer de poderosos. Es la principal clase social. Se trata de un grupo en el que nunca nos vemos y, a la vez, un colectivo en el que nos meten sin que nos enteremos. Hasta que llega la exclusi&oacute;n que obliga a tomar conciencia de que ya no pertenecemos a la sociedad, por mucho que queramos. La reinserci&oacute;n se ve como una 'okupaci&oacute;n' de la paz social al poner en riesgo la estabilidad diferencial.
    </p><p class="article-text">
        Nos tranquilizamos al imaginarnos que todos los pobres son unos estafadores. Nos enga&ntilde;an, por pedir en la calle para lo que no necesitan. Convertimos en vividores a todos los mendigos porque las mafias utilizan, en algunos casos, a sus hijos como negocio. Porque hay pobres, de verdad. Y luego est&aacute;n los que, de verdad, son pobres. Es lo mismo, pero no es igual. La sinceridad es tan cara que mentimos como pobres. Nos empobrecemos con las falsedades para tapar nuestras necedades. Debatimos sobre la prioridad nacional que nos imponen las derechas, pero no tenemos problemas en aceptar la prioridad dineral como regla general. Berlanga sentaba a un pobre en su mesa (Pl&aacute;cido, 1961). Y la iglesia cat&oacute;lica acoge con la pasi&oacute;n de cada a&ntilde;o a desfavorecidos como los de Lavapi&eacute;s, lavando sus pies. 
    </p><p class="article-text">
        Somos pobres, pero honrados, es el grito que nos han impuesto los ricos para que nos sintamos orgullosos de nuestro raqu&iacute;tico bolsillo. Los que m&aacute;s tienen son unos desgraciados deshonrosos que malviven como opulentos indecorosos. La pobreza es f&aacute;cil de eliminar. Se trata de prorratear la deuda que tenemos con los necesitados, de forma proporcional, entre los que tenemos m&aacute;s que ellos. Y hacerlo a trav&eacute;s de una inversi&oacute;n en servicios p&uacute;blicos de asistencia y acompa&ntilde;amiento social para la reinserci&oacute;n. Entonces caemos en la cuenta de que todos ser&iacute;amos pobres si tuvi&eacute;ramos que pagar de nuestro bolsillo la sanidad o la educaci&oacute;n p&uacute;blica. Preferimos pensar que eso ya viene de serie con el nacimiento, y evitamos recordar las batallas que dieron los que nos antecedieron por hacerlo posible. No queremos ni pensar en que podamos perder lo cotidiano, votando a los que nos quieren convertir en mendigos, porque no podemos ser pobres.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, la alcaldesa de Zaragoza quiere castigar a los pobres por serlo. Porque ella lo vale y ellos no. Natalia Chueca inaugura ma&ntilde;ana la Zaragoza que florece y no puede permitir que haya personas mustias durmiendo en el seno de los parques. Desenfocar&iacute;an sus selfis de bien quedar y mejor posar. Las derechas califican al sinhogarismo como un problema individual de falta de civismo, y no asumen que se trata de un fracaso colectivo. Primero los castigan, luego los multan y finalmente les condenan a trabajos forzados para la sociedad. El negocio es redondo. Cuando la pobreza no puede ocultarse se penaliza, y si no puede pagar, se explota en beneficio de los que sancionan. Aprovechan tambi&eacute;n para estigmatizar y culpabilizar la diversidad cultural, creando problemas donde no los hay, evitando que las mujeres accedan con el rostro oculto a las oficinas municipales. Eso s&iacute;, la hipocres&iacute;a de la condescendencia se muestra a la hora de utilizar parroquias cat&oacute;licas como supuesto punto de protecci&oacute;n contra la violencia machista. Menos mal que no ha suscrito el convenio con el arzobispado para que acudan all&iacute; los ni&ntilde;os que puedan sufrir violencia parental o acoso. 
    </p><p class="article-text">
        El problema de los pobres, para los ricos, no es que carezcan de medios para vivir, sino que ponen en cuesti&oacute;n el sistema que les hace poderosos. Porque aceptan la desigualdad, pero no la dignidad de los que menos tienen. Los quieren pobres, pero deshonrados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pobres-deshonrados_132_13234579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 04:00:37 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Malditos roedores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/malditos-roedores_132_13215813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d6d4174-c8ff-43d7-b6e0-b0877e4dffad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Malditos roedores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Aragón no hemos escuchado a nuestro presidente ofrecer apoyo logístico y medios para colaborar en el traslado que se pudiera necesitar para hacer frente a esta crisis. Será que no está mucho por el Pignatelli</p></div><p class="article-text">
        Los humanos somos seres roedores. Preferimos tocar con insistencia las narices de los dem&aacute;s, antes que romper de golpe sus tabiques nasales. Nos gusta disfrutar pausadamente del placer que nos produce el poder que imponemos. Vamos carcomiendo relaciones para que el deterioro no caiga en nuestra responsabilidad. Ara&ntilde;amos favores para llegar a la cima antes que los dem&aacute;s. Pero no tenemos pudor en empujar hacia el precipicio a quienes se interponen en nuestra codicia. Somos gotas malayas contra otros, pero no tenemos paciencia con nosotros mismos. Vivimos como roedores, desgastando el futuro, y morimos como rumiantes lamentando el pasado.
    </p><p class="article-text">
        Hay roedores simp&aacute;ticos como las ardillas y otros que nos dan repel&uacute;s, como las ratas de alcantarilla. Los conejos hacen gracia, con caracoles, hasta que se convierten en una plaga y nos tocan los bemoles. Hay m&aacute;s de dos mil especies de roedores. Son mam&iacute;feros, como nosotros, aunque algunos tienen mala leche. Provenimos de lugares diferentes; el homo sapiens, de &Aacute;frica, y las ratas del sudeste asi&aacute;tico. Las ratas pardas, en concreto, llegaron a Europa hace ya m&aacute;s de mil ochocientos a&ntilde;os. Estos animales han propagado epidemias mortales, como la famosa peste negra del siglo XIV. Aunque matan menos que los humanos con sus guerras y limpiezas &eacute;tnicas. Las personas compartimos con los roedores m&aacute;s del noventa y cinco por ciento de los genes. Y nuestras conexiones cerebrales son muy similares a las suyas. Es el motivo por el que, en las investigaciones, los ratones nos ayudan a prevenir y curar enfermedades.
    </p><p class="article-text">
        Por lo que se refiere al comportamiento com&uacute;n de ratas y humanos, sabemos que estos animales prefieren ayudar a los de su mismo grupo. &nbsp;En diversos experimentos, los cient&iacute;ficos descubrieron que las ratas de laboratorio pod&iacute;an rescatar a una compa&ntilde;era en apuros,&nbsp;pero no a una rata que consideraban&nbsp;una extra&ntilde;a.&nbsp;Daniela Kaufer, profesora de neurociencia en la Universidad de Berkeley (California), descubri&oacute; que la identidad de grupo de la rata angustiada influye en la respuesta neuronal que ofrece a la hora de ayudar a otros sujetos. En resumen, que compartimos con los roedores diversos mecanismos neurobiol&oacute;gicos que act&uacute;an en relaci&oacute;n al cuidado de los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de toda la ayuda que nos prestan estos animalitos, los utilizamos con desprecio en t&eacute;rminos de conducta. Calificamos la cobard&iacute;a humana con un comportamiento que no tienen las ratas. Los taca&ntilde;os que nos clavan sus incisivos en nuestra cartera no tienen nada que ver con los roedores tan desprendidos que nos acompa&ntilde;an a la hora de comer y procrear. Los ratones se atracan, pero no nos atracan como los rateros del tecnocapitalismo, para dejarnos con piel de rata. Los poderosos abandonan el barco, pero los dem&aacute;s les rescatamos el banco con nuestro dinero. El queso de las religiones utiliza la trampa de la vida eterna para prorratear las pertenencias de los dem&aacute;s, en beneficio de sus iglesias. P&eacute;rez, el ratoncito, trapichea con dientes de leche para pagarse los implantes que necesitar&aacute; de viejo. El matarratas ha terminado siendo un arma homicida m&aacute;s eficaz contra las personas que contra los animales. Por algo ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Es una paradoja que los roedores sean tan solidarios y las personas tan ego&iacute;stas. En la reciente crisis sanitaria hemos utilizado a los ratones como si fueran piratas virulentos, porque as&iacute; pod&iacute;amos tratar al pasaje como inmigrantes de patera. Tenemos m&aacute;s miedo a las personas que viajaban en el buque del hantavirus que a las ratas que pudieron infectarlos en Sudam&eacute;rica. El barco &ldquo;Hondius&rdquo;, conforme se acercaba a nuestra c&aacute;psula protectora, cambiaba su nombre al lat&iacute;n &ldquo;Odius&rdquo;. Una denominaci&oacute;n m&aacute;s propia de un cayuco en el Mediterr&aacute;neo. El presidente de Canarias ejerci&oacute; de &ldquo;Clavijus Magn&iacute;ficus&rdquo; para filosofar sobre la nada y la rata, en contraposici&oacute;n a la rata que nada. Frente a eso, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud y el Gobierno de Espa&ntilde;a, se pusieron del lado de la ciencia y la humanidad. Algo que siempre deber&iacute;a estar unido. Por mucho que las derechas prefieran la insolidaridad y el odio, el criterio de prioridad nacional no entiende mucho de virus. En cambio, Feij&oacute;o y Abascal prefirieron cazar votos, en medio de la tragedia. Han intentado atrapar, una vez m&aacute;s, a Pedro S&aacute;nchez &ldquo;Pixie&rdquo; y a M&oacute;nica Garc&iacute;a &ldquo;Dixie&rdquo;. Al final regresan con el rabo entre las piernas y se les oye mascullar aquella frase que soltaba el gato Sr. Jinks tras cada nuevo fracaso: malditos roedores.
    </p><p class="article-text">
        En Arag&oacute;n no hemos escuchado a nuestro presidente ofrecer apoyo log&iacute;stico y medios para colaborar en el traslado que se pudiera necesitar para hacer frente a esta crisis. Ser&aacute; que no est&aacute; mucho por el Pignatelli. Lleva trece d&iacute;as elegido, desde que tom&oacute; posesi&oacute;n, y ya ha pasado un tercio de su mandato fuera de Espa&ntilde;a. Sin contar las jornadas de viaje, disfrut&oacute; tres d&iacute;as la semana pasada en Bruselas, y ayer otro m&aacute;s de regalo coincidiendo con su vicepresidenta Mar Vaquero. Ser&aacute; que Azc&oacute;n, como Ayuso, no se resisten a los bombones. Su colega de Madrid ha montado un cacao en M&eacute;xico y le han devuelto taza y media. Que se cuiden los dos, porque el chocolate les encanta a las ratas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/malditos-roedores_132_13215813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 05:00:25 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amapolas en Aragón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/amapolas-aragon_132_13198285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3a14e0a-2555-4cdf-af33-a10856090aac_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142384.jpg" width="5977" height="3362" alt="Amapolas en Aragón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La coalición entre PP y Vox volverá a fracasar, de la misma manera que Azcón repitió el mismo discurso de hace tres años</p></div><p class="article-text">
        Las personas destacan porque son capaces de liderar o porque evitan que otros lo hagan. La primera estrategia requiere iniciativa propia en positivo, esfuerzo y fijar unas metas accesibles que alcanzar para conseguir objetivos. Pero los que se dedican a decapitar a supuestos rivales, gastan su tiempo y energ&iacute;a destrozando posibles competidores y prefieren rodearse de perfiles grises que no les hagan sombra. En psicolog&iacute;a hablamos del denominado s&iacute;ndrome de la amapola alta, aunque el nombre m&aacute;s t&eacute;cnico hace alusi&oacute;n a la tendencia que tienen algunas personas a criticar o menospreciar a quienes obtienen &eacute;xito y destacan sobre el resto de los mortales. Esta denominaci&oacute;n toma su nombre de la imagen que recorta la flor m&aacute;s destacada del campo, con el fin de igualarla a las dem&aacute;s, mostrando el deseo de reducir a los que sobresalen del resto. 
    </p><p class="article-text">
        Desde un punto de vista m&aacute;s profesional, hablamos del s&iacute;ndrome de alta exposici&oacute;n. Una respuesta tan humana como desagradable, que ocurre en todas las culturas, y que suscita el odio del grupo contra quienes destacan. Es muy habitual en los entornos laborales, pero m&aacute;s com&uacute;n de lo que se cree en el entorno familiar y social. Podr&iacute;a confundirse con la envidia, pero en realidad, el &eacute;xito ajeno hace que las limitaciones propias sean m&aacute;s llamativas. Es una conducta que incluso se fomenta desde las estructuras de poder con el fin de mejorar los beneficios, aunque provoque enfrentamientos entre los que se disputan el podio de la relevancia. De ni&ntilde;o recuerdo en mi colegio a un profesor que siempre pon&iacute;a delante a los listos que respond&iacute;an con m&aacute;s conocimiento. Los dem&aacute;s retroced&iacute;amos en la clasificaci&oacute;n, pero los nominados a 'listillo' de la clase no eran precisamente los m&aacute;s queridos. Al fin y al cabo, es lo mismo que hacen algunas empresas para elegir al empleado del mes. Claro que, cuando hay dinero o ascensos de por medio, los celos pueden llevar al 'peloticidio'. Sin duda, ser&iacute;a un homicidio involuntario con eximente por exageraci&oacute;n. Precisamente, esta tensi&oacute;n que sufren los que destacan les induce un miedo a situarse por encima del resto. Es un efecto contradictorio que provoca este s&iacute;ndrome. As&iacute; que personas brillantes, deciden no exponerse por lo que se provoca una p&eacute;rdida de talento para el conjunto de la sociedad. Y es que el talento no se crea ni se destruye. S&oacute;lo se transmite si se cultiva. Dec&iacute;a el escritor Allan Poe que la estupidez es el talento para la equivocaci&oacute;n. As&iacute; que abunda en el universo humano.
    </p><p class="article-text">
        Un par de experimentos realizados en Australia con estudiantes, y en las Universidades de Canterbury y Waikato en Nueva Zelanda, constataron que el fen&oacute;meno de la alta exposici&oacute;n pod&iacute;a disminuir el rendimiento de cualquier grupo en un veinte por ciento. En dichos estudios se observaba c&oacute;mo los alumnos se alegraban de que otros m&aacute;s inteligentes fracasaran, en mayor medida a que lo hicieran otros con notas de nivel promedio. Tambi&eacute;n se lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n que atacar a las personas que sobresalen disminuye la probabilidad de que estas emprendan, pongan en marcha buenas ideas y baja su capacidad para asumir riesgos. El soci&oacute;logo alem&aacute;n M&aacute;x Weber teoriz&oacute; este fen&oacute;meno explicando que en ciertos grupos sociales ganar prestigio y poder es un juego a suma cero, por lo que existe una tendencia m&aacute;s marcada a querer derribar a las &ldquo;amapolas altas&rdquo;. Esto se produc&iacute;a porque, en dichos grupos, solo hay una cantidad limitada de prestigio que se debe compartir entre sus miembros, as&iacute; como una cantidad espec&iacute;fica de atenci&oacute;n, autoridad y recursos.&nbsp;Seg&uacute;n su teor&iacute;a, para que alguien suba, otro debe caer, ya que solo as&iacute; se puede mantener el equilibrio.
    </p><p class="article-text">
        Y la vida pol&iacute;tica genera demasiados campos de amapolas, recortadas de ideas, y cruces regadas con odio hacia el que destaca. En este caso contra el que se considera diferente por su piel, sus ideas, su cultura, su religi&oacute;n o su nivel de vida. De eso vive una ultraderecha que gangrena los gobiernos en los que entra y devora la moderaci&oacute;n de quienes les abren la puerta. Porque el uniforme del nuevo fascismo est&aacute; tejido con amapolas recortadas de derechos para la ciudadan&iacute;a. S&oacute;lo toleran la prioridad de sus espinas nacionales para que otros no disfruten de la naturaleza y su diversidad. Ese es el modelo de Gobierno de Espa&ntilde;a que quiere Abascal y que ha impuesto en Extremadura y Arag&oacute;n. Desde luego, la ultraderecha no enga&ntilde;a. Aunque vive de enga&ntilde;os, gracias a los desenga&ntilde;os de mucha gente. Porque el fascismo democr&aacute;tico no existe, pero ha dejado de ser una paradoja que ha asumido con su voto una parte de la poblaci&oacute;n, para convertirse en un peligro que acecha a la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Arag&oacute;n quiere desregular las amapolas de nuestra Comunidad con las tijeras de la ultraderecha. Pero es muy dif&iacute;cil manejar una cizalla a dos manos, aunque coincidan en el recorte. La coalici&oacute;n entre PP y Vox volver&aacute; a fracasar, de la misma manera que Azc&oacute;n repiti&oacute; el mismo discurso de hace tres a&ntilde;os. Porque el pacto de los que no se f&iacute;an es el acuerdo de los que se van a traicionar. Los dem&aacute;s sembraremos los campos de Arag&oacute;n con semillas de resistencia de las que brotar&aacute;n amapolas. Recordaremos a Gloria Fuertes recitando su poema: &ldquo;Crecieron las amapolas&rdquo;. Me dijeron/ O te subes al carro/ o tendr&aacute;s que empujarlo/ Ni me sub&iacute; ni lo empuj&eacute;/ Me sent&eacute; en la cuneta/ y alrededor de m&iacute;/ a su debido tiempo/ brotaron las amapolas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/amapolas-aragon_132_13198285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 04:00:44 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desregular, tirando a mal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/desregular-tirando-mal_132_13180573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a90ab392-57ae-4fb3-a596-f5c8d523f9ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desregular, tirando a mal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La desregulación se notará enseguida en la ya maltrecha sanidad y educación pública. También en los servicios sociales. Se utilizará la palabra libertad para encadenarnos a la precariedad y para que no haya criterios de igualdad y oportunidad. Sólo de prioridad nacional</p></div><p class="article-text">
        La vida es el equilibrio que regula la tensi&oacute;n existente desde que nacemos hasta que morimos. Crecemos de forma regular hacia la vejez. Comemos con regularidad, siempre que no estemos en un mundo irregular de pobreza, guerras y hambrunas. De salud vamos regular, que es la mejor forma de estar bien, aunque parezca que estamos fatal. Ir al ba&ntilde;o con regularidad es una magn&iacute;fica se&ntilde;al que ayuda a regenerar nuestra flora intestinal. Si el coraz&oacute;n late regular, sin arritmias, es que bombea adecuadamente, a pesar de que seamos aficionados zaragocistas. Nos consideramos ciudadanos regulares porque los que se creen buenos y patriotas, deciden los que son irregulares. Ni bueno ni malo es soso. Ni f&uacute; ni fa, es un regular espectacular. 
    </p><p class="article-text">
        En psicolog&iacute;a, la mayor&iacute;a de las consultas y peticiones de ayuda profesional nos piden que ayudemos a las personas a ser regulares. La alteraci&oacute;n de la conducta, por malestar, produce una desaz&oacute;n que altera el estado de &aacute;nimo, el pensamiento o la forma de transitar a diario. Unas veces la tristeza, otras la ansiedad y la falta de habilidades, hacen que se desborde el caudal regular de nuestro comportamiento. Los problemas son los seres m&aacute;s irregulares que habitan entre nosotros. Nunca sabemos c&oacute;mo llegan y nos cuesta abordar soluciones para afrontarlos. Si somos conscientes de la imposibilidad de arreglar todo con normalidad, porque no todo depende de nuestras manos, viviremos regulares. Algo que se parece bastante a la felicidad. 
    </p><p class="article-text">
        El problema es que no nos ense&ntilde;an en la escuela a vivir regular, sino a competir por una irregularidad que adelante a los dem&aacute;s y destaque del resto. Nos fuerzan a elegir entre formar parte del anclado pelot&oacute;n de la mayor&iacute;a o de la &eacute;lite irregular de triunfadores. Ni una cosa ni la otra. Lo mejor es ser regular. Asentar una personalidad propia, con autoestima e identidad propia, sin la obsesi&oacute;n de un triunfo contra quienes nos rodean, es una opci&oacute;n que nos sienta regularmente bien. No es f&aacute;cil. Hay que saber manejar con soltura los grifos de los sentimientos para que las emociones no nos desborden. Para ello utilizamos la autorregulaci&oacute;n emocional que nos permite identificar lo que nos ocurre, monitorizar su progreso e intervenir en el mismo para corregir las fugas y carencias. La idea de autorregulaci&oacute;n emocional se fundamenta en la teor&iacute;a modal de las emociones. Esta&nbsp;<strong>considera que las emociones no son reacciones instintivas, sino que se dan por diferentes motivos, como el contexto, la predisposici&oacute;n de la persona</strong>&nbsp;y, es aqu&iacute; donde entrar&iacute;a la idea de la autorregulaci&oacute;n, la capacidad del individuo para moderar sobre su humor. Las herramientas que utilizamos en psicolog&iacute;a para controlar este descontrol emotivo son, entre otras, la supresi&oacute;n de pensamientos (cambiar la emoci&oacute;n pensando en otra cosa menos estresante que nos lleve a modificarla), la reconsideraci&oacute;n emocional (pensar en el futuro con la nueva situaci&oacute;n emocional para as&iacute; racionalizarla) y el distanciamiento cognitivo (vernos desde fuera para analizarnos como un espectador). Est&aacute; claro que, en el &uacute;ltimo encuentro disputado entre el Huesca y el Real Zaragoza, sobr&oacute; ansiedad (producto de la frustraci&oacute;n) y faltaron respuestas de autocontrol frente al fracaso de no conseguir las metas propias o del equipo. Las personas que se han alegrado del pu&ntilde;etazo de Andrada, y lo disculpan, son las mismas que votan a la ultraderecha. No cometer&iacute;an una agresi&oacute;n, ni se muestran racistas, xen&oacute;fobos o excluyentes, pero votan para que otros lo sean y se ensucien las manos por ellos. Aunque el problema que tienen estos extremistas del falso patriotismo es si aplicar&iacute;an la &ldquo;prioridad nacional&rdquo; en defensa de Pulido antes que a un argentino. Hasta los ultras tienen sus contradicciones.
    </p><p class="article-text">
        Hoy ser&aacute; investido Azc&oacute;n con los votos de una ultraderecha de la que reneg&oacute; y despreci&oacute; cuando se fueron de su gobierno. Vuelve m&aacute;s d&eacute;bil y como el bar&oacute;n que m&aacute;s ha perdido de los que han ido a elecciones. El presidente andaluz dice que no quiere acabar como &eacute;l: cautivo y desarmado, en manos de Vox. Lo &uacute;nico que sabemos es que tendremos un gobierno desregular, tirando a mal. Ese es su plan de gesti&oacute;n en el Pignatelli. Hasta ahora el m&aacute;ximo exponente de la desregulaci&oacute;n es la motosierra argentina de Milei. Menos derechos, privatizaciones, destrucci&oacute;n del sector p&uacute;blico y eliminaci&oacute;n de normas y leyes que regulan para proteger a la ciudadan&iacute;a. La desregulaci&oacute;n se notar&aacute; enseguida en la ya maltrecha sanidad y educaci&oacute;n p&uacute;blica. Tambi&eacute;n en los servicios sociales. Se utilizar&aacute; la palabra libertad para encadenarnos a la precariedad y para que no haya criterios de igualdad y oportunidad. S&oacute;lo de prioridad nacional. Porque los espa&ntilde;oles, primero. Sin que sepan decirnos qui&eacute;nes son m&aacute;s espa&ntilde;oles. Si los que pagan sus impuestos en nuestro pa&iacute;s o los nacidos en Espa&ntilde;a que tributan en para&iacute;sos fiscales. Se comienza separando a los espa&ntilde;oles con ocho apellidos alternos de L&oacute;pez y Garc&iacute;a, y se termina imponiendo que los aragoneses vamos antes que el resto. Los de Huesca, Teruel y Zaragoza fomentar&aacute;n sus divisiones que llevar&aacute;n al apartheid mutuo, tal y como hacemos las aficiones futboleras. Y pronto los de la capital ser&aacute;n m&aacute;s que los de los pueblos. Y mi barrio mejor que el tuyo. Y yo antes que nadie. Si llega ese momento, el fascismo ya nos habr&iacute;a ganado y todos seremos irregulares si no pensamos de forma autoritaria. Quiz&aacute;s el futuro Gobierno de Arag&oacute;n quiera desregular las normas del f&uacute;tbol y as&iacute; todos podamos vivir a pu&ntilde;etazos, de forma regular. Trabajemos para que ese momento no llegue. Desde la oposici&oacute;n y con la movilizaci&oacute;n. Frente a la dictadura de la uniformidad, la belleza de lo irregular es la fuerza de la diversidad. Somos libres porque nos ganamos la autonom&iacute;a en cada decisi&oacute;n y en cada voto. Participemos con regularidad, en la calle y en las urnas, para que el futuro sea regular.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/desregular-tirando-mal_132_13180573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 04:00:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desregular, tirando a mal]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cáritas al sol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/caritas-sol_132_13162242.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab3dbeae-56b0-4360-850d-54ce2e9f2431_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cáritas al sol"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A los de Génova, gobernar abrazados a los ultras les pone más cerca de Trump que del Papa</p></div><p class="article-text">
        La interpretaci&oacute;n es la expresi&oacute;n de una personalidad. Es una habilidad esc&eacute;nica que se manifiesta en la representaci&oacute;n de modalidades como el teatro, la &oacute;pera o el cine. Pero las personas interpretamos y actuamos a diario, ya sea para complacernos a nosotros mismos, a los dem&aacute;s o para evitar el desprecio ajeno. Es un mecanismo de defensa y, a la vez, una estrategia de adaptaci&oacute;n social. Somos m&aacute;s como debemos que como queremos. Por eso actuamos. Hay personas que se llegan a creer su papel hasta difuminar la realidad de su ficci&oacute;n. Otras, interpretan permanentemente porque tienen un control r&iacute;gido de conducta, en relaci&oacute;n con sus fines y no a sus sentimientos. Y para interpretar debemos mentir. Aunque no todas las mentiras forman parte de una escenograf&iacute;a psicol&oacute;gica. Hay personas que mienten para hacer el mal, no porque tengan alg&uacute;n tipo de desequilibrio mental. Un estudio de la Universidad Estatal de Michigan (EE.UU.) en 2010 revel&oacute; que una persona puede llegar a decir hasta 20 mentiras en un solo d&iacute;a. Aunque la media habitual est&aacute; en 1,65 embustes diarios. Cuanto mayor es la necesidad de actuar, crece la necesidad de interpretar y para eso necesitamos mentiras que nos hagan cre&iacute;bles. Otra famosa investigaci&oacute;n que se llev&oacute; a cabo en la Universidad de Ciencias Sociales y Humanidades de Breslavia (Polonia), analiz&oacute; las motivaciones que subyacen a las mentiras. Pues bien, las razones m&aacute;s habituales de estas interpretaciones mentirosas fueron las ego&iacute;stas (para buscar un beneficio propio), seguidas de las autodefensivas (para evitar un castigo), el temor a la p&eacute;rdida de una relaci&oacute;n (miedo al abandono) y, en &uacute;ltimo lugar, el deseo de protecci&oacute;n a la otra persona (la mentira piadosa).
    </p><p class="article-text">
        Somos buenos int&eacute;rpretes, pero entendemos mal las interpretaciones de los dem&aacute;s, porque traducimos los mensajes que nos llegan seg&uacute;n convengan a nuestros intereses, y no tal y como los emite el receptor. En este caso, la mezcla de interpretaci&oacute;n y traducci&oacute;n eleva la dificultad de sintonizar con el resto. Interpretamos m&aacute;s que entendemos. Deducimos m&aacute;s que analizamos. Y confirmamos lo que ya sab&iacute;amos, tal y como imagin&aacute;bamos. As&iacute; es dif&iacute;cil que triunfe la comprensi&oacute;n humana.
    </p><p class="article-text">
        No es complicado alcanzar acuerdos. Lo dif&iacute;cil es aplicarlos en funci&oacute;n de las interpretaciones de sus protagonistas. La mayor&iacute;a de pactos no se rompen por vulneraci&oacute;n sino por interpretaci&oacute;n. La semilla de la ambig&uuml;edad produce cosechas de decepciones. El riego de vaguedades provoca inundaciones de decepciones. Y el contexto es un pretexto para saltarse el texto. 
    </p><p class="article-text">
        La escena pol&iacute;tica rebosa de pactos, desacuerdos, amenazas y ultim&aacute;tums. Trump amenaza con su verborrea pero, al mismo tiempo, suspira por salir vivo de la guerra que ha impulsado junto a Netanyahu. El presidente norteamericano es un int&eacute;rprete de su delirio, aunque act&uacute;a con la sinceridad de su maldad. Le gusta sentir el poder que tiene con el odio que promueve. Mientras, S&aacute;nchez pide a la Uni&oacute;n Europea que rompa el acuerdo de asociaci&oacute;n con Israel. As&iacute; lo demand&oacute; ayer nuestro ministro de exteriores en la reuni&oacute;n que mantuvo con los Veintisiete responsables europeos en Luxemburgo. Los asesinatos y el genocidio del pueblo palestino no necesitan ninguna interpretaci&oacute;n sino condena, sanci&oacute;n y movilizaci&oacute;n contra los culpables.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, hoy ser&aacute; investida Guardiola como presidenta de Extremadura gracias al pacto con Vox. Puede que la presidenta del Parlamento aragon&eacute;s anuncie en breve la fecha de celebraci&oacute;n, al fin, del debate y votaci&oacute;n de Azc&oacute;n para que pueda ser ungido por la ultraderecha como presidente, de nuevo. La derecha extrema y la extrema derecha han conseguido batir el r&eacute;cord hist&oacute;rico de esta comunidad aut&oacute;noma para su elecci&oacute;n tras unos comicios. Puede ser la investidura m&aacute;s larga con el recorrido m&aacute;s corto. Toda una proeza de pereza.
    </p><p class="article-text">
        Ahora comienzan los problemas de las interpretaciones de los acuerdos que se han firmado. Las primeras disputas se han manifestado, antes incluso de la votaci&oacute;n prevista para hoy en M&eacute;rida. All&iacute;, el pacto del PP y Vox establece que la Junta extreme&ntilde;a &ldquo;suprimir&aacute; todas las subvenciones, ayudas, convenios y conciertos con ONGs que participen directa o indirectamente en la promoci&oacute;n, facilitaci&oacute;n o sostenimiento de la inmigraci&oacute;n ilegal, o que act&uacute;en como cooperadores necesarios de las mafias de tr&aacute;fico de personas&rdquo;. Algo que, seg&uacute;n los dirigentes ultras, ata&ntilde;e a organizaciones como C&aacute;ritas Espa&ntilde;ola, que se preocupa de atender a personas y colectivos vulnerables que necesitan atenci&oacute;n y apoyo. Pero sale Tellado, el brazo bronco del PP, y dice que el texto suscrito no afecta a esa entidad. Los de Feij&oacute;o saben lo que firman, pero ahora lo interpretan como quieren. Primero, porque les pone ante algunas de sus contradicciones. Y segundo, porque ese acuerdo est&aacute; lleno de pecados, seg&uacute;n sus convicciones. Curiosamente, el secretario general de los conservadores ha recordado que una medida similar se pact&oacute; tambi&eacute;n con Vox en 2023 en Arag&oacute;n y Baleares &ldquo;y en ninguno de estos casos se ha dejado de colaborar con esas organizaciones&rdquo;, ha se&ntilde;alado. As&iacute; que hay expectaci&oacute;n por ver si los pactos en las comunidades que todav&iacute;a no tienen Ejecutivo seguir&aacute;n por la senda de la ilegalidad o imposibilidad de llevar a la pr&aacute;ctica lo firmado. O la interpretaci&oacute;n ser&aacute; a conveniencia de los int&eacute;rpretes. Lo que nunca les ha entusiasmado a las derechas son los informes de prestigio, como los que elabora C&aacute;ritas, para denunciar la vulnerabilidad y la precariedad de personas y colectivos que sufren la injusticia y la desprotecci&oacute;n. Eso les da mucha grima, pero no les provoca sarpullido. Les basta un poco de crema protectora con un par de avemar&iacute;as y tres padrenuestros. A los de G&eacute;nova, gobernar abrazados a los ultras les pone m&aacute;s cerca de Trump que del Papa. Esta organizaci&oacute;n de la Iglesia cat&oacute;lica ayuda y sabe dar sombra acogedora a tanta gente que lo necesita. Pero los de Abascal prefieren poner C&aacute;ritas al sol.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/caritas-sol_132_13162242.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 06:48:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cáritas al sol]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Azcón el tardón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-tardon_132_13143400.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/20a76051-d188-4a48-90b3-47ccb7d79c2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Azcón el tardón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nolasco no quiere que el Día de Aragón en nuestra Comunidad tenga un presidente que vaya más allá de sus funciones</p></div><p class="article-text">
        El tiempo es relativo, pero su p&eacute;rdida es absoluta. Es una paradoja psicol&oacute;gica que explica la experiencia temporal. Siempre creemos que hemos malgastado el tiempo que ha transcurrido. Pero no valoramos el aprovechamiento del momento presente que nos aprisiona entre el recuerdo y la expectativa. Dos constantes pasivas que dirigen nuestra vida. Esa sensaci&oacute;n de haber desperdiciado el futuro que no ha llegado, y querer cambiar el pasado, a base de nostalgia, nos lleva a dejar pasar la vida, y no el segundero. Por eso la puntualidad no consiste en llegar a la hora. Sino llegar a tiempo. Es la forma de valorar a las personas, y a las vivencias, por encima de los relojes. Como dec&iacute;a el escritor Oscar Wilde: &ldquo;La puntualidad es el ladr&oacute;n del tiempo&rdquo;. La obsesi&oacute;n de que los dem&aacute;s sean puntuales es complementaria con la dejadez de quienes llegan tarde. Ninguno es m&aacute;s feliz que el otro. La prisa marca nuestro ritmo de impuntualidad con la vida. Nos comportamos como el conejo de Lewis Carroll ('Las aventuras de Alicia en el pa&iacute;s de las maravillas', 1865). Incluso en nuestro devenir, sabemos que hemos llegado a este mundo demasiado pronto, porque nos hubiera gustado vivir experiencias que aventuramos por delante de nuestra existencia. Y sabemos que nos marchamos antes de hora, porque a&uacute;n nos falta por comprobar lo que iba a suceder tras nuestra despedida. Es curioso c&oacute;mo los habitantes del planeta compartimos la misma sensaci&oacute;n de ser los &uacute;ltimos seres vivos que asisten al fin de los tiempos. O al menos a una de sus etapas m&aacute;s importantes. Lleva sucediendo as&iacute; desde que comenz&oacute; nuestra evoluci&oacute;n como hom&iacute;nidos, hasta llegar a ser humanos modernos. Pero si nos dijeran, como Julio Iglesias, que la vida sigue igual dentro de tres o cuatro mil a&ntilde;os, nos parecer&iacute;a incre&iacute;ble porque destrozar&iacute;a la importancia que nos arrogamos en la historia.
    </p><p class="article-text">
        La puntualidad se relaciona, sobre todo, con las obligaciones. Nuestro trabajo se mide por las horas que fichamos y no por lo que producimos. En este sentido, nos acercamos a la semana laboral de cuatro d&iacute;as, sin reducci&oacute;n salarial. De hecho, psicol&oacute;gicamente, los fines de semana comienzan el viernes al mediod&iacute;a. A la hora de computar horario de trabajo, cada vez son m&aacute;s empresas las que asumen que el quinto d&iacute;a laborable no tiene horario de tarde. Ha llegado el momento de llevar a la pr&aacute;ctica del derecho lo que es una realidad de hecho. As&iacute; lo han comenzado a experimentar pa&iacute;ses que ya est&aacute;n adoptando un descanso completo de tres d&iacute;as. Nueva Zelanda, Suecia, Islandia y B&eacute;lgica ya lo est&aacute;n desarrollando. En Inglaterra, Escocia y Gales han puesto en marcha programas piloto con muy buenos resultados. En Jap&oacute;n, empresas como Microsoft disfrutan de semanas laborales de cuatro d&iacute;as. Los beneficios son evidentes para las y los trabajadores. Pero tambi&eacute;n para las empresas. M&aacute;s y mejor producci&oacute;n, menos bajas por estr&eacute;s, y un rendimiento m&aacute;s satisfactorio. La conclusi&oacute;n es calidad de vida. Otros lo llaman felicidad. Lo dif&iacute;cil es democratizar estos avances cuando sectores como el comercio agota las horas del d&iacute;a y abre los siete d&iacute;as de la semana. Que conste que el problema no es de apertura sino de disfrutar de ese descanso. En los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos las plantillas que trabajan en fines de semana (estudiantes o personas que prefieren un ingreso extra) son distintas de las habituales.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica es muy impuntual. Suele llegar tarde y la sociedad se cansa de esperar. Es una de las causas de la desafecci&oacute;n que, a menudo, se transmite entre representantes y representados. La lentitud institucional es la excusa que utilizan los responsables para justificar su escasa agilidad ante la ciudadana. Y las urnas son un term&oacute;metro que nos permiten conocer si todav&iacute;a estamos a tiempo. En Hungr&iacute;a, se pusieron una alarma colectiva para despertarse de la anestesia del autoritarismo del derrotado lacayo de la internacional fascista. De paso, botaron a Trump y a Putin. El mitin de Vance en Budapest, apoyando a su filial ultra, tuvo la respuesta que se merec&iacute;a. Ha sido la &uacute;nica intervenci&oacute;n norteamericana, en un pa&iacute;s extranjero, que ha sido eficaz contra un abuso de poder. Y que nadie se enga&ntilde;e. En el voto mancomunado y plural, de izquierda a derecha, que ha derrotado a Orb&aacute;n hay una hoja de ruta de lo que debe hacer el nuevo l&iacute;der, si no quiere acabar como su anterior compa&ntilde;ero de partido. Cada voto a Magyar lleva escrita una frase: &ldquo;<span class="highlight" style="--color:#f8f9fa;">Respice post te! Hominem te esse memento!&rdquo; (&iexcl;Mira tras de ti!, recuerda que eres un hombre).</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8f9fa;">En Espa&ntilde;a, Abascal va tachando contactos, tanto de su agenda internacional como de la estructura de su partido. El &uacute;nico que lleva prisa es Peinado, al que le persigue la injusticia. Mientras, a Netanyahu s&oacute;lo le hacen caso los de Vox y la portavoz parlamentaria del PP, Ester Mu&ntilde;oz, que prefiere justificar al asesino que dirige Israel, antes que defender a uno de los nuestros: un soldado espa&ntilde;ol que fue detenido en L&iacute;bano mientras cumpl&iacute;a sus deberes como casco azul. Los populares, para centrarse, siguen poniendo una vela a Satan&aacute;s y otra al diablo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8f9fa;">Aqu&iacute; en Arag&oacute;n, sigue pasando imparable el tiempo. Ser&iacute;a por eso el lema de los conservadores en las &uacute;ltimas elecciones. Parece que los ultras quieren que el PP pague su soberbia con la penitencia de la impotencia. Responden con fuego amigo a los misiles de Tellado contra los dirigentes del entorno de Abascal, intentando una revuelta que lo debilite, antes de las elecciones andaluzas, para allanar el camino de G&eacute;nova hasta las generales sin un flanco derecho tan extremo y fuerte. Nolasco no quiere que el D&iacute;a de Arag&oacute;n en nuestra Comunidad tenga un presidente que vaya m&aacute;s all&aacute; de sus funciones. A este paso, Azc&oacute;n ser&aacute; recordado como Jorge el tard&oacute;n. En la pasada legislatura tard&oacute; cuarenta y siete d&iacute;as, desde que se constituy&oacute; el parlamento, en llegar al debate de investidura. En el a&ntilde;o 1995, al inaugurarse la IV legislatura, se tardaron s&oacute;lo diez d&iacute;as en votar al presidente, y tambi&eacute;n hubo que negociar un gobierno de coalici&oacute;n. Hoy se cumplir&aacute;n cuarenta y dos d&iacute;as de espera. Y no parece que la presidenta del Parlamento vaya a proponer una fecha de investidura en las reuniones que celebran esta ma&ntilde;ana la Mesa y Junta de Portavoces. Se espera un nuevo r&eacute;cord del inquilino interino del Pignatelli que podr&iacute;a lograr, a poco que se esfuerce, el pr&oacute;ximo martes. El 19 de noviembre de 2025 anunci&oacute; en una emisora de radio que disolver&iacute;a las Cortes para obtener una mayor&iacute;a estable y m&aacute;s fuerte que le permitiera tener un presupuesto. De eso har&aacute;n cinco meses este pr&oacute;ximo domingo.&nbsp;Y cuatro, desde la disoluci&oacute;n efectiva, se cumplen ma&ntilde;ana. Desde entonces, la par&aacute;lisis preside Arag&oacute;n. Los resultados de las elecciones nos han dejado a un Azc&oacute;n ojipl&aacute;tico y catat&oacute;nico. Su problema no es que vaya tarde, sino que cuando llegue, su tiempo ya ha pasado. Afortunadamente para Arag&oacute;n, la alternativa ya ha comenzado.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-tardon_132_13143400.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 04:00:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Azcón el tardón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conciertos 'nocevox']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/conciertos-nocevox_132_13125687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/761a5877-a752-490f-bf14-d1c71f62dd0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Conciertos &#039;nocevox&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las disputas en Aragón, entre Vox y Feijóo, se gestionan desde Madrid. Por eso Azcón sufre las consecuencias de tanto nocebo</p></div><p class="article-text">
        Vivimos pendientes de las expectativas y convivimos con sus consecuencias. El problema es que construimos la realidad con las probabilidades que esperamos y no con las posibilidades que tenemos. La consecuencia es que nos frustramos porque no se cumple lo que nos gustar&iacute;a y nos enfadamos porque creemos que los dem&aacute;s s&iacute; lo consiguen. Estamos llenos de falsas expectativas porque las confundimos con deseos e ilusiones. Las verdaderas son los objetivos. Pero es una palabra m&aacute;s exigente, que implica un mayor esfuerzo, y que compromete la responsabilidad de su protagonista. En cambio, dotamos a las expectativas de vida propia fuera de nosotros. Las consideramos unos entes aut&oacute;nomos que se mueven por la fuerza del azar en direcci&oacute;n a la suerte. Ni siquiera somos due&ntilde;os de las expectativas. Los otros, da igual que hablemos de la familia cercana o de la culpable y lejana sociedad, nos se&ntilde;alan, ordenan y valoran las ilusiones que debemos tener, y las repercusiones que debemos temer de no alcanzarlas. Las expectativas act&uacute;an como expectorantes de la personalidad. Nos cargamos con la mucosidad de la envidia y expulsamos flemas de odio. Al final, nos pasamos el d&iacute;a escupiendo necesidades creadas y bebiendo frustraciones para emborracharnos de pena por lo que no tenemos.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a el artista suizo-alem&aacute;n Paul Klee que una l&iacute;nea es un punto que sali&oacute; a caminar. En este mismo sentido, las expectativas son los pensamientos que dejamos flotar. La frase tiene un punto rom&aacute;ntico. Pero si echamos a volar metas accesibles, estas quedan reducidas a cometas que dependen de vientos ajenos. Es lo que demostraron experimentos que analizaron la influencia de la expectativa sobre el resultado. Quiz&aacute;s el estudio m&aacute;s conocido sea el que promovieron una pareja de psic&oacute;logos norteamericanos, Leonore Jacobson y Robert Rosenthal, en una escuela de Primaria de ese pa&iacute;s. Mis colegas comentaron al personal docente que iban a pasar una prueba de inteligencia a los chicos de una clase. Posteriormente informaron al profesorado de los resultados y les detallaron qui&eacute;nes eran el 20% del alumnado m&aacute;s destacado que, probablemente, obtendr&iacute;an las mejores notas en la evaluaci&oacute;n final del curso. Antes de terminar los estudios, los psic&oacute;logos regresaron al colegio para hablar con los profesores y constataron que se hab&iacute;a cumplido la expectativa que transmitieron a sus maestros. Motivo por el que el profesorado les expres&oacute; su admiraci&oacute;n por disponer de una herramienta tan precisa a la hora de valorar y prever los resultados que finalmente se dieron. Tras esto, los psic&oacute;logos tomaron la palabra y les explicaron que los nombres de las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que iban a tener las mejores notas se hab&iacute;an elegido al azar, ya que nunca se les pas&oacute; ninguna prueba de inteligencia. Entonces, &iquest;c&oacute;mo es que se dieron esos mejores resultados acad&eacute;micos, si en realidad no eran alumnos intelectualmente superiores? Pues porque fueron tratados c&oacute;mo si lo fueran y ellos creyeron serlo&nbsp;porque estaban siendo tratados como alumnos con competencias superiores&nbsp;a las del resto de sus compa&ntilde;eros. As&iacute; funcionan las expectativas. De la misma forma que el efecto placebo hace que podamos suministrar un edulcorante como si fuera una pastilla efectiva que, efectivamente, produce los efectos sugeridos en quien la recibe, porque est&aacute; convencido de que sus propiedades est&aacute;n en el producto y no en sus expectativas sobre el mismo. Claro que tambi&eacute;n existe el llamado efecto 'nocebo'. En este caso hablamos de la ant&iacute;tesis malvada del placebo. Si nos informan de posibles efectos secundarios de un f&aacute;rmaco, alimento o actividad, podemos sufrir esos s&iacute;ntomas de malestar aunque no haya ninguna raz&oacute;n, ni tengan ning&uacute;n componente que pueda provocarlo. Los prospectos son todo un compendio de posibles efectos 'nocebos' (que debemos leer).
    </p><p class="article-text">
        La mezcla de expectativas y creencias es lo que tiene. Y no todo es negativo o puramente ficticio. Intervienen tambi&eacute;n procesos neurol&oacute;gicos y hormonales reales: cuando anticipamos dolor o enfermedad, nuestro cerebro&nbsp;activa mecanismos de estr&eacute;s que pueden producir inflamaci&oacute;n, alterar el ritmo card&iacute;aco o modificar la percepci&oacute;n del dolor. Y aunque hablemos habitualmente de medicamentos, vemos reacciones negativas en la vida diaria. Por ejemplo, es el caso de la denominada hipersensibilidad electromagn&eacute;tica, en la que algunas personas dicen sufrir malestar y dolores de cabeza que achacan a aparatos electr&oacute;nicos o la propia wifi. Estas personas sufren y enferman, realmente, porque consideran culpables de sus males a estos dispositivos, por muy inofensivos que sabemos lo son. La clave para no sufrir con las expectativas es ser conscientes de nuestras creencias, elegir fuentes confiables y actuar cr&iacute;ticamente con la informaci&oacute;n que consumimos.
    </p><p class="article-text">
        La actualidad tiene m&aacute;s efectos nocivos que &lsquo;nocebos&rsquo;. Trump y Netanyahu siguen alimentando la guerra de sus mundos en la que s&oacute;lo cabe el suyo. Hoy, precisamente, se cumplen veintitr&eacute;s a&ntilde;os del asesinato de Jos&eacute; Couso, c&aacute;mara de televisi&oacute;n, bajo los disparos de un tanque norteamericano en Bagdad. Da igual que hablemos de Irak, Ir&aacute;n, L&iacute;bano, Gaza o de Oriente Medio en su conjunto. Los culpables de su muerte, ayer, son los mismos que ordenan los bombardeos hoy. La diferencia es el anonimato de tantas v&iacute;ctimas lejanas, frente al reconocimiento de un compatriota cercano al que masacraron haciendo su trabajo. Ir a la Luna, para matarnos en la Tierra, no tiene ning&uacute;n sentido.
    </p><p class="article-text">
        Las disputas en Arag&oacute;n, entre Vox y Feij&oacute;o, se gestionan desde Madrid. Por eso Azc&oacute;n sufre las consecuencias de tanto nocebo. El presidente en funciones disimula su malestar con aspirinas de discreci&oacute;n, pero se resiente de los efectos secundarios tras su resultado electoral: debilidad popular, dolor en los genitales pol&iacute;ticos, palpitaciones gubernamentales, arritmia de gesti&oacute;n, par&aacute;lisis en las articulaciones de la administraci&oacute;n, afon&iacute;a comunicativa, sudoraci&oacute;n en sus extremidades derechas, dificultad de conducir gobiernos complejos, entumecimiento en la toma de decisiones y aturdimiento general. La falta de sue&ntilde;o le provoca funambulismo p&uacute;blico. Por eso, regala a la ultraderecha, con el dinero de todos, conciertos nocivos en la educaci&oacute;n del bachillerato con la iglesia privada. Este hombre no se priva de nada, pero privatiza todo. Est&aacute; pose&iacute;do por el efecto &lsquo;nocevox&rsquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/conciertos-nocevox_132_13125687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 04:01:01 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pactos de capirote]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pactos-capirote_132_13112668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/935d718d-ad52-4040-b193-82a880a822ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pactos de capirote"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay expectación por ver si en la comitiva de esta noche, en la plaza del Pilar, veremos procesionar al señor Azcón, atado a la columna de Vox, e ir al encuentro de la dolorosa coalición con los ultras</p></div><p class="article-text">
        La culpa se echa o se tiene, pero la responsabilidad se dispone o se asume. Por eso la culpabilidad tiene muchos protagonistas y la responsabilidad tan pocos. Es m&aacute;s sencillo huir de los deberes y acusar a los dem&aacute;s de nuestras desidias. Ese sentimiento culpable proviene m&aacute;s de la religi&oacute;n que de la moral. Todas las creencias se basan en el miedo a la culpa. Y no hay forma de escapar del p&aacute;nico divino que interpretan los humanos a su conveniencia. Los totalitarismos construyen su poder gracias al terror que infunden. Las sectas se afianzan gracias al remordimiento de sus integrantes a huir de la prisi&oacute;n de sus postulados.&nbsp;La culpa es un miedo preventivo que impide la conducta natural. Se basa en el pasado, pero construye un futuro imposible. La culpa se paga con la penitencia de los remordimientos. Pero estos tienen unos intereses que devoran los pensamientos. As&iacute;, vuelta a empezar con la culpa, el perd&oacute;n, la penitencia, el remordimiento y la sombra de duda de una personalidad que ya no depende de uno mismo, una vez que ha sido despose&iacute;da de toda autoestima. 
    </p><p class="article-text">
        La culpa desgasta porque es una plasta. Tenemos la nuestra y las que nos depositan los dem&aacute;s. Nos culpamos porque es sencillo coger peso moral a base de cargarnos nuestra conciencia. Literalmente. La angustia dirige la culpa mientras que la ansiedad se alimenta de estr&eacute;s. Produce efectos similares sin que tengan nada que ver. La culpa nace en la infancia y nos acompa&ntilde;a m&aacute;s all&aacute; de nuestra muerte. Porque no se les puede dejar solos. Los psic&oacute;logos sabemos que s&oacute;lo disponemos, como m&aacute;ximo, de cinco a&ntilde;os sin sentimiento de culpa. Fuera de esa dictadura infantil, en la que tenemos derecho a todo, empezamos a tener la culpa de todo. No hay t&eacute;rmino medio. Errar es humano, pero echarle la culpa a los dem&aacute;s es m&aacute;s humano todav&iacute;a. En esta cita del sabio aragon&eacute;s, Baltasar Graci&aacute;n, se resume la relaci&oacute;n entre culpa y culpables. Porque no hay una sin los otros. Lo que dice mucho de la subjetividad de nuestra existencia. De hecho, pasamos de la culpa a la excusa con la misma facilidad que quienes traspasan su responsabilidad a un chivo expiatorio. La culpa es una experiencia religiosa que practicamos los ateos con fervor descre&iacute;do. No es posible huir de la culpa porque es m&aacute;s r&aacute;pida que sus consecuencias. As&iacute; que somos culpables, incluso de no sentirnos como tales. El colmo es que llegamos a sufrir por disfrutar de una felicidad que nos culpabiliza, al mismo tiempo que enfurru&ntilde;a a los dem&aacute;s. Pero no tenemos la culpa de estar a gusto en un mundo que nos disgusta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as de negociaciones pol&iacute;ticas vemos m&aacute;s culpables en las formaciones de las derechas que en las procesiones. Feij&oacute;o echa la culpa a los de Abascal de no avanzar en los pactos que necesita y los ultras mantienen a los populares de penitentes impotentes. Los de G&eacute;nova salen de sus cuentas y a los de Vox les salen osarios, de tanto sudario entre sus filas. Es tiempo de discreci&oacute;n, dicen los conservadores. Una palabra que el diccionario define como un sin&oacute;nimo de prudencia, al mismo tiempo que se dice de una decisi&oacute;n que s&oacute;lo depende del antojo de alguien. Todo muy claro. Se quiere maquillar el despiste como si fuera sensatez y la incongruencia como si tuviera que ver con el rigor silencioso. El caso es que los ultras estiran el chicle del tiempo, en la cara de Feij&oacute;o, y crece el riesgo de que la pompa le explote delante de sus narices.
    </p><p class="article-text">
        La vicepresidenta en funciones de Arag&oacute;n, Mar Vaquero, dice que la Semana Santa ayudar&aacute; a cocinar el acuerdo entre la derecha extrema y la extrema derecha. No s&eacute; yo si las cofrad&iacute;as ven con buenos ojos esta utilizaci&oacute;n pol&iacute;tica de sus creencias. Siguen mosqueados tras el acuerdo que aprobaron PP y Vox, en el Ayuntamiento de Zaragoza, por el que no podr&aacute;n entrar en las dependencias municipales los penitentes que vayan con el rostro cubierto bajo su capirote. Hay expectaci&oacute;n por ver si en la comitiva de esta noche, en la plaza del Pilar, veremos procesionar al se&ntilde;or Azc&oacute;n, atado a la columna de Vox, e ir al encuentro de la dolorosa coalici&oacute;n con los ultras. Otras fuentes creen que Abascal saldr&aacute; esta tarde, en la procesi&oacute;n de las Negaciones, desde la Parroquia de San Lamberto. As&iacute; que, a este ritmo, igual tienen que volver todos sobre sus pasos. Am&eacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pactos-capirote_132_13112668.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 04:00:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pactos de capirote]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cro-mañón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cro-manon_132_13093844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5baa9a0-93e2-459b-868d-5b942bcb40e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137449.jpg" width="4000" height="2250" alt="El cro-mañón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El próximo fin de semana cambiamos la hora, pero el presente se ha detenido en la relatividad ultra de Azcón. Tanto, que parece un aragonés del paleolítico superior con su machismo trasnochado, comparando el físico de Pilar Alegría con el de María Jesús Montero</p></div><p class="article-text">
        Nos atrae lo raro y lo caro, mientras despreciamos lo sencillo y accesible. La b&uacute;squeda es un proceso tedioso. Sin embargo, rebuscar es de avispados. Queremos ser originales, por raros, pero acabamos siendo unos extravagantes zumbados. Rechazamos las explicaciones f&aacute;ciles a lo que no entendemos porque nos creemos tan listos que no se nos puede escapar lo obvio. El misterio nos da morbo mientras que el conocimiento nos aburre. Lo m&iacute;stico nos envuelve sobre el aire, pero lo terrenal nos devuelve a la realidad. Encontramos tres pies al gato, cuando buscamos cinco, porque nuestro felino de Schr&ouml;dinger siempre sale por patas.
    </p><p class="article-text">
        Acabamos de conocer un estudio cient&iacute;fico publicado en la revista PsyCh Journal que ha sido llevado a cabo por cuatro investigadores del ISPA en Lisboa (Instituto Universit&agrave;rio de Ci&ecirc;ncias Psicol&oacute;gicas, Sociais e da Vida). Son tres mujeres y un hombre que han dise&ntilde;ado un experimento en el que analizaban la influencia del lenguaje, m&aacute;s o menos descort&eacute;s, en la capacidad de persuasi&oacute;n de los expertos. En los tres ensayos se constat&oacute; que los profesionales que se comportaban con peor educaci&oacute;n, y de forma m&aacute;s despectiva con las personas a las que se dirig&iacute;an, resultaban m&aacute;s convincentes. Lo curioso es que la cortes&iacute;a increment&oacute; la credibilidad de los no expertos, pero no la de los expertos. En este &uacute;ltimo caso, si no dotamos de autoridad a nuestro interlocutor, lo que ocurr&iacute;a era justamente lo contrario, ya que utilizar un lenguaje arrogante destruye la credibilidad, siendo la cortes&iacute;a la &uacute;nica forma de intentar persuadir. A este fen&oacute;meno le llamamos coloquialmente como 'efecto Doctor House'. Ese m&eacute;dico amargado y soez, drogodependiente y tan est&uacute;pido en el trato personal como magistral a la hora de diagnosticar y resolver los problemas m&eacute;dicos m&aacute;s alambicados. Nadie se ir&iacute;a de copas con &eacute;l. Pero a todos nos gustar&iacute;a tenerlo en el equipo sanitario que, con cara de extra&ntilde;eza, sigue sin resolver ese sarpullido inexplicable que podr&iacute;a acabar con nuestra vida. A la hora de la verdad, el personaje que interpreta Hugh Laurie sabe perfectamente que el problema es el formaldeh&iacute;do que contiene la resina antiarrugas de esa camisa hawaiana que no necesita planchado. 
    </p><p class="article-text">
        No voy a promocionar un distanciamiento profesional con los pacientes. Ni en medicina ni en psicolog&iacute;a vamos a mejorar resultados a base de 'bordear' nuestro comportamiento profesional. Pero es evidente que el impacto de la sacudida emocional que nos provoca la displicencia, arropada de conocimiento, provoca que el mensaje llegue de forma m&aacute;s directa. As&iacute; que, antes de molestarse por la atenci&oacute;n recibida, t&eacute;ngalo en cuenta en su pr&oacute;xima consulta. 
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as pasan. La primavera ha venido y Natalia Chueca dice que sabe c&oacute;mo ha sido. Pero los tulipanes han florecido m&aacute;s frescos y vistosos en las principales ciudades Francia que seguir&aacute; gobernando la izquierda tras las elecciones municipales de este domingo. Siempre nos queda Par&iacute;s. Y Lyon o Marsella. Los colores tambi&eacute;n han vuelto a embellecer las calles de Italia. La ultraderecha de Meloni sufre una severa derrota en el refer&eacute;ndum que promovi&oacute; para la reforma judicial y el 'Bella Ciao' son&oacute; con fuerza en la concentraci&oacute;n del lunes por la noche junto a la catedral de Mil&aacute;n. La participaci&oacute;n y activaci&oacute;n de la juventud italiana ha sido decisiva en la victoria progresista. El 61% de votantes con una edad entre 18 y 34 a&ntilde;os han dado la espalda a la jefa del Gobierno italiano. Un esfuerzo que ya apunta a un acuerdo en la izquierda de cara a las pr&oacute;ximas elecciones generales. El no a la guerra se impone en Europa, bajo el liderazgo de Pedro S&aacute;nchez. La humanidad avanza frente a la sinraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s cerca, en Zaragoza, las vecinas y vecinos sal&iacute;an a la calle por dos motivos. El rechazo al asesinato machista de Silvia, en el barrio de Las Fuentes y la manifestaci&oacute;n multitudinaria de la plataforma 'Zaragoza no se vende'. Este &uacute;ltimo clamor es la fuerza del cambio que tendr&aacute; que suministrar energ&iacute;a y votos para las elecciones municipales del pr&oacute;ximo a&ntilde;o. El pr&oacute;ximo fin de semana cambiamos la hora, pero el presente se ha detenido en la relatividad ultra de Azc&oacute;n. Tanto, que parece un aragon&eacute;s del paleol&iacute;tico superior, es decir, un aut&eacute;ntico cro-ma&ntilde;&oacute;n, con su machismo trasnochado, comparando el f&iacute;sico de Pilar Alegr&iacute;a con el de Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero. En su papel de Jorge 'Azconrrente', no sabemos si est&aacute; haciendo m&eacute;ritos para que le vote Vox o para integrarse con los de su pelaje. &Eacute;l viaja en busca de su pasado, pero Feij&oacute;o zancadillea a un Abascal que tropieza con los cr&iacute;ticos que alimenta G&eacute;nova. Las elecciones en Andaluc&iacute;a se cruzan en el camino de los acuerdos. El PP dise&ntilde;&oacute; una rotonda de elecciones forzadas y ahora el l&iacute;der gallego, siguiendo las indicaciones de &ldquo;Santi&rdquo;, no sabe si est&aacute; entrando en un jerogl&iacute;fico nuevo o todav&iacute;a est&aacute; intentando salir de su propio laberinto. El ejecutivo aragon&eacute;s sigue en funciones, aunque no carbure. En el coche escoba de los pactos, las derechas pugnan por barrer hacia sus patios, pero ninguna se ocupa de Arag&oacute;n. De hecho, a la sede de la DGA ya se le conoce como el &ldquo;Pugnatelli&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cro-manon_132_13093844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 06:00:35 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro urnas y un funeral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cuatro-urnas-funeral_132_13076892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6af8c0c8-9c41-4a75-8523-21ab6f30ac1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro urnas y un funeral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Azcón es el único líder que consigue retroceder en votos y en escaños. Sigue cosechando un cacao de medallas para su ascenso en Madrid. Al tridente electoral de los populares se le ha caído el esmalte blanqueado del aragonés</p></div><p class="article-text">
        Planificamos metas, y no caminos para alcanzarlas. Nos mueven los objetivos, pero no somos capaces de preparar la forma de conseguirlos. Priorizamos la celebraci&oacute;n de los logros, antes que el dise&ntilde;o de la ruta que nos acerque al premio. Los planes son una excusa para justificar los fracasos. No es que fallen, sino que no los hacemos. El tiempo no nos da porque corremos m&aacute;s que el segundero. Si provocamos ansiedad al reloj, el artefacto nos la devolver&aacute; con los intereses de la frustraci&oacute;n. Hemos externalizado el tiempo con una subcontrata de gesti&oacute;n por los otros. Necesitamos nacionalizar nuestra vida para personalizar el tr&aacute;nsito temporal de la existencia. Casi me ha quedado una cita que bien podr&iacute;a servir de homenaje al fil&oacute;sofo recientemente fallecido J&uuml;rgen Habermas.
    </p><p class="article-text">
        El famoso coronel Hannibal, uno de los protagonistas de la serie 'El Equipo A', (Cannell y Lupo, Universal Television1983) acu&ntilde;&oacute; la frase de &ldquo;me encantan que los planes salgan bien&rdquo;. La verdad es que nunca sal&iacute;an mal, para bien del grupo de rebeldes a los que persegu&iacute;a el gobierno por un delito que no hab&iacute;an cometido. Vamos, lo que estar&iacute;a haciendo hoy Trump contra este comando que, con su estilo de Robin Hood, hoy ser&iacute;a tildado de peligroso n&uacute;cleo izquierdista. Y es que los planes est&aacute;n hechos para seguirlos. Aunque tambi&eacute;n nos permiten explicar la causa de su incumplimiento. Pura predicci&oacute;n estad&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Los planes necesitan la planificaci&oacute;n, de igual manera que el agua necesita que llueva. Y los humanos no tenemos paciencia de dise&ntilde;o. Nos encanta la perfecci&oacute;n. Pero no es posible alumbrar lo ideal si nos 'empre&ntilde;amos', acost&aacute;ndonos con nuestros errores, y convivimos cada d&iacute;a con desatinos. Un plan necesita realismo. Debemos trocear los objetivos para que sean alcanzables. Tambi&eacute;n se requiere una flexibilidad que nos permita acercarnos a la meta, lo m&aacute;ximo posible, si la diana se convierte en un agujero negro del &eacute;xito. Otra premisa b&aacute;sica es actuar sabiendo que un plan es nuestro plan, y que no somos parte del plan. La distancia y la perspectiva son herramientas que ayudan al triunfo de obtener lo planificado. Finalmente, todo plan requiere compromiso y seguimiento. Antes, durante y despu&eacute;s. Los planes nos acompa&ntilde;an. Ni nos persiguen con angustia, ni los seguimos con frustraci&oacute;n. Deben ir a nuestro lado para que nos aporten la seguridad del apoyo que necesitamos. Es la mejor br&uacute;jula para orientarnos sin que se disipe nuestro mapa de calor en el invierno de la vida. 
    </p><p class="article-text">
        En la sede del PP, idearon un plan para llegar al gobierno de Espa&ntilde;a. Se trataba de ir desgastando a Pedro S&aacute;nchez, a base de adelantar elecciones en Extremadura y Arag&oacute;n, para unirlas a las previstas de Castilla y Le&oacute;n. Feij&oacute;o actu&oacute; como si fuera George Peppard en la mencionada serie. Pero en realidad ha ejercido el papel de Murdock, impulsando una estramb&oacute;tica estrategia que explicaba la raz&oacute;n por la que este personaje televisivo estaba internado en un hospital psiqui&aacute;trico. Si preparas planes de locura es posible que los resultados sean de impostura. Si en mayo de 2023 el acuerdo expr&eacute;s en Valencia con Vox, en los comicios auton&oacute;micos, logr&oacute; que el electorado tomase buena nota en julio de ese mismo a&ntilde;o, y respald&oacute; al actual gobierno progresista, ahora est&aacute; consiguiendo marcar un cambio de ritmo en contra de sus intereses. El PP gana, pero ni vence ni convence al quedar m&aacute;s prisionero de la ultraderecha a la que ha alimentado. Vox se ancla, y equipara, por debajo del 20%. Las izquierdas de IU-Sumar y Podemos se ven reflejadas en el espejo de la reflexi&oacute;n para su plan de viabilidad. Y el PSOE demuestra que hay partido, cambio de tendencia y un plan de presente y futuro. Pedro S&aacute;nchez remonta posiciones frente al pasado y a las encuestas. Vayan acostumbr&aacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        Azc&oacute;n es el &uacute;nico l&iacute;der que consigue retroceder en votos y en esca&ntilde;os. Sigue cosechando un cacao de medallas para su ascenso en Madrid. Al tridente electoral de los populares se le ha ca&iacute;do el esmalte blanqueado del aragon&eacute;s. El plan del PP que se ha dise&ntilde;ado en G&eacute;nova se le est&aacute; atragantando a Feij&oacute;o. Alguna ya est&aacute; pensando en amortizar y amortajar pol&iacute;ticamente al gallego. Como las elecciones andaluzas sigan estos derroteros, me atrevo a sugerir el t&iacute;tulo de la que ser&aacute; la pel&iacute;cula m&aacute;s popular del verano: &ldquo;cuatro urnas y un funeral&rdquo;. &nbsp;Y como banda sonora la canci&oacute;n &ldquo;Beautiful Boy&rdquo;, de John Lennon, para disfrutar de una de sus estrofas m&aacute;s conocidas: Life is what happens to you/ While you&acute;re busy making other plans. Vamos, que la vida es lo que pasa mientras otros hacen planes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cuatro-urnas-funeral_132_13076892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 06:22:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro urnas y un funeral]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Política inversa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/politica-inversa_132_13056312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a553b015-00fb-4a10-9c9a-1d7169e9026a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Política inversa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De política transversal a política inversa, para terminar en política infesta</p></div><p class="article-text">
        Nos oponemos a lo que queremos, para que se haga realidad lo que deseamos. De hecho, nos preocupa que nos den la raz&oacute;n porque perdemos argumentos. Sentimos la consistencia gracias a la confrontaci&oacute;n, y no a la raz&oacute;n. Rendirse es humillante para el agresor, y atacar resulta decepcionante si no hay resistencia. Los retos absurdos tratan de convertir el sentido com&uacute;n en un cubata, para que triunfe la estupidez. Los duelos decimon&oacute;nicos del pasado se trasladan en la actualidad a las redes sociales, para que sus autores demuestren al mundo su idiotez. En cambio, convertir las obligaciones en desaf&iacute;os suele ser una estrategia de &eacute;xito para mejorar el rendimiento. La atracci&oacute;n de lo prohibido nace de un pecado absurdo, pero es una realidad divinamente humana. Debemos agradecer a las doctrinas religiosas el inter&eacute;s por tantas cosas buenas que nos quieren censurar. Si alguien nos impone la definici&oacute;n de lo que es bueno o malo, nos est&aacute; haciendo se&ntilde;ales luminosas para indicarnos que el placer y el dolor est&aacute;n justo en la direcci&oacute;n opuesta.
    </p><p class="article-text">
        La literatura nos ha dado muestras de esta atracci&oacute;n fatal, con un perfil m&aacute;s rom&aacute;ntico que la violenta expulsi&oacute;n de Ad&aacute;n y Eva que relata el cuentacuentos de la biblia. Romeo y Julieta se gustaban. Pero fue la f&eacute;rrea oposici&oacute;n de sus familias a esa relaci&oacute;n, lo que convirti&oacute; un vulgar idilio en un frenes&iacute; de pasi&oacute;n. La psicolog&iacute;a ha estudiado este fen&oacute;meno que llamamos psicolog&iacute;a inversa. Es decir, impulsamos a una persona a realizar lo contrario para que termine haciendo lo que de verdad nos interesa. En concreto, conseguimos la motivaci&oacute;n a base de prohibici&oacute;n. Un hecho que hemos comprobado experimentalmente en diferentes sujetos y edades. En 1976 los psic&oacute;logos Pennebaker y Sanders colocaron dos carteles en los ba&ntilde;os de la Universidad en que trabajaban. Uno de ellos dec&iacute;a: &ldquo;no escriba en estas paredes en ninguna circunstancia&rdquo;. El otro: &ldquo;por favor, no escriba en estas paredes&rdquo;. Efectivamente, el n&uacute;mero de grafitis detectados fue muy superior en el aseo con el mensaje que los prohib&iacute;a de forma m&aacute;s contundente. Lo mismo se ha observado en ni&ntilde;os en edades tempranas. Mis colegas Wilson y Lasiter trabajaron en 1982 con dos grupos de ni&ntilde;os. Un equipo pod&iacute;a jugar con todos los juguetes, mientras que el segundo pod&iacute;a hacerlo con todos, menos con uno. Al final, este &uacute;ltimo colectivo censurado jug&oacute; hasta tres veces m&aacute;s con el juguete prohibido. No hay m&aacute;s preguntas se&ntilde;or&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos m&aacute;s de un fen&oacute;meno que de una forma de aprendizaje o de terapia. No debemos aplicar esta conclusi&oacute;n como un m&eacute;todo generalizable de afrontar problemas del comportamiento. La psicolog&iacute;a inversa es &uacute;til en situaciones muy particulares ya que es evidente el grado de manipulaci&oacute;n que implica esta t&eacute;cnica. Y los principios &eacute;ticos forman parte de nuestra intervenci&oacute;n profesional. Lo que s&iacute; podemos hacer es combinar estos principios para adaptarlos a la mejora del paciente. Es lo que llamamos &ldquo;intenci&oacute;n parad&oacute;jica&rdquo; y tiene buenos resultados en algunos problemas del comportamiento. Por ejemplo si una persona manifiesta dificultades para conciliar el sue&ntilde;o le pediremos que se esfuerce por no dormir. O que intente pensar en aquello que le molesta de forma premeditada. Evitamos as&iacute; la angustia del temido asalto de pensamientos negativos, ya que el sujeto tiene la libertad de activarlos conscientemente todas las veces que quiera. Una vez despejada la frustraci&oacute;n por la falta de control, podemos activar el proceso de curaci&oacute;n. Psicolog&iacute;a inversa con herramientas parad&oacute;jicas.
    </p><p class="article-text">
        La actualidad viene llena de reacciones inversas. En realidad, todo el contexto lo es. Trump amenaza a Espa&ntilde;a con su pol&iacute;tica inversa de aranceles, cancelaciones y prohibici&oacute;n del comercio, porque no tolera la rebeld&iacute;a de nuestro gobierno. Lo &uacute;nico que consigue es fortalecer a Pedro S&aacute;nchez en nuestro pa&iacute;s, en Europa y en el resto del mundo. De hecho ha conseguido que los dem&aacute;s colegas de la Uni&oacute;n Europea, aunque sean de signo conservador, se tienten la ropa antes de ejercer de lacayos del presidente norteamericano. El PP se queda s&oacute;lo en su pol&iacute;tica inversa, apoyando la guerra, con su amigo Abascal. Mientras, el Secretario General de sus juventudes, las Nuevas Generaciones, dimite y pide el voto para Vox. Feij&oacute;o, con las elecciones de Castilla y Le&oacute;n en la puerta,&nbsp;ha elegido una mala semana para dejar su adicci&oacute;n a los fracasos. Su cuenta de resultados electorales va a la inversa, y cuesta abajo, desde que decidi&oacute; convocar elecciones en Extremadura y Arag&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana la Aljafer&iacute;a vive la primera ronda de entrevistas con la presidenta del parlamento, para dar forma a una investidura que se est&aacute; volviendo un bumer&aacute;n contra los populares. La pol&iacute;tica inversa de Azc&oacute;n ha paralizado Arag&oacute;n desde noviembre de 2025, cuando le dijeron en G&eacute;nova que deb&iacute;a disolver las Cortes y convocar elecciones. La excusa era que no pod&iacute;a gobernar con unos presupuestos que nunca present&oacute; para su tramitaci&oacute;n. La realidad es que, de tanto alimentar a la ultraderecha con la que dec&iacute;a no pod&iacute;a pactar, y a la que ahora le suplica tras hacerse de rogar, ha convertido su Arag&oacute;n imparable en inviable. La pol&iacute;tica inversa de Arag&oacute;n Existe exhibe supuesta transversalidad para no aliarse con una mayor&iacute;a alternativa en la votaci&oacute;n de la presidencia de las Cortes. Pero en realidad han sido los de Guitarte los que, con su voto, podr&aacute;n permitir que Vox presida de nuevo el parlamento al apoyar con su abstenci&oacute;n que el PP retuviera esa pieza, para que pueda intercambiarla con los ultras cuando Azc&oacute;n y Feij&oacute;o alcancen un acuerdo con Abascal. Algo que hubiera sido imposible si hubieran respaldado al candidato progresista. De pol&iacute;tica transversal a pol&iacute;tica inversa, para terminar en pol&iacute;tica infesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/politica-inversa_132_13056312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 06:00:32 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump 1 – Aragón 0]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/trump-1-aragon-0_132_13037384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99e2e351-ce96-4fc2-be6f-8074c52bc561_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump 1 – Aragón 0"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De no ser por el flotador que le lanzó a Azcón un Aragón Existe que no ha aprendido nada de la catástrofe del PAR, hubiéramos comprobado la debilidad del actual presidente en funciones</p></div><p class="article-text">
        La coherencia es el chicle de la conciencia. Tiene un sabor consistente al principio, pero se desgasta en cada mordida del comportamiento. Es tan pomposa como tramposa y se busca tanto como se encuentra. Adoptamos normas que adaptamos a nosotros y cambiamos opiniones para amoldarlas a las percepciones. Las opiniones son el resultado del equilibrio existente entre lo que pensamos y lo que creemos que piensan los dem&aacute;s. Admitimos cierto grado de divergencia que aceptamos como se&ntilde;al de identidad, pero no toleramos una distancia excesiva que nos diferencie del grupo al que pertenecemos. Cambiamos la perspectiva para sostener la misma opini&oacute;n y nos mantenemos inamovibles para ser discrepantes. La coherencia est&aacute; llena de flexibilidad y la rigidez vive repleta de incongruencias. No debemos confundir la inconsistencia con la falta de coherencia. La primera implica contradicci&oacute;n, mientras que la segunda se refiere a la b&uacute;squeda de una l&oacute;gica en busca de sentido. 
    </p><p class="article-text">
        La 'paratimia' es una alteraci&oacute;n emocional que se manifiesta cuando las expresiones afectivas de una persona no coinciden con la situaci&oacute;n que vive. Muestra una desconexi&oacute;n entre las emociones que se sienten o expresan y lo que se espera seg&uacute;n el contexto en el que se encuentra. Esa risa tonta que nos asalta en circunstancias de rigurosa y seria solemnidad, o la llorera que nos provoca una buena noticia, son ejemplos de este s&iacute;ntoma emocional. Una variante de este fen&oacute;meno es la llamada 'paramimia'. Hace referencia a la alteraci&oacute;n en los gestos o expresiones faciales que no coinciden con las expresiones internas. Esa cara de felicidad en pleno disgusto, o el gesto torcido tras recibir un ascenso en el trabajo son muestras de esas incongruencias que nos descolocan. Su aparici&oacute;n en momentos concretos, y generalizables a una gran parte de la poblaci&oacute;n, nos hablan de un s&iacute;ntoma y no de un problema patol&oacute;gico que requiera tratamiento. S&oacute;lo en el caso de una reiteraci&oacute;n estable de esas inconsecuencias en el comportamiento debemos sospechar de algo m&aacute;s grave.
    </p><p class="article-text">
        En unos d&iacute;as, el pr&oacute;ximo doce de marzo, se cumplir&aacute;n cuarenta a&ntilde;os del refer&eacute;ndum que se celebr&oacute; en Espa&ntilde;a para decidir sobre nuestra integraci&oacute;n en la OTAN. Fuimos muchos quienes, desde la izquierda, nos opusimos a que nuestro pa&iacute;s fuera miembro de esa organizaci&oacute;n militar. En aquel momento, la divisi&oacute;n en la izquierda propici&oacute; una fractura (m&aacute;s) en los sectores progresistas que, unos a&ntilde;os&nbsp;antes, hab&iacute;a otorgado la mayor&iacute;a absoluta al PSOE. Esto tuvo consecuencias profundas consecuencias pol&iacute;ticas tras la campa&ntilde;a con m&aacute;s protagonismo social y ciudadano que ha vivido nuestro pa&iacute;s. Las posiciones que mantuvimos entonces estuvieron llenas de confrontaci&oacute;n, tras los cambios de un guion que fue v&iacute;ctima de las incoherencias del momento. Hoy, todas aquellas izquierdas mantienen una coherencia que se ha adaptado a la realidad del presente. Es justa y razonable la decisi&oacute;n del gobierno de coalici&oacute;n progresista de no autorizar el uso de las bases en nuestro pa&iacute;s para apoyar la agresi&oacute;n unilateral de Trump y Netanyahu a Ir&aacute;n, que ha incendiado Oriente Medio. Es imprescindible alejar a la OTAN de un escenario de conflicto en el que nos quieren involucrar con amenazas que suben la apuesta por las armas nucleares. Las derechas apoyan este ataque, siguiendo la estela mentirosa de Aznar, con la que nos meti&oacute; en la guerra de Iraq y que tanto sufrimiento nos depar&oacute; tras los terribles atentados del 11-M. En Arag&oacute;n el resultado electoral se&ntilde;ala un marcador de Trump 1 &ndash; Arag&oacute;n 0. El PP y Vox, como defensores de esta agresi&oacute;n de Estados Unidos e Israel, se alegrar&aacute;n tambi&eacute;n del coste que va a suponer esta guerra al sector agroganadero de nuestra Comunidad, de la elevaci&oacute;n de precios en las facturas de la luz, el gas o la gasolina, de las p&eacute;rdidas para las empresas aragonesas y del riesgo para las nuevas inversiones, el crecimiento y el empleo. Su petr&oacute;leo es nuestra pobreza y su guerra nuestra crisis. Pedro S&aacute;nchez lidera la voz sensata y pacifista de una Europa que se opone a esta nueva barbarie. Cobra vigencia la voz de un lema que mantiene la coherencia al intercambiar el orden de los factores contra el producto b&eacute;lico al que nos quieren arrastrar. Hoy ser&iacute;a: bases no, OTAN fuera.
    </p><p class="article-text">
        En Arag&oacute;n comienza una legislatura que apunta tensiones largas y plazos cortos. No descarten que, como mucho, volvamos a ver de la mano las urnas municipales y auton&oacute;micas en 2027. El PP sali&oacute; de las elecciones con menos apoyos. En consecuencia, la Mesa del Parlamento ha iniciado su mandato, inclinada hacia la derecha, por un voto de diferencia de un bloque progresista que expres&oacute; su robustez con firmeza y unidad. En la Aljafer&iacute;a, el aislado banquillo de Guitarte, con su oscuro voto en blanco, se ha decantado por ayudar al equipo de las derechas ultras y conservadoras. De no ser por el flotador que le lanz&oacute; a Azc&oacute;n un Arag&oacute;n Existe que no ha aprendido nada de la cat&aacute;strofe del PAR, hubi&eacute;ramos comprobado la debilidad del actual presidente en funciones. Es una maniobra con breve recorrido para los turolenses porque los ultras esperan con sus votos afilados un debate de investidura que hoy se aleja m&aacute;s. El gesto de Azc&oacute;n en la sesi&oacute;n constitutiva lo dec&iacute;a todo. Ganan la mayor&iacute;a en la Mesa, pero lo que podr&iacute;a ser una buena noticia para sus intereses, lo expresaba en su rostro con emoci&oacute;n de derrota. &ldquo;Paratimia&rdquo; y &ldquo;paramimia&rdquo;, a partes iguales, y a raudales. Sabe de sobra lo que le espera, porque su sangr&iacute;a lleva la firma de su autor&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/trump-1-aragon-0_132_13037384.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 05:00:13 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pocholos maños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pocholos-manos_132_13018016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef8c293f-c2d5-4444-9534-e28ea56d5dee_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137321.jpg" width="4784" height="2691" alt="Pocholos maños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tanto lanzar el bulo de que Pilar Alegría era la portavoz de Sánchez y ahora resulta que Azcón es el tapabocas de Feijóo para Aragón. En los despachos se proyecta una versión cinematográfica del conflicto entre pocholos maños: 'Gangs of Aragón'</p></div><p class="article-text">
        Los humanos somos seres sociales que nos agrupamos en bandas. Incluso los que no se integran en ninguna, forman parte del colectivo de frikis. Las hay en las familias, las amistades, las comunidades vecinales, el colegio, el trabajo y en las vacaciones. Son grupos que se forman r&aacute;pidamente con la excusa de cualquier coincidencia. Las salas de espera son un vivero de nuevas relaciones. La zona verde en la que juegan los ni&ntilde;os y retozan las mascotas, o al rev&eacute;s, es un campo sembrado de afinidades y odios. Todo colectivo humano tiende a atomizarse en n&uacute;cleos m&aacute;s peque&ntilde;os hasta que consigue diferenciarse del resto. Lo hacemos para reafirmarnos contra los dem&aacute;s, en mayor medida que para colaborar. Suele ser una estrategia defensiva, m&aacute;s que cooperativa. Lo primero que hacemos al integrarnos en un nuevo grupo es analizar el mapa de relaciones y poder que se percibe al llegar. Jugamos con equilibrio para no enfadar a los que controlan las interacciones al mismo tiempo que deseamos caer bien al mayor n&uacute;mero de integrantes. No queremos conflictos con los que marcan el territorio, ni tampoco con los m&aacute;s delicados que tienen el respeto asentado en sus canas o experiencia. Esos sujetos que mueven los hilos reales del gobierno en los grupos, lo hacen con una autoridad real que nada tiene que ver con la jerarqu&iacute;a establecida. Una figura que describi&oacute; con agudeza el genial Forges en una de sus vi&ntilde;etas. Llegaba el nuevo ministro del ramo a su despacho, con aires de boato, y el funcionario, conserje en la puerta, dec&iacute;a en voz alta: ya est&aacute; aqu&iacute; el nuevo interino. Pues eso.
    </p><p class="article-text">
        Esas c&eacute;lulas del poder que funcionan en los colectivos humanos tienen sus propias reglas. Est&aacute;n por encima de las normas de la ley y se imponen a los preceptos que regulan los comportamientos del grupo al que pertenecen. En este sentido, debemos hablar m&aacute;s de comportamientos sectarios que de organizaciones que se puedan definir como tales. Por eso las sectas est&aacute;n m&aacute;s cerca de la sociedad terrenal que de los esp&iacute;ritus et&eacute;reos. El negocio que explota a sus integrantes, la cohesi&oacute;n interna, la primac&iacute;a de los objetivos del grupo ante cualquier otra cuesti&oacute;n, la dependencia, la sumisi&oacute;n, el silencio y el aislamiento son algunas caracter&iacute;sticas que indican que estamos ante un grupo sectario. Da igual que hablemos, en el &aacute;mbito comercial o de los negocios, de una estafa piramidal, de creencias religiosas o m&iacute;sticas, de ideas pol&iacute;ticas o de sectas terap&eacute;uticas o pseudocient&iacute;ficas. Algunas son muy conocidas, como pueda ser la Cienciolog&iacute;a y otras tienen menos publicidad, pero igual o mayor peligrosidad, como pueda ser El Yunque, vinculado a la extrema derecha ultra cat&oacute;lica y pol&iacute;tica, con gran predicamento en Vox. Luego tenemos grupos de presi&oacute;n que se mueven entre lo sectario y los lobbies, como el Opus, Enraizados, Abogados Cristianos, Hazte O&iacute;r o Profesionales por la &Eacute;tica. Cuentan con su propia red multinacional, la Red Pol&iacute;tica de Valores, que dirige el ultraderechista presidente electo chileno, Jos&eacute; Antonio Kast. Tienen medios, adem&aacute;s de medios. No es una redundancia. Se integran en un sistema que quieren desintegrar y al que atacan desde el control de la estructura econ&oacute;mica, pol&iacute;tica, judicial y comunicativa. Esa oligarqu&iacute;a, no s&oacute;lo tecnol&oacute;gica, a la que tanto se alude &uacute;ltimamente y que parece una palabra vieja con sentido de plena actualidad. 
    </p><p class="article-text">
        Hemos sabido de la existencia de los pocholos madrile&ntilde;os gracias a la crisis en la derecha de Ayuso. El duelo de 'Rasputines', entre Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez y Antonio Castillo, ha dejado varios cad&aacute;veres pol&iacute;ticos y una brecha que hasta ahora no hab&iacute;a conocido la presidenta madrile&ntilde;a, a pesar de los m&uacute;ltiples esc&aacute;ndalos que pesan sobre su gesti&oacute;n y su conciencia. Las familias pol&iacute;ticas tienden a funcionar como clanes, por eso del linaje, aunque en realidad tenemos que hablar de una secta que se ha hecho con parte del poder de los conservadores en la capital. El 'cholismo' de Simeone es honrado porque se fundamenta en la idea de avanzar jugando partido a partido. Pero el 'pocholismo' consiste en ganar el partido sin jugarlo, situando a personas afines en el tr&iacute;o arbitral y en el VAR.
    </p><p class="article-text">
        Los pocholos se suelen poner nerviosos con los cambios porque las elecciones conllevan movimientos. Los rivales tambi&eacute;n cuentan. Y la lucha entre pocholos es tan silenciosa como desgarradora. En eso se diferencian de las izquierdas. En Arag&oacute;n hay calma meteorol&oacute;gica pero ventolera 'pocholista'. No ha sentado bien en los cen&aacute;culos baturros que van anchos de cenas, pero prietos del resto. El l&iacute;der gallego del PP maniata a Azc&oacute;n y le quita el mando que nunca tuvo. No sea que regale alg&uacute;n esca&ntilde;o m&aacute;s a los ultras, camino de una investidura a la que le falta levadura. Del Arag&oacute;n imparable, en su campa&ntilde;a, hemos pasado al Arag&oacute;n inviable que nos imponen desde G&eacute;nova. Tanto lanzar el bulo de que Pilar Alegr&iacute;a era la portavoz de S&aacute;nchez y ahora resulta que Azc&oacute;n es el tapabocas de Feij&oacute;o para Arag&oacute;n. En los despachos se proyecta una versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica del conflicto entre pocholos ma&ntilde;os: 'Gangs of Arag&oacute;n'. Entre sus protagonistas tenemos a un potente banco, un emporio privado de comunicaci&oacute;n con ramificaciones en la radiotelevisi&oacute;n p&uacute;blica, las familias de ilustres apellidos que controlan el negocio inmobiliario, tres grandes empresas, ejecutivos vinculados al club de f&uacute;tbol de la capital, la Iglesia cat&oacute;lica, que controla buena parte de la educaci&oacute;n, y sectores privados de la sanidad. No est&aacute;n todos los que son, pero son todos los que est&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El pacto del futuro Gobierno de Arag&oacute;n se libra en el frente de pocholos y en las guerrillas de comandos ultras que se boicotean entre s&iacute;. El conflicto se ha extendido m&aacute;s all&aacute; de nuestras fronteras y estamos pendientes de un armisticio, entre las derechas, que reparta los territorios que van a ser ocupados por las fuerzas extremistas. El frente de Extremadura se suma a la batalla del Ebro y podr&iacute;a extenderse a&uacute;n m&aacute;s. Con semejante reparto de poder en disputa, no es extra&ntilde;o que veamos a tanto Pocholo buscando su mochila.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pocholos-manos_132_13018016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 05:00:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pocholos maños]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos sapos en Aragón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/sapos-aragon_132_12999416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84ada894-a88f-473d-90bc-2dd6cac0055d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136799.jpg" width="5156" height="2900" alt="Dos sapos en Aragón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El PP se ha comido dos escaños y mucha credibilidad. Va a suplicar ahora el acuerdo que nunca quiso aceptar. Y la ultraderecha va camino de tragarse el apoyo que no se atrevió a dar. Dos partidos y un destino</p></div><p class="article-text">
        Comemos los sapos que cocinamos. Los compramos caros en el mercado de la ansiedad y los digerimos en el est&oacute;mago del rencor. Los consumimos con tanto resentimiento que, en realidad, son ellos los que nos consumen a nosotros. La indigesti&oacute;n que mostramos, al tragarnos tanto anuro, hace que los devolvamos a la sociedad en forma de culebras. Vamos, que nos atiborramos de anfibios para acabar convirti&eacute;ndolos en reptiles. Transformamos las contradicciones de los dem&aacute;s en sapos, para que se los tengan que embuchar en forma de palabras. Nos hacen polvo las obligaciones que nos imponen a nuestro pesar. Pero, desde el primer mordisco ya so&ntilde;amos con el pur&eacute; de orgullo que se van a zampar en el plato de nuestra venganza. 
    </p><p class="article-text">
        Hay personas llenas de sapos. Y hay sapos repletos de personas. No casual que la poblaci&oacute;n de esta especie supere a la de individuos que habitamos el planeta. Utilizamos el silencio como un s&iacute;mbolo de paz que evita discusiones. En cambio, los otros lo interpretan como una bandera blanca que ondea las rendiciones. Estas c&aacute;psulas de neutralidad acaban convirti&eacute;ndose en una infecci&oacute;n contra la autoestima. Los humanos callan al tragar y otorgan al ceder. Otras veces buscamos agradar con una falsedad que se viste de hipocres&iacute;a. M&aacute;s vale una mentira cercana que una certeza lejana. Nos llenamos de inseguridad, no porque tiemble nuestra personalidad, sino porque no sabemos lo que les agradar&aacute; a los dem&aacute;s.&nbsp;Al final, la capacidad de absorci&oacute;n de tanto sapo es limitada. Los diques de nuestra contenci&oacute;n tienen un l&iacute;mite mucho menor que las presas que retienen tanto chaparr&oacute;n. Y la humedad de nuestro equilibrio se llena de resbalones de comportamiento en el que llueve sobre mojado.
    </p><p class="article-text">
        Algunos individuos se comportan como 'sap&oacute;fogos'. Cogen energ&iacute;a consumiendo sus propias 'sapor&iacute;as'. Desgastan a quienes les rodean porque les atiborran de sapos que no les pertenecen. No nos quieren mudos, sino con un embudo para endosarnos su porquer&iacute;a. En fin, que hay demasiados listos que se ufanan de su 'sapidur&iacute;a'. Los poderosos nos podr&aacute;n obligar a comernos nuestras palabras, pero nunca nos tragaremos nuestras ideas.
    </p><p class="article-text">
        Tras las elecciones en Arag&oacute;n, salen los sapos de sus charcas pol&iacute;ticas. El PP se ha comido dos esca&ntilde;os y mucha credibilidad. Va a suplicar ahora el acuerdo que nunca quiso aceptar. Y la ultraderecha va camino de tragarse el apoyo que no se atrevi&oacute; a dar. Dos partidos y un destino. Ayer, el presidente en funciones estuvo en Madrid para coincidir con Abascal, m&aacute;s all&aacute; de la pol&iacute;tica. La excusa le ven&iacute;a de una Constituci&oacute;n de r&eacute;cord con la que no siente a gusto el fascismo por su exceso de longevidad. En el men&uacute; que compartieron no pod&iacute;an faltar las ancas de rana que se pidi&oacute; el l&iacute;der de Vox para saltar, seg&uacute;n el d&iacute;a, dentro y fuera de los gobiernos. De postre, Azc&oacute;n repiti&oacute; de mel&oacute;n con piel de sapo. As&iacute;, entre batracios, transcurri&oacute; un encuentro en el que hubo m&aacute;s sapos que culebras. La sobremesa fue tan interminable como el rosario de agravios que se quedaron tras su separaci&oacute;n. Pero se impuso la confraternizaci&oacute;n. No hay que olvidar que ambos comensales se consideran animales pol&iacute;ticos, aunque m&aacute;s bien sean dos &ldquo;sapopol&iacute;ticos&rdquo; animales. Pertenecen a la misma especie, pero son de diferente clase. Abascal cunde porque es un hombre de costumbres, mientras que con Azc&oacute;n nunca te acostumbras. Lo &uacute;nico claro es que la factura de la comilona de derechos la acabaremos pagando todos.
    </p><p class="article-text">
        Los humanos seguiremos produciendo y tragando sapos porque, en realidad, somos unos 'Homo Sapos'. Nos creemos innovadores, pero estos animales tan simp&aacute;ticos (salvo para el opositor ruso Navalny, al parecer asesinado con una toxina de la llamada rana 'dardo') han estado presentes en nuestra historia evolutiva, desde antes del neol&iacute;tico, a trav&eacute;s de diversas manifestaciones art&iacute;sticas. Si hacemos la comparaci&oacute;n, los sapos han sabido adaptarse al entorno mucho mejor que nosotros ya que son muy independientes y nada autoritarios. En cambio, s&iacute; que comparten alguna caracter&iacute;stica que vimos tras las elecciones auton&oacute;micas: su comportamiento defensivo incluye hinchar el cuerpo para parecer m&aacute;s grandes. En esta escena final del beso del pacto en Arag&oacute;n, queda por saber qui&eacute;n es el 'sapofantas'.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/sapos-aragon_132_12999416.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2026 05:00:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos sapos en Aragón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Azcón, orgullo dental y fracaso personal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-orgullo-dental-fracaso-personal_132_12979286.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e6b13e9-f990-4383-a744-6f25d7453b92_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136231.jpg" width="5996" height="3373" alt="Azcón, orgullo dental y fracaso personal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sabemos si Azcón le hincó el diente a su adelanto electoral con su pieza quince (la traición) o con la veintitrés (la sumisión). Lo que está claro es que el lunes se despertó con dolor de muelas</p></div><p class="article-text">
        Hay sonrisas dentales y mordidas labiales. La mirada atrae la atenci&oacute;n del rostro, pero la boca esconde la naturalidad de las emociones. Bajamos los ojos tras un empent&oacute;n malsonante, a la vez que fruncimos el ce&ntilde;o de la embestida. Agachamos las orejas para no escuchar las malas lenguas, mientras elevamos las cejas para bajar la monoton&iacute;a. Nos suda la frente por la verg&uuml;enza del apuro. Y hasta nos mesamos los cabellos con una palabra tan dulce que sugiere una caricia folicular, a pesar de que describe una poda capilar. Dicen que la cara es el espejo del alma. M&aacute;s bien ser&aacute; de la personalidad. Porque los humanos somos desalmados por naturaleza corporal, aunque las religiones nos dibujen divinos por soplo celestial. El diccionario define como inhumanos a los que no somos creyentes. Y cuenta a los individuos por sus almas y no por sus cerebros. Las caras miran y las cruces nos ven. Apretamos los dientes para resistir despiertos y los frotamos mientras so&ntilde;amos liberar tensiones. Unas veces los escondemos en la cavidad bucal y otras los ense&ntilde;amos para disfrutar de la carcajada. La iron&iacute;a besa los labios con su sonrisa, pero nos partimos la caja dando dentelladas al aire que nos rodea. Los dientes nos dan la primera leche vital y sirven para identificarnos si nos vamos de este mundo con una leche mortal. 
    </p><p class="article-text">
        La dentadura tiene su propia pseudociencia. La llamada psiconeurodontolog&iacute;a. Ponga un nombre raro a cualquier cosa que parezca seria, utilice algo relacionado con la psicolog&iacute;a y apl&iacute;quelo a lo que se le ocurra. Y cobre, por supuesto. Cuanto m&aacute;s, mejor. Esta falacia la puede ver usted publicitada en una variedad de consultorios de sacamuelas que extraen la billetera de la cartera sin anestesia. Estos vividores dentales se han molestado en adjudicar una emoci&oacute;n a cada diente. Sepa que cuando muerde con cari&ntilde;o esa croqueta casera de jam&oacute;n, con el premolar catorce, en realidad est&aacute; expresando el desamor paterno que arrastra desde su infancia. Es cierto que, saboreando el pasado de las croquetas maternas, todos hemos sentido un complejo de Edipo que justificar&iacute;a el asesinato del autor que nos coloca el congelado que venden en el bar de la desidia. Este timo adivinatorio se suma as&iacute; a otros, como la cafeomancia, que busca en los posos del caf&eacute; el futuro de nuestra vida. Como si el porvenir estuviera escrito en las c&aacute;psulas que nos recomienda George Clooney, y no en colgarnos de la percha de su protagonista. As&iacute; que, seg&uacute;n esta supercher&iacute;a que se est&aacute; poniendo de moda, tenga cuidado porque las piezas de su dentadura revelar&aacute;n sus m&aacute;s oscuros secretos, por mucho que se cepille los dientes. 
    </p><p class="article-text">
        No sabemos si Azc&oacute;n le hinc&oacute; el diente a su adelanto electoral con su pieza quince (la traici&oacute;n) o con la veintitr&eacute;s (la sumisi&oacute;n). Lo que est&aacute; claro es que el lunes se despert&oacute; con dolor de muelas. La pieza veintiocho (los remordimientos) y la cuarenta y cinco (la frustraci&oacute;n) estaban inflamadas y cariadas. El flem&oacute;n ultra de sus mejillas se lo provoc&oacute; &eacute;l mismo de tanto comer Voxtos basura. Los &uacute;ltimos d&iacute;as de campa&ntilde;a se le vio moverse con dificultades. Le perjudic&oacute; mucho el gesto de caminar descansando todo el peso electoral en su tal&oacute;n de Quiles. 
    </p><p class="article-text">
        De la noche electoral nos queda mucho por analizar. Una participaci&oacute;n expectante, una ultraderecha que utiliz&oacute; de ascensorista a Jorge Azc&oacute;n y una izquierda que retrocede, con la salvedad del buen resultado de la CHA de Pueyo. El bloque de la derecha (PP-VOX-PAR), con el apoyo de TE, ten&iacute;a hasta ahora treinta y nueve esca&ntilde;os. Ha obtenido cuarenta y dos. La izquierda part&iacute;a (PSOE-CHA-Podemos-IU) de veintiocho y ahora consigue veinticinco. Un bloque gana tres, que pierde la bancada m&aacute;s progresista. No hay un derrumbe del espacio progresista. Y ya veremos el papel de la formaci&oacute;n turolense tras haber salido de partida como la fuerza que le iba a dar al PP la mayor&iacute;a absoluta que ped&iacute;a Azc&oacute;n. No desmentirlo, y dejarse querer, le ha perjudicado. Veremos a un Guitarte m&aacute;s centrado y mejor aconsejado. Despedimos al PAR y Podemos que se han esforzado internamente por desaparecer. Fue bonito mientras existi&oacute;. El PSOE obtiene un resultado escaso, no el peor de la historia como se ha dicho ya que en 2015, con el mismo n&uacute;mero de diputados, el porcentaje fue de tres puntos menos. Con todo en contra, y sin tiempo, hay una base s&oacute;lida y una jefa de la oposici&oacute;n que va a fortalecerse y crecer desde la Aljafer&iacute;a. Recordemos a Juan Alberto Belloch que no gan&oacute; en 1999 y que, tras cuatro a&ntilde;os trabajando la alternativa, sali&oacute; elegido alcalde en 2003. Lo mismo le paso a Salvador Illa en las elecciones auton&oacute;micas de 2021 en las que no pudo ser elegido presidente, para conseguir serlo en 2024. Esta sociedad del consumo, tambi&eacute;n pol&iacute;tico, nos tiene acostumbrados a tener que ganar o perder todo a la primera. El di&aacute;logo, el esfuerzo y el camino que se recorre es la trayectoria que se valora en unas elecciones de cercan&iacute;a como son las auton&oacute;micas y municipales. No han vuelto a las urnas los que salieron en 2019 a votar progresista. Pero tampoco se han perdido para siempre. Muchos j&oacute;venes han salido con una papeleta progresista y est&aacute;n esperando una oferta ilusionante que les convenza. Sobre todo, en los barrios y distritos. Una candidatura &uacute;nica en las municipales de toda la izquierda, que ahora se ha dividido en tres papeletas, tiene serias posibilidades de recuperar Zaragoza y Huesca. Queda un a&ntilde;o para trabajar en las capitales y para pensar en las generales. 
    </p><p class="article-text">
        El domingo vimos m&aacute;s dientes que sonrisas en la boca de Azc&oacute;n. Don Jorge ejerci&oacute; m&aacute;s de dentalista que de mentalista, y tuvo que agigantar con el f&oacute;rceps su fenomenal dentadura para tapar la autor&iacute;a de tan amargo retroceso. Eso s&iacute;, en su primera comparecencia no escuchamos ni una palabra de su gatillazo electoral, ni un toque de modestia, ni una pizca de querer entender el mensaje de los aragoneses. La aparici&oacute;n para valorar su derrota como ganador estuvo llena de fracaso, rebosante de odio y henchida de orgullo. Como dec&iacute;a San Agust&iacute;n: &ldquo;La soberbia no es grandeza sino hinchaz&oacute;n; y lo que est&aacute; hinchado parece grande pero no est&aacute; sano&rdquo;. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-orgullo-dental-fracaso-personal_132_12979286.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 05:00:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Azcón, orgullo dental y fracaso personal]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dudaísmo electoral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/dudaismo-electoral_132_12960966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab0133e0-20b9-4203-a25d-5cbcd73ef031_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135746.jpg" width="1920" height="1080" alt="Dudaísmo electoral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el objetivo de Azcón era consolidar una mayoría absoluta con PAR y/o Teruel Existe no tiene muchos motivos el actual presidente para estar satisfecho de esta repetición electoral</p></div><p class="article-text">
        La duda lleva al conocimiento. La indecisi&oacute;n, en cambio, es la incapacidad de elegir. Dudamos porque sabemos y cuesta decidir porque nos fatiga aprender. Las dudas ofenden menos que la ignorancia y las interrogaciones ayudan m&aacute;s que las aseveraciones. En un mundo que s&oacute;lo ofrece respuestas, queda claro que necesitamos muchas m&aacute;s preguntas. Los fanatismos viven de certezas y las religiones de fe. No cabe duda. Los fascismos no toleran las dudas porque se nutren de irracionalidad. Al fin y al cabo, dudar es m&aacute;s fiable que estar seguro. El titubeo es el temblor previo que sentimos ante la vacilaci&oacute;n de decidir. Confundimos elegir con decidir. Optamos por azar y escogemos por descarte, no por Descartes. La inseguridad de la incertidumbre nos arrastra a la ansiedad de la precipitaci&oacute;n. La duda no tiene prisa, pero la culpa encorre nuestra responsabilidad. Si las vacilaciones toman el mando, las dubitaciones se convierten en perplejidades llenas de inanici&oacute;n. El escepticismo nos empuja a dudar para comprobar, no para negar. As&iacute;, el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico se hace cuerpo del conocimiento. Dudar para ver, sin la necesidad de creer. La ciencia duda con hip&oacute;tesis y el pensamiento con tesis. De ah&iacute; surge la s&iacute;ntesis que nos permite avanzar.
    </p><p class="article-text">
        La motivaci&oacute;n es la energ&iacute;a que nos impulsa a dudar para resolver una situaci&oacute;n. La apat&iacute;a, en cambio, lleva a una aceptaci&oacute;n sumisa que bloquea la conducta ante la incapacidad de cuestionar la realidad. La duda es el m&eacute;todo de an&aacute;lisis que nos ofrece la perspectiva de la decisi&oacute;n. Pero si nos sentimos c&oacute;modamente atrapados rumiando dudas, sin asimilar lo que masticamos con el cerebro, la indigesti&oacute;n nos da acidez de comportamiento. La reiteraci&oacute;n de este bloqueo mental que encadena dudas tan persistentes como paralizantes, conduce a la duda patol&oacute;gica. Se trata de una obsesi&oacute;n que invade el pensamiento del sujeto y lo llena de dubitaciones permanentes y disruptivas. Es una variante del Trastorno Obsesivo Compulsivo, el famoso TOC, que en estos casos se centra en las dudas constantes sobre aspectos cotidianos, a menudo intranscendentes, que impiden a la persona que lo sufre salir del bucle que le atenaza para tomar una decisi&oacute;n. Dudan de si han cerrado bien la puerta, la llave del gas o si han hecho bien su trabajo. Pero tambi&eacute;n de irse o no a vivir con alguien. Su lema de vida es el &ldquo;y si&rdquo;. Siempre piensan en otras alternativas, que no llegan a tomar, de forma que no escogen ninguna. Si no les queda m&aacute;s remedio que decidir, y optan por una respuesta, sufren la persistencia de una inseguridad que les reconcome el pasado, les atormenta el presente y les nubla el futuro. Son personas que preguntan constantemente para pedir consejos que no aplican, pero que les permite seguir en el c&iacute;rculo vicioso de su indefinici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones del pr&oacute;ximo domingo tienen m&aacute;s dudas que indecisi&oacute;n. Lo que es bueno. No es f&aacute;cil votar y menos si quien te obliga es el responsable de gobernar con los apoyos que ha recibido. Porque se gestiona para todas y todos, aunque s&oacute;lo una parte te haya dado la confianza. Ese es el arte de un liderazgo que sepa y quiera gestionar lo p&uacute;blico. Las decisiones m&aacute;s evidentes se&ntilde;alan una hemorragia de los conservadores que est&aacute;n siendo vampirizados por la ultraderecha. Cr&iacute;a cuervos y te sacar&aacute;n los votos. Si el objetivo de Azc&oacute;n era consolidar una mayor&iacute;a absoluta con PAR y/o Teruel Existe no tiene muchos motivos el actual presidente para estar satisfecho de esta repetici&oacute;n electoral. La definici&oacute;n es importante. No se trata de un adelanto, sino de un nuevo intento por no haber sido capaz de gestionar, con Vox fuera y dentro de su gabinete, la mayor&iacute;a de derecha extrema y extrema derecha con la que comenz&oacute; la legislatura. De ah&iacute;, que las repeticiones hurguen en la herida del cansancio. Buscar la mayor&iacute;a sin que la mayor&iacute;a de los votantes participen es un riesgo social, aunque tenga r&eacute;ditos electorales.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda acude dividida a esta cita, pero est&aacute; expectante. En el flanco diestro no hay dudas. Apenas un quince por ciento de la derechona de bajo espectro, no sabe si escoger entre la esencia del fascismo o un fascismo con esencias. Lo &uacute;nico que queda claro es que, entre las personas progresistas, la mayor&iacute;a de quienes no tienen decidido su voto dudan entre Pilar Alegr&iacute;a u otras formaciones. Es un buen term&oacute;metro porque hay m&aacute;s duda que desactivaci&oacute;n. Si votan los que dudan, pierden los que afirman. El liderazgo cooperativo que puede impulsar Pilar es atractivo para construir una alternativa que s&oacute;lo ella puede dirigir. Pero a&uacute;n m&aacute;s importante es que esa mayor&iacute;a silenciosa y dubitativa no s&oacute;lo acuda a las urnas, sino que lo haga plantando cara a las derechas y defendiendo un Arag&oacute;n con derechos.
    </p><p class="article-text">
        El dada&iacute;smo fue un movimiento cultural y art&iacute;stico que surgi&oacute; para cuestionar la conservadora raz&oacute;n imperante, en una &eacute;poca en la que el desencanto de la Primera Guerra Mundial se extend&iacute;a por Europa. Fue un impulso de rebeld&iacute;a contra la burgues&iacute;a, y los convencionalismos que representaba, en el convulso y violento Viejo Continente. La provocaci&oacute;n del absurdo se lograba con munici&oacute;n cargada de iron&iacute;a. El pr&oacute;ximo domingo tenemos una oportunidad de rebelarnos para avanzar en la libertad de dudar, de equivocarnos y de progresar. El &ldquo;duda&iacute;smo&rdquo; ayuda a decidir. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/dudaismo-electoral_132_12960966.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 05:00:37 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El top manto de Ayuso y Azcón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/top-manto-ayuso-azcon_132_12941469.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef8c293f-c2d5-4444-9534-e28ea56d5dee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El top manto de Ayuso y Azcón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Don Jorge la llevó por el Tubo y al cine. Pero no parece que vieran la película 'Viven'. De hecho, los mayores y sus familias respiraron aliviados al saber que no visitaría ni residencias ni centros de mayores</p></div><p class="article-text">
        El comportamiento humano es una falsificaci&oacute;n de nuestra personalidad. Pensamos una cosa y hacemos la contraria. Deseamos algo y nos esforzamos por no conseguirlo. Nos creemos simp&aacute;ticos, pero nadie nos aguanta. Le re&iacute;mos las gracias a los dem&aacute;s, mientras les asesinamos con la mirada del pensamiento. Comprendemos a los otros, aunque sabemos que lo nuestro es m&aacute;s importante. Somos modestos porque lo valemos. Estamos convencidos de que &ldquo;algo&rdquo; habr&aacute;n hecho, aquellos a los que les va bien. Eso s&iacute;, la desgracia de los desafortunados siempre nos cae lejana. No es que seamos mentirosos. Nos gusta disimular para agradar a quienes nos rodean. Especialmente a nuestro ego. Si adornamos con celof&aacute;n ese ser interior que nos envuelve, lo que ense&ntilde;amos es la car&aacute;tula vac&iacute;a de un envase hueco. Vivimos empujados por el cierzo de las emociones, pero disfrutamos la realidad como un bu&ntilde;uelo de viento. Mucho aire y poco sentimiento. Nos tragamos los bulos porque somos un fraude. Fabricamos mentiras porque las falsedades son el agujero negro que atrae nuestras certezas. Actuamos de tapadillo para que no nos hagan picadillo. Nos escondemos de las sombras para que los dem&aacute;s s&oacute;lo vean nuestros reflejos. Vemos la fila de emprendedores del top manta, que nos ofrecen aut&eacute;nticas copias, pero los miramos con un desprecio repleto de avaricia. Nos regateamos a nosotros mismos para enga&ntilde;ar a los honestos vendedores de copias. Las apariencias no enga&ntilde;an porque son m&aacute;s transparentes que los aparentes.
    </p><p class="article-text">
        En psicolog&iacute;a hemos buscado el grial de las pruebas de la verdad para desenmascarar mentirosos. Los experimentos realizados para discriminar a los 'Pinochos' nos confirman que las personas que mienten sufren en su interior algo muy parecido a las que no lo hacen. Tras analizar a varios sujetos a los que se acus&oacute; de cometer un delito, siendo inocentes, y otros de los que se sab&iacute;a su culpabilidad, no se observaron diferencias en la ansiedad que mostraban unos y otros. No ser&iacute;amos el primer inocente en ir a chirona, o al pat&iacute;bulo, por un peque&ntilde;o malentendido. Nos imaginamos de paseo por cualquier ciudad de los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica, vemos a unos agentes armados del ICE, y sabemos que no son los extras de otra nueva entrega de 'La edad de hielo' (Ice Age, Chris Wedge, 2002). Con esta 'seguridad', temblaremos m&aacute;s de miedo que de fr&iacute;o, y es m&aacute;s f&aacute;cil que regresemos congelados a casa antes de tiempo porque sabemos que somos culpables, aunque no sepamos de qu&eacute;. Estas S.A. de Trump son la falsa seguridad que nos han vendido las derechas ultras y conservadoras. Mienten tanto como matan. Porque han falseado la realidad, llen&aacute;ndola de enemigos, para ocultar sus intereses. Frente al rencor, el gobierno de Espa&ntilde;a regulariza, a base de derechos, a medio mill&oacute;n de personas que viv&iacute;an con el miedo a que en nuestro pa&iacute;s se impusieran esas pol&iacute;ticas del odio que comparten PP y Vox. La Conferencia Episcopal y C&aacute;ritas han apoyado esta medida, porque es justa y humana. &iquest;Estar&aacute;n en pecado todos los ultras que vociferan contra este acuerdo del gobierno progresista? Am&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la campa&ntilde;a electoral aragonesa, Azc&oacute;n se trajo a pasar el fin de semana en Zaragoza a su colega Ayuso. Un acto para disputar el electorado ultra a los de Abascal. Dime de qui&eacute;n presumes y te dir&eacute; lo que eres. Don Jorge la llev&oacute; por el Tubo y al cine. Pero no parece que vieran la pel&iacute;cula 'Viven' (Frank Marshall, 1993). De hecho, los mayores y sus familias respiraron aliviados al saber que no visitar&iacute;a ni residencias ni centros de mayores. En el Pilar se brind&oacute; a regalar un manto a la Virgen. Azc&oacute;n pone otro. Dos mantas para dos mantos. Dudo que a la Pilarica le haga mucha gracia un presente, tras tanto cuerpo presente de los siete mil doscientos noventa y un ancianos, y ancianas, que fallecieron abandonados en la pandemia por el protocolo de la verg&uuml;enza que impuls&oacute; la presidenta madrile&ntilde;a. La mantis pol&iacute;tica de Feij&oacute;o quiere dejar su presente en la zaragozana bas&iacute;lica Mariana. Sin duda ser&aacute; la mejor representaci&oacute;n de la hipocres&iacute;a y las falsificaciones de las derechas. Todo un top manto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/top-manto-ayuso-azcon_132_12941469.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jan 2026 05:00:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El top manto de Ayuso y Azcón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Voxferatu]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/voxferatu_132_12923178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c508e8d-c1cb-4fbe-a3d9-0bd66d2f6160_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Voxferatu"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente al fascismo, más democracia, más derechos y más autonomía para Aragón. No podemos razonar con intransigentes. Pero sí podemos votar</p></div><p class="article-text">
        La intransigencia se opone a la firmeza. Un intransigente es un indigente del di&aacute;logo y un pordiosero de la raz&oacute;n. Las personas firmes, en cambio, basan su seguridad en convicciones flexibles que han adquirido con aprendizaje. La intolerancia es el fanatismo de la intransigencia. Un comportamiento que vemos en humanos que no ejercen de personas. Las creencias dogm&aacute;ticas, las ideolog&iacute;as incuestionables y las religiones divinas utilizan el odio para enardecer a sus seguidores y excitar las conductas m&aacute;s viscerales de sus miembros. El ardor mantiene el fuego purificador contra otros, a los que se&ntilde;alan como seres inferiores y malintencionados. La ofuscaci&oacute;n nos arrastra a episodios que protagonizamos con intransigencia. Afortunadamente, son respuestas instintivas que acaban siendo corregidas por un cerebro pacificador. El problema surge en el momento en que un grupo social admite, tolera e incita a comportarse de forma intransigente. En ese momento, un funcionamiento de tipo sectario normaliza la intolerancia y la irradia multiplicando su poder destructor. La banalidad del mal, que populariz&oacute; la fil&oacute;sofa alemana Hannah Arendt, se reproduce con una facilidad pasmosa en los c&iacute;rculos de poder autoritario. En ese sentido, no es necesario llegar a t&eacute;rminos como el asesinato o el holocausto. El racismo, la xenofobia o la homofobia encarcelan a los diferentes bajo los guardianes del odio. La animadversi&oacute;n asesina a quienes despreciamos, no con sangre sino con deshumanizaci&oacute;n. Eso es el fascismo.
    </p><p class="article-text">
        Se dice de los aragoneses que somos tenaces. Pero no tercos. La tenacidad lleva a la persistencia para buscar nuevas alternativas. En cambio, las personas tercas se enfurru&ntilde;an con su obcecaci&oacute;n. Desde el punto de vista de la psicolog&iacute;a debemos se&ntilde;alar que la intransigencia no es un trastorno. Simplemente nos enfrentamos a individuos que no aceptan que otros tengan raz&oacute;n, ni admiten que argumentos diferentes de su cerraz&oacute;n, puedan ser razonables. La inflexibilidad cognitiva es su patr&oacute;n y llevan la contraria porque s&iacute;, a todo y contra todos. Este patr&oacute;n de autoritarismo individual se retroalimenta en grupo, y viceversa. La intransigencia no tolera el debate ni es susceptible de contrastar. Entre la afirmaci&oacute;n indudable y la actitud intolerante, la violencia es una respuesta habitual. La mirada, el gesto, la respuesta verbal, el insulto y hasta la agresi&oacute;n f&iacute;sica, se encadenan en el c&iacute;rculo de ira que manifiestan los intransigentes. Su raz&oacute;n no es de este mundo. Ni del nuestro. S&oacute;lo del suyo. Y ah&iacute; reside la patente de corso para saquear los derechos de los dem&aacute;s. El proceso mental que comparten las personas que creen que la tierra es plana, los que piensan que su Dios es el &uacute;nico verdadero y los que esgrimen sus ideas con superioridad y sectarismo contra los dem&aacute;s, tiene mucho en com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy, la actualidad ha normalizado las actitudes autoritarias que esgrimen los l&iacute;deres de la intransigencia. Y eso se ha trasladado a la sociedad. Hablamos de un &ldquo;normofascismo&rdquo; que asumimos como espectadores de una amenaza que nos asombra, pero a la que nos est&aacute; costando hacer frente. La derecha conservadora no lo hace, porque percibe a la ultraderecha como un aliado necesario para acceder al poder. Y a la izquierda le ha faltado atrevimiento (y unidad) para consolidar con nuevas propuestas los logros econ&oacute;micos y sociales que se han basado en la buena marcha de la econom&iacute;a. Lo real ha estado m&aacute;s cerca de lo emocional que del bolsillo. Y esto es una dificultad a&ntilde;adida. En particular con la poblaci&oacute;n m&aacute;s joven. Tambi&eacute;n debemos reconocer que es dif&iacute;cil plantar batalla a lo impensable. Pero es imprescindible confrontar con una dictadura que se est&aacute; adue&ntilde;ando de la democracia. No para ganar terreno hacia sus intereses, sino para destruirla junto a los derechos conseguidos.
    </p><p class="article-text">
        La vampirizaci&oacute;n de la libertad y los derechos que est&aacute; aplicando este Nosferatu del fascismo que es Vox, es todo un ejemplo de intransigencia. 'Voxferatu' ha roto el consenso que exist&iacute;a entre las formaciones pol&iacute;ticas aragonesas para respetar el luto tras el tr&aacute;gico accidente ferroviario en C&oacute;rdoba. No es inconsciencia. Se trata de rentabilizar la maldad porque llevar la contraria es lo que distingue y reafirma a los carcas ultra tercos. Se jalea a Abascal en sus proclamas a lo largo de su peregrinaje electoral. Da igual que llame mujer objeto a Pilar Alegr&iacute;a o que insulte a nuestro presidente. El 'normofascismo' le grita, le a&uacute;lla y le r&iacute;e las gracias. Ser&aacute;n los mismos que luego se lamenten de las pol&iacute;ticas autoritarias de su aliado y admirado Trump, que intentar&aacute; arruinar nuestro sector agroganadero. Berrean tambi&eacute;n los mismos individuos que luego se quejar&aacute;n de los aranceles que castigar&aacute;n sus bolsillos. Todos estos est&aacute;n a salvo de su conciencia porque por encima de todo est&aacute; su intransigencia.
    </p><p class="article-text">
        Frente al fascismo, m&aacute;s democracia, m&aacute;s derechos y m&aacute;s autonom&iacute;a para Arag&oacute;n. No podemos razonar con intransigentes. Pero s&iacute; podemos votar. Mientras, a este personaje le cantaremos un soniquete que se hizo famoso para burlarse de los militares golpistas en 1936. Abascal, Abascal/ qu&eacute; chunga es tu perorata/ insultas por no saber/ no sabes ni dar la lata.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/voxferatu_132_12923178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jan 2026 06:40:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Voxferatu]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Azcón Pirulero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-pirulero_132_12903983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3d8b63c-06c1-4857-9d17-952eefd533af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Azcón Pirulero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El señor Azcón nos obliga a votar en Aragón, antes de hora, porque quiere librarse del yugo de la ultraderecha que bloquea los presupuestos</p></div><p class="article-text">
        El psiquiatra norteamericano Adam Blatner afirma que la vida de las personas se basa en la relaci&oacute;n que mantenemos con cuatro habilidades: amar, trabajar, jugar y pensar. Si hoy estuviera vivo este apasionado del psicodrama, quiz&aacute;s dudara de poner en primer lugar un t&eacute;rmino tan rom&aacute;ntico. Claro que siempre podr&iacute;amos hablar del enamoramiento hacia uno mismo, su poder, su riqueza o su fuerza. El ego&iacute;smo, la soberbia, la avaricia y la prepotencia son perversiones del amor propio. Puro desamor. Como todas las herramientas que acompa&ntilde;an a nuestra personalidad, el problema no es su existencia sino su finalidad. La m&aacute;s inocente de esas cuatro destrezas del comportamiento ser&iacute;a el juego. Ya s&eacute;. Lo hemos convertido en disputa, m&aacute;s o menos sana, o en negocio en forma de apuestas. Volvemos a la depravaci&oacute;n de lo natural. Tal vez podamos recuperar algo de ingenuidad si hablamos del juego en la ni&ntilde;ez. Esa actividad l&uacute;dica que mezcla diversi&oacute;n y entretenimiento. Sin acaparar, sin ganar y sin reglas. Precisamente, la incorporaci&oacute;n de normas convierte un entretenimiento divertido en uno formal, en el que las instrucciones o arbitrajes (o ambos) son necesarios para determinar ganadores y clasificaciones. En torno a los seis a&ntilde;os lo l&uacute;dico deja paso a lo competitivo. Es un ensayo para la vida. Aunque tampoco estar&iacute;a de m&aacute;s que pudi&eacute;ramos adaptar las reglas a la vida y no al rev&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los juegos cooperativos nos ayudan a colaborar. Y los solitarios nos permiten escapar de nuestro aburrimiento. Los juegos de mesa nos quitan el sue&ntilde;o y los juegos de cama nos facilitan el descanso. Jugamos al despiste para evitar problemas y con fuego para subir la adrenalina. Nos arriesgamos a perder, al querer ganar, pero pasamos la mano en las decisiones diarias porque no sabemos jugar nuestras propias cartas. Convertimos las responsabilidades en juegos para echar la culpa al azar de nuestros errores. Jugamos a vivir como si no supi&eacute;ramos la baza final. Pero, al fin y al cabo, a este mundo hemos venido a jugar.
    </p><p class="article-text">
        Los juegos infantiles suelen estar relacionados con la m&uacute;sica. Las rimas ayudan a memorizar. Y las canciones, con sus movimientos, a socializar. Pero hasta los m&aacute;s dulces soniquetes que todos hemos recitado tienen, o provienen, de un pasado algo m&aacute;s oscuro. La Iglesia cat&oacute;lica ha convertido una rogativa de sus creyentes en un juego inocente. El Santuario de la Cueva Santa de Altura, en Castell&oacute;n, protagoniz&oacute; las plegarias de los agricultores de la zona ante la pertinaz sequ&iacute;a (esta vez sin Franco) que sufr&iacute;a la Comunitat Valenciana en 1726. Ha llovido mucho desde entonces. Pero el &eacute;xito de la canci&oacute;n sigue en los cerebros de nuestra infancia. Que llueva, que llueva, la Virgen de La Cueva. Otra canci&oacute;n bastante m&aacute;s t&eacute;trica es la que protagoniza Ant&oacute;n Pirulero &iquest;Qu&eacute; puede haber de malvado en esta tierna expresi&oacute;n tan propia de la ni&ntilde;ez? Para empezar, todo apunta a que el origen de este temazo est&aacute; en Granada. All&aacute; por el a&ntilde;o 1860, un tal Ant&oacute;n Pirulero mat&oacute; a su esposa, puso el cuerpo en una bolsa y lo traslad&oacute; a un molino para hacerlo polvo. De hecho, esta fuente se&ntilde;alar&iacute;a que la letra original de la canci&oacute;n era: &ldquo;Ant&oacute;n Pirulero/ mat&oacute; a su mujer/ la meti&oacute; en un saco/ y la hizo moler&rdquo;. Tambi&eacute;n circula una versi&oacute;n francesa de esta tremenda historia macabra. En concreto de un supuesto Antoine Piruliere que cometi&oacute; el asesinato machista de su mujer, en un formato similar al hispano. En cualquier caso, no deja de ser curioso que el feminicidio se haya convertido en una simp&aacute;tica cancioncilla con la que juegan nuestras adorables criaturas. Y hay muchos ejemplos de este pelaje.
    </p><p class="article-text">
        Lo natural, muchas veces, tiene una apariencia que no se corresponde con la realidad que nos cuentan. En la actualidad pol&iacute;tica lo vemos a menudo. El se&ntilde;or Azc&oacute;n nos obliga a votar en Arag&oacute;n, antes de hora, porque quiere librarse del yugo de la ultraderecha que bloquea los presupuestos. Lo que ha conseguido es extender la par&aacute;lisis a la ciudad de Zaragoza ya que, en una situaci&oacute;n de incertidumbre electoral, los socios ultras del PP no quieren salir demasiado cerca de la foto con los de Feij&oacute;o. Para que no haya dudas, Santiago Abascal avisa de que quiere entrar a gobernar con m&aacute;s poder (vicepresidencias y consejer&iacute;as) en hipot&eacute;ticos gabinetes de coalici&oacute;n si la suma PP-Vox lo permite. La declaraci&oacute;n de amor de la extrema derecha tiene el siguiente refr&aacute;n de cabecera: &ldquo;como s&eacute; que te gusta el arroz con leche, por debajo de la puerta del Pignatelli te echo un ladrillo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres y los hombres progresistas de Arag&oacute;n tenemos la opci&oacute;n de interpretar otro gui&oacute;n y otra canci&oacute;n. Esa que dice: Azc&oacute;n, Azc&oacute;n Pirulero/ cada cual, cada cual, ya sabe tu juego/ y el que no lo quiera votar&aacute;, votar&aacute;, en esta contienda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-pirulero_132_12903983.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jan 2026 06:00:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Azcón Pirulero]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aragón, Fahrenheit 32]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aragon-fahrenheit-32_132_12868679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9b2798b-596d-41f7-ba30-53f0a6cba472_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aragón, Fahrenheit 32"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El PSOE tiene la obligación de convertir una obligación electoral en una oportunidad de cambio. Un mensaje cercano, diferente y centrado en los intereses que nos unen a todas y todos, puede ser decisivo para agitar el clima que quiere congelar Azcón</p></div><p class="article-text">
        Los humanos s&oacute;lo tenemos una motivaci&oacute;n que supera la recompensa de ganar a los dem&aacute;s: es la satisfacci&oacute;n de comprobar que nuestros adversarios pierden m&aacute;s que nosotros. Esta paradoja se produce, incluso aunque este comportamiento refuerce exponencialmente a un tercer rival que nos amenaza. Es lo que se llama, en la teor&iacute;a de juegos, la estrategia de suma cero. La psicolog&iacute;a evolutiva analiza esta conducta que se sustenta gracias a la envidia. En nuestro ser primitivo, la selecci&oacute;n natural se ha servido de ese ego&iacute;smo para preservar a los individuos de las amenazas del entorno. Si otros eran eliminados de la tribu, los dem&aacute;s ten&iacute;an m&aacute;s oportunidades de reproducirse y sobrevivir. En la actualidad, esta actitud se ha trasladado a decisiones y emociones que tienen una repercusi&oacute;n directa en la sociedad que nos acoge. A menudo nos gustar&iacute;a asesinar a nuestros envidiados adversarios. Pero nuestra conciencia reprime ese impulso y lo transforma en veneno que expandimos con nuestro difusor de maldades. La envidia sana es aquella en la que conseguimos disimular a la perfecci&oacute;n nuestra reconcom&iacute;a interior. Como la que activamos el lunes mientras asist&iacute;amos a la tradicional apertura de resentimientos navide&ntilde;os. Los agraciados de la loter&iacute;a nos recordaban lo desgraciados que somos los que jugamos sabiendo que &iacute;bamos a perder. 
    </p><p class="article-text">
        La suma cero tiene repercusiones m&aacute;s peligrosas que las que provocan un mosqueo lleno de resentimiento. Se trata de las decisiones que tomamos en funci&oacute;n de que odiamos a los que tienen m&aacute;s beneficio que nosotros, y preferimos que se queden sin premio, aunque eso nos cueste perder algo que poseemos. Un estudio efectuado por un grupo de economistas norteamericanos, capitaneados por Sahil Chinoy, ha estudiado esta cuesti&oacute;n en un trabajo de investigaci&oacute;n con 24.000 personas de ese pa&iacute;s. La conclusi&oacute;n ha sido muy clara. La opini&oacute;n ciudadana sobre una amplia gama de cuestiones sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas est&aacute; fuertemente influida por el grado en que percibe que los beneficios de la sociedad se obtienen a expensas de los dem&aacute;s. Las generaciones j&oacute;venes tienden a concebir las interacciones econ&oacute;micas como un juego de suma cero en mayor medida que las generaciones adultas. Esta tendencia est&aacute; relacionada, seg&uacute;n el estudio, con conceptos como la envidia del &eacute;xito ajeno o la desmotivaci&oacute;n para el esfuerzo, ante el convencimiento de que no aporta recompensa. En los &uacute;ltimos tiempos estamos asistiendo a un incremento del pensamiento de suma cero. La desigualdad ha favorecido la reactivaci&oacute;n primitiva de la escasez y la envidia. De hecho, esta actitud hostil se est&aacute; trasvasando no s&oacute;lo a los que tienen, sino a los que vemos como rivales, aun teniendo menos que nosotros, pero que los consideramos responsables de no tener lo que envidiamos. 
    </p><p class="article-text">
        El PP ha dise&ntilde;ado una estrategia de suma cero. Dado que Feij&oacute;o tiene un valor negativo, el ascenso hasta la nada se considera una mejora. Saben en G&eacute;nova que el resultado de la decisi&oacute;n de obligar a votar en Extremadura y Arag&oacute;n no iba a mejorar sus propias posiciones en el tablero pol&iacute;tico. Incluso iba a debilitar a sus respectivos dirigentes, Guardiola y Azc&oacute;n. Donde no estaban las cosas tan claras, como es la Comunidad Valenciana, era mejor llegar a un pacto r&aacute;pido con la ultraderecha. A cualquier precio, siempre que no fuera con unas elecciones en las que se recordara a Maz&oacute;n como vergonzoso l&iacute;der de la tragedia de la Dana, desde su &ldquo;Ventorro&rdquo; particular. La necesidad de intentar debilitar el gobierno progresista de Pedro S&aacute;nchez, era un premio mayor que la derrota propia de fracasar a la hora de conseguir unas imposibles mayor&iacute;as absolutas que iban a &ldquo;estabilizar&rdquo; los territorios arrastrados a las urnas. La consecuencia de fortalecer a sus adversarios de la ultraderecha era una consecuencia deseada y prevista por la estrategia conservadora. Total, dicen, si vamos a gobernar juntos en Espa&ntilde;a, no hay nada malo en compartir gabinete con los amigos de Trump y los enemigos del estado de las autonom&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a las estrategias de suma cero, las mejores respuestas se obtienen con jugadas aleatorias que evitan la predicci&oacute;n del oponente. Las alternativas que minimizan p&eacute;rdidas y maximizan las opciones para obtener el mejor peor resultado, pueden trastocar los intereses de los rivales. &nbsp;Es lo que se llama, t&eacute;cnicamente, modelo 'Maximin y Minimax' para la toma de decisiones. Ya lo experiment&oacute; el PP, tras las elecciones auton&oacute;micas de 2023, al pactar con Vox. La convocatoria a las urnas, de julio de ese mismo a&ntilde;o, provoc&oacute; una activaci&oacute;n de votantes que consigui&oacute; reeditar un gobierno progresista en La Moncloa. 
    </p><p class="article-text">
        Azc&oacute;n busca la suma cero en Arag&oacute;n con la jugada que le han dise&ntilde;ado en Madrid. Se olvida de dos cuestiones. Que al electorado no le gusta que le obliguen a votar para dirimir las disputas entre partidos, como han escenificado la derecha extrema y la extrema derecha. Y segundo, que quienes participaron en julio de 2023 pueden volver a los colegios electorales. Jugar con la &uacute;nica baza de forzar la desmovilizaci&oacute;n, enfangando el camino a las urnas, tiene sus riesgos. La izquierda tambi&eacute;n tiene su cuota de responsabilidad. La articulaci&oacute;n de una candidatura &uacute;nica, a la izquierda del PSOE, facilitar&iacute;a una alternativa de avance, desde la cooperaci&oacute;n mutua, y con el liderazgo colaborativo de Pilar Alegr&iacute;a. El PSOE tiene la obligaci&oacute;n de convertir una obligaci&oacute;n electoral en una oportunidad de cambio. Un mensaje cercano, diferente y centrado en los intereses que nos unen a todas y todos, puede ser decisivo para agitar el clima que quiere congelar Azc&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Los mismos que quemaban los libros en la pel&iacute;cula 'Fahrenheit 451' (Fran&ccedil;ois Truffaut, 1966), son ahora los nuevos bomberos que quieren congelar la participaci&oacute;n y los avances que hemos disfrutado. Las derechas nos quieren imponer un termostato en Arag&oacute;n con una temperatura de 32 grados Fahrenheit. Se olvidan de que somos muchos los que hemos memorizado cada libro de libertad y progreso para mantener el calor de lo conseguido. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
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