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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Mendi]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-mendi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Mendi]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las calabazas son para el verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/calabazas-son-verano_132_13327877.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/922ff866-0c6b-4c09-bb37-c957fc6da0ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145871.jpg" width="3746" height="2107" alt="Las calabazas son para el verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Tribunal Supremo da el premio gordo de la condena a Ábalos y Koldo, pero ejerce de “tacañón” con un Aldama que no ingresará en prisión y se queda con el botín del dinero</p></div><p class="article-text">
        La mejor manera de entender algo es explicarlo. La frase pertenece a Richard Feynman, un norteamericano que fue Premio Nobel de F&iacute;sica en 1965. Estos d&iacute;as ha sido muy recordado, porque psic&oacute;logos computacionales de la Universidad de Princeton han descifrado unas notas en las que el f&iacute;sico explicaba el modo por el que los humanos tomamos decisiones. Desde las m&aacute;s intrascendentes hasta las que nos cambian la vida. Siempre que elegimos, nuestro cerebro tiene una duda. &iquest;Me quedo con lo que tengo y conozco, aunque pueda mejorarlo, o prefiero arriesgarme a seguir encontrando una mejor opci&oacute;n? Era la clave sobre la que orbitaba un concurso de televisi&oacute;n espa&ntilde;ola que se hizo famoso all&aacute; por los a&ntilde;os setenta del pasado siglo: &ldquo;Un, dos, tres&hellip;responda otra vez&rdquo;. Fue creado por Narciso Ib&aacute;&ntilde;ez Serrador y estuvo diez temporadas en antena. Las parejas que concursaban eran asediadas por ofertas tentadoras que les pod&iacute;an multiplicar el premio, o devolver a la miseria inicial por su exceso de avaricia si eleg&iacute;an mal. Una duda que protagoniza muchos otros juegos de azar. Me planto o me arriesgo. Aunque siempre gana la banca y pierde el bolsillo. Del prudente refr&aacute;n: &ldquo;m&aacute;s vale p&aacute;jaro en mano, que ciento volando&rdquo; pasamos al arriesgado &ldquo;hemos venido a jugar&rdquo; que naci&oacute; precisamente en dicho concurso. 
    </p><p class="article-text">
        Salimos de casa dispuestos a comprarnos unas deportivas chulas y c&oacute;modas, al mejor precio, y comenzamos la gira. Si creen que el truco cambia en la compra por internet no se hagan ilusiones. Funciona igual, aunque se incremente la velocidad. Esa oferta que esta en su pantalla va a desaparecer en segundos y apenas quedan los dos &uacute;ltimos ejemplares disponibles. La ansiedad recorre su dedo y su cerebro. Volvamos a la ruta tradicional de tiendas. Queda una hora para el cierre del comercio y ya ha visitado varias tiendas. En unas, los modelos estaban bien, pero el precio se iba del presupuesto. En otros, hab&iacute;a deportivas econ&oacute;micas, pero no con los colores que buscaba. Ya no tengo tiempo de retroceder hasta el segundo comercio, en el que vi unas que me gustaron desde el primer momento, y dudo que encuentre algo que me interese en el poco tiempo que me queda. Ha llegado el momento de plantarse. En matem&aacute;ticas, este tipo de disyuntiva se denomina: &ldquo;problema de parada &oacute;ptima&rdquo;. Es decir, debemos valorar si seguimos explorando nuevas alternativas o mejor nos quedamos con lo que ya conocemos. Pueden ser esas zapatillas. Pero tambi&eacute;n una plaza de aparcamiento en la que nunca sabemos si merece la pena buscar un sitio m&aacute;s cercano, a riesgo de perder el hueco que ya tenemos. &iquest;Y si hablamos de elegir o rechazar unos estudios, un trabajo o una pareja? El funcionamiento sigue siendo el mismo. Por cierto, un consejo para acudir a una entrevista de selecci&oacute;n. Si pueden, no sean ni de los primeros ni de los &uacute;ltimos. Este modelo nos dice que quien eval&uacute;a a los mejores candidatos lo hace comparando a los primeros con posibles mejores posteriores. Hasta que el riesgo de perder una buena opci&oacute;n le hace plantarse antes de llegar al final. Y esa persona es la escogida. Suerte.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, Feyman nos demostr&oacute; que la mejor elecci&oacute;n depende de establecer un determinado &ldquo;umbral de exigencia&rdquo; din&aacute;mico, que va descendiendo a medida que se agota el tiempo para decidir. Las personas funcionamos de forma similar. M&aacute;s por intuici&oacute;n que por una l&oacute;gica matem&aacute;tica. Pero de forma muy parecida a la que apuntaba el reconocido f&iacute;sico. Somos muy curiosos al principio de cualquier situaci&oacute;n. Es lo que se llama &ldquo;sesgo de exploraci&oacute;n temprana&rdquo;. &nbsp;Posteriormente nos asentamos, sin apurar un l&iacute;mite de riesgo, y tomamos nuestra decisi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El juez Peinado ha tomado una decisi&oacute;n judicial en la que ha ido explorando un riesgo cada vez mayor para su carrera, dejando el umbral de la prevaricaci&oacute;n en m&iacute;nimos. Pero como el tiempo que le resta es tan breve como su criterio de imparcialidad, prefiere seguir lanzando &oacute;rdagos pol&iacute;ticos contra el sentido com&uacute;n. Se jubila el pr&oacute;ximo 27 de septiembre. Una fecha que coincide con la de los &uacute;ltimos fusilamientos del dictador Franco. Para lo que me queda en el convento, prevarico dentro.
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal Supremo da el premio gordo de la condena a &Aacute;balos y Koldo, pero ejerce de &ldquo;taca&ntilde;&oacute;n&rdquo; con un Aldama que no ingresar&aacute; en prisi&oacute;n y se queda con el bot&iacute;n del dinero. &nbsp;Es m&aacute;s, entre lo que pag&oacute; por el cohecho a sus socios, y la multa que le impone ahora la sentencia, se podr&aacute; quedar 3,1 millones de euros tras ingresar m&aacute;s de 3,7. Los miembros del Supremo se merecen la calabaza Ruperta de la Justicia espa&ntilde;ola. 
    </p><p class="article-text">
        En Arag&oacute;n, Azc&oacute;n ha suspendido el curso antes de comenzar.&nbsp;No es apto para gobernar. S&oacute;lo es &uacute;til como consentidor de la extrema derecha con la que yace en el Pignatelli. Por su parte, Chueca se pone las notas valorando este trienio negro municipal, aunque para ello se tiene que copiar a s&iacute; misma. A Buj en Teruel, la eligen de jefa para despegarla del ayuntamiento. Y Orduna, en Huesca, sobrevive gracias al tr&aacute;nsfuga de Vox. Tras el est&iacute;o de los pr&oacute;ximos meses, ser&aacute; el momento de impulsar un giro progresista en las elecciones municipales de 2027. Para esta derecha, sea extrema o ultra, y algunos jueces, las calabazas son para el verano. Disfruten estos d&iacute;as, si pueden. Porque esta can&iacute;cula es de Cal&iacute;gula. Ha sido un placer compartir este espacio con ustedes. Un descanso y nos leemos a la vuelta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/calabazas-son-verano_132_13327877.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 04:00:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las calabazas son para el verano]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Podalogía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/podalogia_132_13309565.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46d8997a-cb9a-4686-bad0-3300ec98c5a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Podalogía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El líder de la ultraderecha en Aragón se ufana de ser un gran recortador. Y no habla de vaquillas. Quiere eliminar las ayudas sociales con sus armas de destrucción masiva de solidaridad</p></div><p class="article-text">
        Los atajos nos permiten llegar con m&aacute;s facilidad a los objetivos, mientras que los recortes nos quitan los medios para llegar a las metas. En Arag&oacute;n nos gusta alcorzar, aunque los foranos crean que estamos pensando en las migas del almuerzo. Somos breves, pero m&aacute;s incisos que concisos. Achicamos los espacios para agrandarnos nosotros, no para acercarnos a los dem&aacute;s. Los ajustes suelen ser injustos porque los pagan los justos, aunque los dicten los pecadores. La merma de medios nos aleja de los fines. Reducir para llegar a lo sencillo es coherente. Incluso se resalta el sabor culinario con una buena reducci&oacute;n de ingredientes. El problema es que, con la excusa de aligerar el condimento, nos quitan el alimento. La m&uacute;sica que disminuye la burocracia es una canci&oacute;n de &eacute;xito que vende la plutocracia. Pero la letra de ese soniquete de motosierras nos deja sin perras. Sean en met&aacute;lico o en servicios p&uacute;blicos. En los humanos hay un placer morboso por quitar a los dem&aacute;s, ya que seduce en mayor grado que tener m&aacute;s que otros. Los impotentes demuestran su poder debilitando a sus semejantes para hacerlos distantes. No son capaces de crecer por s&iacute; mismos, pero les encanta podar a los vecinos sin eufemismos. Restar es la &uacute;nica forma que tienen los negativos para sumar incentivos.
    </p><p class="article-text">
        Nos culpabilizamos porque perdemos el tiempo, siendo que los dem&aacute;s nos atracan la atenci&oacute;n de nuestro consumo. Hemos tenido que conquistar cada hora de felicidad, frente a la rebaja de ocio que exige el trabajo. Uno comienza reajustando el bolsillo, evitando el caf&eacute;, y termina abandonado por una soledad sin estimulantes sociales. Hay recortes que valen mucho m&aacute;s que el lienzo original. Son esos trocitos de cada historia personal que son incalculables e irreducibles, por mucho que se quiera cambiar el curso de los acontecimientos. Al fin y al cabo, nuestra historia est&aacute; hecha de retales sin remiendo ni remedio. Las religiones reducen las expectativas de felicidad terrenal, al generar burbujas de creencias que carecen de valor. Los rezos y plegarias quitan tiempo de aprendizaje al delegar en lo fatuo las soluciones que se necesitan. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy 17 de junio se cumplen 63 a&ntilde;os desde que, en 1963 (curiosa cifra,) el Tribunal Supremo de los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica declarara inconstitucional la obligaci&oacute;n de leer la Biblia y recitar oraciones en las escuelas p&uacute;blicas de ese pa&iacute;s. Ahora, tras ver las fotos de los pastores evangelistas en la Casa Blanca, imponiendo sus manos sobre la cabellera anaranjada de Trump, uno tiene sus dudas del avance conseguido en este siglo. Pero el famoso proceso de Murray contra Curlett consigui&oacute; que una sentencia firme consagrara la libertad de separar la religi&oacute;n de la ciencia y la creencia de la sapiencia. Por ese digno motivo, la revista 'Life' nomin&oacute; a esta insigne atea como: &ldquo;La mujer m&aacute;s odiada de EE. UU.&rdquo; Todo un honor. Pero el mayor reto del pa&iacute;s que habla de Dios en todos sus billetes es conseguir que pueda elegir a una persona no creyente para presidirlo. No es un caso extra&ntilde;o en el muestrario de las Naciones Unidas. Por desgracia, los estados que m&aacute;s se vinculan a una religi&oacute;n, como se&ntilde;a de identidad de su gobierno, suelen ser los m&aacute;s sanguinarios y peligrosos.
    </p><p class="article-text">
        Reducir salarios, pensiones y derechos sociales tiene el &uacute;nico objetivo de recortar la vida. La sonrisa demente de Milei tiene la misma maldad que la mirada 'odiante' de Nolasco. Comparten el mismo corte, aunque el navarro sea m&aacute;s de ternasco y el argentino de churrasco. El l&iacute;der de la ultraderecha en Arag&oacute;n se ufana de ser un gran recortador. Y no habla de vaquillas. Quiere eliminar las ayudas sociales con sus armas de destrucci&oacute;n masiva de solidaridad. Apunta con racismo y dispara con xenofobia. Pero el objetivo somos todos. S&aacute;lvese el que pague es su grito de falso patriota. Habla con desprecio de los menores a los que cuidamos, para intentar que veamos en ellos a drogadictos, delincuentes y mafiosos. Quiere ser el gamberro del gobierno de coalici&oacute;n. Pero tan culpable es el consentidor de Azc&oacute;n, que lo admite y acoge, como el provocador que impulsa la poda. Su &ldquo;podalog&iacute;a&rdquo; es la &ldquo;odiolog&iacute;a&rdquo;. Porque con el odio, ni se crece ni se nace, ya que s&oacute;lo se fabrica. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/podalogia_132_13309565.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 06:04:13 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aragón imPARhable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aragon-imparhable_132_13289146.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f9024ed-d171-4767-8c0d-7ca3a6c6b126_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aragón imPARhable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Azcón ha conseguido eclipsar sus líos de gobierno con los fascistas a base de montar una bronca dentro de su propio partido, apoyándose en lo queda de PAR. Tres en uno</p></div><p class="article-text">
        Los humanos vivimos tan pendientes del control sobre los dem&aacute;s, que nos desorganizamos la propia vida. Lanzamos una OPA (Ofensiva Personal Agobiante) contra nuestro entorno, para evitar un trastorno, y terminamos churruscados del propio bochorno. Queremos ser tan absorbentes que nos comportamos como repelentes. Nos comportamos como Bob Esponja, para impregnar al resto con nuestros encantos, pero la impotencia nos convierte en Calamardos amargados. Jugamos al Monopoly de las relaciones, utilizando a cada persona como una calle de su valor. Necesitamos construir edificios de ego&iacute;smo en las casillas que conquistamos, aunque debamos sacar a los dem&aacute;s de las suyas que cultivaron. Da igual que sea una expropiaci&oacute;n de su equilibrio, que un desahucio de su futuro. Nos apropiamos de sus necesidades para cumplir nuestros deseos. 
    </p><p class="article-text">
        Las personas nacemos iguales, pero nos hacemos asim&eacute;tricos hasta en la muerte. Unos se despiden con alcurnia y otros como alcornoques. Hay diferencias que vienen de la herencia y otras del ambiente (que es una forma digna de hablar del dinero). Aunque las mayores discriminaciones las construimos contra los vecinos con el pico del odio y la pala de la envidia. La asimetr&iacute;a tiene sus peores consecuencias en la&nbsp;falta de respeto. Llegados a ese punto se invalidan los sentimientos y se produce la agresi&oacute;n. Sea f&iacute;sica, verbal, emocional o sexual. La manipulaci&oacute;n lo inunda todo y cada m&iacute;nimo paso de supuesta normalidad est&aacute; dirigido por una atm&oacute;sfera t&oacute;xica.
    </p><p class="article-text">
        Las Ofensivas Personales Agobiantes (OPAs) son muy parecidas a las empresariales. Unas tienen apariencia de aceptaci&oacute;n amable, como las que ofrec&iacute;a Don Vito Corleone, porque hay cebos amistosos que no podemos rechazar. Otras son hostiles y llegan de la misma forma que Alemania invadi&oacute; Polonia. Aunque se escandalicen los mismos que pusieron la alfombra de las cesiones al fascismo. Hay ofertas obligatorias que se ejecutan para salvaguardar la identidad de las personas, porque al perder el control mayoritario de su comportamiento se desconectan de la realidad. Y, finalmente, est&aacute; la OPA voluntaria. Es la que decide libremente acometer el due&ntilde;o de una personalidad para entreg&aacute;rsela al mejor postor. El precio lo pone quien abandona su valor para ofrecerse como impostor. Pan para hoy, y si los dem&aacute;s pasan hambre, yo ya no estoy.
    </p><p class="article-text">
        La visita del Papa est&aacute; haciendo comulgar con ruedas de molino a sus feligreses m&aacute;s sectarios, los &ldquo;fachogreses&rdquo;. Mientras que da ox&iacute;geno a los defensores de la funci&oacute;n m&aacute;s social de la Iglesia. Este preboste del catolicismo ven&iacute;a de serie con su apellido. Ha soltado unas collejas demasiado suaves a sus colegas pederastas. Ha repartido alguna bofetada a la izquierda con su discurso contra el aborto y la eutanasia. Y luego ha dado hondonadas de hostias, cargadas de humanidad, a diestra y ultra diestra, tal y como las defini&oacute; Manuel Manquilla en la pel&iacute;cula Airbag (Juanma Bajo Ulloa, 1997). A la derecha, este viaje papal le ha pasado una buena factura que tendr&aacute; que pagar con el impuesto de sus rentas. Y al gobierno progresista le ha salido una declaraci&oacute;n muy favorable. De hecho, se escucharon m&aacute;s blasfemias entre las filas de Feij&oacute;o y Abascal, que entre las del Ejecutivo. Los del PP y Vox tuvieron que flagelarse el fin de semana por sus pecados contra la insolidaridad de la prioridad nacional. En cambio, Pedro S&aacute;nchez disfrutaba en el Primavera Sound. En Madrid, el tumulto era de rezos, pecado y penitencia. Pero en el festival de Barcelona se viv&iacute;a la vida. El presidente sonre&iacute;a, junto a Juanjo Bona, mientras Chueca mataba de olvido su envidia a base de garnacha. S&aacute;nchez disfrut&oacute; con Amaia Romero y asisti&oacute; al concierto de Gorillaz. Muy lejos de all&iacute;, en otra &eacute;poca, los gorilas del &ldquo;fachozoo&rdquo; pol&iacute;tico hac&iacute;an el simio.
    </p><p class="article-text">
        En Arag&oacute;n, Azc&oacute;n ha conseguido eclipsar sus l&iacute;os de gobierno con los fascistas a base de montar una bronca dentro de su propio partido, apoy&aacute;ndose en lo queda de PAR. Tres en uno. La OPA con Alberto Izquierdo le ha generado fugas en todos los frentes. Y ha dado mucho que hablar. A esto se deber&iacute;a referir su lema de campa&ntilde;a: &ldquo;Arag&oacute;n ImPARhable&rdquo;. El presidente aragon&eacute;s ha cometido un fallo may&uacute;sculo. En pol&iacute;tica se comprenden los errores de c&aacute;lculo con los adversarios, pero no se perdonan los errores con los tuyos, ni se consienten favores a quienes te han laminado en tu propio territorio. De OPA a OPA y ficho porque me toca. Si los hermanos David y Jos&eacute; Manuel Mu&ntilde;oz forman el d&uacute;o Estopa, Azc&oacute;n e Izquierdo hacen una pareja de OPA. De hecho, al alcalde de G&uacute;dar ya le apodan &ldquo;AlbertOPA&rdquo;. El amor debe ser mutuo, porque dicen que estos d&iacute;as se escucha la voz de Azc&oacute;n, por las esquinas del Pignatelli, canturreando que est&aacute;: &ldquo;so&ntilde;ando que a&uacute;n no te has ido/so&ntilde;ando que a&uacute;n me tocas&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aragon-imparhable_132_13289146.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 04:01:07 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Azcón, Forcén y Mur: un triángulo en bermudas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-forcen-mur-triangulo-bermudas_132_13269149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1af9fc9-5531-4a2a-8ce1-05d8d12dc472_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Azcón, Forcén y Mur: un triángulo en bermudas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este trío de amistades se cruzan amistades políticas con intereses en negocios compartidos</p></div><p class="article-text">
        Llegar a todo es una cuesti&oacute;n de disparidad, no de efectividad. Nos gusta actuar como espadachines de la realidad, que se defienden de m&uacute;ltiples frentes de globalidad. Nos dedicamos a m&uacute;ltiples tareas, como si jug&aacute;ramos al tenis contra varios jugadores al mismo tiempo. Devolvemos los resultados que podemos, sin anotar las puntuaciones que obtenemos. Nos comportamos regando a manta todo lo que tenemos pendiente, pero no sabemos hidratar los objetivos de forma eficiente. El tiempo agobia la dispersi&oacute;n de objetivos. A su vez, la dispersi&oacute;n de temas sin resolver acelera el reloj que devora el segundero de la paciencia. No damos abasto porque tragamos de muchos pastos. La digesti&oacute;n de satisfacci&oacute;n tropieza con el reflujo de incapacidad que nos llena con todo y alimenta de nada.
    </p><p class="article-text">
        En psicolog&iacute;a llamamos &ldquo;multitasking&rdquo; a lo que en castellano denominamos como multitarea. El anglicismo debe quedar m&aacute;s profesional. En todo caso nos referimos a la capacidad de realizar &mdash;o gestionar&mdash;&nbsp;varias tareas de manera simult&aacute;nea o en intervalos muy cortos de tiempo<strong>,</strong> alternando el foco de atenci&oacute;n entre ellas sin necesidad de completar una antes de iniciar la siguiente. Otros autores lo definen como picoteos distractores, ya que contribuyen m&aacute;s a despistar que a realizar. La neurociencia, sin embargo, ha demostrado que nuestro cerebro no es un procesador en paralelo sino un procesador de serie r&aacute;pida. As&iacute; que debemos ser conscientes de que, aunque somos capaces de hacer m&aacute;s de dos cosas a la vez, este comportamiento es poco &uacute;til y tiene muchas contraindicaciones. Entre sus efectos m&aacute;s perniciosos constatamos que intentar llegar a todo tiene efectos perjudiciales a la hora de conciliar el sue&ntilde;o, estresa m&aacute;s, es menos eficiente y nos vuelve m&aacute;s irritables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay personas que tejen sus relaciones personales como una acumulaci&oacute;n de necesidades afectivas. Acaban dependiendo tanto de los dem&aacute;s, que no son capaces de priorizar la tarea de cuidarse a s&iacute; mismas. Ocultan en v&eacute;rtigo de la soledad ocupando su tiempo en la superficialidad de otros. La independencia no surge del aislamiento sino de la autoestima. En el mundo de la empresa los tent&aacute;culos de las sociedades se mezclan en multitud de tareas. Unas son complementarias y otras contradictorias. Si no se tiene buena capacidad de gesti&oacute;n o no se sabe delegar en las personas adecuadas, es muy probable que el descontrol se apodere de tanta desatenci&oacute;n. La mezcla de relaciones pol&iacute;ticas y empresariales produce efectos que van desde la corrupci&oacute;n a la sumisi&oacute;n de la democracia al poder econ&oacute;mico. La apariencia de libertad esconde el salvajismo del mercado. Los desfavorecidos necesitan intervenci&oacute;n de los poderes p&uacute;blicos para salvaguardar la justicia social.
    </p><p class="article-text">
        El final de la temporada futbol&iacute;stica en Arag&oacute;n del Real Zaragoza y la Sociedad Deportiva Huesca ha engarzado lo peor de la gesti&oacute;n y la avaricia del negocio privado. Demasiadas tareas que atender. Aunque el objetivo del beneficio es &uacute;nico. Uno para todos y todos para uno. Un lema que agrupa a tres personajes de esta tierra con mucho que ver en la pol&iacute;tica, el f&uacute;tbol, los negocios y las vacaciones en com&uacute;n. Azc&oacute;n, Forc&eacute;n y Mur son un tri&aacute;ngulo en bermudas. Por una parte, tenemos al presidente de Arag&oacute;n, &ldquo;compiyogi&rdquo; inseparable de fiestas y viajes del donju&aacute;n empresarial y accionista del real Zaragoza. Por otra, Ricardo Mur, consejero delegado del Huesca, es el &ldquo;amigo del alma&rdquo; de Azc&oacute;n desde su etapa universitaria y al que D. Jorge, siendo alcalde, le otorg&oacute; la medalla de oro de la ciudad (aunque ahora no quiera que nos enfrentemos en la misma categor&iacute;a Huesca y Zaragoza). En este tr&iacute;o de amistades se cruzan amistades pol&iacute;ticas con intereses en negocios compartidos. Veamos un ejemplo reciente. El pasado diecis&eacute;is de abril el Bolet&iacute;n Oficial del Registro Mercantil daba cuenta de una serie de cambios en una sociedad llamada &ldquo;Alma By Paris64 S.L&rdquo;. Modificaba su objeto social de cara a, entre otras funciones, la adquisici&oacute;n, tenencia, administraci&oacute;n y gesti&oacute;n de participaciones sociales y acciones. Su sede est&aacute; en una c&eacute;ntrica tienda de moda de Zaragoza, con un nombre similar, y que se integra en la empresa matriz que les he comentado. Pues bien, en el Consejo de Administraci&oacute;n de esta empresa vemos unos nombres que les sonar&aacute;n: Juan Forc&eacute;n y Ricardo Mur, juntos en el mismo &oacute;rgano societario. De nuevo Real Zaragoza y Sociedad Deportiva Huesca, caminan de la mano en este entramado empresarial que comparte &eacute;xito econ&oacute;mico y fracaso deportivo. Eso s&iacute;, no le digan al se&ntilde;or Azc&oacute;n que queremos poner en marcha en el parlamento una Comisi&oacute;n de Investigaci&oacute;n para analizar los desfases de la Nueva Romareda, porque algunos de estos empresarios podr&iacute;an sufrir para responder a tantas inc&oacute;gnitas que han terminado pagando las aficiones de Huesca y Zaragoza. Y es que, en este tri&aacute;ngulo, hay tantos protagonistas compartiendo intereses, en bermudas con chancletas, como bocachanclas de unos negocios que son un misterio de las Bermudas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-forcen-mur-triangulo-bermudas_132_13269149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 05:00:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Azcón, Forcén y Mur: un triángulo en bermudas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aragón en Florida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aragon-florida_132_13252552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0097f3cf-023d-4a9f-bb52-fc9165f4661b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143891.jpg" width="1894" height="1065" alt="Aragón en Florida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por algo Azcón quería anticipar unas elecciones que no debían contaminarse con sus amistades peligrosas en el círculo vicioso del balompié</p></div><p class="article-text">
        Razonamos para tener ideas y meditamos para tomar decisiones. Pero no somos capaces de independizarnos de lo que nos rodea para escoger de forma aut&oacute;noma. Entre lo que nos meten y lo que tragamos, poca comida de autor elaboramos. Nos reafirmamos con lo que creemos que elegimos, sin saber que no nunca tuvimos otra opci&oacute;n. Lo peor es no ser conscientes de lo que pasa. Porque saberlo da miedo, pero obviarlo da p&aacute;nico. La autoestima necesita que el pensamiento cr&iacute;tico se imponga a los cr&iacute;ticos del pensamiento. 
    </p><p class="article-text">
        En psicolog&iacute;a llamamos imprimaci&oacute;n al fen&oacute;meno por el que una exposici&oacute;n previa a un est&iacute;mulo influye en la manera en que una persona responde a un est&iacute;mulo posterior que est&aacute; relacionado con el primero. Los efectos de la imprimaci&oacute;n se basan en la activaci&oacute;n de conceptos y las relaciones que comparten que, adem&aacute;s, se han ido almacenando en la memoria. 
    </p><p class="article-text">
        En 1996, tres psic&oacute;logos de la Universidad de Nueva York, John A. Bargh, Mark Chen y Lara Burrows dise&ntilde;aron un experimento para comprobar la realidad del supuesto efecto de la imprimaci&oacute;n. A un grupo de estudiantes se le pidi&oacute; que articularan frases con una serie de palabras que no ten&iacute;an ninguna relaci&oacute;n entre s&iacute;. Otro grupo ten&iacute;a que hacerlo con palabras que manten&iacute;an una cierta conexi&oacute;n. En este caso &ldquo;abuelo&rdquo;, &ldquo;canas&rdquo;, arrugas&ldquo; y &rdquo;Florida&ldquo; (de ah&iacute; que este experimento se denomine &rdquo;efecto Florida&ldquo; por tomar el nombre de este estado tan deseado por los jubilados). Tras finalizar la tarea, ambos grupos deb&iacute;an caminar hasta una habitaci&oacute;n cercana, a unos diez metros. Lo interesante del experimento es lo que ocurri&oacute; en ese recorrido. El grupo que hab&iacute;a trabajado con las palabras relacionadas con elementos comunes de la vejez tard&oacute; mucho m&aacute;s en llegar al otro cuarto, que los estudiantes a los que se les dieron palabras que no estaban conectadas entre s&iacute;. La conclusi&oacute;n es que esa asociaci&oacute;n cognitiva acababa afectando a un comportamiento motor que se ralentizaba como consecuencia&hellip; del efecto del envejecimiento de las palabras en el cerebro. Se han realizado muchas variables de estos experimentos para comprobar el efecto de la imprimaci&oacute;n. Algunos tan curiosos como el que probaron en la Universidad de Yale para demostrar c&oacute;mo la&nbsp;temperatura de una bebida cambia el modo en que una persona juzga a otra. Y es que, aquellos individuos a los que se les ofreci&oacute; una bebida caliente, en lugar de una fr&iacute;a, hac&iacute;a que observasen al resto de personas como m&aacute;s c&aacute;lidas, generosas y confiadas. No les garantizo el &eacute;xito de esta operaci&oacute;n si quiere que le suban el sueldo, y le lleva un caf&eacute; hirviendo a su jefe, estando a treinta y cinco grados, como en Zaragoza. Unos hielos pueden ayudar a derretir la tensi&oacute;n y el sofoco.
    </p><p class="article-text">
        Como pueden imaginar, el efecto de la imprimaci&oacute;n se ha dejado notar en el marketing de todo tipo. Ya no se vende s&oacute;lo una marca o un producto, sino todo lo que podemos asociar al mismo. No compramos un coche, sino seguridad, comodidad o sostenibilidad. No consumimos un determinado alimento, sino un estilo de vida. Tambi&eacute;n es cierto que, desde un punto de vista m&aacute;s optimista, podemos asociar comportamientos y pensamientos positivos para hacer m&aacute;s llevaderas tareas desagradables que debemos acometer. Es decir, utilizar lo emocional para mejorar lo real y no s&oacute;lo determinarlo en un sentido unidireccional. Al menos suavizaremos disgustos, como los descensos en el f&uacute;tbol de este fin de semana, en beneficio de nuestra salud mental. Eso s&iacute;, sin abusar de este edulcorante. No sea que normalicemos las injusticias a base de sonre&iacute;r con nuestras tragaderas.
    </p><p class="article-text">
        En la vida pol&iacute;tica se usa y abusa de la imprimaci&oacute;n para imponer cadenas de razonamiento a la ciudadan&iacute;a. La ultraderecha vende el humo de los incendios que provoca, para intoxicar con el virus del miedo. Buscan la espantada electoral, por asociaci&oacute;n con el temor infernal. No hay inseguridad ciudadana, pero un suceso se puede elevar a epidemia para que un posible culpable genere una pandemia de racismo. Yo grito y t&uacute; corres. Pura imprimaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En Arag&oacute;n la pol&iacute;tica se ha hecho m&aacute;s f&uacute;tbol que nunca, aunque el f&uacute;tbol ya estaba hecho de la pol&iacute;tica del negocio. Los descensos del Huesca y el Zaragoza, no por previsibles, hacen que se entiendan mejor algunas claves que conviven con estos fracasos. Por algo Azc&oacute;n quer&iacute;a anticipar unas elecciones que no deb&iacute;an contaminarse con sus amistades peligrosas en el c&iacute;rculo vicioso del balompi&eacute;. Lo cercano se convierte en transcendental, porque nos une al margen de creencias o ideolog&iacute;as. Algo peligroso para el poder. Por eso evita que la asociaci&oacute;n entre desastre deportivo, negocios particulares y votos se pueda transformar en un comportamiento electoral. Hay que evitar o desviar esa imprimaci&oacute;n porque tiene m&aacute;s peligro que cualquier campa&ntilde;a de marketing pol&iacute;tico. Y si se asocia el fracaso del cubano Mas, desde su Miami, al de Forc&eacute;n, Mur y Azc&oacute;n, vamos a ver en Arag&oacute;n una hostia que va a ser el mayor efecto Florida que aqu&iacute; se recuerda. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aragon-florida_132_13252552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 04:01:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aragón en Florida]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pobres pero deshonrados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pobres-deshonrados_132_13234579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ab18187-0626-4ac1-894b-c6585e278c74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pobres pero deshonrados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Natalia Chueca inaugura mañana la Zaragoza que florece y no puede permitir que haya personas mustias durmiendo en el seno de los parques</p></div><p class="article-text">
        Los pobres nos dan pena, miedo, rabia y asco. El orden que nos provocan estas emociones altera el producto de su soluci&oacute;n. La compasi&oacute;n sirve de ayuda, el asco de rechazo, el temor de huida y la rabia de rebeld&iacute;a. Es el resultado de un estigma social con el que convivimos desde que nacemos. Lo padecen los otros, pero nos miran a nosotros. Es un fen&oacute;meno que analiz&oacute; el soci&oacute;logo canadiense Erving Goffman en su obra de 1963 'Estigma: la identidad deteriorada'. En resumidas cuentas, el estigma social es la asignaci&oacute;n de etiquetas negativas a personas o grupos por rasgos como su apariencia, salud, orientaci&oacute;n sexual, raza o creencias. Estas etiquetas generan discriminaci&oacute;n y exclusi&oacute;n, y no solo dependen de actitudes individuales, sino tambi&eacute;n de normas sociales y estructuras de poder que perpet&uacute;an prejuicios. Sus efectos van m&aacute;s all&aacute; del plano emocional: pueden provocar ansiedad, depresi&oacute;n y baja autoestima, adem&aacute;s de limitar el acceso a oportunidades educativas, laborales o sanitarias. Tambi&eacute;n afecta a las relaciones sociales, favoreciendo el aislamiento y dificultando la integraci&oacute;n. El estigma mantiene desigualdades y afecta de forma profunda la vida de quienes lo sufren, por lo que resulta clave identificarlo y combatirlo para avanzar hacia una sociedad m&aacute;s justa. La pobreza es un tipo de discriminaci&oacute;n. Quiz&aacute;s la m&aacute;s universal y numerosa. Tambi&eacute;n la m&aacute;s cercana y con m&aacute;s historia. Tan longeva como el hambre y con tanto futuro como la desigualdad. Los pobres enriquecen a los que m&aacute;s tienen. Y &eacute;stos necesitan distanciarse para ejercer de poderosos. Es la principal clase social. Se trata de un grupo en el que nunca nos vemos y, a la vez, un colectivo en el que nos meten sin que nos enteremos. Hasta que llega la exclusi&oacute;n que obliga a tomar conciencia de que ya no pertenecemos a la sociedad, por mucho que queramos. La reinserci&oacute;n se ve como una 'okupaci&oacute;n' de la paz social al poner en riesgo la estabilidad diferencial.
    </p><p class="article-text">
        Nos tranquilizamos al imaginarnos que todos los pobres son unos estafadores. Nos enga&ntilde;an, por pedir en la calle para lo que no necesitan. Convertimos en vividores a todos los mendigos porque las mafias utilizan, en algunos casos, a sus hijos como negocio. Porque hay pobres, de verdad. Y luego est&aacute;n los que, de verdad, son pobres. Es lo mismo, pero no es igual. La sinceridad es tan cara que mentimos como pobres. Nos empobrecemos con las falsedades para tapar nuestras necedades. Debatimos sobre la prioridad nacional que nos imponen las derechas, pero no tenemos problemas en aceptar la prioridad dineral como regla general. Berlanga sentaba a un pobre en su mesa (Pl&aacute;cido, 1961). Y la iglesia cat&oacute;lica acoge con la pasi&oacute;n de cada a&ntilde;o a desfavorecidos como los de Lavapi&eacute;s, lavando sus pies. 
    </p><p class="article-text">
        Somos pobres, pero honrados, es el grito que nos han impuesto los ricos para que nos sintamos orgullosos de nuestro raqu&iacute;tico bolsillo. Los que m&aacute;s tienen son unos desgraciados deshonrosos que malviven como opulentos indecorosos. La pobreza es f&aacute;cil de eliminar. Se trata de prorratear la deuda que tenemos con los necesitados, de forma proporcional, entre los que tenemos m&aacute;s que ellos. Y hacerlo a trav&eacute;s de una inversi&oacute;n en servicios p&uacute;blicos de asistencia y acompa&ntilde;amiento social para la reinserci&oacute;n. Entonces caemos en la cuenta de que todos ser&iacute;amos pobres si tuvi&eacute;ramos que pagar de nuestro bolsillo la sanidad o la educaci&oacute;n p&uacute;blica. Preferimos pensar que eso ya viene de serie con el nacimiento, y evitamos recordar las batallas que dieron los que nos antecedieron por hacerlo posible. No queremos ni pensar en que podamos perder lo cotidiano, votando a los que nos quieren convertir en mendigos, porque no podemos ser pobres.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, la alcaldesa de Zaragoza quiere castigar a los pobres por serlo. Porque ella lo vale y ellos no. Natalia Chueca inaugura ma&ntilde;ana la Zaragoza que florece y no puede permitir que haya personas mustias durmiendo en el seno de los parques. Desenfocar&iacute;an sus selfis de bien quedar y mejor posar. Las derechas califican al sinhogarismo como un problema individual de falta de civismo, y no asumen que se trata de un fracaso colectivo. Primero los castigan, luego los multan y finalmente les condenan a trabajos forzados para la sociedad. El negocio es redondo. Cuando la pobreza no puede ocultarse se penaliza, y si no puede pagar, se explota en beneficio de los que sancionan. Aprovechan tambi&eacute;n para estigmatizar y culpabilizar la diversidad cultural, creando problemas donde no los hay, evitando que las mujeres accedan con el rostro oculto a las oficinas municipales. Eso s&iacute;, la hipocres&iacute;a de la condescendencia se muestra a la hora de utilizar parroquias cat&oacute;licas como supuesto punto de protecci&oacute;n contra la violencia machista. Menos mal que no ha suscrito el convenio con el arzobispado para que acudan all&iacute; los ni&ntilde;os que puedan sufrir violencia parental o acoso. 
    </p><p class="article-text">
        El problema de los pobres, para los ricos, no es que carezcan de medios para vivir, sino que ponen en cuesti&oacute;n el sistema que les hace poderosos. Porque aceptan la desigualdad, pero no la dignidad de los que menos tienen. Los quieren pobres, pero deshonrados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pobres-deshonrados_132_13234579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 04:00:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pobres pero deshonrados]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Malditos roedores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/malditos-roedores_132_13215813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d6d4174-c8ff-43d7-b6e0-b0877e4dffad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Malditos roedores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Aragón no hemos escuchado a nuestro presidente ofrecer apoyo logístico y medios para colaborar en el traslado que se pudiera necesitar para hacer frente a esta crisis. Será que no está mucho por el Pignatelli</p></div><p class="article-text">
        Los humanos somos seres roedores. Preferimos tocar con insistencia las narices de los dem&aacute;s, antes que romper de golpe sus tabiques nasales. Nos gusta disfrutar pausadamente del placer que nos produce el poder que imponemos. Vamos carcomiendo relaciones para que el deterioro no caiga en nuestra responsabilidad. Ara&ntilde;amos favores para llegar a la cima antes que los dem&aacute;s. Pero no tenemos pudor en empujar hacia el precipicio a quienes se interponen en nuestra codicia. Somos gotas malayas contra otros, pero no tenemos paciencia con nosotros mismos. Vivimos como roedores, desgastando el futuro, y morimos como rumiantes lamentando el pasado.
    </p><p class="article-text">
        Hay roedores simp&aacute;ticos como las ardillas y otros que nos dan repel&uacute;s, como las ratas de alcantarilla. Los conejos hacen gracia, con caracoles, hasta que se convierten en una plaga y nos tocan los bemoles. Hay m&aacute;s de dos mil especies de roedores. Son mam&iacute;feros, como nosotros, aunque algunos tienen mala leche. Provenimos de lugares diferentes; el homo sapiens, de &Aacute;frica, y las ratas del sudeste asi&aacute;tico. Las ratas pardas, en concreto, llegaron a Europa hace ya m&aacute;s de mil ochocientos a&ntilde;os. Estos animales han propagado epidemias mortales, como la famosa peste negra del siglo XIV. Aunque matan menos que los humanos con sus guerras y limpiezas &eacute;tnicas. Las personas compartimos con los roedores m&aacute;s del noventa y cinco por ciento de los genes. Y nuestras conexiones cerebrales son muy similares a las suyas. Es el motivo por el que, en las investigaciones, los ratones nos ayudan a prevenir y curar enfermedades.
    </p><p class="article-text">
        Por lo que se refiere al comportamiento com&uacute;n de ratas y humanos, sabemos que estos animales prefieren ayudar a los de su mismo grupo. &nbsp;En diversos experimentos, los cient&iacute;ficos descubrieron que las ratas de laboratorio pod&iacute;an rescatar a una compa&ntilde;era en apuros,&nbsp;pero no a una rata que consideraban&nbsp;una extra&ntilde;a.&nbsp;Daniela Kaufer, profesora de neurociencia en la Universidad de Berkeley (California), descubri&oacute; que la identidad de grupo de la rata angustiada influye en la respuesta neuronal que ofrece a la hora de ayudar a otros sujetos. En resumen, que compartimos con los roedores diversos mecanismos neurobiol&oacute;gicos que act&uacute;an en relaci&oacute;n al cuidado de los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de toda la ayuda que nos prestan estos animalitos, los utilizamos con desprecio en t&eacute;rminos de conducta. Calificamos la cobard&iacute;a humana con un comportamiento que no tienen las ratas. Los taca&ntilde;os que nos clavan sus incisivos en nuestra cartera no tienen nada que ver con los roedores tan desprendidos que nos acompa&ntilde;an a la hora de comer y procrear. Los ratones se atracan, pero no nos atracan como los rateros del tecnocapitalismo, para dejarnos con piel de rata. Los poderosos abandonan el barco, pero los dem&aacute;s les rescatamos el banco con nuestro dinero. El queso de las religiones utiliza la trampa de la vida eterna para prorratear las pertenencias de los dem&aacute;s, en beneficio de sus iglesias. P&eacute;rez, el ratoncito, trapichea con dientes de leche para pagarse los implantes que necesitar&aacute; de viejo. El matarratas ha terminado siendo un arma homicida m&aacute;s eficaz contra las personas que contra los animales. Por algo ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Es una paradoja que los roedores sean tan solidarios y las personas tan ego&iacute;stas. En la reciente crisis sanitaria hemos utilizado a los ratones como si fueran piratas virulentos, porque as&iacute; pod&iacute;amos tratar al pasaje como inmigrantes de patera. Tenemos m&aacute;s miedo a las personas que viajaban en el buque del hantavirus que a las ratas que pudieron infectarlos en Sudam&eacute;rica. El barco &ldquo;Hondius&rdquo;, conforme se acercaba a nuestra c&aacute;psula protectora, cambiaba su nombre al lat&iacute;n &ldquo;Odius&rdquo;. Una denominaci&oacute;n m&aacute;s propia de un cayuco en el Mediterr&aacute;neo. El presidente de Canarias ejerci&oacute; de &ldquo;Clavijus Magn&iacute;ficus&rdquo; para filosofar sobre la nada y la rata, en contraposici&oacute;n a la rata que nada. Frente a eso, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud y el Gobierno de Espa&ntilde;a, se pusieron del lado de la ciencia y la humanidad. Algo que siempre deber&iacute;a estar unido. Por mucho que las derechas prefieran la insolidaridad y el odio, el criterio de prioridad nacional no entiende mucho de virus. En cambio, Feij&oacute;o y Abascal prefirieron cazar votos, en medio de la tragedia. Han intentado atrapar, una vez m&aacute;s, a Pedro S&aacute;nchez &ldquo;Pixie&rdquo; y a M&oacute;nica Garc&iacute;a &ldquo;Dixie&rdquo;. Al final regresan con el rabo entre las piernas y se les oye mascullar aquella frase que soltaba el gato Sr. Jinks tras cada nuevo fracaso: malditos roedores.
    </p><p class="article-text">
        En Arag&oacute;n no hemos escuchado a nuestro presidente ofrecer apoyo log&iacute;stico y medios para colaborar en el traslado que se pudiera necesitar para hacer frente a esta crisis. Ser&aacute; que no est&aacute; mucho por el Pignatelli. Lleva trece d&iacute;as elegido, desde que tom&oacute; posesi&oacute;n, y ya ha pasado un tercio de su mandato fuera de Espa&ntilde;a. Sin contar las jornadas de viaje, disfrut&oacute; tres d&iacute;as la semana pasada en Bruselas, y ayer otro m&aacute;s de regalo coincidiendo con su vicepresidenta Mar Vaquero. Ser&aacute; que Azc&oacute;n, como Ayuso, no se resisten a los bombones. Su colega de Madrid ha montado un cacao en M&eacute;xico y le han devuelto taza y media. Que se cuiden los dos, porque el chocolate les encanta a las ratas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/malditos-roedores_132_13215813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 05:00:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Malditos roedores]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amapolas en Aragón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/amapolas-aragon_132_13198285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3a14e0a-2555-4cdf-af33-a10856090aac_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142384.jpg" width="5977" height="3362" alt="Amapolas en Aragón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La coalición entre PP y Vox volverá a fracasar, de la misma manera que Azcón repitió el mismo discurso de hace tres años</p></div><p class="article-text">
        Las personas destacan porque son capaces de liderar o porque evitan que otros lo hagan. La primera estrategia requiere iniciativa propia en positivo, esfuerzo y fijar unas metas accesibles que alcanzar para conseguir objetivos. Pero los que se dedican a decapitar a supuestos rivales, gastan su tiempo y energ&iacute;a destrozando posibles competidores y prefieren rodearse de perfiles grises que no les hagan sombra. En psicolog&iacute;a hablamos del denominado s&iacute;ndrome de la amapola alta, aunque el nombre m&aacute;s t&eacute;cnico hace alusi&oacute;n a la tendencia que tienen algunas personas a criticar o menospreciar a quienes obtienen &eacute;xito y destacan sobre el resto de los mortales. Esta denominaci&oacute;n toma su nombre de la imagen que recorta la flor m&aacute;s destacada del campo, con el fin de igualarla a las dem&aacute;s, mostrando el deseo de reducir a los que sobresalen del resto. 
    </p><p class="article-text">
        Desde un punto de vista m&aacute;s profesional, hablamos del s&iacute;ndrome de alta exposici&oacute;n. Una respuesta tan humana como desagradable, que ocurre en todas las culturas, y que suscita el odio del grupo contra quienes destacan. Es muy habitual en los entornos laborales, pero m&aacute;s com&uacute;n de lo que se cree en el entorno familiar y social. Podr&iacute;a confundirse con la envidia, pero en realidad, el &eacute;xito ajeno hace que las limitaciones propias sean m&aacute;s llamativas. Es una conducta que incluso se fomenta desde las estructuras de poder con el fin de mejorar los beneficios, aunque provoque enfrentamientos entre los que se disputan el podio de la relevancia. De ni&ntilde;o recuerdo en mi colegio a un profesor que siempre pon&iacute;a delante a los listos que respond&iacute;an con m&aacute;s conocimiento. Los dem&aacute;s retroced&iacute;amos en la clasificaci&oacute;n, pero los nominados a 'listillo' de la clase no eran precisamente los m&aacute;s queridos. Al fin y al cabo, es lo mismo que hacen algunas empresas para elegir al empleado del mes. Claro que, cuando hay dinero o ascensos de por medio, los celos pueden llevar al 'peloticidio'. Sin duda, ser&iacute;a un homicidio involuntario con eximente por exageraci&oacute;n. Precisamente, esta tensi&oacute;n que sufren los que destacan les induce un miedo a situarse por encima del resto. Es un efecto contradictorio que provoca este s&iacute;ndrome. As&iacute; que personas brillantes, deciden no exponerse por lo que se provoca una p&eacute;rdida de talento para el conjunto de la sociedad. Y es que el talento no se crea ni se destruye. S&oacute;lo se transmite si se cultiva. Dec&iacute;a el escritor Allan Poe que la estupidez es el talento para la equivocaci&oacute;n. As&iacute; que abunda en el universo humano.
    </p><p class="article-text">
        Un par de experimentos realizados en Australia con estudiantes, y en las Universidades de Canterbury y Waikato en Nueva Zelanda, constataron que el fen&oacute;meno de la alta exposici&oacute;n pod&iacute;a disminuir el rendimiento de cualquier grupo en un veinte por ciento. En dichos estudios se observaba c&oacute;mo los alumnos se alegraban de que otros m&aacute;s inteligentes fracasaran, en mayor medida a que lo hicieran otros con notas de nivel promedio. Tambi&eacute;n se lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n que atacar a las personas que sobresalen disminuye la probabilidad de que estas emprendan, pongan en marcha buenas ideas y baja su capacidad para asumir riesgos. El soci&oacute;logo alem&aacute;n M&aacute;x Weber teoriz&oacute; este fen&oacute;meno explicando que en ciertos grupos sociales ganar prestigio y poder es un juego a suma cero, por lo que existe una tendencia m&aacute;s marcada a querer derribar a las &ldquo;amapolas altas&rdquo;. Esto se produc&iacute;a porque, en dichos grupos, solo hay una cantidad limitada de prestigio que se debe compartir entre sus miembros, as&iacute; como una cantidad espec&iacute;fica de atenci&oacute;n, autoridad y recursos.&nbsp;Seg&uacute;n su teor&iacute;a, para que alguien suba, otro debe caer, ya que solo as&iacute; se puede mantener el equilibrio.
    </p><p class="article-text">
        Y la vida pol&iacute;tica genera demasiados campos de amapolas, recortadas de ideas, y cruces regadas con odio hacia el que destaca. En este caso contra el que se considera diferente por su piel, sus ideas, su cultura, su religi&oacute;n o su nivel de vida. De eso vive una ultraderecha que gangrena los gobiernos en los que entra y devora la moderaci&oacute;n de quienes les abren la puerta. Porque el uniforme del nuevo fascismo est&aacute; tejido con amapolas recortadas de derechos para la ciudadan&iacute;a. S&oacute;lo toleran la prioridad de sus espinas nacionales para que otros no disfruten de la naturaleza y su diversidad. Ese es el modelo de Gobierno de Espa&ntilde;a que quiere Abascal y que ha impuesto en Extremadura y Arag&oacute;n. Desde luego, la ultraderecha no enga&ntilde;a. Aunque vive de enga&ntilde;os, gracias a los desenga&ntilde;os de mucha gente. Porque el fascismo democr&aacute;tico no existe, pero ha dejado de ser una paradoja que ha asumido con su voto una parte de la poblaci&oacute;n, para convertirse en un peligro que acecha a la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Arag&oacute;n quiere desregular las amapolas de nuestra Comunidad con las tijeras de la ultraderecha. Pero es muy dif&iacute;cil manejar una cizalla a dos manos, aunque coincidan en el recorte. La coalici&oacute;n entre PP y Vox volver&aacute; a fracasar, de la misma manera que Azc&oacute;n repiti&oacute; el mismo discurso de hace tres a&ntilde;os. Porque el pacto de los que no se f&iacute;an es el acuerdo de los que se van a traicionar. Los dem&aacute;s sembraremos los campos de Arag&oacute;n con semillas de resistencia de las que brotar&aacute;n amapolas. Recordaremos a Gloria Fuertes recitando su poema: &ldquo;Crecieron las amapolas&rdquo;. Me dijeron/ O te subes al carro/ o tendr&aacute;s que empujarlo/ Ni me sub&iacute; ni lo empuj&eacute;/ Me sent&eacute; en la cuneta/ y alrededor de m&iacute;/ a su debido tiempo/ brotaron las amapolas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/amapolas-aragon_132_13198285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 04:00:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amapolas en Aragón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desregular, tirando a mal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/desregular-tirando-mal_132_13180573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a90ab392-57ae-4fb3-a596-f5c8d523f9ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desregular, tirando a mal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La desregulación se notará enseguida en la ya maltrecha sanidad y educación pública. También en los servicios sociales. Se utilizará la palabra libertad para encadenarnos a la precariedad y para que no haya criterios de igualdad y oportunidad. Sólo de prioridad nacional</p></div><p class="article-text">
        La vida es el equilibrio que regula la tensi&oacute;n existente desde que nacemos hasta que morimos. Crecemos de forma regular hacia la vejez. Comemos con regularidad, siempre que no estemos en un mundo irregular de pobreza, guerras y hambrunas. De salud vamos regular, que es la mejor forma de estar bien, aunque parezca que estamos fatal. Ir al ba&ntilde;o con regularidad es una magn&iacute;fica se&ntilde;al que ayuda a regenerar nuestra flora intestinal. Si el coraz&oacute;n late regular, sin arritmias, es que bombea adecuadamente, a pesar de que seamos aficionados zaragocistas. Nos consideramos ciudadanos regulares porque los que se creen buenos y patriotas, deciden los que son irregulares. Ni bueno ni malo es soso. Ni f&uacute; ni fa, es un regular espectacular. 
    </p><p class="article-text">
        En psicolog&iacute;a, la mayor&iacute;a de las consultas y peticiones de ayuda profesional nos piden que ayudemos a las personas a ser regulares. La alteraci&oacute;n de la conducta, por malestar, produce una desaz&oacute;n que altera el estado de &aacute;nimo, el pensamiento o la forma de transitar a diario. Unas veces la tristeza, otras la ansiedad y la falta de habilidades, hacen que se desborde el caudal regular de nuestro comportamiento. Los problemas son los seres m&aacute;s irregulares que habitan entre nosotros. Nunca sabemos c&oacute;mo llegan y nos cuesta abordar soluciones para afrontarlos. Si somos conscientes de la imposibilidad de arreglar todo con normalidad, porque no todo depende de nuestras manos, viviremos regulares. Algo que se parece bastante a la felicidad. 
    </p><p class="article-text">
        El problema es que no nos ense&ntilde;an en la escuela a vivir regular, sino a competir por una irregularidad que adelante a los dem&aacute;s y destaque del resto. Nos fuerzan a elegir entre formar parte del anclado pelot&oacute;n de la mayor&iacute;a o de la &eacute;lite irregular de triunfadores. Ni una cosa ni la otra. Lo mejor es ser regular. Asentar una personalidad propia, con autoestima e identidad propia, sin la obsesi&oacute;n de un triunfo contra quienes nos rodean, es una opci&oacute;n que nos sienta regularmente bien. No es f&aacute;cil. Hay que saber manejar con soltura los grifos de los sentimientos para que las emociones no nos desborden. Para ello utilizamos la autorregulaci&oacute;n emocional que nos permite identificar lo que nos ocurre, monitorizar su progreso e intervenir en el mismo para corregir las fugas y carencias. La idea de autorregulaci&oacute;n emocional se fundamenta en la teor&iacute;a modal de las emociones. Esta&nbsp;<strong>considera que las emociones no son reacciones instintivas, sino que se dan por diferentes motivos, como el contexto, la predisposici&oacute;n de la persona</strong>&nbsp;y, es aqu&iacute; donde entrar&iacute;a la idea de la autorregulaci&oacute;n, la capacidad del individuo para moderar sobre su humor. Las herramientas que utilizamos en psicolog&iacute;a para controlar este descontrol emotivo son, entre otras, la supresi&oacute;n de pensamientos (cambiar la emoci&oacute;n pensando en otra cosa menos estresante que nos lleve a modificarla), la reconsideraci&oacute;n emocional (pensar en el futuro con la nueva situaci&oacute;n emocional para as&iacute; racionalizarla) y el distanciamiento cognitivo (vernos desde fuera para analizarnos como un espectador). Est&aacute; claro que, en el &uacute;ltimo encuentro disputado entre el Huesca y el Real Zaragoza, sobr&oacute; ansiedad (producto de la frustraci&oacute;n) y faltaron respuestas de autocontrol frente al fracaso de no conseguir las metas propias o del equipo. Las personas que se han alegrado del pu&ntilde;etazo de Andrada, y lo disculpan, son las mismas que votan a la ultraderecha. No cometer&iacute;an una agresi&oacute;n, ni se muestran racistas, xen&oacute;fobos o excluyentes, pero votan para que otros lo sean y se ensucien las manos por ellos. Aunque el problema que tienen estos extremistas del falso patriotismo es si aplicar&iacute;an la &ldquo;prioridad nacional&rdquo; en defensa de Pulido antes que a un argentino. Hasta los ultras tienen sus contradicciones.
    </p><p class="article-text">
        Hoy ser&aacute; investido Azc&oacute;n con los votos de una ultraderecha de la que reneg&oacute; y despreci&oacute; cuando se fueron de su gobierno. Vuelve m&aacute;s d&eacute;bil y como el bar&oacute;n que m&aacute;s ha perdido de los que han ido a elecciones. El presidente andaluz dice que no quiere acabar como &eacute;l: cautivo y desarmado, en manos de Vox. Lo &uacute;nico que sabemos es que tendremos un gobierno desregular, tirando a mal. Ese es su plan de gesti&oacute;n en el Pignatelli. Hasta ahora el m&aacute;ximo exponente de la desregulaci&oacute;n es la motosierra argentina de Milei. Menos derechos, privatizaciones, destrucci&oacute;n del sector p&uacute;blico y eliminaci&oacute;n de normas y leyes que regulan para proteger a la ciudadan&iacute;a. La desregulaci&oacute;n se notar&aacute; enseguida en la ya maltrecha sanidad y educaci&oacute;n p&uacute;blica. Tambi&eacute;n en los servicios sociales. Se utilizar&aacute; la palabra libertad para encadenarnos a la precariedad y para que no haya criterios de igualdad y oportunidad. S&oacute;lo de prioridad nacional. Porque los espa&ntilde;oles, primero. Sin que sepan decirnos qui&eacute;nes son m&aacute;s espa&ntilde;oles. Si los que pagan sus impuestos en nuestro pa&iacute;s o los nacidos en Espa&ntilde;a que tributan en para&iacute;sos fiscales. Se comienza separando a los espa&ntilde;oles con ocho apellidos alternos de L&oacute;pez y Garc&iacute;a, y se termina imponiendo que los aragoneses vamos antes que el resto. Los de Huesca, Teruel y Zaragoza fomentar&aacute;n sus divisiones que llevar&aacute;n al apartheid mutuo, tal y como hacemos las aficiones futboleras. Y pronto los de la capital ser&aacute;n m&aacute;s que los de los pueblos. Y mi barrio mejor que el tuyo. Y yo antes que nadie. Si llega ese momento, el fascismo ya nos habr&iacute;a ganado y todos seremos irregulares si no pensamos de forma autoritaria. Quiz&aacute;s el futuro Gobierno de Arag&oacute;n quiera desregular las normas del f&uacute;tbol y as&iacute; todos podamos vivir a pu&ntilde;etazos, de forma regular. Trabajemos para que ese momento no llegue. Desde la oposici&oacute;n y con la movilizaci&oacute;n. Frente a la dictadura de la uniformidad, la belleza de lo irregular es la fuerza de la diversidad. Somos libres porque nos ganamos la autonom&iacute;a en cada decisi&oacute;n y en cada voto. Participemos con regularidad, en la calle y en las urnas, para que el futuro sea regular.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/desregular-tirando-mal_132_13180573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 04:00:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desregular, tirando a mal]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cáritas al sol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/caritas-sol_132_13162242.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab3dbeae-56b0-4360-850d-54ce2e9f2431_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cáritas al sol"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A los de Génova, gobernar abrazados a los ultras les pone más cerca de Trump que del Papa</p></div><p class="article-text">
        La interpretaci&oacute;n es la expresi&oacute;n de una personalidad. Es una habilidad esc&eacute;nica que se manifiesta en la representaci&oacute;n de modalidades como el teatro, la &oacute;pera o el cine. Pero las personas interpretamos y actuamos a diario, ya sea para complacernos a nosotros mismos, a los dem&aacute;s o para evitar el desprecio ajeno. Es un mecanismo de defensa y, a la vez, una estrategia de adaptaci&oacute;n social. Somos m&aacute;s como debemos que como queremos. Por eso actuamos. Hay personas que se llegan a creer su papel hasta difuminar la realidad de su ficci&oacute;n. Otras, interpretan permanentemente porque tienen un control r&iacute;gido de conducta, en relaci&oacute;n con sus fines y no a sus sentimientos. Y para interpretar debemos mentir. Aunque no todas las mentiras forman parte de una escenograf&iacute;a psicol&oacute;gica. Hay personas que mienten para hacer el mal, no porque tengan alg&uacute;n tipo de desequilibrio mental. Un estudio de la Universidad Estatal de Michigan (EE.UU.) en 2010 revel&oacute; que una persona puede llegar a decir hasta 20 mentiras en un solo d&iacute;a. Aunque la media habitual est&aacute; en 1,65 embustes diarios. Cuanto mayor es la necesidad de actuar, crece la necesidad de interpretar y para eso necesitamos mentiras que nos hagan cre&iacute;bles. Otra famosa investigaci&oacute;n que se llev&oacute; a cabo en la Universidad de Ciencias Sociales y Humanidades de Breslavia (Polonia), analiz&oacute; las motivaciones que subyacen a las mentiras. Pues bien, las razones m&aacute;s habituales de estas interpretaciones mentirosas fueron las ego&iacute;stas (para buscar un beneficio propio), seguidas de las autodefensivas (para evitar un castigo), el temor a la p&eacute;rdida de una relaci&oacute;n (miedo al abandono) y, en &uacute;ltimo lugar, el deseo de protecci&oacute;n a la otra persona (la mentira piadosa).
    </p><p class="article-text">
        Somos buenos int&eacute;rpretes, pero entendemos mal las interpretaciones de los dem&aacute;s, porque traducimos los mensajes que nos llegan seg&uacute;n convengan a nuestros intereses, y no tal y como los emite el receptor. En este caso, la mezcla de interpretaci&oacute;n y traducci&oacute;n eleva la dificultad de sintonizar con el resto. Interpretamos m&aacute;s que entendemos. Deducimos m&aacute;s que analizamos. Y confirmamos lo que ya sab&iacute;amos, tal y como imagin&aacute;bamos. As&iacute; es dif&iacute;cil que triunfe la comprensi&oacute;n humana.
    </p><p class="article-text">
        No es complicado alcanzar acuerdos. Lo dif&iacute;cil es aplicarlos en funci&oacute;n de las interpretaciones de sus protagonistas. La mayor&iacute;a de pactos no se rompen por vulneraci&oacute;n sino por interpretaci&oacute;n. La semilla de la ambig&uuml;edad produce cosechas de decepciones. El riego de vaguedades provoca inundaciones de decepciones. Y el contexto es un pretexto para saltarse el texto. 
    </p><p class="article-text">
        La escena pol&iacute;tica rebosa de pactos, desacuerdos, amenazas y ultim&aacute;tums. Trump amenaza con su verborrea pero, al mismo tiempo, suspira por salir vivo de la guerra que ha impulsado junto a Netanyahu. El presidente norteamericano es un int&eacute;rprete de su delirio, aunque act&uacute;a con la sinceridad de su maldad. Le gusta sentir el poder que tiene con el odio que promueve. Mientras, S&aacute;nchez pide a la Uni&oacute;n Europea que rompa el acuerdo de asociaci&oacute;n con Israel. As&iacute; lo demand&oacute; ayer nuestro ministro de exteriores en la reuni&oacute;n que mantuvo con los Veintisiete responsables europeos en Luxemburgo. Los asesinatos y el genocidio del pueblo palestino no necesitan ninguna interpretaci&oacute;n sino condena, sanci&oacute;n y movilizaci&oacute;n contra los culpables.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, hoy ser&aacute; investida Guardiola como presidenta de Extremadura gracias al pacto con Vox. Puede que la presidenta del Parlamento aragon&eacute;s anuncie en breve la fecha de celebraci&oacute;n, al fin, del debate y votaci&oacute;n de Azc&oacute;n para que pueda ser ungido por la ultraderecha como presidente, de nuevo. La derecha extrema y la extrema derecha han conseguido batir el r&eacute;cord hist&oacute;rico de esta comunidad aut&oacute;noma para su elecci&oacute;n tras unos comicios. Puede ser la investidura m&aacute;s larga con el recorrido m&aacute;s corto. Toda una proeza de pereza.
    </p><p class="article-text">
        Ahora comienzan los problemas de las interpretaciones de los acuerdos que se han firmado. Las primeras disputas se han manifestado, antes incluso de la votaci&oacute;n prevista para hoy en M&eacute;rida. All&iacute;, el pacto del PP y Vox establece que la Junta extreme&ntilde;a &ldquo;suprimir&aacute; todas las subvenciones, ayudas, convenios y conciertos con ONGs que participen directa o indirectamente en la promoci&oacute;n, facilitaci&oacute;n o sostenimiento de la inmigraci&oacute;n ilegal, o que act&uacute;en como cooperadores necesarios de las mafias de tr&aacute;fico de personas&rdquo;. Algo que, seg&uacute;n los dirigentes ultras, ata&ntilde;e a organizaciones como C&aacute;ritas Espa&ntilde;ola, que se preocupa de atender a personas y colectivos vulnerables que necesitan atenci&oacute;n y apoyo. Pero sale Tellado, el brazo bronco del PP, y dice que el texto suscrito no afecta a esa entidad. Los de Feij&oacute;o saben lo que firman, pero ahora lo interpretan como quieren. Primero, porque les pone ante algunas de sus contradicciones. Y segundo, porque ese acuerdo est&aacute; lleno de pecados, seg&uacute;n sus convicciones. Curiosamente, el secretario general de los conservadores ha recordado que una medida similar se pact&oacute; tambi&eacute;n con Vox en 2023 en Arag&oacute;n y Baleares &ldquo;y en ninguno de estos casos se ha dejado de colaborar con esas organizaciones&rdquo;, ha se&ntilde;alado. As&iacute; que hay expectaci&oacute;n por ver si los pactos en las comunidades que todav&iacute;a no tienen Ejecutivo seguir&aacute;n por la senda de la ilegalidad o imposibilidad de llevar a la pr&aacute;ctica lo firmado. O la interpretaci&oacute;n ser&aacute; a conveniencia de los int&eacute;rpretes. Lo que nunca les ha entusiasmado a las derechas son los informes de prestigio, como los que elabora C&aacute;ritas, para denunciar la vulnerabilidad y la precariedad de personas y colectivos que sufren la injusticia y la desprotecci&oacute;n. Eso les da mucha grima, pero no les provoca sarpullido. Les basta un poco de crema protectora con un par de avemar&iacute;as y tres padrenuestros. A los de G&eacute;nova, gobernar abrazados a los ultras les pone m&aacute;s cerca de Trump que del Papa. Esta organizaci&oacute;n de la Iglesia cat&oacute;lica ayuda y sabe dar sombra acogedora a tanta gente que lo necesita. Pero los de Abascal prefieren poner C&aacute;ritas al sol.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/caritas-sol_132_13162242.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 06:48:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cáritas al sol]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Azcón el tardón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-tardon_132_13143400.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/20a76051-d188-4a48-90b3-47ccb7d79c2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Azcón el tardón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nolasco no quiere que el Día de Aragón en nuestra Comunidad tenga un presidente que vaya más allá de sus funciones</p></div><p class="article-text">
        El tiempo es relativo, pero su p&eacute;rdida es absoluta. Es una paradoja psicol&oacute;gica que explica la experiencia temporal. Siempre creemos que hemos malgastado el tiempo que ha transcurrido. Pero no valoramos el aprovechamiento del momento presente que nos aprisiona entre el recuerdo y la expectativa. Dos constantes pasivas que dirigen nuestra vida. Esa sensaci&oacute;n de haber desperdiciado el futuro que no ha llegado, y querer cambiar el pasado, a base de nostalgia, nos lleva a dejar pasar la vida, y no el segundero. Por eso la puntualidad no consiste en llegar a la hora. Sino llegar a tiempo. Es la forma de valorar a las personas, y a las vivencias, por encima de los relojes. Como dec&iacute;a el escritor Oscar Wilde: &ldquo;La puntualidad es el ladr&oacute;n del tiempo&rdquo;. La obsesi&oacute;n de que los dem&aacute;s sean puntuales es complementaria con la dejadez de quienes llegan tarde. Ninguno es m&aacute;s feliz que el otro. La prisa marca nuestro ritmo de impuntualidad con la vida. Nos comportamos como el conejo de Lewis Carroll ('Las aventuras de Alicia en el pa&iacute;s de las maravillas', 1865). Incluso en nuestro devenir, sabemos que hemos llegado a este mundo demasiado pronto, porque nos hubiera gustado vivir experiencias que aventuramos por delante de nuestra existencia. Y sabemos que nos marchamos antes de hora, porque a&uacute;n nos falta por comprobar lo que iba a suceder tras nuestra despedida. Es curioso c&oacute;mo los habitantes del planeta compartimos la misma sensaci&oacute;n de ser los &uacute;ltimos seres vivos que asisten al fin de los tiempos. O al menos a una de sus etapas m&aacute;s importantes. Lleva sucediendo as&iacute; desde que comenz&oacute; nuestra evoluci&oacute;n como hom&iacute;nidos, hasta llegar a ser humanos modernos. Pero si nos dijeran, como Julio Iglesias, que la vida sigue igual dentro de tres o cuatro mil a&ntilde;os, nos parecer&iacute;a incre&iacute;ble porque destrozar&iacute;a la importancia que nos arrogamos en la historia.
    </p><p class="article-text">
        La puntualidad se relaciona, sobre todo, con las obligaciones. Nuestro trabajo se mide por las horas que fichamos y no por lo que producimos. En este sentido, nos acercamos a la semana laboral de cuatro d&iacute;as, sin reducci&oacute;n salarial. De hecho, psicol&oacute;gicamente, los fines de semana comienzan el viernes al mediod&iacute;a. A la hora de computar horario de trabajo, cada vez son m&aacute;s empresas las que asumen que el quinto d&iacute;a laborable no tiene horario de tarde. Ha llegado el momento de llevar a la pr&aacute;ctica del derecho lo que es una realidad de hecho. As&iacute; lo han comenzado a experimentar pa&iacute;ses que ya est&aacute;n adoptando un descanso completo de tres d&iacute;as. Nueva Zelanda, Suecia, Islandia y B&eacute;lgica ya lo est&aacute;n desarrollando. En Inglaterra, Escocia y Gales han puesto en marcha programas piloto con muy buenos resultados. En Jap&oacute;n, empresas como Microsoft disfrutan de semanas laborales de cuatro d&iacute;as. Los beneficios son evidentes para las y los trabajadores. Pero tambi&eacute;n para las empresas. M&aacute;s y mejor producci&oacute;n, menos bajas por estr&eacute;s, y un rendimiento m&aacute;s satisfactorio. La conclusi&oacute;n es calidad de vida. Otros lo llaman felicidad. Lo dif&iacute;cil es democratizar estos avances cuando sectores como el comercio agota las horas del d&iacute;a y abre los siete d&iacute;as de la semana. Que conste que el problema no es de apertura sino de disfrutar de ese descanso. En los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos las plantillas que trabajan en fines de semana (estudiantes o personas que prefieren un ingreso extra) son distintas de las habituales.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica es muy impuntual. Suele llegar tarde y la sociedad se cansa de esperar. Es una de las causas de la desafecci&oacute;n que, a menudo, se transmite entre representantes y representados. La lentitud institucional es la excusa que utilizan los responsables para justificar su escasa agilidad ante la ciudadana. Y las urnas son un term&oacute;metro que nos permiten conocer si todav&iacute;a estamos a tiempo. En Hungr&iacute;a, se pusieron una alarma colectiva para despertarse de la anestesia del autoritarismo del derrotado lacayo de la internacional fascista. De paso, botaron a Trump y a Putin. El mitin de Vance en Budapest, apoyando a su filial ultra, tuvo la respuesta que se merec&iacute;a. Ha sido la &uacute;nica intervenci&oacute;n norteamericana, en un pa&iacute;s extranjero, que ha sido eficaz contra un abuso de poder. Y que nadie se enga&ntilde;e. En el voto mancomunado y plural, de izquierda a derecha, que ha derrotado a Orb&aacute;n hay una hoja de ruta de lo que debe hacer el nuevo l&iacute;der, si no quiere acabar como su anterior compa&ntilde;ero de partido. Cada voto a Magyar lleva escrita una frase: &ldquo;<span class="highlight" style="--color:#f8f9fa;">Respice post te! Hominem te esse memento!&rdquo; (&iexcl;Mira tras de ti!, recuerda que eres un hombre).</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8f9fa;">En Espa&ntilde;a, Abascal va tachando contactos, tanto de su agenda internacional como de la estructura de su partido. El &uacute;nico que lleva prisa es Peinado, al que le persigue la injusticia. Mientras, a Netanyahu s&oacute;lo le hacen caso los de Vox y la portavoz parlamentaria del PP, Ester Mu&ntilde;oz, que prefiere justificar al asesino que dirige Israel, antes que defender a uno de los nuestros: un soldado espa&ntilde;ol que fue detenido en L&iacute;bano mientras cumpl&iacute;a sus deberes como casco azul. Los populares, para centrarse, siguen poniendo una vela a Satan&aacute;s y otra al diablo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8f9fa;">Aqu&iacute; en Arag&oacute;n, sigue pasando imparable el tiempo. Ser&iacute;a por eso el lema de los conservadores en las &uacute;ltimas elecciones. Parece que los ultras quieren que el PP pague su soberbia con la penitencia de la impotencia. Responden con fuego amigo a los misiles de Tellado contra los dirigentes del entorno de Abascal, intentando una revuelta que lo debilite, antes de las elecciones andaluzas, para allanar el camino de G&eacute;nova hasta las generales sin un flanco derecho tan extremo y fuerte. Nolasco no quiere que el D&iacute;a de Arag&oacute;n en nuestra Comunidad tenga un presidente que vaya m&aacute;s all&aacute; de sus funciones. A este paso, Azc&oacute;n ser&aacute; recordado como Jorge el tard&oacute;n. En la pasada legislatura tard&oacute; cuarenta y siete d&iacute;as, desde que se constituy&oacute; el parlamento, en llegar al debate de investidura. En el a&ntilde;o 1995, al inaugurarse la IV legislatura, se tardaron s&oacute;lo diez d&iacute;as en votar al presidente, y tambi&eacute;n hubo que negociar un gobierno de coalici&oacute;n. Hoy se cumplir&aacute;n cuarenta y dos d&iacute;as de espera. Y no parece que la presidenta del Parlamento vaya a proponer una fecha de investidura en las reuniones que celebran esta ma&ntilde;ana la Mesa y Junta de Portavoces. Se espera un nuevo r&eacute;cord del inquilino interino del Pignatelli que podr&iacute;a lograr, a poco que se esfuerce, el pr&oacute;ximo martes. El 19 de noviembre de 2025 anunci&oacute; en una emisora de radio que disolver&iacute;a las Cortes para obtener una mayor&iacute;a estable y m&aacute;s fuerte que le permitiera tener un presupuesto. De eso har&aacute;n cinco meses este pr&oacute;ximo domingo.&nbsp;Y cuatro, desde la disoluci&oacute;n efectiva, se cumplen ma&ntilde;ana. Desde entonces, la par&aacute;lisis preside Arag&oacute;n. Los resultados de las elecciones nos han dejado a un Azc&oacute;n ojipl&aacute;tico y catat&oacute;nico. Su problema no es que vaya tarde, sino que cuando llegue, su tiempo ya ha pasado. Afortunadamente para Arag&oacute;n, la alternativa ya ha comenzado.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-tardon_132_13143400.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 04:00:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Azcón el tardón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conciertos 'nocevox']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/conciertos-nocevox_132_13125687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/761a5877-a752-490f-bf14-d1c71f62dd0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Conciertos &#039;nocevox&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las disputas en Aragón, entre Vox y Feijóo, se gestionan desde Madrid. Por eso Azcón sufre las consecuencias de tanto nocebo</p></div><p class="article-text">
        Vivimos pendientes de las expectativas y convivimos con sus consecuencias. El problema es que construimos la realidad con las probabilidades que esperamos y no con las posibilidades que tenemos. La consecuencia es que nos frustramos porque no se cumple lo que nos gustar&iacute;a y nos enfadamos porque creemos que los dem&aacute;s s&iacute; lo consiguen. Estamos llenos de falsas expectativas porque las confundimos con deseos e ilusiones. Las verdaderas son los objetivos. Pero es una palabra m&aacute;s exigente, que implica un mayor esfuerzo, y que compromete la responsabilidad de su protagonista. En cambio, dotamos a las expectativas de vida propia fuera de nosotros. Las consideramos unos entes aut&oacute;nomos que se mueven por la fuerza del azar en direcci&oacute;n a la suerte. Ni siquiera somos due&ntilde;os de las expectativas. Los otros, da igual que hablemos de la familia cercana o de la culpable y lejana sociedad, nos se&ntilde;alan, ordenan y valoran las ilusiones que debemos tener, y las repercusiones que debemos temer de no alcanzarlas. Las expectativas act&uacute;an como expectorantes de la personalidad. Nos cargamos con la mucosidad de la envidia y expulsamos flemas de odio. Al final, nos pasamos el d&iacute;a escupiendo necesidades creadas y bebiendo frustraciones para emborracharnos de pena por lo que no tenemos.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a el artista suizo-alem&aacute;n Paul Klee que una l&iacute;nea es un punto que sali&oacute; a caminar. En este mismo sentido, las expectativas son los pensamientos que dejamos flotar. La frase tiene un punto rom&aacute;ntico. Pero si echamos a volar metas accesibles, estas quedan reducidas a cometas que dependen de vientos ajenos. Es lo que demostraron experimentos que analizaron la influencia de la expectativa sobre el resultado. Quiz&aacute;s el estudio m&aacute;s conocido sea el que promovieron una pareja de psic&oacute;logos norteamericanos, Leonore Jacobson y Robert Rosenthal, en una escuela de Primaria de ese pa&iacute;s. Mis colegas comentaron al personal docente que iban a pasar una prueba de inteligencia a los chicos de una clase. Posteriormente informaron al profesorado de los resultados y les detallaron qui&eacute;nes eran el 20% del alumnado m&aacute;s destacado que, probablemente, obtendr&iacute;an las mejores notas en la evaluaci&oacute;n final del curso. Antes de terminar los estudios, los psic&oacute;logos regresaron al colegio para hablar con los profesores y constataron que se hab&iacute;a cumplido la expectativa que transmitieron a sus maestros. Motivo por el que el profesorado les expres&oacute; su admiraci&oacute;n por disponer de una herramienta tan precisa a la hora de valorar y prever los resultados que finalmente se dieron. Tras esto, los psic&oacute;logos tomaron la palabra y les explicaron que los nombres de las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que iban a tener las mejores notas se hab&iacute;an elegido al azar, ya que nunca se les pas&oacute; ninguna prueba de inteligencia. Entonces, &iquest;c&oacute;mo es que se dieron esos mejores resultados acad&eacute;micos, si en realidad no eran alumnos intelectualmente superiores? Pues porque fueron tratados c&oacute;mo si lo fueran y ellos creyeron serlo&nbsp;porque estaban siendo tratados como alumnos con competencias superiores&nbsp;a las del resto de sus compa&ntilde;eros. As&iacute; funcionan las expectativas. De la misma forma que el efecto placebo hace que podamos suministrar un edulcorante como si fuera una pastilla efectiva que, efectivamente, produce los efectos sugeridos en quien la recibe, porque est&aacute; convencido de que sus propiedades est&aacute;n en el producto y no en sus expectativas sobre el mismo. Claro que tambi&eacute;n existe el llamado efecto 'nocebo'. En este caso hablamos de la ant&iacute;tesis malvada del placebo. Si nos informan de posibles efectos secundarios de un f&aacute;rmaco, alimento o actividad, podemos sufrir esos s&iacute;ntomas de malestar aunque no haya ninguna raz&oacute;n, ni tengan ning&uacute;n componente que pueda provocarlo. Los prospectos son todo un compendio de posibles efectos 'nocebos' (que debemos leer).
    </p><p class="article-text">
        La mezcla de expectativas y creencias es lo que tiene. Y no todo es negativo o puramente ficticio. Intervienen tambi&eacute;n procesos neurol&oacute;gicos y hormonales reales: cuando anticipamos dolor o enfermedad, nuestro cerebro&nbsp;activa mecanismos de estr&eacute;s que pueden producir inflamaci&oacute;n, alterar el ritmo card&iacute;aco o modificar la percepci&oacute;n del dolor. Y aunque hablemos habitualmente de medicamentos, vemos reacciones negativas en la vida diaria. Por ejemplo, es el caso de la denominada hipersensibilidad electromagn&eacute;tica, en la que algunas personas dicen sufrir malestar y dolores de cabeza que achacan a aparatos electr&oacute;nicos o la propia wifi. Estas personas sufren y enferman, realmente, porque consideran culpables de sus males a estos dispositivos, por muy inofensivos que sabemos lo son. La clave para no sufrir con las expectativas es ser conscientes de nuestras creencias, elegir fuentes confiables y actuar cr&iacute;ticamente con la informaci&oacute;n que consumimos.
    </p><p class="article-text">
        La actualidad tiene m&aacute;s efectos nocivos que &lsquo;nocebos&rsquo;. Trump y Netanyahu siguen alimentando la guerra de sus mundos en la que s&oacute;lo cabe el suyo. Hoy, precisamente, se cumplen veintitr&eacute;s a&ntilde;os del asesinato de Jos&eacute; Couso, c&aacute;mara de televisi&oacute;n, bajo los disparos de un tanque norteamericano en Bagdad. Da igual que hablemos de Irak, Ir&aacute;n, L&iacute;bano, Gaza o de Oriente Medio en su conjunto. Los culpables de su muerte, ayer, son los mismos que ordenan los bombardeos hoy. La diferencia es el anonimato de tantas v&iacute;ctimas lejanas, frente al reconocimiento de un compatriota cercano al que masacraron haciendo su trabajo. Ir a la Luna, para matarnos en la Tierra, no tiene ning&uacute;n sentido.
    </p><p class="article-text">
        Las disputas en Arag&oacute;n, entre Vox y Feij&oacute;o, se gestionan desde Madrid. Por eso Azc&oacute;n sufre las consecuencias de tanto nocebo. El presidente en funciones disimula su malestar con aspirinas de discreci&oacute;n, pero se resiente de los efectos secundarios tras su resultado electoral: debilidad popular, dolor en los genitales pol&iacute;ticos, palpitaciones gubernamentales, arritmia de gesti&oacute;n, par&aacute;lisis en las articulaciones de la administraci&oacute;n, afon&iacute;a comunicativa, sudoraci&oacute;n en sus extremidades derechas, dificultad de conducir gobiernos complejos, entumecimiento en la toma de decisiones y aturdimiento general. La falta de sue&ntilde;o le provoca funambulismo p&uacute;blico. Por eso, regala a la ultraderecha, con el dinero de todos, conciertos nocivos en la educaci&oacute;n del bachillerato con la iglesia privada. Este hombre no se priva de nada, pero privatiza todo. Est&aacute; pose&iacute;do por el efecto &lsquo;nocevox&rsquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/conciertos-nocevox_132_13125687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 04:01:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Conciertos 'nocevox']]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pactos de capirote]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pactos-capirote_132_13112668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/935d718d-ad52-4040-b193-82a880a822ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pactos de capirote"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay expectación por ver si en la comitiva de esta noche, en la plaza del Pilar, veremos procesionar al señor Azcón, atado a la columna de Vox, e ir al encuentro de la dolorosa coalición con los ultras</p></div><p class="article-text">
        La culpa se echa o se tiene, pero la responsabilidad se dispone o se asume. Por eso la culpabilidad tiene muchos protagonistas y la responsabilidad tan pocos. Es m&aacute;s sencillo huir de los deberes y acusar a los dem&aacute;s de nuestras desidias. Ese sentimiento culpable proviene m&aacute;s de la religi&oacute;n que de la moral. Todas las creencias se basan en el miedo a la culpa. Y no hay forma de escapar del p&aacute;nico divino que interpretan los humanos a su conveniencia. Los totalitarismos construyen su poder gracias al terror que infunden. Las sectas se afianzan gracias al remordimiento de sus integrantes a huir de la prisi&oacute;n de sus postulados.&nbsp;La culpa es un miedo preventivo que impide la conducta natural. Se basa en el pasado, pero construye un futuro imposible. La culpa se paga con la penitencia de los remordimientos. Pero estos tienen unos intereses que devoran los pensamientos. As&iacute;, vuelta a empezar con la culpa, el perd&oacute;n, la penitencia, el remordimiento y la sombra de duda de una personalidad que ya no depende de uno mismo, una vez que ha sido despose&iacute;da de toda autoestima. 
    </p><p class="article-text">
        La culpa desgasta porque es una plasta. Tenemos la nuestra y las que nos depositan los dem&aacute;s. Nos culpamos porque es sencillo coger peso moral a base de cargarnos nuestra conciencia. Literalmente. La angustia dirige la culpa mientras que la ansiedad se alimenta de estr&eacute;s. Produce efectos similares sin que tengan nada que ver. La culpa nace en la infancia y nos acompa&ntilde;a m&aacute;s all&aacute; de nuestra muerte. Porque no se les puede dejar solos. Los psic&oacute;logos sabemos que s&oacute;lo disponemos, como m&aacute;ximo, de cinco a&ntilde;os sin sentimiento de culpa. Fuera de esa dictadura infantil, en la que tenemos derecho a todo, empezamos a tener la culpa de todo. No hay t&eacute;rmino medio. Errar es humano, pero echarle la culpa a los dem&aacute;s es m&aacute;s humano todav&iacute;a. En esta cita del sabio aragon&eacute;s, Baltasar Graci&aacute;n, se resume la relaci&oacute;n entre culpa y culpables. Porque no hay una sin los otros. Lo que dice mucho de la subjetividad de nuestra existencia. De hecho, pasamos de la culpa a la excusa con la misma facilidad que quienes traspasan su responsabilidad a un chivo expiatorio. La culpa es una experiencia religiosa que practicamos los ateos con fervor descre&iacute;do. No es posible huir de la culpa porque es m&aacute;s r&aacute;pida que sus consecuencias. As&iacute; que somos culpables, incluso de no sentirnos como tales. El colmo es que llegamos a sufrir por disfrutar de una felicidad que nos culpabiliza, al mismo tiempo que enfurru&ntilde;a a los dem&aacute;s. Pero no tenemos la culpa de estar a gusto en un mundo que nos disgusta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as de negociaciones pol&iacute;ticas vemos m&aacute;s culpables en las formaciones de las derechas que en las procesiones. Feij&oacute;o echa la culpa a los de Abascal de no avanzar en los pactos que necesita y los ultras mantienen a los populares de penitentes impotentes. Los de G&eacute;nova salen de sus cuentas y a los de Vox les salen osarios, de tanto sudario entre sus filas. Es tiempo de discreci&oacute;n, dicen los conservadores. Una palabra que el diccionario define como un sin&oacute;nimo de prudencia, al mismo tiempo que se dice de una decisi&oacute;n que s&oacute;lo depende del antojo de alguien. Todo muy claro. Se quiere maquillar el despiste como si fuera sensatez y la incongruencia como si tuviera que ver con el rigor silencioso. El caso es que los ultras estiran el chicle del tiempo, en la cara de Feij&oacute;o, y crece el riesgo de que la pompa le explote delante de sus narices.
    </p><p class="article-text">
        La vicepresidenta en funciones de Arag&oacute;n, Mar Vaquero, dice que la Semana Santa ayudar&aacute; a cocinar el acuerdo entre la derecha extrema y la extrema derecha. No s&eacute; yo si las cofrad&iacute;as ven con buenos ojos esta utilizaci&oacute;n pol&iacute;tica de sus creencias. Siguen mosqueados tras el acuerdo que aprobaron PP y Vox, en el Ayuntamiento de Zaragoza, por el que no podr&aacute;n entrar en las dependencias municipales los penitentes que vayan con el rostro cubierto bajo su capirote. Hay expectaci&oacute;n por ver si en la comitiva de esta noche, en la plaza del Pilar, veremos procesionar al se&ntilde;or Azc&oacute;n, atado a la columna de Vox, e ir al encuentro de la dolorosa coalici&oacute;n con los ultras. Otras fuentes creen que Abascal saldr&aacute; esta tarde, en la procesi&oacute;n de las Negaciones, desde la Parroquia de San Lamberto. As&iacute; que, a este ritmo, igual tienen que volver todos sobre sus pasos. Am&eacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pactos-capirote_132_13112668.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 04:00:32 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cro-mañón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cro-manon_132_13093844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5baa9a0-93e2-459b-868d-5b942bcb40e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137449.jpg" width="4000" height="2250" alt="El cro-mañón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El próximo fin de semana cambiamos la hora, pero el presente se ha detenido en la relatividad ultra de Azcón. Tanto, que parece un aragonés del paleolítico superior con su machismo trasnochado, comparando el físico de Pilar Alegría con el de María Jesús Montero</p></div><p class="article-text">
        Nos atrae lo raro y lo caro, mientras despreciamos lo sencillo y accesible. La b&uacute;squeda es un proceso tedioso. Sin embargo, rebuscar es de avispados. Queremos ser originales, por raros, pero acabamos siendo unos extravagantes zumbados. Rechazamos las explicaciones f&aacute;ciles a lo que no entendemos porque nos creemos tan listos que no se nos puede escapar lo obvio. El misterio nos da morbo mientras que el conocimiento nos aburre. Lo m&iacute;stico nos envuelve sobre el aire, pero lo terrenal nos devuelve a la realidad. Encontramos tres pies al gato, cuando buscamos cinco, porque nuestro felino de Schr&ouml;dinger siempre sale por patas.
    </p><p class="article-text">
        Acabamos de conocer un estudio cient&iacute;fico publicado en la revista PsyCh Journal que ha sido llevado a cabo por cuatro investigadores del ISPA en Lisboa (Instituto Universit&agrave;rio de Ci&ecirc;ncias Psicol&oacute;gicas, Sociais e da Vida). Son tres mujeres y un hombre que han dise&ntilde;ado un experimento en el que analizaban la influencia del lenguaje, m&aacute;s o menos descort&eacute;s, en la capacidad de persuasi&oacute;n de los expertos. En los tres ensayos se constat&oacute; que los profesionales que se comportaban con peor educaci&oacute;n, y de forma m&aacute;s despectiva con las personas a las que se dirig&iacute;an, resultaban m&aacute;s convincentes. Lo curioso es que la cortes&iacute;a increment&oacute; la credibilidad de los no expertos, pero no la de los expertos. En este &uacute;ltimo caso, si no dotamos de autoridad a nuestro interlocutor, lo que ocurr&iacute;a era justamente lo contrario, ya que utilizar un lenguaje arrogante destruye la credibilidad, siendo la cortes&iacute;a la &uacute;nica forma de intentar persuadir. A este fen&oacute;meno le llamamos coloquialmente como 'efecto Doctor House'. Ese m&eacute;dico amargado y soez, drogodependiente y tan est&uacute;pido en el trato personal como magistral a la hora de diagnosticar y resolver los problemas m&eacute;dicos m&aacute;s alambicados. Nadie se ir&iacute;a de copas con &eacute;l. Pero a todos nos gustar&iacute;a tenerlo en el equipo sanitario que, con cara de extra&ntilde;eza, sigue sin resolver ese sarpullido inexplicable que podr&iacute;a acabar con nuestra vida. A la hora de la verdad, el personaje que interpreta Hugh Laurie sabe perfectamente que el problema es el formaldeh&iacute;do que contiene la resina antiarrugas de esa camisa hawaiana que no necesita planchado. 
    </p><p class="article-text">
        No voy a promocionar un distanciamiento profesional con los pacientes. Ni en medicina ni en psicolog&iacute;a vamos a mejorar resultados a base de 'bordear' nuestro comportamiento profesional. Pero es evidente que el impacto de la sacudida emocional que nos provoca la displicencia, arropada de conocimiento, provoca que el mensaje llegue de forma m&aacute;s directa. As&iacute; que, antes de molestarse por la atenci&oacute;n recibida, t&eacute;ngalo en cuenta en su pr&oacute;xima consulta. 
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as pasan. La primavera ha venido y Natalia Chueca dice que sabe c&oacute;mo ha sido. Pero los tulipanes han florecido m&aacute;s frescos y vistosos en las principales ciudades Francia que seguir&aacute; gobernando la izquierda tras las elecciones municipales de este domingo. Siempre nos queda Par&iacute;s. Y Lyon o Marsella. Los colores tambi&eacute;n han vuelto a embellecer las calles de Italia. La ultraderecha de Meloni sufre una severa derrota en el refer&eacute;ndum que promovi&oacute; para la reforma judicial y el 'Bella Ciao' son&oacute; con fuerza en la concentraci&oacute;n del lunes por la noche junto a la catedral de Mil&aacute;n. La participaci&oacute;n y activaci&oacute;n de la juventud italiana ha sido decisiva en la victoria progresista. El 61% de votantes con una edad entre 18 y 34 a&ntilde;os han dado la espalda a la jefa del Gobierno italiano. Un esfuerzo que ya apunta a un acuerdo en la izquierda de cara a las pr&oacute;ximas elecciones generales. El no a la guerra se impone en Europa, bajo el liderazgo de Pedro S&aacute;nchez. La humanidad avanza frente a la sinraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s cerca, en Zaragoza, las vecinas y vecinos sal&iacute;an a la calle por dos motivos. El rechazo al asesinato machista de Silvia, en el barrio de Las Fuentes y la manifestaci&oacute;n multitudinaria de la plataforma 'Zaragoza no se vende'. Este &uacute;ltimo clamor es la fuerza del cambio que tendr&aacute; que suministrar energ&iacute;a y votos para las elecciones municipales del pr&oacute;ximo a&ntilde;o. El pr&oacute;ximo fin de semana cambiamos la hora, pero el presente se ha detenido en la relatividad ultra de Azc&oacute;n. Tanto, que parece un aragon&eacute;s del paleol&iacute;tico superior, es decir, un aut&eacute;ntico cro-ma&ntilde;&oacute;n, con su machismo trasnochado, comparando el f&iacute;sico de Pilar Alegr&iacute;a con el de Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero. En su papel de Jorge 'Azconrrente', no sabemos si est&aacute; haciendo m&eacute;ritos para que le vote Vox o para integrarse con los de su pelaje. &Eacute;l viaja en busca de su pasado, pero Feij&oacute;o zancadillea a un Abascal que tropieza con los cr&iacute;ticos que alimenta G&eacute;nova. Las elecciones en Andaluc&iacute;a se cruzan en el camino de los acuerdos. El PP dise&ntilde;&oacute; una rotonda de elecciones forzadas y ahora el l&iacute;der gallego, siguiendo las indicaciones de &ldquo;Santi&rdquo;, no sabe si est&aacute; entrando en un jerogl&iacute;fico nuevo o todav&iacute;a est&aacute; intentando salir de su propio laberinto. El ejecutivo aragon&eacute;s sigue en funciones, aunque no carbure. En el coche escoba de los pactos, las derechas pugnan por barrer hacia sus patios, pero ninguna se ocupa de Arag&oacute;n. De hecho, a la sede de la DGA ya se le conoce como el &ldquo;Pugnatelli&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cro-manon_132_13093844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 06:00:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cro-mañón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro urnas y un funeral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cuatro-urnas-funeral_132_13076892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6af8c0c8-9c41-4a75-8523-21ab6f30ac1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro urnas y un funeral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Azcón es el único líder que consigue retroceder en votos y en escaños. Sigue cosechando un cacao de medallas para su ascenso en Madrid. Al tridente electoral de los populares se le ha caído el esmalte blanqueado del aragonés</p></div><p class="article-text">
        Planificamos metas, y no caminos para alcanzarlas. Nos mueven los objetivos, pero no somos capaces de preparar la forma de conseguirlos. Priorizamos la celebraci&oacute;n de los logros, antes que el dise&ntilde;o de la ruta que nos acerque al premio. Los planes son una excusa para justificar los fracasos. No es que fallen, sino que no los hacemos. El tiempo no nos da porque corremos m&aacute;s que el segundero. Si provocamos ansiedad al reloj, el artefacto nos la devolver&aacute; con los intereses de la frustraci&oacute;n. Hemos externalizado el tiempo con una subcontrata de gesti&oacute;n por los otros. Necesitamos nacionalizar nuestra vida para personalizar el tr&aacute;nsito temporal de la existencia. Casi me ha quedado una cita que bien podr&iacute;a servir de homenaje al fil&oacute;sofo recientemente fallecido J&uuml;rgen Habermas.
    </p><p class="article-text">
        El famoso coronel Hannibal, uno de los protagonistas de la serie 'El Equipo A', (Cannell y Lupo, Universal Television1983) acu&ntilde;&oacute; la frase de &ldquo;me encantan que los planes salgan bien&rdquo;. La verdad es que nunca sal&iacute;an mal, para bien del grupo de rebeldes a los que persegu&iacute;a el gobierno por un delito que no hab&iacute;an cometido. Vamos, lo que estar&iacute;a haciendo hoy Trump contra este comando que, con su estilo de Robin Hood, hoy ser&iacute;a tildado de peligroso n&uacute;cleo izquierdista. Y es que los planes est&aacute;n hechos para seguirlos. Aunque tambi&eacute;n nos permiten explicar la causa de su incumplimiento. Pura predicci&oacute;n estad&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Los planes necesitan la planificaci&oacute;n, de igual manera que el agua necesita que llueva. Y los humanos no tenemos paciencia de dise&ntilde;o. Nos encanta la perfecci&oacute;n. Pero no es posible alumbrar lo ideal si nos 'empre&ntilde;amos', acost&aacute;ndonos con nuestros errores, y convivimos cada d&iacute;a con desatinos. Un plan necesita realismo. Debemos trocear los objetivos para que sean alcanzables. Tambi&eacute;n se requiere una flexibilidad que nos permita acercarnos a la meta, lo m&aacute;ximo posible, si la diana se convierte en un agujero negro del &eacute;xito. Otra premisa b&aacute;sica es actuar sabiendo que un plan es nuestro plan, y que no somos parte del plan. La distancia y la perspectiva son herramientas que ayudan al triunfo de obtener lo planificado. Finalmente, todo plan requiere compromiso y seguimiento. Antes, durante y despu&eacute;s. Los planes nos acompa&ntilde;an. Ni nos persiguen con angustia, ni los seguimos con frustraci&oacute;n. Deben ir a nuestro lado para que nos aporten la seguridad del apoyo que necesitamos. Es la mejor br&uacute;jula para orientarnos sin que se disipe nuestro mapa de calor en el invierno de la vida. 
    </p><p class="article-text">
        En la sede del PP, idearon un plan para llegar al gobierno de Espa&ntilde;a. Se trataba de ir desgastando a Pedro S&aacute;nchez, a base de adelantar elecciones en Extremadura y Arag&oacute;n, para unirlas a las previstas de Castilla y Le&oacute;n. Feij&oacute;o actu&oacute; como si fuera George Peppard en la mencionada serie. Pero en realidad ha ejercido el papel de Murdock, impulsando una estramb&oacute;tica estrategia que explicaba la raz&oacute;n por la que este personaje televisivo estaba internado en un hospital psiqui&aacute;trico. Si preparas planes de locura es posible que los resultados sean de impostura. Si en mayo de 2023 el acuerdo expr&eacute;s en Valencia con Vox, en los comicios auton&oacute;micos, logr&oacute; que el electorado tomase buena nota en julio de ese mismo a&ntilde;o, y respald&oacute; al actual gobierno progresista, ahora est&aacute; consiguiendo marcar un cambio de ritmo en contra de sus intereses. El PP gana, pero ni vence ni convence al quedar m&aacute;s prisionero de la ultraderecha a la que ha alimentado. Vox se ancla, y equipara, por debajo del 20%. Las izquierdas de IU-Sumar y Podemos se ven reflejadas en el espejo de la reflexi&oacute;n para su plan de viabilidad. Y el PSOE demuestra que hay partido, cambio de tendencia y un plan de presente y futuro. Pedro S&aacute;nchez remonta posiciones frente al pasado y a las encuestas. Vayan acostumbr&aacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        Azc&oacute;n es el &uacute;nico l&iacute;der que consigue retroceder en votos y en esca&ntilde;os. Sigue cosechando un cacao de medallas para su ascenso en Madrid. Al tridente electoral de los populares se le ha ca&iacute;do el esmalte blanqueado del aragon&eacute;s. El plan del PP que se ha dise&ntilde;ado en G&eacute;nova se le est&aacute; atragantando a Feij&oacute;o. Alguna ya est&aacute; pensando en amortizar y amortajar pol&iacute;ticamente al gallego. Como las elecciones andaluzas sigan estos derroteros, me atrevo a sugerir el t&iacute;tulo de la que ser&aacute; la pel&iacute;cula m&aacute;s popular del verano: &ldquo;cuatro urnas y un funeral&rdquo;. &nbsp;Y como banda sonora la canci&oacute;n &ldquo;Beautiful Boy&rdquo;, de John Lennon, para disfrutar de una de sus estrofas m&aacute;s conocidas: Life is what happens to you/ While you&acute;re busy making other plans. Vamos, que la vida es lo que pasa mientras otros hacen planes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cuatro-urnas-funeral_132_13076892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 06:22:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro urnas y un funeral]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Política inversa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/politica-inversa_132_13056312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a553b015-00fb-4a10-9c9a-1d7169e9026a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Política inversa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De política transversal a política inversa, para terminar en política infesta</p></div><p class="article-text">
        Nos oponemos a lo que queremos, para que se haga realidad lo que deseamos. De hecho, nos preocupa que nos den la raz&oacute;n porque perdemos argumentos. Sentimos la consistencia gracias a la confrontaci&oacute;n, y no a la raz&oacute;n. Rendirse es humillante para el agresor, y atacar resulta decepcionante si no hay resistencia. Los retos absurdos tratan de convertir el sentido com&uacute;n en un cubata, para que triunfe la estupidez. Los duelos decimon&oacute;nicos del pasado se trasladan en la actualidad a las redes sociales, para que sus autores demuestren al mundo su idiotez. En cambio, convertir las obligaciones en desaf&iacute;os suele ser una estrategia de &eacute;xito para mejorar el rendimiento. La atracci&oacute;n de lo prohibido nace de un pecado absurdo, pero es una realidad divinamente humana. Debemos agradecer a las doctrinas religiosas el inter&eacute;s por tantas cosas buenas que nos quieren censurar. Si alguien nos impone la definici&oacute;n de lo que es bueno o malo, nos est&aacute; haciendo se&ntilde;ales luminosas para indicarnos que el placer y el dolor est&aacute;n justo en la direcci&oacute;n opuesta.
    </p><p class="article-text">
        La literatura nos ha dado muestras de esta atracci&oacute;n fatal, con un perfil m&aacute;s rom&aacute;ntico que la violenta expulsi&oacute;n de Ad&aacute;n y Eva que relata el cuentacuentos de la biblia. Romeo y Julieta se gustaban. Pero fue la f&eacute;rrea oposici&oacute;n de sus familias a esa relaci&oacute;n, lo que convirti&oacute; un vulgar idilio en un frenes&iacute; de pasi&oacute;n. La psicolog&iacute;a ha estudiado este fen&oacute;meno que llamamos psicolog&iacute;a inversa. Es decir, impulsamos a una persona a realizar lo contrario para que termine haciendo lo que de verdad nos interesa. En concreto, conseguimos la motivaci&oacute;n a base de prohibici&oacute;n. Un hecho que hemos comprobado experimentalmente en diferentes sujetos y edades. En 1976 los psic&oacute;logos Pennebaker y Sanders colocaron dos carteles en los ba&ntilde;os de la Universidad en que trabajaban. Uno de ellos dec&iacute;a: &ldquo;no escriba en estas paredes en ninguna circunstancia&rdquo;. El otro: &ldquo;por favor, no escriba en estas paredes&rdquo;. Efectivamente, el n&uacute;mero de grafitis detectados fue muy superior en el aseo con el mensaje que los prohib&iacute;a de forma m&aacute;s contundente. Lo mismo se ha observado en ni&ntilde;os en edades tempranas. Mis colegas Wilson y Lasiter trabajaron en 1982 con dos grupos de ni&ntilde;os. Un equipo pod&iacute;a jugar con todos los juguetes, mientras que el segundo pod&iacute;a hacerlo con todos, menos con uno. Al final, este &uacute;ltimo colectivo censurado jug&oacute; hasta tres veces m&aacute;s con el juguete prohibido. No hay m&aacute;s preguntas se&ntilde;or&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos m&aacute;s de un fen&oacute;meno que de una forma de aprendizaje o de terapia. No debemos aplicar esta conclusi&oacute;n como un m&eacute;todo generalizable de afrontar problemas del comportamiento. La psicolog&iacute;a inversa es &uacute;til en situaciones muy particulares ya que es evidente el grado de manipulaci&oacute;n que implica esta t&eacute;cnica. Y los principios &eacute;ticos forman parte de nuestra intervenci&oacute;n profesional. Lo que s&iacute; podemos hacer es combinar estos principios para adaptarlos a la mejora del paciente. Es lo que llamamos &ldquo;intenci&oacute;n parad&oacute;jica&rdquo; y tiene buenos resultados en algunos problemas del comportamiento. Por ejemplo si una persona manifiesta dificultades para conciliar el sue&ntilde;o le pediremos que se esfuerce por no dormir. O que intente pensar en aquello que le molesta de forma premeditada. Evitamos as&iacute; la angustia del temido asalto de pensamientos negativos, ya que el sujeto tiene la libertad de activarlos conscientemente todas las veces que quiera. Una vez despejada la frustraci&oacute;n por la falta de control, podemos activar el proceso de curaci&oacute;n. Psicolog&iacute;a inversa con herramientas parad&oacute;jicas.
    </p><p class="article-text">
        La actualidad viene llena de reacciones inversas. En realidad, todo el contexto lo es. Trump amenaza a Espa&ntilde;a con su pol&iacute;tica inversa de aranceles, cancelaciones y prohibici&oacute;n del comercio, porque no tolera la rebeld&iacute;a de nuestro gobierno. Lo &uacute;nico que consigue es fortalecer a Pedro S&aacute;nchez en nuestro pa&iacute;s, en Europa y en el resto del mundo. De hecho ha conseguido que los dem&aacute;s colegas de la Uni&oacute;n Europea, aunque sean de signo conservador, se tienten la ropa antes de ejercer de lacayos del presidente norteamericano. El PP se queda s&oacute;lo en su pol&iacute;tica inversa, apoyando la guerra, con su amigo Abascal. Mientras, el Secretario General de sus juventudes, las Nuevas Generaciones, dimite y pide el voto para Vox. Feij&oacute;o, con las elecciones de Castilla y Le&oacute;n en la puerta,&nbsp;ha elegido una mala semana para dejar su adicci&oacute;n a los fracasos. Su cuenta de resultados electorales va a la inversa, y cuesta abajo, desde que decidi&oacute; convocar elecciones en Extremadura y Arag&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana la Aljafer&iacute;a vive la primera ronda de entrevistas con la presidenta del parlamento, para dar forma a una investidura que se est&aacute; volviendo un bumer&aacute;n contra los populares. La pol&iacute;tica inversa de Azc&oacute;n ha paralizado Arag&oacute;n desde noviembre de 2025, cuando le dijeron en G&eacute;nova que deb&iacute;a disolver las Cortes y convocar elecciones. La excusa era que no pod&iacute;a gobernar con unos presupuestos que nunca present&oacute; para su tramitaci&oacute;n. La realidad es que, de tanto alimentar a la ultraderecha con la que dec&iacute;a no pod&iacute;a pactar, y a la que ahora le suplica tras hacerse de rogar, ha convertido su Arag&oacute;n imparable en inviable. La pol&iacute;tica inversa de Arag&oacute;n Existe exhibe supuesta transversalidad para no aliarse con una mayor&iacute;a alternativa en la votaci&oacute;n de la presidencia de las Cortes. Pero en realidad han sido los de Guitarte los que, con su voto, podr&aacute;n permitir que Vox presida de nuevo el parlamento al apoyar con su abstenci&oacute;n que el PP retuviera esa pieza, para que pueda intercambiarla con los ultras cuando Azc&oacute;n y Feij&oacute;o alcancen un acuerdo con Abascal. Algo que hubiera sido imposible si hubieran respaldado al candidato progresista. De pol&iacute;tica transversal a pol&iacute;tica inversa, para terminar en pol&iacute;tica infesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/politica-inversa_132_13056312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 06:00:32 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump 1 – Aragón 0]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/trump-1-aragon-0_132_13037384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99e2e351-ce96-4fc2-be6f-8074c52bc561_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump 1 – Aragón 0"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De no ser por el flotador que le lanzó a Azcón un Aragón Existe que no ha aprendido nada de la catástrofe del PAR, hubiéramos comprobado la debilidad del actual presidente en funciones</p></div><p class="article-text">
        La coherencia es el chicle de la conciencia. Tiene un sabor consistente al principio, pero se desgasta en cada mordida del comportamiento. Es tan pomposa como tramposa y se busca tanto como se encuentra. Adoptamos normas que adaptamos a nosotros y cambiamos opiniones para amoldarlas a las percepciones. Las opiniones son el resultado del equilibrio existente entre lo que pensamos y lo que creemos que piensan los dem&aacute;s. Admitimos cierto grado de divergencia que aceptamos como se&ntilde;al de identidad, pero no toleramos una distancia excesiva que nos diferencie del grupo al que pertenecemos. Cambiamos la perspectiva para sostener la misma opini&oacute;n y nos mantenemos inamovibles para ser discrepantes. La coherencia est&aacute; llena de flexibilidad y la rigidez vive repleta de incongruencias. No debemos confundir la inconsistencia con la falta de coherencia. La primera implica contradicci&oacute;n, mientras que la segunda se refiere a la b&uacute;squeda de una l&oacute;gica en busca de sentido. 
    </p><p class="article-text">
        La 'paratimia' es una alteraci&oacute;n emocional que se manifiesta cuando las expresiones afectivas de una persona no coinciden con la situaci&oacute;n que vive. Muestra una desconexi&oacute;n entre las emociones que se sienten o expresan y lo que se espera seg&uacute;n el contexto en el que se encuentra. Esa risa tonta que nos asalta en circunstancias de rigurosa y seria solemnidad, o la llorera que nos provoca una buena noticia, son ejemplos de este s&iacute;ntoma emocional. Una variante de este fen&oacute;meno es la llamada 'paramimia'. Hace referencia a la alteraci&oacute;n en los gestos o expresiones faciales que no coinciden con las expresiones internas. Esa cara de felicidad en pleno disgusto, o el gesto torcido tras recibir un ascenso en el trabajo son muestras de esas incongruencias que nos descolocan. Su aparici&oacute;n en momentos concretos, y generalizables a una gran parte de la poblaci&oacute;n, nos hablan de un s&iacute;ntoma y no de un problema patol&oacute;gico que requiera tratamiento. S&oacute;lo en el caso de una reiteraci&oacute;n estable de esas inconsecuencias en el comportamiento debemos sospechar de algo m&aacute;s grave.
    </p><p class="article-text">
        En unos d&iacute;as, el pr&oacute;ximo doce de marzo, se cumplir&aacute;n cuarenta a&ntilde;os del refer&eacute;ndum que se celebr&oacute; en Espa&ntilde;a para decidir sobre nuestra integraci&oacute;n en la OTAN. Fuimos muchos quienes, desde la izquierda, nos opusimos a que nuestro pa&iacute;s fuera miembro de esa organizaci&oacute;n militar. En aquel momento, la divisi&oacute;n en la izquierda propici&oacute; una fractura (m&aacute;s) en los sectores progresistas que, unos a&ntilde;os&nbsp;antes, hab&iacute;a otorgado la mayor&iacute;a absoluta al PSOE. Esto tuvo consecuencias profundas consecuencias pol&iacute;ticas tras la campa&ntilde;a con m&aacute;s protagonismo social y ciudadano que ha vivido nuestro pa&iacute;s. Las posiciones que mantuvimos entonces estuvieron llenas de confrontaci&oacute;n, tras los cambios de un guion que fue v&iacute;ctima de las incoherencias del momento. Hoy, todas aquellas izquierdas mantienen una coherencia que se ha adaptado a la realidad del presente. Es justa y razonable la decisi&oacute;n del gobierno de coalici&oacute;n progresista de no autorizar el uso de las bases en nuestro pa&iacute;s para apoyar la agresi&oacute;n unilateral de Trump y Netanyahu a Ir&aacute;n, que ha incendiado Oriente Medio. Es imprescindible alejar a la OTAN de un escenario de conflicto en el que nos quieren involucrar con amenazas que suben la apuesta por las armas nucleares. Las derechas apoyan este ataque, siguiendo la estela mentirosa de Aznar, con la que nos meti&oacute; en la guerra de Iraq y que tanto sufrimiento nos depar&oacute; tras los terribles atentados del 11-M. En Arag&oacute;n el resultado electoral se&ntilde;ala un marcador de Trump 1 &ndash; Arag&oacute;n 0. El PP y Vox, como defensores de esta agresi&oacute;n de Estados Unidos e Israel, se alegrar&aacute;n tambi&eacute;n del coste que va a suponer esta guerra al sector agroganadero de nuestra Comunidad, de la elevaci&oacute;n de precios en las facturas de la luz, el gas o la gasolina, de las p&eacute;rdidas para las empresas aragonesas y del riesgo para las nuevas inversiones, el crecimiento y el empleo. Su petr&oacute;leo es nuestra pobreza y su guerra nuestra crisis. Pedro S&aacute;nchez lidera la voz sensata y pacifista de una Europa que se opone a esta nueva barbarie. Cobra vigencia la voz de un lema que mantiene la coherencia al intercambiar el orden de los factores contra el producto b&eacute;lico al que nos quieren arrastrar. Hoy ser&iacute;a: bases no, OTAN fuera.
    </p><p class="article-text">
        En Arag&oacute;n comienza una legislatura que apunta tensiones largas y plazos cortos. No descarten que, como mucho, volvamos a ver de la mano las urnas municipales y auton&oacute;micas en 2027. El PP sali&oacute; de las elecciones con menos apoyos. En consecuencia, la Mesa del Parlamento ha iniciado su mandato, inclinada hacia la derecha, por un voto de diferencia de un bloque progresista que expres&oacute; su robustez con firmeza y unidad. En la Aljafer&iacute;a, el aislado banquillo de Guitarte, con su oscuro voto en blanco, se ha decantado por ayudar al equipo de las derechas ultras y conservadoras. De no ser por el flotador que le lanz&oacute; a Azc&oacute;n un Arag&oacute;n Existe que no ha aprendido nada de la cat&aacute;strofe del PAR, hubi&eacute;ramos comprobado la debilidad del actual presidente en funciones. Es una maniobra con breve recorrido para los turolenses porque los ultras esperan con sus votos afilados un debate de investidura que hoy se aleja m&aacute;s. El gesto de Azc&oacute;n en la sesi&oacute;n constitutiva lo dec&iacute;a todo. Ganan la mayor&iacute;a en la Mesa, pero lo que podr&iacute;a ser una buena noticia para sus intereses, lo expresaba en su rostro con emoci&oacute;n de derrota. &ldquo;Paratimia&rdquo; y &ldquo;paramimia&rdquo;, a partes iguales, y a raudales. Sabe de sobra lo que le espera, porque su sangr&iacute;a lleva la firma de su autor&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/trump-1-aragon-0_132_13037384.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 05:00:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trump 1 – Aragón 0]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pocholos maños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pocholos-manos_132_13018016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef8c293f-c2d5-4444-9534-e28ea56d5dee_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137321.jpg" width="4784" height="2691" alt="Pocholos maños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tanto lanzar el bulo de que Pilar Alegría era la portavoz de Sánchez y ahora resulta que Azcón es el tapabocas de Feijóo para Aragón. En los despachos se proyecta una versión cinematográfica del conflicto entre pocholos maños: 'Gangs of Aragón'</p></div><p class="article-text">
        Los humanos somos seres sociales que nos agrupamos en bandas. Incluso los que no se integran en ninguna, forman parte del colectivo de frikis. Las hay en las familias, las amistades, las comunidades vecinales, el colegio, el trabajo y en las vacaciones. Son grupos que se forman r&aacute;pidamente con la excusa de cualquier coincidencia. Las salas de espera son un vivero de nuevas relaciones. La zona verde en la que juegan los ni&ntilde;os y retozan las mascotas, o al rev&eacute;s, es un campo sembrado de afinidades y odios. Todo colectivo humano tiende a atomizarse en n&uacute;cleos m&aacute;s peque&ntilde;os hasta que consigue diferenciarse del resto. Lo hacemos para reafirmarnos contra los dem&aacute;s, en mayor medida que para colaborar. Suele ser una estrategia defensiva, m&aacute;s que cooperativa. Lo primero que hacemos al integrarnos en un nuevo grupo es analizar el mapa de relaciones y poder que se percibe al llegar. Jugamos con equilibrio para no enfadar a los que controlan las interacciones al mismo tiempo que deseamos caer bien al mayor n&uacute;mero de integrantes. No queremos conflictos con los que marcan el territorio, ni tampoco con los m&aacute;s delicados que tienen el respeto asentado en sus canas o experiencia. Esos sujetos que mueven los hilos reales del gobierno en los grupos, lo hacen con una autoridad real que nada tiene que ver con la jerarqu&iacute;a establecida. Una figura que describi&oacute; con agudeza el genial Forges en una de sus vi&ntilde;etas. Llegaba el nuevo ministro del ramo a su despacho, con aires de boato, y el funcionario, conserje en la puerta, dec&iacute;a en voz alta: ya est&aacute; aqu&iacute; el nuevo interino. Pues eso.
    </p><p class="article-text">
        Esas c&eacute;lulas del poder que funcionan en los colectivos humanos tienen sus propias reglas. Est&aacute;n por encima de las normas de la ley y se imponen a los preceptos que regulan los comportamientos del grupo al que pertenecen. En este sentido, debemos hablar m&aacute;s de comportamientos sectarios que de organizaciones que se puedan definir como tales. Por eso las sectas est&aacute;n m&aacute;s cerca de la sociedad terrenal que de los esp&iacute;ritus et&eacute;reos. El negocio que explota a sus integrantes, la cohesi&oacute;n interna, la primac&iacute;a de los objetivos del grupo ante cualquier otra cuesti&oacute;n, la dependencia, la sumisi&oacute;n, el silencio y el aislamiento son algunas caracter&iacute;sticas que indican que estamos ante un grupo sectario. Da igual que hablemos, en el &aacute;mbito comercial o de los negocios, de una estafa piramidal, de creencias religiosas o m&iacute;sticas, de ideas pol&iacute;ticas o de sectas terap&eacute;uticas o pseudocient&iacute;ficas. Algunas son muy conocidas, como pueda ser la Cienciolog&iacute;a y otras tienen menos publicidad, pero igual o mayor peligrosidad, como pueda ser El Yunque, vinculado a la extrema derecha ultra cat&oacute;lica y pol&iacute;tica, con gran predicamento en Vox. Luego tenemos grupos de presi&oacute;n que se mueven entre lo sectario y los lobbies, como el Opus, Enraizados, Abogados Cristianos, Hazte O&iacute;r o Profesionales por la &Eacute;tica. Cuentan con su propia red multinacional, la Red Pol&iacute;tica de Valores, que dirige el ultraderechista presidente electo chileno, Jos&eacute; Antonio Kast. Tienen medios, adem&aacute;s de medios. No es una redundancia. Se integran en un sistema que quieren desintegrar y al que atacan desde el control de la estructura econ&oacute;mica, pol&iacute;tica, judicial y comunicativa. Esa oligarqu&iacute;a, no s&oacute;lo tecnol&oacute;gica, a la que tanto se alude &uacute;ltimamente y que parece una palabra vieja con sentido de plena actualidad. 
    </p><p class="article-text">
        Hemos sabido de la existencia de los pocholos madrile&ntilde;os gracias a la crisis en la derecha de Ayuso. El duelo de 'Rasputines', entre Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez y Antonio Castillo, ha dejado varios cad&aacute;veres pol&iacute;ticos y una brecha que hasta ahora no hab&iacute;a conocido la presidenta madrile&ntilde;a, a pesar de los m&uacute;ltiples esc&aacute;ndalos que pesan sobre su gesti&oacute;n y su conciencia. Las familias pol&iacute;ticas tienden a funcionar como clanes, por eso del linaje, aunque en realidad tenemos que hablar de una secta que se ha hecho con parte del poder de los conservadores en la capital. El 'cholismo' de Simeone es honrado porque se fundamenta en la idea de avanzar jugando partido a partido. Pero el 'pocholismo' consiste en ganar el partido sin jugarlo, situando a personas afines en el tr&iacute;o arbitral y en el VAR.
    </p><p class="article-text">
        Los pocholos se suelen poner nerviosos con los cambios porque las elecciones conllevan movimientos. Los rivales tambi&eacute;n cuentan. Y la lucha entre pocholos es tan silenciosa como desgarradora. En eso se diferencian de las izquierdas. En Arag&oacute;n hay calma meteorol&oacute;gica pero ventolera 'pocholista'. No ha sentado bien en los cen&aacute;culos baturros que van anchos de cenas, pero prietos del resto. El l&iacute;der gallego del PP maniata a Azc&oacute;n y le quita el mando que nunca tuvo. No sea que regale alg&uacute;n esca&ntilde;o m&aacute;s a los ultras, camino de una investidura a la que le falta levadura. Del Arag&oacute;n imparable, en su campa&ntilde;a, hemos pasado al Arag&oacute;n inviable que nos imponen desde G&eacute;nova. Tanto lanzar el bulo de que Pilar Alegr&iacute;a era la portavoz de S&aacute;nchez y ahora resulta que Azc&oacute;n es el tapabocas de Feij&oacute;o para Arag&oacute;n. En los despachos se proyecta una versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica del conflicto entre pocholos ma&ntilde;os: 'Gangs of Arag&oacute;n'. Entre sus protagonistas tenemos a un potente banco, un emporio privado de comunicaci&oacute;n con ramificaciones en la radiotelevisi&oacute;n p&uacute;blica, las familias de ilustres apellidos que controlan el negocio inmobiliario, tres grandes empresas, ejecutivos vinculados al club de f&uacute;tbol de la capital, la Iglesia cat&oacute;lica, que controla buena parte de la educaci&oacute;n, y sectores privados de la sanidad. No est&aacute;n todos los que son, pero son todos los que est&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El pacto del futuro Gobierno de Arag&oacute;n se libra en el frente de pocholos y en las guerrillas de comandos ultras que se boicotean entre s&iacute;. El conflicto se ha extendido m&aacute;s all&aacute; de nuestras fronteras y estamos pendientes de un armisticio, entre las derechas, que reparta los territorios que van a ser ocupados por las fuerzas extremistas. El frente de Extremadura se suma a la batalla del Ebro y podr&iacute;a extenderse a&uacute;n m&aacute;s. Con semejante reparto de poder en disputa, no es extra&ntilde;o que veamos a tanto Pocholo buscando su mochila.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pocholos-manos_132_13018016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 05:00:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pocholos maños]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos sapos en Aragón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/sapos-aragon_132_12999416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84ada894-a88f-473d-90bc-2dd6cac0055d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136799.jpg" width="5156" height="2900" alt="Dos sapos en Aragón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El PP se ha comido dos escaños y mucha credibilidad. Va a suplicar ahora el acuerdo que nunca quiso aceptar. Y la ultraderecha va camino de tragarse el apoyo que no se atrevió a dar. Dos partidos y un destino</p></div><p class="article-text">
        Comemos los sapos que cocinamos. Los compramos caros en el mercado de la ansiedad y los digerimos en el est&oacute;mago del rencor. Los consumimos con tanto resentimiento que, en realidad, son ellos los que nos consumen a nosotros. La indigesti&oacute;n que mostramos, al tragarnos tanto anuro, hace que los devolvamos a la sociedad en forma de culebras. Vamos, que nos atiborramos de anfibios para acabar convirti&eacute;ndolos en reptiles. Transformamos las contradicciones de los dem&aacute;s en sapos, para que se los tengan que embuchar en forma de palabras. Nos hacen polvo las obligaciones que nos imponen a nuestro pesar. Pero, desde el primer mordisco ya so&ntilde;amos con el pur&eacute; de orgullo que se van a zampar en el plato de nuestra venganza. 
    </p><p class="article-text">
        Hay personas llenas de sapos. Y hay sapos repletos de personas. No casual que la poblaci&oacute;n de esta especie supere a la de individuos que habitamos el planeta. Utilizamos el silencio como un s&iacute;mbolo de paz que evita discusiones. En cambio, los otros lo interpretan como una bandera blanca que ondea las rendiciones. Estas c&aacute;psulas de neutralidad acaban convirti&eacute;ndose en una infecci&oacute;n contra la autoestima. Los humanos callan al tragar y otorgan al ceder. Otras veces buscamos agradar con una falsedad que se viste de hipocres&iacute;a. M&aacute;s vale una mentira cercana que una certeza lejana. Nos llenamos de inseguridad, no porque tiemble nuestra personalidad, sino porque no sabemos lo que les agradar&aacute; a los dem&aacute;s.&nbsp;Al final, la capacidad de absorci&oacute;n de tanto sapo es limitada. Los diques de nuestra contenci&oacute;n tienen un l&iacute;mite mucho menor que las presas que retienen tanto chaparr&oacute;n. Y la humedad de nuestro equilibrio se llena de resbalones de comportamiento en el que llueve sobre mojado.
    </p><p class="article-text">
        Algunos individuos se comportan como 'sap&oacute;fogos'. Cogen energ&iacute;a consumiendo sus propias 'sapor&iacute;as'. Desgastan a quienes les rodean porque les atiborran de sapos que no les pertenecen. No nos quieren mudos, sino con un embudo para endosarnos su porquer&iacute;a. En fin, que hay demasiados listos que se ufanan de su 'sapidur&iacute;a'. Los poderosos nos podr&aacute;n obligar a comernos nuestras palabras, pero nunca nos tragaremos nuestras ideas.
    </p><p class="article-text">
        Tras las elecciones en Arag&oacute;n, salen los sapos de sus charcas pol&iacute;ticas. El PP se ha comido dos esca&ntilde;os y mucha credibilidad. Va a suplicar ahora el acuerdo que nunca quiso aceptar. Y la ultraderecha va camino de tragarse el apoyo que no se atrevi&oacute; a dar. Dos partidos y un destino. Ayer, el presidente en funciones estuvo en Madrid para coincidir con Abascal, m&aacute;s all&aacute; de la pol&iacute;tica. La excusa le ven&iacute;a de una Constituci&oacute;n de r&eacute;cord con la que no siente a gusto el fascismo por su exceso de longevidad. En el men&uacute; que compartieron no pod&iacute;an faltar las ancas de rana que se pidi&oacute; el l&iacute;der de Vox para saltar, seg&uacute;n el d&iacute;a, dentro y fuera de los gobiernos. De postre, Azc&oacute;n repiti&oacute; de mel&oacute;n con piel de sapo. As&iacute;, entre batracios, transcurri&oacute; un encuentro en el que hubo m&aacute;s sapos que culebras. La sobremesa fue tan interminable como el rosario de agravios que se quedaron tras su separaci&oacute;n. Pero se impuso la confraternizaci&oacute;n. No hay que olvidar que ambos comensales se consideran animales pol&iacute;ticos, aunque m&aacute;s bien sean dos &ldquo;sapopol&iacute;ticos&rdquo; animales. Pertenecen a la misma especie, pero son de diferente clase. Abascal cunde porque es un hombre de costumbres, mientras que con Azc&oacute;n nunca te acostumbras. Lo &uacute;nico claro es que la factura de la comilona de derechos la acabaremos pagando todos.
    </p><p class="article-text">
        Los humanos seguiremos produciendo y tragando sapos porque, en realidad, somos unos 'Homo Sapos'. Nos creemos innovadores, pero estos animales tan simp&aacute;ticos (salvo para el opositor ruso Navalny, al parecer asesinado con una toxina de la llamada rana 'dardo') han estado presentes en nuestra historia evolutiva, desde antes del neol&iacute;tico, a trav&eacute;s de diversas manifestaciones art&iacute;sticas. Si hacemos la comparaci&oacute;n, los sapos han sabido adaptarse al entorno mucho mejor que nosotros ya que son muy independientes y nada autoritarios. En cambio, s&iacute; que comparten alguna caracter&iacute;stica que vimos tras las elecciones auton&oacute;micas: su comportamiento defensivo incluye hinchar el cuerpo para parecer m&aacute;s grandes. En esta escena final del beso del pacto en Arag&oacute;n, queda por saber qui&eacute;n es el 'sapofantas'.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/sapos-aragon_132_12999416.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2026 05:00:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos sapos en Aragón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Azcón, orgullo dental y fracaso personal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-orgullo-dental-fracaso-personal_132_12979286.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e6b13e9-f990-4383-a744-6f25d7453b92_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136231.jpg" width="5996" height="3373" alt="Azcón, orgullo dental y fracaso personal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sabemos si Azcón le hincó el diente a su adelanto electoral con su pieza quince (la traición) o con la veintitrés (la sumisión). Lo que está claro es que el lunes se despertó con dolor de muelas</p></div><p class="article-text">
        Hay sonrisas dentales y mordidas labiales. La mirada atrae la atenci&oacute;n del rostro, pero la boca esconde la naturalidad de las emociones. Bajamos los ojos tras un empent&oacute;n malsonante, a la vez que fruncimos el ce&ntilde;o de la embestida. Agachamos las orejas para no escuchar las malas lenguas, mientras elevamos las cejas para bajar la monoton&iacute;a. Nos suda la frente por la verg&uuml;enza del apuro. Y hasta nos mesamos los cabellos con una palabra tan dulce que sugiere una caricia folicular, a pesar de que describe una poda capilar. Dicen que la cara es el espejo del alma. M&aacute;s bien ser&aacute; de la personalidad. Porque los humanos somos desalmados por naturaleza corporal, aunque las religiones nos dibujen divinos por soplo celestial. El diccionario define como inhumanos a los que no somos creyentes. Y cuenta a los individuos por sus almas y no por sus cerebros. Las caras miran y las cruces nos ven. Apretamos los dientes para resistir despiertos y los frotamos mientras so&ntilde;amos liberar tensiones. Unas veces los escondemos en la cavidad bucal y otras los ense&ntilde;amos para disfrutar de la carcajada. La iron&iacute;a besa los labios con su sonrisa, pero nos partimos la caja dando dentelladas al aire que nos rodea. Los dientes nos dan la primera leche vital y sirven para identificarnos si nos vamos de este mundo con una leche mortal. 
    </p><p class="article-text">
        La dentadura tiene su propia pseudociencia. La llamada psiconeurodontolog&iacute;a. Ponga un nombre raro a cualquier cosa que parezca seria, utilice algo relacionado con la psicolog&iacute;a y apl&iacute;quelo a lo que se le ocurra. Y cobre, por supuesto. Cuanto m&aacute;s, mejor. Esta falacia la puede ver usted publicitada en una variedad de consultorios de sacamuelas que extraen la billetera de la cartera sin anestesia. Estos vividores dentales se han molestado en adjudicar una emoci&oacute;n a cada diente. Sepa que cuando muerde con cari&ntilde;o esa croqueta casera de jam&oacute;n, con el premolar catorce, en realidad est&aacute; expresando el desamor paterno que arrastra desde su infancia. Es cierto que, saboreando el pasado de las croquetas maternas, todos hemos sentido un complejo de Edipo que justificar&iacute;a el asesinato del autor que nos coloca el congelado que venden en el bar de la desidia. Este timo adivinatorio se suma as&iacute; a otros, como la cafeomancia, que busca en los posos del caf&eacute; el futuro de nuestra vida. Como si el porvenir estuviera escrito en las c&aacute;psulas que nos recomienda George Clooney, y no en colgarnos de la percha de su protagonista. As&iacute; que, seg&uacute;n esta supercher&iacute;a que se est&aacute; poniendo de moda, tenga cuidado porque las piezas de su dentadura revelar&aacute;n sus m&aacute;s oscuros secretos, por mucho que se cepille los dientes. 
    </p><p class="article-text">
        No sabemos si Azc&oacute;n le hinc&oacute; el diente a su adelanto electoral con su pieza quince (la traici&oacute;n) o con la veintitr&eacute;s (la sumisi&oacute;n). Lo que est&aacute; claro es que el lunes se despert&oacute; con dolor de muelas. La pieza veintiocho (los remordimientos) y la cuarenta y cinco (la frustraci&oacute;n) estaban inflamadas y cariadas. El flem&oacute;n ultra de sus mejillas se lo provoc&oacute; &eacute;l mismo de tanto comer Voxtos basura. Los &uacute;ltimos d&iacute;as de campa&ntilde;a se le vio moverse con dificultades. Le perjudic&oacute; mucho el gesto de caminar descansando todo el peso electoral en su tal&oacute;n de Quiles. 
    </p><p class="article-text">
        De la noche electoral nos queda mucho por analizar. Una participaci&oacute;n expectante, una ultraderecha que utiliz&oacute; de ascensorista a Jorge Azc&oacute;n y una izquierda que retrocede, con la salvedad del buen resultado de la CHA de Pueyo. El bloque de la derecha (PP-VOX-PAR), con el apoyo de TE, ten&iacute;a hasta ahora treinta y nueve esca&ntilde;os. Ha obtenido cuarenta y dos. La izquierda part&iacute;a (PSOE-CHA-Podemos-IU) de veintiocho y ahora consigue veinticinco. Un bloque gana tres, que pierde la bancada m&aacute;s progresista. No hay un derrumbe del espacio progresista. Y ya veremos el papel de la formaci&oacute;n turolense tras haber salido de partida como la fuerza que le iba a dar al PP la mayor&iacute;a absoluta que ped&iacute;a Azc&oacute;n. No desmentirlo, y dejarse querer, le ha perjudicado. Veremos a un Guitarte m&aacute;s centrado y mejor aconsejado. Despedimos al PAR y Podemos que se han esforzado internamente por desaparecer. Fue bonito mientras existi&oacute;. El PSOE obtiene un resultado escaso, no el peor de la historia como se ha dicho ya que en 2015, con el mismo n&uacute;mero de diputados, el porcentaje fue de tres puntos menos. Con todo en contra, y sin tiempo, hay una base s&oacute;lida y una jefa de la oposici&oacute;n que va a fortalecerse y crecer desde la Aljafer&iacute;a. Recordemos a Juan Alberto Belloch que no gan&oacute; en 1999 y que, tras cuatro a&ntilde;os trabajando la alternativa, sali&oacute; elegido alcalde en 2003. Lo mismo le paso a Salvador Illa en las elecciones auton&oacute;micas de 2021 en las que no pudo ser elegido presidente, para conseguir serlo en 2024. Esta sociedad del consumo, tambi&eacute;n pol&iacute;tico, nos tiene acostumbrados a tener que ganar o perder todo a la primera. El di&aacute;logo, el esfuerzo y el camino que se recorre es la trayectoria que se valora en unas elecciones de cercan&iacute;a como son las auton&oacute;micas y municipales. No han vuelto a las urnas los que salieron en 2019 a votar progresista. Pero tampoco se han perdido para siempre. Muchos j&oacute;venes han salido con una papeleta progresista y est&aacute;n esperando una oferta ilusionante que les convenza. Sobre todo, en los barrios y distritos. Una candidatura &uacute;nica en las municipales de toda la izquierda, que ahora se ha dividido en tres papeletas, tiene serias posibilidades de recuperar Zaragoza y Huesca. Queda un a&ntilde;o para trabajar en las capitales y para pensar en las generales. 
    </p><p class="article-text">
        El domingo vimos m&aacute;s dientes que sonrisas en la boca de Azc&oacute;n. Don Jorge ejerci&oacute; m&aacute;s de dentalista que de mentalista, y tuvo que agigantar con el f&oacute;rceps su fenomenal dentadura para tapar la autor&iacute;a de tan amargo retroceso. Eso s&iacute;, en su primera comparecencia no escuchamos ni una palabra de su gatillazo electoral, ni un toque de modestia, ni una pizca de querer entender el mensaje de los aragoneses. La aparici&oacute;n para valorar su derrota como ganador estuvo llena de fracaso, rebosante de odio y henchida de orgullo. Como dec&iacute;a San Agust&iacute;n: &ldquo;La soberbia no es grandeza sino hinchaz&oacute;n; y lo que est&aacute; hinchado parece grande pero no est&aacute; sano&rdquo;. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Mendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/azcon-orgullo-dental-fracaso-personal_132_12979286.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 05:00:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Azcón, orgullo dental y fracaso personal]]></media:title>
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