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    <title><![CDATA[elDiario.es - Guillermo Gurrutxaga Rekondo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/guillermo-gurrutxaga-rekondo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Guillermo Gurrutxaga Rekondo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los medios de comunicación no deben publicar el origen de las personas detenidas (aunque la Ertzaintza sí lo haga)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/medios-comunicacion-no-deben-publicar-origen-personas-detenidas-ertzaintza-si-haga_132_13020925.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3fdddcf6-a3fe-4f26-a1a4-882e9e89441f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los medios de comunicación no deben publicar el origen de las personas detenidas (aunque la Ertzaintza sí lo haga)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Más allá del cuestionamiento ético, la forma en la que la Ertzaintza da los datos sobre el origen de las personas arrestadas por sus agentes tampoco se sostiene desde el punto de vista terminológico. Y tiene contradicciones"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La v&iacute;ctima, de procedencia europea, transitaba por el puente del Arenal de la capital vizca&iacute;na. De repente, un individuo se le acerc&oacute; y le sustrajo un tel&eacute;fono m&oacute;vil que portaba en un bolsillo del pantal&oacute;n&rdquo;. Son palabras textuales difundidas por la Ertzaintza, a trav&eacute;s de una nota de prensa, el 14 de octubre pasado. El dato de la &ldquo;procedencia europea&rdquo;, dado por la propia Polic&iacute;a, contrastaba con la del supuesto delincuente, sobre el que, en otro p&aacute;rrafo, se&ntilde;alaba: &ldquo;El arrestado, de 22 a&ntilde;os y de procedencia magreb&iacute;, cuenta con numerosos antecedentes policiales (&hellip;)&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Era la primera vez que la Ertzaintza aplicaba su nueva pol&iacute;tica de a&ntilde;adir (a su manera) el origen de las personas detenidas (y de las v&iacute;ctimas) a la hora de informar sobre sus actuaciones a los medios de comunicaci&oacute;n. Han transcurrido ya cuatro meses de la aplicaci&oacute;n de una medida que contraviene los c&oacute;digos &eacute;ticos de la propia profesi&oacute;n period&iacute;stica, as&iacute; como de organizaciones que trabajan contra el racismo y la xenofobia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de otras profesiones como la medicina o la psicolog&iacute;a, en periodismo no es obligatorio colegiarse. No obstante, existen asociaciones y colegios profesionales que, entre otras funciones, velan por la &eacute;tica profesional.&nbsp;La Federaci&oacute;n de Asociaciones de Periodistas de Espa&ntilde;a engloba, entre otras, a la Asociaciaci&oacute;n Vasca de Periodistas-Euskal Kazetarien Elkartea y la Asociaci&oacute;n de Periodistas de Navarra. <a href="https://fape.es/home/codigo-deontologico-1/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Su C&oacute;digo Deontol&oacute;gico, aprobado en 2017, se&ntilde;ala</a> expresamente que el o la periodista &ldquo;debe (&hellip;) abstenerse de aludir, de modo despectivo o con prejuicios a la raza, color, religi&oacute;n, origen social o sexo de una persona o cualquier enfermedad o discapacidad f&iacute;sica o mental que padezca&rdquo;. M&aacute;s a&uacute;n, proclama que &ldquo;debe abstenerse de publicar tales datos, salvo que guarden relaci&oacute;n directa con la informaci&oacute;n publicada&rdquo;. Lo hace en el s&eacute;ptimo de sus Principios Generales, que reclama por el &ldquo;respeto a los derechos de los m&aacute;s d&eacute;biles y los discriminados&rdquo;. De ah&iacute; que abogue por que profesionales del periodismo muestren una &ldquo;especial sensibilidad en los casos de informaciones u opiniones de contenido eventualmente discriminatorio (&hellip;)&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Ararteko ha tomado cartas en el asunto. Mikel Mancisidor, reci&eacute;n llegado al cargo, ha solicitado una reuni&oacute;n con el consejero de Seguridad del Gobierno Vasco, Bigen Zupiria, antes de fijar su postura, aunque su instituci&oacute;n ya hab&iacute;a mostrado preocupaci&oacute;n por la medida. Un reflejo de los problemas &eacute;ticos que subyacen en ella est&aacute; en que, mientras que el Ayuntamiento de Donostia ha anunciado que su Guardia Municipal actuar&aacute; de la misma manera que la Ertzaintza cuando informe sobre personas detenidas, es decir, dando datos sobre su origen, Bilbao y Vitoria-Gazteiz no lo har&aacute;n. Los tres est&aacute;n sostenidos por el PNV y el PSE, pero se da la paradoja de que las capitales de Gipuzkoa y Bizkaia tienen como alcalde a los jeltzales Jon Insausti y Juan Mari Aburto, mientras que Maider Etxebarria es socialista. Por una vez, no ha funcionado la l&oacute;gica partidista, dado que la negativa de Aburto a que la Polic&iacute;a Municipal de Bilbao d&eacute; datos sobre el origen de personas arrestadas, choca con la postura del presidente de su partido, Aitor Esteban, quien se ha mostrado claramente a favor de que se haga.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del cuestionamiento &eacute;tico, la forma en la que la Ertzaintza da los datos sobre el origen de las personas arrestadas por sus agentes tampoco se sostiene desde el punto de vista terminol&oacute;gico. Y tiene contradicciones. Porque, a pesar de que cuando se anunci&oacute; la medida se pens&oacute; que la Ertzaintza informar&iacute;a directamente sobre la nacionalidad de personas arrestadas, en realidad, solo identifica por su pasaporte a las &ldquo;espa&ntilde;olas&rdquo;. Al resto, las divide por &aacute;reas geogr&aacute;ficas cuyo criterio no siempre es claro. As&iacute;, habla de detenidos y v&iacute;ctimas de &ldquo;origen europeo&rdquo;, &ldquo;latinoamericano&rdquo;, &ldquo;magreb&iacute;&rdquo;&hellip; Qued&eacute;monos con este &uacute;ltimo gentilicio, con el que se define a las personas procedentes del Magreb. Para establecer qu&eacute; pa&iacute;ses conforman parte del mismo no hay un consenso, ni siquiera en la definici&oacute;n del diccionario. Porque <a href="https://www.rae.es/dpd/Magreb" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la RAE</a> alude a que en la &ldquo;tradici&oacute;n espa&ntilde;ola&rdquo; es la denominaci&oacute;n &ldquo;del &aacute;rea del norte de &Aacute;frica que comprende Marruecos, Argelia y T&uacute;nez&rdquo;, pero que, al mismo tiempo, cabe &ldquo;considerar m&aacute;s ampliamente&rdquo;, tambi&eacute;n parte de &eacute;l, a Libia, Mauritania y el S&aacute;hara. A&uacute;n no sabemos, por otra parte, si v&iacute;ctimas o personas detenidas procedentes de Turqu&iacute;a ser&aacute;n consideradas europeas o asi&aacute;ticas. Ni qu&eacute; decir las dudas que generar&iacute;a que unas u otras sean australianas (&iquest;origen oce&aacute;nico?)&hellip; por no hablar de las de Groenlandia, territorio que, desde el punto de vista geogr&aacute;fico, pertenece a Norteam&eacute;rica.?
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, que la Ertzaintza y polic&iacute;as locales vascas como las de Donostia s&iacute; den datos sobre el origen de las personas detenidas, no exime a los medios de comunicaci&oacute;n de cumplir con la deontolog&iacute;a period&iacute;stica. Es decir, de no proporcionarlos, tal y como proclama la FAPE que debe hacerse. Sin embargo, muchos medios, entre ellos vascos, hacen un corta-pega, tal y como puede comprobarse en noticias recientemente publicadas: &ldquo;La Ertzaintza procedi&oacute; a la detenci&oacute;n de los dos individuos, de origen magreb&iacute;, por un presunto delito de robo con fuerza&rdquo; o &ldquo;la Polic&iacute;a auton&oacute;mica procedi&oacute; a la detenci&oacute;n de los tres individuos, de 27, 23 y 21 a&ntilde;os y origen magreb&iacute;&rdquo;. <a href="https://www.scielo.cl/pdf/politcrim/v18n36/0718-3399-politcrim-18-36-838.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un reciente estudio</a> sobre la representaci&oacute;n del crimen en Barcelona a trav&eacute;s de los medios advierte de que el &ldquo;14% de las piezas incorpora la nacionalidad de las personas extranjeras, lo que suscita la estigmatizaci&oacute;n de colectivos por su lugar de procedencia&rdquo;. La investigaci&oacute;n concluye, con rotundidad, que &ldquo;los c&oacute;digos son claros, pero muchos periodistas no los aplican en su totalidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos medios de comunicaci&oacute;n se dotan de un libro o manual de estilo en el que establecen normas estil&iacute;sticas y deontol&oacute;gicas -es decir, &eacute;ticas espec&iacute;ficas para la profesi&oacute;n period&iacute;stica- que son de obligado cumplimiento para quienes trabajan en su redacci&oacute;n. <a href="https://www.eitb.eus/multimedia/corporativo/documentos/EITB_LIBRO_ESTILO_2020_3EDICION.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El de EITB</a> se&ntilde;ala que &ldquo;a menos que sean imprescindibles para la comprensi&oacute;n de la noticia, en las informaciones no se incluir&aacute;n nombres de familiares y allegados de los acusados o condenados, ni otro tipo de datos innecesarios como pa&iacute;s de origen, etnia, etc&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El manual de EITB constituye casi una excepci&oacute;n por su concreci&oacute;n. Pero del de otros medios se deduce la misma la prohibici&oacute;n de publicaci&oacute;n de datos sobre el origen de presuntos delincuentes &ndash;al igual que, por ejemplo, el de su orientaci&oacute;n sexual, su religi&oacute;n&hellip;-&nbsp;de las personas a menos que sea relevante para la informaci&oacute;n. El de <a href="https://manualdeestilo.rtve.es/cuestiones-sensibles/5-14-inmigracion-racismo-y-xenofobia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">RTVE se&ntilde;ala</a> la obligaci&oacute;n de &ldquo;evitar la superficialidad y las visiones estereotipadas cuando se aborden asuntos referidos a la inmigraci&oacute;n, el racismo y la xenofobia&rdquo;. Y concreta que, &ldquo;aunque se informe de la variante jur&iacute;dico-policial de estos asuntos (sucesos, muertes, etc.), debe fomentarse la presencia de informaciones que incidan en las cuestiones de fondo&rdquo;. En todo caso, no es necesario que se disponga de un manual de estilo para que un medio cumpla con la deontolog&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n de Ayuda al Refugiado en Euskadi (CEAR) es tajante en su <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Gu&iacute;a para profesionales del periodismo contra la xenofobia</a>. As&iacute;, aboga por un &ldquo;no a la identificaci&oacute;n de toda una nacionalidad o minor&iacute;a &eacute;tnica por un comportamiento individual de unos de sus miembros&rdquo;. Por otro lado, la publicaci&oacute;n de esos datos, sin mayor contexto, se intercala habitualmente con informaciones sobre percepci&oacute;n de inseguridad, cada vez m&aacute;s presentes, por otro lado, en la agenda medi&aacute;tica. En su <a href="https://www.ertzaintza.euskadi.eus/lfr/web/ertzaintza/estadisticas-delictivas#:~:text=Por%20motivo%2C%20lugar%20de%20nacimiento%20y%20sexo%20%2D%20C.A.E." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">balance sobre actuaciones de 2025</a>, la Ertzaintza englob&oacute; las detenciones con la doble variable de &ldquo;motivo y lugar de nacimiento&rdquo;. No ocurre lo mismo, en cambio, con la pobreza y <a href="https://ciepecca.fca.uaslp.mx/ojs/index.php/revista/article/view/55" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desigualdad, cuya prevenci&oacute;n tambi&eacute;n se recomienda que se aborde en la lucha contra la criminalidad</a> y cuyos datos no se relacionan habitualmente por los responsables pol&iacute;ticos que defienden que se unan detenci&oacute;n y origen. En todo caso, tambi&eacute;n SOS Racismo recuerda a medios y periodistas que &ldquo;el relato de la inmigraci&oacute;n puede completarse o transformarse recurriendo a otras fuentes que no sean las oficiales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya en 1996, el Colegio de Periodistas de Catalu&ntilde;a public&oacute; un manual sobre el tratamiento adecuado de la inmigraci&oacute;n en la prensa. Entre otras cosas, dictaba la exclusi&oacute;n de&nbsp;&ldquo;grupo &eacute;tnico, color de la piel, pa&iacute;s de origen, religi&oacute;n o cultura&rdquo;,&nbsp;como datos a menos que fueran relevantes, adem&aacute;s de &ldquo;evitar las generalizaciones, los manique&iacute;smos y la simplificaci&oacute;n de las informaciones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, salvo por la confusi&oacute;n que genera, apelar al origen nada tiene de original. Lejos de serlo, es algo muy viejo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Gurrutxaga Rekondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/medios-comunicacion-no-deben-publicar-origen-personas-detenidas-ertzaintza-si-haga_132_13020925.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 20:46:35 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ser humano ante el espejo de un lunes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/humano-espejo-lunes_132_12766335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/876e0e25-5876-4eaa-aeec-f5995204f982_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x916y552.jpg" width="1200" height="675" alt="El ser humano ante el espejo de un lunes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La pobreza entiende, en buena medida, de razas, como atiende también a orígenes, género y edad. A más papeletas en la tómbola de la desigualdad, más posibilidades de hacer pleno en ella"</p></div><p class="article-text">
        Lunes. Bilbao. Algo m&aacute;s de las siete y cuarto de la ma&ntilde;ana. Golpea la cuchilla de afeitar contra el lavabo. Acerca su cara al espejo, que refleja el torso desnudo de un hombre de unos 25 a&ntilde;os. Cuando termina, elimina los restos de espuma y aprovecha para llevar el agua m&aacute;s all&aacute; de su cara. Los hombros, el pecho, &hellip;&nbsp;no llego a verle secarse, pero s&iacute; abrocharse la camisa de cuadros con la que vestir&aacute; hoy. Est&aacute; limpia. Parece impoluta. No, sin embargo, m&aacute;s, que la pulcritud con la que mantiene, y no solo parece, la dignidad de este hombre que, terminado el afeitado, se lava, descamisado, en la estaci&oacute;n de autobuses de Bilbao.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hombre es negro. Qu&eacute; m&aacute;s dar&aacute; eso, pensar&aacute; usted, por mucho que ahora la Ertzaintza, por &oacute;rdenes dadas desde el Departamento de Seguridad, facilite la nacionalidad de las personas a las que identifica o detiene como supuestas responsables de delitos. La medida va en sentido contrario a las recomendaciones que asociaciones de periodistas y entidades que trabajan contra la xenofobia hacen sobre c&oacute;mo se debe informar de cara a evitar la estigmatizaci&oacute;n y el racismo. Como si la nacionalidad, todav&iacute;a con frecuencia muy unida al color de la piel, delinquiera. Pero, en el caso del hombre con el que me encuentro en los ba&ntilde;os de la moderna intermodal, el tono de su tez, quiz&aacute; s&iacute; sea relevante. Porque la pobreza entiende, en buena medida, de razas, como atiende tambi&eacute;n a or&iacute;genes, g&eacute;nero y edad. A m&aacute;s papeletas en la t&oacute;mbola de la desigualdad, m&aacute;s posibilidades de hacer pleno en ella. En el poco tiempo que coincido con &eacute;l, intento vislumbrar si pudiera ser un turista en el tr&aacute;nsito de un largo viaje que, simplemente, aprovecha para darse un ba&ntilde;o sin ducha.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de &eacute;l, junto a la puerta, muy cerca del pasillo que da acceso a las ventanillas de venta de billetes, hay dos mochilas. Son sus pertenencias. Una es de esas que cubren toda la espalda. Se intuye pesada m&aacute;s all&aacute; de la met&aacute;fora. La otra es m&aacute;s ligera. No llego a recordar cu&aacute;l, pero una de ellas lleva una botella que asoma de una redecilla negra. No es de agua mineral como las que venden en el s&uacute;per, sino de las que, a modo de cantimplora, se rellenan en cualquier grifo o fuente. Parece llevarla siempre a mano. Tiene otra, esta s&iacute; carne de contenedor amarillo, que mantiene posada en el lavabo. Hace las veces de palangana. La utiliza con cuidado, al igual que la cuchilla, como si quisiera ensuciar lo m&iacute;nimo y evitar mojar el suelo. Lo hace como cualquiera lo har&iacute;a en su casa, en ese intento por que despu&eacute;s no haya demasiado que limpiar. El cuidado con lo que lo hace todo apunta a que lo har&aacute;. Como, igualmente, es probable que, terminado el ba&ntilde;o, la botella vuelva a su macuto con el resto de sus enseres. Las apariencias enga&ntilde;an, cierto es. Pero su equipaje dista mucho de aquel que una persona llevar&iacute;a en su largo tr&aacute;nsito hacia o desde el aeropuerto. En realidad, en ning&uacute;n viaje, salvo que consideremos como tal el deambular por las calles de cualquier ciudad, en la b&uacute;squeda de un techo o, al menos, de una mirada y una palabra amables. En definitiva, de un refugio, si no f&iacute;sico, al menos emocional, en el que cobijarse.
    </p><p class="article-text">
        Noviembre. El viento sur mantiene los term&oacute;metros de esta tard&iacute;a madrugada de oto&ntilde;o en los 13 grados. La informaci&oacute;n meteorol&oacute;gica del 'smartwatch' (mejor llamarlo con su nombre, aunque sea en ingl&eacute;s, que referirse a &eacute;l como 'reloj inteligente') muestra un sol. Pero hasta las 07.56 no saldr&aacute;. Tras intercambiar un &ldquo;agur&rdquo;, dejo al hombre dentro del ba&ntilde;o. Tengo prisa, como siempre, como tantas, como tantos. Me dirijo al trabajo. Tambi&eacute;n como &eacute;l, a lo mejor. Pero, a diferencia, quiz&aacute;, del suyo, el m&iacute;o s&iacute; me permite mantener un techo digno en el que ducharme cada ma&ntilde;ana. No m&aacute;s digno que su propia actitud. La de un ser humano que, como tantos otros, ese lunes y a esa hora, se lavaban y vest&iacute;an para afrontarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Gurrutxaga Rekondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/humano-espejo-lunes_132_12766335.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Nov 2025 20:45:47 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El GOe de Donostia, una patata caliente para Jon Insausti]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/patata-caliente-jon-insausti_132_12702836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d183a847-34d8-45d8-ad5b-9a35bf25e9a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El GOe de Donostia, una patata caliente para Jon Insausti"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Se presenta como epicentro internacional para la ciencia y la innovación en el ámbito gastronómico. Las asociaciones que han luchado contra la operación invitaron a que ese polo de atracción se construyera en otras zonas más alejadas de la Donostia turística, donde hay más desempleo y necesidad de regeneración urbanística"</p></div><p class="article-text">
        Le costar&aacute;, pero le invito a que haga el esfuerzo. Int&eacute;ntelo. Imagine un proyecto colosal, de esos llamados a <a href="https://www.diariovasco.com/gipuzkoa/goe-van-hoy-pueden-imaginar-20251019000249-nt.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;hacer cosas que hoy ni se pueden imaginar&rdquo;</a>. &iquest;Demasiado abstracto? Le ayudar&eacute;. Vislumbre en su cerebro un edificio de 9.000 metros cuadrados, dise&ntilde;ado por un prestigioso equipo arquitect&oacute;nico dan&eacute;s, cristaleras que invitan a saltar al mar y, por si eso fuera poco, aunque esto ya pueda situarle al borde de lo imposible, una fachada caminable. &iquest;Lo ha conseguido? Ya puede despertar, porque esto existe. Pero haga un &uacute;ltimo esfuerzo: imagine ahora al alcalde bajo cuya gesti&oacute;n se hizo posible la construcci&oacute;n de este coloso de cristal sin protagonismo alguno en su inauguraci&oacute;n. Vamos, que lejos de participar en el corte de la cinta, descubrir la placa conmemorativa, o figurar en la foto, dimite solo unos d&iacute;as antes de que abra las puertas lo que, en sus propias palabras, ser&aacute; un &ldquo;edificio ic&oacute;nico de la ciudad&rdquo;. Soy consciente de que esto a usted, m&aacute;s que a un sue&ntilde;o, puede asemej&aacute;rsele m&aacute;s a una pesadilla por la visi&oacute;n dist&oacute;pica que traslada. &iquest;Un pol&iacute;tico que reh&uacute;ye de la foto? 
    </p><p class="article-text">
        Pues despierte y deje de imaginar. Porque todo eso ha pasado. El lunes 20 de octubre se inaugur&oacute; en Donostia el GOe. No, se equivoca. El acr&oacute;nimo no proviene del euskera ni del castellano, sino del ingl&eacute;s, <span class="highlight" style="--color:white;">Gastronomy Open Ecosystem. </span>Quiz&aacute; tambi&eacute;n por esto &uacute;ltimo haya pensado que, si el acalde bajo cuyo mandato se gest&oacute; el proyecto, Eneko Goia (PNV), dej&oacute; el cargo solo unos d&iacute;as antes y, por lo tanto, no lleg&oacute; como tal a la inauguraci&oacute;n, es porque el edificio ha sido construido con fondos privados. Vamos, que no hubiera pintado nada en el acto. Ah&iacute; erra usted tambi&eacute;n, se ha construido en suelo cedido por el Ayuntamiento de forma gratuita para los pr&oacute;ximos 75 a&ntilde;os y, adem&aacute;s, de los 26 millones que ha costado su construcci&oacute;n, 24 millones los han puesto las administraciones p&uacute;blicas (18 el Gobierno vasco, 6 la Diputaci&oacute;n de Gipuzkoa). Y no, tampoco es un centro de salud, como el que el GOe s&iacute; tiene enfrente, el de, como otros tantos, saturado ambulatorio de Gros. Tampoco es una casa de cultura, como la de Okendo, que queda justo a su izquierda, empeque&ntilde;ecida por el enorme edificio reci&eacute;n estrenado. Una universidad s&iacute; es, pero no p&uacute;blica, sino privada. Porque el GOE es un centro que gestionar&aacute; el Basque Culinary Center de Mondragon Unibertsitatea. <a href="https://www.bculinary.com/es/grado-gastronomia/academics/matricula" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La matr&iacute;cula cuesta 10.500 euros al a&ntilde;o</a>. 
    </p><p class="article-text">
        En una ciudad acostumbrada a que se eternicen los proyectos, en solo tres a&ntilde;os se ha pasado de anunciar la construcci&oacute;n y <a href="https://www.bculinary.com/es/noticias/el-estudio-de-arquitectura-danes-big-bjarke-ingels-group-disenara-el-edificio-goe-en-donostia-san-sebastian" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mostrar las primeras maquetas</a> del GOe, a su inauguraci&oacute;n. En parte, porque ni siquiera se plante&oacute; nunca la utilizaci&oacute;n de su subsuelo para construir aparcamientos para residentes de la zona, donde su carencia se ver&aacute; ahora agravada por la asistencia diaria de personas trabajadoras y estudiantes que acudir&aacute;n al GOe. Solo en la jornada de inauguraci&oacute;n se anunci&oacute; la asistencia de 1.200 personas. La oposici&oacute;n vecinal al proyecto ha denunciado, adem&aacute;s, que el innegable poder de atracci&oacute;n de un edificio con vistas al Cant&aacute;brico y la surfista playa de La Zurriola, agravar&aacute; el problema de la vivienda en uno de los barrios m&aacute;s caros de una ciudad situada siempre entre las m&aacute;s caras del Estado. De hecho, junto con la cesi&oacute;n de suelo para el edificio, el Ayuntamiento aprob&oacute; la construcci&oacute;n en un solar cercano de viviendas para j&oacute;venes. Ah&iacute; todav&iacute;a no han entrado las gr&uacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n de vecinos de Ulia la llev&oacute; a los tribunales, pero el Tribunal Superior de Justicia del Pa&iacute;s Vasco ha validado la operaci&oacute;n urban&iacute;stica y construcci&oacute;n del edificio en un solar en el que anteriormente hab&iacute;a un parque, calificado en redes sociales y comentarios de noticia de peri&oacute;dico, por personas favorables al proyecto, como &ldquo;meadero y cagadero de perros&rdquo;. Si lo fuera&hellip; &iquest;no pod&iacute;an haber mejorado esa zona verde? Otros valoran la est&eacute;tica del edificio, como si el hecho de que pueda ser bonito -personalmente, a m&iacute; me gusta, pero, &iquest;hay concepto m&aacute;s ambiguo?- justificara la operaci&oacute;n. Incluso, si lo que avalara la necesidad del edificio fuera su fachada caminable, cubierta con vegetaci&oacute;n&hellip; &iquest;no pod&iacute;a haberse construido para otro uso?
    </p><p class="article-text">
        El GOe se presenta como &ldquo;epicentro internacional para la ciencia y la innovaci&oacute;n en el &aacute;mbito gastron&oacute;mico&rdquo;. Las asociaciones que han luchado contra la operaci&oacute;n invitaron a que ese polo de atracci&oacute;n se construyera en otras zonas m&aacute;s alejadas de la Donostia tur&iacute;stica, donde hay m&aacute;s desempleo y necesidad de regeneraci&oacute;n urban&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        La de su inauguraci&oacute;n ha sido la cr&oacute;nica de una indigesti&oacute;n. Y, no, desde luego, por sus pintxos de los que, a buen seguro, disfrutaron el lunes quienes fueron invitados a ella, como el ministro de Alimentaci&oacute;n del Gobierno espa&ntilde;ol, Luis Planas, o el lehendakari, Imanol Pradales. Mientras ambos, como otras autoridades invitadas, degustaban lo que les serv&iacute;an ataviados con unas gafas que m&aacute;s parec&iacute;an de astronauta que de comensal, ah&iacute; abajo, en frente, en la tierra, cientos de personas protestaban. 
    </p><p class="article-text">
        Semejante &ldquo;hito&rdquo; para la ciudad no cont&oacute; en su inauguraci&oacute;n con un alcalde o alcaldesa en plenas funciones, puesto que Eneko Goia ha dimitido justo en v&iacute;speras de la apertura del centro, y quien lo sustituir&aacute; al frente del Ayuntamiento, el actual concejal de Cultura, Euskera y Turismo, Jon Insausti, coger&aacute; la 'makila' de mando pocos d&iacute;as despu&eacute;s. El relevo ha venido por la intenci&oacute;n del PNV de que el nuevo alcalde se d&eacute; a conocer para afrontar las pr&oacute;ximas elecciones municipales. As&iacute; las cosas, el estreno cont&oacute; con una alcaldesa, s&iacute;, Nekane Arzallus, pero en funciones. &iquest;Alcaldesa accidental en el d&iacute;a en el que se inaugura de un edificio llamado a prolongar el denominado &lsquo;marco incomparable&rsquo; de la ciudad o alcaldesa por accidente? 
    </p><p class="article-text">
        Es muy probable que, incluso entre tanta sofisticaci&oacute;n, entre las creaciones en miniatura servidas a quienes asistieron al evento no faltara la patata. Con label vasco de calidad. Lo m&aacute;s posible es que en su preparaci&oacute;n tiraran m&aacute;s de horno que de microondas, puesto que no es esto &uacute;ltimo lo que se espera en la alta cocina para elaborar una patata caliente. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Gurrutxaga Rekondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/patata-caliente-jon-insausti_132_12702836.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Oct 2025 19:46:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El GOe de Donostia, una patata caliente para Jon Insausti]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La valentía de Nevenka Fernández (y el valor del periodismo)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/valentia-nevenka-fernandez-periodismo_129_11675837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d10fafe-1576-42db-8b1e-11be1246d8b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La valentía de Nevenka Fernández (y el valor del periodismo)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un modesto periódico de provincias había puesto el foco en la anormalidad de un interrogatorio, lo que modificó la agenda informativa y la percepción social de lo que debió difundirse, desde el principio, como una anomalía</p><p class="subtitle">Entrevista - Icíar Bollaín: "Nevenka se adelantó a su tiempo, fue una pionera, y por eso se quedó tan sola"</p></div><p class="article-text">
        Nunca hab&iacute;a estado anteriormente en Ponferrada. La v&iacute;spera de aquella ma&ntilde;ana del 26 de marzo de 2001 supe que la concejala Nevenka Fern&aacute;ndez hab&iacute;a convocado una rueda de prensa en el hotel Temple. Tampoco conoc&iacute;a a la valiente mujer que, 24 a&ntilde;os despu&eacute;s, dar&iacute;a su nombre a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/iciar-bollain-nevenka-adelanto-tiempo-pionera-quedo-sola_1_11672008.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Soy Nevenka</em></a>, la pel&iacute;cula de Ic&iacute;ar Bolla&iacute;n que el Zinemaldia donostiarra acaba de estrenar. Probablemente, era de los pocos periodistas a los que ella no identificaba, puesto que la mayor parte de quienes acudimos a aquella rueda de prensa eran profesionales de medios ponferradinos o de la provincia leonesa. Yo estaba all&iacute; porque sab&iacute;a que algo importante iba a anunciar, pero no exactamente qu&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a recuerdo su rostro agotado, que en la cr&oacute;nica que publiqu&eacute; al d&iacute;a siguiente en<em> </em>El D&iacute;a de Valladolid describ&iacute; como &ldquo;abatido y triste&rdquo;. Pero firme a la vez, muy firme, a pesar de sus l&aacute;grimas, a la hora de expresar por qu&eacute; hab&iacute;a convocado a la prensa: &ldquo;Me he querellado contra el alcalde, Ismael &Aacute;lvarez, por abuso sexual. Porque tengo 26 a&ntilde;os y dignidad. Esta me ha mantenido en pie y, ahora, me da el valor necesario para dar la cara&rdquo;. A partir de ese d&iacute;a, Ponferrada, primero, y Burgos, despu&eacute;s, donde se celebr&oacute; el juicio contra el entonces alcalde y diputado del PP en el parlamento de Castilla y Le&oacute;n, pasaron a constituir escenarios referenciales de mi trabajo como periodista. 
    </p><p class="article-text">
        Acud&iacute; varias veces a Ponferrada. Aquella mujer valiente hac&iacute;a frente a una sociedad que extend&iacute;a sobre la v&iacute;ctima un poso de culpabilidad o, al menos, de complicidad en la situaci&oacute;n de acoso que hab&iacute;a sufrido a manos de quien fuera su jefe. Ambos hab&iacute;an mantenido una relaci&oacute;n consentida de aproximadamente cuatro meses, hasta enero del a&ntilde;o 2000. Cuando ella quiso ponerle fin comenz&oacute; el acoso. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo reflej&oacute; Fern&aacute;ndez en la rueda de prensa del 26 de marzo: &ldquo;Le expuse que no ten&iacute;a claros mis sentimientos y que la relaci&oacute;n se acababa. Ah&iacute; empez&oacute; mi infierno. Mi negativa provoc&oacute; su acoso. Su actitud de presi&oacute;n se produjo en notas manuscritas, mensajes de tel&eacute;fono m&oacute;vil, cartas y comentarios&rdquo;. Aquellos intentos de desacreditaci&oacute;n por parte de &Aacute;lvarez dejaron su huella en Ponferrada, de donde Fern&aacute;ndez se vio obligada a salir. Se fue a Londres en el intento de rehacer su vida. En la cr&oacute;nica que publiqu&eacute; el 28 de marzo, &Aacute;ngel, un jubilado que prefiri&oacute; ocultar su apellido, certificaba as&iacute; el triunfo de aquella campa&ntilde;a de desacreditaci&oacute;n: &ldquo;Es verdad que se dec&iacute;a que se drogaba y que estaba en tratamiento, porque ya no estaba en el pueblo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Fern&aacute;ndez era consciente de aquello a lo que se enfrentaba, no solo al poder de &Aacute;lvarez, sino al intento de desacreditaci&oacute;n de su persona: &ldquo;Se ha dicho de m&iacute; que estaba en un centro de desintoxicaci&oacute;n para drogadictos o en una secta&rdquo;. La misma cr&oacute;nica recogi&oacute; el pesimismo de una mujer que caminaba por la calle El Reloj de la ciudad leonesa. Tampoco ella quiso que se revelara su identidad: &ldquo;Conozco a Nevenka. Sus padres son de aqu&iacute; de toda la vida: Aunque sea verdad lo que ha denunciado, ya sabemos qu&eacute; ocurre siempre. Las mujeres tenemos las de perder. Y eso no creo que cambie&rdquo;. Se equivoc&oacute;, al menos por esta vez. 
    </p><p class="article-text">
        La historia es sabida: Ismael &Aacute;lvarez fue condenado, en sentencia del 30 de mayo de 2002, a indemnizar a Nevenka Fern&aacute;ndez con 12.000 euros y a pagar una multa de 6.480 euros. La sentencia no recogi&oacute; la inhabilitaci&oacute;n de Ismael &Aacute;lvarez, que enfrent&oacute; todo el proceso de imputaci&oacute;n, as&iacute; como la vista oral, manteni&eacute;ndose en sus cargos, lo que blind&oacute; su aforamiento. &Eacute;l se present&oacute; como v&iacute;ctima de una campa&ntilde;a pol&iacute;tica contra su partido &ldquo;para hacer da&ntilde;o&rdquo;. Fue el d&iacute;a en que se conoci&oacute; la sentencia que lo condenaba cuando dimiti&oacute; como alcalde y procurador de las Cortes de Castilla y Le&oacute;n. &ldquo;Me voy &ndash;dijo- por el cari&ntilde;o que tengo al PP&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando decidi&oacute; dar el paso de denunciar p&uacute;blicamente y ante los tribunales el acoso del que fue v&iacute;ctima, Fern&aacute;ndez sab&iacute;a que se enfrentaba a un hombre poderoso y a la incomprensi&oacute;n de una sociedad a&uacute;n menos evolucionada que la actual en lo relacionado con el feminismo. Lo que, probablemente, nunca esper&oacute;, era lo que ocurri&oacute; durante la tarde del 30 de abril de 2002. La fecha la he recordado a trav&eacute;s de la hemeroteca, pero el momento sigue grabado en mi memoria. Era la sesi&oacute;n del juicio celebrado en Burgos, sede del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y Le&oacute;n, en la que le toc&oacute; declarar a la propia Nevenka. En cuanto acab&oacute; aquella sesi&oacute;n, sal&iacute; excitado de la sala y lo primero que hice fue coger mi tel&eacute;fono m&oacute;vil. Porque en aquella &eacute;poca no exist&iacute;a la transmisi&oacute;n de datos y audios que hoy proporciona whatsapp. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Justino, ha pasado algo muy muy gordo&hellip;&rdquo;. Mi interlocutor, Justino Sanch&oacute;n, era mi redactor jefe en El D&iacute;a de Valladolid, un peque&ntilde;o peri&oacute;dico nacido dos a&ntilde;os antes. Recuerdo que antes de arrancar el coche, puesto que ten&iacute;a que viajar a Valladolid para redactar la cr&oacute;nica, el propio director del diario, Ricardo Arques, tristemente fallecido el pasado mes de mayo, quiso cerciorar lo que transmit&iacute; a Sanch&oacute;n: lo ten&iacute;a apuntado en mi cuaderno, aquello modificaba la portada de ma&ntilde;ana. &ldquo;&iquest;Lo tienes grabado?&rdquo;, me pregunt&oacute; Arques al otro lado del tel&eacute;fono. S&iacute;, contest&eacute;, pero no pude a&uacute;n escuchar la grabaci&oacute;n, deb&iacute;a arrancar el coche y partir a Valladolid. Nos separaba hora y media de largo silencio, puesto que, en aquella &eacute;poca eran escasos los coches con manos libres. En cuanto llegu&eacute; a la redacci&oacute;n, ten&iacute;a a Sanch&oacute;n, Arques y Carlos Blanco, subdirector del peri&oacute;dico, expectantes por aquello que les hab&iacute;a dicho por tel&eacute;fono. Era una c&uacute;pula conformada exclusivamente por hombres, algo que, a buen seguro, hoy, casi 25 a&ntilde;os despu&eacute;s, tambi&eacute;n habr&iacute;a cambiado. 
    </p><p class="article-text">
        Aquel iba a ser el tema de portada, pero les hab&iacute;a sorprendido que los abundantes teletipos ya transmitidos por las agencias de informaci&oacute;n, as&iacute; como los boletines de radio, no aludieran a aquello que yo les hab&iacute;a dicho que afirm&oacute; el fiscal. A&uacute;n no hab&iacute;a redes sociales, no hab&iacute;a conversaciones p&uacute;blicas al margen de los medios de comunicaci&oacute;n. Me aguardaban dos p&aacute;ginas, hab&iacute;a mucho que escribir y poco tiempo para el cierre del peri&oacute;dico y, dada la trascendencia que todos hab&iacute;amos dado a aquellas palabras del fiscal, escuchar la grabaci&oacute;n. Ah&iacute; estaba, siempre he sido de tomar notas y de tirar de trascripciones solo para entrevistas y temas pol&eacute;micos, y aquel lo era, y mucho. 
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, El D&iacute;a de Valladolid<em>,</em> cuando a&uacute;n nadie hablaba de aquello, recogi&oacute; en la cr&oacute;nica sobre el juicio las palabras exactas (la&iacute;smo incluido) con la que el fiscal, Jos&eacute; Luis Garc&iacute;a Ancos, interrog&oacute; a Nevenka Fern&aacute;ndez: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; usted, que no es una empleada de Hipercor que la tocan el trasero y que tiene que aguantar por el pan de sus hijos, por qu&eacute; usted aguant&oacute;?&rdquo;. Al d&iacute;a siguiente, un festivo 1 de mayo, ning&uacute;n otro peri&oacute;dico enfoc&oacute; la cr&oacute;nica de lo que hab&iacute;a sido la declaraci&oacute;n de Nevenka Fern&aacute;ndez a trav&eacute;s de la inusitada dureza del fiscal. Pero, con el transcurso de las horas, otros medios comenzaron a hacerse eco de esas palabras, hasta el punto de que ya ese mismo d&iacute;a, record&eacute;moslo, festivo, la Fiscal&iacute;a General del Estado hab&iacute;a decidido abrir diligencias contra Ancos, quien, finalmente, ser&iacute;a apartado, a los pocos d&iacute;as, del caso. 
    </p><p class="article-text">
        El periodismo hab&iacute;a cumplido su funci&oacute;n. Un modesto peri&oacute;dico de provincias hab&iacute;a puesto el foco en la anormalidad de un interrogatorio, lo que modific&oacute; la agenda informativa y la percepci&oacute;n social de lo que debi&oacute; difundirse, desde el principio, como una anomal&iacute;a. La valent&iacute;a la puso Nevenka Fern&aacute;ndez, pero el periodismo demostr&oacute; tambi&eacute;n su valor. Como algo &uacute;til. Vale la pena recordarlo en tiempos de escepticismo en los que todo parece lo mismo.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Gurrutxaga Rekondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/valentia-nevenka-fernandez-periodismo_129_11675837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Sep 2024 16:08:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La valentía de Nevenka Fernández (y el valor del periodismo)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Acoso,Acoso sexual,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ecuador, un país preso en su infierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/ecuador-pais-preso-infierno_129_10869074.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b580e391-ce4a-4fd1-855c-7a330f770859_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ecuador, un país preso en su infierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El país ha vivido tiempos de mayor tranquilidad pero la crisis actual viene de lejos. El sistema de abusos y sobornos que han convertido las cárceles en el caldo de cultivo de las mafias ya existía en los 90</p><p class="subtitle">Ecuador está replicando la guerra de El Salvador contra las pandillas, pero así solo se agravará la espiral de violencia</p></div><p class="article-text">
        Restaurantes con su cocina de gas y sus mesas; barber&iacute;a; una tiendita como la de cualquier barrio, en cuyo exterior, un pasillo largo, colgaba un peque&ntilde;o cartel publicitario de Porta, entonces una de las tres compa&ntilde;&iacute;as que ofrec&iacute;an servicios de telefon&iacute;a m&oacute;vil en el pa&iacute;s. No hab&iacute;a duda, ah&iacute; se vend&iacute;an, con anuncio y todo, tarjetas de prepago. Como periodista en contacto con presos m&aacute;s sospechosos de ser inocentes y v&iacute;ctimas de un sistema corrupto que culpables, era algo que agradec&iacute;a, aunque no dejaba de sorprenderme: pod&iacute;a saber qu&eacute; ocurr&iacute;a en cada momento dentro de la c&aacute;rcel, solo depend&iacute;a de que el detenido tuviera saldo en su celular. Varios de ellos, de hecho, formaban parte de mis fuentes estables.&nbsp;De vez en cuando los m&oacute;viles se los incautaban en alguna redada, m&aacute;s tendente a buscar el pago de <em>coimas</em> a los gu&iacute;as penitenciarios &mdash;como se conoce en Ecuador a los funcionarios de prisiones&mdash; que a mantener el orden. Tambi&eacute;n hab&iacute;a perros y gatos a los que cuidaban como mascotas. A&uacute;n m&aacute;s chocante se hac&iacute;a la presencia de mujeres y ni&ntilde;os que entraban en los d&iacute;as de visita, pero que, en algunos casos, pernoctaban all&iacute; con sus familiares presos. 
    </p><p class="article-text">
        La Penitenciar&iacute;a del Litoral era solo una proyecci&oacute;n tras los muros de la violenta divisi&oacute;n en clases sociales que exist&iacute;a fuera. Quien ten&iacute;a dinero pod&iacute;a acceder a un rico encebollado o a un cebiche de camar&oacute;n. Con su cervecita fr&iacute;a. Ten&iacute;a incluso seguridad propia: hab&iacute;a presos que custodiaban la entrada a los pabellones de m&aacute;s alto <em>standing</em>, donde las comodidades abarcaban desde aire acondicionado al ordenador. Por el contrario, durante la hora de la comida que la<em> peni</em> ofrec&iacute;a a sus hu&eacute;spedes forzosos, las colas se hac&iacute;an interminables para quienes solo ten&iacute;an para ingerir aquellas patas de pollo ba&ntilde;adas en un caldo sospechoso. Quien llegaba &uacute;ltimo quiz&aacute;s no com&iacute;a ese d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        La celda de castigo era tambi&eacute;n, sobre todo, para ellos, para quien no pudiera pagar. Una puerta de hierro daba acceso a una &lsquo;habitaci&oacute;n&rsquo; de cemento donde una decena de presos cumpl&iacute;a algo peor que un castigo. Semidesnudos y sudorosos, costaba pensar que seres humanos pudieran permanecer mucho tiempo ah&iacute;. El olor que eman&oacute; de all&iacute; en el poco tiempo que este periodista pudo acceder a ella no se olvida. M&aacute;s tiempo permaneci&oacute; en ella Daniel Tibi, quien en una entrevista publicada el 21 de enero de 1998 en el peri&oacute;dico <em>Expreso</em> de Guayaquil, la describ&iacute;a as&iacute;: &ldquo;Es como un basurero. Un lugar de cuatro paredes con un chorro de agua que supuestamente es para tomar &mdash;beber&mdash;. Adem&aacute;s, hay un hueco para defecar. No hay nada. No entra la luz, hombres tumbados sobre el r&iacute;gido suelo, ni un solo colch&oacute;n&rdquo;. Aquello me lo cont&oacute; por tel&eacute;fono, pero fueron varias las veces en las que Tibi y yo nos sentamos en su celda. All&iacute; estaban las guitarras que constru&iacute;a durante el presidio y el ordenador en el que fue plasmando lo que ya entonces era su proyecto de memorias. Ya en libertad, la Corte Interamericana de Derechos Humanos sentenci&oacute; en 2004 que, Tibi, de nacionalidad francesa, fue torturado y acusado de narcotr&aacute;fico injustamente.<strong> </strong><em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        No era mucho mejor que el de la celda de castigo el hedor que llegaba desde la enfermer&iacute;a, donde algunos presos permanec&iacute;an tendidos en camastros con escasos signos de atenci&oacute;n, salvo algunos vendajes. Era finales de los 90. El abandono de las c&aacute;rceles presagiaba ya un polvor&iacute;n. En 1997 el Gobierno anunci&oacute; un plan de obras destinado a cambiar la situaci&oacute;n en aquella Penitenciar&iacute;a del Litoral, la m&aacute;s poblada de Guayaquil. 
    </p><h3 class="article-text">Un sistema corrupto</h3><p class="article-text">
        Pasados dos a&ntilde;os del anuncio, visitamos aquellas &lsquo;obras&rsquo;. Lo hicimos, como siempre, acompa&ntilde;ados por presos, que eran quienes se encargaban de nuestra seguridad. Una vez que franque&aacute;bamos la entrada est&aacute;bamos en sus manos, no exist&iacute;a autoridad externa. De hecho, en alguna ocasi&oacute;n nos asaltaba el temor de que no nos dejaran salir. &iquest;Alguien sab&iacute;a que est&aacute;bamos dentro? La <em>peni</em> era una microciudad superpoblada, cerrada por muros en la que conviv&iacute;an infractores de las leyes de tr&aacute;fico, peque&ntilde;os consumidores de droga, padres separados que no pagaban la pensi&oacute;n de alimentos, violadores, asesinos y v&iacute;ctimas de un sistema corrupto que les acusaba de cualquiera de esos delitos con la finalidad de sacarles una <em>coima</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Visitamos las dependencias donde el Gobierno hab&iacute;a anunciado aquellas obras que, entre otras cosas, deb&iacute;an mejorar la cocina y la enfermer&iacute;a, ambas en estado deplorable. En realidad, lo estaba toda la prisi&oacute;n. Casi nada hab&iacute;a cambiado, pero pedimos facturas. Y, sorpresa, el presupuesto se hab&iacute;a ejecutado. &iquest;En qu&eacute;? En diario <em>Expreso</em> publicamos <em>En la peni de Guayaquil se pagaron 1.372 millones por obras de papel. </em>Era el 25 de mayo de 1999<em>. </em>Aquellos muchos millones de sucres supon&iacute;an, al cambio de entonces, aproximadamente 300.000 d&oacute;lares, unos 276.000 euros. 
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, recibimos una llamada desde Quito. Era desde la Direcci&oacute;n Nacional de Rehabilitaci&oacute;n Social, de la que depend&iacute;an las prisiones. Nos &lsquo;invitaban&rsquo; a viajar a la capital del pa&iacute;s para &ldquo;completar la informaci&oacute;n&rdquo;. Les dijimos que no ve&iacute;amos necesario ese viaje. Si ten&iacute;an algo nuevo que aportar &mdash;no lo hicieron antes de la publicaci&oacute;n&mdash; pod&iacute;an hacerlo a trav&eacute;s del tel&eacute;fono y por correo electr&oacute;nico. O acudir ellos a la redacci&oacute;n, situada en Guayaquil, la ciudad m&aacute;s poblada y con la c&aacute;rcel con m&aacute;s reclusos que les correspond&iacute;a gestionar. 
    </p><p class="article-text">
        No recuerdo exactamente las palabras que escuch&eacute; al otro lado del tel&eacute;fono, salvo un &ldquo;usted es extranjero&rdquo; al que le sigui&oacute; una especie de &ldquo;tenga cuidado&rdquo; y que se cerr&oacute;, en todo caso, con tono de velada amenaza. Como tal me qued&oacute; grabada en el cerebro. La Fiscal&iacute;a aval&oacute; la investigaci&oacute;n period&iacute;stica mediante la apertura de su propia instrucci&oacute;n, pero el fiscal encargado del caso me confes&oacute; que el Ministerio P&uacute;blico ten&iacute;a las manos atadas. &iquest;Injerencia pol&iacute;tica? Ni falta hizo. Simplemente, el fiscal no ten&iacute;a dinero para movilizarse hasta la Penitenciar&iacute;a del Litoral, situada a m&aacute;s de 20 kil&oacute;metros del centro de Guayaquil. 
    </p><p class="article-text">
        El abandono de la<em> peni</em> llegaba a tal punto que se consider&oacute; m&aacute;s pr&aacute;ctico construir junto a ella otra c&aacute;rcel conocida como <em>La Roca</em>, de m&aacute;xima seguridad, pero de la que ya anteriormente se hab&iacute;a fugado Jos&eacute; Adolfo Mac&iacute;as Villamar, alias <em>Fito</em>, jefe de la banda de los Choneros. <em>La Roca </em>fue construida junto a la<em> peni</em> no por mejorar el sistema de reinserci&oacute;n, sino por el temor a la inseguridad, lo que llev&oacute; a la &eacute;lite econ&oacute;mica de Guayaquil, la principal ciudad y capital econ&oacute;mica del pa&iacute;s, a promoverla. 
    </p><h3 class="article-text">Una situaci&oacute;n (casi) sin precedentes</h3><p class="article-text">
        A <em>Fito</em> se le vincula con algunos de los principales carteles de la droga mexicanos. Desde que el pasado 7 de enero se conoci&oacute; su huida desde la <em>Regional</em>  &mdash;tambi&eacute;n construida junto a la Penitenciar&iacute;a del Litoral ante la dificultad de controlarla&mdash; se desat&oacute; una situaci&oacute;n que la ciudadan&iacute;a ecuatoriana, acostumbrada y resignada a casi todo, nunca hab&iacute;a vivido. Bueno, casi. La incursi&oacute;n, el pasado 8 de enero, de personas armadas que se autodefin&iacute;an como de la mafia en<em>TC</em>, el principal canal de televisi&oacute;n de Ecuador, en pleno directo, record&oacute; a la toma de canales y radios por militares golpistas que a&uacute;n hoy pervive en otras latitudes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La declaraci&oacute;n de &ldquo;guerra interna&rdquo; por parte del actual presidente, Daniel Noboa, aunque in&eacute;dita, tiene sus antecedentes en las declaraciones de emergencia y estado de excepci&oacute;n a los que han acudido los distintos gobiernos ecuatorianos. Ecuador ha vivido tiempos de mayor tranquilidad, pero ya en aquellos finales de los 90 los militares irrump&iacute;an en las discotecas para obligar a los rezagados de la noche a encerrarse en sus casas ante la violencia que sacud&iacute;a sus calles. 
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas hablan de que en los primeros d&iacute;as de este &ldquo;conflicto armado&rdquo; contra las bandas hay 1.300 detenidos que seguir&aacute;n atestando, entre otras, la <em>peni</em>. En esta guerra sin uniformes un simple tatuaje puede llevar a que alguien sea identificado como enemigo. El pa&iacute;s, y, sobre todo, la tropical Guayaquil, hizo hace tiempo ya de las armas sus compa&ntilde;eras de baile. El a&ntilde;o pasado, el entonces presidente Guillermo Lasso facilit&oacute; su compra y tenencia. 
    </p><h3 class="article-text">El caldo de cultivo de las mafias</h3><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en la <em>peni</em> se ha danzado entre mot&iacute;n y mot&iacute;n violento. La &uacute;ltima fiesta &lsquo;privada&rsquo; de presos que trascendi&oacute; tuvo lugar en octubre de 2022.&nbsp;Existieron siempre, pero ahora se graban y se difunden en redes sociales muestras de ese abandono que han hecho de las c&aacute;rceles un caldo de cultivo para su control por las mafias en un pa&iacute;s situado entre Colombia y Per&uacute;, principales productores mundiales de coca&iacute;na. El a&ntilde;o pasado la polic&iacute;a ecuatoriana contabiliz&oacute; 7.592 muertes violentas, lo que sit&uacute;a su tasa de homicidios por encima de los 40 por cada 100.000 habitantes. 
    </p><p class="article-text">
        Ecuador es, ahora mismo, el pa&iacute;s m&aacute;s violento de Am&eacute;rica Latina.&nbsp;Las bandas vinculadas al narcotr&aacute;fico no respetan a nadie: el 13 de diciembre pasado, cuatro hermanos, entre ellos un beb&eacute; de cinco meses, y el mayor, de siete a&ntilde;os, fueron acribillados a balazos en su casa. Sus padres sobrevivieron. Esta vez no se puede decir aquello de que corrieron mejor suerte. Fueron v&iacute;ctimas de unos sicarios que, supuestamente, se equivocaron de blanco. Solo en 2023 fueron asesinados en el pa&iacute;s 770 ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, dif&iacute;cilmente la poblaci&oacute;n ecuatoriana, con sus elevados &iacute;ndices de pobreza, iba a exigir una mejor atenci&oacute;n de la poblaci&oacute;n reclusa. No hace falta acudir a estad&iacute;sticas antiguas: seg&uacute;n el Instituto Nacional de Estad&iacute;sticas y Censos de Ecuador, actualmente el 32% de la poblaci&oacute;n, es decir, pr&aacute;cticamente un tercio de la misma, es pobre. Y un 14% del total de ecuatorianas y ecuatorianos est&aacute;n por debajo del umbral que marca la pobreza extrema. Las actuales cifras suponen un evidente empeoramiento frente al 21,5 y 7,9%, respectivamente, que se alcanzaron en diciembre de 2017 bajo el reci&eacute;n estrenado mandato de Lenin Moreno, quien sucedi&oacute; a Rafael Correa, del que fue vicepresidente y de quien recogi&oacute; la herencia de una pobreza y unas cifras de violencia en clara disminuci&oacute;n. Correa, quien cogi&oacute; diez a&ntilde;os antes las riendas del pa&iacute;s con cifras peores a las actuales, est&aacute; condenado a ocho a&ntilde;os de c&aacute;rcel por corrupci&oacute;n en el caso Sobornos, en el que la Justicia ecuatoriana lo sentenci&oacute; tras un proceso que el Gobierno de B&eacute;lgica cuestiona con su protecci&oacute;n al exmandatario como refugiado pol&iacute;tico. 
    </p><h3 class="article-text">Abusos y sobornos</h3><p class="article-text">
        Recuerdo casos de presos de la <em>peni </em>cuyas boletas &mdash;&oacute;rdenes&mdash; de libertad ya hab&iacute;an sido emitidas. Pero deb&iacute;an pagar para que llegaran al centro de reclusi&oacute;n y se hicieran efectivas. A veces, el cohecho era para que, por fin, un juez les comunicara la causa que los manten&iacute;a privados de libertad. Para ello, deb&iacute;an ser trasladados al Palacio de Justicia de Guayaquil, al que, en la calle, la gente llamaba &ldquo;la casa de la Moneda&rdquo;, en una referencia que nada ten&iacute;a que ver con el palacio presidencial chileno. 
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, el salario b&aacute;sico de un juez es de unos 2.200 euros, seg&uacute;n publica en su web el Consejo Nacional de la Judicatura. Proporcionalmente, est&aacute; muy por encima del de finales de los 90, donde la inflaci&oacute;n, adem&aacute;s, lleg&oacute; a ser del 50%. Por su parte, el salario de un gu&iacute;a penitenciario no alcanza los 900 d&oacute;lares mensuales, 828 euros. Algo superior es el de polic&iacute;as y militares. Tambi&eacute;n en proporci&oacute;n, su situaci&oacute;n es ostensiblemente mejor que la de finales de los 90. Con todo, la canasta b&aacute;sica, es decir, el m&iacute;nimo para que una familia pueda subsistir en Ecuador, era, en 2023, de 766,62 d&oacute;lares, poco m&aacute;s de 700 euros. Ganarse la vida poni&eacute;ndola en riesgo sigue cerca del umbral de la pobreza, frente al poder del narco que, seg&uacute;n la &uacute;ltima estimaci&oacute;n del Centro Estrat&eacute;gico de Geopol&iacute;tica (CELAG), blanquea cada a&ntilde;o unos 3.200 millones de euros en el sistema financiero ecuatoriano. 
    </p><p class="article-text">
        Algo m&aacute;s parece haber evolucionado en el pa&iacute;s: de las <em>coimas</em> se ha pasado a las <em>vacunas </em>que las bandas exigen<em> </em>para que una persona pueda mantener su peque&ntilde;o negocio, la vida propia y la de su familia. Por lo dem&aacute;s, la vida en la<em> peni</em> parece no haber mejorado. Como prisi&oacute;n m&aacute;s grande de Ecuador, un pa&iacute;s en permanente crisis carcelaria, es tambi&eacute;n la que m&aacute;s muertes encierra tras sus muros. No hay una estad&iacute;stica precisa capaz de sumar tantas, incluidas la de gu&iacute;as penitenciarios, polic&iacute;as y familiares en visita, pero solo en la jornada del 28 de septiembre de 2021 se contabilizaron 119 fallecidos. 
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente de saber que un juez ecuatoriano hab&iacute;a sobrese&iacute;do su caso tras m&aacute;s de dos a&ntilde;os en la <em>peni</em> y de que, por tanto, saldr&iacute;a libre, Tibi me recibi&oacute; en su celda. F&iacute;sicamente hab&iacute;a mejorado, pero, m&aacute;s all&aacute; de su delgadez, su rostro mostraba a&uacute;n las llagas provocadas por el imp&eacute;tigo, una infecci&oacute;n bacteriana, m&aacute;s com&uacute;n en ni&ntilde;os. En la c&aacute;rcel hab&iacute;a perdido visi&oacute;n, ten&iacute;a un p&oacute;mulo hundido. Me habl&oacute; de sus memorias. &ldquo;Ahora tengo un peque&ntilde;o problema con el t&iacute;tulo &mdash;me confes&oacute;, tal y como recogi&oacute; <em>Expreso</em> el 5 de septiembre de 1997&mdash;. No s&eacute; si comenzarlo con la palabra circo o con infierno&rdquo;. Se decant&oacute; por esta &uacute;ltima. En 2019 ve&iacute;a la luz <em>Dans l'enfer d'une prison &eacute;quatorienne </em>(&lsquo;En el infierno de una prisi&oacute;n ecuatoriana&rsquo;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Guillermo Gurrutxaga Rekondo es periodista y profesor de Periodismo en la Universidad del Pa&iacute;s Vasco (UPV/EHU)</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Gurrutxaga Rekondo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jan 2024 21:26:53 +0000]]></pubDate>
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