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    <title><![CDATA[elDiario.es - Francisco García-Rodríguez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/francisco-garcia-rodriguez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Francisco García-Rodríguez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El problema de la vivienda dispara la desigualdad y castiga a los jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/problema-vivienda-dispara-desigualdad-castiga-jovenes_129_12708974.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a94dae5-1595-4332-8583-b62db263c3ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El problema de la vivienda dispara la desigualdad y castiga a los jóvenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El acceso a la vivienda se ha convertido en el gran muro entre generaciones. En 2008, el 65% de los menores de 35 años tenía una vivienda en propiedad; en 2022, apenas el 35%</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, Espa&ntilde;a se ha hecho mucho m&aacute;s rica, pero no m&aacute;s equitativa. Seg&uacute;n un </span><span class="highlight" style="--color:transparent;">estudio reciente que acabamos de publicar en FEDEA</span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, a partir de los datos de la </span><a href="https://www.bde.es/wbe/es/inicio/noticias/encuesta-financiera-de-las-familias--eff--2022.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Encuesta Financiera de las Familias</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> que elabora el Banco de Espa&ntilde;a, la riqueza media de los hogares espa&ntilde;oles ha crecido casi un 80% en t&eacute;rminos reales desde 2002, pero ese avance ha beneficiado sobre todo a las rentas altas y a las generaciones mayores. El resultado es un pa&iacute;s m&aacute;s rico, pero tambi&eacute;n m&aacute;s desigual y m&aacute;s envejecido patrimonialmente: mientras los mayores acumulan activos y seguridad, los j&oacute;venes quedan fuera del ciclo de acumulaci&oacute;n. La mitad de los hogares apenas ha mejorado su posici&oacute;n en dos d&eacute;cadas, y la clase media patrimonial &mdash;aquella que durante a&ntilde;os sostuvo la idea de una sociedad de propietarios&mdash; se desdibuja lentamente.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>desigualdad patrimonial ha alcanzado niveles r&eacute;cord</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, y el ascenso social a trav&eacute;s del ahorro o la vivienda es hoy mucho m&aacute;s dif&iacute;cil que para las generaciones anteriores. En el gr&aacute;fico siguiente se aprecia con claridad esa concentraci&oacute;n creciente: en 2002, el 1% m&aacute;s rico concentraba el 14% de la riqueza total del pa&iacute;s; veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, acumula ya el 21%, mientras que la mitad m&aacute;s pobre ha pasado del 13% al 7%. Entre medias, la clase media patrimonial pierde terreno. Espa&ntilde;a ha aprendido a generar riqueza, pero no a distribuirla.</span> 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Gr&aacute;fico 1. Concentraci&oacute;n de la Riqueza en Espa&ntilde;a</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Shares de la riqueza total en determinados percentiles (2002-2022)</em></span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Gráfico 1 Concentración de la Riqueza en España                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El &iacute;ndice de Gini de la riqueza de los hogares ha pasado de 0,57 a 0,69 en solo dos d&eacute;cadas, situando a Espa&ntilde;a entre los pa&iacute;ses europeos con mayor concentraci&oacute;n patrimonial. Las dos grandes crisis del periodo &mdash;la financiera de 2008 y la sanitaria de 2020&mdash; no alteraron esta tendencia: golpearon con m&aacute;s fuerza a los hogares con menos activos y m&aacute;s deuda, y las recuperaciones posteriores reforzaron la posici&oacute;n de los m&aacute;s ricos. El resultado es una erosi&oacute;n sostenida de la clase media patrimonial, cuya participaci&oacute;n en la riqueza total ha ca&iacute;do del 45% al 39%, mientras el 10% m&aacute;s rico acapara ya m&aacute;s de la mitad del patrimonio nacional.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La estructura patrimonial de los hogares espa&ntilde;oles sigue dominada por la vivienda, lo que convierte al mercado inmobiliario en el principal canal de acumulaci&oacute;n de riqueza y, al mismo tiempo, en el mayor generador de desigualdad. Seg&uacute;n nuestro estudio en FEDEA, los activos reales &mdash;fundamentalmente vivienda principal y otras propiedades&mdash; suponen el 80% del patrimonio total de los hogares, frente a un 20% en activos financieros (dep&oacute;sitos, fondos, acciones o planes de pensiones). En otras palabras, la riqueza en Espa&ntilde;a sigue dependiendo del ladrillo (Grafico 2).</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Durante los a&ntilde;os previos a la crisis de 2008, el cr&eacute;dito barato permiti&oacute; ampliar la propiedad de vivienda, lo que fortaleci&oacute; el patrimonio de la clase media. Pero tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, el modelo se fractur&oacute;. Los hogares m&aacute;s acomodados resistieron mejor la ca&iacute;da del valor de los activos y pudieron diversificar su patrimonio hacia inversiones financieras; los de renta media y baja, en cambio, sufrieron una fuerte p&eacute;rdida de patrimonio y un aumento de la deuda que tardaron a&ntilde;os en recuperar. En el 50% m&aacute;s pobre, la deuda equivale al 39% de sus activos, frente a apenas el 1% en el 1% m&aacute;s rico. Esto significa que las familias m&aacute;s vulnerables no solo tienen menos patrimonio, sino que adem&aacute;s lo financian con m&aacute;s deuda relativa, quedando mucho m&aacute;s expuestas a los cambios de tipos de inter&eacute;s o de empleo. Para una parte del pa&iacute;s, la vivienda es un activo que genera estabilidad; para otra, una hipoteca que lastra su capacidad de ahorro.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Gr&aacute;fico 2. Espa&ntilde;a, un pa&iacute;s atado al ladrillo</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Composici&oacute;n y evoluci&oacute;n de la riqueza (2002&ndash;2022)</em></span>
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                España, un país atado al ladrillo                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La desigualdad de la riqueza no solo separa a ricos y pobres, sino tambi&eacute;n a j&oacute;venes y mayores. Espa&ntilde;a vive una aut&eacute;ntica fractura generacional del patrimonio, con un desplazamiento sostenido de la riqueza hacia las generaciones m&aacute;s veteranas y una p&eacute;rdida de capacidad de acumulaci&oacute;n entre las m&aacute;s j&oacute;venes. Los hogares encabezados por menores de 35 a&ntilde;os han perdido, en t&eacute;rminos reales, m&aacute;s del 50% de su riqueza media desde 2008, mientras que los mayores de 74 a&ntilde;os acumulan hoy un patrimonio medio superior a 450.000 euros, m&aacute;s de cinco veces m&aacute;s. La brecha patrimonial entre j&oacute;venes y mayores se ha triplicado en dos d&eacute;cadas, pasando de unos 100.000 euros a m&aacute;s de 340.000.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Este proceso no se explica solo por el ciclo vital. Las nuevas generaciones han afrontado un contexto mucho m&aacute;s adverso: empleos temporales, salarios m&aacute;s bajos, precios de vivienda disparados y un acceso al cr&eacute;dito cada vez m&aacute;s restrictivo. Los mayores, en cambio, han disfrutado de estabilidad laboral, activos ya amortizados y una fuerte revalorizaci&oacute;n de su patrimonio inmobiliario. El resultado es que los j&oacute;venes parten con menos activos, m&aacute;s deuda y precios de vivienda mucho m&aacute;s altos que los que afrontaron sus padres.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En t&eacute;rminos agregados, los mayores de 75 a&ntilde;os concentran ya el 18% del patrimonio nacional, m&aacute;s del doble que en 2002, mientras que los menores de 35 apenas retienen el 2%. Espa&ntilde;a se ha convertido as&iacute; en un pa&iacute;s m&aacute;s rico, pero tambi&eacute;n m&aacute;s envejecido en su estructura patrimonial: la edad se ha convertido en una nueva forma de desigualdad.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Gr&aacute;fico 3. Distintas edades, distintos mundos. </strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Riqueza neta media por grupos de edad (2002&ndash;2022).</em></span>
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                Gráfico 3. Distintas edades, distintos mundos                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El acceso a la vivienda se ha convertido en el gran muro entre generaciones. En 2008, el 65% de los menores de 35 a&ntilde;os ten&iacute;a una vivienda en propiedad; en 2022, apenas el 35%. Entre los mayores de 65 a&ntilde;os, la tasa se mantiene cerca del 90%. Esa diferencia de m&aacute;s de 50 puntos porcentuales resume la nueva brecha patrimonial espa&ntilde;ola: para unos, la vivienda es un activo que asegura estabilidad y valor; para otros, un sue&ntilde;o cada vez m&aacute;s lejano.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La vivienda fue durante d&eacute;cadas el ascensor social que permiti&oacute; a las familias acumular patrimonio y seguridad. Hoy ese ascensor se ha detenido, y en su lugar se ha levantado una frontera: quienes accedieron antes de la crisis disfrutan de un patrimonio revalorizado; quienes llegaron despu&eacute;s se enfrentan a precios r&eacute;cord, alquileres desorbitados y escasas oportunidades de ahorro.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La ca&iacute;da en la propiedad de vivienda entre los j&oacute;venes no ser&iacute;a necesariamente un problema si existiera un mercado de alquiler accesible y estable, capaz de ofrecer alternativas reales. Pero el alquiler tambi&eacute;n se ha convertido en un bien de lujo: los precios se han disparado y los contratos son cada vez m&aacute;s cortos e inciertos. As&iacute;, ni comprar ni alquilar son hoy opciones viables para buena parte de la juventud, lo que bloquea su capacidad de independencia, de ahorro y de formaci&oacute;n de patrimonio.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El mercado inmobiliario se ha convertido as&iacute; en el gran factor de desigualdad del siglo XXI. La combinaci&oacute;n de salarios estancados y vivienda encarecida deja a muchos j&oacute;venes atrapados en un ciclo de alquiler caro, sin margen para ahorrar ni construir estabilidad. No es solo un problema econ&oacute;mico, sino una fractura social que condiciona expectativas, decisiones vitales y confianza en el futuro. La edad en Espa&ntilde;a ya no solo determina la pensi&oacute;n o el salario, sino tambi&eacute;n la posibilidad misma de tener un techo propio.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Gr&aacute;fico 4. El techo cada vez m&aacute;s lejos para los j&oacute;venes</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Porcentaje de hogares de cada edad con la vivienda en propiedad (2002&ndash;2022)</em></span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico 4. El techo cada vez más lejos para los jóvenes                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La desigualdad no solo separa a j&oacute;venes y mayores, sino que tambi&eacute;n crece dentro de cada generaci&oacute;n. Entre los menores de 45 a&ntilde;os, el &iacute;ndice de Gini de la riqueza alcanza 0,7, el nivel m&aacute;s alto de toda la serie hist&oacute;rica. Esto significa que dentro de la propia juventud conviven dos realidades extremas: una minor&iacute;a con activos s&oacute;lidos &mdash;vivienda, ahorros o apoyo familiar&mdash; y una mayor&iacute;a con patrimonio pr&aacute;cticamente nulo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Las diferencias en estabilidad laboral, acceso a la vivienda o capacidad de ahorro se acumulan con el tiempo y se transforman en distancias patrimoniales dif&iacute;ciles de revertir. Quienes logran acceder a una vivienda o a un peque&ntilde;o colch&oacute;n financiero consolidan su posici&oacute;n; quienes no, permanecen en un ciclo de vulnerabilidad econ&oacute;mica y dependencia prolongada.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Esta polarizaci&oacute;n interna tambi&eacute;n moldea las percepciones sociales: cada vez m&aacute;s j&oacute;venes asumen que no alcanzar&aacute;n el nivel de vida de sus padres, incluso trabajando m&aacute;s y con mayor formaci&oacute;n. El patrimonio, m&aacute;s que el ingreso, se ha convertido en el nuevo determinante de bienestar y de movilidad social en Espa&ntilde;a.</span> 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Gr&aacute;fico 5. Una juventud cada vez m&aacute;s polarizada</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Evoluci&oacute;n del &Iacute;ndice de Gini general y por edades (2002&ndash;2022)</em></span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Gráfico 5. Una juventud cada vez más polarizada                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Los datos por cohortes generacionales muestran hasta qu&eacute; punto el cambio patrimonial en Espa&ntilde;a ha sido profundo. Las generaciones nacidas entre los a&ntilde;os 40 y 60, los llamados </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>baby boomers</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, alcanzaron niveles de riqueza y de propiedad mucho m&aacute;s altos que las cohortes posteriores a la misma edad. A partir de la Generaci&oacute;n X y, sobre todo, entre los millennials, la acumulaci&oacute;n patrimonial se estanca: los j&oacute;venes de hoy poseen menos patrimonio con 40 a&ntilde;os que sus padres a esa edad.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>                      Gr&aacute;fico 6. Cu&aacute;nto patrimonio acumula cada generaci&oacute;n a lo largo de su vida</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Evoluci&oacute;n de la riqueza media (en euros constantes de 2022) por edad del cabeza de hogar y cohorte generacional.</em></span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico 6. Cuánto patrimonio acumula cada generación a lo largo de su vida                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La lectura de este gr&aacute;fico es clara: el modelo patrimonial espa&ntilde;ol se ha roto. Las generaciones que se incorporaron al mercado laboral en los ochenta y noventa pudieron aprovechar un entorno de empleo estable, cr&eacute;dito accesible y vivienda asequible, lo que les permiti&oacute; construir patrimonio a lo largo del ciclo vital. Las que llegaron despu&eacute;s &mdash;</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>millennials y centennials</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">&mdash; se enfrentan a un contexto completamente distinto: crisis sucesivas, salarios m&aacute;s bajos y precios de vivienda fuera de alcance.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Este cambio de escenario no solo retrasa el momento en que los j&oacute;venes acceden a la propiedad, sino que en muchos casos lo hace directamente imposible. El resultado es un patr&oacute;n de acumulaci&oacute;n truncada, donde la riqueza deja de ser el fruto del trabajo y pasa a depender del punto de partida familiar.</span>
    </p><p class="article-text">
                               <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Gr&aacute;fico 7. Los j&oacute;venes llegan m&aacute;s tarde &mdash;o no llegan&mdash; a la propiedad de la vivienda</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>                   Porcentaje de hogares con vivienda en propiedad por grupo de edad y cohorte generacional</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">.</span>
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            <span class="title">
                Gráfico 7. Los jóvenes llegan más tarde —o no llegan— a la propiedad de la vivienda                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El segundo gr&aacute;fico confirma esa tendencia: cada cohorte m&aacute;s joven accede a la vivienda m&aacute;s tarde y en menor proporci&oacute;n que la anterior. Para los </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>baby boomers</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, la propiedad era casi un destino inevitable; para los</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> millennials,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> una excepci&oacute;n. La consecuencia es una brecha patrimonial por edad sin precedentes: los mayores de 75 a&ntilde;os concentran ya cerca del 18% del patrimonio nacional, mientras los menores de 35 apenas retienen el 2%. Espa&ntilde;a se ha hecho m&aacute;s rica, s&iacute;, pero tambi&eacute;n m&aacute;s envejecida y m&aacute;s desigual en la forma en que reparte su riqueza.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La concentraci&oacute;n patrimonial y la fractura generacional plantean uno de los mayores desaf&iacute;os econ&oacute;micos y sociales de la Espa&ntilde;a actual. El problema no es la falta de riqueza, sino su distribuci&oacute;n y su renovaci&oacute;n. El pa&iacute;s ha aprendido a generar patrimonio, pero no a repartirlo ni a garantizar que las nuevas generaciones puedan incorporarse al ciclo de acumulaci&oacute;n. Revertir esta tendencia exige un nuevo pacto entre generaciones, basado en tres frentes principales:</span>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Acceso a la vivienda</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">. Ampliar la oferta de vivienda asequible y estable, especialmente en alquiler, es la condici&oacute;n necesaria para que las nuevas generaciones puedan iniciar su ciclo patrimonial. Las ayudas puntuales o los avales p&uacute;blicos, sin m&aacute;s oferta, solo trasladan recursos a los precios.</span></li>
                                    <li><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Ahorro a largo plazo</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">. Es imprescindible promover instrumentos financieros accesibles y sencillos, acompa&ntilde;ados de educaci&oacute;n econ&oacute;mica y financiera desde edades tempranas. Ahorrar no puede ser un privilegio, sino una posibilidad real para la mayor&iacute;a de los hogares. Esto no solo permitir&aacute; amplificar las posibilidades de las familias, sino tambi&eacute;n capitalizar la econom&iacute;a y con ello el crecimiento de la productividad.</span></li>
                                    <li><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Equilibrio intergeneracional</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">. La fiscalidad y el gasto p&uacute;blico deben asegurar un reparto m&aacute;s equilibrado de los recursos entre generaciones, evitando que el esfuerzo de los j&oacute;venes financie de forma desproporcionada a los grupos con m&aacute;s patrimonio.</span></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz, Francisco García-Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/problema-vivienda-dispara-desigualdad-castiga-jovenes_129_12708974.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Nov 2025 20:54:48 +0000]]></pubDate>
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